Los cubanos en actividades normales, ayer en un barrio de La Habana.Foto Afp

Convoca el presidente a realizar un análisis autocrítico de las causas de las protestas y llama a la unidad

 

La Habana., Al señalar que el bloqueo de Estados Unidos "supera los deseos de desarrollo y de hacer frente a las carencias", el gobierno de Cuba anunció ayer que levantará el resto del año restricciones aduaneras que limitan la importación de medicamentos y alimentos, tres días después de movilizaciones opositoras en esta capital y otras ciudades de la isla.

El presidente Miguel Díaz-Canel llamó a la unidad durante una emisión especial del programa Mesa Redonda e instó a hacer un análisis crítico y autocrítico de las causas de los disturbios del domingo pasado, y convocó a la paz, la concordia y el respeto entre ciudadanos.

En el mismo programa televisivo, el primer ministro, Manuel Marrero, indicó que a partir del lunes próximo y hasta el 31 de diciembre se podrá ingresar al país con maletas cargadas con alimentos, material para aseo y medicamentos que cumplan las normas sanitarias establecidas, sin límite de valor de importación y libre de pago de aranceles, con la finalidad de aliviar la situación de desabasto que vive el país.

Esta era una de las medidas solicitadas por académicos e intelectuales en una reciente carta abierta dirigida al gobierno, para aliviar la escasez de productos básicos, que figuraron entre las motivaciones de las protestas del domingo.

Las leyes cubanas permiten la importación no comercial de 10 kilos de medicamentos, libre de impuestos, mientras pone topes a alimentos y otros productos, por los que sí cobra aranceles.

"Usted puede traer la cantidad de alimentos, productos de aseo y medicamentos que considere, el límite no lo ponemos nosotros, no lo pone el país, no lo pone la aduana, el límite se lo puede poner la aerolínea", indicó Marrero.

Un grupo de artistas e intelectuales, entre ellos el cineasta Fernando Pérez y el economista Carmelo Mesa Lago, habían pedido facilitar el proceso "para permitir la entrada de medicamentos y enseres médicos al país".

Las autoridades han dicho que las protestas fueron provocadas por una campaña en redes sociales con la etiqueta #SOSCuba, que pedía una "intervención humanitaria" impulsada por "contrarrevolucionarios", en un intento de desestabilizar el país.

Durante el programa se transmitieron videos en los que se ve a decenas de personas saqueando un establecimiento. "Este no es el comportamiento que tienen los cubanos. Nuestra sociedad no genera odio, sino solidaridad", comentó Díaz-Canel.

El gobernante mencionó que "las agresiones detectadas en las protestas tuvieron un comportamiento salvaje y fueron manipuladas", y puso como ejemplo que el lunes en el barrio capitalino de La Guinera la gente iba directo a atacar una estación de policía, pretendía quemarla con la idea de huir en barcos estadunidenes. En esos disturbios un hombre murió y varios ciudadanos y agentes resultaron heridos, reportó antier el gobierno.

Díaz-Canel insistió en que su llamado a defender las calles "fue malinterpretado y manipulado" por los opositores, y reafirmó la "legitimidad de proteger los bienes del pueblo, el respeto a la ley y preservar la tranquilidad ciudadana ante elementos desestabilizadores".

Reiteró que este plan se ha apoyado en una enorme campaña de desinformación desplegada en redes sociales y medios de comunicación opositores, con la intención de generar "confusión" y "pánico" en la isla, lo que calificó de "terrorismo mediático".

Señaló que los "disturbios" del domingo “forman parte de un plan deliberado que responde a los preceptos de guerra no convencional y al manual del llamado golpe suave.

"Han coincidido el reforzamiento del bloqueo estadunidense y el pico de la pandemia por Covid-19 en las últimas semanas, lo que hizo creer a la mafia cubanoestadunidense que el momento de la estocada final había llegado", remarcó el jefe de Estado.

Añadió que esos "sectores reaccionaron, además, a los anuncios en Washington de que el gobierno del presidente Joe Biden realizaría una revisión de su política hacia Cuba, heredada de la administración de Donald Trump".

Insistió: "nuestros sueños y deseos son superados por ese bloqueo que nos impide avanzar a la velocidad que necesitamos" y explicó que "esa política hostil y de cerco provoca incomprensión y afecta las esperanzas de los ciudadanos" de la isla, que enfrenta carencia de divisas y el cierre de sus fuentes de ingreso.

"Por eso decimos que es genocida y demerita a Estados Unidos frente a un pequeño país que quiere conseguir la justicia social", subrayó Díaz-Canel, y reiteró: "si nos dejan actuar, si no nos ponen trabas, podemos alcanzar la prosperidad económica y multiplicar la inmensa obra social gestada por la revolución".

Manifestó que "la economía cubana funciona en condiciones de guerra", tarea que calificó de "compleja y retadora para superar adversidades y enfrentar una brutal campaña mediática atizada desde el exterior".

Más información sobre lo expuesto en el programa Mesa Redonda en: http://www.cubadebate.cu/noticias/2021/07/14/diaz-canel-y-dirigentes-del-gobierno-comparecen-en-la-mesa-redonda-video/

"La represión, calumnia total"

En una comparecencia anterior, Díaz-Canel calificó de "mentira" y "total calumnia" la "represión" de las protestas en la isla. Pidió no dejarse "intoxicar" por las redes sociales, desde donde "se pretende construir una realidad que no se está viviendo; una Cuba desordenada, ingobernable, que está de estallido en estallido". Insistió en que "han sido tan cínicos, tan mentirosos que ridículamente han llegado a poner fotos, argumentos e informaciones que son nuestras y no de ellos".

Puso como ejemplo fotografías que han circulado por redes sociales. "Han usado las manifestaciones de apoyo a la revolución, las han puesto como si fueran actos públicos en contra. Han tomado la foto de una protesta en Egipto para decir que es en el Malecón", subrayó.

El Centro de Prensa Internacional, perteneciente a la cancillería, desmintió ayer dos veces al periódico español ABC. La primera, por "informar" sobre la "renuncia" del viceministro del Interior, general Jesús Manuel Burón, en rechazo a la "represión" ejercida el fin de semana, y la segunda, al negar que este medio tenga o haya tenido otra corresponsalía o más periodistas acreditados en la isla, tras la detención de su corresponsal Camila Acosta, quien según su familia fue arrestada el lunes.

Las autoridades también desmintieron la supuesta muerte de un detenido el pasado día 11 que participó en acciones vandálicas en la ciudad de Cárdenas, provincia de Matanzas.

Las conexiones al servicio de Internet y el uso de algunas redes sociales populares en La Habana comenzaron a recuperarse paulatinamente después de un apagón digital de casi 48 horas, derivado de fallas en el servicio eléctrico, que coincidió con las protestas que rompieron la tradicional tranquilidad en la isla.

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Jueves, 15 Julio 2021 05:58

El tobillo ensangrentado

El tobillo ensangrentado

La imagen de Messi ante Colombia y el pueblo deseante

La victoria después de veintiocho años de sequía parece más un desquite que un triunfo. O mejor dicho, es mucho más que un triunfo. Las verdaderas victorias no son sino a condición de haber perdido. El ser humano siembra épicas donde antes hubo pérdidas. Por eso, cuando terminó el partido, todos fueron a cubrir a Lío, a festejar la exhibición de un deportista al que le faltaba un triunfo para llevarse la gloria, el privilegio que sólo se les da a unos pocos y es esquiva a la mayoría.

El deporte permite esa identificación, no sólo a lo que no somos sino a lo que potencialmente quisiéramos ser. Nos incluimos en su desquite, así todos veníamos frustrados y pudimos desahogar las gargantas de bronca atragantada, en Brasil y en el Maracaná, lugar destacado de ese paso que no se pudo llegar a concretar en el Mundial 2014.

Y antes vimos esos tobillos ensangrentados de Messi con Colombia, y esa agarradura del tobillo de Di María desparramado solo fuera de la cancha, un tocado por la mala fortuna o por los nervios que te hacen correr más allá de las posibilidades y te doblan los tobillos y te desgarran los músculos.

El deseo, como dijo Spinetta, siempre está agazapado y te toma por las espaldas y te agarra a altura de los tobillos. Ese tobillo ensangrentado de Lío, esa mano que se tomaba Fideo, ese dolor que también nosotres sentimos, nos anotició de nuestra condición deseante. El pueblo argentino sediento, la gente quería la hazaña, en una tierra arrasada por derechas que mandan armas para diezmar pueblos hermanos, donde existen presos políticos y un nivel de pobreza inaudito, el fútbol fue el gran catalizador de un grito de frustración que se volvió gesta. Y esa gesta tiene caras y nombres a las que agregamos nuestras emociones y las imágenes que se recordarán en el tiempo.

Cuando vimos sangrar el tobillo ya no hubo otro rumor que desear un título por él, contagiosa identificación de masa según Freud, que retumbó en un grito cuando finalizó el partido contra nuestro eterno rival, y lloramos por sus merecimientos pero sobre por los fracasos que fueron los nuestros, voyeuristas de las hazañas del otro, que no solo nos identifican sino que marcan esos instantes de felicidad que se recordarán, los colores de nuestra bandera que no son sino por las caras de quienes estuvieron a nuestro lado, abrazándonos, con aquellos que no conocíamos, y con aquellos que ya no están, reconociendo que el rubor de su sudor y los gritos de sus desahogos son también los nuestros.

Esa intimidad nos recuerda que tenemos hermanos y hermanas que además de rivales están en la búsqueda de gestas por haber vivido frustraciones y derrotas que nos acercan, a través de un objeto como la pelota (que es un mensaje, como dijo Pichon Riviere), y de pedazos de nuestros cuerpos que quedan en la batalla como el inolvidable tobillo ensangrentado de nuestras luchas y gestas.

Por Martín Smud

15 de julio de 2021

Martín Smud es psicoanalista y escritor.

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Martes, 13 Julio 2021 07:03

Cuba: entre la vacuna y la crisis

Cuba: entre la vacuna y la crisis

 Cuba vive momentos tensos. La situación económica ha empeorado dramáticamente, los alimentos básicos son escasos, la moneda pierde valor y los números de contagios de covid-19 se están disparando. En este marco, Cuba vive inéditas protestas en las calles. Afortunadamente, las vacunas que se producen en el país están funcionando y el proceso de vacunación en marcha podría, con el tiempo, vencer la crisis sanitaria. Pero no son las vacunas las que pueden resolver la crisis económica ni la crisis de confianza política.

Cuba vive momentos tensos. La situación económica ha empeorado dramáticamente, los alimentos básicos son escasos, la moneda pierde valor, la frustración estalla en protestas callejeras, y los números de contagios de covid-19 se están disparando. Los casos diarios se han multiplicado por cuatro en tan solo tres semanas. Con más de 6.700 contagios por día y más de 25.000 hospitalizados confirmados por covid-19, el sistema de salud está llegando a sus límites. Sin embargo, la lucha contra la pandemia también trae la mayor esperanza: las vacunas desarrolladas en la isla muestran un nivel de eficacia muy alto, no solo en los estudios clínicos, sino también en la práctica.

El gobierno de La Habana había arriesgado mucho cuando, en mayo de 2020, decidió no importar ninguna vacuna, ni de Rusia ni de China. Tampoco a través de la participación en la plataforma de vacunas COVAX. En su lugar, apostó en desarrollar vacunas propias. Muchos se mostraron escépticos: ¿por qué esta isla caribeña de 11 millones de habitantes sería exitosa allí donde fracasaron multimillonarios emporios farmacéuticos?

La explicación es el sector biotecnológico que ha ido construyéndose sistemáticamente desde la década de 1980: una isla de eficiencia en medio de la economía socialista del país. Desde el principio, se hizo énfasis en el desarrollo de vacunas, no solo para el consumo interno, sino también para la exportación a países del Sur global. Es esta estructura de investigación y producción la que ha permitido a Cuba crear en muy poco tiempo dos vacunas listas para usar.

Ambas, «Abdala» y «Soberana-2», se basan en una plataforma de proteínas, un método utilizado durante décadas contra la poliomielitis, el tétanos y otras enfermedades. A diferencia de las novedosas vacunas de ARN mensajero de BioNTech y Moderna, se trata de una tecnología de la «vieja escuela». Pero la ventaja es que estas vacunas se pueden producir en las fábricas existentes, la experiencia indica un bajo nivel de efectos secundarios graves y no se necesita un enfriamiento extremo. Y son vacunas eficaces. Ya se han publicado los resultados de los estudios de fase 3, que muestran para Abdala una efectividad contra enfermedad sintomática de 92% después de completar el esquema de tres dosis, y para Soberana-2, una eficacia de 91%.

Los críticos han cuestionado estos números y han señalado falta de transparencia y documentación insuficiente en las revistas científicas. Es posible que con la aplicación práctica haya que hacer ajustes. A pesar de que ambos estudios de fase 3 se hicieron sobre más de 40.000 personas, los números absolutos en los que se basan los cálculos de eficacia no son altos; para Soberana-2 había cinco casos de enfermedad sintomática en el grupo vacunado versus 51 en el grupo placebo.

Pero más allá de los estudios, para ver que las vacunas sí son eficaces, la campaña de vacunación en curso habla por sí sola. Cuando se vacunó al personal médico del país, a principios de marzo, se redujo inmediatamente el número de contagios entre los empleados del sector sanitario. Esto se observa también desde el comienzo de las vacunaciones masivas en La Habana, en el mes de mayo.

Ya se han aplicado más de siete millones de dosis en una campaña que se ha concentrado en la capital del país, originalmente el epicentro del proceso infeccioso. En todas las demás provincias, las incidencias están aumentando fuertemente. En la capital, sin embargo, donde ya la mitad de la población ha sido vacunada, los contagios han caído a la mitad de su valor pico. Como en otros países con altos niveles de vacunación, se ve un repunte con la reciente entrada a Cuba de la agresiva variante Delta. Los estudios de fase 3 de las vacunas cubanas se hicieron todavía con la prevalencia de la cepa Beta. Aun si parecen dar buena inmunidad contra la Delta también, no se puede excluir que –como se ha visto con otras vacunas– la efectividad sea algo menor contra esa variante, sobre todo en caso de vacunación incompleta.

También en Irán se realizó un estudio de fase 3 para la vacuna Soberana-2, con 24.000 participantes, y allí la vacuna cubana ya obtuvo la aprobación de emergencia. En Cuba recientemente se dio la aprobación para Abdala mientras la para Soberana-2 es espera en las próximas semanas. Es de suponer que la autoridad de aprobación cubana espera con la aprobación formal hasta que se tenga disponible todos los datos requeridos por los protocolos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Porque, además de vencer la pandemia en su propio territorio, Cuba también espera exportar sus vacunas. Pero la producción a escala se enfrenta a grandes obstáculos. Los 100 millones de dosis cuya producción se anunció alguna vez para este año quedarán como una posibilidad teórica. Los insumos que se necesitan se han vuelto extremadamente escasos, porque empresas de todo el mundo apuestan al desarrollo de vacunas a base de proteínas, sea Novavax en Estados Unidos, Sanofi/GlaxoSmithKline en Europa o Anhui en China.

Si bien Cuba es «soberana» en el desarrollo de sus propias vacunas, tal como lo sugiere el nombre de una de ellas, esto no es así en cuanto al equipamiento y los componentes, que deben importarse. A los problemas mencionados se suma, como siempre ocurre en Cuba, el lastre del embargo estadounidense, que limita las oportunidades de adquirir maquinaria e insumos. Además, las amenazas de Washington a los bancos internacionales hacen que las transacciones financieras con la isla sean maniobras complejas y costosas. Como resultado, Cuba tendrá que concentrarse inicialmente en producir suficientes vacunas para su propia población. Por cierto, como gesto de solidaridad, hubo una primera entrega de 30.000 dosis de Abdala a su aliada Venezuela, cuyas entregas de petróleo a Cuba han disminuido, pero siguen siendo indispensables para abastecer a la isla. Se han prometido otros 12 millones de dosis, pero sin precisar la fecha de entrega.

También se espera poder negociar opciones de exportación, preferiblemente con prefinanciación. Otra opción es vender licencias a países como Argentina o Vietnam, que tienen sus propias capacidades de producción. En el pasado, la OMS ya ha comprado vacunas cubanas para campañas de vacunación en países del Sur global y podría volver a hacerlo en la actual pandemia. A mediano plazo, las vacunas a base de proteínas, como las cubanas, también son adecuadas como vacunas de refuerzo.

Por importantes que sean estas perspectivas, las vacunas cubanas pueden vencer la crisis sanitaria del país, pero no la económica. Esta sigue siendo tarea de una agenda de reformas que debería apuntar a reanimar toda la economía y no confiar en que el sector biotecnológico se convierta en la gallina de los huevos de oro. Y aún cuando son un logro del sistema de salud, no pueden ser las vacunas las que den respuesta a la largamente acumulada crisis de confianza política que en estos días se hace evidente en las calles. 

La lucha contra la pandemia en Cuba es, como en otros lugares, una carrera contra el tiempo. Entre la velocidad de la vacunación, por un lado, y la propagación del virus y sus variantes, por otro. Si las cosas van bien, la campaña de vacunación puede prevenir el colapso de los hospitales, hacer que gradualmente el país salga de las medidas de confinamiento y permitirle reabrir sus puertas al turismo internacional a tiempo para la importantísima temporada de invierno. El sector turístico era la industria más importante de la isla antes de la pandemia y su reactivación es indispensable como fuente de divisas en la actual crisis.

Pero las vacunas cubanas también deberían ser motivo de reflexión fuera de la isla. En tiempos de cadenas de suministro globales, muchos rápidamente tildaron todas las ideas de «autosuficiencia» de anticuadas. Durante la pandemia, sin embargo, hasta los países ricos tuvieron que aprender que no se puede contar con la globalización en tiempos de emergencia. Ya se trate de mascarillas o vacunas, a la hora de la verdad, no solo es America First, sino que cualquier otro país cuida primero sus propios intereses.

El hecho de que el sector biotecnológico de Cuba haya logrado desarrollar sus propias vacunas con los limitados recursos del país es sencillamente sensacional. Con el avance de la variante Delta y el dramático aumento de infecciones, combinado con la crisis alimentaria y el malestar social, la sociedad cubana está por vivir meses tensos, si no dramáticos. Pero el avance de las vacunaciones hace esperar que, llegando el invierno, Cuba se uno de los primeros países de América Latina en entrar a la «era post-covid».

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Martes, 13 Julio 2021 06:45

El hambre mata más que el covid

El hambre mata más que el covid

Informe de Oxfam sobre la crisis alimentaria mundial

 

Un informe difundido por la organización internacional Oxfam da cuenta de que transcurrido un año y medio desde que se desató la pandemia las muertes por hambre en el mundo se ubican por encima de los decesos como consecuencia de la covid 19. De acuerdo al estudio once personas mueren por minuto por motivo del hambre extrema, cifra superior a las siete muertes que genera la pandemia en el mismo tiempo. El trabajo sostiene además que “los conflictos armados, las alteraciones económicas provocadas por la pandemia y la creciente crisis climática han agravado la pobreza y la catastrófica situación de inseguridad alimentaria en las zonas con más hambre en el mundo, creando a su vez nuevos núcleos de hambre”.

El documento señala que este año se ha llegado a la cifra de 155 millones de personas en 55 países que padecen extremos de inseguridad alimentaria y 20 millones de estos habitantes del planeta se sumaron este año para alcanzar la cantidad mencionada. Según el informe la pandemia provocó que 33 millones de trabajadoras y trabajadores de todo el mundo perdieran su empleo en 2020, generando además pérdidas por valor de 3,7 billones de dólares en concepto de ingresos derivados del trabajo, una cifra equivalente al 4,4 por ciento del PIB mundial de 2019. Los precios de los alimentos en el mundo aumentaron en casi un cuarenta por ciento desde el año pasado, registrando el mayor incremento en más de una década.

En el mismo informe se señala la urgente necesidad de que los gobiernos actúen de manera inmediata para hacer frente a la inseguridad alimentaria y sus causas dado que la situación puede empeorar todavía más.

“Desde el inicio de la pandemia, el número de personas que viven en condiciones cercanas a la hambruna se han multiplicado por seis” según lo consigna el Global Report on Food Crise, organismo de Naciones Unidas.

De esta manera, lo que en principio aparecía como una crisis de salud a nivel global, se ha transformado rápidamente en un agudo problema de hambre cuya principal causa se le adjudica a los conflictos que persisten en todo el mundo, a pesar de los llamamientos formales para ponerles fin. “El gasto militar mundial se incrementó en un 2,7 por ciento el pasado año, un porcentaje equivalente a 51.000 millones de dólares” sostiene Oxfam, asegurando que con esa suma se habría podido financiar hasta seis veces y media el pedido de 7.900 millones de dólares que Naciones Unidas hizo en 2021 para hacerle frente a la lucha contra la inseguridad alimentaria. Cada día y medio se invierten 8.000 millones de dólares en gastos militares en todo el mundo.

“A menos que los Gobiernos actúen de forma urgente para abordar la inseguridad alimentaria y sus causas, lo peor está aún por llegar. Deben centrar sus recursos en financiar sus sistemas de protección social, así como programas que aborden las necesidades de las personas vulnerables y permitan salvar vidas de manera inmediata, en lugar de destinarlos a comprar armas, que perpetúan los conflictos y la violencia”, se afirma en el documento.

Otras proyecciones indican que 745 millones de personas en todo el mundo vivirán en condiciones de “pobreza extrema” al finalizar 2021, lo cual implica un aumento de 100 millones de personas desde que se declaró la pandemia 18 meses atrás. A ello se suma que 2.700 millones de personas no recibieron ningún tipo de ayuda pública para enfrentar las consecuencias económicas derivadas de la covid-19. Entre los grupos más directamente afectados se encuentran las mujeres, las poblaciones desplazadas y las personas que trabajan en el sector informal.

Como contraposición también durante la pandemia la riqueza se concentra. “La riqueza de las diez personas más ricas del mundo (de las cuales nueve son hombres) se incrementó en 413.000 millones de dólares el pasado año”, dice el informe de Oxfam, agregando que “esta cantidad bastaría para financiar hasta más de once veces la totalidad de las emergencias humanitarias de las Naciones Unidas para 2021”.

El documento señala además que para poner fin a la crisis del hambre los gobiernos “deben reconstruir la economía global de manera más justa y sostenible en el marco de la recuperación tras la pandemia” y “acabar con las desigualdades de fondo que amplían la brecha entre ricos y pobres”.

Entre las iniciativas propuestas para salir al cruce de la hambruna mundial se plantea la urgencia de dar financiamiento al llamamiento humanitario de Naciones Unidas contra el hambre y la creación de un fondo global de protección social. Además –dice Oxfam- se debería “garantizar el acceso humanitario a las zonas de conflicto, dejar de utilizar el hambre como arma de guerra y promover la paz a través de la participación y el liderazgo de las mujeres en la construcción de la paz”. A ello se agrega la necesidad de “construir sistemas alimentarios más justos, resilientes y sostenibles” y de “garantizar el liderazgo de las mujeres en la respuesta a la pandemia y la posterior recuperación”.

Todo ello – se sostiene en el documento- sin perder de vista la urgencia de apoyar “una vacuna universal” contra la covid-19, mientras se adoptan medidas urgentes para hacer frente a la crisis climática.

13 de julio de 2021

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El presidente de Cuba Miguel Díaz-Canel (c) camina acompañado por simpatizantes por una calle del pueblo San Antonio de los Baños (Cuba).. Imagen: EFE

El Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, compareció este domingo en vivo en cadena de radio y televisión nacional.

Versión no oficial de las palabras de Díaz-Canel:

Hemos sido honestos, hemos sido diáfanos, hemos sido claros y en cada instante hemos ido explicando a nuestro pueblo las complejidades de los momentos actuales. Les recuerdo que hace más de un año y medio cuando se iniciaba el segundo semestre del año 2019 tuvimos que explicar que íbamos a una coyuntura difícil. Esto se tomó como parte del humor popular y hemos permanecido como parte de esa coyuntura a partir de todas las señas que estaba dando el gobierno de los Estados Unidos, encabezados por la administración Trump con relación a Cuba.

Empezaron a recrudecer una serie de medidas restrictivas, de recrudecimiento del bloqueo, de persecución financiera en contra del sector energético con el objetivo de asfixiar nuestra economía y que eso provocara el anhelado estallido social masivo, que siembre las posibilidades para con toda la campaña ideológica que se ha hecho, poder llamar a la intervención humanitaria que terminan en intervenciones militares y en injerencias, y que afectan los derechos, la soberanía y la independencia de todos los pueblos.

Esa situación continuó, luego vinieron las 243 medidas que todos conocemos y por último se decide incluir a Cuba en una lista de países patrocinadores del terrorismo, una lista espuria, ilegítima y unilateral que ha adoptado el gobierno de los Estados Unidos, creyéndose los emperadores del mundo. 

Muchos países se someten de golpe a estas decisiones, pero hay que reconocer que otros no permiten que se les imponga. Todas estas restricciones propiciaron que al país se le cortaran de inmediato varias fuentes de ingreso de divisas como el turismo, los viajes de cubanos-americanos a nuestro país y las remesas. Se hizo un plan para desacreditar las brigadas médicas cubanas y las colaboraciones  solidarias que presta Cuba que por esa colaboración ingresaban una parte importante de divisas.

Todo esta situación provocó una situación de desabastecimiento en el país, sobre todo de alimentos, medicamentos, materias primas e insumos para poder desarrollar nuestros procesos económicos y productivos que a la vez tributan a las exportaciones. Están cortados dos importante elementos la capacidad de exportación y la capacidad de invertir recursos. Y desde los procesos productivos desarrollar bienes y servicios para nuestra población. 

También tenemos limitaciones limitaciones en combustibles y piezas de repuesto y todo esto ha provocado un nivel de insatisfacción, unido a problemas acumulados que nos hemos podido resolver y que venían desde el periodo especial unido a una feroz campaña mediática de desacreditación como parte de la guerra no convencional que trata de fracturar la unidad entre partido-estado y pueblo; que trata de poner al gobierno como insuficiente e incapaz de proporcionar bienestar al pueblo cubano y que pretende enarbolar desde una posición del gobierno de los Estados Unidos que con ellos se puede aspirar al progreso de un país como el nuestro. 

Esas son consabidas recetas hipócritas, discursos de doble rasero que los conocemos muy bien en toda la historia de los Estados Unidos hacia Cuba. ¿Cómo intervinieron en nuestro país, cómo se apropiaron de nuestra isla en 1902, cómo mantuvieron una dominación de nuestra isla en la etapa de la seudorepública y cómo esos intereses fueron golpeados por la Revolución cubana en su triunfo?

Les ha molestado mucho durante 60 años el ejemplo de la Revolución cubana y constantemente han estado arreciando. Han aplicado un bloqueo injusto y criminal, y cruel, recrudecido ahora en condiciones de pandemia y ahí está la perversidad manifiesta, la maldad de todas esas intenciones. Bloqueo y acciones restrictivas que nunca han tomado contra ningún otro país, ni contra los que ellos consideran sus principales enemigos. 

Por lo tanto, ha sido una política de saña contra una pequeña isla que solo aspira a defender su independencia,  su soberanía y construir con autodeterminación su sociedad de acuerdo a los principios que más de un 86 % de la población ha apoyado en el ejercicio amplio y democrático que sostuvimos hace algunos años para aprobar la actual Constitución de la República de Cuba.

En medio de esas condiciones viene la pandemia, una pandemia que no ha afectado solo a Cuba, sino a todo el mundo, incluyendo a los Estados Unidos. Ha afectado a los países ricos y hay que decir que ante esta pandemia ni Estados Unidos ni esos países ricos tuvieron toda la capacidad para enfrentar sus efectos en sus inicios, y en muchos de esos países de primer mundo, con muchas más riquezas, colapsaron los sistemas de salud, las salas de terapia intensivas. Los pobres fueron desfavorecidos porque no existen políticas públicas orientadas al pueblo para su salvación, y tienen indicadores con relación  al enfrentamiento de la pandemia que tienen peores resultados que los de Cuba en muchos casos.

Así fuimos avanzando, fuimos controlando brotes y rebrotes, con una capacidad tremenda de sacrificio de nuestro pueblo, de nuestros científicos, de nuestro personal de la salud y ha estado casi todo el país involucrado en ello. Se han creado cinco candidatos vacunales, de las cuales ya han una reconocida como vacuna y que es la primera latinoamericana. Ya Cuba está vacunando a su población. Es un proceso que toma tiempo. Hay que producir las vacunas, pero en estos momentos tenemos una de las razones de vacunación más altas del mundo y en pocas semanas hemos superado el 20 % de vacunación de la población, un proceso que continúa.

En los últimos meses han empezado a circular cepas que son más agresivas y provocan más transmisión de la enfermedad. En medio de esa situación es que empiezan a aparecer un grupo de complicaciones. En primer lugar, los casos ocurren con una velocidad y acumulación que supera las capacidades que hemos podido crear para atender en instituciones estatales a estos casos. Por otra parte hemos tenido que acudir a abrir capacidades en otros centros y al abrir más número de centros, a los cuales también tenemos que darles una prioridad energética aún en medio de problemas energéticos acumulados que nos han provocado apagones, la cantidad de circuitos que tenemos que proteger para que se atiendan los pacientes de covid provoca que sean  más los circuitos que quedan con posibilidades de hacer apagones molestos, pero necesarios, porque tenemos que restablecer nuestras capacidades de generación eléctrica. Ello ha ocurrido en estos días y ha provocado irritación, incomprensión, preocupaciones y afectaciones a la población.

Al tener más enfermos, hay más consumo de medicamentos, y también nuestras reservas de medicamentos se van agotando, las posibilidades de adquirirlos son muy difíciles. En medio de todo eso seguimos con voluntad, pensando en todo, trabajando para todos. Ahora tenemos que ir a la experiencia del ingreso domiciliario ante la falta de capacidades en un grupo de provincias, y hemos tenido que convocar a la familia para que tengan una participación más directa, responsable; y uno no se cansa de admirar en medio de esta situación esa capacidad de resistencia creativa que tiene nuestro pueblo. Y cómo con estos valores, si nos acompañamos de responsabilidad y de unidad, en el menor tiempo posible con vacunación y con comportamiento responsable, cumpliendo las medidas higiénico sanitarias, el aislamiento social y el distanciamiento físico, saldremos más temprano que tarde de este pico pandémico que no es solo un caso cubano.

Cuba lo que logró fue postergar este pico pandémico en el tiempo con todo  lo que hicimos, y también en el menor tiempo lo superaremos, y así es como lo hemos ratificado en estos días en nuestros recorridos por las provincias para puntualizar todas las estrategias de enfrentamiento a la pandemia.

De manera muy cobarde, sutil y oportunista y perversa,  a partir de las situaciones más complicadas que hemos tenido en provincias como Matanzas y Ciego de Ávila estos que siempre han estado aprobando el bloqueo y que sirven como mercenarios de la calle del bloqueo yanqui, empiezan a aparecer con doctrinas de ayuda humanitaria y de corredor humanitario. Todos sabemos de dónde vienen.

Para fortalecer el criterio de que el gobierno cubano no es capaz de salir de esta situación, como si ellos estuvieran tan interesados en que se resolvieran los problemas de salud de nuestro pueblo. 

Si quieren tener un verdadero gesto con Cuba, si quieren preocuparse con el pueblo, abran el bloqueo y vamos a ver cómo tocamos. ¿Por qué no lo hacen? ¿Por qué no tienen valor para abrir el bloqueo? ¿Qué fundamento legal y moral tienen sostiene que un gobierno extranjero le aplique esa política a un país pequeño en medio de situaciones tan adversas.

¿Eso no es genocidio, eso no es crimen de lesa humanidad? Se enarbolan criterios de que somos una dictadura, un dictadura que se preocupa por darle a toda su población salud, que busca el bienestar para todos, que  en medio de estas situaciones es capaz de tener programas y políticas públicas en función de todos, que está aspirando a vacunar a todos con una vacuna cubana, porque sabíamos que nadie nos iba  vender vacunas y no teníamos dinero para ir al mercado internacional a comprar vacunas. ¿Qué dictadura más extraña?

Ahora vociferan que somos asesinos ¿Dónde están los asesinados en Cuba ?¿dónde están los desaparecidos?

Porque los otros países que han sufrido estos eventos de picos pandémicos no fueron en la prensa atacados y a eso no se les puso como solución la intervención humanitaria, ni se les armaron estas campañas de descrédito que han querido armar contra nosotros.

La vida, la historia y los hechos demuestran que está detrás de todo esto: que es asfixiar y acabar con la Revolución y para eso están tratando de desalentar a nuestro pueblo de confundir. Cuando las personas están en condiciones severas como las que estamos viviendo, ocurren hechos como los que vimos hoy  en San Antonio de los Baños.

En San Antonio de los Baños, un grupo de personas se concentró en uno de los parques más céntricos de la ciudad para protestar y reclamar. ¿Quiénes eran esas personas? los componían personas de pueblo que están viviendo parte de las carencias y dificultades, lo hicieron personas revolucionarios que pueden estar confundidas y que puede que no tengan todos los argumentos o que estaban expresando sus insatisfacciones.

Esos dos grupos de personas lo hacían de una manera distinta y buscaban un argumento y pedían una explicación. Lo primero que decían era “yo soy revolucionario” “yo apoyo a la Revolución”.

Esto estaba encabezado por un grupo de manipuladores que se estaban prestando a los designios de esas campañas que salieron en las redes sociales. El famoso SOSMatanzas o SOSCuba, el llamado al cacerolazo para que en varias ciudades de Cuba hubiera manifestaciones de este tipo y existieran disturbios sociales.

Esto es muy criminal, muy cruel, sobre todo en este momento donde debemos de lograr que las personas estén en las casas que están recogidas, que están protegiéndose. Con la moral que da la Revolución, los revolucionarios de San Antonio de los Baños, las autoridades de la provincia, un grupo de compañeros de la dirección del país nos presentamos a San Antonio de los Baños.

Esa masa de revolucionarios se enfrentó a los contrarrevolucionarios y hablamos con los revolucionarios y algunos que pueden ser no revolucionarios pero que estaban pidiendo argumentaciones. Después marchamos y recorrimos el pueblo para demostrar que en Cuba la calle es de los revolucionarios.

Mientras eso está ocurriendo sabemos que hay otras localidades del país, donde grupos de personas en determinadas calles y plazas se han concentrado movidas también por esos propósitos tan malsanos.

Convocamos a todos los revolucionarios a salir a las calles a defender la Revolución en todos los lugares», señaló Díaz-Canel.

Las calles son de los revolucionarios y el Estado tiene toda la voluntad política para dialogar, pero también para participar, agregó.

No vamos a entregar la soberanía, ni la independencia de esta nación», dijo. Tienen que pasar por encima de nuestro cadaver si quieren tumbar la Revolución.

11 julio 2021

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Movilización en La Habana ayer contra el gobierno del presidente Miguel Díaz-Canel a quien reprocharon el desabasto de alimentos, la carestía y los cortes de luz en plena pandemia. El gobernante respondió que quienes alientan estas manifestaciones quieren la privatización de la salud y la educación. Foto Afp

"Esos que nunca se han opuesto al bloqueo ahora han incentivado campañas que buscan legitimar la idea de que el gobierno cubano no puede controlar al coronavirus", sostuvo el líder cubano. 

 

El presidente de Cuba, Miguel Díaz Canel, denunció que, en las inéditas protestas de este domingo contra el gobierno, hubo una intromisión de Estados Unidos con la intención de "legitimar la idea de que el gobierno cubano no puede controlar al coronavirus". El jefe de Estado habló luego de la marcha de miles de personas en varias ciudades de la isla que criticaron, en especial, el accionar del Ejecutivo en el manejo sanitario de la pandemia. 

"Son acciones de desestabilización política históricas que tienen lugar contra Cuba y que se han intensificado particularmente durante la pandemia", dijo Díaz Canel luego de realizar una recorrida por San Antonio de los Baños, un pueblo próximo a La Habana y uno de los epicentros de las movilizaciones. 

"De manera muy sutil, esos que nunca se han opuesto al bloqueo (el embargo económico decretado por Estados Unidos en 1962) ahora han incentivado campañas que buscan legitimar la idea de que el gobierno cubano no puede controlar al coronavirus", sostuvo Díaz Canel. "Convocamos a todos los revolucionarios a salir a las calles a defender la revolución en todos los lugares", subrayó el mandatario en un mensaje televisado.

Protestas y vacunas

Este domingo miles de personas marcharon por las calles de varias ciudades de Cuba. El malestar social tuvo como eje la problemática sanitaria por la pandemia de coronavirus. La primera marcha se registró en San Antonio de los Baños, un pueblo rural de 34 mil habitantes perteneciente a la provincia de Artemisa. Es conocido sobre todo porque en sus inmediaciones funciona la Escuela Internacional de Cine y Televisión creada en 1986 bajo el estímulo de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, que presidía por entonces el escritor colombiano Gabriel García Márquez.

Las protestas se replicaron en otras localidades de Cuba como Güira de Melena y Alquízar en la provincia occidental de Artemisa, Palma Soriano en la oriental Santiago de Cuba, Cienfuegos y La Habana. Aunque con menos afluencia, también se registraron movilizaciones en las embajadas cubanas en Buenos Aires y Montevideo. 

Es la primera vez que un grupo grande de cubanos sale a las calles de La Habana a protestar contra el gobierno desde el famoso "Maleconazo" de 1994, durante la presidencia de Fidel Castro. El líder opositor venezolano, Juan Guaidó, no quiso perderse la ocasión para manifestar su apoyo a los manifestantes. "Desde Venezuela, reiteramos nuestro respaldo a todo el movimiento pro-democracia en Cuba. Nos une la lucha por vernos libres y democráticos", escribió Guaidó en su cuenta de Twitter.

Desde que empezó la pandemia de coronavirus en marzo de 2020, los cubanos están obligados a hacer largas filas para abastecerse de alimentos y medicamentos, lo que generó un creciente malestar social. La protesta se produjo en una jornada en la que Cuba volvió a batir su récord diario de contagios y muertes por covid-19, con 6.923 y 47 en las últimas 24 horas, respectivamente. Estas cifras llevan a un total acumulado, desde el inicio de la pandemia, de 238.491 infectados y 1.537 fallecidos, según el ministerio de Salud Púbica.

"Son cifras alarmantes, que se incrementan por día", afirmó el jefe de Epidemiología de esa cartera, Francisco Durán, al reportar en conferencia de prensa las últimas estadísticas. Pese al aumento de casos, en el gobierno cubano confían en el proceso de vacunación para amainar la situación epidemiológica.

Días atrás se conoció que una de las vacunas desarrolladas por Cuba contra el coronavirus, la Soberana 02, alcanzó una eficacia del 91,2 por ciento con la aplicación de sus tres dosis. Además de esa vacuna los científicos cubanos también desarrollaron con buenos resultados la Abdala, otra de las inoculaciones anticovid creadas por el país caribeño.

12 de julio de 2021

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Carolina Tosi y Valeria Sardi, lingüistas.. Imagen: Verónica Bellomo

Valeria Sardi y Carolina Tosi, sobre las tensiones que generan en las aulas las nuevas formas del habla

Las especialistas investigaron qué ocurre en escuelas y universidades con el lenguaje inclusivo. Las distintas reacciones, las regulaciones, las resistencias. El desafío para docentes y autoridades.

Aunque resistido, rechazado y hasta burlado en algunos ámbitos, el lenguaje inclusivo ya llegó y tiene intenciones de quedarse. ¿Qué hacer con este visitante inesperado en el aula? Valeria Sardi y Carolina Tosi, estudiosas del tema, conciben el lenguaje inclusivo como una vía de visibilización de identidades históricamente silenciadas. Mientras Tosilo entiende como “un fenómeno de discurso”, es decir, “que por ahora no hay un cambio en la lengua porque no está sistematizado, no todos los hablantes lo utilizamos”; Sardi plantea que el lenguaje inclusivo es “un germen de cambio muy político” incipiente, es decir, “no sabemos todavía qué cantidad de hablantes lo utilizan, pero sí cada vez más se utiliza en el lenguaje hablado y también en el lenguaje escrito, por lo menos en ciertos ámbitos como el académico y en las escuelas secundarias”. A pesar de las diferencias, escribieron un libro en común que se sumerge en el debate y da un paso más: propone herramientas didácticas para incorporar la reflexión sobre el lenguaje en las aulas.

El libro se llama Lenguaje inclusivo y ESI en las aulas. Propuestas teórico-prácticas para un debate en curso y fue publicado por Paidós Educación. Sardi es profesora, licenciada y doctora en Letras por la Universidad Nacional de La Plata y es docente en esa casa de estudios. Tosi es profesora y licenciada en Letras, magister en Análisis del Discurso y doctora en Letras por la Universidad de Buenos Aires. Trabaja como docente, correctora, editora y lingüista.

--Diferencian el lenguaje no sexista del lenguaje inclusivo, ¿el lenguaje inclusivo no debería ser no sexista?

CT: --Nosotras lo ubicamos justamente en los movimientos de los feminismos a partir de los 70, que luego se fueron concretando en diferentes movimientos académicos, por la lucha de la visibilización de la mujer. Más que nada esta primera corriente se podría definir como la necesidad de visibilizar a la mujer en el lenguaje, al género femenino digamos, y esto se hace por diferentes recursos. Hay una gran publicación de guías, aproximadamente desde fines de los 80 y luego con mucha fluidez en los 90, tanto en España como en Latinoamérica, y luego nosotras lo que marcamos es que ya a partir del 2000 más o menos, se inician estos movimientos del lenguaje inclusivo, que lo que rompen es esta idea de femenino/masculino, del binarismo en la lengua. Si por ejemplo nos referimos a los recursos que estas guías ofrecían en los usos no sexistas, hay algunos que justamente lo que hacen es mostrar y visibilizar el género femenino, por ejemplo, tenemos los desdoblamientos, todas y todos, después tenemos el uso de barras, y después hay otros usos como por ejemplo los colectivos, los abstractos, los pronombres sin marcas de género, etcétera. Después otros usos que ya son gráficos como la arroba, la equis, el asterisco, en ese momento estaban esos recursos y justamente lo que toma el lenguaje inclusivo de género son esos recursos que ya no marcan esa visibilización del género sino que rompe esa dicotomía femenino/masculino.

VS: --El lenguaje inclusivo se propone justamente como un lenguaje no sexista. Lo que hicimos en el libro es distinguir justamente esto que explica Caro, porque a veces hay alguna confusión de a qué se refiere estrictamente el lenguaje inclusivo.

--Está la idea de que le lenguaje inclusivo es la e, nada más, que con eso se resuelve... Entiendo que no es así.

VS: --Claro, por eso justamente explicamos en el libro, hacemos esa actualización de cómo surge acá en Argentina el lenguaje inclusivo, claramente empieza a hacerse mucho más fuerte a partir del nacimiento del movimiento Ni Una Menos en el 2015. Lo que nos proponíamos en el libro era hacer esa distinción teórica, también refiriendo que en el algún momento el origen del uso del lenguaje inclusivo está vinculado con las luchas que se dieron en los movimientos de esas feministas por la visibilización de las mujeres en el lenguaje, en contra de este uso del masculino genérico como inclusivo para todos y todas. Ahora bien, creo que también una cuestión que me parece interesante para decir es cómo este lenguaje inclusivo, si lo pensamos como un lenguaje no sexista, también va a permitir un uso de las personas que responda a cómo se sienten de acuerdo a sus identidades, es decir darles lugar a las identidades autopercibidas, y por eso hago la distinción con las identidades no binarias, porque también hay identidades que se encuentra comprendidas dentro del colectivo lgbttiq+ que no se encuentran en las identidades no binarias sino en mujer trans o varón trans, por ejemplo, entonces da cuenta de un lenguaje que incluye a todes y a quienes se perciben también dentro de identidades no binarias.

--Sí, algunas feministas se resisten a abandonar el uso de la a... Ese es otro de los temas que sigue en tensión y, personalmente, creo que podemos no abandonarla y usar distintos recursos según los distintos espacios o momentos del habla.

CT: --Lo que pasa es que hay diferentes usos para esta e. Porque podés tener justamente esta e que de alguna manera subsume todos los sujetos que estás mencionando, por ejemplo “todes”, pero también podés desdoblar, “todos, todas, todes”. Justamente nos comentaban unas personas que no querían dejar de utilizar estos desdoblamientos porque era una lucha que querían que se siga visibilizando.

VS: --Coincido con que me parece que estaría bueno poder usar el desdoblamiento de “todos, todas, todes”, también para dar cuenta que refuerza esto de la identidad autopercibida. Obviamente como mujer cis he tenido que luchar en muchas dimensiones en relación a la desigualdad sexogenérica, pero sí creo que en el caso de mujeres trans o travestis, han tenido que luchar fuertemente para que su identidad autopercibida como mujeres trans o travestis sea reconocida. Entonces también creo que seguir usando el “todas” es dar lugar a esas voces que no se sienten reconocidas en el uso del “todes”; apuesto al uso de las tres formas, podríamos decir.

--El aula aparece como el espacio de mayor circulación y de tensión en torno al lenguaje. Hay escuelas que todavía lo prohíben, universidades que han reglamentado su uso, ¿cuál es el mapa hoy?

VS: --El uso del lenguaje inclusivo en las instituciones educativas sigue siendo un objetivo de tensión y de conflicto. En el caso de la escuelas secundarias, que es donde más indagamos nosotras para la investigación del libro, aparecen por un lado un uso más masivo, más evidente y presente por parte de les estudiantes, y también por parte de muchos docentes de escuelas secundarias que en muchos casos se inscriben como militantes por la ESI, y entonces el uso del lenguaje inclusivo y su problematización en las clases también forma parte de esa militancia por la implementación plena de la ESI, y ahí es interesante ver que por otro lado tenés docentes que están en contra de su uso. Ahí podemos ver dos líneas posibles del porqué de ese rechazo. Por un lado y en algunos casos, porque han sido formados, formadas y formades como docentes, dentro de las regulaciones de la RAE, dentro de una representación de la lengua como purista y muy atada a una normativa gramatical como convención y como norma, entonces eso hace que se resistan a su uso porque consideran que el lenguaje inclusivo deforma la lengua, degenera la lengua y otras expresiones. Por otro lado, otras de las hipótesis que tenemos respecto a ese rechazo es que sigue siendo negada la existencia de identidades no binarias, para muchas personas todavía esto sigue siendo revulsivo y genera mucho rechazo solamente imaginar la posibilidad de que el lenguaje dé cuenta de esas identidades no binarias.

--Son muy buenas algunas citas que pusieron en el libro sobre escenas del aula, donde en general son los varones los que rechazan el lenguaje inclusivo.

VS: --Claramente, en esos relevamientos que hicimos en prácticas docentes en escuelas secundarias, en general el rechazo al uso del lenguaje inclusivo viene por parte de varones cis, eso es lo que más se observa y también se evidencia cómo el lenguaje inclusivo viene también a ser desafiante, amenazante para esas masculinidades hegemónicas que habitan los espacios escolares, tanto en el caso de estudiantes como en el caso de docentes. En el caso de las universidades, nosotras lo que relevamos es en universidades públicas y lo que aparece es, por un lado el emergente en las clases del uso, tanto del lenguaje oral como escrito, y la necesidad también desde las instituciones universitarias de establecer algún tipo de disposición o de reglamentación, que habilite el uso del lenguaje inclusivo no como una restricción, sino como una posibilidad de que, quienes quieran utilizarlo, no sean sancionados, sancionadas o sancionades por su uso escrito. También en las universidades, más allá de las disposiciones, lo que se ve es que el uso de parte de estudiantes y docentes se da. Como así también relevamos situaciones donde hay docentes universitarios que rechazan su uso.

--¿Y cuál es el vínculo entre la educación sexual integral (ESI) y el lenguaje inclusivo? ¿Qué temas permite ver el lenguaje inclusivo en las aulas?

VS: --Lo que trabajamos en el libro es cómo el lenguaje inclusivo aporta a la reflexión y a la profundización también de la ESI, pensando que la ESI, tanto la ley como los contenidos curriculares de la ESI, no usa lenguaje inclusivo sino lenguaje no sexista binario, y dentro de los lineamientos tampoco se hace una reflexión sobre el lenguaje inclusivo, porque en ese momento histórico todavía no era de un uso masivo como puede ser hoy. Entonces la aparición del lenguaje inclusivo permite por un lado profundizar en torno a la construcción de las identidades sexogenéricas, un contenido o un saber de la ESI, poder dar cuenta de las experiencias y los recorridos de subjetividades e identidades sexogenéricas no binarias, también poder dar cuenta de las experiencias sexoafectivas, de las identidades binarias, no binarias y lgbttiq+, es decir que ahí también la problematización de cómo el lenguaje inclusivo visibiliza identidades sexogenéricas no binarias también permite problematizar por un lado la dimensión del lenguaje, la arbitrariedad del lenguaje, la arbitrariedad de la gramática del lenguaje castellano y esa dimensión sexista que tiene la gramática. Entonces ahí también se pueden problematizar cuestiones referidas a la norma lingüística, a la gramática en su uso como una norma que se establece dentro de una comunidad. Por otro lado también es interesante cómo el lenguaje inclusivo permite problematizar la historia de la lengua, que es un contenido escolar al que se le suma la dimensión sexogenérica.

--Se propusieron dar consignas para trabajar en el aula, ¿por qué esa decisión y qué le dirían a docentes que no saben qué hacer con este tema?

CT: --Cuando empezamos a imaginarnos el libro pensábamos no solamente en un aparato teórico, una reflexión y una profundización desde el punto de vista lingüístico en vinculación con la ESI, sino también en herramientas para los docentes. Por eso justamente en el último capítulo del libro lo que hicimos fue presentar propuestas didácticas que buscan explorar formas posibles de abordaje, ya sea en el secundario, en la formación docente y en la formación superior, más que nada como herramientas para abordar la cuestión metalingüística del lenguaje inclusivo, y lo pensamos con un concepto de Vale “Artesanías didácticas”. Es decir, proponer consignas que los docentes pueden ir adaptando a los diferentes niveles educativos, grupos o instituciones. Tratamos justamente de que estén abordadas la reflexión lingüística específicamente, después cómo se vinculan con otros discursos como la literatura, el discurso jurídico, y que justamente sean herramientas para la reflexión en lingüística y en vinculación con los lineamientos de la ESI.

--También se propusieron abordar el tema de cómo hablan las políticas editoriales, algo que me parece súper interesante porque hace años que veíamos libros con esas reseñas de “estamos de acuerdo con que el lenguaje es sexista…” pero todo el libro estaba escrito en masculino. ¿Qué encontraron en ese campo?

CT: Las entrevistas que hicimos fueron a los sectores específicamente de las texteras es decir, las editoriales que se dedican a la elaboración de libros de texto, y a editoriales académicas comerciales como a las universitarias. Lo que pasa en las editoriales es que generalmente no tienen esta convicción o este interés por el uso del lenguaje inclusivo, pero sí lo aceptan en el caso en que los autores deciden escribir su libro y publicarlo en lenguaje inclusivo, eso en general ocurre en las editoriales académicas. El lenguaje inclusivo en general no está como ítem y como tema en estas hojas de estilo, salvo en algunas editoriales que ya tienen una impronta de uso del lenguaje inclusivo, como el Grupo Editorial Universitario, Chirimbote... Y quizás la mayor zona editorial de tensión tiene que ver con los libros de texto, porque están estas leyendas que dan cuenta de que no aceptan lenguaje sexista, pero por una cuestión de legibilidad y de hacer una lectura más amena, colocan la forma del genérico masculino. Ahí hay una zona de tensión bastante importante porque no pueden dejar de mencionar el tema porque lo hacen en una nota, pero su uso tiene que ver justamente con un uso más convencional y más naturalizado y que tienen que ver con los preceptos de la Real Academia Española (RAE). Porque también lo que estuvimos viendo es que aunque existen diversos documentos de trabajo y obras de consulta para la corrección y edición de textos, la RAE sigue siendo considerada la máxima autoridad lexicográfica. Justamente en su página la RAE se presenta como una institución cultural que se dedica a la regularización lingüística del mundo hablante e hispanohablante, entonces en este punto es necesario que nos planteemos como usuarios del español que se habla en Argentina, por qué debemos regirnos por una academia extranjera, y por consiguiente cuestionar por qué suele configurarse como la única fuente de consulta y la que reviste mayor autoridad en temas lingüísticos.

--Parecieran resabios del colonialismo. Todavía seguimos dando cuenta a la madre patria mientras que ni siquiera compartimos el mismo lenguaje...

CT: --No existe esa reflexión, y a la par hay un montón de materiales lexicográficos que se producen en Argentina que se desconocen y que no se utilizan.

VS: --También en el libro lo que planteamos, en relación al lenguaje inclusivo con la ESI, es cómo podemos pensar el lenguaje inclusivo como un emergente lingüístico decolonial surgido en Latinoamérica, porque el uso más masivo y fundamental es en Argentina, pero en Chile también se empieza a utilizar junto a las movilizaciones de los movimientos sociales y estudiantiles en reclamo de mejores condiciones de vida. En ese sentido a mí me gusta pensarlo como un emergente lingüístico decolonial o poscolonial, que viene justamente a pensar esa normativa de la RAE que no les representa como comunidad lingüística.

CT: --Ya no pasa inadvertida la tensión que genera el uso del lenguaje no sexista e inclusivo en los diferentes ámbitos sociales, entonces la relación entre la normativa y el disenso aparece en las publicaciones.

VS: --Sí, también en ese sentido pensaba la cuestión que también tratamos en el libro sobre los textos literarios, qué pasa con los textos literarios y la decisión autoral de usar o no el lenguaje inclusivo. Hace poco en una entrevista me preguntaron si había que reconfigurar toda la literatura en lenguaje inclusivo y yo respondí que no y eso es algo que quiero resaltar...

--Claro, tampoco es una imposición ¿no? Eso hay que señalarlo.

VS: --Exactamente, el libro no se propone como un libro que viene a imponer el uso del lenguaje inclusivo, por el contrario, tanto en el libro y lo que pensamos con Carolina, el uso del lenguaje inclusivo tiene que ser una decisión individual de les hablantes respecto a cómo quieren usarlo, y eso es algo para pensarlo en la escuela o en los espacios educativos.

Por Sonia Santoro

12 de julio de 2021

 

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La milicia afgana se reúne con sus armas para apoyar a las fuerzas de seguridad de Afganistán contra los talibanes, en la casa del señor de la guerra afgano y exlíder muyahidín Ismail Khan en Herat el 9 de julio de 2021. — HOSHANG HASHIMI / AFP

Los talibanes continúan con una ofensiva en la que están recuperando grandes extensiones de territorio al tiempo que se apostan alrededor de las principales ciudades. La ofensiva coincide con la retirada de las tropas americanas, que ya se ha completado en un 90 por ciento. El desarrollo de los acontecimientos indica que los talibanes no tendrán dificultades para hacerse pronto con el control de todo el país.

segovia

10/07/2021 08:44

Eugenio García Gascón

La última ofensiva talibán se concretó el miércoles cuando sus milicias entraron en la capital de una provincia del noroeste de Afganistán, liberaron a prisioneros y abandonaron poco después la localidad ante una contraofensiva de la aviación de Kabul, que mostró por una vez que todavía posee cierta capacidad de reacción. 

Sin embargo, esa significativa operación de los talibanes anuncia lo que muchos temen, el restablecimiento no lejano de un régimen religionista extremo en el país semejante al que hubo hasta la intervención militar americana tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, y que en realidad nunca ha desaparecido de amplias zonas del país.

Tal como están las cosas, el devenir de Afganistán es oscuro e incierto. Por un lado, el implacable empuje de los talibanes será imparable en un futuro próximo, mientras que por otro lado se constata que el ascendiente occidental está en regresión y enseguida será reminiscencia del pasado, máxime si se considera que ya ha abandonado el país el 90% de las tropas americanas, según un portavoz del Pentágono.

En un contexto que no puede ser más adverso, la única y frágil esperanza es un entendimiento básico entre los talibanes y Estados Unidos, que parece complicado de alcanzar. Las intermitentes negociaciones que las dos partes han mantenido en Qatar en los últimos meses deberían ser el marco adecuado para ese entendimiento, pero no está claro que se pueda establecer un paradigma de prioridades que defienda los mínimos intereses de Occidente. 

Sobre el terreno, la ciudad de Qala-e-Naw, con unos 50.000 habitantes y capital de la provincia de Badghis, donde hasta hace poco estuvieron desplegadas tropas españolas, vio la entrada de las milicias y en las horas siguientes se instaló una gran confusión. 

Algunos videos colgados en las redes sociales mostraban a la población local saludando con satisfacción la llegada de los combatientes talibanes, y se anunció que las milicias controlaban toda la ciudad, algo que no pudo verificarse por fuentes independientes. Ante esta situación, el mismo miércoles por la tarde el ejército afgano lanzó una contraofensiva aérea que, según Kabul, desalojó a los talibanes. 

La situación, no obstante, no es clara puesto que el mismo miércoles un comunicado del ministerio de Defensa dijo que los talibanes estaban huyendo y pronosticó que "en las próximas horas, todas las partes de la ciudad estarían limpias". 

El ataque contra Qala-e-Naw es la última fase de numerosas ofensivas que los talibanes han puesto en marcha desde que en mayo, siguiendo instrucciones del presidente Joe Biden, las tropas americanas iniciaron el proceso de retirada del país que se completará el 31 de agosto, aunque podría finalizarse antes, después de casi 20 años de guerra, la más larga en la historia de EEUU.

En poco más de dos meses los talibanes han tomado por lo menos 150 de los 400 distritos de Afganistán y controlan más de la mitad del país. Un representante talibán en Moscú manifestó el viernes que los insurgentes controlan ya el 85% del territorio afgano, incluidos pasos fronterizos con otros países.

Un acuerdo alcanzado en Qatar el año pasado establece que los talibanes no atacarán capitales de provincia durante el proceso de evacuación de las tropas americanas. Este apartado se ha respetado ampliamente desde entonces, a excepción de lo ocurrido el miércoles en Qala-e-Naw. 

El martes, el día anterior a la irrupción de los talibanes en Qala-e-Naw, las milicias atacaron un convoy del ejército muy cerca de la ciudad causando un número de muertes no determinado pero superior a 60, así como capturando a numerosos soldados. 

Muchas ciudades del norte, algunas de gran importancia tanto por su número de habitantes como por su emplazamiento estratégico, están asediadas por los talibanes y todo indica que pueden caer en sus manos en poco tiempo si reciben una orden en ese sentido, especialmente si se tiene en cuenta que en las zonas rurales de su alrededor el dominio talibán es incontestable. 

Para complicar las cosas, en las últimas semanas un creciente número de soldados afganos se han rendido a los talibanes, y con ellos se han perdido arsenales de armas que ahora están en poder de las milicias y que sin duda facilitarán su progreso en distintos frentes. 

La rendición o huida de los soldados contribuye a la desmoralización de las tropas de Kabul y del conjunto de la población contraria a los talibanes. La semana pasada más de un millar de soldados fueron incapaces de hacer frente a los talibanes y huyeron con lo puesto a la vecina Tayikistán, abandonando armas y equipamiento. 

Algunos analistas creen que llegará un momento en que las tropas de Kabul se colapsarán y los talibanes no tardarán en hacerse con el control de todo Afganistán, o de la mayor parte del país, lo que devolverá el presente a la situación que existió antes de la invasión americana. 

Por ahora, la estrategia del gobierno consiste en blindar las grandes ciudades y dejar que los talibanes ocupen las regiones rurales, pero una vez se complete la retirada de los americanos las tropas gubernamentales dependerán únicamente de sus propias fuerzas y el desánimo puede darles la puntilla definitiva.

Kabul insiste en que las recientes pérdidas de territorio rural no cambian sus planes y lo justifica afirmando que pronto retomará esas zonas y que ha sido necesario reubicar algunas posiciones del ejército para que estén en áreas más seguras, argumentos que sin duda no tranquilizan a muchos afganos.

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Fuentes: Rebelión [Imagen: Una niña de un campamento del MST lee Historia do menino que lia o mundo, una aproximación a la vida y a la obra de Paulo Freire. Créditos: Comunicação MST]

La expresión Educación Popular circula desde hace algunos años en América Latina a través de libros, revistas y folletos. Aunque no existe un concepto universal al respecto, en general, la Educación Popular se define como una práctica social que trabaja, principalmente, en el ámbito del conocimiento, con intencionalidad, objetivos sociales, cuáles son los de contribuir a una sociedad nueva que responda a los intereses y aspiraciones de los sectores populares[1].

Aunque a veces algunos enfoques limitan la Educación Popular a las aportaciones de Paulo Freire, existen numerosos casos de pensadores, dirigentes políticos y experiencias aisladas cuya intención fue colocar la educación al servicio de las clases populares. Desde la colonia se usó la expresión “educación popular” como instrucción elemental a las capas pobres y sectores dominados[2]. Para la Ilustración europea, y sus expresiones en Latinoamérica, la educación popular consistía en instruir a los pobres para convertirlos en ciudadanos. Pero, en este caso, el pueblo es destinatario pasivo de un discurso pedagógico construido por otros, pues la elite ilustrada lo percibe como “ignorante” e incapaz de gestar iniciativas autónomas.

Sin embargo, el pedagogo venezolano Simón Rodríguez y su discípulo Simón Bolívar desarrollan otra perspectiva. Ellos ven en la educación de las masas populares una condición para formar ciudadanos y una garantía para la democratización de las jóvenes repúblicas hispanoamericanas. Más adelante, otros dirigentes sociales y políticos revolucionarios y latinoamericanistas, como José Martí, realizaron contribuciones en el mismo sentido emancipador. En ambos casos, existe un fuerte sentimiento nacionalista.

Pero, por otro lado, desde una perspectiva crítica del capitalismo, también surgieron experiencias educativas que intentaron proponer alternativas a la pedagogía dominante. Anarquistas, socialistas y comunistas procuraron crear discursos pedagógicos ligados a la transformación social. De este modo, se fue conformando una tradición pedagógica latinoamericana progresista, ligada a la educación obrera y a la formación de cuadros políticos. Sin duda, la obra ¿Quéhacer?, de Lenin, la cual se convirtió en el modo universal de educación política de los partidos comunistas y similares, fue el texto guía de tales experiencias. El dirigente bolchevique ruso depositaba en el partido la dirección política y educativa de las clases explotadas. Probablemente, una posición más creativa y crítica fue la propuesta por el peruano José Carlos Mariátegui, quien planteó la necesidad de una pedagogía nacional, popular y latinoamericana que reivindicara lo indígena y lo cultural.

Al mismo tiempo, los movimientos populistas de las décadas de 1940 y 1950 procuraron darle a la educación un carácter nacionalista y democrático, exaltando las culturas populares autóctonas y la capacidad creativa del pueblo. José Domingo Perón en Argentina, Víctor Raúl Haya de la Torre y el APRA en el Perú, Lázaro Cárdenas en México y Jorge Eliécer Gaitán en Colombia, vieron en la educación y la cultura un espacio adecuado para el desarrollo de sus movimientos. No hay que olvidar, por ejemplo, que es durante un gobierno populista, el de João Goulart, cuando Paulo Freire inicia sus experiencias educativas en ámbito nacional en Brasil[3].

A partir del concepto de concientización (conscientização, en portugués), que ha sido creado por el filósofo brasileño Álvaro Vieira Pinto[4], Paulo Freire desarrolló su concepción de la educación liberadora.

Tras el golpe militar al presidente João Goulart en 1964 en Brasil, Freire emigra a Chile, donde puede sistematizar su experiencia y asesorar programas de alfabetización. Es en el exilio, donde escribe Pedagogía del Oprimido, libro publicado en 1970 que circularía por toda América Latina e influiría sobre miles de educadores en una década en la que amplias capas de la población asumían que su desarrollo implicaba cambios estructurales. La militancia cristiana de Freire y el carácter humanista de su pensamiento permitieron que su propuesta fuese acogida al interior de la Iglesia: primero el Movimiento de Educación de Base (MEB) de Brasil y posteriormente lo hace la Conferencia del Episcopado Latinoamericano reunida en 1968 en Medellín, Colombia. De este modo, los planteamientos de Freire son incorporados en lo que más tarde llegaría a ser la Teología de la Liberación.

El método de Freire y su amplia obra configuraron un rico universo de reflexiones acerca de la educación, de la pedagogía y la ética liberadoras. Para Paulo Freire, educar significa, por ejemplo, conocer críticamente la realidad, comprometerse con la utopía de transformarla, formar sujetos de dicho cambio y desarrollar el diálogo. Pero, aunque su método constituía una profunda crítica a las prácticas educativas tradicionales, él también empezó a revelar limitaciones y ambigüedades políticas. Los problemas se referían principalmente al desconocimiento del condicionamiento de la educación por la estructura social y económica, así como a los conflictos de clase. Como consecuencia, la idea de transformar la realidad quedaba convertida en un acto abstracto.

Pero, en todo caso, Paulo Freire se ha convertido en un clásico del pensamiento educativo latinoamericano, teniendo una influencia significativa en los debates pedagógicos internacionales. Su idea de la educación bancaria, que encuentra un paralelismo con las ideas del pedagogo suizo Johann Heinrich Pestalozzi, se refiere a la concepción de educación como un proceso en lo que el educador deposita contenidos en la mente del estudiante. En lugar de observar la educación como un proceso de comunicación y diálogo consciente y con discernimiento, la educación bancaria contempla al educando como un sujeto pasivo e ignorante, que ha de aprender por medio de la memorización y repetición de los contenidos que se le inculcan.

Los relevantes aportes de Paulo Freire jugaron un rol fundamental en el desarrollo de la Educación Popular. Por otro lado, el discurso fundacional de la Educación Popular tuvo como característica central su identificación con el método dialéctico de conocimiento. Debido a la influencia del materialismo histórico, en general, se asumió que el método de la Educación Popular era el dialéctico, entendido como un conjunto de principios metodológicos que se suponía garantizaban la eficacia de las acciones educativas[5]. El principal de ellos es su relación con la praxis histórica concreta. Realizar análisis concretos de situaciones concretas. Pero hoy en día este principio ha sido ampliamente ignorado o sólo superficialmente repetido (en tono meramente formal), incluso en el contexto del legado del propio Freire. Es decir, estamos asistiendo a una especie de “muerte” de la dialéctica en la Educación Popular. La forma en que se ha abordado el pensamiento de Paulo Freire en los últimos tiempos y la manera en que se ha celebrado el centenario de su nacimiento demuestran la asfixia del pensamiento dialéctico.

Los seminarios realizados sobre su obra y los enfoques desarrollados sobre su pensamiento han sido puramente laudatorios, acercándose casi de una adoración mesiánica. No hay problematización analítica. Se ignoran las fuentes teóricas que él tuvo como referencia para construir su obra y no se analizan sus aportaciones frente a las nuevas coyunturas del siglo XXI. Lo que se hace es simplemente repetir los lugares comunes de su pensamiento, así como algunos enfoques de las décadas de 1960 y 1970. Además, hay apropiaciones populistas de sus ideas y su uso de manera arribista como forma de autopromoción personal. Estos son hechos incompatibles con el ejercicio de la crítica de la razón dialéctica. Además, tales hechos son perjudiciales para el necesario debate que se ha desarrollado en varios países de América Latina sobre la refundamentación de la Educación Popular.

El debate sobre la refundamentación de la Educación Popular está asociado a múltiples factores, como el agotamiento de los referentes discursivos con respecto a la pluralización de las prácticas y actores de la Educación Popular, la crisis del socialismo real y la atracción ejercida por nuevos planteamientos teóricos provenientes de las ciencias sociales. En cuanto al contenido de la refundamentación, se ha señalado algunos desplazamientos de los componentes del discurso fundacional de la Educación Popular. Por ejemplo:

  • i) de una lectura clasista ortodoxa de la sociedad, a la incorporación de otras perspectivas y categorías analíticas;
  • ii) de una lectura revolucionaria de “toma del poder” como única vía del cambio, a la ampliación del sentido de lo político a todas las esferas de la vida social, la reivindicación de la democracia como forma de gobierno y defensa de lo público;
  • iii) de una mirada económica y política de los sujetos sociales a una mirada integral de los mismos;
  • iv) de un énfasis en la toma de conciencia al enriquecimiento de la subjetividad individual y colectiva en todas sus dimensiones (intelectual, emocional, corporal, etc.); y,
  • v) del uso instrumental de las técnicas participativas a la reivindicación de lo pedagógico de la Educación Popular, la incorporación de aportes de otras corrientes teóricas y el interés por el diálogo de saberes[6].

No hay que olvidar que la vida, el ser humano, la naturaleza, son dinámicos, inacabados, constituidos-constituyéndose; se mueven, interactúan, influyen y son influidos. De ahí que el pensamiento analítico no puede dejarse aplastar por los límites de lo que ya está producido. El razonamiento dialéctico no puede someterse a las condiciones formales de una teoría, ya que, simultáneamente, debe cuestionarlas. Por ello, no se trata de enmarcarse en una teoría, pero abrirse a las posibilidades de cuestionamiento para llevar a cabo nuevos desarrollos sobre ella. Si no es así, la dialéctica se queda asfixiada, y la propia teoría se vuelve residual. Esta es una lección que el legado de Paulo Freire debería tener en cuenta en el año de su centenario.

Por Ivonaldo Leite | 08/07/2021

 

Notas

[1] Al respecto, ver el trabajo de Jorge Osorio: “Perspectivas de la acción educativa en los noventa”, en: Alfabetizar para la democracia, Santiago de Chile: CEAAL, 1990.

[2] Ver Adriana Puigross, “Discursos y tendencias de la Educación Popular en América Latina”, en Revista Tarea, n° 3. Lima: Asociación de Publicaciones Educativas, 1987.

 [3] Al respecto, ver el libro de Afonso Torres Camilo: Educación Popular – Trayectoria y actualidad, Caracas: Universidad Bolivariana de Venezuela, 2011.

 [4] Ver una de las principales obras de Álvaro Vieira Pinto: Educação e realidade nacional, 2 vols., Rio de Janeiro: ISEB, 1960.

 [5] Véase al respecto Afonso Torres Camilo, op. cit.

 [6] Ibidem.

Ivonaldo Leite es profesor en la Universidad Federal de Paraíba, Brasil.

 

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XIX Congreso del Partido Comunista Chino. Xinhua/Ju Peng

El 1 de julio de 2021 marca el primer centenario del PCC, una de las organizaciones más importantes de nuestro tiempo. Al reflexionar sobre el significado de este centenario, lo primero que se me ocurrió es que el presente altera el significado del pasado. Antes de 1991, cuando se produjo el colapso del Estado soviético, yo habría apostado sin pensarlo dos veces que el acontecimiento más importante del siglo xx fue la Revolución Rusa de 1917. Ahora, debido a la despiadada intolerancia de la historia con los experimentos fallidos, aparece la Revolución China como el hecho más destacado del siglo pasado, y su consecuencia paradójica ‒el ascenso de China al centro de la acumulación capitalista global‒ constituye muy probablemente el fenómeno más significativo también del siglo actual.

De la liberación nacional a la Revolución Cultural

In 1949, China logró dejar atrás el largo siglo de vergüenza que había comenzado con su derrota en la primera Guerra del Opio de 1839 a 1842, que concluyó con la cesión de Hong Kong al imperio británico. En las décadas siguientes, la China imperial colapsó, el país se sumió en una profunda crisis social y espiritual y en una desgarradora guerra civil entre un gobierno nacionalista corrupto y débil y un partido comunista revolucionario puritano, dirigido por Mao Zedong.

Otros países habrían experimentado una consolidación posrevolucionaria después de 1949, pero no así China. Revolucionario incansable, Mao llevó al país al desastroso Gran Salto Adelante de 1958 a 1962, y después, tras una breve pausa, a los diez años de Revolución Cultural, en la que llamó a la juventud a declarar la guerra a sus mayores y a todo lo antiguo y tradicional. Incluso los empujó a “bombardear las sedes”, es decir, al Partido Comunista, mientras el Ejército de Liberación Popular controlaba los contornos del campo de batalla. A comienzos de la década de 1970, China estaba exhausta. O quizá sería mejor decir que Mao había dejado exhausta a China.

El llamado milagro asiático se desarrollaba junto a las fronteras orientales de China ‒en Japón, Corea y Taiwán‒, pero como escribieron Roderick MacFarquhar y Michael Schoenhals en 2009, “la propia China se halla ahora tumbada con brazos y piernas abiertas, esta vez por obra de ella misma, no debido a una invasión extranjera o una guerra civil convencional”. Para Deng Xiaoping y otros supervivientes del bombardeo de las sedes maoísta, el mensaje estaba claro, como escribió MacFarquhar en 2010:

Tenían que embarcarse en una política de rápido crecimiento económico para recuperar el tiempo perdido y la legitimidad del poder del PCC. Tenían que abandonar el utopismo maoísta y construir la nación fuerte y próspera con la que habían soñado cuando se unieron al naciente PCC en la década de 1920. De lo contrario, puede que el propio PCC no durara. De este modo, la práctica, no la ideología ‒no el marxismo-leninismo, no el pensamiento Mao Zedong‒ pasó a ser el único criterio de la verdad. Si funcionaba, se conseguiría.

Nación y clase siempre han tenido una difícil coexistencia en el comunismo chino. Reconciliadas durante el combate por liberar al país del imperialismo, el conflicto de clase tomó la delantera durante la Revolución Cultural. Sin embargo, muerto Mao y con Deng al mando, el acento se desplazó decisivamente a la solidaridad nacional a finales de la década de 1970, cuando se proclamó la “modernización nacional” como nuevo objetivo de China. Sin embargo, este propósito colectivo de lograr la prosperidad común mediante el rápido crecimiento económico no pasaba por sumergir al individuo en la empresa cooperativa de las masas virtuosas, sino por activar el espíritu latente de la competencia que las dividía.

Del socialismo al capitalismo

Deng no dijo, como se piensa comúnmente, que “enriquecerse es glorioso”. Pero comoquiera que expresara la nueva perspectiva, se situaba claramente en la tradición de Adam Smith, quien dijo que el bien común se lograría, paradójicamente, mediante la competencia entre individuos. Sin embargo, había una diferencia, y no menor: mientras que Smith dijo que un Estado reducido a su mínima expresión, un Estado vigilante nocturno, sería lo que más favorecería la competencia y el logro del bien común, Deng y el PCC pensaron que hacía falta un Estado fuerte, capaz de controlar los contornos de la batalla, como hizo el Ejército de Liberación Popular durante la Revolución Cultural, para conseguir el bienestar común en una sociedad en que la competencia también desataría la corrupción y en un mundo que seguía estando dominado por las depredadoras sociedades capitalistas occidentales.

Era una diferencia importante que marcaría los contornos de la tercera revolución china desde la fundación del Partido Comunista en 1921: la vertiginosas transformación capitalista del país. La revolución socialista de Mao se fue apagando, pero había creado el Estado que hizo posible el éxito de la revolución capitalista. Porque con este Estado, su sucesor Deng se sintió empoderado para cerrar un pacto con el diablo. El pacto fue que a cambio del desarrollo general del país sobre una base capitalista, el PCC ofrecería la fuerza de trabajo de China para su sobreexplotación por las empresas multinacionales estadounidenses. Este Estado poderoso, no obstante, aseguraría que el ímpetu del capitalismo generado por el pacto se doblegaría a favor de China, y no de las empresas multinacionales. Y este Estado, en virtud de sus orígenes revolucionarios, era mucho más fuerte que los míticos Estados desarrollistas de Japón y Corea del Sur, que habían impulsado las milagrosas economías asiáticas.

Al cabo de 40 años, Deng y sus sucesores han hecho sin duda un buen negocio a costa del diablo capitalista occidental. Es cierto que ha habido costes, en absoluto insignificantes. La desigualdad de rentas en China se aproxima a la de Estados Unidos. Las crisis medioambientales van en aumento. La parte occidental de China se ha quedado rezagada con respecto a las regiones costeras. El impulso a favor de la igualdad de género ha perdido fuerza. Los derechos democráticos han quedado supeditados a la estabilidad del Estado.

Sin embargo, no hay nada más exitoso que el propio éxito, como probablemente se habrá percatado el nonagenario Mijaíl Gorbachov con amargura, completamente olvidado ahora en su país, mientras que Deng asciende a los altares en el suyo. China se ha convertido en el centro de la acumulación capitalista mundial ‒o, según la metáfora popular, en la locomotora de la economía mundial‒, acaparando el 28 % del crecimiento económico mundial en el quinquenio que va de 2013 a 2018, más del doble de la cuota de EE UU, de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. En este proceso, más de 800 millones de personas han salido de la pobreza, según el Banco Mundial, si bien la afirmación de Pekín de que ha “acabado con la pobreza extrema” se contempla con cierto escepticismo.

Pese a las numerosas protestas sobre el terreno ‒a menudo toleradas y no reprimidas‒ y al distanciamiento con respecto a las autoridades que se pone de manifiesto ampliamente en internet, no existe ninguna amenaza sistémica para el PCC. Puede que el miedo a la represión influya en ello, pero mucho más significativo es un fenómeno más mundano. Como lo expresa un economista occidental, “durante la mayor parte de las últimas tres décadas, todos los botes han ascendido, y la mayor parte de la gente presta más atención a su propio bote que a los botes que han subido más… En suma, parecen haber interiorizado el lema de Deng Xiaoping del comienzo de la reforma de que ‘habrá que aceptar que algunas personas y algunas regiones prosperen antes que otras’”.

¿China como modelo?

Tras una visita a la joven Unión Soviética en la década de 1930, el periodista estadounidense Lincoln Steffens escribió aquello de que “he visto el futuro y funciona”. De un modo similar, el sorprendente éxito de China ha cautivado a muchas personas de fuera de China. Una de las más hipnotizadas es el profesor de economía de la Universidad de Columbia Jeffrey Sachs. Este ha dado un giro de 180 grados con respecto a su primera época como campeón del Consenso de Washington por el libre mercado en las décadas de 1980 y 1990. En una reciente conversación con funcionarios de Naciones Unidas, Sachs afirmó que “China muestra cómo es posible llevar a cabo profundas transformaciones a favor del bienestar en un breve espacio de tiempo”.

Sachs, quien ha sido acusado por algunos de sus colegas de ser “vocero de Xi Jinping”, no es más que uno entre numerosos economistas occidentales liberales y progresistas que han perdido toda esperanza de que la economía de EE UU, arruinada por las políticas neoliberales que han favorecido la desindustrialización, la especulación financiera descontrolada y una desigualdad espectacular (con un 50 % de la población que tiene acceso a tan solo el 12 % de la riqueza), tenga mucho que ofrecer al Sur global. China, en cambio, se considera la nueva estrella del Norte, el país más capacitado para asumir el liderazgo mundial de una estrategia que Sachs denomina “desarrollo sostenible”.

Sin embargo, China no es abanderada del “desarrollo sostenible” de Sachs ni ha promovido lo que algunos economistas occidentales ilusos consideran la respuesta de China al Consenso de Washington neoliberal: el llamado Consenso de Pekín. En cuanto a lo que tiene que ofrecer al mundo, China ha salido al paso diciendo que no prescribe un modelo para otros países. En efecto, siempre ha insistido en afirmar que lo que Deng Xiaoping llamó “socialismo con características chinas” es un sistema capitalista dirigido por el Estado, específico de China y probablemente intransferible.

En cambio, lo que quiere el heredero de Deng, Xi Jinping, es que China sea reconocida como líder de la globalización en su última fase de conectividad, o la interconexión completa de vastas zonas del planeta mediante infraestructuras físicas, económicas y digitales. Concebida originalmente como un medio que permitiera a China reducir la capacidad excedentaria que estaba mermando la rentabilidad de su industria, la tan cacareada Nueva Ruta de la Seda (NRS) ha pasado a ser el buque insignia de Pekín en su proyecto de conectividad, destinado a lograr la compresión, en términos de tiempo y espacio, de la masa terrestre eurasiática, africana y latinoamericana, mediante una red de instalaciones físicas y digitales.

En lo tocante a los compromisos financieros reales y futuros en forma de ayuda al desarrollo o de acuerdos comerciales más directos, Pekin ya ha reservado, según algunas estimaciones, hasta 3 a 4 billones de dólares actualmente ‒cuando originalmente Xi había comprometido 1 billón‒ para proyectos de la NRS, destinándose la parte principal a países en vías de desarrollo. En efecto, la NRS puede concebirse como un colosal proyecto de ayuda exterior al Sur global que es sumamente competitivo con la ayuda bilateral y multilateral prestada por Occidente, sujeta a condicionalidades neoliberales y de respeto de los derechos humanos.

Grupo de los Siete a punto de desmoronarse

La disparidad entre el poder blando de EE UU y de China se vio claramente durante la reciente cumbre del G7 en Cornualles, Reino Unido, y los días inmediatamente posteriores. El presidente estadounidense, Joe Biden, hizo todo lo que pudo por recrear la antigua alianza occidental tras la acción destructiva de Donald Trump, invocando una lucha entre la “democracia occidental” y la “China autoritaria”. El suspiro de alivio post-Trump se palpaba en el ambiente, pero la retórica del G7 escamoteaba duras realidades. Los aliados de Washington sabían que Biden se enfrenta a una guerra civil larvada en casa, donde el Partido Republicano supremacista blanco, liderado por Trump, trata activamente de desestabilizarlo. Los gobiernos europeos sabían que la propia Unión Europea se halla inmersa en una crisis muy real, con a salida del Reino Unido. El Japón expansivo de las décadas de 1970 y 1980 ahora es el pequeño Japón de la de 2020, que no ha logrado zafarse de sus más de 30 años de estancamiento económico.

La asociación B3W (Better World Partnership), concebida para contrarrestar la NRS y anunciada a bombo y platillo, es una iniciativa puramente reactiva, con programas puramente reactivos reunidos a toda prisa, con escasa intención de darles una continuidad real. El problema principal, desde luego, es el dinero. Y con todos esos países sumidos en sendas crisis fiscales y de endeudamiento, con la posible excepción de Alemania, ¿de dónde sacarán los gobiernos occidentales los billones de dólares que harían falta para contrarrestar los 4 billones que se calcula que piensa invertir China actualmente y en el futuro en proyectos de la NRS? Washington, de momento, ya ha prometido 250.000 millones de dólares, que por otro lado podrían reservarse para su harapiento programa de ayuda bilateral a favor del nuevo proyecto industrial de alta tecnología, centrado en EE UU, aprobado por el Senado y pendiente de aprobación segura en la Cámara de Representantes.

El caso es que por mucho que proclamen retóricamente la B3W, la mayoría de los países del G7, con la excepción de Japón y EE UU, han aceptado participar en el Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras (BAII), liderado por China, a pesar de los esfuerzos del gobierno de Obama por disuadirles hace unos años. Estos gobiernos saben muy bien dónde están sus intereses. Al tiempo que son conscientes de que la retórica sale barata, especialmente la destinada a tener contento a Washington. No es extraño que Pekín apenas pudo ocultar su desdén por el espectáculo insulso cuando calificó el número zalamero del G7 en Cornualles de manifestación de una “política de poca monta”.

Consejos a China

Pero tengo algunos consejos urgentes que dar a Pekín.

Un primer consejo tiene que ver con la famosa NRS. Los proyectos de la NRS deberían concebirse de manera que fueran más compatibles con el medio ambiente y el clima y más ajustados a las necesidades de la gente, en vez de ser lo que Arundhati Roy ha llamado proyectos “ciclópeos” de arriba abajo, reminiscencias de mediados del siglo xx. Asimismo, el compromiso de China de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero debería ser más radical en alcance y ritmo de aplicación, como se exige de la potencia que actualmente emite más gases de invernadero que cualquier otra.

Por otro lado, Pekín debería poner fin a la práctica de enviar a miles de trabajadores chinos a trabajar en proyectos que financia en África y otras partes y contratar y formar aceleradamente a más mano de obra local. Además, China debería dejar de apropiarse de formaciones marítimas como el arrecife Mischief y el atolón de Scarborough, que pertenecen a la zona económica exclusiva de Filipinas, y de insistir en la estrafalaria afirmación de que el 90 % del mar de China Meridional le pertenece. Estas acciones son ilegales e injustificables, por muy comprensibles que resulten como medidas defensivas estratégicas frente a la amenaza militar muy real que comporta la presencia dominante de la viiª flota de EE UU en el mar de China Meridional y el mar de Filipinas. En su lugar, debería colaborar con la ASEAN con vistas a establecer un tratado de desmilitarización del mar en cuestión y disipar la amenaza estadounidense.

Finalmente, Pekín tiene que poner fin a la asimilación cultural forzosa de la población uigur en Xinjiang. Y aunque Hong Kong y Taiwán forman parte indiscutiblemente de China ‒un hecho que no cuestiona la comunidad internacional, dicho sea de paso‒, tiene que respetar el derecho de las poblaciones de estos territorios a participar en la decisión de cómo han de gobernarse, especialmente dadas la cuestiones inevitables de identidad nacional generadas por su prolongada separación del resto del país por obra del colonialismo.

Por tanto, China tiene problemas reales, tanto internos como en algunas de sus relaciones con el Sur global. Sin embargo, a fin de cuentas el ascenso de Pekín ha favorecido ampliamente a la mayor parte del mundo. Se ha convertido en una fuerza económica mundial que refuerza las economías de países más pequeños, y lo ha logrado empleando una porción muy pequeña, o incluso nula, de la fuerza y violencia que marcó el ascenso a la hegemonía de Occidente. Ha proporcionado a los países del Sur global oportunidades alternativas de obtener ayuda y financiación, lo que ha contribuido a que dependan mucho menos de EE UU y del resto de Occidente.

Pero más allá de esto, ha dado una lección inspiradora a muchos países: que con tesón, coraje y organización es posible no solo quebrar la dominación occidental, sino utilizar a Occidente para lograr la resurrección nacional. En perspectiva, el ascenso de China no es sino la última fase de la lucha sesquicentenaria del Sur global contra la colonización, para deshacerse del yugo de la hegemonía capitalista occidental que sufre desde hace 500 años.

¿Peligro en cierne?

Pero templemos nuestro optimismo, sobre todo por el hecho de que los poderes hegemónicos como EE UU suelen volverse todavía más agresivos cuando están en declive. EE UU es absolutamente superior a China en cuanto a su capacidad bélica, ya que China ha decidido dedicar la mayor parte de sus recursos económicos disponibles a sus prioridades económicas y la diplomacia económica. La enorme diferencia en este terreno crea una situación sumamente peligrosa, ya que Washington se sentirá tentado de compensar su rápido declive económico con nuevas aventuras militares, esta vez no en Oriente Medio, donde sus tropas siguen atrapadas en combates que no se pueden ganar, sino frente a China.

De ahí que la situación en el mar de China Meridional sea tan volátil. En una región en que no hay reglas de juego, salvo un equilibrio de fuerzas inestable, no es descabellado pensar que una simple colisión naval entre dos flotas que juegan al ratón y al gato entre ellas, como por lo visto hacen a menudo las fuerzas estadounidenses y chinas, podría desencadenar fácilmente una guerra convencional.

¿Somos demasiado alarmistas al calibrar los peligros de la absoluta superioridad militar de Washington? EE UU ha sido probablemente el país más belicoso del mundo en los últimos 245 años, expandiéndose constantemente y apoderándose de territorios mediante aventuras militares en sus primeros 150 años, y después utilizando la fuerza militar para alcanzar y mantener la hegemonía militar durante los siguientes cien años. Ha habido pocos periodos en que este país no ha estado en guerra. En efecto, la nación estadounidense ha estado combatiendo continuamente a lo largo de los últimos 20 años en Afganistán, y desde luego no es seguro que el poderoso grupo de presión de la guerra contra el terrorismo vaya a permitir al presidente Biden culminar su retirada total prevista de este país en septiembre de este año.

Compárese esto con China, que la última vez que desplegó una fuerza de guerra más allá de sus fronteras fue hace más de 40 años, en una operación transfronteriza de castigo a Vietnam que acabó en desastre para el Ejército de Liberación Popular, que Pekín preferiría olvidar. En efecto, el gran temor de los estrategas militares chinos es que sus fuerzas carecen de la experiencia bélica que tienen las de EE UU, un factor que sería crucial en cualquier conflicto. Como discípulos de Clausewitz, el gran teórico de la guerra, los comunistas chinos saben que hay un gran trecho entre prepararse para la guerra y entrar realmente en guerra, y que en este último caso, la experiencia bélica real sería decisiva. En su último libro, Graham Allison, decano del cuerpo de estudios de seguridad de EE UU, se pregunta retóricamente si China y EE UU están “destinados a la guerra”, como dice el título del libro. Lean el libro con atención, y pese a sus periódicas aseveraciones de que se ha escrito para permitir a Pekín y Washington evitar el conflicto, uno no puede evitar la sensación de que esta obra, que es de lectura obligada en [las academias militares de] West Point, Annapolis y Colorado Springs, está pensaba en realidad para exponer varias maneras de contener militarmente a China.

Esto no sorprende a quienes conocen a fondo, desde hace tiempo, la historia belicosa de la sociedad estadounidense, incluso antes de su declaración formal de independencia en 1776. Y no sería extraño que China, que por experiencia ha aprendido a ser muy realista con respecto a las relaciones entre Estados, considere que un golpe preventivo o provocador por parte de Washington no solo es posible, sino más bien probable. Seguramente los líderes del PCC, que ha vivido cien años de crisis y conflictos, no se preguntan si este golpe se producirá, sino cuándo, dónde y cómo.

01/07/2021

https://fpif.org/the-three-revolutions-of-the-chinese-communist-party/

Traducción: viento sur

Por Walden Bello, profesor adjunto de Sociología de la Universidad del Estado de Nueva York en Binghamton y copresidente del Consejo del instituto Focus on the Global South, con sede en Bangkok.

Publicado enInternacional