Lunes, 15 Julio 2019 08:43

La Bastilla

Las legisladoras federales demócratas Alexandra Ocasio-Cortez, de ascendencia puertorriqueña, e Ilhan Omar, de Minnesota nacida en Somalia, fueron señaladas por Donald Trump, quien les dijo que deberían regresar a sus países y ayudar a reparar esos lugares, cuando en realidad ellas son estadunidenses y electas por estadunidenses.Foto Afp

En este Día de la Bastilla, con un líder con tintes fascistas que gusta burlarse de libertades civiles y otros supuestos componentes de una democracia en la Casa Blanca poniendo en riesgo a todo el mundo (por la mala suerte de que Estados Unidos sigue como la última superpotencia mundial), algunos ven con una nostalgia triste el aniversario que marcó el inicio de una revolución por la igualdad, libertad y fraternidad.

 

Emitiendo ordenes para realizar redadas de familias migrantes indocumentadas alrededor del país, provocando con gran gusto terror entre los más vulnerables de este país, mientras se fue a jugar golf, quien juega con ser presidente vitalicio está dejando de usar máscaras o disfraces para aparentar que respeta los principios de la democracia.

 

Este domingo Trump se atrevió a comentar en referencia a cuatro legisladoras federales demócratas que han sido críticas feroces de su gobierno y todas, como dicen aquí, "de color", que “es interesante ver a representantes demócratas ‘progresistas’, quienes originalmente vienen de países cuyos gobiernos son una catástrofe completa y total, los peores, más corruptos e ineptos en cualquier parte del mundo (si es que tienen gobiernos funcionales de algún tipo), ahora ruidosa y viciosamente decirle al pueblo de Estados Unidos, la nación más grandiosa y poderosa sobre la tierra, cómo debería gobernarse”.

 

Agregó: "¿Por qué no regresan y ayudan a reparar los lugares totalmente rotos e infestados de crimen de donde vienen? Después que regresen y nos enseñen cómo se hace. Esos lugares necesitan su ayuda y mucho, no se pueden ir demasiado pronto".

 

El presidente, en esta ocasión, tiene toda la razón. Esas legisladores son de un país con un gobierno "catastrófico", "corrupto" e "inepto". Se llama Estados Unidos. Todas, las cuatro, son ciudadanas, legisladores federales (o sea, fueron electas por ciudadanos estadunidenses para representarlos en Washington) y tres de las cuatro nacieron en este país.

 

La corrupción, el manejo inepto, y las catástrofes de este gobierno son tema de las casi 30 investigaciones en curso sobre diversos aspectos y comportamiento del presidente, su familia y su circulo. También queda claro en las expulsiones y éxodos de personal de su gobierno que ha alcanzado niveles sin precedente. La Institución Brookings registra una tasa de cambio de 74 por ciento entre los principales integrantes del ejecutivo (excluyendo secretarios de gabinete); nueve de los ocupantes de los 21 puestos principales de gabinete y Casa Blanca han cambiado. Las razones por este cambio constante de personal tiene que ver con casos de corrupción, mentiras y actos posiblemente ilegales, muchos de los cuales están bajo investigación.

 

Al mismo tiempo, el ataque contra todo crítico, incluso con todo reportero ("enemigos del pueblo") sigue siendo efectivo, sobre todo usando técnicas macartistas al calificarlos de "antiestadunidenses", o sea, "otros". Con ello, el enemigo de la patria son los opositores del comandante en jefe.

 

Una de las cuatro representante –las cuales incluyen a Alexandra Ocasio-Cortez, de ascendencia puertorriqueña; Ilhan Omar, de Minnesota nacida en Somalia; la afroestadunidense Ayanna Pressley, y Rashida Tlaib, de Michigan, hija de inmigrantes palestinos nacida aquí–, respondió a Trump este domingo alertando, una vez más, que "él es la crisis, su ideología peligrosa es la crisis. Necesita ser destituido".

 

No tranquiliza cuando él comenta, como hizo el jueves, que no entendía cómo alguien podría votar por un demócrata ante "lo que tienen ahora, tan guapo, tan inteligente, un verdadero genio estable". Poco después habló de cómo las redes sociales son claves para evadir al filtro de los medios y difundir sus propias noticias con sólo tocar un botón y con ello crear "una explosión".

 

Nada de esto sorprende ya. Y eso, en sí, es tal vez el problema más grave de todos. Pero aún se pueden escuchar gritos y susurros, en diferentes barrios y barricadas (y hasta a veces en francés), expresando la urgente necesidad de retomar la bastilla estadunidense a nombre de la libertad, igualdad y fraternidad.

 

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Martes, 09 Julio 2019 06:10

China. Un país, dos sueños

China. Un país, dos sueños

Las protestas vividas recientemente en Hong Kong contra la propuesta de una ley de extradición que permitiría la entrega de fugitivos al gobierno central, evidencian un claro aumento de la fractura entre el nacionalismo Han, hoy sustentado en el programa del Partido Comunista para lograr la revitalización de la nación china, y las demandas democráticas que afloran en su periferia territorial. Igualmente, ponen de manifiesto el carácter estructural de una protesta que en tres episodios (2003, 2014 y 2019) plasman una severa advertencia a Beijing de los riesgos asociados a las políticas recentralizadoras en curso en los últimos años.

A estas alturas, lo de menos es ya que va pasar con la ley de extradición o el futuro de Carrie Lam, a quien le reclaman la dimisión. Ambos han sido finiquitados, aunque no pueda admitirse públicamente para no perder la cara. Aun así, el problema de fondo radica en la pérdida de confianza de buena parte de la población local no solo en la jefa de esta región administrativa o en su Consejo Legislativo sino, sobre todo, en la sabiduría y mano izquierda del poder central para lidiar con estas situaciones. Y en ello debieran meditar las autoridades de Beijing a la hora de reconducir su política de “frente unido”, la tercera arma mágica del Partido, según Mao.

En origen, la fórmula “un país, dos sistemas” fue otra genialidad de Deng Xiaoping; no una concesión graciosa sino un imperativo necesario para preservar la condición de Hong Kong como ventana abierta al mundo. Deng se comprometió a preservar su singularidad tras la retrocesión por cincuenta años. “Lo que decimos lo cumplimos”, apostilló. Ahora corre peligro. Incluso buena parte de la sociedad continental no entiende de qué se quejan los hongkoneses (como tampoco las nacionalidades minoritarias díscolas); a fin de cuentas, ellos gozan de “privilegios” que a la mayoría le son negados. Y por si fuera poco, protestan. Que en dicho contexto se alcen voces reclamando la implantación de un solo sistema (al igual que la eliminación de las autonomías de las nacionalidades minoritarias), no es de extrañar. ¿Renunciará China a su compromiso? En la situación actual, ni las condiciones ciertamente poco democráticas del colonialismo británico le pueden servir de ayuda ante una generación de jóvenes muy movilizados que no vivió esa época.

Pero la iniciativa para favorecer las extradiciones no es un hecho aislado. Otras propuestas abundan en la idea de atar en corto Hong Kong al continente. Ya hablemos del tren de alta velocidad inaugurado el año pasado y que conecta al ex enclave británico con 44 ciudades chinas o el nuevo puente sobre el delta del río de las Perlas que une Hong Kong a Macao y Zhuhai, un asombroso ejemplo de la ingeniería civil china, se enmarcan en el proyecto de la Gran Bahía de Zhuhai que Beijing ansía convertir en una gran área económica pero también más homologable en lo político. Estos proyectos anclarán definitivamente a Hong Kong en el continente hasta diluirlo. Las diferencias en términos de desarrollo económico que en su día pudieron servir de justificación para admitir un status especial pronto perderían su razón de ser.

Probablemente Beijing ha cometido un enorme error de cálculo al no calibrar la capacidad de indignación política de los hongkoneses. Pero también en el exterior se ha cometido otro error similar al considerar irremediable que el continente evolucionaría hacia la adopción de un modelo similar al vigente en Hong Kong. El gobierno central no cejará en su empeño para promover un amorfismo centrado en la mejora general de vida al margen de las peripecias políticas mientras avanza su mayor control de forma sostenida.

La percepción no ya de ausencia de progresos sino de una lenta erosión de ciertos derechos básicos afea a China en su propia casa primero e internacionalmente después, cundiendo la duda acerca de sus intenciones últimas a propósito del rechazo de las experiencias liberales, cualquiera que sea su signo o emplazamiento. Sobre Hong Kong ejerce una soberanía indiscutible pero no debiera pasar por alto que el eco de sus acciones y de su impaciencia trasciende su territorio inmediato. Y en un momento en que se le señala con el dedo por las más diversas razones, un torpe manejo de este asunto dando rienda suelta a las posiciones más hostiles, ignorando los anhelos expresados por miles de personas contra las derivas autocráticas, pudiera depararle mayores costos de los estimados. Y no solo en términos de imagen global.

Dos personas pueden dormir en la misma cama y no compartir el mismo sueño, dice un refrán chino. El arraigo de las convicciones democráticas en Hong Kong no debiera infravalorarse, so pena de agrandar el foso que separa a significados sectores sociales del resto del continente. Nadie puede discutir que Hong Kong sea parte de China pero a los hongkoneses les preocupa que el sueño chino suponga una merma en sus derechos fundamentales. No reniegan de su pertenencia a la etnia china pero políticamente se sienten diferentes y desmienten con su protesta la propagada máxima de que esos derechos que estimamos universales deben ser tamizados a la luz del relativismo cultural.

 

Por Xulio Ríos. Observatorio de la Política china

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El periodista Ekaitz Cancela en una calle del barrio de Maravillas, Madrid.

 El periodista Ekaitz Cancela publica su segundo libro en el que describe el sueño de la nueva era tecnológica como una pesadilla en la que el periodismo y los medios de comunicación se convierten en meras herramientas (en peligro de extinción) de la nueva oligarquía mundial de Silicon Valley. 

 

 

Mientras gran parte de la izquierda mundial sigue hablando de recuperar los medios de producción fordistas y señalando a los viejos poderes capitalistas, las nuevas élites de Silicon Valley copan el oligopolio del nuevo petroleo del Siglo XXI: los datos. La digitalización está modificando las relaciones humanas y económicas, pero no está liberando a la sociedad de los viejos yugos que sigue soportando, más bien al contrario.

Según Ekaitz Cancela (Barakaldo, 1993), las élites de Palo Alto, impulsadas por una enorme inversión pública estadounidense que arrancó en la Guerra Fría, se han convertido en los nuevos amos del mundo bajo una apariencia “guay”, pero con métodos de control ciudadano que ni los gobiernos más totalitarios hubieran soñado nunca.

En la primera página de Despertar del sueño tecnológico (AKAL, 2019), como si fuera una carta de presentación para el lector, se nombra a Karl Marx, Friedrich Engels, Walter Benjamin y al activista e intelectual bielorruso Evgeny Morozov. A lo largo del texto, Cancela desnuda esa falsa imagen de democracia tecnológica e intenta despertar, con algún bofetón que otro, del sueño tecnológico en el que vive uno de los primeros sectores que ha sido adalid de la libertad, pero que ha sido el primero, según el autor, en sucumbir al poder y dominio del imperio GAFA (Google, Amazon, Facebook y Apple): el periodismo.

Los dueños de la "nueva imprenta digital" ya no se conforman con vender publicidad y requieren el "feedback" de los "usuarios", es decir, obtener el mayor número de datos de cada ser humano para poder mercantilizar cada esfera de nuestra vida, y los medios de comunicación se han convertido en una de sus principales herramientas.

Leyendo tu libro he pasado por varias ocasiones en las que me han entrado ganas de abandonar el periodismo.


El libro trata de datar la muerte del periodismo, seguramente de tu periodismo, como reflejo o expresión de una transformación muy grande en la estructura económica que, por un lado, está acabando con los trabajadores porque son entendidos como un coste que se pueden ahorrar gracias a la tecnología, y en segundo lugar por una enorme descualificación de la fuerza de trabajo periodística, que va de la mano del capital y que la convierte en simple mercancía.

Lo que veo de bueno en esta situación es, en primer lugar, que entender este cambio nos da alternativas para intentar cambiar el modelo económico actual. En segundo lugar, que el periodismo, o la manera de hacerlo, que no venga de una empresa privada, sino de una institución social pública, como lo puede ser un ayuntamiento o un distrito de barrio.

O sea, para que no tengan que responder a la exigencias de un dueño capitalista, como ha sido históricamente en el periodismo, sino para que sean los propios periodistas los que seleccionen y entiendan esa información pública y, de una manera muy participativa y directa, le pregunten a la comunidad qué información desean conocer y qué temas quieren que se investiguen, en qué queréis que nos centremos.

Y, a cambio, qué tipo de sistema institucional público vamos a diseñar para que esas personas que digieren toda la información para presentarla a la comunidad, igual que el que se dedica a arreglar una farola o cualquier otro servicio público, y qué tipo de servicio público vamos a tener bajo otro sistema económico diferente.

El Salto es un medio cooperativista que intenta escapar de todas esas lógicas capitalistas, pero al final estamos vendidos a Facebook y Google, ya que la gran mayoría de nuestras visitas nos entran por esos medios. ¿Qué puede hacer un medio como este para sobrevivir en ese abismo que describe tu libro?


Yo creo que absolutamente nada. La capacidad que tiene El Salto es la de seguir batallando, la misma capacidad que tiene todo el mundo. Es decir, el sistema capitalista está muy asentado, todas sus dinámicas y lógicas culturales posmodernas están muy extendidas y se pueden ver en gran parte de todos los grandes medios de comunicación patrios, la simplificación de la realidad en titulares virales va en contra de los medios que buscan un pensamiento y crítica más compleja desde la izquierda. Eso deja a El Salto en la posición de que lo único que puede hacer es seguir batallando, pero, por supuesto, cambiar el sistema económico no es una tarea que pueda hacer un medio como este, o por lo menos no él solo.

Es lo que trata de decir el libro: se requiere que la sociedad civil en estrecha alianza con la inteligencia técnica, compuesta por ingenieros, científicos de datos, etc., puedan diseñar soluciones y formas de entender la coordinación y la vida social de una manera muy distinta a la que promueven los mercados, basada en la competencia y en un sistema de precios. El Salto experimenta una enorme competencia a causa del enorme número de medios aparentemente progresistas que hay hoy, y por sí mismo no va a poder cambiar las dinámicas, eso está claro.

Se ha vendido mucho la idea de la “democratización de la tecnología y los medios” con frases como “con un poco de inversión, ahora te puedes montar un medio de comunicación”. ¿Lo ves así?


Es falso. La información siempre ha estado concentrada. Desde la Ilustración han sido los periódicos y los editores los que han sido, de algún modo, los guardianes de la esfera pública. Internet no ha hecho que esa información sea propiedad, no de los periódicos, sino de la ciudadanía. Lo que ha hecho es convertir toda esa información en una materia prima que aprovechan tres o cuatro capitalistas. Eso es lo que ha hecho internet, no ha democratizado, sino que ha creado un nuevo medio de producción donde los costes son mucho más bajos y los procesos más baratos, pero solo lo aprovechan esas tres o cuatro empresas. Está en manos de Google, Facebook, Amazon, Microsoft y Apple.

Mi tesis va justo en contra de la idea de que esto se nos haya democratizado, porque el capitalismo y la democracia son dos lógicas totalmente distintas, pero que hasta ahora habían sobrevivido y se han mantenido en estrecha alianza. Pero en este nuevo paso, donde la información y los datos están en tan pocas manos, vemos que la democracia está en jaque porque esos datos son la columna vertebral de la democracia. El capital lo que está haciendo es centralizarlo, favorecido por las tecnologías de la información al servicio del capital. Por eso hay una derrota en la democracia liberal frente al capitalismo.

Has hablado de esas cinco grandes empresas. Cuesta creer que la gran oligarquía financiera, sumada a empresas como VISA o Mastercard, vayan a ceder su poder hegemónico mundial ante esta nueva élite tecnológica. ¿Cederán, lucharán o colaborarán?


Esa es una de las grandes preguntas. Lo que vemos es que en los últimos diez años de crisis es que Silicon Valley emerge como una forma de legitimar este sistema. No es otra cosa que un laboratorio de pruebas con las lógicas neoliberales que nos han llevado a esta gran crisis global.

Te pongo un ejemplo. Solo tienes que fijarte en las personas que componen los accionariados de Silicon Valley para ver que son fondos de inversión. Es gente que está ganando una gran cantidad de dinero solo porque estas empresas tecnológicas tienen una enorme capitalización bursátil. Lo podemos ver en casos como el de Uber, la cual es absolutamente deficitaria, entre 8.000 y 9.000 millones de dólares de pérdidas en dos años, pero aún así los grandes fondos de inversión siguen invirtiendo en ellas.

Podemos ver tres formas o patas. La primera es en la que las empresas son rentables, como el caso del fondo público de pensiones de Noruega que paga las pensiones a los jubilados gracias a lo que gana invirtiendo en Apple. De tal forma que Apple explota a niños en el sudeste asiático para que el Gobierno noruego pueda pagar las pensiones y el capital financiero sale beneficiado en todo el proceso.

La segunda es que esta industria tecnológica pudo ser el refugio del capital financiero tras la crisis y cuando las tasas del retorno de las inversiones eran muy bajas. El dinero necesita fluir y da igual si se hace invirtiendo en empresas deficitarias, como son muchas de estas tecnológicas, porque si no fluye ese dinero el sistema cae.

En tercer lugar, como el gran banco de pruebas del neoliberalismo. El ejemplo está en los movimientos recientes de Facebook, donde ha firmado grandes acuerdos en los que se incluye a Mastercard, Visa o PayPal. El gran capitalismo financiero está viendo en Facebook una oportunidad para financiar cada vez más ámbitos de nuestras vidas.

Facebook ha anunciado hace bien poco su propia criptomoneda, ¿es este movimiento un nuevo asalto de esa oligarquía de Silicon Valey a los bancos centrales? ¿Están atacando a una de las principales herramientas de las grandes élites financieras?


No es un ataque al sistema neoliberal o al sistema financiero de los bancos centrales, es una manera de mantenerlo a flote. Me explico. Facebook ya hace las labores de banco central. solo que no quiere y ni va a tratar de hacer las labores de un intermediario financiero. Lo que quiere hacer Facebook es crear una moneda respaldada en un sistema de crédito muy intensivo en datos.

Esto es lo que va a permitir a Facebook convertirse en un banco central, pero no de capital financiero o monetario, sino de capital social. En la medida en que Facebook tiene información de cómo se comportan todas las personas en una sociedad, puede ser muy eficiente a la hora de decirle a un banco cuales pueden ser sus capacidades de endeudamiento o cuándo se le ofrece un alquiler por Airbnb. Se le puede decir hasta cuánto puede pagar o cualquier otro dato que se necesite sobre la persona.

Ahí es donde se cruzan con las políticas del Banco Central Europeo y la Troika, que dicen: “lo que necesitamos es que los salarios sigan estancados y la gente no puede ahorrar”. Entonces llega Facebook y muestra el camino para exprimir un poco más a la gente y convertir al individuo en algo alejado de toda concepción social. Ahí es donde entra Facebook. Es la dopamina o viagra de un sistema financiero en plena crisis. No está muerto, pero sí en plena crisis y necesita, por un lado, un nuevo medio de producción y, por otro lado, la legitimidad que ha perdido. Los bancos centrales no son guays, pero Facebook lo utilizan 2.000 millones de personas.

¿Cómo podemos revertir o luchar contra este oligopolio, el GAFA?


Lo primero requiere una labor muy inteligente de teoría económica. Es decir, buena parte de las iniciativas que vienen de los progresistas alemanes o de los países progresistas europeos y estadounidenses, concretamente el demócrata, se basan en una concepción de la competencia muy pobre. Si estas empresas tienen el oligopolio sobre algo es sobre los medios de producción de feedback. Sobre todo el intercambio de información peer to peer, persona a persona. Ese es el gran monopolio, no solo sobre la publicidad. Entonces, una de las principales maneras para atacar a este monopolio, una vez lo hemos comprendido, es pensar formas de gestionar ese feedback de una manera que escape a las lógicas de los mercados, es decir, que no estén sujetos a las lógicas de competencia y que estén excluidos del sistema de precios.

Después podemos pensar en la manera que podemos utilizar este feedback para ver cómo podemos cambiar nuestra economía. Porque o utilizamos esta tecnología para automatizar la planificación que antes estaba en el Estado, o veremos que una empresa como Facebook eliminará ese poder central de los Estados, ocupará ese lugar y automatizará el neoliberalismo de algún modo, que es lo que propone Facebook.

Danos un ejemplo más terrenal. ¿Qué primer paso daría Ekaiz Cancela para combatir ese monopolio?


Conseguir el Estado.

¿Y una vez lo tengas?


Bueno, en España sería complicado, pero a nivel europeo ese estado debería ir a Bruselas y decir: “Hola, comisionada de Competencia, Margrethe Vestarger, te has hecho famosa poniendo multas a Google por un monopolio que no es tal”. Lo primero sería rediseñar las políticas europeas de competencia y empezar a grabar a las empresas por el control que tienen sobre los datos de los ciudadanos. Y se me ocurre una medida muy básica: con todos estos datos que se crean en Europa y van a Estados Unidos, se debe crear una copia en Europa. Luego, si quieren, que vayan a Estados Unidos, pero con esa copia ya tendremos una enorme cantidad de datos con la que podremos empezar a diseñar nuestras economías de una manera diferente.

Además, desde España se puede plantear no solo una política en torno a la tecnología, sino una política industrial del presente. Esta política ¿cómo puede usar la tecnología? Pues se tiene que analizar que tenemos unas industrias que ya no son centrales en nuestra economía. Grandes empresas, como Telefónica, han tenido que firmar acuerdos para usar servicios tecnológicos con otras empresas, como Microsoft, Google o Amazon, para convertirse en intermediarios con otras empresas de esos servicios tecnológicos. Es decir, nuestras empresas son consumidoras de servicios digitales extranjeros, no tienen la tecnología. Esa tecnología se les cede para que la usen a través de Google o se hace por medio de transferencias tecnológicas. Esa ha sido la política industrial desde el franquismo, no ha cambiado, aunque hubiera planes.

El ejemplo más básico es una política que todavía no existe. Que se intentó con Manuel Castells y Felipe González, pero el neoliberalismo no lo permitió. Una política industrial que tenga en cuenta las transformaciones en la estructura económica, que coloque la posición de las estructuras básicas españolas —telecomunicaciones, energéticas, financieras, etc.— y se dé cuenta de que estas empresas han perdido su espacio como sistema central de la economía española.

"El Ibex 35 ha muerto ¡larga vida a Silicon Valley!" Y entender bien cuáles son las dinámicas entre el Ibex 35 y Silicon Valley. Cuando las entiendes bien puedes pensar políticas públicas que puedan romper las primeras y acabar con las segundas. O sea, utilizar el cambio de paradigma que ha supuesto la irrupción de las empresas de Silicon Valley para que el Estado pueda decir: “ahora sí que vamos a tomar el control”.

Pero claro, ya no habrá empresas como la actual Telefónica, que está totalmente privatizada. Por eso una política sencilla para acabar con el capitalismo tecnológico es recuperar las propuestas tradicionales de la izquierda, como nacionalizar los sistemas productivos. No hay ninguna novedad en la manera de atacar al capitalismo digital, solo es recuperar las luchas clásicas de la izquierda pero adaptadas al Siglo XXI.

Volviendo a lo que has comentado sobre la copia de los datos en Europa. ¿Apostarías por una propiedad pública de esos datos, acceso público, soberanía mixta? ¿Cómo sería el modelo que propones para la gestión de esos datos?


El gran tema con los datos es que el concepto de propiedad cambia. La clave es tener acceso y control sobre la estructura. Yo puedo tener propiedad de mis datos y el mundo neoliberal lo que te va a decir es que vayas al mercado con tus datos. Podría ir con todos mis datos de mis estudios a una empresa y decir “estos son mis datos, contrátame”. Pero claro, no harían falta leyes laborales que regulen nada y las medidas de empleo y protección del trabajador desaparecerían. Convertir los datos en una mercancía y ampliar la agenda neoliberal. Esto es lo que están proponiendo los partidos de ultra derecha europeos y estadounidense, como Steve Bannon.

Luego hay otra opción, que es que mis datos sean un bien social, que las estructuras que crean sean un bien público. Es decir, yo con mis datos no puedo hacer nada, por lo que lo que yo decido es que mis datos no sea una empresa la que los explote y se los venda a mi gobierno, sino que todas esas estructuras de los datos estén orientadas a dar un retorno positivo a los ciudadanos.

¿Cómo se puede dar? Pues aquí ya se debería estudiar muy bien cual es la colaboración público-privada y, por supuesto, superar las ideas de Mazzucato, que es la idea de colaboración público-privada que ha comprado gran parte de la izquierda española. Y pensar en cómo fortalecemos una industria pública donde los riesgos estén desplazados al sector privado y los beneficios sean retornados como bien social.

Son todas unas políticas públicas que, por supuesto, requieren tiempo y análisis y mucha capacidad estratégica que no se están teniendo. Estamos perdiendo mucho tiempo, no tenemos margen para pensarlas

Viendo la izquierda que tenemos a nivel nacional y europeo, ¿cuál debería ser el papel de la izquierda? ¿qué le falta?


La izquierda lleva muchos años con una concepción institucional arcaica. Creo que lo que le falta es una concepción de la política distinta y le falta enteder la realidad y el mundo actual tal y como es. La izquierda, la española concretamente, se guía por modelos de hace 30 años. Se sigue guiando por un neoliberalismo tal y como se inició con Thatcher. Pero el neoliberalismo no es solo una ideología, sino que es un proceso que comienza en un punto y se extiende. Entonces lo primero que le falta a la izquierda es el análisis de ese proceso neoliberal, desde que llegó Felipe González hasta que estalló la crisis financia y cuál ha sido la transformación de la economía en estos años. Una vez hecho esto se podría recuperar su papel y plantear políticas distintas.

Para llevar a cabo esto sería conveniente que buena parte de los pensamientos y los debates de la izquierda no estuvieran tan reducidos y restringidos al grupo de teóricos que se ocupa del Estado, o sea, de Podemos y sus intelectuales. Creo que ese proceso debería abrirse a otras corrientes intelectuales que puedan entender la complejidad de los cambios, que son muy difíciles de comprender si nos atenemos a los planteamientos que tienen del Estado gente desde Pablo Iglesias a Carlos Prieto. Creo que es necesaria una innovación política.

En tu libro defiendes en todo momento que esta victoria de la hegemonía tecnológica estadounidense se ha dado gracias a la enorme inversión que hicieron durante la Guerra Fría. Actualmente presenciamos lo que llaman una “guerra comercial” entre Estados Unidos y China con factores tecnológicos de por medio. ¿Nos encontramos en un periodo parecido al de la Guerra Fría?


Los comentaristas occidentales tienden a decir que estamos en una Guerra Fría, porque eso les permite aplicar medidas excepcionales.

¿Militaristas?


Autoritarias, en el caso que sean. La Guerra Fría permitió a Estados Unidos, a través de discursos como la seguridad nacional, desplazar una enorme cantidad de recursos desde lo público al sector privado. Así es como nació Silicon Valley. Después la financiación de la industria tecnológica cayó en manos de los capitalistas de riesgo. Y luego, recayó sobre los fondos de inversión soberanos. Es decir, ahora son los fondos soberanos de los países los que están, en cierto modo, auspiciando el desarrollo tecnológico.

Entonces ahora lo que tenemos es una guerra entre el capital chino, como el que está detrás de empresas como Airbnb; el capital estadounidense, como Goldman Sachs, que está detrás de Uber; Amazon o Alphabet y el capital global, principalmente SoftBank, uno de los fondos de inversión con más dinero del planeta y otros dos millonarios japoneses, básicamente.

Pero hay otra cuestión: la manera en la que Estados Unidos y China han accedido al mercado neoliberal global. Estados Unidos liberalizó y privatizó. China escogió un modelo de capitalismo de Estado donde un poder central controlaba los flujos de capital. Entonces, en este momento donde China ha escogido la soberanía tecnológica, lo que nos encontramos no es otra cosa que un enfrentamiento interestatal en torno al 5G, que no es igual al de Guerra Fría, basado en el terror a la guerra nuclear.

Entonces, ¿qué decantará está lucha? Sencillamente, lo que se hizo durante la II Guerra Mundial: cuando más afectados se ven por la crisis global, le dirán a los aliados que en este caso son las empresas europeas (más que sus gobiernos) las que tiene acuerdos con China que dependen enteramente de Estados Unidos en materia comercial y de seguridad. Huawei es la amenaza competitiva más grande a largo plazo para el dominio yanqui sobre la tecnología inalámbrica.

Como es bastante probable que EE UU no pueda hacerle frente simplemente reduciendo costes, la única opción será adoptar una posición de fuerza y chantaje. Su legitimidad se ha agotado y, aunque no sabemos cuáles serán las peripecias que haga para preservar su hegemonía, Sillicon Valley será central en sus planes de futuro.

Será mucho más fácil que gane esta guerra Estados Unidos, por el enorme poder que tiene, pero yo no descartaría una nueva guerra pacífica. Habrá que esperar a elecciones, porque como salga Trump de la Casa Blanca y entre la corriente más demócrata, puede que veamos una perfecta alianza entre las dos potencias.

Leyendo el libro parece que defiendas en varias ocasiones que esta nueva oligarquía puede que nos lleve a escenarios de totalitarismo que sean incluso más duros que otros anteriores, incluso lo comparas con el Holocausto nazi. ¿Cómo explicas al lector de esta entrevista que el “bueno” de Zuckerberg pueda llegar a ser peor que Hitler?


Bueno, a mí lo que me molesta es el capital. Hitler lo que hizo fue negarle a las clases populares o a las clases proletarias su derecho a transformar las relaciones de la propiedad y ponerse a sí mismo en su lugar. Un líder carismático que anuló a las masas para establecer un sistema totalitario que mantuviera las relaciones de propiedad intactas. Eso es lo que ocurrió en la II Guerra Mundial y de hecho los empresarios alemanes estarán muy contentos de que así fuera y no hubiera una revolución comunista. Lo que yo digo es que ahora está ocurriendo un proceso muy similar, no en el sentido de que Zuckerberg sea Hitler, sino en el de que los capitalistas necesitan medidas excepcionales para establecer el orden.

Y esto viene acarreado por la enorme crisis que sufrimos en 2008 y todavía no ha terminado, es decir, las políticas de austeridad y neoliberales que se han implantado en los úlitmos diez años son totalmente autoritarias. No tenemos a Hitler, pero tenemos a gente como Mario Draghi.

Está claro que el mundo ha evolucionado y no hay cámaras de gas, pero es que en la época de Hitler los humanos eran improductivos y eran quemados en esa maquinaria de exterminio, pero ahora mismo los usuarios son extremadamente productivos. No hay un solo humano que no sea productivo. Y ese es el comportamiento autoritario: convertir a todo ser humano en algo dirigido al mercado y a las relaciones del mercado. Eso es autoritario en el sentido en el que empresas como Facebook controlan todos nuestros movimientos, desde la producción al consumo, los dos polos del mercado.

Hay una sociedad civil, pero civilizada por el capital, y para mí eso es autoritario y el capital puede ser más autoritario que cualquier gobierno como el chino. Sus lógicas solo se guían por la rentabilidad y reducir costes, y los costes que reducen esta tecnología son humanos, no productivos. ¿Y qué ocurrirá con esas personas? Expulsarlos de los mercados y de la economía va a necesitar mucha violencia. Probablemente no haya cámaras de gas, pero fíjate en las tasas de suicido anuales, u otros indicadores de males modernos. La violencia policial o los altos índices de personas encarcelados. Puede que no sea la misma violencia de antes, pero la habrá.

Y por último, ya que Google me va a joder el trabajo, ¿sabes si por lo menos ha creado ya alguna aplicación para transcribir entrevistas tan largas como esta?

[Ríe] Seguro que sí.

 

Por Yago Álvarez Barba

@EconoCabreado


publicado

2019-07-05 07:00:00

Cali, Distrito Especial. Menos democracia y una inclusión que reafirma exclusiones

Nada nuevo. Con la Ley 1933 de 2018 que caracteriza a Cali como municipio Distrito Especial, un ejercicio político de legalizar situaciones ya definidas e implementadas en la ciudad, todo sigue igual para las mayorías de marginados que la habitan.

 

“[…] José Arcadio Buendía, que era el hombre más emprendedor que se vería jamás en la aldea, había dispuesto de tal modo la posición de las casas, que desde todas podía llegarse al río y abastecerse de agua con igual esfuerzo, y trazó las calles con tan buen sentido que ninguna casa recibía más sol que otra a la hora del calor”.
Cien años de soledad.
Gabriel García Márquez

El último de los logros alcanzado por los políticos y los más poderosos sectores económicos de la ciudad-región Cali, durante los días finales del gobierno de Juan Manuel Santos, fue la sanción por parte de éste de la Ley que caracteriza a Cali como Distrito Especial deportivo, de servicios, turístico, cultural y empresarial. Lograron así darle cubrimiento legal a una realidad construida a lo largo de los últimos años y a través de diferentes instrumentos administrativos municipales.

La Ley 1933/18, en su exposición de motivos argumenta que Cali ha cambiado el perfil de su economía: la industria ha perdido peso en el producto interno bruto local en el que los servicios se han convertido en el sector preponderante.

No existe error en ello. La capital del Valle del Cauca se volvió atractiva para los negocios, para lo cual y por lo cual se tomaron medidas a lo largo de varios años que permitieron superar su crisis fiscal. Se ejecutó, asimismo, una política fundamentada en que la crisis la pagamos todos, implicando reducción del gasto social para garantizar la cancelación de la deuda, de lo cual hace parte la imposición de un Fondo de Capitalización de Emcali, la realización de obras por Valorización por beneficio general –denominadas Megaobras–, y se realizó la Actualización catastral, con la consecuencia lógica del Incremento del Impuesto Predial Unificado (IPU). Un desangre de los bolsillos de los sectores populares de la ciudad, sin que ello se tradujera en un mejoramiento del indicador de desempleo que, por el contrario, nunca bajó de dos dígitos, superior al promedio nacional.

En la misma motivación en comento, se señala que la dinámica participativa en el PIB del Valle de la ciudad es del 50 por ciento y se resalta que “Cali, decidió emprender un proceso de Renovación Urbana que catapulte a esta como una Ciudad Moderna, y en virtud de lo anterior ha decidido realizar unas Megaobras que le darán un toque de exclusividad en el entorno internacional y local”.

 

Modelo de ciudad para unos pocos

 

Hasta aquí todo parece bonito para todos, pero no es así. A la par que los bolsillos de las mayorías se veían esquilmados y el desempleo dejaba en el pavimento a miles, la supuesta “modernización” de la Sultana trajo para los caleños, sectores medios y pobres, la expulsión de sus lugares de habitación, el desalojo y despojo, afectaron unas 8.700 familias al oriente de Cali en el Jarillón del Río Cauca, barrios como Brisas del Cauca, sectores como las Vegas - Venecia, Samanes y Navarro. En los barrios del centro de la ciudad, como El Calvario, Sucre y San Pascual, se vivió la gentrificación y la expropiación administrativa, algunas familias continúan resistiendo. En la comuna 17, de estratos 5 y 6, en el barrio Valle de Lili, se aprobó mediante plan parcial la construcción de una terminal de transporte masivo MIO sobre el humedal El Cortijo, afectando adicionalmente la calidad de vida de sus habitantes, hoy se encuentra suspendido este proyecto por disposición judicial en respuesta a demanda presentada por la comunidad del sector. El Estado, acompañó sus políticas de modernización con la fuerza represiva del Esmad. Y, finalmente, se intensificó la democracia restringida, pues estas medidas no contaron con la participación efectiva de la población, como sí lo fue la superación de la crisis fiscal.

De manera simultánea se aprobaron, en perspectiva de mediano y largo plazo –según el interés de quienes han controlado la economía y la política local/regional–, o lo que es lo mismo: en beneficio de un sector social –los dueños del mercado– los Acuerdos municipales 326 de 2012 y 396 de 2016, planes de desarrollo de los gobiernos de Rodrigo Guerrero y Maurice Armitage respectivamente, el Acuerdo 373 de 2014 –Plan de Ordenamiento Territorial–, que implementa la Agenda Regional de competitividad y los dispositivos de “Cali ciudad región”, en materia turística, de servicios, de infraestructura.

Construir la ciudad atractiva para los negocios, como perspectiva supuesta de desarrollo, también demandó una mirada nacional de mayor alcance. Los acuerdos amparados en la ley 1454 de 2011 abrieron el camino para concretar la participación en la Asociación de ciudades capitales y el retiro de la Federación Nacional de Municipios (Acuerdo 337 de 2012); la aprobación de la Región de Planificación y Gestión G11 (Acuerdo 362 de 2014), acuerdo articulado con las disposiciones contenidas en el Plan Nación de Desarrollo –ley 1450– dentro del proyecto de conectividad Pacífico - Orinoquia. El principal efecto de la política establecida en la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial (Loot), es que esas regiones, a diferencia de las entidades territoriales, no amplían el ejercicio democrático de elegir sus autoridades, sino que se constituyen en organizaciones de derecho público, con personería jurídica, patrimonio propio y son orientadas por una junta directiva (ley 1454).

Una proyección y cambio en el perfil económico de la ciudad-región entrelazado con el capital internacional. En marzo de 2014 los medios de comunicación informaban que: “La Corporación Financiera Internacional (IFC), institución para el sector privado del Grupo del Banco Mundial, firmó un acuerdo con el municipio, Emcali, la Fundación para el Desarrollo Integral del Valle del Cauca (FDI-GIP) y la Cámara de Comercio para convertir a Cali en una ‘smart city’ o ciudad inteligente. Modelo de competitividad, innovación y sostenibilidad”.

También se tomaron decisiones sobre el territorio, mediante el Acuerdo 373 de 2014, la modificación del Plan de Ordenamiento Territorial, que materializa a nivel local el modelo de desarrollo impuesto en el país.

Modelo de desarrollo nacional que se traduce en una frase de la ley 1450 –Plan Nacional de Desarrollo–: “El mercado hasta donde sea posible y el Estado hasta donde sea necesario”. Modelo que a su vez fundamenta la política de la competitividad y el establecimiento de regiones, no como entidades territoriales sino como formas de asociatividad en el marco de la competitividad, y adopta las recomendaciones del Banco Mundial, consignadas en el documento de informe de desarrollo 2009 titulado: “Nueva Geografía Económica”, el cual consigna las tres dimensiones económicas: densidad (aglomeración) - Distancias (migraciones) - División (especialización).

En esta misma perspectiva, los contenidas del POT de Cali (Acuerdo 373 de 2014), señalan a esta urbe como núcleo central de la región de ciudades. Se propone la consolidación de una agenda regional, bajo el amparo del G11. También se propone implementar la Agenda regional, que consigna, entre otros asuntos: Fortalecimiento de infraestructura para la conectividad; consolidación del puerto fluvial, turístico y de carga sobre el rio Cauca, y Cali capital del Pacífico y sede de la Alianza Pacífico.

Es así como en los artículos 5, 12, 13 del POT, se plantean el propósito de la “Consolidación de Cali como Distrito”, y detallan “Potenciar la ciudad como Distrito Turístico, Cultural y Deportivo”. Proyectan, de igual manera, que la Política de Especialización consolida la ciudad como centro de servicios competitivo y de aprovechamiento de las potencialidades culturales, deportivas, de salud, de los elementos singulares para actividades turísticas y eco-turísticas. Igualmente, garantiza corredores de actividad económica y las agrupaciones empresariales o clústers. Esto territorializado en el “Modelo ciudades dentro de la ciudad”. Como puede deducirse, son los elementos característicos del Distrito Especial, aprobado cuatro años después.


Arroyando

 

Toda esta política se diseñó, aprobó e implementó a lo largo de varios años, vulnerando derechos como la consulta previa a las comunidades negras, las cuales para efectos turísticos existen (festival Petronio Álvarez), y se argumentan los indicadores de población del Dane (la ciudad cuantitativamente con la mayor concentración de comunidad negra de Colombia), pero cuando se trata de participar en la toma de decisiones no existen como sujetos de consulta previa –al amparo de la ley 21 de 1991 (ratifica el convenio 169 de la OIT).

Otros derechos vulnerados se dieron en el marco de Proyectos como el del centro comercial, de servicios e intercambios mercantiles “Ciudad Paraíso”, que también incluye la denominada Ciudadela de La Justicia, que para hacerlo posible implicó una alianza público-privada enmarcada en un documento denominado “Plan parcial”, decretando, para facilitar su construcción, hasta la expropiación por vía administrativa de los moradores ancestrales, propietarios de los inmuebles de los barrios Sucre, El Calvario, San Pascual.

Despoblando, desplazando, negando derechos a las comunidades que habitan la ribera del Río Cauca, así se ha procedido para hacer realidad otro proyecto legalizado por el POT: la reactivación del transporte fluvial de pasajeros y de mercancía, abriéndole campo al unísono al turismo y la recreación como actividades complementarias.

Establecidos estos cambios en la vida de la ciudadanía caleña, sin participación alguna, era necesario profundizar y salvar obstáculos legales para acceder a otros recursos de manera más directa, como las regalías. Varios proyectos de ley se presentaron buscando este objetivo: el 054, 058, 068 de 2014; Proyecto de ley 039 de 2015, y el Proyecto de ley 149 de 2016 que acumula las características de deportivo, turístico, cultural, empresarial y de servicios.


Así llegamos a la ley 1933 de 2018, que para comprenderla debe ser analizada a la luz de la ley 1617 de 2013, que regula la categoría de municipios denominada Distritos Especiales. Ley que a su vez reglamenta lo determinado en la Loot, ley 1454 de 2011, que en el artículo 29 numeral 3 sobre los Distritos Especiales, establece como funciones:

a) Dividir el territorio distrital en localidades, de acuerdo a las características sociales de sus habitantes y atribuir competencias y funciones administrativas.

b) Organizarse como áreas metropolitanas, siempre que existan unas relaciones físicas, sociales y económicas que den lugar al conjunto de dicha característica y coordinar el desarrollo del espacio territorial integrado por medio de la racionalización de la prestación de sus servicios y la ejecución de obras de interés metropolitano.
La obligación de dividir el territorio en localidades, teniendo en cuenta la “Homogeneidad relativa desde el punto de vista geográfico, social, cultural y económico”, significa legalizar lo que es una realidad en Cali, caracterizada por las profundas diferencias sociales y desequilibrios territoriales, y el reconocimiento legal de las dinámicas socioeconómicas determinadas en el territorio.

Ser Distrito implica subdividir el territorio por localidades, que cada una maneje recursos públicos y contar con el aprovechamiento de los recursos y ventajas derivadas de las características especiales. Ya sabemos cuáles pueden ser las localidades que ya tienen un acondicionamiento para lo turístico, deportivo, cultural, oferta de servicios o lo empresarial, las mismas que se beneficiarán de ese acumulado; las demás localidades solo esperarán los recursos que les transfieran del presupuesto central a través de los Fondos de desarrollo local.

Es así como la caracterización del municipio de Cali como Distrito Especial, potencia en el territorio los negocios ya establecidos (las centralidades, los escenarios deportivos, la zona de expansión donde se instalan negocios particulares como Zona América (zona franca) y/o macro-proyectos como el de vivienda “Santa Fe”, o la instalación de terminales de transporte colectivo e intermunicipal al sur –afectando el humedal El Cortijo–. O lo sucedido en los parqueaderos de la Plaza de Toros –arboricidio–, para darle paso al desarrollo comercial).

Al mismo tiempo, y con intereses claramente establecidos, potencia la re-densificación, la revalorización de las tierras urbanas, el incremento del impuesto predial, profundiza las desigualdades territoriales respecto de la oferta de bienes y servicios públicos y plantea un nuevo orden administrativo, fiscal y territorial, es decir, “el estado hasta donde sea necesario”.

Tenemos así, una reorganización de la ciudad, cocinada a lo largo de varios años, consolidada al final del gobierno Santos, como concreción de un proyecto de ciudad-región para el goce y beneficio de la minoría que siempre la ha regentado y maladministrado, llevando a la ruina a miles de sus pobladores. En el futuro cercano y lejano, si las mayorías no rompen la pasividad, no será distinto.

 


Recuadro


La voz de las mayorías

 

De la exclusión, expulsión, despojo, desalojo y violencia del estado municipal para imponer normas en beneficio de grandes inversionistas, nacen las protestas y resistencias de las comunidades en Cali.

Para los excluidos, es importante la construcción de una agenda de ciudad, y la participación en la definición e implementación de la misma, que permita reconstruir nuestra identidad colectiva y plantearnos una alternativa para rescatar el manejo administrativo de lo público, privatizado por las elites económicas. Tener una fuerte incidencia política en las definiciones de las localidades, que cambie la lógica del desarrollo norte-sur y se redefina pensando un desarrollo más incluyente y equilibrado en el eje oriente-occidente (las comunas del Distrito de Aguablanca y las de la zona de ladera). Un estado que responda a las demandas de garantizar el “derecho a la ciudad”.

Igualmente, abrir escenarios de debate vecinales donde nos preguntemos: ¿Es posible un nuevo pacto social en Cali que supere los escenarios de exclusión y violencia? (Ciudad Paraíso, Humedal el Cortijo, Julio Rincón, Jarillón, etcétera). ¿Es necesario un cambio del ordenamiento territorial, que no lo hizo la ley 1933, para resolver temas de conurbación, de subregión y de ciudad región? ¿Es posible la construcción de un escenario de transformación económica, social, cultural, político, a partir de la implementación de la ley Cali Distrito Especial?

Esta realidad de una ciudad proyectada de acuerdo con los intereses de la minoría, coincide con la implementación del Plan Nacional de Desarrollo del gobierno Duque, que le da mayor impulso a las políticas del mercado, incorporando el concepto de región funcional establecido por la Ocde* y subdividiendo el territorio por regiones y subregiones, promoviendo la asociatividad de entidades territoriales que flexibilice las fronteras político administrativas en beneficio de las dinámicas del mercado.

Según el documento, Bases del plan de desarrollo 2019-2022 “En la región funcional se tratan de explicar procesos de integración de territorios a partir del alcance que ejercen determinados polos o centros (nodos) según su jerarquía y fuerza de articulación y los vínculos existentes entre sus habitantes y su integración funcional. La región nodal o funcional no responde al principio de homogeneidad, sino a la función de articulación interna que genera una estructura organizada. Se establece a partir del análisis de densidad de redes de circulación y flujos de personas, bienes e información, es decir, a partir de la interacción entre lugares (Gasca; 2009. Citado en Rodríguez, Manent; 2016)”. En el mismo documento señala “Lo que se ha venido modificando en las políticas de desarrollo regional de la OCDE son los instrumentos para redistribuir los beneficios del desarrollo, que han pasado desde mecanismos de transferencias e inversiones en los territorios menos desarrollados, pasando por políticas de subsidios e incentivos, hasta políticas de mejora de la competitividad regional”.

La otra situación de coincidencia es la elección de mandatarios locales. Los aspirantes deben incorporar el debate de Cali Distrito, desde la perspectiva constitucional de establecer esta subregión como entidad territorial, con autoridades propias elegidas popularmente, que amplíen y profundicen la participación y la democracia. En el plano interno, la participación ciudadana frente a la delimitación de localidades, competencias y recursos y a nivel de subregión, adelantando procesos de consulta popular para resolver la conurbación, reorientando esta tendencia desde la perspectiva de derechos humanos, su funcionalidad y responsabilidad.

* Documento Bases del Plan Nacional de desarrollo 2019 - 2022. Pacto por Colombia, pacto por la equidad”.

Publicado enColombia
Menos democracia y una inclusión que reafirma exclusiones

Nada nuevo. Con la Ley 1933 de 2018 que caracteriza a Cali como municipio Distrito Especial, un ejercicio político de legalizar situaciones ya definidas e implementadas en la ciudad, todo sigue igual para las mayorías de marginados que la habitan.

 

“[…] José Arcadio Buendía, que era el hombre más emprendedor que se vería jamás en la aldea, había dispuesto de tal modo la posición de las casas, que desde todas podía llegarse al río y abastecerse de agua con igual esfuerzo, y trazó las calles con tan buen sentido que ninguna casa recibía más sol que otra a la hora del calor”.
Cien años de soledad.
Gabriel García Márquez

El último de los logros alcanzado por los políticos y los más poderosos sectores económicos de la ciudad-región Cali, durante los días finales del gobierno de Juan Manuel Santos, fue la sanción por parte de éste de la Ley que caracteriza a Cali como Distrito Especial deportivo, de servicios, turístico, cultural y empresarial. Lograron así darle cubrimiento legal a una realidad construida a lo largo de los últimos años y a través de diferentes instrumentos administrativos municipales.

La Ley 1933/18, en su exposición de motivos argumenta que Cali ha cambiado el perfil de su economía: la industria ha perdido peso en el producto interno bruto local en el que los servicios se han convertido en el sector preponderante.

No existe error en ello. La capital del Valle del Cauca se volvió atractiva para los negocios, para lo cual y por lo cual se tomaron medidas a lo largo de varios años que permitieron superar su crisis fiscal. Se ejecutó, asimismo, una política fundamentada en que la crisis la pagamos todos, implicando reducción del gasto social para garantizar la cancelación de la deuda, de lo cual hace parte la imposición de un Fondo de Capitalización de Emcali, la realización de obras por Valorización por beneficio general –denominadas Megaobras–, y se realizó la Actualización catastral, con la consecuencia lógica del Incremento del Impuesto Predial Unificado (IPU). Un desangre de los bolsillos de los sectores populares de la ciudad, sin que ello se tradujera en un mejoramiento del indicador de desempleo que, por el contrario, nunca bajó de dos dígitos, superior al promedio nacional.

En la misma motivación en comento, se señala que la dinámica participativa en el PIB del Valle de la ciudad es del 50 por ciento y se resalta que “Cali, decidió emprender un proceso de Renovación Urbana que catapulte a esta como una Ciudad Moderna, y en virtud de lo anterior ha decidido realizar unas Megaobras que le darán un toque de exclusividad en el entorno internacional y local”.

 

Modelo de ciudad para unos pocos

 

Hasta aquí todo parece bonito para todos, pero no es así. A la par que los bolsillos de las mayorías se veían esquilmados y el desempleo dejaba en el pavimento a miles, la supuesta “modernización” de la Sultana trajo para los caleños, sectores medios y pobres, la expulsión de sus lugares de habitación, el desalojo y despojo, afectaron unas 8.700 familias al oriente de Cali en el Jarillón del Río Cauca, barrios como Brisas del Cauca, sectores como las Vegas - Venecia, Samanes y Navarro. En los barrios del centro de la ciudad, como El Calvario, Sucre y San Pascual, se vivió la gentrificación y la expropiación administrativa, algunas familias continúan resistiendo. En la comuna 17, de estratos 5 y 6, en el barrio Valle de Lili, se aprobó mediante plan parcial la construcción de una terminal de transporte masivo MIO sobre el humedal El Cortijo, afectando adicionalmente la calidad de vida de sus habitantes, hoy se encuentra suspendido este proyecto por disposición judicial en respuesta a demanda presentada por la comunidad del sector. El Estado, acompañó sus políticas de modernización con la fuerza represiva del Esmad. Y, finalmente, se intensificó la democracia restringida, pues estas medidas no contaron con la participación efectiva de la población, como sí lo fue la superación de la crisis fiscal.

De manera simultánea se aprobaron, en perspectiva de mediano y largo plazo –según el interés de quienes han controlado la economía y la política local/regional–, o lo que es lo mismo: en beneficio de un sector social –los dueños del mercado– los Acuerdos municipales 326 de 2012 y 396 de 2016, planes de desarrollo de los gobiernos de Rodrigo Guerrero y Maurice Armitage respectivamente, el Acuerdo 373 de 2014 –Plan de Ordenamiento Territorial–, que implementa la Agenda Regional de competitividad y los dispositivos de “Cali ciudad región”, en materia turística, de servicios, de infraestructura.

Construir la ciudad atractiva para los negocios, como perspectiva supuesta de desarrollo, también demandó una mirada nacional de mayor alcance. Los acuerdos amparados en la ley 1454 de 2011 abrieron el camino para concretar la participación en la Asociación de ciudades capitales y el retiro de la Federación Nacional de Municipios (Acuerdo 337 de 2012); la aprobación de la Región de Planificación y Gestión G11 (Acuerdo 362 de 2014), acuerdo articulado con las disposiciones contenidas en el Plan Nación de Desarrollo –ley 1450– dentro del proyecto de conectividad Pacífico - Orinoquia. El principal efecto de la política establecida en la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial (Loot), es que esas regiones, a diferencia de las entidades territoriales, no amplían el ejercicio democrático de elegir sus autoridades, sino que se constituyen en organizaciones de derecho público, con personería jurídica, patrimonio propio y son orientadas por una junta directiva (ley 1454).

Una proyección y cambio en el perfil económico de la ciudad-región entrelazado con el capital internacional. En marzo de 2014 los medios de comunicación informaban que: “La Corporación Financiera Internacional (IFC), institución para el sector privado del Grupo del Banco Mundial, firmó un acuerdo con el municipio, Emcali, la Fundación para el Desarrollo Integral del Valle del Cauca (FDI-GIP) y la Cámara de Comercio para convertir a Cali en una ‘smart city’ o ciudad inteligente. Modelo de competitividad, innovación y sostenibilidad”.

También se tomaron decisiones sobre el territorio, mediante el Acuerdo 373 de 2014, la modificación del Plan de Ordenamiento Territorial, que materializa a nivel local el modelo de desarrollo impuesto en el país.

Modelo de desarrollo nacional que se traduce en una frase de la ley 1450 –Plan Nacional de Desarrollo–: “El mercado hasta donde sea posible y el Estado hasta donde sea necesario”. Modelo que a su vez fundamenta la política de la competitividad y el establecimiento de regiones, no como entidades territoriales sino como formas de asociatividad en el marco de la competitividad, y adopta las recomendaciones del Banco Mundial, consignadas en el documento de informe de desarrollo 2009 titulado: “Nueva Geografía Económica”, el cual consigna las tres dimensiones económicas: densidad (aglomeración) - Distancias (migraciones) - División (especialización).

En esta misma perspectiva, los contenidas del POT de Cali (Acuerdo 373 de 2014), señalan a esta urbe como núcleo central de la región de ciudades. Se propone la consolidación de una agenda regional, bajo el amparo del G11. También se propone implementar la Agenda regional, que consigna, entre otros asuntos: Fortalecimiento de infraestructura para la conectividad; consolidación del puerto fluvial, turístico y de carga sobre el rio Cauca, y Cali capital del Pacífico y sede de la Alianza Pacífico.

Es así como en los artículos 5, 12, 13 del POT, se plantean el propósito de la “Consolidación de Cali como Distrito”, y detallan “Potenciar la ciudad como Distrito Turístico, Cultural y Deportivo”. Proyectan, de igual manera, que la Política de Especialización consolida la ciudad como centro de servicios competitivo y de aprovechamiento de las potencialidades culturales, deportivas, de salud, de los elementos singulares para actividades turísticas y eco-turísticas. Igualmente, garantiza corredores de actividad económica y las agrupaciones empresariales o clústers. Esto territorializado en el “Modelo ciudades dentro de la ciudad”. Como puede deducirse, son los elementos característicos del Distrito Especial, aprobado cuatro años después.


Arroyando

 

Toda esta política se diseñó, aprobó e implementó a lo largo de varios años, vulnerando derechos como la consulta previa a las comunidades negras, las cuales para efectos turísticos existen (festival Petronio Álvarez), y se argumentan los indicadores de población del Dane (la ciudad cuantitativamente con la mayor concentración de comunidad negra de Colombia), pero cuando se trata de participar en la toma de decisiones no existen como sujetos de consulta previa –al amparo de la ley 21 de 1991 (ratifica el convenio 169 de la OIT).

Otros derechos vulnerados se dieron en el marco de Proyectos como el del centro comercial, de servicios e intercambios mercantiles “Ciudad Paraíso”, que también incluye la denominada Ciudadela de La Justicia, que para hacerlo posible implicó una alianza público-privada enmarcada en un documento denominado “Plan parcial”, decretando, para facilitar su construcción, hasta la expropiación por vía administrativa de los moradores ancestrales, propietarios de los inmuebles de los barrios Sucre, El Calvario, San Pascual.

Despoblando, desplazando, negando derechos a las comunidades que habitan la ribera del Río Cauca, así se ha procedido para hacer realidad otro proyecto legalizado por el POT: la reactivación del transporte fluvial de pasajeros y de mercancía, abriéndole campo al unísono al turismo y la recreación como actividades complementarias.

Establecidos estos cambios en la vida de la ciudadanía caleña, sin participación alguna, era necesario profundizar y salvar obstáculos legales para acceder a otros recursos de manera más directa, como las regalías. Varios proyectos de ley se presentaron buscando este objetivo: el 054, 058, 068 de 2014; Proyecto de ley 039 de 2015, y el Proyecto de ley 149 de 2016 que acumula las características de deportivo, turístico, cultural, empresarial y de servicios.


Así llegamos a la ley 1933 de 2018, que para comprenderla debe ser analizada a la luz de la ley 1617 de 2013, que regula la categoría de municipios denominada Distritos Especiales. Ley que a su vez reglamenta lo determinado en la Loot, ley 1454 de 2011, que en el artículo 29 numeral 3 sobre los Distritos Especiales, establece como funciones:

a) Dividir el territorio distrital en localidades, de acuerdo a las características sociales de sus habitantes y atribuir competencias y funciones administrativas.

b) Organizarse como áreas metropolitanas, siempre que existan unas relaciones físicas, sociales y económicas que den lugar al conjunto de dicha característica y coordinar el desarrollo del espacio territorial integrado por medio de la racionalización de la prestación de sus servicios y la ejecución de obras de interés metropolitano.
La obligación de dividir el territorio en localidades, teniendo en cuenta la “Homogeneidad relativa desde el punto de vista geográfico, social, cultural y económico”, significa legalizar lo que es una realidad en Cali, caracterizada por las profundas diferencias sociales y desequilibrios territoriales, y el reconocimiento legal de las dinámicas socioeconómicas determinadas en el territorio.

Ser Distrito implica subdividir el territorio por localidades, que cada una maneje recursos públicos y contar con el aprovechamiento de los recursos y ventajas derivadas de las características especiales. Ya sabemos cuáles pueden ser las localidades que ya tienen un acondicionamiento para lo turístico, deportivo, cultural, oferta de servicios o lo empresarial, las mismas que se beneficiarán de ese acumulado; las demás localidades solo esperarán los recursos que les transfieran del presupuesto central a través de los Fondos de desarrollo local.

Es así como la caracterización del municipio de Cali como Distrito Especial, potencia en el territorio los negocios ya establecidos (las centralidades, los escenarios deportivos, la zona de expansión donde se instalan negocios particulares como Zona América (zona franca) y/o macro-proyectos como el de vivienda “Santa Fe”, o la instalación de terminales de transporte colectivo e intermunicipal al sur –afectando el humedal El Cortijo–. O lo sucedido en los parqueaderos de la Plaza de Toros –arboricidio–, para darle paso al desarrollo comercial).

Al mismo tiempo, y con intereses claramente establecidos, potencia la re-densificación, la revalorización de las tierras urbanas, el incremento del impuesto predial, profundiza las desigualdades territoriales respecto de la oferta de bienes y servicios públicos y plantea un nuevo orden administrativo, fiscal y territorial, es decir, “el estado hasta donde sea necesario”.

Tenemos así, una reorganización de la ciudad, cocinada a lo largo de varios años, consolidada al final del gobierno Santos, como concreción de un proyecto de ciudad-región para el goce y beneficio de la minoría que siempre la ha regentado y maladministrado, llevando a la ruina a miles de sus pobladores. En el futuro cercano y lejano, si las mayorías no rompen la pasividad, no será distinto.

 


Recuadro


La voz de las mayorías

 

De la exclusión, expulsión, despojo, desalojo y violencia del estado municipal para imponer normas en beneficio de grandes inversionistas, nacen las protestas y resistencias de las comunidades en Cali.

Para los excluidos, es importante la construcción de una agenda de ciudad, y la participación en la definición e implementación de la misma, que permita reconstruir nuestra identidad colectiva y plantearnos una alternativa para rescatar el manejo administrativo de lo público, privatizado por las elites económicas. Tener una fuerte incidencia política en las definiciones de las localidades, que cambie la lógica del desarrollo norte-sur y se redefina pensando un desarrollo más incluyente y equilibrado en el eje oriente-occidente (las comunas del Distrito de Aguablanca y las de la zona de ladera). Un estado que responda a las demandas de garantizar el “derecho a la ciudad”.

Igualmente, abrir escenarios de debate vecinales donde nos preguntemos: ¿Es posible un nuevo pacto social en Cali que supere los escenarios de exclusión y violencia? (Ciudad Paraíso, Humedal el Cortijo, Julio Rincón, Jarillón, etcétera). ¿Es necesario un cambio del ordenamiento territorial, que no lo hizo la ley 1933, para resolver temas de conurbación, de subregión y de ciudad región? ¿Es posible la construcción de un escenario de transformación económica, social, cultural, político, a partir de la implementación de la ley Cali Distrito Especial?

Esta realidad de una ciudad proyectada de acuerdo con los intereses de la minoría, coincide con la implementación del Plan Nacional de Desarrollo del gobierno Duque, que le da mayor impulso a las políticas del mercado, incorporando el concepto de región funcional establecido por la Ocde* y subdividiendo el territorio por regiones y subregiones, promoviendo la asociatividad de entidades territoriales que flexibilice las fronteras político administrativas en beneficio de las dinámicas del mercado.

Según el documento, Bases del plan de desarrollo 2019-2022 “En la región funcional se tratan de explicar procesos de integración de territorios a partir del alcance que ejercen determinados polos o centros (nodos) según su jerarquía y fuerza de articulación y los vínculos existentes entre sus habitantes y su integración funcional. La región nodal o funcional no responde al principio de homogeneidad, sino a la función de articulación interna que genera una estructura organizada. Se establece a partir del análisis de densidad de redes de circulación y flujos de personas, bienes e información, es decir, a partir de la interacción entre lugares (Gasca; 2009. Citado en Rodríguez, Manent; 2016)”. En el mismo documento señala “Lo que se ha venido modificando en las políticas de desarrollo regional de la OCDE son los instrumentos para redistribuir los beneficios del desarrollo, que han pasado desde mecanismos de transferencias e inversiones en los territorios menos desarrollados, pasando por políticas de subsidios e incentivos, hasta políticas de mejora de la competitividad regional”.

La otra situación de coincidencia es la elección de mandatarios locales. Los aspirantes deben incorporar el debate de Cali Distrito, desde la perspectiva constitucional de establecer esta subregión como entidad territorial, con autoridades propias elegidas popularmente, que amplíen y profundicen la participación y la democracia. En el plano interno, la participación ciudadana frente a la delimitación de localidades, competencias y recursos y a nivel de subregión, adelantando procesos de consulta popular para resolver la conurbación, reorientando esta tendencia desde la perspectiva de derechos humanos, su funcionalidad y responsabilidad.

* Documento Bases del Plan Nacional de desarrollo 2019 - 2022. Pacto por Colombia, pacto por la equidad”.

Publicado enEdición Nº258
Miércoles, 26 Junio 2019 08:29

Una nueva cartografía global

Una nueva cartografía global

En los momentos extremos, cuando las crisis parecen traspasar las líneas habituales y alcanzar puntos de no retorno, es cuando podemos percibir con mayor claridad los cambios que se han producido en el escenario global.

En las últimas semanas emergieron algunas de las características de la nueva geopolítica que está en proceso de cristalización. La crisis en las relaciones entre EEUU e Irán mostró los realineamientos que se han producido, digamos, desde la crisis financiera de 2008, así como los límites de las principales potencias y las capacidades mostradas por las alianzas que se han ido tejiendo a raíz de aquella crisis.

El primer hecho que llama la atención es la determinación de un país como Irán para no dejarse intimidar, incluso por una gran potencia que tiene la capacidad de borrarla del mapa si se empeñara en ello.

No es cuestión solo de la determinación de los iraníes, sino también de la percepción creciente de que EEUU ya no tiene ni la voluntad ni la capacidad para empeñarse a fondo en una agresión de larga duración. Esto vale tanto para Irán como para Venezuela.

El punto de inflexión pudo haber sido Siria. El fracaso de EEUU y sus aliados, incluyendo a Israel y Arabia Saudí, en su empeño por derrocar al presidente Bashar Asad e imponer un cambio en el mando del país, mostró los límites de las alianzas tradicionales; pero también la capacidad de pequeñas organizaciones para influir en el tablero regional. En este caso, Hizbulá, que ha sido capaz de influir en el escenario sirio y, por lo tanto, en el regional.

Este último es un aspecto fundamental, ya que enseña que en una situación de gran fluidez, en la cual los equilibrios son necesariamente inestables, la presencia de actores de pequeña o mediana envergadura pueden, incluso, superar a los más potentes y tradicionales ejércitos.

La segunda cuestión que muestra la coyuntura actual es que la resolución de los conflictos puede estar fuera del control de las grandes potencias, y que la propia inercia de los acontecimientos puede desembocar en situaciones caóticas en las cuales una escalada no deseada conduzca, por ejemplo, a la utilización de armas nucleares.

Nos guste o no, y ciertamente nadie sensato apostaría a la guerra, el conflicto armado entre grandes naciones es parte del repertorio posible en situaciones extremas como las actuales. El problema radica en que el propio devenir de la crisis sistémica ha neutralizado las capacidades de negociación e intermediación vigentes en períodos anteriores. La incapacidad de las Naciones Unidas, y de otras instituciones, para moderar los ímpetus, es quizá la mayor muestra de la crisis de este tipo de mediaciones.

Por lo tanto, saldrán adelante quienes tengan mayor capacidad para afrontar las situaciones más difíciles, con mayor serenidad de ánimo y un abanico más amplio de opciones a la hora de tomar decisiones. En las guerras, las armas son importantes pero no decisivas. Las guerras del siglo XX así lo demuestran. Las potencias que llevaron la iniciativa militar en los momentos iniciales del conflicto, salieron perdedoras.

En este punto, el aspecto decisivo es la cohesión de la población y la determinación para afrontar las penurias que depara la guerra. En esta coyuntura, la potencia peor parada es la mejor armada, EEUU, mientras China parece contar con una población bastante decidida a defender lo conseguido desde 1949 a la fecha. Dicho esto, nadie puede tener la certeza de lo que sucederá, tratándose apenas de hipótesis de trabajo.

La tercera cuestión gira en torno a las alianzas que se han tejido en los últimos años, así como la incapacidad de buena parte de los Estados para ponerse a tono con la evolución global.

En efecto, la alianza entre China y Rusia es, en estos momentos, más sólida que nunca desde —por lo menos— el último medio siglo. No debemos olvidar que el triunfo de EEUU ante la Unión Soviética se debió en gran medida a que fue hábil para interponer una cuña entre las dos naciones que habían protagonizado sendas revoluciones socialistas.

En paralelo, destacan alianzas regionales nuevas, como la que tienen ambos países con Irán y Venezuela. Sin embargo, las alianzas más pujantes son la Ruta de la Seda y la Organización para la Cooperación de Shanghái. Ninguna de las dos incluye a las potencias occidentales, pero la segunda consiguió atraer a un importante país del G7, como Italia, a su esfera de influencia.

Debe anotarse, de forma muy especial, la enorme dispersión de intereses de los principales países que integran la Unión Europea que, tiempo atrás, era una aliado incondicional del EEUU. La principal característica de la UE actual consiste en la falta de norte, de proyecto propio autónomo en un escenario global que exige cohesión y unidad de mando para afrontar las dificultades con éxito.

En cuarto lugar, están las grandes tendencias históricas, de las que nadie puede escapar, aunque actúan en el largo plazo. La primera de estas tendencias es el declive de Occidente y el ascenso de la región de Asia Pacífico como relevo hegemónico. Un proceso que puede durar todo lo que resta del siglo XXI.

En paralelo, y como consecuencia de este declive, se registra una crisis de las democracias occidentales, que habían sido uno de los principales atractivos de las naciones capitalistas más desarrolladas y que jugó a su favor en la competencia con la URSS. La Administración Trump es una muestra del vaciamiento de las democracias, pero se trata de un viraje de larga duración y no una coyuntura que habrá de superarse con un cambio de Gobierno.

No sabemos aún qué tipo de régimen habrá de suceder a las democracias. La hegemonía asiática en construcción enseña, como señala el analista brasileño José Luis Fiori, que para representar los intereses de los pueblos no es imprescindible que exista un sistema electoral de competencia de partidos. La legitimidad de los gobernantes puede conseguirse de otros modos, en tanto los sistemas electorales se han convertido en el dominio de una oligarquía de ricos y poderosos.

 

Publicado enInternacional
El nuevo informe "El Estado del Poder" alerta del creciente poder de las finanzas y plantea alternativas

Se publica la octava edición de El Estado del Poder  

Este informe, publicado en inglés por el TNI y cuya edición española corre a cargo del Transnational Institute (TNI) , FUHEM Ecosocial y ATTAC España y examina las dimensiones y dinámicas del poder financiero, y cómo los movimientos ciudadanos podrían recuperar el control sobre el dinero y las finanzas.

Las investigaciones demuestran que el protagonismo y el aumento del poder financiero ha aumentado la desigualdad, ha ralentizado la inversión en la producción ‘real’, ha incrementado la presión sobre las personas y los hogares endeudados y ha dado lugar a una merma de la responsabilidad democrática. A pesar de causar en 2008 la peor crisis financiera en décadas, el sector financiero ha emergido aún más fuerte.

El Estado del Poder 2019: Finanzas incluye nueve ensayos y dos entrevistas. Además, el informe ofrece seis Infografías que ilustran aspectos cruciales del poder financiero en el mundo: los actores principales, la geografía del poder, la concentración de riqueza, los lobbies, los crímenes de las grandes empresas y el papel de las finanzas alternativas.

Como lectura complementaria se ha editado una guía divulgativa que apoyándose en casos prácticos, explica con un lenguaje accesible qué es la financierización y los efectos que este proceso tiene sobre la economía, la sociedad, la alimentación y la naturaleza, las fuerzas que lo impulsan y las resistencias.

Esta edición del Estado del Poder, titulado ‘Finanzas’, incluye los Ensayos y Entrevistas:

El poder latente de la ciudadanía y la creación de aval público , de Ann Pettifor.

A pesar de la retórica de banqueros y políticos, las finanzas privadas dependen del sector público más de lo que creemos. Los contribuyentes en las naciones más ricas proporcionan la garantía pública de la que dependen casi todas las actividades financieras actuales. Es hora de usar ese poder para pedir cuentas a las instituciones financieras privadas e invertir en el Green New Deal.  

La lucha contra la banca : Miradas sobre el poder financiero desde los movimientos sociales . Entrevista a Simona Levi, Alvin Mosioma y Joel Benjamin

Tres activistas inspiradores de España, Reino Unido y Kenia, que obtuvieron importantes victorias contra el mundo financiero, comparten su experiencia.  

Finanzas offshore: cómo gobierna el mundo el capital, por Rodrigo Fernández y Reijer Hendrikse

El auge de la financiación offshore no se debe únicamente a la transferencia de capital a bancos de islas exóticas, sino a la creación de un sistema global de dos niveles en el que los ciudadanos comunes están sujetos a leyes e impuestos, mientras los residentes offshore viven en secreto libres de impuestos con sus fortunas apoyadas por una política monetaria expansiva.  

Altas finanzas: un sector extractivo . Entrevista con Saskia Sassen, por Nick Buxton.

Saskia Sassen explora la naturaleza extractivista de las finanzas y su particular impacto en las ciudades, así como las posibles fracturas en el poder financiero que abren la posibilidad a que los movimientos urbanos confronten y pongan las finanzas bajo control público.  

El poder del público frente a la banca .  Lecciones del Instituto de Finanzas Internacionales. Por Jaspe Blom

El apenas conocido Instituto Internacional de Finanzas es probablemente la principal razón por la que, tras la crisis económica, la reforma financiera ha sido tan limitada. Su poder procede de cómo ha representado y coordinado su actuación a escala internacional y del papel sin precedentes que los decisores le han otorgado en temas financieros.  

Finanzas globales, poder e inestabilidad , por Walden Bello

Hacer frente al poder financiero requiere examinar el poder de ciertas instituciones como los bancos “demasiado grandes para caer”, y también el papel que la financierización tiene dentro de la economía global en un contexto de sobreproducción donde la oferta supera la demanda debido a una gran desigualdad.  

Arte: capital del siglo XXI . Por Aude Launay

Las finanzas siempre han creado la realidad a partir de creencias e historias, convirtiendo números y pensamientos en fluctuaciones del mercado de valores. Es un mundo que los artistas entienden bien, desafiando al poder con sus propios medios.  

La gentrificación de los pagos . La propagación de la red financiera digital. Por Brett Scott

La fusión de finanzas y tecnología, y especialmente la fuerte promoción de los sistemas de pago digital, está “gentrificando” las finanzas con el avance de una agenda de control y vigilancia corporativa a expensas de la economía informal y la exclusión de los marginados.

Finanzas, combustibles fósiles y cambio climático . Redes de poder en Canadá. Por Mark Hudson y Katelyn Friesen

Basado en una investigación de los autores, explora la financiación, los préstamos, la propiedad e interrelaciones de los consejos de dirección, mostrando cómo empresas financieras y de combustibles fósiles en Canadá se entrelazan e impiden una transición verde.  

La próxima revolución del accionariado . Por Owen Davis

El autor se pregunta si una convergencia de activistas éticos, fondos de pensiones y políticos socialistas podrían promover una nueva revolución de accionistas que se aproxime a un modelo más redistributivo de la riqueza.  

El poder de las finanzas públicas para el futuro que deseamos . Por Lavinia Steinfort

Las finanzas públicas y la banca son más accesibles de lo que a menudo se admite, y hay muchos ejemplos de finanzas públicas que pueden inspirar para canalizar las finanzas de una manera que se aborden los desafíos sociales y ambientales actuales.

Publicado enEconomía
Emerge el rostro de una dictadura tecnológica

Datos y algoritmos conforman un binomio de control que la técnica impone sobre la humanidad, sostiene José María Lassalle en su último libro. Caminamos hacia la administración matematizada del mundo


Una figura destaca sobre el horizonte de incertidumbres, malestares y miedos que acompaña el comienzo del siglo XXI. Se trata por ahora de una silueta por definir. Una imagen que todavía no refleja con exactitud sus contornos pero que proyecta una inquietud en el ambiente que nos previene frente a ella. Su aparición delata un movimiento de alzada vigorosa, que lo eleva sobre la superficie de los acontecimientos que nos acompañan a lo largo del tránsito del nuevo milenio.


Envuelta por un aliento de energía sin límites, su forma va adquiriendo volúmenes titánicos en los que se presiente la desnudez granítica de una nueva expresión de poder. Con sus gestos se anuncia el reinado político de un mundo desprovisto de ciudadanía, sin derechos ni libertad. Una época que asistirá a la extinción de la democracia liberal. Que instaurará una era mítica a la manera de las que imaginó Hesíodo, hecha de vigilancia y silicio, habitada por una raza de humanos sometidos al orden y a la seguridad. Un mundo de fibra óptica y tecnología 5G, dominado por una visión poshumana, que desbordará y marginará el concepto que hemos tenido del hombre desde la Grecia clásica hasta nuestros días.


El mundo evoluciona a lomos de la revolución digital hacia una nueva experiencia del hombre y del poder. Una evolución que parte de una resignificación del papel del ser humano debido a la introducción de un vector que lo transforma radicalmente. La causa está en la interiorización de la técnica como una parte sustancial de la idea de hombre. Esta circunstancia se desenvuelve dentro de un marco posmoderno que da por superadas las claves que definió la Ilustración filosófica del siglo XVII bajo el rótulo histórico de la Modernidad. Jean-François Lyotard explicó a finales de la década de los años setenta del siglo pasado que la condición posmoderna era el final de las grandes narrativas que habían interpretado el mundo dentro de un relato coherente de progreso y racionalidad. Para este autor la estructura intelectual de la Ilustración era insostenible debido, precisamente, a los avances técnicos y los cambios posindustriales que propiciaban las telecomunicaciones de la sociedad de la información. Estas circunstancias hacían que el humanismo, y la centralidad que atribuía este al hombre, hubiera sido desplazado como eje de interpretación del mundo por una visión científica que lo subordinaba a la técnica y a su voluntad de poder.


La revolución digital en la que estamos inmersos en la actualidad hace cada día más palpable la condición posmoderna. Y, sobre todo, contribuye a una reconfiguración del poder que está gestando una experiencia del mismo a partir de una voz de mando que es capaz de gestionar tecnológicamente la complejidad de un mundo pixelado por un aluvión infinito de datos. Hoy, los datos que genera Internet y los algoritmos matemáticos que los discriminan y organizan para nuestro consumo son un binomio de control y dominio que la técnica impone a la humanidad. Hasta el punto de que los hombres van adquiriendo la fisonomía de seres asistidos digitalmente debido, entre otras cosas, a su incapacidad para decidir por sí mismos.
Esta circunstancia hace que la humanidad viva atrapada dentro de un proceso de mutación identitaria. Un cambio que promueve una nueva utopía que transforma su naturaleza al desapoderar a los hombres de sus cuerpos y sus limitaciones físicas para convertirles en poshumanos programables algorítmicamente, esto es, seres trascendentalmente tecnológicos y potencialmente inmortales al suprimir sus anclajes orgánicos. Un cambio que adopta un proceso previo de socialización que hace de los hombres una especie de enjambre masivo sin capacidad crítica y entregado al consumo de aplicaciones tecnológicas dentro de un flujo asfixiante de información que crece exponencialmente.


La experiencia de la posmodernidad va descubriendo de este modo no solo la naturaleza fallida de la Ilustración que describió tempranamente Lyotard, sino el fracaso de los relatos que la fundaban en toda su extensión. Destacando de entre todos ellos el político, pues, como veremos, la institucionalidad de los Gobiernos democráticos y la legitimidad de las sociedades abiertas de todo Occidente se encuentran en una profunda crisis de identidad. Se ven cuestionadas en sus fundamentos por la sustitución de la ciudadanía como presupuesto de la política democrática por multitudes digitales que allanan el camino hacia lo que Paul Virilio describió como “la política de lo peor”.


Todos estos factores son los que están contribuyendo a que emerja esa figura titánica que describíamos más arriba y que adopta el rostro de una dictadura tecnológica. Una especie de concentración soberana del poder material que descansa en la gestión de la revolución digital. Gestión que ofrece orden dentro del caos y seguridad en medio de la época de catástrofes que acompaña la mutación que estamos viviendo a velocidad de vértigo. El protagonista político del siglo XXI ya está con nosotros. Todavía no ejerce su autoridad de manera plena pero va haciéndose poco a poco irresistible. Acumula poder y crece en fuerza. Se insinúa bajo modelos distintos —China y Estados Unidos son los paradigmas—, que convergen alrededor de los vectores que impulsan su desarrollo: la inteligencia artificial (IA), los algoritmos, la robótica y los datos.


Avanzamos hacia una concentración del poder inédita en la historia. Una acumulación de energía decisoria que no necesita la violencia y la fuerza para imponerse, ni tampoco un relato de legitimidad para justificar su uso. Estamos ante un monopolio indiscutible de poder basado en una estructura de sistemas algorítmicos que instaura una administración matematizada del mundo. Hablamos de un fenómeno potencialmente totalitario que es la consecuencia del colapso de nuestra civilización democrática y liberal, así como del desbordamiento de nuestra subjetividad corpórea. Se basa esencialmente en una mutación antropológica que está alterando la identidad cognitiva y existencial de los seres humanos. La digitalización masiva de la experiencia humana, tanto a escala individual como colectiva, comienza a revestir el aspecto de una catástrofe “progresiva, evolutiva, que alcanza la Tierra entera”. (…)

El siglo XXI continúa su andadura bajo el presentimiento de que es inevitable la aparición de un Ciberleviatán. Sobre sus espaldas se entrevé cómo se ordenará la complejidad planetaria que sacude nuestras vidas y que libera oleadas de malestar e incertidumbres que amenazan las estructuras clásicas de un statu quo que se volatiliza por todas partes. Lo más probable es que el Ciberleviatán se instaure por aclamación, a la manera de la dictadura pensada por Carl Schmitt. Mediando un pacto fundacional sin debate ni conflicto, como el producto de una necesidad inevitable y querida si se quiere preservar la vida bajo la membrana de una civilización tecnológica de la que ya nadie puede desprenderse para vivir.

Por José María Lasalle
7 MAY 2019 - 11:00 COT


José María Lassalle es ensayista y fue secretario de Estado de Cultura y Agenda Digital. Este texto es un extracto de su libro ‘Ciberleviatán, el fracaso de la democracia liberal frente a la revolución digital’, que publica Arpa el 8 de mayo.

“Nuestra forma de ver la democracia es diferente”

La Minga convocada por los pueblos agrupados en el Cric, a la que en primera instancia se plegaron comunidades negras y campesinas, y luego otros pueblos indígenas para así ganar el carácter de Minga nacional, sorprendió al país; su masividad y prolongación, así como convicción, no dejaron duda. El contexto en el cual fue convocada deja interrogantes. Distintas voces nos explican su participación y lectura de este suceso.

 

Con la decisión que los caracteriza, los pueblos indígenas caucanos salieron a exigir derechos. Su demanda porta todo el sustento y legitimidad que cargan las causas justas, en este caso, acceso a la tierra y presupuesto para vida digna, temas acordados en protestas anteriores. Reclaman, increíble, que les cumplan con los compromisos contraídos por anteriores gobiernos tras múltiples protestas, negociaciones y acuerdos.

Su despliegue humano tomó forma el 10 de marzo de 2019 en territorio de Caldono, desde donde dieron plazo hasta el 12 de marzo para que el presidente Duque encarara un diálogo en territorio indígena. El rechazo presidencial obligó a los manifestantes a presionar para que el Gobierno tomara en serio la protesta. Es así como miles coparon la Vía Panamericana, cuyo bloqueo se sintió con intensidad en el Cauca y Nariño.

La Minga, prolongada por 27 días, fue duramente reprimida, pese a lo cual los pobladores de esta parte del país no perdieron el control de la vía, ni cejaron en sus reclamos, hasta lograr un compromiso oficial con lo demandado. Luego de cuatro semanas de acción y resistencia, de prolongadas negociaciones con el equipo gubernamental destinado para tal fin, levantaron el bloqueo de la vía, en constancia de buena fe, para que el presidente Duque llegara al sitio de las negociaciones y firmara los compromisos contraídos. Una maniobra del mismo –sí estoy pero no me quedo–, para evitar que sus fanáticos lo vieran en posible posición de sometimiento, impidió esta escena final.

Los indígenas, campesinos y comunidades negras se retiran del sitio, fatigados por la energía demandada por la extensa jornada de lucha, ilusionados con lo firmado, pero convencidos de que este Gobierno, igual que los anteriores, dilatará el cumplimiento de lo acordado. Otras jornadas de protesta, seguramente, tomarán forma antes de finalizar Duque su presidencia para obligar con ellas a la ejecución de lo firmado en este marzo-abril de 2019.

 

A propósito de esta coyuntura, desdeabajo entrevistó a distintos actores de la misma, aquí sus palabras:

 

desdeabajo (da). ¿Cómo presenta la Minga del suroccidente?
Giovanny Yule (GY)*. La Minga es el ejercicio colectivo del pensamiento, sabiduría, palabra y acción mediante la cual todos los pueblos indígenas del suroccidente colombiano, sectores campesinos y afros hemos hecho un ejercicio de protesta en el marco del artículo 37 de la Constitución Nacional, para afianzar nuestro planteamiento político hacia el Estado, el Gobierno, la opinión pública nacional e internacional, para exigir el respeto de nuestros derechos económicos sociales y culturales, logrados con tanta lucha.

da. ¿Cuál es la evaluación que hacen de la Minga con respecto a lo pretendido y lo alcanzado tras el diálogo con el gobierno nacional? (Ver recuadro, resumen de la Minga)
GY. Bueno de los tres objetivos que planteó la Minga podemos decir que logramos avanzar en diferentes aspectos, porque logramos abrir una conversa con la opinión nacional e internacional sobre los puntos fundamentales y políticos de la Minga, que tenían que ver con el tema de tierras y territorios, situación de derechos humanos y vida, el recrudecimiento del conflicto armado en los territorios, la garantía de los derechos económicos, sociales y culturales, el tema del reconocimiento del campesinado como sujeto de derechos, la necesidad de la implementación de los acuerdos de La Habana, entre otros.

Podemos decir, de manera puntual, que se presentó un buen avance con la discusión del Plan Nacional de Desarrollo, en el cual para los pueblos indígenas estaban destinados 10 billones de pesos, pero que habían quedado en los anexos, y con la Minga estos recursos ya quedaron dentro del marco donde se definen los presupuestos, lo que nos da más confianza a todos los pueblos indígenas. De igual forma, logramos hacer un ejercicio con múltiples organizaciones sociales, sindicales, estudiantiles y populares del país que ayuda a seguir avanzando en la unidad, pues la Minga fue un referente que logró tejer y articular el movimiento social en Colombia.

Lo único que quedó pendiente fue el tema de la conversación con el presidente Iván Duque, que llegó al territorio y se negó a hablar con la Minga a causa del mensaje del Fiscal general, que se inventó una amenaza de atentado. Finalmente nosotros decidimos no participar en ese espacio propuesto por el Presidente, ya que nuestra forma de ver la democracia es diferente, y la asamblea es la máxima autoridad del territorio.

da. Uno de los temas y problemáticas más álgidas en el país es el de tierras, su despojo sufrido por los pobres y concentración en manos de terratenientes, entre los cuales dicen que ustedes lo son, pues “cuentan con mucha en todas partes del país”. ¿Cómo ven ustedes la respuesta del Gobierno que sostiene que no hay tierras para vender y tampoco recursos para comprar?
GY. Nosotros podemos manifestar con mucha claridad y transparencia que todo el departamento del Cauca tiene 3`084.000 mil hectáreas y de estas los territorios colectivos indígenas representan el 17 por ciento, es decir 544.000 mil hectáreas, pero de estas 344.000 mil son territorios de sitio sagrado, en donde están los páramos, humedales, ríos, bosques, de tal manera que el 70 por ciento de las tierras colectivas son territorios que los pueblos indígenas debemos cuidar y proteger para garantizar la vida humana. Las 200.000 mil hectáreas que quedan están en una pendiente de más de 30 grados y son semifértiles, lo que hace que cultivar en ellas sea muy difícil. Además, no se puede dejar pasar que en la actualidad hay regiones –como toda la cuenca del rio Cauca– que son aptas para cultivar y se están utilizando más de 254.000 mil hectáreas para la agroindustria cañera, la cual está concentrada en las manos de apenas 5 familias. O sea, mientras 5 familias usufructúan más de 250.000 mil hectáreas, en los territorios indígenas estamos 70.000 mil familias en 200.000 mil hectáreas, lo que demuestra que no es cierto que nosotros seamos los terratenientes.

da. Entendiendo que la fuerza demostrada por el Cric en esta coyuntura los sitúa como uno de los movimientos sociales más importantes del país, ¿Cómo proyectan la coyuntura para los próximos años, para hacer cumplir todas las demás agendas que estaban articuladas en la Minga?
GY. Nosotros pensamos que nos corresponde a todo el movimiento social y popular de Colombia encontrarnos y hacer una Minga a cuatro años, en donde el ejercicio nos lleve a la reflexión de la movilización, de la palabra, del pensamiento, de la sabiduría, la imaginación en el marco del derecho universal de la protesta social. Esa Minga nos va a permitir avanzar en la posibilidad de construir la unidad en el marco de sacar nuestras plataformas políticas con las cuales hemos venido actuando desde las diferentes estructuras sociales del país. En ese sentido es muy importante convocarla, al igual que participar y respaldar las diferentes actividades proyectadas para estos días –como el paro del 25 de abril–, pero es necesario convocar una gran cumbre de regiones y allí consolidar una agenda, una ruta y una estrategia para movilizarnos en los cuatro años del gobierno de Iván Duque y el partido Centro Democrático.

* Giovanny Yule, es dinamizador político del sistema de gobierno propio del Cric.

 


 

 

 

Breve contexto de la situación de los pueblos indígenas del Tolima

 

desdeabajo (da). ¿Cómo tomaron la decisión de participar en la Minga Nacional?
Madeleine Olivero Tovar (MOT)*. Ante las constantes promesas y promesas, los pueblos indígenas nos cansamos y por eso volvimos a salir en Minga. En el año 2017 habíamos hecho una Minga en Saldaña, de la cual quedaron unos compromisos en cuanto a salud, educación, saneamiento básico, vivienda digna y otros aspectos que a la fecha no se han cumplido. Como movimiento indígena, en general, llevamos más de 1.136 acuerdos incumplidos, y por esto salimos nuevamente.

da. ¿En qué consistió su participación?
MOT. Salimos más de mil personas de diferentes pueblos, entre esos nosotros como Pijaos, y también los pueblos Nasa, al municipio de Natagaima, para exigir el cumplimiento de los acuerdos y específicamente velar por el cumplimiento del decreto 1953 que tiene que ver con la administración de nuestros propios recursos.

da. ¿Cuáles son los logros de esta jornada?
MOT. Logramos llegar a unos acuerdos concretos en temas de educación propia, deportes tradicionales, agricultura y otros temas que ayudan al fortalecimiento como pueblos.

da. ¿Cuáles son los principales conflictos que están viviendo en la actualidad los pueblos indígenas que habitan el departamento del Tolima?
MOT. Las multinacionales son la principal amenaza que tenemos como pueblos en regiones como Ortega y Purificación, porque afectan directamente nuestra pervivencia en los territorios. Este gobierno esta apuntando a que entren más proyectos mineros y ni siquiera nos están teniendo en cuenta el derecho a las consultas previas. Además, hay regiones como Ortega donde se han vivido más de 50 años de explotación de crudo y en este momento están cerrando bloques para abrir 86 nuevos pozos de explotación. Asimismo, se están desviando ríos para brindarle agua a las arroceras. Entonces, lo que vemos que están haciendo es prácticamente un proyecto de exterminio contra los pueblos indígenas, pero nosotros seguimos defendiendo el territorio y la vida. Otro de los problemas que tenemos es la politiquería, porque algunas de las autoridades indígenas se están acompañando con politiqueros de la región, y eso afecta nuestro proceso de lucha como pueblo.

* Gobernadora indígena del pueblo Pijao de Ortega–Tolima.

 


 

Participación en la Minga de los pueblos Pastos y Quillacingas



desdeabajo (da). ¿Qué entienden por Minga desde los pueblos Pastos y Quillacingas?
Jesús Fabian Trejo (JFT)*. Hablar de Minga, para nosotros, es hablar no solo de una fuerza colectiva, sino de toda una historia a lo largo de los años, pues la Minga ha sido nuestro espacio para poder adelantar trabajos del orden comunitario, pero también de pensamiento y de resistencia, que son las que tuvimos en estos últimos días. Entonces, para nosotros la Minga es esa fuerza que podemos unir de manera colectiva para adelantar cualquier tipo de trabajo.
da. En los ejercicios de los pueblos indígenas, en general, pueden verse niños, jóvenes, adultos y mayores, ¿Por qué es importante que participe toda la comunidad?
JFT. Pues bajo el entendido que le decía, para nosotros la Minga es el tema de unir toda la fuerza colectiva, pues es necesario también esa visión desde las diferentes generaciones que existen, porque no va a ser lo mismo la visión de un mayor a la de un adulto, a la de una mujer, o de un niño o un joven, porque cada quien va a tener un punto de vista, y por esto es importante convocar a todos nuestros grupos sociales, para estar unidos en Minga; eso siempre ha sido así bajo nuestros usos y costumbres.

da. ¿Cuál es la valoración que tienen de la Minga del Cauca?
JFT. Cada pueblo tiene su propia historia, sus propias realidades y consideraciones. Nosotros valoramos y respetamos muchísimo el ejercicio de los hermanos del Cauca, de hecho nos manifestamos haciendo una marcha en solidaridad con la Minga que ellos venían adelantando. Entonces, nosotros no tenemos otra visión frente a la Minga del Cauca que la del respeto y la del apoyo.

da. ¿Cuáles fueron las reivindicaciones planteadas desde los pueblos Pastos y Quillacingas?
JFT. Podemos decir que llevamos una ventaja frente al resto de organizaciones y pueblos indígenas del país, porque cuando nosotros tuvimos el paro en el año 2013, logramos concertar con el gobierno nacional la creación, mediante decreto, de lo que hoy se llama la Mesa Regional Permanente de Concertación Pastos y Quillacingas, a través de la cual nosotros tenemos la fuerza legal del derecho para poder sentar al gobierno nacional –y también nosotros como gobierno indígena– para poder hablar de cualquier tema. Esa es nuestra gran ventaja para que hoy se nos acorten los caminos para poder hablar con el gobierno nacional.

da. ¿Cuáles fueron los acuerdos a los que llegaron con este gobierno?
JFT. Lo más importante para nosotros era la reactivación de la mesa como tal, pues ahí nos vamos a poder seguir sentando para hablar los otros temas. En lo puntual, concertamos con el gobierno nacional la inclusión del Conpes 3811, que en materia agropecuaria es el documento más destacado –que también fue algo pactado en el año 2013 y 2014–, pero que en el anterior gobierno se cumplió en una mínima parte y hoy este gobierno ha decidido incluirlo en el Plan Nacional de Desarrollo, pasando de ser una política de gobierno a ser una política de Estado, y esto nosotros lo destacamos.

Ya en lo que corresponde al tema de desarrollo integral, entendiéndolo como salud, educación, vías, infraestructura, medio ambiente, justicia propia, entre otros, logramos pactar una agenda bajo la cual nos vamos a seguir reuniendo para abordar tema por tema en diferentes sesiones, donde se llegue a iniciativas, proyectos y medidas de implementación.

da. ¿Cuáles son las luchas que proyectan para los próximos años?
JFT. Nosotros tenemos claro, hoy por hoy, que somos una minoría, y de echo así lo hemos sido a lo largo de la historia. A nosotros no nos queda otra que la de validar los espacios de concertación y diálogo con el gobierno que hoy tenemos, de no ser así, sabemos que el camino será siempre la resistencia en las vías y las calles a través de la protesta, las Mingas, los paros, pero también es una lucha política por tratar de ganar nuevos espacios a nivel nacional, departamental, municipal, y de esa manera hacer más fácil nuestra presencia en lo que es gobierno y lo que es Estado.

* Gobernador del resguardo indígena de Ipiales, y coordinador de la mesa regional de concertación Pastos y Quillacingas.


 

Participación del campesinado en la Minga

 

desdeabajo (da). ¿Cuáles eran las reivindicaciones de los sectores campesinos en esta Minga?
Marylen Serna (MS)*. Desde un principio dijimos que esta era una movilización política más que reivindicativa, sin embargo, en el componente reivindicativo se logró abordar y negociar, llegando a un acuerdo que sobre todo tiene que ver con la posibilidad del acceso a la tierra, fortalecimiento de la economía campesina a través de procesos de producción y comercialización, mejoramiento y construcción de vivienda y algunos temas de garantías en derechos humanos. Las cosas que teníamos planteadas para el diálogo político, que finalmente no se logra con Iván Duque, era la posibilidad de abrir un capitulo para el campesinado en el Plan Nacional de Desarrollo, y el reconocimiento del campesinado como sujeto de derechos; sin embargo, aún seguimos esperando ese diálogo político con el presidente.

da. En medio de la Minga, grupos armados realizaron un despliegue ofensivo militar, ¿Cómo creen que esto va a afectar a las organizaciones que habitan los territorios?
MS. Hemos sido muy claros en las organizaciones de manifestar que la Minga fue una acción autónoma, deslindada de los grupos armados. La Minga que hicimos representa las necesidades y exigencias de las comunidades, por esto siempre hemos dejado la claridad que detrás de nosotros no hay ningún actor armado. Sin embargo, la gran dificultad es que el Estado relaciona toda esta presencia de grupos armados alrededor de la movilización para profundizar la estigmatización y el señalamiento sobre la Minga, lo cual puede tener implicaciones graves sobre la vida, la integridad y la libertad de los voceros, líderes y lideresas de este movimiento, pero nosotros tenemos mucha tranquilidad porque nos movilizamos a partir de la orientación de nuestras organizaciones y comunidades, más no del querer de los actores armados.

da. Este ejercicio de Minga abre la discusión sobre la concentración de la tierra, ¿Creen que a partir de esto puede reabrirse el debate de una reforma agraria integral para Colombia?
MS. Lo que se presentó fue una distorsión muy grande sobre el tema de la tenencia de la tierra, y nosotros no logramos romper ese cerco mediático alrededor del discurso que los indígenas quieren toda la tierra para ellos; nos faltó muchísima posibilidad de plantear las cifras reales alrededor del tema de la tenencia de la tierra. Este tema, así como polarizó, permanece como un tema central para el país, por lo cual es necesario abrir el debate sobre los orígenes del conflicto armado, la cantidad de tierra acumulada por pocas familias y la realidad de una inmensa cantidad de familias que no tienen tierra para subsistir.

* Vocera del Congreso de los Pueblos, integrante del movimiento de mujeres por la vida del municipio de Cajibio.


 

¿Tiempo de reinventar el quehacer?

 

Las entrevistas aquí expuestas, además de dejar ver las múltiples participaciones y valoraciones de la Minga, nos muestran un estado actual del movimiento social en Colombia que genera algunos interrogantes que es necesario abordar: ¿Las movilizaciones tienen el fin de encontrarse y dialogar con un gobierno, que desde siempre se ha entendido como uno que va contra los sectores populares? ¿Realmente la lucha contra el Plan Nacional de Desarrollo es por ser incluidos y quedar en algún capítulo del mismo? ¿Con el proceder actual no se está reproduciendo la práctica de cada quien por lo suyo? ¿Cómo generar el encuentro entre las diferentes agendas de los movimientos sociales para hacerlas cumplir en conjunto?

Todas las múltiples realidades expresan pistas para un quehacer en conjunto, que, para avanzar en ello, seguramente lo primero por hacer es empezar a entender que la mayoría nacional –organizada o no– sufre las mismas necesidades, que lo obtenido por su trabajo o labor no alcanza para tener vida digna –salud, educación, vivienda, trabajo, entre otras–. Entonces, ¿acaso no necesitamos crear un proyecto de sociedad propia que no dependa totalmente del institucionalismo y el gobierno de turno? ¿No sería mejor cuestionar este modelo de democracia formal como un todo y abocarse por construir un referente político, cultural y social que vaya más allá de la misma, que cuente con sus propios ritmos y agendas? Sin duda, lo que tenemos ante nosotros es el reto de reinventar la política mucho más allá del Estado. Las vivencias, imaginarios y capacidades de los movimientos sociales permiten que nos propongamos un trazado total de vida propia, de autogobierno, para lo cual debemos potenciar una economía también propia, que rompa los referentes del capital, y desde ella podamos brindar autonomía y seguridad en todos los planos para los marginados de siempre.

 


 

Recuadro:


Resumen de la Minga

 

“Los tres objetivos fundamentales de esta Minga eran: primero, fortalecer la unidad de todos los pueblos indígenas, sectores sociales y populares del Cauca, el suroccidente y el país, para seguir construyendo una perspectiva y acción donde todos y todas podamos vivir en el marco de una convivencia en equilibrio y armonía, con el respeto de nuestras diferencias interculturales y pluriculturales, para avanzar en el paradigma del buen vivir de la nación. El segundo objetivo era hacer una conversación, un debate, con el Presidente de la República y la ciudadanía nacional, para manifestar nuestra inconformidad frente a las estrategias legislativas que van en retroceso de los derechos fundamentales de los pueblos y que hoy están corriendo en el Congreso de la República. El tercer objetivo era la exigencia de nuestros derechos económicos, sociales y culturales, que tiene que ver con las inversiones de los recursos en nuestros territorios indígenas, afros y campesinos, en el marco de los acuerdos que de manera sistemática han incumplido los gobiernos nacionales.


La palabra de la Minga se desarrolló sobre esos tres objetivos durante 28 días. Y en ella participamos directamente el movimiento indígena de Caldas –Cridec–, el movimiento indígena del Huila –Crihu–, el movimiento indígena del Cauca –Cric– y los sectores campesinos representados en Cna-Cima, Marcha Patriótica y Fensuagro. El corazón de la Minga se ubicó en el Pital, que es un corregimiento del municipio de Caldono, cerca de la Panamericana. El 12 de marzo, ante la negativa del presidente de ir a dialogar con la Minga, salimos más de 20 mil mingueras y mingueros, que estábamos concentrados desde el 10 y nos ubicamos en distintas partes del suroccidente colombiano; luego empezaron a llegar otros departamentos como Valle, Chocó, Antioquia, Nariño, Caquetá. Vale la pena decir que otros sectores sociales, como estudiantes, sindicatos, centrales obreras y ciudadanía en general, se unió a este ejercicio y apoyaron con remesas y visibilizando lo que iniciamos desde el sur occidente.


A los quince días del taponamiento de la vía Panamericana se inició una conversación y debate con la comisión del gobierno nacional, que tuvo al frente a la Ministra del Interior. Sin embargo, en los primeros cinco días de negociación no se pudo avanzar en nada, porque se presentaban atropellos de la fuerza pública –Esmad, ejército y policía– contra la Minga, dejando un saldo de más de 50 heridos y un compañero muerto, asesinado. Finalmente se logró llegar a un acuerdo con el gobierno nacional, donde se dejaron claras unas inversiones para el movimiento indígena y campesino. De igual manera, un acuerdo de un mecanismo o decreto para los compañeros afros. Al mismo tiempo, los mingueros y mingueras se levantaron de la vía para que el Presidente se dirigiera a tener el diálogo con la Minga, propósito que finalmente no se logró”.

 

Giovanny Yule

Publicado enEdición Nº256
Los chalecos amarillos salen a la calle a desafiar a Macron y sus anuncios

Se han manifestado en contra de las medidas del Gobierno para apagar esta crisis, entre las que está la rebaja del impuesto sobre la renta a las clases medias y el progresivo restablecimiento de la indexación de las pensiones a la inflación

En esta ocasión los altercados han sido menores. En la anterior marcha, la semana pasada, hubo más de 180 detenidos



Los chalecos amarillos han salido a la calle, por vigésimo cuarto sábado consecutivo, para manifestar su rechazo a la política del presidente francés, Emmanuel Macron y muy en particular a sus anuncios del pasado jueves, según EFE. Se trata de un segundo paquete de medidas para apagar esta crisis y entre ellas está la rebaja del impuesto sobre la renta a las clases medias y el progresivo restablecimiento de la indexación de las pensiones a la inflación.


En París la manifestación más nutrida en la que han participado los chalecos amarillos, había sido convocada por el sindicato Confederación General del Trabajo (CGT), con el apoyo de los partidos más escorados a la izquierda, como Francia Insumisa (LFI) y el Partido Comunista Francés (PCF).


Varios miles de personas, una parte de ellas con chalecos rojos de la CGT, han desfilado de manera pacífica en la marcha entre la estación de Montparnasse y la plaza de Italia. Las autoridades habían prohibido en la capital las concentraciones en la avenida de los Campos Elíseos y en el entorno de la catedral de Notre Dame.


Ha destacado la presencia de diferentes miembros de LFI, como su líder, Jean-Luc Mélenchon, pero también algunas figuras de los chalecos amarillos como Priscillia Ludosky. Otro grupo de chalecos amarillos ha decidido recorrer sedes de algunos de los grandes medios audiovisuales, con el objetivo de quejarse de "un tratamiento parcial" de su movimiento.
Además de en París, en Estrasburgo ha habido otra convocatoria para una manifestación "nacional e internacional". La marcha arrancó en la plaza de l'Étoile de la capital alsaciana poco antes de las dos de la tarde y no se había declarado oficialmente.


Dos horas después, se produjeron enfrentamientos con las fuerzas del orden cuando los participantes intentaron entrar en el barrio de las instituciones europeas, en las que se habían prohibido de forma preventiva las concentraciones, como en la explanada de la estación y en el centro histórico.

eldiario.es - EFE
27/04/2019 - 18:37h

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