Domingo, 28 Junio 2009 07:22

Nuevas olas

Mucho se habló esta semana de la irrupción de los nuevos medios de comunicación en la gestación de las protestas callejeras que estallaron en Irán tras las elecciones del 12 de junio. Sin embargo, no es la primera vez que miles de personas se manifiestan en contra de un régimen represivo. Antes no existía Twitter y la gente se comunicaba igual.

Lo que resulta novedoso es la cobertura mediática de la revuelta. Por primera vez desde la primera Guerra del Golfo, en 1991, ocurre un evento de interés mundial y la audiencia internacional no se vuelca en forma masiva a mirar la CNN, la BBC o algún otro canal de noticias. Tampoco sale a agotar las ediciones de los grandes diarios ni invade sus sitios web.

Mucho menos espera el horario del noticiero para enterarse de las últimas novedades. Esta vez los blogs, las aplicaciones y los sitios especializados coparon la parada. A la hora de informarse, millones de usuarios se volcaron al Twitter, el Facebook, YouTube, Flickr y los blogs, tanto de periodismo ciudadano como de periodismo especializado, para mantenerse informado minuto a minuto de lo que estaba pasando.

La pobreza de la cobertura de la CNN, en particular, fue la comidilla de los blogs. El crítico de medios del Washington Post y panelista de Reliable Sources de la CNN, Howard Kurtz, analizó el tema en un chat: “Claramente mucha gente se sintió decepcionada por los canales de noticias. No están al máximo en los fines de semana, cuando la planta es más chica y hay mucha programación pregrabada, ya que usualmente hay pocas noticias y es una oportunidad para achicar costos. Pero cuando sucede un evento extraordinario, como lo que está pasando en Irán, necesitan mejorar. La CNN hizo muy poco el sábado (el día de las elecciones) pero tuvo bastante cobertura el domingo, aunque no tanta como la gente demandaba, lo cual explica por qué se volcó a los blogs y Twitter, donde hay alguien posteando las veinticuatro horas”.

Los grandes diarios también pagaron caro la “oportunidad de achicar costos”. En tiempos de grandes pérdidas de lectores y de torta publicitaria, las corresponsalías internacionales son consideradas un lujo, primeras en la fila a la hora de cortar. En la última década se han reducido a menos de la mitad. Con la notoria excepción de El País de España, prácticamente ninguno de los grandes diarios mantiene una corresponsalía en Irán, pese a la importancia estratégica de la principal potencia islámica. El Washington Post contrató a un periodista holandés radicado en Teherán para llevar adelante la cobertura. El New York Times aprovechó la presencia en el país de su editor ejecutivo, Bill Keller, que firmó dos notas, algo casi sin precedentes en la historia del periódico. Los principales diarios europeos mandaron enviados especiales a cubrir la elección, pero apenas consiguieron visas para quedarse una semana. La represión más fuerte ocurrió siete días después del voto.

Entre los mejores lugares para mantenerse informado, lugares de consulta obligada para los periodistas de los medios tradicionales, se destacan un par de blogs que nacieron casi de manera espontánea con la protesta iraní. Uno es el blog del periodista de Current TV Robin Sloan (www.iran.ro binsloan.com). Tiene lo último del blog en vivo del New York Times, pero además el ranking de los twitters (mensajes de 140 caracteres) desde Irán más reenviados, más los twitters más recientes de “fuentes confiables” (periodistas, funcionarios, académicos, testigos cuya información ya fue confirmada), fotos, últimas noticias y un link al blog de Andrew Sullivan del The Atlantic Monthly www.andrewsullivan.theatlantic. com). Sloan, Sullivan y Robin Wright de la revista Time (www.time.com) conforman el trío de los periodistasbloggers más consultados en los Estados Unidos, porque los tres son expertos en Irán y se valen de la última tecnología, tomando información tanto de las fuentes tradicionales como de los periodistas ciudadanos iraníes que registraron y transmitieron datos e imágenes a través de sus celulares.

El otro blog que estalló durante la protesta iraní fue creado por una iraní exiliada en Estados Unidos con muy buenos contactos dentro de su país natal. Se trata de Teheran Bureau (www.teheranbuereau.com) y está repleto de información desde adentro de Irán, desde las barricadas, desde los hospitales, además de distintos artículos de análisis de expertos de las principaales universidades y think tanks de Medio Oriente y el resto del mundo. Obviamente tiene un punto de vista definido, pero se nota que procesa y maneja con seriedad muchísima información.

Muy pocos diarios y canales de noticias siquiera intentaron seguirles el ritmo a estos bloggers. Entre ellos se destacan el New York Times y el británico The Guardian, que mantienen la cobertura minuto a minuto a través de blogs que van actualizando con información de sus periodistas pero también de Internet, especialmente Twitter, que es el principal proveedor de datos, y de YouTube, que es el principal transmisor de las imágenes que salen de Irán.

Para seguir la crisis iraní por Twitter, los blogs recomiendan las etiquetas #Iranelection, #Ahmadinejad, #Mousavi y #Tehran. Las mejores fotos están en los sitios “Iran Elections” e “Iran Riots 2009” de Flickr. El Facebook de “Mir Hossein Moussavi” es otro centro de información.

Los videos más importantes de la revuelta aparecieron en YouTube.

Las mejores complicaciones están en “Irandoost2009” e “Iran Protests.” YouTube fue la fuente de las dos historias más trascendentes y conmovedoras de esta semana. Primero fue el video del asesinato de Neda Agha-Soltan (foto), 26, que rápidamente se convirtió en el icono de la protesta. El otro es el video del jueves pasado, filmado desde una terraza, que muestra a la policía dispersando una manifestación. Si bien había informes de que las protestas continuaban, no habían imágenes de manifestantes desde la brutal represión del domingo ordenada por el Líder Supremo.

Presidentes fastidiosos tomen nota: aunque Ahmadinejad se ensañe con la BBC y les eche la culpa de todo a “los grandes medios de Occidente”, resulta que el peor daño se lo hicieron dos fulanos con celular y acceso a YouTube.

Vivimos tiempos de posperiodismo, o de periodismo moribundo. De información que se atomiza mientras los medios masivos se concentran en manos de grandes grupos económicos. La comunicación corporativa, más o menos sutil, ha tomado por asalto el espacio público de debate pluralista que los mejores exponentes de género alguna vez intentaron o pretendieron ser.

En ese contexto, las nuevas tecnologías crean nuevos desafíos para las corporaciones mediáticas y a la vez nuevas oportunidades para los comunicadores profesionales. Los videos de YouTube pueden ser truchos. Desde que se inventó el Photoshop, las imágenes son fáciles de trucar. Ann Curren de ABC News, se valió del Twitter para contactar a familiares de Neda en Irán. Hizo falta que el novio apareciera en Al Jazeera y su profesor de música en el Los Angeles Times para que pudiera confirmarse que Neda existió y que murió tal cual lo muestra el video. En los twitters, la palabra “confirmado” aparece tan seguido que ya no quiere decir nada. ¿Confirmado por quién?

Sobrepasados por las hordas de cronistas ciudadanos, los pocos periodistas o pseudoperiodistas profesionales que quedan en pie se repliegan a sus escritorios. Es cierto, cada tanto salen a despuntar el vicio para alegría de sus cada vez más veteranos lectores. Pero esencialmente lo que se dedican a hacer, más y más a medida que pasa el tiempo, es elegir, priorizar, avalar, curar las noticias que llegan a sus PC, laptops y celulares.

Por Santiago O’Donnell

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Martes, 02 Junio 2009 06:36

¿Muere la prensa, viva Internet?

Hay varias más en camino, pero es muy probable que San Francisco se convierta en la primera gran ciudad estadunidense sin un periódico diario. El San Francisco Chronicle, fundado en 1865, está recortando su de por sí reducido personal en un intento por evitar el cierre. ¿Qué sucedería si, en efecto, desaparece? Las personas menores de 30 años apenas si se darían cuenta de ello, afirma Gavin Newsom, alcalde de la ciudad.

Muchas industrias sufren en la actualidad, pero pocas la pasan tan mal como las empresas periodísticas. Las cosas están peor en Estados Unidos, donde muchos diarios disfrutaban de monopolios locales, pero en Gran Bretaña cerca de 70 diarios locales quebraron desde principios de 2008. En los que sobreviven, la publicidad disminuye, el contenido editorial se reduce y muchos periodistas pierden su empleo. La crisis es más profunda en los países anglosajones, pero ocurre en todo el mundo rico: el impacto de Internet, intensificado por el desplome de la publicidad, está acabando con el periodismo impreso.

¿Importa esto? El cambio tecnológico ha exterminado toda clase de productos alguna vez populares, desde el telar manual hasta el walkman, y el mundo ha progresado con eso. Pero los periódicos no son sólo un producto: la prensa es el cuarto poder, un pilar de la política. Los periodistas vigilan y critican a los gobiernos, y ayudan a los electores a decidir si los mantienen o los quitan. Las autocracias pueden vivir perfectamente sin periódicos, pero las democracias no. ¿La desaparición del diario –fuente principal de información para los sectores más ilustrados, por lo menos durante el siglo pasado, azote de políticos corruptos, conciencia de la nación– dañará a la democracia?

Un paquete disgregado

Un periódico es un paquete de contenidos de política, deportes, economía, estado del tiempo, etcétera, que se mantiene de la publicidad. Lamentablemente para los periódicos, Internet es mejor que el periódico en captar la atención hacia la publicidad. Es más fácil buscar empleo y listados de propiedades en la web, así que el aviso clasificado y el ingreso asociado emigran a Internet. Ciertos contenidos, además, funcionan mejor en la red –las noticias y las cotizaciones en la bolsa pueden actualizarse con mayor frecuencia, el estado del tiempo puede estar más delimitado por zonas geográficas–, así que los lectores emigran también. El paquete se disgrega, entonces.

El declive del periódico es causa y efecto del preocupante hallazgo efectuado por el Centro Pew de que el número de estadunidenses entre 18 y 24 años de edad que leen periódicos ha caído de 34 a 25% durante los 10 años pasados. Sin embargo, esa cifra podría ser menos preocupante de lo que parece. Puesto que los periódicos compilan todo tipo de contenidos, es posible que muchos de los lectores que decían haber visto algunas noticias lo hicieran sólo unos segundos antes de ir a los resultados deportivos. Un interés tan superficial por las noticias no representará gran pérdida para la sociedad; las encuestas del Centro Pew sobre conocimientos generales sugieren que los jóvenes de hoy están tan bien (o mal) informados como antes.

Por lo demás, las tribulaciones de las empresas periodísticas no necesariamente presagian el fallecimiento del negocio de las noticias, ya que provienen en parte de la costosa y turbulenta transición del papel a la distribución electrónica. En la actualidad, las agencias de noticias encaran dos tipos de costos –los de imprimir y distribuir su producto en el viejo mundo, y los de suministrar versiones digitales para el nuevo–, y todavía no han encontrado un modelo de negocios que funcione en la web.

Hasta ahora, muchos han ofrecido gratis su contenido en Internet, pero eso es insostenible porque no existen suficientes ingresos por publicidad en línea para costearlo. Así que el volumen de noticias deberá reducirse, o los lectores tendrán que pagar más. Algunas publicaciones, como Financial Times y Wall Street Journal, que tienen más de un millón de suscriptores en línea y han prometido desarrollar un nuevo sistema de micropagos por artículos, ya cobran por su contenido. Otros los secundarán: Rupert Murdoch, dueño del Journal, ha dicho que espera que sus otros diarios comiencen a cobrar también. Desde luego, como Google y Yahoo ofrecen noticias gratuitas, es posible que los lectores no estén dispuestos a pagar ni siquiera por material más profundo o más especializado; pero, puesto que lo hacen en el mundo de papel, donde coexisten las publicaciones gratuitas y de paga, no parece existir razón alguna para que no lo hagan en línea.

Mejores dispositivos celulares podrían alentarlos en este aspecto. El iPhone, de Apple, es el primer celular amigable con el lector, y la próxima actualización de su software permitirá que los proveedores de noticias, que en la actualidad regalan su contenido a través de iPhone, puedan comenzar a cobrar por él. Amazon acaba de anunciar una versión nueva y más grande de Kindle, su lector de libros electrónicos, más adecuado para desplegar periódicos. Otras empresas han lanzado dispositivos similares, y hay muchos más en camino. La mejor tecnología y los nuevos sistemas de pago no resolverán los agudos problemas que enfrentan los periódicos, pero en cierto momento deberán proporcionar nuevos modelos que permitan que las noticias prosperen en la era digital.

Ya hay señales en ese sentido. Hay una proliferación de nuevas fuentes de noticias en línea. Muchas, cierto, son poco confiables. Varias se hallan mal financiadas. Algunas son más bien panfletos políticos. Pero otras –como Muckety, sitio estadunidense que enriquece las notas de actualidad con mapas interactivos de las redes de influencia de los protagonistas, y NightJack, el revelador y deprimente blog de un anónimo policía británico que ganó el premio Orwell el mes pasado– mejoran el entendimiento que la sociedad tiene de sí misma, y no podrían haber existido en el mundo de antes.

Sin embargo, la única certeza sobre el futuro de la prensa es que será muy diferente a la del pasado. Ya no estará dominada por una minoría cuyas primeras planas determinan la historia del día. Cientos de voces diferentes, con diversos enfoques y puntos de vista, conformarán la opinión pública. Por tanto, las personas tendrán menos en común de que hablar alrededor del dispensador de agua. Quienes no tienen interés por las noticias políticas o económicas tendrán menos probabilidades de encontrarlas; pero los que sí lo tienen estarán mejor equipados para pedir cuentas a sus gobernantes. Y eso es, después de todo, para lo que la sociedad necesita de los periódicos.

Fuente: EIU

Traducción de texto: Jorge Anaya
 

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Miércoles, 15 Abril 2009 06:56

Las éticas de Walsh

Encontré Operación Masacre en la biblioteca de mi viejo. Corría la dictadura y yo tenía, creo, 16 años. Supongo que era herencia de la biblioteca de mi abuelo que fue director del diario católico El Pueblo, quizás uno de los últimos diarios confesionales masivos. En 1945, por una nota alusiva al 17 de Octubre y proclive al movimiento peronista en ciernes, se vio obligado a retirarse de la conducción del periódico. Como imaginarán, el abuelo era un nacionalista conservador (con todo lo que eso implica para los años cuarenta) que las circunstancias históricas pusieron ante un dilema. La leyenda familiar cuenta que, entre otros perjuicios, como consecuencia de aquella decisión, perdimos la modesta fortuna de una quinta y un caballo blanco en el que mi viejo y sus hermanos jugaban a los cowboys.

Hace algunos meses, a propósito de un seminario sobre Dilemas Eticos del Periodismo en la Maestría de Periodismo de la UBA (algunos alumnos podrán en este momento recordar la clase), había observado las diferentes éticas que Walsh había desarrollado en su vida profesional. Les recordaba a los alumnos que el primer Walsh, el que va de la serie de novelas policiales como Variaciones en Rojo hasta Operación Masacre en 1957, está ligado a la idea del periodista como detective, en el mejor estilo de la novela inglesa. Hay una ética racionalista, y el trabajo del periodista es descubrir la verdad (¿quién es el asesino?) y presentarla ante la opinión pública (una suerte de lector de la novela de la vida) para que la justicia, al fin y al cabo, cumpla con su cometido. Ahí el periodista usa las dos armas fundamentales del conocimiento: la sensibilidad y la razón, como el Guillermo de Baskerville, que plasmó Umberto Eco en El nombre de la rosa. Si buscara ahora el libro en la biblioteca de mi viejo encontraría estas palabras: “Es que uno llega a creer en las novelas policiales que ha leído o escrito, y piensa que una historia así, con un muerto que habla, se la van a pelear en las redacciones, piensa que está corriendo una carrera contra el tiempo, que en cualquier momento un diario grande va a mandar una docena de reporteros y fotógrafos como en las películas”.

La segunda ética la podría representar los trabajos que Walsh publicó en la revista Panorama, entre 1966 y 1970. Ahí pareciera que la función del periodista es como la del antropólogo, darles voz a los que no la tienen. Reflejar sus visiones del mundo, sus rasgos y lenguajes, registrar (Aníbal Ford recordaba en un artículo premonitorio sobre Walsh que fue uno de los primeros en hacer uso del grabador) sus costumbres en el norte misionero, en los carnavales, en los leprosarios. Hay ahí seis lecciones de periodismo, imposibles de pasar por alto.

Hacia fines de esa década, Walsh pareciera entender que ya no alcanza con comprender el mundo, ni con presentar las pruebas ante unos jueces ciegos, ni darles la voz a los que no la tienen, lo que se exige es transformarlo. Para eso las herramientas del periodismo y la comunicación son fundamentales (de eso hablan su trabajo en el diario de la CGT de los Argentinos, en los talleres de periodismo en las villas, su participación en la contrainteligencia), acaso para no terminar defraudado como el personaje de Nota al pie, por haber vivido reproduciendo para La Casa “el linaje esencial de los imbéciles, el cromosoma específico de la estupidez”. (¿Alguien habrá escrito ya sobre las trasmutaciones del significado de las casas en la literatura argentina, desde la casa de los hermanos en Casa tomada hasta La Casa de León de Sanctis?) Aquí el compromiso de Walsh va a ser tan claro y sencillo que nos exime de comentarios.

Finalmente, el terrorismo de Estado, los propios errores, la muerte de los seres queridos, el refugio en el Tigre, llevan a Walsh a interpretar que ya es otro tiempo, el tiempo de “sentir la satisfacción moral de un acto de libertad”, como escribió en los documentos de Ancla. Aislado, perseguido, disfrazado, escribe con su nombre y apellido, cosa que no hacía desde principios de los setenta, otra cumbre de la literatura argentina: Carta abierta de un escritor a la Junta Militar y Carta a mis amigos, referida a su hija. Aquí el periodista habla (“sin esperanza de ser escuchado”, intuye) para el porvenir como un artista.

Presiento que de pronto estas reflexiones nos llevaron a una Argentina distinta, de pasiones encontradas, de convicciones, menos oportuna quizás, en la que los dilemas éticos parecían estar más claros y a la vuelta de la esquina. Alguien dirá, quizá con razón, que es una época pasada, que ya no todo es blanco o negro, que hay grises. Yo les digo sin nostalgia: entre los grises también hay diferencias, aunque en el camino, como en la historia de mi abuelo, perdamos una quinta y del caballo blanco nos quede apenas una foto.

Por Luciano Sanguinetti, docente, investigador. FPyCS UNLP.
 

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Miércoles, 01 Abril 2009 06:33

Desenroscando la información

Periodismo es transmitir amenamente información basada en hechos ocurridos o a través de inferencia de datos, acontecimientos no acaecidos. Producida por seres humanos, la información siempre tendrá el sesgo subjetivo del informador que, a su vez, debe “encajar” dentro de una línea editorial y es incontrolable un atisbo de autocensura.
 
La aparición de la Web ha impuesto cambios en el hacer periodístico y en la actitud de los lectores ahora más activos. Los estereotipos de las fuentes de información cambiaron. Antes requerían un trabajo de campo riesgoso, a veces infructuoso. Los periodistas de ayer como los de hoy escriben contenidos y organizan información amena y legible, pero al interactuar en un medio tecnológico deben dejar en manos de diagramadores la parte visual específica. El público en la Web exige implementar aspectos de software y de comunicación visual: contraste, tipografía, colores y optimización de recursos Web como navegabilidad, accesibilidad, usabilidad.
 
También el seguimiento informativo cambió: para confirmar datos era necesario consultar con especialistas. Hoy el experto sigue siendo una fuente, pero no única. Es más sencillo entender y acceder a sitios que muestran datos estadísticos importantísimos. Lo que se definía como fuentes primarias cambió, una conversación en un chat, un foro, un blog, es una fuente de primera mano o la guía para saber dónde encontrar información fiel.
 
Ahora la duda es no sólo para los periodistas, sino para los lectores: ¿A quién creer en la jungla de la información?
 
En el clima electoral en EE.UU. de 2008, Brooks Jackson, con experiencia como enviado de Associated Press, Wall Street Journal y CNN, y Kathleen Hall Jamieson, docente de Comunicación y directora de la Annenberg Public Policy Center de la Universidad de Pennsylvania, publicaron un libro aún no traducido en español titulado Unspun. Algo así como desenroscar o destapar. El subtítulo es sugestivo: encontrando los hechos en el mundo de la desinformación.
 
Este trabajo que reúne la experiencia de un periodista y el enfoque teórico de una académica fue definido como manual para orientarse en el mundo de la información, pero para otros es un panfleto. Lo “panfletístico” está en la pasión del texto, la variedad de ejemplos cotidianos y, sobre todo, en la denuncia sin piedad de las manipulaciones realizadas, ya sea por las empresas de publicidad, los políticos y hasta a los críticos del sistema como Michael Moore.
 
El trabajo tiene la organización propia de un manual: una lista de señales que nos deben alertar respecto de la fidelidad de una información, sea periodística o publicidad, indica con ejemplos un repertorio de los trucos que se usan para manipular y concluye con una lista de reglas de oro para moverse en el mundo “desinformado”.
 
Los autores aplican estas reglas en su organización Fact check, http://www.factcheck.org, donde realizan seguimientos, cruces y denuncias en forma constante.
 
Las ocho reglas para informarse correctamente son, según Jackson y Hall:
 
1. No se puede estar nunca completamente seguro de lo que se lee.
 
2. Pero se puede estar bastante seguro, si se toman los recaudos suficientes.
 
3. Busque siempre la opinión compartida por los expertos.
 
4. Controle siempre las fuentes primarias.
 
5. Aprenda qué cosa cuenta realmente y aprenda a leer los datos.
 
6. Preste atención a quien habla y por qué habla.
 
7. Ver no quiere decir siempre creer (desconfíe de las imágenes).
 
8. Realice siempre controles cruzados para valorar la credibilidad de las fuentes.
 
La regla más uno: sea escéptico, no cínico.
 
Poseer instantaneidad y diversidad de información choca con el hecho de que puede provocar el derrumbe –ya sea del trabajo del periodista o de la sincera voluntad de saber del lector– si no somos críticos y metódicos. Lo que antes era el elixir periodístico –la abundancia de fuentes de información–, ahora requiere precaución.
 
La construcción de sentido en el periodismo siempre fue discursivo. Hoy una nota podría tener congruencia simplemente enlazando “links” en Internet, con algunos párrafos o frases encadenantes, y haciendo hincapié en lo visual. Las noticias podrían interpretarse, como hicieron los antiguos astrónomos con las galaxias, a través de su forma, color y contenido y este universo es un espacio inexplorado por muchos lectores y manipulado por tantos medios.

  Por Mela Bosch y Carlos Rojas *
* Mela Bosch es lingüista y consultora en Milán. Carlos Rojas es periodista. Ambos son docentes de la Cátedra Tecnologías en Comunicación Social de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social, UNLP.
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Miércoles, 25 Marzo 2009 06:15

En tiempos de lenguaje digital

Para quienes trabajamos cotidianamente en la gestión de información, los cambios de las últimas décadas han sido constantes y, no pocas veces, abruptos. A partir de la década del ’90, las computadoras extendieron su campo de acción al sector de la gráfica avanzada, el audio y las imágenes en movimiento, ampliando los escenarios laborales al mundo del multimedio y la simulación en tiempo real. La tendencia a la masificación de la web y todos sus servicios (Internet, e-mail, chat y las innumerables aplicaciones de la web 2.0) también está abriendo las puertas a nuevos espacios.
 
En el periodismo esta situación se hace más que evidente, a tal punto que se ha acuñado el término “periodista digital”. Pero, en realidad, ¿existe un periodista que tenga ese status? ¿Se lo puede diferenciar conceptualmente del periodista tal como lo hemos conocido hasta ahora? ¿Existe algún periodista que esté por fuera del ritmo y el ambiente que imprime hoy la comunicación digital?
 
Para el investigador francés Pierre Levy, las tecnologías del conocimiento (sistemas de comunicación, de escritura, de registro y reproducción de información) modelan el medio ambiente cognitivo que habitamos. El concepto de ecología o economía cognitiva hace referencia al ambiente cognitivo modelado por las formas sociales, las instituciones y las técnicas de una época. Los tipos de representaciones que prevalecen en tal o cual ecología cognitiva favorecen modos de narrar, de comunicar y de conocer particulares. Para el periodista escribir hoy significa sentarse frente a su computadora/notebook –o demás herramientas disponibles– y usar un procesador de textos. Por otro lado, buscar información sigue siendo estar ahí, preguntar a los protagonistas, explorar el territorio, pero no sólo eso. Ahora además es necesario recurrir a las múltiples opciones de acceso a la información que ofrece Internet. Y ni hablar de lo que ocurre en el ámbito del fotoperiodismo. La fotografía digital vino a potenciar esa otra forma ancestral de contar, a través de imágenes. La pantalla se convirtió, de esta manera, en un dispositivo que también está introduciendo cambios importantísimos en las prácticas de escritura, lectura y conocimiento. La digitalización y las nuevas formas de visualización del texto sobre la pantalla aportan otros modos de leer y de comprender. La pantalla pasa a ser una “máquina para leer/hacer” con características singulares.
 
Entonces, hablar de “periodista digital” es una idea empobrecedora, demasiado obnubilada por el artefacto, por los sistemas de registro y transmisión. No permite apreciar la dimensión de los cambios que todos los periodistas están viviendo en sus rutinas productivas. Hace ya un tiempo, el escritor-periodista Tomás Eloy Martínez, en una conferencia pronunciada ante la asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa, decía: “Cada vez que las sociedades han cambiado de piel, o cada vez que el lenguaje de las sociedades se modifica de manera radical, los primeros síntomas de esas mudanzas aparecen en el periodismo”. Hoy estamos asistiendo a uno de esos cambios de piel: el lenguaje digital –no el periodista digital–, con sus enormes potencialidades y su maleabilidad, plantea nuevos desafíos al periodismo. Preguntar, indagar, conocer, dudar, investigar, confirmar, emocionar, todo lo que constituye la esencia de la práctica periodística se amplía.
 
En definitiva, ninguna tecnología determina tal o cual modo de conocimiento o de organización social, sino que los condicionan o hacen posibles, los plasman. Abren un abanico de nuevas posibilidades de las que los actores sociales sólo seleccionamos algunas.
 
Así como en los principios de esta corta historia se hablaba de diarios electrónicos, con un marcado énfasis en el soporte, luego se comenzó a agregar la palabra digital para incorporar el análisis de cómo los nuevos lenguajes iban transformando las prácticas y las rutinas periodísticas. Por eso hoy ser periodista requiere formación, experimentar con nuevos lenguajes y géneros para contar historias con la precisión de los alquimistas: el dato justo, la paciencia del investigador, la sutileza del novelista y la responsabilidad del hacedor de realidades. Por eso, como afirma García Márquez, “el periodismo merece no sólo una nueva gramática, sino también una nueva pedagogía”.
 
Por,  Silvana Comba y Edgardo Toledo, docentes investigadores de la carrera de Comunicación Social de la Universidad Nacional de Rosario.
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Eugenio Scalfari, entonces director y fundador del diario La Repubblica de Italia, dijo hace 20 años ante un grupo de estudiantes del máster de Periodismo de EL PAÍS y la Universidad Autónoma de Madrid qué era para él un periodista.

Ante cuarenta alumnos, autoridades académicas, dirigentes del Grupo Prisa y de este periódico, aquel hombre solemne, de buenos modales, de 64 años muy bien llevados, se sentó a pronunciar la conferencia inaugural de aquel curso, escuchó con atención lo que dijo de él Juan Luis Cebrián, primer director de este periódico, se acarició las manos largas como si se preparara para una batalla, y dijo simplemente:

-Periodista es gente que le dice a la gente lo que le pasa a la gente.

Veinte años más tarde, ante un grupo igual de estudiantes, en Roma, el ahora ex director de La Repubblica dijo, después de escenificar los mismos gestos:

-El periodismo es un oficio cruel.

Le vimos a mediados de enero en su despacho de fundador de La Repubblica. Sigue escribiendo habitualmente en su periódico; acaba de publicar un libro de peculiares memorias, L'uomo che non credeva in Dio, y sigue dictando los sábados su artículo dominical, para el que se prepara como un gimnasta.

Comenzamos la conversación preguntándole por lo que ha sucedido entre aquellas dos frases -"Periodista es gente"... y "El periodismo es un oficio cruel..."-, y cuando acabamos la ronda de preguntas dejamos su despacho, sin ordenador, y subimos por la escalera que va de su lugar de trabajo a la Redacción, y en ese trayecto -él fue delante: "Faccio via"-, el elegantísimo caballero del periodismo italiano iba mostrando sus espaldas ya cargadas por el tiempo, como si dejara atrás una melancolía, la del oficio, que no está en su semblante, donde todavía anida la pasión por el periodismo. Con nosotros estaba Mónica Andrade, alumna de aquel máster en los tiempos en que Scalfari dijo aquella definición del periodista, y que ahora escribe para EL PAÍS desde Roma; así que él le hablaba también a ella como si rememorara lo que sucedía entonces.

Pregunta. Durante años hemos repetido en España esa frase suya: "Periodista es gente que le dice a la gente lo que le pasa a la gente". ¿Y ahora usted dice que éste es "un oficio cruel"?

Respuesta. Es verdad, en mi último libro hay un capítulo sobre mi experiencia periodística titulado Un mestiere crudele. Veinte años después de lo que usted recuerda, hay un cierto cambio de mi punto de vista sobre el periodismo. El periodista no sólo es quien escribe lo que piensa la gente, sino que hay una crueldad en este oficio.

P. ¿Y cuál es esta crueldad?

R. En una cierta manera nos atrae el hecho de que tenemos que ver a los personajes de la actualidad, de los que nos tenemos que ocupar, poniéndolos al desnudo, intentando saber cómo son más allá de la apariencia. Y esto es cruel porque la gente no ama ser desnudada y luego ser descrita en su desnudez, en su realidad, la que nos parece a nosotros, que no quiere decir que sea una verdadera realidad. Por tanto, hay algo de crueldad en esto que ha llegado a crear un proverbio sobre lo que es una noticia.

P. ¿Cuál es el proverbio?

R. Que el perro muerda al hombre no es noticia; que el hombre muerda al perro es noticia. Sólo que a los hombres no les gusta verse descritos mientras muerden a un perro, ésa es la crueldad.

P. ¿Y cuál es el límite de esa crueldad referida al ejercicio del periodismo?


R. El límite es muy subjetivo. No hay una regla y no puede haberla, porque cualquier regla sobre este punto disminuiría la autonomía del periodismo, así que la regla se remite al sentido de la responsabilidad del periodista. No todos los periodistas y no todos los periódicos tienen este sentido de la responsabilidad.

P. Su amigo Jean Daniel [fundador de la revista francesa Le Nouvel Observateur] decía, en esta serie de entrevistas, que este poder puede ser muy peligroso para la vida privada.

R. Esto, desde luego, debería tenerse en cuenta. La vida privada no tendría que formar parte de esta desnudez, porque, precisamente por esto, está protegida por el derecho a la intimidad. Periódicos responsables como los nuestros, tanto EL PAÍS como La Repubblica, nunca han entrado, que yo sepa, en la vida privada, sino cuando la vida privada se entrelaza con la vida pública. El objetivo de poner a la luz virtudes y defectos, hechos y fechorías, de la vida pública, cuando además la investigación tiene que ser completa, hace que se entre también en la vida privada; es por tanto la prolongación de la investigación sobre la vida pública, pero la vida privada debería ser excluida. Existen, por el contrario, unos periódicos, habitualmente de un nivel malo, pero los hay también buenos, que entran en la vida privada, publican cotilleos. Pero, repito, hay grandes periódicos que lo acogen, y no quiero nombrarlos.

P. Ahora todo es muy rápido; no se sabe cuál es el límite de la privacidad.

R. Y no tendría que ser así. Por lo menos, nosotros en La Repubblica nos esforzamos en que no sea así. Esto afecta, por ejemplo, a las escuchas telefónicas que ordenan los jueces; no sé cómo se hace en España, pero en Italia es muy frecuente, y hay personas interceptadas que no tienen nada que ver con los delitos. Cuando sus nombres llegan al conocimiento de los periódicos es cuando éstos han de ejercer su sentido de la responsabilidad. No siempre esto ocurre. Es un terreno muy delicado...

P. ¿Cuál es su percepción ahora de este oficio? ¿Es un trabajo manual, un oficio intelectual, es una orquesta, como decía Carlo Caracciolo, con quien usted fundó La Repubblica y que acaba de morir?

R. El trabajo del periodista no es casi nunca sólo individual. Lo es por supuesto cuando hay un corresponsal, que está solo, con su intuición, su experiencia. Sin embargo, sabe cuál es el público de su periódico, y el hecho de que él lo conozca representa lo que se define como la presencia de los lectores. Se trata de una presencia que no se ve. Cuando se dice que el periodista tiene como verdadero y único dueño a sus lectores se dice algo que parece no ser verdadero.

P. ¿Quién hay, además?

R. Esa expresión debería referirse al editor que se preocupa por motivos económicos de que el periódico se venda mucho. El periodista sabe quiénes son los lectores, los tiene en cuenta al escribir, de una cierta manera está condicionado por los lectores que tiene a sus espaldas. Esto no es verdad para todos; por ejemplo, la prensa gratuita no se plantea este problema porque tiene unos lectores ocasionales. Aquellos periódicos que antes hemos dicho que se ocupan del cotilleo, saben en cambio quiénes son sus lectores, son los que quieren el cotilleo. Es el caso de todos los tabloides ingleses que saben cuál es el tipo de noticia que los lectores quieren y siguen ese tipo de indicación. Tomemos, en cambio, unos periódicos como nuestros dos diarios, que no son de gossip (cotilleo) y ni siquiera de nicho, entendiendo por nicho aquellos que tienen un público específico...

P. ... Qué palabra, nicho.

R. Pero en este caso es un nicho para vivos... Los periódicos de nicho internacional son el Financial Times o The Wall Street Journal, diarios económicos que también dan noticias políticas, crónicas, cultura... La verdadera nobleza del periodismo es cuando se habla de periódicos de nuestro tipo. Nosotros no tenemos nichos, aparentemente, porque somos periódicos generalistas. ¿De qué manera nuestros lectores condicionan nuestra manera de trabajar, de qué manera queremos satisfacerlos? La pertenencia, nosotros tenemos un liderazgo que es de pertenencia. El lector de La Repubblica no es ocasional, como no lo es el lector de Le Monde o de EL PAÍS...

P. ¿En qué sentido no son ocasionales?

R. Son lectores que tienen unos valores comunes. En Italia yo conozco bien esos valores, porque cuando fundamos el periódico [en enero de 1976, unos meses antes de que saliera EL PAÍS] eran los valores a través de los cuales buscábamos a los lectores: la moralidad pública, la innovación y, por tanto, la modernidad, el laicismo, la conciliación del interés individual con una visión del bien común, y lo que los franceses llaman "lealtad republicana". Vosotros sois una monarquía, pero vuestro periódico tiene una lealtad republicana: se preocupa de la democracia, de la solidaridad entre clases diferentes; en vuestro concepto, la libertad, que es un valor fundamental, está unida a una idea de igualdad. Todo esto lo expresa todavía muy bien un viejo eslogan, que está en la base de concebir la vida, liberté, egalité, fraternité... En este tricolor está toda la historia de la democracia europea, y esto condiciona nuestra manera de escribir.

P. Me gustaría volver a aquella palabra, cruel, para definir el periodismo. La vuelve a usar usted en un artículo que escribió sobre los jóvenes: "Mi sueño es éste: ser su maestro, volcar en ellos mi experiencia, sacar su candor a veces cruel".

R. Los niños son crueles en su candor. Si me puedo expresar de una manera figurada, el adolescente de 16 o 18 años encuentra a Atenea. Utilizo esta imagen porque la usó conmigo por primera vez, cuando los dos estábamos en el mismo colegio, Italo Calvino. Al despedirnos, el 8 de septiembre de 1943, porque él se quedaba en Liguria y yo me iba al sur, porque Italia estaba separada en dos por la ocupación, yo le dije: "Quizá nos veamos, pero si nos volvemos a ver piensa que hemos pasado espléndidos años juntos". Y me contestó: "Pero juntos hemos conocido a Atenea". Es la diosa de la inteligencia y también de la polis. Luego reflexioné mucho sobre esta frase y la hice mía. Un joven es alguien que ya conoce a Atenea, y por tanto, las asociaciones de ideas. El niño aún no. Por ello el joven adolescente mantiene un candor cruel que no le permite distinguir entre el egoísmo y el bien común; de ahí viene la crueldad.

P. Como niño usted temía la oscuridad, "las presencias invisibles, los riesgos de las hazañas valientes". ¿Cómo lo superó para ser el periodista que es?

R. El rey Enrique IV de Navarra y de Francia era muy miedoso. En una batalla, para animarse, se dijo: "Estás temblando, cuerpo, pero ahora verás dónde te llevo". Espoleó el caballo y se metió en la trifulca. Este episodio me impresionó mucho, lleva a pensar: "Mi voluntad te llevará a temblar todavía más, pero esto es lo que tienes que hacer". Eso ocurre si tienes un proyecto. Mi caso era mucho menos heroico que el proyecto de Enrique IV. Pero si tú quieres con todas tus fuerzas el proyecto, esa voluntad te lleva a superar algunos de tus límites naturales.

P. Usted dio batallas contra Craxi, contra Andreotti, contra Berlusconi... ¿Qué fuerza debe haber detrás de un periodista para llevar a cabo batallas tan arriesgadas en este mundo industrial?

R. Caracciolo y yo tuvimos la suerte de ser los dueños de estas iniciativas periodísticas en las que nos embarcamos... No teníamos un dueño, puesto que nosotros lo éramos. Luego no pudimos más porque no teníamos los capitales suficientes para sostener el éxito de La Repubblica. Por ejemplo, cuando se decidió introducir el color tuvimos que cambiar todas las máquinas tipográficas, las rotativas... Era un gasto enorme y no teníamos dinero; vendimos nuestras acciones y constituimos el grupo Mondadori-Repubblica-L'Espresso, que duró siete meses porque fue asaltado por Berlusconi. Pero nosotros elegimos a nuestro editor, que fue Carlo de Benedetti. Desde entonces, La Repubblica tiene un dueño que no se puede identificar con los que hacían el periódico, como era nuestro caso, pero lo habíamos elegido, era uno que pensaba como nosotros y además no le gustaba estar dentro del coro.

P. ¿Y qué debe tener un periodista para dar batallas?

R. Un carácter, un proyecto. Cuando hicimos L'Espresso, los periódicos italianos nos parecían momias con vendas: daban los comunicados, no contaban los entresijos; los dueños tenían otros intereses, los de sus empresas. Los periódicos servían como el aceite que se usa para que funcionen los engranajes. Servían para hacer más fácil el favor de los Gobiernos... Esto les obligaba a un cierto tipo de lenguaje y hasta de diseño... Y hasta en el diseño, en el uso de las letras, La Repubblica quiso renovar el mensaje...

P. ¿Cómo lo hizo?

R. Quería que la titulación fuera por imágenes... Tenía que ser como un eslogan. Los titulares tienen que cantar, o endecasílabos o heptasílabos esdrújulos... [canta Scalfari: "Tanto va la gatta al lardo que ci lascia lo zampino"]. Pero, con respecto a la fuerza: Yo estoy hecho de una cierta manera. A mí me afectan las discusiones, el mal humor. Si lo percibo me paralizo. Pero si se armaba una batalla, contra Andreotti, por ejemplo, me sentía muy tranquilo. Para explicar esa reacción me viene a la mente el arca de Noé. Noé deja entrar en el arca a todo el mundo, a condición de que dentro todos estén de acuerdo, porque afuera está el diluvio universal. Por tanto, yo necesitaba el diluvio afuera para que dentro todos se llevasen bien. No sé si le he dado la idea.

P. Hoy he recibido una información escrita en mi móvil diciendo que la prensa escrita acabará en 2018. ¿Estamos tan cerca del fin?

R. En la prensa escrita hay una transformación. Las imágenes y los sonidos han tomado el sitio de la palabra escrita. Ya no leen los periódicos y leen muy poco los libros, y están pegados a la televisión, no sólo porque la televisión es pasiva. Pasan mucho tiempo navegando en la Red, leyendo periódicos. The New York Times ha publicado un sondeo en el que se dice que los lectores de periódicos americanos están en aumento. La venta de la prensa escrita está en clara y grave disminución. Si sumamos la venta de quiosco y suscripciones de nuestros periódicos a los que escuchan o leen los periódicos en las páginas web tenemos una suma más alta que antes, y en crecimiento. Sin embargo, lo que está en la Red no se paga, la publicidad en la Red es menor y cuesta menos. Aquí hay una crisis espantosa de publicidad, tanto en los semanales como en los diarios. Esto obliga a unos sacrificios muy duros. Hemos tenido que reducir las páginas; si lo haces durante unos seis meses puedes resistir, pero si reduces con perspectivas de dos o tres años tienes que reducir también las redacciones, porque con menos páginas disminuye el trabajo.

P. ¿Qué hay que hacer para recuperar el interés de los lectores?


R. Me temo que por la prensa escrita volverá poco. Hay que hacer que nuestros reportajes, nuestra parte cultural, se convierta en nuestro punto de fuerza. La gente sabe las noticias de la noche anterior. La fuerza ya no reside ahí. Nosotros tenemos que darle orden al lector, establecer cuáles son las noticias importantes... Todo lo que es cultura, comentario, representa la fuerza para los que quieren reflexionar y entender.

P. Decía Zorrilla: "Los muertos que vos matáis gozan de buena salud...". ¿Gozan de buena salud aún los periódicos cuyo fin se pregona?

R. Diría que no gozan de buena salud, pero son aún un gran punto de referencia. Es necesario darles mayor credibilidad, hacer que la marca atraiga al público por encima de las nuevas tecnologías. No se puede hacer otra cosa, y naturalmente esto conllevará una gran reorganización de las empresas.
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Al maestro de periodistas Javier Darío Restrepo (Jericó, Colombia, 1932) no se le nubla la vista con las nuevas tecnologías. Este profesor de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, que ofreció ayer una charla en la Asociación de la Prensa de Madrid aprovechando su presencia en España invitado por la Federación de Asociaciones de Periodistas (FAPE), cree la ética es hoy uno de los desafíos más importantes para los periodistas.

¿Cuáles son los principales retos del periodismo actual?

Frente a la tecnología o el autoritarismo de los gobiernos, hay un reto inicial: distinguir qué es ética y qué es ley. La ley nos la imponen desde fuera, mientras que la ética se la impone uno mismo desde dentro. La ética la tomas o la dejas; en el primer caso cambia completamente tu vida, pero si la dejas de lado, llevas una vida vulgar, sin ideales ni superación personal. También está el reto de la identidad profesional; muchos no tienen claro por qué carajo son periodistas, lo que es muy preocupante; es desalentador pensar que se ejerce la profesión para cobrar a fin de mes. El tercer reto es el de hacer un periodismo humano y humanizante.

¿La falta de regulación del periodismo dificulta mantener la ética?

La ética no se impone desde fuera, debe ser producto del convencimiento de cada persona. Pero hay un arma, la universidad, que debe crear la inquietud de hacer un periodismo dignificante. Si la universidad sólo enseña unas técnicas, el periodista sale sin armas para enfrentarse a un oficio que, para ser digno, supone una gran reserva interior.

¿El periodista profesional desaparecerá víctima de la revolución digital?

Internet ha sido muy importante para que el periodista caiga en la cuenta de su importancia. Cualquiera puede hacer una foto con un móvil, o escribir un blog. Ahí el periodista puede ser perfectamente reemplazado, pero no cuando explica y analiza lo que sucede. Lo que pasa es que la gran tentación del periodista ha sido dirigirse sólo a los sentidos de la gente, a que vea y oiga, y pocas veces anima a pensar, y ese es el papel en el que es irremplazable. El periodismo que sobrevivirá será el que haga pensar a la gente.

Pero la información de calidad cuesta dinero, y en internet es gratis. ¿No corre peligro?

Internet da información, pero no conocimiento. Hacen falta una serie de elementos como el contexto, fuentes especializadas, etcétera, para conseguir que la información, que es como carne cruda, se convierte en un plato suculento al convertirse en conocimiento. No podemos limitarnos a darle a la gente carne cruda.

¿Qué opina de que los periodistas sean cada vez más partidistas?

La polarización es resultado de una deficiente formación intelectual del periodista, la que te dice que dudas, luego existes. No puedes aceptar como la última palabra lo que diga una sola fuente. La información de uno solo de los lados, ya se llame partido, equipo de fútbol o religión, se convierte en propaganda. El buen periodista debe estar siempre contrastando y siempre dudando.

¿El informador debe ser siempre incómodo?

Sí, la relación del periodista con el poder es siempre incómoda, de pareja mal avenida. El poder se siente molesto con su presencia porque lo pone todo en tela de juicio. Por eso un periodista debe dudar siempre del poder. Si uno está muy cerca, existe el peligro de caer en sus seducciones, que son muy grandes. La más vulgar es el dinero, pero también tiene títulos, facilidades, lo que quieras. La ciudadanía no siempre tiene armas suficientes para poner al poder en tela de juicio, y la defensa de la ciudadanía frente al poder es su capacidad de crítica, que es la que estimula la prensa.

¿Hay que rebelarse frente a las comparecencias sin admitir preguntas?

Cuando eso ocurre se pone a prueba la multiplicidad de fuentes del informador, que debe pensar: "Si esta fuente no quiere hablar, hay muchas otras". Al final eso se convierte en un problema para el propio personaje que no quiere hablar, no para el periodista. Generalmente los silencios encubren algo, no son gratuitos.

Muchos periodistas mueren por hacer su trabajo. ¿Es un problema sin solución?

En Colombia descubrimos que hay una versión contraria a la que difundimos por solidaridad gremial: el periodista muerto no siempre es un héroe. Muchas veces son imprudentes, gente que hizo afirmaciones irresponsables y cuya muerte no tuvo beneficio social alguno, aunque hay desde luego hombres que se constituyen en verdaderos paradigmas. La pregunta del millón es si el periodista debe desafiar a los que le quieren disparar. No hay ninguna ética que obligue a no tener miedo o a desafiar a la muerte por cumplir con el deber, porque esa una decisión personal.
Publicado enColombia
Martes, 20 Abril 2010 09:36

Fábrica del consentimiento uribista


Índice general

Introducción......................................................................................................................................... 5
 
Desmantelamiento de los pilares del pensamiento crítico................................................................. 8
Educación y medios de comunicación................................................................................................. 8
Educación preescolar, primaria y secundaria..................................................................................... 8
Educación universitaria....................................................................................................................... 9
 
Medios de comunicación .................................................................................................................. 14
La televisión: principal fuente de manipulación............................................................................... 15
La religión de “las fuentes oficiales”............................................................................................... 17
Encuestas + encuestas = ¡gana la encuesta!.................................................................................... 18
Uso y abuso de la propaganda institucional..................................................................................... 21
Secretos políticos y verdades absolutas........................................................................................... 24
Telenovelas RCN: del entretenimiento a la manipulación política................................................. 24
¡Última hora!… ¡Última hora!............................................................................................................ 25
Complejo de competitividad en el morbo.......................................................................................... 26
Reemplazar la rebeldía por la culpabilidad...................................................................................... 28
Las redes uribistas............................................................................................................................ 30

 La censura moderna.......................................................................................................................... 32
Desestructuración = desmemorización............................................................................................. 32
Sacando ‘conejos’ del sombrero noticioso........................................................................................ 38

Preguntas obsoletas: ¿quién y por qué?........................................................................................... 39
Sinónimos connotativos o cómo cambiar“ejecuciones extrajudiciales” por “falsos positivos”....... 41
“Fisuras controladas”: no se dejen engañar.................................................................................... 43

Periodistas: ¿profesionales, malos, parcializados, temerosos?....................................................... 43
Periodismo: ¿comunicación o información? ..................................................................................... 44
El Manual de estilo de la “P”residencia.......................................................................................... 45
Carencia de un código de ética nacional........................................................................................... 46
El Cuarto Poder fue vampirizado...................................................................................................... 46
Las 25 noticias más censuradas........................................................................................................ 48

La propaganda de guerra.................................................................................................................. 49
Los 10 preceptos de la propaganda de guerra................................................................................. 50
Propaganda de guerra....................................................................................................................... 51
“Guerra de cuarta generación”: Rendon Group (RG).................................................................... 62
La estrategia de la tensión................................................................................................................ 66
Y más ejemplos de los grupos armados colombianos...................................................................... 70
Al Qaeda: el poder de la comunicación............................................................................................ 71
Amor y odio: la relación entre Uribe y los medios........................................................................... 72
El oso de Uribe en el mundo democrático........................................................................................ 74

La doctrina del shock........................................................................................................................ 75
Una contrahistoria del neoliberalismo.............................................................................................. 75
¿Cuál es diferencia con la estrategia de la tensión?........................................................................ 76

Autodefensa intelectual..................................................................................................................... 78
Unas técnicas de autodefensa intelectual......................................................................................... 78
TV, radio y medios escritos: utilicemos los defensores del televidente y los correos de lectores...... 79
Consolidación de las organizaciones gremiales............................................................................... 80
A construir el Quinto Poder .............................................................................................................. 80
Autodefensa intelectual..................................................................................................................... 78
Más que simples consumidores de información............................................................................... 92
Preguntas fundamentales.................................................................................................................. 93

Tienda virtual desde abajo
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La Corporación Colectivo de Abogados "José Alvear Restrepo" se solidariza con estos dos periodistas, directores de medios alternativos e invita a todas las organizaciones sociales, defensoras de derechos humanos, sindicales, estudiantiles, a enviar sus pronunciamientos a las autoridades competentes, sin olvidar el deber de rodearnos en nuestro compromiso de ser con mucha más fuerza, la voz de los que no tienen voz.

Bogotá- mayo 17 de 2005- Ayer 16 de mayo hacia las 4:00 de la tarde llegó un ramo de flores a la sede del SEMANARIO VOZ (Órgano informativo del Partido Comunista Colombiano) que traía una dedicatoria así: “de la familia Montoya para el sepelio de Carlos Lozano”, quien es el director del prestigioso Semanario y quien ha recibido varia amenazas por años.

El hecho forma parte de una ola de persecución y terror que viven las diferentes organizaciones de izquierda, sociales y de derechos humanos, ya que también el periodista Holman Morris, director del programa CONTRAVÍA, recibió un ramo similar al que recibió Carlos Lozano. Cabe agregar que en las últimas semanas se han agudizado los hostigamientos contra el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, pues su presidenta Soraya Gutiérrez, también recibió esta semana una muñeca descuartizada, y en donde se amenazaba a su familia.

El SEMANARIO VOZ condena y rechaza este y todas las demostraciones de terror a las que tienen que someterse los dirigentes populares y sociales, así como a los periodistas alternativos, quienes se han atrevido a denunciar los abusos de la autoridad y las demás informaciones que son escondidas por el Gobierno Nacional y tergiversadas ante la comunidad nacional e internacional.

El SEMANARIO VOZ invita a todas las organizaciones de derechos humanos, sindicales, políticas y sociales a rechazar enérgicamente estas intimidaciones, que pretenden callar los únicos canales del pueblo para denunciar. Nadie callará la VOZ DEL PUEBLO, todo lo contrario seguiremos adelante denunciando y trabajando

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