Corrupción y falta de apoyo orillan a Blatter a renunciar

Durante años, Joseph Blatter fue intocable. Hasta hace siete días, cuando una trama de sobornos, compra de votos y estafas en la Federación Internacional de Futbol Asociado (FIFA) salió a la luz tras un operativo en el hotel más lujoso de Zurich, en donde fueron detenidos siete dirigentes del organismo. Parecía inmune, hasta este martes en que de manera repentina anunció que dejará su cargo como presidente de la entidad y convocó a un congreso extraordinario que se realizará entre diciembre de 2015 y marzo de 2016 para elegir a su sucesor.


Blatter, de 79 años, dijo que la FIFA necesita una profunda restructuración. Una declaración en medio del vendaval que desató el arresto de los directivos como parte de una investigación del gobierno estadunidense por crimen organizado, sobornos y lavado de dinero.


Una declaración sospechada por algunos, y sorpresiva para otros, que ocurrió cuatro días después de que fuera relecto para un quinto mandato en el cargo en que ha estado por 17 años.


Si bien tengo el mandato de los miembros de la FIFA, no siento que tenga el mandato de todo el mundo del futbol, los fans, los jugadores, los clubes, la gente que vive, respira y ama el futbol como todos lo hacemos en la FIFA, explicó Blatter en una rueda de prensa convocada de urgencia en Zurich en la que no admitió preguntas.


Por eso, he decidido poner a disposición mi mandato en un congreso extraordinario. Voy a seguir ejerciendo mis funciones como presidente de la FIFA hasta esa elección, aclaró.


El próximo congreso ordinario de la FIFA está previsto para el 13 de mayo de 2016 en la ciudad de México, pero Blatter dijo que esa cita implicaba una demora innecesaria, por lo que urgiría al comité ejecutivo para sesionar de manera anticipada.
No voy a seguir. Voy a estar libre de las restricciones de una elección. Voy a estar en una posición para enfocarme en reformas profundas. Por muchos años hemos llamado a reformas, pero no han sido suficientes, expresó Blatter.


A lo largo de sus 17 años al frente de la FIFA, Blatter no sólo sobrevivió, sino que consolidó su poder en medio de las acusaciones de corrupción sobre las votaciones que asignaron a Rusia y Qatar, las sedes de los mundiales de 2018 y 2022.
Su secreto fue cimentar una base de apoyo al invertir en países subdesarrollados y montar el primer Mundial en África. Pero luego de una tumultuosa semana de pliegos de acusaciones y más denuncias, el asedio desde todos los frentes hizo imposible que el dirigente suizo de 79 años pudiera resistir más.


Las grandes potencias del futbol se le habían sublevado, al extremo de considerar la posibilidad de organizar un torneo alterno al Mundial. Los patrocinadores, incluyendo la bebida refrescante más popular del mundo y el juego de video más vendido, sopesaban sus vínculos con la FIFA. Y la abrumadora mayoría de los fanáticos alrededor del mundo suplicaban que otra persona tomara las riendas del deporte.


En su relección del viernes, reflejó esas adhesiones que logró cosechar gracias a distribuir a cada una de las 209 federaciones una cifra anual de 250 mil dólares, además de repartir bonificaciones y fondos para proyectos de infraestructura, producto de los ganancias del Mundial.


Pese a que los escándalos embarraron el prestigio e imagen de la FIFA, la mayoría de los jerarcas se mantuvieron fieles con Blatter, en particular de África, Asia y naciones pequeñas.


Como pueden ver, no soy un bravucón autoritario que puede intimidar a sus críticos con una mirada y manejar a los gobierno a mi antojo. Soy un servidor del futbol, no un dictador, dijo Blatter en 2013 ante estudiantes en la Universidad de Oxford.
Blatter dedicó más de su vida a la FIFA, primero como director de proyectos, secretario general y como su presidente desde 1998.


Fue un operador magistral de la política en el futbol, alguien que se deleitaba con toda la atención mediática que generaba. Supo codearse con los jefes de Estado tentados por todo el auge del Mundial.


Blatter aprendió de su predecesor, Joao Havelange, el brasileño que presidió la FIFA durante 24 años, los recientes 17 con Blatter como el lugarteniente que intuyó al mercadeo deportivo como la mina que había que explotar.


Los ingresos de la FIFA sumaban cerca de 560 millones de dólares en 1998, cuando Blatter tomó el poder. Se dispararon a 5 mil 700 millones de dólares el año pasado, impulsados por los enormes incrementos en la venta de los derechos de transmisión y mercadeo.


De una familia de modestas raíces, Joseph Blatter nació en la localidad alpina de Visp. Sus padres se conocieron cuando trabajaban en un hotel durante la temporada invierno en Niza, el balneario francés en la Riviera.


Como presidente de la FIFA, Blatter solía contar la historia de que nació dos meses prematuro, y que una de sus abuelas creyó que no iba a sobrevivir. Es porque soy un luchador, destacó Blatter, siempre alardeándose.


El anuncio de Blatter de que dejará la presidencia de la FIFA provocó reacciones inmediatas en directivos de federaciones y se han reactivado las posibles candidaturas a relevarlo del cargo, entre ellos el presidente de la UEFA Michel Platini y el príncipe Ali bin al-Hussein de Jordania


Platini celebró la decisión del jerarca suizo que consideró una decisión difícil, valiente, pero es la decisión correcta.
El príncipe jordano que perdió en las elecciones del viernes también reaccionó y reavivó su posición de aspirante al cargo: Creo que Sepp Blatter hizo lo correcto y ahora debemos ver hacia el futuro... Estoy a las órdenes de todas las asociaciones nacionales que quieren un cambio, incluyendo aquellas que tuvieron miedo de generar una transformación.


En cambio, hubo posiciones que lamentaron la salida de repentina de Blatter, como la del vicepresidente de la Conmebol, el uruguayo Wilmar Valdez, quien exclamó: Esto es un shock para el futbol mundial, además de que la calificó de inimaginable e inentendible.


En cambio, la Confederación Brasileña de Futbol no fue tan eufórica. Manifestó que la salida de Blatter la tomó por sorpresa y que es una decisión de carácter personal y que merece nuestra profunda comprensión.


Los ecos de la decisión de Blatter aún son inciertos, pero algunos de los grandes patrocinadores de FIFA, como Coca-Cola, Visa y Budweiser se mostraron satisfechos con la noticia.


El anuncio de hoy es un paso positivo para el bien del deporte, del futbol y de sus hinchas, dijo Coca-Cola, uno de los patrocinadores del Mundial.


Por su parte, Visa dijo estar complacida por el reconocimiento de la FIFA de que se necesita una reforma profunda en el futbol".

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"Mi mayor proyecto es la popularización del ajedrez"

La húngara, Reina del Ajedrez, pasa revista sobre la actualidad del deporte y su vida después del retiro. El trabajo de su fundación, su sueño de un ajedrez sin barreras de ningún tipo, su fascinación por la Argentina, su encuentro con Miguel Najdorf y su amistad con Oscar Panno.


Judith Polgar es considerada la mejor jugadora femenina de la historia del ajedrez. Su destino estuvo sellado desde muy pequeña; ella misma se describe como una niña prodigio a una edad muy temprana. Tuvo una educación particular, dado que comenzó a jugar a los cinco años y nunca asistió a la escuela. Su primer éxito internacional fue a los nueve años y ya en su adolescencia supo que se dedicaría profesionalmente al ajedrez. Tras vencer a jugadores de la talla de Kasparov, Karpov, Anand, Spassky y Carlsen, Polgar sabe que demostró al mundo que chicas y mujeres podían competir a la par de los mejores ajedrecistas del planeta.


–Cuando empezó a jugar, los libros eran la principal herramienta para estudiar ajedrez, mientras que hoy en día nos encontramos frente a una era más informatizada. ¿Cree que Carlsen y Caruana –actuales número 1 y 2 del ranking ELO,respectivamente– son jugadores con características similares a las de una computadora?


–Efectivamente, el ajedrez cambió mucho en los últimos diez o quince años. Hoy en día, en lugar de sentarse frente a un tablero de ajedrez para analizar en conjunto, los jugadores tienen una pantalla adelante. Y así preparan las partidas, usando motores de análisis para sugerir variantes y evaluar posiciones. Hay unos pocos motores, de fuerzas muy similares, y alcanzan un nivel alto, similar al de un Gran Maestro. Caruana claramente trabaja y se ayuda con la computadora, pero también juega de una forma muy creativa. Carlsen es muy diferente. No pone tanto foco en la apertura, pero se ha vuelto muy claro que estudia mucho las partidas antiguas, clásicas, para el medio juego y el final. Está preparado para jugar hasta último momento mientras sienta que tiene la más mínima chance de ganar, lo cual es una característica increíble de su juego, más allá de ser el número uno. Tengo la sensación de que todavía puede mejorar mucho...


Judith Polgar ha visitado numerosas veces Argentina, y dice tener muchísimos recuerdos maravillosos con la gente de nuestro país. Recuerda especialmente el torneo de 1994 en Buenos Aires, donde jugó, según asegura, una de las mejores partidas de su carrera, contra el jugador Alexéi Shírov.


–Amo a la Argentina y a su pueblo. Me encanta la forma en que su gente ama vivir y disfrutar, y me fascina el estilo de vida latinoamericano. Tuve la oportunidad de conocer a varios ajedrecistas argentinos. Fue muy especial para mí llegar a ver al legendario Miguel Najdorf, un jugador grandioso y un personaje muy interesante. Jugué su torneo varias veces y participé también del torneo en su memoria, que finalmente gané. También conozco desde hace tiempo a Oscar Panno, quien hizo mucho por el ajedrez y las próximas generaciones. La última vez que estuve en Buenos Aires me maravilló que el ajedrez en la educación se estuviera volviendo más y más visible. El programa que creó Panno es de gran ayuda, pero también pude conocer a muchos profesores que trabajan con fanatismo por el ajedrez desde hace décadas. Y los resultados muestran el esfuerzo que se ha hecho. ¡Además, mis felicitaciones por tener un día oficial del ajedrez!


–¿Y cómo ve la situación del ajedrez en Hungría?


–El ajedrez en Hungría se volvió mucho más popular en los últimos años; puedo decir que gracias al enorme esfuerzo de mi fundación se incorporó esta disciplina a la currícula nacional como "desarrollador de capacidades". Y recientemente tuve el orgullo de participar del equipo nacional en las Olimpíadas de Tromso, donde logramos la medalla de plata nuevamente, ya que habíamos conseguido ese mismo puesto en la Olimpíada de Bled en 2002. Siento una gran satisfacción con el equipo que compartí con Leko, Almasi, Raport y Balogh.


–Apenas finalizado el torneo, anunció su retiro del ajedrez competitivo. ¿Hay algo que ya esté extrañando? ¿Cuáles son sus planes para el futuro?


–En verdad, estuve muy ocupada desde entonces, organizando el festival de ajedrez Aquaprofit-Polgar, que tuvo el año pasado su octava edición. También estoy contenta de poder pasar más tiempo con mi familia, mi hija Hanna, de ocho años, y mi hijo Oliver, de diez. También estoy trabajando en la Fundación Judit Polgar, que se centra en el ajedrez en la educación en primero y segundo grado y también en jardín de infantes, y tengo mi propio programa educacional (juditpolgarchesspalace.com). Para estos proyectos cuento con la gran colaboración de mis hermanas: Sophia participa activamente en el programa educacional Chess Palace, mientras que Susan es muy exitosa en Saint Louis, Estados Unidos, donde tiene su propio instituto de ajedrez. Yo creo que el ajedrez es un idioma. En cualquier lugar al que vayas va a haber gente que pueda "hablarlo", es parte de la cultura en todos lados, es capaz de demoler diferencias étnicas, sociales, de género, de edad. Hoy en día mi mayor proyecto es trabajar en la popularización del ajedrez, y para ello es muy importante construir puentes entre padres, niños y docentes. También es necesario generar lazos entre los ajedrecistas profesionales y los amateurs, para entender el deporte, comprender qué puede brindarle el ajedrez a la educación y cómo puede ayudar a mejorar las habilidades intelectuales de los chicos.


–Mucha gente suele preguntarse por qué hay más hombres que mujeres en el mundo del ajedrez de alta competencia. ¿Por qué cree que es más difícil para las mujeres alcanzar posiciones altas en el ranking?


–Creo que alrededor del 95 por ciento de los ajedrecistas registrados son hombres; me temo que ellos lo ven mucho más como una profesión. Por otra parte, el ambiente no brinda mucho soporte para las mujeres que quieren alcanzar ese mismo nivel de profesionalismo. Las mujeres deben elevar sus metas: sólo aquella chica que ama el deporte y los desafíos, y tiene el apoyo de sus padres y docentes, puede alcanzar lo más alto y meterse entre los diez mejores o incluso ser campeona. Algunos dan una explicación biológica, ¡pero lo cierto es que la sociedad tiene mucha más influencia de lo que creemos! Es muy recomendable, al respecto, la investigación que ha hecho Leontxo García, una gran especialista en la historia del ajedrez.


–¿Qué cree que debe hacerse para reducir la brecha? ¿El hecho de que haya un circuito exclusivo para mujeres juega un rol negativo?


–Objetivamente, creo que lo mejor para el crecimiento del ajedrez femenino sería que no hubiera separación entre hombres y mujeres, y que hubiera un solo ranking. Pero por supuesto esto no es realista, porque ninguna mujer ajedrecista apoyaría esta idea. Creo que sería bueno tomarlo como un proyecto a largo plazo y que las futuras generaciones de mujeres se propongan jugar profesionalmente con la misma actitud que los hombres para alcanzar altos puestos y ser campeonas.

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Domingo, 24 Agosto 2014 03:27

"Los escarabajos colombianos"

Con el mes de agosto llega una nueva vuelta a España en bicicleta, en esta ocasión con la participación de los colombianos, Quintana, Urán, Betancur y Zerpa. Ocasión especial para recordar, a través de una breve historia de los "escarabajos", su participación por las carreteras del mundo.

 

Un insecto tremendo

 

A los ciclistas connacionales los conocen mundialmente como "Los escarabajos". Fue por allá en 1953, a raíz de la Vuelta a Colombia en bicicleta, cuando empezó a escucharse este remoquete.


El primero a quien llamaron así fue a Ramón Hoyos Vallejo, un grande del ciclismo nacional que ganó cinco veces la Vuelta a Colombia, y quien acometía los ascensos con gran propiedad, por lo cual el comentarista deportivo Carlos Arturo Rueda C, lo llamó el "escarabajo de la montaña". Desde ese entonces denominan así a todos los ciclistas criollos enfrentados con su humanidad la extensión-dificultad de las carreteras nacionales (empedradas, polvorientas o enfangadas) y, después, desde 1980, las europeas, donde han destacado por su tremenda e inolvidable participación.


En un principio "Los escarabajos" eran ciclistas ligeros, rápidos, potentes escaladores, luchadores, aunque no muy buenos para afrontar los terrenos llanos y los descensos. Pero en unos años esto cambió y "Los escarabajos" de hoy son más completos: capaces tanto en las escaladas como en el llano y las contrarreloj, e igual de luchadores y experimentados en tierras europeas.

 

Esos "escarabajos" son representantes de varios departamentos que han hecho historia y ganado fama nacional como cuna de "escarabajos": de las 65 ediciones de la Vuelta a Colombia en bicicleta realizadas desde 1951 hasta hoy, los departamentos que más veces han ganado esta competencia son: Boyacá 26, Antioquia 18, Cundinamarca 8, Santander 5, y Caldas 3.


Resaltan los lugares de origen, pero también las personas. Los súper "escarabajos" hasta hoy son:
Rafael Antonio Niño, seis veces campeón de la vuelta a Colombia: 1970, 1973, 1975, 1977, 1978, 1980.
Ramón Hoyos Vallejo, triunfador en cinco ocasiones: 1953, 1954, 1955, 1956, y 1958.
Martin "cochise" Rodríguez, cuatro competencias: 1963, 1964, 1966, 1967.
Lucho Herrera, cuatro veces: 1984, 1985, 1986,1988.
José Castelblanco, cuatro veces: 1997, 1998, 2002, 2006.
Libardo Niño, tres triunfos: 2003, 2004, 2005.
Nairo Quintana, campeón de la montaña y subcampeón del Tour de Francia 2013, triunfador del Giro de Italia 2014.
Rigoberto Uran, subcampeón del Giro de Italia en dos ocasiones: 2013 y 2014.


Rompiendo fronteras

 

En el extranjero los triunfos tomaron cuerpo, como abrebocas, el 7 de octubre de 1970 con Martin "Cochise" Rodríguez, al lograr la marca mundial de la hora, superando a Morgens Jansen en el velódromo de México. En 1971 el mismo "Cochise" gana en Varese, Italia, el Campeonato mundial de ciclismo aficionado de los 4.000 metros persecución individual. Algo extraordinario para el ciclismo nacional. En 1980 Alfonso Flórez vence en el Tour de L´Avenir en Francia, iniciando la década de oro del pedalismo criollo.

 

En 1984 Lucho Herrera llega primero a la meta en la etapa Alpe D´huez, coronándose campeón de la montaña en el Tour de Francia. Un año después este mismo pedalista, junto con Fabio Parra, hicieron el 1-2 en igual etapa. Lucho Herrera gana la vuelta a España en 1987, convirtiéndose en el campeón de los premios de montaña en Italia, Francia y España, por lo cual es considerado hasta como el escalador más grande del mundo. Este ciclista también gano tres veces la vuelta Douphine Libere en Francia.


Por su parte, Fabio Parra logró en 1988 destacarse como el primer latino y colombiano en subir al podio del Tour de Francia al quedar de tercero; en 1989 queda segundo en la vuelta a España y es considerado el mejor novato del ciclismo mundial.


Pararon unos años sin grandes logros. En el año 2002 despierta otra vez la fiebre del ciclismo por la medalla de plata alcanzada por Santiago Botero en la prueba de contrarreloj en los olímpicos de Londres. En el año 2008 Fabio Duarte logra el campeonato en prueba de ruta sub-23 en los mundiales de ciclismo de Varese Italia, dando inicio a esta nueva era de oro del ciclismo nacional: Giro de Italia 2012, Urán y Betancourt hacen en una etapa el 1-2 y Rigoberto Urán logra el subcampeonato de este importante certamen europeo, mientras tanto Nairo Quintana logra la hazaña del segundo puesto del Tour de Francia. Llega el 2014: Nairo Quintana se corona campeón del Giro de Italia, con el subcampeonato de Rigoberto Urán, y David Arredondo como campeón de los premios de montaña.


La mayoría de estos triunfos son producto de la conjunción de cualidades personales, condiciiones de vida, esfuerzo, persistencia, trabajo de equipo, dirección técnica, y muy pocas veces fruto del apoyo estatal. Los "Escarabajos" están en un nuevo momento de importantes triunfos que despiertan una vez más admiración entre el público colombiano por la tenacidad, poderío, sencillez y alegría de los ciclistas.

Publicado enEdición Nº 205
Viernes, 11 Julio 2014 05:59

Brasil: a iniciar todo otra vez

Brasil: a iniciar todo otra vez

A media tarde de hoy Neymar llegó a la finca Comary, en Teresópolis, una ciudad en la sierra vecina, a unos 80 kilómetros de Río. Vestía jeans, una camiseta negra, una chamarra negra, una gorra negra. Pero –dicen los que estaban allá– alumbró la cancha. Fue saludado con alegría por sus compañeros. Curiosidades de la vida: llegó vestido de duelo y liquidó el clima de velatorio que imperaba. El entrenamiento fue suspendido para que todos lo saludaran. A los compañeros y a los de la Comisión Técnica, Neymar enseño la faja ortopédica que usa por debajo de la camiseta. Camina con dificultad, lentamente, pero firme. Y los abrazos fueron cordialmente contenidos a la distancia. Fue a juntarse a la selección para tratar de dar fuerza a sus colegas de infortunio.


Bueno: Neymar pudo dar alegría a los corazones de sus compañeros, pero para la inmensa mayoría de los brasileños, quien dice que todo está perdido tiene razón.


A la par de una formidable tormenta de críticas de todos los calibres y disparadas de todos los lados contra la Comisión Técnica, especialmente Felipao, y a varios de los jugadores, lo que todavía se ve por aquí es que nadie logró salir del asombro luego de la paliza propiciada por Alemania.


Sí, es verdad, el sábado enfrentamos a Holanda, en el intento de lograr al menos el tercer lugar en el Mundial. Pero ni modo. Cuando se trata del Mundial, nuestra cultura es severa: o se sale campeón, o nada sirve. Así que ninguna tensión especial en el aire, ninguna expectativa, ninguna ansiedad. El sábado... ¿Y qué? Bueno, ojalá no nos propicien otra paliza histórica.


Están los que hablan de fatalidad. Bueno: en 1982, cuando Brasil tuvo la última gran-gran selección y el futbol del país estuvo plenamente representado en todo su esplendor, esa tesis era aceptable. Nada, excepto una fatalidad, podría eliminarnos, y así fue.


Pero ahora la cosa es muy distinta. La rendición incondicional, torpe y atónita frente a los alemanes no tiene nada que ver con fatalidad alguna. Fatal en serio ha sido la falta de organización, de esquema táctico, de visión de juego, de comando, de preparación. Resumiendo: carecemos de todo. Y, frente a la avalancha germánica, nos faltó inclusive fuerza para intentar resistir y caer con cierta entereza. Estaban todos vagando por la cancha como fantasmas de su propia pesadilla.


Ahora se trata de buscar fibra y aliento para el partido que nos queda, ese de mañana, contra una Holanda que viene mordida. Si en el partido contra Alemania nos faltó de todo, ahora tenemos que buscar algo más: fuerza, valor para volver a pisar el césped. Concluida la masacre, la impresión es que los jugadores no tenían suelo alguno bajo los pies. Luego del partido, el siempre valiente (aunque no siempre eficaz) Daniel Alves admitió, en el vestuario, que ya no tenía ánimo para seguir en el Mundial. Óscar, autor del gol (más concedido por los alemanes que conquistado por los brasileños), empezó a llorar todavía en la cancha, tendido de bruces en el césped, y no paró más. Hulk, otro desastre, dijo que era necesario contar con un jugador que no vestirá nuestra camiseta: Tenemos que pedir ayuda a Dios.


La noche del día de la derrota ha sido de llantos en la finca Comary. Y el día siguiente, de pura apatía. Con la llegada de Neymar hubo un poco más de alegría.


Y mientras Neymar aparecía de sorpresa en Teresópolis, el ciudadano británico Raymond Whelan desaparecía en Río sin sorprender a nadie. Whelan fue detenido por comandar un esquema de desvío de entradas y otros y delitos más. Pasó una noche en la cárcel, promovió un habeas-corpus, pagó una fianza de 2 mil 200 dólares y volvió al Copacabana Palace. Cuando la policía pidió que se decretara otra vez su prisión y la justicia accedió, ya se había esfumado. Ahora es un prófugo de la ley. ¿Y qué? Pues nada.


La imagen de la FIFA, que era muy mala, ahora es pésima. Agregar la palabra 'mafia' a la FIFA es casi-casi ofender a los mafiosos tradicionales. Al menos eran más competentes y eficaces.


La otra imagen, la de la selección brasileña, la del futbol del país del futbol, bueno, esa seguramente es recuperable. Claro que nadie se arriesga a prever en qué plazo, pero hay un cierto consenso, en Brasil, de que para que nuestro futbol vuelva a ser lo que era el camino es bastante sencillo: basta con empezar todo otra vez. Liquidar con la actual CBF, la Confederación Brasileña de Futbol, comandada por José María Marín, hombre de los sótanos de la dictadura, liquidar con todos sus directores y su estructura viciosa y corrompida (que si no llegan, dirigentes y estructura, a la altura de podredumbre de la FIFA se esfuerzan heroicamente para alcanzarla), liquidar con la prepotencia de entrenadores y congéneres, y dedicarse a cuidar de los que son o deberían ser los verdaderos dueños del espectáculo: los jugadores.
Alemania, nuestro verdugo despiadado, supo reformular su futbol. Hasta en eso nos derrotaron.

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Jueves, 10 Julio 2014 06:15

Naranjas: menos una

Naranjas: menos una

No alcanzaron los 120 minutos: fue necesario ir a los penales. Y entonces Argentina supo imponerse y ahora enfrentará a Alemania en la final de la Copa 2014. A Holanda le queda el consuelo de disputar con Brasil el tercer puesto entre los cuatro finalistas.


(Confieso que escribir eso me costó varios minutos de asombro; hasta hace dos días, el martes de la tragedia, estaba listo para escribir sobre la selección que iría enfrentar a Brasil en la final. Claro que desde el principio de esta Copa no había ningún motivo para semejante optimismo. Pero el fútbol es pasión, y las pasiones no siempre tienen lógica o explicación).


Ayer ha sido un día de resaca en Brasil. Medio país trataba de reencontrar un rumbo –cualquier rumbo– mientras la otra mitad trataba de recomponerse del desastre. Claro que sabemos todos que la vida sigue y que no todo se resume en un Mundial de fútbol. Pero una cosa es saberlo y otra es resignarse.


Quizá la circunstancia que mejor explique lo que se siente en Brasil sea lo que vivió Neymar. Recluido con familiares y amigos en su casona de Guarujá, una playa de ricos a unos 60 kilómetros de San Pablo, el niño de oro de la selección, lesionado, reaccionó como todos los brasileños: primero, con incredulidad; luego, con espanto, y, finalmente, con ira. La madre del jugador, la señora Nadine, lloró mucho. Pero ni Neymar padre ni Neymar Jr. lloraron. Durante todo el tiempo en que asistió al partido decía sentir lástima de sus compañeros. Dijo que deberían estar sufriendo mucho. El jugador largó una infinita hilera de palabrotas, parecía no poder creer en lo que sus ojos veían, y a los 34 del segundo tiempo, cuando Alemania metió el séptimo gol, dijo "que se joda todo, ya no quiero ver esa mierda", y fue a otra sala con algunos amigos para jugar al poker.


No se sabe qué hizo Neymar ayer. Lo que sí se sabe es que mañana volverá a la concentración para estar junto a sus compañeros de infortunio. Y otra cosa que se sabe es que decenas y decenas de millones de brasileños reaccionaron con el mismo espanto de Neymar. Claro que son pocos, poquísimos, los que tienen en casa una elegante y recién estrenada mesa de poker.


Ayer Felipao –que a partir del sábado se junta al batallón de los sin empleo– y toda la comisión técnica concedieron una conferencia de prensa. El futuro desempleado tuvo algunos instantes de integridad. Dijo, por ejemplo, que seguía sin tener idea de lo que ocurrió en aquellos tenebrosos seis minutos en que los alemanes nos metieron cuatro goles. Admitió que lo que pasó en el partido es una mancha, una vergüenza que "no va a salir de mí". Y agregó: "En aquellos seis minutos hubo un colapso general. Nadie en la cancha, nadie de la comisión técnica lograba entender lo que estaba pasando, y los alemanes supieron sacar provecho". Bueno: faltó decir que fuera de la cancha tampoco hubo un único brasileño que entendiese algo, excepto que los alemanes, además se sacar provecho, jugaron su fútbol y nos masacraron en una paliza histórica.

Luego, volvió a ser el Felipao de siempre, un primor de prepotencia y de ausencia radical de cualquier vestigio de humildad. Dijo, por ejemplo, que hizo un buen trabajo. Recordó que los alemanes tuvieron ocho años para prepararse y que a él le dieron nada más que año y medio. Aseguró que no habría hecho nada distinto a lo que hizo. Que no faltó planificación ni esquema táctico.


Recordó que por primera vez desde 2002 Brasil llegó a una semifinal. Pero su momento de oro fue cuando dijo que "el trabajo no ha sido malo, lo que ha sido malo fue el resultado". Vaya a entender qué quiso decir con eso.


Entre argentinos y holandeses, 70 por ciento de los brasileños estaban con Holanda. Ha sido, de cierta forma, otra derrota. El domingo, y una vez más, habrá en la cancha –el mítico Maracaná– una selección europea enfrentando a una sudamericana. Dilma Rousseff entregará el trofeo de campeón del mundo al capitán de uno de los dos equipos.


En el Maracaná estará Thiago Silva, capitán de la selección brasileña. En la platea, no en la cancha.


Pobre Dilma

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Miércoles, 09 Julio 2014 06:02

La huella del otro

Desde el punto de vista estrictamente técnico, la comunicación con el otro puede establecerse entre personas y máquinas, entre máquinas o entre sujetos.


Sin embargo, la comunicación humana insiste en eludir similitudes y la precisión electrónica o lógica de emisores y receptores.
Quienes comparten mensajes pueden usar análogos recursos teóricos y perceptivos e interpretarlos de modo diferente o bien coincidir con desconocidos de ajenas cosmovisiones.


En los complejos intercambios humanos intervienen habilidades personales, universales, culturales y, bajo capas de convenciones y convicciones, universos de señales sutiles. Huellas primarias sobre las cuales, educación y adiestramientos, experiencias y elecciones personales instalan gustos y disgustos, adhesiones y prejuicios. Cuanto más profundos e inconscientes sus surcos, más automáticas serán las respuestas.


Datos inocuos si, durante el proceso de concentración global de la economía, no se hubiesen desarrollado tecnologías de manipulación de conciencias, contenidos y formatos de comunicación, tan capaces de vender productos y administrar necesidades y consumos como de fomentar conductas acríticas y adictivas en audiencias mundiales.

Para que los estímulos desalienten el pensamiento crítico y cedan control social efectivo a la anomia se necesita de jueces, cómplices y silencio.

Nadie se sorprenda entonces que una palabra como "extorsión" tenga tanta importancia para los buitres y sus socios.
Difícil libertad *


Un siglo de metódico trabajo de marketing social para maximizar ganancias corporativas aún manifiesta el implante de hábitos y valores que convirtieron a valiosos intelectuales en escépticos fabricantes de papers, a sindicalistas en patrones y a tanto militante por un mundo mejor, en empleado al servicio de intereses que otrora despreciaba.


Las violaciones a los derechos comunicacionales son digeridas por sus víctimas del mismo modo como lo hacen algunas víctimas de otros delitos: justifican al agresor y hasta exigen castigos para quienes las defienden o se atreven a rebelarse. El poder de los medios masivos es más evidente a la hora de promover fanatismos.


Primero construyen al culpable, luego se naturalizan sus presuntos delitos mediante reiteraciones y, finalmente, se dicta su condena convocando consensos virtuales, antes que la suscriba un eventual magistrado.


En esta etapa de la batalla cultural, las víctimas por exposición mediática aún son habitantes de un mundo donde la libertad continúa traduciéndose como caos. Señalan la urgencia de seguir desnudando operaciones y consignas que promueven egocentrismos y dobles estándares y de crear simultáneamente gestos y antídotos que aceleren los tiempos de labranza y cultivo de normas humanitarias.


Alcanzar mayores espacios de mutua libertad siempre parece demandar la apertura a debates genuinos y la formulación de propuestas que convoquen todas las tradiciones intelectuales e imaginarios posibles.


Sostener plataformas de debates ofrece oportunidades para elegir entre confrontaciones estériles y un trabajo que transforme conflictos y coincidencias en acciones de mutuo beneficio.


"El rostro de mi prójimo..

.
una alteridad... que abre al más allá" *


Asumir responsabilidades colectivas junto al Otro también significa profundizar en las huellas de diversas construcciones superestructurales, nutrir negociaciones, aceptar compromisos.


Cuando la libertad abandona al mármol se ejercita entre opciones encarnadas, logra concentrarse en dualidades más hondas y apartarse de las superficiales. Por caso, la difusión de audiovisuales exhibiendo a bárbaros que fueron profundos pensadores y a civilizados intelectuales que desplegaron brutalidades asesinas en defensa de mezquinos intereses, perturbó los tradicionales duelos entre las categorías "civilización" y "barbarie".


Sólo a partir de que el Estado interviene en el intercambio comunicacional y garantiza el acceso a la emisión y recepción de diversos sectores de representación popular, los ciudadanos no necesitan definirse por su pertenencia al rebaño. La puesta en valor de las elecciones personales y comunitarias y los disensos y acuerdos que aportan los debates cuestionará no pocos prejuicios y capacidades personales para disfrutar de una sociedad cada vez más inclusiva.


Un país multicultural como Argentina ofrece hoy la enorme oportunidad para diseñar, entre todos, y desde el sur del planeta, los próximos e históricos cambios de paradigma.


Después de todo, las coherencias entre la teoría y la práctica son la mejor vidriera de la efectividad de las políticas éticas y solidarias, confirmando con alegría, "como se hace" para que la Patria sea el Otro.


* Emmanuel Levinas (1906-1995).
** Antropóloga Universidad Nacional de Rosario.

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Miércoles, 09 Julio 2014 05:50

Tragedia histórica

Tragedia histórica

Quizá la mejor explicación para lo que pasó ayer haya sido la del arquero brasileño Julio Cesar: "A veces, es muy difícil explicar lo inexplicable". No aclaró cuándo es fácil explicar lo inexplicable. Pero lo intentó.


Fue una tragedia nacional. Si hasta ayer la selección brasileña no había, ni de lejos, mostrado el fútbol esperado por todo el país, contra los alemanes logramos superarnos. En momento alguno logramos ser ni sombra de lo que ya no éramos. Por más que los brasileños desconfiasen de su selección y del dudoso e incierto esquema creado por Luiz Felipe Scolari, el Felipão, ayer logramos superar todo. Para peor, claro.


Desde 1990 veo los mundiales en casa de mi amigo el cineasta brasileño Zelito Viana. Tenemos reglas claras y Zelito tiene un diseño ejemplar de juego. Determina la posición de cada uno en la sala de la tele, a veces nos mueve para adelante o para atrás, o sea, tiene exactamente lo que le faltó a Felipão: un esquema táctico.


Aquí, en este hermoso caserón del barrio de Cosme Velho, hemos logrado ganar los mundiales de 1994 y 2002. El mundo no reconoce nuestro esfuerzo, habla nada más que de los jugadores en la cancha, pero nosotros –y los jugadores– sabemos la verdad.


Ayer, al terminar el partido, Zelito Viana me miraba con ojos perdidos. Nadie tenía ni tiene explicación alguna para el colapso que se desató sobre nuestra selección. En algún, o para ser sincero, en varios momentos del partido, varios de nosotros nos mirábamos sin entender nada.
Hay un viejo dicho futbolero en Brasil que dice que perder es perder. Da igual que por uno cero o por cinco a uno. Pero, de verdad, siete a uno es más que perder. Es humillarse a no más poder.


Me escriben amigos y amigas de Argentina y de México, de España y de Chile. Mandan cariñosos mensajes solidarios. Ni modo. Contra un siete a uno, no hay remedio posible.


La verdad es que no jugamos mal. Jugamos pésimo. Ahora, a buscar, o intentar buscar, explicaciones para semejante vergüenza. Hay, claro, que apoyar a los muchachos. David Luiz, Marcelo, Julio Cesar, el arquero trágico. Pero hay que pensar en todos los demás, que jugaron tan tan tan mal.


Siempre se podrá decir que la vida no se resume en un partido de fútbol. Pero a veces, sí. Ayer, por ejemplo. Un día sin explicación.
Tengo un amigo, buen escritor, respetadísimo profesor de literatura, futbolero emérito. Ayer, cuando terminó el juego, él me miraba desconsolado y me preguntaba qué había pasado.


Es sencillo y claro, contesté: jugamos pésimo, y nos metieron siete goles. Marca histórica para la selección brasileña, marca histórica para cuartos de final en los mundiales. Así: nosotros pésimos, desencontrados en la cancha, y los alemanes, que tampoco son una maravilla de otro mundo, nos masacraron. Colapso nuestro, alegría de ellos. Así de simple.


Pero mi amigo no se resignó. Decía: siete a uno, nunca. No tiene explicación. Bueno, volvemos al arquero Julio Cesar en su conversación con periodistas al final del partido: a veces, es muy difícil explicar lo inexplicable. Ahora, a esperar que aparezca esa rara vez en que sea fácil explicar lo inexplicable.


Mientras, a recordar las lágrimas sinceras de un héroe llamado David Luiz, zaguero de la selección masacrada, que al salir de la cancha pedía disculpas y perdón a la hinchada.


Un día para olvidar. Una derrota especialmente amarga. Que me perdonen los teóricos: perder es perder, por cierto. Pero una cosa es un 2-1, un 3-1, un 4-1. Pero 7 a 1 es un fardo que tendré de cargar para siempre sobre mis pobres espaldas. Ellos, siete. Nosotros, uno.


 

Cosas de futbol

lEl hundimiento


JOSETXO ZALDUA


Día de luto para Brasil. Cual Titanic navegando en Belo Horizonte, la verdeamarela se hundió clamorosamente. Tristísima imagen ante una Alemania que ha sido capaz de cambiar su tosco chip futbolero por una apuesta alegre y atacante. El tiqui-taca del Barcelona en su esplendor.
Vendrán otra vez los reclamos ciudadanos a la presidenta Dilma Rousseff, la otra gran damnificada que gastó 14 mil millones de dólares en el Brasil 2014.


Dirán ahora desde la frustración que el gobierno gastó 14 mil millones de dólares para perder siete a uno. Se le complicó la vida a la valiente Russeff.


Pero ella no es la entrenadora, no selecciona a los jugadores. Hace años que Brasil decidió europeizarse y olvidar el jogo bonito que encandiló al planeta futbolero. Luiz Felipe Scolari naufragó. Cuesta creer que la sola ausencia de Thiago Silva y Neymar haya provocado en su oncena tamaña desazón y orfandad.


Mientras Brasil metía la reserva los equipos europeos dieron un salto en el vacío para apostar decididamente por un cambio de modelo. Sin perder contundencia, el viejo continente le apostó al jogo bonito. Les salió muy bien la apuesta, todo lo contrario que a la renegada canarinha.
El Estadio Mineirao fue la tumba de la dudosa apuesta de los sargentos de hierro que, disfrazados de entrenadores, han gobernado el futbol brasileño las pasadas décadas. Habrá un antes y un después del mineirazo.


Impactantes las imágenes de los torcedores hundidos en el llanto a medida que caían los goles germanos. Niños y grandes no pudieron con la tristeza y lloraron y chillaron de dolor. El equipo de sus amores y desvelos estaba hundido al minuto 25. Ni Angela Merkel en el mejor de sus sueños guajiros imaginó semejante paisaje.

Es fácil imaginar lo que espera en la final a quien gane del Holanda-Argentina de mañana. Igual es verdad que no hay un partido igual a otro, pero meterle siete a Brasil en su casa no está al alcance de cualquiera.


Alemania es el único equipo que ha mantenido, con ligeros altibajos, una progresión constante desde el primer partido, cuando también hundieron a la flota del orgulloso Cristiano Ronaldo. Da la impresión que llegan a la cita dominguera en plenitud y con las pilas más que cargadas.


La saeta rubia


Alfredo di Stéfano era un señor nacido en el barrio de Barracas (Buenos Aires) que revolucionó para siempre los conceptos del futbol. Fue el primer jugador total: desde una posición en la defensa, armaba con un toque la ofensiva, volvía a tocarla en el medio campo y seguía corriendo para situarse frente a la portería rival, y culminaba la jugada que él había comenzado casi 100 metros atrás.


Se fue el considerado mejor jugador del mundo, se fue pero dejó a sus hijos: Cruyff, Pelé, Maradona y Messi.


El balón está hecho de cuero, el cuero viene de la vaca, la vaca come pasto, así que hay que echar el balón al pasto, palabra de La saeta rubia.


¡Buen viaje!


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Domingo, 06 Julio 2014 06:14

Pasado mañana es Alemania

Pasado mañana es Alemania

Una amiga me pide mantener serenidad absoluta y explica: los alemanes, aburridos y metódicos, planifican todo. Tienen un esquema perfecto, o casi, para neutralizar a Neymar y con eso a la selección brasileña.


Ocurre que Neymar, gracias a una entrada criminal de un colombiano desclasificado llamado Camilo Zúñiga, le rompió una vértebra y no podrá jugar. En lugar de perder el norte frente a un juego decisivo sin Neymar, dice mi amiga, los brasileños deberían tranquilizarse: los alemanes tenían todo listo para jugar contra él. Sin él, ventaja nuestra.

 

Puede que sí. Puede que sí. En un Mundial electrizante como este, cualquier teoría es válida. Pero, ¿y la ausencia de Thiago Silva, gracias a una segunda tarjeta amarilla estúpidamente conquistada y justificadamente aplicada? A ver, a ver.

 


Ayer fue un día de tensiones absolutas. Argentina mostró que no es tan tan Argentina y Messi mostró que a veces se olvida de ser Messi. Como ahora miramos los partidos imaginando cómo será enfrentar a los ganadores salimos aliviados: con el Brasil del primer tiempo contra Colombia y la Argentina del segundo tiempo contra Bélgica, seremos campeones, sin duda. Lo difícil es combinar antes para que todo sea así.


Holanda finalmente derrotó, y en los penales, a Costa Rica. Otra sorpresa absoluta, la dificultad de los holandeses para ganar a los ticos, pero si Brasil juega contra la naranja como jugó el primer tiempo contra Colombia, y si los tulipanes lo hacen contra la verdeamarela como todo el juego contra Costa Rica, ganamos.


Es decir: hasta en previsiones absurdas e inviables ganamos. Somos más que presumidos de optimismo radical.


Pasaremos por los alemanes, claro. Pero siempre están los pesimistas que se dicen realistas, que paran por un momento y se preguntan: ¿pasaremos? Tremenda categoría de desagradables, los realistas.


No tendremos a Neymar ni a Thiago Silva, pero algo inventaremos. Eso creen los optimistas, los realistas y hasta los pesimistas de siempre, pero con un agregado: los pesimistas de siempre creen que algo inventaremos, pero que no funcionará.
A cambiar de tema.


Ayer, en el estadio de la Fonte Nova, en Salvador de Bahía, un vendedor de helados mostraba la capacidad brasileña de improvisar: cada vez que se adentraba en el sector donde estaban los hinchas extranjeros cambiaba su grito a: 'áice criiiimmm, áice griiimmmm'.
No, no sirve de consuelo.


Tendremos este martes un juego difícil, muy difícil. El equipo todavía está afectado por la lesión de Neymar.


Dice Messi ante al futuro inmediato: Estamos frente a algo muy grande. Me imagino que se refiere a conquistar la Copa. Pues nosotros, los brasileños, estamos igualmente ante algo muy grande. Y me refiero al tamaño de los defensas alemanes.


Martes, martes. En 2002 Brasil y Alemania disputaron el título. En 1978 fue la oportunidad de Argentina y Holanda de enfrentarse en la decisión. Es como repetir dos finales de antes en las semifinales de ahora.

Brasil ganó en 2002. Argentina en 1978. Holanda jamás ha conquistado un Mundial, pero es el país que más veces llegó a la final. Ha sido finalista en 1974, 1978, 1998 y 2010.


América Latina, por su lado, tiene dos selecciones en semifinales por primera vez en 44 años.
¿Qué quiere decir todo eso? Ni idea.


Ayer Sao Paulo tuvo el día más caliente del invierno desde 2006. Mientras, en Río Grande do Sul, extremo sur del país, la previsión de tiempo advierte más temporales.


Se supo ayer, gracias a un estudio, que el interés de estadunidenses por los shopping centers, que llaman mall, decayó abruptamente en los recientes siete años.

Aquí en Brasil, el gobierno anuncia que pronto divulgará los detalles de un paquete económico destinado a incentivar la industria, mientras China asegura que quiere tener más presencia de sus industrias en el mercado brasileño.


Mi buen amigo Filippelli acaba de aparecer con una botella de champán. Dice que es para brindar por la valentía de los de Costa Rica.
Sigue el Mundial, sigue la vida. El problema está en un cierto martes y una cierta Alemania. No me pregunto todavía por qué no nací en Costa Rica. Sigo prefiriendo ser un ciudadano de la muy noble y honorable ciudad de San Sebastián de Río de Janeiro.


Martes: tendremos por delante a los alemanes. Y vamos sin Neymar y sin Thiago Silva. Esa ausencia será nuestra arma secreta. Los metódicos alemanes se prepararon para enfrentar y neutralizar a los dos. Sin ellos en la cancha, ¿qué harán?


Pero el verdadero problema es otro: sin ellos en la cancha, ¿qué haremos nosotros?

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Sábado, 05 Julio 2014 06:15

Cosas del futbol

Cosas del futbol

Pésima noticia: a Neymar le quebraron la tercera vértebra a falta de tres minutos para la finalización del horrible partido contra Colombia. Un tanque humano apellidado Zúñiga lo embistió por la espalda con premeditación y alevosía. Fuera del Mundial y está por ver cómo queda su movilidad.


Preferible el mordisco del charrúa Luis Suárez que sufrir la fractura de una vértebra. Si a Suárez le cayeron nueve partidos de sanción más cuatro meses sin entrenar, qué le espera a Zúñiga: ¿cadena perpetua?


A Neymar le estuvieron dando candela todo el partido. Recordaba las cacerías que montaban los equipos para frenar a Pelé. La historia se repite: el arte futbolero no gusta a la FIFA, hay que castigarlo mientras se premia la rudeza.


Llegaron los cuartos de final y desapareció el futbol. Tensión e intensidad en cantidades industriales, pero se echó de menos al futbol. Alemanes, franceses, brasileños y colombianos deprimieron a partes iguales. Malas noticias desde Brasil 2014.


Desterrado el jogo bonito por órdenes de los últimos entrenadores que ha tenido Brasil, la canarinha es un conjunto vulgar que ni juega a la brasileña ni juega a la europea. Es un equipo con una tremenda crisis de identidad. Urge el diván.


Más sargentos de hierro que entrenadores, los Felipao Scolari, Mano Menezes, Dunga y compañía han hecho lo imposible por desnaturalizar el futbol brasileño. Ha sido una tarea de demolición realizada sin titubeos. ¡El jogo bonito ha muerto! ¡Viva el jogo bonito!


Que los dos mejores delanteros de Brasil hayan sido los dos defensas centrales, Thiago Silva y David Luiz, habla elocuentemente de la decadencia canarinha. Ellos metieron los goles, distribuyeron el juego y además se dedicaron a lo suyo, que es defender.


Fue el mundo al revés. Pero eso a Scolari le hace lo que el viento a Juárez. Este jueves declaró que los que no están de acuerdo con sus tácticas pueden irse al infierno.

Los cafeteros decepcionaron y apenas se vieron algunos destellos del zurdo James Rodríguez, sujetado sin contemplaciones por la zaga brasileña. El arquero Ospina se comió el segundo gol, pero también evitó tres o cuatro.


En el Maracaná los alemanes demostraron una vez más que son de los pocos equipos que ganan jugando bien y jugando mal. Ayer jugaron mal pero, a diferencia de los franceses, ganaron. Fue un partido digno del olvido.


Teutones y brasileños chocarán en semifinales y en esa instancia ya no hay favoritos con todo y que Alemania se ve mejor que Brasil, que además no contará con Neymar ni con su defensa y goleador, Thiago Silva. ¡Pésimas noticias!

Pesará también sobre los brasileños el viejo dicho que acompaña a los alemanes cada vez que saltan a la cancha: El futbol es un juego de once contra once en el que siempre gana Alemania.


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Tristeza nacional (en Colombia)

 

Por Eric Nepomuceno
Desde Río de Janeiro


Quizá la imagen más conmovedora de este Mundial se dio ayer: David Luiz, zaguero, héroe de la victoria brasileña, tratando de consolar a James Rodríguez, genio absoluto de la formidable selección colombiana. Hubo un intercambio de camisetas. Y el brasileño, en un gesto de dignidad en un Mundial donde hasta el hijo de uno de los vicepresidentes de la FIFA es detectado con ingresos vendidos en el mercado negro, o sea, un Mundial de la FIFA, correspondió, concediendo varias entrevistas con la camiseta del colombiano. Curiosidades de una cordialidad: David Luiz es mucho más alto que James Rodríguez. Así que, en las entrevistas, el brasileño parecía metido en un corsé estrecho, en cuyo pecho aparecía escrito el nombre de su rival. Que quede claro: rival, adversario. Pero respetable. Enemigo, jamás.

Ha sido, de lejos, el mejor desempeño en todos los partidos disputados por Brasil. Si contra Alemania, el martes que viene, logramos jugar como hicimos con Colombia en el primer tiempo, que se frían los alemanes. Pero si jugamos como hicimos en el segundo tiempo contra Colombia, los fritos seremos nosotros. Y sin Neymar. Vaya Mundial

.
Alguien me dice que antes del abrazo de David Luiz con James Rodríguez hubo otro, quizá más emocionante: el de Dani Alves, que fue relegado al banquillo por Felipao, con el mismo James Rodríguez, tratando de darle algún consuelo.


Puede que sí, puede que no: lo que importa es que, en ese duelo a muerte, vencedores supieron respetar y hasta consolar a derrotados. Y vida que sigue. Porque los derrotados pusieron pecho a la lucha, y la lucha ha sido hermosa y digna.


Ahora empieza otra etapa. Para Brasil, una etapa en que no sólo el fútbol interesa. Bueno, interesa como prioridad, pero no como tema único. Tenemos elecciones presidenciales. Enfrentamos, todos los brasileños, hasta aquí, una campaña muy bien orquestada cuyo objetivo era comprobar que el Mundial sería un desastre. Hasta en la cancha. Y la verdad es que nada de eso de vio. Para sorpresa de mucha gente, yo inclusive, las cosas marchan bien. ¿Qué reflejos tendrá eso en las elecciones generales de octubre? Nadie sabe. Los siempre sabios expertos, los especialistas en explicar todo después de lo ocurrido, bueno, dicen que los reflejos serán apenas relativos.


Pues que me perdonen mis siete lectores y medio (eso de "medio lector" se refiere a una niña que no suele leerme todos los días, a pesar de que yo escriba todos los días no para cumplir con órdenes de mis jefes sino para que me lea): no es posible, por ahora, saber a ciencia cierta qué reflejos tendrá el Mundial en las elecciones de octubre para Dilma Rousseff. Si le va mal, seguro le hará algún daño, pero vaya a saberse cuál.


En todo caso, hay algo que es tradición en mi país, y que me alegra, y que quiero compartir con ustedes: sabemos, de una o de otra manera, separar las alegrías y tristezas del fútbol de las tristezas y alegrías del cotidiano. En épocas de la dictadura más cruel que vivimos –me refiero específicamente a 1970–, logramos nuestro tercer título Mundial. Amigos, amigas mías me cuentan que, cuando los partidos, eran llevados a ver lo que se daba en la cancha lado a lado con sus torturadores. Y que hinchaban por Brasil, porque sabían que alguna vez se terminaría aquel infierno que vivían y que el futuro seguiría al alcance de sus manos.

Y además sabían algo aún más tenebroso: cuando Brasil ganaba, al día siguiente se torturaba menos. Los torturadores celebraban y se distraían.


Ese es un tiempo pasado. Tiempo negro, tiempo que ojalá no vuelva jamás. Hablemos de hoy, de ayer. Derrotamos a Colombia, seguimos en el Mundial.


David Luiz, que no es más que un muchacho, trató de consolar a James Rodríguez, que tampoco es más que un muchacho.
Vaya Mundial, vaya dignidad.


Ganamos, claro. Somos los vencedores. Pero Colombia no ha sido derrotada. Perdió, es verdad. Pero perder es parte de la vida.

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Jueves, 03 Julio 2014 05:52

El ritmo no para en Brasil

El ritmo no para en Brasil

Después de la fase de grupos del Mundial alabé el ritmo rápido y el estilo valiente y ofensivo que se mostró, pero predije que la táctica prevalecería en los octavos de final.


Esto sucedió quizá con unos pocos equipos, pero ¿y todos los demás? El ritmo vertiginoso aún estaba ahí, así como la estrategia ofensiva. Como si eso fuera poco, hubo muchos partidos decididos en los minutos finales. ¡Y vimos cinco de ocho partidos que fueron al alargue! En dos casos, se decidió en una tanda de penales.


En anteriores Copas del Mundo, la ronda de octavos dejó resultados muy claros y separó la paja del trigo. Hoy en día, países como Costa Rica y Colombia alcanzaron los octavos y ahora avanzaron de forma admirable. Eso no puede ser alabado de forma suficiente.


Todavía creo que las selecciones latinoamericanas se prepararon de forma especialmente intensa para el torneo. Tan intensa que incluso el normalmente dominante Brasil, después de ganar una dramática tanda de penales ante Chile, tiene ahora que tener respeto por Colombia. Los brasileños –y Neymar por encima de todos ellos– lloraron lágrimas de alivio, emoción y cansancio después de su victoria sobre Chile.

Antes de su partido de cuartos de final ante Colombia, los brasileños deberían probablemente reconsiderar su estilo de juego. Muchos de ellos son individualistas, y Brasil no vive de su trabajo en equipo, sino más bien de la gran clase de sus jugadores individuales. Pero si querés convertirte en campeón del mundo, es la clase del equipo entero, no la individual, la que es decisiva. El entusiasmo de las tribunas locales sigue siendo enorme y eso también debería ser una ayuda. Los brasileños pueden superar el siguiente obstáculo siempre que mejoren notablemente. Y siempre y cuando James Rodríguez, la superestrella de Colombia con 22 años, no vuelva a brillar con esa magia que mostró en su artístico gol en la victoria por 2-0 sobre Uruguay.


Para Alemania, los octavos de final también fueron de todo menos cómodos. Ante Francia, no podemos permitirnos otra vez correr tan poco y renunciar a tantas pelotas como en la primera parte con Argelia. En la segunda mitad los alemanes tuvieron el partido algo más bajo control y sólo era cuestión de tiempo que los goles de Alemania comenzaran a llegar, incluso si eso significaba esperar al alargue.


En medio de todo el debate y los elogios está el arquero del Bayern Munich, Manuel Neuer. Sus acciones hasta el momento fuera del área posiblemente incluso evitaron que Alemania se pusiera por detrás en el marcador. Algunos periodistas están describiendo a Neuer como una combinación de Sepp Maier, nuestro arquero, y yo, cuando fuimos campeones del mundo en 1974. Ellos quieren decir que con Neuer renació la posición de líbero.


Preferiría ponerlo de esta manera: Neuer es un hombre escoba, un muy destacado hombre escoba. Pero no un líbero, porque esa posición también significa realizar tareas ofensivas. Oliver Kahn, un predecesor de Neuer y por sus súper atajadas nombrado el mejor jugador del Mundial 2002, calificó las acciones de Neuer como una especie de harakiri. En dos ocasiones ante Argelia el peligro estuvo realmente muy cerca. Si Neuer hubiera hecho su entrada fuera del área una fracción de segundo más tarde, habría visto la tarjeta roja. Realmente tenía que estar muy seguro de que llegaría a la pelota antes que su oponente.


Aunque Francia parece más fuerte que Argelia, creo que el equipo alemán lo tendrá algo más fácil en los cuartos de final. Porque conocen a Francia y porque desde el primer minuto cada jugador estará mucho más centrado que en otros partidos.


Uno tiene permitido derramar unas cuantas lágrimas por los sorprendentemente fuertes mexicanos, que al término de la fase de grupos tenían el mismo número de puntos que Brasil. Tuvieron mala suerte en el modo en que Holanda dio vuelta al partido, con goles en los últimos minutos. Holanda debería ahora ser capaz de lidiar con Costa Rica. En contraste con torneos anteriores, los holandeses ya no se embriagan con su propio estilo, sino que están jugando un fútbol considerablemente más fresco, pragmático, eficiente y racional.


Las lágrimas por Suiza también están a la orden. El equipo de Ottmar Hitzfeld jugó bien y luchó de forma fantástica en el último partido de su gran entrenador. Y estuvieron cerca de batir a los argentinos, entre otros factores porque tuvieron a Lionel Messi bajo control. Messi tuvo dificultades para entrar en el partido. Duele mucho cuando te marcan en el minuto 118, y luego Suiza no tuvo suerte cuando después dio al palo, ese tipo de suerte que necesitás en un torneo de estas características. Por supuesto que ver a Suiza alcanzando los cuartos de final habría sido una gran sensación, algo que realmente me habría gustado por Ottmar, pues hubiera significado posponer un poquito su retiro.
Y las últimas lágrimas fueron para Estados Unidos. Fue una gran batalla la que tuvieron contra los técnicamente cualificados belgas. Al final, una derrota por 2-1 para Estados Unidos, pero el entrenador Jürgen Klinsmann logró que el país del fútbol americano y del básquetbol se interesara por el fútbol. Incluido el presidente Barack Obama.

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