El agua llegó a la Tierra con la formación de la Luna, hace 4 mil 400 millones de años

Planetólogos de la Universidad de Münster (Alemania) demostraron, por primera vez, que el agua llegó a la Tierra con la formación de la Luna hace unos 4 mil 400 millones de años.

La Luna se formó cuando la Tierra fue golpeada por un cuerpo del tamaño de Marte, llamado Theia. Hasta ahora, los científicos habían asumido que este último se originó en el sistema solar interior cerca de nuestro planeta.

Sin embargo, los investigadores de Münster ahora tienen elementos para probar que Theia proviene del sistema solar exterior y que entregó grandes cantidades de agua a la Tierra. Los resultados de su estudio se publican en Nature Astronomy.

La Tierra se formó en el sistema solar interior "seco", por lo que es algo sorprendente que tenga agua. Para entenderlo, tenemos que retroceder en el tiempo, cuando el sistema solar se formó hace unos 4 mil 500 millones de años.

Materiales secos y húmedos

A partir de estudios anteriores, se sabe que el sistema solar se estructuró de tal manera que los materiales "secos" se separaron de los "húmedos": los meteoritos llamados "carbonosos", relativamente ricos en agua, provienen del sistema solar exterior, mientras los meteoritos "no carbonosos", más secos, provienen del sistema solar interior.

Si bien los estudios anteriores han demostrado que los materiales carbonosos probablemente fueron los causantes de entregar el agua a la Tierra, se desconocía cuándo y cómo llegaron, y por tanto el agua, llegó a nuestro planeta.

“Hemos utilizado isótopos de molibdeno para responder a esta pregunta, pues permiten distinguir el material carbonoso y el que no lo es, y como tal representa una ‘huella genética’ del material del sistema solar exterior e interior”, explicó Gerrit Budde, del Instituto de Planetología en Münster y autor principal del estudio.

Las mediciones realizadas por los investigadores de Münster muestran que la composición isotópica del molibdeno de la Tierra se encuentra entre las de los meteoritos carbonosos y los que no lo son, lo que demuestra que parte de ese elemento químico en el planeta se originó en el sistema solar exterior. En este contexto, sus propiedades químicas tienen un papel clave porque, como es amante del hierro, la mayor parte está en el núcleo del planeta.

"El molibdeno, al que se puede acceder hoy día en el manto de la Tierra, se origina en las últimas etapas de la formación del planeta, mientras el de las fases anteriores está completamente en el núcleo", sostuvo Christoph Burkhardt, segundo autor del estudio.

Los resultados de los científicos muestran, por primera vez, que el material carbonoso del sistema solar exterior llegó tarde al planeta.

Pero van un paso más allá. Muestran que la mayor parte del molibdeno en el manto de la Tierra fue suministrada por el protoplaneta Theia. Sin embargo, dado que una gran parte de ese elemento en el manto del planeta se origina en el sistema solar exterior, esto significa que ese cuerpo también se formó allí. Según los científicos, la colisión proporcionó material carbonoso suficiente para dar cuenta de la cantidad total de agua en la Tierra.

“Nuestro enfoque es único porque, por primera vez, permite asociar el origen del agua en la Tierra con la formación de la Luna.

"En pocas palabras, sin el satélite probablemente no habría vida en la Tierra", afirmó Thorsten Kleine, profesora de planetología en la Universidad de Münster.

Evidencia química y física

Por otra parte, por primera vez, un estudio interdisciplinario mostró evidencia química, física y material de la formación de agua en la Luna.

Si bien los descubrimientos recientes de sondas como Prospector Lunar y Satélite de Detección y Observación de Cráteres Lunares sugieren la existencia de hielo de agua en los polos del satélite, su origen sigue siendo incierto.

Ralf I. Kaiser y Jeffrey Gillis-Davis, del Intituto de Geofísica y Planetología de Hawai, diseñaron los experimentos para probar la sinergia entre los protones de hidrógeno del viento solar, los minerales lunares y los impactos de micrometeoritos.
Desinformémonos

Publicado enMedio Ambiente
Los elementos de la tabla periódica sólo son 5% de lo que compone el universo

La historia de la galaxia es compleja; aunque se conoce a grandes rasgos, faltan muchos detalles. Por ello, se requiere hacer mejores observaciones y desarrollar la física necesaria para entender lo que las estrellas pueden contarnos, afirmó ayer Silvia Torres Castilleja, investigadora emérita del Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

En la conferencia Evolución química de la galaxia, celebrada en la Facultad de Química, la astrónoma explicó que los elementos químicos identificados en la tabla periódica son sólo 5 por ciento de lo que compone el universo. El resto, es materia y energía oscura que "aún no sabemos qué es, si yo se los pudiera explicar, me darían un Premio Nobel", aseguró la ex presidenta de la Unión Astronómica Internacional.

Agregó que para entender cómo se han modificado los gases y elementos en la Vía Láctea, nuestra galaxia, cuál es la historia de formación de las estrellas y cómo se han ido modificando, los astrónomos en el mundo buscan determinar con precisión cuál es la abundancia de los distintos elementos químicos presentes en las nebulosas planetarias.

La importancia del estudio de los gases de las nebulosas radica en que estos guardan información de los que dieron origen y formación a la estrella primaria.

Para explicarlo con un objeto más conocido y cercano al hombre, la especialista habló del proceso de vida del Sol, que transforma su hidrógeno en helio en el centro desde hace 4 mil 600 millones de años. Se estima que esta fase durará otros 5 mil millones de años, luego tardará otros 2 mil millones de años para quemar todo ese elemento químico y convertirlo en carbón, después perderá las capas externas y la parte central se convertirá en una enana blanca, una estrella muy concentrada. El gas que haya perdido se alejará, nunca regresará y se irá al espacio. A este conjunto de estrella caliente y gas que la rodea se le denomina nebulosa planetaria.

Cantidad y diferencia de los gases

Aunque los astrónomos ya comprenden cómo funciona una nebulosa y que estos gases dan origen al nacimiento de nuevas estrellas, aún desconocen los detalles, como la cantidad de esos compuestos y la diferencia de los que expulsan.

Silvia Torres sostuvo que cada uno de los elementos químicos en sus determinados estados de ionización tienen una firma única, algo parecido a una huella digital, que ayuda a determinar su composición y aporta información sobre el futuro que les espera a las estrellas.

En los primeros millones de años del universo sólo se formaron dos elementos químicos, el hidrógeno (H) y el helio (He), además de mínimas cantidades de litio (Li), berilio (Be) y boro (B), mientras los demás elementos se fueron formando en el interior de las estrellas. En las nebulosas planetarias se forman constantemente nuevas cantidades de helio, carbón (C) y nitrógeno (N).

Indicó que la vida media de una nebulosa es muy breve en términos astronómicos, entre 10 y 30 mil años, una ínfima fracción de los más de 10 mil millones de años que puede tener de vida un astro como el Sol.

Una mujer gana por primera vez el ‘Nobel’ de matemáticas

 La estadounidense Karen Uhlenbeck se lleva el Premio Abel por sus revolucionarias investigaciones en la intersección con el mundo de la física

Hace medio siglo, la estadounidense Karen Uhlenbeck, por entonces una joven y prometedora matemática, se puso a buscar un empleo, tras dos breves trabajos temporales como profesora en el Instituto de Tecnología de Massachusetts y en la Universidad de Berkeley. “Me dijeron que nadie contrataba a mujeres, porque las mujeres debían estar en casa y tener bebés”, recordó en un libro en 1997. Hoy, la Academia de Ciencias y Letras de Noruega ha decidido conceder a Uhlenbeck el Premio Abel 2019, dotado con unos 600.000 euros y considerado el Nobel de las matemáticas.


"Apenas me lo puedo creer. Estoy profundamente agradecida", ha explicado Uhlenbeck este martes a EL PAÍS en un correo electrónico. "Pertenezco a la primera generación de mujeres que podían esperar una progresión profesional. Quizá no igual que los hombres, pero las puertas ya no estaban cerradas. En las décadas de 1960 y 1970, cuando se eliminaron las barreras legales para avanzar, esperábamos que las mujeres y las minorías entrarían por las puertas y ocuparían el lugar que les corresponde, al menos en el mundo académico. Quedó demostrado que no era tan fácil, pero se ha conseguido un progreso tremendo, al menos para las mujeres. Las jóvenes matemáticas de hoy son un grupo de talento impresionante y diverso. Espero haber contribuido, a mi manera, junto a otras personas, a abrir estas puertas cerradas y a mantenerlas abiertas de par en par", añade la galardonada.


“Soy matemática. Los matemáticos hacemos investigaciones exóticas, así que es difícil describir exactamente lo que hago en términos sencillos”, reconocía en el mismo libro de 1997 la científica, profesora emérita de la Universidad de Texas en Austin. Uhlenbeck, nacida en Cleveland hace 76 años, ha trabajado con ecuaciones en derivadas parciales, desarrolladas originalmente por la necesidad de describir fenómenos como el electromagnetismo, pero que ahora se utilizan en multitud de contextos, como el estudio de las formas del espacio en varias dimensiones.


La matemática estadounidense es la primera mujer que recibe el Premio Abel, creado en 2002 para celebrar el bicentenario del nacimiento del matemático noruego Niels Henrik Abel. Otros 19 hombres han ganado el galardón desde entonces. Ya en 1988, Uhlenbeck denunciaba que la discriminación explícita no era el único obstáculo en su disciplina. “Uno de los problemas más serios que tienen las mujeres es hacerse a la idea de que existe una sutil falta de aceptación hacia ellas y que tienen que actuar en consecuencia”, alertó. "No puedo pensar en una mujer matemática para quien la vida haya sido fácil. Los esfuerzos heroicos tienden a ser la norma", explicó.


El nombre de soltera de la matemática es Karen Keskulla, pero se quedó con el apellido de su primer marido, el bioquímico estadounidense Olke Uhlenbeck, que le dejó otras huellas. “Los padres de mi primer marido eran viejos intelectuales europeos y mi suegro era un físico famoso [el holandés George Uhlenbeck]. Fueron muy influyentes para mí. Tenían una actitud ante la vida diferente de la de los estadounidenses. Recuerdo a mi suegra leyendo a Proust en francés y dándome la versión en inglés”, ha escrito Uhlenbeck, que también es profesora visitante en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton. “Mis suegros valoraban el mundo intelectual de una manera que mis padres no hacían: mis padres valoraban las cosas intelectuales, pero creían que ganar dinero era más importante”.


La personalidad de Uhlenbeck ha facilitado su éxito en diferentes campos de las matemáticas. “Me aburro con las cosas que ya entiendo”, ha afirmado. “La investigación de Uhlenbeck ha permitido avances revolucionarios en la intersección de las matemáticas y la física”, ha aplaudido en un comunicado el físico Paul M. Goldbart, compañero en la Universidad de Texas. “Sus ideas pioneras tienen aplicaciones en una gran variedad de temas fascinantes, desde la teoría de cuerdas, que puede ayudar a explicar la naturaleza de la realidad, a la geometría del espacio-tiempo”.


La iraní Maryam Mirzajani se convirtió en 2014 en la primera mujer que ganaba la medalla Fields, el otro galardón más prestigioso de las matemáticas. Este premio, reservado a menores de 40 años y por lo tanto menos equiparable al Nobel, es concedido desde 1936 por la Unión Matemática Internacional. Mirzajani, nacida en Teherán en 1977 y profesora en la Universidad de Stanford (EE UU), murió en 2017 por un cáncer de mama. Entonces, el presidente de Irán, Hasan Rohaní, y varios periódicos locales publicaron la noticia con fotos de la fallecida sin el velo obligatorio para las mujeres iraníes, un hecho histórico en el país.


El matemático Daniel Peralta subraya que el trabajo de Karen Uhlenbeck ha sido esencial para entender las superficies mínimas, como las formadas por las pompas de jabón, cuando se consideran muchas dimensiones del espacio. “A partir de cuatro dimensiones, las técnicas clásicas fallan y surgen singularidades”, detalla Peralta, del Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT), en Madrid. “Las técnicas desarrolladas por Uhlenbeck están en la caja de herramientas de cualquier geómetra. Es una ganadora fabulosa”, celebra Alberto Enciso, también del ICMAT.


“El reconocimiento de los logros de Uhlenbeck debería haber sido infinitamente mayor, ya que su trabajo ha conducido a algunos de los avances en matemáticas más espectaculares de los últimos 40 años”, ha declarado en un comunicado el físico Jim Al-Khalili, miembro de la Royal Society de Londres.


“Soy consciente de que soy un modelo para las mujeres jóvenes en el campo de las matemáticas. Y, en parte, por eso estoy aquí. Sin embargo, es difícil ser un modelo, porque lo que realmente tienes que hacer es mostrar a los estudiantes que una persona imperfecta puede triunfar", reflexionaba Uhlenbeck en el libro Viajes de mujeres en ciencia e ingeniería: no hay constantes universales (Temple University Press, 1997). "Todo el mundo sabe que si una persona es inteligente, divertida, guapa o bien vestida tendrá éxito. Pero también es posible triunfar con todas tus imperfecciones. Yo necesité mucho tiempo para darme cuenta de esto”.

Por MANUEL ANSEDE
19 MAR 2019 - 20:09 CET

La decepcionante historia de los rusos que mandaron un electrón al pasado

Esta semana, muchos medios han publicado que un grupo de científicos habían logrado revertir el tiempo. Lo que han conseguido es mucho menos excitante.


En los últimos días, medios de todo el mundo han contado cómo un grupo de científicos rusos ha logrado revertir el tiempo. Sería un pequeño paso para construir una máquina que tendría un valor incalculable para los nostálgicos, los arrepentidos o los insatisfechos con el pasado, pero la posibilidad de viajar al ayer parece tan alejada como hace diez días.


La mayor parte de las leyes de la física no distinguen entre avanzar hacia el futuro o hacia el pasado. Si se observan los movimientos de rotación del sistema solar, las mismas leyes servirían para explicar esas órbitas reproducidas en reverso. Sin embargo, desde nuestro punto de vista, el tiempo es algo absoluto e inexorable, que funciona en todo el universo de la misma manera. Esta percepción tiene que ver con nuestra comprensión intuitiva de la segunda ley de la termodinámica. Si una copa de vino se nos cae de la mano y se hace trizas, podrá irritarnos, pero no nos hará pensar que hemos perdido la cabeza. Todo lo contrario sucedería si los trozos de esa copa, de forma espontánea, se volviesen a reunir para ser de nuevo un recipiente.


La segunda ley de la termodinámica dice que un sistema aislado o permanece estable o cambia hacia un estado de mayor desorden: las copas rotas no se reconstruyen, un café encima de la mesa se enfría en lugar de calentarse y los muertos no resucitan. Lo normal es que el universo avance hacia el caos y en esa intuición se sustenta nuestra idea de un tiempo absoluto. Sin embargo, esa ley no es inviolable, y reconoce que el proceso inverso, aunque improbable, no es imposible.


Con esa idea en mente, un grupo de investigadores liderado desde el Instituto Moscovita de Física y Tecnología calculó las probabilidades de que un solo electrón violase esta segunda ley de la termodinámica de forma espontánea, retornase a un estado anterior y, de alguna forma, viajase hacia el pasado. Sus resultados indican que si se observasen 10.000 millones de electrones cada segundo durante los 13.700 millones de años de vida del universo, el fenómeno solo sucedería una vez, e incluso en ese caso, la partícula solo viajaría una diez mil millonésima de segundo hacia el pasado.


En otro experimento, los científicos utilizaron un ordenador cuántico de IBM para “enviar un electrón al pasado”. Pero en realidad la operación se parece más a una simulación computacional que a Marty McFly viajando a los años 50 para salvar el matrimonio de su padre. Según explica el investigador del Instituto de Física Teórica (IFT) de Madrid Germán Sierra, “los autores de este trabajo proponen que en mecánica cuántica es posible diseñar un algoritmo que invierte la dirección del tiempo de un estado cuántico particular y lo ilustran empleando el ordenador cuántico de la IBM con 5 qubits”. Para conseguirlo, simulan una operación que cambia el signo de la fase de la función de onda que describe el estado del sistema. En esta operación abstrusa “consiste ir hacia atrás en el tiempo en mecánica cuántica”, señala Sierra.


Incluso en el caso de que lo logrado tuviese alguna relevancia para el viaje en el tiempo, los autores del trabajo, que se publica en la revista Scientific Reports, lograron sus resultados planteando una situación artificial que solo funciona en el estrecho ámbito del experimento. “El problema es que la operación que construyen estos autores es ad hoc, es decir que depende del estado elegido y viola el principio de superposición de estados, que es fundamental en la mecánica cuántica”. “En términos matemáticos, la inversión del tiempo en cuántica es una operación antiunitaria y ellos la realizan mediante una transformación unitaria, algo que solo se puede hacer para un estado particular, pero no para todos los estados del sistema”, añade.


Además de las críticas a las conclusiones poco fundadas que se sacan de los resultados del equipo, algunos investigadores han comentado con extrañeza que se destaque en el mismo titular del artículo científico que se ha realizado con un ordenador concreto de IBM, el primer computador cuántico comercial. “Si estás simulando en tu ordenador un proceso en el que el tiempo es reversible, entonces puedes revertir la dirección del tiempo solo revirtiendo la dirección de tu simulación”, aseveraba el director del Centro de Información Cuántica de la Universidad de Texas en Austin (EE UU) en MIT Technology Review. “Después de un rápido vistazo al artículo, confieso que no entiendo por qué esto se vuelve más profundo si la simulación se lleva a cabo en el ordenador cuántico de IBM”, ironizaba. “El artículo es correcto y sugerente, pero no creo que represente un avance fundamental”, asegura Sierra. “Y tampoco entiendo por qué le pone énfasis en el ordenador de IBM, que para hacer lo que han hecho no hace falta”, remacha el investigador del IFT.


El pasado está más lejos que el futuro


La idea de una máquina del tiempo se hizo popular gracias a la novela titulada así que H. G. Wells publicó en 1895, pero fue Albert Einstein quien a partir de 1905 empezó a ofrecer herramientas intelectuales que permitían especular sobre un viaje en el tiempo en el mundo real. Según la teoría de la relatividad especial, el tiempo se acelera y se ralentiza dependiendo de la velocidad relativa a la que uno se mueve con respecto a cualquier otra cosa. Si una persona parte desde la Tierra en una nave que viaja a la velocidad de la luz, envejecerá mucho más despacio que un amigo que se haya quedado en la Tierra.


El físico alemán entendió que el ahora es local y la idea de un tiempo absoluto, que se había aceptado como norma desde Isaac Newton, se resquebrajó aún más cuando la teoría de la relatividad general mostró que la gravedad hace que el tiempo se curve. Este fenómeno, en su versión más extrema, haría que el tiempo de otro viajero espacial orbitando en la proximidad de un agujero negro pareciese detenerse. Aunque no para él. El explorador tendría la sensación de envejecer al mismo ritmo que siempre, pero cuando regresase a casa podría ver que allí el tiempo había transcurrido mucho más rápido y todos sus seres queridos estarían ya muertos o mucho más envejecidos que él.


Esto, de alguna manera, sería parecido a desplazarse al futuro, aunque la percepción del viajero sería bastante distinta de la de utilizar una máquina para dar saltos en el tiempo. La teoría de Einstein también permite, en principio, viajar al pasado a través del espacio tiempo, circulando por túneles abiertos en ese tejido espaciotemporal, pero muchos dudan de que la posibilidad no sea fruto de algún defecto en la propia teoría. Por el momento, habrá que seguir viviendo con cuidado, porque retroceder en el tiempo para arreglar nuestros desaguisados pretéritos parece un sueño muy lejano.


 Por qué no se puede poner una multa de tráfico a un electrón


Explicado de un modo burdo, los físicos tienen dos herramientas para entender cómo funciona el universo. En las grandes escalas, las de las estrellas y los planetas y en general el mundo que percibimos a simple vista, la teoría de la relatividad general funciona a la perfección. La cosa se complica cuando descendemos a las escalas microscópicas. Para entender el extraño comportamiento de partículas como los electrones es necesaria la mecánica cuántica, que explica un mundo con el que no tenemos relación directa y nos resulta muy poco intuitivo.


Una forma de entender la diferencia entre ambos mundos la ofrece Germán Sierra con un chiste. Para que Tráfico nos ponga una multa, es necesario que nos hagan una foto en la que se puede ver dónde estamos y a qué velocidad vamos. Como a nosotros nos aplica la física de Newton, tráfico puede sancionarnos, pero eso no sucede con un electrón. Con ellos, regidos por la mecánica cuántica, hay que elegir entre conocer su velocidad o su posición, algo que haría imposible ponerles una multa de tráfico. El ejemplo muestra las reglas diferentes que afectan a ambos mundos y explica por qué en ocasiones las explicaciones populares sobre la física cuántica, apoyadas en metáforas basadas en el mundo real, pueden ser confusas.


La más famosa de estas metáforas es el experimento mental que planteó Erwin Schrödinger en 1935. En él, se introducía un gato en una caja de acero junto a una pequeña cantidad de material radiactivo. La cantidad era tan pequeña que solo existía un 50% de posibilidades de que durante la hora siguiente uno de los átomos decayese. Si eso sucedía, se activaría un mecanismo que llenaría la caja de ácido cianhídrico y el gato moriría.


De acuerdo con los principios de la mecánica cuántica, durante el tiempo que durase el experimento, el gato estaría vivo y muerto al mismo tiempo, resultado de un fenómeno conocido como superposición. Sin embargo, esa circunstancia cambiaría cuando abriésemos la caja para acabar con la incertidumbre. En ese momento, de vuelta a la realidad de la física clásica, el gato estaría o vivo o muerto. En realidad, el gato hacía las veces de una partícula microscópica a la que aplican normas distintas que al animal. Un gato jamás estará vivo y muerto al mismo tiempo.

17 MAR 2019 - 02:32 COT

 

Proyectan un colisionador 10 veces más potente que el LHC

La colaboración Future Circular Collider (FCC) presentó su Informe de diseño conceptual. El objetivo final es proporcionar un anillo acelerador de protones superconductor de 100 kilómetros, con energía de hasta 100 teraelectronvoltios (TeV), lo que significa un orden de magnitud más poderoso que el LHC, explica en un comunicado el director de aceleradores y tecnología del CERN, Frédérick Bordry.

El costo de este gran colisionador circular de electrones y positrones estaría en cerca de nueve mil millones de euros, incluidos otros cinco mil millones para la obra de ingeniería civil en un túnel de 100 kilómetros.


El FCC proporcionaría colisiones electrón-positrón, protón-protón e ión-ion a energías e intensidades sin precedente, con la posibilidad de colisiones electrón-protón y electrón-ión.
La línea de tiempo del FCC prevé comenzar con una máquina de electrón-positrón, igual que LEP precedió al LHC. Esto permitiría que un programa rico beneficie a la comunidad de física de partículas a lo largo del siglo XXI, detalló Bordry.


Usando imanes superconductores de campo alto de nueva generación, el colisionador de protones de la FCC ofrecería una amplia gama de nuevas oportunidades de física. Alcanzar energías de 100 TeV y más allá permitiría estudios precisos de cómo una partícula de Higgs interactúa con otra de ellas, y una exploración completa del papel de la simetría electrodébil que emerge en la historia de nuestro universo.

También permitiría acceder a escalas de energía sin precedente en busca de nuevas partículas masivas, con múltiples oportunidades para grandes descubrimientos. Además, colisionaría iones pesados, manteniendo un rico programa de física de iones pesados para estudiar el estado de la materia en el universo primitivo.
Poderosa fábrica de Higgs


Los colisionadores de protones han sido la herramienta elegida durante generaciones para aventurar nueva física a la escala más pequeña. Un gran colisionador de protones presentaría un gran avance en esta exploración y extendería de manera decisiva el programa de física más allá de los resultados proporcionados por el LHC y un posible colisionador de electrón-positrones, dijo el director de investigación y computación del CERN, Eckhard Elsen.


Una máquina de electrón-positrón de 90 a 365 GeV con alta luminosidad podría ser un primer paso. Un colisionador de este tipo sería una fábrica de Higgs muy poderosa, que permite detectar procesos nuevos y raros y medir las partículas conocidas con precisiones que nunca antes se habían logrado. Estas medidas precisas proporcionarían una gran sensibilidad a posibles desviaciones mínimas de las expectativas del modelo estándar, lo que sería un signo de nueva física.


Este colisionador serviría a la comunidad física mundial entre 15 y 20 años. El programa de física podría comenzar en 2040, al final del LHC de alta luminosidad. El costo estimado para una máquina de protones superconductores que luego usaría el mismo túnel es de alrededor de 15 mil millones de euros. Esta máquina podría comenzar a funcionar a finales de los años 2050.


Los complejos instrumentos requeridos para la física de partículas inspiran nuevos conceptos, tecnologías innovadoras que benefician a otras disciplinas de investigación y eventualmente encuentran su camino en muchas aplicaciones que tienen un impacto significativo en la economía del conocimiento y la sociedad, destaca el CERN.


Un futuro colisionador circular ofrecería oportunidades extraordinarias para la industria, ayudando a impulsar aún más los límites de la tecnología. También proporcionaría una formación excepcional para una nueva generación de investigadores e ingenieros, subraya.

Los científicos logran teletransportar una puerta cuántica

Los investigadores han demostrado uno de los pasos clave en la construcción de la arquitectura para computadoras cuánticas modulares: la teletransportación de una compuerta cuántica entre dos cúbits (unidad mínima de información cuántica), según demanda.

La teletransportación cuántica es el principio clave de este nuevo trabajo, una característica única de la mecánica cuántica que se utilizó antes para transmitir estados cuánticos desconocidos entre dos partes sin enviar físicamente al estado mismo.

Los investigadores de Yale usaron un protocolo teórico desarrollado en la década de 1990 para demostrar experimentalmente una operación cuántica, o 'puerta', sin depender de ninguna interacción directa.
El equipo de investigación del Yale Quantum Institute de Yale dirigido por el investigador principal Robert Schoelkopf y el exestudiante de posgrado Kevin Chou está investigando un enfoque modular para la computación cuántica.


La modularidad ha demostrado ser una estrategia poderosa para construir sistemas complejos, dicen los investigadores. Una arquitectura modular cuántica consiste en una colección de módulos que funcionan como pequeños procesadores cuánticos conectados a una red más grande.


Los investigadores de Yale están a la vanguardia y han realizado un trabajo pionero en informática cuántica con circuitos superconductores.


Los cálculos cuánticos se realizan a través de bits delicados de datos llamados cúbits, que son propensos a errores, para corregirlo, los cúbits lógicos son monitoreados por cúbits auxiliares que detectan y corrigen los errores de forma inmediata.


"Nuestro experimento es también la primera demostración de una operación de dos cúbits entre cúbits lógicos", dijo Schoelkopf.

Miércoles, 01 Agosto 2018 07:09

Con el Universo en la palma de la mano

Con el Universo en la palma de la mano

Es el físico teórico más citado en el mundo. Recibirá en noviembre la prestigiosa Medalla Lorentz, de los Países Bajos y una escalera hacia el Nobel. Propuso la Conjetura de Maldacena en la que reúne las teorías de la relatividad y de la mecánica cuántica.

En 2018 la “Conjetura de Maldacena” cumplirá 21 años. Esta propuesta tuvo la virtud de buscar explicar los fenómenos del Universo a partir de los aportes de la Teoría de la Relatividad General desarrollada por Albert Einstein –que describe el comportamiento de objetos muy grandes, como estrellas, planetas y galaxias– y la mecánica cuántica del también célebre Max Planck –que explora los fenómenos y laberintos del mundo subatómico–. En la actualidad, Juan Martín Maldacena es el físico teórico más citado en el mundo con más de 15 mil citas y ello no constituye un dato menor; por el contrario, se trata de una excelente muestra de cómo sus trabajos han despertado las curiosidades de cerebros estacionados a lo largo y lo ancho del globo.


Maldacena estudió física en la Universidad de Buenos Aires y en el Instituto Balseiro de la Universidad de Cuyo. Fue el profesor vitalicio más joven de la historia de Harvard y desde 2001 se desempeña como profesor en el Institute for Advanced Study de la Universidad de Princeton, institución donde también realizó su doctorado y en la que trabajó nada menos que el propio Einstein. Recientemente obtuvo la Medalla Lorentz, reconocimiento de prestigio internacional que –cada cuatro años desde 1925– entrega la Real Academia de Artes y Ciencias de Países Bajos. Aunque este científico tiene más pergaminos que años –forma parte de la Academia Nacional de Ciencias y la Academia Mundial de Ciencias (TWAS, por sus siglas en inglés)– el galardón constituye una distinción especial. ¿Por qué? Porque en muchos casos funciona como un paso previo al Nobel: de los 21 premiados, 11 se llevaron el trofeo sueco.


La Medalla será entregada el 19 de noviembre “por sus aportes en el campo de la física teórica, por sus contribuciones en la teoría cuántica de campos y la gravedad cuántica”. A continuación narra de qué se tratan, cómo se relacionan y cuáles son las implicancias de estos conceptos que se escapan de una cabeza argentina y pretenden explicarlo todo, incluso, aquello que no podemos ver.


–¿En qué sentido unificar la teoría de la relatividad y la física cuántica podrían ayudar a comprender los fenómenos del Universo?


–Resulta fundamental para describir el inicio del Big Bang y para entender qué pasa en el interior de los agujeros negros. En ambos casos, el Universo (o parte de él) se hace muy chico y es necesario incorporar la mecánica cuántica a la gravedad de Einstein. Mientras la gravedad es importante para objetos pesados; la mecánica cuántica sirve para explorar objetos pequeños. En este sentido, la mayor parte de los objetos ordinarios, o bien son pesados, o bien son chicos. Como resultado es posible afirmar que en el principio del Big Bang todo el Universo –que es muy “pesado”– también era muy pequeño.


–¿De qué manera su propia “Conjetura” ha contribuido al respecto?


–La conjetura, por ahora, no ha servido para esto; aunque puede funcionar para comprender otras cosas. En principio, nos permite describir agujeros negros si los vemos desde el exterior, incluyendo los efectos cuánticos, como la radiación que Stephen Hawking descubrió. También sirve para traducir problemas cuánticos complicados en problemas gravitatorios simples. Desde 1997, cuando la propuse, se ha entendido mejor y mejor y ello ha permitido reflexionar acerca de nuevas aplicaciones para otras áreas de la física; aunque hoy se sigue estudiando.


–¿Algún ejemplo?


–A partir de estos aportes se torna posible vincular agujeros negros con fluidos compuestos de partículas muy interactuantes, con interacciones complejas. Heráclito afirmó que el tiempo es como un río. En este caso, vemos al espacio-tiempo alrededor de un agujero negro como un fluido.


–¿Y cómo es el Universo desde esta perspectiva?


–Los efectos cuánticos más relevantes para la forma del Universo son los que ocurrieron al principio. Según la cosmología actual, el Universo comienza muy sencillo y casi homogéneo, con pequeñas fluctuaciones en sus geometrías. Se cree que estas fluctuaciones reflejan fluctuaciones cuánticas; que son fundamentales ya que dieron origen, entre otras cosas, a la formación de galaxias y estrellas. Con las teorías actuales se puede ir hacia atrás en el tiempo hasta llegar al momento en que las leyes conocidas dejan de ser válidas. Aún no sabemos si el tiempo se originó allí o si hubo algo antes.


En este punto, ¿cómo se cruzan ciencia y religión? Ambos espacios se preguntan por el origen.


–Sí, pero las preguntas no son las mismas. Quizás en el futuro podamos entender qué ocurrió en el principio del Universo, conforme a nuevas leyes de la física; pero aún quedarían las preguntas del sentido último del todo. Además, la mayor parte de la práctica de la religión pasa por la posición del individuo en el Universo y de las relaciones con los demás. Georges Lemaitre, sacerdote católico que tuvo contribuciones medulares en la teoría del Big Bang, por ejemplo, señalaba que la religión estaba más cerca de la psicología que de la cosmología.


–La física se constituye a partir de aportes teóricos y de comprobaciones experimentales. Ambos espacios se retroalimentan de manera constante y fructífera. ¿Cómo se conjugan en su trabajo?


–La física se basa en experimentos y utilizamos teorías para describir, comprender y reflexionar acerca de sus resultados. Además, esas mismas teorías pueden ser extrapoladas a situaciones en donde todavía no se han hecho los experimentos. Mis trabajos consisten en entender mejor las teorías conocidas y preguntarse cómo tratar de extenderlas al régimen en que los efectos cuánticos son importantes para el comportamiento del espacio-tiempo. Son teorías que, por el momento, no han sido comprobadas experimentalmente.


–Además, podría llevar mucho tiempo. Si tuviera que argumentarlo de manera sintética: ¿por qué es tan importante describir los fenómenos del Universo?


–En muchas ocasiones comprender un fenómeno puede ocasionar el surgimiento de nuevas aplicaciones tecnológicas. No obstante, desde mi perspectiva, la motivación va más allá de la tecnología. Entender cómo funciona el Universo que nos alberga es parte de una aventura cultural de la cual somos parte. De hecho, los que vinieron antes que nosotros hicieron descubrimientos que nos permiten apreciar mejor cómo funciona la naturaleza. ¿Qué son las estrellas? ¿cómo está compuesta la materia? fueron algunos de los interrogantes centrales sin los cuales hoy no podríamos avanzar. En efecto, a nosotros nos toca descubrir algo nuevo para las generaciones siguientes.


–¿Qué es lo que más le gusta y lo que menos le gusta de ser físico?


–Lo que más me gusta es encontrar fenómenos nuevos, descubrir y enterarme de descubrimientos sorprendentes e inesperados que hacen otros investigadores. Entender a un nivel mucho más detallado cómo funciona la naturaleza. Lo que menos me gusta es que, pese a que las investigaciones generan aplicaciones, en muchos casos no son inmediatas.


–Y ello puede despertar algunas críticas. Por otra parte, al principio lo mencionaba: ¿cómo fue trabajar con Stephen Hawking?


–Fue interesante poder observar de primera mano cómo pensaba y se comunicaba. También tuve la oportunidad de trabajar con otros científicos que, aunque no constituyen celebridades mediáticas, son muy brillantes.


–¿El reconocimiento de la Medalla Lorentz es un premio al esfuerzo, al talento, o bien, una combinación de ambos?


–En la ciencia, como en muchas otras ocupaciones, la persistencia, la paciencia y la motivación son más importantes que el talento. Por otra parte, conozco muchos investigadores que están haciendo trabajos muy buenos desde la Argentina.


–Sin embargo, nuestros investigadores no la están pasando nada bien en la actualidad.¿Cómo estimular vocaciones científicas en este marco? ¿Y qué hacer con el magro aporte privado? En EE.UU. es distinto.

–Tiendo a pensar que al mejorar la educación en general y al aumentar el nivel de cultura, las vocaciones se darán naturalmente. En una economía estable y generalmente saludable, las empresas están motivadas a invertir en investigación para no quedarse atrás de la competencia, para desarrollar nuevos productos. En EE.UU., en algunos campos, los privados también financian investigaciones básicas para desarrollar contactos con las universidades y tener oportunidades de aprovechar nuevos descubrimientos.


–Por último, ¿sueña con ganar el Nobel o no le interesa tanto? Ya sabemos lo que ocurrió con buena parte de los que obtuvieron la Medalla Lorentz como antesala.


–Hay muchos otros que se lo deberían ganar antes que yo. Además creo que es más importante tratar de hacer buenos trabajos que enfocarse en premios o reconocimientos, sobre todo, porque constituyen eventos secundarios que pueden depender de otros factores que no dependen necesariamente de mí.


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“Las ondas gravitacionales nos dirán qué pasó una fracción de segundo después del Big Bang”

El 'padre' del experimento LIGO explica cómo el fenómeno predicho por Einstein puede explicar las mayores incógnitas sobre el universo

 Barry Barish fue el primero de su familia en ir a la universidad. Su padre, estadounidense hijo de inmigrantes judíos, se quedó huérfano a los 12 años y tuvo que ponerse a trabajar para apoyar a la familia. Su madre recibió una beca para estudiar en la Universidad de Nebraska, pero su padre no le dejó ir. Fue ama de casa toda su vida.

Al estallar la II Guerra Mundial el padre de Barish entró a trabajar en la fábrica de aviones cerca de Omaha, donde se construyeron los bombarderos que lanzaron las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, entre muchos otros. Terminada la guerra la familia se mudó a California. Barish iba para ingeniero, pero cuando entró en la Universidad de California en Berkeley se estaban descubriendo nuevas partículas elementales y quedó cautivado por las posibilidades de entender “de qué estamos hechos”.


En 1994 Barish —que ya era profesor de física en Caltech— consiguió el trabajo de su vida: director del observatorio de Ondas Gravitacionales por Interferometría Láser (LIGO), un experimento al límite de la tecnología existente. Según la teoría de la relatividad de Einstein, las estrellas que colapsan, las estrellas de neutrones y los agujeros negros liberan parte de su masa en forma de ondas de gravedad que se expanden por el universo como las ondas de un estanque al caer una piedra. El objetivo de LIGO, con un coste total de 1.100 millones de dólares, era captar esas señales. Bajo las órdenes de Barish (Omaha, 1936), LIGO pasó a ser una colaboración internacional en la que trabajan unos 1.000 científicos de 18 países, incluida España.


El 14 de septiembre de 2015 a las 5:51 de la mañana hora local, el detector LIGO en Livingston, Luisiana, captó una señal. Siete milésimas de segundo después, el detector de LIGO en Hanford (Washington) —a más de 3.000 kilómetros de distancia— detectó una señal idéntica. Era la primera onda gravitacional de la historia, producida hace 1.300 millones de años por dos agujeros negros que se fusionaron liberando una energía equivalente a tres estrellas como el Sol. Al llegar a la Tierra la señal era tan débil que apenas produjo un movimiento en los haces de luz láser menor que una billonésima de centímetro.


El 3 de octubre de 2017, Barish recibió el premio Nobel de Física junto a Rainer Weiss y Kip Thorne por el descubrimiento de las ondas gravitacionales. De visita en Madrid para impartir una conferencia en la Fundación Ramón Areces, el físico explica en esta entrevista la importancia de este descubrimiento y critica que la ciencia se ha vuelto demasiado conservadora como para conseguir descubrimientos realmente rompedores.


Pregunta. La academia dijo que las ondas gravitacionales “abren la puerta a nuevos mundos jamás observados”. ¿Por qué?


Respuesta. Todo lo que sabíamos de astronomía antes de 1608 era a través de la observación del cielo a ojo desnudo. En esa fecha se inventó el primer telescopio. Galileo lo usó para observar Júpiter y vio que tenía cuatro lunas, hay más, pero él vio cuatro. Fue el inicio de la astronomía. Desde entonces hemos aprendido muchísimo del universo usando telescopios cada vez más grandes, capaces de observar en varios espectros. Pero todo lo que sabemos viene de las interacciones electromagnéticas. Las ondas gravitacionales no tienen nada que ver con esas interacciones, sino con efectos gravitatorios. Por primera vez miramos el universo de una forma totalmente nueva.


P. ¿Cómo va a evolucionar este nuevo campo?


R. Lo primero que hemos observado han sido fusiones de agujeros negros y estrellas de neutrones. Pero hay muchos otros fenómenos que deben producir ondas gravitacionales, por ejemplo una supernova, el colapso de una estrella. Otro es un púlsar, una estrella de neutrones en rotación. El más interesante de todos son las señales del origen del universo. Todos queremos saber qué sucedió en los primeros instantes tras el Big Bang [hace 13.700 millones de años]. El problema es que la radiación electromagnética solo te permite observar hasta 400.000 años después del Big Bang, más allá los fotones son absorbidos. Las ondas gravitacionales no son absorbidas, con lo que puedes usarlas para entender qué pasó realmente. ¿Cómo se formaron las primeras partículas, cómo sucedió la inflación del universo?, por ahora solo tenemos conjeturas. Si podemos llegar a la primera fracción de segundo, sabremos cómo comenzó todo. Para esto necesitamos experimentos diferentes a los actuales. Creo que tardaremos 50 o quizás 100 años en conseguirlo, pero es un objetivo claro.


P. ¿Qué otras grandes preguntas se pueden responder estudiando las ondas gravitacionales?


R. En física estamos en una situación muy embarazosa porque tenemos dos teorías fantásticas. Una, inventada por Einstein, explica las grandes distancias y que funciona a la perfección hasta el momento. Hay una segunda teoría, la teoría cuántica de campos, que describe a la perfección qué sucede cuando las partículas elementales chocan entre sí. El problema es que solo puede haber una teoría de la física, no dos Los científicos han intentado unificarlas durante décadas sin ningún éxito. Necesitamos pistas experimentales de dónde puede estar la intersección entre ambas. La posibilidad más interesante son los agujeros negros. Ahora que podemos estudiar mejor estos cuerpos gracias a las ondas gravitacionales tenemos que estar muy atentos de lo que sucede tanto en lo cuántico como en lo referente a la relatividad. Mi esperanza es que las pistas que necesitamos vengan de las ondas gravitacionales que emiten los agujeros negros.


P. ¿Podrán las ondas decir qué es la materia oscura y la energía oscura?


R. Sabemos tan poco de la energía oscura que no sabemos qué hacer con ella. En materia oscura sí hay muchos experimentos que intentan mostrar qué es. Si miras los progresos en física que hemos hecho en la última década, los más interesantes han sido en neutrinos, en el CERN que descubrió el bosón de Higgs, responsable de la masa, y las ondas gravitacionales. Los tres requieren grandes instalaciones de alta tecnología. Probablemente esto siga siendo así en el futuro. El problema es cómo hacer experimentos a gran escala que puedan hacer descubrimientos rompedores dentro de un sistema científico en el que es tan complicado conseguir financiación y que tiende al conservadurismo, que tiene aversión al riesgo, de forma que solo es posible lograr descubrimientos pequeños y progresivos. No hacemos muchos experimentos que fallan. Deberíamos hacer muchos más. Nos haría progresar más rápido.


P. ¿Qué perspectivas tiene la ciencia en EE UU bajo el Gobierno de Donald Trump?


R. Mi mayor temor no es que Trump deje de financiar la ciencia , sino que cancele proyectos específicos en áreas en las que tiene un sesgo claro, como el cambio climático. Para él la ciencia no es una prioridad, pero tampoco creo que la destruya. Un problema mayor es que no hay ninguna contribución científica en la Administración. No hay científicos, aunque muchos de los problemas que tratan requieren un conocimiento científico.Y esto va más allá de Trump. En todo el congreso de EE UU solo hay un congresista con un doctorado en ciencia, uno entre 600 miembros. Históricamente la mayoría de los congresistas eran empresarios y abogados y eso funcionó durante mucho tiempo, pero ahora que vivimos en una sociedad cada vez más tecnológica y con asuntos que requieren conocimiento científico. No digo que sea una mayoría, pero uno entre 600


P. España tiene un nuevo Gobierno en el que hay un ministro de ciencia, el astronauta Pedro Duque. Una de las prioridades es hacer que la ciencia sea un pilar para el crecimiento económico ¿Qué consejo le daría?


R. Hacemos ciencia por un valor fundamental, la curiosidad humana. Además hay impactos técnicos de la ciencia en la sociedad. Todo país moderno tiene que participar de la tecnología. No puedes depender de otros para obtener tecnología, desde los componentes de un teléfono móvil a los programas informáticos en banca, finanzas y seguridad. España debería participar más en estos campos. Odio cuando los periodistas me preguntan "¿para qué nos sirven las ondas gravitacionales?", pero entiendo el sentido de la pregunta. Si lo miras de forma general es fácil de entender. No debes mirarlo proyecto a proyecto. Cuando estaba en Berkeley en los años 70 había un experimento que demostró la emisión estimulada, otra predicción de Einstein. Nadie supo ver que tendría un gran impacto en nuestras vidas. 10 años después se dieron cuenta de que servía para hacer haces de luz. Hoy es la base de los láseres, una industria de 20.000 millones de dólares. Y es solo un ejemplo cercano. Así te das cuenta de que la pregunta que hay que hacer es ¿para qué nos sirve la investigación básica? Y así es fácil ver.


P. El 99% de los ganadores del Nobel de Física son hombres ¿Ve un problema en esto?


R. En EE UU solo el 10% de las personas que trabajan en física son mujeres. La situación está mejorando, pero despacio. Este año los periodistas nos preguntaron tras la concesión del Nobel ¿por qué sois los tres hombres blancos mayores? Lo de mayores es lógico porque normalmente tardan bastante en darte el Nobel. Pero es embarazoso para las mujeres, porque han pasado las mismas pruebas que los hombres. De alguna manera les cerramos el camino desde que son muy jóvenes y esto es sobre todo cierto en física, donde el porcentaje se mantiene obstinado en el 10%.

10 JUL 2018 - 07:01 COT

Renovarán la casa del Gran Colisionador de Hadrones para mayor eficiencia

En el CERN trabajan en cables e imanes potentes para generar campos magnéticos más intensos

Ginebra

Pronto habrá excavadoras en la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN). El objetivo es aumentar el rendimiento del Gran Colisionador de Hadrones (GCH), en el que los científicos hacen chocar protones a gran velocidad para descubrir secretos del universo.

Este enorme acelerador de partículas se encuentra en un túnel circular de 27 kilómetros, localizado a 100 metros bajo tierra entre Suiza y Francia, a las afueras de Ginebra.

Mañana comienza el proyecto de Alta Luminosidad del GCH, con el que se aumentará el número de colisiones de protones por segundo.

Se tendrán que hacer reformas en el túnel –entre otras cosas– con una inversión de casi mil millones de euros. Por el GCH circulan haces de protones en dos direcciones a una enorme velocidad: cada uno da unas 11 mil vueltas por segundo.

Los investigadores hacen que colisionen en unos puntos determinados, en los que hay instaladas grandes máquinas que detectan esos choques. Así simulan los primeros instantes del big bang para intentar detectar partículas elementales desconocidas que aclaren los misterios como la materia oscura.

Actualmente se producen mil millones de colisiones por segundo, pero los científicos quieren llegar a 5 mil millones. Para lograrlo, por un lado hay que hacer circular más protones. Por otro, los choques deben enfocarse en un espacio mucho menor: ocho micrómetros en lugar de los 16 actuales.

Así aumentan las posibilidades de colisión. En 2025 el acelerador tendrá imanes mucho más potentes y se pondrán a circular más partículas, pero antes hay que excavar y ampliar el túnel.

"Es como renovar una casa. Se pone una nueva calefacción, que es más eficiente, pero para calentar más se necesita más madera y mayores almacenes", explicó el vicedirector del proyecto, Oliver Brüning. Pero en el caso del CERN los retos son inmensos: los físicos tienen planes tan ambiciosos que gran parte del material que se necesita no existe todavía, hay que inventarlo. Muchos de esos trabajos preparatorios se llevan a cabo en una nave en Prévesin, en la frontera franco-suiza.

El pabellón se parece mucho a cualquier taller industrial, con bobinas de cable, tubos, cilindros metálicos, bancos de trabajo, prensas, tornillos y llaves inglesas de todos los tamaños. En las paredes cuelgan planos y los empleados taladran, miden, prueban y ajustan.

Los nuevos cables e imanes tendrán que ser más potentes que los actuales; deben generar campos magnéticos mucho más intensos, así que los ingenieros del CERN tienen que crear cables que puedan soportarlos. Para llevar la electricidad están creando unos de ellos con nuevos materiales, como boruro de magnesio, que es superconductor incluso a elevadas temperaturas.

De esa forma se puede reducir el consumo energético de los imanes, algo que "también es interesante para la industria", explicó Brüning.

Muchos descubrimientos del CERN están presentes en la vida cotidiana, como componentes de teléfonos celulares o procesos de diagnóstico médico, como la tomografía computarizada y, por supuesto, la Internet.

Los trabajos en el túnel sólo pueden hacerse mientras el GCH está parado, ya que las vibraciones de los taladros perjudicarían el trabajo de los sensibles instrumentos. Por lo que comenzarán en la superficie, ya que será desconectado en diciembre para una pausa de dos años.

En 2021 se reiniciará y en 2025 se instalarán cables, imanes e instrumentos que lo convertirán en un equipo de nueva generación.

Lamentan científicos que la nueva teoría de Hawking no pueda probarse

El último estudio del astrofísico británico Stephen Hawking aborda los universos paralelos, un concepto polémico popularizado por la ciencia ficción.

"No estamos limitados a un universo único, pero nuestros descubrimientos demuestran que los universos posibles son mucho menos numerosos" de lo que piensan algunos investigadores, afirma Stephen Hawking en un artículo publicado esta semana en el diario High Energy Physics.

La idea de universos múltiples surge de una teoría que sugiere que cuando el cosmos se creó, con el Big Bang, el universo experimentó una expansión fulgurante.

Durante este periodo, las distintas regiones del espacio no evolucionaron a la misma velocidad. Algunas se detuvieron antes que otras, lo que creó distintos universos burbuja. El nuestro es uno de ellos.

La idea de universos múltiples o "multiverso" no es nueva. Aparece en toda la historia de la filosofía, pero "irrumpió desde hace poco en el campo de la física teórica", explicó Aurélien Barrau, astrofísico del laboratorio de física subatómica y de cosmología en París.

Leyes de física y química distintas

"Se pueden considerar muchos tipos de universos paralelos", añadió, lo que implicaría leyes de física y química distintas.

Thomas Hertog, coautor del último estudio de Hawking, fallecido a los 76 años el 14 de marzo, describe el universo múltiple como "un mosaico de pequeños universos de bolsillo donde cada uno es diferente". Otros prefieren la imagen de las burbujas en agua hirviendo.

"Se ha defendido que los distintos universos podrían no estar completamente desconectados e incluso podrían entrar en colisión", recordó Sabine Hossenfelder del Frankfurt Institute for Advanced Studies en Alemania.

El "multiverso" sigue siendo un tema muy polémico y algunos científicos critican que el concepto no pueda probarse.

Según Aurélien Barrau, implica que nuestro universo vendría a ser "un islote diminuto en un inmenso metamundo indefinidamente vasto y diversificado".

¿Una decepción para el ser humano que durante mucho tiempo se creyó el centro del mundo?

“El ‘multiverso’ se inscribe dentro de la historia de las ideas: nuestra representación global, tras haberse centrado en la región, la Tierra, el Sol, la galaxia y nuestro universo, ya no tiene centro”, explicó el investigador del CNRS.

La idea se basa también en teorías científicas. Además, imaginar que hay una multitud de universos permitiría responder a algunas de las interrogantes de los físicos.

Las teorías pueden calificarse de científicas, aunque contengan elementos no observables: la existencia de las ondas gravitacionales se aceptó antes de su detección. Pero todo depende de la credibilidad que se les conceda.

“Para algunos científicos convencidos de sus teorías, el ‘multiverso’ puede parecer casi tan real como el universo que observamos. Pero para la mayoría de nosotros, estas teorías son especulaciones”, consideró Sabine Hossenfelder.

Aurélien Barrau reconoció que la teoría puede ponerse en duda, pero lamentó que se niegue de entrada.

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