Menos de 100 días para los Juegos de Río 2016: "Una gran fiesta con un legado nefasto"

Se encendió la antorcha Olímpica. Los estadios están casi terminados y los atletas en las etapas finales de preparación. Pero en lugar de celebrar que se ha iniciado la cuenta atrás de los 100 días para la apertura de los Juegos, gran parte de Río de Janeiro se pregunta: "¿Qué más puede salir mal?".

La confirmación en 2009 de que Río sería la primera sede sudamericana de las Olimpiadas fue vista como una bendición que llenó de júbilo las playas de Copacabana. Ahora amenaza con convertirse en una maldición para una ciudad que viene de golpe en golpe.
Desde la tormenta política hasta la recesión económica, Río ha sido golpeada por una serie de calamidades nacionales y regionales que han eclipsado los preparativos, socavado la confianza y planteado preguntas acerca de quién se beneficiará con este megaevento.


La larga lista de problemas incluye el voto para el proceso de destitución de Dilma Rousseff que ha dividido al país; el escándalo de corrupción más importante de la historia de Brasil; la mayor caída del PIB en décadas; el virus del Zika (la peor crisis sanitaria de la región de la que se tenga memoria); y una contaminación tan terrible, que las aguas de la Bahía de Guanabara, sede de los deportes de vela, apestan a excrementos.


Las últimas noticias solo refuerzan esa sensación generalizada de consternación. El lunes, un defensor público informó que ya habían muerto 11 trabajadores de las obras olímpicas. Durante los preparativos de la Copa del Mundo 2014 murieron 8 personas mientras que en los Juegos de Londres no hubo un solo accidente mortal. La semana pasada, al menos dos personas murieron cuando un nuevo carril-bici se desplomó en el océano Atlántico a solo cuatro meses de su inauguración. A principios de abril, los turistas y locales que hacían compras en el mercado Leblon se quedaron de piedra con uno de los últimos estallidos de violencia entre bandas: explosiones de granadas y ráfagas de ametralladora.


Gasto público, emergencia sanitaria


Al mismo tiempo crece la preocupación por los recortes en el gasto público: cientos de escuelas han sido paralizadas por las huelgas; los servicios médicos ya han avisado de que el sistema de salud no está preparado para el virus del Zika; y los organizadores de los Juegos han tenido que buscar financiación alternativa para pagar el sistema de aire acondicionado del Centro Internacional de Comunicaciones.


Lo que es más preocupante de los recortes es la reducción en unos 2.000 millones de reales (más de 480 millones de euros) del presupuesto de la policía federal, pese a que los servicios de inteligencia ya avisaron que el próximo objetivo del Estado Islámico podrían ser los Juegos.


A todo eso hay que agregar la terrible congestión del tráfico (una de las peores del mundo), la escasa venta de entradas (apenas se han vendido la mitad de los asientos para las Olimpiadas y un 20% de los asientos para los Paraolímpicos), el incremento del desempleo, la inflación rampante, los continuos problemas con la desigualdad, los asesinatos de jóvenes de color cometidos por la policía y sus declaraciones a favor de la tortura, y la misoginia y comportamiento dictatorial del político más votado de la ciudad, Jair Bolsonaro.

Río de Janeiro entra en la exclusiva lista de ciudades olímpicas pareciéndose más a una república latinoamericana de la vieja escuela que a una moderna economía emergente a punto de tomar su lugar entre las ciudades más importantes.


Pero Río es mucho más que eso y la imagen puede cambiar muy rápido. Antes de la Copa del Mundo 2014 también se hizo foco en las posibles protestas y en los retrasos en la construcción de los estadios. Ninguno de los dos problemas resultó ser grave y el evento se vivió ampliamente como un éxito, pese al dolor de la derrota brasileña en semifinales por 7 a 1 y a los carísimos "elefantes blancos" que quedaron. En comparación con aquel evento, las Olimpiadas parecen estar en mejor forma: aunque hay algunas preocupaciones con respecto al velódromo y a la expansión de las líneas del metro, no hay grandes protestas y casi toda la infraestructura ha sido construida a tiempo y dentro del presupuesto.


Los organizadores de Río 2016 dicen que hay muchas cosas de las que estar orgulloso. Aunque admiten que el público está distraído y un tanto desmoralizado, creen que los Juegos Olímpicos son parte de la solución para Brasil y no otro problema. "Los Juegos son una de las pocas cosas buenas que pasarán este año", asegura el ministro de Deportes, Ricardo Leyser, a The Guardian. "Pueden reanimar al país y generar puestos de trabajo. En este momento difícil, los Juegos nos ayudan a reactivar la economía y a atraer turistas".


Mario Andrada, portavoz del comité organizador de Río 2016, espera que mejoren los ánimos en cuanto la antorcha olímpica llegue a Brasil (salió de Atenas la semana pasada). Andrada cree que la situación es difícil por el momento pero también que el público se entusiasmará cuando el país gane su primera medalla de oro. "No estoy minimizando las cosas. Todos vieron lo que pasó con el carril-bici. Pero me siento confiado", explica. "Ahora estamos en el momento más crítico, los últimos cien metros. Todo lo que puede salir mal sale mal. Pero en cuanto tengamos la antorcha y los atletas en Río, la energía cambiará".


Muchos participantes se sienten igual de optimistas. Algunos esperan que en agosto haya más estabilidad política y económica. Como asegura la regatista Fernanda Decnop, la crisis no va "a ser un obstáculo". "Si todo sale bien, la situación habrá mejorado para entonces".


Juegos sí, pero con qué presidente


Continúa la incertidumbre, en especial acerca del liderazgo nacional. En este período de intenso caos político, Brasil ha tenido tres ministros de Deporte en poco más de un año. Podría volver a cambiar pronto si el vicepresidente, Michel Temer, forma un nuevo gobierno mientras Rousseff se somete al proceso de destitución por parte del Senado. Lo que plantea otra duda, ¿cuál de los dos presidentes representará al país en la Ceremonia de Apertura?


Sergio Praça, académico de la Fundación Getulio Vargas, critica severamente el clima político: "Creo que nadie en Brasil está de ánimo para los Juegos Olímpicos, y mucho menos en Río de Janeiro". Según Praça, "todo lo vivido hasta ahora es realmente malo y muy negativo". "Las Olimpiadas no han traído ninguna buena noticia. Toda la culpa es de la municipalidad, del gobierno federal y del gobierno nacional".


Para Praça, forma parte de un problema más serio: organizar grandes eventos deportivos que sirven a los intereses de un pequeño sector a expensas de la mayoría.


"Para los políticos, los Juegos Olímpicos pueden ser algo grandioso. Pero para la población en general, estos megaeventos, como la Copa del Mundo y las Olimpiadas, son malos. Hacen que la gente tenga que mudarse de su casa y generan una gran cantidad de inversiones públicas que innecesarias. Tenemos estadios vacíos que no se usan desde la Copa del Mundo... Estos eventos no son para la población de Brasil. El costo es demasiado alto".


Otros lo ven como una oportunidad desperdiciada. Luis Martins de Melo, especialista en la economía del deporte de la Universidad Federal de Río de Janeiro, formó parte del equipo que redactó la oferta de Río en 2004 para ser sede de los Juegos. Aunque está decepcionado por lo poco que se hizo para limpiar la Bahía de Guanabara, confía en que el evento sea un éxito a corto plazo.
Martins de Melo espera que la situación política se estabilice y que los cariocas —como se conoce a los habitantes de Río de Janeiro— se aseguren de hacer que los Juegos sean divertidos. Según los estudios sociológicos, los cariocas están más predispuestos a demostrar alegría en público que la gente de otras ciudades.


Pero Martins de Melo también es consciente de que mucha gente se quedará sin trabajo tras las Olimpiadas. Su pronóstico sobre el efecto a largo plazo es pesimista. Con la excepción de Londres y de Barcelona, que la mayoría de las ciudades anfitrionas no obtuvieron ningún beneficio de los Juegos, dice. Según él, se debe a que las Olimpiadas están hechas para naciones ricas.
"En su formato actual, estos eventos son para países desarrollados, por la logística, la infraestructura y el lujo de las instalaciones, en especial para los deportes que solo existen en países ricos", dice Martins. "¿Quién va a mirar un partido de bádminton en Brasil? ¿Quién va a mirar un partido de rugby 7 en Brasil?. Será una gran fiesta. Pero, a la ciudad, le dejará un legado nefasto".


Traducción de Francisco de Zárate

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“Los argumentos para atraer a la gente son imbatibles”

Se proyectó a la fama por su premiada cobertura del match Karpov vs. Kasparov de 1986 en Moscú. Su trayectoria de más de tres décadas incluye exitosos ciclos televisivos como La pasión del ajedrez y su habitual columna en el diario El País, de España.


–Usted es uno de los principales difusores del ajedrez a nivel mundial. ¿Cómo definiría su trabajo?


–Considero que soy un privilegiado que hace tres de las cosas que más le gustan en la vida: el periodismo, los viajes y el ajedrez. No sé en qué orden exactamente, pero amo las tres cosas a la vez y además me pagan por hacerlo. ¿Cómo puedo quejarme?


–¿Alguien desempeñó una tarea como la suya anteriormente?


–He conocido a varios ajedrecistas que acabaron siendo también periodistas. El primero que tuvo una columna de ajedrez diaria en El País fue el argentino Héctor Cuperman y fue uno de mis maestros. Fue uno de los poquísimos periódicos del mundo, si no el único, donde ha habido ajedrez siempre, cada día, desde que salió a la calle. Actualmente, hay una media docena de periodistas de diversos países que tienen un nivel de dedicación al periodismo de ajedrez tan intenso como el mío, con quienes nos vemos en los grandes torneos. Pasa que no llevan treinta y tres años de periodistas, ¿no?


–¿Cómo fue que su trabajo pudo ser tan reconocido a nivel internacional?


–Fue una mezcla de suerte y valentía. Cuando estaba por empezar el segundo duelo entre Karpov y Kasparov, en Moscú, tuve una especie de revelación. Agarré mi coche y me fui manejando desde Irún, mi ciudad, hasta Amsterdam, porque sabía que Karpov estaría jugando allí un torneo que le servía de preparación para el match. Hablé con él diez minutos y, con esa charla y lo que ya sabía sobre Karpov y Kasparov, fabriqué un reportaje y se lo mandé al redactor jefe de deportes de El País. El reportaje gustó mucho, pero la cotización del rublo hacía imposible que el periódico pudiera mantenerme alojado en Moscú durante dos meses y medio para cubrir el evento. Y allí intervino la suerte: había olvidado que había pedido al gobierno vasco una subvención para estudiar el sistema soviético de popularización del ajedrez para después adaptarlo e implementarlo y entonces recibí una carta en la que me otorgaban la mitad de esa ayuda económica.

–Para ese momento ya había hecho la transición de ajedrecista profesional a su nueva vocación...


–Exacto. Ese cambio fue en 1983, cuando fui enviado especial del diario vasco Deia a las semifinales de candidatos Kasparov-Korchnoi y Smyslov-Ribli, en Londres. Siempre me había gustado la comunicación y ya hacía algunos años que publicaba en la revista Jaque las crónicas de los torneos en los que jugaba. Cuando escribí por primera vez para un periódico sentí una vocación tremenda por el periodismo y decidí que eso era lo mío. Yo ya tenía el título de maestro FIDE y dos normas de maestro internacional. Mi trayectoria de resultados decía que iba a tardar poco en conseguir el título, pero lo dejé todo y me concentré en el periodismo.


–¿Se arrepintió alguna vez de no haber continuado como ajedrecista?


–Nunca. La vida de un jugador de ajedrez, si quieres ser profesional y quieres ser bueno, aunque te guste mucho, es realmente poco gratificante. Como desde el año 2004 tengo esa columna diaria en El País, digamos que mi síndrome de abstinencia está más o menos cubierto, porque cada día tengo que ver bastantes partidas y luego analizar a fondo una que elija. Es mucho más cómodo criticar a los mejores jugadores del mundo que sufrir yo las derrotas.

–No existe una escuela que prepare a uno para ser difusor del ajedrez. ¿Parte de la formación en su oficio fue aprender y corregir errores?


–Aprendí muy rápido. Hacer periodismo de ajedrez es hacer periodismo, con mayúsculas, aplicado al ajedrez. Entonces estudié el libro de estilo de El País como si fuera la Biblia para un gran creyente, me lo aprendí de memoria. Aun así cometía errores, uno de ellos fue quizás el más rentable de mi vida. Creo que fue en Moscú 1985. La transmisión que hacía de las partidas del match eran por télex, las comunicaciones telefónicas eran muy malas y los servicios secretos de la KGB tenían intervenidos todos los aparatos de los corresponsales extranjeros. Se tardaba mucho y se estaba muy expuesto al error. Así fue que un día envío una nota titulada “Karpov y Kasparov firman una obra de arte” en la que un error mío hacía irreproducible el desarrollo de la partida de mi crónica. A la mañana siguiente en la redacción estaban todos los teléfonos sonando de lectores enfadadísimos. El redactor jefe y los jefes del periódico supieron entonces que había un montón de lectores y decidieron aumentarme el espacio para mis crónicas y mis honorarios.

–¿Dónde está la responsabilidad de que otros medios no tomen este ejemplo y le den más protagonismo al ajedrez?

–Un tercio es de los medios, donde la neurosis hace que para un periodista ocuparse del fútbol sea mucho más cómodo que empezar a pensar cómo puede cubrir bien el ajedrez. Pero la mayor responsabilidad es de los ajedrecistas: son endogámicos, miran mucho hacia adentro, están en muchos casos obsesionados con el Elo, las aperturas, la próxima partida... ¿Cuántas federaciones del mundo tienen al menos una persona en su junta directiva que se dedique a mirar hacia afuera? ¿Que su labor sea relaciones con la prensa, patrocinadores, directores de colegios, mercadotecnia? Los argumentos que tenemos para atraer a la sociedad hacia el ajedrez son simplemente imbatibles.


–¿Cuáles son?


–Hay estudios científicos que demuestran que los niños que juegan al ajedrez desarrollan su inteligencia, incluyendo la emocional, y además aumentan su rendimiento académico. Mis tres pasiones son ya en realidad cuatro. La más gratificante de ellas quizás es promover las virtudes pedagógicas del ajedrez. Y no hablo de que los niños jueguen al ajedrez en un colegio, que de por sí ya es formativo y muy bueno, sino de utilizar el ajedrez como herramienta para enseñar a pensar, a transmitir valores. Si tenemos pruebas científicas y experiencias en los cinco continentes durante un siglo que demuestran que es una herramienta educativa pero también social e incluso terapéutica de primer nivel, es obvio que merece la atención y el apoyo de cualquier tipo de gobierno, sea de la ideología que fuere. Y el futuro del ajedrez deportivo también depende del éxito del ajedrez educativo. Supongamos que todos los niños argentinos estuvieran alfabetizados en ajedrez. Quizás un 5 por ciento luego decida ser jugador de ajedrez federado, con lo que ya tendríamos muchos más jugadores que ahora. Pero lo más importante sería el otro 95 por ciento. Aunque no vuelvan a tocar un tablero, se habrían quedado con una imagen positiva del ajedrez. Muchos acabarían convirtiéndose en padres de familia y algunos en alcaldes, en directores de colegio, en directores de periódicos, en directores de mercadotecnia de una empresa, personas con responsabilidades e influencia en la sociedad. Y por tanto, conseguir patrocinios sería mucho más fácil y el número de aficionados y de simpatizantes sería incluso mayor.


–Se cumple un año de la aprobación de aquella votación del Parlamento español en apoyo al ajedrez.


–Yo hablo con orgullo del milagro del 11 de febrero de 2015. En España que todos los partidos políticos se pongan de acuerdo en algo es un milagro, y ese algo ha sido el ajedrez. Porque los argumentos que dieron eran absolutamente irrefutables y entonces, con independencia de la ideología política, votaron todos a favor.


–¿Por qué cree que persiste en cierto imaginario colectivo la fama de juego aburrido, destinado a intelectuales?


–Imaginemos que a un ciudadano cualquiera le ofrecemos ver en directo de dos jugadores disputando una partida de ritmo lento en un torneo de elite, sin comentarios ni nada. Ahora pensemos en alguien que está alfabetizado en ajedrez, que la partida tiene comentaristas que saben convertir la retransmisión de ajedrez en algo ameno, interesante y van mezclando las cuestiones técnicas de ajedrez con otras muchas cosas de la ciencia, el arte, primeros planos de la tensión enorme que hay en esas caras, apuros de tiempo. Tiene que haber una relación de vasos comunicantes entre la base y los ídolos, los profesionales. Pero si el ajedrez es algo minoritario y silencioso, escondido en catacumbas, la gente dirá “pero... estos tíos que se dedican a mover madera ahí, ¿quieren vivir de eso y pretenden reivindicaciones laborales y profesionales? ¿Pero por qué?”. ¡Caramba, se lo preguntan porque nadie se los ha explicado!


–¿Qué opinión tiene del ajedrez en Argentina?


–Argentina es un país muy especial en mi vida y muchos argentinos son importantes para mí. Cuando hay problemas políticos o sociales o económicos, sufro. Junto a España es de los países de habla hispana que más están desarrollando las virtudes del ajedrez. Es uno de los países del mundo donde tienen más raigambre social. Gracias al Tratado General de Ajedrez de Roberto Grau pasé de ser un absoluto principiante a ser campeón de Guipúzcoa, que es mi provincia en el país vasco, en cosa de dos años. Y uno de los grandes privilegios de mi vida fue presentar el último acto público de Miguel Najdorf una semana antes de que él muriese, en Málaga. Yo estaba en el escenario con Kasparov, que al ver que Najdorf iba a subir por las escaleras vino corriendo, lo agarró por los dos brazos, lo subió al escenario y le dio un abrazo, en un gesto que demuestra la enorme admiración que sentía por Miguel. En cuanto a jugadores actuales, he analizado varias partidas de Alan Pichot, algunas publicadas en mi columna, y me parece que tiene un talento muy grande. Y no quiero dejar de mencionar a todos mis compañeros argentinos en el grupo de exponentes de la Fundación Kasparov: Jaureguiberry, Alejandro Oliva, Esteban Jaureguizar, Marina Rizzo, Erni Vogel y Elisabet Riart, que estuvieron también conmigo en la última gira que hicimos por México y Panamá.


–¿Qué puede contarnos de la actualidad de la fundación?


–Estoy sumamente orgulloso de lo que hemos hecho en la Fundación Kasparov para Iberoamérica. Hemos formado a 6600 docentes mexicanos y a 400 en Panamá. Pero no nos limitamos a la formación de docentes. Por ejemplo, di conferencias a novecientos presos en la cárcel de máxima seguridad más importante de México, donde está el Chapo Guzmán y los más importantes capos del narcotráfico, asesinos, secuestradores y pandilleros. Las dos ideas principales que desarrollé son que el ajedrez enseña a pensar en las consecuencias de lo que vas a hacer antes de hacerlo y que cada hora que pasas jugando al ajedrez dentro de la prisión pasa mucho más rápido que cualquier otra hora.


–¿Cómo ve el futuro de la elite? ¿Por qué no aparece un rival clásico para Carlsen?


–Quienes hemos nacido en la segunda mitad del siglo veinte hemos sido unos privilegiados. Hemos disfrutado prácticamente en forma consecutiva de varias de las rivalidades más apasionantes de la historia del ajedrez. Fischer-Spassky, luego Karpov-Korchnoi y luego Karpov-Kasparov. En los tres casos con factores absolutamente extradeportivos que añadieron mucho interés a esos a esas rivalidades. Es muy difícil que se vuelva a producir una rivalidad así. El principal problema que puede tener Carlsen es la falta de motivación. A veces noto que se aburre un poco ahí arriba. Si él juega como sabe, no creo que ninguna de las jóvenes estrellas actuales pueda destronarlo al menos este año. Sí estoy muy impresionado por Yi Wei, este muchacho chino de 16 años. Su trayectoria además es muy similar en cuanto a brillantez de resultados a la de Carlsen a la misma edad y creo que él sí puede ser capaz de destronar a Carlsen pero en dos o cuatro años.

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Domingo, 21 Febrero 2016 05:52

El beisbol en su laberinto

El cubano Yulieski Gourriel (izquierda) durante el partido contra México en la Serie del Caribe, que se llevó a cabo el pasado seis en República Dominicana. El jugador y su hermano Lourdes, estrellas del equipo  nacional de la isla, abandonaron el equipo tras ser contratados por agentes internacionales.

No tocar duro nuestras verdades levanta muros, pudre capitales. Silvio Rodríguez.


Se pudiera decir que Cuba es el único país del mundo donde la pelota no es sólo el pasatiempo y deporte nacional, sino también una razón de Estado y parte indispensable del espíritu de nación. Para cubanos y cubanas es el único asunto que no es indiferente. Para bien y para mal, el ánimo de la pelota refleja el del país y viceversa.


Por eso el primer paso es des-secretizar las decisiones relativas a su presente y futuro y acabar de canalizar el caudal de talento y criterios de peso de nuestros 11 millones de habitantes que somos, casi genéticamente 11 millones de mánagers de beisbol.


Las dos puntas del nudo.


Existen dos aspectos que si seguimos sin llamarlos por su nombre y sin buscarle solución serán el lastre eterno que nos ahogue sin que lleguemos nunca a tocar fondo o, peor aún, quedemos varados ahí, inmóviles y viendo cómo se nos va, también con la pelota, un proyecto de país libre e independiente.


Hablemos primero de lo que nos viene de fuera.


De un lado está la guerra sucia, sórdida y constante para desmontar y desmovilizar todo lo que recuerde que en este país se hizo una revolución para ser independientes, para manejarnos sin amos.


Nuestros equipos de pelota (y de casi todos los deportes) viajan a los eventos estresados, con miles de controles, restricciones, acosados tanto económica como políticamente. Los equipos cubanos son los únicos que tienen que aguantar intrusiones de personas que saltan al terreno con pancartas políticas, con consignas contra el gobierno. Muchas veces son personas que no tienen el valor de decirlas en Cuba y mucho menos la honestidad de traducirlas en una propuesta concreta de programa político. Hasta ahora, la tendencia general es alinearse con el programa de reconquista de los patrocinadores externos.


Ningún otro equipo tiene que sufrir el sobrevuelo de salivantes buitres ofreciendo contratos, atacando la autoestima y la moral de los atletas. Es una guerra sicológica que no puede resultar en nada bueno, sobre todo teniendo en cuenta que en nuestro patio las cosas no andan nada bien.


Es una política hipócrita y degenerada en la que las autoridades del deporte profesional se lavan las manos, como el famoso Poncio, y se declaran incapaces de increpar a su gobierno para que permita que los peloteros residentes en la isla puedan jugar legalmente en Estados Unidos, mientras los acogen cuando desertan y emigran de manera ilegal.


Es un gran negocio en el que no se excluyen verdaderos parásitos que viviendo en Cuba como potentados en su calidad de funcionarios se han ido llevándose consigo a peloteros en plena capacidad y además hasta bases de datos de prospectos desde edades tempranas.


Por supuesto que lo más natural es que los atletas aspiren a hacer parte de su carrera en la élite de su deporte, en este caso las grandes ligas. Es necesario dejar de culparlos. Cualquier ser humano en su sano juicio, incluso siendo consciente de que el deber de un hombre está allí donde es más útil, tiene anhelos de superarse, de ponerse metas y de vivir lo mejor posible, de acuerdo con sus capacidades y en el tiempo que tiene para desplegarlas.


Pero es necesario denunciar, hacer público y que los periodistas que cubren los eventos filmen y difundan cómo ocurre, quiénes lo hacen, exponer a quienes están detrás de ese mercado negro. La transparencia pasa por dejar de lado la censura con esos hechos que nos ponen como el avestruz, con la cabeza bajo tierra y el resto del cuerpo al aire.


Parte del apoyo a nuestro deporte nacional, a esa pieza indispensable de todo el complejo entramado que constituye nuestra nacionalidad, radica en dejar de manejar esos asuntos en el reducido y secreto grupo de quienes, a final de cuentas, sin el escrutinio público, terminan manipulando y posponiendo la solución a un problema ya demasiado viejo y conocido. Y hacer esto sin importar que salten nombres que puedan resultar sensibles.


Quienes directa o indirectamente, fuera o dentro de Cuba, contribuyen al desangramiento de nuestros talentos, a que los deportistas deserten y la decepción de un pueblo entero, tienen que ser denunciados, expuestos y, cuando sea posible, puestos a disposición de la justicia.


Quienes representan en las instituciones la dignidad de todo un pueblo tienen la responsabilidad histórica de exigir y buscar un cambio de política que sólo conduce a lacerar en lo más profundo el sentido de pertenencia a un país, a un proyecto de vida de millones de personas.


Hablemos desde dentro.


Por otra parte, continuando la idea del vínculo entre pelota y política en Cuba, tampoco puede ignorarse el padecimiento burocrático que se sufre. Grupos de funcionarios apegados a circulares y directivas, en algunos casos verdaderamente mediocres con probada trayectoria política (que la vida ha demostrado en muchos procesos la temporalidad de tal lealtad política en cuanto cambian un poco las condiciones), desdirigiendo una actividad que afecta a la mayoría del pueblo.


Son cientos de miles los deportistas, entrenadores, trabajadores de los estadios, asistentes, profesores vinculados directamente a la práctica del beisbol y quienes mucho tienen que decir y hacer, pero nunca son consultados, nunca los vemos en la pantalla exponiendo sus criterios. Casi sin excepción tienen que aceptar las estructuras, admitir sin interpelar lo que viene de arriba y cuando expresan sus criterios en alta voz, como el caso de Urquiola y muchos otros, son sencillamente apartados.


Ni qué decir de los criterios y propuestas de millones de aficionados en todo el país que son totalmente ignorados. Esos mismos millones de aficionados que repletan los estadios, que siguen a sus equipos, que vibran con cada triunfo y, de un tiempo a esta parte, sufren las constantes derrotas y el desmantelamiento de un espectáculo que nos sostiene como nación.


Una persona humilde a quien considero realmente sabia suele decir: Si le tienes que tocar la cola al perro, no comiences por la cabeza. Este es un asunto para tratar sus esencias. Ya produce más que aburrimiento ver a gran cantidad de comentaristas deportivos yéndose por las ramas, tratando de traer optimismo en un terreno en el que de lo que se trata es de ser realistas. La pelota está en crisis, y esa crisis es fundamentalmente del alma.


¿Cuántos entrenadores cubanos están brindando sus servicios fuera del país? ¿Por qué? ¿A dónde van los fondos que recaudan con su trabajo y que no perciben? Y aquí hablo de transparencia. Como ahora dicen los jóvenes, no me inflen, por favor. ¿Por qué si el beisbol y toda la estructura en que se desarrolla son un bien público no se hacen públicas las cifras, los presupuestos, cuánto se invierte realmente en mejorar las condiciones de los terrenos, las condiciones de vida de los deportistas? ¿Hasta dónde es sostenible y puede ser próspera una estructura centralizada en la que la mayoría de las personas no participamos ya ni como espectadores? ¿Cuándo los directivos del beisbol van a dar la cara en la prensa y sostener un diálogo público y constructivo con los deportistas y con el pueblo? ¿Cuándo nuestra prensa dejará de repetir (no digo hasta el cansancio, pues algunos parecen incansables) que hay que tener confianza en la dirección? ¿Es que no podemos darnos cuenta que si no somos transparentes no podrá haber confianza?


Nos enorgullecemos de los niveles de instrucción de nuestro pueblo, pero constantemente se le trata como al mayor de los ignorantes. ¿Hasta cuándo se va a subestimar la inteligencia de los cubanos y cubanas? El nuestro es un pueblo trabajador, que ha dejado la piel y la sangre en nuestras tierras y en otras partes del mundo defendiendo las causas más justas. ¿Cómo entonces seguirlo marginando de la información (que se filtra ya como agua en el colador) y de la participación en las decisiones que afectan nuestras vidas?


La mayoría de nuestro pueblo quiere seguir yendo a sus estadios a vibrar con cada jugada, a aupar y vitorear la camiseta que los representa, en nuestras series y en los torneos en el exterior. Pero cada día se nos empuja fuera del juego.
Estamos tocando fondo, como la canción de Silvio que utilizo al principio. Cuando eso sucede, lo único que se puede hacer es afincarse en el firme y subir. Pero para eso tenemos que hacerlo en conjunto, sacarnos la mojigatería funcionarial, constatar ciertas verdades, verdades colectivas, no doctrinales, sacarnos las máscaras y agarrar entre todos y todas el toro por los cuernos.


Hay que dignificar la vida de quienes desde la base y hasta los atletas de alto rendimiento contribuyen a mantener la conciencia nacional. Es necesario buscar fórmulas en las que gobiernos y organismos locales patrocinen la práctica de la pelota. Hace falta que las autoridades del beisbol rindan cuentas públicas, se sometan al debate con deportistas, entrenadores, periodistas y aficionados. De nuevo la pelota es un bien público de todo el pueblo cubano, es patrimonio nacional, nos pertenece a todos y todas.


Quien esté a cargo debe entender que no está en una posición de poder, sino ejerciendo una responsabilidad pública y, por tanto, tiene que responder ante todos y todas. Si no, ¿para qué están ahí? Y más aún: ¿para qué estamos nosotros aquí?


Por Humberto Miranda Lorenzo, investigador del Instituto de Filosofía, La Habana.

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Foto: De izquierda a derecha: Néstor, Sebastián, Cristian, Oscar "Rulos", Camilo, Stuart y Abner

Cada día son más los jóvenes que encuentran en deportes extremos como el BMX o el skateboarding, poco tradicionales como el fútbol, el ciclismo o el baloncesto, una forma diferente de ejercitarse y de escapar de los peligros de las drogas y el vandalismo.

Temprano en la mañana, cada día, cerca de las 8 am, un grupo de 7 jóvenes del barrio Roma IV se reúnen para empezar su entrenamiento. Uno a uno van llegando para, una vez juntos, empezar a rodar en sus bicicletas en busca de un lugar en el que puedan montar y realizar sus trucos de bmx. Cristian de 18 años, Camilo, Oscar, Carlos, Sebastián, y Néstor, cada uno con apenas 17, acaban de terminar el bachillerato, Abner, el mayor, tiene 21 y trabaja.

El bmx es más que un hobbie, es para ellos un estilo de vida. Varios de sus practicantes ya suman hasta cuatro años perfeccionando su práctica, para lo cual lo ejercen por lo menos tres días a la semana y hasta diez horas al día. Definitivamente, mucho más que un simple pasatiempo.

Alejados de las drogas y del vandalismo, estos muchachos, como muchos otros, encuentran en este deporte de origen estadounidense una opción que mantiene sus cabezas ocupadas en el perfeccionamiento de su técnica, en la repetición continua de los trucos, en el trabajo y el aprendizaje colectivo de algo para lo que realmente son buenos y que les genera satisfacción y felicidad. Arriesgados, uno a uno, van dando saltos por los andenes, librando bancas cual obstáculos de competencia, esquivando transeúntes y el tráfico de las avenidas que amenaza con arroyarlos, y que al parecer, a ellos poco les importa. Sin embargo, son conscientes de los riesgos que enfrentan y que representan para los demás ciudadanos; pero son jóvenes y van haciendo lo que quieren, temerarios e imponentes se van adueñando de la calle hasta convertirla en su parque de acrobacias.

Nos dirigimos a "la librería", un lugar en Kennedy Central con el suficiente espacio para poder practicar y no molestar a nadie. En el camino hacemos una parada en una cancha de microfútbol en el barrio Gran Colombiano, allí encontraron un pequeño "vacío" para saltar e intentar algunas piruetas, mientras tanto converso con Sebastián, le pregunto sobre las dificultades que encuentran cada vez que salen a montar. "Es complicado no tener un lugar para uno poder entrenar tranquilo, si no son los vecinos, llega la policía a requisarlo a uno y a tratarlo como un delincuente. A nosotros nos toca estar pendientes de que no nos vayan a robar las ciclas, porque son caras y a los ladrones les llama la atención". Evidentemente, el problema más serio que tienen es el del espacio.

Por la debilidad o la inexistencia de una política juvenil y deportiva en la localidad, en Kennedy no exixte un solo skatepark, lo que representa para estos deportistas tener que realizar desplazamientos muy extensos y disponer de por lo menos 20 mil pesos para poder entrenar en un lugar decente. Respecto a esta situación los muchachos coinciden en la necesidad de que se construya un skatepark en el que puedan entrenar sus trucos. "Hace falta un parque al que uno pueda ir seguido, sin peligro de los carros o de los policías que no dejan montar. Usted ve y hay canchas de micro por todo lado y ni una sala rampa para saltar, nosotros también somos deportistas y nos gusta este deporte, también tenemos derecho a un lugar en el que podamos montar y practicar BMX", declaró Sebastián.

En el barrio son muchos los jóvenes que desde los 13 años empiezan a practicar el bmx o el skateboarding y que sueñan con hacer de tales deportes extremos una profesión, pero como Cristian y los demás, están a la espera de lograr llamar la atención de algún patrocinador que los impulse y les brinde los recursos para poder perfeccionar su talento y sacar provecho de sus habilidades, pues ni el Idrd, ni Coldeportes ofrecen algún tipo de apoyo o incentivo para los deportes extremos como el BMX.

 

Publicado enEdición Nº220
La FIFA obligará a los futbolistas a jurar por escrito que no pertenecen a ningún fondo de inversión

La FIFA traslada a la RFEF la imposición de introducir en el TMS una declaración jurada por el futbolista y su club certificando que sus derechos no pertenecen a los TPO. Y en caso de ser así, debe incluir una copia del contrato. Gobierno y Liga se siguen oponiendo.


MADRID.- Continúa la cruzada de la FIFA en contra de los famosos TPO o Fondos de Inversión cuyo empleo están terminantemente prohibidos por el máximo organismo internacional desde el pasado 1 de mayo. Como precisamente informamos en Público ese mismo "Día Internacional del Trabajador" de este 2015, sólo se permiten la propiedad de terceros sobre un jugador en aquellos contratos ya existentes hasta el 31 de diciembre del 2014 y que tendrán vigencia durante la fecha de duración del actual contrato. En el momento que finalicen deberán adaptarse a esta nueva normativa. Además todos aquellos contrato firmados con presencia de Fondos de Inversión entre el 1 de enero de este mismo año y el 30 de abril, el día antes de la entrada en vigor de la nueva normativa, tendrán un año para adaptarse a esta nueva legalidad.

Desde ese día está totalmente prohibido firmar un contrato de un jugador participado por un Fondo de Inversión en cualquier de las Federaciones nacionales dependientes de FIFA; incluida la Federación Española de Fútbol. La pregunta que surge entonces es: ¿cómo puede controlar FIFA que un jugador no está controlado por una fondo de inversión? ¿cómo evita que los clubes o jugadores inmersos en un traspaso digan toda la verdad?


Ya en mayo pasado la FIFA introdujo dentro del TMS, Sistema informático de Transferencias Internacionales famoso por el caso de David De Gea, una serie de variables obligadas a declarar por los clubes para evitar este posible "fraude" en torno a los fondos. Desde entonces los 6.000 clubes pertenecientes a las 209 asociaciones deben registrar en dicho TMS todos los contratos que, directa o indirectamente, estén participados por fondos. Deben especificar los datos del tercero involucrado, el nombre del jugador afectado y la duración de dicho contrato. Salvo las excepciones expuestas en el párrafo anterior, ningún club puede fichar a jugadores participados por fondos de inversión porque, en caso de hacerlo y en el momento de intentar incorporarlo al TMS, el propio sistema debería denegárselo.

Pero esta medida instaurada hace ahora seis meses presentaba una gran laguna: ¿Y si el club no incluye deliberadamente todos los datos en el sistema? ¿Y si aporta información que no es del todo veraz?¿Y si el jugador que dice no pertenecer a un fondo si lo está bajo su control? Si bien este tipo de actitudes están severamente castigados por parte de la FIFA, tal y como recoge la Circular 1478 de FIFA aprobada en Zúrich el pasado 6 de marzo que textualmente avisa de la "omisión del deber de proporcionar la información obligatoria y verídica en una orden del TMS o la solicitud incorrecta del Certificado de Transferencia Internacional"; lo cierto es que el margen del posible delito ha seguido existiendo. Eso pese a las sanciones existentes en caso de ser descubierto que pueden incluso privar de fichar jugadores a todo aquel club que inscriba de forma fraudulenta a un jugador controlado por fondos de inversión.

Ya existe, además, un precedente en este aspecto. Se trata del club belga Seraing que el pasado 17 de septiembre fue sancionado por la Comisión de Disciplina de FIFA con una multa de 136.000 euros y la prohibición de hacer fichajes durante dos años -lo que corresponde a cuatro ventanas de fichajes- por violar el Reglamento sobre el Estatuto y Transferencia de jugadores. Concretamente, por vender parte de los derechos económicos de algunos futbolistas a terceros y haber firmado contratos que permiten a terceros o Fondos de Inversión influir en las decisiones del club.


Declaración jurada por parte del jugador


Pues bien, la FIFA acaba de dar un paso más en su objetivo de cerrar el grifo a estos fondos, impidiendo cualquier traspaso fraudulento, y tratando de dotar de más transparencia dentro de las operaciones de transferencia de jugadores. A partir de ahora todos los clubes, al crear una orden en el TMS de traspaso de un jugador, están obligados a presentar una declaración sobre la propiedad de los derechos económicos de los jugadores por parte de terceros. Es decir, si está en manos de un fondo de inversión o no.

Hasta tal punto que, llegado el caso, el club implicado deberá cargar dentro del sistema una declaración firmada por el propio futbolista y su club de procedencia donde quede claramente probado y certificado que los derechos del jugador que se está traspasando en ese momento no están en propiedad de terceros o de famosos TPO o, dado el caso, debe incluirse el contrato con terceros. Es decir el papel donde queda patente qué porcentaje del jugador que se está transfiriendo está en manos de Fondos de Inversión e incluso el porcentaje que actualmente depende directamente de un tercero.

De esta forma ya no hay escapatoria posible de los clubes a la hora de tratar de "engañar" al sistema. Más que nada porque además estaría implicado también en el delito el propio jugador al firmar una cosa que no es verdad. Dicho de otro modo, coincidiendo con la próxima apertura del mercado de invierno de jugadores prevista para enero, cualquier operación de transferencia de jugadores exigirá dos nuevas condiciones a los clubes además de las ya existentes.

Por un lado la declaración de la propiedad de los derechos económicos del jugador por parte de terceros o fondos de inversión. Y por otro, y lo más importante, la prueba jurada firmada por el jugador y por el club anterior de que no existe propiedad de los derechos económicos de futbolistas por parte de terceros. Y en caso de existir, el club que se desprende del jugador deberá adjuntar una copia donde quede patente este acuerdo.

Y aquí no queda todo en este control y prohibición absoluta de los fondos de inversión dentro del fútbol mundial. La FIFA trabaja para poder introducir también en un futuro no muy lejano la obligación de los clubes de declarar la posible "clausula de comisión de venta futura", en el caso de que ésta estuviera incluida en el contrato de traspaso objeto de transacción. Dicho de otro modo, de obligar a dejar constancia de cuánto dinero va a llevarse el fondo de inversión propiedad del jugador en caso de de que éste que acaba de ser fichado por un club, fuera traspasado a otro en un futuro. El "leiv motiv" de los TPO, hacerse con la propiedad de un futbolista para llevarse dinero en todas y cada una de las operaciones donde esté implicado.


El CSD y LaLiga, contrarios a esta prohibición de la FIFA


Pues bien, todas estas nuevas excepciones realizadas recientemente por FIFA ya son conocidas por todos los clubes españoles. Es la Federación Española de Fútbol la encargada de comunicárselo a través de una circular interna. Esto supone, con motivo de la próxima apertura del mercado prevista para el 4 de enero del 2016, todos aquellos clubes de Primera y Segunda que quieran traspasar internacionalmente jugadores, deberán incluir este requisito. Con el riesgo que supone, como comentamos líneas atrás, de no hacerlo. Se exponen a sufrir una sanción similar a la que está sufriendo actualmente el FC Barcelona y que finaliza precisamente en la próxima ventana de jugadores.

Este conflicto sobre los fondos de inversión es especialmente complejo cuando hablamos de España. Resulta que el Consejo Superior de Deportes, el máximo organismo del deporte español, sigue sin aprobar en su Comisión directiva esta norma FIFA obligatoria desde el pasado 1 de mayo y vigente en el Reglamento de la Federación Española desde diciembre del 2014. Se trata de una condición indispensable en nuestra legislación para que cualquier cambio de normativa tenga vigencia.

Hasta el punto de que el propio CSD solicitó un informe a la Comisión Nacional de la Competencia acerca de la legalidad o no a la hora de prohibir estos fondos. Informe que venía a dar la razón al CSD y también a LaLiga, claramente partidaria junto al Gobierno de la utilización "regulada" de los fondos de inversión en el fútbol. Hasta el punto llega el posicionamiento de la patronal española que, junto a la portuguesa, tienen denunciado ante la Dirección General de la Competencia de la Comisión Europea este acuerdo de FIFA por considerar que restringe la libertad de los jugadores, los clubes y de terceros sin ninguna justificación o proporcionalidad.

Así pues nos encontramos en España una situación un tanto anómala. Por un lado, FIFA a través de la RFEF sigue incluyendo normas con el fin de impedir el uso "fraudulento" de los fondos. Por otro el Gobierno y, especialmente LaLiga o patronal, se oponen abiertamente a este control. Y en medio de todo están los clubes que se exponen, en caso de no seguir los preceptos de FIFA, a durísimas sanciones.

 

RAMÓN FUENTES
@RamonFuentes74

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Escándalo de dopaje en el atletismo mundial

La Agencia Mundial Antidopaje (AMA) se declara "muy alarmada", después de que el 'Sunday Times' y la cadena alemana 'ARD / WRD' hayan tenido acceso a los resultados de 12.000 pruebas de sangre de 5.000 atletas, filtrados por un confidente. Según el periódico, estos test revelan la gran cantidad de trampas que han hecho muchos atletas en los eventos más importantes del mundo.


Ambos medios han empleado a dos de los expertos antidopaje más importantesdel mundo, los científicos Robin Parisotto y Michael Ashenden, para revisar los datos. Y los datos son escalofriantes. No se han encontrado pruebas o restos del dopaje, pero los análisis revelan mediciones absolutamente anormales y sospechosas.


Una comisión independiente de la Wada investigará todo lo que denuncia el documental 'Top Secret: el oscuro mundo del atletismo' y el Presidente de la AMA, Craig Reedie, ha declarado que su organización está "muy preocupada por estas nuevas acusaciones que, una vez más, sacuden los cimientos de los atletas limpios en todo el mundo".


Según los expertos, estos datos revelan que un tercio de las medallas (146, incluyendo 55 oros) de las pruebas de resistencia en los Juegos Olímpicos y Campeonatos del Mundo entre 2001 y 2012 fueron ganadas por atletas que han arrojado datos sospechosos en sus análisis, aunque ninguno de ellos ha sido despojados de sus medallas.


Más de 800 atletas han hecho pruebas de sangre descritas por uno de los expertos como "altamente sospechosas de dopaje o por lo menos anormales". Asimismo, diez medallas de Londres 2012 fueron ganadas por atletas con test dudosos, incluso en algunos finales todos los medallistas tendrían análisis de sangre sospechosos. Este informe dice que Rusia es el "el epicentro", con más del 80% de las medallas del país ganadas por atletas sospechosos, mientras que Kenia también sumaría 18 medallas ganadas por atletas dudosos.


Parisotto ha declarado que "nunca he visto un conjunto tan alarmante anormal de valores sanguíneos Así que muchos atletas parecen haberse dopado con impunidad, y es irrefutable que la IAAF parece haber estado de brazos cruzados y dejando que esto suceda". Según Ashenden, los archivos muestran que el atletismo está en una posición "diabólica", como el ciclismo durante la era de Lance Armstrong. "Es una traición vergonzosa que la IAAF no haya vigilado su deporte y protegido a los atletas limpios".


Atletas recurren cada vez más a transfusiones de sangre y microdosis de EPO para doparse


La Agencia Mundial Antidopaje (AMA) se ha mostrado "muy alarmada" por las informaciones aparecidas en un canal televisivo alemán que contiene "nuevas denuncias relativas al dopaje generalizado en el atletismo internacional".


El canal alemán ARD y el diario inglés The Sunday Times firman la realización de un documental titulado: "El dopaje-Top secret: el oscuro mundo del atletismo, tras obtener una base de datos de la propia IAAF (Federación Internacional de Atletismo) que contenía más de 12 000 pruebas de sangre de unos 5 000 atletas entre los años 2001-2012.


Según ha revelado el Sunday Times, al menos diez de las medallas de las Olimpiadas de Londres 2012 quedaron en manos de atletas que rindieron resultados "dudosos" en las pruebas de dopaje y aseguran que un destacado atleta británico aparece con resultados sospechosos en las pruebas de sangre, pero no sería el único, pues habría otros seis ingleses en la lista. El informe, eso sí, libra de toda sospecha a Usain Bolt y a Mo Farah, asegurando que sus resultados han sido normales.


El informe revela que los atletas rusos serían los que más recurren al dopaje, y que más del 80% de las medallas obtenidas por Rusia en Campeonatos Mundiales de Atletismo y Olimpiadas estarían en manos de "atletas sospechosos". La mayoría de ellos (tanto rusos como de otras nacionalidades) recurre a transfusiones de sangre e inyecciones de microdosis de eritroproyetina (EPO) para estimular la creación de glóbulos rojos, una forma de dopaje.


Al hacer eso, la EPO mejora el rendimiento del deportista en casi un 5%.Este era uno de los métodos utilizados por el ciclista Lance Armstrong. Pareciera que la diferencia que hace la EPO es poca, pero Tyler Hamilton, excompañero de equipo de Armstrong aseguró en un momento que eso podría representar la diferencia entre ir en el pelotón del frente del Tour de Francia o quedar rezagado entre los últimos.


"La AMA está muy preocupada por estas nuevas acusaciones que se han planteado" dijo Craig Reedie, presidente de la institución antidopaje con sede en Montreal (Canadá) en una nota informativa.


"Dada la naturaleza de las acusaciones, que son una continuación de otras realizadas en diciembre de 2014 por la misma cadena televisiva, vamos a enviar el documental a una Comisión Independiente de la AMA para una investigación en profundidad", añadió Reedie.


El anterior documental, emitido en diciembre del año pasado, condujo a la formación de una Comisión Independiente, presidida por el presidente de fundación de la AMA, Dick Pound, para investigar la veracidad de las acusaciones de prácticas de dopaje; prácticas corruptas alrededor de la recogida de muestras y la gestión de los resultados.


También se apuntaba en el documental la ineficaz tramitación de procesos antidopaje que implicaban a Rusia, la IAAF, atletas, entrenadores, médicos, así como al laboratorio acreditado con sede en Moscú y a la Agencia Antidopaje de Rusia (Rusada).
"Estas acusaciones requieren un análisis exhaustivo para determinar si ha habido incumplimientos en virtud del Código Mundial Antidopaje y, si es así, qué acciones tomar por la AMA o por otros organismos", finalizó Craig Reedie.


La Comisión Independiente tenía previsto entregar su informe al presidente de la AMA a fin de año.


(Con información de agencias)

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Concluye Toronto con 80 récords panamericanos en siete deportes

Los Juegos de Toronto 2015 llegan a su fin tras batir 80 récords panamericanos en siete deportes, siendo la jornada del 18 de julio la que reunió el mayor número de nuevas marcas, con un total de 14, 8 de ellas en natación.


Los deportes en los que se produjeron nuevos registros fueron tiro, tiro con arco, atletismo, ciclismo de pista, aguas abiertas, natación y levantamiento de pesas.


La competición se abrió el día 11 con cuatro récords en halterofilia, dos para Colombia (Habib de las Salas y Ana Iris Segura) y dos para República Dominicana (ambos para Cándida Vásquez), y siguió con siete más el día siguiente, cuatro de ellos para Colombia, de los cuales tres llegaron de manos de Luis Mosquera en halterofilia.


Cuba fue el gran protagonista del día 13 en cuanto a récords panamericanos con un total de cuatro, tres de ellos a cargo de Yoelmis Hernández en halterofilia, en tanto que Colombia tomó el testigo en la jornada siguiente con tres nuevas marcas, todas ellas de Leidy Yessenia Solís, también en halterofilia.


El día 15 irrumpió Brasil con fuerza para marcar seis récords, tres de ellos con la firma de Fernando Reis en halterofilia, y el 16 estuvo dominado por Estados Unidos con cuatro récords, todos ellos en natación.


La "canarinha" volvió a reclamar el protagonismo el día 17 con cuatro récords, tres en tiro (uno de Julio Almeida y dos de Cassio Rippel) y uno en natación (Felipe França de Silva).


El día con el mayor número de récords, el 18 de julio, fue testigo de 6 actuaciones históricas por parte de Estados Unidos en tiro, ciclismo de pista y natación. Un día después, México reclamó dos récords en atletismo (María González) y tiro (José Sánchez).


EE.UU. asombró de nuevo el día 21 con dos nuevas marcas en atletismo (Barbara Pierre y Queen Harrison) y Cuba hizo lo propio el día 23 con otro récord en ese deporte (Yarisley Silva), especialidad donde los estadounidenses dominaron una vez más en la jornada del día 25 con dos nuevas marcas (David Oliver y Ashley Higginson).


El equipo norteamericano concluyó con un nuevo registro en el 4×100 femenino disputado el día 25, el mismo día que la cubana Yorgelis Rodríguez logró la plusmarca en el heptatlón femenino.


Los días 20, 22 y 26 fueron los únicos en los que no se registraron récords panamericanos.


(Tomado de Mundo Deportivo)

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Martes, 30 Junio 2015 06:20

De nerds, dandies, bohemios y bestias

De nerds, dandies, bohemios y bestias

El GM Slipak analiza en este artículo algunos aspectos del ajedrez y los ajedrecistas, y explica las razones para que el ajedrez haya sobresalido frente a otros juegos.

 

El ajedrez tiene algo especial, por eso es el rey de los juegos. Deporte, ciencia, arte, combate, es una inagotable fuente de pasión para aficionados de todo el planeta. Materia en muchas escuelas, entretenimiento de la vejez, juego de apuestas para bohemios que pasan sus noches entre humo y alcohol. Imitación simbólica de la guerra, a la vez ejemplo acabado de lógica y racionalidad pacífica. Ideal para el ensimismamiento de los ermitaños, modelo didáctico para aprender a pensar desde el lugar del otro.


Para analizar algunos aspectos del ajedrez y los ajedrecistas, se puede comenzar por una comparación realizada por el genial escritor norteamericano de cuentos de terror, Edgar Allan Poe (1809-1849), entre el ajedrez y el juego de damas. Poe hace una observación sutil; dice que en el ajedrez a menudo triunfa el más atento, ya que la diversidad del movimiento de las piezas es difícil de manejar para el aficionado, decidiéndose el encuentro a favor de quien tiene un radar más afinado. Mientras que en el juego de damas, al ser las jugadas más previsibles, suele vencer quien tiene una estrategia más profunda.


Todo esto resulta cierto, siempre que no se esté hablando de jugadores profesionales (que en la época de Poe, ni siquiera existían). En este caso la situación cambia. Su experticia les permite cometer relativamente pocos errores por falta de atención, floreciendo entonces las posibilidades de estrategias profundas y recursos tácticos que exceden en mucho lo que uno pueda entender por "mayor atención".


El patriarca del ajedrez argentino, Miguel Najdorf (1910-1997), decía que el ajedrez son diez juegos en uno. Son muy distintas las habilidades que se necesitan para conducir un ataque al rey mediante sacrificios, un medio juego posicional, un final de reyes, memorizar aperturas, ejecutar correctamente procedimientos técnicos, jugar posiciones vírgenes que ofrecen un amplio margen a la creatividad.


He aquí alguna de las razones para que el ajedrez haya sobresalido frente a otros juegos en los que predominan sólo las estadísticas, o la memoria, o el razonamiento ordenado. El ajedrez tiene todo eso junto, y mucho más.


Si el ajedrez es complejo, aún más lo son los ajedrecistas. ¿Existen puntos de vinculación entre las personalidades de aquellos que se sumergen en las profundidades del juego ciencia, dedicándole su vida? Seguramente, aunque los hay de distinto estilo, por supuesto.


En este artículo se hablará de cuatro "tipos" que se pueden enmarcar bastante nítidamente: el nerd, el bohemio, el dandy y la fiera. El ajedrecista como nerd es un imaginario bastante extendido desde hace mucho tiempo. Y efectivamente, no es difícil encontrar ejemplos de esto entre los mejores jugadores del mundo de todas las épocas. De principios del siglo XX se puede mencionar al polaco Akiba Rubinstein, en las décadas del '60 y '70 al norteamericano Bobby Fischer, en los 90 al nacionalizado estadounidense Gata Kamsky y en la actualidad al italiano Fabiano Caruana.


Con el ajedrez como polo de interés excluyente, se advierte en ellos un enorme apasionamiento por el juego, a la vez que cierto rechazo por la vida en sociedad. El ajedrez está encarado en estos casos por su lado científico, dedicando cada minuto del día a desentrañar sus más profundos secretos. Hay muchos elementos de esta disciplina que contribuyen para hacerla propensa a esta personalidad. El carácter individual del juego, la necesidad de altos niveles de abstracción, el silencio y la falta de comunicación durante los encuentros, la posibilidad de estudiar casi ilimitadamente en la soledad de la habitación.


Tampoco son raros los bohemios en el mundo del ajedrez. Después de todo, dedicarse profesionalmente a un "juego" incluye cierto gusto por la marginalidad, por el desprecio de algunos valores establecidos, por la satisfacción narcisista como valor primordial. Como ejemplos nítidos al más alto nivel, podemos mencionar al letón Miguel Tal, quién logró el título mundial en 1960 y al ruso Vladimir Kramnik que lo alcanzó en el 2000, derrotando nada menos que a Garry Kasparov. Aunque distintos en su estilo de juego, ya que Tal era amante del juego agresivo y los sacrificios, mientras Kramnik es preferentemente posicional, han mostrado a menudo similitudes en su forma de conducirse, cierto desprecio por la salud y una fuerte atracción por el cigarrillo y la bebida. Una forma de actuar espontánea y juvenil, a veces incluso infantil, como cuando el propio Kramnik reconoció que en alguna oportunidad se escondía de sus segundos para fumar sin que lo vieran. Aquí se ve al ajedrez en su versión más lúdica, juego entre los juegos.


Cierta sorpresa puede causarnos encontrarnos con los dandies de nuestra disciplina. Buenos conversadores, mujeriegos, elegantes y simpáticos, parecen la contracara de lo que esperamos de un ajedrecista. Como ejemplos de este estilo, podemos servirnos del cubano José Raúl Capablanca, campeón del Mundo entre 1921 y 1927, y Boris Spassky, que lo fue entre 1969 y 1972. Para pertenecer a este modelo, es necesario un enorme talento natural, que les permita relajar un poco la altísima necesidad de estudio y trabajo. Ambos fueron jugadores a los que les "fluía" el ajedrez, y que, en cambio, solían tener problemas con la teoría de aperturas, producto de su escaso apego al trabajo en casa. La profesión de ajedrecista permite viajar y dedicarse plenamente a lo que a uno le gusta, cosas que encajan perfectamente con la buena vida. Además, quien se acostumbra a tomar decisiones frente al tablero bien puede lograr aplicarlas en su vida de modo que le permitan desarrollar un arte del buen vivir.


Finalmente, las fieras. El ajedrez como deporte. Vencer, la principal ambición. Los máximos exponentes de este perfil son los rusos Alexander Alekhine, vencedor de Capablanca en Buenos Aires 1927, y Garry Kasparov, número uno del ajedrez en el ranking, ininterrumpidamente entre 1985 y 2005. Una de las principales figuras de mediados del siglo XX, el norteamericano Reuben Fine, también psicólogo de profesión, en su libro psicología del jugador de ajedrez, hablando de Alekhine lo denomina el "sádico del mundo del ajedrez". Haciendo un culto de la victoria, sin duda estos jugadores experimentan un gran placer en la destrucción del adversario. Es fácil notar esto tanto en sus gestos y su postura frente al tablero, como en sus comentarios. Ambos han respetado bastante poco el nivel de sus rivales de la época. Y ambos también han encontrado en uno de ellos la motivación esencial para superarse y vencerlos. Para Alekhine, fue Capablanca, a quien destronó, como dijimos, en 1927. Y para Kasparov lo fue otro monstruo de su época, el ruso Anatoly Karpov, a quien venció en cuatro matches; 1985, 1986, 1987 (en realidad éste fue empate, pero le permitió a Kasparov retener la corona) y 1990.


Por supuesto hay muchos jugadores que no tienen características tan marcadas o que tienen una combinación de distintos tipos. Sin embargo, aunque para esta selección mencionamos los que más responden a cada modelo, en general en la mayoría sobresale alguna de estas formas.


Cabría preguntarse si con el paso de los años, con los cambios de época, algunos de los tipos mencionados se ven favorecidos y otros relegados. Es evidente que sí. Los bohemios y los dandies tienen cada vez menos posibilidades por el incremento de la información y la necesidad cada vez más acuciante de trabajar hasta el límite de las propias posibilidades para desarrollar al máximo el potencial que se posee. En el mundo de la computadora (que, bien mirada, sería el nerd por excelencia), prevalecen fieras y nerds. Ambos tipos, aunque desde un perfil psicológico distinto, están dispuestos al máximo esfuerzo para mejorar. La exigencia del ajedrez moderno incluso ha reducido considerablemente la edad de los ajedrecistas de elite. En los años '70 y '80, los mejores 5 del mundo promediaban los 40 años, hoy en día promedian los 30. Antes había unos 10 jugadores de más de 50 años entre los primeros 100 del mundo. Ahora 1 o 2. Esto no es sólo por el desgaste que produce una partida en el más alto nivel de exigencia, también es por el esfuerzo que se requiere para entrenar a ese nivel. Algo que por motivos biológicos y psicológicos es mucho más fácil hacer a los 20 o a los 30, que a los 40 o 50.


Para finalizar, una anécdota personal con el gran Miguel Najdorf, sobre la relación entre la edad y la fuerza ajedrecística. En los años '80, teníamos en el Club Argentino de Ajedrez el privilegio de ver jugar, y en alguna ocasión enfrentar, al genial Viejo en partidas rápidas amistosas. Jugué por primera vez una serie de blitz con él, en 1985. Me ganó todos. Al finalizar, me preguntó mi edad. Le dije que tenía 20. Me contestó: "Estás un poco viejo". Volví a jugar con él casi un año después. Esta vez mis resultados fueron mucho mejores. Si bien Miguel prevaleció en el match, gané muchas partidas. Por supuesto él había olvidado que habíamos jugado anteriormente. Al finalizar, otra vez, me preguntó mi edad. Al escuchar que tenía 21, el viejo exclamó: ¡Sos joven!

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Domingo, 28 Junio 2015 06:09

¿Qué le pasó a Pekerman?

¿Qué le pasó a Pekerman?

La imagen mezquina, agresiva y deslucida con la que Colombia dejó la Copa América contrastó con lo que había mostrado en el Mundial y con lo que siempre pregonó su entrenador.

 

Apenas 357 días después del adiós al Mundial de Brasil con una campaña sin par en la historia del fútbol colombiano, pues por primera vez llegaba a cuartos de final, en esta misma fase pero de la Copa América acabó el otro sueño del país depositado en José Pekerman y sus jugadores. Once meses y veintidós días pasaron desde que James Rodríguez abandonó llorando el estadio Castelao tras la eliminación ante Brasil. El 4 de julio del 2014 hubo un reconocimiento unánime a quien terminó siendo el máximo goleador, con seis tantos, y al desempeño de su selección, que ganó cuatro de sus cinco encuentros, marcó doce tantos y apenas recibió cuatro.


La edición 44 de la Copa América despidió el 26 de junio en Viña del Mar a la selección colombiana integrada por muchos de aquellos jugadores, pero esta vez la gloria no compareció al acto. Del equipo goleador de antaño, quedó un grupo de nombres con cartel al que se sumó Radamel Falcao García, ausente por lesión de la cita mundialista, pero que aún no adquiere su forma.


Pero en cuatro partidos, tres de la fase de grupos y uno de cuartos de final, apenas marcaron un gol, y gracias al central Jeison Murillo, el que mejor pinta para suceder a Mario Yepes.


Es cierto que Pekerman perdió soldados por el camino: por sendas lesiones quedaron fuera de la lista de veintitrés convocados los volantes de primera línea Freddy Guarín y Abel Aguilar; por sanción no llegó a la cita con Argentina Carlos Sánchez, y una rotura de ligamento cruzado de la rodilla derecha sacó de carrera a Edwin Valencia, a quien otra lesión ya le impidió ir al Mundial.


Aguantar un empate sin goles con la Argentina en tiempo reglamentario con un equipo hecho una colcha de retazos por las dos bajas en la mitad de la cancha y los múltiples cambios posicionales pareció lo más indicado ante semejante cuadro. Pero dejó un mal sabor en el país ilusionado.


"Colombia, sin fútbol ni milagro en la Copa América", tituló El Tiempo de Bogotá. "La suerte, los milagros y una noche heroica y de película de David Ospina no fueron suficientes. Luego de 90 minutos de suspenso y de una eterna y fallida tanda de penales, Colombia acabó su sueño en la Copa América." El balance del diario concluyó que lo excelente de Colombia en la Copa América fue la capacidad del zaguero Jeison Murillo (que se adueñó del puesto que dejó vacante Mario Yepes), que lo bueno fue el nivel de Ospina, que lo malo fue la falta de brillo de figuras como James Rodríguez y Juan Cuadrado y que lo reprochable fue salir del torneo con sólo un gol a favor.


"Salió Colombia de la Copa América, pero más que la eliminación queda una inmensa preocupación por el bajísimo nivel mostrado por muchos jugadores y por el fútbol poco vistoso, sin chispa, sin ideas y sin ambición que exhibió el equipo, muy distante al que enamoró al mundo en Brasil 2014" consideró El País de Cali.


A Pekerman le queda la convicción de que para la preparación final de las Eliminatorias del Mundial que comienzan en octubre tiene un excelente arquero, David Ospina; y dos centrales fiables a partir de Murillo, la revelación, y el sobrio Cristian Zapata. El técnico argentino pidió paciencia para su equipo porque sigue "en crecimiento". Pero la imagen mezquina que dejó tardará en borrarse.


Para Falcao, lo que sucedió fue "más mérito de Argentina que error de Colombia. Creo que Argentina hizo un gran partido. Ellos tienen un poderío ofensivo que por ahí nos superó en gran parte", arriesgó.


"Nos encontramos una gran selección que salió a atacar, que generaba ocasiones de gol, que iba al frente. Hay que resaltar ese trabajo de Argentina –reconoció el arquero Ospina–. Hay que seguir mirando para adelante, Colombia es una selección con un gran futuro, hay que aprender de esto."


Pero mientras Pekerman resuelve misterios y ajusta piezas, tendrá que lidiar a la vez con el nerviosismo de un país que se desborda en los tiempos buenos y pierde la cabeza en los que no lo son tanto.

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Argentina ganó con sufrimiento en los penales

Con muy buenas actuaciones de Pastore y Messi, borró a Colombia de la cancha, pero le faltó puntería para vencer el arco de Ospina. El héroe terminó siendo Tevez, quien convirtió el penal para el pase a semifinales. El martes va contra el ganador entre Brasil y Paraguay.


El Tata Martino no quiso practicar penales en los días previos. Se sabía que era una posibilidad, pero prefirió mandarles un mensaje clarito a sus dirigidos: "Qué penales ni penales, somos mucho más que ellos, lo tenemos que ganar en los noventa minutos". Lo que no imaginaba el entrenador era que se iban a encadenar tantos factores para impedir que se concretara la victoria al cabo del tiempo reglamentario.

 

Argentina fue más que Colombia, mucho más y mereció ganar por una diferencia de por lo menos dos goles. Tuvo la pelota casi todo el tiempo (62 por ciento en el promedio final) y la usó diez veces mejor que su rival, especialmente en el primer período; tuvo individualidades que superaron en brillo a las de sus adversarios; mostró más ideas, generó diez situaciones de gol clarísimas contra apenas una de Colombia y sin embargo debió esperar hasta los penales para sellar su pasaje a las semifinales.

 

Una de las imágenes que mejor grafica las razones del cero a cero final se la puede encontrar en un tiro de Otamendi, a la salida de un corner que tapó magistralmente el gigantesco Ospina y que hizo que la pelota diera después en el palo. Un remate que debió ser un poco más esquinado, una volada magistral y el palo por las dudas.

 

La otra es una jugada en el primer tiempo que arrancó con el Flaco Pastore bajando la pelota con una técnica notable y siguió con el centro, el toque de Agüero debajo del arco, la buena atajada de Ospina con el pie y el cabezazo de Messi que era gol en la cabeza de todos, pero fue milagro en las manos del arquero que se levantó del piso y se estiró para salvar lo que era gol cantado. No la canchereó Messi ni nada que se le parezca; la cabeceó tranquilo, seguro de que entraba; no contaba (ni él ni nadie) con la fantástica reacción de Ospina.

 

En el equipo de José Pekerman el único realmente destacado fue el arquero. Teo Gutiérrez no había tocado el balón cuando el DT decidió su salida sobre la mitad del primer tiempo; James apareció poco; el Cuco Jackson Martínez no ganó una; Falcao entró tarde y tampoco intervino y los del medio hacia atrás, metieron mucho, pegaron –el árbitro fue el mexicano Roberto García– se escalonaron para castigarlo a Messi, nunca encontraron a Pastore y jamas tuvieron salida limpia.

 

Al compás de Pastore que fue vital en los primeros 45 minutos Argentina borró literalmente de la cancha a los de amarillo. Tuvo orden en la salida, aun en los momentos (primeros diez minutos) en que intentaban presionar en tres cuartos de cancha; manejó mejor los espacios, impuso presencia en el medio con Mascherano y Biglia, y entusiasmó con algunos encuentros de Pastore y Messi en los que en menor medida se engancharon Agüero y Di María.

 

En el segundo período, la distancias no fueron tan grandes, Colombia dio algunas (pocas) señales de vida y los argentinos mantuvieron la insistencia pero no el brillo. Aun así hubo un remate de Banega que rozó el travesaño y una corrida de Tevez que milagrosamente no terminó en gol. Las dificultades de definición del equipo argentino se estiraron en la definición por penales y los dos match point desperdiciados antes del tercero que aprovechó Tevez así lo certifican. Hay cuatro palabras, una frase repetida, que resumen cómo se vivió este partido en cada casa de los argentinos: ¡Qué manera de sufrir!

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