Viernes, 06 Octubre 2017 06:05

Tres despachos sobre la juventud

Tres despachos sobre la juventud

La diagnosis. “Dado que la crisis inequívocamente favorece las orientaciones proto-fascistas no extraña que muchos jóvenes –estudiantes y/o trabajadores precarios– están convencidos que la única alternativa al presente son el identitarismo, el nacionalismo, el racismo o la religión”, apunta Alain Badiou (goo.gl/mk4t2b). El panorama parece bastante desalentador. Su telón de fondo es la degeneración general de la política, su acotación a un "consenso parlamentario", la dominación del capital, de los bancos, de la propiedad privada –"resguardada" por el sistema judicial y el aparato policiaco-militar–, y de los "cuasi-valores" (la competencia, el "éxito", el enriquecimiento personal). Sobre todo desde los 80 [desde la consolidación del neoliberalismo y el advenimiento de la "generación Y/millennial"] con "el cerrar del horizonte de las posibilidades" –continua Badiou– a los jóvenes les resulta más y más difícil acoplarse al mundo y encontrarse un lugar en él. “Las viejas tradiciones son destruidas y no aparecen nuevas. Hay nuevos placeres ( jouissances), pero no hay nuevos valores. Todo se disuelve en la fascinación con la mercancía y en lo que Marx llama ‘las aguas heladas del cálculo egoísta’. La juventud está atrapada entre un mortificador espectro del ‘retorno a la tradición’ y la necesidad de ‘competir’ con tal de sólo no perder” (goo.gl/szdp4k). La situación es además paradójica (si no absurda): por un lado reina el culto de la "juventud" (políticos, celebridades), por otro la juventud real –sobre todo la que no sueña con poner un start up o ganar el dinero en la bolsa– es tratada con sospecha, incluso con "sospecha policiaca" (goo.gl/SnFuQm). Badiou –a contrapelo de estas tendencias– llama, como una vez Platón, a "corromper a la juventud" alentándola a buscar "sus propios modos" [vide: la "vida verdadera" de Rimbaud] y "no quedar en manos del capital ni de la tecnología" ( La vraie vie. Appel à la corruption de la jeunesse, 2016, p. 11).

El temblor. "Aparecieron los mexicanos más jóvenes, los más generosos, más rápidos, más eficaces que el gobierno, y con una entereza contagiosa nos convencieron de que no estábamos solos. Verlos pasarse una a una piedras en una larga y fuerte cadena (...) nos aseguró que salvarían vidas entre los escombros", apunta Elena Poniatowska (goo.gl/JxtbMB). La marea ciudadana que toma las calles tras el sismo del 19 de septiembre para (auto)organizar el rescate y la ayuda está –sobre todo en CDMX– saturada de los millennials. La juventud imaginada por muchos como "apática y alienada", "inmersa sólo en la tecnología" y "ensimismada", "egoísta" y "poco solidaria" está dando –y con creces– muestras de lo contrario (goo.gl/QqeqqA). "Somos una generación que está buscando su sentido", declaran. "Tenemos mucha fuerza, pero poca organización. Igual comparando con la generación del 68 estamos un poco perdidos, individualistas...", dicen. Pero algunas cosas las tienen claras: "El Estado no está respondiendo (...) somos nosotros que damos la cara". En su mayoría son estudiantes, pero también jóvenes profesionistas, trabajadores precarios que ganan 50 pesos diarios (goo.gl/CW6j62). Su convergencia es la peor pesadilla de los de arriba. Así que cuando (finalmente) aparecen los agentes del aparato policiaco-militar –de por sí partes de un orden que no salva vidas, sino de uno que las tiene bajo una amenaza permanente– más que a ayudar, vienen a "vigilar y controlar" a los ya castigados por la naturaleza. A dispersar la energía juvenil. La antinomia "la solidaridad-el Estado" (goo.gl/DyoA3Z) no puede ser más clara que en el caso de los jóvenes de Ayotzinapa –compañeros de los 43 normalistas rurales víctimas de una desaparición forzada– que organizan una caravana de ayuda a las comunidades más abandonadas de Puebla.

La prescripción. Por supuesto –y por fortuna– no todos los jóvenes creen que el identitarismo o la religión son "la única opción". En su momento el Nuit Debout (ND) francés es la mejor muestra de esto, aunque –al final– su energía se disipa (algo que le pasa también al #YoSoy132 mexicano). Jacques Rancière desde el principio pide "de no pedirle mucho a este movimiento" ("dada su espontaneidad y la manera caótica en que evolucionan los jóvenes"), pero –a la vez– lo aplaude "como una importante transformación de una juventud de luto a una juventud de lucha" (goo.gl/jSeFHf). El ND irrumpe en un escenario postatentados terroristas superponiendo los símbolos de la lucha colectiva a las expresiones de dolor. Los ideólogos en Francia están disgustados ("¡hay que seguir de luto, no buscar alternativas!"). En México postsismo el proceso descrito por Rancière ocurre simultáneamente. La juventud sacudida por el temblor sale del luto y pasa a la lucha mediante su propia praxis: la (auto)organización callejera. La ayuda, el rescate son a la vez protesta y búsqueda de alternativas. Los ideólogos están disgustados. Aplauden –o dicen aplaudir– "la heroicidad de los jóvenes", pero urgen que ya todo regrese a la normalidad ("¡el luto sí, la lucha no!") y "los estudiantes a las aulas" (goo.gl/bnrhCS). A la vez sugieren canalizar su energía en "algún proyecto" y "que la juventud decida" (aunque seguramente dentro del dominante "horizonte de las posibilidades"). Son de hecho los mismos "intelectuales" que –desde hace meses– claman por "un Macron mexicano" –recordemos– el candidato instant de la oligarquía, el joven glamour, ex banquero millonario (goo.gl/4fL9Ad), promotor de los start ups y la "uberización económica" que empieza su gestión recortándoles subsidios a los estudiantes (goo.gl/4KjXuK) y cuyas "reformas de trabajo" significan más precariedad para los jóvenes (goo.gl/x9T6Cy).

Coda. El sistema que se sostiene en el Estado, en los cuerpos uniformados y en la destrucción de la organización desde abajo no tiene nada que ofrecerle a la juventud "dejada sin un compás por el liberalismo" (Badiou dixit) aparte de:

a) la fascinación con la mercancía, los falsos valores y los falsos profetas del capital (Macron et al.) o la reacción/radicalización político-religiosa;

b) explotación, contratos precarios, infrasalarios, pauperización y/o migración;

c) estigmatización, criminalización e incluso el exterminio (los 43).

La solidaridad, la lucha, la organización y la generosidad no están en el guión ideológico que los de arriba les escriben a los jóvenes; y sin embargo brotan.

Maciek Wisniewski*, periodista polaco

Twitter: @MaciekWizz

Publicado enSociedad
Viernes, 29 Septiembre 2017 06:53

Lo que aprendí del pueblo mexicano

Lo que aprendí del pueblo mexicano

Tuve la inmensa fortuna de haber estado en Ciudad de México el 19 de septiembre. A las 13.15 horas estábamos con el compañero y amigo Luis Hernández Navarro cerca de la colonia Juárez. En los días siguientes estuve con compañeros y compañeras en Ciudad Jardín y en la calle Zapata, donde habían colapsado edificios mientras otros presentan severos daños, compartimos con los voluntarios y vecinos sus dolores y afanes para superar el difícil momento.

Lo vivido y convivido esos días en la capital mexicana, y luego en el estado de Chiapas, me inspiran cuatro reflexiones, breves e incompletas.

La primera es comprobar la solidaridad del pueblo mexicano. Maciza, extensa, consecuente, absolutamente desinteresada, sin el menor afán de protagonismo. No se trata de caridad sino de responsabilidad, como señaló Gloria Muñoz en una breve conversación. Una actitud profundamente política, que dijo a las autoridades algo así como "váyanse, nosotros nos hacemos cargo porque no les creemos".

En los puntos de derrumbe que pude visitar había hasta tres mil voluntarios que compraron sus palas, cascos y guantes, que recorrieron decenas de kilómetros con sus motos, a pie o en bicicletas llevando mantas, agua, comida y todo lo que podían. Es probable que más de 100 mil personas se hayan movilizado, sólo en la capital. Cantidad y calidad, energía y entrega que ningún partido político puede igualar.

Interpreto esa maravillosa solidaridad como hambre de participación para cambiar el país, como un deseo profundo de involucrarse en la construcción de un mundo mejor; como una actitud política de no delegar en las instituciones ni en los representantes, sino de ayudar poniendo el cuerpo. En la cultura política en que se formó mi generación, esa actitud se denomina "militante", y es lo que permite intuir que un país tan golpeado como México tiene aún un futuro luminoso.

La segunda es el papel del Estado, desde las instituciones hasta las fuerzas armadas y la policía. Llegaron a los puntos críticos al día siguiente del sismo y lo hicieron como máquina de impedir, de bloquear la participación de los voluntarios, de rechazarlos y enviarlos a otros sitios. Esta labor de dispersar la solidaridad la hicieron con esmero y con esa disciplina que caracteriza a los cuerpos armados, que no sirven para salvar vidas sino para proteger a los poderosos y sus bienes materiales.

Me llamó profundamente la atención que en los barrios pobres, como Ciudad Jardín, el despliegue de uniformados era mucho mayor que en los barrios de clase media, aunque el drama humano ante los edificios colapsados era similar. Diría que las "clases peligrosas" fueron rigurosamente vigiladas por los militares, porque sus patrones saben que allí anida la revuelta.

La tercera es el papel del capital. Mientras los armados se dedicaban a dispersar al pueblo solidario, las empresas empezaban a lucrar. Dos mil edificios dañados en la capital es un bocado apetecible para las constructoras y el capital financiero. Las grandes empresas hicieron gárgaras de solidaridad. Fue tan grande la marea solidaria que el capital tuvo que "hacer como" que dejaba de lado su cultura individualista, para disfrazarse de una cultura que le es ajena y le repugna.

Vale registrar la división del trabajo entre el Estado y el capital. El primero dispersa al pueblo para que el segundo pueda hacer sus negocios. Jugando con las palabras, podemos decir que la solidaridad es el opio del capitalismo, ya que neutraliza la cultura del consumo y frena la acumulación. Aquellos días de desesperación y hermanamiento, muy pocos pensaban en comprarse el último modelo y todo se focalizaba en sostener la vida.

La cuarta cuestión somos nosotros y nosotras. La actitud del pueblo mexicano, esa generosidad que aún me hace temblar de emoción, se estrelló contra los diques del sistema. Los de arriba expropiaron buena parte de las donaciones concentradas en los centros de acopio y desviaron la solidaridad: cuando se trataba de una relación abajo-abajo, la invirtieron para convertirla en caridad de arriba-abajo.

Sabemos que el sistema se sostiene destruyendo las relaciones entre los abajos, porque dinamitan el esqueleto de la dominación construido sobre los pilares del individualismo. Pero aún nos falta mucho para que las relaciones entre los abajos se desplieguen con toda su potencia. Es cuestión de autonomía.

En los días posteriores al sismo tuve largas conversaciones con dos organizaciones de la ciudad: la Brigada Callejera y la Organización Popular Francisco Villa de la Izquierda Independiente. En ambos casos encontré una actitud similar, consistente en rehuir los centros de acopio para trabajar directamente con los afectados. "Nos reservamos", dijo una dirigente de Los Panchos en la comunidad Acapatzingo, en Iztapalapa.

La solidaridad se dirige a quien la necesita, pero funciona por capas o círculos concéntricos. Primero atiende a los miembros de la organización. Luego a los miembros de otras organizaciones amigas o aliadas, y también a las personas que no están organizadas, pero en este caso es también directa, cara a cara, para evitar desviaciones.

El mundo nuevo ya existe. Es pequeño si lo comparamos con el mundo del capital y del Estado. Es relativametne frágil, pero está mostrando resistencia y resiliencia. Nuestra solidaridad debe recorrer los cauces de ese mundo otro, fluir mediante sus venas, porque si no lo hace se debilita. La tormenta es un momento especialmente delicado, como comprobamos desde el 19 de septiembre. El sistema está empeñado en destruirnos y para eso está dispuesto, incluso, a fabricarse un camuflaje "humanitario".

La increíble solidaridad del pueblo mexicano se merece un destino mejor que engrosar los bolsillos y el poder de los poderosos. Pero eso depende de nosotros, porque de ellos ya no podemos esperar nada. Si es cierto que la solidaridad es la ternura de los pueblos, como escribió Gioconda Belli, debemos cuidarla para que no la ensucien los opresores.

Publicado enCultura
Martes, 26 Septiembre 2017 17:32

Carta de la economía solidaria

Carta de la economía solidaria

La economía solidaria, es un enfoque de la actividad económica que tiene en cuenta a las personas, el medio ambiente y el desarrollo sostenible y sustentable, como referencia prioritaria, por encima de otros intereses.

La economía solidaria en sus formas más diversas es una manera de vivir que abarca la integralidad de las personas y designa la subordinación de la economía a su verdadera finalidad: proveer de manera sostenible las bases materiales para el desarrollo personal, social y ambiental del ser humano.

La referencia de la economía solidaria es cada sujeto y las comunidades creadas desde las iniciativas sociales, por lo que no se la identifica según los beneficios materiales de una iniciativa, sino que se define en función de la calidad de vida y el bienestar de sus miembros y de toda la sociedad como sistema global.

La economía solidaria, en el marco de la tradición de la economía social, pretende incorporar a la gestión de la actividad económica, los valores universales que deben regir la sociedad y las relaciones entre toda la ciudadanía: equidad, justicia, fraternidad económica, solidaridad social y democracia directa. Y en tanto que una nueva forma de producir, de consumir y de distribuir, se propone como una alternativa viable y sostenible para la satisfacción de las necesidades individuales y globales y aspira a consolidarse como un instrumento de transformación social.

Las organizaciones que participamos en el movimiento de la economía solidaria en general y en Reas en particular, compartimos, para el desarrollo de nuestra misión, los siguientes ejes transversales:

  • La autonomía como principio de libertad y ejercicio de la corresponsabilidad.
  • La autogestión como metodología que respeta, implica, educa, iguala las oportunidades y posibilita el empoderamiento.
  • La cultura liberadora como base de pensamientos creativos, científicos y alternativos que nos ayuden a buscar, investigar y encontrar nuevas formas de convivir, producir, disfrutar, consumir y organizar la política y la economía al servicio de todas las personas.
  • El desarrollo de las personas en todas sus dimensiones y capacidades: físicas, psíquicas, espirituales, estéticas, artísticas, sensibles, relacionales... en armonía con la naturaleza, por encima de cualquier crecimiento desequilibrado económico, financiero, bélico, consumista, transgénico y anómalo como el que se está propugnando en nombre de un desarrollo “ficticio”.
  • La compenetración con la Naturaleza.
  • La solidaridad humana y económica como principio de nuestras relaciones locales, nacionales e internacionales.

 

Los 6 principios

 

1. Principio de equidad

 

  • Consideramos que la equidad introduce un principio ético o de justicia en la igualdad. Es un valor que reconoce a todas las personas como sujetos de igual dignidad, y protege su derecho a no estar sometidas a relaciones basadas en la dominación sea cual sea su condición social, género, edad, etnia, origen, capacidad, etc.
  • Una sociedad más justa es aquella en la que todas las personas se reconocen mutuamente como iguales en derechos y posibilidades, y tiene en cuenta las diferencias existentes entre las personas y los grupos. Por ello debe satisfacer de manera equitativa los intereses respectivos de todas las personas.
  • La igualdad es un objetivo social esencial allí donde su ausencia trae consigo un déficit de dignidad. Cuando se vincula con el reconocimiento y respeto a la diferencia, lo denominamos “equidad”.

 

Desde esta concepción de la equidad, la economía solidaria defiende:

 

  • - El reconocimiento mutuo de las diferencias y la diversidad desde la igualdad de derechos.
  • - El justo valor de los recursos libres de especulaciones financieras, y su justa distribución.
  • - La igualdad de oportunidades para todas las personas y la necesidad de generar condiciones que la promueven de manera efectiva.
  • - El derecho a la participación en todos los ámbitos de nuestra vida cultural, social, económica, política, etc.
  • - El derecho a la información accesible, clara y frecuente para poder participar y tomar decisiones en todos los aspectos que nos conciernen como personas.
  • - La transparencia informativa como requisito para poder conocer, opinar y participar con conocimiento de la realidad y tomar las medidas oportunas que convengan al bien común, tanto en nuestras organizaciones como en todos los estamentos de la sociedad.
  • - La solidaridad organizada, para paliar la falta de fraternidad o de justicia.
  • - El compromiso con las personas y comunidades empobrecidas.

 

Algunas observaciones sobre la equidad:

 

Para la igualdad de oportunidades no es suficiente la cuestión de paridad en los puestos, sino que es necesario promover el desarrollo de las capacidades de todas las personas de manera equitativa. Esto supone desarrollar actuaciones que compensen la diversidad de desventajas sociales para que muchas personas tengan realmente las mismas posibilidades.


Un elemento básico es la paridad económica: a igual trabajo, igual remuneración.

 

  • Para la participación es necesario promover el acceso a todas las personas implicadas en la organización, poniendo todos los medios y creando cauces de accesibilidad que motiven la responsabilidad y el proceso de empoderamiento.
  • Sobre la transparencia es preciso también comunicar al entorno nuestros objetivos y resultados, asegurando instrumentos de comunicación adecuados para que llegue la información a los colectivos preferentes.
  • Para verificar como se están practicando la participación, la transparencia, la información y en definitiva la igualdad de oportunidades, es necesario realizar análisis permanentes.

 

2. Principio de trabajo:

 

Consideramos que el trabajo es un elemento clave en la calidad de vida de las personas, de la comunidad y de las relaciones económicas entre la ciudadanía, los pueblos y los Estados.


Por ello desde Reas situamos la concepción del trabajo en un contexto social e institucional amplio de participación en la economía y en la comunidad.


Afirmamos la importancia de recuperar la dimensión humana, social, política, económica y cultural del trabajo que permita el desarrollo de las capacidades de las personas, produciendo bienes y servicios, para satisfacer las verdaderas necesidades de la población (nuestras, de nuestro entorno inmediato y de la comunidad en general). Por eso para nosotros el trabajo es mucho más que un empleo o una ocupación.


Constatamos que estas actividades las podemos ejercitar individual o colectivamente, y pueden ser remuneradas o no (trabajo voluntario) y la persona trabajadora pueda estar contratada o asumir la responsabilidad última de la producción de bienes o servicios (autoempleo).


Dentro de esta dimensión social hay que destacar que sin la aportación del trabajo llevado a cabo en el ámbito del cuidado a las personas, fundamentalmente realizado por las mujeres, nuestra sociedad no podría sostenerse. Trabajo que aún no está suficientemente reconocido por la sociedad ni repartido equitativamente.

 

Desde esta concepción del trabajo, la economía solidaria defiende:

 

  • - Recuperar la dimensión humana del trabajo. Las personas son las protagonistas principales de la economía solidaria, y como tales deben crecer a través del desarrollo de sus capacidades: de iniciativa y creatividad, de pensar, de comunicación, de gestión, de trabajo en equipo, de asumir riesgos, de investigar... Es también un factor de inclusión e integración social y un pilar de la autoestima de la persona relacionado con todas las dimensiones de su vida.
  • - La dimensión social del trabajo: que significa poner nuestras capacidades al servicio de las necesidades de la comunidad y de la población en general. Incluyendo y teniendo en cuenta todas las formas de actividades como por ejemplo el trabajo doméstico o las tareas en el ámbito del cuidado a las personas.
  • - Las dimensiones políticas del trabajo: a) El derecho de todas las personas a tener pleno acceso a las oportunidades sociales de obtención de recursos; los derechos fundamentales del trabajo y el diálogo social. b) El derecho a participar en la planificación de lo que hay que producir para satisfacer las necesidades de la población comenzando por la más cercana y no tanto enfocada al mercado indefinido y globalizado. c) Participación de las personas trabajadoras y de la sociedad civil en la propiedad de los medios de producción y en la toma de decisiones relevantes, estando el capital social de las empresas al servicio de las necesidades sociales a las que se pretenda responder.
  • - Las dimensiones económicas del trabajo: a) Condiciones laborales dignas que cubran las necesidades económicas de las personas y empleo de calidad. b) Establecer formas consensuadas y justas de valoración del intercambio en las relaciones comerciales y productivas. Básicamente relaciones de cooperación y no de competitividad.
  • - La dimensión cultural del trabajo. Distinguimos entre trabajo y empleo, ya que este último término solo hace referencia a la forma jurídica de un contrato por cuenta ajena. Mientras que trabajo habla de su función humana, social, política y económica independientemente de su forma jurídica o administrativa.
  • - La dimensión ambiental, que implica la responsabilidad de producir bienes y servicios de forma sostenible.

 

Algunas observaciones sobre el trabajo:

 

  • De la dimensión social del trabajo se desprende la necesidad de establecer medios y mecanismos para detectar las necesidades de la población y producir aquellos bienes y servicios que son socialmente útiles... De ahí emana el deber y el derecho de trabajar, ya que es la forma de dar sentido a nuestras capacidades y ser reconocido por la sociedad.
  • Si queremos conseguir unas relaciones económicas justas es necesario fomentar un modelo de empresa coherente con todas las dimensiones anteriores, que es bastante diferente del modelo convencional que rige mayoritariamente en la actualidad.
  • Estas empresas, para conseguir sus objetivos sociales y económicos, tendrán que tener:

- Un funcionamiento autogestionario, sino, no tendrán la libertad de planificar y decidir, ni contarán con el apoyo de todas las personas que las integran...
- Un funcionamiento transparente, que asegure una buena comunicación para que la información llegue a todo el mundo...
- Un funcionamiento participativo y con asambleas abiertas a todas las personas socias y trabajadoras donde se consulta a todas sobre las decisiones relevantes a tomar.

 

Las empresas de economía solidaria quieren ser:

 

- Una escuela de capacitación profesional en los diversos oficios y profesiones,
- Una experiencia práctica de participación democrática responsable, estimulándola constantemente,
- Una oportunidad para el ejercicio de asumir responsabilidades y riesgos,
- Un ejemplo de equidad en igualdad de oportunidades, donde se facilita el acceso a cargos responsables y donde las diferencias de remuneración económicas son mínimas, equitativas y debidamente justificadas,
- Un aprendizaje de eficiencia en la planificación y la gestión,
- Un espacio donde generar trabajo estable y de calidad donde se eviten los horarios excesivos y los riesgos de accidentes,
- Un marco idóneo para acoger e integrar a personas con dificultades acumuladas,
- Un compromiso práctico con el desarrollo local de su territorio,
- Un laboratorio de experiencias de fraternidad económica
- Un foco de esperanza realista que permita vislumbrar que otra economía es posible.

 

3. Principio de sostenibilidad ambiental:

 

  • Consideramos que toda nuestra actividad productiva y económica está relacionada con la naturaleza, por ello nuestra alianza con ella y el reconocimiento de sus derechos es nuestro punto de partida.
  • Creemos que nuestra buena relación con la Naturaleza es una fuente de riqueza económica, y de buena salud para todos. De ahí la necesidad fundamental de integrar la sostenibilidad ambiental en todas nuestras acciones, evaluando nuestro impacto ambiental (huella ecológica) de manera permanente.
  • Queremos reducir significativamente la huella ecológica humana en todas nuestras actividades, avanzando hacia formas sostenibles y equitativas de producción y consumo, y promoviendo una ética de la suficiencia y de la austeridad.

 

Desde esta concepción de sostenibilidad ambiental, la economía solidaria defiende:

 

  • El consumo responsable como actitud coherente con un doble criterio ético de equidad social y de sostenibilidad ambiental: tener en cuenta las implicaciones económicas y sociales de las prácticas y hábitos de consumo.
  • La soberanía alimentaria: derecho de cada territorio a definir sus políticas agropecuarias y de alimentación y conservar sus variedades locales y sus razas autóctonas.
  • La conservación de las especies y territorios protegiendo la biodiversidad natural necesaria para el equilibrio de nuestro planeta y la obligada solidaridad con las generaciones siguientes.
  • El decrecimiento: el uso racional de los recursos: agua, energía, materiales... lo que significa desarrollar una economía que no lleve en su misma esencia la necesidad de crecer indefinidamente.
  • La producción limpia, que supone utilizar energías renovables, bioconstrucción, agroecología,... y la necesidad de prevenir la contaminación y de medir el impacto ambiental en nuestras actividades económicas (especialmente la emisiones de CO2).
  • La necesidad imperiosa de promover prácticas e iniciativas responsables con el medio ambiente (reducción, reutilización, y reciclaje de residuos, turismo responsable, energías limpias, etc.) y fomentar la educación ambiental y la investigación y el estudio de la Naturaleza para aprender de ella.
  • La ordenación del territorio que tenga en cuenta la distribución proporcional adecuada entre población y espacio para soportar la agricultura y la ganadería suficientes, los servicios de saneamiento, los transportes necesarios no contaminantes, etc. La planificación urbanística sin masificaciones, con modelos de construcción para la habitabilidad, la seguridad, la calidad, la convivencia vecinal y el respeto al descanso.
  • Donde coexista de manera equilibrada lo rural y lo urbano...


Algunas observaciones sobre la sostenibilidad ambiental

 

  • Consumir de manera responsable no es tan solo satisfacer una necesidad o deseo, sino que al hacerlo estamos favoreciendo procesos que tienen implicaciones positivas de carácter económico (redes de distribución del mercado social, financiación alternativa, banca ética,), social (equilibrio Norte-Sur, inclusión social, condiciones laborales dignas, desarrollo local...) y de sostenibilidad medioambiental (reducir contaminación, evitar agotamiento de recursos, evitar costes medioambientales innecesarios...)
  • El consumo responsable consiste en tener en cuenta estas repercusiones en el momento de elegir entre las distintas opciones que ofrece el mercado ya que al hacerlo colaboramos en todos los procesos que hacen posible el bien o servicio consumido: la energía que se consume en su producción, los recursos naturales que hacen falta para su producción, la mano de obra requerida (si ha sido justamente remunerada), y el residuo que genera una vez que su vida útil se ha agotado.
  • Dado el grado de deterioro ambiental producido es necesaria la recuperación, mejora y restauración de lo ya deteriorado y la compensación de las emisiones vertidas a modo de justicia ambiental.
    Necesitamos implementar iniciativas de economía basada en la ecología que tenga en cuenta en su viabilidad y sostenibilidad: la medición de los costes del impacto medioambiental, la recuperación del deterioro (justicia ambiental), la influencia en la salud de las personas, y la selección de los proveedores que cumplan estos principios.
    Somos conscientes de que nuestro objetivo de preservación ecológica y apoyo al medio ambiente sólo será posible cumplirlo si se dan, de manera efectiva, una serie de transformaciones económicas y sociales. Por ello es necesario hacer visibles estos planteamientos y experiencias positivas para presionar política, social y económicamente hacia estos cambios.

 

4. Principio de cooperación:

 

  • Queremos favorecer la cooperación en lugar de la competencia, dentro y fuera de nuestras organizaciones vinculadas a la Red, buscando la colaboración con otras entidades y organismos públicos y privados...
  • Pretendemos construir colectivamente un modelo de sociedad basándonos en el desarrollo local armónico, las relaciones comerciales justas, la igualdad, la confianza, la corresponsabilidad, la transparencia, el respeto...
  • Partimos de que la Economía Solidaria está basada en una ética participativa y democrática, que quiere fomentar el aprendizaje y el trabajo cooperativo entre personas y organizaciones, mediante procesos de colaboración, de toma de decisiones conjuntas, de asunción compartida de responsabilidades y deberes, que garanticen la máxima horizontalidad posible a la vez que respeten la autonomía de cada una, sin generar dependencias.
  • Entendemos que estos procesos de cooperación deben extenderse a todos los ámbitos: local, regional o autonómico, estatal e internacional y deben normalmente articularse en Redes donde se vivan y se fomente esos valores...

 

Desde esta concepción de la cooperación la economía solidaria defiende:

 

  • El fomento de la cultura de la cooperación promoviendo empresas cooperativas y un modelo de redes horizontales, participativas, democráticas, de confianza...
    La necesidad de articular las relaciones en red, que se caractericen por la misma cultura y valores de cooperación que pretendemos fomentar en la sociedad...
  • Redes para generar sinergias:
    - Socializar información de nuestras prácticas y enriquecernos mutuamente
    - Compartir conocimientos donde aprender y crecer.
    - Compartir los recursos de las organizaciones, los espacios físicos o bienes materiales.
    - Complementarnos y unir esfuerzos como parte de un todo.
  • Redes que respetan la autonomía de las entidades y promueven su fortalecimiento.

 

Algunas observaciones sobre la cooperación:

 

  • No podemos construir solos otros modelos de sociedad porque somos parte de un todo y aislados no somos suficientes.
  • La confianza se genera en base a los hechos. Si alguien pone en común sus informaciones, conocimientos, experiencias, preocupaciones, fracasos, etc., invita a las demás entidades y personas a realizar lo mismo y se crea la costumbre de relaciones de confianza y transparentes.
  • Las redes son espacios de desarrollo y crecimiento mutuo, por eso se valora el beneficio que la organización obtiene y lo que la organización aporta a estas redes con su participación activa.
  • La cooperación en nuestras Redes son tanto hacia dentro, mejorando permanentemente las relaciones entre nuestras entidades, colaborando en proyectos conjuntos y co-creando iniciativas comunes, como hacia fuera con otras entidades participando en eventos, proyectos o en causas comunes, buscando tener una incidencia política significativa en el entorno.
  • Para el fortalecimiento de las redes es necesario favorecer el autoconsumo de nuestros productos y servicios. En casos de entidades especializadas, de las redes, no es positivo competir con ellas, antes al contrario beneficiarnos de sus servicios, ya que normalmente saben más sobre ese producto determinado.

5. Principio “sin fines lucrativos”:

 

  • El modelo económico que practicamos y perseguimos tiene como finalidad el desarrollo integral, colectivo e individual de las personas, y como medio, la gestión eficiente de proyectos económicamente viables, sostenibles e integralmente rentables, cuyos beneficios se reinvierten y redistribuyen.
  • Esta “no–lucratividad”, está íntimamente unida a nuestra forma de medir los balances de resultados, que tienen en cuenta no solo los aspectos económicos, si no también los humanos, sociales, medioambientales, culturales y participativos y el resultado final es el beneficio integral.
  • Se entiende por ello que nuestras actividades destinan los posibles beneficios a la mejora o ampliación del objeto social de los proyectos así como al apoyo de otras iniciativas solidarias de interés general, participando de esta manera en la construcción de un modelo social más humano, solidario y equitativo.

Desde esta concepción de no tener fines lucrativos, la economía solidaria defiende:

 

  • La Reinversión de los posibles beneficios en la propia sostenibilidad de la iniciativa económica o mediante el apoyo a proyectos sociales, a nuevas iniciativas solidarias o a programas de cooperación al desarrollo, entre otros.
  • La Redistribución de la riqueza que generamos. Los resultados deben estar al servicio de la sociedad y no al servicio de la acumulación privada del capital. Lo justo es socializar los beneficios, evitando así la existencia de posiciones dominantes interesadas en apropiarse de los excedentes económicos.
  • La Autonomía e independencia política e ideológica y de decisión con respecto a las posibles fuentes de financiación externa. El hecho de desarrollar acciones subvencionadas por la administración, no significa que no se pueda mantener la independencia política.
  • La Transparencia y gestión democrática para que se pueda verificar la buena reinversión y redistribución de las riquezas generadas al servicio de la comunidad.
  • La sostenibilidad económica basada en la rentabilidad integral que tiene en cuenta tanto los resultados positivos económicos, como los sociales y ambientales. Este criterio es el punto de partida de cualquier iniciativa productiva que se ponga en marcha para que aporte los beneficios deseables sin perjudicar a ninguna otra dimensión, ni a otros colectivos productores o consumidores.
  • La utilización de la financiación ética en los flujos económicos de la entidad.

 

Algunas observaciones sobre el no tener fines lucrativos:

 

  • Dado que el obtener beneficios económicos no es el último fin de nuestras actividades, sino la sostenibilidad y la respuesta a las verdaderas necesidades de las personas, es importante revisar nuestras aplicaciones prácticas a la hora de fijar: jornadas de trabajo con horarios adecuados, sin horas extras, salarios a niveles justos, crear empleo o repartir empleo, condiciones de trabajo, etc.
  • Para realizar las reinversiones y las redistribuciones de los posibles beneficios generados, es importante plantearse quiénes son aquellos o aquellas con las que vamos a compartir el principio de transparencia y participación democrática, con el fin de garantizar que haya más personas o colectivos que puedan opinar sobre las prioridades.
  • Los mismos principios que rigen para nuestras entidades, rigen para las personas que las conformamos y debemos plantearnos dónde están situados nuestros ahorros con el fin de favorecer más el reparto equitativo de los beneficios en toda la sociedad.
    La autonomía y la sostenibilidad exigen estar muy atentos a que los porcentajes de ingresos vía subvenciones, donaciones, cuotas de usuarios y afiliados y facturación, sean los adecuados respecto al total de ingresos.

 

6. Principio de compromiso con el entorno:

 

  • Nuestro compromiso con el entorno se concreta en la participación en el desarrollo local sostenible y comunitario del territorio.
  • Nuestras organizaciones están plenamente integradas en el territorio y entorno social en el que desarrollan sus actividades, lo que exige la implicación en redes y la cooperación con otras organizaciones del tejido social y económico cercano, dentro del mismo ámbito geográfico.
  • Entendemos esta colaboración como un camino, para que experiencias positivas y solidarias concretas puedan generar procesos de transformación de las estructuras generadoras de desigualdad, dominación y exclusión.
  • Nuestro compromiso en el ámbito local nos aboca a articularnos en dimensiones más amplias para buscar soluciones más globales, interpretando la necesidad de transitar continuamente entre lo micro y lo macro, lo local y lo global.


Desde esta concepción del compromiso y cooperación con nuestro entorno, la economía solidaria defiende:

 

  • La búsqueda de respuestas a las necesidades de la población a partir de planes de desarrollo local comunitario y sostenible con la participación de la población consciente y organizada.
  • Que la participación normal en esos planes de desarrollo local sea a través de la implicación en redes, en interrelación con los diversos movimientos sociales que abordan múltiples problemáticas, así como con los diferentes colectivos que promueven posiciones económicas críticas (ecologistas, feministas,...)
  • Redes con estrategias de transformación, con impacto social para influir en el diseño y desarrollo de dinámicas sociales y políticas.
  • Redes de acción común solidaria, de información rigurosa y comunicación transparente, de participación responsable y democrática, de búsqueda de soluciones a temáticas específicas y también transversales sobre lo global del territorio...
  • Planes de desarrollo local y Redes que se planteen articulaciones más amplias para contribuir a la generación de alternativas globales, partiendo de lo local. “Piensa global y actúa local”.

 

Algunas observaciones sobre el compromiso con el entorno

 

  • Visibilizar nuestro compromiso con el entorno se concreta en el impacto social de nuestra actuación con el desarrollo local. Por ello son las otras entidades del entorno y la población cercana quienes tienen que visibilizar y reconocer lo que hacemos y valorar nuestro impacto.
  • Tenemos que partir de un compromiso con las alternativas socio-económicas activas del entorno (entidades y colectivos específicos sobre el ahorro, el comercio justo, el desarrollo, etc.), favoreciendo la creación del tejido social y estimulando y fortaleciendo el existente.
  • Es importante un análisis del contexto donde convivimos para saber, por un lado las verdaderas necesidades existentes y que entidades y personas están comprometidas con ellas, y por otro lado saber qué prioridades de colaboración establecer, y conocer con quienes se cuenta y con quienes no, para esta tarea de compromiso y búsqueda de respuestas transformadoras.
  • En esos procesos de trabajo común con otras entidades y colectivos es muy importante la tolerancia con la diversidad, de manera a desarrollar estrategias de sumar para fortalecer las redes.
Adoldo Gandulfo

-Creo que vivimos un cambio de época –dice, en relación al escenario actual de América Latina–, el capitalismo de hoy, un capitalismo especulativo, ya no necesita de la explotación del hombre, hoy la reproducción del capital pasa más por la especulación financiera. Y, obviamente, los niveles de explotación y de exclusión son otros. Creo que este cambio de época es un cambio que nos pega fuerte a nivel regional porque la derecha [...] viene fundamentalmente para aniquilar las conquistas sociales que fueron el motor del proyecto de la Patria Grande.

Me parece que en la Argentina se da un panorama todavía más crítico en el sentido en que la derecha llega a través del voto popular, es un dato no menor: en Argentina la derecha siempre fue oligárquica, antipopular y antidemocrática. La historia lo ilustra: la derecha mata. Podemos hablar del golpe del ‘76, los bombardeos del ‘55 o las matanzas de los anarquistas en la Semana Trágica. Eso te marca cuando estos tipos están decididos avanzan sobre los derechos conquistados por los trabajadores. Y acá se muestra ese carácter clasista de este gobierno que llega incluso a no respetar los acuerdos alcanzados, como es el caso de la paritaria bancaria o el descontento de la paritaria docente donde el gobierno está jugando sus necesidades y desconoce los acuerdos, recusa los jueces. Evidentemente, tienen un poder absoluto y lo aplican como tal. El poder se ejerce y ellos están ejerciéndolo.

También hay que decir que desde la asunción del macrismo hay una creciente respuesta popular: las movilizaciones de 2016 fueron seis o siete que coparon las plazas, las de marzo último fueron masivas y los tipos siguen adelante con sus políticas. Yo las llamo movilizaciones desbordantes porque los organizadores no pueden contener la participación de la gente. El mejor ejemplo de esto fue la movilización del CGT, que les termina arrancando un paro.

Desde este sector de la autogestión no podemos dejar de pensar en el ejemplo del Bauen: una sufrida y querida ley de expropiación, conquistada después de años de lucha, los tipos van y la vetan sin ningún problema. Esa lógica de vetar y de gobernar por decreto es característica de la derecha. No es una derecha fundadora, como la derecha oligárquica agroexportadora del siglo XIX, es una derecha saqueadora, los CEOs (Chief executive officer, en español “oficial ejecutivo en jefe”) no son patrones de estancias, son gerentes de las grandes corporaciones especulativas.

–Conecto ahí con lo que decías al principio, con la naturaleza del capitalismo actual, que la gran reproducción del capital la están logrando con la especulación financiera y no tanto en la explotación del trabajo. Entonces no es que dejan de explotar al trabajo, sino que lo sobreexplotan.
–Exactamente, cambia la relación directa y la plusvalía pasa por otro lado.

–Es más que plusvalía.
–El dinero genera dinero, esto es especulación financiera, es muy claro lo que está haciendo el gobierno con las Lebacs, es una bomba de tiempo. Un nivel de endeudamiento en manos privadas que nadie sabe dónde va a terminar con esta bicicleta financiera.

–Y ¿cuál es el papel de las empresas recuperadas, las cooperativas, en este contexto? No parecen ni existir. Es un mundo en el que capitalismo basa su reproducción más que ampliada en el capital financiero y al mismo tiempo debilita todo lo posible al sector del trabajo que puede resistir a ese proceso, y a la vez está todo este sector que va creciendo y que crea una economía hacia el interior del colectivo, aunque todavía no tiene capacidad de generar una economía hacia afuera.
–Hemos demostrado en los últimos tiempos que la economía solidaria es una alternativa real a la situación de explotación. Fijémonos en la historia, yo siempre digo que la autogestión no nació con nosotros. La lucha en Argentina viene desde mucho tiempo atrás, los viejos anarquistas armaron el sistema sanitario, las primeras organizaciones sociales de derechos de los trabajadores, todo el desarrollo de la educación. Era una lucha de organización en épocas de pleno auge del capitalismo exportador, donde el Estado estaba mucho más reducido y los tipos organizaron las cooperativas de servicios hasta el modelo del Hogar Obrero, como cooperativa número uno. Tenemos que revalorizar estas luchas como parte de nuestra historia. Esa historia tuvo etapas, como en el primer peronismo donde no por casualidad dentro de la sindicalización del movimiento obrero hubo un gran auge del cooperativismo, algo que se trabaja poco. Y en los momentos del capitalismo más crudo, como con Martínez de Hoz, se fusionaron las cajas de crédito y conformaron lo que hoy es el Credicoop. Las cajas de crédito en los años 60, que fueron intervenidas por Onganía, porque representaban más del 10% de los depósitos de la City. Y evidentemente la derecha fue sobre esas cajas y hoy es el Credicoop. Tenemos una historia de lucha y la obligación, responsabilidad y potencial de resistir esta concentración.

En ese esquema nos encontramos con una economía solidaria que, a pesar de que está en una situación crítica, es la única alternativa real a este sistema. Los emprendimientos de la economía solidatia (ES) son los que se pueden adaptar más fácilmente a estas cuestiones de resistencia. Cualquier fábrica recuperada es una experiencia de trinchera y organización. Con eso hoy no alcanza, esa fuerza se puede dispersar hoy por el embate de las tarifas de los servicios públicos o la recesión que estamos padeciendo. Y evidentemente el negocio financiero que estos tipos están montando, pero son la mejor herramienta de lucha.

–Vos estuviste a cargo de eso en la Comisión Nacional de Microcrédito (Conami). Me interesa tu opinión desde esa perspectiva.
–Ahí tenés un ejemplo muy claro de esto que veníamos diciendo. Entramos a la Comisión de Microcrédito a discutir estas cosas de la Economía Solidaria en 2003, con un país prendido fuego, con cinco presidentes en una semana, el fracaso de Duhalde con la represión en Avellaneda y el hambre en Tucumán. Salimos con políticas públicas de crecimiento con inclusión social dentro de un Ministerio de Desarrollo Social que daba respuestas. Creo que uno de los problemas fue que las respuestas que dábamos en el 2003 las manteníamos en 2015 y no fuimos capaces de transformar ese proceso en mayor empoderamiento y mayor fuerza de las organizaciones. El ejemplo de las recuperadas es claro: de las 300 recuperadas ¿cuántas pudieron escriturar la expropiación? Dos.

Concretamente, con la Conami, en el primer momento, el acierto fue incorporarlo como política pública y no desde el oenegeísmo, no desde la lógica de las microfinanzas que hacen plata con el trabajo de los pobres. El Premio Nobel Muhammad Yunus y la Iglesia que plantean organizar la pobreza. Acá la lógica era organizar a los trabajadores con fondos del Estado. Logramos el milagro de que el subsidio se transformara en crédito.

–¿Qué es lo positivo, desde tu perspectiva, de esa transformación del subsidio en crédito?
–Bueno, que el subsidio, que siempre fue criticado por la derecha y utilizado por las grandes empresas para su beneficio, fue acompañando el proceso de las organizaciones en la elaboración de sus propias respuestas a los desafíos que se les planteaban. Desde las organizaciones barriales hasta las productivas, usaron este mecanismo. Incluyendo a muchas recuperadas.
Esto fue una estrategia latinoamericana que llegó a polemizar con el propio Yunus en la sede de la ONU con todos los responsables latinoamericanos del área de desarrollo social, le decíamos que esto lo íbamos a hacer y lo hicimos desde el Estado. Con Brasil, Venezuela y Ecuador, le dimos el debate al Premio Nobel.

–¿Que decía Yunus?
–Que esto no se podía hacer desde el Estado, que es clientelar, burocrático. Él maneja la lógica crediticia, decían “la gente necesita la oportunidad”, hay que garantizar el acceso al crédito a los que no lo tienen a cualquier tasa y ahí hacen el negocio. Nosotros decíamos que el crédito tiene que ser parte de la organización popular, no una simple herramienta financiera. Decíamos que esos créditos debían ser con el 6 por ciento de interés anual y con fondos públicos. Ahí estaba la transferencia de recursos. Fue una discusión ideológica fuerte.

–Me acuerdo de haberte escuchado decir en alguna charla que esta política de redistribución a partir del Estado ponía financiamiento en las organizaciones sociales a través de microcréditos o de planes sociales, pero que eso no volvía a un circuito de consumo que tuviera las mismas lógicas, sino que iba a comprarle a las multinacionales.
–Tengo una frase, poco elegante, que dice que tuvimos una década ganada pero ellos ganaron más. Tenemos en toda la región unas economías basadas en la exportación de commodities y todos los gobiernos populares tuvieron políticas distributivas que, al no romper la matriz principal no llegaron a reducir el problema de los commodities. El problema de Venezuela se desata cuando empieza a bajar el precio del barril de petróleo. O el problema nuestro con los sojeros. Me parece que hay un punto a revisar fuertemente porque la ES creció sin duda al amparo de políticas como la de Néstor y Cristina que impulsaron el mercado interno y el aumento del consumo, pero ese consumo de los sectores populares fue acumulado por las corporaciones. Si uno considera que el consumo popular se basa principalmente en alimentos y algo de indumentaria, incluso motitos y celulares, esos proveedores son altamente concentrados y nosotros no tuvimos capacidad operativa de modificar esas relaciones de intercambio y comercialización.

En el equipo de Axel Kicillof, Santiago Franchín estaba al frente de la Red Comprar que fue, en el último año de gestión, tratar de repensar la experiencia venezolana de los mercados populares, pero no llegamos con los tiempos. Yo hubiera preferido más el modelo ecuatoriano que el amigo Pedro Páez lleva adelante con la Superintendencia de Control de Poder del Mercado donde obligan a los supermercados a comprar a la economía popular, a la agricultura familiar, concretamente.
Es el mismo debate que teníamos con Yunus: si le das crédito o recursos a los sectores más excluidos, pero no generás procesos organizativos que cambien las raíces de la forma de exclusión, reforzás la exclusión que querías evitar.

–Pero ¿había una posibilidad de que eso no resultara así sin impulsar otra política industrial? Desde las empresas recuperadas y las experiencias autogestivas, una de las cosas que siempre criticábamos era que el gobierno tomaba esta intervención desde Desarrollo Social como un problema social o desde el Ministerio de Trabajo como un problema laboral, pero nunca se lo vio como un potencial para desarrollar otra economía distinta basada en otra lógica.
–Coincido con la mirada y era parte del problema. Por eso nosotros planteábamos que tenía que ser una política pública y no de Desarrollo Social. Por eso desde siempre hacíamos acuerdos con Agricultura, con Producción. Tengo que reconocer que los ministros de Economía que más entendieron la importancia de la construcción de la Economía Solidaria fueron Kicillof y Felisa Miceli. Los demás nos veían pasar. Llegamos a conformar un Ministerio de Agricultura, pero no teníamos política de producción de alimentos. O teníamos Ministerio de Producción, lo digo críticamente, que se basaba en desarrollar parques industriales en los municipios, que eran básicamente empresas de logística que permitían el traslado de mercancía, pero no había un desarrollo productivo de fondo. La lógica de sustitución de importaciones que planteaba Guillermo Moreno necesitaba también financiamiento, pero el sector financiero no acompañó este proceso, a pesar de que fue de los principales beneficiarios. Y en el mercado interno grandes sectores como los supermercados, que llegaron hasta a prestar plata, se transformaron en un sistema financiero.

–Desde tu experiencia en la gestión pública, ¿cómo ves lo que pasa ahora desde el Estado? Digo en contra de ese lugar común que supone que el neoliberalismo achica el Estado, cuando en realidad lo que pasa es que cambia de función.
–Después de doce años de ser subsecretario del Ministerio de Desarrollo Social, digo que en primer lugar hay que separar la acción de gobierno del Estado. Nosotros por ahí metemos todo en el paquete y nos equivocamos. El Estado somos todos, diría Gramsci; el Estado está en disputa y quien maneja el aparato del Estado tiene las de ganar. Y nosotros perdimos el manejo del Estado... Nosotros armamos la política pública desde el Estado. Entonces, las universidades recibían fondos desde los ministerios, las organizaciones le vendían a los ministerios, armábamos la feria de las semillas o los microcréditos venían desde el Estado. Esa misma discusión no la supimos dar en el mercado ni en las organizaciones. Los sindicatos recién ahora nos reciben: en doce años no tuvimos interlocución. Dentro de ese esquema hay un ejemplo muy claro. Sacamos la Ley de Microcréditos. Es una ley que tiene 22 leyes provinciales de adhesión. Todo eso fue un laburo enorme. Esa Ley existe todavía y existe la Conami y se siguen transfiriendo fondos muy a cuentagotas, porque han tenido subejecución, que es parte de la política del achique, pero fijate que esta política pública en este contexto no puede existir. Al 6 por ciento anual tenía que ver en un contexto con menor inflación y con una política pública de inclusión. Si no, es creer el credo liberal de que al tipo le va a ir bien porque le diste un crédito. Por más barato que sea el crédito, si no tiene a quien venderle, que es lo que está pasando, no sirve.

No creo que el Estado se retire, creo que está presente, pero a favor de los grupos de poder. No sé si alguna vez estuvo en contra, pero hoy es claro el rol que juega. Yo veo muy bien que muchas organizaciones siguen demandando al Estado el cumplimiento de un programa, pero veo también cómo el gobierno utiliza esas demandas de las organizaciones para comprar la Paz Social y te decreta la Emergencia Social. ¡Si no teníamos emergencia social! Eso se decreta cuando se liberan las exportaciones, cuando te suben las tarifas y te congelan los salarios. Eso es la emergencia social, estamos todos corriendo atrás de algo que salió por decreto.

Acá hay temas que no supimos discutir: primero, la concepción de desarrollo. La política distributiva: ¿a dónde terminaban los fondos que se distribuyeron vía Asignación Universal por Hijo (AUH)? ¿Eso generó trabajo? La plata que entraba en Chepes, La Rioja, por decir un lugar, ¿cuánto trabajo local generó? ¿O fue un simple pasaje de plata que sólo levantó el nivel de consumo de la gente? El gobierno hoy aumentó los planes sociales porque es parte de su negocio de la paz social, pero va a repetir el mismo esquema. Ellos mejor que nosotros (risas) ¡porque ni Precios Cuidados hay hoy!

Otro déficit fue que había que avanzar sobre el mercado, organizar el consumo de otra manera. Tuvimos o las ferias hippies o la feria de los pobres. Niveles de producción interesantes que no se pudieron comercializar. O experiencias que no pudimos vincular al sector. Hubo un divorcio, y me hago cargo de lo que digo, entre el movimiento histórico de la ES con todo lo que surgió en la última etapa. Si algo va a distinguir al gobierno de Cristina en lo que respecta a la ES es la creación de cooperativas de trabajo. Casi 15 mil se crearon. Después podemos conversar lo que hay ahí adentro, pero el movimiento cooperativo histórico, que aplaudió las políticas públicas, nunca aceptó a este sector. Y la prueba más contundente es que las Cooperativas de Trabajo en 12 años no fueron reglamentadas ni apoyadas desde el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social –INAES. l

¿Por qué Harvey dejó más víctimas en Texas que Irma en Cuba?
Los daños de los huracanes a las construcciones y las infraestructuras son similares en todo el Caribe. Sin embargo, Cuba se distingue porque la cantidad de personas que mueren durante estos fenómenos es muchísimo menor que en el resto de los países.

Desde el año 2000, Cuba sufrió 18 huracanes que provocaron la muerte de miles de personas en el Caribe y Estados Unidos. En Cuba el costo fue de sólo 45 vidas humanas, aunque hubo cientos de miles de casas destruidas y se perdieron cosechas.

El reciente huracán Irma dejó enormes destrozos en Cuba, provocó olas de hasta 11 metros en La Habana, produciendo penetraciones del mar de hasta 600 metros en el Malecón y barrió el país con vientos de 285 kilómetros por hora, siendo el mayor huracán del Atlántico en la historia. En esta ocasión hubo 10 muertos, algo inusual pero comprensible por la gravedad del fenómeno.

Las enormes diferencias entre los costos humanos que provocan los huracanes en los demás países, respecto a Cuba, nos hablan de las características de la sociedad. Creo que responden a tres factores muy ligados a la historia de la revolución.

El primero es la cultura de la solidaridad. Como en otras ocasiones, con la llegada del huracán Irma más de un millón de personas fueron evacuadas. El Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil informó que el 77 por ciento de los evacuados se protegen en casas de familias, “prueba de la solidaridad característica del pueblo cubano ante situaciones difíciles”. Los demás evacuados son albergados en refugios oficiales.

Las viviendas de los evacuados son protegidas por soldados de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), que también custodian centros estatales. De ese modo la población no tiene temor a los robos, que en los demás países son una de las principales causas por la cuales la población rechaza la idea de abandonar sus viviendas.

En Cuba funciona además una cultura de la participación que va de la mano con la descentralización de servicios. Para enfrentar los inevitables cortes de luz que provocan los huracanes, Cuba utiliza algunos equipos que funcionan con diésel para generar electricidad de forma independiente. Las más importantes instituciones estatales cuentan con plantas propias para situaciones de emergencia, así como los centros de salud.

La segunda característica cubana frente a los huracanes se relaciona con la inexistencia de especulación inmobiliaria, que es una de las facetas más importantes de la acumulación capitalista. El ciclón Harvey en Texas provocó al menos 47 muertos y la inundación de amplias regiones de las ciudades, con el consiguiente aislamiento de la población. No se trata de inundaciones puntuales sino que grandes áreas fueron anegadas y el retroceso de las aguas se demora varias semanas.

Houston es la quinta ciudad más poblada de Estados Unidos y una de las que registró mayor expansión inmobiliaria. “Según Forbes, creció durante el boom inmobiliario sobre un terreno de miles de hectáreas cubierto de alforfón absorbente que pertenecía al equipo de ingenieros del Ejército de los Estados Unidos y que estaba destinado a investigar sobre la prevención y control de inundaciones”.

Las zonas ahora inundadas formaban la cuenca natural por la que se vaciaban los dos embalses que protegen la ciudad de las catástrofes, que el ejército compró en la década de 1940 para evitar que se repitieran inundaciones en el centro urbano. Pero la especulación inmobiliaria llevó a la construcción masiva de viviendas.

“Empresas como Amazon y FedEx situaron delegaciones en la ciudad y llevaron allí cientos de empleados. La ciudad necesitaba crecer y consiguió hacerlo manteniendo precios de vivienda y de vida asequibles para su población, pero a costa de ocupar las 200.000 hectáreas destinadas a evitar situaciones como la que viven sus habitantes esta semana”, relata un informe de La Vanguardia.

Por el contrario, en Cuba las ciudades crecen muy lentamente y lo hacen conservando la trama urbana histórica. No existe la posibilidad de que personas privadas tomen iniciativas edilicias. No es la ganancia privada lo que determina la planificación urbana.

La tercera diferencia es la Defensa Civil. Según el diario Granma, “la estrategia cubana de defensa contra los huracanes, comenzó a forjarse durante la recuperación tras el paso del más famoso entre cuantos nos han azotado en los últimos 40 años”. Se refiere al huracán Flora, que en 1963 provocó la muerte de 1.200 cubanos.

La Defensa Civil fue creada en 1962 a partir de las Milicias Nacionales Revolucionarias, concebidas como “defensa popular con la misión fundamental de agrupar a los trabajadores en unidades de las milicias y defender sus industrias”, que incluye una amplia gama de funciones, desde el salvamento ante catástrofes hasta la reparación de averías.

Durante las situaciones de emergencia o catástrofes puede suspender clases, organizar la distribución de alimentos, la evacuación de la población, así como los trabajos de la compañía de electricidad y teléfonos con el objetivo de proteger a la población y minimizar los daños materiales.

El periodista Fernando Ravsberg describe el funcionamiento de la Defensa Civil: “La calma que se vive en Cuba ante la llegada del huracán Irma, uno de los más destructivos de la historia, no se debe a falta de previsión sino a todo lo contrario. En la isla cada actor sabe que hacer, la obra ha sido ensayada cientos de veces y estrenada ante la llegada de todos los huracanes que han pasado por la isla desde hace décadas”.

Uno de los aspectos más interesantes es que la Defensa Civil “resulta extremadamente barata”, ya que sólo los altos mandos son profesionales y los demás son voluntarios, “se eligen entre los vecinos, buscando a quienes tienen un mayor liderazgo”.

El ejemplo cubano debería servir de inspiración a todos los países pobres que tienen enormes dificultades para afrontar catástrofes naturales y humanitarias.

 
Martes, 26 Septiembre 2017 16:31

¡Feliz cumpleaños, familia Confiar!

¡Feliz cumpleaños, familia Confiar!

 

 XXXXXCon orgullo, buenas anécdotas, momentos difíciles vividos a lo largo de su existencia-construcción –claramente superados– y nuevos retos por enfrentar, cumple 45 años la Cooperativa Financiera Confiar. Este 13 de septiembre, la celebración de sus ticinco –cómo diría cualquier persona que no quiere revelar su edad– le correspondió a los asociados, ahorradores y amigos que viven en la ciudad de Bogotá. Una velada con la mejor tradición musical latinoamericana y todo el calor humano de sus asociados y funcionarios.

 

 “Una atalaya de confianza y servicios de ahorro y crédito”

 

 A las 6:00 menos cuarto, las largas filas a la entrada del Centro Internacional de Bogotá, daban evidente muestra del cariño con que muchos de quienes han hecho posible el actual sitial de la Cooperativa, la asumen. Cientos, miles, que a lo largo de estos 45 años, o en parte de ellos, han visto realizado un sueño de solidaridad y confianza, de trazar un camino común para otra economía posible y, como no, para otra sociedad pintada con otros colores.

 

Con boleta en mano, a partir de las 6 pm, cada uno ingresó al auditorio, iluminado tal como lo precisaba la velada, decorado con arreglos florales y con los instrumentos musicales dispuestos a la espera de los artistas invitados. En la puerta del Centro de Convenciones, empleados y directivos de la Cooperativa brindando un saludo o un apretón de manos a cada una de las personas que iba ingresando. En las sillas, pequeños cuentos relacionados con el ahorro, una carta en agradecimiento por parte de Confiar y el suplemento de economía solidaria Caleidoscopio, que circuló con el periódico desdeabajo, fueron los obsequios que cada persona se llevó.

 

¿Por qué ir a la celebración de los 45 años de Confiar? ¿Qué representa esta para los ahorradores y afiliados? Carlos Duque, un pensionado que actualmente se dedica a colaborar con el proceso cooperativo de distintas asociaciones en Colombia, además de ser socio de Confiar, expresó que los 45 años cumplidos por ésta representan un quiebre o ruptura con ciertas líneas económicas que obstaculizan el crecimiento de una economía solidaria y cooperativa. Precisó también que el cooperativismo en Colombia debe “lograr una integración fuerte, permanente y bien desarrollada que contribuya a mantener esas bases de las cooperativas para que no las vayan a destruir, y que éstas se pongan en una forma organizativa técnica a la altura de cualquier institución financiera del país”.

 

“Porque el futuro es Confiar”

 

Cerca de 2.000 personas logró convocar la ceremonia; 45 años no se cumplen a diario y menos con tantos logros y victorias, como los que ostenta la Cooperativa. La música entonada por el Trio Portillo de la Luz y la agrupación Morichal, animó el auditorio del Centro de Convenciones Gonzalo Jiménez de Quesada hasta casi las 9:00 de la noche, el ambiente fue de fiesta, de agradecimiento y fraternidad. Algunas parejas no aguantaron y se tomaron como pista de baile parte del lugar, la música fue un goce para todos. 

 

Al cierre del evento, poco a poco, las personas fueron desocupando el auditorio, muchos de ellos aún con el ritmo musical en sus cuerpos, pero todos agradecidos por la velada. Confiar garantizó el transporte de regreso de quienes llegaron procedentes desde las distintas y distantes localidades de la ciudad, así como de los municipios cercanos a Bogotá donde tiene alguna agencia. 

 

XXXXX 
Domingo, 24 Septiembre 2017 07:51

La solidaridad y su freno

La solidaridad y su freno

 

Los mexicanos ante el terremoto.

 

El centro parecía una fiesta. A las 11 de la mañana estaba programado un simulacro de evacuación en caso de terremoto, en una fecha más que simbólica: el 19 de setiembre de 1985 la tierra tembló dejando un reguero de destrucción y muerte, en el mayor sismo de la historia reciente de México. Más de 10 mil muertos, aunque la cifra exacta nunca se conoció, y alrededor de 800 edificios derrumbados. El gobierno de la época fue un monumento a la ineficiencia y la solidaridad fue la que salvó vidas, recuperó cuerpos sepultados y trasladó heridos.

A las 11 de la mañana de este 19 de setiembre, 32 años después, era difícil abrirse paso entre los miles de funcionarios que colmaban las aceras de la Colonia San Rafael, una de las más afectadas por lo que sucedería dos horas después. Una serena algarabía emergía de los cientos de grupos que festejaban, quizá, el tiempo libre fuera de la supervisión de sus jefes.

Cuando la tierra tembló, los edificios se tambaleaban y costaba mantenerse en pie, se trataba apenas de mirar hacia arriba para detectar algún peligro, la caída de algo grande sobre las cabezas. “Pinche temblor”, gritaban algunos cuando todavía el mundo se movía frenéticamente alrededor.

Después sobrevino una tensa calma; miles se agolpaban en las aceras, ahora con rostros serios, con la premonición de la tragedia estampada en los gestos. Enseguida apareció la certeza de que estábamos metidos en una inmensa ratonera de la que sería difícil salir. Millones de coches inmovilizados, semáforos apagados, la luz y el agua cortadas y una incertidumbre que crecía como una sombra amenazante. Avanzamos unos metros y paramos.

El primer rasgo que toma la solidaridad son los cientos de espontáneos que ordenan el tránsito agitando pañuelos. Algunas personas acompañan a los que entraron en pánico hasta los centros de salud. Los más decididos, jóvenes casi todos, van corriendo hasta los edificios colapsados para ayudar en el rescate. Empezaron a despejar escombros con las manos y con las pocas herramientas que se conseguían. Llegaron tres horas antes que la Armada, encargada por el gobierno de socorrer a las víctimas.

En cuanto paró de temblar vinieron corriendo los vecinos, porque los que están más cerca son los primeros que responden. La proximidad es ley. Una hora más tarde, hombres y mujeres habían armado un sistema que funcionaba bajo la básica regla de sacar escombros y entrar baldes vacíos con los que ídem. No es que la gente ayude en el rescate, la gente es el rescate.

En uno de los edificios de ¡seis pisos! que cayó en un barrio símil Parque Rodó –no en aspecto sino en perfil socioeconómico– había tres sectores, con cuatro filas cada uno, que iban desde el pie de la pirámide trunca de escombros hasta la calle. Por las filas del medio, grupitos de gente sacaban los pedazos más grandes y pesados que estructuraron la casa, mientras que las líneas de los bordes funcionaban como cintas transportadoras en direcciones opuestas. Las cosas de la gente que ahí vivía aparecían por todas partes: una bota sin compañera, una foto que no perdió el marco de vidrio a pesar de los 7,1 Richter que la sacudieron; y un obrero, mago del cincel y del martillo, que separa en segundos grandes pedazos de pared, que se entretiene un rato mirándola antes de tirarla al vacío que fue patio trasero.

Si los bomberos y los rescatistas de la división de Protección Civil mantuvieron una relación cordial con la gente, indicándole, por ejemplo, que estaban escarbando en un punto que agregaba más peso a la estructura, en vez de alivianarla, todo cambió cuando llegaron los militares de la Armada, que pretendieron sacar a la gente a los gritos. Pero como en ese momento los de verde eran minoría, pronto se los tragó la cadena de trabajo que no paró, aunque se lo ordenaran fuerte. Una minivictoria de la vida contra la militarización de todo.

Ya para la tarde, en torno a la mayoría de los derrumbes se había formado una cadena de policías con escudos que no permitían la libre entrada de la gente a colaborar. Para el segundo día, eternas filas de jóvenes con palas, carretillas y cascos de construcción esperaban horas a que la autoridad les permitiera prestar sus manos para remediar el desastre. Fue la respuesta de arriba para frenar la acción de abajo: dejar a la gente fuera, esperando.

El aluvión, igual, se sigue viendo en la cantidad de donaciones que desbordan los centros de acopio. En la calle hay un clima agitado, como de pecho inflado por la respuesta colectiva. Todo el mundo colabora en la manera que puede, pero los más visibles son los jóvenes pos 85: no vivieron el sismo anterior, pero eso no importa, porque aquella respuesta colectiva ante la inacción estatal fue una lección que quedó metida en la memoria de todos. Los mexicanos se cobijan en su capacidad de respuesta, que es genuina y espontánea, y deciden que sea esa la identidad que se han creado para sí.

La solidaridad es el milagro de la vida. Como una manta gigantesca que abriga en medio del colapso. Una solidaridad que saca lo mejor de los seres humanos, incluso en esta ciudad inhóspita, esculpida por el individualismo del consumo y los valores que arrastra. Es imposible no pensar que la única salvación posible nace de esa ternura que aún practican los pueblos y que ya nada podrá revertir.

 

 

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¿Por qué Harvey dejó más víctimas en Texas que Irma en Cuba?

Los daños de los huracanes a las construcciones y las infraestructuras son similares en todo el Caribe. Sin embargo, Cuba se distingue porque la cantidad de personas que mueren durante estos fenómenos es muchísimo menor que en el resto de los países.


Desde el año 2000, Cuba sufrió 18 huracanes que provocaron la muerte de miles de personas en el Caribe y Estados Unidos. En Cuba el costo fue de sólo 45 vidas humanas, aunque hubo cientos de miles de casas destruidas y se perdieron cosechas.


El reciente huracán Irma dejó enormes destrozos en Cuba, provocó olas de hasta 11 metros en La Habana, produciendo penetraciones del mar de hasta 600 metros en el Malecón y barrió el país con vientos de 285 kilómetros por hora, siendo el mayor huracán del Atlántico en la historia. En esta ocasión hubo 10 muertos, algo inusual pero comprensible por la gravedad del fenómeno.


Las enormes diferencias entre los costos humanos que provocan los huracanes en los demás países, respecto a Cuba, nos hablan de las características de la sociedad. Creo que responden a tres factores muy ligados a la historia de la revolución.


El primero es la cultura de la solidaridad. Como en otras ocasiones, con la llegada del huracán Irma más de un millón de personas fueron evacuadas. El Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil informó que el 77% de los evacuados se protegen en casas de familias, "prueba de la solidaridad característica del pueblo cubano ante situaciones difíciles". Los demás evacuados son albergados en refugios oficiales.


Las viviendas de los evacuados son protegidas por soldados de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), que también custodian centros estatales. De ese modo la población no tiene temor a los robos, que en los demás países son una de las principales causas por la cuales la población rechaza la idea de abandonar sus viviendas.
En Cuba funciona además una cultura de la participación que va de la mano con la descentralización de servicios. Para enfrentar los inevitables cortes de luz que provocan los huracanes, Cuba utiliza algunos equipos que funcionan con diésel para generar electricidad de forma independiente. Las más importantes instituciones estatales cuentan con plantas propias para situaciones de emergencia, así como los centros de salud.


La segunda característica cubana frente a los huracanes se relaciona con la inexistencia de especulación inmobiliaria, que es una de las facetas más importantes de la acumulación capitalista. El ciclón Harvey en Texas provocó al menos 47 muertos y la inundación de amplias regiones de las ciudades, con el consiguiente aislamiento de la población. No se trata de inundaciones puntuales sino que grandes áreas fueron anegadas y el retroceso de las aguas se demora varias semanas.


Houston es la quinta ciudad más poblada de Estados Unidos y una de las que registró mayor expansión inmobiliaria. "Según Forbes, creció durante el boom inmobiliario sobre un terreno de miles de hectáreas cubierto de alforfón absorbente que pertenecía al equipo de ingenieros del Ejército de los Estados Unidos y que estaba destinado a investigar sobre la prevención y control de inundaciones".


Las zonas ahora inundadas formaban la cuenca natural por la que se vaciaban los dos embalses que protegen la ciudad de las catástrofes, que el ejército compró en la década de 1940 para evitar que se repitieran inundaciones en el centro urbano. Pero la especulación inmobiliaria llevó a la construcción masiva de viviendas.


"Empresas como Amazon y FedEx situaron delegaciones en la ciudad y llevaron allí cientos de empleados. La ciudad necesitaba crecer y consiguió hacerlo manteniendo precios de vivienda y de vida asequibles para su población, pero a costa de ocupar las 200.000 hectáreas destinadas a evitar situaciones como la que viven sus habitantes esta semana", relata un informe de La Vanguardia.


Por el contrario, en Cuba las ciudades crecen muy lentamente y lo hacen conservando la trama urbana histórica. No existe la posibilidad de que personas privadas tomen iniciativas edilicias. No es la ganancia privada lo que determina la planificación urbana.


La tercera diferencia es la Defensa Civil. Según el diario Granma, "la estrategia cubana de defensa contra los huracanes, comenzó a forjarse durante la recuperación tras el paso del más famoso entre cuantos nos han azotado en los últimos 40 años". Se refiere al huracán Flora, que en 1963 provocó la muerte de 1.200 cubanos.


La Defensa Civil fue creada en 1962 a partir de las Milicias Nacionales Revolucionarias, concebidas como "defensa popular con la misión fundamental de agrupar a los trabajadores en unidades de las milicias y defender sus industrias", que incluye una amplia gama de funciones, desde el salvamento ante catástrofes hasta la reparación de averías.


Durante las situaciones de emergencia o catástrofes puede suspender clases, organizar la distribución de alimentos, la evacuación de la población, así como los trabajos de la compañía de electricidad y teléfonos con el objetivo de proteger a la población y minimizar los daños materiales.


El periodista Fernando Ravsberg describe el funcionamiento de la Defensa Civil: "La calma que se vive en Cuba ante la llegada del huracán Irma, uno de los más destructivos de la historia, no se debe a falta de previsión sino a todo lo contrario. En la isla cada actor sabe que hacer, la obra ha sido ensayada cientos de veces y estrenada ante la llegada de todos los huracanes que han pasado por la isla desde hace décadas".


Uno de los aspectos más interesantes es que la Defensa Civil "resulta extremadamente barata", ya que sólo los altos mandos son profesionales y los demás son voluntarios, "se eligen entre los vecinos, buscando a quienes tienen un mayor liderazgo".


El ejemplo cubano debería servir de inspiración a todos los países pobres que tienen enormes dificultades para afrontar catástrofes naturales y humanitarias.

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Cooperativa Confiar: Ya son más de cuarenta años... El cooperativismo en práctica como movimiento y como resistencia

En la vida no se trata solamente de ganar dinero. Un criterio de vocación social y promoción de lazos solidarios que repite y repite, el largo recorrido de la cooperativa Confiar que tuvo una infancia como cooperativa de trabajadores asalariados y tiene el calor de una red de afectos. Un parto que comenzó en secreto, por parte de treinta y tres obreros de la empresa Sofasa (ensambladora de autos de la Renault) en el Taller 600 de Envigado hasta cuando fundaron a Cootrasofasa el 3 de julio de 1972. En ese primer escalón, sus miembros pagaban la afiliación por descuento de nómina. En el actual momento, Confiar profundiza la relación con organizaciones locales y teje las redes que contribuyan a las transformaciones paulatinas hacia la equidad y la dignidad de la vida. El desafío es constituir a la vez asociación y empresa como opción válida de desarrollo socioeconómico, en un contexto de hegemonía capitalista que cuelga amenazas de ruina a la actividad cooperativa.

 

Llegar hasta el día de hoy requirió ...discutir quiénes somos, por qué existimos, para dónde vamos, qué elementos ideológicos y políticos nos identifican. En definitiva, qué tipo de cooperativismo queremos construir y por qué. No bastó ser solamente una Cooperativa abierta; fue claro que el desarrollo tenía que estar ligado a las comunidades y para hacerlo se necesitaba una herramienta, no desde la intuición, sino desde el punto de vista teórico para sacarla adelante [...] implicó cambios en la estructura Administrativa, en las acciones operativas, en el manejo económico y social de la gestión, en el papel de la dirección, en el modelo de participación, en los métodos de trabajo y en la toma de decisiones.

 

En sus primeros quince años, la cooperativa no contó con más de quince empleados para el desempeño de funciones variadas y comunes. El tamaño de Cootrasofasa no daba para más. El Sindicato de Base prestó un local y quince mil pesos para poner en marcha la idea. Cooperativismo salido desde las entrañas de los trabajadores proyectado a la sociedad, diferenciado de la lucha obrero-patronal de aquel momento, que era intensa. En la ruta, a los compañeros que preguntaban cuáles eran los beneficios y qué les iban a dar, fue ineludible convencerlos de una mirada en contrario.

 

En vez de demandar beneficios, los trabajadores debían hacer un esfuerzo y una apuesta común: ahorrar, conseguir préstamos eventuales para cubrir necesidades, urgencias o aprietos familiares y hacer algunas jornadas recreativas. Una apuesta que fue sumando de a cinco pesos semanales. Apuesta que incita al ahorro, que llama a resistir la lógica capitalista del gasto desmesurado y su cotidianidad de vida angustiosa para las personas, ya que genera necesidades infructuosas y créditos impagables. Son preguntas de la apuesta, ¿Construir una simple empresa o aportar a la construcción de un sistema de economía social? ¿Qué diferenciación hacer entre crecimiento y desarrollo?

 

La Caja Cooperativa de Trabajadores (nombre que adquirió la cooperativa en el año 1988) elaboró el primer Plan de Desarrollo, puesto en marcha desde 1990. Con el cimiento y la primera piedra puesta, entender la gestión de la cooperativa en medio de las exigencias empresariales, sin dejar olvidar sus principios, destaca a la actual Confiar en el conjunto de las actividades y empresas de economía solidaria y cooperativa, por andar al compás de un compromiso ético y político diferente al que pregonan el común de los agentes financieros. La habilidad de unir creaciones y no dejar morir la idea de que la cooperación, la solidaridad y la mutualidad aún son posibles. Todo ello logrado a pesar de que en los primeros años de la cooperativa no había ni planeación ni prácticas tecnificadas ni administradores profesionales en frente de la entidad. De hecho, la cooperativa tuvo su inicio sin las ahora imprescindibles asesorías jurídicas y administrativas que dictaminan qué es permitido y qué es prohibido en términos legales.

 

En medio de los trajines comerciales, Confiar tomó vuelo: Paso a paso en la estrategia de afirmar la fidelización de los asociados y sostener la confianza de los asociados y ahorradores. Una estrategia con resultados que son visibles: en las campañas A Confiar y A Ganar. En la oferta del servicio exequial y de los auxilios educativos. En los programas de recreación y la puesta a la vista del centro social y recreativo El Paraíso, y la puesta en marcha de un programa de educación. En el grupo de Gimnasia, un espacio de liberación de la rutina diaria, favorable a la construcción de solidaridades. Y cómo no, en el Programa Infantil y Juvenil Arco Iris (1993), que comprende hoy los programas de Ahorro Escolar, Ahorro con Futuro y Confiar en la Juventud, resultado de estos procesos infantiles y juveniles.

 

A la par de cumplir con la funcionalidad y los requisitos y parámetros que vigila la Superintendencia Financiera, Confiar consolida hasta hoy, la convicción de contribuir a generar posibilidades de desarrollo local. Y sobresale al atender por igual en miras a su superación, a sectores y poblaciones del rebusque y de escasos recursos, que la gran banca escupe. En este sentido y en la búsqueda de inscripciones, Confiar se acerca a los barrios populares de la ciudad que no llaman la atención de las entidades financieras tradicionales. Lugares olvidados, con las angustias y deseos que allí crecen.
Tras superar grandes dificultades y hasta unos momentos de iliquidez por efecto de los puntos altos de la crisis económica del país de finales de los años 90 del siglo pasado, de la política económica que excluye, y de la voracidad del medio financiero; Confiar diseño un plan de crecimiento que previó la apertura de docenas de agencias en el curso de unos pocos años. El plan se cumplió y hoy tenemos una presencia consolidada, o en proceso de lograrlo, en diversos territorios nacionales. En ese propósito y a contracorriente del proceder capitalista dominante, cuenta con más de seiscientos empleados, cuyos contratos son a término indefinido.

 

El ideal con este conjunto humano es que, además de sus cualidades y virtudes en administración, economía y temas similares, destacaran por su vocación social, apertura a la reflexión política, disposición para la investigación sobre la realidad de su país, buscando con ello no encuadrarse como técnicos. El reto que nos depara este sueño es uno de los mayores pendientes que mantiene la cooperativa. Las enseñanzas dejan pistas sobre el particular pero aún son insuficientes para romper pasividades, acomodamientos y rutinas.

 

Ante la iniciativa y ampliación de sus funciones, y en medio de la crisis económica, resultó necesario que en 1997 entrara en marcha la Fundación Confiar. Una estrategia para que la cooperativa continuara con su política social y cultural, en un momento en el que la vigilancia de la Superintendencia Bancaria reducía el margen de acción fuera de la especialización financiera. Los resultados de su acción diversa, con alianzas y/o acuerdos con diversidad de organizaciones comunitarias, resaltan su vigencia.

 

Aunque apuesta por la dignidad y las merecidas posibilidades de desarrollo de las clases menos favorecidas, Confiar desenvuelve su actividad en el mundo financiero. Por tanto, utiliza las herramientas y medios necesarios para hacer la intermediación y, mediante una alianza comercial con Servibanca obtiene una tarjeta débito de marca propia. Su aceptación y utilización cada vez de manera más amplia por asociados y ahorradores certifica que alianza era procedente.

 

Una idea transversal en la apuesta solidaria de Confiar, es el cooperativismo como propuesta en su esencia cultural y no sólo económica. Es una forma de pensar, de vivir y construir la experiencia vital propia y la de los demás de una forma más digna, más justa y significativa. En ese contexto están inscritas, la decisión de crear los concursos de poesía y de cuento para trabajadores en los años ochenta; y la temprana relación con la Revista Prometeo, que dio lugar en la década del noventa al Festival Internacional de Poesía de Medellín, con el cual Confiar siempre despliega su solidaridad. Asimismo, acompaña con algunos apoyos económicos las sedes del Ballet Folklórico de Antioquia, el Teatro Matacandelas, la ENS (Escuela Nacional Sindical).

 

No sobra decir, que el cooperativismo colombiano adolece de una “dicotomía estructural”. Nadie puede negar que por “miedos heredados o por favorecer el sentido empresarial conformista”, muchas entidades del sector pretenden ser neutrales en política, mientras otras, muy pocas en contraste, un tanto invisibles, creen que la profundización de la cooperación y de la solidaridad conlleva a posiciones políticas que apuestan por la dignidad humana. Sin convicción generalizada en el cooperativismo, hay distancia ante la vigencia y necesidad de tejer contraposiciones y redes, ya que en buen número las entidades cooperativas no están exentas de individualismo, máxime cuando su vertiente empresarial las distancia de las propuestas ideológicas serias y acordes con los principios que supuestamente las rigen.

En su caso, y largo camino, Confiar alza un faro de “Tres estrategias:

• “Dirección democrática y profesionalizada, consciente del valor del medio externo y con gestión eficiente.
• Desarrollo empresarial y financiero, acorde con el crecimiento económico de la cooperativa, como base del desarrollo social interno y externo.
• “Cultura del servicio, que comprende métodos de trabajo y procesos coherentes con la filosofía cooperativa. Con incidencia en las prácticas cotidianas internas y en la construcción del modelo educativo de la cooperativa.”

 

Peldaño tras peldaño

 

Como semilla y con la mirada puesta en sobrepasar el límite de una cooperativa común, los primeros integrantes de la cooperativa comprendieron que debían invertir en el proyecto. Pero no sólo una vez, sino durante todo el tiempo y con constancia. Lo cual fue dando sus frutos. Cumplido el trecho de los primeros años de actividad por parte la cooperativa inicial, y los sucesivos nombres que fue asumiendo, fueron creadas la comercializadora Coompremos, Recreatur y la Fundación Confiar, entre 1992 y 1997. Descontados los factores económicos, la apertura de agencias en Itagüí (1992), Caldas, Bello (1993) y Envigado (1994), tuvo como criterio acercarse a los asociados que estaban en el sur y en el norte del Valle, que reclamaban facilidades de acceso a los servicios de la cooperativa. Antioquia mantiene un peso importante, por ser la zona más antigua y con más agencias, Boyacá y más reciente Cundinamarca (más propio, Bogotá) también inciden en la definición de las directrices de la cooperativa.

 

Confiar tuvo resultados alentadores en el año 1997: con excedentes del 50 por ciento ocupó el primer lugar entre las cooperativas de Antioquia y estuvo en la lista de las primeras veinte del país. La autorización del Dancoop para ejercer actividad financiera con terceros, conllevó un crecimiento significativo de la base social de la cooperativa. De este modo, sobrepasó las veinte mil personas entre asociados y ahorradores, y permitió una ambiciosa apertura de agencias (diecinueve en 1998).

 

Vinieron en camino la centralización de la información, la automatización de las agencias y en la década del noventa Confiar dio los primeros avances en Banca Electrónica. Luego, en alianza con el Bancoop lanzó la Tarjeta Débito (con posibilidad de Cuenta Corriente y Tarjeta de Crédito). Un producto que para la cooperativa significó desde entonces, la posibilidad de contar con los recursos de sus asociados, en vez de que estos los llevaran a cuentas de bancos que ofrecían tarjeta.

 

Más adelante, con el objetivo de canalizar las finanzas solidarias, las cuales no entraban al sector formal, surgió la propuesta de crear Fomentamos en el año 2003, mediante una convocatoria a cooperativas y ONG de la ciudad, entre las cuales doce, incluida Confiar, crearon a Fomentamos. Son conocidos los préstamos promedio de trescientos mil pesos que facilita, en el propósito de vincular personas con negocios que muestran una perspectiva de crecimiento y acumulación (así no lo logren), dado que dichas iniciativas parten de los más pobres y vulnerables.

 

La tentación del cooperativismo

 

Eran otros días. La cooperativa Confiar nació en medio de intensas y variadas luchas reivindicativas, cuando los referentes socialistas en el mundo y el continente tenían más vigor. En Colombia, los obreros a comienzos de la década de los setenta en el siglo pasado, reclamaban condiciones dignas de trabajo y de salarios y aspiraban a construir un país más justo y equitativo. Tras los primeros años, en diciembre de 1980 cayeron sobre Sofasa los despidos masivos. Circunstancia en la cual, muchos socios perdieron su afiliación a la cooperativa, que en ese tiempo sostenía una vinculación restringida a los empleados de la empresa.

 

Una radiografía de la situación de la cooperativa en 1982 muestra que tenía «ochocientos asociados, cien más en trámite de liquidación y muchos créditos sin resolver» En cuanto al dinero, «casi once millones de pesos quietos en bancos... y el problema era administrativo». Sin desfallecer, con un sentido de superación de los inconvenientes, en la cooperativa comenzaron las captaciones por Cdat (Certificado de Depósito de Ahorro a Término Fijo). Más luego, Confiar pudo ofrecer como productos: un seguro de vida, servicios funerarios, programas recreativos, campañas educativas, clases de música, de danza, de gimnasia, y servicios de salud. De esta manera, la cooperativa iba logrando la credibilidad y el respaldo de los asociados.

 

Un espacio que abrió el campo de las relaciones de la cooperativa con otras entidades del sector y con organizaciones sociales y culturales, todo, en la intención de tejer solidaridades que trasciendan los proyectos particulares y que construyan sociedad. En este contexto, Cootrasofasa puso sobre la mesa la aplicación de los conceptos de Integración, Intercooperación y Alianzas. Participó activamente en los procesos de agremiación cooperativa de la Conic (Coordinadora Nacional de Integración Cooperativa), con Asacoop (Asociación Antioqueña de Cooperativas) y con Cincoa (Centro de Integración y Desarrollo Cooperativo de Antioquia). Un empeño que trató de compartir visiones y proyecciones del sector, generando debates ideológicos que propendían por la solidez y la coherencia de principios y acciones del cooperativismo.

 

Vino entonces a continuación, el cambio de razón social a Confiar Caja Cooperativa en 1992, con autorización del Dancoop para ejercer actividad financiera. Así caracterizada, la entidad comenzó a dar pasos comerciales grandes. A la par, con una profundización en el trabajo de los Lineamientos Estratégicos de Desarrollo y de Cultura Institucional para favorecer el crecimiento de la base social, y el énfasis en el área de comunicaciones con vista a posicionar la nueva imagen de una cooperativa con «un nombre amplio y generoso», propiedad «de todos, sin celos ni rivalidades de marcas».

 

Un marco que propició en el campo empresarial, la alianza con Vivir y con la Aseguradora Solidaria de Colombia. Igual, abrió la vinculación al Fogacoop (Fondo de Garantías de las Entidades Cooperativas) para la protección de los ahorros. Y, a través de Servibanca permitió masificar la Tarjeta Débito para Asociados y Ahorradores. También, hizo aparecer Sumared –la red de servicios y canales electrónicos de Colombia–, una entidad para el envío y pago de remesas, así como para hacer giros. En el campo social, Confiar emprendió acciones con base en el Centro de Atención Laboral (alianza CUT, ENS, Confiar). Un quehacer que genera y amplía las simpatías en diferentes sectores.

 

Las dificultades

 

En el camino no han faltado las espinas. Mas es evidente que en la forja de la cooperativa, los conflictos no son obstáculos sino la oportunidad para una mayor preparación ideológica y en el fundamento de los argumentos. En efecto, al final, pudieron ser superadas las consecuencias del agravamiento en la situación económica general. En esta área, el gobierno de turno tomó medidas como la oficialización del Banco Uconal, la Cesión de Activos y Pasivos de Bancoop a Coopdesarrollo y la liquidación de la Constructora El Edén, entidades en las cuales Confiar tenía grandes inversiones. De esta manera, el balance financiero quedó afectado, principalmente, por todos los activos improductivos que recibió la cooperativa (bienes en dación de pago que generaban gastos).

 

Una cotidianidad de vida, distinta para los afiliados

 

Si bien, nunca los resultados corresponden con los esfuerzos realizados, durante los últimos veinte años –al ritmo de la formación y los reacomodos en la dirección–, el crecimiento de la cooperativa la sitúa con márgenes positivos en territorios muy diferentes. Más allá de los proyectos empresariales, aun sin tener garantía de unas cifras y resultados predecibles, Confiar considera que es necesario mantener los acumulados sociales, políticos y culturales del cooperativismo. Mantener unos acopios y sumas que no estén regidos, por un inexpugnable criterio de eficacia, idéntico al que aplica al ámbito financiero, del mundo de los negocios y de las ganancias en las finanzas megamillonarias.

 

En gracia a la ampliación de las posibilidades culturales de los asociados junto con sus familias, Confiar sostiene la búsqueda y los hallazgos en varios aspectos propios del divertimiento del espíritu y de la dignificación de la existencia y el cuidado propio. En ese proceso han existido para el disfrute, desde un programa como Don Saludable en procura de una atención médica general para asociados y familiares, además de la formación en salud mediante charlas sobre parasitosis y crecimiento y desarrollo (para mencionar las más recordadas), hasta la conexión con los movimientos culturales de la ciudad, pasando por la EPA (Escuela Popular de Arte), los grupos de teatro, los poetas, entre otros. De este modo, la cooperativa fue llenando de contenidos integrales su apuesta cultural.


El Bazar de la Confianza es visto como la gran fiesta de la solidaridad, que desde 1998 tiene lugar cada año, en el área del Jardín Botánico de Medellín... Por su parte, editar la colección de cuentos de Confiar es un emblema de las posibilidades culturales que genera una empresa solidaria auténtica. Asimismo, es un honor para las bellas letras la iniciativa de regalar los cuentos en una esmerada edición. Como un espacio de expansión del sentir y la necesidad cultural, Confiar es pivote y motor de integración con organizaciones y movimientos afines al cooperativismo como las Organizaciones No Gubernamentales, los sindicatos, los grupos barriales y los colectivos culturales, además de iniciar proyectos estratégicos de integración que van de la mano con la especialización financiera de la cooperativa.

 

Puntadas en vivienda y contrapoder de la economía solidaria

 

En el país, Confiar mira en círculo y va corriendo el telón. Brega y explora para hacer una economía que no imponga la capacidad de pago como medida de las relaciones humanas, sino las relaciones humanas como medida de intercambios económicos dignos. Hacer y saber, a partir de una apuesta socio-económica ideada y gestionada por los propios trabajadores y, también, por cada día más, habitantes olvidados del sistema económico del capital. Con experiencia, Confiar puede llegar en forma integral, con proyectos y oficinas, en un avance en territorio y lugares nuevos.

 

Con capacidad para sembrar confianza y participar en cada uno de los sitios con unas dinámicas económicas, sociales y culturales, a partir de ir constituyendo la cooperativa como un referente de desarrollo, que teje relaciones solidarias con pobladores y organizaciones. Una vía, o recorte de camino, que aunque resulta nimia ante el monstruo del capital, planta y reivindica ante el poder económico unas condiciones menos oprobiosas de existencia. Tiene puntadas en cuanto a soluciones de vivienda. Aunque sin convertirlos aún en una constante de su desarrollo, dado que el crédito de vivienda requiere una fortaleza financiera que apenas recientemente ha podido demostrar Confiar.

 

La cooperativa apoyó en los años ochenta dos proyectos de vivienda en Itagüí: Samaria y El Recreo. En los noventa hizo proyectos de autoconstrucción en Antioquia y Chocó en relación con Inurbe; e impulsó otros en Boyacá, entre esos, uno llamado Simón Bolívar, y dio respaldo a la Constructora El Edén en el oriente antioqueño. Hasta ahora la incursión en vivienda consiste en apalancar a los constructores para que puedan ejecutar sus proyectos y, luego, hacer préstamos a las familias compradoras. Un paso y diseño, una vez que Confiar obtuvo un cupo de redescuento con Findeter, entidad del Estado, cuyos créditos en vivienda están restringidos a inmuebles de interés social.

 

Confiar no solo presta dinero. Aborda integralmente el desarrollo de los proyectos para que salgan adelante. Asume que tras los indicadores comerciales hay historias de vida, historias personales y familiares que se colman de alegría al ver realizado el sueño de la casa propia.

 

Confiar tiene al frente, la necesidad de afianzar filosóficamente la estrategia económica cooperativa para hacerla sostenible, en medio de una competencia y vigilancia e incluso de desconfianza por parte del Dinero, frente al papel del modelo cooperativo como opción económica y social válida, y, en medio de la despreocupación y la mala fe del Estado frente al modelo cooperativo alternativo.

Confiar. Ahorro y crédito con solidaridad para el Bienvivir

Queda decretado que el dinero

no podrá nunca más comprar el sol
de las mañanas venideras.
Expulsado el gran baúl del miedo,
el dinero se transformará en una espada fraternal
para defender el derecho de cantar
y la fiesta del día que llegó.

De, Los estatutos del hombre
Thiago de Mello

Confiar es, por decisión colectiva y por definición jurídica, una Cooperativa Financiera. Desde 1992 y a partir del diseño de Plan de Desarrollo formulado en aquel entonces, asumimos el compromiso de ser una Cooperativa especializada en la actividad financiera abierta, ofreciendo servicios a los asociados y terceros a través de una plataforma solidaria que haga realidad, en el día a día, la conceptualización aplicada de la solidaridad en el ejercicio mismo de la actividad financiera (ahorro y crédito con solidaridad) y la compromete con el propósito superior de bella aspiración humana: corporativizando para el Bienvivir. No en vano la propuesta de generar cultura y racionalidad económica solidaria, proponiendo con reiteración por múltiples medios de comunicación, interna y externa, cuando invitamos a ahorrar con paciencia y gastar con parsimonia.

 

Un hecho no menos importante es que la vigilancia y supervisión de la actividad de intermediación financiera de la cooperativa corresponde a la Superintendencia Financiera de Colombia, situación que nos enmarca en un escenario de normas y exigencias propias de la banca convencional, nacional e internacional, situación que no deja de ser adversa a la naturaleza cooperativa y la concepción especial de ser entidades “sin ánimo de lucro”, que no es otra cosa que el interés por todos.

 

Con relación a la regulación bancaria es necesario decir que cada vez es más profusa y compleja, y corresponde a dictados globales que nacen en el acuerdo de Basilea, centro de poder central de la banca en el mundo, y que considera que esta es una actividad de máximo riesgo, altamente especializada, con uso intensivo de la tecnología y que exige apoyos de grandes capitales.

 

A la consideración anterior, de la que no escapa Confiar y más con productos y operaciones del ámbito del mercado de capitales, tales como la captación masiva y habitual, la inscripción de nuestros CDT en la bolsa, la titularización, las tarjetas débito y crédito, transacciones virtuales o banca electrónica; hay que agregar el ámbito económico, no somos una rueda suelta o independiente de lo que pase en materia económica en la región y/o en el país; no, estamos insertos es una relación vinculante que nos hace en muchos casos dependientes, como es el caso de las tasas de interés, la inflación, la devaluación, el empleo, la construcción, el agro, la industria, el escenario fiscal y, en general, los ciclos económicos con sus crecimientos y decrecimientos.

 

Coyuntura

 

En este marco se ubica la difícil situación económica, política y social por la que atraviesa el país, que no proyecta en el corto plazo cambios de fondo. Realidad económica resumida por un crecimiento económico del PIB (1.3% al corte de junio), que no es un asunto esporádico o de este periodo, pues la perdida del dinamismo económico es consecuencia íntima de la caída de los precios del petróleo; realidad en la que también incide la incertidumbre que arropa a los colombianos, en especial al empresariado, que no termina por entender y aceptar que la negociación con las Farc es un hecho irreversible y que el camino es la reincorporación de la guerrillerada, entendida como una oportunidad y necesidad para todos los colombianos de construir reconciliación y convivencia, condiciones esenciales para aclimatar la esperanza y el desarrollo.

 

A pesar de lo dicho, gana la desconfianza y muchos líderes gremiales y políticos no arriesgan, apostando también con su actitud al incendio de Venezuela, desconociendo que lo que suceda en este país hermano también nos afecta a quienes habitamos Colombia. Esta situación crítica se agrava por la impopularidad del gobierno Santos y la debilidad de la coalición política que lo respalda. Para completar, además de las elites, una porción grande de ciudadanos ya está pensando más en quién será el nuevo presidente del país, y por esa vía toca esperar mayo del 2018.

 

Otra consideración que cabe en este análisis es la baja demanda en el consumo, que se pretende incentivar con la disminución de la tasa de intervención que fija el Banrepública, hoy en el 5,5 por ciento.

 

Confiar, una plataforma solidaria

 

Nada más oportuno que reconocer el extraordinario avance que dio el Consejo Ampliado de Confiar (Consejo de Administración, Junta de Vigilancia y Junta de la Fundación) el pasado el 23 de febrero del presenta año al: “Reconocer y afirmar en la actual Plataforma Solidaria Confiar: Cooperativa Financiera, Fundación, Sólida y el complemento estratégico de entidades aliadas como Fomentamos, Vivir los Olivos y la red de círculos virtuosos; la integralidad del Inventico y el profundo sentido social y humano, en todo aquello que hacemos. Así pues, lo social que nos caracteriza es el conjunto de acciones, programas y proyectos que adelantamos en todos los ámbitos y que están encaminadas a Cooperativizar para el Bienvivir”.

 

Esta declaración es un gran argumento de sustento a la maduración adquirida por el proyecto y la trascendencia de ver más allá de las lógicas convencionales de que la cooperativa se agota en su hacer hacia adentro, con los asociados, a lo sumo con sus familias, y que lo social es un hecho aislado del cumplimiento del objeto social (ahorro y crédito con solidaridad), sin mirada integral, perdiéndose la potencialidad de incidir externamente y en alianza con otros, para incidir y transformar personas y territorios.

 

En buena hora la celebración de 45 años de existencia, rodeados de una base social, conformada por 290 mil personas, representadas en 160.000 asociados, 120.000 ahorradores y 10.000 personas vinculadas a través de Fomentamos, que incluye un grupo poblacional popular sin acceso a los servicios financieros institucionales, condición que lo expone, por su vulnerabilidad, al círculo vicioso del paga diario o gota gota. De ahí la importancia de Fomentamos, instrumento para servir a los más pobres (81% mujeres) y hacer posible hechos extraordinarios, como poder tener tanto ahorro como crédito. Sus programas están vigentes en los barrios populares de Medellín y en el área Metropolitana; recientemente lo llevamos a la región de Urabá en alianza con el Departamento de Antioquia y la Diócesis de Apartadó. El sueño es tenerlo en el 2018 en la ciudad de Bogotá.


Confiar y el territorio

 

Despáchame rapidito que tengo la olla en el fogón, le dice una asociada a uno de los cajeros de Confiar en una agencia de un barrio popular, esa expresión coloquial llena de voz de vecindario, es una acción trascendente de cooperativización y cercanía; distinta, muy distinta, a la vinculación a un Banco y el retiro en una de sus ventanillas, donde se consolida un hecho propio de lo que hoy se denomina bancarizar.

 

A propósito de esta apuesta social de Confiar por los territorios, es importante resaltar la creciente presencia alcanzada, con 48 agencias en los departamentos de Antioquia y Boyacá, y las ciudades de Bogotá, Pereira, Villavicencio y Yopal; además del complemento extraordinario que hace la agencia virtual que nos interconecta con todo el mundo, más la Línea Confiable –Contact Center– que completan la estructura operativo, de promoción, de servicios y contacto.

 

Una presencia para la vida. Una agencia Confiar en un territorio es una atalaya solidaria de esperanza para la promoción y vínculo solidario con la comunidad, para hacer posible el Bienvivir, para mejorar el hábitat con la vivienda, para dar cobertura y protección exequial familiar con la red funeraria solidaria Los Olivos, para dar la mano con las microfiananzas, para llevar servicios apoyados en la tecnología y el tejido de las redes electrónicas como cajeros electrónicos y datáfonos, para el uso de las Tarjetas Débito y Crédito, que operan bajo la franquicia Mastercard, y que Confiar lleva al barrio a tarifas cercanas y razonables, diferenciadas frente a lo que cobra la competencia y en muchos casos exentas de cuota de manejo, como es el caso de no cobro en Tarjeta Débito para 17.140 asociados por tener aportes sociales superiores a un millón de pesos, condición especial que durante el 1° semestre implicó para la Cooperativa un menor ingreso por $567 millones, considerado como una genuina transferencia solidaria.

 

A propósito de los medios de pago electrónico, nos regocija un reciente informe de la Superintendencia Financiera que señala que la tasa de interés cobrada por Confiar en Tarjeta de Crédito es la más baja del mercado, comparado con los demás emisores de tarjetas del mundo bancario.

 

Otra experiencia de asociatividad solidaria territorial son los acueductos veredales, a los cuales les brindamos el servicio de recaudo, y en otros casos crédito para la compra de tierras donde nacen las aguas, acciones bellas de resistencia, aunadas a la organización y capacitación para la defensa y contención del avance privatizador del capital que no reconoce la valía de este tipo de iniciativas de la economía popular. Es muy destacada en este campo la alianza solidaria que tenemos con la Corporación Penca de Sábila, que de manera especial lidera una propuesta nacional en defensa del agua como bien de mérito humano y no como objeto de consumo o mercancía.

 

Confiar en la vivienda

 

A propósito de círculos virtuosos, existe uno de marca mayor, desarrollado en los últimos 10 años de la vida de Confiar en la vivienda, propósito al que le hemos dedicado los mejores esfuerzos, avanzando en generar soluciones y alternativas de apoyo en el desarrollo de la Plataforma Solidaria; en esa búsqueda nació Sólida vivienda y hábitat solidarios, que ya casi ajusta tres años y tiene a su haber la construcción de más de 1.000 soluciones de vivienda levantadas en los municipios de Bello, Apartado y Sogamoso en alianza con constructores, Plataforma que se apresta a desplegar su capacidad con un proyecto en el sector del Barrio Paris en el municipio de Bello.

 

A esta gesta de la década hay que sumar la financiación con crédito a constructores por parte de Confiar, cifra que sobrepasa los 250.000 millones de pesos, lo que ha permitido la construcción de más de 10.000 viviendas y la financiación a los compradores. La cartera de créditos hipotecarios, tanto de vivienda nueva como usada, consolida una cartera cercana a $300.000 millones, incluyendo la cartera titularizada en diciembre pasado por $47.000 millones. Más de 13 mil deudores hicieron posible el sueño de una vivienda propia por el respaldo de Confiar y gozan hoy, en unión de sus familias, de un patrimonio propio.

 

En el círculo virtuoso de la vivienda hay que agregar el aporte valioso hecho para la generación de cientos de empleos, más el legado habitacional y de gran impacto de hábitat, como son los casos de transformación en los municipios de Bello, Apartadó, Tunja y Duitama, rinconcito boyacense donde somos reconocidos como la entidad hipotecaria solidaria por excelencia.

 

En este apartado de la vivienda es necesario destacar el reconocimiento realizado por Findeter a Confiar, al valorarnos como la entidad más destacada por su compromiso con la vivienda de interés social en el país durante el año 2015.


Confiar en la cultura

 

Pero no todo está determinado por los servicios financieros solidarios, no, el espíritu de la construcción colectiva también pasa por la cultura y la acción política. Confiar en la cultura nunca dará ganancias económicas pero sí de otros órdenes, ya que esa acción es soñar sin medida. Una expresión de esta afirmación está en la producción de la Línea Editorial, con más 125 mil ejemplares publicados entre libros, cuadernillos y minicuentos que compartimos de manera gratuita con nuestra base social y la comunidad, haciendo presencia, además, en las ferias del libro de Bogotá y Medellín.

 

Es un hecho de carga simbólica y de reconocimiento público el concepto de Confiar en la cultura, expresado en el compromiso con lo bello, lo bueno y lo verdadero; categorías de lo estético, lo ético y lo político. En este espíritu incluimos expresiones como la Casa de la Cultura y la Cooperación de la ciudad de Medellín, el apoyo a festivales como el Internacional de Poesía de Medellín, el de la Cultura de Boyacá, el de Cine Ojo al Sancocho (Bogotá), el Alternativo de Teatro de La Candelaria (Bogotá), el Concurso Internacional de Fotografía dedicado a destacar el mundo del trabajo, promovido por la Escuela Nacional Sindical, el Premio Internacional de Jóvenes Ilustradoras de Tragaluz Editores, el Foro anual de Solidaridad, la Plataforma Mujeres Confiar, el Programa de Becados y los Enclaves Juveniles acompañados por la Fundación Confiar. A esta muestra bien vale la pena agregar el apoyo al Premio de investigadores jóvenes Jorge Bernal, que tiene convocatoria Nacional y se realiza desde hace 5 años.

 

Porque el presente es Confiar, el futuro es la Paz

 

Este, que es el giro que le hemos dado a la letra de nuestro jingle, es un reflejo categórico de una intención que coincide con nuestra vocación ciudadana y política por la paz y la fraternidad. En este proceder, tiene sentido el apoyo brindado a la campaña del Sí en el plebiscito por la paz y de apoyo a los acuerdos alcanzados entre gobierno e insurgencia, y en esta perspectiva nuestra intención de abrir una agencia en el municipio de Dabeiba, territorio damnificado y minado por la guerra y la acción concurrente de diferentes actores armados. En estas pequeñas decisiones está el espíritu de Confiar de ser, como siempre, actor de primer orden en la construcción de un país más humano, solidario y equitativo.

 

Trabajar en Confiar: Parte orgánica de la vida, una escuela y un lugar de crecimiento

 

Con las palabras anteriores, retomadas de una investigación realizada recientemente sobre la cultura laboral en Confiar, ponemos de manifiesto una conclusión que es contraria a lo vivido generalmente en el trabajo alienado o enajenador del mundo del capital, que rompe radicalmente entre la vida del trabajador y el tiempo del trabajo; en este último la vida se detiene, cesa, y los seres humanos se ven obligados a ser otros, distintos al que tiene sueños para sí y su entorno. Por el contrario, en Confiar resaltan que su conocimiento es valioso, condición que les permite crecer laboralmente, y sienten una gran valoración por el mejoramiento y transformación de las diversas dimensiones de sus vidas, son ellos mismos.

 

Una confirmación de lo anterior se expresa también en los resultados recientes de una encuesta interna, donde El 98 por ciento de los empleados que tienen una experiencia laboral anterior, afirmaron que Confiar es mejor empleador por: ambiente laboral, beneficios recibidos, oportunidades de aprender y la naturaleza cooperativa.

 

Asimismo, el 98 por ciento de los empleados encuestados dijo que volverían a trabajar en Confiar, en caso de retirarse. Esta afirmación se ratifica con el regreso de 50 empleados que volvieron a multiplicar el Inventico, luego de probar en otras experiencias laborales.
Todo lo anterior es producto de la aspiración que tiene la dirección y administración de la Cooperativa de generar una marco de políticas y clima laboral que vaya más allá de las condiciones contractuales normales y que se expresan, además, en la estabilidad y la remuneración salarial, en un Programa de bienestar laboral que incluye primas extralegales, crédito para solución de vivienda, crédito educativo, becas, auxilios económicos y otros acciones para el Bienvivir.

 

Es plausible el inmenso esfuerzo de los más de 650 empleados por mantener a Confiar en pleno proceso de crecimiento y consolidación, por contribuir con su hacer laboral y de servicio a la esencia Institucional solidaria y cooperativa para responder y hacer posible mediante los productos, canales y servicios, la Oferta de Valor que esperan los asociados y ahorradores.

 

Visión de otro mundo del trabajo posible, sintetizada por una de las muchas respuestas recogidas recientemente en un estudio realizado al interior de la Cooperativa: “Trabajar en Confiar es realizar las labores diarias con gusto. Es saber escuchar. Es entender que el reto de la dificultad en la labor genera conocimiento. Es tener la mejor actitud, atender con gusto al público y terminar procesos de manera rápida y efectiva”. Expresión recogida grupos focales de empleados, estudio Corpozuleta.

 

Nuestra Imagen cambió pero la esencia de nuestro origen continúa

 

Este cambio retoma y resume el resultado de un estudio de lo que significa la marca Confiar, realizado entre los asociados y ahorradores a nivel nacional, del cual se concluye un altísimo nivel de aceptación y complacencia por el nombre de la Cooperativa, además de hacer una significación metafórica de ver a Confiar como una mujer, que es decidida, que arriesga, agrupa, convoca, de mente abierta, incluyente y diversa. Que respeta las diferencias, que abraza, es cariñosa y humana; se preocupa por el bien común, es solidaria, generosa y enseña.

 

En este estudio, de igual manera, los participantes señalaron con énfasis que ya era hora de intervenir la presentación de la marca, cuestionando especialmente el sentido gráfico de la hormiga y los pinos, así como la tipografía de la letra del logo. Fue por eso que, recurriendo a expertos en estos temas, dimos el salto de cambiar la forma de presentar la marca, preservando el color verde que le caracteriza y recurriendo a una tipografía en minúsculas, con formas redondas que generan cercanía y amabilidad, con un grosor que representa seriedad y solidez.

 

La marca de conjunto, desprendida de los pinos y la hormiga es más limpia, y genera mejor imagen visual, resaltando el juego de la letra “n” que recibe la “o”, como una expresión de apoyo, ayuda mutua y reciprocidad. Pero, más allá de esta explicación técnica, es darle sentido a la resignificación de la celebración de los 45 años de Confiar, que con el pasar del tiempo y su virtud de proyecto colectivo entendió que ya no era la pequeña cooperativa de los trabajadores de Sofasa “Cotrasofasa” y tuvo la capacidad de trascender a Confiar, un proyecto más amplio, más abierto, más plural, pensado ya no solo en términos de trabajo si no igualmente de territorio.

 

El Confiar de hoy, reconociendo su inmenso valor, también necesita relanzarse, autoreconocerse en sus potencialidades, para acoger y mantener la base social vinculada, con proyecciones posibles: hay que pensar y acometer, sin temor, la meta de llegar en los próximos 5 años a una base social de 500 mil personas.

 

Si Confiar supiera todo lo que sabe, decimos con frecuencia y este cambio de imagen, asimilado sin nostalgia, es un reto para entender que el bolero y el porro son músicas bellas, que incluso pueden ganar en calidad y cadencia al ser interpretadas en otros instrumentos y con otros arreglos a los convencionales, como sucede con las músicas urbanas; transformaciones que no podemos temer ni desconocer pues hacen parte de la simbiosis de nuestras culturas; simbiosis que tanto en el mundo cooperativo como cultural lleva a nosotros a través de nuestros nuevos y futuros asociados. Bienvenidos.

 

A manera de epílogo

 

En una reciente visita a la ciudad de Bogotá con motivo del lanzamiento del libro Fidel en palabras de Fidel, alguien se me acercó a dar las gracias, acotándome que el comentario que me quería hacer no era sobre el libro, que obviamente le parecía importante, para él lo más relevante de la noche era la noticia de que Confiar en 45 años mantuviera vinculadas 290 mil personas, que le contara el secreto para semejante logro pues pocas veces los proyectos alternativos tienen esa fortaleza o virtud de lograr tener tanta gente junta y restablecer el hilo moral de vínculos humanos que esta era de la cultura liquida y consumo descose y destruye sin pudor.

 

Le dije que el secreto era una suma de muchas cosas: convicción, persistencia, paciencia, honradez, coherencia y una confianza enorme de la gente en el Inventico de Confiar, porque además en el último año, los 160.274 asociados vinculados al corte de julio, en promedio mensual, aportaron $1.613 millones en Aportes Sociales, para un crecimiento anual del 27 por ciento, pasando de $71.841 millones a $91.202. A renglón seguido me dijo, tantos y poniendo platica, mucho mejor...

 

Esa son las valoraciones que tienen de nosotros, y que muchas veces pasan desapercibidas.

 

Celebremos estar juntos para movilizar ahorros por $592.000, para tener operaciones de crédito que hoy constituyen una cartera por $766.000 millones, de la cual $293.000 (el 38%), está destinada a vivienda, incluyendo $38.000 millones de crédito constructor.

 

Juntos para hacer viable la presencia de Confiar en 48 microterritorios, sirviendo a nuestros asociados, sus familias y la comunidad, irradiando el pensamiento y la cultura solidaria, haciendo desarrollo al estilo del economista brasileño Celso Furtado, “Un proceso de activación y canalización de fuerzas sociales, de avance en la capacidad asociativa, de ejercicio de la iniciativa y de la inventiva. Por lo tanto, se trata de un proceso social y cultural, y sólo secundariamente económico. Se produce el desarrollo cuando en la sociedad se manifiesta una energía capaz de canalizar, de forma convergente, fuerzas que estaban latentes o dispersas”.

 

Medellín, agosto 15 de 2017.

 


Hitos de nuestra historia

 

• 3 de julio de 1972: 33 trabajadores de Sofasa dan origen a Cootrasofasa.

• 1981: huelga en Sofasa. Un centenar de trabajadores son despedidos

• 1982: la Cooperativa crea la figura de gerencia, asumida por uno de los trabajadores despedidos en el diciembre nefasto de 1980, Oswaldo León Gómez; le acompañaron Blanca Estela Zapata y dos de los experimentados empleados responsables de la contabilidad: Carlos Silva y Dora Elena Oquendo.

• Mayo 26 de 1984: 39 trabajadores conforman la subdirectiva de la Cooperativa en Duitama, Boyacá.

• 1990: Cootrasofasa da paso a la Caja Cooperativa de Trabajadores, con el propósiti de romper el cerco del descuento por nómina pasando a la vinculación combinada de asociados y ahorradores, asalariados e independientes.

• 1992: La Caja Cooperativa de Trabajadores da paso a Confiar Caja Cooperativa.

• 2000: Confiar Caja Cooperativa avanza hacia Confiar Cooperativa Financiera.

• 2009: Crear Cooperativa entra a ser parte de Confiar, potenciando su línea de crédito hipotecario.