Latinoamérica, amenazada por la coincidencia de varias crisis

Dice un viejo refrán que las malas noticias nunca vienen solas y esta semana Latinoamérica ha podido dar buena fe de ello. En la misma jornada, Estados Unidos subió los tipos de interés por primera vez en nueve años; la segunda agencia de calificación retiró a Brasil el grado de inversión; y Argentina eliminó los controles cambiarios y abrió la puerta a una devaluación de su divisa. Suficientes elementos para arrojar una sombra de duda sobre las perspectivas de las economías de la región para 2016 y abrir, cuando menos, una etapa de inestabilidad.


La subida de los tipos de interés en EE UU reduce el apetito de los inversores por los mercados de más riesgo. Ayer acentuó la caída de los precios de las materias primas, el principal motor de crecimiento regional.


En ese contexto de debilidad, azuzado a su vez por la caída de la demanda global, una devaluación del 30% de la divisa de uno de los principales productores de granos del mundo introduce una severa distorsión en el mercado, que afecta también a otras industrias, como la automovilística, el turismo o el sector inmobiliario. El economista uruguayo Aldo Lema, socio director de Vixion Consultores, escribía ayer que este escenario abre un escenario "muy complejo", con un importante impacto negativo a corto plazo para la actividad al otro lado del Río de la Plata.


Lo peor es que la devaluación de la divisa está lejos de haber llegado a su fin. "Para recuperar el nivel de competitividad previo a los controles de capital el dólar debería cambiarse a 17 pesos y si hablamos de la competitividad relativa respecto a sus socios comerciales no debería bajar de los 16,10 pesos", apunta en una nota Alex Fusté, economista jefe de Andbank. A medio plazo la medida repercutirá positivamente sobre la economía argentina pero a corto plazo el sufrimiento para los consumidores será inevitable. "En Latinoamérica, la economía ha pasado a situarse en segundo plano de la política", apunta Neil Shearing, economista jefe para mercados emergentes de Capital Economics.


Por si fuera poco, la decisión de Fitch de rebajar a bono basura la calificación de la deuda brasileña —una decisión que Standard and Poor's ya adoptó en septiembre— tiene consecuencias inmediatas para muchos fondos de inversión, obligados por sus estatutos a permanecer únicamente en aquellos mercados con el sello de calidad de al menos dos agencias de rating. El temor de las autoridades regionales es que se produzca un "comportamiento de manada" de los fondos de capital, que decidan retirarse de Sudamérica como consecuencia del coletazo brasileño, y que eso encarezca la financiación de los gobiernos.


Los Ejecutivos de la región pueden verse forzados a subir los tipos de interés para contener las presiones deflacionistas, derivadas una divisa más débil. "Puede que los beneficios de una moneda débil no se perciban hasta la segunda mitad de 2016", apunta Shearing.


Como consecuencia de tanta turbulencia, la CEPAL aseguró ayer que la economía de Sudamérica caerá un 0,8% el año que viene, lejos del 4,3% que crecerá América Central o del aumento del 2,6% de México.

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Sábado, 05 Septiembre 2015 04:53

Renace el temor a una guerra de monedas

Renace el temor a una guerra de monedas

La inestabilidad de China fue el tema central en la primera jornada de la Cumbre del G-20 que se está llevando adelante en Ankara. El secretario del Tesoro de EE.UU. instó al gigante asiático a "abstenerse de toda devaluación competitiva".

 

La inestabilidad bursátil y económica de China fue el tema central en la primera jornada de la Cumbre del G-20 que se está llevando adelante en Ankara, a la que asisten los ministros de Finanzas y banqueros centrales. Tal y como lo había anunciado, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Jack Lew, instó al gigante asiático a abstenerse de toda devaluación competitiva. "China debe permitir que su tipo de cambio refleje los fundamentos económicos, evitar las distorsiones cambiarias persistentes y abstenerse de toda devaluación competitiva", dijo Lew, según un comunicado, a su homólogo chino, Lou Jiwei, durante una reunión bilateral. A su vez, la probable alza de la tasa de interés en Estados Unidos fue otro de los temas clave de la cumbre, que seguirá hoy.


Más allá de la advertencia de Estados Unidos a China, los participantes del G-20 buscaron tranquilizar los ánimos y transmitir confianza, sobre todo a los mercados. "El ambiente no es en absoluto poner a China en el banquillo de los acusados", aseguró uno de los funcionarios asistente a las reuniones, quien dijo tener "confianza plena" en la capacidad del gobierno chino para gestionar la desaceleración. No obstante, China "debe comunicar de forma más clara", estimó esta fuente, haciendo referencia a cierta confusión creada tras la devaluación del yuan en agosto. El objetivo es evitar que los países intenten superar la crisis sin una estrategia coordinada y apelen a la "guerra de monedas" para tratar de trasladarles los costos a los demás, ganando competitividad.


Por su parte, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, llamó a los países emergentes a ser "vigilantes" ante los efectos de la ralentización en China, que se refleja en reiterados brotes de pánico en las Bolsas y fuertes caídas de los precios del petróleo y otras materias primas.


Después de que Draghi dijera el jueves no tener ningún límite para apoyar a la economía de la Zona Euro, ahora los ojos se vuelven hacia su homóloga de la Fed, Janet Yellen. La publicación ayer de cifras sobre el empleo en Estados Unidos, menos buenas de lo previsto, no ayudó en nada para despejar la incertidumbre sobre un alza de las tasas de la Fed en septiembre. Semejante decisión podría estar justificada por la solidez de la economía norteamericana, pero enviaría una onda de choque a países emergentes, algunos de los cuales, como Brasil y Rusia, ya tienen serias dificultades.


Un endurecimiento monetario en Estados Unidos tendría un efecto de "aspirador" de capitales, atraídos por mejores rendimientos, en detrimento de la estabilidad financiera de las economías emergentes ya afectadas por la caída de las cotizaciones de las materias primas. También se fijarán estrategias en la lucha contra las prácticas de evasión fiscal de grandes multinacionales.


Saliendo de la esfera puramente económica, los responsables reunidos en Ankara abordaron la crisis migratoria en Europa. "Hablamos por primera vez del tema de las migraciones, en el marco de las migraciones laborales", dijo a la prensa el ministro turco de Trabajo, Ahmet Erdem. "Si tomamos en cuenta el rápido envejecimiento de la población mundial y una posible escasez laboral en un futuro, creo que este tema será discutido aún más en las reuniones del G-20 en los próximos años", auguró Erdem. El secretario general de la OCDE, Angel Gurria, llamó por su parte a apoyar una propuesta estructurada y ambiciosa del presidente francés, François Hollande, y la canciller Angela Merkel sobre cuotas obligatorias de acogida de migrantes en los países de la Unión Europea.


Los participantes también buscarán coordinar mejor la lucha contra la financiación del terrorismo, un tema candente y en particular en Turquía, país vecino de Siria, donde los jihadistas del grupo Estado Islámico controlan numerosos territorios. Francia tratará por su lado de movilizar fondos contra el calentamiento climático, en vísperas de la gran conferencia sobre el clima (COP 21) que se realizará en París a fin de año.

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Domingo, 16 Agosto 2015 08:54

El juego del yuan

El juego del yuan

La República Popular China modificó la paridad cambiaria del renminbi o yuan (moneda del pueblo) al devaluarla en poco más del 4 por ciento. Fue la mayor variación del tipo de cambio desde que el gigante asiático estableció en 1994 su sistema de flotación de la moneda. Desde entonces China escaló rápidamente de ser la octava a la segunda potencia económica mundial, a un paso de desplazar del trono a Estados Unidos. El sorpresivo movimiento cambiario derivó en las tradicionales advertencias sobre su impacto negativo en la economía argentina. En realidad, para la mayoría de los economistas que circula por los grandes medios cualquier acontecimiento local o internacional siempre es malo para las perspectivas argentinas. Agregaron en su análisis convencional que la principal motivación del gobierno chino para disponer esa devaluación fue la de impulsar las exportaciones por la desaceleración de su tasa de crecimiento. Esta movida entonces sería el inicio de una guerra de monedas en una carrera para mejorar la competitividad externa en un escenario de estancamiento del comercio internacional. Esta línea interpretativa conduce a insistir acerca del atraso cambiario de la moneda argentina para considerar inevitable una brusca devaluación. Todo tiene que ver con todo para llegar al mismo lugar: devaluar fuerte. El tema es más complejo e interesante que esa obsesión.


La dirección política de la economía de China decidió en noviembre de 2012 en la XVIII Congreso Nacional del PCCh que el principal motor del crecimiento sea el consumo interno en lugar del sector externo (exportaciones). No ha modificado esa estrategia y la tasa de desaceleración del crecimiento, que igual se mantiene en niveles elevados del 7 por ciento anual, es el resultado de ese proceso de transición y del estancamiento del comercio internacional. El pequeño ajuste de la paridad del yuan no alterará esa situación. La devaluación respondió entonces a otro objetivo central del gobierno de la economía china: la internacionalización de su moneda. Este es un factor más relevante para evaluar las perspectivas de la economía mundial que pensar esa devaluación coyuntural como una medida para impulsar exportaciones. Y es mucho más importante porque refleja que China empieza a competir en un espacio de las finanzas y del comercio internacional dominado hasta ahora por el dólar, y en menor medida por el euro. La pretensión de China no es reemplazar a la moneda norteamericana sino convivir con ella, lo que de por sí ya es todo un acontecimiento del nuevo ordenamiento económico mundial. Es la exteriorización de China como líder económico mundial, ya no sólo como potencia emergente. Para consolidarse en ese nuevo papel no basta con mostrar indicadores de crecimiento y magnitud de mercados que provocan asombro, sino ejercer como potencia en el concierto internacional. Para ello les resulta indispensable incorporar el yuan en el flujo global de transacciones comerciales y financieras.


Para impulsar la expansión de su moneda, al comenzar el nuevo siglo, China implementó un proceso que incluyó, primero, la paulatina liberalización de la cuenta corriente y unos años después una gradual y parcial apertura de la cuenta capital y financiera. Desde 2005, introdujo una mayor flexibilidad en el régimen cambiario que incluyó un esquema de flotación administrada con una banda atada a una canasta de monedas. La moneda china empezó a estar disponible en los mercados financieros internacionales a partir de nuevas regulaciones, acompañando la gran transformación de la economía china de las últimas décadas. Desde 2010, China autorizó a otras bancas centrales a mantener reservas internacionales en renminbi (yuan). Por caso, la autoridad monetaria de Australia invierte el 5 por ciento de sus reservas netas en renminbi.


Varias instancias ha recorrido el gobierno chino en ese tránsito de internacionalización del yuan. Desde 2011 ha firmado veintitrés acuerdos de intercambio de moneda (swap), uno de ellos con la banca central de argentina, por un total equivalente a 400 mil millones de dólares (2,6 billones de yuanes). Los swaps de monedas permiten utilizar la contraparte de yuanes tanto para comerciar con China como para convertirla en otras monedas. Todos los acuerdos de swaps fueron realizados por tres años con posibilidad de renovación. China promueve que se utilice al yuan no sólo para el comercio sino también de esa manera como reserva de valor.


En ese proceso se inscribe el Acuerdo de Reservas de Contingencia firmado en la VI Cumbre del grupo de economías Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) realizado en Fortaleza, Brasil, a mediados de julio del año pasado. Ese fondo sumará 100.000 millones de dólares, de los cuales 41.000 millones los aportará China, 54.000 millones serán integrados en partes iguales por Brasil, India y Rusia, y los 5000 millones restantes por Sudáfrica. Otra iniciativa promovida este año por China con el mismo objetivo es el Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras integrado por 57 miembros fundadores. Estados Unidos y Japón –el gran aliado de Washington en Asia Pacífico– son los grandes ausentes de esa entidad que contará con un capital inicial equivalente a 50.000 millones de dólares con el objetivo de financiar proyectos de infraestructura en Asia. Estados Unidos había expresado su oposición a la creación de esa entidad porque pasará a competir con instituciones similares bajo su control (Banco Mundial) o el japonés (Banco Asiático de Desarrollo).


El tránsito hacia la internacionalización del yuan había registrado un paso significativo en 2009 cuando se definió un acuerdo de settlement cross-border para el comercio en renminbi con plazas domésticas y fuera de China (Hong Kong, Macao y los países asiáticos agrupados en la ASEAN). A partir de julio de 2010, esa moneda empezó a ser oficialmente convertible en Hong Kong, tras un acuerdo entre el Banco Popular de China y la Autoridad Monetaria de Hong Kong. Esto dio lugar al lanzamiento del mercado de la cotización offshore del yuan en Hong Kong. Otra medida fundamental en ese sentido fue que en 2010 las autoridades chinas lanzaron un programa que permitió a ciertos inversores institucionales seleccionados invertir en el mercado interbancario de bonos. De ese modo inició el camino para que el yuan sea totalmente convertible a otras monedas. Esto significa que pueda ser vendida o comprada libremente a precios de mercado.
El Banco Popular de China designó al China Construction Bank y al Bank of China como agentes de clearing en Londres y Frankfurt (éste último con alcance a toda la zona del euro), lo que permitió a los no residentes en China que operen con estos bancos poder comprar yuanes. Esto se concreta mediante cupos que el Banco Popular de China otorga a esas dos entidades. El establecimiento de estas entidades como agentes de clearing fue complementado con líneas específicas de swaps con el Banco de Inglaterra (junio de 2013) y con el Banco Central Europeo (octubre de 2013).


El artículo "El uso de divisas como reservas internacionales: el caso del renminbi" publicado en el Informe Macroeconómico del Banco Central de agosto del año pasado, explica que "las diversas medidas adoptadas por el gobierno chino hacia una internacionalización de su moneda se condicen con el programa de reformas estructurales que, entre otros, incorporan el alcance de los mecanismos de mercado en las transacciones. Ello, sumado a la creciente importancia relativa de su economía a nivel global, ubicó a la moneda asiática como la novena mayor divisa comercializada en el mundo y la primera en Asia, posición que alcanzó en los últimos años".


Como parte de esa amplia y planificada estrategia irrumpe la decisión de la devaluación del yuan que está ligada primordialmente al objetivo de internacionalización de la moneda. China quiere que el Fondo Monetario Internacional incorpore al yuan en la canasta de monedas conocida como Derechos Especiales de Giro (unidad de cuenta de los créditos de este organismo financiero). Para aceptarla, el FMI le reclamó al gobierno chino la flexibilización de la política cambiaria para ligarla al movimiento del mercado y que el yuan sea totalmente convertible, como el dólar, el euro, el yen, la libra británica y el franco suizo. Hace dos semanas, Christine Lagarde mencionó la posibilidad de "incorporar al renminbi a la cesta de las monedas para fijar el valor de los Derechos Especiales de Giro (DEG) algún día, cuando llegue el momento, en cuanto todas las señales se hayan coordinado de forma positiva". También indicó que una de esas condiciones es que el yuan sea una moneda de "libre uso". La devaluación del yuan a la semana siguiente de las declaraciones de Lagarde fue una de esas señales reclamadas. A nivel oficial, la banca central china informó que esa medida forma parte de una reforma del sistema cambiario que tiene por fin acercarlo más al mercado.


Después del euro en 2002, no se ha registrado la aparición de otra moneda internacional importante hasta la irrupción del renminbi. El euro es un caso especial porque en la práctica reemplazó al marco alemán que ya era una moneda de uso internacional, en cambio la influencia de la moneda china nace de una dinámica económica distinta. En junio de 2011, China tenía el 11,4 por ciento del comercio mundial, pero solamente el 0,24 por ciento de los pagos eran efectuados en su moneda. Esto ha cambiado drásticamente, habiendo subido a 9,43 por ciento a comienzos de 2015. En apenas tres años la participación del comercio en yuanes se ha cuadruplicado. El auge del yuan hoy no es una amenaza para la hegemonía del dólar, pero sí lo es para el lugar que ocupan el yen y el euro en el sistema monetario mundial.


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Devaluación del yuan complica las economías de América Latina

La devaluación del yuan inquieta a América Latina, que en la última década ha tenido en China a uno de los motores de una bonanza que ya daba muestras de ir apagándose.


La depreciación de la moneda china esta semana, la mayor desde 1994, ya provocó movimientos a la baja en los precios de las materias primas, principal renglón de las exportaciones latinoamericanas, y sumó otro problema a Brasil, la mayor economía de la región, actualmente en caída libre y a un paso de perder el preciado grado de inversión.


China es el segundo origen de las importaciones de América Latina y el tercer destino de sus exportaciones, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). El 75 por ciento de esos productos exportados son primarios; desde granos hasta petróleo.
Pekín también desarrolla o proyecta inversiones en la región que van desde un canal interoceánico en Nicaragua hasta puertos en Cuba y refinerías en Venezuela. Además oficia de prestamista de países como Argentina, Ecuador o Venezuela, que tienen dificultades de acceso al crédito. En enero China prometió invertir 250 mil millones de dólares en 10 años en la región.


Proceso confuso


Nadie sabe hasta dónde va este proceso y eso, en el corto plazo, es confuso, dijo Joao de Castro Neves, director de Eurasia Group para América Latina, con sede en Washington.


El efecto inmediato es negativo para las economías más expuestas a China, como Brasil o Chile, observó por su lado Daniel Cunha, de XP Investimentos. Hay un aumento de las primas de riesgo (costo que países o empresas pagan para financiarse en los mercados internacionales), una desvalorización de las monedas y una baja de las materias primas que genera en esas economías una sensación de mayor vulnerabilidad, como es el caso de Brasil y, en segundo lugar, de Chile, por la exportación de cobre, dijo Cunha.


La devaluación de la moneda china estimula sus exportaciones y encarece las importaciones. Sin embargo, economistas advierten que ya varias monedas de la región venían depreciándose, lo cual opera como compensación.


Argentina y reservas


En el caso de Brasil la depreciación en 2015 ya suma 23 por ciento. Si se compara el flujo cambiario de Brasil y China la devaluación es una amenaza que está parcialmente neutralizada por la del real, apuntó De Castro Neves.


Argentina está con un ojo en lo comercial y otro en las reservas del Banco Central. Los chinos pagarán más cara la soya argentina pero, según analistas, eso se mitiga por la caída del precio de las materias primas, que en el caso de la soya fue de 3 por ciento.


China ha hecho inversiones por 23 mil millones de dólares en Argentina y una parte de las reservas nacionales se componen de yuanes (el equivalente de 8 mil 200 millones de dólares sobre un total de reservas de 33 mil 800 millones dólares).


El economista Lorenzo Sigaut Gravuina, de la firma Ecolatina, sostuvo que la devaluación pone a Argentina en aprietos. Obligará a correcciones que impidan profundizar el atraso cambiario que perjudica al comercio argentino y regional, estimó.


Venezuela, un país petrolero con una economía descalabrada, puede sufrir más por la caída de los precios del crudo que por la devaluación del yuan, dijo Luis Oliveros, profesor de la Universidad Central de Venezuela.


Venezuela adeuda a China unos 22 mil millones de dólares, cifra que para China no es realmente grande, afirmó Oliveros. A su juicio la clave es el precio del petróleo, casi la única producción de Venezuela. Me preocupa que la economía china siga teniendo problemas porque eso significa más presión hacia la baja del petróleo y eso impacta mucho más en la economía venezolana, afirmó.


Lo mismo ocurre en Ecuador. A menores precios del petróleo, sube el riesgo país ecuatoriano y eso encarece conseguir más financiamiento externo, dijo el economista Alberto Acosta, editor de Análisis semanal.


Chile y el cobre


Chile, el mayor productor mundial de cobre, ya estaba bajo la presión de precios menores del metal. Dado que esperamos que el gigante asiático ralentice sus importaciones en el corto plazo, también esperamos que el intercambio comercial con la región disminuya, especialmente con Brasil, que representa cerca de 6 por ciento de las exportaciones chilenas, dijo Pablo Basso, de la firma Capital FX.


Es muy probable que veamos nuevos recortes en las proyecciones de crecimiento tanto para 2015 como para 2016, adelantó.


Chile creció 1.9 por ciento en 2014, su nivel más bajo en cinco años. Para 2015 rebajó su proyección de crecimiento a un rango de entre 2.25 a 3.25 por ciento.
De su lado, el economista Jorge González Izquierdo, de la Universidad peruana del Pacífico, sostuvo que la industria de su país sufrirá porque competirá con la producción china tanto en el mercado exterior como en el doméstico.


Observó que si a raíz de la devaluación del yuan la economía china se acelera la economía mundial se va a beneficiar y los precios del cobre, oro, plata, se pueden recuperar. Perú exporta esos productos en gran medida, y se vería beneficiado, apuntó.

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¿Guerra de divisas o guerra geofinanciera?: jugada maestra del yuan chino

Los soporíferos mercados del verano fueron despertados en forma dramática por la medida del banco central chino de depreciar el renminbi/yuan.


La angustia del título del Financial Times lo dice todo: China debilita abruptamente al renminbi/yuan; la mayor caída en un solo día desde 1993, que toma a los mercados por sorpresa (http://goo.gl/heJnco).


Una devaluación de 2 por ciento en un solo día no es tanto; si no, que le pregunten al devaluado neoliberal Banco de México.


The New York Times considera que la medida china podría levantar tensiones geopolíticas (http://goo.gl/4pcjnl), mientras Bloomberg evalúa a vencedores –los exportadores chinos– y perdedores: aerolíneas chinas (con deudas en dólares), materias primas (commodities), productos de lujo de Europa, en especial carros alemanes, relojes suizos y accesorios franceses (http://goo.gl/2JY0mA).


The Japan Times comenta que la depreciación está destinada a combatir la desaceleración, cuando China había dilapidado 300 mil millones de dólares con el fin de mantener fija la paridad del yuan al dólar e impedir una fuga de capitales de sus reservas, que ahora se ubican en 3.7 billones de dólares (trillones en anglosajón).


Después de su revaluación de 15 por ciento en un año, la política depreciativa está encaminada a facilitar el ingreso del yuan a la canasta de cuatro divisas de los derechos especiales de giro del FMI: dólar, euro, libra esterlina y yen nipón (http://goo.gl/hJkM9a).


Los superhalcones monetaristas/fiscalistas de la hegemonía dolarcéntrica, como el pugnaz senador demócrata Charles Schumer, reaccionaron en forma visceral para impedir la consideración del renminbi/yuan como divisa de reserva global por el FMI, mientras persista en devaluar su divisa en forma artificial.


¿Y a poco la revaluación del dólar, con unilaterales masivos estímulos de corte fiscalista/monetarista, no es artificial, sumada a su obscena guerra geofinanciera contra el BRICS?


En la perspectiva de India, hoy cuarta geoeconomía global, habiendo desplazado a Japón, la jugada china amenaza asfixiar a los exportadores en el mundo, cuyas mercancías serán comparativamente más caras que los productos chinos (http://goo.gl/Yrorfs), lo cual afectará la manufactura de otros países, incluyendo Estados Unidos y Europa, no se diga al "México neoliberal itamita".


El banco central de China aduce que la devaluación es resultado de las reformas que intentan colocar la tasa de cambio en la orientación del mercado.


La Unión Europea y Japón han hecho lo mismo que China en los pasados dos años al haber deprimido al yen nipón y al euro en forma deliberada. Resalta que las imprecaciones anglosajonas estén dirigidas solamente a China.


El inminente incremento de las tasas de interés por la Reserva Federal, que podría ser pospuesto, tenderá a encarecer todavía más las exportaciones de Estados Unidos, cuando el dólar se ha revaluado alrededor de 25 por ciento en los pasados dos años frente a una canasta de las principales divisas globales. De allí que el timing de la jugada maestra de China tenga mucho que ver con los teoremas de Sun Tzu.


China se moverá en forma cautelosa y es muy probable que la devaluación inicial sea el inicio de otras que vayan en paralelo con el alza del dólar.


Algo fundamental a señalar es el efecto dominó de la depreciación que golpeó a todas las materias primas, incluyendo el petróleo –lo cual beneficia todavía más a China, por ser ya el primer importador del oro negro–, con la notable excepción del oro amarillo, que aumentó cinco dólares.


Alguien que sabe mucho del mercado chino, el estadunidense Stephen Roach –prominente becario de la Universidad Yale–, considera que una devaluación de 1.9 por ciento es apenas el comienzo de otras depreciaciones posteriores, cuando nos encontramos apenas en escaramuzas cada vez más desestabilizantes en vísperas de una guerra global de divisas (http://goo.gl/VbVezI).


Analistas de la city esperan que el yuan se deprecie en forma gradual otro 4 por ciento a lo largo del año a partir de ahora (http://goo.gl/ndQuB6).


Para el supremacista blanco/mexicanófobo/misógino Donald Trump la devaluación del yuan devastará a Estados Unidos (http://goo.gl/jMpy0D).


Más temprano que tarde, el crecimiento de las exportaciones chinas estimulará el comercio regional, lo cual redundará como motor de la economía global.


La devaluación del yuan es benéfica para Asia, mientras que la revaluación del dólar es maligna para Latinoamérica, lo cual denota una abrasiva re-regionalización marcada del comercio mundial.


Si China crece, el mundo crecerá: este es el nuevo axioma del siglo XXI; mientras que si Estados Unidos crece en forma egoísta –mediante políticas monetaristas/fiscalistas que elevan artificialmente su dólar a expensas ajenas– el mundo decrece, no se diga el daño a sus aliados masoquistas, como México.


Sin contar sus sub-reportadas reservas de oro, hoy China posee 26 veces más reservas de dólares que Estados Unidos, las cuales pueden paliar su devaluación, con todo y la fuga de capitales.


Las raquíticas reservas de divisas de Estados Unidos (menores que las del Banco de México) –144 mil 600 millones de dólares, paradójicamente, en su mayoría constituidas por oro, al precio todavía caduco de 35 dólares la onza: cotización añeja de Bretton Woods– no compiten frente a las colosales reservas chinas, con todo y el alza del dólar concomitante a la captación masiva por Wall Street de los capitales fugados del planeta.


Alexander Gabuev, experto del Centro Carnegie de Moscú, asevera que la depreciación se debió al temor de posibles conmociones sociales que generarían las dificultades económicas que atraviesan las empresas exportadoras (http://goo.gl/x8yT1N).


A un mes de la visita del mandarín Xi a la Casa Blanca, Global Times, rotativo oficioso chino, comenta que la devaluación liberaliza la tasa de cambio basada en las fuerzas del mercado y es conducente para el ingreso a la canasta de los derechos especiales de giro del FMI (http://goo.gl/xCsDPt).


Los superhalcones fiscalistas/monetaristas de la Reserva Federal exigían una revaluación del yuan de por lo menos 30 por ciento y ahora se encuentran con un movimiento en sentido contrario a sus anhelos hegemónicos.


Xinhua considera que si bien es cierto que un yuan más débil re-energiza las exportaciones, también una depreciación prolongada desencadenaría fugas de capitales que perturbarían el sistema financiero y acabarían por afectar al yuan (http://goo.gl/CFNNoo); juzga que China no libra una guerra de divisas, sino que meramente arregla una discrepancia.

Pues sí: la discrepancia es la artificial revaluación del dólar, que por egoísmo ha dañado la economía global, sin importar el daño colateral a sus aliados.


Quedó atrás la guerra de divisas (http://goo.gl/qBUEs6). Ahora nos encontramos de lleno en las multidimensionales guerras geofinancieras del siglo XXI.


No es solamente un asunto delicado de devaluaciones de divisas. Es mucho más profundo, cuando está en juego militar –desde Ucrania, pasando por el gran Medio Oriente, hasta el Mar del Sur de China– el nuevo orden mundial del siglo XXI que, desde el punto de vista geoestratégico, será tripolar –Estados Unidos/Rusia/China– o no lo será.


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Una lectura de uno de los factores de la coyuntura económica que vive el país, desde un lente apoyado en factores de mediano plazo, permite evidenciar la fragilidad de una política de Estado que deposita confianzas excesivas en las bondades de lo que hace años fue conocido como apertura económica. Sus efectos son críticos y reclaman correcciones inmediatas.

 

Durante el último año coincidieron dos tendencias en la economía nacional: agudización del déficit comercial y devaluación del peso, conjunción que merece un análisis cuidadoso porque son contradictorios, si se miran a la luz de la teoría económica convencional.

 

En los libros de texto, cuando hay devaluación del peso (el dólar se encarece), las importaciones deben disminuir y las exportaciones tendrían que aumentar. Si el dólar es caro, las personas disminuyen la compra de bienes importados, y los productores nacionales tienen estímulos para incrementar sus exportaciones. Esta secuencia que es lógica y sirve de referencia para los ejercicios de tablero realizados en las aulas de economía, no se ha cumplido en la realidad colombiana. Los hechos están mostrando que los análisis simplistas realizados por los economistas ortodoxos, y que fundamentan las decisiones de política económica, no son adecuados.

 

Tal y como lo indica la gráfica, el déficit en la balanza comercial de bienes (importaciones mayores que exportaciones) se agudiza a medida que la devaluación se ahonda. Esta tendencia es contraria a la lógica derivada de los modelos teóricos. A finales de 2013 el dólar estaba a $1.926, y hoy está a $2.538. Esta tendencia alcista de esta divisa continuará. Los movimientos de la tasa de cambio no dependen de las decisiones de la política económica nacional. Son el resultado de la política monetaria de los Estados Unidos, ahora menos expansiva y, por tanto, encarecedora del dólar. A pesar de que el mayor valor del dólar ha encarecido las importaciones, la balanza comercial no gana estabilidad.

 

De acuerdo con el comportamiento del dólar, la balanza comercial debería ser positiva, y el superávit tendría que estar aumentando. La figura muestra que está sucediendo todo lo contrario, y durante el 2014 las importaciones crecieron más que las exportaciones. Estos movimientos de la balanza comercial, que van en contra de lo esperado, son la expresión de debilidades estructurales de la economía colombiana. Menciono tres temas que son relevantes. El primero, de naturaleza teórica, denominado el efecto J. El segundo, la primarización de la economía criolla. Y el tercero, las debilidades estructurales del mercado interno.

 

El efecto J

 

El efecto J trata de captar la situación presentada en las economías inmediatamente después de la devaluación. En los ejercicios de tablero es evidente que cuando el dólar se encarece la balanza comercial se vuelve positiva. Habría, entonces, una relación positiva entre el dólar caro y el superávit comercial. En un plano cartesiano, la interacción de estas variables se vería como una línea con pendiente positiva. Pero el efecto J muestra que este proceso no es inmediato. En el primer momento, aún con un dólar caro, las importaciones suben y la balanza comercial continúa siendo negativa. En un segundo momento, las importaciones disminuyen, las exportaciones crecen y la balanza comercial es superavitaria. En esta secuencia, que subyace al análisis del llamado efecto J, supone que el primer movimiento se origina en la tasa de cambio.

 

Una de las explicaciones del este efecto tiene que ver con la percepción de los empresarios y con los determinantes de la decisión de invertir. Cuando toma forma una devaluación (dólar caro), los empresarios no aumentan la producción inmediatamente. Su actitud es cautelosa, y esperan con el fin de constatar si la devaluación del peso es un fenómeno permanente. Mientras evalúan la situación continúan importando. Una vez convencidos de que la devaluación se mantendrá, comienzan a producir y, eventualmente, a exportar. Este proceso toma tiempo. La gráfica de la balanza comercial muestra que los productores nacionales aún no se convencen que la devaluación permanecerá, y por ello las importaciones continúan aumentando más que las exportaciones.

 

 

 

Primarización de la economía

 

En el análisis anterior predomina la tasa de cambio. Pero, además, es necesario tener en cuenta las condiciones estructurales de la producción. La economía colombiana se ha reprimarizado, lo que significa que el sector primario (petróleo, minería, café, flores...) han ganado importancia frente a otras actividades como la industria. La mayor parte de las exportaciones nacionales radican en petróleo y minerales. La pérdida de dinamismo de la industria y de la agroindustria no es un fenómeno de corto plazo. Es la consecuencia de las políticas de apertura indiscriminada, que comenzaron con Gaviria-Hommes (1990-1994). Parecería como si el daño hecho al aparato productivo fuera irreversible.

 

La dependencia del petróleo y de los minerales tiene varios inconvenientes. El primero, que ha sido notorio en los últimos meses, es la inestabilidad frente a los precios internacionales. La caída de los precios se refleja en una disminución del valor de las exportaciones, en menores regalías, y en una reducción de los ingresos del Estado. Los movimientos de los precios escapa a las decisiones de política económica del gobierno colombiano, así que la dinámica de la economía termina sometida a fuerzas que no controla.

 

El segundo inconveniente es la trampa de las economías de enclave. Las regiones que producen hidrocarburos y minerales siguen funcionando como economías de enclave, sin crear encadenamientos productivos. Las bonanzas de los precios no se reflejan en mejores condiciones de vida de la población, ni en inversiones que aumenten la cobertura de servicios básicos (acceso a agua, vías, educación, asesoría técnica, salud, etcétera). Dicho de otra manera, la bonanza no está sembrada.

 

El tercer problema es la asimetría entre los excedentes dejados por las explotaciones minero-energéticas y el daño ambiental. La Contraloría mostró que las grandes explotaciones mineras no están pagando los impuestos que les corresponden, y que las exenciones tributarias son injustificadas. Y frente a estos recursos, que son relativamente bajos, habría que ponderar el daño ambiental. Las compensaciones efectuadas por las empresas por daños ambientales son mínimas y, a la larga, el Estado termina invirtiendo en los territorios una cantidad de recursos mayor a los ingresos que recibe por regalías e impuestos. Estamos, entonces, ante un pésimo negocio para el Estado.

 

El mercado interno

 

Y el tercer problema tiene que ver con la imposibilidad de consolidar el mercado interno. El futuro del país no está solamente en los tratados de libre comercio (Tlc). Puesto que los bienes importados son más caros, deberían crearse mecanismos para mejorar la producción interna y consolidar los mercados al interior del país. La Misión Rural, creada por el gobierno, llamó la atención sobre la necesidad de crear flujos que fortalezcan la demanda interna y disminuyan las importaciones. Este proceso es exitoso si los mayores ingresos de los hogares se reflejan en una mayor demanda de bienes elaborados en el país.

 

Son simples deseos. La agricultura giró de la producción de alimentos hacia los cultivos como palma africana, y otros bienes que son insumos de los agro combustibles (maíz, remolacha, caña). La pequeña escala ha cedido el espacio a los cultivos de gran extensión. Desde la perspectiva de la gestión, adquirieren relevancia los monocultivos administrados con una visión empresarial. Entre 2000 y 2010 las importaciones de maíz aumentaron de 1.9 millones de toneladas a 3.2 millones. En el mismo período, las importaciones de cebada pasaron de 153 mil toneladas a 206 mil toneladas. Las importaciones de plátano subieron de 11 mil toneladas a 54 mil. Las de trigo de un millón a 1.3 millones. Se observa, entonces, que las importaciones de los productos de la economía campesina han aumentado de manera importante. Es evidente que este crecimiento de las importaciones tiene impactos muy negativos en la economía campesina. La evolución desfavorable sufrida por los cultivos "predominantemente campesinos" indica que la economía campesina está pasando por una situación difícil.

 

En Colombia continúa sin consolidarse el mercado interno. La ausencia de vías permanece como una limitación estructural. El sector agropecuario se deteriora y no son evidentes los procesos endógenos que se derivarían de una política económica centrada en el desarrollo regional. Desde comienzos de los noventa, los gobiernos han confiado excesivamente en las bondades de la apertura.

 

Conclusión o Santos II no reconoce errores

 

Estas consideraciones no hacen parten del diagnóstico del Plan de Desarrollo de reciente aprobación por parte del Congreso, en el que no se reconoce la debilidad estructural de la economía colombiana. Al fin y al cabo, es comprensible que Santos II afirme de manera categórica que Santos I fue una maravilla.

 

12 de junio de 2015
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Publicado enEdición Nº 214
Todas las grandes monedas caen en 2014 ante el acelerón del dólar

Ante el dólar todas las grandes divisas del mundo palidecen. 2014 fue el año de la moneda estadounidense; su acelerón habla de la robustez de la recuperación económica estadounidense frente a una Europa y un Japón renqueantes y en general, de un clima de incertidumbre que anima a los inversores a resguardarse en la moneda de referencia. El arranque de 2015 en los mercados viene determinado por un dólar caro y un petróleo barato.

Esos dos factores, el drástico abaratamiento del petróleo y la depreciación del euro, están detrás de las revisiones al alza de los expertos sobre las perspectivas de la economía española, e incluso del conjunto de la zona euro, que bordeaba la recesión hace pocos meses. Aunque la recuperación deberá lidiar en 2015 con altos niveles de desempleo y deuda en muchas economías europeas, como la española. Y será puesta a prueba en las próximas semanas por la crisis política en Grecia. Las propuestas de Syriza, el partido con más apoyo en las encuestas despiertan amplios recelos en Bruselas y en los grandes inversores financieros.

 

 

En el mercado mundial de divisas fue el rublo ruso, arrastrado por el conflicto de Ucrania, el que sufrió el mayor desplome frente a los billetes verdes, del 45,88%. El peso argentino (-22,98%) y el colombiano (-22,98%) les siguen como las monedas más castigadas ante el dólar, mientras que el euro ha perdido un 11,97% de su valor. Al acabar 2013, por cada euro se obtenían 1,376 dólares, mientras que ahora se canjean por 1,210, el nivel más bajo en dos años, en un momento en el que el coste del dinero de la eurozona está en casi cero y el BCE está poniendo en marcha un programa de fuertes inyecciones monetarias. Esto significa que los productos europeos se abaratan para los estadounidenses, pero que las compras en EE UU salen más caras para los socios del euro, una lógica que se repite también en el caso del turismo.

El yen japonés ha tenido un comportamiento algo peor que el de la divisa comunitaria, con un descenso del 12,08%, en medio de una oleada de estímulos monetarios que ha tenido que reforzarse en la recta final del año ante la persistente debilidad de esta economía.

Las grandes divisas que mejor han resistido el embate del dólar, incluyen el dólar de Hong Kong (-0,01%), la rupia india (-1,97%), el renminbi chino (-2,44%) o el dólar de Singapur (-4,72%). La libra esterlina ha salvado el año con una bajada del 5,92%.

El tirón de la moneda estadounidense ha ido en paralelo a la caída del precio del petróleo, que se encuentra en el nivel más bajo de los últimos cinco años, debido a la menor demanda global por una parte —pese a que los bancos centrales hayan inundado de liquidez los mercados—, y al aumento de la oferta por parte de EE UU con la técnica de la fractura hidráulica. Además, la Organización de Países Exportadores (OPEP) no ha reaccionado al agudo descenso del precio cortando la producción. El crudo brent, la referencia en Europa, ha encogido el 48,2%, mientras que el West Texas, de EE UU, se ha abaratado un 45,8% en 2014.

 

 

En el caso de España, que lleva año y medio fuera de la recesión, los bonos públicos han sido los grandes beneficiados. La mayor inversión en los títulos de deuda soberanos ha llevado a una reducción de los intereses que sus compradores exigen. Así, los bonos a 10 años han acabado 2014 con la rentabilidad más baja de su historia, el 1,58%, cuando hace dos años y medio, en lo más duro de la crisis, estaba en el 7,5%.

En esta línea, la diferencia entre el interés que el mercado pide a los bonos españoles respecto a los alemanes, que se consideran el mayor refugio, comenzó 2014 en 222 puntos básicos (o 2,22 puntos porcentuales) y acabó en 110 puntos (1,1 puntos porcentuales). Es decir, que la llamada prima de riesgo de España, se ha estrechado un punto porcentual en el año. La de Italia, que está de nuevo en recesión, lo ha hecho también, en 84 puntos básicos, en un momento de alta liquidez para los inversores de la zona euro.

El crédito empieza a abaratarse. El Euribor, principal índice de referencia de los préstamos hipotecarios en España, ha cerrado el año 2014 en el 0,329%, su mínimo histórico. En euros contantes y sonantes, a la familia con un préstamo medio de unos 140.000 euros a 25 años y con un diferencial de 0,50%, supondrá un ahorro anual de unos 160 euros.

La mejora llega más tibia a la renta variable, es decir, a la Bolsa. Aunque el Ibex 35 ha recuperado los 10.000 puntos que no tenía desde 2009, el aumento anual (3,66%) es muy inferior al tirón del 21% de 2013. Aun así, es una de las mayores ganancias entre las grandes plazas europeas. Londres termina con una bajada del 2,7%, París con medio punto negativo y Milán, con solo el 0,2% al alza. Fráncfort mejora un 2,65%.

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"Fondos buitre", detrás del latrocinio petrolero de México, Gaza y las Malvinas

 

Argentina peligra seriamente –preocupante devaluación del peso, desplome de la bolsa, boicot de acesso a capitales y amenazas de muerte a Cristina Fernández y al papa Francisco por la entelequia hollywoodense del Estado Islámico– ante el embate de las carroñeras financieristas israelí-anglosajonas de Wall Street y la City en Londres.

 

Además de las Malvinas, se encuentra en la mira expoliadora la captura de la Patagonia – con áreas riquísimas en alimentos– y la Antártida (pletórica en hidrocarburos).


BlackRock –máximo banco de inversiones que maneja el israelí-estadunidense Larry Fink, vinculado a los banqueros esclavistas Rothschild y a Georges Soros (http://goo.gl/HVcvWG)– y los hedge funds (fondos de cobertura de riesgos) Och-Ziff Capital Management Group (apodado Oz Management) –quinto hedge fund global fundado por el israelí-estadunidense Daniel Och– y Elliott Management, del caníbal financierista israelí-estadunidense Paul Singer, han sido denunciados (http://goo.gl/qJmmbu) de encontrarse detrás de las trasnacionales anglosajonas que operan ilegalmente en las islas Malvinas a través de Noble Energy, compañía de capitales de Estados Unidos (EU) con sede en Houston, que opera a lo largo de las costas del oriente del mar Mediterráneo desde Siria/Chipre pasando por Líbano hasta Gaza (http://goo.gl/xuJYg7).

Sobre BlackRock, la gran triunfadora de la captura de los hidrocarburos del "México neoliberal itamita", me he explayado abundantemente (http://goo.gl/zTJM2p).


Leandro Renou e Ignacio Chausis, del rotativo Tiempo Argentino, destacan la nueva forma de penetración británica a tierras cuya posesión reclama Argentina y desnudan que la innoble Noble Energy de capitales estadunidenses con base en Houston y oficinas en Gran Bretaña (GB) es una de las ocho petroleras en su mayoría inglesas, en el archipiélago, y es la punta de lanza del relanzamiento de la exploración británica en el área que ha sido obligada por el dramático retroceso de las reservas de hidrocarburos en el mar del Norte debido a la tensión independentista con Escocia, propietario de la mayor parte de las licencias petroleras de GB.


La innoble Noble Energy, que se encuentra detrás del infanticidio de Israel contra los palestinos de Gaza con el fin de controlar las pletóricas reservas de gas frente a sus costas (http://goo.gl/CR62Nx), se encuentra ya explorando en las Malvinas con su asociada trasnacional inglesa Falkland Oil and Gas (nota: las Malvinas son traducidas como Falkland por los ocupantes británicos) –asociada de la anglo-australiana BHP Billiton–,"tienen un respaldo financiero de fondos buitre que acaparan partes del accionariado (sic) de la firma", entre las que se encuentra el nefario fondo Elliott Management Corporation del caníbal Paul Singer, asociado al candidato republicano fallido a la presidencia de EU, Mitt Romney, íntimo del premier israelí Bibi Netanyahu, coligado con las mafias de Las Vegas de Sheldon Adelson (http://goo.gl/Pb8CQu).

Nada sorprendentemente resultó que otro de los tenedores de una porción de la innoble Noble Energy es el Bank of New York Mellon, de triste manipulación judicial con el magistrado buitre de Nueva York, Thomas Griesa, conectado con los circuitos de bufetes de abogados israelí-estadunidenses de Wall Street. 


Resulta así que la exploración de los hidrocarburos en las Malvinas y el asedio brutal de los fondos buitre contra Argentina forman parte del mismo operativo de asfixia que equivale a una guerra holística que no se atreve a pronunciar su nombre.


En forma impactante, Renou y Chausis destacan los lazos de los fondos buitre con las petroleras anglosajonas que han iniciado exploraciones en las Malvinas, entre quienes destaca la innoble Noble Energy "no sólo tiene entre sus accionistas a Elliott Management, sino también a Oz Management", otra empresa del multimillonario israelí-estadunidense Paul Singer, además del mayor banco de inversiones del mundo BlackRock.


Abiertamente, los reporteros de Tiempo Argentino exponen el circuito vicioso de los otros accionistas de la innoble Noble Energy: Soros, JP Morgan, Goldman Sachs y hasta la angloholandesa Shell. Nada nuevo bajo el sol.
También denuncian todos los avatares de Elliott Management que posee cerca de 40 por ciento de la petrolera Hess Corp –fundada por el israelí-estadunidense Leon Hess– socia de Repsol en sus metástasis con la YPF argentina en otros países como México (¡supersic!) y Brasil.


Los tentáculos de Singer penetran tanto a través de una participación en la energética SM Energy que "invierte en el yacimiento de gas shale de Eagle Ford" como de Noble Energy, que también perfora en el Golfo de México desde 2011, de la mano de Repsol.


A propósito, el caníbal Paul Singer –quien goza de licencia judicial de EU para aniquilar a los países valetudinarios– encabezó el descuartizamiento de Vitro en México (http://goo.gl/XlBRW6).


Como si lo anterior fuera poco, descuella que "el fondo BlackRock está dentro del accionariado del fondo buitre Gramercy", con fuerte presencia en México y Latinoamérica (http://goo.gl/KamH9J).


Curioso: todos los caminos financieristas israelí-anglosajones desembocan en BlackRock y en la dupla supremacista de los Rothschild/Soros...


Resulta y resalta que "casi todos los bancos especulativos que están dentro de las petroleras de las Malvinas y dentro del accionariado de las empresas de Paul Singer son parte del International Swaps and Derivatives Association (ISDA, por sus siglas en inglés) –Bank of America, Goldman Sachs y JP Morgan– que decidió unilateralmente declarar a Argentina en default tras el fallo Griesa", lo cual "permitió que los fondos buitre como Elliott cobraran importantes sumas de dinero por haber apostado contra Argentina con seguros de default".


A juicio de Renou y Chausis, la sequía de Inglaterra empujó a la explotación unilateral de los hidrocarburos de las Malvinas y subsecuente canibalismo judicial de los fondos buitres cuando tanto la producción de hidrocarburos de GB como sus reservas se han desplomado alarmantemente, lo cual forzó a Londres a apoyar la aventura empresarial en Malvinas, otra de las guerras silenciosas o encubiertas del petróleo a lo largo y ancho del mundo, por lo que los británicos primero respaldaron la invasión estadunidense a Medio Oriente y luego apuntaron cañones al archipiélago.
Lo real es que GB ha empezado a importar crudo de Noruega, ante el derrumbe de las existencias en el mar del Norte, fuente de la que obtienen 98 por ciento del crudo y gas total.


El portal PIA (http://goo.gl/ZPCHzc) da vuelo a la estrujante develación de Tiempo Argentino que exhibe la colusión global de los bancos especuladores de Wall Street y la City en Londres con las petroleras anglosajonas –cuyas acciones (en el doble sentido de la palabra) controlan– y los domesticados circuitos judiciales de Nueva York, con el fin de arrodillar y amputar territorialmente a Argentina (en las Malvinas, Patagonia y la Antártida) e impedir su ingreso al BRICS.

 

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El Kirchnerismo, y su éxito económico en el estancamiento

En los últimos días de enero, el gobierno argentino autorizó una devaluación del 12 por ciento del peso, que pone a la moneda local a una tasa desconocida desde el año 2002: casi 8 pesos por dólar. Rompió con la política económica que traía desde hace varios años, como era el reforzamiento del valor de su moneda con la acumulación de reservas en dólares. La medida llegó en momentos en que la inflación supera el 20 por ciento, cifra que no parece preocupar a la dirección del gobierno.

 

Esta decisión ocurre luego de los magros resultados del 2013, año durante el cual la moneda argentina se depreció a una tasa del 24 por ciento, y de las sucesivas y fuertes devaluaciones del mes de enero y las dos primeras semanas de febrero de 2014 donde la tasa alcanzó el 18,6 por ciento.

 

El fantasma de la crisis de 2001

 

El drama de la crisis que ocurrió hace 12 años, todavía atormenta a la población, pues, como es conocido, en diciembre de 2001 el llamado "corralito" impuso substanciales restricciones para sacar el dinero de las cuentas bancarias. En otras palabras, el Estado recurrió, en ese momento, a una nacionalización de los ahorros bancarios. Una medida de urgencia para impedir la huida de las divisas, que, en gran parte, ya habían sido retiradas. La deuda externa, que crecía desde hace décadas, conoció en esa época una elevación espectacular. Sobrepasó los 140 mil millones de dólares. Al principio del siguiente año, Argentina declaró la suspensión de pagos y con el fin de la paridad 1 peso igual 1 dólar, sufrió una gran devaluación.

 

Quizá, teniendo en cuenta esos amargos recuerdos, la presidenta Kirchner, para aplacar a la población, permitió la compra de dólares –aunque con restricciones–, para garantizar un mercado monetario más fiable. Frente a la alta inflación y la disminución de las reservas de divisas en dólares, reducidas de 52 a 29 mil millones desde 2011 hasta ahora, el gobierno procedió desde 2011 a restringir paulatinamente el cambio de divisas, hasta prohibir la compra de dólares con fines de ahorro, en julio de 2012. Aunque fue una disposición menos severa, ésta tenía el mismo objetivo que el corralito: evitar la huida de las divisas en un contexto de economía inestable. Ya, en 2009, había 162 mil millones de dólares fuera del país.

 

El resultado de esa depreciación es la persistencia de los problemas de la economía argentina, problemas que nunca acabaron. Aunque el país conoció un gran crecimiento económico en los años 2000, destacan entre las dificultades estructurales, una economía demasiado orientada hacia los mercados internacionales.

 

El crecimiento económico del "ciclo K"

 

Con la elección de Kirchner como presidente de la República argentina en 2003, empezó un nuevo ciclo de desarrollo económico –que siguió la sucesora y esposa Cristina Fernández, electa en 2007– que llaman "el ciclo K". Cicló que marcó una ruptura con las medidas ultra-liberales de Carlos Menen, en la década 90. Como puntos importantes de la nueva política deben señalarse: un aumento significativo de la inversión pública, las subvenciones a los sectores de los transportes y de la energía, el control estatal de los precios, y la nacionalización de empresas privatizadas en la década anterior.

 

La moratoria de pagos de Argentina, había hecho público un endeudamiento creciente, con una aceleración en las dos décadas de neoliberalismo, que elevó las acreencias de 8 a 44 mil millones de dólares, entre 1976 y 1983, para alcanzar más de 165 mil millones en 2004.

 

En ese contexto, el nuevo presidente Kirchner triunfó al proponer a los prestamistas internacionales, una renegociación liderada por su ministro de Economía Roberto Lavagna. Así, en 2005, 75 por ciento de los acreedores, aceptaron un descuento de 70 por ciento en los títulos de deuda emitidos por el gobierno argentino. Es más, en 2010, un porcentaje de 93% de los prestamistas que aprobó esa renegociación subió a 93. De la misma manera, en 2006, el presidente Kirchner llegó a devolver los 9,5 mil millones de dólares que el país debía al FMI. Después, Argentina interrumpió sus relaciones con esa institución y parecía recobrar su independencia económica, luego de ser privada de su soberanía monetaria durante 10 años. En efecto, con el Currencyboard –1991/2002– que estableció una paridad fija entre el peso y el dólar, el valor y la emisión de la moneda argentina dependía de las decisiones de la Federal Reserve System, el banco central de los Estados Unidos.

 

Por otro lado, la deuda pública disminuyó de 135 por ciento (del PIB) en 2003, a 40,7 en 2011. También, Argentina volvió a un crecimiento económico con cifras alrededor de 8 por ciento entre 2003 y 2008, pese a las previsiones pesimistas de numerosos economistas, que pronosticaron a lo largo del mandato presidencial de Néstor Kirchner, un fracaso económico por culpa de las medidas económicas "heterodoxas". La renegociación de la deuda y una falta de inversiones extranjeras auguraban un decrecimiento de las actividades económicas y un regreso de la hiperinflación.

 

Al contrario, el Kirchnerismo se caracterizó por una recuperación de las actividades industriales fuertemente aminoradas en las décadas anteriores. Iniciadas por el régimen dictatorial de los militares –1976 /1983– las reformas neoliberales de Menem concentraron la economía argentina en las exportaciones de las materias primas, mientras que la instauración de una moneda sobrevalorada estimuló las importaciones de productos manufacturados.

 

La soja y las carencias del Kirchnerismo

 

Contradictoriamente, el "ciclo K" ha sido incapaz de romper el esquema primario-exportador. Aunque el porcentaje de productos manufacturados de origen industrial subió, las materias primas y los productos de origen agrícola siguen constituyendo la mayor parte de las ventas externas. O sea, la economía sigue siendo frágil por estar extremadamente subordinada a los precios volátiles de los mercados alimentarios.

 

El "ciclo K" entendió cómo beneficiar del auge de los productos agrícolas en los mercados internacionales. Así destaca en el Kirchnerismo, la producción de soja cuyo precio subió 150 por ciento entre 2003 y 2011 en los mercados mundiales. Además, la soja transgénica por siembra directa, necesita menos inversión en comparación de otros cultivos como el trigo o el maíz. Sin duda, una fuente de enriquecimiento, pero a corto plazo.

 

El mercado de la soja conlleva dos aspectos a tener en cuenta: primero, la especialización en su cultivo implicó una reconfiguración del panorama agrícola. Un número de 17 millones de hectáreas de soja fueron sembradas en Argentina en 2007/2008, asunto que representaba 60 por ciento de la producción agrícola, mientras que sólo 100.000 se contabilizaron en el periodo 1970/1973.

 

Aunque esto favorece el desarrollo económico a corto plazo, amenaza la reproducción de los recursos naturales y también, la sostenibilidad ambiental. En un país donde más de 95 por ciento de los cultivos de soja son transgénicos, amenaza la fertilidad del suelo por la falta de rotación de los cultivos y la utilización masiva de insecticidas. También, la expansión de los cultivos de soja causa deforestación, como en el distrito de Salta, cuyo gobierno autorizó la desaparición de 800.000 hectáreas de bosque entre 2004 y 2007.

 

En segundo lugar, la volatilidad del valor de los productos y materias agrícolas produce un fenómeno de concentración de los ingresos, y asimismo, una desigualdad en la repartición de los beneficios del desarrollo económico. El aumento de esos precios benefició a los grandes productores, cuyas actividades económicas lucran de las exportaciones. En concreto, en 2008, 60 por ciento de los cultivos de la soja fueron sembrados por el 4 por ciento de los productores. Además, ese crecimiento del valor repercutió dentro del país, en las clases con bajos ingresos, pues, las explotaciones de soja reemplazaron otras como las del maíz o el trigo. Del último producto, 4,5 millones de hectáreas fueron sustituidas por el monocultivo, entre 2011/2012, a pesar que la demanda interna de trigo creció.

 

El gobierno decidió, entonces, aumentar las retenciones sobre los productos y las materias agrícolas, que comenzaron en 2001, a raíz de la crisis económica. Aplicó, entonces, sobre éste tipo de productos –particularmente sobre la soja, el petróleo, los girasoles– una tasa del 15 por ciento sobre el precio a las exportaciones, con el objetivo de captar divisas. Esa tasa alcanzó el 35% en 2007, y constituyó un impuesto que otorgó subvenciones, y así contrarrestó, en alguna medida, el fenómeno de contagio de aumentos de los precios agrícolas, cuyo efecto, sufren con mayor intensidad las clases más modestas.

 

Además, algunos meses después de la elección de Cristina Fernández, tuvo lugar la unión de pequeños y grandes productores en un paro agropecuario. Desde marzo hasta julio de 2008, enfrentaron la resolución 125 del gobierno argentino que instauraba las "retenciones móviles". En ese mes, el Senado rechazó el proyecto de ley, cuyo objetivo era aplicar las retenciones sobre el aumento o la disminución de los precios internacionales de las materias agrícolas.

 

En la práctica, inducía unos mayores impuestos sobre las exportaciones de soja. Además, como señaló Ricardo Lagos, el impuesto llegó a ser regresivo. Pues al no tener un cálculo de los beneficios, sino el valor en los mercados internacionales, y dado que los costos de producción son más altos para las pequeñas explotaciones, éstas terminan más castigadas, en tanto sus márgenes de ganancia son menores. Esos eventos constituyeron un paso en el descenso en la popularidad del Kirchnerismo.

 

La trampa del neoliberalismo

 

Al finalizar la presidencia de Néstor Kirchner, el "ciclo K" empezó a mostrar debilidades. En efecto, podemos subrayar la inflación –entre otros– como obstáculo fundamental que cuestiona al ciclo. Pese al crecimiento económico, nunca acabó este tormento intrínseco de la economía argentina, que sufrió desde hace décadas, y que alcanzó más de un 25 por ciento en 2007. En lo sucesivo, el gobierno argentino decidió remediar el problema de la inflación, con la apreciación del tipo de cambio. A este efecto, necesitaba alimentar el sistema económico con dólares. Sin embargo, el modelo condujo a la consecuencia contradictoria, y llevó a la desaparición de las reservas del gobierno.

 

Además, aunque con la renegociación de la deuda en 2 ocasiones, 2005 y 2010, el 7 por ciento de los inversores rechazaron el descuento, quedando pendiente ese saldo. Entran entonces en escena, los fondos buitre que compraron los títulos de la deuda en la crisis por bajo precio, y ahora reclaman una devolución en su valor nominal. Obran en esta trama Elliott Management Corporation y Gramercy Management LLC, quienes abrieron una lucha jurídica contra el Gobierno argentino para que les reembolsa su dinero. En agosto de 2013, por segunda vez, instancias de la justicia estadounidense decidieron que Argentina debe indemnizar con 1,4 mil millones a los fondos especulativos. Por eso, el país austral solicitó, en la semana del 17 de febrero, a la Corte Suprema norteamericana, para que cancele los fallos anteriores. Si Argentina vive otra derrota, el caso establecerá una jurisprudencia en los Estados Unidos. Abriría las puertas para que los prestamistas puedan pedir, ante la justicia estadounidense, una devolución total de sus empréstitos.

 

El cambio necesario de programa económico

 

La sucesión de la pareja en la presidencia los convirtió en el movimiento político que conserva durante mayor tiempo el poder (2003/2015), desde la segunda mitad del siglo 20. Pero, si Kirchner rompió con la desmesura de la época de Menem, a su vez abrió una nueva trampa económica. Pues, si bien devolvió la deuda al FMI, Argentina ya no tiene la confianza de los prestamistas internacionales. No sólo no rechazó de plano el neoliberalismo, sino que además Argentina queda sin la aceptación del sistema financiero internacional. Si bien, lucra de sus exportaciones para conseguir divisas, resulta incapaz de retenerlas. Una carencia que limita las posibilidades de controlar la inflación. En resumidas cuentas, atraviesa una posición muy peligrosa, ya que sostiene un modelo económico para el cual no cuenta con las herramientas adecuadas.

 

Quizás Argentina tendría que edificar una economía menos dependiente de sus exportaciones. Con más apoyo, como han hecho los Kirchner, sobre la demanda nacional.

 

Este avance requiere de organizar un modelo de industrialización sostenible del país. Si el Kirchnerismo cumplió con unas reformas proteccionistas, e incrementó la producción industrial, por lo contrario faltó una sostenible Inversión Bruta Interna Fija. Materializado en la conservación de un tejido industrial demasiado heterogéneo y arcaico.

 

Así las cosas, un cambio de modelo permitiría también, aminorar el peligro ambiental que representa la especialización de los cultivos, que hereda y continua el "ciclo K". Además, sería el medio para maximizar el valor de las exportaciones de productos con valor añadido más importante.

 

Sin embargo, no debemos olvidar que si bien el cambio de estrategia puede lograr beneficios a largo plazo, una transición económica implicaría una desaceleración de las actividades productivas a corto plazo. Desafortunadamente, la clase política argentina necesita ese hecho para dar continuidad al modelo primario-exportador. La devaluación repentina que conoció recientemente Argentina, desnuda las dificultades del "ciclo K". Y, a la vez, aleja la posibilidad de promover un modelo económico que garantice una prosperidad material estable. Es claro que un viraje brusco en las estrategias económicas juntaría otros problemas a los que ya padece la sociedad argentina. Vislumbramos entonces la consagración de una tendencia que existe desde hace décadas, en razón de la incapacidad de la clase política de sostener un modelo viable de inclusión social: un quiebre de los gobernados con sus gobernantes.

Publicado enEdición N°199
Domingo, 24 Febrero 2013 11:27

¿Advenimiento del ominoso agri-dólar?

¿Advenimiento del ominoso agri-dólar?

Simultáneamente a la intensificación de la guerra de divisas mediante devaluaciones competitivas –como la del yen nipón que en cuatro meses se depreció deliberadamente 30 por ciento, con lo que el megaespeculador con disfraz defilántropo George Soros, presunto prestanombres de los banqueros esclavistas Rothschild ( The Financial Times dixit), se embolsó mil millones de dólares–, el nuevo mandarín Xi Jinping realiza jugadas de envergadura geoestratégica (Bajo la Lupa, 20/2/13): después de anunciar su primera visita a Rusia y luego a Sudáfrica, para asistir a la quinta cumbre de los resplandecientes BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), exhortó a desarrollar mejores vínculos en el seno del Grupo de Shanghai (Xinhua, 22/2/13), que se pudiera considerar como la contraparte de la OTAN.

 

Los cambios dramáticos en el incipiente nuevo orden multipolar son hipercomplejos, no lineales, muy profundos y de corte multidimensional que engloba a los alimentos tan descuidados en varios países neocolonizados mentalmente como, por desgracia, el México neoliberal itamita.

 

En coincidencia con los movimientos geoestratégicos del mandarín Xi, el premier ruso, Dmitri Medvedev, visitó Brasil, donde descolgó un sorprendente contrato militar de defensa avanzada, y Cuba, a la que prometió condonar insólitamente 35 mil millones de dólares de deuda ( Pravda, 22/2/13), mientras el belicoso premier nipón, Shinzo Abe, en vísperas de su visita a Estados Unidos (EU), exultó que Japón está de regreso, en abierto desafío a China (The Financial Times, 23/2/13).

 

En Gran Bretaña, el escándalo delincuencial de las tasas de interés manipuladas (Libor, por sus siglas en inglés), ha expuesto el blanqueo descomunal de HSBC y Standard and Chartered, mientras círculos europeos muy bien informados aseveran sotto voce que el megaescándalo de Monte dei Paschi di Siena (ver Bajo la Lupa, 3/2/13), el banco más antiguo del mundo, ha arrastrado en un efecto dominó, amén del Banco Santander, a relevantes bancos de primer nivel, como JP Morgan Chase (el mayor apostador dederivados financieros del mundo) y al legendario Deutsche Bank.

 

En medio de una inusitada lluvia de asteroides, meteoros y cometas, Bill Gross, el poderoso mandamás estadunidense de Pimco (la mayor correduría de bonos del mundo), admitió que el planeta enfrenta una supernova financiera ( Business Insider, 31/1/13). ¡Gulp!

 

En forma curiosa, Crédit Suisse afirma que los gobiernos desalientan la tenencia en oro, como sería el caso de India (el mayor importador de oro del mundo) y Vietnam ( The Daily Bell, 21/2/13). Más allá de la aparente desinformación del banco suizo que abulta dos singulares excrecencias extrapoladas como si fuesen tendencia universal, la honda desconfianza en el sistema financiero mundial controlado por la banca israelí-anglosajona ha llevado a que los tenedores de oro prefieran los lingotes físicos en lugar de papelitos bancarios de insolventes entidades financieras sin garantía alguna.

 

Mientras los circuitos estratégicos de EU anuncian ditirámbicamente el fin de laera del petróleo en beneficio de la nueva revolución energética del fracking(Bajo la Lupa, 10 y 13/2/13) del gas esquisto ( shale gas) que arrinconaría a Rusia y a la OPEP, el polémico portal Zero Hedge perfila el advenimiento delagri-dólar (el dólar apuntalado por la agricultura y los alimentos) que colocarían a China en desventaja geopolítica debido a sus angustiantes importaciones para nutrir a la mayor población del planeta. Aquí hemos hecho eco de la subrepticia guerra alimentaria, como parte de una guerra multidimensional que no se atreve a pronunciar su nombre, que desembocó en el incremento exponencial del precio de los alimentos y que, a mi juicio, fue el detonante de Las revoluciones árabes en curso: el detonador alimentario global, Orfila editor, 2011).

 

Zero Hedge (24/11/12) aborda las consecuencias del ocaso del petro-dólar y el advenimiento del agri-dólarcon una serie de gráficos y datos duros muy esclarecedores. Arguye que las consecuencias serán tanto macroeconómicas como geopolíticas cuando los países actuarán cada vez más en forma estratégica (¡supersic!) para asegurar el abasto alimentario: desde el neoproteccionismo hasta los acuerdos bilaterales complementarios, lo cual, a mi juicio, puede dañar aún más a la disfuncional OMC.

 

Karim Bitar, mandamás de la trasnacional británica de biotecnología Genus, avizora un desenlace muy violento y épico para China, en referencia a su déficit alimentario: 20 por ciento de la población mundial y 7 por ciento de tierra cultivable. ¡Todo lo contrario de Brasil: la inminente superpotencia alimentaria global!

 

A Zero Hedge no se le escapa el poder de las pampas, donde Brasil y Argentina encabezan a América Latina en el mercado de alimentos con superávit significativos en soya, maíz, carne y oleaginosas. Sustenta que Japón, Sudcorea y Gran Bretaña enfrentarán severos desafíos alimentarios. Postula la emergencia de los agri-dólares en similitud al surgimiento de los petro-dólares de la década de 1970.

 

Hoy el valor de las exportaciones de energéticos es de 2.3 millones de millones (trillones en anglosajón) de dólares frente a los 1.08 millones de millones de dólares para la agricultura, lo suficiente para podar una parte considerable de los 3.31 millones de millones de dólares de reservas de divisas de China, las mayores del mundo: ¡34 por ciento del total global! (diciembre, 2012).

 

El alza de los alimentos y su circulación transcontinental e intrarregional es susceptible de afectar el flujo de divisas en el planeta.

 

Zero Hedge nomina a los vencedores con el advenimiento de losagri-dólares: Brasil (¡supersic!) –a quien The Financial Times (23/2/13) le consagró un reportaje para colocarlo como la inminente superpotencia alimentaria global–, EU, Canadá y, quizá, África (60 por ciento de la tierra sin cultivar en el mundo con agua abundante y envidiable bono demográfico).

 

México, 30 por ciento de gasto alimentario por hogar, se acerca espeluznantemente a los niveles estremecedores de China (40 por ciento) e India (45 por ciento) frente a 14 por ciento de EU: hoy la superpotencia alimentaria global.

 

Los aldeanos teólogos mercantilistas, quienes se precipitan a colocar a México rebasando a Brasil en forma unifactorial financierista, ocultan que nuestro país vive una verdadera catástrofe agroalimentaria, producto de la aciaga experimentación neoliberal que nadie desea contabilizar como superlativo daño colateral del TLCAN, amén del libre narcotráfico y la expoliación bancaria, en espera de la enajenación de sus hidrocarburos.

 

El ensayo de Zero Hedge, amén de estrujante por lo meritorio de sus datos duros, aunque peque de neomalthusianismo financierista, es alertador.

 

Pero perturba su unidimensionalidad cuando trasmuta el auge del petro-dólar, de la fase bipolar nuclear en la década de los 70, con el advenimiento del agri-dólar en el incipiente nuevo orden multipolar, cuya característica se centra en su multidimensionalidad donde concurre la suma y resta de varios factores estratégicos, entre los cuales, sin duda, se encuentran la agricultura y los alimentos. Pero no son los únicos. Ni juegan solos.

 

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