Revela estudio que las redes sociales son decisivas en el periodismo

Un nuevo informe de la escuela de Periodismo de la Universidad de Indiana, en EEUU, arroja luz sobre cómo los periodistas estadounidenses utilizan las redes sociales para informar sobre las noticias.

 

En "El periodista estadounidense en la era digital", los profesores Lars Willnat y David Weaver encuestaron a 1080 periodistas estadounidenses en línea en el otoño de 2013. Es el último informe de una serie que valora el comportamiento y las creencias de los periodistas estadounidenses desde 1971. Este informe se realiza cada diez años.

 

Por supuesto, uno de los principales cambios entre la última encuesta realizada en el 2002, y el informe más reciente ha sido el impacto de Internet en la prensa. Los medios sociales son una parte importante de ese cambio: el 40 por ciento de los periodistas dijo que las redes sociales son "muy importantes" para su trabajo, y más de un tercio dijo que gastan entre 30 y 60 minutos cada día en las redes sociales.

 

Los microblogs como Twitter fueron, con mucho, el tipo más popular de las redes sociales utilizadas por los periodistas. Más de la mitad de los encuestados dijeron que usan regularmente esta plataformas para obtener información y elaborar sus historias.

 

 

 

El uso más común entre los periodistas de los medios de comunicación social es comprobar si hay noticias de última hora -casi el 80 por ciento dijo que regularmente utilizan sitios de redes sociales para estar al tanto de los últimos acontecimientos. Sin embargo, el 73,1 por ciento citó específicamente el uso de las redes sociales para el registro de lo que la competencia está reportando, y muchos otros usos, como la búsqueda de ideas para sus historias y estar en contacto con el público.

 

 

 

Muchos periodistas también ven los medios sociales como un vehículo para la autopromoción – más del 80 por ciento coincidió en que estos medios sociales los ayudó a compartir su trabajo, y más de dos tercios aseguró que están más comprometidos con su público gracias a estas plataformas.

 

 

 

Pero mientras que el 62 por ciento coincidió en que los medios sociales les permitieron construir más rápido sus historias, sólo el 25 por ciento estuvo de acuerdo en que estas herramientas han mejorado su propia productividad y apenas el 6,3 por ciento reconoció que estas les permitieron disminuir su carga de trabajo total.

 

(Tomado de The Washington Post. Versión de Cubadebate)

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"Asistimos a un verdadero proceso de criminalización del periodismo de investigación"

La portavoz de Asociación Internacional de Abogados en el Consejo de Derechos Humanos de Ginebra explica la denuncia en la ONU contra la persecución de EEUU a periodistas y funcionarios que destapan violaciones de derechos humanos

 

La Asociación Internacional de Juristas Demócratas (AIJD) ha denunciado en el Consejo de Derechos Humanos, con sede en Ginebra, mediante una intervención oral (pincha aquí para leer la intervención en inglés) en el último periodo de sesiones finalizado el pasado viernes, la intimidación, persecución y en algunos casos encarcelamiento, de periodistas y funcionarios que habían difundido alguna información relativa a la Administración de Estados Unidos y sus políticas (los denominados alertadores).


La AIJD es una organización creada en 1946, tuvo de presidente emérito a Nelson Mandela y agrupa a asociaciones de abogados de todo el mundo. Posee estatus consultivo ante el Consejo Económico y Social de la ONU desde 1967. La abogada italiana Micòl Savia es su representante en el Consejo de Derechos Humanos y la portavoz que intervino en el pleno. Ella explica la denuncia.


Usted ha denunciado en el Consejo de Derechos Humanos de Ginebra que, desde el año 2009, en Estados Unidos seis empleados del Gobierno, además de dos contratistas incluyendo Edward Snowden, han sido procesados bajo la Ley de Espionaje de 1917 por filtrar información clasificada a la prensa. ¿Puede explicar mejor esos casos?


Hay que subrayar que se trata de un ataque sin precedentes por parte de la Administración Obama. De hecho antes de Obama sólo hubo tres casos de esto tipo en toda la historia de Estados Unidos, entre ellos el de Daniel Ellsberg quien en 1971 filtró a la prensa los papeles secretos del Pentágono sobre la guerra de Vietnam.


Se trata de los casos siguientes:


Edward Snowden, ex contratista de la NSA, quien hizo publico a través de los diarios The Guardian y The Washington Post varios documentos clasificados que nos permitieron conocer el alcance de los programas de vigilancia masiva por parte de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) norteamericana y de su equivalente británico el GCHQ. El 14 de junio de 2013 se le acusó de violar la Ley de Espionaje. El gobierno estadounidense comenzó una intensa campaña para extraditarlo y le revocó el pasaporte. Snowden se ha convertido en uno de los hombres mas buscados del mundo. Todos recordamos el conflicto diplomático desencadenado cuando varios países europeos negaron el permiso de aterrizaje al avión del presidente boliviano Evo Morales por sospechar que Snowden viajaba a bordo y de la escandalosa demora de Morales en el aeropuerto de Viena.


Otro caso famoso es el de Chelsea Manning, analista de inteligencia del Ejército destacada en Bagdad, quien en 2010 filtró una grande cantidad de documentos clasificado a Wikileaks, proporcionando a la opinión publica internacional, entre otras cosas, evidencias sobre crímenes de guerras por parte de Estados Unidos. Está ahora cumpliendo una condena a 35 años de cárcel. John Kiriakou, ex funcionario de la CIA, está cumpliendo una condena a 30 meses de prisión, convirtiéndose en el único oficial de la agencia norteamericana condenado en relación con el programa de tortura de EEUU, no por haber tomado parte en ello sino por haber hablado de ello con la prensa.


También fueron perseguidos por violar la Ley de Espionaje el ex empleado de la NSA Thomas Drake quien denunció al diario The Baltimore Sun un programa de vigilancia de la NSA que violaba la privacidad; Shamai Liebowitz, ex lingüista especializado en hebreo contratado por el FBI que fue sentenciado a 20 meses de cárcel por entregar informaciones clasificada sobre Israel a un bloguero (las informaciones que filtró son aparentemente tan secretas que ni el juez que le juzgó conoce el contenido); el analista del Departamento de Estado Stephen Kim, acusado de violar la Ley de Espionaje por entregar a Fox News información sobre el programa nuclear de Corea del Norte; Jeffrey Sterling, ex oficial de la CIA quien supuestamente reveló al reportero de The New York Times, James Risen. información clasificada sobre un fallido intento de la CIA para sabotear el programa nuclear iraní y Donald J. Sachtleben, un ex técnico en explosivos del FBI que trabajaba como contratista en esa entidad, condenado por entregar a Associated Press información sobre un plan terrorista desarticulado en Yemen.


Todos ellos han sido perseguidos por violación de la Ley de Espionaje de 1917, una ley aprobada durante la primera guerra mundial para contrastar las actividades de espionaje de enemigos extranjeros. La administración Obama está ahora utilizando esta ley para castigar la divulgación de informaciones no a gobiernos enemigos si no a la prensa.


También ha denunciado que los periodistas de investigación están "intimidados y perseguidos por exponer el alcance de las actividades secretas del gobierno". ¿De qué tipo es esa persecución?


En su afán de encontrar las fuentes de información clasificada publicada por la prensa, el gobierno llegó a registrar las comunicaciones y los movimientos de los reporteros. En algunos casos hasta los citó en los tribunales para que declararan quién eran sus fuentes. Les puede pasar a periodistas galardonados con el Premio Pulitzer y empleados de grandes medios como AP, The New York Times o Fox News por publicar información filtrada sobre temas de seguridad nacional. Los periodistas independientes o los blogueros corren todavía más riesgos. Basta con pensar en el caso de Berret Brown, periodista independiente colaborador de The Guardian y Vanity Fair, quien se enfrentó a una acusación que podía suponerle 105 años de cárcel para haber publicado un hipervínculo a una serie de documentos confidenciales de la agencia privada de inteligencia Stratfor hackeado por Anonymous. Estuvo en prisión más de un año y posteriormente le fue impuesta la prohibición total (a él y a sus abogados) de hablar de su caso con la prensa. Hace pocos días el fiscal retiró las acusaciones.


Resulta evidente la voluntad de intimidar la prensa. Asistimos a un verdadero proceso de criminalización del periodismo de investigación sobre actividades secretas del gobierno. Es evidente que estos graves ataques crean un clima de miedo y desconfianza entre periodistas y fuentes confidenciales que afecta e inhibe la cobertura mediática sobre temas de gran interés publico como son los de seguridad nacional. Los periodistas estadounidenses denuncian que ya los empleados gubernamentales tienen miedo a hablar con la prensa no solo sobre temas delicados sino también sobre temas rutinarios.


¿Por qué piensan que esas medidas, que el gobierno estadounidense justifica con la necesidad de preservar sus secretos de Estado, no son adecuadas ni lícitas? Parece lógico que determinada información del Estado deba permanecer secreta por razones de seguridad.


Por supuesto el Gobierno de EEUU, como el de cualquier otro país, tiene no solo el derecho sino el deber de proteger sus secretos en materia de seguridad nacional. Tiene el deber de proteger sus fuentes y también sus métodos de recolección de inteligencia. Sin embargo recientemente, y en particular a partir del 11 de septiembre, hemos asistido a un abuso del secretismo para cubrir políticas ilegales por parte del gobierno, como por ejemplo el uso de la tortura o la vigilancia masiva de millones de ciudadanos inocentes. La seguridad nacional no puede ser utilizada como excusa para impedir investigaciones independientes y evitar asumir responsabilidades políticas y jurídicas por sus actos ilegales. Baste pensar que por ejemplo el programa de la CIA de homicidios selectivos con drones sigue siendo formalmente secreto. Así que, a pesar de que se hable de ellos en la portadas de todos los periódicos, cuando la Administración es llamada a responder de ello en los tribunales se escuda en el secreto de Estado y así evita todo tipo de responsabilidad. Hay que equilibrar la protección de la seguridad nacional con la necesitad de un control democrático sobre los actos de los gobiernos. Hay que reducir la clasificación innecesaria de secreto de Estado.

 

¿Puede explicar mejor por qué algunas de las informaciones difundidas han permitido conocer violaciones de derechos humanos o han tenido consecuencias penales contra esas violaciones?


Sin la ayuda de fuentes internas al gobierno que hablan bajo condiciones de anonimato y sin las filtraciones de informaciones clasificadas no hubiéramos descubierto los horrores de la cárcel de Abu Graib, los programas de vigilancia de la NSA, el programa de tortura, la existencia de las cárceles secretas de la CIA, los homicidios selectivos, los asesinatos colaterales y muchos otros crímenes. Sin Manning y Wikileaks tampoco hubiéramos conocido la presiones de EEUU sobre el gobierno español y la Audiencia Nacional para que se archivasen las investigaciones sobre el caso Couso, las torturas de Guantánamo y los vuelos secreto de la CIA.


Los filtradores juegan un papel fundamental en la promoción de los derechos humanos, la democracia y en la defensa del Estado de Derecho. Representan una fuente vital de información sobre violaciones de derechos humanos, actos ilegales o mala práctica por parte del gobierno, especialmente cuando son cometidos por las agencias de inteligencia. En estos casos sus revelaciones proporcionan una oportunidad única para fortalecer la rendición de cuentas legal y política de los abusos que de otra manera no serían detectados debido al creciente uso y abuso del secreto del cual hablábamos.


¿Por qué afirman que "la persecución penal y la consideración de los llamados alertadores como 'traidores' o 'espías' y de los que informan sobre sus revelaciones como sus 'cómplices' representa una grave violación del derecho internacional de los derechos humanos?


La criminalización y/o la estigmatización de los filtradores y de los periodistas que dan a conocer a la opinión pública sus revelaciones, como decíamos, tiene un efecto nefasto sobre la cobertura mediática de temas de seguridad nacional, impidiendo un debate libre y público, y consecuentemente un control democrático sobre temas de gran interés. Se trata de una grave violación del derecho a recibir y difundir información, que es un elemento fundamental del derecho a la libertad de expresión, reconocido y garantizado por todos los tratados fundamentales en materia de derechos humanos.


¿Esas medidas del gobierno estadounidense han tenido alguna consecuencia legal en Estados Unidos, es decir, se han pronunciado los jueces respecto a ellas? ¿son legales entonces allí?


Como hemos visto, en muchos casos los tribunales han acogido las peticiones del gobierno. Sin embargo la práctica de formular cargos por delitos de espionaje en contra de personas que filtran información clasificada a la prensa y los ataques contra la prensa, han despertado mucha indignación en los Estados Unidos. Se multiplican los llamamientos a una mayor transparencia por parte del gobierno sobre sus actividades. Los medios de comunicación se solidarizaron con los colegas acosados simplemente por ejercer su profesión.


¿Las denuncias de la Asociación Internacional de Juristas han tenido alguno apoyo por parte de otras instituciones o representantes de la ONU?

 

Varios Relatores Especiales de Naciones Unidas se han pronunciando sobre el tema, criticando duramente la actitud de la administración estadounidense. El relator sobre libertad de expresión, Frank La Rue, declaró que la protección de los secretos de seguridad nacional nunca puede utilizarse como excusa para silenciar la prensa y obligarla a silenciar su trabajo fundamental en el esclarecimiento de violaciones de derechos humanos. El antiguo Relator sobre la promoción y la protección de los derechos humanos en la lucha contra el terrorismo, Martin Scheinin, subrayó en varios informes la necesitad de proteger de represalias legales y disciplinarias a los empleados de agencias de inteligencia que revelan información acerca de violaciones de derechos humanos. Lo misma repitió recientemente la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de Naciones Unidas refiriéndose en particular al caso de Edwar Snowden.


Ustedes han dirigido su acusación a la Administración Obama, ¿no sucede eso en otros países también? ¿por qué es más significativo el caso estadounidense?


Si, por supuesto. El Reino Unido se puso en evidencia por las escandalosas presiones que ejerció sobre el diario The Guardian para impedir la publicaciones de los documentos relativos a los programa de vigilancia masiva por parte de la NSA y del GCHQ. Finalmente el periódico ha sido obligado a destruir, bajo la supervisión de las autoridades, todas las unidades de disco duro de ordenadores que contenían los documentos entregados por Snowden. Además, en agosto de 2013, las autoridades británicas han detenido durante casi nueve horas, en virtud de la Ley de Antiterrorismo a David Miranda, compañero y asistente del periodista Gleen Greenwald, mientras transitaba en el aeropuerto de Heathrow. También le confiscaron el ordenador y otras propiedades personales.

 

Evidentemente estos ataques no pueden ni compararse con la represión y las amenazas que sufren los periodistas y eventuales filtradores en otras partes del mundo, donde muy a menudo son detenidos e incluso asesinados por el simple hecho de ejercer su profesión. El hecho es que Estados Unidos, así como el Reino Unido, tienen una legislación muy avanzada en materia de libertad de expresión y libertad de prensa y todavía más en garantías democráticas para el acceso a la información. Por esa razón su regresión en este campo resulta particularmente alarmante, sentando además un ejemplo muy peligro para otros países.


¿Cuál fue la reacción de los representantes de EEUU tras su intervención en el Consejo?


Ninguna. La verdad es que Estados Unidos permanece siempre bastante impermeables a las criticas.


Pero a otro nivel, ¿qué consecuencias puede tener su denuncia?, ¿cree que puede cambiar algo?


Lamentablemente no se pueden cambiar las cosas con una única intervención. Sin embargo consideramos importante llamar la atención del Consejo de Derechos Humanos sobre el tema y pedirle a que instara a los Estados miembros, y en particular al gobierno de Estados Unidos, a abstenerse del uso excesivo y sistemático del secreto de estado para esconder sus actos ilegales del escrutinio publico; a proporcionar una protección adecuada a los filtradores de información de interés publico relevante por la promoción de los derechos humanos; y a asegurar plena protección a los periodistas en el desempleo de su importante trabajo.


Pensamos que en un futuro cercano el Consejo adoptará algún tipo de medida para proteger a los filtradores. El caso de Snowden despertó mucha expectación sobre las necesitad de intervenir en tal sentido. Durante esta misma sesión el Consejo aprobó una resolución sobre el derecho a la privacidad en la era digital. Nadie puede ignorar de que si avanzamos en este sentido es gracias a las valientes revelaciones del ex contratista de la NSA.


Lo más importante es dar seguimiento a las revelaciones de los filtradores. Filtrar informaciones de este tipo requiere mucho coraje y mucha determinación. Snowden tiene 29 años, Manning tenía 23 cuando fue detenido. Se trata de jóvenes valientes que lo sacrificaron todo en nombre del interés publico. Hay que alentar el debate publico que ellos quisieron provocar con sus revelaciones. Hay que abogar por su protección. Si algo cambiará es, sobre todo, gracias a ellos.

 

Por PASCUAL SERRANO 05/04/2014 09:02 Actualizado: 05/04/2014 09:02

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Viernes, 14 Febrero 2014 06:09

Kapuscinski, Kafka, mujeres (I)

Kapuscinski, Kafka, mujeres (I)

Una de las novedades que trajo la biografía Kapuscinski non-fiction (2010), de Artur Domoslawski, es haber puesto más luz a la vida personal de Ryszard Kapuscinski –cuyo séptimo aniversario luctuoso conmemoramos el pasado 23 de enero–, sus tormentosas relaciones con las mujeres, y la presencia de éstas, o más bien su casi total ausencia, en su obra (aunque el biógrafo no ha sido el primero en notarlo). Y casi, como es sabido, hace una gran diferencia.


Si no las hubiera para nada, lo más que se podría concluir es que... el gran escritor polaco no era un misógino. Pero las pocas ocasiones donde sí aparecen, dan pie a conclusiones más bien incómodas.


En su vida había muchas: la esposa, la hija, la hermana, y también otras. ¿Pero por qué las mujeres no son protagonistas de sus escritos, y cuando están, apenas sirven de fondo para los hombres? ¿Será porque aparte de fuente de apoyo, amor u objetos de admiración, también eran fuente de problemas y relaciones difíciles?


Los problemas, sin embargo, no explican nada. Tomemos por ejemplo – toutes proportions gardées– a Franz Kafka.
Como se sabe, Kafka con las mujeres principalmente tenía problemas; y como había muchas en su vida, también había muchos problemas.
Estaba la madre, con quien Franz tenía un contacto difícil, y las tres hermanas –Elli, Valli y Ottla–, de las cuales sólo con la última fue cercano. En la famosa Carta al padre la describió como la única capaz de oponerse a la tiranía del patriarca (y fue ella quien lo convenció de no mandarla al destinatario).


Habían otras: Felicia, Julia, Milena, Dora, todos ejemplos de relaciones difíciles y de la inhabilidad de comprometerse (aunque Kafka no temía a las mujeres; temía al matrimonio).


Y a pesar de esto –o quizás precisamente por esto–, en sus cuentos y novelas hay gran cantidad de mujeres, toda una pléyade de personajes.
Las necesitaba para escribir y necesitaba escribir para mediar con ellas.


Como subraya Elisabeth Boa, autora del estudio Kafka: gender, class, and race in the letters and fictions, el autor de El proceso usaba los personajes femeninos como si en la literatura quisiera escapar de las verdaderas relaciones de género y dominar mejor a las mujeres.
Están en su Diario 1910-1923, donde describe detalladamente sus tormentos con ellas y sus cuerpos impuros, pero también admira –pocas en aquel entonces– a las mujeres activas en la vida pública.


Están en su vasta correspondencia, gran parte de la cual fue dirigida a ellas: mujeres educadas, liberadas, que no sólo fueron sus amantes, sino también sus compañeras intelectuales.


Aunque la manera de presentar a las mujeres en su prosa es a veces ambigua (hay figuras emancipadas, pero también clichés sexistas), como subraya Boa, Kafka evolucionaba sucesivamente a un lado más cercano a ellas, algo que lo ponía en clara oposición al misógino y antifeminista tono de su época, cuyo principal representante fue el filósofo austriaco Otto Weininger.


Como apunta Michael Löwy, el sociólogo franco-brasileño, en el ensayo Franz Kafka, soñador insumiso (donde analiza el poco conocido episodio del contacto del escritor con los círculos anarquistas de Praga), el motivo de insumisión aparece en Kafka varias veces justamente en la mujer: una de las protagonistas que conserva la auténtica capacidad de rebelarse es Amalia de Castillo –una novela llena de mujeres– la única que desafía su poder (su arquetipo pudo haber sido Ottla).


La Amalia rebelde, según Löwy, representa el individualismo libertario del mismo Kafka.


¿Será una casualidad –pregunta el autor– que los más atentos lectores e intérpretes de Kafka hayan sido mujeres: Hannah Arendt, Marthe Robert, Rosemarie Ferenczi, Marina Cavarocci-Arbid?


En Kapuscinki –otra vez toutes proportions gardées– hay demasiadas pocas mujeres para hablar de tipos de personajes o su evolución; suficientes, sin embargo, para hablar de machismo o misoginia.


Está, sobre todo, Carlotta, la guerrillera angoleña en Un día más con vida.


Aunque representa un excelente material literario y bien podría ser la protagonista del reportaje –una alegoría política o un símbolo de la lucha libertaria–, queda relegada al objeto pasajero del interés de los hombres y encerrada en la mirada masculina: una mulata bonita, aunque no tan guapa, cuya belleza fue creada por los que la miraban (también Kapu).


Hay un fragmento en Viajes con Heródoto sobre mujeres amas de casa; un par de notas en Lapidarios: sobre el busto de una habitante de Berlín, una impresión sobre la mentalidad de las participantes de un concurso de belleza, y algunas más donde las mujeres son apéndices del hombre, y están del lado de la biología y/o el hogar.


En Lapidarios, aunque hay todo un universo de reflexiones, recuento de viajes, encuentros o lecturas, las voces femeninas escasean; raramente admira Kapuscinski los libros o las ideas de las mujeres; casi no habla de intercambios intelectuales con ellas.


Si bien estas notas no llegan al nivel de misoginia por ejemplo de Sándor Márai –el gran novelista húngaro que en sus, dicho sea de paso, sublimes reflexiones Cielo y tierra, duda si las mujeres incluso tienen alma, pueden acceder a los sentimientos altos o al arte de escribir (¡sic!)–, resultan muy sintomáticas.


Como aquella, también de Lapidarios, sobre la mujer como la espera, que Domoslawski pone como el lema del capítulo sobre las relaciones del escritor con las mujeres.


En este sentido es paradójico que en el debate que encendió la biografía las voces de las mujeres: periodistas o críticas literarias –sin mencionar a la viuda o la hija, que desde el principio la rechazaron–, eran, por lo general, las más conservadoras.


Las que podrían tener más razones para aplaudir la deconstrucción de Kapu y su obra sugerida por el biógrafo y querer seguir la pista, más defendían su imagen inmaculada.


Finalmente, tras una larga batalla judicial, la viuda y la hija del escritor en septiembre de 2013 lograron censurar los capítulos polémicos.

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Brasil tuvo más periodistas muertos que México

Brasil desbancó a México como el país latinoamericano donde se producen más muertes de periodistas. Esa es una de las principales conclusiones del informe anual de Reporteros Sin Fronteras (RSF) que se presentó ayer. El documento también destaca que en 2013, 75 periodistas profesionales y 37 periodistas ciudadanos fueron asesinados en el ejercicio de sus funciones; 178 terminaron el año en prisión, y 2160 fueron amenazados o agredidos físicamente por haber intentado informar. Se trata de estadísticas preocupantes y aunque el número de periodistas asesinados disminuyó ligeramente respecto del año anterior, la cifra de secuestros aumentó de forma alarmante.


La ONG con sede en Madrid precisó en su informe que tres periodistas fueron asesinados en Honduras, dos en Colombia y uno en Paraguay, al tiempo que pidió al gobierno de Chile garantías de equilibrio dado que el 95 por ciento de la prensa escrita está en manos de los grupos El Mercurio y Copesa. En México se registraron menos asesinatos –dos en 2013, frente a los seis del año anterior– "porque hay más censura y autocensura", explicó Malén Aznárez, presidente de la sección española de Reporteros Sin Fronteras.


En Brasil, en cambio, la cifra fue la misma que en 2012. Casi todos los homicidios fueron cometidos en el nordeste de Brasil por bandas de narcotraficantes que se mueven en la zona con cierta impunidad. La presidente de la sección española de RSF lamentó que frente al avance de las bandas delictivas los jueces y la policía no actúen correctamente. Los periodistas brasileños asesinados fueron Mafaldo Bezerra, de FM Rio Jaguaribe, quien transmitía los nombres de sospechosos de los crímenes que se denunciaban en la radio, y Rodrigo Neto de Faira, especialista en temas policiales en Radio Vanguarda AM y en el diario Vale do Aco. También mataron al fotógrafo Walgney Assis, compañero de Neto de Faira; al director del diario Hora H, José Roberto Omelas, y al director de Radio Meridional, Cláudio Moleiro de Souza.


En el reporte figuran declaraciones de Verónica Basurto, una periodista mexicana exiliada en España desde hace un año, después de haber recibido amenazas de muerte en su país de origen. Ella explica que el descenso del número de periodistas asesinados en México se debió a la censura del gobierno y a la autocensura de los medios de comunicación, y no a una mejora de las condiciones en las que se desarrolla la profesión. "Si la censura del gobierno se incrementa, habrá más autocensura de los medios", dijo Basurto."La prensa actual no muestra el estado real de México, por lo que calla", agregó la periodista mexicana, que apuntó que muchos periódicos eliminaron de sus páginas la sección policiales. Algunos periodistas mexicanos, señala el texto, denunciaron las deficiencias del mecanismo para la protección de profesionales de los medios y de defensores de los derechos humanos puesto en marcha en octubre de 2012.


Según la ONG, el año pasado fueron secuestrados 87 periodistas, principalmente por grupos islamistas radicales, sobre todo en Siria, país donde se produjeron 49 secuestros. El aumento de secuestrados, en un 129 por ciento, confirma una hipótetis sostenida por Reporteros Sin Fronteras: los periodistas se convirtieron en verdaderos objetivos en los conflictos armados.


Siria, Somalia y Pakistán aparecen otra vez en la lista de países más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo. Y, nuevamente, el mayor número de muertos ocurrió en zonas de conflicto como la provincia india de Chattisgarfh, la paquistaní de Balochistán o la república rusa de Daguestán. Estos datos no excluyen, sin embargo, los asesinatos a manos de grupos armados ligados a organizaciones criminales, las milicias islamistas, la policía y las fuerzas de seguridad y funcionarios corruptos.


En cuanto a las detenciones, una vez más China, Irán, Eritrea y Turquía continúan siendo las prisiones más grandes del mundo para periodistas. Desde RSF destacan que si se trata de señalar una escalada de horror para la información, es necesario volver la vista hacia Siria, donde la represión del régimen de Bashar Al Assad y la presencia de grupos armados islamistas de Al Qaida convirtieron al país en un cementerio. No solamente para la población civil, sino también para los informadores.


En este sentido, 2013 marcó un cambio de tendencia en las llamadas "zonas liberadas del norte", donde los grupos jihadistas multiplicaron los secuestros y asesinatos. Además de esto, ni Irán, a pesar de las promesas de apertura de Hassan Rohani, ni Turquía, que esboza tímidas reformas legislativas, lograron realizar cambios significativos en sus políticas y legislaciones que afectan a la libertad de información.
A pesar de las promesas de ambos gobiernos, los periodistas continúan siendo detenidos y condenados a penas elevadas por intentar informar.

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Lunes, 09 Diciembre 2013 08:37

Defender la palabra

La Fundación Iberoamericana de Periodismo, que fundó hace ya casi 20 años Gabriel García Márquez, acaba de entregar, en una hermosa ceremonia en la ciudad de Medellín, los premios de su concurso anual. La mejor crónica, las mejores imágenes, la mejor cobertura inmediata, la innovación. Y a la cabeza, el premio a la excelencia otorgado a la costarricense Giannina Segnini, del diario La Nación, por su trayectoria de valiente periodismo de investigación, que ha puesto al descubierto sonados casos de corrupción en su país.


El premio a Giannina sirve para recordarnos que la información libre y veraz, creativa y dinámica, será parte esencial de la sociedad del futuro, y hacia ese futuro es que es necesario avanzar, proveyendo a los nuevos periodistas de dos instrumentos esenciales: uno de ellos es la búsqueda permanente de la excelencia: la pretensión imprescindible de ser los mejores; el otro es la coherencia ética sin concesiones al poder, a ninguna clase de poder. Ese zumbido del moscardón en el oído, del que habla García Márquez, debe ser siempre inquietante, un moscardón que para volar necesita de alas. No hay ética sin alas para el vuelo.


Y nos recuerda también que es necesario asumir el desafío de los profundos cambios tecnológicos en la comunicación, los de este valiente mundo nuevo que apenas empieza a ser explorado; y hacer al mismo tiempo que la revolución digital sea una revolución democrática, que multiplique las oportunidades de informar e informarse. Que los espacios electrónicos que hasta hace poco apenas podíamos imaginar puedan ser aprovechados de manera atrevida y creativa, y defender sin parpadeos su libre uso frente a las pretensiones de restringirlo.
Porque otra vez tenemos de frente la vieja lucha entre el arbitrio del poder y la libertad de la palabra, que, sin haber terminado aún en el ámbito de los medios tradicionales, hoy se reabre en el de la comunicación digital. Defender la palabra, para que impere el poder de la palabra. De este modo, la pregunta clave que debemos plantearnos no es si morirán los medios impresos de información, sino si morirá el espíritu de libertad de la información, acosado por aquellos que ven en la difusión de las ideas una amenaza, como en el pasado.


Cuando el poder no es democrático busca pretextos para imponerse, alegando con alevosía valores tradicionales que se basan en la defensa de la soberanía, la seguridad nacional, la seguridad ciudadana, la paz social, el bienestar popular, la moral pública. Y peor que todo eso, cuando se trata de imponer una ideología única. Viejas formas de intolerancia en odres nuevos.


Antes fue el espacio de la letra impresa, hoy es el espacio de la red cibernética, que llena de susto a los custodios de la fe única porque se trata del espacio más libérrimo que ha existido nunca, donde campean toda clase de ideas, propuestas e iniciativas. Que cada quien pueda abrir desde su casa un espacio de opinión que a la vez genera opiniones de quienes leen; emitir mensajes que convocan a miles a debatir y manifestarse, manejar su propia emisora de radio, su propia estación de televisión digital, su propio periódico o revista, publicar un libro volviéndose su propio editor, son cosas que comienzan a ser temidas, amenazadas y restringidas, bajo los mismos viejos alegatos con criterios de abuelitas asustadas o de tías solteronas púdicas calzadas con botas militares.


Mandar a apagar un espacio de información o de opinión en la red o someterlo a leyes o disposiciones arbitrarias hasta asfixiarlo, es lo mismo que mandar a quemar, como en el pasado, libros y periódicos, asaltar las salas de redacción, o poner bombas a las emisoras. Uno de los monumentos más impresionantes que he visto nunca, erigido en contra el fanatismo, está en la plaza de Ópera en Berlín, donde los nazis quemaron miles de libros. Uno se asoma a una ventana que se abre en el pavimento, y lo que mira en el fondo son estantes vacíos. El vacío es lo único que satisface a la represión contra la libertad. Y está allí inscrita una frase de Heinrich Heine que nunca debemos olvidar: Donde se queman libros se acaba quemando personas.


Libros, periódicos, revistas, espacios virtuales de información. Todo puede llegar a ser quemado. Todo entra en el ámbito de defensa de la libertad de expresión, amenazada por regímenes de inspiración mesiánica, que convierten la intolerancia en parte esencial de su credo, y persiguen todo lo que se opone a sus dogmas.


Pero hay otra clase de poderes que también nos amenazan, los del crimen organizado, que tampoco toleran a quienes investigan los alcances cada vez más profundos y disolventes del tráfico de drogas; y estos cárteles no sólo buscan amedrentar a los periodistas para acallarlos, sino que los asesinan, como podemos verlos con aterradora frecuencia en diversos países de América Latina.


Esos periodistas, muchos de ellos de medios de provincia, si no tienen renombre en su mayoría, tampoco tienen miedo. Y sin esa disposición valiente a cumplir con su oficio, el periodismo concebido en su dimensión ética no existiría. Y es a ellos a quienes debemos recordar a la hora de vencer las tentaciones de plegarnos a la comodidad de la autocensura, de ceder a las presiones para no escribir lo que debemos, de renunciar a nuestro espacio de libertad frente a las amenazas o halagos.


Un periodismo que enlace rigor e imaginación, que busque la calidad, la creatividad, la seriedad a fondo. Un periodismo independiente que tenga la valentía de investigar a los poderes públicos y privados, legales e ilegales, que meta el dedo en las llagas de la corrupción y de los abusos, para que nuestras sociedades estén cada vez mejor informadas, y por lo tanto sean más democráticas y tengan mejores posibilidades de desarrollo, de justicia y de equidad.


Hay que darle alas al moscardón de García Márquez, para que cumpla su vuelo inquietante al oído de quien escribe, y de quien lee.


Medellín, noviembre 2013.


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Theotonio dos Santos: "Vuelve el clima de querer saber más y discutir"

Fue uno de los fundadores de Clacso y sigue siendo un animador de los congresos de sociología. Theotonio dos Santos, que en los '60 desarrolló su teoría de la relación de América latina con el capitalismo mundial, dialogó con Página/12 en la casa que fue la peña de los Parra sobre su historia y acerca de por qué hoy la polémica volvió a ser intensa.

 

Desde Santiago

 

Sopla un viento fresco en la tarde de Santiago de Chile. Una ventaja es que el viento se llevó el smog y la cordillera queda visible ahí atrás, hermosa. En la calle Carmen, a la vuelta de la Universidad Católica Cardenal Silva Henríquez, está la casa que perteneció a los Parra. Una habitación era de Violeta, que se suicidó a los 49 años, en 1967. La casa entera fue una peña cultural y política muy activa en los años '60 y sobre todo luego de 1970, cuando asumió el gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende. El sociólogo brasileño Theotonio dos Santos, entonces exiliado en Chile, era uno de los habitués de este lugar que recuerda como "muy bonito, muy agradable, con un contenido emocional muy fuerte".

 

–¿Cantaban?

–Claro.

 

–¿Y tomaban?

–Por supuesto. Víctor Jara también estuvo acá. Con una presencia muy fuerte. Vine a Chile en 1966 como exiliado. Estuve dos años clandestino en Brasil. Como estaba condenado a 15 años de prisión, me pareció complicado escapar de la cárcel. Tenía un buen esquema clandestino en Polop, Política Operaria, donde nuestra presidenta Dilma Rousseff inició su militancia. Hicimos algunas tentativas contra la dictadura.

 

–¿Estabas en Chile cuando asume Allende en 1970?

–Desde 1966 hasta seis meses después del golpe. Estuve refugiado en la Embajada de Panamá, que era la última en tener guardias chilenas del lado de afuera. Un pequeño departamento de cien metros cuadrados con 350 personas. Nos numeramos todos y hacíamos turnos para sentarse. Nos sentábamos y nos parábamos por turno. Después presté mi casa a la embajada. Era más grande.

 

–¿Hicieron extraterritorial a tu casa?

–Sí. Después salimos los últimos nueve y montaron allí un centro de tortura. Yo iba a vender la casa, pero el gobierno la expropió. En Domingo Cañas. Hoy es un memorial en homenaje a los muertos y torturados.

 

–Muchos de los chilenos están sorprendidos y no tienen una explicación de por qué ahora proliferan los memoriales y además se habla del gobierno de Allende.

 

–El rol de la represión es el terror, porque no se puede reprimir a todos. Al final la dictadura mantuvo su presencia en el sistema de poder, incluso con el dictador como senador. El temor era la vuelta del golpe y eso generó un tremendo cuidado. Ese proceso lo vivimos en la década del '80.

 

–¿Es por un cambio generacional?

–Una parte no vivió la dictadura y se siente más libre. Mucha gente hoy es más abierta, más relajada. En Brasil los exiliados volvimos en 1979 con la amnistía, pero aún había dictadura. Recién en 1989, cuatro años después del comienzo de la democracia y luego de la nueva Constitución, tuvimos elecciones directas.

 

–¿Qué análisis hacés hoy de Allende 1970-73?

–Edité un libro en Venezuela con artículos escritos y publicados en la revista Chile Hoy en esa época. Recogí todo eso. El proceso chileno fue un momento de un crecimiento popular y los dirigentes no tenían tanta claridad de hasta dónde se podía ir. Entre 1964 y 1970 el gobierno de Eduardo Frei llegó a un cierto nivel de reformas. La gente quería ir más lejos. Por eso no se podía producir un avance real sin tocar los intereses de los grandes capitalistas, y los grandes monopolios nacionales e internacionales. En el sector minero, por ejemplo, Allende hizo una nacionalización avanzada, tomando en cuenta las ganancias excepcionales. El punto es que nadie votó en contra. Ni la derecha ni la democracia cristiana. O sea que había una enorme presión moral masiva en favor de la medida. En el caso de la industria muchos capitalistas abandonaron sus empresas y los trabajadores descubrieron que podían regirlas. Se paga en Harvard para aprenderlo, pero hay gente que sabe hacerlo. Los japoneses, por caso, utilizaron la experiencia de sus propios sindicatos para dinamizar el circuito productivo de las fábricas.

 

–¿Y qué funcionó mal?

–La respuesta de la derecha se fue organizando también, para endurecerse. Sobre todo luego de que no funcionara el cerco económico, algo severo porque Chile depende incluso de importaciones para abastecerse de alimentos. A veces con menos productos atiendes a más gente si hay un proceso de distribución de ingresos, cosa que ocurrió. Pero lo que más sensibilizó fue la apertura de gestión y de participación, con grandes manifestaciones de masas y una extraordinaria alegría. El proceso ganaba cada vez más fuerza y eso generó la preparación del golpe.

 

–¿Lo conociste personalmente a Salvador Allende?

–Yo tenía mucha relación con Clodomiro Almeyda y otros compañeros de la dirección del Partido Socialista. Lo conocí a Allende, pero poco. Lo entrevistamos en la revista. Era un tipo simpático, pero muy de la generación de los ''30, con una postura muy formal. Con buena formación.

 

–Senador, tres veces candidato a presidente antes de ganar en la cuarta, como después sucedería con François Mitterrand y Lula...

–Con una gran facilidad de comunicación. La formalidad se entiende en su momento final. Avisó al pueblo chileno que no saldría vivo.

 

–De conversaciones con amigos de Allende uno puede sacar la conclusión de que el suicidio no fue una decisión del momento. Ya lo había resuelto antes.

–Mira, cuando se suicidó Getúlio Vargas, un amigo brasileño coincidió con Allende, que en 1954 era senador, en un viaje a China, y él le preguntó detalles.

 

–¿Estás hablando de Flavio Tavares, que era dirigente estudiantil y luego fue periodista?

–Exactamente. Cuando Vargas se suicidó, una revista publicó un artículo llamado "El suicidio como arma política". El suicidio sería la demostración de que no hay posibilidad de acuerdo frente a la violencia de la derecha. Por eso la figura de Allende es y será cada vez más una expresión de alternativa frente a la derecha.

 

–¿No fue un suicidio romántico, en el sentido de que Allende decidió encarnarse en la Historia?

–El romanticismo es un instrumento de los pueblos. La burguesía en su fase revolucionaria fue romántica. Ahora no tiene mucho, porque tiene lo que quiere. La voluntad es un gran elemento del romanticismo. Se entrega a los pueblos la idea de que su lucha es una decisión definitiva.

 

–Estamos hablando de una personalidad sin cultura de la violencia.

–Bueno, en general las organizaciones populares y los trabajadores no recurren a la violencia, al contrario de la terrible violencia de las clases dominantes ante la posibilidad de perder mucho y la pelea por conservar lo que tiene. La clase trabajadora, en cambio, lucha por algo que pretende alcanzar. No tiene ese sentido patrimonial de los ricos, que naturalizan la pobreza y ven como normal defender el patrimonio y los valores propios. En Chile la derecha puede aparecer con cierto respeto por los instrumentos legales, pero en la realidad muy dura y muy violenta. "El golpe era necesario", decían. "No somos brutos ni violentos." Y explicaban con una pretendida racionalidad: "Tenemos que reaccionar ante la dictadura del proletariado". Cuando Chile vivía en democracia, ¿no? Y no había un ejército frente al Ejército, aunque hubiera sectores que buscaran contar un poder de fuego propio. Luego las propias Fuerzas Armadas se comprometieron dentro de Chile y fuera del país para liquidar a cualquier militar que apareciera como una alternativa a su poder. Así fue el asesinato del general chileno Carlos Prats y del boliviano Juan José Torres.

 

–Dirigentes políticos y académicos aún dicen: "Theotonio fue profesor mío". ¿De qué?

–Enseñaba una introducción a las ciencias sociales. Era gente muy joven. También dicté cursos de posgrado y muchas, muchísimas charlas. Los alumnos eran en general de muy buena calidad. Claro, el ambiente llevaba a la gente a buscar instrumentos para pensar, porque el proceso era muy desafiante.

 

–Sin que uno busque trasladar épocas, ¿cuál es el nivel de interés actual?

–Crece todo el tiempo. En los '80 o '90 el interés bajó. Parecía que para privatizar sólo había que conocer las técnicas. Desde el 2000 hay una inquietud creciente y vuelve el clima de querer saber más, de discutir, de debatir. Esta juventud actual, como ve una cierta derrota de la izquierda en períodos anteriores, se identifica con aspiraciones y al mismo tiempo tiene cierta idea de que necesita ir más lejos. Cuando digo más lejos me refiero a criticar lo que existe, a construir nuevos liderazgos... Y entonces estamos frente a personas que quieren construir su propia vida. Mi hija de 10 años me dijo: "Papi, déjame vivir mi vida".

 

–¿Y tu respuesta?

–Que no es tan fácil, pero que tiene derecho.

 

–Al mismo tiempo, Theotonio, en Sudamérica vivimos el neoprogresismo, como dice Ignacio Ramonet.

–Hablamos de gobiernos de centroizquierda o más a la izquierda, como en el caso de Bolivia, Venezuela o Ecuador. Es parte del proceso de hacerse cargo. El riesgo es, después de un período de Estados corruptos y sin capacidad de regulación, adaptarse a las viejas formas y alentar el desinterés. Pero cuando eso ocurre las nuevas generaciones advierten falta de eficacia. Es clave reducir la distancia entre el aparato burocrático y la población, para que sea parte del proceso de innovación y de decisiones.

 

–No debe ser fácil en un país con la magnitud de Brasil, por ejemplo.

–Sí, pero hay elementos que facilitan políticas comunes. El 98 por ciento tiene televisión, un instrumento muy bien manejado por la derecha.

 

–Bien manejado, pero sin éxito político electoral.

–Claro, porque manejan tesis que no dan en la realidad. El riesgo, de cualquier manera, es que por ejemplo el PT gana, pero no tiene mayoría electoral propia y debe recurrir a partidos tradicionales. No son el viejo coronelismo sino clase media o profesionales que ganan prestigio como para dirigir a la población. Sin embargo, son patrimonialistas con el Estado. La izquierda no logró crear una mayoría suficientemente organizada y activa para sostener un proceso de transformación más radical. Si sólo rascás el sistema, vas a terminar perdiendo autoridad.

 

–Rascando no ganás mientras tanto mayor legitimidad popular.

–El sector miserable de Brasil, de menos de 100 dólares de ingreso por mes, tuvo un gran cambio por la política de becas. Representaron 40 millones. Este sector primero está agradecido por ese cambio y entonces aparece la derecha y quiere tentarlo. Pero no cuaja. Ahora, cuando ya tenés comida mínima y compraste heladera querés más. Entre los obreros hubo una mejoría del sueldo mínimo. Se sienten gratificados por los cambios y forman una nueva clase media con trabajadores calificados. Son otros 40 millones. Los 80 millones totales crean una mayoría que vivió un mejoramiento importante. Atención, eso sí, a las deudas personales de quienes están contentos y quieren más. Quieren un mejor sistema de transporte o un sistema de salud que los atiendan. Por eso la exigencia de mayores servicios sociales. En Brasil las manifestaciones de junio comenzaron protestando por la tarifa de transporte, pero siguieron con la salud.

 

–¿Cuál es la recepción de los brasileños ante el programa de llegada de médicos cubanos?

–Nuestra academia forma elites corporativas que se reproducen para esa misma élite. Los médicos en Brasil, bajo la influencia de ese sistema, forman especialistas sin que quieran atender los problemas del grueso de la población, de situaciones muy inmediatas, que dependen de prevención y de aspectos sanitarios. No formamos médicos para esto. Los cubanos se especializaron sobre todo desde el '80 en formar clínicos generales para prevenir y para atender necesidades inmediatas. Como quieren ganar dinero no quieren ir a trabajar donde viven sectores populares. Los cubanos ya atienden a 70 países, no sólo sobre la base de la formación sino de la innovación en biotecnología. Es un gran tema: en los Estados Unidos la derecha más conservadora paralizó la actividad del gobierno en protesta por los intentos de reforma, incluso leve, de la política de salud pública. Resulta que el Estado existe para atender necesidades de la gente y no sólo para desviar recursos hacia el uno por ciento que vive a costa del resto, ¿no es cierto? El corporativismo es corriente incluso entre gente de izquierda, del mismo modo que generó irritación entre sectores de clase media que sectores pobres pudieran vivir en construcciones bonitas diseñadas por Oscar Niemeyer, que eran baratas porque se basaban en un sistema industrial. El problema es que a veces una parte de las franjas medias no sólo quiere consumir más sino que quiere una base institucional que le garantice lo que consiguió. Un texto de Trotsky sobre la Revolución Rusa dice que las revoluciones son conservadoras. Cuando la gente avanzó y siente que va a perder lo que consiguió, tiende a ser más conservadora. Al mismo tiempo, la gente busca instrumentos para garantizar el avance logrado. Por eso los choques en el sistema representativo. Porque en medio de las elecciones no hay mecanismos suficientes de participación.

 

–En 2009 le pedí a Eric Hobsbawm, al final de una entrevista, que me recomendara dos libros. Primero mencionó El 18 Brumario, de Carlos Marx. Luego Anna Karenina, de Leon Tolstoi.

–Yo empiezo con un libro que no es fácil de leer, pero vale la pena: El Capital, de Carlos Marx. Abre horizontes. Y si vamos a un plano literario diría que Guerra y paz, de Leon Tolstoi, es muy importante porque da una dimensión de la grandiosidad del proceso histórico. Es clave tener la noción de que la subjetividad humana es parte de un universo que la trasciende y la incluye.

 

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EEUU hace una ley de Prensa para negar libertad de expresión a Wikileaks

 

La Primera Enmienda de la Constitución de EEUU dispone que "el Congreso no hará ley ninguna (...) que limite la libertad de expresión o de la Prensa". Pues bien, el Comité de Justicia del Senado estadounidense acaba de aprobar un proyecto de ley que hace exactamente eso, legislando inconstitucionalmente... con el único fin de amordazar a Wikileaks y negar a su creador, Julian Assange, los derechos que corresponden a todo periodista.

 

Precisamente, la argucia jurídica para violar la Constitución dentro de la ley consiste en diseñar la legislación con la pretendida función de dar protección federal al trabajo periodístico, pero emplearla en la práctica para definir quiénes son periodistas, de forma que queden excluidos los que Washington quiera clasificar como enemigos: los terroristas, los espías y agentes de potencias extranjeras... y Assange.

 

Mientras el borrador legislativo define como "periodistas cubiertos" –por el derecho a informar y a proteger sus fuentes de información– a los empleados o colaboradores de medios de comunicación y a los estudiantes de periodismo, su redactado excluye específicamente a "toda persona o entidad (...) cuya función principal, demostrada por la totalidad del trabajo de dicha persona o entidad, sea la de publicar documentos de fuentes originales que hayan sido reveladas sin autorización a dicha persona o entidad".

 

Esa disposición, que debería ser llamada la "cláusula Assange", según The Atlantic Wire, fue agregada sobre el texto inicial después de que el comité del Senado se pasara la mayor parte del verano debatiendo cómo evitar que las filtraciones de Wikileaks estuvieran amparadas por la libertad de información; intención proclamada por la senadora Dianne Fenstein y su colega Dick Durbin.

 

Pero otro de los senadores promotores de la ley, Chuck Schumer, objetó algo evidente: los blogueros y otros reporteros independientes quedarían excluidos de tan estricta definición de lo que es un periodista, ya que su articulado original incluso precisaba que sólo estarían protegidos los informadores empleados o contratados por un medio al menos tres meses en los últimos dos años, así como únicamente los freelance con una larga y probada trayectoria profesional.

 

Así que los senadores enmendaron el texto para redefinir a un periodista como alguien empleado o contratado por un medio durante al menos un año de los últimos 20, o durante tres meses de los últimos cinco años. ¿Y qué pasa con los blogueros y otros independientes? Pues que será un juez federal el que decidirá si se les puede considerar periodistas o no, y si su labor periodística está de acuerdo o no con la ley.

 

"Fuimos muy cuidadosos en este proyecto de ley para distinguir a los periodistas de aquellos que no deben tener protección, como Wikileaks y todos esos, y nos hemos asegurado de que sea así", subrayó Schumer.

 

Por consiguiente, serán los magistrados quienes, caso por caso, decidirán si se va a aplicar, o no, a determinado individuo una Primera Enmienda que fue concebida para hacer universal la protección del derecho a la libertad de expresión. ¡Diabólica estratagema para violar el espíritu de la Constitución fingiendo que se cumple la Ley!

 

Todas estas maniobras legislativas se producían mientras Assange presentaba ante el fiscal federal de Alemania sendas demandas contra EEUU por "interferencia ilícita" de Washington contra sus actividades periodísticas desde territorio alemán. Una, por haber utilizado los resultados de las operaciones ilícitas del espionaje estadounidense dentro de Alemania en 2009 para incriminar a la soldado Chelsea (antes Bradley) Manning y conseguir que fuera condenada a 35 años de prisión por filtrar a Wikileaks pruebas de crímenes de guerra de EEUU... que siguen impunes.

 

La otra demanda es reveladora de esa perversión de la Justicia que practica la Casa Blanca, al espiar y perseguir a todo el que se atreva a denunciar los abusos de EEUU.

 

El 27 de septiembre de 2010, Assange fue detenido al llegar al aeropuerto berlinés de Tegel, procedente de Suecia, y se le incautaron varios dispositivos electrónicos con pruebas de un crimen de guerra perpetrado por las fuerzas de EEUU en Afganistán, conocido como "la masacre de Granai", que en mayo del 2009 se cobró la vida de cerca de un centenar de civiles, en su mayoría mujeres y niños.

 

Claramente, la Policía alemana colaboró con Washington para que esa atrocidad pudiera permanecer impune, mientras que el que trataba de denunciarla lleva más de mil días sometido a arresto judicial sin cargos ni proceso, de los que más de 450 ha pasado recluido en la embajada de Ecuador en Londres. ¿Se atreverán los que le persiguen a comparar los supuestos delitos sexuales que le quieren imputar en Suecia (sin que haya mediado denuncia de las presuntas afectadas) con esas matanzas de mujeres y niños que hasta el día de hoy ellos mismos han conseguido que sigan impunes?

 

Como dice Assange, "ha llegado el momento de que cada uno se levante para poner fin a la guerra de Obama contra el periodismo, tanto en su país como en el extranjero".

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Ignacio Ramonet: "Las transnacionales de la comunicación están en crisis"

El ex-director de Le Monde Diplomatique y autor del libroLa explosión del periodismo conversó con Enlace de Medios durante su visita a Ecuador como parte de las delegaciones de observadores internacionales presentes en el país. Los medios y su relación con el Estado así como su papel en las campañas electorales fueron varios de los temas tocados por el periodista.

 

Celebrando el día mundial de la radio, se presentó en los estudios de ALER el célebre periodista Ignacio Ramonet para entrevistarse con periodistas de medios latinoamericanos que forman parte del Enlace de Medios para la Democratización de la Comunicación. En una hora, habló sobre la crisis que viven los medios transnacionales, el poder de los medios latinoamericanos, la importancia de la radio y la actualidad mediática en Europa.

 

Medios tradicionales y nuevas tecnologías

 

En su primera intervención, Ramonet fue enfático en la importancia y vigencia de la radio. En este sentido, destacó que el auge de las nuevas tecnologías ha dado la impresión de que la radio no es tan importante, lo cual es una percepción errada; "En muchas regiones del mundo donde no ha llegado la electricidad existen transistores que se pueden remontar a mano y permiten la captura de ondas [...] la radio sigue teniendo mucha importancia en muchas partes del mundo", afirmó.

 

Por otra parte se refirió al papel de los medios tradicionales frente a las nuevas tecnologías como las redes sociales, los blogs y nuevos sitios web de izquierda que han desafiado el monopolio sobre la información. "Internet ha hecho que surjan nuevos actores en el campo de la comunicación...los actores tradicionales hoy día están menos presentes en el campo de la comunicación / información y han surgido otros como son Google, Facebook, Microsoft o Twitter", pero advierte también que "son soportes que van a condicionar el contenido en cierta medida".

 

A partir de la proliferación de fuentes informativas en la red, las grandes empresas transnacionales de comunicación han entrado en una profunda crisis; "La crisis general está causando una verdadera extinción de los medios... hemos visto que ha tenido que cerrar News of the World [...] la revista Newsweek ha cerrado hace unas semanas, entonces vemos que hay una gran crisis".

 

Los medios en América Latina y Europa

 

Al ser consultado sobre el papel de los medios de comunicación en América Latina, Ramonet caracterizó como 'anormal' el comportamiento tanto de medios comerciales como de medios públicos. "No es normal que le den un carácter profundamente ideológico y que esencialmente tengan como objetivo el derrocamiento de gobiernos...estamos hablando de lo que ha ocurrido con un periódico como ABC Color en Paraguay para tumbar a Lugo [...] el golpe mediático contra Chávez en el 2002 [...] esta actitud de los medios no es normal [...] esto no quiere decir que los medios no tengan derecho a la crítica o a opinar [...] de igual manera no es normal que los medios públicos sean medios del gobierno, por eso estamos viviendo un momento particular en América Latina [...] hay una guerra mediática, en esta guerra mediática no hay serenidad ni por un lado ni el otro".

 

En la misma línea de pensamiento, Ramonet afirmó que el papel de los medios públicos y su posicionamiento en favor del gobierno no puede ser considerado un elemento decisivo en términos electorales ya que la campaña que hacen los medios de derecha –que actúan como un partido de oposición– es permanente.

 

El director de ALAI, Osvaldo León, trajo a colación el caso del emporio de Rupert Murdoch, que ha sido investigado en Inglaterra, donde el informe del juez Leveson ha cuestionado la efectividad de la llamada auto-regulación mediática. Como bien señaló León, "eso nunca ha sido noticia por estos lados [...] ¿cómo está en Europa el tema? ¿Está en agenda?".

 

Ante esta interrogante, Ramonet explicó que "lo que ha ocurrido en Inglaterra es que ahora el propio David Cameron, un primer ministro conservador, se plantea el proyecto de crear un límite concreto a la libertad de expresión". En este sentido, señaló cómo el concepto de libertad de expresión ha sido tergiversado para sostener una especie de derecho ilimitado.

 

"Lo mejor siempre es la autorregulación, es decir que haya unos principios que haya que respetar y que cuando esos principios sean transgredidos se tenga que responder", estima Ramonet. El ejemplo de la legislación francesa en torno a la libertad de expresión –vigente desde 1881– fue utilizado por el entrevistado para demostrar que en democracias consolidadas existen mecanismos de regulación; "en Francia, por ejemplo, hay una ley en el Código Penal que prohíbe insultar a un jefe de estado extranjero. Imagínate si eso se aplicase en varios países de América Latina con respecto a Chávez o con respecto a Fidel Castro, donde aquí en muchos periódicos a través de toda América Latina tratan a estos dirigentes de una manera perfectamente irrespetuosa".

 

El País, Assange y Chávez

 

Haciendo referencia al diario madrileño El País, Ramonet describió el comportamiento del diario frente al caso de Julian Assange, el australiano fundador de Wikileaks hoy asilado en la Embajada de Ecuador en Londres. "Hace un año, o año y medio Julian Assange era un héroe... a partir del momento en que Ecuador le dio asilo diplomático a Julian Assange, a partir de ese momento se transformó como en una especie de diablo, y ya no se vuelve a hablar, porque evidentemente al presidente Correa hay que criticarlo obligatoriamente, según ese diario".

 

El caso de la falsa foto del presidente Chávez publicada en la tapa del diario madrileño también fue aludido por el ex-director de Le Monde Diplomatique, quien señaló: "claro, han dicho que ellos ignoraban que era falsa... pero evidentemente si siendo falsa no se dieron el tiempo necesario para verificar si era falsa es porque en definitiva tenían ganas de hacer daño, porque llevan mucho tiempo tratando de hacerle daño a la revolución bolivariana, como tiene mucho tiempo tratando de hacer daño a la revolución ciudadana".

 

Escuchen el audio del programa aquí: http://www.aler.org/index.php/77-novedades-desde-aler/180-ignacio-ramonet-y-el-papel-de-los-medios-en-los-procesos-electorales

http://alainet.org/active/61590

Gustavo J. Fuchs

 

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Miércoles, 23 Enero 2013 05:36

Un oficio peligroso

Un oficio peligroso

Durante el pasado año 2012 un total de 45 periodistas fueron asesinados en América latina y el Caribe, según se desprende de un informe elaborado por la Comisión de Investigación de Atentados a Periodistas (CIAP), organismo de índole regional fundado en 1991 en forma conjunta por la Federación Latinoamericana de Periodistas (Felap) y la Organización Internacional de Periodistas (OIP).

 

De acuerdo al informe del organismo internacional, los asesinatos de los trabajadores de prensa ocurrieron en ocho países de América latina y el Caribe en situaciones de trabajo profesional y sin que exista actualmente en la región ninguna situación de guerra o conflicto bélico reconocido y que podría ser motivo principal de estas muertes. Entre las víctimas se cuentan cuatro mujeres, estudiantes de periodismo y trabajadoras de prensa. Entre el 2007 y el 2012 el estudio registra un total de 209 asesinatos de periodistas, entre quienes se cuentan 15 mujeres. La cantidad de muertos en el 2012 es la más alta que se registra en el período estudiado por encima del 2010 (40) y del 2011 (39).

 

El país con mayor cantidad de víctimas es México (17), seguido de Brasil (10) y Honduras (9). En Bolivia se registraron cuatro muertes, en Colombia dos y una en Argentina, Ecuador y Haití. En el caso argentino el informe de la CIAP-Felap denuncia que “Alexis Céparo, de 22 años, comunicador y conductor de radio en Cerrito, localidad de Paraná Campaña, provincia de Entre Ríos, murió el 25 de enero (de 2012) a consecuencia de tres balazos recibidos cuatro días antes”. Y agrega que “el autor fue identificado como Adrián Molaro, un amigo de la víctima”.

 

Las muertes en México se adjudican a los enfrentamientos internos, en particular por la presencia de grupos mafiosos vinculado al narcotráfico y a la represión desatada por el anterior presidente mexicano Felipe Calderón. En el mismo país se informó también de seis desapariciones forzadas. “Adela Jazmín Alcaraz López, periodista mexicana, desapareció el 26 de octubre en Río Verde, estado San Luis Potosí” y luego “dos hijos de la presentadora de noticias de TV cable canal 12 fueron devueltos a su abuela materna”, dice el informe de CIAP-Felap. Entre los desaparecidos se cuentan también Mario Alberto Segura Segura, director del semanario El Sol del Sur, estado Tamaulipas; Oscar Díaz Peniche (72 años), que fue visto por última vez en Cancún el 16 de julio; Zane Alejandro Plemmons Rosales (30 años), periodista independiente mexicano-norteamericano que desapareció el 21 de mayo mientras cubría la información acerca de un enfrentamiento armado en Nuevo Laredo (Tamaulipas); Federico García Contreras (57 años), reportero gráfico desapareció el 16 de mayo en Tanquian de Escobedo (San Luis Potosí) y Miguel Morales Estrada (35 años), reportero y fotógrafo del Diario de Poza Rica, desapareció en Veracruz el 19 de julio de 2012.

 

Según la misma fuente, desde 2003 hasta el momento han ocurrido 23 desapariciones forzadas de periodistas en México. Cuatro de ellos fueron hallados muertos y 19 continúan en condición de desaparecidos. Según la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos (Fapermex), durante los seis años del gobierno de Felipe Calderón en México fueron asesinados 87 periodistas y otros 17 desaparecieron.

 

En Brasil los asesinatos ocurren en las zonas fronterizas, donde también hay narcotráfico y contrabando de armas. De acuerdo al informe de la Felap, “la frontera entre Brasil y Paraguay se ha convertido en zona de riesgo para la cobertura periodística, por tratarse de un área sin ley, de gran corrupción política y de relevante tránsito del contrabando y drogas”. Agrega el mismo documento que “además de asesinatos y atentados, son frecuentes las amenazas de muerte, como las sufridas por el corresponsal paraguayo Cándido Figueredo, asignado en Pedro Juan Caballero, ciudad de Paraguay que comparte la frontera con su gemela Ponta Porâ, del Mato Grosso del Sur, separadas solo por una avenida”.

 

En el caso de Honduras, en la última década fueron asesinados 32 periodistas, 27 de ellos después del golpe de Estado ocurrido el 28 de junio de 2009 contra el presidente Manuel Zelaya. El pasado 29 de junio el Parlamento Centroamericano solicitó al gobierno hondureño encabezado por Porfirio Lobo que investigue hasta esclarecer los asesinatos de periodistas y Ramón Custodio, Comisionado Nacional de Derechos Humanos (Conadeh) del país centroamericano, envió un informe al Congreso de su país en el que denuncia amenazas de muerte, persecución, atentados y agresiones policiales en los últimos tres años.

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Los nuevos retos del periodismo y la comunicación

Caminamos las calles de Bogotá donde asistió al décimo aniversario de la edición local de Le Monde Diplomatique, invitado por Desdeabajo, colectivo militante editor de libros y periódicos. Tuvo tiempo, y ánimo, para deslizarse del bullicioso centro y dedicar unas horas a recorrer el sur pobre de la capital, Ciudad Bolívar, donde diversas camadas de campesinos erigieron una ciudad otra, donde suceden algunas de las más notables experiencias de base. No para de preguntar, y conoce algunos detalles de la historia y la vida de los latinoamericanos que permiten asegurar que el colonialismo no es una barrera infranqueable.


En algún momento, la conversación se volvió más sistemática, un ping pong de respuestas y preguntas que no tuvo ni principio ni fin.

 

- En “La explosión del periodismo” usted analiza la crisis de la prensa y enfoca el nuevo poder que ha adquirido lo que antes era el lector pasivo, la audiencia pasiva. Es lo que siempre habíamos soñado los periodistas críticos, pero usted apunta que este papel activo es una de las causas de la crisis de los medios actuales.

 - La gran transformación que produjo Internet en la circulación de la información es que donde antes dominaban lo que llamo los “medios sol”, astros que enviaban sus rayos de sol sobre toda la sociedad que se impregnaba de su supremacía, hoy la situación se ha modificado. No hay emisores netos que tengan el monopolio de la información y receptores netos que tienen que resignarse con la función de receptores, sino que la revolución que vivimos es que cada receptor puede ser emisor. No como sucede en la radio desde hace tiempo que el oyente llama e interviene. No, ahora el receptor no sólo interviene de vez en cuando si que puede él mismo constituir un medio.

 

Puede hacer una página web solo o con amigos, puede hacer su blog, por facebook o twitter. Pero además ahora los grandes medios tienen una vitrina digital en la que se puede intervenir haciendo comentarios que se añaden y complementan los artículos, el lector puede indicar elementos que pueden corregir el artículo inicial, además de fotos o videos. Lo que quiero decir es que la información ya no es algo limitado y fijo. La concepción de la información viene de la prensa, que es el medio que ha influido en la radio y en la televisión, y su génesis es el trabajo de la era industrial.

 

- El fordismo, donde había una clara división del trabajo.

 - Exacto. En el fordismo hay un proyecto, unos planos, y en base a eso se realiza un producto terminado, intocable. Eso ya no funciona así ni siquiera en la industria donde luego de la revolución Toyota de los 80 se fabrica el coche que quiere el cliente, sale un coche a la medida de cada cliente y eso indica que la decisión ya no viene de la empresa sino de abajo. Ahora sucede lo mismo. Se le pide al periodista un artículo con ciertas características pero luego los lectores lo van a ir completando, reformando, transformando, y por consiguiente es una obra en proceso. Esto es una revolución muy importante.

 

- Como consecuencia de los cambios técnicos y culturales ahora el lector, la audiencia, tienen un poder como nunca habían tenido. Si a esto le sumamos la crisis económica estamos ante una crisis de los viejos monopolios de la información. Newsweek deja su edición en papel, The Guardian debate la posibilidad de dar ese paso, El País despide un tercio de su personal. ¿Estamos ante una crisis coyuntural o ante un viraje de larga duración?

 - Lo que está pasando en el campo de la comunicación sólo es comparable con la invención de la imprenta por Gutemberg en 1440, que no sólo transformó la producción de lo escrito, la difusión de libro, sino también produjo el humanismo como escuela de pensamiento, el Renacimiento y la explosión de las universidades y del saber con todo lo que eso significa. El latín dejó de ser la lengua común y empezó a ser sustituida por las lenguas vernáculas que empezaron a desarrollarse. Ahora sucede algo similar. Estamos ante una revolución que desborda el campo de la comunicación para ser una revolución societal, como lo estamos viviendo con Internet que ya involucra al sector financiero, al comercio, las relaciones sociales y la difusión de la cultura. Una revolución tecnológica lo transforma todo.

 

El periodismo recibe de lleno esta revolución. La estructura de la industria de la información y la manera de hacer información se ve transformada. Sobre todo hay que tener en cuenta que estamos en los balbuceos iniciales, en el primer segundo de la historia de Internet. Algunas de las realizaciones más espectaculares de las transformaciones tecnológicas, como las tabletas, facebook, el Iphone, no existían hace sólo cinco años y no podemos imaginar lo que sucederá en otros cinco.

 

- ¿Los monopolios?

 - Los monopolios van a sufrir. Fueron la respuesta de la industria empresarial de la información a los avances tecnológicos de los años 60 y 70. Las tecnologías anteriores eran específicas para lo sonoro, lo escrito o lo icónico, pero en esos años se convirtieron en una misma tecnología que es la tecnología digital. A partir de ese momento no hay diferencia en cómo se construye un texto, un sonido o una imagen y se construyen de la misma manera con las mismas máquinas, los ordenadores. Internet es la traducción de una forma nueva de expresarse. Los seres humanos desde el comienzo de la humanidad han usado tres sistemas de signos para comunicarse: la palabra, el dibujo y la escritura que es el más reciente. Con Internet aparece un cuarto que es la mezcla de los tres más una dimensión suplementaria que es la velocidad y la extensibilidad, lo que permite abarcar el planeta en un segundo. Todo esto no puede dejar el paisaje de la comunicación como estaba hasta ahora.

 

- Al parecer a quien más afecta es a la prensa, que se está extinguiendo según usted como los dinosaurios.

 - Porque la prensa sigue siendo pesada. Además de ser el medio más antiguo es el más marcado por la era industrial, con obreros y maquinarias y toda la lógica de la producción industrial. Por eso los cambios le están pegando tan fuerte.

 

- Estamos asistiendo a una ofensiva represiva que busca controlar Internet y que se manifiesta entre otras en el cierre de Megaupload. ¿Esta ofensiva por controlar puede triunfar o está destinada al fracaso?¿Intentar el control puede volverse en contra de quienes lo hagan?

 -El problema es que esta transformación radical no tiene sistema económico. El sistema anterior que hoy es arcaico, es un sistema con muchos defectos pero es muy rentable. Todos los periodistas del mundo que siguen con empleo pueden vivir porque trabajan en medios tradicionales, pero los medios surgidos en la era Internet tienen enormes problemas para sobrevivir si no están adosados a un medio tradicional o a un multimedia importante. Como la cultura dominante en Internet es la gratuidad, el problema es de qué van a vivir los creadores y los periodistas. ¿Vamos a vivir un derrumbe de la creatividad? Esto es un problema real. Con el control y el cierre de medios se busca frenar la piratería. Por un lado hay un movimiento de la sociedad cuyo objetivo es que Internet siga siendo gratuito. El otro tema surge con Wikileaks; es la misma problemática pero en otro terreno que es impensable fuera de Internet. Estamos ante una situación similar a Watergate o los cuadernos del Pentágono, situaciones en las que un informante pasa datos reservados a los medios, Washington Post y The New Cork Times respectivamente. En ese sentido no ha cambiado nada. Pero lo que sí cambia, es la cantidad de información que se puede difundir ahora y la masividad de la misma.

 

Toda la sociedad se está digitalizando y todos los archivos, desde la salud hasta los de las fuerzas armadas, están digitalizados. Y mientras usted hace años tenía que cargar camiones con toda esa información, hoy en día haciendo un click en un ordenador se marcharon miles y miles de documentos desmaterializados que se pueden difundir en todo el planeta. Wikileaks lo que ha hecho es difundir datos que perjudican a gentes con poder y eso es lo que ha creado esta situación que ha convertido a Julián Assange en el enemigo público numero uno de Estados Unidos.

 

- En América Latina tenemos un fuerte debate sobre lo común, en el que se afirma que los bienes comunes no deben pertenecer a ningún propietario privado. ¿Usted cree que Internet debe ser considerado un bien común de la humanidad?

 - Es un debate que afecta a la cultura, y lo que decimos es que la cultura debe circular sin trabas porque consideramos que esto beneficia al ser humano. En la medida en que Internet es hoy el mayor difusor de la cultura creo que debe circular gratuitamente como un bien común. Ahora aparece otro problema, y es qué hacer con los derechos de los creadores. Hollywood piensa que es más difícil la producción creativa porque la piratería le quita del 15 al 20 por ciento de sus ganancias. Los principales productores musicales en el mundo han desaparecido, el disco casi no se vende y el CD quedó desfasado en apenas 15 años, como sucede con todo lo material. Es evidente que la música puede circular como un fluido y eso sucede también con todas las demás producciones. Entonces hay un dilema. O bien el Estado asume este tema de la misma forma que asume la producción y circulación de la electricidad, o el agua que es tratada y transportada por el Estado, o bien habrá que encontrar una fórmula mixta para que el precio sea asequible a los usuarios y a su vez se garantice una remuneración al creador. El problema es que mezclar al Estado con la cultura es algo muy delicado. Porque puede tener la tentación de favorecer a unos y perjudicar a otros.

 

- Pero el debate existe y está muy presente como sucede con la ley de medios en Argentina. ¿Cree que en América Latina estamos en proceso de resolver este debate?

 - En ningún otro lugar del mundo se está debatiendo este tema como en América Latina, donde además se está haciendo con mucha pasión. La información era un monopolio del sector privado que hacía lo que quería y además como en el caso de la televisión abusando de un derecho que no es del sector privado, porque el espectro radioeléctrico es propiedad del Estado que lo subasta y puede exigirle al empresario que se comprometa a una serie de objetivos, como los culturales, y cuando el operador no los respeta se le puede retirar la licencia. Lo que sucedió en América Latina es que se manejó durante mucho tiempo la información como un monopolio más del sector privado. Por so hablamos de “latifundios mediáticos”. La cuestión es cómo reducir esa dominación salvaguardando la pluralidad, porque la sociedad se enriquece cuando existen varios puntos de vista.

 

Lo que está sucediendo es que en varios países se ha creado un servicio público de la información como existe en todos los países europeos y el mejor ejemplo es la BBC inglesa que tiene una estructura de control separada del Estado como si fuera el poder judicial. Que el cuarto poder se organice como un poder separado del gobierno, con sus propias estructuras de control para que esté al servicio del público y no de un gobierno o del sector privado. Creo que en América Latina el debate es tan duro porque estamos en los primeros pasos, saliendo de casi un siglo de inmovilidad y cuando algo empieza a moverse los afectados se colocan en una situación beligerante, sobre todo porque también están siendo afectados por los cambios tecnológicos y la revolución de Internet. Esa confluencia ha llevado a los dueños de medios a una reacción muy intransigente.

 

- ¿Qué tipo de periodistas deberían surgir en esta nueva realidad? ¿Cuál es ahora la función del periodista? Los periodistas ya no somos los que iluminamos al lector o a una audiencia pasiva y además están surgiendo una multiplicidad de medios independientes creados y dirigidos por periodistas que en muchos países juegan un papel muy importante.

 - Es el momento de repensarnos. Hacer buen periodismo siempre fue difícil y hoy lo sigue siendo. Tener acceso a tecnologías que permiten hacer cosas impensables años atrás, el hecho de que desde mi casa pueda hacer una televisión global, es muy importante. Pero esta revolución de las tuberías no soluciona la cuestión del contenido. El problema por lo tanto es el mismo de siempre. El principal cambio es esa interactividad de la que hemos hablado. Se puede hacer un nuevo periodismo del tipo Wikileaks, colocar en la web los informes y que la gente lo interprete o haga lo que quiera con esa información. Se puede hacer periodismo cívico como el que hacen algunas asociaciones en Estados Unidos, lo que se llama el periodismo sin ánimo de lucro. Como la mayoría de las grandes empresas están en crisis ya no tienen recursos para financiar investigaciones serias, por tanto el periodismo a escala mundial está perdiendo calidad y cualquier ciudadano sabe que un periodismo de calidad es indispensable para tener una democracia de calidad.

 

- Aquello de que un jefe de sección separaba a dos o tres periodistas del trabajo cotidiano durante varias semanas para que investiguen, ya no sucede.

 - No hay recursos para hacerlo, menos aún para enviar un equipo a otra parte del mundo a elaborar informes. Por eso el periodismo de investigación está desapareciendo, que es en realidad el género noble. Eso está vinculado al deterioro de la democracia actual. Porque la democracia sólo puede funcionar si surgen las críticas y exigencias de la sociedad que siempre han sido trasmitidas y reflejadas por el cuarto poder. Cuando éste no cumple su función, la cosa pública empieza a decaer.

 

Por eso algunas fundaciones han creado el periodismo sin fines de lucro. Una fundación de Estados Unidos se ha planteado funcionar como un comité de redacción y le pide a los periodistas que le propongan temas de investigación que en sus periódicos no pueden proponer porque no se los van a admitir. Cuando llegan las propuestas la fundación selecciona y financia las investigaciones que considera más adecuadas y luego las difunde a través de los medios. Llevan sólo cuatro años y ya ganaron dos premios Pulitzer. Quiero decir que la sociedad empieza a producir los elementos que compensan las carencias del periodismo de mercado. Pero las leyes del viejo periodismo, el contrastar la información, la rigurosidad, siguen siendo válidas.

 

- La proliferación de medios de base, de medios comunitarios, como sucede en Argentina, ¿qué pueden aportar?

 - He estado en encuentros de radios comunitarias, de blogueros, de contrainformación, que tienen la gran riqueza de que vienen del terreno, donde palpita la vida cotidiana. Son mucho más interesantes cuando reflejan la vida que no ven otros, que cuando editorializan. Esa riqueza extraordinaria puede pasar de lo local a una escala más amplia, porque hay experiencias que aún siendo locales tienen interés para todos en todas partes.

 

- ¿El buen periodista no editorializa o lo hace a través de la voz de los otros?

 - Creo que sólo debe editorializarse a partir de hechos concretos, esa es la cualidad de un buen editorialista, el establecer relaciones entre hechos que en principio no están relacionados. La primera función del periodista es dar información. A partir de allí hay que construir ciudadanía, difundir materiales que van a permitir a los ciudadanos como sujetos ser más dignos.

 

- Pese a un cierto tono pesimista, en algunos de sus últimos trabajos usted señala que el periodismo del futuro es aquel que ayude a la gente a comprender lo que sucede. La mente piensa con ideas, no con información…

- Hay varios estilos periodísticos. Creo que el reportaje es insustituible y hay excelentes reporteros con la calidad de escritura que ese estilo requiere, además está la investigación, el análisis económico y geopolítico, pero en el fondo se trata de ayudar a entender una realidad cambiante. Tejido y texto tienen la misma raíz epistemológica, un texto es un tejido. Los periodistas tienen que tejer textos para proponer una visión que permita a cada ciudadano situarse dentro de un contexto y saber cuál es su función en el relato colectivo.

 

- Usted asegura que ese tipo de medios están siendo exitosos.

 - Es el caso del periódico alemán Die Zeit, muy denso, con mucha letra, con textos difíciles, y sin embargo es el gran éxito de la prensa europea de los últimos años. Ha seguido un poco el camino de Le Monde Diplomatique, porque es necesario recordar que vivimos en las sociedades más educadas de la historia, nunca hubo tantos estudiantes, tantos universitarios, y sin embargo la información se ha degradado y envilecido, con una enorme confusión entre información y distracción. Eso no puede satisfacer a gentes inquietas que se han educado y tienen una exigencia hacia ellas mismas que las lleva a buscar información de calidad.

 

- El diario mexicanoLa Jornada también ha crecido por esos mismos motivos. La comprensión del caos actual motiva y potencia a mucha gente.

 - El hilo de Ariadna para salir del caos actual lo vamos a encontrar entre todos y en ese camino el periodismo como el que mencionamos va a jugar un papel relevante.

 

- Y es un contramodelo frente a aquellos medios que colocan la información en los espacios libres que deja la publicidad.

 - Es muy triste comprobar que muchos medios dependen de la publicidad, lo que falsea la información que se brinda. Un periodismo de calidad debe contemplar la autonomía financiera y para eso hay que asociar a los lectores al medio.

 

- Estamos ante un desafío generacional muy fuerte. En el mundo de Internet aparecen creadores de 12 y 13 años que son capaces de hacer programas innovadores. ¿Qué le sugiere la irrupción de estas nuevas generaciones?

 - Es una lección de humildad para los viejos periodistas, esas generaciones son las que están transformando las tecnologías y nos colocan ante el desafío de escribir pensando en una generación que no conoció ciertas cosas por lo que debemos escribir pensando en ellos, aportando referencias que los involucren. No podemos hacer un periodismo para entendidos porque ahora todos pueden ser periodistas y eso nos coloca en un lugar nuevo. Antes las observaciones sólo venían de arriba y ahora cualquier lector interviene y te cuestiona.

 

Raúl Zibechi
Desinformemonos

 

Publicado originalmente en el periódico argentino MU, de la cooperativa de comunicación La Vaca

Publicado en Desinformémonos con autorización del autor y de La Vaca, el 14 de enero de 2013

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