Para Bachelet, los ataques de Israel a Gaza podrían ser "crímenes de guerra"

"Las acciones de una de las partes no eximen a la otra de sus obligaciones"

El Consejo de Derechos Humanos de la ONU advirtió que los recientes ataques de misiles israelíes en la franja de Gaza, que causaron al menos 242 muertos y 74 mil desplazados podrían constituir “crímenes de guerra”.

Así lo afirmó titular de ese organismo, Michelle Bachelet, quien señaló que esos ataques "siembran dudas sobre el cumplimiento israelí de los principios de distinción y proporcionalidad en la ley humanitaria internacional".

Si se demuestra que esos hechos fueron indiscriminados y desproporcionados, "podrían constituir crímenes de guerra", puntualizó la alta comisionada durante una sesión especial de ese organismo, que debatió acerca de la reciente escalada del conflicto palestino-israelí.

Los hechos a los que se refirió Bachelet fueron las respuestas del ejército israelí a los ataques lanzados por Hamas y otros grupos armados palestinos contra territorio israelí, que causaron al menos 10 muertos. Precisamente, la respuesta a esto fue una serie de misiles a gran escala que destruyeron viviendas, oficinas de organizaciones humanitarias, centros médicos y medios de comunicación.

"Pese a que Israel defiende (sostiene) que muchos de esos edificios acogían grupos armados o eran utilizados con propósitos militares, no hemos visto evidencias en este sentido", indicó la expresidenta chilena.

La alta comisionada matizó, además, que los ataques de Hamas también son "una violación de la ley internacional” por “ubicar recursos militares en zonas civiles densamente pobladas o atacar desde ellas". No obstante, aclaró que "las acciones de una de las partes no eximen a la otra de sus obligaciones".

Bachelet también comparó la situación de los civiles en Israel y Palestina. Dijo que mientras los ciudadanos israelíes "disponen de la Cúpula de Hierro y fuerzas militares profesionales para defenderlos”, los palestinos “no tienen protección alguna ante ataques aéreos contra una de las zonas más densamente pobladas del mundo".

Además, "no tienen lugar al que escapar debido al bloqueo por tierra, mar y aire implementado en los últimos 14 años" por Tel Aviv, agregó.

En tanto, el relator de la ONU para los derechos humanos en el territorio palestino, Michael Lynk, agregó que los palestinos de Gaza "viven en una desesperada situación que Naciones Unidas ha calificado de insostenible e invivible, una forma de castigo colectivo".

También denunció que los desalojos de palestinos en Jerusalén Este, uno de los desencadenantes del reciente conflicto, forma parte del plan israelí de aumentar los asentamientos ilegales con el fin de establecer un reclamo ilegal de soberanía, pese a las repetidas peticiones de la ONU para detener esa práctica.

Lynk reiteró su petición, emitida recientemente junto a otros responsables de derechos humanos de Naciones Unidas: que los recientes incidentes en Gaza y Cisjordania sean investigados por la Corte Penal Internacional.

Bachelet dio por su parte la bienvenida al alto el fuego alcanzado entre palestinos e israelíes el 21 de mayo, aunque subrayó que "mientras los problemas de raíz de esta violencia no sean enfrentados, será cuestión de tiempo que una nueva oleada de enfrentamientos comience".

"Debe haber un genuino e inclusivo proceso de paz que afronte esos problemas de raíz y acabe con la ocupación", concluyó.

27 de mayo de 2021

Publicado enInternacional
Lasso asumió la presidencia y reforzó el giro a la derecha en Ecuador

Prometió un "gobierno del encuentro" y proclamó el "fin de los caudillismos"

El exbanquero recibirá el país de su aliado, el saliente Lenín Moreno, en medio de una severa crisis económica que se extendió al nivel social y sanitario a causa del coronavirus. 

 

El exbanquero Guillermo Lasso asumió la presidencia de Ecuador en un acto celebrado en el Palacio Legislativo de Quito, con fuertes críticas al correísmo y proclamando el fin de la "era de los caudillos". Lasso recibirá el país de su aliado, el saliente Lenín Moreno, en medio de una severa crisis económica que se extendió al nivel social y sanitario a causa del coronavirus. Para su gestión de cuatro años promete un "gobierno del encuentro" y una promocionada "lucha contra la corrupción", premisas características de los gobiernos de derecha en la región. Sin embargo, el escenario no es muy esperanzador: Lasso ya rompió la principal alianza que lo llevó al poder, el Congreso está dividido y la deuda externa a pagar entre 2021 y 2025 supera los 40 mil millones de dólares.

La presencia de mandatarios en el acto de asunción fue bastante austera. Lasso juró ante la mirada de los presidentes de Brasil, Jair Bolsonaro; República Dominicana, Luis Abinader; y Haití, Jovenel Moise. Lo acompañaron además el vicepresidente de Paraguay, Hugo Velázquez, y el rey de España, Felipe VI. En tanto, la delegación del gobierno de Estados Unidos estuvo liderada por su embajadora ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield. Los presidentes de Colombia, Iván Duque; de Chile, Sebastián Piñera; y de Uruguay, Luis Lacalle Pou, cancelaron a último momento sus viajes. El gobierno argentino estuvo representado por una comitiva encabezada por el canciller Felipe Solá. A la toma de posesión de Lasso también asistieron fieles exponentes de la derecha iberoamericana como los exmandatarios José María Aznar de España; Álvaro Uribe de Colombia; y el opositor venezolano Leopoldo López.

"Nuestros gobernantes nos han fallado, traicionaron a nuestros principios fundacionales", remarcó Lasso desde la sede de la Asamblea Nacional, vestido sobriamente con un traje oscuro y corbata azul claro. "Todo eso termina este 24 de mayo, termina la era de los caudillos", sostuvo el flamante presidente.

En su discurso de asunción, Lasso hizo referencia a un país "que ha deslumbrado por su incapacidad para hacer frente a la pandemia", en una inusual crítica al presidente saliente y aliado luego de traicionar al correísmo, Lenín Moreno.  "Gobernaremos para todos. Esto significa no gobernar a favor de un sector privilegiado, pero tampoco en contra de nadie", prometió quien estuvo al frente del feriado bancario y el corralito previo a la dolarización de Ecuador en 1999.

"Los principales desafíos de Ecuador son los que todo país tiene o mejor dicho, a los que todo pueblo aspira: democracia, paz, desarrollo social y económico, trabajo. La pregunta es si este gobierno con un proyecto neoliberal puede satisfacer esas aspiraciones. Creo que se viene una situación más grave en términos de crisis social para el pueblo ecuatoriano, eso fue el gobierno de Lenín Moreno consolidado por Lasso, porque los dos gobernaron”, destacó en diálogo con PáginaI12 el director del Centro Andino de Estudios Estratégicos, Mario Ramos.

"El modelo empresarial-neoliberal que siguió Lenín Moreno, que revivió porque regía en los años 80 y 90 en Ecuador, agravó no solo las condiciones de vida y trabajo de una amplia población, sino la misma economía porque no se articuló un tipo de políticas que incluso permitan el fomento privado. Los dineros salieron fuera del país para esconderse en paraísos fiscales y no existieron inversiones en Ecuador", planteó en el mismo sentido el historiador Juan Paz y Miño. Para paliar las dificultades económicas del país, Moreno recurrió a un alto endeudamiento con organismos multilaterales, entre ellos el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El pasivo total escaló hasta el 63 por ciento del PBI en diciembre pasado (61.300 millones de dólares). En ese contexto Lasso nombró a Simón Cueva, economista y exrepresentante del FMI en Bolivia, como nuevo ministro de Economía y Finanzas. Toda una declaración de principios. "Cueva dijo días atrás que quien gane más de 500 dólares en el precario Ecuador de estos momentos es casi concebido como un millonario y que por lo tanto habría que explorar miradas tributarias e impositivas. Me parece que está reproduciendo la catástrofe de las manifestaciones colombianas", destacó en ese sentido Jorge Vicente Paladines, profesor de la Universidad Central del Ecuador.

En su extenso discurso Lasso mencionó además que uno de los retos más importantes que tendrá en los primeros 100 días de su gobierno será el de vacunar contra la covid-19 a nueve millones de habitantes, aunque reconoció que ese esfuerzo demandará un gran esfuerzo logístico. "Vacunaremos sin descanso porque el virus no descansa", sostuvo el mandatario y destacó que "el país tiene que movilizarse" para cumplir el objetivo. A cargo de esa travesía quedará la flamante ministra de Salud, Ximena Garzón.

"¿Bajo qué política va a aplicar el gobierno del banquero Lasso el plan de vacunación: una política de castas privilegiada, como ocurrió durante el gobierno de Lenín Moreno con el caso de la vacunas vip, o una mirada social que cumpla con las expectativas de los grupos verdaderamente vulnerables frente a la pandemia?", se preguntó al respecto Paladines.

El presidente electo anunció además que al frente del ministerio de Energía y Minería estará Roberto Salas, empresario de un conglomerado agroindustrial e inmobiliario privado sin experiencia en el sector petrolero. Las exportaciones de petróleo son una fuente clave de ingresos para un país con serios problemas de liquidez. Lasso anticipó que su administración apostará por duplicar la producción petrolera, impulsará la minería y ofrecerá a la iniciativa privada varias áreas estatales.

Lasso también anticipó este lunes que en el tiempo más corto posible Ecuador intentará formar parte de la Alianza del Pacífico, una iniciativa de integración regional formada por Chile, Colombia, Perú y México. Además será importante la relación con su principal socio comercial, Estados Unidos. Con ese fin, el flamante presidente nombró como canciller al diplomático Mauricio Montalvo, quien estuvo al frente de la embajada ecuatoriana en Australia hasta el 10 de mayo.

"La política exterior del gobierno será completamente entreguista y anti-soberana. Su primer viaje al exterior, como es de conocimiento público, fue visitar a Iván Duque en Colombia. Asombró una declaración en la que justificó el bombardeo de Angostura, cuando los colombianos atacaron territorio ecuatoriano. Entonces, si un presidente no defiende la soberanía de un país, ¿qué podemos esperar de la política exterior de Lasso?", cuestionó Ramos.

Otros de los desafíos no menores que aguardan al mandatario de derecha será traducir sus proyectos de ley en acuerdos legislativos, dada su escasa representación parlamentaria de doce escaños de los 137 que componen la Asamblea Nacional, lo que le obligará a negociar permanentemente. Con las fuerzas dispersas y sin mayoría absoluta en el Congreso, su movimiento Creando Oportunidades (CREO) debió aliarse con distintos sectores para lograr un frente que asumió el control del Legislativo excluyendo al correísmo.

El sábado pasado, después de tres intentos fallidos para elegir al nuevo titular del Congreso y de romperse el acuerdo entre CREO y el Partido Social Cristiano (PSC), la alianza con la que Lasso ganó el ballottage presidencial hace solo un mes, la Asamblea Nacional eligió a la legisladora Guadalupe Llori, de Pachakutik (PK), como su nueva presidenta. "Lo que hizo Yaku Pérez en el encuentro que tuvo con Guillermo Lasso cuando se dio ese posible conteo de votos en pleno proceso electoral fue un acercamiento entre ambos que tiene que ver con agendas políticas claras. Pachakutik es un movimiento que con su silencio terminó apoyando a Lasso", planteó Paladines en ese sentido.

Habrá que ver además que ocurre con el correísmo, que a través de UNES es la mayor fuerza política de la Asamblea Nacional con 49 escaños. Aunque no alcanza la mayoría de votos, su lugar será decisivo en votaciones trascendentales. En ese punto Ramos fue categórico. "El correísmo debe oponerse al proyecto neoliberal, y a veces tengo dudas de que prioricen ese objetivo. Como movimiento político la Revolucion Ciudadana debe renovarse y reorganizarse para ir adquiriendo mayores capacidades políticas", aseguró el director del Centro Andino de Estudios Estratégicos.

 

Por Guido Vassallo

24 de mayo de 2021

Publicado enInternacional
Martes, 25 Mayo 2021 06:00

Ayer, hoy y mañana

Viola Ford Fletcher, la sobreviviente de mayor edad de la masacre racial de Tulsa, perpetrada en 1921, testificó hace unos días ante el Subcomité de Derechos y Libertades Civiles, en Washington.“He vivido esta matanza cada día. Nuestro país pudo haber olvidado esta historia, pero yo no puedo”. Las víctimas aún esperan una reparación. Foto Afp

George Orwell escribió: "Quien controla el pasado, controla el futuro. Quien controla el presente, controla el pasado".

La amnesia histórica, necesaria para controlar el pasado y el presente por las cúpulas, se desarrolla de manera constante con la ayuda de grandes expertos en esa relativamente nueva profesión llamada "comunicaciones", junto con los expertos de esa ya más vieja profesión llamada relaciones públicas combinada con la mercadotecnia; todo lo que Chomsky bautizó como la "manufactura del consenso".

Los que luchan contra esa amnesia rescatan una narrativa que incluye las rebeliones contra ese consenso impuesto, o sea, que hacen el recuerdo en algo peligroso y todos los días se puede atestiguar este conflicto sobre y entre el ayer, el hoy y el mañana.

Por ejemplo, en Texas, hay una serie de proyectos de ley estatales que buscan nada menos que modificar y hasta evadir las referencias a la esclavitud, la violencia y discriminación antimexicana en los libros de texto y guías de enseñanza de la historia de ese estado, el cual fue fundado por esclavistas, en medio de una persecución a mexicanos y una guerra contra México. No se sabe cuántos de los promotores de estas iniciativas han leído la frase de Orwell, pero ante la realidad de que los latinos pronto serán mayoría en Texas, saben que tienen que controlar el pasado para mantener el control del futuro.

Dentro de esto, ya se han aprobado 450 millones de dólares para la remodelación del monumento de El Álamo –sitio emblemático de la historia texana y estadunidense– pero los trabajos no han podido avanzar por la disputa de cuánto incluir sobre el tema de la esclavitud y la historia indígena del sitio en las exhibiciones.

Texas no es el único estado que busca controlar el pasado para controlar el presente: hay iniciativas parecidas en una docena de estados gobernados por republicanos que buscan censurar la educación sobre el papel de la esclavitud y del racismo hasta hoy día.

Por otro lado: hace un siglo, el primero de junio de 1921, fecha olvidada en los libros de texto e historia oficiales, en Tulsa, Oklahoma, una horda de blancos destruyó una colonia afroestadunidense, mató a unas 300 personas, dejó más de mil hogares destruidos e incendió unas 23 iglesias, en lo que se conoce como la masacre racial de Tulsa. Esta semana, tres sobrevivientes –una de 107 años de edad, otro de 106 y uno de 100– se presentaron ante el Congreso para contar sus memorias y, como parte de un proceso, buscando reparaciones por el crimen. Viola Ford Fletcher, de 107, recordó ver a los hombres negros balaceados y los gritos en las calles cuando tenía siete años, y concluyó: "he vivido esta masacre cada día. Nuestro país pudo haber olvidado esta historia, pero yo no puedo". O sea, el olvido es crimen.

Y pensando en ayer, hoy y mañana: Bob Dylan cumplió 80 años la semana pasada ( https://www.jornada.com.mx/2021/05/ 22/cultura/a12n1dis). Además de todo lo que se puede decir del cantautor, la ruta sonora de Dylan es indispensable para entender el viaje entre el ayer (reciente) y hoy en Estados Unidos. Sus versos ya no son sólo de él, sino del pueblo (que, por cierto, se los había regalado para empezar), son parte del vocabulario estadunidense popular que ya transciende generaciones. Se cantan por un coro infinito de estadunidenses; niños en escuelas, viejos en reuniones con los que fueron jóvenes, con quien primero vivieron esas canciones, jóvenes que no saben que están cantando con viejos, versos con los cuales se suman a la lucha, se consuelan, se enamoran y desenamoran.

Son un autorretrato esencial, y de lo mejor, de este país, parte clave de la memoria colectiva, y que pueden romper el control sobre el pasado y el futuro si es que se cantan bien durante el presente.

Bob Dylan and The Band. Forever Young. https://open.spotify.com/track/5S6wwhjh S8jt68st9x7D3R?si=c4773468b2c14561

Flogging Molly. Times They are a Changing (por Dylan) https://open.spotify.com/track/ 57kHJ3wBv5RaFYt4jYmMXO?si=c5bd7ce726db440b

Publicado enInternacional
Lunes, 24 Mayo 2021 05:44

La agricultura, rehén de gigantes

La agricultura, rehén de gigantes

Los gigantes tecnológicos de la comunicación se abalanzan sobre la agricultura y la alimentación. Su objetivo principal no es ofrecer asistencia a los millones de campesinos, sino integrarlos en una red numérica global controlada de forma centralizada. Para promover, cuando no obligar, la compra exclusiva de sus insumos, máquinas o servicios financieros.

Más que de una ficción futurista, se trata del anticipo de un drama alimentario mayor. Los gigantes tecnológicos de la comunicación y la distribución se abalanzan sobre la agricultura y la alimentación. Una incursión desastrosa para la pequeña producción y el mundo del trabajo rural.

Hace apenas algunos años la empresa japonesa Fujitsu, especializada en computadoras, tabletas táctiles y periféricos, inició un llamativo proyecto piloto: instaló en las afueras de Hanoi, Vietnam, una granja de alta tecnología más parecida a una fábrica que a una chacra tradicional (foto principal). Produce lechuga en estantes dispuestos verticalmente en un ambiente climatizado, completamente cerrado y manejado por computadoras centralizadas en Japón.

Las mismas están conectadas a una “nube” -infraestructura digital de almacenamiento de datos y servicios informáticos disponible a través de Internet-, que Fujitsu opera en sociedad con Aeon, uno de los más grandes comercios minoristas nipones en el rubro alimenticio. ¿Por qué destinar una cantidad tan grande de recursos y energía para la producción de unas pocas bandejas de lechuga sin mucho valor real en el mercado?

Esta granja es, al mismo tiempo, impresionante e incomprensible, señala la ONG GRAIN (“grano” o “semilla”, en francés) en un estudio al que hace referencia el cotidiano suizo Le Courrier en su edición del lunes 3 de mayo.

También a las afueras de Hanoi, Fujitsu desarrolla el proyecto piloto de otra unidad agrícola, aunque con un carácter diferente. Está ubicada en un terreno exterior, común y corriente, que no la distingue de las granjas vecinas. Sin embargo, su particularidad distintiva es que todos sus trabajadores usan teléfonos móviles inteligentes provistos por la compañía y sus movimientos son monitoreados. Las horas que trabajan, su productividad, los insumos que aplican, son cuidadosamente anotados y archivados en Japón, en la “nube” de la compañía. Fujitsu utiliza la tecnología digital más moderna para maximizar el rendimiento de la mano de obra.

En Silicon Valley, Estados Unidos, los cultivos verticales siguen siendo emprendimientos mimados. Desde 2014 han recibido 1800 millones de dólares de parte de grandes inversores en tecnología, como el fundador de Amazon, Jeff Bezos, y el SoftBank de Japón.

Paradójicamente, a pesar de los grandes caudales financieros que reciben, las granjas de alta tecnología que han construido estas empresas sólo ocupan, en todo el mundo, el equivalente de unas escasas 30 hectáreas de tierra, sostiene la ONG autora del informe. GRAIN es una pequeña organización internacional sin fines de lucro que apoya a campesinos y agricultores, así como a movimientos sociales de África, Asia y América Latina en sus luchas por lograr sistemas alimentarios basados en la biodiversidad y gerenciados comunitariamente. 

La cosecha de datos

En el universo de la tecnología digital, el poder se basa en los datos. Es decir, en la capacidad de recolectar y procesar cantidades masivas de información, lo que se denomina “Big Data”.

Como en otros sectores de la economía, las grandes corporaciones -ya sea compañías tecnológicas, proveedores de redes de comunicación, cadenas de comercio minorista, compañías productoras de alimentos, agronegocios o bancos- compiten por recolectar tantos datos como sea posible a partir de todos los puntos del sistema alimentario. Y obtener así ganancias monstruosas a partir del uso de esos mismos datos.

Alianzas, fusiones y compras realizadas entre corporaciones favorecen lo que GRAIN describe como “una captura corporativa mucho más profunda y completa de datos provenientes del sistema alimentario”.

Los principales actores son las compañías globales de tecnología, conocidos como los Gigantes Tecnológicos, o Big Tech.

Microsoft, por ejemplo, impulsa la plataforma Azure FarmBeats de agricultura digital, con un enorme sistema tecnológico que se centraliza en la “nube” de la compañía.

La plataforma está siendo diseñada para proporcionar a los agricultores información y análisis en tiempo real sobre las condiciones de suelos y agua, el crecimiento de sus cultivos, plagas y enfermedades, así como el pronóstico del tiempo y los cambios del clima que podrían enfrentar. El valor de esta información y de la asesoría correspondiente dependen del volumen y la calidad de los datos que Microsoft puede recolectar y analizar con sus algoritmos, razón por la cual se asoció con compañías líderes en el desarrollo de drones agrícolas y dispositivos con sensores. Y también con compañías que desarrollan tecnologías que pueden recibir y trabajar con la información que recopila FarmBeats -tractores de alta tecnología, drones, aplicadores de plaguicidas y otros dispositivos y máquinas conectadas a la “nube” de Azure.

La brecha digital

¿Qué relación tiene esta nueva tendencia inversionista con las realidades y necesidades de los 500 millones de establecimientos o fincas de campesinas y campesinos que producen gran parte de los alimentos del mundo?

Las aplicaciones de esta alta tecnología, como tractores sin conductor y drones regadores de pesticidas, no se dirigen, necesariamente, a beneficiar a estos grupos de pequeños productores. No se preocupan por brindarles consejos y asistencia técnica. El objetivo principal de las multinacionales que invierten en la agricultura digital es integrar a millones de campesinos en una amplia red numérica controlada de forma centralizada. Para promover, cuando no obligar, la compra exclusiva de sus productos, sean insumos, máquinas o servicios financieros.

Los Big Tech no van a ayudar a los pequeños agricultores a promover sus conocimientos, sus semillas autóctonas o su sabiduría propia con respecto a la cría de ganado. Por el contrario, promueven el conformismo y la disciplina financiera: los mini productores integrados a la red deben comprar a crédito los insumos promovidos; deben seguir los consejos del asistente virtual para tener derecho al costoso seguro de cosecha; deben vender la cosecha a la empresa a un precio no negociable; y se comprometen a aceptar como forma de pago la moneda digital que la gran transnacional les impone.

Por otra parte, argumenta GRAIN, el desarrollo de este tipo de agricultura digital va de la mano con la presencia también activa de esos Big Tech -cuando no monopólica y dominante- en la distribución de los alimentos y la venta al por menor. Buscan “reemplazar rápidamente a los pequeños comerciantes, vendedores ambulantes y otros actores locales”. Este mecanismo tiene como horizonte convertir “a los pequeños agricultores y vendedores minoristas de hoy en la mano de obra del futuro de las empresas de alta tecnología”.

La voracidad del lobo

Los actores más grandes en el ámbito de los agronegocios tienen aplicaciones que actualmente cubren millones de hectáreas de campos de cultivo. Y logran que los agricultores les proporcionen informaciones locales sobre sus prácticas a cambio de asesorías y descuentos en el costo de los productos que estas corporaciones prácticamente les obligan a utilizar.

La transnacional alemana Bayer, la más grande del mundo en semillas y pesticidas, reconoce que su aplicación ya se está usando en fincas -unidades productivas- que cubren más de 24 millones de hectáreas en Europa, Estados Unidos, Canadá, Brasil y Argentina.

La multinacional germana -al igual que las otras dedicadas a agronegocios-, debe arrendar de una de las compañías de los Gigantes Tecnológicos la infraestructura digital que necesita. En este caso se trata de Amazon Web Services (AWS), la plataforma de servicios en la “nube” más grande del mundo, por delante de Microsoft, Google y Alibaba. Amazon, que al igual que Microsoft desarrolla su propia plataforma de agricultura digital, puede utilizar los datos recolectados por Bayer y otras numerosas compañías que utilizan sus servicios en la “nube”. Por lo tanto, tiene una enorme ventaja sobre los otros competidores, no solo en términos de cantidad de datos a la que tiene acceso, sino también en términos de su capacidad para analizarlos y obtener así ganancias significativas de los mismos.

Microsoft desarrolló el proyecto Farm Beats y la Iniciativa Microsoft 4Afrika con AGRA (Alianza para la Revolución Verde) con el fin de desarrollar la agricultura digital en Kenia, Nigeria, Ruanda, Gana, Tanzania, Uganda, Malaui y Etiopía.

Amazon adquirió Whole Food por 16000 millones de dólares e invirtió más de 500 millones de dólares en el sector alimentario en India y Australia.

Apple, junto con Argwold, desarrollaron su reloj de precisión para utilizarlo en la agricultura de punta. Facebook invirtió en Reliance Jio, el operador de red móvil más grande de India. Google promueve junto con la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) el mapa de la tierra (Earth Map) el cual permite una recolección masiva de datos sobre clima, medio ambiente y agricultura.

Alibaba encabeza las fusiones de comercios minoristas de alimentos, que operan tanto a nivel presencial como por Internet, con una inversión de 12700 millones en ese rubro. E invierte otros 3600 millones para adquirir la cadena comercial minorista francesa Auchan.

En 2019, la multinacional química y agroalimentaria suiza Syngenta compró Cropio, una empresa de plataforma digital, para avanzar hacia la agricultura digital. Y en este universo de aceleradas fusiones y alianzas, se suman la multinacional alemana BASF -con la Xarvio y la Bosch-; así como las americanas CORTEVA -con Granular- y FMC Corp. que anunció el lanzamiento de Arc farm intelligence.

Alternativas posibles

Existen hoy un gran número de iniciativas que apuntan a romper la dependencia de los servicios digitales que los gigantes tecnológicos controlan y las corporaciones les imponen cada vez más a los pequeños productores rurales.

Por ejemplo, la “FarmHack”, una comunidad de agricultores a nivel mundial que desarrolla y adapta sus herramientas y comparte esta información de manera gratuita por Internet. Varias empresas creadas recientemente promueven nuevas formas, más equitativas, de intercambio de información surgidas de iniciativas colectivas y sin derechos excluyentes de propiedad intelectual. Lo hacen no sólo dentro de comunidades locales, sino también con pequeños productores/as que enfrentan condiciones similares -por ejemplo, técnicas de control de plagas en el mundo entero.

Durante la pandemia, en muchos lugares del planeta, los agricultores aprovecharon las redes sociales o herramientas de comercio electrónico a través de Internet para organizar mercados alternativos. En Karnataka, India, comenzaron a usar Twitter para publicar videos sobre su producción y establecer contactos directos con los compradores. Otros revivieron sistemas tradicionales de trueque para superar la falta de dinero en efectivo y para generar una oferta que permitiera responder a la demanda.

En el Brasil pandémico, a partir del cierre de los mercados al aire libre y la concentración de la distribución en los grandes supermercados -donde los pequeños agricultores no tienen acceso directo-, el Movimiento de Pequeños Agricultores y el Movimiento de Trabajadores Sin Tierra (MST) promovieron la venta sin intermediarios de productos agrícolas o la distribución gratuita de los mismos.

El tipo de agricultura y de alimentación sigue estando en el centro de un gran debate de la sociedad mundial, el cual seguirá intensificándose de cara a la Cumbre sobre los Sistemas Alimentarios convocada para el último trimestre del año por las Naciones Unidas. Los gigantes tecnológicos extienden sus tentáculos y tratan de devorar todo los que sea pequeña o mediana producción agrícola. Y en una relación de fuerzas desfavorable, los pequeños responden con organización, creatividad y propuestas alternativas de gran mérito. Dos visiones del campo, dos concepciones contradictorias sobre la Tierra, la vida y el derecho a alimentarse.

Por Sergio Ferrari | 24/05/2021

Publicado enEconomía
Domingo, 23 Mayo 2021 05:11

Los nuevos amos del mundo

Sancho R. Somalo Byron Maher

Fondos de inversión

Con la ayuda de los gobiernos y los bancos centrales, los grandes fondos de inversión se han lanzado a la conquista del mundo. Hoy, los megafondos controlan casi todos los sectores de la economía: desde la vivienda a la sanidad privada, desde la banca a la gran industria, desde las tecnológicas al negocio de la deuda. El inicio de la era de los megafondos obliga a revisar todo lo que creíamos saber sobre el poder corporativo y cómo se lucha contra él.

 

La crisis del 29 arruinó a cientos de miles de campesinos en Estados Unidos. Los bancos se quedaban con sus tierras. Los desahuciados, cuenta John Steinbeck en Las uvas de la ira, increpaban y tiraban piedras al tractor que aplastaba sus casas. “No somos nosotros, es el monstruo”, les decía el vecino que conducía el tractor. “El banco es algo más que hombres, créeme. Es el monstruo. Los hombres lo crearon, pero no lo pueden controlar”. 

Ya entonces era difícil saber dónde encontrar y, más aún, cómo luchar contra ese monstruo que “respira beneficios y se alimenta de los intereses del dinero”. 80 años después de la publicación de este libro, resulta aún más complicado saber a quién culpar, hacia dónde tirar la piedra. A golpe de crisis económica, el monstruo ha cambiado de cara y de forma. Y ha conseguido multiplicar su poder, aunque no ha variado su esencia, al menos según la definición de Steinbeck: el alimento del monstruo son los beneficios y “si no se le alimenta, muere”.

El control del sistema financiero y, desde hace unos años, de buena parte de la economía real ya no lo tienen los bancos, sino una compleja red interconectada de distintos fondos de inversión y gestoras de activos. Son los nuevos dueños del planeta. 

El investigador de la Universidad de las Islas Baleares Iván Murray define lo que ha pasado en la última década como una “auténtica revolución” en las dinámicas del capitalismo global. “Ya nada es lo que era”, dice a El Salto.

No solo ha cambiado el accionariado de las empresas y de los bancos. La era de los fondos de inversión ha trastocado la forma de hacer negocios, ha cambiado las relaciones laborales, la independencia de los Estados y hasta el concepto mismo de democracia. También ha cambiado la forma de luchar contra este renovado poder corporativo. El primer paso para enfrentarse a él es conocerlo.

Conozca a los amos

BlackRock, Vanguard, State Street, Fidelity, Blackstone, Capital Group o Cerberus son algunos de los nombres de estos fondos de inversión. Captan capitales de las pensiones privadas, de inversores particulares, de otros fondos o bancos de inversión, de fondos dependientes de los Estados, incluso de dinero negro del narcotráfico, el comercio de armas y otras actividades ilegales, e invierten en todo el mundo sin apenas límites ni controles. Hay muchos tipos y a los más voraces se los conoce popularmente como fondos buitre. Pero todos se rigen por una misma regla, simple y antigua: comprar barato y vender caro. Para recuperar la inversión y asegurar las tasas de beneficio prometidas a sus inversores harán lo que sea.

No dependen de los bancos centrales ni de los Estados, ni se someten a ninguna legislación internacional bancaria. Suelen operar desde paraísos fiscales para evadir el pago de impuestos, garantizar el anonimato de sus inversores y eludir cualquier tipo de supervisión pública. Son la banca en la sombra.

Tras la crisis de 2008, el crecimiento de estos fondos ha sido espectacular. BlackRock es hoy el fondo de inversión más grande del mundo y tiene nueve billones de dólares en activos, equivalente a siete veces el PIB español, el 10% del PIB mundial, el doble que el banco más grande del mundo. Si BlackRock fuese un país, sería la tercera potencia mundial, después de Estados Unidos y China.

Y eso solo contando con sus propios activos. BlackRock dispone de un software propio de análisis de riesgos llamado Aladdin basado en el big data y la inteligencia artificial. La empresa fundada en 1988 por Larry Fink no se ha quedado para sí misma el invento, y lo ha compartido con las entidades financieras dispuestas a pagar por él. Los activos de empresas gestionadas a través de Aladdin superan los 21,6 billones de dólares, el equivalente al PIB de toda la Unión Europea o de Estados Unidos. Las empresas y países —Japón entre ellos— que utilizan Aladdin preguntan al genio de la lámpara dónde invertir y BlackRock responde. 

La caída de Lehman Brothers en 2008 arrastró a bolsas y bancos de medio mundo. Sus activos no representaban ni una décima parte de los de BlackRock. La frase “demasiado grande para caer” se inventó cuando nada parecido a esto podía siquiera imaginarse.

BlackRock comparte el altar de los megafondos con Vanguard Group, que tiene activos por el valor del PIB español, y con State Street. Se las conoce como “las tres grandes”. Poseen cerca del 20% de las mayores empresas del Dow Jones y un porcentaje parecido en buena parte de las grandes bolsas del mundo. Su cercanía con el poder político les ha permitido saltarse todas las leyes antimonopolio y los controles que limitan la voracidad y la solvencia de otros instrumentos de inversión mucho más modestos.

La era de los grandes fondos de inversión ha trastocado todo, también la forma de hacer negocios, explica a El Salto Erika González, investigadora del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL): “La financiarización supone una vuelta de tuerca más: los fondos exigen rentabilidad en el menor plazo de tiempo y han hecho saltar por los aires cualquier tipo de límite y exprimen aún más las condiciones laborales, ambientales o sociales para obtener los beneficios”. 

La supremacía de los fondos de inversión en esta nueva era económica se sustenta en una gran paradoja: nunca el mundo de las finanzas había sido tan complejo y enrevesado y, a la vez, nunca había estado en tan pocas manos. 

Desde hace años, BlackRock es el principal accionista del Ibex35. No hay una sola gran empresa española en bolsa que no cuente con financiación de esta gestora. Controla entre el 3% y el 5% de 19 de ellas. 

No hay sector estratégico que no haya sido copado por los fondos de inversión. Que gire la rueda. Hablemos de vacunas. Los tres grandes fondos controlan el 20,16% de Pfizer, que ha conseguido triplicar su cotización gracias a la vacuna contra el covid-19. En Johnson&Johnson, las ‘tres grandes’ tienen el 21,23%. En AstraZeneca, BlackRock es el principal accionista con un 7,69%. En Moderna, cinco fondos controlan el 29,9%.

Que vuelva a girar la rueda. Toca hablar de la banca. Los tres grandes fondos de inversión controlan el 19,6% del accionariado de Goldman Sachs y una cifra equivalente de JPMorgan. Lo mismo ocurre con las entidades españolas: los bancos figuran como grandes accionistas de muchas multinacionales españolas, pero, a su vez, están controlados por estos mismos fondos de inversión. 

Probemos una última vez. La deuda. BlackRock vuelve a aparecer como uno de los principales acreedores de los países del Sur. En 2020 fue uno de los interlocutores más duros en la renegociación de la deuda argentina. Poco a poco, los fondos de inversión han ido desplazando a los tradicionales dueños de la deuda, los grandes bancos de inversión, y hoy se han convertido en el principal actor de este negocio especulativo tanto en el Sur como en Norte. 

No importa dónde se mire o hacia dónde gire la rueda: ya sea la sanidad privada o las residencias de mayores, la vivienda o las grandes tecnológicas, las energéticas o la industria química, las llamadas economías de plataforma o los medios de comunicación. No se puede escapar del poder de los fondos de inversión. 

Los megafondos de inversión controlan la industria armamentística. En España, tanto el BBVA como el Santander, entre las 100 entidades financieras de la banca armada, están también controlados por estos mismos fondos. / Infografía: Centre Delás

Cómo hemos llegado hasta aquí

La metamorfosis del sistema financiero fue impulsada por los gobiernos y bancos centrales de ambos lados del océano. Décadas de políticas neoliberales —explica Gónzález—, de liberalización, de privatizaciones y desregulación de la economía financiera, de eliminación de mecanismos de control, crearon las condiciones óptimas para la financiarización de la economía y el crecimiento del poder de los fondos. 

Pero fue la política económica de EE UU para salir de la crisis de 2008 la que terminó de abrir las puertas a la era de los megafondos. El Departamento del Tesoro realizó compras de bonos y acciones “que se estaban devaluando o que se devaluarían si no lo hacía”, explica Murray, por valor de más de tres billones de dólares hasta 2014. La política de expansión monetaria de la Reserva Federal se convirtió en una transferencia de dinero público y fresco hacia los fondos de inversión y las corporaciones “para que el casino financiero no se pare”, señala Murray. La estrategia fue copiada por el Banco Central Europeo (BCE): en marzo de 2015, lanzó su propio programa de expansión monetaria con la compra masiva de deuda pública y privada a razón de 60.000 millones de euros al mes.

La política de la Reserva Federal y el BCE aumentó “de forma espectacular” la capacidad de compra de esos fondos, argumenta Murray, una situación que aprovecharon para hacerse con acciones devaluadas en miles de empresas, gigantescos paquetes de vivienda de los bancos en bancarrota o con el control de la deuda de los países del Norte y del Sur.

“Si la década de los 2000 fue la de los ejecutivos del banco de inversión como JPMorgan o Goldman Sachs, la siguiente década fue la de los ejecutivos de los fondos de inversión”, apunta Murray. Había empezado la era de los megafondos.

La alfombra roja

En España, la entrada en la era de los megafondos no hubiera sido posible sin los esfuerzos de los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy. Para salir de la crisis, hicieron todo lo posible por resucitar el negocio de la vivienda con el flujo de capital de los fondos de inversión. Según cuenta a El Salto Manuel Gabarre, autor del libro Tocando fondo (Traficantes de Sueños, 2019), España se convirtió en los años posteriores a las quiebras bancarias en un paraíso para la especulación. “A los fondos de inversión se les puso la alfombra roja”, señala.

En 2009, el Gobierno del PSOE introdujo las socimis, sociedades anónimas de inversión en el mercado inmobiliario, una figura que, tras la reforma del PP en 2013, ahorraba a los fondos de inversión el pago del impuesto de sociedades y el 95% del impuesto de transmisiones. El PP también reformó la ley de alquileres para que los propietarios pudieran subir los precios y echar a los inquilinos a discreción cada tres años. Con estos regalos y unas rentabilidades difíciles de encontrar en otros lugares del mundo, las socimis se hicieron con una parte importante del mercado de la vivienda: las 90 socimis que hay actualmente en España controlan un patrimonio de 46.000 millones de euros, según el Banco de España. Entre sus principales accionistas tienen a los grandes fondos de inversión —BlackRock, Blackstone, Cerberus— y a bancos de inversión como Goldman Sachs, que se aprovecharon de la venta a precio de saldo de cientos de miles de viviendas por parte de bancos, cajas e instituciones públicas. No importó nada al “monstruo que se alimenta de beneficios” que en las viviendas que compraban hubiera gente dentro, familias que no podían pagar la hipoteca o afrontar en plena crisis aumentos de hasta el 300% en su alquiler.

Tras el estallido de la crisis, la demanda de viviendas en alquiler se multiplicó y los fondos coparon el mercado. Actualmente conforman la primera línea de los lobbies inmobiliarios que se enfrentan a la regulación de los alquileres. 

La sombra de los megafondos

Los fondos de inversión han conseguido una mayoría accionarial en buena parte de las compañías y comienzan a ser el principal tenedor de deuda alrededor del mundo. ¿Esto supone que mueven los hilos políticos de esas empresas y de la política económica de los Gobiernos y el mundo? ¿Actúan con una sola voz?

Existen muchos tipos de fondos de inversión. Sin ir más lejos, BlackRock y BlackStone tienen un origen compartido, significan prácticamente lo mismo —piedra negra—, pero tienen modelos de negocio diferentes. Blackstone es oportunista, cortoplacista, agresivo, una “plaga para las ciudades”, tal como lo definió el teórico marxista David Harvey, un fondo buitre que compra bienes devaluados y está dispuesto a cualquier cosa para que el retorno de la inversión sea el esperado. Tan rápido como llegan se van.

BlackRock, en cambio, trabaja a largo plazo. Sus fondos provienen sobre todo de las pensiones privadas de EE UU y, al igual que Vanguard, “tiene proyectos políticos de mayor calado, su vocación es llevar la batuta del capitalismo global”, explica Murray. No tiene grandes participaciones en empresas, dice este investigador, pero está presente en prácticamente todas las grandes compañías del mundo. “Eso es algo novedoso en la historia del capitalismo”, subraya. A partir de ahí, continúa Murray, “han dado el salto y han pasado a pilotar las políticas públicas y económicas”. Son tan estrechas las relaciones entre los fondos de inversión y los Estados que cada vez resulta más difícil saber dónde empieza uno y termina otro. Hasta hace unos meses la persona con más poder económico del planeta, el secretario del Departamento del Tesoro de EE UU, era Steven Mnuchin, un millonario afín a Donald Trump que había hecho una fortuna en Goldman Sachs y, luego, en diversos fondos de inversión. El secretario del Tesoro entre 2003 y 2006, John W. Snow, es actualmente presidente de Cerberus que tiene 23.000 viviendas en venta en España.

No solo los republicanos dan la llave del tesoro a los megafondos. La trayectoria del demócrata Brian Deese es un buen ejemplo de puertas giratorias en ambos sentidos: sirvió a Barack Obama como asesor, BlackRock vio algo en él y lo contrató como ejecutivo de inversiones. Ahora, con la llegada de Biden, preside el Consejo Económico Nacional. 

Las puertas giratorias entre las más altas instituciones financieras y los negocios especulativos son la regla. Pero no son la única forma que tienen los megafondos de influir en la política. Uno de los secretos del éxito de BlackRock es, según analiza Investigate Europe, su talento para “usar varios sombreros” sin acabar en los tribunales. Este megafondo ha conseguido ser el mayor inversor del mundo y, a la vez, aconsejar a gobiernos y bancos centrales dónde invertir a través de sus servicios de consultoría.

Una de las primeras medidas del Gobierno de Trump frente a la crisis del covid-19, a finales de marzo de 2020, fue contratar a BlackRock para que comprara miles de millones de euros de deuda corporativa, un conflicto de intereses en toda regla, ya que el propio fondo controla buena parte del mercado al que iban dirigidas las compras. No era la primera vez que la Reserva Federal recurría a los servicios de consultoría del megafondo: en la crisis iniciada en 2007, la Reserva encargó la gestión de los activos de Bear Stearns y AIG. “El potencial de un conflicto de intereses es grande y es muy difícil de controlar”, dijo entonces el senador republicano Chuck Grassley, que ya señalaba la importancia que tenía en la estrategia de la empresa la información privilegiada y sensible que obtenía de su relación con las administraciones. 

En agosto de 2014, pasaba lo mismo del otro lado del océano: el BCE —en manos de Mario Draghi, otro hombre de Goldman Sachs— designaba a BlackRock como gestor de su programa de compras de activos. Dos años antes, el Banco de España seleccionó al megafondo para que le asesorara en la creación del banco malo. Las protestas de la banca española al final lo impidieron. ¿Qué pasaría ahora si volviera a pasar algo así, cuando BlackRock ya es de lejos el primer accionista de todos los bancos españoles?

Y no es necesario irse tan lejos. En abril de 2020, la Comisión Europea elegía a BlackRock como asesor principal para incorporar criterios verdes y sociales en las finanzas, una concesión que supone para la defensora del pueblo europea, Emily O’Reilly, un “conflicto de intereses” que puede “afectar negativamente a la ejecución del contrato”. Erika González señala el peligro de que la crisis generada por el coronavirus se convierta en una nueva plataforma para el crecimiento de este poder financiero global. No solo serán los principales beneficiados de los 750.000 millones de los fondos Next Generation, dice, sino también quienes se lucrarán en primera instancia cuando los Estados endeudados tengan que devolver el dinero invertido para sortear la crisis del covid-19.

Los fondos nutren de altos ejecutivos a las más grandes autoridades económicas y los fondos se nutren de ellas, los asesoran y desarrollan parte de sus decisiones. Pero el poder de estos megafondos va más allá. Para Murray, el principal poder de estos gestores de activos es la amenaza siempre latente de una retirada masiva de inversiones. “Te dicen que están aquí para asegurar el retorno de esas inversiones. Si no lo consiguen, se van. Ahí es donde ejercen la fuerza y van articulando su proyecto político”, sostiene. A través de una “estructura de tipo oligopolística”, explica Murray, están poniendo en jaque el posible desmontaje de la reforma laboral: “Los inversores o los fondos que representan quieren unos retornos rápidos y altos, no quieren los costos que podría suponer una mayor estabilidad y unas mejores condiciones de trabajo. Si cambian las cosas, amenazan con largarse y, con su huida, provocar un colapso de las cotizaciones bursátiles que arrastraría a la economía real”.

Martín Cúneo

@MartinCuneo78

23 may 2021 06:00


Deuda y fondos de inversión: el mundo no es suficiente

El negocio especulativo de la deuda, tradicionalmente en manos de los grandes bancos, también ha sido copado por los fondos de inversión, entre ellos, los llamados fondos buitre, especializados en litigios en tribunales internacionales que siempre les dan la razón.

Martín Cúneo

@MartinCuneo78

23 may 2021 06:00

La política monetaria expansiva de los bancos centrales que terminó regalando liquidez a los fondos de inversión para conquistar el mundo también elevó la deuda de Estados Unidos y de los países de la UE a niveles nunca vistos. ¿A que no saben a quién terminó beneficiando esa deuda? En efecto, a los fondos de inversión que en las últimas décadas han comenzado a desplazar a los bancos de inversión, los tradicionales dueños de este negocio especulativo. 

La búsqueda constante de rentabilidad —que apenas obtenían en unos mercados de deuda con intereses cercanos al cero— ha multiplicado las inversiones de estos fondos en los países empobrecidos, donde los tipos de interés llegan al 9%, en una espiral especulativa que las más grandes entidades financieras multilaterales ya han calificado de insostenible. “Estamos a las puertas de una nueva crisis de la deuda o incluso peor que la de los 80 o 90 porque en esta ocasión se puede convertir en una crisis financiera, porque el efecto contagio es mucho más fuerte ahora”, explica a El Salto Iolanda Fresnillo, investigadora de Eurodad e integrante de la Plataforma Auditoría Ciudadana de la Deuda (PACD).

Una vez más, BlackRock es uno de los mayores fondos de los mercados de deuda de los países empobrecidos. En una investigación de la ONG internacional SOMO sobre cinco países africanos —Ghana, Kenia, Nigeria, Senegal y Zambia— este megafondo aparecía como principal tenedor de bonos de todos ellos. 

“Por su tamaño e importancia, BlackRock es a menudo una voz líder en negociaciones de la deuda, como se vio en Argentina cuando, en agosto de 2020, jugó un papel fundamental en la decisión sobre la reestructuración de la deuda de este país después de negociar con el ministro de Finanzas”, señala el informe. Aunque no se lo suele considerar como tal, Blackrock actúa en ocasiones como un fondo buitre, sostiene esta investigadora, juntándose con otro fondos agresivos para afrontar una negociación conjunta.

El negocio de la deuda ha cambiado radicalmente con la entrada primero de los bancos de inversión y luego de los megafondos, cuenta Fresnillo. Ahora es mucho más complejo para un Estado saber, entre centenares de sociedades, bonistas, sociedades pantalla y fondos de inversión opacos, quiénes son sus acreedores. Y más difícil que antes conseguir renegociar mejores condiciones o una reducción de la deuda. Quienes los han intentado han salido escaldados, como cabezas colgadas en las plazas de los mercados de la deuda. 

Entre los fondos de inversión más agresivos figuran los llamados fondos buitre. Muchos de ellos se han especializado en operaciones de alto riesgo y descomunales ganancias. Cuando un país está en problemas o se plantea iniciar una renegociación aparecen ellos. Compran bonos en los mercados secundarios de deuda, es decir, en la reventa, a precios muy inferiores, relata Fresnillo. Los fondos buitre no tienen prisa, pueden esperar. Cuando el país endeudado consigue renegociar mejores condiciones con sus acreedores, estos fondos buitre piden que se les pague la totalidad del bono, en ocasiones 25 veces más de lo que han pagado por ellos, más los intereses, por supuesto. Si el país tiene el valor de no darles lo que quieren, los fondos buitre llevan el caso a los tribunales de New York o Londres, donde siempre ganan. 

Este fue el caso de Argentina y el fondo NML Capital que compró un 7% de un paquete de deuda argentina por 80 millones y consiguió sacar 2.000 millones después de que la justicia internacional obligara al país sudamericano a aceptar el fallo. No es un caso aislado, es el modus operandi de los fondos de inversión que sirve también como amenaza para que los países no intenten renegociar sus deudas. Otro mecanismo de presión sobre los países endeudados, continúa esta investigadora de la PACD, son las agencias de rating, un oligopolio de tres empresas estadounidenses —Standars&Poor’s, Moody’s y Fitch— que deciden la calificación de riesgo de los países y, con ella, la posibilidad de encontrar financiación o el tipo de interés que tendrán que pagar a los acreedores. Fresnillo habla de una línea directa entre estos fondos y bancos de inversión con las agencias de rating: “Los fondos de inversión se aprovechan de una connivencia con las agencias de rating para amenazar con una subida de la prima de riesgo a los países que quieren renegociar o cambiar los periodos de pagos o los intereses”. Razones para sospechar de esa complicidad entre las calificadoras de riesgo y los fondos de inversión no faltan: BlackRock, Vanguard y State Street copan el 17,2% de las acciones de Moody’s. Gran parte del resto está en manos de otros fondos de inversión. 

El control de la deuda es otra de las armas de estos megafondos. Les permiten hablar de tú a tú a los gobiernos. Cuenta Investigate Europe que cuando el presidente de BlackRock, Larry Flink, viajaba a Europa en su avión privado solicitó una reunión con Angela Merkel con un margen de cinco horas. En esa ocasión no pudo ser. Veremos que pasa en la siguiente ocasión.

Publicado enEconomía
Tregua en Medio Oriente: Alto al fuego entre Israel y Hamas

Rige desde esta noche después de once días de enfrentamientos

El primer ministro Benjamin Netanyahu había resistido hasta último momento la creciente presión internacional, que incluyó el pedido de una "desescalada significativa" por parte del presidente de Estados Unidos, Joe Biden.

 

El gobierno israelí y el movimiento palestino Hamas acordaron un alto al fuego después de 11 días de intensos bombardeos y ataques que dejan un saldo de al menos 244 muertos. "El gabinete aceptó por unanimidad la recomendación de los funcionarios de seguridad de aceptar la iniciativa egipcia de cese del fuego bilateral sin condiciones", informó la oficina del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Poco después, tanto Hamas como la Yihad Islámica, otro partido con brazo armado en el territorio palestino, confirmaron la tregua que empezó a regir a las dos de la madrugada de este viernes. Netanyahu había resistido hasta último momento la creciente presión internacional, que incluyó el pedido de una "desescalada significativa" por parte del presidente de Estados Unidos, Joe Biden. Biden prometió este jueves seguir con su "diplomacia silenciosa pero sin tregua" con Israel y Palestina y rogó que "la situación se mantenga tranquila".

"El gabinete aceptó por unanimidad la recomendación de los funcionarios de seguridad de aceptar la iniciativa egipcia de cese del fuego bilateral sin condiciones", indicaron a través un comunicado las autoridades israelíes. Por su parte Osama Hamdan, un alto funcionario de Hamas en el Líbano, confirmó a la cadena de televisión Al Mayadeen que el cese de las hostilidades en la Franja de Gaza comenzaría a las dos de este viernes 21 de mayo.

"La resistencia ha forjado una nueva ecuación y una nueva victoria", dijo Hamdan, quien aseguró que los mediadores le han garantizado que no solo "la agresión en Gaza se detendrá", sino que también se "levantará la mano de la ocupación de Sheik Jarrah y la mezquita de Al Aqsa". Este punto es relevante para los palestinos ya que fue en esos dos sitios de Jerusalén donde empezó la escalada a principio de mes. 

Los rumores sobre una posible tregua habían cobrado fuerza en las últimas horas, especialmente después de que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, convocara en la tarde del jueves a su Gabinete de Seguridad, a pesar de mostrarse partidario de continuar con la ofensiva hasta último momento. Desde hace días los mediadores internacionales, especialmente Egipto y la ONU, venían intensificando sus esfuerzos para reestablecer la calma tras 11 días de violencia.

Todavía no se conocen en detalle los términos del cese de las hostilidades, pero medios israelíes aseguran que no incluirían referencias a las tensiones por el desalojo de familias palestinas en Jerusalén Este ocupado o las incursiones en la Explanada de las Mezquitas, que exigía Hamas y que el pasado diez de mayo desencadenaron esta escalada bélica sin precedentes en los últimos años.

Hasta ahora Israel había rechazado un alto el fuego en la región y Netanyahu reiteró el miércoles su intención de continuar con la operación hasta alcanzar su objetivo de desarticular la estructura militar de Hamas, a pesar de que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, exigiera "una inmediata desescalada significativa".

En un mensaje televisado, Biden dijo este jueves que habló con Netanyahu seis veces durante los últimos días de conflicto. "Estados Unidos apoya plenamente el derecho de Israel a defenderse de los ataques indiscriminados con cohetes de Hamas y otros grupos terroristas con base en Gaza que se han cobrado la vida de civiles inocentes en Israel", aseguró el mandatario demócrata.

También enfatizó que Estados Unidos "seguirá comprometido en trabajar con las Naciones Unidas y otras partes interesadas para reactivar la asistencia humanitaria rápida, y organizará el apoyo internacional para el pueblo de Gaza y sus esfuerzos de reconstrucción". Según informes diplomáticos, el gobierno estadounidense habría bloqueado tres veces las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONUque condenaban las acciones militares israelíes pidiendo un alto en la región. En ese sentido, Biden aseguró que su país seguirá aplicando una "diplomacia silenciosa".

Pese a la fuerte presión internacional, el Ejército israelí volvió a bombardear este jueves múltiples objetivos de Hamas en la Franja de Gaza, desde donde continuó el disparo de cohetes hacia las comunidades israelíes contiguas. El ataque incluyó un misil antitanque contra un colectivo, lo que elevó a 4.340 los lanzamientos desde el inicio de la escalada.

Desde bien temprano a la mañana, residentes revisaban los escombros de al menos cinco casas de familia destruidas en Khan Younis, informó la agencia de noticias palestina Ma'an. Uno de esos ataques destruyó una casa de dos pisos, y las esquirlas golpearon otra vivienda provocando la muerte de una mujer. El Ejército israelí también alegó atacar las casas de tres comandantes de Hamas, y haber lanzado bombardeos en la ciudad de Rafah contra "infraestructura militar" y una casa de Ciudad de Gaza donde había un arsenal. Al menos otras diez personas resultaron heridas en la localidad en ataques aéreos nocturnos. Horas más tarde, al menos tres palestinos murieron en un ataque aéreo israelí contra dos autos en un ruta del norte de Gaza.

La ONU denunció que más de 90 mil personas se quedaron sin casa por los bombardeos y se refugiaron en escuelas. Desde otro territorio palestino ocupado, Cisjordania, donde el gobierno internacionalmente reconocido de Mahmud Abbas tiene su sede, celebraron el anuncio de la tregua aunque pidieron "no olvidar a Jerusalén". Poco después del mediodía del jueves, milicianos palestinos lanzaron una nueva andanada de cohetes hacia el sur de Israel luego de una pausa de ocho horas, aunque no se reportaron víctimas.

El anuncio de tregua ocurre tras varios días de sangrientos enfrentamientos entre Israel y Hamas, que había iniciado las hostilidades el diez de mayo lanzando cohetes hacia Israel en solidaridad con centenares de palestinos heridos en enfrentamientos con la policía israelí en la explanada de las Mezquitas de Jerusalén, el tercer lugar santo del islam. Luego de estos primeros disparos de cohetes, Israel lanzó una operación militar para "reducir" las capacidades militares de Hamas con bombardeos aéreos contra el territorio de dos millones de habitantes bajo bloqueo israelí. Incluso unos 90 minutos antes de la entrada en vigor de la tregua, los habitantes de la Franja de Gaza aseguraron que seguía habiendo bombardeos.

Por su parte, tanto Hamas como la Yihad Islámica lanzaron más de cuatro mil cohetes hacia Israel, que en su mayoría fueron anulados por la Cúpula de Hierro, el dispositivo antiaéreo con el que cuenta el gobierno israelíLa escalada bélica provocó 232 muertos del lado palestino, entre los que se cuentan unos 60 menores, y 12 muertos en Israel, entre ellos un niño de seis años, una adolescente de 16 años y un soldado.

Las hostilidades entre el Ejército israelí y las milicias palestinas en Gaza han sido las más graves desde la guerra de 2014 y encendieron la creciente tensión entre palestinos e israelíes en Jerusalén Este y Cisjordania ocupados y ciudades mixtas de Israel. Durante este periodo también se extendieron la violencia y los enfrentamientos civiles entre palestinos e israelíes que, más allá de la escalada bélica que terminaría este viernes, parecen haber abierto una crisis más profunda en la región.

21 de mayo de 2021

Publicado enInternacional
Religiones y espacios públicos en América Latina

¿Tiene lugar la religión en el espacio público? ¿Es cierto que los sectores vinculados al espacio cristiano-evangélico en América Latina representan posiciones de derecha? ¿Cuáles son las características de las nuevas religiosidades y por qué fracasó la vieja teoría de la secularización? 

 

No hay nada más empobrecedor que permanecer inmune a los cambios sociales o a las transformaciones que se imponen a nuestra imagen de la sociedad y seguir aferrados a certezas que ni siquiera sabemos de dónde proceden o si resultan tan esclarecedoras como creemos. También, sin embargo, resulta empobrecedor no tener panorama, disfrazar de información el prejuicio, hacer coincidir nuestros preconceptos con aquello que vemos. En definitiva, seleccionar aquello que nos disgusta de un fenómeno para confirmar que ese fenómeno es, de por sí, negativo. Esto es, en efecto, lo que sucede cuando se repiten mantras que se han demostrado empíricamente falsos. Por ejemplo, que las religiones desaparecen inexorablemente o que no se encuentran vinculadas al espacio público. Pero el mundo es, como decía el escritor, ancho y ajeno. Incluso para los laicistas radicales que se oponen a la participación del mundo religioso en el espacio público –y que además lo observan como una novedad, cuando ha sido en realidad una constante histórica en sociedades pretendidamente secularizadas– resulta importante comprender los sucesos reales vinculados a los espacios religiosos. Sobre estas premisas hemos desarrollado un libro publicado por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso), que puede descargarse gratuitamente.

El libro se propone ofrecer un abordaje de lo que sucede con las relaciones entre religión y espacio público en la América Latina contemporánea, colocando en el centro tres problemas que atraviesan la discusión. El primero es que las ideas de sentido común sobre el destino trágico de las religiones en la modernidad están cada vez más en cuestión. El segundo, conectado con el anterior, es que los razonamientos lineales impiden apreciar las múltiples conexiones que se dan entre formas de religiosidad y formas de articulación política, reduciéndolo todo a una secuencia lineal que oculta la intolerancia de lo mismo que aparenta afirmar: el pluralismo en  el campo religioso (es decir la pluralización aceptada y no solo la pluralidad como dato estadístico) es en el presente uno de los hechos más notables de la vida sociocultural de América Latina, pero también plantea nuevos dilemas y retos políticos. El tercero tiene como ejemplo el caso de los grupos evangélicos, pero vale para todos los grupos religiosos y su relación con lo público: las narrativas homogeneizantes y deshistorizadas deben ser cuestionadas para no imitar con ellas lo que supuestamente se quiere combatir. En definitiva, consideramos que los procesos valen más que las taxonomías, y no solo en el campo del género.

Religión y secularización

El concepto de secularización asociado con el declive religioso nació de una visión de la modernidad que la entendía como trayecto único y teleológico. De aquella concepción no podía sino derivarse una fórmula falaz: a mayor modernización, mayor secularización. Esta última era entendida, casi sin mediaciones, como el progresivo debilitamiento de la esfera religiosa hasta llegar a la desaparición total de la religión en sí. Bajo esta formulación se entendía que la modernidad era capaz de resolver los problemas humanos y, por tanto, los individuos requerían de menos religión para la integración social. La religión se iría encogiendo y privatizando, mientras que se expandiría la mundanidad en la vida de las instituciones religiosas. Aunque estas posiciones cobraron fuerza durante las décadas de 1970 y 1980, fueron siendo progresivamente abandonadas por sociólogos y antropólogos (incluidos algunos que las habían defendido previamente), que detectaban que la realidad no se correspondía con las premisas previamente planteadas. Muchos de ellos asumieron que la secularización podía ser incluso un fenómeno geográfico y espacial determinado: estaba presente solo en algunos continentes y en espacios muy específicos de ellos; pero con el auge de la globalización, incluso allí la teoría funcionaba débilmente. A lo largo de las últimas décadas, diversos hechos desmintieron la idea de la secularización que, ironías mediante, había sido vendida como una profecía religiosa. Países como Turquía, Estados Unidos o Brasil evidenciaron que las religiones se resisten a ausentarse del espacio público. Frente al fracaso de las “teorías de la secularización”, otros grupos pretendieron oponer una perspectiva absolutamente antagónica. Según ellos, se estaría haciendo patente un «retorno de la religión», entendido como una revancha en la que lo religioso volvía con fuerza, motivada por reconquistar lo perdido.

Sin embargo, frente a ambas posiciones, existe una explicación más actual que conduce a la reelaboración del concepto de secularización, explicando que así como las religiones se secularizaron internamente, las agencias seculares de la modernidad producen y ponen en competencia vías de producción de trascendencias y consagración. Esto derribó el muro divisorio de la supuesta laicidad que contenía lo público (el Estado) y lo privado (la religión y las iglesias). La redefinición del concepto de secularización aportado por la socióloga francesa Daniéle Hervieu-Léger ayudó a salir de la oscilación entre el fin y el retorno de la religión. Tal como sostuvo en su libro de 1986 Hacia un nuevo cristianismo. Introducción a la sociología del cristianismo occidental, la modernidad no es «la desaparición de la religión confrontada a la racionalidad», sino la «reorganización permanente del trabajo de la religión en una sociedad estructuralmente impotente para colmar la espera que tiene que suscitar para existir como tal». Es en el contexto de esta acotación donde se da el espacio para una formulación más precisa y más actual de los conceptos de secularización y religión. La concepción que se atiene a la historicidad de lo social da lugar a una puesta en suspenso de categorías como «religión» o «secularización» para interrogar su surgimiento como procesos sociales y su uso como conceptos teóricos, tal como lo propuso en 2003 el antropólogo saudí Talal Asad en su libro Formaciones de lo secular. Cristianismo, islam y modernidad. Asad introduce la perspectiva antropológica y poscolonial en un terreno sociologizado que parecía patrimonio exclusivo de expresiones de la ciencia política y la filosofía, que no habían hecho un proceso reflexivo sobre la implicación entre normatividad y descripción presente en sus modelos. De esta manera podemos reconocer que tanto la «religión» como la «secularización» resultan un invento de la modernidad, son constructos sociales. La referencia a lo sagrado en otros contextos históricos lleva varios nombres –incluso religión–, pero esas «religiones» no constituyen lo mismo que el dominio autónomo de la religión, que como el de la economía, la política o la ciencia, emerge con la modernidad.

La noticia de última hora es que el predominio del catolicismo declina en las culturas y sociedades latinoamericanas. Aun así, América Latina no constituye un territorio homogéneo y las particularidades históricas siguen jugando un rol importante en los procesos de pluralización del campo religioso en las sociedades de la región. La laicidad que implica el funcionamiento de la secularización en el ámbito de las relaciones entre política y religión y su mediación, el espacio público, se ve drásticamente cuestionada y redefinida. Esta situación llama a repensar el concepto de secularización y, con él, a buscar alternativas de laicidad para nuevas sociedades plurales.

Pluralismo y diversidad

La mención del par religión y espacio público evoca una serie heterogénea de relaciones en las que se establecen tanto fronteras como porosidades entre campos especializados; pero también estos acercamientos despiertan tensiones, enfrentamientos, alianzas e identificaciones entre los Estados, los grupos religiosos (de los más diversos formatos) y los activistas que conforman la sociedad civil. Un conjunto de procesos acompaña estos hechos. El resultado acumulado de las transiciones democráticas, las emergencias críticas frente al neoliberalismo, la radicalización antidemocrática y antihumanista de las derechas y de los populismos contemporáneos, la transformación de las agendas públicas con fuerzas políticas y sociales que asumen las cuestiones ligadas al ambiente, a los derechos de los pueblos originarios, a las batallas por la igualdad de género y al reconocimiento de la diversidad sexual son concomitantes con la diversificación e intensificación de los activismos religiosos, de sus agencias y sus arenas de intervención. Esto provoca crisis en al menos cinco situaciones diferentes y contrapuestas:

(a) cuando existe una tendencia a la diversificación religiosa (presente en casi todos los países latinoamericanos) que no va de la mano de una cultura pluralista (de respeto y reconocimiento positivo a la diversidad religiosa), que promueva el derecho a las libertades religiosas y a las reglamentaciones para prevenir o combatir la discriminación religiosa;

(b) cuando los distintos grupos religiosos entran en juego en la esfera pública para conquistar espacios desde donde imponer sus credos y doctrinas. Esto contribuye a hacer de la laicidad (entendida como ordenamiento jurídico y de separación de la religión y de la política) un campo de tensiones complejo y en disputa entre las iglesias y el Estado;

(c) cuando las religiones (minoritarias o mayoritarias) buscan extender su dominio religioso como imposición de valores morales en la esfera pública de la política formal y, en nombre de la libertad religiosa, amenazan la libertad de conciencia y pretenden condenar, prohibir o censurar las demandas de libertades y los derechos humanos de los movimientos sociales de otras minorías antagónicas (de género, raciales, o étnicas);

(d) cuando la formación de la voluntad política mayoritaria se compone con la fuerte presencia de ideologías religiosas que conquistan el poder para promover la restricción democrática apuntando a su perpetuación y se posicionan contra las identidades, derechos y reivindicaciones de ciudadanos que no comparten esas ideologías;

(e) cuando la ambición de los políticos ve una mina de oro en las religiones (manipulación de recursos simbólicos, negociación clientelar con líderes religiosos por votos acarreados, justificación divina de decisiones políticas) para incrementar o afianzar su popularidad.

Las iglesias evangélicas y América Latina

El continente latinoamericano solía aparecer en los atlas de religiones mundiales como un territorio católico. Sin embargo, en los últimos años se ha verificado un rápido descenso de la catolicidad en América Latina, a la vez que un crecimiento de distintas expresiones del llamado «mundo evangélico». En definitiva, mientras unos pierden, otros ganan. Las iglesias evangélicas, grandes protagonistas de este cambio en la cristiandad latinoamericana, son diversas y heterogéneas, aunque su actor más activo sea –ahora– el movimiento pentecostal, tal como se puede apreciar en Centroamérica, el Cono Sur y en países específicos como Brasil, donde se evidencia un crecimiento vertiginoso de esta denominación evangélica. Sin embargo, es preciso evitar los encasillamientos y las etiquetas: las iglesias evangélicas no forman una unidad, sino que resultan diversas, tienen tradiciones diferentes y denominaciones específicas. La categoría «evangélico» debe ser, por eso, precisada en cada caso. Mientras buena parte de la población observa «lo evangélico» como un fenómeno homogéneo, la sociología y la antropología religiosa demuestran más bien lo contrario: su heterogeneidad.

En el contexto de una América Latina cambiante y en tensión, algunas iglesias pentecostales y alianzas de iglesias pentecostales y evangélicas se sintieron amenazadas por los movimientos feministas y LGBTI y decidieron enfrentarse a ellos en el ámbito público. En ese terreno, fueron incrementando su interés por «hacer política» e incluso se radicalizaron como la «nueva derecha cristiana», o bien adquirieron tendencias conservadoras que hoy abren una nueva ronda de disputas por el reconocimiento plural de la diversidad religiosa. En una parte importante de América Latina, el giro conservador evangélico es una realidad o una probabilidad muy cercana. Pero no se trata de algo fatal o necesario ni de una orientación permanente, como lo sugieren aproximaciones que le adjudican a la expansión evangélica una homogeneidad y una direccionalidad única que, según esas aproximaciones, parece el producto de una especie de ADN. Y es que faltan preguntas en los cuestionamientos al papel de las iglesias: ¿piensan sus fieles lo mismo que quienes las dirigen? ¿Acuden a los cultos religiosos por las posiciones políticas de los pastores o por otras cuestiones? Una parte de la intelectualidad progresista omite estas preguntas y embloca a los fieles bajo la categoría de «evangélicos» pretendiendo decir «derecha». Los mismos que sostienen que no se deben «esencializar» a los grupos –es decir, conferirles características intrínsecas– esencializan a un grupo religioso (que tiene también actores progresistas, además de fieles que, en las propias iglesias de ideas políticas conservadoras, manifiestan posiciones diferentes). Si los feminismos son diversos, también lo son los evangelismos. Si las izquierdas son diversas, también lo son los evangelismos. Si los liberalismos son diversos, también lo son los evangelismos.

En efecto, en la viña evangélica también encontramos versiones pentecostales progresistas que han sido influidas por las demandas de sectores minoritarios, como son los movimientos evangélicos feministas dentro del pentecostalismo o el papel protagónico que la Iglesia de la Comunidad Metropolitana (ICM) ha tenido en las iglesias inclusivas que abrigan al movimiento LGBTI en distintos países de América Latina (en especial, en México y Brasil). Estas iglesias, si bien son minoritarias, han transformado su identidad teológica y litúrgica en torno de las identidades de la diversidad sexual, flexibilizando sus sistemas morales. Asimismo, se verifican imbricaciones entre denominaciones: iIglesias pentecostales que han ido incorporando elementos culturales y sociales progresistas de otras denominaciones cristianas, así como iglesias luteranas, bautistas y metodistas más asociadas al progresismo que han tomado parte de la «carismatización» pentecostal.

Pero no es la existencia de estas corrientes progresistas dentro del mundo evangélico la que debe salvar a las ciencias sociales del cultivo de una creciente evangelicofobia que se legitima con una imagen parcial, esencializada y autocomplaciente del proceso que comprometió a Jair Bolsonaro con una parte importante de los evangélicos.  Lo que será decisivo para que las ciencias sociales puedan desplegar una mirada certera sobre los fenómenos religiosos, y sobre los evangélicos en particular, es una visión compleja, atenta a los procesos, a las contingencias, a las heterogeneidades. Es en la capacidad de trascender la ideología de campus universitario –elevada a categoría de parámetro universal de una pretensión que tiene más de normativa que de reflexiva– donde se cifra la verdadera posibilidad de comprender los cambios religiosos en América Latina. 

En el momento actual, no es aceptable hablar de una sola vía para alcanzar la modernidad, ni siquiera de un mismo modelo de modernidad. Lo que comparten todos los países de la región es la situación periférica respecto a los accesos a una modernidad económica trazada desde los centros del poder colonial. Debido a ello, desde el Sur o desde las periferias latinoamericanas, distintos movimientos religiosos han contribuido a generar proyectos alternativos nacionales e incluso regionales. Pero también cobran vigencia pequeños colectivos que conforman redes no tan visibles en torno de espiritualidades alternativas, que generan nuevos estilos de vida, construyen horizontes utópicos de modernidades descolonizadoras y promueven nuevos espacios públicos en torno de lo «sagrado femenino», de la naturaleza como ser con derechos, del respeto a los territorios sagrados y del derecho de las poblaciones originarias a sus territorios y cultura. El libro que hemos compilado para Clacso pretende ser, en tal sentido, un llamado de atención para sortear los reduccionismos, para no encasillar a todos en los rasgos de unos, para no esencializar rasgos que son expresiones históricas. Es también una invitación para que cuando hablemos de religión y de espacio público lo hablemos en plural:  religiones y espacios públicos. 

Publicado enSociedad
Israel, la constante transformación del ejército en milicias de Dios

Un fenómeno propio de Israel es la transformación que experimenta el ejército. En 1948 era un ejército exclusivamente laico, aunque muy nacionalista, pero en los últimos lustros se ha convertido en muy religioso además de nacionalista. Los soldados religiosos están más motivados que los laicos y su influencia en las jefaturas crece día a día de manera alarmante.

 

Esta semana Yonatan Shapira, que fue piloto en las fuerzas aéreas de Israel, ha calificado al ejército en el que sirvió de "organización terrorista", y a los líderes políticos y militares de "criminales de guerra" que adoptan decisiones movidos por "motivos racistas", en declaraciones a la agencia Anadolu.

Shapira explica que fue educado en colegios que le animaban a enrolarse en el ejército para proteger a los judíos, pero que sirviendo en la fuerza aérea se dio cuenta de que tenía que lanzar bombas sobre civiles, lo que consideró una "acción terrorista". En su opinión, el sistema educativo israelí es militarista desde la infancia y a los alumnos "se les lava el cerebro".

Shapira abandonó filas en 2003, durante la segunda intifada, después de haber servido diez años, pero reconoce que en Israel, un país con más de nueve millones de habitantes, apenas una fracción de "unos pocos miles" comparte sus opiniones. 

El coste que ha tenido que pagar es elevado. Se le detuvo y encarceló varias veces y también se le echó del trabajo por participar en protestas junto a los palestinos en la Cisjordania ocupada, protestas con las que perseguía romper el bloqueo de la Franja de Gaza. Shapira ha dado conferencias en el extranjero y ha animado a los soldados a desertar.

En un periodo de varios años 27 pilotos han renunciado a seguir bombardeando la Franja de Gaza, una cifra diminuta si se observa que durante ese periodo ha habido cientos de pilotos que han participado en los bombardeos.

"El ejército es una organización terrorista y sus líderes son criminales de guerra. El gobierno de Israel es un gobierno judío racista que está arrastrando a toda la región al desastre", ha declarado Shapira. "Muchos piensan así pero no todos quieren decirlo".

Un número significativo de líderes extranjeros, incluidos congresistas americanos, denuncian desde hace tiempo que en Israel se practica el apartheid. Una prueba reciente es el hecho de que la policía ha llevado ante los tribunales a 116 personas por los incidentes de la última semana que han enfrentado a judíos y palestinos en las ciudades mixtas de Israel. Hasta el lunes, todos los imputados eran árabes y ninguno judío, un dato que muestra diáfanamente la doble ley. 

Con ser un dato significativo, no debe interpretarse como un suceso aislado. Es toda la sociedad la que está sumergida en una clasificación en la que los judíos constituyen una etnia a cuya medida se fabrican leyes que son discriminatorias para los no judíos en todos los ámbitos, lo que crea un fuerte resentimiento. Naturalmente, los palestinos de los territorios ocupados sufren mucho más la discriminación y el apartheid.

El ejército no es un caso singular. Como el resto de la sociedad ha experimentado un giro radical y se ha entregado al nacionalismo y el religionismo más extremo. Hace unos años, el veterano periodista Ben Caspit, del diario Maariv, publicó que la mayor parte de los mandos del estado mayor se cubría la cabeza con kipa, el solideo que marca el grado de religiosidad de quien la porta. 

Este fenómeno dista mucho del ejército que estableció David Ben Gurión cuando se creó el estado en 1948. Entonces no había prácticamente ningún soldado que se cubriera la cabeza con kipa, mientras que hoy el solideo es una prenda corriente entre los militares, y cada día va en aumento, con todo lo que ello implica de radicalismo.

Aljazeera publicó esta semana un reportaje titulado: "El poder de Dios. Cómo Netanyahu convirtió el ejército en una milicia religiosa", pero sería engañoso atribuir exclusivamente al primer ministro la transformación religionista que se da en el conjunto del país. Es cierto que Netanyahu, que es laico, ha dado un golpe religioso y nacionalista a la sociedad, pero es probable que esta tendencia salga de la misma sociedad con independencia del primer ministro. 

 El jefe de la Brigada Givati, una de las unidades de élite del ejército, difundió entre sus subordinados un mensaje poco antes del inicio de las hostilidades contra Gaza con un inusual tono religioso. Entre otras dijo a los soldados: "La historia nos ha escogido para conducir la guerra contra el enemigo terrorista de Gaza que insulta y maldice al Dios de las fuerzas israelíes"

Fue a partir de la guerra de 1973, pero especialmente a partir de la guerra de Líbano de 1982, cuando empezó a observarse con claridad la expansión de la religión en el ejército. Algunos historiadores señalan que esto obedeció, al menos en parte, a la falta de motivación militar entre los jóvenes laicos de clase media. 

El religionismo ha ido creciendo en paralelo al nacionalismo al amparo de un gran número de rabinos radicales, muchos de ellos residente en las colonias ilegales que hay en los territorios ocupados, y ha impulsado la creación de unidades militares propias. El influyente rabino Avraham Shapir dijo: "El reclutamiento en las unidades religiosas nos acerca a Dios, y el servicio militar y el combate son una tarea colectiva impuesta por Dios con el fin de liderar el proyecto judío"

Con el notable y paulatino descenso de los soldados laicos, los más religiosos y nacionalistas, que a su vez son los más motivados, van ocupando las posiciones de mando de una manera que dirigentes y jefes laicos consideran preocupante. 

Para ellos específicamente se han creado escuelas rabínicas (yeshivot hesder), s que combinan la enseñanza religiosa con la militar, y que agrupan a millares de jóvenes que en muchos casos hacen carrera en el ejército y cada vez ostentan cargos de más responsabilidad. Occidente debería considerar este fenómeno con toda la gravedad que tiene y que crece de manera constante.

 

 19/05/2021 22:55

Por Eugenio García Gascón

Publicado enInternacional
Una mujer toma notas ante la Policía de Israel en la puerta de Damasco en la ciudad de Jerusalén.- EFE/EPA/ATEF SAFADI
  1. El día 6 de mayo, tras cuatro fracasos consecutivos de Benjamín Netanyahu en su objetivo de conseguir apoyo parlamentario y formar gobierno en Israel, el presidente Reuven Rivlin emplazó al líder del partido centrista Hay un futuro (Yesh Atid), Yair Lapid, a buscar una coalición (que podría incluir, por primera vez, a un partido árabe) y gobernar el país. La derrota política del primer ministro de Israel se había unido a otra derrota personal, aún más grave: podría pasar los siguientes años en prisión por un presunto delito de soborno, fraude y corrupción en el caso de que perdiese la inmunidad que le otorga el cargo. Por este motivo, Netanyahu ha convertido mantenerse en el cargo como su principal objetivo. El político pensó que la vieja fórmula de abrir una guerra contra un enemigo (ficticio o real) para reunir a tus detractores, unidos en un amplio bloque anti-Netanyahu, funcionaría y que estos se unirían a quien se ha presentado durante años como un "soldado-salvador" de la patria acechada. Así, con la idea a de que "no se debe cambiar un gobierno en medio de la guerra"ha podido, de momento, posponer un "gobierno para el cambio".

Por esta razón, el día 10 de mayo tuvieron lugar tres acontecimientos paralelos con un claro objetivo de provocar a los palestinos e iniciar una nueva ronda del conflicto bajo el nombre en clave de "Operación Guardián de los Muros". Estos tres acontecimientos son:

  • El envío de la Policía al barrio Sheij Jarrah en el Jerusalén Este para desahuciar a las familias palestinas que se resisten a perder sus casas por el plan de judaizar la ciudad santa por Tel Aviv. Estas familias cuentan con el respaldo de la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que exige a Israel retirase de los territorios capturados durante la guerra del 1967. Sin embargo, la propia ONU ha sido la primera en permitir que Israel infrinja todas y cada una de sus resoluciones con total impunidad.
  • El asalto de cientos de soldados a la mezquita de Al-Aqsaa con pistolas paralizantes, balas de goma y gases lacrimógenos provocando caos, pánico y terror a los feligreses musulmanes que estaban rezando.
  • La concentración de supremacistas judíos en las proximidades de Al-Aqsa para festejar el Día de Israel, que conmemora la ocupación israelí de Jerusalén en la Guerra de los Seis Días de 1967. Los seguidores del ultraderechista Itamar Ben-Gvir, diputado y ex miembro del movimiento Kach (grupo terrorista ilegalizado en 1994 después de que uno de sus miembros, Baruch Goldstein, matara a 29 musulmanes que rezaban en una mezquita), se pusieron a bailar y pedir en sus cánticos genocidas "¡Matar a los árabes! "Borrar sus nombres"!

    2.No se sabe cómo, ante tales provocaciones, Hamás, la organización de derecha islamista que gobierna Gaza, pensó que sería buena idea ponerse a lanzar cohetes sobre Israel: justo lo que buscaba Netanyahu. Así empieza una nueva ronda de una 'carnicería' de Israel contra la población indefensa palestina, que al contrario de los israelíes ni cuenta ni con misiles inteligentes ni con una "Cúpula de Hierro" ni con búnkeres donde cerca de dos millones de civiles (la mitad niños) puedan resguardarse.
  1. Acto seguido Netanyahu pronunció el discurso victimista que decía: "Tenemos derecho a defendernos de los terroristas".  El primer ministro, sin embargo, no se dio cuenta de que esta vez ya no colaba. El mundo pudo ver en directo lo que estaba sucediendo por canales de televisiones árabes, que emitían la ceremonia religiosa desde Al-Aqsa; por las cámaras de los móviles de los palestinos (¡a pesar de las censuras de Facebook, Twitter e Instagram!), que transmitían el brutal ataque a los vecinos de Sheij Jarrah y los fieles que estaban en la gran mezquita; y, por último, también gracias los vídeos colgados por los ultraderechistas israelíes que animaban a la Policía y a los colonos armados a "ir a por los árabes". Ahora, Israel no podrá seguir contando el cuento de que los propios palestinos "vendieron voluntariamente" sus casas a los judíos (¡vendieron su patria por dinero!), como sí mantiene hasta el momento sobre la expulsión de 800.000 palestinos durante el Nakba de 1948.
  2. Dichas imágenes, en EEUU, pusieron en una situación embarazosa al candidato demócrata a la alcaldía de Nueva York, Andrew Yang, que fue duramente criticado en las redes sociales por defender en un tuit a Israel y no condenar la matanza de los niños palestinos. Al final, un asistente del candidato neoyorkino intervino para intentar poner fin a los debates sobre el tema: 'No digas nada que arruine tu campaña'. Horas después, su tuit fue borrado, pero aumentó la indignación de militantes demócratas, con muchos musulmanes en sus filas, que retiraron la invitación cursada a Yang para compartir con ellos la fiesta del fin de Ramadán. Mientras, el lobby proisraelí se está volcando con el candidato republicano por haber mantenido exactamente la misma postura. El ala izquierda del Partido Demócrata exige que Jose Biden utilice los 3.8 mil millones de dólares de ayuda anual al militarismo israelí para presionar a Israel y respete a los derechos de los palestinos.
  3. EEUU se negó a firmar la declaración del 11 de mayo del Consejo de Seguridad de la ONU que condenaba a Israel y pedía la máxima moderación contra los manifestantes desarmados. El mundo, así, pudo comprobar que la promesa de Biden de "proteger los derechos humanos" era una farsa. Las declaraciones del presidente de EEUU y la cansina retórica del "derecho de Israel a defenderse" (¡de los niños palestinos, que son la mitad de los asesinados por Israel, y que ni tenían pistolas de juguete!) dieron la luz verde a Netanyahu a continuar con su plan. De alguna manera, la actitud de Estados Unidos ha sido como darle un caramelo (la vida de miles de palestinos) a Israel a cambio de que no descarrile el acuerdo con Irán: pura ilusión. Israel lo quiere todo: quiere un Oriente Próximo hecho cenizas y escombros para poder acceder al petróleo y al gas, al agua y a sus tierras.EEUU es el único país del mundo capaz de influir sobre Tel Aviv, pero no lo va a hacer porque Palestina no es su prioridad. Los motivos del apoyo incondicional de Washington a Israel siguen intactos.
  4. Otro de los objetivos del ataque es sabotear las negociaciones nucleares que están tenido lugar entre EEUU e Irán en Viena. Unos 40 senadores republicanos han pedido a Joe Biden abandonarlas por el apoyo de Irán a Hamás. Israel no ha podido convencer al presidente de EEUU de que deje morir el acuerdo que EEUU firmó con Irán en 2015, por lo que hará todo lo posible paraa) retener a las tropas de EEUU en la región (como lo hizo en 2015, neutralizando la Doctrina de Obama de "Regreso a Asia")b) que sea Teherán quien rompa las negociaciones. No solo porque la CIA y el MOSSAD están cometiendo atentados en el propio suelo iraní, destruyendo instalaciones militares y nucleares, sino en "defensa de los palestinos", sobre todo si la guerra alcanza al Líbano y a Hizbolá, partido patrocinado por la República Islámica.Lo graves es que ante la guerra económica, política y la ciberguerra de EEUU-Israel contra Irán más de un comandante de los Guardianes Islámicos desea tal enfrentamiento bélico. En vísperas de las elecciones presidenciales de junio, en las que los reformistas y los moderados han sido apartados por completo y la extrema derecha militarista ha ocupado la totalidad del poder, tal tentación, en caso de llegarse a materializar, desencadenaría una guerra de dimensiones apocalípticas.
  5. Los ataques militares de Israel a Gaza también son una gran fuente de ingresos para el Estado y las empresas armamentísticas de Israel (y de EEUU por ser su principal suministrador de armas). Israel es el mayor exportador de armas per cápita del mundo y el octavo exportador del planeta. Este dato se traduce en dos mil millones de dólares sólo 2019. Gaza es un "campo de tiro" para los fabricantes de armas israelíes donde exhiben la eficacia de sus inventos ante una clientela que mira con admiración: el país aumentó sus exportaciones del material bélico en un 77% entre 2015 y 2019.
  6. El conflicto pone en evidencia el error (y la traición) de los países árabes firmante de los Acuerdo de Abraham.  ¿Por qué sus mandatarios pensaron que sacrificando a los palestinos podrían dormir tranquilos? Ahora, rezan para que Netanyahu ponga fin, cuanto antes, a la actual masacre de los "musulmanes" para salvar el acuerdo. Egipto, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos se han visto forzados a condenar la matanza en Gaza, aunque con menos dureza que en el pasado y con la novedad de criticar también a Hamás.La crítica a Hamás no se produce, sin embargo, por utilizar la vida de los palestinos para sus propios intereses partidistas sino por sus vínculos con Turquía, país que está aumentando su influencia en Gaza (igual que en el Líbano y otra naciones árabes como Libia). Tampoco iban a permitir que los ayatolás de Irán lleven la bandera de los "musulmanes oprimidos".
  7. La caída de algunos misiles palestinos a Israel si bien no significa ni de lejos un "equilibrio militar" sí que crea un "equilibrio de terror".
  8. Las elecciones generales palestinas, que estaban previstas para el 22 de mayo, se anulan y con ello la esperada reconciliación nacional entre la Autoridad Palestina en Cisjordania y Hamás en Gaza. El partido islamista pierde apoyo popular por su incapacidad de gestionar la "Causa palestina" y una paz duradera y justa. Hamás es el símbolo de la desesperación e impotencia de un pueblo asediado por las bombas y el hambre. Su discurso de que "Israel nos ataca porque somos musulmanes" es falso y confunde a los gazatíes. Netanyahu se lleva muy bien con Mohammed Ben Salman, el General Al Sisi y otros oligarcas musulmanes.
  9. Se frustran los esfuerzos de Turquía para reparar los lazos con Israel. Erdogan, que se ha autoproclamado el líder del inexistente "mundo islámico", tendrá que esperar y conformarse con ataques verbales a Israel.
  10. Cualquier intento de poner la etiqueta de "guerra religiosa" al actual conflicto, que es la agresión de un estado imperialista a una nación a la que despojó de sus tierras, es una desviación y manipulación de los interesados. Atacar sinagogas y mezquitas solo beneficia a la extrema derecha de ambos lados y abona el terreno para una nueva fase de persecución a los inmigrantes ( la clase trabajadora) de Oriente Próximo en Occidente, además de justificar el militarismo bajo el pretexto de la "Guerra contra el terrorismo islámico".
  11. La guerra también paraliza, de forma provisional, las protestas de los ciudadanos israelíes contra la gestión de su régimen en cuanto a la propagación de la covid-19 (a pesar de la propaganda sobre la vacunación de su población), la inflación, la falta de viviendas, etc.
  12. Por primera vez, los palestinos israelíes (un 20% de una población), que sufren un apartheid legal y social, y solían mantenerse al margen de la guerra de Israel contra Gaza y Cisjordania, han reaccionado: los disturbios en las ciudades mixtas árabe-judías (con linchamiento y quema de templos incluidos), no va a desembocar en una guerra civil (pues, los árabes no pueden llevar armas), pero sí que podría desestabilizar Israel confirmando el hecho de que se trata de un Estado inviable por declararse en 2018 como una "República exclusivamente Judía", un régimen etnonacionalista, chovinista-religioso. Esto sucede también en la "República islámica", que niega los derechos más elementales de gran parte de la población femenina, no creyentes o no islamistas. En Israel, la conciencia de los árabes de sus derechos ha despertado.
  13. Es poco probable que Israel pretenda, en estos momentos, ocupar toda Gaza. Por un lado, decenas de miles de gazatíes se refugiarían en Egipto, algo que no le gustaría al amigo de Netanyahu, el general Al Sisi, y por otro, no podría gestionar una pequeña franja que alberga a dos millones de almas desesperadas. Israel ha destrozado la causa palestina y la última palabra la tendrán los propios palestinos.
  14. El conflicto se enquista aún más. La situación, además, se ve agravada por la ausencia de fuerzas progresistas en una región que está controlada por el imperialismo y los regímenes de extrema derecha religiosa (judía, sunnita y chiita).

Dijo Friedrich Engels que "un pueblo que oprime a otro pueblo no puede emanciparse. El poder que se necesita para oprimir a los demás siempre se vuelve contra sí mismo": se trata de la lógica de los vascos comunicantes.

18 mayo 2021

Publicado enInternacional
EE.UU. ha creado una fuerza clandestina de unos 60.000 agentes que operan por todo el mundo, según una investigación periodística

El programa 'Signature Reduction' involucraría a 130 empresas que ganarían más de 900 millones de dólares al año. Asimismo, en él participan varias docenas de organizaciones gubernamentales secretas.

En la última década, el Pentágono ha creado una fuerza encubierta de alrededor de 60.000 agentes secretos, descubrió la revista estadounidense Newsweek en el marco de una investigación periodística que duró dos años.

Según un artículo publicado este lunes, se trata de un programa extenso denominado 'Signature Reduction' ('Reducción de la firma' en inglés), que incluye a oficiales tanto uniformados como vestidos de civiles, desplegados en EE.UU. y en el extranjero.

De ellos, más de la mitad son fuerzas especiales, que trabajan en zonas de guerra, pero también en lugares donde no se libran conflictos, como Corea del Norte e Irán. El segundo grupo más grande son especialistas de inteligencia. Asimismo, destacan los 'ciberguerreros', la categoría más novedosa y que aumenta más rápido que las demás.

El nivel del cambio de identidad de los agentes varía según sus tareas, siendo el más alto reservado para los efectivos que tienen que pasar el control de pasaportes bajo nombres falsos. Para tales casos, existen varios métodos de ocultar sus datos biométricos. Se trata de enfoques tanto físicos —por ejemplo, el uso guantes y máscaras de silicona que simulan las huellas dactilares y la apariencia de otra persona— como digitales. Así, se afirma que EE.UU. podría 'hackear' las bases de datos biométricos de otros Estados para insertar en ellas temporalmente los registros necesarios.

En cuanto al volumen económico del programa, los periodistas aseguran que involucra a 130 empresas que ganan más de 900 millones de dólares al año. Asimismo, en él participan varias docenas de organizaciones gubernamentales secretas.

Mientras que uno de los objetivos de 'Signature Reduction' es la lucha contra el terrorismo, el segundo es la competencia con Rusia y China en la "zona gris […], el continuo paz-conflicto" en las relaciones de Washington con las dos potencias, asevera la revista.

Al mismo tiempo, la gigantesca fuerza clandestina contraviene varias normas legales tanto nacionales como internacionales. "Todo, desde el estado de las Convenciones de Ginebra —si un soldado es capturado por un enemigo operando bajo una identidad falsa— hasta la supervisión del Congreso es problemático", cita Newsweek a un oficial senior retirado informado sobre el programa.

Publicado: 17 may 2021 21:44 GMT

Publicado enInternacional