Miércoles, 14 Julio 2021 05:37

Piratas pandémicos

Piratas pandémicos

Ganancias multimillonarias del sector farmacéutico mundial

La industria farmacéutica mundial es uno de los grandes ganadores de esta etapa marcada por la pandemia. Saca provechos multimillonarios por derecha e izquierda. Multiplica las ventas y se beneficia, al mismo tiempo, de suculentos fondos públicos destinados a la investigación.

La empresa Moderna anunció recientemente que las vacunas anti COVID 19 le significarán este año una facturación de 19.200 millones de dólares estadounidenses en tanto BioNTech proyecta 15.000 millones.  En mayo, Pfizer, hizo pública su proyección de 26.000 millones en ventas lo que representa casi el doble de los 15.000 millones que calculaba apenas hace algunos meses.

En el primer trimestre del 2021, Moderna contabilizó una ganancia de 1.200 millones de dólares a partir de la venta de sus vacunas, entre las más caras en el mercado internacional. En igual periodo, la Pfizer reconoció beneficios netos de 4.877 millones de dólares, un 45 % más que en el mismo momento del pasado año, gracias, en buena medida, a las ventas de su vacuna contra el COVID-19.

El periódico mexicano El Financiero anticipaba ya en mayo pasado que nueve empresas “farmacéuticas disfrutarán multimillonarias ganancias de hasta 190.000 millones de dólares”, si alcanzan las metas de producción previstas para 2021.

Cifras llamativas si se recuerda que, al inicio de la pandemia, algunas de esas firmas afirmaron no tener intención alguna de obtener ganancias con la producción de los medicamentos preventivos, tal como lo señala el analista suizo Dominik Gross en un reciente artículo publicado en le revista Global de Alianza Sur.

Sin embargo –acota el portavoz de la plataforma helvética que reúne a las más importantes ONG de cooperación al desarrollo del país–, estas cifras no son tan sorprendentes si se consideran los modelos y mecanismos de mercado empleados por los gigantes farmacéuticos.

La ONG Public Eye (mirada ciudadana) analizó recientemente estos modelos en su informe Big Pharma takes it all (Las grandes farmacéuticas se lo llevan todo) https://www.publiceye.ch/fileadmin/doc/Medikamente/2021_PublicEye_BigPharmaTakesItAll_Report.pdfY subraya, que uno de los principales instrumentos para maximizar los beneficios de la industria farmacéutica es la concesión de patentes sobre los principios activos de los medicamentos.

Por otra parte, el informe recuerda que en 2020 se inyectaron 93.000 millones de euros –más de 100.000 millones de dólares– de fondos públicos para la investigación y el desarrollo mundial de estos principios activos, como parte de una intensa cooperación con las universidades. Sin embargo, los derechos de patente aseguran que solo las empresas (co)desarrolladoras de estos principios se beneficien de los ingresos por la venta de los medicamentos.

No se autoriza a terceros a fabricar o vender los ingredientes activos sin adquirir una licencia de los propietarios. Estas normas están vigentes desde hace 25 años en el marco del Acuerdo ADPIC que regula los diferentes aspectos de los derechos de la propiedad intelectual relacionados con el comercio, recuerda Dominik Gross.  (https://www.wto.org/spanish/tratop_s/trips_s/t_agm0_s.htm).

Este Acuerdo se firmó en 1995 como producto de la presión de los países del Norte. Desde hace meses, numerosas naciones, organizaciones ciudadanas y la misma OMS (Organización Mundial de la Salud) advirtieron que este Acuerdo agrava el riesgo sanitario planetario. Ya que la protección a las patentes crea una escasez artificial de vacunas, lo que produce el aumento de los precios y dificulta así la eficaz y equitativa distribución entre todas las naciones. Llamaron y siguen exigiendo que, ante la emergencia pandémica, se libere ese derecho de patente y se permita democratizar la producción de vacunas en forma descentralizada allí donde se puedan fabricar.

El enfoque de las grandes transnacionales farmacéuticas perjudica especialmente a los habitantes de los países del Sur con bajos ingresos que no pueden permitirse una atención sanitaria ni vacunas costosas. Según el blog Our World in Data, al que hace referencia la revista Global, mientras que en América del Norte y Europa ya se han administrado, respectivamente, 58 y 43 vacunas por cada 100 habitantes, en África sólo se contabilizan 2 vacunas cada 100. Asia y Sudamérica se sitúan en un punto intermedio, con 18 y 24 vacunas administradas.

En una perspectiva a mediano plazo, según las previsiones publicadas por The Guardian – y retomadas recientemente en el sitio francés Statista, se calcula que Moderna será la empresa con mayores ventas de su vacuna por más de 35.000 millones de euros entre 2021 y 2023 (unos 43.000 millones de dólares). Las ventas de Pfizer, en ese mismo periodo, se proyectan en casi 20.000 millones de euros.

La misma fuente asegura que el costo medio mundial, a valores de marzo 2021, de las dos dosis, es de 31 euros (casi 37 dólares) tanto para la Pfizer/BioNTech como para la Moderna; 23 euros cuestan la Sinovac; 17 euros la producida por Gamaleya y 6 la de AstraZeneca. Una dosis única de la Johnson-Johnson oscila en los 8 euros.

¡Al abordaje!

La pandemia causa un impacto devastador en todo el mundo, pero especialmente en los países en desarrollo y emergentes. Las naciones ricas han acaparado casi todas las vacunas, tratamientos y pruebas disponibles en el mundo.

La desigualdad en el acceso a estos dispositivos médicos esenciales se debe a una escasez artificial creada por el sistema de monopolio farmacéutico basado en patentes. En lugar de cuestionar este modelo de negocio perjudicial, los países ricos lo defienden con vehemencia, denuncia Public Eye.

Y pone de manifiesto la hipocresía de esas naciones, así como de la industria farmacéutica, cuyas grandes declaraciones de solidaridad nunca han estado tan alejadas de la realidad como durante esta crisis sanitaria mundial. “Los Estados tienen el deber de proteger el derecho humano a la salud: deben intervenir para garantizar un acceso equitativo a las tecnologías médicas para combatir el COVID-19. Las soluciones existen; es una cuestión de voluntad política”, subraya la ONG helvética.

El Big Pharma takes it all analiza las diez estrategias utilizadas por los gigantes farmacéuticos para maximizar sus beneficios y aprovechar la crisis sanitaria en su beneficio, en detrimento del interés público.

Un punto de arranque de esas estrategias es la definición de las prioridades de investigación y desarrollo en función de la ganancia que obtendrán. El control abusivo de las patentes constituye otro pilar del modelo transnacional que prioriza, fundamentalmente, las necesidades de los países ricos y no el bien común planetario.

Como lo señala el estudio, “los gigantes farmacéuticos y los países ricos también son cómplices durante una pandemia como la de COVID-19. Las naciones ricas como Suiza firman acuerdos exclusivos (ndr: con esos gigantes) a precios excesivos y hacen recaer la carga de estos contratos opacos en la salud pública”, que paga el contribuyente con sus impuestos.

Todo esto, sin ninguna transparencia y rechazando la obligación de rendir cuentas; socializando los riesgos, pero “privatizando los beneficios”; aprovechando al máximo de los fondos públicos; imponiendo precios injustificables e incontestables y priorizando la distribución de dividendos por sobre la inversión en nuevos medicamentos.

La estrategia multinacional farmacéutica integra también el trabajo a gran escala de cabildeo y presiones en las esferas de decisión. En Estados Unidos, señala Big Pharma takes it all, el mayor mercado del mundo, 39 de los 40 representantes legislativos que han recibido las mayores contribuciones de las empresas farmacéuticas forman parte de los comités que se ocupan de las cuestiones parlamentarias relacionadas con la salud. También en Suiza, “los grupos de presión de la industria farmacéutica son omnipresentes y no están regulados”, y cualquier intento de reducir el precio de los medicamentos –que es uno de los más caros del mundo–, se enfrenta a una intensa resistencia, subraya.

Resistencia ciudadana

Sin poner en duda la importancia decisiva de la vacunación para enfrentar la pandemia, cada vez son más los actores de la sociedad civil planetaria que critican con vehemencia esta nueva ofensiva de las multinacionales del sector.
Y se pronuncian, como los autores del Pharma takes it all , a favor de medidas posibles, que están a la mano de gobiernos y empresas, para abaratar costos, democratizar la producción de vacunas y generalizar el derecho de cada ser humano a estar protegido contra el COVID-19.

Entre ellas, el apoyo al fondo común de acceso a la tecnología COVID-19 (C-TAP), lanzado por la Organización Mundial de la Salud como solución global para el acceso equitativo a pruebas de diagnóstico, tratamientos y vacunas. Así como el sostén a la solicitud de una exención temporal de determinados aspectos del Acuerdo ADPIC para productos médicos necesarios en el control pandémico. Instan –sobre todo a los países ricos—a no almacenar vacunas y apoyar el mecanismo internacional COVAX para la equidad de la distribución de las vacunas.

Como ejercicio básico de transparencia, proponen que se publiquen los contratos firmados con los fabricantes de vacunas. Y se pronuncian a favor de fomentar las iniciativas de ciencia abierta para un acceso equitativo a la prevención, al diagnóstico y al tratamiento de enfermedades. Y la necesidad de aplicar la resolución de la OMS sobre la mejora de la transparencia de los precios de los medicamentos.  La inversión pública en investigación y desarrollo debe estar sujeta a condiciones claras y a una política razonable de precios.

En síntesis, estos actores sociales del mundo entero denuncian a los piratas modernos del sector farmacéutico. Les exigen que bajen de sus naves, que entreguen sus espadas y dejen de aprovecharse del COVID 19 para maximizar sus beneficios. Que no impongan cláusulas de confidencialidad a los gobiernos y acepten que los contratos salgan a la luz pública.

El debate de sociedad está abierto y toca a su misma médula: la vida de la humanidad y el tipo de sistema de salud para asegurarla. Anteponiendo a los piratas modernos de la industria farma ávidos del botín con el hombre de a pie que exige gratuidad y reivindica un servicio de salud pública de calidad al servicio de todas y todos.

14/07/2021

Por Sergio Ferrari, desde Berna, Suiza.

Publicado enEconomía
Branson creó la compañía aérea Virgin como embrión de lo que llegaría después, la conquista del espacio.

El fundador de Virgin consigue superar la barrera de los 80 kilómetros sobre la Tierra a bordo de su propia nave espacial y abre la vía a los viajes turísticos

“A los niños del mundo: yo soñaba de pequeño mirando las estrellas. Hoy miro a la Tierra. Si nosotros pudimos hacer esto, imaginad lo que podréis conseguir vosotros”. Esas fueron las palabras que Richard Branson (Londres, 1950) quiso dirigir a la Humanidad como el primero de la especie en protagonizar un vuelo espacial en su propia nave. Y con 70 años cumplidos. Visionario y genio del marketing, durante los cuatro minutos que duró la ingravidez, esculpió la primera piedra de una embrionaria iglesia dedicando la gesta a las generaciones que vendrán. Salvo en el caso del duelo Scott y Amundsen, rara vez se resaltan los méritos de quien llegó el segundo; así, el magnate inglés ya tiene un lugar en libros de Historia.

El fundador de Virgin Records jamás ha ocultado un sano narcisismo. En la web de su compañía –que abarca 400 marcas–, tras una breve sinopsis de su biografía, se resaltan las mayores proezas físicas del fundador (la travesía más rápida del Atlántico, cruzarlo varias veces en globo y atravesar en kitesurf el Canal de la Mancha) para finalizar destacando a Virgin Galactic, la primera línea espacial comercial del mundo, como “la mayor aventura de todas”. Es para presumir: en este desafío por la conquista del cosmos se ha adelantado a los dos hombres más ricos del mundo, Jeff Bezos y Elon Musk.

Branson nació en Blackheath, municipio de la circunvalación de Londres, y tiene dos hermanas menores. De su padre, Edward, abogado hijo de juez, aprendió que no llevaría nunca clavada una astilla como la suya, el sueño de haber sido arqueólogo. Su madre, Eve, fue corista antes de azafata de vuelo. Aunque ambos lo alentaron siempre, el pragmatismo de ella fue decisivo: “Siempre me fascinaron sus proyectos para hacer dinero, desde crear cajas de pañuelos de madera hasta papeleras. Me mostró que un revés nunca es una mala experiencia, solo otra de las lecciones de la vida”. El joven Richard estudió en tres buenos colegios de Surrey pero su dislexia e inquietud permanente no le permitían ser constante; el director de Stowe School profetizó que acabaría en prisión o se haría millonario.

Sus primeros empleos fueron vendedor de periquitos y de árboles de Navidad y su primer negocio, la autoedición de la revista juvenil Student (1968) –valorada en casi 60.000 euros un año más tarde– en la que comenzó a publicar novedades discográficas y entrevistas a artistas. Con los beneficios abrió una tienda de discos (1971) y luego, un sello. Tubular Bells (1973) fue el primer aviso de que semilla del futuro imperio estaba plantada. El nombre Virgin se debe, justamente, a su bisoñez en un mundo que terminaría por conquistar. En 1979 su patrimonio se estimaba ya en seis millones de euros; en 1984 invirtió en una aerolínea a la que llamó Virgin; en 1990 el conglomerado Virgin ya figuraba entre las empresas privadas más valiosas de Reino Unido y en 2004 nacía Virgin Galactic, con la que hace dos días conquistó el espacio.

Por Andrés Guerra

13/07/2021 06:50Actualizado a 13/07/2021 09:36

Publicado enInternacional
Carolina Tosi y Valeria Sardi, lingüistas.. Imagen: Verónica Bellomo

Valeria Sardi y Carolina Tosi, sobre las tensiones que generan en las aulas las nuevas formas del habla

Las especialistas investigaron qué ocurre en escuelas y universidades con el lenguaje inclusivo. Las distintas reacciones, las regulaciones, las resistencias. El desafío para docentes y autoridades.

Aunque resistido, rechazado y hasta burlado en algunos ámbitos, el lenguaje inclusivo ya llegó y tiene intenciones de quedarse. ¿Qué hacer con este visitante inesperado en el aula? Valeria Sardi y Carolina Tosi, estudiosas del tema, conciben el lenguaje inclusivo como una vía de visibilización de identidades históricamente silenciadas. Mientras Tosilo entiende como “un fenómeno de discurso”, es decir, “que por ahora no hay un cambio en la lengua porque no está sistematizado, no todos los hablantes lo utilizamos”; Sardi plantea que el lenguaje inclusivo es “un germen de cambio muy político” incipiente, es decir, “no sabemos todavía qué cantidad de hablantes lo utilizan, pero sí cada vez más se utiliza en el lenguaje hablado y también en el lenguaje escrito, por lo menos en ciertos ámbitos como el académico y en las escuelas secundarias”. A pesar de las diferencias, escribieron un libro en común que se sumerge en el debate y da un paso más: propone herramientas didácticas para incorporar la reflexión sobre el lenguaje en las aulas.

El libro se llama Lenguaje inclusivo y ESI en las aulas. Propuestas teórico-prácticas para un debate en curso y fue publicado por Paidós Educación. Sardi es profesora, licenciada y doctora en Letras por la Universidad Nacional de La Plata y es docente en esa casa de estudios. Tosi es profesora y licenciada en Letras, magister en Análisis del Discurso y doctora en Letras por la Universidad de Buenos Aires. Trabaja como docente, correctora, editora y lingüista.

--Diferencian el lenguaje no sexista del lenguaje inclusivo, ¿el lenguaje inclusivo no debería ser no sexista?

CT: --Nosotras lo ubicamos justamente en los movimientos de los feminismos a partir de los 70, que luego se fueron concretando en diferentes movimientos académicos, por la lucha de la visibilización de la mujer. Más que nada esta primera corriente se podría definir como la necesidad de visibilizar a la mujer en el lenguaje, al género femenino digamos, y esto se hace por diferentes recursos. Hay una gran publicación de guías, aproximadamente desde fines de los 80 y luego con mucha fluidez en los 90, tanto en España como en Latinoamérica, y luego nosotras lo que marcamos es que ya a partir del 2000 más o menos, se inician estos movimientos del lenguaje inclusivo, que lo que rompen es esta idea de femenino/masculino, del binarismo en la lengua. Si por ejemplo nos referimos a los recursos que estas guías ofrecían en los usos no sexistas, hay algunos que justamente lo que hacen es mostrar y visibilizar el género femenino, por ejemplo, tenemos los desdoblamientos, todas y todos, después tenemos el uso de barras, y después hay otros usos como por ejemplo los colectivos, los abstractos, los pronombres sin marcas de género, etcétera. Después otros usos que ya son gráficos como la arroba, la equis, el asterisco, en ese momento estaban esos recursos y justamente lo que toma el lenguaje inclusivo de género son esos recursos que ya no marcan esa visibilización del género sino que rompe esa dicotomía femenino/masculino.

VS: --El lenguaje inclusivo se propone justamente como un lenguaje no sexista. Lo que hicimos en el libro es distinguir justamente esto que explica Caro, porque a veces hay alguna confusión de a qué se refiere estrictamente el lenguaje inclusivo.

--Está la idea de que le lenguaje inclusivo es la e, nada más, que con eso se resuelve... Entiendo que no es así.

VS: --Claro, por eso justamente explicamos en el libro, hacemos esa actualización de cómo surge acá en Argentina el lenguaje inclusivo, claramente empieza a hacerse mucho más fuerte a partir del nacimiento del movimiento Ni Una Menos en el 2015. Lo que nos proponíamos en el libro era hacer esa distinción teórica, también refiriendo que en el algún momento el origen del uso del lenguaje inclusivo está vinculado con las luchas que se dieron en los movimientos de esas feministas por la visibilización de las mujeres en el lenguaje, en contra de este uso del masculino genérico como inclusivo para todos y todas. Ahora bien, creo que también una cuestión que me parece interesante para decir es cómo este lenguaje inclusivo, si lo pensamos como un lenguaje no sexista, también va a permitir un uso de las personas que responda a cómo se sienten de acuerdo a sus identidades, es decir darles lugar a las identidades autopercibidas, y por eso hago la distinción con las identidades no binarias, porque también hay identidades que se encuentra comprendidas dentro del colectivo lgbttiq+ que no se encuentran en las identidades no binarias sino en mujer trans o varón trans, por ejemplo, entonces da cuenta de un lenguaje que incluye a todes y a quienes se perciben también dentro de identidades no binarias.

--Sí, algunas feministas se resisten a abandonar el uso de la a... Ese es otro de los temas que sigue en tensión y, personalmente, creo que podemos no abandonarla y usar distintos recursos según los distintos espacios o momentos del habla.

CT: --Lo que pasa es que hay diferentes usos para esta e. Porque podés tener justamente esta e que de alguna manera subsume todos los sujetos que estás mencionando, por ejemplo “todes”, pero también podés desdoblar, “todos, todas, todes”. Justamente nos comentaban unas personas que no querían dejar de utilizar estos desdoblamientos porque era una lucha que querían que se siga visibilizando.

VS: --Coincido con que me parece que estaría bueno poder usar el desdoblamiento de “todos, todas, todes”, también para dar cuenta que refuerza esto de la identidad autopercibida. Obviamente como mujer cis he tenido que luchar en muchas dimensiones en relación a la desigualdad sexogenérica, pero sí creo que en el caso de mujeres trans o travestis, han tenido que luchar fuertemente para que su identidad autopercibida como mujeres trans o travestis sea reconocida. Entonces también creo que seguir usando el “todas” es dar lugar a esas voces que no se sienten reconocidas en el uso del “todes”; apuesto al uso de las tres formas, podríamos decir.

--El aula aparece como el espacio de mayor circulación y de tensión en torno al lenguaje. Hay escuelas que todavía lo prohíben, universidades que han reglamentado su uso, ¿cuál es el mapa hoy?

VS: --El uso del lenguaje inclusivo en las instituciones educativas sigue siendo un objetivo de tensión y de conflicto. En el caso de la escuelas secundarias, que es donde más indagamos nosotras para la investigación del libro, aparecen por un lado un uso más masivo, más evidente y presente por parte de les estudiantes, y también por parte de muchos docentes de escuelas secundarias que en muchos casos se inscriben como militantes por la ESI, y entonces el uso del lenguaje inclusivo y su problematización en las clases también forma parte de esa militancia por la implementación plena de la ESI, y ahí es interesante ver que por otro lado tenés docentes que están en contra de su uso. Ahí podemos ver dos líneas posibles del porqué de ese rechazo. Por un lado y en algunos casos, porque han sido formados, formadas y formades como docentes, dentro de las regulaciones de la RAE, dentro de una representación de la lengua como purista y muy atada a una normativa gramatical como convención y como norma, entonces eso hace que se resistan a su uso porque consideran que el lenguaje inclusivo deforma la lengua, degenera la lengua y otras expresiones. Por otro lado, otras de las hipótesis que tenemos respecto a ese rechazo es que sigue siendo negada la existencia de identidades no binarias, para muchas personas todavía esto sigue siendo revulsivo y genera mucho rechazo solamente imaginar la posibilidad de que el lenguaje dé cuenta de esas identidades no binarias.

--Son muy buenas algunas citas que pusieron en el libro sobre escenas del aula, donde en general son los varones los que rechazan el lenguaje inclusivo.

VS: --Claramente, en esos relevamientos que hicimos en prácticas docentes en escuelas secundarias, en general el rechazo al uso del lenguaje inclusivo viene por parte de varones cis, eso es lo que más se observa y también se evidencia cómo el lenguaje inclusivo viene también a ser desafiante, amenazante para esas masculinidades hegemónicas que habitan los espacios escolares, tanto en el caso de estudiantes como en el caso de docentes. En el caso de las universidades, nosotras lo que relevamos es en universidades públicas y lo que aparece es, por un lado el emergente en las clases del uso, tanto del lenguaje oral como escrito, y la necesidad también desde las instituciones universitarias de establecer algún tipo de disposición o de reglamentación, que habilite el uso del lenguaje inclusivo no como una restricción, sino como una posibilidad de que, quienes quieran utilizarlo, no sean sancionados, sancionadas o sancionades por su uso escrito. También en las universidades, más allá de las disposiciones, lo que se ve es que el uso de parte de estudiantes y docentes se da. Como así también relevamos situaciones donde hay docentes universitarios que rechazan su uso.

--¿Y cuál es el vínculo entre la educación sexual integral (ESI) y el lenguaje inclusivo? ¿Qué temas permite ver el lenguaje inclusivo en las aulas?

VS: --Lo que trabajamos en el libro es cómo el lenguaje inclusivo aporta a la reflexión y a la profundización también de la ESI, pensando que la ESI, tanto la ley como los contenidos curriculares de la ESI, no usa lenguaje inclusivo sino lenguaje no sexista binario, y dentro de los lineamientos tampoco se hace una reflexión sobre el lenguaje inclusivo, porque en ese momento histórico todavía no era de un uso masivo como puede ser hoy. Entonces la aparición del lenguaje inclusivo permite por un lado profundizar en torno a la construcción de las identidades sexogenéricas, un contenido o un saber de la ESI, poder dar cuenta de las experiencias y los recorridos de subjetividades e identidades sexogenéricas no binarias, también poder dar cuenta de las experiencias sexoafectivas, de las identidades binarias, no binarias y lgbttiq+, es decir que ahí también la problematización de cómo el lenguaje inclusivo visibiliza identidades sexogenéricas no binarias también permite problematizar por un lado la dimensión del lenguaje, la arbitrariedad del lenguaje, la arbitrariedad de la gramática del lenguaje castellano y esa dimensión sexista que tiene la gramática. Entonces ahí también se pueden problematizar cuestiones referidas a la norma lingüística, a la gramática en su uso como una norma que se establece dentro de una comunidad. Por otro lado también es interesante cómo el lenguaje inclusivo permite problematizar la historia de la lengua, que es un contenido escolar al que se le suma la dimensión sexogenérica.

--Se propusieron dar consignas para trabajar en el aula, ¿por qué esa decisión y qué le dirían a docentes que no saben qué hacer con este tema?

CT: --Cuando empezamos a imaginarnos el libro pensábamos no solamente en un aparato teórico, una reflexión y una profundización desde el punto de vista lingüístico en vinculación con la ESI, sino también en herramientas para los docentes. Por eso justamente en el último capítulo del libro lo que hicimos fue presentar propuestas didácticas que buscan explorar formas posibles de abordaje, ya sea en el secundario, en la formación docente y en la formación superior, más que nada como herramientas para abordar la cuestión metalingüística del lenguaje inclusivo, y lo pensamos con un concepto de Vale “Artesanías didácticas”. Es decir, proponer consignas que los docentes pueden ir adaptando a los diferentes niveles educativos, grupos o instituciones. Tratamos justamente de que estén abordadas la reflexión lingüística específicamente, después cómo se vinculan con otros discursos como la literatura, el discurso jurídico, y que justamente sean herramientas para la reflexión en lingüística y en vinculación con los lineamientos de la ESI.

--También se propusieron abordar el tema de cómo hablan las políticas editoriales, algo que me parece súper interesante porque hace años que veíamos libros con esas reseñas de “estamos de acuerdo con que el lenguaje es sexista…” pero todo el libro estaba escrito en masculino. ¿Qué encontraron en ese campo?

CT: Las entrevistas que hicimos fueron a los sectores específicamente de las texteras es decir, las editoriales que se dedican a la elaboración de libros de texto, y a editoriales académicas comerciales como a las universitarias. Lo que pasa en las editoriales es que generalmente no tienen esta convicción o este interés por el uso del lenguaje inclusivo, pero sí lo aceptan en el caso en que los autores deciden escribir su libro y publicarlo en lenguaje inclusivo, eso en general ocurre en las editoriales académicas. El lenguaje inclusivo en general no está como ítem y como tema en estas hojas de estilo, salvo en algunas editoriales que ya tienen una impronta de uso del lenguaje inclusivo, como el Grupo Editorial Universitario, Chirimbote... Y quizás la mayor zona editorial de tensión tiene que ver con los libros de texto, porque están estas leyendas que dan cuenta de que no aceptan lenguaje sexista, pero por una cuestión de legibilidad y de hacer una lectura más amena, colocan la forma del genérico masculino. Ahí hay una zona de tensión bastante importante porque no pueden dejar de mencionar el tema porque lo hacen en una nota, pero su uso tiene que ver justamente con un uso más convencional y más naturalizado y que tienen que ver con los preceptos de la Real Academia Española (RAE). Porque también lo que estuvimos viendo es que aunque existen diversos documentos de trabajo y obras de consulta para la corrección y edición de textos, la RAE sigue siendo considerada la máxima autoridad lexicográfica. Justamente en su página la RAE se presenta como una institución cultural que se dedica a la regularización lingüística del mundo hablante e hispanohablante, entonces en este punto es necesario que nos planteemos como usuarios del español que se habla en Argentina, por qué debemos regirnos por una academia extranjera, y por consiguiente cuestionar por qué suele configurarse como la única fuente de consulta y la que reviste mayor autoridad en temas lingüísticos.

--Parecieran resabios del colonialismo. Todavía seguimos dando cuenta a la madre patria mientras que ni siquiera compartimos el mismo lenguaje...

CT: --No existe esa reflexión, y a la par hay un montón de materiales lexicográficos que se producen en Argentina que se desconocen y que no se utilizan.

VS: --También en el libro lo que planteamos, en relación al lenguaje inclusivo con la ESI, es cómo podemos pensar el lenguaje inclusivo como un emergente lingüístico decolonial surgido en Latinoamérica, porque el uso más masivo y fundamental es en Argentina, pero en Chile también se empieza a utilizar junto a las movilizaciones de los movimientos sociales y estudiantiles en reclamo de mejores condiciones de vida. En ese sentido a mí me gusta pensarlo como un emergente lingüístico decolonial o poscolonial, que viene justamente a pensar esa normativa de la RAE que no les representa como comunidad lingüística.

CT: --Ya no pasa inadvertida la tensión que genera el uso del lenguaje no sexista e inclusivo en los diferentes ámbitos sociales, entonces la relación entre la normativa y el disenso aparece en las publicaciones.

VS: --Sí, también en ese sentido pensaba la cuestión que también tratamos en el libro sobre los textos literarios, qué pasa con los textos literarios y la decisión autoral de usar o no el lenguaje inclusivo. Hace poco en una entrevista me preguntaron si había que reconfigurar toda la literatura en lenguaje inclusivo y yo respondí que no y eso es algo que quiero resaltar...

--Claro, tampoco es una imposición ¿no? Eso hay que señalarlo.

VS: --Exactamente, el libro no se propone como un libro que viene a imponer el uso del lenguaje inclusivo, por el contrario, tanto en el libro y lo que pensamos con Carolina, el uso del lenguaje inclusivo tiene que ser una decisión individual de les hablantes respecto a cómo quieren usarlo, y eso es algo para pensarlo en la escuela o en los espacios educativos.

Por Sonia Santoro

12 de julio de 2021

 

Publicado enCultura
Domingo, 11 Julio 2021 05:24

Haití y EE.UU., un vínculo tóxico

 Cientos de haitianos se congregan frente a la sede de la embajada de Estados Unidos con la esperanza de que les concedan un visa para abandonar su país.. Imagen: EFE

La política de Estados Unidos hacia Haití, bajo la lupa tras el asesinato de Moïse

La crisis actual hace temer que éste sea un nuevo episodio en un vínculo que nunca resultó ventajoso para el país caribeño.

 

En 1915, después del asesinato de Jean Vilbrun Guillaume Sam, el presidente de Haití en ese momento, Estados Unidos decidió enviar tropas al país caribeño con la excusa de que ayudarían a mantener el orden y lograr una estabilización. Se quedaron hasta 1934. Ahora, tras un episodio similar, el gobierno interino haitiano recurrió a la Casa Blanca para buscar apoyo en medio de la crisis, lo que volvió a poner el foco en la política exterior de Washington hacia Puerto Príncipe.

La crisis actual desatada a partir del asesinato del presidente Jovenel Moïse hace temer que este sea un nuevo episodio en un vínculo que nunca resultó ventajoso para Haití.

La relación entre Estados Unidos y Haití es espinosa desde el inicio. Mientras el país del Caribe comenzaba a buscar su independencia a fines del siglo XVIII, Estados Unidos apoyó a los franceses, recordó este sábado el sitio Vox. Con temor a que el levantamiento de los esclavos haitianos sirviera como ejemplo para los que estaban en territorio nortemericano, Estados Unidos tardó décadas en reconocerle la independencia, mucho más que Francia.

Luego, en el siglo XX, llegaron las intervenciones. Nunca una ocupación de Washington hacia Haití –la de 1915 no fue la última– tuvo efectos positivos para la nación caribeña, una de las primeras en el continente en dejar de ser colonia europea, pero la más pobre del hemisferio occidental actualmente. En la década de 1990, el país norteamericano volvió a invadir para reponer en su puesto al presidente Jean-Bertrand Aristide. Hoy, Estados Unidos es el principal donante de un país que, especialmente desde el devastador terremoto de 2010, depende de los poderes extranjeros y de los organismos internacionales.

Tras el asesinato de Moïse, el primer ministro haitiano Claude Joseph pidió que Estados Unidos enviara tropas al país. El pedido no cayó bien en su propio país, en el que la legitimidad de Joseph también está en duda. Pero además avivó el recuerdo de las anteriores intervenciones.

En los años recientes, Estados Unidos prefirió mantenerse al margen de la situación de Haití. Cuando Moïse asumió en 2017, un año después de ser elegido, su llegada a la presidencia coincidió con el inicio del mandato de Donald Trump. Durante su gobierno, el republicano apoyó a Moïse principalmente porque el haitiano respaldaba su campaña contra Venezuela y Nicolás Maduro. Pero cuando cambió el gobierno en Estados Unidos a principios de 2021, la nueva administración demócrata se limitó a aceptar el argumento de Moïse de que todavía le quedaba un año por gobernar, aunque sectores de la oposición haitiana esgrimían que el mandato ya había terminado.

Concentrado en la pandemia y preocupado más por la política exterior hacia China y Rusia, el actual presidente estdounidense Joe Biden prefirió dejar a Haití en un segundo plano. Se limitó a enviar una partida de 75,5 millones de dólares al país caribeño, que serían destinados a salud, educación, desarrollo de la agricultura y las actividades previas a las elecciones previstas para este año. También paró la deportación de haitianos y restableció el estatus de protección migratoria para quienes vengan de ese país.

Sin embargo, la noticia del asesinato de Moïse obligó a la Casa Blanca a volver la mirada hacia el Caribe. “Estados Unidos ofrece sus condolencias al pueblo de Haití y estamos listos para ayudar mientras continuamos trabajando por un Haití seguro”, dijo Biden en un comunicado tras el asesinato.

En medio de las críticas hacia lo que la administración estaba haciendo en cuanto a política exterior sobre el país caribeño, reapareció un video de Biden de una entrevista de 1994. “Si Haití se hundiera silenciosamente en el Caribe o se elevara 100 metros, no importaría muchísimo en relación a nuestros intereses”, había dicho ese año.

Obligada a dar una respuesta más fuerte ante la crisis en Haití, la Casa Blanca insistió en los últimos días que “Estados Unidos continúa atento y envuelto en consultas estrechas” con sus socios “para apoyar al pueblo haitiano después del asesinato del presidente”. El gobierno también dijo que enviará personal del FBI y del Departamento de Seguridad Nacional a Puerto Príncipe “tan pronto como sea posible para evaluar la situación”, según informó la secretaria de Prensa, Jen Psaki. “Fortalecer la capacidad de las fuerzas de seguridad de Haití es una prioridad clave de Estados Unidos. Lo era antes del asesinato de hace unos días y continúa siéndolo”, dijo.

La Casa Blanca también adelantó que enviará  cinco millones de dólares para “fortalecer la capacidad de la Policía Nacional Haitiana para trabajar con las comunidades para resistir a las pandillas”. El envío de tropas, en un momento en que Biden está más concentrado en retirar las que estuvieron en Afganistán por dos décadas, por ahora no está previsto.

11 de julio de 2021

Publicado enInternacional
La milicia afgana se reúne con sus armas para apoyar a las fuerzas de seguridad de Afganistán contra los talibanes, en la casa del señor de la guerra afgano y exlíder muyahidín Ismail Khan en Herat el 9 de julio de 2021. — HOSHANG HASHIMI / AFP

Los talibanes continúan con una ofensiva en la que están recuperando grandes extensiones de territorio al tiempo que se apostan alrededor de las principales ciudades. La ofensiva coincide con la retirada de las tropas americanas, que ya se ha completado en un 90 por ciento. El desarrollo de los acontecimientos indica que los talibanes no tendrán dificultades para hacerse pronto con el control de todo el país.

segovia

10/07/2021 08:44

Eugenio García Gascón

La última ofensiva talibán se concretó el miércoles cuando sus milicias entraron en la capital de una provincia del noroeste de Afganistán, liberaron a prisioneros y abandonaron poco después la localidad ante una contraofensiva de la aviación de Kabul, que mostró por una vez que todavía posee cierta capacidad de reacción. 

Sin embargo, esa significativa operación de los talibanes anuncia lo que muchos temen, el restablecimiento no lejano de un régimen religionista extremo en el país semejante al que hubo hasta la intervención militar americana tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, y que en realidad nunca ha desaparecido de amplias zonas del país.

Tal como están las cosas, el devenir de Afganistán es oscuro e incierto. Por un lado, el implacable empuje de los talibanes será imparable en un futuro próximo, mientras que por otro lado se constata que el ascendiente occidental está en regresión y enseguida será reminiscencia del pasado, máxime si se considera que ya ha abandonado el país el 90% de las tropas americanas, según un portavoz del Pentágono.

En un contexto que no puede ser más adverso, la única y frágil esperanza es un entendimiento básico entre los talibanes y Estados Unidos, que parece complicado de alcanzar. Las intermitentes negociaciones que las dos partes han mantenido en Qatar en los últimos meses deberían ser el marco adecuado para ese entendimiento, pero no está claro que se pueda establecer un paradigma de prioridades que defienda los mínimos intereses de Occidente. 

Sobre el terreno, la ciudad de Qala-e-Naw, con unos 50.000 habitantes y capital de la provincia de Badghis, donde hasta hace poco estuvieron desplegadas tropas españolas, vio la entrada de las milicias y en las horas siguientes se instaló una gran confusión. 

Algunos videos colgados en las redes sociales mostraban a la población local saludando con satisfacción la llegada de los combatientes talibanes, y se anunció que las milicias controlaban toda la ciudad, algo que no pudo verificarse por fuentes independientes. Ante esta situación, el mismo miércoles por la tarde el ejército afgano lanzó una contraofensiva aérea que, según Kabul, desalojó a los talibanes. 

La situación, no obstante, no es clara puesto que el mismo miércoles un comunicado del ministerio de Defensa dijo que los talibanes estaban huyendo y pronosticó que "en las próximas horas, todas las partes de la ciudad estarían limpias". 

El ataque contra Qala-e-Naw es la última fase de numerosas ofensivas que los talibanes han puesto en marcha desde que en mayo, siguiendo instrucciones del presidente Joe Biden, las tropas americanas iniciaron el proceso de retirada del país que se completará el 31 de agosto, aunque podría finalizarse antes, después de casi 20 años de guerra, la más larga en la historia de EEUU.

En poco más de dos meses los talibanes han tomado por lo menos 150 de los 400 distritos de Afganistán y controlan más de la mitad del país. Un representante talibán en Moscú manifestó el viernes que los insurgentes controlan ya el 85% del territorio afgano, incluidos pasos fronterizos con otros países.

Un acuerdo alcanzado en Qatar el año pasado establece que los talibanes no atacarán capitales de provincia durante el proceso de evacuación de las tropas americanas. Este apartado se ha respetado ampliamente desde entonces, a excepción de lo ocurrido el miércoles en Qala-e-Naw. 

El martes, el día anterior a la irrupción de los talibanes en Qala-e-Naw, las milicias atacaron un convoy del ejército muy cerca de la ciudad causando un número de muertes no determinado pero superior a 60, así como capturando a numerosos soldados. 

Muchas ciudades del norte, algunas de gran importancia tanto por su número de habitantes como por su emplazamiento estratégico, están asediadas por los talibanes y todo indica que pueden caer en sus manos en poco tiempo si reciben una orden en ese sentido, especialmente si se tiene en cuenta que en las zonas rurales de su alrededor el dominio talibán es incontestable. 

Para complicar las cosas, en las últimas semanas un creciente número de soldados afganos se han rendido a los talibanes, y con ellos se han perdido arsenales de armas que ahora están en poder de las milicias y que sin duda facilitarán su progreso en distintos frentes. 

La rendición o huida de los soldados contribuye a la desmoralización de las tropas de Kabul y del conjunto de la población contraria a los talibanes. La semana pasada más de un millar de soldados fueron incapaces de hacer frente a los talibanes y huyeron con lo puesto a la vecina Tayikistán, abandonando armas y equipamiento. 

Algunos analistas creen que llegará un momento en que las tropas de Kabul se colapsarán y los talibanes no tardarán en hacerse con el control de todo Afganistán, o de la mayor parte del país, lo que devolverá el presente a la situación que existió antes de la invasión americana. 

Por ahora, la estrategia del gobierno consiste en blindar las grandes ciudades y dejar que los talibanes ocupen las regiones rurales, pero una vez se complete la retirada de los americanos las tropas gubernamentales dependerán únicamente de sus propias fuerzas y el desánimo puede darles la puntilla definitiva.

Kabul insiste en que las recientes pérdidas de territorio rural no cambian sus planes y lo justifica afirmando que pronto retomará esas zonas y que ha sido necesario reubicar algunas posiciones del ejército para que estén en áreas más seguras, argumentos que sin duda no tranquilizan a muchos afganos.

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Enfrentamientos en la ciudad de Beita entre palestinos (en la imagen) y las fuerzas israelíes. Foto Afp

Ginebra. El relator de la Organización de Naciones Unidas (ONU) sobre la situación de derechos humanos en los territorios palestinos ocupados pidió que las colonias israelíes sean clasificadas como "crímenes de guerra".

Al presentar ayer su más reciente informe al Consejo de Derechos Humanos (CDH) en Ginebra, Suiza, Michael Lynk afirmó que las colonias israelíes constituyen una “violación de la prohibición absoluta de la implantación de colonos.

"La comunidad internacional calificó esta práctica de crimen de guerra cuando adoptó el Estatuto de Roma en 1998", indicó en un comunicado de prensa. Lynk está autorizado por el CDH, pero no habla a nombre de la ONU.

El relator pidió a la comunidad internacional evaluar las "numerosas medidas" posibles para pedir cuentas a Israel, a escala diplomática o jurídica. "Ha llegado el momento de hacer comprender a Israel que su ocupación ilegal y su desprecio por el derecho y la opinión internacionales no pueden ser gratuitos".

Israel, que no reconoce el mandato de Lynk y nunca le ha dado acceso a los territorios palestinos, no asistió a los debates.

El experto, de nacionalidad canadiense, subrayó que muchas resoluciones de la ONU han calificado de ilegal la política israelí de colonización.

Cisjordania es un territorio palestino ocupado desde 1967 por Israel, y todas las colonias israelíes que se encuentran ahí son consideradas ilegales, según el derecho internacional.

La colonización israelí en los territorios palestinos experimentó gran avance en los años recientes con el impulso del ex primer ministro Benjamin Netanyahu y tras la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.

Según el experto de la ONU, Jerusalén Este, el sector palestino de la ciudad, ocupado y anexionado por Israel, y Cisjordania ocupada tienen cerca de 300 asentamientos, donde viven más de 680 mil colonos.

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Sábado, 10 Julio 2021 07:03

La perfecta neocolonia

Jovenel Moïse junto a su esposa Martine en la ceremonia de investidura presidencial, en 2017, en el Palacio Nacional, en Puerto Príncipe, Haití AFP, HÉCTOR RETAMAL

Haití bajo fuego

El asesinato sin aclarar de Jovenel Moïse, que gobernaba a fuerza de masacres con el apoyo de la OEA y Washington, aviva las inquietudes imperiales por una nueva intervención. En la calle, los paramilitares y la movilización popular se disputan el futuro.

 

En la madrugada del miércoles 7, un comando paramilitar ingresó a la casa del presidente de Haití, Jovenel Moïse, en Puerto Príncipe, y lo asesinó a tiros. Su esposa fue herida de gravedad. El primer ministro Claude Joseph, que estaba en la puerta de salida del gobierno (Moïse le había nombrado un reemplazante el lunes), decretó el estado de emergencia y sacó las Fuerzas Armadas a la calle. No habían comenzado todavía las investigaciones cuando empezaron a circular versiones de que los atacantes hablaban español y hubo quienes apuntaron que se trataba de venezolanos (obviamente «chavistas») y colombianos (obviamente «de las ex-FARC [Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia]»). En la mañana del mismo miércoles, el presidente de Colombia, Iván Duque, pidió la intervención de la Organización de los Estados Americanos (OEA), cuyo Consejo Permanente fue convocado en la noche. Es un magnicidio intolerable, dijo. En algunos países de Europa y en Estados Unidos se empezó a barajar la posibilidad de volver a enviar tropas a Haití con lo que se recrearía la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (Minustah), que se mantuvo entre 2004 y 2017. En las declaraciones de algunos gobernantes, el homenaje a Moïse trascendió el recuerdo a una víctima de asesinato: hubo quienes elogiaron su gestión. Haití país ingobernable, Haití país menor de edad que no puede manejarse solo sin un padre que lo tutele: los lugares comunes de todos estos años para justificar la militarización, la sucesión de gobiernos corruptos, el hambre y la miseria como males «naturales» de una sociedad «atrasada», la presencia imperial –más o menos abierta, más o menos solapada, según convenga– volvieron a saltar a la palestra. Ya tantas veces se los ha escuchado.

***

Tal vez no se sepa en años, tal vez no se sepa nunca cómo fue realmente que murió Moïse, dijo el miércoles a la cadena Telesur Danny Shaw, un activista estadounidense que lleva varios meses residiendo en Puerto Príncipe. Tenía tantos y tantos enemigos el gobernante asesinado que los tiros pueden haber llegado casi que desde cualquier lado. Menos del campo popular. Porque si hay sectores a los que nada les conviene un escenario como el que previsiblemente se estaría armando, con un posible regreso de la Minustah o una misión de intervención equivalente, ahora o en algún tiempo, es a quienes quieren cambiar realmente las cosas. No hay luto en las calles, porque Moïse era responsable directo e indirecto de decenas de asesinatos, de unas 12 masacres colectivas en barrios populares en los últimos cuatro años, porque era cómplice de lo más rancio de la rancia oligarquía haitiana y de las pandillas, que crecen como hongos (véase «Estado mafioso», Brecha, 26-II-21), porque gobernaba como un dictador; pero tampoco hay alegría, porque su caída, en estas condiciones, está muy lejos de significar la caída del sistema del que era parte. Ojalá hubiera un Wikileaks que echara luz sobre cómo se tramó esta ejecución, dijo Shaw, y recordó que no son raros los casos de dictadores que se vuelven incómodos por impresentables, como sucedió hace 60 años en la vecina República Dominicana con Rafael Trujillo, asesinado porque convenía más un liberal que una bestia parda. Y están las pandillas, y está el narcotráfico…

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Un día antes del asesinato de Moïse, Brecha entrevistó a Henry Boisrolin, coordinador del Comité Haití Democrático, instalado hace años en Argentina. La idea era conversar sobre lo que estaba sucediendo en su país, tan silenciado, tan acallado, tan poco presente en los medios, tan miserabilizado. Había habido una cadena de asesinatos, una más:19 personas ejecutadas a balazos en plena calle en la noche del 29 al 30 de junio, entre ellas, el periodista Diego Charles y la militante feminista Antoinette Duclaire; llamaba la atención que fuera la enésima masacre de dirigentes sociales en muy poco tiempo y que apenas trascendiera; se hablaba de la acción abierta de bandas armadas unificadas en un comando dirigido por un expolicía que se presentaba como «revolucionario», que controlaban barrios enteros de Puerto Príncipe, extorsionaban a pobres y ricos y provocaban desplazamientos de población: ¿qué era eso?; el lunes 5, Moïse nombraba a un nuevo primer ministro, el octavo desde que asumió la presidencia, en 2017, un político vinculado a la oposición liberal, lo que daba la idea del grado de decadencia del gobierno; las noticias apenas registraban las manifestaciones callejeras, algunas muy grandes, que se estaban produciendo día tras día desde hacía varios meses… Mucho tema. Boisrolin comenzó poniéndolos en contexto.

«Hay que contextualizar para no perderse entre tanto asesinato, tanto hecho delictivo, también tanta miseria, porque cuando se habla de Haití es para hablar de eso y se pierde el hilo», dijo. Y contó que la crisis que vive Haití es una crisis ininterrumpida, una película en cámara lenta del «derrumbe del sistema de dominación», un sistema que empezó a funcionar a partir de la primera ocupación militar estadounidense, en 1915. Desde entonces, el país se fue convirtiendo en una perfecta neocolonia y en el más empobrecido de las Américas. Hoy se está en una fase de descomposición de ese sistema y quienes gobiernan quieren reformularlo, con otro tipo de ordenamiento jurídico y político, para dar mayor poder al Ejecutivo y debilitar al Parlamento. La Constitución que elaboraron en secreto en el gobierno, que iba a ser sometida a plebiscito en setiembre, va por ahí.

Pero para la gente de a pie vale muy poco esa Constitución, señaló Boisrolin, como valen muy poco las elecciones presidenciales y legislativas convocadas para el mismo día del plebiscito constitucional. («No es que sean ineptos, son perversos: hacen la elección del próximo Parlamento, que constará de dos cámaras, al mismo tiempo que se plebiscita una Constitución que suprime una de esas dos cámaras, el Senado. Parece absurdo, pero demuestra lo poco que les interesa realmente esa democracia a la que dicen atenerse.»)

Como todas las elecciones que se han llevado adelante últimamente, las de este año, si se hacen, estarán marcadas por el fraude. Cualquier candidato del campo popular que se presente las puede ganar si se llevan a cabo en buena ley, cree Boisrolin. «Pero los sectores dominantes no van a dejar que eso suceda. La única elección verdaderamente libre que se llevó a cabo en el país tras la caída de la dictadura de los Duvalier la ganó un representante del campo popular, el sacerdote Jean Bertrand Aristide, en 1990. Las ganó de manera aplastante, pero lo derrocaron con un golpe de Estado promovido por Estados Unidos.»

¿Qué elección seria se puede hacer en las condiciones actuales, en las que la gente no irá a votar, como no ha ido a votar en las pasadas y en las anteriores, porque no tiene seguridad alguna de que se respeten los resultados, porque en una economía de subsistencia como la haitiana, en una sociedad tan brutalmente piramidal como la haitiana, ha perdido todo sentido meter un votito en una urna? «Hoy hay en mi país 6 millones de personas bajo hambruna severa, el 70 por ciento de la población activa no tiene trabajo, la esperanza de vida no llega a los 60 años», dice Boisrolin. Y apunta que para entender la crisis estructural haitiana hay que tener en cuenta su posición geopolítica: «Está en el centro del Caribe, en la ruta marítima hacia Venezuela, es el país más próximo a Cuba y, si desde la doctrina Monroe Washington considera a América Latina toda como su patio trasero, el Caribe es su primer patio. Por aquí circulan mercaderías importantes para ellos. No pueden permitir que Haití se desestabilice demasiado, deben mantener el statu quo de la forma que sea, si es necesario, sacrificando a dirigentes políticos, por más funcionales que les hayan sido».

—Jovenel Moïse lo fue. ¿Dejó de serlo?

—Puede ser. Hoy existe una lucha interna entre los sectores dominantes. Hay un sector empresario que depende directamente de Estados Unidos. Son 11, 12 familias, que son las que controlan el poder y respaldaban a Moïse, que era un gran empresario bananero. Y hay un sector todavía de muy poco peso que está haciendo un esfuerzo por elevar el nivel de desarrollo de este capitalismo tan especial. También tienen relación con el imperio, pero apuntan a un funcionamiento institucional más presentable, con cierto respeto de la legalidad, algo que los últimos gobiernos no han tenido. Moïse gobernaba por decreto desde hace un año, después que disolvió el Parlamento. Su gestión era escandalosa desde todo punto de vista. El lunes blanqueó a todos los políticos que habían sido procesados por casos de corrupción, con el objetivo de que algunos de ellos pudieran presentarse a las próximas elecciones. Solo se mantenía sobre la base de esa corrupción y sobre todo de la represión. Cuando, tras un aumento de combustibles, en 2018, estallaron enormes manifestaciones populares, la represión se acentuó. El gobierno alternó asesinatos selectivos con no selectivos. Recurrió a las masacres colectivas: 12 en cuatro años, con decenas de muertos. Y apuntó a quebrarle la espina dorsal al movimiento popular. Van a seguir apuntando a eso quienes vengan.

Y, por supuesto, el Ejecutivo se mantuvo por el sostén de las potencias, que mientras no tenían a otro lo respaldaban, le daban dinero, lo cubrían. Desde que se fue la Minustah funciona el Cogroup, integrado por representantes de Estados Unidos, Canadá, Francia, España, Brasil, la OEA, la ONU [Organización de las Naciones Unidas] y la Unión Europea. Es el verdadero gobierno, y está, obviamente, bajo control de Washington.

El Cogroup sabe de las violaciones a los derechos humanos cometidas por el gobierno de Moïse, como la Minustah sabía de las atrocidades cometidas por las gestiones anteriores. Hace poco, Moïse llamó a Luis Almagro, el secretario general de la OEA, para pedirle respaldo. Estaba acosado por las manifestaciones populares, el auge de la delincuencia lo desbordaba, se habían generalizado los secuestros extorsivos, las pandillas pululaban, algunas le molestaban y él quería que lo apoyaran. Almagro envió una misión, que hizo un largo informe en el que ni se menciona la represión política. Allí la OEA proponía una salida política que consistía en un gobierno de unión nacional con Moïse y en lo institucional solo exigió que se cambiara la composición del Consejo Electoral, en el que Moïse había colocado a amigos suyos. Menos que un cambio cosmético. La oposición lo rechazó.

—¿Quién encarna actualmente la oposición?

—Hay tres grandes sectores: fuerzas de derecha democrática, fuerzas socialdemócratas y la izquierda, que hace un par de años, por fin, comenzó un proceso de confluencia en el Frente Patriótico y Popular, integrado por siete partidos que se definen como socialistas, movimientos sociales, de derechos humanos, feministas. Hay un consenso entre el sector socialdemócrata y la izquierda de marchar hacia un gobierno que llamamos de transición de ruptura, en el que estarían todos los sectores de oposición, todos, y del que no formarían parte ninguno de los actuales gobernantes. Ese gobierno funcionaría por unos dos años, se encargaría de montar una nueva institucionalidad, afirmar la soberanía nacional, promover reformas sociales, juzgar los crímenes de lesa humanidad y los escándalos de corrupción de la administración actual, restaurar relaciones con todos los países, incluida Venezuela, convocar a una asamblea constituyente y después llamar a elecciones generales. No existe nadie en condiciones de conducir solo ese proceso, se necesitará de toda la actual oposición y habrá que ser creativo para ir haciendo el camino hacia una sociedad más justa. Que no nos humillen tanto como lo están haciendo ahora. Eso es lo esencial.

***

Boisrolin dice que si desde 2018 las manifestaciones callejeras fueron tan numerosas, es porque hay un sustrato de rebeldía en la gente que ni la represión, ni el hambre, ni la pandemia (¿qué es una peste más en un país expuesto a todas?) han logrado amainar. Piensa que hay una larguísima tradición de lucha en este país, que protagonizó la única revuelta antiesclavista exitosa de la historia y que, de esa tradición, a pesar de todos los pesares, mucha cosa queda. Y que ahora «hay un grado de organización del campo popular mayor» al que había un tiempo atrás. Dice que no por nada el terrorismo de Estado ha llegado al paroxismo al que ha llegado bajo Moïse y que eso va a exigir que los «sectores populares aumenten su nivel de autodefensa». «Los esfuerzos de todos los gobiernos recientes por disciplinar al pueblo han fracasado», piensa Boisrolin, pero subraya que eso no quiere decir que se esté cerca de triunfo alguno. «La situación actual es altamente explosiva y es muy difícil prever hacia dónde evolucionará. La oposición está dividida sobre qué hacer. Hay quienes se juegan a una insurrección popular, otros quieren negociar con Estados Unidos un cambio moderado. Yo, si tuviera que apostar, diría que estamos cerca de un estallido general. Quién lo conducirá no sé, pero las condiciones están dadas.»

Gangsterización

Uno de los signos de la extrema descomposición actual de Haití es la multiplicación de las bandas armadas y su creciente poder: de fuego, territorial, incluso político. La Comisión Nacional de Desarme, Desmantelamiento y Reinserción las calculó recientemente en 77. No les es nada difícil equiparse, porque en el país hay hoy un mercado ilegal de 500 mil armas de guerra, el doble que las que había hace menos de cinco años.

«El país está gangsterizado», dice Henry Boisrolin, y apunta que los sectores dominantes han creado sus propias pandillas, pero que estas son ya un actor político de primera importancia y que pueden llegar a molestar a algunos gobernantes. Las nueve bandas más poderosas se unificaron recientemente en un comando que se llamó primero G9 y luego fue rebautizado como Grupo Revolucionario 9. Manifiestan armados por las calles, sus líderes dan conferencias de prensa, tienen su propio canal de Youtube, logran cambiar ministros cuando no les gustan. En julio de 2020 el grupo organizó una manifestación callejera en Puerto Príncipe exigiendo su legalización.

Marchaban en el mismo tipo de blindados que los que usa la Policía. Su líder máximo es, precisamente, un exintegrante de una unidad especial de la Policía, Jimmy Cherizier, conocido como Barbecue. Lo separaron de su cargo tras un operativo en un barrio popular en 2017, en el que murieron ocho civiles y dos policías. Lautaro Rivara, un periodista y sociólogo argentino que vive en Puerto Príncipe, señaló en Rebelión.org (30-VI-21) que la federación de pandillas de Barbecue tiene relación estrecha con la administración de Moïse.

En 2020, el G9 coordinó junto con la Policía una entrega de alimentos en un distrito particularmente pobre de la capital. El grupo controla áreas centrales de Puerto Príncipe y los accesos norte y sur de la zona metropolitana, «lo que, en la singular geografía haitiana, le da una excepcional capacidad de aislar a la capital del resto del país», escribe Rivara. Son territorios superpoblados de un país superpoblado y fundamentales para controlar cualquier protesta, cualquier movilización de envergadura, «por tratarse de algunas de las zonas más radicalmente movilizadas desde los tiempos del gobierno de Aristide».

Las pandillas –las de Barbecue y las otras– han multiplicado últimamente los secuestros extorsivos aparentemente indiscriminados, porque se llevan tanto a ricos como a pobres, a empresarios como a campesinos. También han multiplicado los asesinatos. En 2020 hubo 1.270 secuestros de ese tipo y solo en junio pasado 150 homicidios, según datos de la asociación Défenseurs Plus.

Rivara cuenta que el 23 de junio Barbecue apareció en un video que rápidamente se hizo viral. «Acompañado de un pelotón de jóvenes encapuchados y armados –varios de ellos con indumentaria de la propia Policía–, anunció el comienzo de una “revolución armada”, consumando un giro discursivo contra el Estado, el gobierno y la oposición política. Utilizando la simbología nacional y evocando a los héroes de la revolución de independencia, invitó a la población a armarse y a incorporarse a su organización.» Fue «inesperado», pero también «inverosímil», escribe, y dice que actualmente Haití, «con el concurso de las grandes potencias, parece despeñarse por el barranco de los proyectos paramilitares que han asolado antes a otras naciones de Centroamérica y el Caribe, promoviendo el caos organizado, la inseguridad estratégica y la desestructuración de todo el tejido social y comunitario, abriendo la puerta a una política de shock que logre desmovilizar a sus indómitas clases populares».

Por Daniel Gatti
9 julio, 2021

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Sábado, 10 Julio 2021 06:42

El sueño del país sin indios

El sueño del país sin indios

Los internados para niños indígenas de Canadá

Para los sobrevivientes, el hallazgo de restos de casi un millar de niños desaparecidos en Kamloops y Cowessess es apenas la punta del iceberg. Hasta la década de 1990 el Estado y la Iglesia dirigieron un sistema escolar dedicado a erradicar las culturas originarias del país.

 

Roberta Hill era apenas una niña cuando ella y cinco de sus hermanos fueron inscritos a la fuerza en un internado para menores indígenas. Con 70 años, la impactó enterarse del reciente descubrimiento de los restos de 215 niños, enterrados en el área de la Escuela Residencial India de Kamloops, en la provincia de Columbia Británica.1 El hallazgo fue comunicado a comienzos de junio por la nación originaria Tk’emlúps te Secwépemc. «¿Cómo no ibas a saber que tenías 215 personas enterradas», se pregunta Hill, «cuando los padres te decían “no me han devuelto a mi niño, quiero saber dónde está”?». «¿Quiénes son los responsables?», cuestiona.

Hill y otros activistas piden una investigación masiva acerca del destino de otros niños desaparecidos en los internados de Canadá, mientras el país se enfrenta a su historia de genocidio cultural contra los pueblos indígenas. Recientemente, el primer ministro Justin Trudeau pidió un mayor apoyo a los sobrevivientes del sistema de internados y ordenó que las banderas estuvieran a media asta en todos los edificios federales de Canadá.  Manifestantes colocaron cientos de pares de zapatos en los escalones de esos mismos edificios y en torno a monumentos de todo el país, en honor a los niños que murieron en la escuela de Kamloops. Ninguna de estas muertes había sido registrada oficialmente. «Lamentablemente, esta no es una excepción o un incidente aislado», dijo a la prensa Trudeau luego de conocido el hallazgo en Kamloops. «Tenemos que reconocer la verdad. Los internados eran una realidad», aseguró.

Durante más de un siglo se obligó a los niños indígenas de Canadá a ingresar a estas escuelas residenciales. De las 139 que existieron en el país, más de la mitad fueron administradas por la Iglesia Católica, incluida la de Kamloops, una escuela inaugurada en 1890 que llegó a tener hasta 500 inscritos en sus momentos de mayor actividad. Como sobreviviente de este sistema, Hill compartió sus experiencias con la Comisión de la Verdad y la Reconciliación de Canadá (CVR). Establecido en 2008, este organismo tuvo entre sus fines crear un registro histórico de lo que debieron enfrentar los niños indígenas. Recopiló miles de documentos y entrevistó a 6.750 supervivientes.

Hill y sus hermanos asistieron al Instituto Mohawk, un internado dirigido por la Iglesia Anglicana de Canadá, en la ciudad de Brantford. Contó a la comisión que allí fue abusada sexualmente entre los 6 y los 10 años. «Había dos sacerdotes. A uno le gustaban las niñas y a otro los niños, por lo que los varones tampoco se salvaban. El trato era brutal, y cuando no los golpeaban, los violaban», dice. Para Hill está claro que la investigación llevada a cabo por la comisión no fue lo suficientemente profunda. «A pesar de lo triste y desgarrador que es, realmente no sorprende», sostiene. «Creo que habrá más si la gente busca», agrega. Hill y muchos pueblos originarios, incluidas las Seis Naciones del Gran Río, están ansiosos porque se haga una investigación seria sobre los niños desaparecidos.

El rol de la Iglesia

No está claro cuándo fueron enterrados los cuerpos ahora descubiertos en Kamloops. El Estado canadiense se hizo cargo de los internados en 1969. El de Kamloops cerró en 1978. Antes de que el Estado asumiera el control, la mayoría de las escuelas estaban a cargo de varias instituciones religiosas. La Iglesia Anglicana de Canadá emitió una disculpa en 1993 por su papel en el sistema de internados. Un año después, se disculparon los presbiterianos. También lo han hecho los metodistas y la Iglesia Unida de Canadá.

«No hay duda de que la Iglesia estuvo involucrada en esto», dice el reverendo Larry Lynn, sacerdote católico de la Arquidiócesis de Vancouver. «La Iglesia estaba a cargo de esa institución.» Trudeau solicitó una disculpa al papa Francisco durante una visita al Vaticano en 2017. Entre las 94 llamadas a la acción incluidas en el informe final de la CVR se encuentra un pedido de perdón oficial del jefe de la Iglesia Católica. Pero si bien los obispos locales se han disculpado, el Papa se ha negado.

El 2 de junio, el arzobispo Michael Miller emitió una declaración en nombre de la Arquidiócesis de Vancouver en la que reflexionó sobre una disculpa pública que hizo en 2013 ante la CVR. «Si las palabras de disculpa por hechos tan atroces son para traer vida y sanación, deben ser acompañadas de acciones tangibles que fomenten la revelación plena de la verdad», afirmó Miller. La arquidiócesis ha ofrecido apoyo psicológico y de salud mental a las familias que perdieron a sus hijos y se encuentra ahora proporcionando asistencia financiera y expertos para ayudar a la identificación de los fallecidos en Kamloops.

El caso es observado con atención desde Estados Unidos. Entre 1869 y la década de 1960, ese país financió más de 350 internados para niños indígenas bajo administración de las iglesias. Las historias de los sobrevivientes estadounidenses son similares a las de Canadá, e incluyen torturas, hambre, abuso sexual y físico.

«En Estados Unidos necesitamos cuanto antes una comisión de la verdad», afirma Christine McCleave, directora ejecutiva de la Coalición Nacional de Sanación por los Internados Indígenas. «Necesitamos que el gobierno federal dé un paso adelante y revele el daño causado.» La organización de McCleave está trabajando en una versión estadounidense de la CRV. El año pasado se presentó un proyecto de ley en este sentido en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, pero no prosperó.

Hill, en tanto, cree que aún queda mucho por revelar. Con lo sucedido en la escuela de Kamloops ahora a la vista, espera que no tome mucho tiempo descubrir la verdad.

(Publicado originalmente en Public Radio Exchange como «Gruesome boarding school discovery forces Canada to reckon with its cultural genocide history». Traducción al español de Brecha.)

  1. Luego del hallazgo del 28 de mayo en tierras del antiguo internado de Kamloops, 751 tumbas de niños sin identificar fueron encontradas el 24 de junio junto a lo que fuera el internado de Marieval, en la actual localidad de Cowessess, en el centro sur del país. La Escuela Residencial India de Marieval funcionó desde 1899 a 1997 y, al igual que la de Kamloops, también estaba bajo la dirección de la Iglesia Católica (N. de E.).

 La historia de los internados canadienses

Asimilación forzada y expolio

… [Si] se va a hacer algo con el indio, debemos agarrarlo muy joven. Los niños deben ser mantenidos constantemente dentro del círculo de las condiciones civilizadas.

Nicholas Flood Davin, «Informe sobre escuelas industriales para indios y mestizos», 1879

Quiero deshacerme del problema indio. De hecho, no creo que el país deba proteger continuamente a una clase de personas que se mantienen aparte … Nuestro objetivo es continuar hasta que no haya un solo indio en Canadá que no haya sido absorbido en el cuerpo político y no haya ya una «cuestión india», ni un Departamento Indio. Es este el único objetivo de este proyecto de ley.

Duncan Campbell Scott, Departamento de Asuntos Indígenas de Canadá, 1920

El gobierno canadiense persiguió esta política de genocidio cultural porque deseaba deshacerse de sus obligaciones legales y financieras con los aborígenes y hacerse con el control de sus tierras y recursos. Si todas las personas aborígenes hubieran sido «absorbidas en el cuerpo político», no habría reservas, tratados ni derechos aborígenes.

Comisión de la Verdad y la Reconciliación de Canadá, Honoring the Truth, Reconciling the Future: Summary of the Final Report of the Truth and Reconciliation Commission of Canada, pág. 3

Los internados para niños indígenas operaron en Canadá durante más de 160 años, y más de 150.000 niños pasaron por sus puertas. Cada provincia y territorio –con la excepción de la Isla del Príncipe Eduardo, Terranova y Nuevo Brunswick– albergaba escuelas administradas por la Iglesia y financiadas con fondos federales. La última de ellas cerró en 1996, en Saskatchewan. Los niños de las Primeras Naciones, Métis e Inuit fueron apartados de sus familias y comunidades, a menudo contra su voluntad. Se los llevó a escuelas donde se vieron obligados a abandonar sus tradiciones, prácticas culturales e idiomas.

El sistema de internados fue solo una herramienta en un plan más amplio de «asimilación agresiva» y de colonización de pueblos y territorios indígenas. Si bien el sistema federal de internados comenzó alrededor de 1883, sus orígenes se remontan a la década de 1830, cuando la Iglesia Anglicana estableció un internado en Brantford, Ontario. Antes de eso, las iglesias habían construido escuelas para niños indígenas desde mediados del siglo XVII. Durante ese período inicial, estas escuelas misioneras se ubicaron principalmente en el este de Canadá. A medida que las misiones y los esfuerzos coloniales se trasladaron al oeste de los Grandes Lagos, también lo hicieron las escuelas. El gobierno canadiense y las iglesias desarrollaron el sistema de internados como un medio para resolver la «cuestión india»: la amenaza y el obstáculo que en su opinión planteaban los pueblos indígenas a la construcción en curso de la nación de Canadá.

Para ello, llevaron adelante un sistema que imitaba las escuelas construidas en Estados Unidos y en las colonias británicas, donde los gobiernos y las potencias coloniales usaban grandes escuelas industriales que funcionaban como internados para convertir a las masas de niños indígenas y pobres en católicos y protestantes y volverlos «trabajadores laboriosos». Estas escuelas se desplegaron a lo largo de Irlanda, Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda, así como en Suecia con los niños indígenas sami, con el fin de que los nuevos colonos pudieran reclamar las tierras tradicionalmente ocupadas por los pueblos originarios. Canadá adoptó este modelo para imponer a los niños de las Primeras Naciones, Métis e Inuit la adopción de tradiciones, idiomas y estilos de vida europeos.

Originalmente, el sistema de internados estaba enfocado en el desarrollo de escuelas de trabajo industrial y de escuelas agrícolas. Para 1900, en Canadá había 22 escuelas industriales y 39 internados. En 1931, en el apogeo de este sistema, había 80 escuelas en funcionamiento y, aunque la mayoría de ellas se llamaban residential schools (escuelas residenciales o internados), mantenían a menudo el trabajo industrial a través de grandes jardines, graneros, talleres y salas de costura. Las iglesias católica y protestante proporcionaron gran parte de las directivas originales acerca de dónde ubicar estas escuelas y cómo debía crecer el sistema. Los agentes y funcionarios gubernamentales de los diversos «departamentos indios» desempeñaron un papel central en su desarrollo y mantenimiento. Muchos de los primeros internados se construyeron cerca de escuelas misioneras ya existentes.

La calidad de la educación y la de los propios edificios fue deficiente durante gran parte de la historia. Los primeros internados estaban notoriamente mal financiados y mal administrados. Los relatos de sobrevivientes y del personal de las instituciones indican que los edificios a menudo se encontraban en mal estado y que, en algunos casos, eran incluso peligrosos. Los incendios los arrasaron con frecuencia. Algunas escuelas del norte se quedaban sin carpas ni refugios temporales. Posteriormente, se construyeron nuevas escuelas con una arquitectura pesada, ladrillos y cemento, en un esfuerzo por mostrar la permanencia de las políticas educativas del Estado hacia los pueblos indígenas. Estos nuevos internados, si bien representaban una mejora con respecto a los anteriores, seguían caracterizándose por la baja calidad de los alimentos que brindaban y las pésimas condiciones de vida de sus estudiantes.

Por Emily Schwing
9 julio, 2021

(Historia de las Escuelas Residenciales, Atlas de los Pueblos Indígenas de Canadá. Disponible en inglés y francés en indigenouspeoplesatlasofcanada.ca. Traducción de Brecha.)
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Policías haitianos  conducen detenidos a dos extranjeros en Puerto Principe (Haití). — EFE / Jean Marc Herve Abelard

La policia  presentó a los sospechosos esposados y sentados en el piso de una comisaria

En medio de una disputa de poder el primer ministro Claude Joseph decretó un estado de sitio y pidió ayuda a la ONU con la investigación para llegar alos autores intelectuales.

 

Sentados con las manos esposadas detrás de la espalda, algunos ensangrentados, fue como la Policía de Haití presentó a 15 sospechosos colombianos del asesinato del presidente  Jovenel Moïse. Mas tarde dos estadounidenses de origen haitiano se sumaron a los detenidos.  "Arrestamos a 15 colombianos y a dos estadounidenses de origen haitiano. Tres colombianos murieron y otros ocho están sueltos," dijo el director de la Policía haitiana Léon Charles.  Asimismo el primer ministro Claude Joseph decretó un estado de sitio por al menos 15 días la fiscalía de la capital llamó a declarar a los responsables de la seguridad del presidente.  Joseph, primer ministro interino, asumió  de forma efectiva tras la muerte de Moïse. Sin embargo, el cargo se lo disputa el político Ariel Henry, a quien Moïse había nombrado para el cargo de primer ministro en el último decreto que firmó antes de morir. En medio de las disputas de poder todo un país se pregunta quién mandó a una banda armada de "mercenarios" a matar a su presidente.

La investigación

Agentes de la Policía haitiana presentaron ante periodistas a los 15 "mercenarios" en la sede de la Dirección General del Poder Judicial, sentados sobre el piso, espalda contra la pared, muñecas atadas con esposas de plástico, varios con ropa polvorienta, uno con el torso desnudo, otro con la chomba desgarrada, un tercero con la cara hinchada.

Más tarde, un grupo de personas capturó a dos extranjeros y los entregó a una comisaría de Puerto Príncipe. Los individuos, luego identificados como los sospechosos estadounidenses, fueron golpeados y uno de ellos estaba ensangrentado a su llegada a la comisaría, según constató un periodista de la agencia EFE. Las personas que atraparon a los extranjeros también entregaron a la Policía dos cargadores de fusil, una sierra y otros objetos. Mathias Pierre, ministro encargado de asuntos electorales,  indicó al matutino The Washington Post que uno de los detenidos estadounidenses es James Solages, un ciudadano del sur de Florida. 

Charles, el jefe policial, informó que se recuperaron las armas y materiales utilizados por los atacantes. "Cinco autos fueron recuperados. Lamentablemente la gente incendió tres", agregó, refiriéndose a los civiles que siguen de cerca a los policías durante los allanamientos. "Tenemos a los autores físicos (del magnicidio) y buscamos a los intelectuales", aseguró Charles en una declaración brindada junto al primer ministro Joseph sobre los avances en la investigación.

La cifra de muertos en el asalto al palacio presidencial generó distintas informaciones. El jefe policial Charles primero dijo que cuatro atacantes fueron abatidos, tres de ellos extranjeros, y luego redujo esa cifra a los tres colombianos. Sin embargo, medios como el británico The Guardian y el alemán Deutsche Welle, citando  fuentes policiales,  indicaron que las fuerzas de seguridad haitianas mataron a siete sospechosos tras el ataque al presidente. 

La fiscalía de Puerto Príncipe llamó a declarar a los guardaespaldas de Moïse el 13 y 14 de julio anunció el jueves el fiscal jefe de la capital de Haití. "Si eres responsable de la seguridad del presidente, ¿dónde estabas? ¿Qué hiciste para evitarle este destino al presidente?", se preguntó Me Bed-Ford Claude, comisario del gobierno de Puerto Príncipe.

Joseph pidió a la población que se moviliza para buscar a los sospechosos “que sea inteligente” y que los entregue a las autoridades. "Debemos conocer los motivos que llevaron a estos hombres a entrar a la casa del presidente para asesinarlo", dijo el premier interino, que también llamó a la ciudadanía a “regresar a casa” y mantener la calma. "Las Fuerzas Armadas y la Policía tienen el control. Es necesario evitar los problemas. No dejen que nadie nos lleve a una situación confusa", recalcó. El primer ministro además informó que la condición de salud de la primera dama, Martine Moïse sigue “estable” y está hospitalizada en Estados Unidos luego de haber resultado herida durante el ataque.

Pedido a la ONU

Haití pidió apoyo internacional en la investigación del asesinato y también en materia de seguridad. Tras una reunión a puerta cerrada del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas convocada de urgencia para abordar la crisis, Helen La Lime, enviada especial de la ONU en Haití, informó sobre el pedido del gobierno haitiano y pidió más información al gobierno caribeño. "Es importante que estas solicitudes se tomen en serio. Nosotros (la misión política de Naciones Unidas en Haití) estamos ciertamente preparados con los expertos que tenemos para asistir en esta investigación", dijo La Lime por videoconferencia. "Haití tiene que especificar exactamente qué es lo que busca y, mientras tanto, tenemos que seguir usando la asistencia técnica de seguridad que tenemos sobre el terreno", señaló.

EE.UU. ofrece ayuda

Desde la Casa Blanca aseguraron que quieren ayudar en la investigación del magnicidio en Haití pero que todavía nno recibieron petición de asistencia por parte del país caribeño. "Nuestro mensaje al pueblo de Haití es que estamos con ellos, y queremos proporcionarles asistencia", dijo la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, quien evitó respaldar de forma explícita a Joseph, cuyo cargo actualmente disputa el político Ariel Henry. Sinembargo el portavoz del Departamento de Estado, Ned Price afirmó que Washington ve a Joseph como el primer ministro de Haití. "Él (Claude Joseph) era el titular que estaba en ese cargo, él estaba ejerciendo como primer ministro antes del asesinato del presidente Moïse y nosotros seguiremos trabajando con Claude Joseph como tal", dijo Price durante una rueda de prensa. También exhortó a Joseph a llamar a elecciones presidenciales y legislativas en la fecha prevista, el próximo 26 de septiembre. Desde este miércoles, Joseph encabezó dos intervenciones del Gobierno ante la prensa y también se encargó de hablar con representantes de la comunidad internacional, entre ellos el secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken.

Puja de poder

Desde la ONU reconocen a Joseph como primer ministro hasta que se celebren las próximas elecciones. Este jueves la representante de Naciones Unidas para Haití, Helen La Lime afirmó que Joseph “es el primer ministro” y que, según la interpretación de la Constitución que él le trasladó, le corresponde a su Gobierno encabezar el país y llevarlo a la celebración de comicios para elegir a un nuevo presidente. Por otra parte, La Lime reconoció que existen “ciertas tensiones” y diferentes interpretaciones de la constitución y pidió un diálogo político.

En cambio el delfín de Moïse, Ariel Henry, dice que el primer ministro es él, pero coincide en la necesidad de un acuerdo político. "Soy el primer ministro designado, Claude era un primer ministro interino que asumió el cargo de ministro de Asuntos Exteriores. Creo que tenemos que hablar entre nosotros. Se suponía que Claude iba a quedarse en el Gobierno que yo iba a formar", se quejó Ariel Henry anoche en una entrevista con el diario Le Nouvelliste. Moïse había nombrado a Henry como primer ministro en el último decreto que firmó antes de morir. "Tendrá que formar un Gobierno de apertura que incluya las fuerzas vivas de la Nación, resolver el flagrante problema de la inseguridad y acompañar al CEP (autoridad electoral) en la conducción de las elecciones generales y el referéndum.”, escribió Moïse el pasado lunes en su cuenta de Twitter.

Henry contó que estaba "eligiendo a los miembros de mi gabinete" y destacó que estaba muy avanzado en la formación del Gobierno. “Necesito continuar, pero en el contexto actual creo que hay una oportunidad de diálogo para llegar a un acuerdo que nos permita ir a un mejor clima en las elecciones y tener un Gobierno que también pueda crear ese clima”, aseguró. Además, afirmó que no quería "echar leña al fuego" y pidió "evitarlo en lo posible mientras el país está encendido". 

Estado de sitio

Joseph impuso el estado de sitio por al menos 15 días y además decretó luto nacional por dos semanas. Joseph pidió a la ciudadanía permanecer en sus hogares mientras que los pequeños comercios, estaciones de servicio, bancos, tiendas también cerraron sus puertas. Este jueves, el premier informó que reabrirá el aeropuerto Toussaint Louverture de Puerto Príncipe, que había sido clausurado el miércoles, horas después del magnicidio, y desde entonces sólo permitieron operar vuelos diplomáticos y humanitarios. La frontera con República Dominicana fue cerrada y Bahamas informó que reforzará los controles de seguridad en sus fronteras y además indicó que clausurará su embajada en Haití.

Henry aclaró que no está de acuerdo con el estado de emergencia impuesto por Joseph: "No creo que estemos en una situación que requiera un estado de sitio. Creo que es un poco apresurado,"señaló. La oposición haitiana reclamaba la salida del poder de Moïse con el argumento de que su mandato había concluido el pasado siete de febrero, mientras que el presidente insistía en febrero de 2022 como término de su período de Gobierno. El mandatario no convocó a elecciones desde que llegó al poder en 2017. Acusado de inacción ante la crisis y enfrentado a buena parte de la sociedad civil, Moïse gobernaba el país de 11 millones de habitantes principalmente por decreto.


 El mandatario fue acribillado con armas de grueso calibre

Asesinato en Haití: el informe forense reveló que el presidente Jovenel Moïse recibió doce impactos de bala

"Lo encontramos acostado boca arriba, pantalón azul, camisa blanca manchada de sangre, boca abierta, ojo izquierdo perforado", relató el juez de paz a cargo del informe, Carl Henry Destin. 

09 de julio de 2021

El informe forense realizado sobre el cuerpo de Jovenel Moïse reveló que el presidente de Haití recibió doce impactos de bala en el ataque perpetrado por una banda fuertemente armada este miércoles. El juez de paz a cargo del informe, Carl Henry Destin, dijo al diario Le Nouvelliste que el cadáver de Moïse tenía doce orificios realizados con armas de gran calibre y de nueve milímetros. La policía haitiana abatió a al menos cuatro personas que supuestamente integraban el comando que acribilló a balazos al presidente en su casa .

"Lo encontramos acostado boca arriba, pantalón azul, camisa blanca manchada de sangre, boca abierta, ojo izquierdo perforado. Vimos un agujero de bala en la frente, uno en cada pezón, tres en la cadera, uno en el abdomen", relató Destin. El responsable de levantar el cuerpo dijo que, aparte de Moïse, la única persona que resultó herida durante el tiroteo fue su mujer Martine, quien está hospitalizada en Miami en condiciones estables pero críticas. 

La hija de la pareja estaba en la misma residencia que sus padres al momento del ataque, pero consiguió esconderse en la habitación de su hermano, quien también resultó ileso. En tanto el personal de servicio fue atado por los miembros del comando armado, que según autoridades haitianas habría gritado "Operación DEA" (la agencia antidrogas de Estados Unidos) al momento de ingresar violentamente a la propiedad.

"Se encontraron además muchos casquillos de cartuchos de 5,56 y 7,62 milímetros entre la puerta de entrada y el interior de la residencia", agregó el juez Destin, quien aseguró que el escritorio y la habitación de Moïse fueron "saqueados" por los asaltantes, que irrumpieron en el hogar del mandatario fuertemente armados en la madrugada del miércoles.

"Tenemos hombres con gruesas armas que desembarcaron en un territorio que no es suyo, no son haitianos aunque es cierto que hay haitianos con ellos (...), son extranjeros que hablan inglés y español que entraron en la casa de un presidente electo, no había hecho nada para merecer esa suerte", dijo al respecto el ministro de Comunicación, Pradel Henriquez. 

La búsqueda de los asesinos de Moïse se aceleraba el jueves en Puerto Príncipe, capital de un país al borde del caos. Comercios, bancos y estaciones de servicio cerraron sus puertas en una ciudad en tensión.

Pedido de ayuda internacional

La enviada de la ONU en Haití, Helen La Lime, aseguró que el país caribeño pidió apoyo internacional para investigar el asesinato de Moïse y también en materia de seguridad. . "Es importante que estas solicitudes se tomen en serio. Nosotros (la misión política de Naciones Unidas en Haití) estamos ciertamente preparados con los expertos que tenemos para asistir en esta investigación", dijo La Lime por videoconferencia. "Haití tiene que especificar exactamente qué es lo que busca y, mientras tanto, tenemos que seguir usando la asistencia técnica de seguridad que tenemos sobre el terreno",  planteó La Lime  en la reunión de urgencia del Consejo de Seguridad.

Naciones Unidas puso fin en 2019 a sus misiones de paz en Haití tras quince años de presencia ininterrumpida, aunque mantiene allí una misión política que sigue apoyando a las instituciones del país. Con miles de cascos azules, muchos de ellos latinoamericanos, la ONU buscó estabilizar el país, pero la situación política continuó siendo incontrolable y la pobreza generalizada.

Oferta de EE.UU. 

Desde la Casa Blanca aseguraron que quieren ayudar en la investigación del magnicidio en Haití pero que todavía nno recibieron petición de asistencia por parte del país caribeño. "Nuestro mensaje al pueblo de Haití es que estamos con ellos, y queremos proporcionarles asistencia", dijo la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, quien evitó respaldar de forma explícita a Joseph, cuyo cargo actualmente disputa el político Ariel Henry. 

Sin embargo el portavoz del Departamento de Estado, Ned Price afirmó que Washington ve a Joseph como el primer ministro de Haití. "Él (Claude Joseph) era el titular que estaba en ese cargo, él estaba ejerciendo como primer ministro antes del asesinato del presidente Moïse y nosotros seguiremos trabajando con Claude Joseph como tal", dijo Price durante una rueda de prensa. También exhortó a Joseph a llamar a elecciones presidenciales y legislativas en la fecha prevista, el próximo 26 de septiembre. 

Desde este miércoles, Joseph encabezó dos intervenciones del Gobierno ante la prensa y también se encargó de hablar con representantes de la comunidad internacional, entre ellos el secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken. “El jefe de Gobierno se compromete a dialogar con los líderes de la oposición y otros actores para apaciguar el clima sociopolítico y para facilitar la realización de elecciones inclusivas y creíbles según el calendario establecido por el Consejo Electoral Provisional”, escribió Joseph en un comunicado.

 Henry había  sido nombrado primer ministro el lunes en el último decreto que firmó el presidente haitiano antes de su trágica muerte.

08 de julio de 2021

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Desfile militar en la Plaza de Tiananmen, en Pekín, el 1º de octubre de 2009.Foto Ap

oby Warrick, de The Washington Post (WP), difunde que los especialistas de EU afirman que “China construye más de 100 nuevos silos de misiles (https://wapo.st/3dHA0Gp)”.

Los investigadores del Centro de Estudios de No-Proliferación James Martin exhibieron imágenes de un satélite comercial de la empresa Planet. Los supuestos silos, depósitos subterráneos de misiles, se encuentran en un desierto cercano a la ciudad noroccidental de Yumen ("Puerta de Jade") –con 170 mil habitantes, eslabón de la antigua Ruta de la Seda, en la provincia Gansu (27 millones de habitantes) en el noroeste– y "representarían un giro histórico de China".

WP le da mucho juego a Jeffrey Lewis –director del Programa de No-Proliferación en Asia Oriental en el Instituto Middlebury de Estudios Internacionales– experto en el arsenal nuclear de China, quien describe de "increíble" la escala de la acelerada construcción de silos que pudieran alcanzar hasta 145, si se toma en cuenta su edificación en otras regiones: “Creemos que China expande sus fuerzas nucleares en parte para mantener una disuasión ( deterrence) que pueda sobrevivir al primer (sic) ataque de EU con números suficientes para derrotar las defensas de misiles de EU”.

El polémico Lewis comentó que los silos están probablemente destinados para el programa chino de misiles balísticos intercontinentales (ICBM, por sus siglas en inglés) conocido como "DF-41" que puede transportar múltiples ojivas y alcanzar objetivos a 14 mil 967 kilómetros, que pondrían EU a su alcance. La distancia de Yumen a Silicon Valley es de 10 mil 496 kilómetros y con Washington es de 11 mil 181.

Según WP, "los funcionarios chinos se quejan que su disuasión nuclear ha perdido credibilidad debido a los programas de modernización nuclear en Rusia y EU", por lo que "Pekín ha resistido los llamados para unirse a nuevas charlas de control de armas porque teme que los nuevos límites consagrarían para siempre su estatus como potencia nuclear de segundo rango frente a Washington y Moscú" cuando el "Pentágono anunció planes para la extensiva modernización de sus armas nucleares en las próximas dos décadas".

Lewis comete un grave error de juicio al confundir los misiles basados en "combustible solido" –que pueden ser disparados en pocos minutos– con los "misiles de combustible líquido" –que requieren de mayor preparación para su rellenado antes de su lanzamiento–.

EU detenta alrededor de 450 silos donde se encuentran sus ICBM bautizados como Minuteman (https://bit.ly/3dExQHl).

El Boletín de los Científicos Atómicos calcula que China detentaba 372 bombas nucleares en 2020 (https://bit.ly/3AvAHfB). Se detecta que su mayor número es basado en tierra (280), de carácter más defensivo que su mínima dotación ofensiva de su fuerza aérea (20) y de sus submarinos (72).

En dos sendos artículos, Global Times, portavoz oficioso del Partido Comunista Chino arremetió contra el "amateurismo" del "investigador" Lewis. Hu Xijin, editor jefe de Global Times, se mofa de Lewis, quien ignora que el arsenal nuclear chino DF-41 "se basa en combustible sólido" para los ICBM "móviles", que no requieren ser colocados "dentro de un silo" (https://bit.ly/2TCCmQ3). Hu pontifica al seudoexperto Lewis: "Los silos son muy importantes. Pueden almacenar combustible liquido (sic) de alto impulso para los ICBM y transportar ojivas nucleares de alto rendimiento." Agrega que los "silos son parte importante del poder nuclear de las superpotencias" cuando muchas veces los “silos reales son con frecuencia construidos al mismo tiempo que los silos de señuelo ( decoy silos)”. Hu juzga que la "distribución presente de silos es el mayor secreto de las potencias nucleares".

Un editorial del Global Times sentencia que la “edificación de la disuasión nuclear de China no puede estar supeditada a EU (https://bit.ly/3qJOxqt)” y confirma que la "situación de seguridad de China ha cambiado velozmente" ya que "EU tiene la ambición estratégica de someter a China".

¿Quién frenará la carrera armamentista nuclear?

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