MÚSICA DESDE OTRAS COORDENADAS

Sábado, 28 Noviembre 2020 05:53

Drástico cambio

Drástico cambio

 De un tiempo para acá, a raíz de lo sucedido en su entorno de "aliados estratégicos" –rebelión pacífica en Bielorrusia, cambio violento de gobernante en Kirguistán, derrota del candidato presidencial en Moldavia y rencor en Armenia por permitir que Azerbaiyán recuperara Nagorno-Karabaj–, Rusia parece estar asumiendo la pérdida de su liderazgo en el espacio postsoviético y comienza a practicar una política que supone un drástico cambio en las relaciones con sus vecinos.

Poco a poco desaparecen de la agenda del Kremlin concepciones claves que, en los 30 años recientes, proyectaban la intención de reconstruir de las ruinas, si no la Unión Soviética completa (imposible tras la ruptura definitiva con cinco repúblicas, las tres bálticas: Estonia, Letonia y Lituania, más Ucrania y Georgia), al menos una parte del imperio dominado por Rusia.

Los voceros oficiales hablan cada vez menos de la "Alianza Euroasiática", el "mundo ruso", la "zona de intereses exclusivos de Rusia", el "papel de Moscú como garante de la soberanía y la seguridad de los países ex soviéticos" y otros grandes sueños que, en distintos periodos de la gestión del presidente Vladimir Putin, sirvieron de eje para formular la política en el espacio postsoviético.

Ahora, Rusia procura no hacer más del mínimo que imponen sus obligaciones contractuales (Armenia), prestar ayuda muy concreta sólo cuando obtenga a cambio beneficios geopolíticos (Armenia, Bielorrusia, Kirguistán), rechazar a quien no acepte las condiciones rusas aun si aparentan ser aliados (Lukashenko), no inmiscuirse demasiado en la solución de conflictos ajenos que puedan repercutir en la política interna rusa (Kirguistán).

Asimismo, no provocar nuevas sanciones de Occidente por causa de sus protegidos (Bielorrusia, Kirguistán), reconocer tácitamente que otros actores regionales pueden tener "intereses parciales" en el espacio de la antigua Unión Soviética (Turquía), entender que son limitadas sus posibilidades y recursos para influir en crisis de poder o cambios de gobierno en otros países (Moldavia), entre otros rasgos de la actual política del Kremlin.

Tal vez el divorcio con dos países fraternos, Ucrania y Georgia –su elevado coste económico y consecuencias políticas negativas– influyó en que Rusia busque no repetir esa amarga experiencia.

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Asesinan a destacado científico nuclear iraní en atentado terrorista cerca de Teherán

El Ministerio de Defensa iraní anunció el asesinato del jefe de la Organización de Investigación y Desarrollo de dicha cartera, Mohsen Fakhrizadeh, como consecuencia de un atentado cerca de Teherán, la capital.

“Los intentos de salvar la vida de Fakhrizadeh no tuvieron éxito y murió hace poco tiempo. Elementos terroristas atacaron a Mohsen Fakhrizadeh”, confirmó el ministerio.

Según el informe, varios asaltantes llevaron a cabo este viernes un ataque múltiple contra el prominente científico iraní, que involucró al menos una explosión y un pequeño incendio en la localidad de Absard, situada en Damavand, cerca de la ciudad capitalina.

Fakhrizadeh falleció tras recibir tratamiento médico en un hospital, junto con otras personas que resultaron heridas en el asalto.

Anteriormente, la radio y la televisión iráníes anunciaron esta tarde el intento de asesinato de un científico nuclear iraní en las afueras de la capital, Teherán, en un enfrentamiento armado entre su equipo de protección y desconocidos.

“El asesinato de científicos nucleares es la confrontación más violenta de los regimenes hegemónicos para impedir nuestro acceso a la ciencia moderna”, dijo un comandante de la CGRI en su cuenta de Twitter.

El premier israelí, Benjamín Netanyahu había revelado una imagen del científico nuclear iraní Mohsen Fakhrizadeh en su discurso de 2018. Al respecto, señaló que este había jugado un papel importante en el programa nuclear iraní.

Netanyahu mencionó públicamente a Fakhrizadeh por su nombre en 2018, después que su foto fuera revelada en una conferencia de prensa.

De acuerdo con la agencia iraní Mehr, Fakhrizadeh era un académico influyente en el campo de la investigación científica en Irán y está en la lista de sanciones de las Naciones Unidas.

Medios israelíes se hicieron eco que un plan anterior para asesinar a Fakhrizadeh había fracasado hace años.

La agencia de noticias Fars informó que el científico nuclear Fakhrizadeh fue blanco de un intento de asesinato a tiros en Absard, distrito de Damavand, cerca de Teherán.

Al Mayadeen precisó que entre tres y cuatro elementos terroristas murieron durante un enfrentamiento a la acción terrorista.

De acuerdo con medios israelíes, Netanyahu insinuó una posible participación israelí en el asesinato del científico nuclear iraní. “Hice muchas muchas cosas esta semana y no puedo hablar de todas”, dijo.

El exdirector general del Ministerio de Asuntos Estratégicos de (Israel), Yossi Kupervaser, señaló: “Fakhrizadeh pertenece al programa nuclear de Suleimani. Un incidente de este tipo solo podría ser llevado a cabo por (Israel) y Estados Unidos”.

En un reporte anterior, la agencia iraní Tasnim había indicado: Fakhrizadeh todavía está vivo y es sometido actualmente a una operación.

¿Quién es el destacado científico iraní Mohsen Fakhrizadeh?

El Dr. Mohsen Fakhrizadeh, nacido en 1961, es un científico de primera clase y director de la Organización de Investigación y Desarrollo en el Ministerio de Defensa iraní, entidad que se ocupa del desarrollo de armas en el Ministerio de Defensa iraní.

Es un oficial iraní del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán y profesor de Física en la Universidad Imam Hussein de Teherán.

El nombre de Mohsen Fakhrizadeh se menciona como una de las cinco personalidades iraníes en la lista de las 500 personas más poderosas del mundo, según la revista estadounidense Foreign Policy.

Fakhrizadeh fue designado Científico pionero en el Ministerio de Defensa y Apoyo a las Fuerzas Armadas de Irán, y fue exdirector del Centro de Investigación Física (PHRC). El 24 de marzo de 2007 su nombre fue inscrito en la Lista de sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU contra Irán.

El mártir Mohsen Fakhrizadeh es el único científico nuclear iraní que fue nombrado directamente por el primer ministro israelí, Benjamin, durante un “programa de propaganda” en 2018, en el que Netanyahu alegó que Fakhrizadeh estaba trabajando en un programa de armas nucleares.

En marzo de 2008, el periódico británico Sunday Times reveló que un oficial de alto rango de la Guardia Revolucionaria Iraní había emergido como “el padre del programa nuclear iraní”.

La fuente dijo que Mohsen Fakhrizadeh, quien era profesor de física en la Universidad Imam Hussein en Teherán, es visto como “la versión iraní del científico nuclear paquistaní Abdul Qadeer Khan”

27 noviembre 2020.

(Tomado de Al Mayadeen en Español)

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El entonces vicepresidente de EE.UU., Joe Biden, estrecha la mano con el presidente de China, Xi Jinping, en Pekín en diciembre de 2013 (POOL New / Reuters)

Pero no se correrá a revocar todas las políticas de Donald Trump

 

Durante cuatro años, los funcionarios chinos no han dejado de refunfuñar diciendo que el presidente Donald Trump es un matón impredecible, guiado a veces por sus propios intereses egoístas y en otros momentos por asesores que detestan al Partido Comunista. Una nota diplomática filtrada citaba al jefe del Partido Comunista de China, Xi Jinping, quejándose a unos visitantes europeos de que las relaciones con Estados Unidos parecen un “combate de boxeo sin reglas”. El equipo que rodea al presidente electo Joe Biden quiere que la contienda sea a la vez más ordenada, menos abiertamente ideológica y más difícil para China. Como si planearan el regreso de un campeón de peso pesado, los demócratas entrantes quieren ver a un Estados Unidos más en forma e inteligente que sea capaz de seleccionar con más cuidado las peleas con China y luego de entrenarse mucho para ganarlas.

Una China cautelosa intentará aliviar las tensiones, pero no se hace ilusiones acerca de un reconfiguración total de las relaciones. No habrá una vuelta a los días anteriores a 2016, cuando los presidentes estadunidenses de ambos partidos sostenían que la colaboración podía lograr de China a una apertura al mundo de su economía (y quizá de su sociedad). En cambio, Biden hará una crítica diferente a Trump: que por arremeter con demasiada fuerza contra la asertiva China de la época Xi, no ha logrado asestar golpes decisivos.

La llegada de Joe Biden

China no se hace ilusiones acerca de un reconfiguración total de las relaciones

La decepción aguarda a los empresarios que esperan que Biden corra a cancelar, en bloque, los aranceles impuestos por Trump a dos tercios de las importaciones procedentes de China. Biden tampoco va a desmontar de repente todos los controles a la exportación y las restricciones a la inversión impuestas por el gobierno de Trump a las empresas tecnológicas chinas. Biden debe tratar con unos dirigentes chinos convencidos de que Estados Unidos está empeñado en contener a China, lo cual hace inevitable una contienda entre grandes potencias. Para mantener la influencia, tiene interés en desmantelar sólo con mucho cuidado las barreras comerciales de Trump.

Sonará a veces verdaderamente trumpiano cuando hable de la necesidad de reciprocidad en los tratos con China y de lograr la vuelta de puestos de trabajo a Estados Unidos con políticas industriales y reglas de “Compre estadounidense” en apoyo de las empresas nacionales si es necesario. Si bien durante cuatro décadas respaldó con frecuencia los acuerdos de libre comercio en el Senado, ahora dirige un Partido Demócrata más escéptico que nunca con respecto a la globalización. Como vicepresidente, Biden fue un entusiasta de las alianzas de libre comercio, como la Asociación Transpacífica, diseñadas para contrarrestar los métodos mercantilistas de China. Como presidente, Biden no correrá a comprometerse en pact

China se encontrará con algunos cambios tranquilizadores. La Casa Blanca de Biden tendrá economistas ortodoxos que creen que los aranceles comerciales son en su mayoría contraproducentes y que ven graves riesgos en el uso del sistema financiero denominado en dólares como instrumento para contener a China, una táctica que sedujo a algunos asesores importantes de Trump. La puerta de la Oficina Oval de Biden estará más abierta a los directivos tecnológicos del Valle del Silicio, quienes rogarán al gobierno que sea mucho más selectivo a la hora de considerar como amenazas para la seguridad nacional ciertos productos de alta tecnología y ciertas cadenas de suministro, y que eso no debe involucrar a China.

Aún así, algunas detalles de una administración Biden conocedora de la tecnología le dificultarán las cosas a China. El presidente hará un llamamiento para que Estados Unidos mantenga la primacía sobre China en tecnologías fundamentales del futuro, desde la inteligencia artificial hasta la computación cuántica, con la ayuda de inversiones masivas en ciencia básica. Se mostrará menos alarmado por aplicaciones como TikTok, una plataforma digital creada en China en la que los adolescentes filman sus movimientos de baile. Acogerá, con mayor probabilidad que Trump, a estudiantes chinos en universidades estadounidenses y dirá que confía en el FBI para detectar el pequeño número de ellos enviado para robar secretos. Un Estados Unidos más abierto tiene ventajas e inconvenientes para los funcionarios chinos que intentan que los investigadores con talento vuelvan a casa.

Biden tendrá economistas ortodoxos que creen que los aranceles comerciales son en su mayoría contraproducentes

En privado, los funcionarios chinos admiten abiertamente que les gustó la falta de interés de Trump por los derechos humanos o los valores democráticos liberales. Saben que eso cambiará. Cabe destacar que los asesores de Biden han dicho que su jefe ve que se está abriendo una preocupante brecha entre las tecnodemocracias, que utilizan herramientas digitales para ampliar las libertades, y un bloque tecnoautoritario encabezado por China. Aunque Biden se incline por mostrarse cauteloso, el Congreso exigirá sanciones por el aplastamiento de las libertades civiles por parte de China en Hong Kong y por la “reeducación” forzosa de los uigures musulmanes en la región occidental de Xinjiang.

Biden se moverá con cautela en lo que respecta a la isla democrática de Taiwán. Mantendrá un equilibrio de décadas mediante el cual Estados Unidos utiliza sus fuerzas armadas para disuadir a China de intentar invadir la isla y a la vez asegura a los dirigentes chinos que no fomentará una declaración formal de independencia de Taiwán.

En lo que supondrá un gran cambio, Biden buscará la ayuda de China para hacer frente a problemas mundiales que Trump despreció, como el cambio climático, o que prefirió abordar en solitario, como el desarrollo de tratamientos contra la covid-19. Biden puede pedir a China que se una a él para resucitar el pacto nuclear firmado por Barack Obama con Irán y las principales potencias mundiales, y del que luego Trump renegó. Esas ramas de olivo ofrecidas a China serán denunciadas por los republicanos; en particular, por quienes tengan los ojos puestos en 2024.

Por último, Estados Unidos volverá a implicarse en la creación de coaliciones, o al menos a buscar menos peleas con sus aliados. Biden quiere a amigos en su rincón mientras se enfrenta a China. Con reglas o sin ellas, se avecina una dura contienda.

Biden buscará la ayuda de China para hacer frente a problemas mundiales que Trump despreció, como el cambio climático

Por David Rennie | jefe de la oficina de Pekín en The Economist

26/11/2020 06:00| Actualizado a 26/11/2020 10:51

© 2020 The Economist Newspaper Limited. All rights reserved.

De The Economist, traducido para La Vanguardia, publicado bajo licencia. El artículo original, en inglés, puede consultarse en www.economist.com.

Traducción: Juan Gabriel López Guix

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El presidente chino, Xi Jinping, durante la XV Cumbre de los Líderes del G20 por medio de un enlace de video, en Pekín.Foto Xinhua

En los expeditos abordajes reduccionistas se ha manejado el carácter "multilateral" del 15-RCEP –máximo bloque geoeconómico del planeta con casi la tercera parte del producto interno bruto (PIB) global de 26.2 millones de millones de dólares (trillones en anglosajón) y con 2 mil 200 millones de habitantes (https://bit.ly/35ROjEM).

Cuando se ahonda el análisis destaca que se trata de un tratado "trilateral", donde descuellan las tres superpotencias geoeconómicas del noreste asiático: China/Japón/Sudcorea, respectivamente segunda, tercera y décima potencias en el ranking del PIB global.

El "multilateral" 15-RCEP oculta su verdadera columna vertebral: un genuino tratado trilateral y/o bilateral con el restante de los 12 y/o 13 países que se ubican en niveles semiperiféricos y periféricos circundantes de su núcleo tripartita.

Vale la pena enfatizar el PIB, tanto trilateral como bilateral, de sus tres principales actores frente al restante del 10-ASEAN y los dos países anglosajones.

Es notable la "trilateralidad" del 15-RCEP con sus respectivos PIB "nominales" (datos del FMI): China, 14.86 millones de millones de dólares, segundo en el ranking global; Japón con 4.91 millones de millones, y Sudcorea con 1.59 millones de millones. Es decir, la "trilateralidad" arroja un total de 21.36 millones de millones de dólares.

Este dato es superlativo, ya que el PIB trilateral de China/Japón/Sudcorea constituye ¡81.53 por ciento del 15-RCEP! –sin contar que tal trilateralidad rebasa el PIB de EU, primero en el ranking global con 20.8 millones de millones de dólares.

Que conste que no contabilicé el total del "circuito étnico-chino" conformado por China/Hong Kong (341 mil 319 millones de dólares) /Macao (26 mil 348 millones) /Taiwán (635 mil 547 millones) /Singapur (337 mil 451 millones) que arrojara un PIB integral –¡Sin China! de 1.34 millones de millones y que con el PIB de China suman 16.2 millones de millones de dólares.

El concepto del "circuito étnico-chino" lo vengo manejando desde hace alrededor de dos décadas y hoy me percato del ímpetu que ha generado su sorprendente dinámica geoeconómica (https://bit.ly/3kU7emw).

Ahora va el también carácter "bilateral" del 15-RCEP con el PIB respectivo de China y Japón cuyas sumas arrojan 19.77 millones de millones de dólares que prácticamente empatan el PIB de EU y representan 75.5 por ciento del 15-RCEP.

¿No se habrá tratado más bien de un pacto "bilateral" de China y Japón que no se atreve a decir su nombre?

Frente a la descomunal complementariedad geoeconómica –sea bilateral, sea trilateral– el PIB de los 10-ASEAN representa aproximadamente 12.1 por ciento (3.17 millones de millones de dólares) del 15-RCEP, donde viene en su primer lugar interno Indonesia ( ranking 15) –que, por cierto, con su asombroso PIB de 1.14 millones de millones de dólares, ya superó a México ( ranking 16).

Los dos países anglosajones miembros –Australia (1.33 millones de millones de dólares; ranking 13) y Nueva Zelanda (193 mil 545 millones; ranking 50)– constituyen aproximadamente 5.8 por ciento del 15-RCEP.

El abordaje del PIB con visión geoeconómica coloca a cada quien en su justa dimensión.

En 100 por ciento aproximado, se decanta la realidad del 15-RCEP multilateral: sobresale la "trilateralidad" del noreste asiático de China/Japón/Sudcorea con 81.53 por ciento frente al 10-ASEAN con 12.1 y los dos países anglosajones con casi 6 por ciento.

Según Nikkei Asia, "Tokio descolgó un importante triunfo con Pekín y la participación de Seúl con el 15-RCEP que elimina 86 por ciento de tarifas a sus exportaciones a China" (https://s.nikkei.com/3lRL3io), lo que, de facto, epitomiza "el primer tratado de libre comercio de Japón tanto con China como con Sudcorea" por la puerta giratoria de atrás.

Lo más sorprendente es que todavía China, Japón y Sudcorea no concluyen sus negociaciones para un tratado trilateral propiamente dicho, pero que le dieron la vuelta al integrarse al "multilateral" 15-RCEP (https://bit.ly/395GvkY).

Por cierto, es la primera vez que China firma un tratado comercial regional "multilateral", cuando resalta que el 15-RCEP beneficia sobre todo la "trilateralidad" de China/Japón/Sudcorea (https://bbc.in/3pQk0X2).

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La pandemia dispara una carrera entre grandes potencias y farmacéuticas para aprovechar el nuevo mercado de vacunas

El acaparamiento de sueros como los de Pfizer o Moderna por parte de los países ricos, que en algunos casos se han garantizado el suministro de hasta cinco dosis por habitante, abre el camino para la expansión de los proyectos de China y Rusia en los estados en desarrollo

 

La pandemia de COVID-19 ha creado un nuevo tablero mundial: el mercado de vacunas contra la infección. Estos medicamentos son, de momento, la herramienta más prometedora para superar una crisis sanitaria y económica total. Grandes actores como EEUU, China, Rusia o Gran Bretaña buscan un lugar preferente en ese escenario como revela la batería de anuncios sobre proyectos de vacuna que se han sucedido.

El 9 de noviembre, la farmacéutica estadounidense Pfizer declaraba que su vacuna contra el SARS-CoV-2 mostraba una eficacia, preliminar, del 90%. Acaparó titulares en todo el mundo. Solo dos días después, los desarrolladores del suero ruso Sputnik V contraatacaban: su producto apunta a un 92%. Este lunes, la empresa Moderna ha asegurado que su vacuna llega, de momento, al 94,5%. Ha pasado solo una semana.

Los anuncios sirven para, por un lado, afianzar las posiciones de las compañías en el mercado de las vacunas contra la COVID-19, que incluye a toda la población mundial. Todos los países necesitan vacunas. Millones de dosis. Y, previsiblemente, las necesitarán durante años mientras se produzcan rebrotes estacionales de COVID-19. Por otro lado, suponen un empujón en la cotización bursátil de las empresas. Moderna saltó un 11% este lunes. Pfizer subió un 8% hace siete días.

"Vamos a ir viendo una cascada de anuncios. A partir de ahora, esto va a ser un no parar", avisa la coordinadora de campaña en la Fundación Salud por Derecho, Irene Bernal. El hecho, como se ha observado en la última semana, es que las cotizaciones del sector farmacéutico están muy condicionadas por los resultados de sus investigaciones y los tiempos en los que se comunican. Las buenas noticias calientan el valor en bolsa de las compañías, las malas lo hunden.

Bernal explica que "es el momento de estas empresas porque están apareciendo sus datos de fase III que arrojan algo de luz y tienen un gran impacto en sus cotización y previsiones financieras. Ahora destaca porque estamos muy pendientes, pero es el comportamiento estándar de las farmacéuticas. Todas las grandes compañías de vacunas están metidas en esto y todas quieren comunicar buenos resultados porque eso redunda en sus acciones". El director de mercado de capitales de la Caja de Ingenieros, Bas Fransen, coincide en que esta dinámica es común. "Lo espectacular", matiza, "es la situación que vivimos y cómo, a medida que se acerca la recuperación económica, los inversores saltan de unos valores a otros".

Información muy limitada

Unos anuncios que se basan en lo que las farmacéuticas quieren comunicar. Pfizer informó de que 94 sujetos habían resultado infectados en su ensayo de 40.000 voluntarios. La rusa Gamaleya aseguró que fueron 20 infectados en su trabajo con otras 40.000 personas. Moderna ha dicho que lleva 95 infecciones, 90 de ellas en el grupo que recibe placebo de su ensayo con 30.000 voluntarios. No hay nada más. El presidente de la Asociación Española de Vacunología, Amos García Rojas, reflexiona que "conviene que se presenten esos resultados preliminares en publicaciones de impacto, más que en notas de prensa".

García Rojas, que se confiesa "tremendamente optimista", añade: "No dudo de la veracidad de esos resultados, pero me gustaría analizarlos con precisión y para eso deben ser publicados". Una de las vacunas prometedoras de la compañía china Sinopharm, en unión con el Instituto Virológico de Wuhan, publicó sus "resultados intermedios" de fases 1 y 2 en The Lancet el 15 de octubre pasado. "Una vacuna prometedora", la definió. Una semana después comenzó su fase III.

El vacunólogo español, advierte de que "fruto de estas comunicaciones a través de notas de prensa, se puede hacer pensar a la ciudadanía que estamos ante una carrera a ver quién llega antes y mejor posicionado. Lo importante es que seamos conscientes de que la única carrera válida es la de conseguir modular la pandemia, con prudencia, con calma y con evidencias".

Pero la carrera existe. Porque, a medida que la investigación avanza con buenas perspectivas, más estados deciden asegurar suministro. "En los países de ingresos altos va a darse una competencia entre las farmacéuticas que primero se certifiquen como seguras y efectivas", cuenta Miriam Alía, coordinadora médica de emergencias en Médicos Sin Fronteras. "Entre los de ingresos bajos, entendemos que habrá ayuda con el mecanismo solidario COVAX y un precio más bajo, aunque el acceso siga siendo más difícil. Pero luego hay un montón de países de ingresos medios que no están en ese mecanismo de ayuda, ni pueden firmar contratos a riesgo", analiza Alía. "Los acuerdos de compra o precompra y las reservas exigen tener dinero ¿y quién tiene dinero? Los países de rentas altas. Parece cada vez más difícil que las vacunas lleguen sin problemas a los países más empobrecidos y de rentas medias", abunda Irene Bernal.

Geopolítica y diplomacia vacunal

En estas circunstancias, lo que se está produciendo hasta el momento es cierto acaparamiento de la producción por parte de los países más desarrollados. Intermon Oxfam ha denunciado que el 50% de las dosis ya estaba comprometida para países ricos. Solo para la vacuna de Pfizer-Biontech, el Observatorio Justicia Global ha recopilado los anuncios de los diferentes estados sobre acuerdos de compra y ha concluido que sus pedidos suponen el 37% de la capacidad teórica de producción. Si se añaden las pre-órdenes, llegarían a 1.100 millones de dosis sobre una capacidad anunciada de 1.350 millones (el 82%). Esas operaciones cubren una población de 1.045 millones de personas, el 14% del total mundial.

Según recopiló la revista científica Nature, si se mira el proyecto de vacuna de Johnson & Johnson –que solo exige una dosis, es decir, reduce el esfuerzo a la mitad–, entre EEUU, la Unión Europea y el Reino Unido ya suman un 30% de la fabricación estimada. Antes del anuncio de este lunes de Moderna, EEUU tenía reservada casi toda la producción prevista para 2020. EEUU tiene acuerdos de suministro que suponen dos dosis por cada ciudadano (con posible expansión a más de 4) y Reino Unido ya ha acordado el suministro equivalente a 5 dosis por habitante. La Unión Europea ha firmado contratos equivalentes a casi dos dosis por europeo, con posible ampliación a casi tres.

En ese panorama y con los sueros de Moderna y Pfizer a un precio inicial de más de 30 y 20 dólares por unidad respectivamente, se ha abierto un campo gigante para otras opciones más baratas y sencillas de distribuir.

El Centro Nacional Ruso Gamaleya ha ido sumando partidarios para su Sputnik V, una vacuna basada en adenovirus. Y el fondo soberano ruso FIDR ha ido cerrando acuerdos al mismo tiempo. Suministrará, al menos, 50 millones de dosis al estado brasileño de Bahía. México se ha reservado de entrada 32 millones de dosis. Perú también ha firmado contratos con FIDR. La secretaria de Acceso a la Salud argentina, Carla Viizzotti, viajó en secreto a Rusia el 17 de octubre para después encargar 25 millones de dosis. El laboratorio indio Reddy tiene un acuerdo para estudiar y fabricar 100 millones de dosis de Sputnik V.

En una línea parecida, China aprovecha estas circunstancias para desplegar lo que se está llamando "diplomacia vacunal" y extender sus relaciones con países en vías de desarrollo. Sus biotecnológicas tienen tres sueros en la última fase de ensayo. Y los acuerdos para distribuirlas crecen. Van desde Emiratos Árabes Unidos a Perú, Pakistán, Serbia, Turquía, Bangladesh, Thailandia, Laos, Vietnam, Birmania, Camboya, Filipinas o Marruecos. Sinovac, una de las empresas chinas con un suero en fase III, asegura tener acordada la distribución de 60 millones de dosis en el estado de Sao Paulo (Brasil) y otros 40 millones en Indonesia.

El presidente chino, Xi Jinping, comenzó a desplegar esta estrategia en mayo pasado cuando aseguró que la vacuna sería "un bien de interés público". Sin embargo, y aunque el Ejecutivo chino ha dicho que podrá fabricar 600 millones de dosis en 2020 y mil millones el año que viene, la población china por vacunar asciende a 1.400 millones de personas. El margen para la exportación se estrecha. Irene Bernal admite que "no hay acceso al seguimiento de los contratos de las vacunas chinas y rusas".

Algunas opciones occidentales como la vacuna de la Universidad de Oxford y Astrazeneca aseguran que distribuirán su producto sin buscar lucro. El precio supera por poco los tres euros. Esto la ha convertido en una candidata prioritaria para llegar a gran cantidad de países con escasos recursos mediante el fondo de financiación COVAX –que incluye otras farmacéuticas–. Moderna avisó de que, aunque sí impondrá un margen de beneficio, no piensa exigir los derechos de sus patentes para que sus hallazgos puedan aplicarse sin coste. En ambos casos, las compañías han añadido que esas disposiciones durarán hasta que se supere la pandemia. ¿Quién decide eso? Ellas mismas.

Moderna y Pfizer desatan la euforia inversora en los países más afectados

Las noticias de Pfizer y Moderna han desatado la euforia inversora. El Ibex35 cerró este lunes cerca de los 8.000 puntos, animado no solo por las novedades sanitarias sino por la venta de la filial de BBVA en Estados Unidos y su posterior anuncio de negociación para fusionarse con Sabadell. Ha subido un 15% desde finales de octubre. Otros índices europeos —como el Dax alemán, el Cac francés, el FTSE inglés o Mib italiano— se han anotado subidas similares. Los mercados están viendo el principio del fin y vuelven a los valores más castigados por la pandemia, ante la expectativa de un pronto regreso a la normalidad.

"Al ver estas noticias, los inversores dejan de lado otros índices y saltan de nuevo a países afectados por el confinamiento, como España, Francia, Italia, ante la expectativa de la vuelta del turismo y los viajes", continúa Fransen, de la Caja de Ingenieros. Meliá, por ejemplo, subió este lunes un 10% en bolsa tras conocerse la noticia de Moderna. IAG, un 9,8%. Aena, un 3%. "Si parece que la vacuna se agiliza, cambia la perspectiva en todo el tema de aerolíneas, restauración y hoteles. La rotación es espectacular".

Por contra, los valores tecnológicos que tanto han subido durante los meses de confinamiento han vivido el efecto contrario. El valor de la acción de Zoom, la popular aplicación de videoconferencias, ha pasado de 539 dólares a 390 en un mes (-38%). Algo similar ha sucedido con Netflix (-10%) y Peloton (una tecnológica dedicada al deporte en casa, que cae un 30%). Son valores a los que se ha denominado stay-at-home (quédate en casa) y sobre los que los inversores perciben que el crecimiento ya no será tan glorioso. "Los gestores de fondos y pensiones que los tienen en su cartera ven mejores perspectivas en bancos, materias primas y energía. Cambia su perspectiva. Es un poco lo que está pasando", dice Fransen.

Pero el optimismo financiero no es sinónimo de recuperación en la vida real. La segunda ola de la pandemia mantiene el consumo hundido en España. El gasto en restaurantes, que llegó a niveles pre-COVID en los meses de verano, está al -36% según los datos en tiempo real que ofrece BBVA. El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, avisó este lunes de que los efectos de la vacuna sobre la actividad tardarán en percibirse, además de alertar del riesgo de que el problema de liquidez de las empresas se convierta en un problema de solvencia

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Por Raúl Rejón / Analía Plaza

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16 de noviembre de 2020 21:50h

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Sábado, 14 Noviembre 2020 05:45

Incierto futuro

Incierto futuro

Hace apenas dos semanas parecía improbable que Armenia se rindiera tan pronto, pero la entrada del ejército azerí en la estratégica ciudad de Shusha, que garantizaba por vía terrestre el acceso de la autoproclamada república de Nagorno-Karabaj a territorio armenio tras la pérdida de la llamada franja de seguridad en torno al enclave, cambió el curso de esta guerra que libraron un ejército del siglo XX (el armenio, con armamento convencional) y otro del siglo XXI (el azerí, con drones y misiles turcos e israelíes).

Azerbaiyán, con el decisivo respaldo de Turquía, infligió una dolorosa derrota a Armenia, que no sólo acabó expulsada de los siete distritos azeríes que conquistó, con el apoyo de Rusia, en los años 90 del siglo anterior, sino que tendrá que devolver a Azerbaiyán parte significativa de la autoproclamada república y permitir un corredor que va a unir el exclave de Najicheván con territorio azerí, por donde Turquía, además, podrá reforzar su presencia en el Cáucaso del sur y obtener una salida al mar Caspio.

El gobierno de Armenia se vio obligado a aceptar estas condiciones humillantes para salvar a la población civil y a los soldados que quedaron en Nagorno-Karabaj atrapados en un cerco cada vez más estrecho. Muchos armenios acusan de traición al premier, Nikol Pashinian, y no es claro si éste logrará mantenerse en el cargo, después de un fallido primer intento de destitución en el Parlamento.

Entre los armenios crece el resentimiento hacia Rusia por no haber intervenido antes para detener a Azerbaiyán y les duele que el Kremlin nunca haya reconocido la voluntad de la abrumadora mayoría de los habitantes de Nagorno-Karabaj expresada mediante referendo, argumento principal que Moscú usa para justificar la incorporación de Crimea a la Federación Rusa.

El estatus de lo que queda de la república de Nagorno-Karabaj es incierto: Bakú quiere recuperar su completa soberanía; Yereván confía en que, aunque no reconocida por nadie, pueda seguir siendo independiente de facto, y no se excluye que, si hay cambio de gobierno, Armenia denuncie el pacto y se vuelva a la guerra.

Entretanto, Rusia y Turquía no terminan de negociar la participación turca en las labores de pacificación y otros flecos del arreglo que no figuran en la declaración tripartita que selló la derrota armenia.

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Las claves del Acuerdo de Paz entre Armenia y Azerbaiyán

El acuerdo implica derrota para Armenia ya que pierde el control sobre territorios que había ocupado durante la guerra de 1992-1994. Rusia participó como mediadora y será la encargada de garantizar que se cumpla. 

 

Los gobiernos de Armenia y Azerbaiyán firmaron un Acuerdo de Paz para poner fin a la guerra de 44 días en Nagorno Karabaj. El mismo implica una derrota para  Armenia ya que pierde el control sobre territorios que había ocupado durante la guerra de 1992-1994. Dentro de estos se encuentra la segunda ciudad del enclave, Shushá, ubicada a solo 11 kilómetros de su capital, Stepanakert. Además, Armenia deberá que permitir en su territorio la elaboración de un corredor entre Azerbaiyán y la República Autónoma de Najicheván, ligado a este último país. Rusia participó como mediadora del tratado y será la encargada de garantizar su cumplimiento.

Azerbaiyán se cobró la revancha por la estrepitosa derrota sufrida a manos de Armenia en la guerra por Nagorno Karabaj hace 26 años. En ese entonces Baku había perdido el 20 por ciento de su territorio. Gran parte de estos terrenos los recuperará ahora en virtud del acuerdo firmado entre el presidente azerí, Ilham Alíev, el primer ministro armenio, Nikol Pashinián, y el presidente de Rusia, Vladímir Putin. El tratado contiene nueve puntos donde se estableció un alto al fuego total y el cese de todas las acciones militares en la zona del conflicto. En cuanto a los territorios que deberá devolver el gobierno armenio, cuatro de estos ya habían sido tomados por las fuerzas azeríes durante los 44 días que duró la guerra. Los tres restantes (Agdam, Lachín y Kalbajar) tendrán que ser entregados antes del primero de diciembre.

Además Armenia deberá abrir un paso por su territorio para permitir la comunicación entre Azerbaiyán y uno de sus enclaves en la zona del Caúcaso, Najicheván, situado entre Armenia, Irán y Turquía. La apertura de este corredor tiene una importancia estratégica para el gobierno azerí: además de ofrecerle una vía rápida de transporte de ciudadanos y bienes hacia este lugar, le permite conectarse por tierra con Turquía, su gran aliado en la región. 

Por su parte el gobierno armenio conservará el Corredor de Lachín (de 5 kilómetros de ancho), para garantizarse la conexión con Nagorno Karabaj. Por acuerdo de las partes, en los próximos tres años se determinará un plan de construcción de una nueva ruta para este corredor. La República de Azerbaiyán garantizó la seguridad del tránsito de ciudadanos, vehículos y bienes por el Corredor de Lachín en ambas direcciones.

El pacto también establece que Rusia enviará un contingente de tropas de paz, algo que comenzó a hacer este mismo martes, para garantizar el cumplimiento del cese de los combates y la seguridad de la retirada de los efectivos armenios. Las fuerzas del Kremlin estarán integradas por 1.960 militares con armas ligeras, 90 carros de transporte blindados, 380 automóviles y otro equipamiento especial. El plazo de permanencia del ejército ruso será de cinco años, prorrogables por cinco más si ninguna de las dos partes se opone.

La guerra llegó a su fin luego luego de que en los últimos días las fuerzas azeríes tomaran la estratégica ciudad de Shushá. De esta manera lograron poner en jaque a la capital de Nagorno Karabaj. Ante la inminencia del ataque, el primer ministro armenio propició la firma del tratado. Además afirmó que estaban listos para defender Karabaj, pero la implicación de “Turquía y sus mercenarios" hizo que la situación se tornara insostenible. En Azerbaiyán el tono era muy diferente. "Karabaj es nuestro", "Karabaj es Azerbaiyán" se escuchaba en las calles de Bakú y otras ciudades.

Nagorno Karabaj es un territorio poblado en su mayoría por armenios cristianos. Había logrado su superación de Azerbaiyán, país musulmán chiita de habla turca, en 1991, poco antes de la desintegración de la Unión Soviética. Así comenzó la guerra entre ambos países en 1992, que dejó 30.000 muertos. Esta nueva guerra se habría cobrado 5.000 vidas desde que estallara el 27 de septiembre, según los cálculos del gobierno ruso.

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El jefe de las Fuerzas Armadas británicas advierte que la pandemia podría crear nuevas amenazas de seguridad en el mundo, incluso la guerra

Desde su punto de vista, la crisis económica derivada de la propagación del covid-19 podría contribuir a la escalada de varios conflictos regionales actuales.

 

La crisis económica mundial derivada de la pandemia del coronavirus podría provocar nuevas amenazas en la esfera de seguridad, incluso una guerra, declaró el general Nick Carter, el jefe del Estado Mayor de la Defensa del Reino Unido, en una entrevista concedida este domingo a Sky News. 

En el pasado las crisis económicas a veces coadyuvaron a generar conflictos armados, por lo que el general Carter se muestra preocupado por la posibilidad de que esto ocurra estos días, en el marco de la pandemia de covid-19. 

"Creo que estamos viviendo un momento en que el mundo es un lugar muy incierto e inquieto", señaló el alto funcionario de defensa. Desde el punto de vista del general, existe el riesgo de la escalada de varios conflictos regionales actuales, debido a "un error de cálculo". Explicó que por 'error de cálculo' entiende una situación en la que los protagonistas de los conflictos, quizá por desconocimiento de las implicaciones de sus acciones, conducen a una escalada, lo que conlleva la involucración de más gente y más armamento, y subrayó que es necesario tomar medidas de precaución para evitar tal extremo. 

El general Carter comparó la situación actual en la palestra internacional con los acontecimientos previos a las dos Guerras Mundiales. Opina que en aquel entonces "era indiscutible que hubo una escalada que llevó a un error de cálculo que finalmente condujo al nivel internacional". A su juicio, es importante recordar la historia para prevenir esta situación y, al mismo tiempo, ser "muy cauteloso" a la hora de gestionar los conflictos regionales de hoy.

Publicado: 8 nov 2020 20:56 GMT

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Elecciones en Estados Unidos: el gatopardismo de Biden

Nadie duda de que cuatro años de gobierno de Donald Trump fueron catastróficos para América latina. Desde la aplicación de una Doctrina Monroe recargada, anunciada en febrero 2018 por el entonces canciller Rex Tillerson en la Universidad de Texas, hasta el golpe de estado en Bolivia en noviembre de 2020. Desde la desembozada injerencia para que Mauricio Macri fuera reelegido presidente de Argentina, hasta el permanente acoso a Venezuela, incluyendo el intento de magnicidio contra su presidente, Nicolás Maduro, el 4 de agosto de 2018.

Pero ¿un gobierno de Joseph Biden será menos perjudicial para América latina? Si se observan las decisiones nefastas que, durante casi 40 años de carrera, el demócrata adoptó contra los intereses de nuestra región, se concluye que no.

Durante la Guerra de Malvinas, como senador presentó ante el Congreso norteamericano la resolución de apoyo de EEUU al Reino Unido. Cuando una periodista de la CBS le preguntó si “el Senado estaba involucrándose más en el bando británico, Biden respondió sin titubear: “Mi resolución busca definir de qué lado estamos y ése lado es el británico. Los argentinos tienen que desechar la idea de que EEUU es neutral”. Justificó esa parcialidad citando el acuerdo de EEUU con la OTAN (abril de 1949) pero olvidó un pacto previo, firmado entre todas las naciones del continente casi dos años antes (septiembre de 1947), el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) que, en su artículo 3 dice claramente que “un ataque armado contra un Estado americano es considerado un ataque contra todos y en consecuencia el continente entero se compromete a ayudar”.

Hay abundantes pruebas del belicismo de Biden a lo largo de su extensísima carrera como senador (1973-2009). El caso más emblemático fue la guerra contra Irak en 2003, bajo el gobierno del republicano de George Bush Jr. En ese momento, los demócratas controlaban el Senado y según explica el columnista norteamericano, Mark Weisbrot, en The Guardian, “Biden hizo mucho más que simplemente votar a favor de la guerra”. “Como presidente de la comisión de relaciones exteriores del Senado, él debía elegir a los 18 expertos que analizarían el tema. Eligió todos a favor de la invasión y respaldó argumentos falsos como la existencia de armas de destrucción masiva y la presencia de Al Qaeda en Irak aunque el gobierno de Saddam Hussein era probadamente secular”. (https://www.theguardian.com/commentisfree/2020/feb/17/joe-biden-role-iraq-war) Weisbrot concluye: “Biden debería explicar el rol que jugó en esa guerra desastrosa”.

En el sitito “The intercept”, John Washington analizó en detalle las políticas que, durante décadas, adoptó Biden para América latina y llegó a la conclusión de que difícilmente el demócrata vaya a revertir el daño que Trump hizo a la región. (https://theintercept.com/2020/04/18/trump-latin-america-foreign-policy-joe-biden/). Entre otras acciones ejecutadas por Biden, analiza el Plan Colombia (otro proyecto siniestro); sus vínculos con la DEA y sus presiones para que se aprobaran las reformas neoliberales en ese país.

En cuanto al tema de los migrantes, durante la campaña 2020, Biden se mostró dolido por los 545 niños, separados de sus padres, que siguen encerrados en las jaulas que mandó construir Barack Obama, cuando él era su vicepresidente. En 2014, no era tan compasivo. Según demuestra “The Intercept”, Biden se refirió públicamente a los nenes centroamericanos que estaban en la frontera méxico- norteamericana como “esa peligrosa oleada de inmigración”.

Por otra parte, hay que preguntarse si Biden, en el que caso de querer retomar la agenda en política exterior de Obama, está en capacidad de hacerlo. Aún en el caso de tener la correlación de fuerzas necesarias, parece difícil.

Trump asumió la presidencia de un imperio en declinación e intentó, como alternativa, un nuevo paradigma. Para eso, pegó un volantazo de 180 grados y encaró el cierre del ciclo abierto en 1945, cuando un EE.UU. victorioso construyó la arquitectura de un nuevo orden mundial que estructuró el mundo en las últimas siete décadas.

Hacia adentro y hacia afuera, Trump operó transformaciones profundas de difícil reversión. Sólo en política exterior rompió el acuerdo nuclear con Irán (según él “el peor de la historia de EE.UU.”); deshizo la aproximación con Cuba; rechazó el Acuerdo de París sobre cambio climático; se retiró de la UNESCO y rompió relaciones con la Organización Mundial de la Salud.

Una a una, Trump fue mellando las organizaciones internacionales de posguerra: sacudió los cimientos europeos de la OTAN (a diferencia de Biden se negó a apoyar la cláusula por la cual los socios de la organización se defienden mutuamente de agresiones externas); ninguneó el G7 y criticó fuertemente la inoperancia y burocracia de la ONU calificándola como “un club para pasársela bien”.

En el plano económico es tal vez donde el tsunami pegó más fuerte. Congeló los tratados económicos globalistas por considerarlos “horribles”; se retiró de la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP, entre EEUU y la Unión Europea); canceló el Transpacífico (TTP, acordado por Obama con 12 naciones) y reestructuró el acuerdo de libre comercio con Canadá y México. Alentó el Brexit y el quiebre de la Unión Europea. Dejó inoperante a la Organización Mundial del Comercio y en el Banco Interamericano de Desarrollo impuso, por primera vez, un presidente norteamericano.

En el plano diplomático y militar (sólo por nombrar algunos de los muchos cambios profundos) acordó con los talibanes en Afganistán y el Pentágono se está retirando tanto de allí como de Irak y Siria. Para Israel y Oriente Medio lanzó el polémico Acuerdo del Siglo para rediseñar la región. ¿Cómo volver atrás de todos esos cambios?

Biden asumirá como presidente de un país atravesado por diversas crisis internas, movilizaciones sociales que llegaron para quedarse y pérdida de liderazgo en un escenario internacional complejo. Esa es, tal vez, nuestra gran oportunidad. Aunque la naturaleza de las políticas demócratas no sea afín a nuestros intereses, esta coyuntura histórica puede ser la ocasión para retomar con entusiasmo nuestra agenda de integración y el destino que la Patria Grande se merece.

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Miércoles, 04 Noviembre 2020 05:41

Estrategia de asfixia marítima de EU vs. China

La tormentosa relación comercial entre China y EU desde que Trump asumió el cargo ocupa un lugar central en la visión del país asiático sobre las elecciones estadunidenses. Foto Ap

Será interesante vislumbrar la evolución de la política de EU respecto a su confrontación con China que ha ido in crescendo desde Obama hasta Trump: lo cual constituye una postura geoestratégica bipartidista, más que una política caprichosa de sufragio electoral.

Un libro seminal que expuso con antelación de cuatro años la tensa evolución es El objetivo es China: cómo Washington y Wall Street planean enjaular al dragón asiático (https://amzn.to/328XY7w) del autor alemán-estadunidense F. William Engdahl –que cobró fama con su libro Un siglo de guerra: la política petrolera anglosajona y el nuevo orden mundial (https://amzn.to/2JyQPHv).

No fue gratuito que el pleno del Comité Central del Partido Comunista Chino (PCC) –donde enuncia su plan quinquenal de "autarquía tecnológica y magna cultura socialista" (https://bit.ly/3em5np5) –se haya realizado en vísperas de las cruciales elecciones de EU como nítido mensaje a los vencedores.

¿Cómo habrá tomado EU el nuevo posicionamiento de China en búsqueda de su "autarquía tecnológica"?

También en otras vísperas, la del cónclave de marras del PCC, no pasó desapercibida la visita conjunta del secretario del Pentágono, Mark Esper, y del secretario de Estado, Mike Pompeo, a Nueva Delhi para celebrar la tercera edición del diálogo ministerial conocido como "2+2 (los dos homólogos de EU e India)" que tiene como objetivo "fortalecer los lazos estratégicos frente a la creciente influencia china en la región" (https://bit.ly/386k9ir).

Según Matthew Lee, "Pompeo no ocultó el deseo de la administración Trump de conseguir la ayuda de India para que EU aísle a China" (https://bit.ly/2JpMiqt).

Antes de su irrupción en India, Pompeo había celebrado a principios del mes de octubre la reunión del QUAD con sus homólogos de India, Japón y Australia. El formato cuadripartito del QUAD le sirve a EU de contrapeso a China.

El pugnaz ex director de la CIA y confeso "cristiano sionista" Mike Pompeo, después de su presencia en Nueva Delhi, visitó Sri Lanka, las Maldivas, Indonesia y Vietnam con el fin de conseguir más aliados contra su némesis oriental.

  1. William Engdahl aborda el enfoque de las "guerras militares" planeadas por el Pentágono desde el océano Índico hasta el mar del Sur de China mediante su estrategia del "cordón de perlas" que significa, de acuerdo con el Reporte Marshall, la creciente amenaza militar china a los "intereses estratégicos de EU en el espacio asiático".

Un reporte de 2005 al Congreso de EU describe la estrategia militar china para "defender su acceso al petróleo vital (sic) desde el golfo Pérsico", debido a su "creciente dependencia".

China ha adoptado una estrategia de "cordón de perlas" sustentada en bases y lazos diplomáticos que van desde el Medio Oriente hasta el Sur de China (https://bit.ly/34OJNGw).

Con el consentimiento de Myanmar –con quien Pekín construyó oleogasoductos que desembocan en la bahía de Bengala–, China opera una estación de espionaje electrónico en la isla Gran Coco y contempla planes para edificar una base en la isla Pequeño Coco en la bahía de Bengala.

A juicio de Engdahl, el cada vez más colosal gasto militar del Pentágono se debe a su “búsqueda de lo que sus planificadores refieren como “Dominio de Amplio Espectro ( Full Spectrum Dominance)”: el total control global de aire, tierra, océanos, espacio, espacio exterior y ahora ciberespacio” para asegurar su hegemonía o dominio global (https://amzn.to/3ejzvRW).

Según Engdahl, el Pentágono "tiene como objetivo las vías marítimas que transportan petróleo desde África y el Medio Oriente hasta China" (https://bit.ly/3oTaVft).

De acuerdo con el israelí-estadunidense y asesor del Pentágono, Robert D. Kaplan, el océano Índico se volvió el "centro de gravedad estratégico", a lo que Engdahl comenta que tal océano Índico “está coronado por el ‘arco islámico’ de países musulmanes que van de África oriental a Indonesia, pasando por el golfo Pérsico y Asia Central”.

La salvación de China pasa por sus Tres Rutas de la Seda: la continental, la marítima y la del Ártico (https://bit.ly/2TJqkAV).

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