MÚSICA DESDE OTRAS COORDENADAS

Jueves, 03 Mayo 2012 06:33

Pakistán se está enojando

Se explica: el domingo que pasó, aviones no tripulados (ANT) de EE.UU. atacaron una escuela abandonada en Waziristán Norte y mataron a sus cuatro ocupantes, “presuntos terroristas”, aunque no se ha explicado todavía si lo eran o apenas gente sin techo que eligió el lugar para dormir. Una característica terrible de estas guerras es el anonimato de sus víctimas, de las que en los medios desaparecen nombres, edades, condiciones de vida, y todo se funde en un número, una mera cifra que sirve para contar cualquier clase de objetos.
 

Este hecho elevó la temperatura de las relaciones Pakistán/EE.UU., aliados en la guerra contra el talibán, que ya venían tensas por la repetición de misilazos en la zona paquistaní lindante con Afganistán donde, en efecto, hay bases guerrilleras, pero que más bien están “infestadas” de tribeños del lugar. En noviembre último, un ataque aéreo estadounidense que bombardeó bases paquistaníes en esa zona fronteriza y se cobró la vida de 24 soldados “aliados” (www.washingtonpost.com, 11-11-11) había ya agravado la tirantez entre los dos países. La Casa Blanca lamentó el suceso, pero todavía está debatiendo si pedir disculpas o no.
 

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Pakistán calificó estas operaciones de “violaciones de la integridad territorial y la soberanía nacional” y subrayó que se llevan a cabo “en total contravención del derecho internacional y de las normas establecidas por las relaciones interestatales”. Obama se defendió atacando: su principal asesor en seguridad interior y guerra contraterrorista, John Brennan, declaró el mismo domingo: “Infortunadamente, en la guerra también hay bajas civiles... a veces hay que tomar vidas para salvar vidas”, aunque no explicó cómo la muerte de casi 3000 personas, casi todas ellas no identificadas, salvó vidas (//abcnews.go.com, 29-4-12). Y no mencionó que estos bombardeos con ANT se producen en países con los que Washington no está en guerra: Pakistán, Yemen y Somalia. Cualquiera puede tener un olvidito.
 

Al día siguiente, en cumplimiento de una indicación de Obama, Brennan formuló declaraciones detalladas sobre las políticas y consideraciones que explican el empleo de ANT contra los terroristas, al que calificó de “legal”, “ético” y “conforme a los principios de necesidad y proporcionalidad” (www.lawforeblog.com, 30-4-12). Insistió en que “nada en el derecho internacional” prohíbe matar “enemigos” fuera del campo de batalla, afirmación que convierte al mundo entero en un campo de batalla. El Pentágono ya lo practica mediante ejecuciones extrajudiciales en cualquier país. Pero ésas son operaciones clandestinas y los ANT son notorios.
 

Obama, durante su hasta ahora único mandato, quintuplicó las operaciones de ANT en relación con las ordenadas por W. Bush a lo largo de sus dos presidencias. La CIA llega a sostener que borró del mapa a 600 talibán sin matar a un sólo civil con tales ataques, pero oculta que minutos después de lanzar uno, los ATN regresan para liquidar a los vecinos que acuden a socorrer a posibles sobrevivientes. Así lo verificó in situ la Oficina de Periodismo de Investigación de la City University de Londres (BIJ, por sus siglas en inglés). Su informe más reciente, solicitado por el Sunday Times, señala que la campaña de la CIA con ANT “ha matado a decenas de civiles que se aprestaban a ayudar a las víctimas o asistían a funerales” (www.thebureauinvestigates.on, 4-2-12).
 

La investigación de la BIJ registra que de mayo de 2009 a junio de 2011, “al menos quince ataques contra quienes intentaban rescatar a las víctimas fueron noticia en medios serios, incluidos The New York Times, CNN, Associated Press, ABC News y Al Jazeera”. Recuerda que a los funerales de Khwaz Wali Mehsud, un comandante talibán de mediana importancia, concurrieron unas 5000 personas, no sólo talibán, sino muchos vecinos, y un nuevo ataque de ANT acabó con la vida de 83, de los que 45 eran civiles, diez niños entre ellos. El informe de la BIJ apareció pocos días después de que Obama afirmara que esos ataques eran un esfuerzo preciso y bien dirigido a los blancos que “no ha causado un número elevado de bajas civiles”.
 

Sarah Crowe, representante de Unicef, ha dicho que “aun la muerte de un sólo niño por los misiles de los ANT o por ataques suicidas, es una muerte de más. Los niños no tienen lugar en una guerra y todas las partes deben hacer lo máximo para protegerlos de ataques violentos en todo momento”. Es evidente que esas máquinas no saben leer: según la organización caritativa británica Childs Victims of War (//childsvictimsofwar.org.uk), los ataques de los ANT han provocado ya la muerte comprobada de 175 niños. A saber a cuánto asciende en realidad su número.
 

Publicado enInternacional
 Japón y EE UU anuncian la retirada de 9.000 marines de Okinawa
Japón y Estados Unidos han anunciado la retirada de 9.000 marines de la isla de Okinawa, al sur del país asiático, donde la presencia militar americana de unos 24.000 soldados era cada vez más rechazada por la población. "Alrededor de 9.000 marines, acompañados de sus familias, serán recolocados en otras zonas fuera de Japón", ha indicado un comunicado conjunto publicado este viernes en Tokio. La operación se enmarca en una reorganización del despliegue de tropas de Estados Unidos en el océano Pacífico, la región a la que Washington está prestando atención creciente.

 
La reorganización se llevará a cabo entre las islas americanas de Guam, donde serán reinstalados 5.000 de los militares, Hawai, y también Australia. El comunicado no ha aclarado nada sobre el traslado de la base aérea de Futenma a una bahía protegida de la isla, que rechaza una gran parte de la población local.


Los dos Gobiernos confirman que se trata de "la única solución viable encontrada hasta el momento". El acuerdo llega justo una semana antes de que el primer ministro japonés, Yoshihiko Noda, visite Washington para entrevistarse con el presidente Barack Obama. EE UU ha decidido aumentar su cooperación militar con Australia, Filipinas y Singapur, frente al crecimiento del poder e influencia de China en la región. "Estoy muy satisfecho porque, después de muchos años, hemos alcanzado este importante acuerdo y el plan de acción. Aplaudo el duro trabajo y el esfuerzo que se realizó para lograrlo", aseguró en un comunicado el secretario de Defensa, Leon Panetta.

 
"Hemos sido capaces de desvincular la recolocación de Futenma de otros elementos, como la reubicación de los Marines a Guam y la devolución de algunas partes de Okinawa", comentó Ichiro Fujisaki, embajador en Estados Unidos de Japón, país que ayudará a financiar, con 3.100 millones de dólares, el redespliegue de las tropas norteamericanas en Guam.

 
Al menos desde 2006 venía negociándose este pacto, que fue también alabado por Panetta porque permite, según el comunicado, "una presencia en la región de Asia-Pacífico mejor distribuida geográficamente, más resistente en el en el plano de las operaciones y políticamente sostenible". Un alto funcionario del Departamento de Estado afirmó a Reuters: "[El pacto] es un elemento clave de nuestra estrategia de reorientación hacia la región de Asia-Pacífico". Una estrategia que incluye también relaciones más estrechas con Filipinas, Australia y Singapur.

 
Además, según un alto funcionario del Pentágono, el acuerdo permitirá dedicar más recursos a la ciberseguridad, a espionaje y a la vigilancia de operaciones, y al programa de misiles balísticos.

 
La fuerte presencia militar norteamericana en Okinawa, donde está concentrada la mitad de los 47.000 soldados del archipiélago, viene creando desde hace años tensiones entre los dos países. En 2006, Washington aceptó trasladar la base aérea de Futenma, que está situada en plena zona urbana, hacia una bahía protegida, pero parte de la población, que se opone a la presencia estadounidense, pide el cierre definitivo de la base.


Agencias Tokio 27 ABR 2012 - 06:10 CET
 


Publicado enInternacional
Sábado, 21 Abril 2012 11:24

Una asignatura todavía pendiente

Una asignatura todavía pendiente
Es muy probable que en pocas semanas ya no se vuelva a tocar el tema de la VI Cumbre de las Américas. Muy significativo resulta el esfuerzo oficial y oficioso por proclamar el éxito, como si se quisiera responder a un escepticismo que se sabe generalizado. Y, en efecto, del evento no resultó el replanteamiento de las relaciones políticas hemisféricas que algunos esperaban ingenuamente. Todo ocurrió como lo habíamos previsto: un evento más que todo social y diplomático, donde no se logra aprobar una declaración política pero se reafirma el status quo del continente. En ese sentido, ganan Obama y Santos, cuyos acuerdos bilaterales constituyeron lo único que los grandes medios de comunicación pudieron rescatar al final de la fiesta. Se constató la oposición de varios países del Alba, la protesta de Argentina y la notificación de su autonomía por parte de Brasil, lo cual no deja de ser importante, pero la verdad es que ya eso se sabía y, a esta altura, y con los antecedentes de la posición expresada por Ecuador, se esperaba mucho más.

Hay que tener cuidado, sin embargo, para no caer en el socorrido lugar común según el cual todo es retórica y pocas cosas prácticas. La realización de la Cumbre por sí misma tiene una significación y cumple una función política. Esa significación depende en un todo de los medios masivos de comunicación. Fue así como Santos logró elevar el perfil político de la Cumbre al sugerir que se iban a discutir los temas de Cuba y de las drogas; durante meses no hablaron de otra cosa los fabricantes de opinión. Hoy, después de haberse revelado que no resultó nada importante al respecto, el propio Santos se disculpa, a través de los medios, afirmando que él nunca había dicho que esos fueran temas centrales. La aparente armonía, que por fortuna alcanzó a ser ensombrecida, es de todas maneras un hecho político que van a tratar de capitalizar.

Pero el objetivo buscado era más que todo colombiano: era la apuesta principal de Santos. Por eso, al mismo tiempo, el Gobierno y los grandes medios a su servicio ponderaron hasta el cansancio los éxitos de la reunión empresarial y sobre todo de la llamada Cumbre Social. “Se rompió la incomunicación con la sociedad civil”, dice la funcionaria encargada de promoverla, como si este ejercicio participativo no fuera un ritual que se ha repetido otras veces con base en la maquinaria de cooptación de la OEA. No deja de ser, por ello, de extrema ingenuidad argumentar, como lo hacen algunos dirigentes sociales, que “pudieron hacer conocer sus planteamientos”, para justificar su presencia allí. La ‘participación’, en realidad, resulta encuadrada en los temas oficiales, en este caso alrededor de la “conectividad”.

Un ejemplo es el “Foro de los Jóvenes”, que presenta como preocupación central el acceso a las redes y las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, pero en un sentido de mercado que se acerca más bien a la ampliación del número de clientes, sin referencia alguna a las verdaderas amenazas que se encuentran en la ley Sopa en los Estados Unidos y su equivalente en Colombia, la Ley Lleras (hoy, implementación del TLC). Y, lo que es más importante, sin ninguna referencia al tema que verdaderamente está en debate entre los jóvenes, es decir la Educación como derecho, gratuita y universal, el tema que estuvo en el centro del Foro impulsado por la MANE en la V Cumbre de los Pueblos.

En suma, el significado de la Cumbre Social lo dan los medios de comunicación que, sin importar lo que allí se diga, destacan ante todo el hecho mismo de la participación como un ingrediente más de la construcción de la unidad nacional de Santos, y como un mecanismo para negar u ocultar la realización de la V Cumbre de los Pueblos, verdadera expresión de los movimientos sociales que, como en ocasiones anteriores y desde el principio, se encargaron de ubicar en primer plano los temas fundamentales de la disputa regional: la militarización imperialista que incluye la criminalización de las luchas sociales, la amenaza del ‘libre comercio’, la persistencia del modelo extractivista, la crisis ambiental y climática, el acaparamiento de tierras, y la negación neoliberal de los derechos humanos económicos, sociales y culturales. Tales temas, entre otros, fueron abordados por miles de participantes en sus deliberaciones. Y una discusión de fondo sobre la necesidad y posibilidad de replantear las relaciones con la potencia, que tiene en cuenta las experiencias recientes de integración de Latinoamérica y el Caribe.

Esta Cumbre de los Pueblos, realizada en medio de enormes dificultades logísticas y del clima de ‘seguridad’ militarista que se impuso en la ciudad de Cartagena, no abriga muchas esperanzas de ser escuchada por los Jefes de Estado, ya que ni siquiera contó, como en el pasado, con el apoyo de aquellos que llamamos progresistas, pero tiene la satisfacción de avanzar en el proceso de convergencia y fortalecimiento de los movimientos sociales del continente. Se ubica en una línea de continuidad que tiene como cita inmediata la Cumbre que habrá de realizarse en Rio de Janeiro a mediados de junio de este año.

Desde el punto de vista de las relaciones políticas hemisféricas, es claro que la publicitada Cumbre de las Américas no dio lugar a la confrontación o la negociación que algunos esperaban. Y ello, pese a que el reclamo acerca de la necesaria participación de Cuba, más allá del reclamo mismo, representaba una reacción contra las tradicionales imposiciones de Estados Unidos y constituía, por tanto, una ocasión inmejorable para, por lo menos, cambiar el escenario. Los gobiernos del Alba no supieron, o no quisieron, llevar hasta el final el cuestionamiento del formato de la Cumbre. Es una tarea que sigue pendiente, en la simple pero categórica exigencia con la que termina la declaración aprobada por la Cumbre de los Pueblos: “La Cumbre oficial de las Américas no puede seguir siendo un escenario excluyente, de subordinación al Imperio y simulación de falsas armonías”.

 
Publicado enEdición 179
Sábado, 21 Abril 2012 11:06

La voz que se impuso en Cartagena

La voz que se impuso en Cartagena
Con poca gloria para Santos, mucha pena para el pueblo de La Heroica y muchos interrogantes para el continente, terminó la VI Cumbre de las Américas en Cartagena de Indias. El presidente colombiano, en lugar de salir en hombros, como hacía prever el enorme despliegue económico (25 millones de dólares), organizativo y de propaganda, salió a defenderse culpando a los medios de haber azuzado el fuego con los temas candentes: Cuba, Malvinas y drogas. La V Cumbre de los Pueblos, por su parte, emitió una declaración conjunta sobre estos y otros temas estratégicos, y se puso del lado de quienes dejaron atrás la sumisión a Estados Unidos.

La ausencia de Cuba, Puerto Rico y Ecuador, por la intransigencia y el colonialismo estadounidenses; la salida intempestiva de la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, por la falta de consenso en su solicitud de respaldo en la exigencia de reconocimiento de la soberanía de su país sobre las islas Malvinas; la ausencia de Nicaragua y posteriormente la salida del presidente de Bolivia, Evo Morales, dejaron una lánguida foto y un balance que empeoraba con el paso de las horas.

De los 34 países del continente, 33 coinciden ahora en que “no habrá una sola cumbre más que reúna a los gobiernos del continente sin la participación de Cuba”. Desde los gobiernos conservadores hasta los progresistas, han llegado a un consenso en este punto, anunció ante los medios de comunicación, el lunes 16 de abril, el canciller venezolano Nicolás Maduro.

El gobierno de Colombia, a pesar de los tiempos que corren, mantiene su posición de genuflexión con el conjunto de la política estadounidense, y por eso el fracaso de Santos no equivale al éxito de la agenda social colombiana. Barack Obama vino a acelerar la entrada en vigencia del TLC para beneficio de las corporaciones estadounidenses. El sector avícola, resignado, anuncia que se está adaptando, “a pesar de la brecha competitiva”, a la entrada de 27.000 toneladas de pollo estadounidense en el primer año del Tratado, y que la competencia ya no será sólo con los cuartos traseros baratos (pierna y pernil) sino también con la pechuga de pollo, que ha bajado de precio en Estados Unidos, producto de la reducción del consumo en medio de la crisis económica.

Sigue la militarización norteamericana de todo el continente, con efectos perversos en el conflicto armado colombiano; se acelera un convenio energético consistente en hidroeléctricas que seguirán explotando el recurso estratégico del agua e imponiéndose sobre los derechos territoriales de las comunidades, a la vez que contribuyen a profundizar la crisis climática. El ministro de Minas Mauricio Cárdenas afirma pomposamente que Colombia se pone a la vanguardia de la integración energética del continente, mientras millones de personas todavía no cuentan con acceso a la electricidad o tienen que pagar 10 o más por ciento de su ingreso mensual por contar con este servicio.

La presencia disidente


Al otro lado de las murallas de la Ciudad Heroica culminó la V versión de la Cumbre de los Pueblos, bajo el lema “La verdadera voz de las Américas”, que se sumó al rechazo frente a que Estados Unidos siga imponiendo la agenda continental, a la vez que abordó los verdaderos debates del continente y sentó su posición de respaldo a Cuba, a la soberanía Argentina sobre Malvinas y en contra de la llamada “guerra contra las drogas”. Así lo consignó en la declaración final, construida de manera consensuada entre organizaciones sociales de Colombia y delegaciones internacionales. También se produjeron declaraciones sectoriales de sindicatos, mujeres, estudiantes e iglesias, que realizaron sus encuentros en el marco de esta Cumbre.

La presencia y la actuación de las corporaciones trasnacionales en diferentes renglones de la economía de América Latina fueron temas transversales a las reflexiones de las organizaciones sociales en los diferentes paneles, talleres y conversatorios de la Cumbre de los Pueblos. El debate llega a la misma conclusión: los intereses de la megaminería, los agronegocios, la banca, las multinacionales del agua, los recursos naturales, las telecomunicaciones, las farmacéuticas y la tecnología, entre otras, están detrás de la militarización, la represión, el señalamiento y la persecución de los líderes sociales que se oponen a que controlen los recursos estratégicos. Estas corporaciones, a la vez, sobornan, presionan o se alían con funcionarios gubernamentales para imponer sus propias reglas de juego a través de los Tratados de Libre Comercio, los Tratados Bilaterales de Inversiones y toda la legislación interna que se ha modificado para garantizarles cada vez más derechos. Todo esto ocurre en un contexto de crisis económica en Estados Unidos y Europa, cuando el gran capital busca reacomodarse acumulando cada vez más rentas, territorios y recursos, y mira hacia nuestros territorios con avaricia.

Minería: locomotora rota


El gobierno colombiano les devuelve a las multinacionales mineras en exenciones de impuestos aproximadamente al 30 por ciento de lo que pagan estas empresas en regalías. Esa fue la denuncia presentada por Mario Valencia, de la Red Colombiana de Acción Frente a la Megaminería (Reclame), durante el panel “Megaminería y Desarrollo”, realizado el primer día de la V Cumbre de los Pueblos. “El estado colombiano le está regalando los minerales a esas empresas, por estar cargados de exenciones que equivalen a dos billones de pesos anuales, que es justamente lo que los estudiantes están pidiendo para mejorar la calidad y la oferta educativa de la universidad pública”, señaló Valencia, quien afirmó que el Estado debe recuperar el control de la minería.

La problemática minera atraviesa el continente, pero no todos los países juegan el mismo papel. Raúl Burbano, integrante de la organización no gubernamental canadiense Frontera Común, que le hace seguimiento a la minería, afirmó en el panel “Implementación de los TLC” que dos tercios de la minería mundial es de origen canadiense, y recordó que Canadá ha ‘asesorado’ la reforma a los códigos mineros de varios países del continente, con lo cual termina favoreciendo a las 1.500 empresas y los 1.246 proyectos mineros canadienses. En los últimos cinco años, el crecimiento del sector pasó de 35 a 50 por ciento. La mayoría de estas inversiones están en Honduras, Colombia y Perú, países donde no se respetan los derechos humanos, añade Burbano, con lo cual la minería canadiense busca evadir su responsabilidad con trabajadores y comunidades, para aumentar su margen de ganancias. Frontera Común promueve un marco legal en su país que permita el control al comportamiento de la minería más allá de las fronteras.

¿Guerra, contra qué?


La llamada Guerra contra las Drogas fue abordada por la V Cumbre de los Pueblos bajo el eje de militarización, derechos humanos y criminalización de la protesta social. Ricardo Soberón Garrido, ex zar antidrogas del Perú, analiza los intereses que la dinamizan: “En el terreno empresarial, obviamente los laboratorios farmacéuticos internacionales que pretenden seguir manteniendo el monopolio del control de las situaciones de neurosis, de psicosis, de distinto tipo de patologías a partir de sus propios medicamentos y no permitir que la gente tenga salidas más naturales (recurriendo a plantas de uso tradicional, estigmatizadas por esta misma política). En el terreno militar, estamos evidenciando un proceso de privatización de la guerra, particularmente en América Latina. Organizaciones y agencias de seguridad y de orden público del aparato tecnológico militar de Estados Unidos están interesadas en alimentar a las fuerzas armadas y policiales de nuestros países, y a sus servicios de inteligencia, para poder encomendarles nuevas misiones, entre otras el control del narcotráfico; el seguimiento y monitoreo de vuelos sospechosos, de embarcaciones sospechosas, la devolución de migrantes, etcétera. Hay también otros actores ideológicamente interesados, en algunos casos podemos hablar de sectores muy conservadores”.

Soberón renunció hace algunos meses a su cargo como Zar Antidrogas de su país por presión de Washington. Se hizo presente en la V Cumbre de los Pueblos para compartir sus reflexiones y señalar esta temática como un asunto del resorte de cada país: “No hay un problema mundial de drogas: hay problemas nacionales que deben ser respondidos en términos nacionales, porque uno de los trucos sobre los cuales se ha basado el sistema internacional ha sido hacernos pensar que el problema es global, que la respuesta es global, y que nadie puede poner en tela de juicio ese paradigma internacional”.

Los TLC: leyes de implementación podrían ser inconstitucionales


La multiplicación de los Tratados de Libre Comercio está generando un nuevo orden legal internacional que pone en juego las normas nacionales e incluso las normas internacionales que protegen los derechos humanos. Así se desprende de las discusiones que tuvieron lugar bajo el eje “TLC: negociación, implementación y resistencias”, durante la V Cumbre de los Pueblos.

En el panel sobre implementación de los TLC, los estragos de los Tratados de Libre Comercio no fueron sólo un pronóstico. Jorge Coronado, de la Comisión Nacional de Enlace, red de organizaciones sociales costarricenses, presentó el balance de lo que han sido siete años de implementación del TLC con Estados Unidos para Centroamérica: la balanza comercial se invirtió completamente. Hoy, Centroamérica importa de Estados Unidos más de lo que exporta. El 73 por ciento de la biodiversidad está patentado, el desempleo aumentó y la informalidad representa el 66 por ciento de la economía, y es perseguida por la policía. Existen fuertes restricciones en materia de propiedad intelectual, las fotocopias están penalizadas en Centroamérica y la responsabilidad recae sobre los dueños de los pequeños negocios de copiado, reveló Coronado.

El analista y economista Héctor-León Moncayo, integrante del consejo editorial de este periódico, afirmó que en Colombia, como en otros países con TLC, las leyes ya no se desprenden de la Constitución sino del acuerdo comercial. También afirmó que en la demanda de inconstitucionalidad presentada por diversas organizaciones sociales, académicas y sectores empresariales, en 2009, quedó un espacio abierto para la incidencia jurídica, y es que la Corte declaró constitucional el TLC con Estados Unidos pero afirmó que algunas leyes de implementación pueden ser inconstitucionales. Moncayo insistió en que la lucha contra los TLC está vigente y debe darse también en el terreno jurídico, pero fundamentalmente a través de la movilización social.

El gobierno no acoge propuestas de la MANE


La educación, en particular la superior, está en el centro de los debates sobre el modelo económico en el continente. La disputa por la educación pública, gratuita, universal y de calidad le ha dado dividendos muy importantes al movimiento estudiantil en el continente, particularmente en Chile y Colombia, donde mantienen detenidas las reformas que profundizan la privatización. El reconocimiento por esos logros se hizo sentir en todos los escenarios y momentos de la V Cumbre de los Pueblos, donde la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (MANE) se hizo presente.

Ante la presión del movimiento estudiantil, el viceministro de Educación Javier Botero Álvarez tuvo que asistir al foro sobre autonomía universitaria convocado por la MANE, en el marco de la V Cumbre de los Pueblos. El funcionario se reafirmó en la postura gubernamental de centralizar la autonomía universitaria en una junta directiva o consejo superior, a pesar de las recientes críticas que rodearon la elección del rector de la Universidad Nacional de Colombia, en el marco del debate sobre la educación pública en el país.

Los integrantes de la MANE participantes en el Foro denunciaron que el gobierno colombiano no acoge sus propuestas, aunque públicamente se declara dispuesto al diálogo. “No quieren salir del marco neoliberal porque apuntan a abrirle espacio a la inversión privada y al capital extranjero en la universidad pública”, señaló Leonel Eduardo Vargas, vocero de la MANE, quien anunció que la movilización seguirá.

Sin la voz de las mujeres, otra América no es posible


Con esta consigna, cerca de 200 representantes de organizaciones de mujeres de Cartagena, la Costa Caribe y el país, junto con delegadas internacionales, se reunieron en un encuentro realizado en el marco de la V Cumbre de los Pueblos para discutir las relación entre las reglas y las normas del modelo económico, y los derechos humanos. A pesar de los avances de la lucha feminista, las mujeres siguen siendo las principales responsables del trabajo doméstico no remunerado que combinan con las actividades productivas, duplicando su jornada laboral. Adicionalmente, las tasas de desempleo de las mujeres son más altas estructuralmente en todo el continente. En Colombia, en el período septiembre-diciembre de 2011, el desempleo de las mujeres fue de 12,5 por ciento, mientras el de los hombres fue de 7 por ciento.

El modelo actual está fuertemente sostenido en sus hombros mientras les ofrece condiciones precarias de trabajo. Los sectores de la economía nacional que desplazan los TLC en los países llamados en desarrollo son la agricultura y la industria (incluyendo el desarrollo tecnológico). Las economías locales quedan sostenidas en sectores como comercio, hoteles y restaurantes, y en los servicios comunales, sociales y personales. Estos dos son las principales fuentes de trabajo para las mujeres, también porque son una extensión de los roles de cuidado, tradicionalmente asignados a ellas. En el país, 63 de cada 100 mujeres trabajan en comercio y servicios, según estadísticas del Dane.

La reducción del Estado recae también sobre los hombros de las mujeres. Una muestra de ello es el trabajo de las madres comunitarias, a quienes históricamente se les ha negado su relación laboral con el Estado. Las madres comunitarias del departamento de Bolívar denunciaron durante el encuentro que, con el programa de atención a la primera infancia, “De Cero a Siempre”, lanzado por el gobierno nacional, su trabajo está en riesgo. Las ONG van a recibir los recursos de Bienestar Familiar para atender a la infancia, y son ellas las que van a contratar a las madres. María Valencia, del Sindicato de Madres Comunitarias de Bolívar, anunció que las organizaciones que las agrupan en todo el país realizarán una marcha nacional en mayo de este año para denunciar esta situación y exigirle al gobierno nacional unos programas que las incorporen y reconozcan sus derechos.

Las ventas por catálogo se han convertido en otra ocupación generalizada para las mujeres en la región. Algunas lo asumen como trabajo adicional para completar sus ingresos. Mientras las multinacionales de belleza y otros artículos de aseo y nutrición acumulan enormes ganancias por este concepto, las mujeres deben poner el capital inicial, crear las redes de ventas y pagar por los catálogos. Todos los costos los asumen las vendedoras, sin llegar a tener relación laboral o contractual con estas compañías.

La salud y la seguridad social son dos de las enormes deudas del modelo económico con las mujeres. No hay atención en salud que reconozca los derechos sexuales y reproductivos en las distintas etapas de su vida, y, por el contrario, la atención en salud se ha precarizado, deshumanizado y estandarizado, señalan las mujeres. Ecuador, a pesar de tener un sistema de salud pública, y Chile, con TLC firmados con muchos países, comparten este diagnóstico sobre la atención. María Clara Plata, de la Mesa Mujeres y Economía, de Colombia, afirmó que “el libre comercio convirtió a las y los pacientes en clientes, y a la salud en un negocio” e invitó a las participantes a sumarse al Referendo por la Salud y la Seguridad Social, cuyas firmas se están recogiendo en Bogotá, y a participar en el Congreso Nacional por la Salud, el próximo mes de agosto.

Las mujeres también recordaron que el 12 de abril se cumplieron tres años de la violación de Jessika Beltrán. Su mamá denunció que el sargento Michael Cohen y el contratista César Ruiz, ambos ubicados en la base de Tolemaida, desarrollando labores del ‘plan Colombia’, violaron a su hija cuando tenía 12 años. El caso sigue en la impunidad. A través de esta denuncia, rechazaron la militarización de la vida cotidiana y denunciaron la violencia de los actores armados contra las mujeres, insistiendo en la exigencia de la solución política del conflicto armado de Colombia y la desmilitarización de la vida civil en el continente.

Objeción de conciencia frente al modelo neoliberal


“El escenario de la guerra ya no se limita al control del territorial y de los recursos económicos sino que ahora las guerras buscan también la dominación de la mente y el cuerpo de las personas, y apuntan a la construcción de un pensamiento único”. Esta fue la principal conclusión a la que llegó el Encuentro Ecuménico, realizado durante la V Cumbre de los Pueblos.

En la declaración, suscrita por 31 organizaciones cristianas, de personas de fe, jóvenes, mujeres, indígenas y afrodescendientes, acordaron ampliar el trabajo de la objeción de conciencia al servicio militar, al neoliberalismo en su conjunto: “No podemos seguir pensando y actuando con los criterios de este mundo neoliberal que se nos impone con su lógica de muerte y destrucción humana y de la naturaleza”. El Encuentro Ecuménico también acordó fortalecer la organización del sector ecuménico, conocer las experiencias de opciones políticas y económicas que están surgiendo en la región, como el socialismo del siglo XXI y el Buen Vivir, trabajar por lo solución negociada del conflicto armado en Colombia, la reparación, y la restitución de las tierras a desplazados y víctimas.

La ciudad y las Cumbres


En un ambiente hostil al movimiento social y en medio de un fuerte control militar y policial en la ciudad, se desarrollaron la V Cumbre de los Pueblos y la VI Cumbre de las Américas. El pueblo cartagenero tuvo restringida la movilidad dentro de su ciudad, particularmente en las zonas de Bocagrande, el centro y la ciudad amurallada. Los vendedores ambulantes sintieron el impacto económico negativo en sus ventas por la falta de público. La ciudad, limpia y despejada, daba la sensación de una paraíso aterrador, al estilo del mundo feliz.

En un acto de total abuso de autoridad, la fuerza pública les ordenó a los dueños de hoteles expulsar a estudiantes y sindicalistas hospedados en el sector de Bocagrande que participaban en la V Cumbre de los Pueblos. Mientras trataba de vender la imagen de un líder internacional que concilia intereses divergentes en el continente, el gobierno de Juan Manuel Santos dio muestras de un profundo Estado represivo, que quiso ocultar y acallar la voz de la protesta social en Cartagena.

Pero no lo consiguió. Ocho mil personas marcharon en medio de fuertes dispositivos de seguridad por un trayecto corto, desde el Coliseo Chico Navarro hasta el sector de Chambacú, al cabo del cual se leyó la declaración final, que concluye: “Esta es nuestra voz, la verdadera voz de los pueblos de las Américas, y así lo proclamamos ante el mundo”.

Mientras los analistas colombianos cuentan las monedas que quedaron de la cacareada Cumbre, el continente sigue en sus realidades y las cartas quedan sobre la mesa: el modelo neoliberal avanza desafiando a los pueblos, y éstos han asumido el desafío. El triste espectáculo de sumisión a la hegemonía estadounidense se desgasta. Subyacen poderes no suficientemente desafiados: el patriarcado, el sistema financiero, la plutocracia, el poder corporativo que se alza sobre los Estados mismos. Poderes todos presentes en la vida cotidiana, esa que el movimiento ecuménico llama a desneoliberalizar desde la conciencia, siendo más grandes que el sectarismo político.

Publicado enEdición 179
Obama y su política exterior en América Latina: el verdadero escándalo de Cartagena
La campaña de reelección del Presidente Barack Obama lanzó su primera publicidad en idioma español esta semana, justo después de regresar de la Cumbre de las Américas. Obama estuvo tres días en Colombia, más tiempo que ningún presidente en la historia de Estados Unidos. Sin embargo, el viaje estuvo marcado por un escándalo de prostitución que involucra a las Fuerzas Armadas y al Servicio Secreto de Estados Unidos. El General Martin Dempsey, Jefe del Estado Mayor Conjunto del Ejército, declaró: “Decepcionamos al jefe, porque de lo único que se habla sobre Colombia es de este incidente”. Dempsey tiene razón. El incidente también funcionó como metáfora del modo en que el gobierno estadounidense trata a América Latina.


Once miembros del Servicio Secreto de Estados Unidos y cinco miembros de las Fuerzas Especiales del Ejército estadounidense estarían implicados en el escándalo. Los oficiales supuestamente tuvieron encuentros con prostitutas en uno o en varios bares de Cartagena y se llevaron a alrededor de 20 mujeres al hotel. Algunas probablemente eran menores de edad. Todo esto debe ser investigado a fondo, pero también deberían analizarse las posiciones políticas que Obama promovió en Cartagena.


En primer lugar, su posición con respecto a la guerra contra las drogas. Sobre este tema el Presidente Obama declaró en la cumbre: “Es totalmente legítimo tener una conversación sobre si las leyes vigentes causan más daño que beneficio en determinados lugares. Mi posición personal y la de mi gobierno es que la legalización no es la respuesta”. Ethan Nadelmann, fundador y director ejecutivo de la Alianza por una Política de Drogas, con sede en Nueva York, me dijo que a pesar de la declaración predecible de Obama, esta cumbre demostró “la transformación del diálogo regional y mundial con respecto a las políticas sobre drogas....Es la primera vez en la historia que un presidente dice que estamos dispuestos a considerar la posibilidad de que las políticas de Estados Unidos con respecto a las drogas están causando más daño que beneficio en algunas partes del mundo”. Ethan Nadelman explica que esto es el resultado del creciente consenso existente en todo el espectro político latinoamericano, desde ex presidentes importantes como Vicente Fox, de México, que está a favor de la legalización de las drogas, hasta los actuales jefes de Estado, como el actual presidente mexicano, Felipe Calderón, que dijo que el principal problema es la voraz demanda de drogas en Estados Unidos.


Nadelman agregó: “También se da la situación un tanto inusual de Evo Morales, el presidente boliviano de izquierda y ex líder del sindicato de cocaleros, que alleccionó a Estados Unidos con una frase que podría ser una cita de Milton Friedman: '¿Cómo pretenden que reduzcamos la oferta si hay demanda?'. Entonces estamos ante el comienzo de un cambio. No creo que se pueda dar marcha atrás”.


Luego está el tema del comercio. Obama y el Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, también anunciaron que el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Estados Unidos y Colombia entraría en vigor el 15 de mayo. Los líderes sindicales tanto de Colombia como de Estados Unidos cuestionan el acuerdo debido a que Colombia es el peor país del mundo para realizar actividades sindicales. El asesinato de sindicalistas en ese país es moneda corriente: al menos 34 sindicalistas murieron en el último año y medio. Durante su primera campaña presidencial, Obama prometió oponerse al TLC con Colombia “porque la violencia contra los sindicatos en Colombia estaría en contradicción con las protecciones laborales que insistimos que se incluyan en este tipo de acuerdos”. Ese año, 54 sindicalistas colombianos fueron asesinados. El presidente de la central sindical estadounidense conocida como AFL-CIO, Richard Trumka, dijo que el anuncio “es muy decepcionante y preocupante”. Por su parte, los republicanos elogiaron a regañadientes a Obama por promover el TLC.


Con respecto a Cuba, Obama asumió la impopular postura de defender el bloqueo estadounidense. Incluso en Estados Unidos, las encuestas indican que una gran mayoría de la población y de las empresas apoyan que se ponga fin al bloqueo. Estados Unidos también logró, una vez más, impedir que Cuba asistiera a la cumbre, lo que incitó al presidente de Ecuador, Rafael Correa, a boicotear la reunión.


En respuesta a la intransigencia absoluta de Estados Unidos, los demás países del hemisferio occidental se están organizando. Greg Grandin, catedrático de Historia Latinoamericana de la Universidad de Nueva York, me dijo: “Los propios latinoamericanos están creado organismos que excluyen a Estados Unidos, que profundizan la integración política y económica entre ellos. Parece ser un lugar donde se reúnen para criticar las políticas de Washington con bastante eficacia”.


El Profesor Grandin comparó las políticas de Obama con respecto a América Latina con las de sus predecesores: “Los dos principales pilares de la política exterior estadounidense (profundizar el neoliberalismo y aumentar la militarización con respecto a las drogas) continúan en pie, se retroalimentan y han generado una gran crisis en el corredor que va desde Colombia, pasa por América Central y llega hasta México. Esta política ha sido un desastre total y no ha habido cambios”.


Se necesitará más que un escándalo de prostitución para encubrirla.


Por Amy Goodman. Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

 
Publicado el 20 de abril de 2012

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Publicado enInternacional
Viernes, 20 Abril 2012 06:54

Lo que viene después del patio trasero

Lo que viene después del patio trasero

Después de la reciente sexta Cumbre de las Américas quedan pocas dudas de que la región latinoamericana ha cambiado. Dejó de ser el patio trasero de un decadente imperio que tiene muy poco para ofrecerle salvo bases militares y flotas amenazantes. El doble fracaso estadunidense, de Barack Obama en Cartagena y de Hillary Clinton la semana siguiente en Brasilia, muestra la falta de propuestas constructivas para la región.
 

Como señaló Dilma Rousseff, los países de la región reclaman “relaciones entre iguales”, lo que fue interpretado por algunos analistas como “una rebelión contra Estados Unidos”. La principal consecuencia de la cumbre es la constatación del aislamiento de Estados Unidos y su inexistencia de políticas capaces de atraer al conjunto de la región como sucedió hasta mediados de la década de 1990. Encuentro cinco razones para el deterioro de las relaciones de Washington con todo el continente, que anticipan el nuevo escenario en formación.
 

La primera es el doble fracaso de la guerra contra las drogas y del embargo a Cuba. Luego de la caída de la Unión Soviética Washington debió fabricar un enemigo para seguir forzando la militarización de las relaciones internacionales. El tráfico de drogas ilegales cumplió con esa función durante un tiempo, pese a que nunca fue creíble porque no incluyó la reducción del consumo en los países del norte, los grandes consumidores de drogas ilegales.
 

Ahora la guerra contra las drogas perdió la batalla de la legitimidad. El Instituto Internacional de Estudios Estratégicos acaba de lanzar un estudio en el que afirma que no sólo fracasó en combatir el consumo y el tráfico, sino que la guerra contra las drogas “ha creado una amenaza importante contra la seguridad internacional” (La Jornada, 17 de abril). ¿No era ese acaso el objetivo buscado?
 

La segunda es el fin del tiempo de la OEA y la consolidación de la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) y la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), que excluyen a Estados Unidos y Canadá y se ajustan a la nueva realidad global. Siguiendo la tendencia ya marcada por la Unasur desde 2009, la Celac se está convirtiendo rápidamente en el organismo capaz de resolver los problemas de la región y de trazar el rumbo de su soberanía frente a las potencias extracontinentales. Puede discutirse si ese es el tipo de integración que necesitan los pueblos latinoamericanos, pero no cabe duda de que, sea cual sea el camino que elijan, están excluyendo a los antiguos propietarios del patio trasero.
 

En tercer lugar, Estados Unidos ya no es el principal socio comercial de los principales países de la región, en particular de Sudamérica, y su decreciente mercado interno ya no tiene el atractivo de antaño ni se muestra en condiciones de captar las exportaciones latinoamericanas. La tendencia es que China y el conjunto de Asia sustituyan el papel que tuvo Estados Unidos desde principios del siglo XX hasta la crisis de 2008 como aliado comercial, y político, decisivo.


Hasta 2005 Estados Unidos compraba 1.5 millones de barriles diarios a Venezuela, cifra que cayó en 2011 a menos de un millón. Por el contrario, las exportaciones venezolanas a China, que eran casi inexistentes en 2005, treparon a casi medio millón de barriles diarios en 2011 (Geab No. 60, diciembre de 2011). La tendencia es que un mercado sustituya al otro.
 

Estados Unidos y la Unión Europea, en cuarto lugar, van camino de ser desplazados como los principales inversionistas en América Latina. China es el principal inversor en Venezuela, primera reserva mundial de petróleo, tercera de bauxita, cuarta reserva de oro, en sexta posición en gas natural y décima reserva de hierro en el mundo. China cuenta también con fuertes inversiones en Argentina y Brasil, las dos mayores economías suramericanas.
 

La segunda petrolera china, Sinopec, estaba interesada en comprar la parte de Repsol en YPF por 15 mil millones de dólares antes de la estatización decidida por el gobierno de Cristina Fernández (Financial Times, 18 de abril de 2012). Ahora puede ampliar sus inversiones en Argentina, donde es responsable de 6 por ciento de la oferta de crudo y de 1.7 por ciento de la de gas.
 

La región tiene también capacidades endógenas de inversión. El mejor ejemplo es el anuncio de la inversión de 16 mil millones de dólares por tres empresas brasileñas (Petrobras, Odebrecht y Braskem) en Perú, para extraer gas en Camisea, construir un gasoducto de más de mil kilómetros hacia el sur y un polo petroquímico en la ciudad portuaria de Ilo, el primero de la costa del Pacífico.
 

En quinto lugar, Estados Unidos ya no es el único aliado militar de la región. Venezuela mantiene una sólida alianza con Rusia, Brasil tiene acuerdos de cooperación con India en aeronáutica y con China en la industria espacial. Pero lo más notable es la progresiva integración de las industrias militares de la región, o sea el acople de los países suramericanos con la creciente industria militar brasileña.
 

El caso más notable es la alianza estratégica entre Brasil y Argentina, que se traduce en el desarrollo conjunto de blindados, un carguero militar que sustituirá a los Hércules, el desarrollo de misiles aire-aire que Brasil trabaja con África del Sur, y aviones no tripulados para vigilancia de fronteras. Ambos países conforman una masa crítica capaz de arrastrar a los demás para poner en pie una industria militar regional autónoma del norte.
 

El inminente triunfo del socialista François Hollande en las elecciones francesas “activará una serie de cambios estratégicos” que acelerarán las transiciones geopolíticas en curso, según estima el Laboratorio Europeo de Anticipación Política (Geab No. 54, 17 de abril de 2012). Uno de los principales virajes será la formación de una alianza estratégica Europa-BRICS. De alguna manera, esta alianza ya comenzó con el acuerdo militar Francia-Brasil de 2009 para construir submarinos y cazas de ataque. La autonomización de la región puede contar con aliados inesperados.
 

Publicado enInternacional
Jueves, 19 Abril 2012 07:20

Paisaje después de Cartagena 2012

Paisaje después de Cartagena 2012

Al final el único saldo concreto, tangible, de la Sexta Cumbre de las Américas parece ser la firma del Tratado de Libre Comercio (TCL) entre Colombia y los Estados Unidos, y no hacía falta en realidad una cumbre de jefes de Estado para esto. Se trata de un acuerdo bilateral que no pasa, por supuesto, por consenso internacional alguno. Y que, en consecuencia, se suscribió al finalizar la Cumbre y fuera de ella, por ambos presidentes, sin salir de Cartagena, aprovechando -como quien dice- que ya estaban en la ciudad. Igualmente ha sido noticia la firma otro acuerdo: uno de exención de aranceles entre los cancilleres de Colombia y Venezuela.


Expediente bien conocido, el primero, que consolida el sometimiento de la economía colombiana y colocará al país ante riesgos similares a los vividos por los mexicanos después de 1994: sujeción plena a la dinámica de mercado impuesta por Washington, polarización potenciada de los ingresos privados, desestructuración de la economía agraria, transición hacia una verdadera "narcocracia" con impunidad para el crimen, intensificación de flujos migratorios internos y externos, y el fortalecimiento de los lazos de dependencia con los Estados Unidos dentro del patrón neoliberal, que se mantiene plenamente vigente en las relaciones internacionales .


No nos deberíamos extrañar si en la década venidera los activos financieros de las familias colombianas más adineradas compiten con los de Slim, si los circuitos de la pobreza se propagan y el descomunal cinturón de miseria que rodea Cartagena (y que no se ve desde la zona turística) duplica su extensión, si la violencia se vuelve otra vez (dicen que casi había desaparecido) incontrolable en las urbes y en los campos de Colombia y si la hegemonía estadounidense termina por asignar a su socio un papel parecido al que desempeña Israel en Oriente Medio.


A pesar de que se firmó fuera de la Cumbre, el TCL se suscribió aprovechando la reunión de estadistas como pantalla. Los debates habían quedado atrás, con la Cumbre clausurada sin documento final ni consensos aceptados. La sorpresa seguramente no dio tiempo a la protesta de los que hubieran protestado en el país. Este tratado no tiene nada que ver con el firmado entre Columbia y Venezuela, equilibrado y simétrico, y puesto la agenda junto al otro, con astucia, por el Presidente Santos, que se consagra como el político más hábil de la derecha latinoamericana.


Sin embargo, hasta Santos tuvo que reconocer que Cuba no podía estar ausente en las cumbres venideras. Claro, que lo hizo con el cuidado de utilizar el tono más conciliador, y no como lo habría hecho alguien convencido. Se notaba que no habría reivindicado la presencia cubana si un fuerte consenso en el cónclave no lo hubiera puesto en condiciones de tener que hacerlo. Y si la simple aceptación de la presencia cubana en las cumbres no tuvo eco en la postura del imperio, menos se podía esperar un cambio de posición en torno al bloqueo sostenido contra la isla.


Aún más escandalosa fue la casi omisión en torno al reclamo argentino, también consensuado salvo por los Estados Unidos y Canadá, de las Malvinas, las cuales, para colmo, fueron confundidas por el Presidente Obama con las Maldivas. ¿Error o muestra cínica de desprecio? Puede que error, ya que para ellos estas islas siguen llamándose Falkland, como demostraron en 1982, en tiempos de Ronald Reagan, al ponerse sin vacilar al lado del colonizador británico cuando la dictadura argentina intentó la recuperación. Al margen del propósito de los militares, los Estados Unidos estaban comprometidos por el TIAR a respaldar el rechazo a la invasión británica, y olvidaron sus compromisos. Fue entonces cuando el TIAR naufragó y ya nadie recuerda siquiera lo que significa la sigla. Erros y desprecio, en estos casos, suelen andar juntos.


En resumen, en Cartagena no se obtuvo una decisión en cuanto a la presencia de Cuba en la próxima Cumbre, moción bloqueada por los Estados Unidos y Canadá desde la reunión previa de cancilleres. El levantamiento del bloqueo, que cuenta con el pleno apoyo latinoamericano, topó con la sordera del norte. Tampoco se consiguió una toma de posición que aceptara siquiera el debate sobre la reclamación de las Malvinas. No obstante, como contrapartida, Washington lograba una firma, libre de protestas, del TCL con Bogotá. Se comprende que Hillary Clinton quisiera desbordar su entusiasmo la última noche en el Café Habana, de Cartagena, bailando al son de la Guantanamera y el Chan-chan. Incluso se hizo fotografiar bajo el anuncio del lugar. Parece un podo irónico de manifestar su satisfacción por lo que interpretó como una victoria sobre Cuba… y sobre el ALBA.


Victoria pírrica, en realidad, y procuro explicarme En primer lugar, la Cumbre de las Américas no es otra cosa que una criatura de Washington y de la OEA , inaugurada en Miami en 1994, cuando desde el espacio gubernamental latinoamericano no habían comenzado a darse los cambios que modificarían el escenario regional. Componen esta reunión los mismos países que componen la OEA, y su destino es el de dar a la hegemonía de los Estados Unidos el respaldo de los jefes de Estado del continente para una segunda escalada neocolonial : el proyecto del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) . No es casual que la primera Cumbre coincidiera con el año de la firma del TLC con México, punto de referencia para el lanzamiento del acuerdo.


Tras una década de cambios en el escenario latinoamericano, la moción de adopción del ALCA, llevada por George W. Bush a la IV Cumbre, en 2005 en Mar del Plata, encontró una oposición mayoritaria que dejó marcado el cambio en la correlación de fuerzas en la región. La Cumbre, en los supuestos que se concibió, quedó herida de muerte. ¿De muerte en verdad? La meta después de 2005 devino llegar al ALCA país por país.


La siguiente reunión, en Port of Spain (Trinidad & Tobago) transcurrió con la presencia de un nuevo presidente de los Estados Unidos: un Barack Obama sonriente que había llegado a la presidencia anunciando cambios que no iba a ser capaz de encauzar. La inaceptable ausencia de Cuba fue ya un tema polémico allí, pero no hubo más que señales para dejar esperanzas de una mirada más razonable. Lo increíble es que ahora se repita. Aquella reunión terminó sin acuerdos y con el obsequio de Chávez a Obama de un ejemplar de Las venas abiertas de América Latina, escrito por Eduardo Galeano en 1971, como sugerencia para una mejor comprensión de nuestras realidades.


No creo que Chávez estuviera convencido de que Obama fuera a leerlo, ni a molestarse en buscar una de las traducciones hechas al inglés, pero su gesto devino una cortesía política emblemática, en tanto expresaba la esperanza de que el presidente negro que había desafiado exitosamente los vestigios racistas en los dogmas electorales estadounidenses, que había hecho su campaña sobre la promesa de justicia social y anunciado cambios positivos en la política latinoamericana de Washington, se mantuviera consecuente con sus anuncios. La historia entre Trinidad y Cartagena no recoge gesto alguno que permita esperar nada distinto a lo que hasta hoy se ha recibido de la Casa Blanca.


Se puede comprender, sin indagar, la decisión del presidente de Ecuador, Rafael Correa, y del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, de no concurrir a Cartagena. Y la del resto de los países de la ALBA al anunciar, decepcionados de este encuentro, que no asistirán a Panamá si no se invita a Cuba sin las condiciones inadmisibles que exigen los Estados Unidos.


Debe destacar se que el punto de la inclusión de Cuba en las reuniones ni siquiera implicaba por sí mismo un cambio de la política estadounidense en el plano bilateral. Sin embargo, cabe pensar que la posición que asumiera Obama al respecto podría incidir en su reelección a la presidencia: un signo de flexibilidad hacia Cuba contaría para la pérdida eventual del apoyo del Estado de La Florida en los comicios . Es significativo que hasta el gesto más obvio de reconocimiento del consenso continental se haga imposible. ¿Cómo esperar de Obama un cambio en el bloqueo a Cuba, o que se pronunciara en cuanto al reclamo argentino de las Malvinas, más allá de la inverosímil neutralidad que atribuyó a su país?


Sin embargo, al margen de la escasa información que permite el secreto de las sesiones (fueron todas a puerta cerrada por decisión, en apariencia, de los anfitriones), pienso que sobre el control y la lucha contra el narcotráfico siempre se habría podido ir más lejos (a menos que ir más lejos en esto también influyera en el voto de Miami).


De cualquier modo nos pasamos la vida bordeando el espejismo que indica que, en los Estados Unidos, el segundo mandato presidencial es aquél en el cual el presidente puede consumar su verdadera política, pues ya no necesita atenerse a las demandas de los grupos de influencia que le apoyaron. No sé si será cierto en otros temas, pero con respecto a la política seguida hacia Cuba esto no ha funcionado.


¿Alguien cree aún que antes de la Cumbre de Panamá, después de que se ratifique en la presidencia, si es reelegido, Obama aceptaría que Cuba se integrase en la Cumbre? Ni lo creo, ni importa mucho: importa tanto como que esta Cumbre no haya dado un signo de flexibilidad hacia Cuba, por insignificante que fuera, por el riesgo de que incidiera en la pérdida de apoyo del Estado de La Florida en los comicios. Si es que queremos reconocer esta explicación, casuística, pragmática, “cortoplacista”  y limitada para comprender el panorama mayor.


La única respuesta válida es la dada por los países del ALBA. No volver a asistir si Cuba no está, que es la posibilidad de deslegitimar desde el Sur la naturaleza de ese cónclave. Es de esperar que otros latinoamericanos se sumen a este condiciona miento y que ese sencillo dilema se revierta en la transformación del signo de las cumbres, o de lo contrario en su desaparición, convertidas en cenáculos derechistas sometidos, que servirían simplemente como pantallas para imponer tratados bilaterales de libre comercio o cualquier otro ingenio hegemónico. Deslegitimadas del todo por la falta de representatividad.


Confieso que reconozco a Obama que haya declinado, en su vestuario, los modelos de guayaberas, que no tienen en su caso el significado de la prenda nacional, y haber mantenido la sobria identidad que le es habitual. Habría añadido, de lo contrario, una penosa nota de superficialidad. Para payasadas bastó con la de Hillary.


Recuerdo, para terminar estas líneas, que la fundación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), a principios de diciembre pasado en Caracas, constituyó la creación de otra cumbre. Del todo distinta. Llama la atención cómo la ausencia o presencia de un solo país cambia del todo el significado del conjunto, y ese país no es Cuba. La ausencia de los Estados Unidos en CELAC inicia una institucionalidad internacional paralela a la OEA. Si la Cumbre de las Américas  no puede devenir en un punto de encuentro y de confrontación entre ambas presencias, superando el carácter parcial de su génesis, si no puede atenerse a la exigencia de los tiempos, no tiene sentido que subsista. Podría convertirse incluso –tal vez empieza a convertirse ya– en un obstáculo para la salud de la América que emerge.


Creo que esta ha sido la lección principal de Cartagena 2012. ¿Jugaban ya Obama y Clinton al acto final?
 

Publicado enInternacional
Jueves, 19 Abril 2012 07:08

Cartagena: los límites del poder

Cartagena: los límites del poder

Aunque la crisis estructural que abate al capitalismo genera un cúmulo de factores que debilitan la sustancia de la hegemonía de Estados Unidos en el mundo y en el hemisferio, enraizada en la arquitectura de Bretton Woods (BW), existen tres elementos que aumentan, de manera quizá irreversible, los costos y contradicciones que afectan su considerable poder: 1) la abismal discrepancia entre el contexto de indisputada primacía global resultado de la Segunda Guerra Mundial, sustento de esa arquitectura” y la actual constelación histórica de declinación hegemónica luego de siete décadas de intensa multipolarización económico-industrial y estratégico-militar; 2) el agotamiento de recursos naturales estratégicos, en primer término petróleo y gas, minerales, metales, agua, etcétera, así como la presencia de límites atmosféricos ante las emisiones de gases con efecto invernadero; y 3) el sometimiento de la cúpula republicana y/o demócrata a los intereses financiero-especulativos y cortoplacistas de grandes bancos y firmas de inversión, petroleras, bélico-industriales, mineras, agropecuarias... y sus cabildos, restando flexibilidad ante cambios exigidos por los “límites del poder” y del planeta.
 

Esta constelación histórica y material estuvo presente en Cartagena y poco después en Buenos Aires, cuando la presidenta Cristina Fernández presentó al Congreso medidas para recuperar el manejo soberano de YPF, principal ente petrolero argentino, entre los principales platillos en el festín de las privatizaciones bajo diseño y auspicio del Banco Mundial, servido a la depredación oligárquico-imperial. Un bochorno histórico protagonizado por Menem en Argentina, Cardoso en Brasil y Salinas-Zedillo-Fox-Calderón en México, acto que hubiera sido inadmisible, so pena de desafuero, en España y Estados Unidos: fue rotundo el rechazo hispano al intento de una firma alemana por adquirir empresas eléctricas en España, “porque dejar la energía en manos extranjeras es asunto de colonias”, o el veto de legisladores republicanos de Estados Unidos, a una oferta de CNOOC Ltd de China para comprar UNOCAL y sus vastas reservas de gas natural en Norteamérica y Asia, por razones geopolíticas y de “seguridad nacional”.
 

Pero la intención del hegemón sigue siendo “reestructurar” América Latina bajo la noción de que las empresas de EU sólo pueden operar en un mundo, como apuntan Gabriel y Joyce Kolko en The Limits of Power (Harper & Row, 1972) acompañados por regímenes capitalistas “políticamente confiables y estables” y “con libre acceso a los recursos naturales”. BW, recuérdese, privilegió lo privado sobre el interés público. Ese fue y es el eje del FMI-BM y luego del BID, parte y parcela de la política exterior, económica y de seguridad de Estados Unidos, presente en el “foro empresarial”, paralelo a la “cumbre”, bajo auspicio del BID, con Obama como principal orador, a pesar de que Estados Unidos sufre gran desempleo crónico y era imperativo dar un espacio equivalente a los trabajadores de las “Américas”.


Al formalizar Estados Unidos en Cartagena su “neutralidad” ante el despliegue militar de Londres en las Malvinas, amenazando la soberanía de Argentina y con ella la de la región y al vetar la presencia de Cuba, Obama actuó bajo la geopolítica y geoeconomía de clase señalada por Henry Morgenthau, secretario del Tesoro presente en BW, de que la política exterior y económica sea “manejada por empresarios y con espíritu empresarial” (p.16). Obama actuó como en 1944-1947, bajo un “orden” que combate los regímenes revolucionarios o de centro-izquierda, que operan en defensa de las soberanías, algo indispensable para sobrevivir en el siglo XXI ante la escasez de recursos naturales estratégicos como los combustibles fósiles.
 

Solos, Canadá y Estados Unidos atestiguaron el rechazo unánime de la región al veto y al bloqueo. Y al avalar Estados Unidos los despliegues militares de una potencia extra-continental en Las Malvinas, hizo trizas la retórica del “interamericanismo” y la supuesta “defensa continental” bajo la que se escudan los operativos de los “Comandos Norte y Sur”, la proliferación de bases y el despliegue de la Cuarta Flota sobre las líneas de comunicación marítima, vitales al comercio de América Latina y el Caribe con Asia, África y Europa. El hemisferio “verticalmente integrado”, con Estados Unidos como principal polo mundial, industrial, bancario, agrícola y militar ya no existe, pero su “restauración” ha sido nostálgica obsesión de la Casa Blanca en especial con los dos Bush, Clinton y ahora con Obama.
 

En Cartagena se abordaron temas antes vedados: ¿por qué el enfoque exclusivo en la oferta y no en la demanda de drogas prohibidas?; ¿por qué no se pone coto al flujo de ilegalidad de norte a sur en materia de consumo, lavado de dinero y flujo de armas?; ¿por qué, contra todo protocolo, Estados Unidos impulsa y financia la militarización de esa “guerra al narco”? ¿Por qué mantener el prohibicionismo, sustento de un gran negocio casi monopolizado por Estados Unidos?
 

http://jsaxef.blogspot.com
 

Publicado enInternacional
Desde Cuba, Fidel enterró las cumbres de “las Américas”

Persuadidos de la legitimidad de la doctrina Monroe (América para los americanos”, 1823), los políticos de Washington inventaron el día de “las Américas” el 14 de abril de 1890 para justificar el saqueo, las invasiones y la explotación de los pueblos al sur del río Bravo.
 

Doctrinariamente, el “panamericanismo” se puso al día a inicios de la llamada guerra fría, cuando a raíz de un levantamiento popular (“bogotazo”), los gobiernos echaron a andar la Organización de Estados Americanos en un garaje privado de la capital colombiana (OEA, 1948).
 

Muchas efemérides de los 14 de abril surgieron de hechos notables y algo proféticos. En la del sábado pasado, por ejemplo, los estadunidenses evocaron con más enjundia el hundimiento del Titanic (1912) que el asesinato de Abraham Lincoln (1865), y en Cartagena se inauguró la sexta cumbre de “las Américas”, donde Shakira olvidó estrofas del himno nacional de su país.
 

A tono con la macdonalización global, la filantropocapitalista que dice amar a los niños de “las Américas” declaró: “Es que viví muchos años en Argentina, y ahora resido en España”. Y el presidente Obama también se enredó con Maldivas, Malvinas y Falklands, en tanto sus agentes secretos humillaban a las bellas cartageneras que les enseñaron algo más que “seguridad” y tiro al blanco.
 

Entrevistado por el Grupo de Diarios de “las Américas” (coalición del “Partido Único Mediático” liderado por la mafiosa Sociedad Interamericana de Prensa), Obama se explayó en expresiones trilladas, como la “libertad de expresión”. Sin embargo, a Cristina Fernández de Kirchner le regaló un comentario revelador, luego que la presidenta le mostrara los titulares de La Nación y Clarín que trataron de un modo negativo el encuentro bilateral entre ambos. “I can’t believe it!”, dijo.
 

Simultáneamente, en la fachada del ayuntamiento de Donostia (País Vasco), una bandera republicana conmemoró una causa que continúa viva (1931) y en Madrid el rey de “todas las Españas” ingresaba al hospital puteando a los elefantes que no pudo exterminar en Bostsuana, así como al diario Página 12 de Buenos Aires, que publicó el conocido cuadro que muestra a Colón pisando tierra firme, pero con el estandarte de la petrolera Repsol.
 

Con la sabiduría burilada a lo largo de decenios, Fidel Castro dio a conocer un texto muy breve que empezó a circular a las 9:58 (hora de Cuba) de aquel día, y en momentos en que la secretaria de Estado Hillary Clinton entraba al café Havana de Cartagena para bailar el mambo, la cumbia y el son.


En “Realidades edulcoradas que se alejan”, Fidel nos recordó el drama “…de los países de este hemisferio, que a lo largo de los siglos fueron colonizados y cruelmente explotados por las potencias coloniales”.
 

Un asunto que en Ecuador retomó actualidad. Según el historiador ecuatoriano Jorge Núñez, el gobierno de Rafael Correa (quien no concurrió a la “cumbre”) acaba de plantear que su país y otros de América del Sur son los verdaderos dueños del tesoro que iba en el barco de guerra español Nuestra Señora de las Mercedes, atacado por barcos ingleses y hundido en 1804 en las costas portuguesas.
 

Nuñez explicó que el tesoro del Mercedes (rescatado ilegalmente y en secreto por la empresa estadunidense Odyssey Marine) fue devuelto por la justicia de Estados Unidos a España y hoy es reivindicado por varios países sudamericanos. El tesoro pesa 17 toneladas y “…está formado por más de 500 mil monedas de oro y plata, acuñadas en la Casa de Moneda de Popayán (Colombia)”, aunque con metales que en su mayor parte provenían de minas ecuatorianas, bolivianas y peruanas.
 

En “las Américas”, parecería que México vuelve a jugar el rol de la “Nueva España”, cuando se pasean, con total impunidad, los políticos fascistas del Estado español. Mientras que por acá y por allá, en las naciones del centro y el sur, el Pentágono consolida el anillo de bases militares, mercenarios y expertos en “seguridad” que contrata para sojuzgar los procesos de emancipación nacional y democratización social.
 

Por si faltaba más, el 14 de abril pasado las mafias venezolanas y cubanas se fusionaron en Miami en un evento público que contó con el respaldo de la jefa del Comité de Relaciones Exteriores del Congreso, Ileana Ros-Lehtinen, el ex presidente de Colombia Álvaro Uribe, el títere golpista de Honduras Roberto Micheletti, y el fascista venezolano Alejandro Peña Esclusa, jefe del grupo ultraderechista Unoamérica.
 

Por sobre la ideología que guía su pensamiento, Fidel fue claro al advertir de lo que ningún presidente habló en la Cumbre de Cartagena: la irresoluble crisis del capitalismo mundial, y el peligro de una guerra que a los países imperialistas poco les importará si median armas nucleares.
 

El artículo de Fidel quedará, en suma, como adenda y acta de defunción de estos aquelarres que desde la primera cumbre “iberoamericana” (Guadalajara, 1991), y de “las Américas” (Miami, 1994), le permitieron a España y Washington cotejar la estulticia política y el servilismo ideológico de los que, con honrosas excepciones, aseguran representar la voluntad de nuestros pueblos.
 

Publicado enInternacional
Domingo, 15 Abril 2012 11:08

Realidades edulcoradas que se alejan

Realidades edulcoradas que se alejan
Me asombró hoy escuchar el discurso de José Miguel Insulza en Cartagena. Pensaba que quien hablaba en nombre de la OEA, se ocuparía al menos de reclamar el respeto a la soberanía de los países de este hemisferio que a lo largo de siglos fueron colonizados y cruelmente explotados por las potencias coloniales.

¿Por qué no dijo una sola palabra sobre las Islas Malvinas ni exigió el respeto de los derechos soberanos de la hermana nación Argentina?

La Cumbre de Cartagena tiene escenas que no serán fáciles de olvidar. Es cierto que la misma implicó un enorme esfuerzo. A pesar de las horas transcurridas no tenemos idea de lo ocurrido en el almuerzo con que Santos intentó reponer el colosal desgaste de energía que los participantes invirtieron en esa cita.

Para quien resulte entretenido, pocas veces en su vida tendrá oportunidad de ver los rostros de más de 30 líderes políticos enfrentados a las cámaras de televisión, desde que se bajaban del carro, hasta que en un heroico esfuerzo final tras vencer el largo y alfombrado pasillo, ascendían los diez o doce escaloncitos a la altura del escenario donde sonriente y feliz los esperaba el anfitrión. En eso no valía juventud, edad, pies planos, rótulas operadas o dificultades en una o las dos piernas. Estaban obligados a seguir hasta la cúspide. Ricos o pobres debían cumplir el ceremonial.

Curiosamente Obama fue el único que aprovechó ese trayecto para hacer un entrenamiento deportivo. Como iba solo le resultó más fácil: adopto una pose deportiva y subió los escalones trotando.

Las mujeres, como acompañantes o Jefes de Estado, son las que mejor lo hicieron. Una vez más demostraron que las cosas en el mundo marcharían mejor si ellas se ocuparan de los asuntos políticos. Tal vez habría menos guerra, aunque nadie puede estar seguro de eso.

Cualquiera diría que, por obvias razones políticas, la figura que peor impresión me causaría sería Obama. Sin embargo no fue así. Lo observé pensativo y a veces bastante ausente. Era como si durmiera con los ojos abiertos. No se conoce cuánto descansó antes de llegar a Cartagena, con qué generales habló, qué problemas ocupaban su mente. Si estaría pensando en Siria, Afganistán, Irak, Corea del Norte o Irán. Con seguridad, desde luego, en las elecciones, las jugadas del Tea Party y los planes tenebrosos de Mitt Romney. A última hora, poco antes de la Cumbre, decidió que las contribuciones de los más ricos deban alcanzar por lo menos el 30% de sus ingresos como ocurría antes de Bush hijo. Desde luego que eso le permite presentarse frente a la derecha republicana con una imagen más diáfana de su sentido de justicia.

Pero el problema es otro: la enorme deuda acumulada por el gobierno Federal que rebasa los 15 millones de millones de dólares, lo cual demanda recursos que suman no menos de 5 millones de millones de dólares. El impuesto a los más ricos aportará alrededor de 50 000 millones de dólares en diez años, mientras la necesidad de dinero se eleva a 5 millones de millones. Recibiría por tanto un dólar por cada 100 de los que necesita. El cálculo está al alcance de un alumno con 8 grados de escolaridad.

Recordemos bien lo que reclamó Dilma Rousseff: “relaciones ‘de igual a igual’ con Brasil y el resto de América Latina”.

“La zona euro ha reaccionado a la crisis económica a través de una expansión monetaria, provocando un ‘tsunami’ que aprecia la moneda brasileña y afecta la competitividad de la industria nacional”, declaró.

A Dilma Rousseff, una mujer capaz e inteligente, no se le escapan esas realidades y sabe plantearlas con autoridad y dignidad.

Obama, acostumbrado a decir la última palabra, sabe que la economía de Brasil surge con impresionante fuerza que asociada a las economías como las de Venezuela, Argentina, China, Rusia, Sudáfrica y otras de América Latina y el mundo, trazarían el futuro del desarrollo mundial.

El problema de los problemas es la tarea de preservar la paz de los riesgos crecientes de una guerra que con el poder destructivo de las armas modernas ponen la humanidad al borde del abismo.

Veo que las reuniones en Cartagena se prolongan y las realidades edulcoradas se alejan. De las guayaberas obsequiadas a Obama no se habló. Alguien tendrá que encargarse de indemnizar al diseñador de Cartagena Edgar Gómez.

Abril 14 de 2012

9 y 58 p.m.
Publicado enInternacional