El "nuevo nacionalismo", según Foreign Affairs

Hace 13 años el Pentágono previó la resurrección del "nacionalismo petrolero" (https://bit.ly/2QendOw)”.

Hace 7 años se vislumbró el desplome del globalismo que provocó el ascenso del "nacionalismo soberanista" en sus diferentes modalidades (https://bit.ly/2w89JL8).

No es lo mismo el "nacionalismo" en Estados Unidos y en Gran Bretaña –la dupla anglosajona que impulsó el globalismo thatcheriano/regeanomics– que ahora adoptó el proteccionismo nacionalista economicista del Brexit y el trumpismo, ya no se diga en México, socio del T-MEC con EU y Canadá con modelos polí-ticos diferentes, donde el nacionalismo sobera-nista de la Cuarta Transformación(4T) se define contra el neoliberalismo que desahució al país.

Aun el nacionalismo en Latinoamérica, fracturada en varios niveles del ranking de su PIB, no tiene la misma acepción en Brasil –donde Jair Bolsonaro practica un fascismo/neoliberal/neopinochetista con su “evangelismo sionista (https://bit.ly/2HrlHWx)”– que en el México de la 4T.

La nueva guerra es lingüística: con diferentes acepciones en la fase del "Declive de la Verdad", según la RAND, o de la "Post-Verdad" de Munich (https://bit.ly/2YAWjnd).

El nacionalismo soberanista no tiene la misma acepción en los diferentes niveles de la Unión Europea, ya no se diga en el resto del planeta: desde India hasta los mil 700 millones de islámicos.

A fortiori los nacionalismos soberanistas de Rusia y China son inherentes a su cosmogonía geoestratégica que colisiona con las definiciones caleidoscópicas del "nacionalismo" propaladas por los multimedia hollywoodensesque controlan la bancocracia globalista atlantista y cuyas permanentes diatribas vituperan el retorno del nacionalismo soberanista.

Los declinantes globalistas vilipendian al nacionalismo soberanista, carente de matices semióticos, como gemelo simbiótico del populismo, muchas veces sin conocer el camino histórico distinto de ambas corrientes, dependiendo de su origen y su aplicabilidad.

No faltan quienes sigan fincados en el siglo XVIII con la dicotomía caduca de izquierda y derecha, que fue necesaria, pero hoy es insuficiente y hasta confusa cuando se trata de aplicar la dicotomía imperante entre globalistas,en franco declive, y los neonacionalismos soberanistas, en ascenso sorprendente como herramienta de supervivencia.

Mas allá de lo sesgado de su autocrática definición unipolar con nostálgica proclividad globalista, lo asombroso radica en que Foreign Affairs (FA), lo haya expuesto con artículos contradictorios sobre el "Nuevo (sic) nacionalismo" con notoria repugnancia: “el nacionalismo ha conducido algunos de los grandes crímenes de la historia. Ahora regresa con venganza (https://fam.ag/2Gw5PD8)”.

¿Cómo califica(rá) FA los crímenes "invisibles" del globalismo que ha despojado al 99% de la humanidad en beneficio del 1% de los parásitos de la plutocracia financierista?

¿Cómo categoriza FA los crímenes de Truman, quien ha sido el único en lanzar dos bombas nucleares sobre las poblaciones civiles de Hiroshima y Nagasaki?

FA expone una colección de ensayos de varios escritores de toda índole y acaba en una "ensalada al estilo de Macedonia" salpicada con desvaríos de folclóricos "nacionalismos étnicos" que propala Lars-Erik Cederman.

Anthony Appiah se extravía en la guerra lingüística de "nacionalismo y cosmopolitanis-mo (sic)", mientras Andreas Wimmer recurre al maniqueísmo entre "buenos y malos nacionalistas" que, a mi juicio, dependen de los intereses geoestratégicos de tribunales orwellianos del Torquemada cibernético del siglo XXI.

Jan-Werner Müller arremete contra la "particular variante populista", mientras Yael Tamir considera que el principal problema radica en el "choque entre el nacionalismo y el globalismo neoliberal".

El verdadero "nacionalismo soberanista" del siglo XXI aspira a la universalidad, que no globalismo, de todos los seres vivientes de la creación y al reparto de los frutos de la Cuarta Revolución Industrial (https://bit.ly/2oqFJp9).

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Carta desde... Finlandia, la paradoja de la felicidad

Cada mañana, en la pequeña calle en la que vivo a las afueras de Helsinki, se repite la misma escena adorable. Los niños caminan al colegio, algunos solos, otros en grupos de dos o tres, con las mochilas balanceándose en sus espaldas. Los más pequeños tienen siete años y su mochila es casi tan grande como ellos mismos.


Camino a la escuela, hay un paso de peatones. Los conductores reducen la velocidad y, cuando ven a los niños, se detienen para cederles el paso. Quien no se detiene para dejar pasar a un niño es considerado maleducado. Pero en la mayoría de los casos, el niño cruza, saluda con la mano al conductor y sigue caminando hacia uno de los mejores sistemas de escuelas primarias del mundo.


El área metropolitana de Helsinki tiene una población de más de un millón de personas. Pero los niños de siete años van solos a la escuela. Por segundo año consecutivo, Finlandia ha sido elegido el país más feliz del mundo y todo se reduce a esto: lo segura que es aquí la vida.


La sociedad también es segura y, sobre todo, estable. En general, la gente es honesta. Si se te cae la cartera en la calle, es bastante probable que la recuperes con todo lo que tenías dentro. En cuanto a la corrupción, Finlandia también encabeza el ránking de honestidad. El campo no está contaminado y es muy sencillo estar en contacto con la naturaleza. La mayoría de finlandeses viven a no más de 30 minutos del bosque.


La riqueza está distribuida de forma muy equitativa, en términos globales, aunque entre los finlandeses no exista esta percepción. Cada año se publican las declaraciones de la renta del ejercicio anterior y, entonces, los medios de comunicación arden y la gente se horroriza de la cantidad de gente rica que hay en el país. Los finlandeses más listos simplemente se ríen y lo llaman el Día de la Envidia Nacional. Todo el mundo saca el móvil y lee artículos sobre declaraciones de la renta de otras personas.


Las declaraciones de la renta son públicas porque la población cree de verdad que el acceso abierto a la información da buenos resultados. Cualquiera que lo considere importante, puede averiguar cuánto dinero gana su vecino, su primo o sus colegas. Sin embargo, nadie cree que, en comparación con otros países, los finlandeses ganen mucho dinero. Por lo menos, no tanto como los suecos o los daneses, y ni hablar de los noruegos. Nos va bien y ya está.


Finlandia es una sorprendente historia de éxito en la periferia norte de Europa, y es sorprendente porque no había mucho con lo que empezar. La segunda estrofa de nuestro himno nacional, escrito en los años 1840, comienza así: "nuestra patria es pobre y así permanecerá". Aunque no se suele cantar esta segunda estrofa.


En la década de 1860, Finlandia sufrió la última hambruna europea debida a causas naturales. Cuando Finlandia se independizó en 1917, la consecuencia inmediata fue una guerra civil, que resultó una de las más sangrientas y crueles. Hace cien años Finlandia tenía casi todas las características de un país abocado al fracaso. Pero muchas cosas han mejorado desde el entonces hasta hoy, que somos la nación más feliz del mundo.


Pero, ¿realmente lo somos?


Finlandia también sufre de un extraño conflicto que le es familiar a muchos otros países europeos. Algo que podría llamarse la paradoja de la felicidad.
La gran mayoría de los habitantes, en términos objetivos, tiene una calidad de vida mejor que la de casi todo el resto del mundo, de cualquier época de la historia. Década tras década, el nivel educativo de la población ha progresado y la gente es más sana y vive más tiempo.


Sin embargo, existe también un perturbador clima de insatisfacción.


Finlandia es un país basado en una democracia progresista y una economía de mercado. Todo país pequeño debe tener apertura y una estrategia internacional.


Puede que a las personas que han nacido en países grandes les cueste comprender esto. Quizá Alemania o Francia se las puedan arreglar solos, y el Reino Unido está planeando intentarlo, pero Finlandia, con su población de 5,5 millones de habitantes, no puede darse ese lujo.


Sin influencias foráneas, nuestro país se pudriría en su propia excelencia imaginada, y sin una industria de exportación todavía estaríamos tejiendo calcetines en la oscuridad de los inviernos sin luz eléctrica. Finlandia es uno de los campeones de la democracia progresista, la economía de mercado, la globalización y la integración europea. Y sin embargo, hay algo que cruje: la paradoja de la felicidad.


El escritor indio Pankaj Mishra llamó a nuestra época la Era de la Furia. En su libro de 2007 con el mismo título, utilizó la palabra francesa ressentiment. Quizá un término demasiado sofisticado que proviene de los textos del propio Friedrich Nietzsche. El filósofo alemán hablaba de "hombres de resentimiento" que operaban en "el tembloroso imperio terreno de la venganza subterránea, inagotable e insaciable en estallidos".


Casi parece que Nietzsche hubiera predicho el surgimiento de las redes sociales donde, desde ahora, los estallidos de furia podrían considerarse como un acompañamiento constante. La gran pregunta es cuán a menudo irrumpen en la vida real.


Se ha dicho y escrito mucho sobre la turbulencia en Europa. Los principios esenciales son los mismos en todos lados, pero en cada país esta turbulencia se manifiesta de forma diferente. El resentimiento finlandés se expresa prominentemente en forma de xenofobia. Proporcionalmente, Finlandia tiene menos inmigrantes que, por ejemplo, Suecia, Reino Unido o Alemania, y aún así los finlandeses se han colado entre los más xenófobos de Europa.


Hace poco, tras la celebración de las elecciones en Finlandia, el paisaje político comenzó a fragmentarse de una forma que recuerda a Holanda. El Partidos de los Finlandeses, la formación nacionalista en contra de la inmigración, obtuvo el 17,5% de los votos. Su consigna electoral podría traducirse como "Recuperemos Finlandia".


También se espera que a este partido le vaya bien en las elecciones europeas de mayo. Así que así es como Finlandia, el país más feliz del mundo, hará su pequeña contribución al fenómeno que Matteo Salvini espera que se traduzca en una "primavera europea".


Sería engañoso y simplista decir que sólo las formaciones populistas desahogan sus frustraciones, aunque sea una característica que se atribuyen de buen grado. Sin embargo, estos resultados ni siquiera tienen en cuenta el hecho de que un cuarto de los finlandeses no se molesta en ir a votar. Y esa cifra es de las elecciones nacionales: en las elecciones europeas, la participación es aún menor.


En general, los finlandeses parecen tener una insatisfacción mística hacia todo. Cada vez que se producen cambios de gran magnitud (como la reforma del sistema de sanidad), tienden a pensar que el resultado será un problema, no una solución.


Y esta actitud no se limita a soluciones que cuestan decenas de miles de millones de euros. Incluso el más insignificante problema puede convertirse en una batalla apocalíptica, como las comidas escolares. En Finlandia, hace décadas las escuelas ofrecen comida gratuita y ahora, con los cambios en las preferencias, se ha abierto un debate feroz en los Ayuntamientos sobre la proporción correcta de carne, pescado, comidas vegetarianas o veganas.


En medio de estas discusiones, es fácil olvidar qué gran logro es que una sociedad se haga cargo de las comidas escolares. La tragedia del país más feliz del mundo puede ser su incapacidad de recordar que es feliz.


Un abrazo,


Heikki.

Heikki Aittokoski, periodista del diario Helsingin Sanomat

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Martes, 16 Abril 2019 06:43

Aguas y movimientos

Aguas y movimientos

Nadie se sorprenderá si decimos que el agua está siendo utilizada como arma de guerra contra los pueblos. El caso de la Franja de Gaza habla por sí solo. Sin embargo, no tenemos aún idea de la magnitud del fenómeno, ya que acostumbramos a considerar que los casos más conocidos son más bien excepciones. Nada más equivocado.

Millones de personas carecen de agua en las grandes urbes de América Latina, en particular en Sao Paulo y Ciudad de México. No hay cifras claras sobre los problemas de abastecimiento, pero se puede asegurar que cada vez más el agua está contaminada, escasea y, en consecuencia, está siendo militarizada por los estados. El cambio climático y la creciente desigualdad juegan contra los sectores populares que son los más afectados por la crisis en el suministro de agua potable de calidad.


En El Salvador el 90 por ciento del agua está contaminada, llena de químicos como el glifosato, como destaca un reciente estudio. En Uruguay, que era un país con buena calidad de agua y de servicios en general, este verano las playas desbordaron de cianobacterias producto de la sobre utilización de glifosato en los cultivos de soja transgénica. El resultado es que las familias de clase media pueden comprar filtros de carbono para purificar el agua (200 a 500 dólares por unidad), mientras los sectores populares la consumen contaminada.


En Brasil la Agencia Nacional de Aguas acaba de publicar que en 15 años habrá 55 millones de habitantes de zonas urbanas con riesgo hídrico, lo que impone la realización de obras millonarias para las que no hay presupuesto. En 2016 había 812 municipios (de los 5.000 que tiene el país) que eran atendidos con camiones cisterna, siempre vigilados por militares ante el riesgo de asaltos. La agencia reconoce que aunque se realizaran todas las obras programadas, igualmente habrá millones de personas sin acceso al agua.


El primer punto a tener en cuenta, es que esta realidad indica que los estados serán incapaces de suministrar agua, un derecho humano básico. Además, los estados están procediendo a privatizar el recurso.


El VII Encuentro Nacional de Acueductos Comunitarios de Colombia, realizado el 16, 17 y 18 de noviembre de 2018, denunció “la transformación de las empresas públicas municipales en empresas privadas y mixtas por acciones, y la persistencia de hacerlo con nuestros acueductos comunitarios; la pérdida de la autonomía municipal y territorial de los gobiernos locales en el manejo de sus recursos para agua y saneamiento y el arrasamiento de las comunidades organizadas como entramados construidos solidariamente por las gentes”.
En Colombia existen 12.000 acueductos comunitarios que abastecen el 40% del agua en zonas rurales y el 20% en las ciudades, pero el gobierno derechista de Iván Duque se propone privatizarlos, en lo que consideran “violencia institucional” (http://redacueductoscomunitarios.co). Mientras persista el modelo neoliberal el manejo comunitario del agua está en peligro, tanto por los intentos de privatización como por el ataque frontal del Estado, los grupos paramilitares y el narcotráfico al tejido comunitario que sostiene los acueductos.


La segunda cuestión, es que corresponde a los movimientos antisistémicos garantizar el derecho al agua, ante la colusión entre estados y empresas monopólicas para hacer del agua un gran negocio. La experiencia colombiana es importante pero no es la única. La apuesta a las comunidades no es banal: se trata de redes de organizaciones de base, enraizadas en la vida cotidiana en los territorios de los pueblos originarios, negros, campesinos y periferias urbanas, los que van a hacer realidad el control popular del agua, desde la exploración y el suministro hasta el saneamiento.


Incluso en las ciudades hay experiencias notables, como la de Cochabamba en Bolivia. En Ciudad de México, una de las urbes más afectadas por la escasez del recurso, existe un puñado de movimientos que han sido capaces de resolver con su trabajo militante el acceso al agua. Destaco la Comunidad Habitacional Acapatzingo, en Iztapalapa (una de las zonas más afectadas por la escasez).


La comunidad de 600 familias ha sido capaz, en plena zona urbana, de combinar la recepción del agua entubada, con la recogida y almacenaje del agua de lluvia tratada con filtros, y la construcción de pozos. De ese modo es muy difícil que consigan estrangular al movimiento. Los ejemplos que nos dan algunos movimientos deben ser recogidos y analizados por las organizaciones populares, para intentar resolver un problema grave para la autonomía de los de abajo.

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Las futbolistas colombianas desatan una revolución

Las “superpoderosas” rompen el silencio, denuncian la discriminación y ganan el pulso a los directivos para salvar la liga femenina

A las futbolistas colombianas, que en las últimas semanas desataron su propia revolución contra el machismo, las apodan desde hace años “las chicas superpoderosas”. Resultados para exhibir no les faltan. La mejor generación del fútbol femenino en Colombia estalló en la última década, un periodo en que la tricolor logró dos subcampeonatos de la Copa América en 2010 y 2014, así como sendas clasificaciones a Mundiales en 2011 y 2015 y a los Juegos Olímpicos en 2012 y 2016. Con su gesta en Canadá 2015, que incluyó una sorprendente victoria 2-0 sobre Francia, Colombia se mantiene como el único país hispanohablante que ha superado la fase de grupos de un Mundial femenino.


Con esos antecedentes, a comienzos de 2017 se disputó el primer partido profesional de la liga femenina. El Independiente Santa Fe, primer campeón del fútbol masculino en 1948, ganó también la primera final de mujeres. La ‘leonas’ se coronaron frente al Atlético Huila en su estadio, El Campín de Bogotá, ante una asistencia récord de más de 30.000 espectadores. Huila tuvo resonantes revanchas. Primero ganó la segunda edición de la liga y, el pasado diciembre, encabezado por Yoreli Rincón, la diez de Colombia, la Copa Libertadores femenina, al derrotar en penales al Santos de Brasil. Para los que solo lo seguían a la distancia, el fútbol femenino parecía encarrilado en Colombia, con recientes pero sólidas raíces. Sin embargo, debajo de la superficie, las futbolistas enfrentaban un entorno hostil en medio de condiciones laborales indignas. Y decidieron romper el silencio.


Las internacionales Isabella Echeverri y Melissa Ortiz, becadas en Estados Unidos, publicaron en sus redes sociales el pasado 18 de febrero un video que sacudió el mundo del fútbol y desató un pulso con los directivos. Denunciaban abundantes irregularidades en el manejo de la selección femenina: la federación no les pagaba, tenían que cubrir sus propios tiquetes y gastos médicos, sus uniformes eran viejos o usados y a las jugadoras que se atrevían a hablar las vetaban. Se sentían amenazadas, temían que no las volvieran a convocar, pero no estaban dispuestas a callar. “Ya no tenemos miedo”, dicen al final del video, que no tardó en hacerse viral.


Sus denuncias despertaron una oleada de solidaridad. En un país donde el movimiento del Me Too estuvo precedido por la campaña No es hora de callar, las denuncias de las ‘superpoderosas’ resonaron con fuerza. El lema Más fútbol, menos miedo se convirtió en tendencia. Y la bola de nieve se agrandó con denuncias de acoso sexual en las selecciones juveniles.


La mayor damnificada de los vetos fue Daniela Montoya, de 28 años, la primera colombiana en anotar un gol en un Mundial, precisamente en Canadá 2015. La mediocampista salió de las convocatorias por año y medio luego de reclamar los premios prometidos por clasificar a octavos de final, lo que le costó su sueño de jugar los Olímpicos de Río 2016. Un viejo rumor que se vino a comprobar con un audio que hace parte del voluminoso dossier en el que la Asociación Colombiana de Futbolistas Profesionales (Acolfutpro) documentó los abusos. Uno de los momentos más emotivos de estas semanas de polémica llegó cuando Echeverri, de 24 años, le pidió perdón a Montoya en nombre de sus compañeras por no apoyarla cuando la vetaron.


Con el argumento de la poca rentabilidad económica, los directivos del fútbol colombiano respondieron con la propuesta de convertir la liga femenina en una competencia semiprofesional, con límite de edad de 23 años, e insinuaron que las mayores de 25 no volverían a ser convocadas a la selección. El anuncio fue ampliamente considerado como discriminatorio, machista y con ánimo de represalia. Mientras se celebraba el Día Internacional de la Mujer con marchas en distintos países el pasado 8 de marzo, las futbolistas colombianas estaban sumergidas en una batalla por impedir que se diluyera su liga profesional.


Sus condiciones laborales indignas son ilustrativas. En Colombia se han dado avances en igualdad de género, pero persiste la discriminación, sin siquiera profundizar en la violencia machista. Las mujeres nunca han alcanzado la presidencia, y apenas un 12 % de los gobiernos locales están en manos de alcaldesas. La brecha salarial de género, por ejemplo, se mantiene en 19%, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE).


Incluso la FIFA y la Conmebol rechazaron y condenaron los casos de acoso sexual y laboral denunciados las últimas semanas, y los futbolistas de la selección absoluta de mayores, encabezados por astros como James Rodríguez y Falcao García, se solidarizaron con sus colegas y exigieron investigaciones. Las “superpoderosas” consumieron sus maratónicas jornadas en reuniones con la Vicepresidenta de la República, Marta Lucia Ramírez; el Defensor del Pueblo, Carlos Negret; y la ministra de Trabajo, Alicia Arango. El acompañamiento terminó por rendir frutos, y la asamblea de la División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor), tras una intervención de Echeverri como portavoz de las deportistas, anunció esta semana una comisión para hacer viable la tercera edición de la liga femenina, a disputarse desde agosto. “Le devolvimos el trabajo a muchas mujeres que lo estaban esperando, y para mí eso es lo más importante”, valora Echeverri. “Esperemos que el fútbol femenino en Colombia siga creciendo”

 


Acoso sexual


Pocos días después de las primeras denuncias sobre el entorno laboral, una fisioterapeuta y dos jugadoras de la selección femenina sub 17 señalaron por acoso sexual al entrenador, Didier Luna, y el preparador físico, Sigifredo Alonso, durante las concentraciones previas al Mundial de Uruguay, celebrado en noviembre de 2018. La fiscalía ya investiga los casos. La polémica sobre el acoso en el fútbol se avivó y extendió esta semana, cuando tres exárbitros colombianos afirmaron que sus superiores los acosaban y les pedían favores sexuales como condición para ascender en su carrera.

 

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Domingo, 17 Marzo 2019 07:13

Misión Crisis Adentro

Misión Crisis Adentro

Barrio Adentro se llama el programa que permitió al médico entrevistado aquí llegar a Venezuela hace 13 años y que ahora está, como tanto allí, descalabrado. Aunque no guarde secretos militares, el entrevistado necesitó sentirse protegido por la reserva. Dijo, entre otras cosas, que el programa sanitario ha derivado en un mecanismo de control político y que, con todo, tiene razones para sentirse más libre en Caracas que en La Habana.

 

Nadie quiere hablar, y eso es entendible. A veces el silencio se convierte en la mejor manera –quizás la única– de desprestigiar la política, no de atacarla, más cuando esta ha optado por meterse hasta en los huesos de los ciudadanos. Las cosas están calientes, muy calientes, aunque el verdadero calor es el que expelen las bocas, aquellas que, día a día salen a poner el pecho –y el verbo– al intenso embate de las circunstancias.


No obstante, ninguna cosa –de tantas– alcanza aún su punto de ebullición. Para eso falta tiempo. Aunque tiempo sea justamente lo que menos hay. Para ambas partes. Por ahora, las opiniones van y vienen, batiendo cada vez más las aguas del río revuelto en el que se ha convertido Venezuela. Por un lado, los chavistas perseveran en una suerte de mutismo que, lejos de asustar, confunde. Y, por otro, los opositores deliran por decir algo, responsable o irresponsablemente, no importa. Lo que cuenta es el escupitajo o la opinión derrocadora, la opinión quejumbrosa, y así: la real. O por lo menos la que el mundo de afuera quiere llevar al paroxismo para demostrar que todo, absolutamente todo, está patas arriba.


De cualquier manera, nadie quiere hablar, y aunque eso sea entendible, no quiere decir que sea aceptable. Puede ser que la verdad sea que nadie, realmente, puede hablar. Simplemente nadie está autorizado para nada. Excepto para prevenir o salvaguardar la salud de las personas.


***


Eso me dice un cubano al que llamaré Jorge, porque él no quiere dar su nombre, no quiere ganarse problemas, no quiere que lo jodan ni en Venezuela, ni en Cuba, ni en ninguna parte, porque lo único que sabe hacer en su vida, en su humilde vida, es salvar las vidas de los demás. Jorge aterrizó en Caracas en 2006, cuando el gobierno bolivariano inauguró el Hospital Cardiológico Infantil Latinoamericano Doctor Gilberto Rodríguez Ochoa, y, de paso, dio rienda suelta a la Misión Barrio Adentro IV, un programa social que, desde 2003, ha llevado a miles de médicos cubanos a trabajar en Venezuela en los lugares más recónditos de la república, así como en las zonas más populares e inaccesibles de las ciudades.


Aunque Jorge se negó un par de veces a tener una conversación –ni siquiera le mencioné la palabra entrevista–, una tarde llamó a mi contacto y le dijo que, si queríamos escucharlo, fuéramos a su casa y lleváramos pan, que él ponía el café. Así fue. Llamamos a nuestro conductor y le indicamos. Llegamos pasadas las ocho a un barrio popular pero no problemático del oeste caraqueño. La noche, más que agradable, se mostraba satisfecha. Entramos en una pequeña casa pintada de un amarillo casi incandescente. Jorge nos recibió vestido con una camisa roja de manga corta, blue jeans y alpargatas. Nos invitó a sentarnos en una sala con sillones de cuero verde, un cuadro con un paisaje nevado de fondo y un reloj derretido como el de Dalí, y nos pidió el pan. Enseguida se perdió en una minúscula cocina y, antes de que el ambiente se viera inundado por el grato olor del café recién preparado, salió y nos dijo:


—Lo primero que tienen que saber, básicamente por decencia, es que soy gay y en cualquier momento llega mi pareja. Les digo esto para que no piensen mal. Ah, y otra cosa, les hablo de todo lo que quieran que les hable, pero, una vez que salgan por esa puerta, olvídense de mi nombre real e incluso de que nos conocemos. ¿Están de acuerdo?


***


Jorge es un médico egresado de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana. Tiene 48 años y, según él mismo, lo único que ha hecho en su vida ha sido estudiar. Nunca se interesó ni por la política, ni por los deportes, ni por el trago, ni por las mujeres. Pero sí por la música clásica y la poesía: adora con el mismo rigor a Mozart y a Bach que a Eliseo Diego y a Nicolás Guillén. Añade que en Cuba nadie sabe que es gay y que una de las cosas que le adeuda a Venezuela es el hecho de sólo allí haber podido deshacerse de esa molestísima carga que es el clóset. Se especializó en cardiología con el “tonto y necio objetivo” de entender el órgano del cual proviene el amor. Dice que, de no haber estudiado medicina, se habría muerto de hambre, porque “de poeta nadie vive, aunque todos vivimos de los poetas”.


—Los cubanos que estamos en Venezuela “en misión” tenemos rotundamente prohibido dar declaraciones so pena de ser devueltos a la isla y ser objeto de sanciones, que van desde la prohibición del ejercicio de nuestra profesión hasta la prisión. Me parece que ellos creen que hablar fuera del margen profesional es algo así como traicionar a la patria. No lo sé, es muy contradictorio, porque ellos mismos se encargaron de meternos en la cabeza que todo acto es político, que el solo hecho de vivir es político, y, sin embargo, nos prohíben conversar de política. Es evidente que los médicos cubanos que estamos acá formamos parte de una misión política que se escuda en ser una misión de salud.


***


Cuba está tan metida en Venezuela como la Unión Soviética lo estuvo en la isla hasta que todo se derrumbó, en 1989. Cuba está en cada borde del espectro nacional venezolano, guiando –no gobernando, y esto hay que subrayarlo– hacia no se sabe dónde, pero sus manos insisten, prácticamente, en parecer invisibles: en las comunicaciones, en la inteligencia, en la milicia, en la política, en la cultura, en la educación y, por supuesto, en el sistema de salud pública del país. Las que no son ni pretenden ser invisibles, de ninguna manera, son las manos de miles de médicos cubanos que diariamente curan y protegen la salud de cientos de miles de venezolanos, generalmente pobres o marginados. Jorge pinta un cuadro extremadamente filantrópico, pero, a su vez, desolador. Se siente solo y asegura que este sentimiento está extendido entre sus colegas, que no dejan de trabajar para que el sistema de salud bolivariano no se derrumbe completamente, aun cuando la realidad marca que la misión no es puntualmente un sistema de salud, sino más bien un “sistema de asistencia urgente”, que no soluciona nada, pero sí lo dilata todo.


Según Acnur, más de 3 millones de personas han abandonado Venezuela y se han desperdigado por todo el mundo. El fenómeno migratorio ha golpeado todas las clases sociales, lo cual implica una reducción de la mano de obra en todos los costados de la economía. Naturalmente, el sector de la salud no ha sido ajeno a esta crisis. Muchos profesionales de la salud –venezolanos– se han ido en busca de un futuro más prometedor, mientras que quienes van quedando y haciendo frente a todo son los médicos de la misión Barrio Adentro y los practicantes venezolanos que permanecen adheridos académica, profesional e ideológicamente al programa.


—Desde dentro de esta misión, que debería llamarse más bien Crisis Adentro, puedo decir que ahora, al mes de febrero de 2019, más del 60 por ciento de los módulos de atención o consultorios populares, tanto los fijos como los itinerantes, en todo el país, están cerrados, y los que siguen funcionando permanecen estallados por la falta tanto de personal como de insumos médicos, tecnológicos y farmacéuticos. Esto, más que una crisis, realmente es una emergencia humanitaria que cada día se hace más insostenible. Todo en la misión es artesanal, básicamente hecho a puro pulmón. Algo muy lindo ha sucedido, y es que algunas comunidades han desarrollado un sentido de pertenencia importantísimo para con el programa, lo que ha permitido que las cosas, de una u otra forma, con todas sus fallas incluidas, sigan en pie.


***


El novio de Jorge llega a casa y le besa la frente. Se nos presenta como librero. Antes de pasar a la cocina, le cuenta a Jorge que demoró porque justo en la parada de su metrobús una camioneta atropelló a un señor. Enfatiza que el señor podría haberse salvado si hubiera llegado a tiempo una ambulancia o por lo menos un equipo médico, pero que, después de casi una hora de espera, murió desangrado. Jorge pregunta por la camioneta y su novio le responde: “Escapó”. Jorge enciende un cigarrillo y todos quedamos en silencio.


—La base de todo sistema de salud debe ser la solidaridad, que debe ser también uno de los fundamentos de toda revolución. Si nos encontramos con un pueblo que huye, bien de un accidente de tránsito, bien de un país en crisis, no podemos culparlo directamente, por la sencilla razón de que esa actitud es la consecuencia de políticas públicas anodinas y dislocadas, que, a su vez, derivan en complejas realidades humanas que no se pueden contener. La corrupción no sólo es económica, quiero decir, del que roba del erario público para el beneficio propio; la corrupción también es la omisión ética y moral antelo que sucede, es el miedo a afrontar la realidad –dice Jorge, mientras contempla las hondas bocanadas de humo que exhala.

 

***


Barrio Adentro es una de las principales banderas de la revolución bolivariana. Desde su fundación, en 2003, su objetivo medular era salvar millones de vidas. Por una buena cantidad de años anduvo viento en popa, pero después empezó a derrumbarse, no como un simple castillo de naipes rozado azarosamente por una minúscula corriente de aire, sino más bien con la severidad con la que se derrumba una fe o se destituye a cualquier dios: a punta de desesperanza e incredulidad.


—Si la gente que trabaja en el proyecto social no percibe un reconocimiento económico que le permita ser independiente del Estado, en algo tan mínimo como decidir qué comer o cómo vivir, es natural que las cosas se hundan. Por eso, tanto profesional venezolano se ha ido. Y los cubanos que seguimos batallando permanecemos, primero, porque estamos acostumbrados, desde hace medio siglo, a no ser valorados económicamente y, segundo, porque realmente estar fuera de Cuba nos representa ciertas ventajas. Acá, por ejemplo, hay un margen de libertad de expresión mucho más amplio y, mal que bien, no vives tan apretado, tan al límite –reconoce Jorge, antes de dar muerte a su cigarrillo en un cenicero que lleva el rostro del Che Guevara.


***


Uno de los problemas perentorios de Venezuela, quizás el que más necesita la atención de las autoridades, es el de la inseguridad alimentaria en la que están anegados los más pobres. Hablar de los más pobres en Venezuela significa, prácticamente, referirse –como mínimo– a la mitad de la población del país. Así las cosas, tanto la escasez como la imposibilidad de acceder a alimentos frescos y nutritivos hace que la población en general no pueda sobrellevar enfermedades crónicas, atender enfermedades emergentes, o sencillamente prevenir o tratar las comunes. La exposición ya pasó de desmedida a neurálgica.


—Duele decirlo, pero no hay condiciones para ejercer planes de salud seguros y duraderos. Las instalaciones provistas por el Estado son inhabitables: muchas veces no hay agua ni luz y todo permanece sucio. Estas cosas conforman un mínimo indispensable para que un centro de salud, en cualquier lugar del mundo, funcione cabalmente. Imagínate lo que toca hacer para neutralizar una hemorragia, curar una herida o atender un parto en una habitación que no es aseada hace meses. Lo que hay que hacer es echarse una bendición para que ninguna bacteria o virus se meta y eche todo a perder.


***


Jorge va cerrando la conversación. El reloj de Dalí marca las 22.36. Nos advierte que no está bueno estar por ahí de noche. Que Caracas es una ciudad peligrosa y cada esquina esconde sorpresas. Y que lo último que quiere es que, por andar viéndolo y escuchándolo, terminemos experimentando –en carne propia– el desastre que es la salud en Venezuela.


—Jorge, ¿cuántos médicos cubanos tiene actualmente la misión?


—Tranquilamente podemos ser unos 30 mil.


—¿Cómo la definirías?


—En un principio, como un proyecto innovador y benefactor que, por una mala administración y fallas en su proyección, infortunadamente degeneró en una forma de control social.
—¿Control social?


—Sí, mitigamos tu dolor, pero no te solucionamos nada de fondo. Así, tienes que estar volviendo y no puedes decir que no a nada, porque corres el riesgo de quedarte sin el servicio.
—¿Por qué decidiste acceder a esta conversación?


—Hombre, eso sí que no lo sé. Supongo que porque en el fondo encuentro que las cosas no están funcionando bien y el silencio nos hace cómplices, ¿no?
—¿Qué piensas de lo que está pasando?


—Soy médico, no político ni sociólogo. Además, toda la especulación sobre el tema bélico me da un sueño tremendo. Los cubanos estamos esperando que nos invadan desde el 1 de enero de 1959. Con eso te digo todo.


—¿Volverás a Cuba?


—No creo, pero, si aprueban el matrimonio igualitario, quizás lo piense –confiesa, mientras le guiña el ojo a su novio.

Por Giovanny Jaramillo Rojas
15 marzo, 2019

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Miércoles, 30 Enero 2019 05:52

La libertad, causa común

La libertad, causa común

Este año será el del 40 aniversario de la revolución que derrocó a la dictadura de la familia Somoza. Cuando se rompa ese ciclo que parece fatal en nuestra historia, donde las tiranías parecen repetirse sin fin, la piedra que Sísifo ciego debe empujar eternamente hasta la cima de la montaña no tendrá que rodar de nuevo al plan del abismo. Habremos cambiado dictadura por democracia.

La derrota definitiva del régimen del último Somoza se debió a tres factores fundamentales: el primero de ellos el alzamiento popular encabezado por el Frente Sandinista, y que a partir de octubre de 1977 logró prender en todo el país, vertebrado por la participación creciente de miles de jóvenes de ambos sexos y de todas las clases sociales, hasta llegar a convertirse en una verdadera insurrección nacional.


El siguiente factor fundamental fue el respaldo que los jóvenes en armas recibieron de todos los sectores ciudadanos, sin ningún distingo, muchos alentados por su compromiso cristiano. La aparición del Grupo de los Doce, formado por empresarios, sacerdotes, profesionales, intelectuales, le dio a la organización guerrillera peso político nacional e internacional.
Y el tercero de ellos, pero no el menos importante, la gran alianza latinoamericana que se logró forjar, sin que esta convergencia de voluntades tuviera una identidad ideológica. Los presidentes se guiaban más bien por el repudio a un régimen que había perdido toda legitimidad, no tenía consenso nacional, y se basaba nada más en la represión brutal. Era la última de las viejas tiranías familiares de las “repúblicas bananeras”, un término acuñado por O’Henry en su novela De coles y reyes.


En esta alianza fueron fundamentales Venezuela, Panamá, Costa Rica, México y Cuba; el solo apoyo de Cuba, con cuyo sistema los comandantes guerrilleros sandinistas se identificaban, no hubiera sido suficiente. Más bien es lo contrario. Este apoyo, con pertrechos de guerra, fue posible en términos políticos porque los otros países, con sistemas basados en la democracia representativa, estuvieron presentes; y algunos de ellos prestaron también auxilio bélico, como Venezuela y Panamá, y recursos materiales, como México, para no hablar de Costa Rica, que se convirtió en retaguardia de la lucha armada.


La llegada de Jimmy Carter a la presidencia de Estados Unidos en 1977 abrió una puerta nueva en las relaciones de Washington con América Latina, como pudo verse con la firma ese mismo año de los tratados Torrijos-Carter que devolvieron a Panamá la soberanía del canal. Y la intimidad de medio siglo con la dinastía de los Somoza llegó a su fin con la nueva doctrina de derechos humanos proclamada por Carter. Somoza no entendía aquella hostilidad imprevista que también fue clave para acabar con su reinado.


Omar Torrijos conocía bien la calaña de Somoza, cegado por su obscena voluntad de quedarse para siempre en el poder. Rodrigo Carazo era presidente de un país democrático por convicción y tradición; Costa Rica había soportado por el último medio siglo la vecindad de una dictadura de aquella calaña, y quería para Nicaragua un gobierno igualmente democrático. Y Carlos Andrés Pérez, que venía de la tradición socialdemócrata de Rómulo Betancourt, sabía cuánto se parecía la dictadura de Pérez Jiménez, bajo la que se había visto obligado a exiliarse de Venezuela, a la del viejo Somoza, fundador de la dinastía.


Y en aquel alineamiento de los astros, que fue tan propicio a la caída del último Somoza, la figura del presidente José López Portillo, de México, resultó crucial. Su respaldo fue constante, oportuno y generoso. Me recibió no pocas veces, y puso en sintonía a su gabinete para darnos apoyo, antes y después del triunfo de la revolución. Rompió relaciones diplomáticas con Somoza en mayo de 1979, y nos había pedido que le dijéramos cuál sería la mejor oportunidad para hacerlo. Cuando vino por primera vez a Managua en 1980 en visita oficial, alguno de sus secretarios le preguntó durante el vuelo qué tratamiento habría que dar a Nicaragua en cuanto a ayuda material, y él respondió que igual a cualquier estado de México.


Era el fruto de una larga y generosa tradición. Hubo nicaragüenses que combatieron del lado de las fuerzas revolucionarias en México, uno de ellos el poeta Solón Argüello, secretario privado del presidente Francisco Madero, y fusilado en 1913 tras el golpe de Estado que culminó con la usurpación del dictador Victoriano Huerta; combatientes mexicanos pelearon contra Somoza durante la revolución, y murieron en tierra nicaragüense, como la inolvidable Araceli Pérez Darias.


El presidente Plutarco Elías Calles respaldó con armas a los insurrectos liberales que se alzaron en Nicaragua en defensa de la Constitución en 1925. El presidente Emilio Portes Gil acogió a Sandino en Yucatán en 1929. Y México fue clave en las gestiones del Grupo Contadora para lograr los acuerdos de paz de 1987 que llegaron a poner fin al conflicto armado con la Resistencia Nicaragüense.


En América Latina nada es nunca hacia adentro. La libertad ha sido siempre una causa común.


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Docentes de Los Ángeles ganan una batalla contra la privatización de la educación

Llevó una semana, pero los docentes de las escuelas públicas de Los Ángeles ganaron la batalla. Más de 30.000 docentes y personal escolar, miembros del sindicato “Docentes Unidos de Los Ángeles” (UTLA , por su sigla en inglés), se declararon en huelga por primera vez en 30 años, en demanda de más recursos para sus aulas, personal auxiliar y de biblioteca en cada escuela, grupos más pequeños por clase y mejores salarios. Tanto al sol como bajo la lluvia, estudiantes, madres, padres y otros aliados se unieron a los piquetes y manifestaciones convocadas por los maestros. El martes, el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles ( LAUSD ) —el segundo mayor distrito escolar del país, del cual casi tres cuartos de sus estudiantes son latinos— acordó satisfacer las demandas de los docentes en huelga. Las clases se reanudaron el miércoles. Esta importante huelga también se suma a una ola de medidas similares llevadas a cabo en todo el país por docentes que luchan contra el intento de los intereses corporativos de privatizar la educación pública.

El martes por la noche, el presidente del sindicato docente de Los Ángeles, Alex Caputo-Pearl, hizo estas declaraciones después de que una gran mayoría de los miembros del sindicato ratificara el acuerdo: “Hicimos huelga, una de las huelgas más grandes que ha vivido Estados Unidos en décadas. La creatividad, la innovación, la pasión, el amor y la emoción de nuestros afiliados estuvieron presentes en las calles, en las comunidades, en los parques, a la vista de todos”.


Arlene Inouye, especialista del habla y el lenguaje con 18 años de experiencia en el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles, presidió el comité de negociación por parte del UTLA . En una entrevista para Democracy Now!, Inouye declaró: “Este fue un acuerdo histórico y nos dio más de lo que esperábamos”. Se cumplieron todas sus demandas principales, como poner un límite a las escuelas “chárter” para revertir la tendencia hacia la privatización, y además se pusieron sobre la mesa otro tipo de demandas. Inouye explicó: “También pudimos incluir en nuestras escuelas algunos temas de negociación no obligatorios, los que llamamos ‘asuntos de bien común’, como espacios verdes en los campus, detener la criminalización de los jóvenes. Pudimos conseguir un fondo de defensa para inmigrantes. Estamos haciendo una declaración de valores”.


También en Democracy Now!, la investigadora y periodista Sarah Jaffe, autora del libro “Necessary Trouble: Americans in Revolt” (“Problemas necesarios: estadounidenses en rebelión”, en español), manifestó: “Ha habido corrientes de reforma dentro del UTLA desde hace al menos una década. Los docentes me contaron que estos movimientos se remontan a la crisis financiera de 2008, la recesión y el despido masivo de muchos docentes, y que de allí surgió el intento de conformar una nueva corriente interna. En 2014, la agrupación Union Power ganó las elecciones y con docentes como Arlene y Alex Caputo-Pearl al frente introdujo un departamento de organización, un departamento de investigación, un departamento político, que el sindicato no tenía anteriormente, y logró que los docentes votaran a favor de aumentar sus propias cuotas sindicales para poder llevar a cabo estas propuestas. En este clima, tras [el juicio de Mark] Janus, que fue [desfavorable] para los trabajadores del sector público, deberíamos prestarle atención a un sindicato que, nuevamente, hizo que los docentes aumentaran sus propias cuotas para invertir en convertirse en un sindicato de lucha y movilización de verdad”.


En sus manifestaciones, los maestros y profesores mencionaron en reiteradas ocasiones el tema de la privatización. La docente Marianne O’Brien expresó en diálogo con Democracy Now!: “Básicamente, esta lucha aborda la privatización de las escuelas. El superintendente Austin Beutner está presionando para privatizar las escuelas. Y eso es un problema para nosotros porque, si todos los fondos para las escuelas públicas se destinaran a las escuelas chárter, nuestros estudiantes se verían perjudicados de manera desproporcionada y no tendrían acceso a una educación de calidad”.


El superintendente Austin Beutner, un acaudalado banquero de inversión, no tiene experiencia previa en educación. ¿Cómo llegó al cargo? La escritora Sarah Jaffe explicó cómo fue la elección de la junta escolar del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles en 2018: “El año pasado hubo elecciones para designar a la nueva junta escolar. La campaña involucró 14,7 millones de dólares provenientes de fondos externos, invertidos por defensores de las escuelas chárter, grandes fondos de cobertura y cosas por el estilo; las personas que normalmente vemos introducirse en estos lugares. Así que obtuvieron una mayoría de candidatos a favor de las escuelas chárter y colocaron a Beutner en el cargo”.


Uno de los planes de Beutner es dividir el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles en 32 distritos “modelo”, imitando los procedimientos de ciudades como Detroit y Newark que, según el UTLA , “están plagados de un entramado de planes de privatización que no mejoran los resultados de los estudiantes”.


Las escuelas chárter no solo pueden despedir docentes más fácilmente que las escuelas públicas; también pueden despedir a los alumnos. Al elegir estudiantes de alto rendimiento y rechazar a aquellos que tienen necesidades especiales o puntaje bajo en los exámenes estandarizados, las escuelas chárter agotan los recursos de las escuelas públicas de los vecindarios más pobres. Lilit Azarian, otra docente presente en el piquete, nos dijo: “Se trata de luchar por las comunidades de color, porque esas son las comunidades afectadas por esta corriente privatizadora que ha tomado el control”.


En marzo habrá una elección especial para cubrir un cargo en la junta escolar del Distrito Unificado de Los Ángeles que quedó vacante cuando un miembro se declaró culpable de haber cometido delitos financieros graves en la campaña. La elección está siendo fuertemente disputada entre los defensores de las escuelas chárter y el UTLA y otros aliados de las escuelas públicas tradicionales. Jaffe opinó: “Si los docentes quieren a Beutner afuera, esta será la forma de lograrlo”.


El año pasado, una ola de huelgas docentes atravesó el país, pero en estados de mayoría republicana, como Virginia Occidental, Oklahoma y Arizona. Los docentes se declararon en huelga y lograron mejoras notables; no solo en salarios y beneficios, sino también en recursos para las escuelas y aulas. Ahora los maestros se están alzando en bastiones demócratas como Los Ángeles. El martes, cuando el UTLA declaró la victoria y puso fin a la huelga, el sindicato docente de Denver, Colorado, votó por abrumadora mayoría a favor de hacer huelga. También se espera que los docentes sindicalizados de Oakland, California, hagan huelga, al igual que los de las universidades comunitarias de Chicago.


Si los docentes de Los Ángeles son una señal de lo que está por venir, los privatizadores y su defensora en Washington D.C., la multimillonaria secretaria de Educación Betsy DeVos, podrían estar frente a oponentes más que fuertes.


Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Carta de solidaridad y apoyo a la resistencia y la autonomía zapatista

Nosotros, nosotras, intelectuales, académicos, artistas, activistas y personas de buena voluntad, así como organizaciones, asociaciones y colectivos de varios países manifestamos nuestra solidaridad con el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en este momento crucial de su historia y rechazamos tajantemente la actual campaña de desinformación, mentiras y calumnias dirigida en contra del zapatismo.

Para nosotras, nosotros, al igual que para mucha gente en el mundo, la lucha zapatista representa un gran ejemplo de resistencia, dignidad, congruencia y creatividad política. Hace 25 años, su ¡Ya Basta! fue un acontecimiento de gran trascendencia y una de las primeras reacciones contundentes a nivel planetario frente a la globalización neoliberal, por lo que contribuyó a impulsar el rechazo y la crítica de un modelo que, en ese entonces, parecía incuestionable. Fue también, y sigue siendo, expresión de la lucha legítima de los pueblos originarios en contra de la dominación y el desprecio sufridos durante siglos y hasta hoy, así como en favor de sus derechos a la autonomía. El auto-gobierno popular que los y las zapatistas han puesto en práctica con las Juntas de Buen Gobierno en sus cinco caracoles constituyen un ejemplo de democracia verdadera y radical, digno de inspirar a los pueblos del mundo y de ser estudiado en todas las facultades de ciencias sociales del planeta. La construcción de la autonomía zapatista representa para nosotros, nosotras, la búsqueda constante, honesta y crítica de un proyecto alternativo y emancipador de suma importancia a la hora de enfrentar los desafíos de un mundo que parece hundirse cada vez más en una profunda crisis, a la vez económica, social, política, ecológica y humana.

Por eso, expresamos nuestra preocupación por la situación que enfrentan las comunidades zapatistas y los pueblos indígenas de México, al ser atacados sus territorios y comunidades por proyectos mineros, turísticos, agro-industriales, de infraestructura, etc., tal como lo ha denunciado el Congreso Nacional Indígena (CNI) y el Concejo Indígena de Gobierno (CIG). En este momento, nos preocupa especialmente los grandes proyectos impulsados por el nuevo gobierno mexicano, como el Corredor Transístmico, el millón de hectáreas de árboles comerciales y el llamado “Tren Maya”, recientemente denunciado como una humillación y una provocación por el subcomandante Moisés, vocero del EZLN, ya que afecta gravemente los territorios de los pueblos mayas que habitan en el sureste mexicano.

Además de los devastadores efectos ambientales de este proyecto y del desarrollo turístico masivo que pretende detonar, nos preocupa la premura en iniciar las obras del “Tren Maya”, encubriéndola con un pseudo ritual a la Madre Tierra, denunciado por el vocero zapatista como una burla inaceptable. Nos indigna que de esta manera se prepare un ataque más en contra de los territorios zapatistas y que se hayan ninguneado los derechos de los pueblos originarios, evadiendo la obligatoriedad de la consulta real, previa, libre e informada, tal como lo establecen el Convenio 169 de la OIT y la Declaración de la ONU sobre los pueblos originarios. Nos parece muy grave que así se violen los compromisos internacionales asumidos por México.

Compartimos el rechazo total expresado por el EZLN frente a estos y otros grandes proyectos que afectan gravemente a los territorios autónomos y a las formas de vida de los pueblos.

Denunciamos de antemano cualquier agresión en contra de las comunidades zapatistas, sea directamente por parte del Estado mexicano o a través de grupos y organizaciones de “civiles” armados o no armados.

Responsabilizamos al gobierno mexicano de cualquier confrontación que pueda surgir en el marco de la implementación de estos megaproyectos, que corresponden a un modelo ya rebasado de “desarrollo”, insostenible y devastador, decidido desde las cúpulas del poder y violando descaradamente los derechos de los pueblos originarios.

Llamamos a la gente de buen corazón a superar la actual desinformación tanto sobre la experiencia zapatista como sobre los grandes proyectos mencionados, y a estar atentos frente al riesgo de agresiones en contra de las comunidades zapatistas y los pueblos originarios de México.

 

Firman:

Arundhati Roy (escritora, India)
Raoul Vaneigem (escritor, Bélgica)
Pablo Gonzalez Casanova (sociólogo, UNAM, México)
Juan Villoro (escritor, México)
Winona Laduke (dirigente indígena, EEUU)
Immanuel Wallerstein (sociólogo, Yale University, New Haven, EEUU)
Paul Leduc (cineasta, México)
Giorgio Agamben (filósofo, Italia)
Gustavo Esteva (Unitierra-Oaxaca, México)
Silvia Federici (profesora, Hofstra University, Hempstead, EEUU)
Raúl Zibechi (escritor y periodista, Uruguay)
Havin Güneser (International Initiative Freedom for Abdullah Öcalan-Peace in Kurdistan)
Ignacio Ramonet (periodista y escritor, Francia)
Marcos Roitman (catedratico, Universidad Complutense, Madrid, España)
Isabelle Stengers (filósofa, Université Libre de Bruxelles, Bélgica)
Gilberto López y Rivas (antropólogo, UNAM, México)
Michael Löwy (filósofo y sociólogo, Centre National de la Recherche Scientifique, París, Francia)
Carlos Fazio (periodista y docente, UNAM, México)
Raj Patel (escritor y profesor, University of Texas, EEUU)
Toni Negri (filósofo, París, Francia)
Carlos Marentes (dirigente sindical, Sindicato de Trabajadores Fronterizos, EEUU)
Bertha Navarro (productora de cine, México)
Hugo Blanco Galdos (director Lucha Indígena, Perú)
Barbara Zamora (abogada, México)
Martin Almada (premio Nobel alternativo de la Paz 2002, Paraguay)
David Graeber (antropólogo, London School of Economics, Reino Unido)
Arturo Escobar (profesor, Universidad del Valle, Cali, Colombia; University of North Carolina, EEUU)
Carolina Coppel (productora de cine, Mexico)
Eduardo Viveiros de Castro (antropólogo, Universidade Federal, Rio de Janeiro, Brasil)
Paulina Fernandez (profesor de ciencias políticas, UNAM, México)
Compañía de teatro Tamèrantong! (París, Francia)
Paul Theroux (escritor, EEUU)
Fernanda Navarro (filósofa, UNAM, México)
Raúl Fornet-Betancourt (autor y profesor, Aachen, Alemania)
Claudia von Werlhof (profesora, Universidad de Innsbruck, Austria)
George Caffentzis (filósofo, University of Southern Maine, Portland, EEUU)
Miguel Altieri (profesor, University of California, Berkeley, EEUU)
Beatriz Aurora (pintora, México)
Serge Latouche (economista, profesor Université París Sud, Francia)
Carlos W. Porto Gonçalves (geógrafo, Universidades Federal Fluminense, Río de Janeiro, Brasil)
Chukki Nanjundaswamy (dirigenta campesina, KRRS, La Vía Campesina, India)
Baramee Chaiyarat (dirigente campesino, Assembly of the Poor, La Vía Campesina, Tailandia)
Jan Douwe van der Ploeg (profesor, Wageningen University, Holanda)
Mercedes Olivera (antropóloga, CESMECA, México)
Saturnino “Jun” Borras Jr. (profesor, Institute of Social Sciences, Holanda)
Marthin Hadiwinata (dirigente de pescadores, Traditional Fisherfolk Union, Indonesia)
Daniel Giménez Cacho (actor, México)
Sylvia Marcos (profesora, UNAM, México)
William I. Robinson (sociólogo, profesor, University of California, Santa Barbara, EEUU)
Colectivo de artistas Chto Delat (Rusia)
Teresa Niuvo (activista, Cataluña)
Ofelia Medina (actriz, México)
Begonia Lecumberri (activista, México)
Eduardo Matos Moctezuma (arqueólogo, México)
Roberto Marquez (director del grupo musical Illapu, Chile)
Cristina Rivera-Garza (escritora, México)
Tomas Ibañez (profesor, Universidad Autónoma de Barcelona, Cataluña)
Julieta Egurrola (actriz, México)
Jean Robert (escritor y arquitecto, Cuernavaca, México)
Emmánuel Lizcano (Universidad Nacional de Educación a Distancia, Madrid, España)
Elmer Mendoza (escritor, México)
Alicia Castellanos (antropóloga, UAM, México)
Carlos Taibo (profesor de ciencias políticas, Universidad autónoma de Madrid, España)
Antonio Ortuño (escritor, México)
Grimaldo Rengifo Vázquez (Programa Andino de Tecnologías Campesinas, Lima, Perú)
Gladys Faiffer Ramírez (Programa Andino de Tecnologías Campesinas, Lima, Perú)
Jorge Alonso (profesor-investigador, CIESA-Occidente, Guadalaraja, México)
Catherine Walsh (profesora, Universidad Andina Simón Bolívar, Ecuador)
Claudio Lomnitz (antropólogo, Columbia University, New York, EEUU)
Marina de Tavira (actriz, México)
Mireille Fanon-Mendès France (presidente de la Fondation Frantz Fanon International)
Sergio Tischler (BUAP, Puebla, México)
Fernando Matamoros (BUAP, Puebla, México)
Patricia Botero (profesora, Universidad de Antioquia, Medellín y Universidad de la
Tierra Manizales, Manizales, Colombia)
Eric Alliez (filósofo, Kingston University, Londres, Reino Unido y Université París 8, Francia)
Deborah Barndt (profesora, York University, Toronto, Canada)
Boaventura de Sousa Santos (profesor, Universidad de Coimbra, Portugal)
Santiago López Petit (filósofo, Universidad de Barcelona, Cataluña)
Richard Pithouse (profesor, Academic University of the Witwatersrand, Sudafrica)
Deborah Danowsky (filósofa, Pontifica Universidade Catolica, Rio de Janeiro, Brasil)
Fatma Alloo (escritora y comunicadora, Zanzíbar, Tanzania)
Anselm Jappe (filósofo, Accademia de Belle Arti, Sassari, Italia)
Ashish Kothari (activista, KALPAVRIKSH Environmental Action Group, India)
Samantha Hargreaves (directora, WoMin African Alliance, Sudafrica)
Enzo Traverso (profesor, Cornell University, EEUU)
Laksmi A. Savitri (profesora, University of Gadjah Mada, Indonesia)
Ovidiu Tichindeleanu (escritor, IDEA, Rumania)
Surnatural Orchestra (grupo musical, Francia)
Carmen Castillo (cineasta, Chile-Francia)
Malú Huacuja del Toro (escritora, New York, EEUU)
Kirk Helliker, (profesor, Rhodes University, Sudáfrica)
Lia Pinheiro Barbosa (profesora, Universidade Estadual do Ceará, Brasil)
Miguel Amorós (historiador, Barcelona, Cataluña)
Sang-Gyoon Kim (documentalista, Corea del Sur)
Corazon Valdez Fabros (abogada, International Peace Bureau, Filipinas)
Pravin Mote (dirigente, All India Forum of Forest Movements, India)
Devjit Nandi (dirigente, All India Forum of Forest Movements, India)
Walter Mignolo (profesor, Duke University, EEUU)
Peter Rosset (profesor, ECOSUR, México)
Rocío Noemi Martínez (historiadora de arte, México)
Ashlesha Khadse (coordinación, Amrita Bhoomi Center, La Vía Campesina, India)
Rodrigo Rey Rosa (escritor, Guatemala)
Alberto Barrera Tyszca (escritor, Venezuela)
Eric Nepomuceno (escritor, Brasil)
Francisco Goldman (escritor, EEUU/Guatemala)
Marina Garcés (filósofa, España)
Juan Cruz (escritor, España)
David Homel (escritor, Canadá)
Bruno Montané (poeta, Chile/España)
Paula Canal (agente literaria, España)
Adrian Arancibia (poeta, Chile)
Milton Fornaro (escritor, Uruguay)
Jorge Fondebrider (escritor, Argentina)
Vivian Scheinsohn (arqueóloga, Argentina)
Bárbara Belloc (escritora y editora, Argentina)
Teresa Arijón (poeta, Argentina)
Alcira Cuccia (escritora, Argentina)
Héctor Abad Faciolince, escritor. Colombia
Alonso Cueto (escritor, Perú)
Martín Caparrós (escritor, Argentina)
Frederic Amat (pintor, España)
Edgardo Cozarinsky (escritor, Argentina)
Daniel Vidal (pintor, Argentina)
Luis Altieri (pintor, Argentina)
Miguel Vitagliano (escritor, Argentina)
Sergio Chéjfec (escritor, Argentina)
Rubén Martínez (escritor, EEUU)
Jorge Aulicino (poeta, Argentina)
Carlos Gamerro (escritor, Argentina)
Javier Capera (director de la revista FAIA, Argentina)
Patricio Pron (escritor, Argentina)
Ferdinando Scianna (fotógrafo, Italia)
Edgardo Cozarinsky (escritor, Argentina)
John Gibler (poeta y periodista, EEUU)
Joani Hocquenghem (escritor, Oaxaca, México)
Elaine Hsiao (International Union for the Conservation of Nature, Ruanda)
Henry Veltmeyer (profesor, Universidad Autónoma de Zacatecas, México)
John Oakes (editor, OR Books, EEUU)
Britt Baatjes (profesora-investigador, Port Elizabeth, Sudáfrica)
Anne Harley (investigadora, Paulo Freire Project, University of KwaZulu-Natal, Sudáfrica)
Shalmali Guttal (directora, Focus on the Global South, Tailandia e India)
Philip McMichael (profesor, Cornell University, EEUU)
Darcy Tetreault (profesor, Universidad Autónoma de Zacatecas, México)
Richard Stahler-Sholk (profesor, Eastern Michigan University, EEUU)
Avijit Chatterjee (activista derechos indígenas, India)
Haroon Akram-Lodhi (profesor, Trent University, Canadá)
Tony Weis (profesor, University of Western Ontario, Canadá)
Kathleen McAfee (profesora, San Francisco State University, EEUU)
John Vandermeer (profesor, University of Michigan, EEUU)
Tomás Alberto Madrigal (adherente de la Sexta, trabajador de salud, EEUU)
Katharine Crocker Blake (empresaria, Chiapas, México)
Matt Meyer (secretario general, International Peace Research Association, EEUU)
Raúl Delgado Wise (profesor, Universidad Autónoma de Zacatecas, México)
Ronald Nigh (profesor, CIESAS, México)
Omar Felipe Giraldo (profesor, ECOSUR, México)
Olivier de Marcellus (activista, Suiza)
Lapapan Supamanta (activista, Rural Initiatives for Community and Ecology Association, Tailandia)
Natrin Chaonsri (activista, Thai Poor Act, Tailandia)
Sadaharu Oya (profesor, Hokkai-Gakuen University, Japón)
Daniela Del Bene (investigadora, Universidad Autónoma de Barcelona, España)
Jennifer C. Franco (investigadora, TransNational Institute, Holanda)
Jack Kloppenburg (profesor, University of Wisconsin, EEUU)
Elizabeth Fitting (profesora, Dalhousie University, Canadá)
Peter Newell (profesor, University of Sussex, Reino Unido)
Susanna Hecht (profesora, University of California UCLA, EEUU)
Jai Sen (director, India Institute for Critical Action, India)
Mary Ann Manahan (investigadora activista, Marcha Mundial de Mujeres, Filipinas)
Claudio Cattaneo (profesor, Universidad Autónoma de Barcelona, España)
MaryAnne Tenuto (coordinación, Chiapas Support Committee, EEUU)
Gerardo Alatorre Frenk (investigador, Universidad Veracruzana, México)
Ulli Röding (Red YA-BASTA-NETZ, Alemania)
Arnoldo García (poeta, Chiapas Support Committee, EEUU)
Malely Linares Sánchez (docente, UNAM, ciudad de México, México)
Pierre Rousset (activista, Europe Solidaire Sans Frontières, Francia)
Anne Petermann (directora, Global Justice Ecology Project, EEUU)
Susannah R. McCandless (directora, Global Diversity Foundation North America, EEUU)
Melanie Bush (profesora, Adelphi University, EEUU)
Sarah Sexton (analista activista, The Corner House, Inglaterra)
Nicholas Hildyard (analista activista, The Corner House, Inglaterra)
Larry Lohmann (analista activista, The Corner House, Inglaterra)
Kamal Mitra Chenoy (profesor, Jawaharlal Nehru University, India)
Boris Kagarlitsky (director, Institute for Globalisation Studies and Social Movements, Rusia)
Anna Harris (sicóloga, Inglaterra)
Gustave Massiah (economista, Initiatives Pour un Autre Monde, Francia)
Marjorie Jobson (activista, Khulumani Support Group, Sudafrica)
Patrick Bond (profesor, University of the Witwatersrand, Sudafrica)
Arnim Scheidel (profesor, Universidad Autónoma de Barcelona, España)
Peter Swift (estudiante doctoral, University of Wisconsin, EEUU)
Emma McDonell (estudiante doctoral, Indiana University, EEUU)
Jorge Pinto (profesor, Universidade de Lisboa, Portugal)
Patrick Bresnihan (profesor, Trinity College, Irlanda)
Adam Jadhav (estudiante doctoral, University of California at Berkeley, EEUU)
J.P. Sapinski (profesor, Université de Moncton, Canadá)
Piran Azad (médico, Alemania)
Vasna Ramasar (profesora, Lund University, Suecia)
Regina Hansda (investigadora, Newcastle University, Inglaterra)
Leah Temper (investigadora, McGill University, Canadá)
Bob Thomson (activista, Peoples' Social Forum, Canadá)
Dianne Rocheleau (profesora, Clark University, EEUU)
Luis Malaret (profesor, Community College of Rhode Island, EEUU)
Johanna Jacobi (profesora, University of Bern, Suiza)
Keith Hyams (profesor, Univeristy of Warwick, Inglaterra)
Raymond Bryant (profesor, King's College of London, Inglaterra)
Anthony Ince (profesor, Cardiff University, Reino Unido)
Samir Delgado (poeta, Tren de los Poetas, México)
Michel Pimbert (profesor, University of Coventry, Inglaterra)
Stefano Portelli (investigador, University of Leicester, Inglaterra)
Patrick Chan (cooperativista, Sudafrica)
Natalia Paszkiewicz (profesora, University of Bath, Inglaterra)
Ivette Perfecto (profesora, University of Michigan, EEUU)
Carlotta Molfese (investigadora, Plymouth University, Inglaterra)
Miriam Boyer (activista, México via Berlin, Alemania)
Bengi Akbulut (profesor, Concordia University, Canadá)
Isabel Castillo (co-directora, River Road Unitarian Universalist Congregation, EEUU)
Freya Higgins-Desbiolles (profesora, University of South Australia, Australia)
Peter Clausing (coordinador, [email protected] de México del Sur A.C., Alemania)
Emily Caruso (directora, Global Diversity Foundation, Inglaterra)
Ben Cousins (profesor, University of the Western Cape, Sudafrica)
Alice Taherzadeh (investigadora, Cardiff University, Reino Unido)
Hung-Ying Chen (investigador, Durham University, Inglaterra)
Ruth Hall (profesora, University of the Western Cape, Sudafrica)
Nina I. Moeller (investigadora, University of Manchester, Inglaterra)
Leslie Gross-Wyrtzen (estudiante doctoral, Clark University, EEUU)
Laurence Cox (profesor, National University of Ireland Maynooth, Irlanda)
Abha Bhaiya (activista feminista, Jagori Rural Charitable Trust, India)
Ashwani Vasishth (profesor, Ramapo College, EEUU)
Miriam Lang (Universidad Andina Simón Bolivar, Quito, Ecuador)
Harris Charalambides (abogado, Chipre)
Yoann Moreau (antropólogo, Escuela de Mineria, Yagisawa, Japón)
Benjamín Cann (director y dramaturgo, México)
Brian Nissen (pintor, México)
Nadia Baram (fotógrafa, México)
Francisco Hinojosa (escritor, México)
Jordi Soler (escritor, México)
María René Prudencio (dramaturga, México)
Daniela Rea (periodista, México)
Álvaro Enrigue (escritor, México)
Javier Ledesma (editor, México)
Oscar Benassini (editor, México)
Nayeli García (investigadora, COLMEX, México)
Luis de Tavira (director de teatro, México)
Alberto Villarreal (director de teatro, México)
Raquel Araujo Madrea (directora de teatro, México)
Marcela Turati (periodista, México)
Raúl Silva (periodista, México)
Amelia Hinojosa (galerista, México)
Liliana García (historiadora, México)
Lorena Mata (maestra, México)
Natalia Beristáin (cineasta, México)
Pedro de Tavira (actor, México)
Stefanie Weiss (actriz, México)
Carlos Mendoza (filósofo y teólogo, México)
Yael Weiss (editora y traductora, México)
Pablo Reyna (investigador, México)
Ana Lydia Flores Marín (Universidad Iberoamericana, México)
Alejandra Rangel (promotora cultural, México)
Antonio Gritón (artista visual, México)
Diego Enrique Osorno (periodista, México)
Alma Karla Sandoval (escritora, México)
Naief Yehya (escritor, México)
Rubén Marín (periodista, México)
Paloma Robles (periodista, México)
Luciana Kaplan (cineasta, México)
Carlos Chimal (escritor, México)
Luz Emilia Aguilar Zínser (crítica e investigadora teatral, México)
Carlos Amorales (artista visual, México)
Daniel Aguilar Ruvalcaba (artista visual, México)
Carmen Boullosa (escritora, México)
Maya Goded (fotógrafa, México)
Guillermo Quijas (editor, México)
Gerardo Herrera Corral (físico, México)
Emiliano Ruiz Parra (periodista, México)
Verónica Gerber Bicecci (escritora, México)
Mónica del Villar (investigadora y editora, México)
Guillermo Espinosa Estrada (escritor, México)
Jorge Comensal (escritor, México)
Perla Yadira Coronado (académica, México)
Rubén Luna Castillo (académico, México)
Ma. Eugenia Sánchez Díaz de Rivera (académica, México)
Eduardo Almeida Acosta (académico, México)
Raúl Delgado Wise (sociólogo, México)
Inés Durán Matute (académica, México)
Rodrigo Camarena González (académico, México)
Carlos López Beltrán (escritor y filósofo, México)
Carmen Díaz Alba (profesora, México)
Raúl Romero (sociólogo, México)
Francisco Morfín (filósofo de la educación, México)
Jaime Bernardo Díaz Díaz (etnólogo, México)
Giovanna Zacarías (actriz, México)
Emiliano Monge (escritor, México)
Valeria Luiselli (escritora, México)
Luisa Riley (documentalista, México)
Raúl Arvizu (Director General para América Latina de Ocean Future Societies, México)
Rodrigo Navarro (Ocean Future Societies, México)
Oralba Castillo Nájera (profesora, UAEM, Cuernavaca, Morelos)
Norma Domínguez Quezada (profesora, Cuernavaca, Morelos)
Margarita Armella Delachica (profesora, Cuernavaca, Morelos)
Luz María Goribar del Río (terapeuta, Cuernavaca, Morelos)
Laura Bustos Hernández (Cuernavaca, Morelos)
María de Lourdes Lara (Cuernavaca, Morelos)
Tania Violeta Dávila Ramírez (psicóloga, Cuernavaca, Morelos)
Aurora Suárez (Cuernavaca, Morelos)
Servando Gaja (profesora, Cuernavaca, Morelos)
Martha Mata (antropóloga, Cuernavaca, Morelos)
Carolina Domínguez Quezada (socióloga, Cuernavaca, Morelos)
Coline Pla (estudios latinoamericanos, Cuernavaca, Morelos)
Ignacio López Guerrero (director escénico, Cuernavaca, Morelos)
Cristina del Carmen Vargas Bustos (terapeuta, Cuernavaca, Morelos)
Javier Ávila Aguirre, S.J. (Chihuahua, México)
Francisco Stockton Leal (Chihuahua, México)
Luis Aragón (Chihuahua, México)
Ricardo Ruiz Suárez Estrada (Chihuahua, México)
Roberto Carlos Robles Campos (Chihuahua, México)
Gloria Ilsel Loera Romero (Chihuahua, México)
Horacio Lagunas Cerda (antrópologo, Chihuahua, México)
Juan Jaime Loera González (Chihuahua, México)
Irma Henze (psicoanalista, Chihuahua, México)
Itzel Cervantes (Chihuahua, México)
Isabel Saldivar Ayala (Chihuahua, México)
Citlali Quintana Sapien (Chihuahua, México)
Patricia Martínez Escarza (Chihuahua, México)
Alma Rosa Dozal Estrada (Chihuahua, México)
Horacio Almanza Alcalde (Chihuahua, México)
Brenda Govea Medina (Chihuahua, México)
Georgina Gaona Pando (Chihuahua, México)
Tatiana Amor Aderman (Chihuahua, México)
Aline González Espinosa (Cuernevaca, México)
Óscar Ocampo Ayala (Cuernevaca, México)
Alma Sánchez Sanjz (Cuernevaca, México)
Carmen Jurado (Cuernevaca, México)
Diana Villalobos Díaz (Chihuahua, México)
María Elena Orozco (antropóloga, UPN, Chihuahua, México)
Susana Navarrete López (antropóloga, Chihuahua, México)
Pablo Ortiz Gurrola (Chihuahua, México)
Adriana Alcaraz (Chihuahua, México)
Julika Bond (maestra jubilada, México)
Vilma Almendra (Pueblos en camino, Colombia)
Emmanuel Rozental (Pueblos en camino, Colombia)
Claudia Isabel Serrano Otero (Universidad del Cauca, Popayán, Colombia)
Claudia Liliana Meza Romero (Bogotá, Colombia)
Pavel López Flores (CIDES-UMSA, La Paz, Bolivia)
Ana Vera (Surkuna, Ecuador)
Natalia Sierra (profesora-investigadora, Ecuador)
Salvador Schavelzon (profesor, Universidad de São Paulo, Brasil)
Oscar Olivera (Guerrerxs del agua, Cochabamba, Bolivia)
Marcela Olivera (Guerrerxs del agua, Cochabamba, Bolivia)
Natali Olivera (Guerrerxs del agua, Cochabamba, Bolivia)
Camila Olivera (Guerrerxs del agua, Cochabamba, Bolivia)
Marcelo Rojas (Guerrerxs del agua, Cochabamba, Bolivia)
Freddy Beltrán (Guerrerxs del agua, Cochabamba, Bolivia)
Roberto Escóbar (Guerrerxs del agua, Cochabamba, Bolivia)
Max Fuentes (Guerrerxs del agua, Cochabamba, Bolivia)
Aleida Liendo (Guerrerxs del agua, Cochabamba, Bolivia)
Eduardo Nash (HIJOS, Argentina)
Nicolás David Falcoff (músico, Argentina)
Guillerima Acosta (música, Argentina)
Néstor Augusto López (Revista Herramienta y Comunizar, Buenos Aires, Argentina)
Luis Menéndez Bardamu (sociólogo, Universidad de Buenos Aires, Argentina)
Irene del Sol (odontopediatra, Universidad de Buenos Aires, Argentina)
Peter Pál Pelbart (filósofo, Pontificale Universidad Catolica, São Paulo, Brasil)
Amarildo Ferreira Júnior (profesor, IFRR, Boa Vista, Brasil)
Sara Santacruz Vinueza (socióloga, Quito, Ecuador)
Nitram (hip hop autónomo rebelde, Quito, Ecuador)
Fredi Casco (artista, Asunción, Paraguay)
Ticio Escobar (crítico cultural, Asunción, Paraguay)
Jorge Agurto (director de Servindi, Perú)
Manuel Bayón (geógrafo, Ecuador)
Malena Martinez Cabrera (cineasta, Perú – Austria)
David Roca Basadre (periodista, Perú)
Bruno Delbecchi (periodista, Salvador de Bahia, Brasil)
Inácio Neutzling (Instituto Humanitas Unisinos, Sao Leopoldo, Brasil)
Pedro de Assis Ribeiro de Oliveira (sociólogo, profesor, Juiz de Fora, Brasil)
André Langer (sociólogo, Faculdade Vicentina, Curitiba, Brasil)
Elba Mercedes Palacios (colectivo Sentipensar Afrodiaspórico, Colombia)
Edith Lopez Ovalle (artista visual, Guatemala/México)
Diógenes Díaz (antropólogo, Colombia)
Valentina Díaz (colectivo Hierba, Colombia)
Vanda Ianowski (docente, Universidad Nacional del Comahue, Argentina)
Andrés Figueroa Cornejo (periodista, Resumen Latinoamericano y Kaos en la red, Chile)
René Vasco Irurzun (Argentina)
Carlos Arango Calad (psicólogo, Universidad del Valle, Cali, Colombia)
Maria Clara Lanari Bo (educadora, Rio de Janeiro, Brasil)
Derly Constanza Cuetia Dagua (Pueblo Nasa y Pueblos en Camino, Cauca, Colombia)
Francis Pacheco da Silva (Profesor del Estado do Rio Grande do Sul, Viamão, Brasil)
Dora María Yagarí González (Medellín, Colombia)
Patricia Rios Brandi (Porto Alegre, Brasil)
Alexander Panez Pinto (colectivo LEMTO/UFF, Brasil)
Emiliano Teran Mantovani (Observatorio de Ecología Política, Caracas, Venezuela)
Francisco Javier Velasco (antropólogo, OEP, Caracas, Venezuela)
Liliana Buitrago Arévalo (investigadora, OEP, Caracas, Venezuela)
Juan M. Planas (sociólogo, OEP, Caracas, Venezuela)
Juan Wahren (Universidad de Buenos Aires, Argentina)
Miguel Teubal (escritor, Buenos Aires, Argentina)
Marcela Claudia Lafon (Neuquén, Argentina)
Luis Daniel Hocsman (investigador, CONICET, Argentina)
Valentin Val (independiente, Argentina-México)
Hilda Imas (empleada, GCBA, Buenos Aires, Argentina)
Lucia Scrimini (Buenos Aires, Argentina)
Neka Jara (Argentina)
Maba Jara (Argentina)
Juan Sotelo (Buenos Aires, Argentina)
Pablo René Pons (Argentina)
Somayeh Khajvandi (socióloga, kurda de Iran instalada en Francia)
Behrouz Safdari (traductor, kurdo de Iran instalado en Francia)
Farzan Nasr (traductor y artista, Ispahan, Iran)
Amin Bozorgian (sociólogo, iraní instalado en Francia)
Sylvie Glissant (directora del “Institut du Tout-monde”, Francia)
Fabien Cohen (secretario general de FAL, France-Amérique-Latine, Francia)
Ana Cecilia Dinerstein (profesora, Bath University, Reino Unido)
Bernard Duterme (sociólogo, director del CETRI - Centre tricontinental, Bélgica)
Eleni Varika (profesora, Université París 8, Francia)
Christian Laval (sociólogo, profesor, Université Paris Nanterre, Francia)
Pierre Dardot (filósofo, investigador, Université Paris Nanterre, Francia)
Pierre Sauvêtre (profesor-investigador, Université Paris Nanterre, Francia)
Judith Revel (filósofa, profesora, Université París Nanterre, Francia)
François Gèze (éditor, París, Francia)
Rémy Toulouse (editor, La Découverte, París, Francia)
Loïc Blondiaux (profesor de ciencias políticas, Université Paris 1, Francia)
Yvon Le Bot (sociólogo, París, Francia)
Michel Wieviorka (sociólogo, París, Francia)
Geneviève Azam (economista, Toulouse, Francia)
Barbara Glowczewski (antrópologa, Centre National de la Recherche Scientifique, París, Francia)
François Cusset (profesor de estudios americanos, Université Paris-Nanterre, Francia)
Christophe Bonneuil (historiador, Centre National de la Recherche Scientifique, París, Francia)
Josep Rafanell y Orra (psicólogo y escritor, París, Francia)
Ludivine Bantigny (historiadora, Universidad de Rouen-Normandie, Francia)
Gilles Rivière (antropólogo, EHE/SS, París, France)
Irène Bellier (antropóloga, Centre National de la Recherche Scientifique, Francia)
Thomas Coutrot (economista, ex-vocero de Attac-France, Francia)
Alain Musset (geografo, director de estudios, EHESS, París, Francia)
Jean-Claude Bonne (historiador de arte, director de estudios, EHESS, París, Francia)
Jérôme Baschet (historiador, EHESS, París, Francia)
Eric Michaud (historiador de arte, director de estudios, EHESS, París, Francia)
Houari Touati (director de estudios, EHESS, París, Francia)
Jacques Revel (historiador, EHESS, París, Francia)
Philippe Minard (historiador, profesor, Université Paris 8 y EHESS, Francia)
María Stavrinaki (profesora-investigadora, Université de Paris 1-Sorbonne, Francia)
Jean-Louis Tornatore (profesor, Université de Bourgogne, Francia)
Alessandro Stella (historiador, Centre National de la Recherche Scientifique, París, Francia)
François Jarrige (historiador, Université de Bourgogne, Francia)
Carlo Vercellone (economista, profesor Université Paris 8, Francia)
Philippe Corcuff (profesor de ciencias políticas, Institut d'Etudes Politiques, Lyon, Francia)
Alexis Chaussalet (Attac-France, París, Francia)
Franck Gaudichaud (profesor, Université de Grenoble, copresidente de France-Amérique-Latine)
Marc Hatzfeld (antropólogo, Durban-Corbières, Francia)
Christian Arnsperger (profesor, Université de Lausanne, Suisse)
Guillaume Faburel (profesor-investigador, Université de Lyon 2, Francia)
Régine Plas (profesora, Université París Descartes, Francia)
Géronimo Diese (científico-activista, Francia)
Marc Tomsin (editor, Rue des Cascades, París, Francia)
Johan Badour (editor, Divergences, París, Francia)
Aline Pailler (periodista, ex-diputada del Parlemento Europeo, Ariège, Francia)
Alexandre Escudier (investigador, Fondation Nationale des Sciences Politiques, París, Francia)
Gil Bartholeyns (profesor-investigador, Université de Lille, Francia)
Thomas Golsenne (profesor-investigador, Université de Lille, Francia)
Elise Lowy (socióloga, Revue EcoRev', París, Francia)
Anna Fontes (profesora, Université Sorbonne Nouvelle- París 3, Francia)
Vanessa Manceron (antropóloga, Centre National de la Recherche Scientifique, París, Francia)
Karine Parrot (jurista, profesora, Université de Cergy-Pontoise, Francia)
Patricia Pol (profesora-investigadora, Université Paris-Est Créteil, Francia)
Françoise Escarpit (periodista, Bordeaux, Francia)
Sylvia Pérez-Vitoria (socio-economista, París, Francia)
Paul Ariès (director de la revista “Les Zindigné(e)s, Francia)
Beatrice Bonne (traductora, París, Francia)
Annick Stevens (filósofa, Université populaire de Marseille, Francia)
Jean-Michel Guillon (investigador, Université Paris Sud, Orsay, Francia)
Alain Damasio (escritor, Marseille, Francia)
Serge Quadruppani (escritor y traductor, Francia)
Maguy Marin (coreógrafa, Lyon, Francia)
Bonga (compositor-intérprete, Francia)
Serge Pey (poeta, Toulouse, Francia)
Brice Bonfanti (poeta-obrero, Grenoble, Francia)
Bertrand Meunier (fotógrafo, Tendance Floue, París, Francia)
Jacques Kebadian (cineasta, París, Francia)
Nicolas Défossé (cineasta, París, Francia)
Jean-François Galotte (cineasta, Colombes, Francia)
Claudine Baschet (actriz, París, Francia)
François-Xavier Drouet (cineasta, Faux-la-Montagne, Francia)
Christine Pellicane (director de teatro, París, Francia)
Philippe Maymat (actor, París, Francia)
Aida Kebadian (pintora, París, Francia)
Yannick Reix (director del “Café des images”, Caen, Francia)
Christian Valdelièvre (productor, Francia-México)
Marco Candore (artista, París, Francia)
Franssou Prenant (cineasta, París, Francia)
Dominique Dou (escritora, París, Francia)
Christian Carez (fotógrafo, Beersel, Bélgica)
Claire Doyon (cineasta, París, Francia)
Eric Premel (cineasta, ex-director del Festival de cine de Douarnenez, Francia)
Valentin Schaepelynck (profesor investigador, Université Paris 8, Francia)
Chloe Maillet (profesora de historia del arte, ESBA, Angers, Francia)
Christine Lapostolle (profesora, Ecole Européenne Supérieure d'Arts de Bretagne, Francia)
Kristina Solomoukha (artista y profesora, EESAB, Rennes y EnsAD, París, Francia)
Francesca Cozzolino (profesora-investigadora, EnsAD, París, Francia)
Gaelle Hauptmann (artista, Quimper, Francia)
Jean Rochard (productor de música, París, Francia)
Jean-Baptiste Vidalou (escritor, Francia)
Régis Hébette (director del teatro L'Echangeur, Bagnolet, Francia)
Claire Moyrand (escritora, París, Francia)
Guillaume Lasserre (crítico de arte, París, Francia)
Émile Ouroumov (director del centro de arte BBB, Toulouse, Francia)
Benjamin Landsberger (productor ejecutivo, Maisons-Laffitte, Francia)
Kayler Stéphane (medios audiovisuales, París, Francia)
Antoine Boute (escritor, Bruxelles, Bélgica)
Paolo Codeluppi (artista y fotógrafo, Bagnolet, Francia)
Maryline Brustolin (galerista de arte, París, Francia)
Dominique Mathieu (artista, París, Francia)
David Benassayag (editor y director de centro de arte, Cherbourg, Francia)
Yves Raynaud (grafista, Villiers-sur-Morin, Francia)
Hélène Roux (socióloga, Université París 1, Francia)
Willy Gianinazzi (historien, París, Francia)
Maud Pérez-Simon (profesor, Université Sorbonne Nouvelle - Paris 3, Francia)
Violaine Delteil (socio-economista, Université Sorbonne Nouvelle Paris 3, Francia)
Patrick Dieuaide (Université Sorbonne Nouvelle París 3, Francia)
Odile Henry (socióloga, Université Paris 8 Vincennes, Francia)
Guillaume Goutte (corector de prensa, CGT, París, Francia)
Angeles Alonso Espinosa (antropóloga, París, Francia)
David Scemla (abogado, París, Francia)
Marie-Christine Callet (París, Francia)
Nadine Verdier (Attac-France, Cahors, Francia)
Michèle Plantain (Attac-France, Noyelles sur Selle, Francia)
Marc Saracino (fundador del Festival de cinema “Résistances”, Foix, Francia)
Marie-Luce Rauzy (editora, EHESS, Marseille, Francia)
Davide Gallo Lassere (investigador, Université París Nanterre, Francia)
Fabrice Flipo (filósofo, París, Francia)
Pierre Bance (editor, París, Francia)
Christian Mahieux (Réseau Syndical International de Solidarité et de Lutte, Francia)
Stéphane Enjalran (Union syndicale Solidaires, Francia)
Verveine Angeli (Union syndicale Solidaires, Francia)
Cybèle David (fédération SUD éducation, Francia)
Nara Cladera, (fédération SUD éducation, Francia)
Eric Decamps, (fédération SUD Rail, Francia)
Raphaël Millon (Solidaires Jeunesse et Sports, Francia)
Marc Tzwangue (Union syndicale Sud Industrie, Francia)
Yann Renoult (Sud éducation 93, Francia)
Elodie Douvry (Sud éducation 93, Francia)
Hortensia Ines (Sud éducation 66, Francia)
Valérie Duguet (Sud éducation 87, Francia)
Laura Voilqué (asociación La Ligne d'horizon, París, Francia)
Claude Micmacher (arquitecto, Réseau français des Ecocentres, Périgueux, Francia)
Jocelyne Cambuzat (Limoges, Francia)
Omar Kezouit (Attac-Paris, Francia)
Pascal Girard (profesor, Vanves, Francia)
Marcel Caucheteux (Attac-France, Lille, Francia)
Dolores Vázquez-Salvadores (profesora de español, París, Francia)
Arnaud Tomès (profesor de filosofía, Strasbourg, Francia)
Néstor Vega Salazar (París, Francia)
Lise Bouzidi Vega (París, Francia)
Violeta Salvatierra (estudios coreográficos, Université Paris 8, Francia)
Jacqueline Balvet (retraitée, Attac-France, Gard, France)
Christian Godeux (Cévennes, Francia)
Pierre Mallet (marinero, Marseille, Francia)
Matías Possner (Grupo Chiapas, Austria)
Pablo Campoy (politólogo, Holanda)
Didier Harpagès (profesor, Hondschoote, Francia)
Guy Michel (profesor, Sauvian, Francia)
Christian Ferrié (profesor de filosofía, Strasbourg, Francia)
Suzanne Hildebrandt (politóloga, Strasbourg, Francia)
Stéphane Douailler (filósofo, profesor Université Paris 8, Francia)
Anouk Anglade (estudiante, Université París 8, Francia)
Blandine Gravelin (Université París 1, Francia)
Rozenn Milin (periodista, Landunvez, Francia)
Yolaine Puche (empleada, Tours, Francia)
Raphaël Guesuraga (profesor, Saint-Leu-la-Forêt, Francia)
Vasiliki Zachari (investigadora, EHESS, París, Francia)
Alizé Lacoste Jeanson (antrópologa, Bordeaux, Francia)
Nicolas Flesch (escritor, París, Francia)
Caroline Simpson Smith (co-directora del Théâtre-Sénart, Lieusaint, Francia)
Laurence Loutre- Barbier (editora, Fage, Lyon, Francia)
Vivianna Mélo Saint-Cyr (psicóloga, París, Francia)
Garance Tefnin (Saint-Alban des Hurtières, Francia)
Gécile Menard (director de escuela secundaria, Paris, Francia)
Catherine Gégout (ex-regidora de la ciudad de París, Francia)
Gabriel Gau (regidor de la ciudad de París, Francia)
Fany Gaillanne (regidora de la ciudad de París, Francia)
Marie-Christine Haensler Dussel (Attac-Valenciennes, Marly, Francia)
Jean-Michel Armagnac (Agen, Francia)
Ani Kebadian (París, Francia)
Jacques Voilqué (París, Francia)
Sylvie Poignant (París, Francia)
Jeanne Dacenko (París, Francia)
Joseph Dekkers (París, Francia)
Moira Gey Smith (architecte, París, Francia)
Vicente Romero (profesor-investigador, Université Paris 8, Francia)
Julien Grimaud (profesor de preparatoria, Dunkerque, Francia)
Amélie Benassayag (Argenton s/Creuse, Francia)
Ladislas de Monge (Villon, Francia)
Eleni Konstantinidou (Sálonica, Grecia)
Geert Carpels (Wodeck, Bélgica)
Mieke Krul (Virginal-Samme, Bélgica)
Ariane Vaneigem (Braine, Bélgica)
Fanchon Daemers (artista-música, Spa, Bélgica)
Anne Hustache (Bruxelles, Bélgica)
Philippe Delsupehe (Bruxelles, Bélgica)
Jean Delsupehe (Bruxelles, Bélgica)
Caroline Delsupehe (Bruxelles, Bélgica)
Renaud Tefnin (Yvignac La Tour, Francia)
Stephan Peleman (Rumst, Bélgica)
Isabelle Privé (Lessines, Bélgica)
Jean-Marie Hoppe (Lessines, Bélgica)
Thérèse Dubrule (Lessines, Bélgica)
Michel y Michèle Meli (Olignies, Bélgica)
Daniel Betche (Lessines, Bélgica)
Brigitte Tack (Linkebeek, Bélgica)
Chiara Vaneigem (Mons, Bélgica)
María Grazia Macchia (librera, Madrid, España)
Giuseppe Maio (editor, Madrid, España)
Hector Zamora (artista visual, Lisboa, Portugal)
Cecilia Brunson (galerista de arte, Londres, Reino Unido)
Adnan Celik (investigador, University of Sussex, Reino Unido)
Peggy Rivage-Seul (profesora, Berea College, Berea, EEUU)
Anu Sharma (profesora, Wesleyan University, Middletown, EEUU)
Frédéric Neyrat (filósofo, University of Wisconsin-Madison, EEUU)
Laura Weigert (profesor, Rutgers University, New Brunswick, EEUU)
Nelson Maldonado-Torres (profesor, Rutgers University, New Brunswick, EEUU)
Rudolph Bell (historiador, Rutgers University, New Brunswick, EEUU)
Ángel Luis Lara (profesor, State University of New York, EEUU)
Margaret Cerullo (socióloga, Hampshire College, EEUU)
Elisa Brilli (profesor, University of Toronto, Canada)
Didier Méhu (historiador, Université Laval, Québec, Canada)
Sylvie Poirier (antrópologo, Université Laval, Québec, Canada)
Marcel Sévigny (Fabrique d'autonomie collective, Pointe-Saint-Charles, Montreal, Canada)
Joe Parker (profesor, Pitzer College, EEUU)
Stefan Ali (abogado, Columbus, Ohio, EEUU)
Jared Sacks (Columbia University, New York, EEUU)
Isaac Butler-Brown (profesor de música, Wesleyan University, Middletown, EEUU)
Kate Gilbert (estudiante, Wesleyan University, Middletown, EEUU)
Alice Markham-Cantor (escritora, EEUU)
Angela Miles (Toronto Women for a Just and Healthy Planet, Toronto, Canada)
Stephan Dobson (York University, Toronto, Canada)
Carla Bergman (escritora, Vancouver, Canada)
Francis Dupuis-Déri (profesor de ciencias políticas, Université du Québec à Montréal, Canada)
Joanne Robertson (escritor y protector del agua, Sault Ste. Marie, Canada)
Dave Bleakney (Canadian Union of Postal Workers, Ottawa, Canada)
Claude Rioux (editor, Editions de la rue Dorion, Montreal, Canada)
Arthur Clark (físico, Calgary Centre for Global Community, Calgary, Canada)
Justin Podur (York University, Toronto, Canada)
Mike Antoniades (Toronto, Canada)
Solomon Thompson (psicólogo, York University, Canada)
Leonidas Oikonomakis (antrópologo, Durham University, Reino Unido)
Eurig Scandrett (Queen Margaret University, Edinburgh, Scotland)
Erik Swyngedouw (profesor, University of Manchester, Inglaterra)
Richard White (profesor, Bath Spa University, Inglaterra)
Siobhan McGrath (profesora, Durham University, Inglaterra)
Ingrid Marek (trabajadora social, Alemania)
Vyacheslav Azarov (Unión de Anarquistas de Ucrania, Ucrania)
Andrii Ishchenko (historiador, coordinador del sindicato Zahist Pratzi, Ucrania)
Oleg Yasinsky (periodista, Ucrania-Chile)
Andriy Manchuk (periodista, Ucrania)
Vladimir Mironenko (pintor y periodista, Belarus)
Olzhas Kozhakmet (periodista, Kazakhstan)
Andrey Konstantinov (científico, Rusia)
Marina Stepanova (científico, Rusia)
Vladimir Khazanov (jubilado, Rusia)
Mikhail Smirnov (docente Rusia)
Svyatoslav Konstantinov (estudiante, Rusia)
Artem Kirpichenok (historiador y periodista, Rusia)
Rustem Safronov (periodista agencia Sputnik, Rusia)
Nikita Sutyrin (documentalista, Rusia)
Nika Dubrovsky (pintora y activista, Rusia)
Rosalba Icaza (profesora e investigadora, Holanda)
Rolando Vazquez (profesor e investigador, Holanda)
Jaime Pastor (politólogo y editor de Viento Sur, España)
Pepe Mejía (periodista y activista social, Madrid, España)
Joaquin Valdivielso (filósofo, profesor, Universitat de les Illes Balears, España)
Federico Demaria (investigador, Universidad Autónoma de Barcelona, España)
Ines Morales Bernardos (estudiante, Universidad de Cordoba, España)
Olga Clavería Iranzo (profesional de artes gráficas, Segovia, España)
Teresa González de Chávez Fdez (Islas Canarias, España)
Ana Miranda (eurodiputada, Bloque Nacionalista Galego, España)
Rocío Paula Martínez Oliart (librera, Madrid, España)
Aldo Zanchetta (animador social, Lucca, Italia)
Brunella Zanchetta (animadora, Lucca, Italia)
William Otchere-Darko (estdiante doctoral, University of Milan-Bicocca, Italia)
Federico Venturini (activista, Italia)
Alessio Ciacci (promotor social, Italia)
Francesca Martinez Tagliavia (profesora, Scuola de Belle Arti, Palermo, Italia)
Salvatore Palidda (profesor, Universitá degli Studi, Genova, Italia)
Angelo Baracca (físico, profesor, Universitá di Firenze, Italia)
Vittorio Sergi (profesor, Universitá degli Studi di Urbino, Italia)
Gianfranco Crua (Carovane Migranti, Italia)
Patrizia Peinetti (Carovane Migranti, Italia)
Silvana Botassis (doctora, Milan, Italia)
Roberto Bugliani (escritor, La Spezia, Italia)
Andrea Vento (docente, Pisa, Italia)
Serena Campani (docente, Pisa, Italia)
Adele Cozzi (Bologna, Italia)
Mauro Rubichi (animador social, Livorno, Italia)
Ugo Zamburru (psiquiatra, Centro Cultural Caffè Basaglia, Torino, Italia)
Ornella Granito (presidente de Caffè Basaglia, Torino, Italia)
Marco Bassani (Italia)
Gianni Monti (Potere al Popolo, Assemblea Beni Comuni/Diritti, Firenze, Italia)
Elisa Patrizia Frediani (Lucca, Italia)
Simone Ferrari (Italia)
Gaia Capogna (Roma, Italia)
Alessio Ciacci (espero de ecología, Lucca, Italia)
Suna Di Gino (Italia)

 

Organizaciones y colectivos:

Movimiento Liberación de Kurdistán (representación en América Latina)
Colectivo Paso Doble de Apoyo al CIG (Morelos, México)
Red Morelense de Resistencia y Rebeldía en apoyo al CIG (México)
Comisión de Solidaridad y Defensa de los Derechos Humanos, A.C. (Chihuahua, México)
CECADDHI A.C. (Chihuahua, México)
Colectivo Pirata Tlahuicas, Cuernavaca, México)
Colectivo la Flor de la Palabra (Cuernavaca, México)
Colectivo #artecorreomigrante (Chihuahua, México)
Red de apoyo al CIG de Chihuahua (México)
Consejo Civico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH, Honduras)
H.I.J.O.S. (Guatemala)
Movimiento Campesino de Nicaragua
Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas (Ecuador)
Ecuarunari (Ecuador)
Guerrerxs del agua (Fundación Abril, Escuela Andina del Agua, Cochabamba, Bolivia)
Alianza Territorial Mapuche (país Mapuche en Chile)
Observatorio de Ecología Política de Venezuela (Caracas, Venezuela)
CRY-GEAM (Defensa de la naturaleza, Barrancabermeja, Colombia)
Red Latina sin fronteras
Minga del pensamiento (Colombia)
Creapaz (Colombia)
La Matria (Colombia)
Mala Hierba (Colombia)
Comunativa (suroccidente de Colombia)
H.I.J.OS. (Mar de Plata, Argentina)
Asamblea Comarcal Contra el Saqueo (Lago Puelo, Provincia de Chubut, Argentina)
Frente Popular Dario, Santillan, Corriente Nacional de Argentina
Asamblea Vecinal de Puerto Pirámides (Chubut, Patagonia, Argentina)
Asamblea en Defensa del Territorio de Puerto Madryn (Puerto Madryn, Argentina)
Fundaciòn Uñopatun (Provincia Rio Negro, Argentina)
Página Web Comunizar (Argentina)
Radio comunitaria El Grito (Traslasierra, Córdova, Argentina)
Después de la deriva (programa de radio, Buenos Aires, Argentina)
Semillero de experiencias autónomas anticapitalistas (Argentina)
Colectivo La Fogata (Buenos Aires, Argentina)
Arte x Libertad (Rosario, Argentina)
Mestizas (Rosario, Argentina)
Unión Solidaria de Comunidades (Pueblo Diaguita Cacano, Santiago del Estero, Argentina)
Sociedad Civil Coheju (Gran Buenos Aires, Argentina)
Grupo de apoyo a la Sexta Declaración del EZLN (Rosario, Argentina)
Casa de la Memoria (Rosario, Argentina)
Radio La Colectiva (Buenos Aires, Argentina)
Colectivo Familiares y Amigxs de Luciano Arruga (Argentina)
Radio Zona Libre (Argentina)
Organización de Mujeres Campesinas e Indígenas (CONAMURI, La Vía Campesina, Paraguay)
Universidad de la Tierra (Puebla, México)
Centro Social Ruptura de Guadalajara (México)
Movement for National Land Reform (La Vía Campesina, Sri Lanka)
Focus on the Global South (Tailandia)
Woman Health (Filipinas)
Sindicato de Trabajadores Fronterizos (La Vía Campesina, EEUU)
Food First/Institute for Food and Development Policy (EEUU)
Chiapas Support Committee (EEUU)
Kesaj Tchavé (grupo musical, Eslovaquia)
Sindicato Labrego Galego (España)
Solidaridad Directa con Chiapas (Zurich, Suiza)
Moins!, journal romand d'écologie politique (Vevey, Suiza)
Εκδόσεις των ξένων (Editorial de los extranjeros, Grecia)
Kaffeekollektiv Aroma Zapatista eG (Alemania)
Projekt Knotenpunkt Schwalbach am Taunus, Red Ya Basta Netz Deutschland y Ya Basta Rhein-Main (Alemania)
Global Diversity Foundation (Inglaterra)
Gruppe B.A.S.T.A. (coletivo, Alemania)
Friends of the Landless Association (Finlandia)
NGO Action from Ireland (Irlanda)
Afrika Kontakt (Dinamarca)
Internationalt Forum (Dinamarca)
BIZILUR, Asociación para la Cooperación y el Desarrollo de los Pueblos (País Vasco)
Colectivo CafeZ (Liège, Bélgica)
Red Sindical Internacional de Solidaridad y de Lucha
Union syndicale Solidaires (Francia)
Fédération SUD Education (Francia)
Union syndicale Solidaires 66 (Francia)
Comités syndicalistes révolutionnaires (Francia)
Attac-France, Francia
Comité de redacción de la revista EcoRev' (Francia)
Club Communal de Tarnac (Francia)
Asociación “Terre et Liberté pour Arauco, Wallmapu” (Francia)
Collectif Guatemala (París, Francia)
Radio Zinzine (Aix-en-Provence, Francia)
Asociación “La Ligne d'Horizon – Les amis de François Partant” (Francia)
Colectivo “Questions de classe(s)”- Revista N'Autre école (Francia)
Jeunes Ecologistes (Francia)
Compañía de teatro Jolie Môme (Saint-Denis, Francia)
Compañía de teatro del Timon (París, Francia)
Compañía de teatro Izidoria (Lyon, Francia)
Compañía de teatro La Bad'j (Saint-Denis, Francia)
Compañía de danza Djab (Marseille, Francia)
Compañía Tatcha (Nantes, Francia)
Compañía musical Mohein (Bordeaux, Francia)
Compañía de teatro Débrid'arts (Aix-en-Provence, Francia)
Compañía de teatro Désordinaire (Montreuil, Francia)

 

Publicado enInternacional
Campos hacinados, sucios y sin medicamentos

De a diez en un contenedor, casi sin agua corriente ni sanidad, con chicos solos y sobrevivientes de la tortura sin atención, la situación en los campos genera enfermedades, desesperación y violencia entre las víctimas.

Cientos de mujeres embarazadas, niños no acompañados y sobrevivientes de tortura están “abandonados” en los campos de refugiados en Grecia, dijo Oxfam. El informe de la organización caritativa descubrió que varias madres habían regresado del hospital a vivir en tiendas de campaña cuatro días después de dar a luz por cesárea, y sobrevivientes de violencia sexual y otras experiencias traumáticas se habían agrupado junto con otros refugiados en Moria, un campamento en Lesbos donde las peleas estallan regularmente y alrededor de dos tercios de los residentes dicen que nunca se sienten seguros.

Los refugiados vulnerables “se enfrentan con mayor frecuencia a un hacinamiento severo”, dijo Renata Rendón, jefa de misión de Oxfam en Grecia al diario británico The Independent. “Durante gran parte del año, Moria y otros centros de la Unión Europea en las islas griegas duplicaron su capacidad. Muy a menudo, las personas vulnerables se amontonan en un contenedor si tienen suerte, una tienda improvisada si no, con un máximo de nueve o diez o aun más personas”.


Rendón dijo que los que están en los campamentos “a menudo carecen de suficiente acceso al agua, sanitarios e higiene”, y muchos informan sentirse inseguros. “La gente está en estos campamentos durante largos períodos de tiempo, carecen de información, de intérpretes, por lo que a menudo se sienten muy frustrados, lo que puede llevar a la violencia dentro del campamento”.


Los refugiados también carecen de acceso a la atención médica, lo que según Rendón es “uno de los grandes problemas que surge cuando estamos hablando de la identificación de personas vulnerables en particular”. Los refugiados no tiene acceso a atención médica, lo que, según Rendón, es “uno de los grandes problemas que surgen cuando estamos hablando de la identificación de personas vulnerables en particular”.


El informe atribuyó la falta crónica de personal y los procesos de selección defectuosos por la falla del sistema destinado a identificar y proteger a los solicitantes de asilo más vulnerables. Como resultado, cientos de los refugiados más vulnerables han sido expulsados y obligados a vivir en Moria, el campamento de la Unión Europea utilizado para registrar y procesar nuevas solicitudes de asilo, que está a casi el doble de su capacidad. “Las condiciones a menudo son peligrosamente superpobladas, escuálidas, antihigiénicas e inseguras para las personas que ya están sufriendo experiencias muy traumáticas, a veces enfermedades de salud mental, a veces discapacidades físicas”, dijo Rendón.


Solo hubo un médico del campamento designado por el gobierno en Lesbos responsable de examinar a aproximadamente 2000 recién llegados cada mes durante gran parte de 2018, señaló el informe, y las evaluaciones médicas se detuvieron en noviembre cuando el médico renunció. El informe encontró una tendencia “particularmente preocupante” de que los adolescentes y sobrevivientes de torturas fueran detenidos después de que las autoridades no los reconocieran como vulnerables.


“Hay personas de 28 nacionalidades diferentes que a menudo son detenidas inmediatamente después de su llegada, esencialmente debido a su nacionalidad”, dijo Rendón. “Estas personas son detenidas antes de tener la oportunidad de tramitar su solicitud de asilo, antes de que se revise su solicitud de asilo, y el gran problema aquí es que una vez que se son detenidas es mucho más difícil acceder a servicios que ya son difíciles de acceder para personas que no están detenidas”.


Los detenidos son “a menudo retenidos en espacios pequeños con muchos otros jóvenes en condiciones de hacinamiento”, agregó. “Sabemos que la experiencia de la detención puede ser muy traumática, especialmente para las personas que son vulnerables y no han sido identificadas como tales”.


Un solicitante de asilo de 28 años de Camerún fue encerrado durante cinco meses por su nacionalidad a pesar de sus graves problemas de salud mental. El informe dice que nadie verificó su salud física y mental antes de que lo detuvieran, y que no vio a un psicólogo durante un mes. “Teníamos solo dos horas al día cuando se nos permitía salir del contenedor”, dijo. “El resto del tiempo uno está sentado en un espacio pequeño con otros 15 hombres que tienen sus propios problemas”.


Las condiciones en el campamento han disminuido a medida que el invierno trajo fuertes lluvias a Lesbos. Se pronostica que la temperatura durante la próxima semana descenderá y podría nevar. Oxfam está pidiendo al gobierno griego y a los estados miembros de la Unión que desplieguen más médicos y psicólogos y corrijan el sistema de detección “para que las personas vulnerables no caigan por las grietas”, dijo Rendón. La organización benéfica dijo que más personas que buscan asilo deberían ser transferidas a la Grecia continental de manera regular, especialmente a aquellos que son vulnerables.


“Estas circunstancias continuarán hasta que haya un esquema de responsabilidad compartida más justo”, agregó Rendón, “por lo que estamos pidiendo a los estados miembros de la Unión que compartan la responsabilidad de recibir a los solicitantes de asilo”.


Samuel Osborne. De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Páginal12.
Traducción: Celita Doyhambéhère.

Publicado enInternacional
Jueves, 03 Enero 2019 06:31

Pensar los bienes comunes

Pensar los bienes comunes


Los comunes son los bienes que son de todos y que a todos nos interesa conservar

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Para pensar los bienes comunes “fuera de la caja”, pensad en algo que a todos nos conviene cuidar y mantener en buen estado, pero para lo que no existen incentivos particulares para hacerlo. En este sentido, normalmente, se identifican tres tipos de bienes comunes:


1) Los bienes comunes tradicionales se refieren a recursos de los que toda una comunidad o un pueblo depende: el agua del río que pasa por allí, los pastos, la tierras de cultivo, las zonas de pesca, etc. Se trata de recursos que no pueden dividir fácilmente y que ninguno del pueblo se puede apropiar por sí mismo. Si no lo cuidan, todos mueren de hambre, pero no hay nadie en concreto que tenga un incentivo personal para cuidarlo. De ahí que se tengan que poner de acuerdo para cuidarlo entre todos, estableciendo normas y regulaciones de uso común. Eso es el gobierno de los bienes comunes, o lo que es lo mismo, el gobierno común de los bienes. Elinor Ostrom lo describe brillantemente en el libro que lleva ese título.


2) Los bienes planetarios se refieren a la atmósfera, los océanos, la biodiversidad que son patrimonio de toda la humanidad (y del resto seres vivos). Nadie en concreto parecer tener responsabilidad de cuidarlos, no se obtiene un beneficio particular por cuidarlos con respecto a quienes no los cuidan. Más bien es al contrario,

contaminando estos recursos es como obtenemos beneficios particulares. De ahí que hagan falta acordar normas y regulaciones para reducir la contaminación, y por eso todos los países del planeta se reúnen en cumbres sobre el clima, para no llegar a ningún acuerdo porque sus gobiernos están más interesados en ventajas particulares que en el bien común. (nótese la polisemia de “bien común” como recurso común y como algo que es bueno para todos).


3) Los comunes digitales, se refieren al conocimiento compartido que es gratis y está accesible para todos, pero para el que hace falta un sistema de gestión de ese conocimiento para asegurar que tiene cierta fiabilidad y validez. Ahí está la Wikipedia con sus reglas y distribución de tareas para permitir que el resultado tenga una fiabilidad bastante aceptable; o las comunidades de software libre que trabajan coordinadamente de acuerdo a normas y protocolos propios para crear algunos de los mejores programas informáticos que existen.


La clave de todos estos sistemas de gobierno común está en que los acuerdos entre las partes son la forma más eficiente de gestionar estos recursos. Lo que lo diferencia de las otras dos formas de gestión conocidas: la centralizada y la de mercado.


En todos estos casos, una autoridad central tendría muy difícil legitimarse como propietaria o administradora del bien; y si lo hiciera, le sería muy difícil gestionarlo eficientemente, por falta de información, conocimiento y capacidad de acción.


También son recursos difíciles de gestionar por un sistema de mercado, puesto que para que los agentes económicos colaboraran en el cuidado del bien, habría que crear incentivos económicos particulares para orientar su acción, lo que en la práctica requiere (de nuevo) una regulación centralizada. Un ejemplo de este intento sería el mercado de venta de derechos de emisión de CO2, sin embargo, su eficacia para reducir la contaminación es muy limitada, porque sigue apelando a incentivos particulares.


En definitiva, los comunes muestran la necesidad de un sistema de acuerdos colectivos para regular en base al interés común (=conservar el recurso en buen estado) y no al interés particular (=hacer el mayor uso del mismo). Esa es la clave del concepto de procomún que se puede aplicar a muchos ámbitos.
Ahora, pensad “fuera de la caja”:


Podemos aplicar esta idea, por ejemplo, al concepto de privacidad y al modo en que es explotada en los reality shows. Todos tenemos una intimidad y a todos nos conviene que exista un respeto por la intimidad de los demás, en base a eso valoramos una serie de normas (de forma explícita o implícita) para el respeto a la intimidad de los demás. En las relaciones sociales (digitales o no) esto implica un código de conducta de respeto hacia los demás. Renunciamos al beneficio que podríamos obtener faltando al respeto o apelando a los trapos sucios de los demás para facilitar una cultura del respeto de la que nos beneficiamos.


También podemos aplicar esta idea a la comunicación pública en general, y en particular al modo en que apela a las emociones de la gente. Desde un respeto al bienestar común, renunciaremos a estimular determinadas emociones negativas (racismo, sexismo, odio, etc.) porque no queremos vivir en una sociedad en la que esas emociones sean predominantes, aunque en el corto plazo podamos obtener un beneficio apelando a alguna de ellas.


En estos dos casos no hay normas explícitas de gestión comunitaria, ni hay un bien o recurso material concreto que gobernar, pero en la práctica funciona el mismo principio de actuar en base a un sentido colectivo de respeto a un un interés común. En este sentido, los modos de gobierno de los bienes comunes (los tradicionales de Ostrom o los digitales como la Wikipedia) nos pueden ser útiles para pensar cómo se podría mejorar la gestión de otras cuestiones que nos afectan a todos y que a todos nos interesa cuidar y mantener.


Los comunes son los bienes que son de todos y que a todos nos interesa conservar

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