MÚSICA DESDE OTRAS COORDENADAS

Lunes, 01 Junio 2015 06:50

La nueva geopolítica del petróleo

La nueva geopolítica del petróleo

¿En qué contexto general se está dibujando la nueva geopolítica del petróleo? El país hegemónico, Estados Unidos, considera a China como la única potencia contemporánea capaz, a medio plazo (en la segunda mitad del siglo XXI), de rivalizar con él y de amenazar su hegemonía solitaria a nivel mundial. Por ello, Washington instauró secretamente, desde principio de los años 2000, una "desconfianza estratégica" con respecto a Pekín.


El presidente Barack Obama decidió reorientar la política exterior norteamericana considerando como criterio principal este parámetro. Estados Unidos no quiere encontrarse de nuevo en la humillante situación de la Guerra Fría (1948-1989), cuando tuvo que compartir su hegemonía mundial con otra "superpotencia", la Unión Soviética. Los consejeros de Obama formulan esta teoría de la siguiente manera: "Un sólo planeta, una sola superpotencia".


En consecuencia, Washington no deja de incrementar sus fuerzas y sus bases militares en Asia Oriental para intentar "contener" a China. Pekín constata ya el bloqueo de su capacidad de expansión marítima por los múltiples "conflictos de los islotes" con Corea del Sur, Taiwán, Japón, Vietnam, Filipinas... Y por la poderosa presencia de la VIIª flota de Estados Unidos.

Paralelamente, la diplomacia norteamericana refuerza sus relaciones con todos los Estados que poseen fronteras terrestres con China (exceptuando a Rusia). Lo que explica el reciente y espectacular acercamiento de Washington con Vietnam y con Birmania.


Esta política prioritaria de atención hacia el Extremo Oriente y de contención de China sólo es posible si Estados Unidos logra poder alejarse de Oriente Próximo. En este escenario estratégico, Washington interviene tradicionalmente en tres ámbitos. En primer lugar, en el ámbito militar: Washington se encuentra inmerso en varios conflictos, especialmente en Afganistán contra los talibanes y en Irak-Siria contra la Organización del Estado Islámico. En segundo lugar, en el ámbito de la diplomacia, en particular con la República Islámica de Irán, con el objetivo de limitar su expansión ideológica e impedir el acceso de Teherán a la fuerza nuclear. Y, en tercer lugar, en el ámbito de la solidaridad, especialmente con respecto a Israel, para quien Estados Unidos sigue siendo una especie de "protector en última instancia".


Esta "sobreimplicación" directa de Washington en la región (particularmente después de la Guerra del Golfo en 1991) ha mostrado los "límites de la potencia norteamericana", que no ha podido ganar realmente ninguno de los conflictos en los cuales se ha implicado fuertemente (Irak, Afganistán). Conflictos que han tenido, para las arcas de Washington, un coste astronómico con consecuencias desastrosas incluso para el sistema financiero internacional.


Actualmente, Washington tiene claro que Estados Unidos no puede realizar simultáneamente dos grandes guerras de alcance mundial. Por lo tanto, la alternativa es la siguiente: o Estados Unidos continúa implicándose en el "pantanal" de Oriente Próximo en conflictos típicos del siglo XIX; o se concentra en la urgente contención de China, cuyo fulgurante impulso podría anunciar a medio plazo la decadencia de Estados Unidos.


La decisión de Barack Obama es obvia: debe hacer frente al segundo reto, pues éste será decisivo para el futuro de Estados Unidos en el siglo XXI. En consecuencia, este país debe retirarse progresivamente –pero imperativamente– de Oriente Próximo.
Aquí se plantea una pregunta: ¿por qué Estados Unidos se ha implicado tanto en Oriente Próximo, hasta el punto de descuidar al resto del mundo, desde el fin de la Guerra Fría? Para esta pregunta, la repuesta puede limitarse a una palabra: petróleo.


Desde que Estados Unidos dejó de ser autosuficiente en lo que al petróleo se refiere, a finales de los años 1940, el control de las principales zonas de producción de hidrocarburos se convirtió en una "obsesión estratégica" norteamericana. Lo cual explica parcialmente la "diplomacia de los golpes de Estado" de Washington, especialmente en Oriente Medio y en América Latina.


En Oriente Próximo, en los años 1950, a medida que el viejo Imperio Británico se retiraba y quedaba reducido a su archipiélago inicial, el Imperio estadounidense lo reemplazaba mientras colocaba a la cabeza de los países de esas regiones a sus "hombres", sobre todo en Arabia Saudí y en Irán, principales productores de petróleo del mundo, junto con Venezuela, ya bajo control estadounidense en la época.


Hasta hace poco, la dependencia de Washington respecto al petróleo y al gas de Oriente Próximo le impidió considerar la posibilidad de retirarse de la región. ¿Qué ha cambiado entonces para que Estados Unidos piense ahora en retirarse de Oriente Próximo? El petróleo y el gas de esquisto, cuya producción por el método llamado "fracking" aumentó significativamente a comienzos de los años 2000. Eso modificó todos los parámetros. La explotación de ese tipo de hidrocarburos (cuyo coste es más elevado que el del petróleo "tradicional") fue favorecida por el importante aumento del precio de los hidrocarburos que, en promedio, superaron los 100 dólares por barril entre 2010 y 2013.


Actualmente, Estados Unidos ha recuperado la autosuficiencia energética e incluso está convirtiéndose otra vez en un importante exportador de hidrocarburos. Por lo tanto, ya puede por fin considerar la posibilidad de retirarse de Oriente Próximo, con la condición de cauterizar rápidamente varias heridas que, en algunos casos, datan de más de un siglo.


Por esa razón, Obama retiró casi la totalidad de las tropas norteamericanas de Irak y de Afganistán. Estados Unidos participó muy discretamente en los bombardeos de Libia y se negó a intervenir contra las autoridades de Damasco, en Siria. Por otra parte, Washington busca a marchas forzadas un acuerdo con Teherán sobre el tema nuclear y presiona a Israel para que su gobierno progrese urgentemente hacia un acuerdo con los palestinos. En todos estos temas se percibe el deseo de Washington de cerrar los frentes en Oriente Próximo para pasar a otra cuestión (China) y olvidar así las pesadillas de Oriente Próximo.

Todo esto se desarrollaba perfectamente mientras los precios del petróleo seguían altos, cerca de 100 dólares el barril. El precio de explotación del barril de petróleo de esquisto es de aproximadamente 60 dólares, lo que deja a los productores un margen considerable (entre 30 y 40 dólares el barril).


Aquí es donde Arabia Saudí ha decidido intervenir. Riad se opone a que Estados Unidos se retire de Oriente Próximo. Sobre todo si Washington establece antes un acuerdo sobre el tema nuclear con Teherán, lo que los saudíes consideran demasiado favorable a Irán. Además, según la monarquía wahabita, expondría a los saudíes, y a los suníes en general, a convertirse en víctimas de lo que llaman "el expansionismo chií". Hay que tener presente que los principales yacimientos de hidrocarburos saudíes se encuentran en zonas de población chií.


Considerando que dispone de las segundas reservas mundiales de petróleo, Arabia Saudí decidió usar el petróleo para sabotear la estrategia norteamericana. Oponiéndose a las consignas de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), Riad decidió, contra toda lógica comercial aparente, aumentar considerablemente su producción y hacer de ese modo bajar los precios del petróleo, inundando el mercado de petróleo barato. La estrategia dio rápidamente resultados. En poco tiempo, los precios del petróleo bajaron un 50%. El precio del barril descendió a 40 dólares (antes de subir ligeramente hasta aproximadamente 55-60 dólares actualmente).


Esta política asestó un duro golpe al "fracking". La mayoría de los grandes productores estadounidenses de gas de esquisto están actualmente en crisis, endeudados y corren el riesgo de quebrar (lo que implica una amenaza para el sistema bancario norteamericano que, generosamente, había ofrecido abundantes créditos a los neopetroleros). A 40 dólares el barril, el esquisto ya no resulta rentable. Ni las excavaciones profundas "off shore". Numerosas compañías petroleras importantes ya han anunciado que cesan sus explotaciones en alta mar porque no son rentables, provocando la pérdida de decenas de miles de empleos.


Una vez más, el petróleo es menos abundante. Y los precios suben ligeramente. Pero las reservas de Arabia Saudí son suficientemente importantes para que Riad regule el flujo y ajuste su producción de manera que permita un ligero aumento del precio (hasta 60 dólares aproximadamente) pero sin que se lleguen a superar los límites que permitirían reanudar la producción mediante el "fracking" y en los yacimientos marítimos a gran profundidad. De este modo, Riad se ha convertido en el árbitro absoluto en materia de precio del petróleo (parámetro decisivo para las economías de decenas de países entre los cuales figuran Argelia, Venezuela, Nigeria, México, Indonesia, etc.).


Estas nuevas circunstancias obligan a Barack Obama a reconsiderar sus planes. La crisis del "fracking" podría representar el fin de la autosuficiencia de energía fósil en Estados Unidos. Y, por lo tanto, la vuelta a la dependencia de Oriente Próximo (y también de Venezuela, por ejemplo). Por ahora, Riad parece haber ganado su apuesta. ¿Hasta cuándo?

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"El Estado Islámico promete revancha"

Esterle desmenuza múltiples factores sociales interconectados: los valores republicanos con la discriminación y exclusión de jóvenes de los suburbios y los jóvenes profesionales de clase media que se van a combatir a Siria.


El gobierno de Francia impulsa un proyecto de seguridad en el que todo ciudadano es pasible de ser espiado al estilo Acta Patriota norteamericana, resolución creada por Bush en respuesta a los ataques contra las Torres Gemelas en el 2001. La nueva ley prevé la vigilancia masiva de comunicaciones por celulares y computadoras, afectando el derecho a la privacidad y convirtiendo a todo el mundo en virtual sospechoso. El ataque a la redacción de la revista satírica Charlie Hebdo, en enero pasado, puso en evidencia fallas de coordinación y prevención de los servicios de seguridad. Para entender el trasfondo del atentado, la socióloga francesa Maryse Esterle desmenuza múltiples factores sociales interconectados, donde se cruzan los valores de la república francesa con una situación de discriminación y exclusión de jóvenes de los suburbios, y el fenómeno de los jóvenes profesionales de clase media que se van a combatir a Siria. La profesora honoraria en la Universidad de Artois dialogó con Página/12 en su visita a Buenos Aires, a donde vino a dar conferencias.


Esterle es autora del libro La pandilla, el riesgo y el accidente, donde estudió a jóvenes entre 18 y 25 años de París con tendencia a la delinquir o cometer accidentes de tránsito. Fue un trabajo de campo en los años noventa, cuando ya planteó una problemática que sigue vigente. Desde el 2000 Esterle se desempeñó como docente e investigadora en el instituto universitario de formación de maestros. Hace doce años escribió el artículo "Cómo se reconoce a un alumno musulmán", a partir de ver que en el colegio se les daba de comer pescado a niños que por su apariencia se creía que eran musulmanes y los demás comían cerdo. "Si se le atribuye a un niño una religión, él va a levantar esa bandera. Planteé que debíamos ser más prudentes y no calificar a una persona con una supuesta pertenencia religiosa por el color de la piel o por tener un apellido árabe", afirma la profesora.


Esterle investiga las raíces de lo que sucedió con el ataque llevado a cabo por los hermanos Cherif y Saïd Kouachi, de 34 y 32 años. Ambos tenían nacionalidad francesa y contaban con un prontuario por terrorismo jihadista. Cree que el fuerte descontento que viven los jóvenes de la periferia de París es sólo la punta del iceberg. "Es evidente que la situación socioeconómica de una capa más desfavorecida de la juventud, que proviene de abuelos o padres de origen magrebí, que no tiene trabajo, es un terreno fértil que permite que crezca en ellos la desesperanza. Es un segmento muy discriminado en el ámbito del trabajo y del ocio." Para la experta, éste es un primer grupo minoritario de jóvenes atraídos por la propaganda del Estado Islámico. "Encuentran en el Estado Islámico una promesa de revancha social, de reconocimiento, la posibilidad de pertenecer a un grupo guerrero con ideología de dominación, ultraviril, que les promete llegar al paraíso al morir como mártires."


Francia quedó en estado de perplejidad por el ataque a los dibujantes y periodistas de Charlie, seguido por una toma de rehenes en un supermercado kosher al día siguiente, una secuencia que interrumpió la tranquilidad parisina habitual. "No vivimos en dictadura, a los periodistas no los matan, hay libertad de expresión", destaca la socióloga francesa y agrega otro dato: la estigmatización de los jóvenes de origen magrebí se acentuó por el contexto internacional y pasaron a ser sospechosos de terrorismo.


Pero existe una realidad de pobreza y falta de integración social. "Cada vez que en Francia tenemos un problema queremos que se respeten los valores de libertad, igualdad y fraternidad. Desde de mi punto de vista, debemos hablar de la discriminación, pobreza, problemas en la escuela, en las cárceles –donde hay hacinamiento–, en lugar de poner los valores de la república", afirma Esterle.


En el 2006 Charlie Hebdo reprodujo unas viñetas del profeta Mahoma que habían sido publicadas por un periódico danés. "Los que se sienten excluidos se enojan de que se rían de ellos. Estos factores se entrecruzan y llevan a una situación explosiva."


El otro grupo de jóvenes que se sienten atraídos por los jihadistas proviene de la clase media, sin vínculos previos con la religión musulmana y sin origen extranjero. "Hay jóvenes de familias ateas o protestantes que han hecho carreras universitarias y que lo han dejado todo para ir a Siria a combatir con el Estado Islámico. Un perfil que no corresponde al de los agresores de Charlie."


En Francia hay cinco millones de musulmanes, medio millón de judíos, y un movimiento de ultraderecha en ascenso. Los atentados ¿cuánto impactan en el crecimiento de los ultraconservadores? "Impacto tiene, más aún cuando no se plantean los problemas realmente. Después de los atentados pensaba que algunos barrios habitados por inmigrantes magrebíes iban a ser amenazados o atacados. Y no sucedió. Todavía las instituciones funcionan y las personas mantienen su autocontrol."
Ante la aprobación de una ley que apunta al control generalizado del contenido de los mensajes de mails y de celulares, sin necesidad de autorización judicial, la socióloga cree que plantea un problema adicional: a quién le va a servir esta masa de datos y, sobre todo, quién los va a examinar. "Se necesitan agentes más formados, capaces de hacer indagaciones que serían mucho más útiles que millones de datos poco utilizables."


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El nuevo orden global, bajo el prisma de Ucrania

Dmitri Trenin –director del Carnegie Moscow Center, filial regional de Carnegie Endowment for International Peace, think tank vinculado a Estados Unidos–, aborda en el rotativo chino Global Times (http://goo.gl/TXh7UE) cómo la crisis de Ucrania provoca un giro estratégico y mental en el orden global. Su artículo fue reproducido dos días más tarde en el portal Russia Insider (http://goo.gl/IZ7KqO).Rusia, China, territ


Por cierto, hace ocho meses definí que Ucrania constituía la placa tectónica de la geopolítica global (http://goo.gl/WZnZLn).
Dmitri Trenin juzga que las recientes visitas de la canciller alemana Angela Merkel y el secretario de Estado John Kerry a Rusia determinaron que la crisis de Ucrania no fue sólo sobre Ucrania, o aun sobre Europa, sino sobre el orden global (¡supersic!), que promete una extensa competencia (sic), con un resultado imprevisto (sic), y pertenece en forma crucial a un patrón de relaciones cambiantes entre las potencias mundiales, con Estados Unidos luchando para preservar su dominio.


Prescinde en forma perentoria de la Unión Europea (UE) entre los competidores cuando la crisis ucraniana la exhibió carente de pensamiento estratégico y acción.


Le echa injustamente la culpa a la UE del desastre ucranio que, luego en su fase de militarización, entregó las riendas a Estados Unidos y la OTAN, con Alemania incrustada a Estados Unidos, lo que deja a la UE en un estado precario. Ni siquiera cita a Francia, única potencia nuclear continental de la UE.


Dmitri Trenin –muy complaciente con Estados Unidos, quizá debido a su financiamiento matricial– escamotea tanto la intromisión flagrante de la israelí-estadunidense VickyNuland, pugnaz subsecretaria de Estado, en el golpe neonazi en Kiev –magistralmente investigado por Robert Perry (http://goo.gl/uSKcnZ)–, como el injerencismo financierista de George Soros, presunto títere de los banqueros esclavistas Rothschild.


Sentencia que Rusia es todavía (sic) muy grande y cada vez más resuelta de sus intereses para ser excluida, por lo que el contencioso ucranio se moverá entre el Caribdis de las fallidas sanciones occidentales y el Escila de un compromiso de Estados Unidos con Rusia, que sería suicida, por significar la retirada estratégica de Washington. ¿Vienen la ucranización y/o la balcanización de la UE?


Dmitri Trenin avizora que la UE no tendrá un orden de seguridad estable cuando Minsk-2 (http://goo.gl/WYUoFC) tiene poca probabilidad de ser implementado": Kiev no federalizará a Ucrania ni otorgará a Donbass su más amplia autonomía, lo cual augura su desprendimiento.


Una idea seductora, pero muy discutible, de Dmitri Trenin: nunca el Kremlin intentó restaurar a la URSS, mucho menos a la esfera de influencia soviética en Europa. De allí que, por lo menos, Occidente puede consolarse de que frenó (sic) a Putin cuando el zar ruso no avanzó a Mariupol ni a Kharkov ni a Odessa, y congela el concepto de Novorossiya, mientras Transnistria, Abjazia y Osetia del Sur se encuentran tranquilas, además de que la OTAN realiza ejercicios militares en Georgia y los países bálticos. Falta mucho por ver...


El problema que no ve Dmitri Trenin es que Europa se empieza a desgajar entre rusófilos y rusófobos, a imagen de Ucrania y los Balcanes, cuando varios países europeos buscarán incorporarse a la Unión Económica Euroasiática vinculada a la prosperidad futurística de la Ruta de la Seda china (terrestre/marítima) que toma forma. No sólo del gas ruso vive Europa.
Hay de esferas de influencia a esferas de influencia cuando la cesión de la parte oriental de Ucrania por el Kremlin, con la espalda contra la pared, hubiera significado su suicidio y hubiera reverberado en forma negativa en China e India.


En la era post Crimea, Europa es una antes y después de Debaltsevo: la batalla que definió la suerte de Europa –por metástasis, de Estados Unidos– y de Rusia –por extensión, de China.


Dmitri Trenin enuncia que el cambio que propició la crisis de Ucrania no es territorial, sino más bien estratégico y mental, cuando Rusia abdicó desear integrarse a Occidente y formar parte del sistema euroatlántico". Este aserto es muy discutible, ya que Vlady Putin siempre mantuvo en su repertorio la conexión euroasiática mediante el concepto del triángulo geoestratégico del RIC (Rusia, India y China) –que al final del día conforman el núcleo de los BRICS– que había formulado el ex premier Primakov en la fase más abatida de Rusia, cuando Clinton no se cansó de tomarle el pelo a Yeltsin en el periodo de la guerra de Kosovo.


Dmitri Trenin interpreta que Rusia regresó a su base hogareña en Eurasia y ha jerarquizado sus vínculos con los países no occidentales. Esto también es muy discutible. Rusia nunca abandonó, para regresar, a su feudo euroasiático, que ha formado parte de su geopolítica en colisión conceptual con la fase de experimentación atlantista que anhelaba su continua balcanización en otros tres pedazos.


Después del cataclismo de la candidez atlan¬tista de la política exterior rusa, hoy su escuela euroasiática ha retomado vigorosamente el timón –bajo el radar del filósofo Alexandr Dugin–, lo cual es avalado por el geopolitólogo Fyodor Lukyanov, otrora filo-occidental (http://goo.gl/uF7Z7j).


Hoy la pelota está en el campo europeo, que desprecia Dmitri Trenin, y que será presa de la colisión entre el euroasianismo y el atlantismo jefaturado por Estados Unidos –con una Gran Bretaña flagelada por sus contradicciones internas y externas– y Alemania que ha perdido muy pronto su gas (en el doble sentido de la palabra).


Dmitri Trenin considera que por primera vez las relaciones de Rusia con China se han vuelto tan importantes como con Estados Unidos, aunque son totalmente opuestas en su naturaleza.


Justiprecia la visita innovadora del premier indio Narendra Modi a China cuando la entente entre Rusia y China lubrica a los BRICS y al Grupo de Shanghai, que cobrarán mayor ascenso en sus cumbres en julio en Ufa (Rusia).


Aduce que el cambio del orden global tomará una generación, cuyo periodo de transición será marcado por la inestabilidad (¡supersic!).


Vaticina que Europa, la otrora región más estable del mundo, no saldrá ilesa con sus incandescentes contenciosos: Ucrania, Macedonia, Gran Bretaña y Turquía.


Concluye que los más importantes desarrollos que configurarán el futuro del mundo tendrán lugar en Asia.
A mi juicio, el geoestratega Zbigniew Brze¬zinski no pudo repetir en Ucrania 26 años más tarde su éxito contra la URSS en Afganistán, que culminó en su balcanización. Con Vlady Putin Rusia no repitió los trágicos errores soviéticos de Gorbachov y Yeltsin, y aprovechó la coyuntura del irresistible ascenso geoeconómico de China.


La anatomía forense de la crisis ucrania se refleja en una mayor escala a toda Europa, donde empiezan a reincendiarse sus viejos rescoldos en sus cuatro puntos cardinales, que se subsumen en el nuevo frente de Macedonia, en los Balcanes (http://goo.gl/cejt4h).


Deslumbran dos magnos errores históricos con casi medio siglo de diferencia: a inicios de la década de los 70, la URSS empujó a China a los brazos de Estados Unidos y ahora Estados Unidos obligó a Rusia a asociarse con China.


El primordial juego geoestratégico es ya tripolar: Estados Unidos/Rusia/China.


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El bipartidismo en España, herido de muerte tras los comicios

Las elecciones municipales y autonómicas celebradas este domingo en España confirmaron la muerte del bipartidismo y el nacimiento de un nuevo sistema político en el que para gobernar será vital la negociación para llegar a acuerdos. A pesar de mantenerse como el más votado en el país, el derechista Partido Popular (PP) sufrió un severo revés al perder más de dos millones 550 mil votantes. Los comicios confirmaron el ascenso de las formaciones políticas emergentes Ciudadanos y Podemos, mientras el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) perdió algo más de 700 mil votantes.


Las dos principales noticias de la jornada se dieron en Barcelona, donde ganó la activista antidesahucios Ada Colau, que formó una plataforma de izquierdas, y en Madrid, la candidata de la derecha, Esperanza Aguirre, fue la más votada pero perdió la mayoría absoluta.


Con 22 millones 500 mil ciudadanos que sufragaron, el índice de participación fue de 64.93 por ciento de los 35 millones de ciudadanos convocados. Cifras similares a las de los comicios 2011 y 2007. Sólo que en esta ocasión el voto se fragmentó más que nunca y provocó una debacle al PP, que gozaba de la mayor concentración de poder local y autonómico, y que podría perder la mayoría absoluta en todas las comunidades autónomas en las que gobierna, salvo Galicia, donde no hubo elecciones.
El PP podría perder Madrid, Valencia, Castilla La Mancha, Castilla y León, Extremadura, Cantabria, Aragón y Murcia.


Los resultados de los comicios corroboraron que el bipartidismo heredado de la firma de la Constitución de 1978 está herido de muerte. Si en 2011 entre el PP y el PSOE sumaban casi 15 millones de votantes, sólo cuatro años después, con los estragos de la crisis y los ajustes, y la indignación por la corrupción, la cifra se ubicó en 11 millones 500 mil.


El electorado optó por primera vez por las dos formaciones emergentes, Ciudadanos –tercera fuerza en votos– y Podemos, que tendrá la llave de varias comunidades autónomas y formó parte de las coaliciones de izquierda que obtuvieron resultados históricos en ciudades como Barcelona y Madrid.


La paradoja del PP es que a pesar de seguir siendo la fuerza más votada y de mantener la hegemonía política en las comunidades en las que gobernaba –con excepción de Extremadura y Canarias–, tendrá dificultades para gobernar ante las dificultades de alcanzar acuerdos con otras formaciones.


El electorado le cobró al PP los severos recortes adoptados por el gobierno del presidente Mariano Rajoy, pero sobre todo por la proliferación de casos de corrupción, nepotismo, abuso de poder y desfalco al erario protagonizadas por numerosos dirigentes territoriales y municipales.


En Madrid, el PP perdió la mayoría absoluta tanto en la comunidad como en el ayuntamiento, donde de formarse una alianza entre partidos se desalojaría a la derecha del gobierno después de dos décadas. Pero todo dependerá de los pactos poselectorales, máxime cuando en el ayuntamiento la segunda fuerza más votada fue la de la juez Manuela Carmena, de la coalición Ahora Madrid –apoyada por Podemos–, mientras en la Comunidad el socialista Ángel Gabilondo se alzó con el segundo puesto, con 37 escaños, con lo que tendría que pactar con Podemos, que tiene 27, y con Ciudadanos, con 17, para formar gobierno.


Barcelona fue el otro gran escenario de la batalla electoral, donde Ada Colau, quien se popularizó por su lucha contra los desahucios de los bancos, ganó los comicios municipales a Convergencia i Unió (CiU), liderando una plataforma de izquierdas que logró 11 escaños. También deberá llegar a acuerdos para gobernar, pues necesita al menos 21 diputados para la mayoría, si bien es uno de los parlamentos más fragmentados y complejos de cara a los acuerdos.


En el País Vasco se registró la derrota en San Sebastián de Bildu –la coalición de la izquierda nacionalista– frente al Partido Nacionalista Vasco (PNV), que también gobernará con comodidad en Bilbao. Mientras en Vitoria, la otra capital de provincia, reditó la mayoría el PP.


El lado más amargo de la jornada ocurrió en las sedes de Izquierda Unida (IU) y de Unión Progreso y Democracia (UPyD), que perdieron presencia en prácticamente todo el país y están al borde de la desaparición.

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Acercamiento de India y China desquicia a EU y satisface a Rusia

Ding Gang, editorialista de People's Daily, rotativo oficial del Partido Comunista Chino, truena contra quienes con mentalidad de rivalidades no gozarán la danza del dragón con el elefante ( http://goo.gl/xldd4f ) en el gran baile asiático del siglo XXI.
Ding Gang exhibe que, desde el rotativo semanal alemán Die Zeit hasta la revista británica The Economist, la prensa occidental apuesta a la confrontación de India y China.


Me pregunto la razón por la cual los multimedia de los BRICS hacen tanto caso a la desinformativa prensa occidental, que se ha quedado catatónica ante el irresistible ascenso asiático y el avance del nuevo orden multipolar.


Tal prensa occidental escamoteó la trascendental primera visita del primer ministro de India, Narendra Modi, al mandarín chino Xi Jinping en su ciudad natal, lo cual denota una gran deferencia: asiento de las célebres estatuas de Terracota e inicio legendario de la histórica Ruta de la Seda.


Cuando hace dos años visité Xi'an, capital de la provincia Shaanxi, tuve la oportunidad de degustar su singular gastronomía árabe e islámica.


Xi'an tiene un alto significado histórico y cultural en donde confluyeron los intercambios de las milenarias civilizaciones de China e India y es una de las travesías donde se asentó uno de los vehículos del budismo originario de Benares (India).
También Xi había sido recibido en Guyarat, provincia natal del premier Modi, considerado ejemplar detonador del desarrollo y el estado indio que ha atraído el máximo de inversiones de China, hoy principal socio comercial de India con un intercambio bilateral de 70 mil millones de dólares.


Tampoco hay que desdeñar la impronta cultural de dos notoriedades indias en el inconsciente colectivo chino: Buda y el poeta Tagore.


La prensa occidental profundiza su autismo al escamotear el acercamiento de dos potencias medianas nucleares que ostentan el primer lugar (China: con 17.63 billones de dólares), y el cuarto sitial (India), en el ranking del PIB global medido por el poder adquisitivo, según la CIA.


Si la Unión Europea (17.61 billones de dólares) y Estados Unidos (17.46 billones de dólares) vienen en segundo y tercer lugares, no muy alejados de China, el cuarto lugar (7.28 billones de dólares) de India es muy superior a Japón (4.8 billones de dólares), relegado al quinto sitial.


India es ya miembro fundador del fulgurante Banco de Desarrollo chino (AIIB, por sus siglas en inglés), que traslada el centro gravitatorio de la geoeconomía global a China.


La prensa occidental tiende a abultar los diferendos fronterizos entre los dos gigantes asiáticos con un total poblacional de 2 mil 600 millones (36 por ciento mundial) y el 23.17 por ciento del PIB global. ¡Lo que les falta por recorrer juntos!
Los mandatarios de China e India –que forman parte de los BRICS, cuando Nueva Delhi está a punto de ingresar, con Pakistán e Irán, al Grupo de Shanghai en su próxima cumbre en Ufa (Rusia)– entienden que en lugar de guerrear (ya tuvieron una guerra transfronteriza en 1962), como desean los balcanizadores anglosajones, vale mejor la pena complementarse y quizá hasta aliarse.


El rotativo oficioso chino Global Times considera que cualquiera con algún (sic) conocimiento geopolítico entiende los cambios revolucionarios (¡supersic!) que podrían suceder en el paisaje económico y político en Asia si China e India juntan sus manos, pese a que siempre parezca existir una falta de confianza mutua entre el dragón y el elefante ( http://goo.gl/7R0xKN ).
Global Times admite que –a como está configurada la cadena de oferta global– existe más competencia que complementariedad cuando China es el mayor exportador textil global seguido por India.


En manufactura, también China lleva la delantera, aunque denota una mayor complementariedad, muy similar a la que ha generado con Latinoamérica (exceptuando al México neoliberal itamita): China importa materia prima de India, mientras ha incrementado la exportación de maquinaria y equipamiento a India.


Una área de óptima complementariedad se puede gestar con el ingreso de las telecomunicaciones chinas a India y el posicionamiento de las empresas farmacéuticas indias en China.


Existe un reajuste de las relaciones de China e India que marcan el inicio de un giro gradual de relaciones bilaterales a un esquema más amplio de asociación regional ( http://goo.gl/C0E3fG ).


Por lo pronto, la visita del premier Modi arrojó "un récord de 24 acuerdos –cooperación aeroespacial, explotación mineral, construcción del tren bala, etcétera– por 10 mil millones de dólares", lo cual festeja Russia Today ( http://goo.gl/vvQDWR ).
El premier Modi está consciente de que el siglo XXI pertenece a Asia, como comentó a la televisión china CCTV.


El acercamiento de India y China –que desquicia a Estados Unidos y satisface a Rusia, que ha propulsado el famoso triángulo geoestratégico del RIC (Rusia, India y China)–, trasciende la efímera vulgaridad mercantilista y escala la empatía civilizatoria entre dos de sus máximos exponentes milenarios, como expone The Hindu ( http://goo.gl/hSQtNU ).


La integración de India al Grupo de Shanghai –al unísono de su rival Pakistán y su aliado tras bambalinas Irán– facilitará su incrustación al magnificente proyecto chino de la Ruta de la Seda (terrestre/marítimo) y al corredor geoeconómico con Bangladesh y Myanmar.


Global Times critica el escepticismo del mundo occidental, que determina que las relaciones entre India y China son enfermedades irreconciliables (¡sic!) cuando sin importar cuánta cooperación puedan establecer, las disputas transfronterizas contrarrestarán cualquier progreso ( http://goo.gl/oPzYMS ).


Global Times juzga que es obvio que la élite (sic) occidental no desea el acercamiento de India y China, que confrontará su visión para el futuro de Asia.


Irán –próximo a ingresar al Grupo de Shanghai y que mantiene estupendas relaciones tanto con India como con China– se refocila de que el dragón y el elefante hayan podido manejar en forma exitosa algunas de sus diferencias y hayan introducido un nuevo capítulo en sus relaciones ( http://goo.gl/ApcAvr ).


Una piedra en el zapato es el déficit comercial de 48 mil millones de dólares, que puede ser óptimamente paliado con inversiones de China en India, con participación conjunta en áreas sensibles que no hieran las susceptibilidades nacionales.
Una área de cooperación estratégica ultrasensible es la postura común que han acordado India y China en materia de seguridad alimentaria ante la agónica OMC, según Economic Times de India ( http://goo.gl/OLHR5c ). Esto es sumamente relevante ya que en el seno del G-33, India –que insiste en su inalienable derecho de almacenar alimentos– no había tenido el respaldo de China ni de Indonesia, lo cual marca el inicio de una nueva era de cooperación regional con mentalidad ganar-ganar.


India y China deben cooperar, no solamente para sí, sino para el bien del restante de la humanidad y así requilibrar las nuevas relaciones internacionales del siglo XXI con un enfoque multipolar, plural y civilizatorio: el nuevo Sermón de Benarés del siglo XXI.


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Domingo, 24 Mayo 2015 06:22

Post Gran Bretaña: ¿acaso importa?

Post Gran Bretaña: ¿acaso importa?

A mediados del siglo XVII las Provincias Unidas (más o menos los actuales Países Bajos) eran el poder hegemónico del sistema-mundo capitalista, que en ese entonces era geográficamente más pequeño. Dentro del sistema-mundo era el país más rico y contaba con las empresas industriales más eficientes. Dominaba el comercio y las finanzas del sistema-mundo. Tenía el ejército más fuerte.


Luego comenzó su decadencia como potencia hegemónica. Y una por una perdió todas estas ventajas. Para salvar lo más que pudiera se volvió el socio menor de Gran Bretaña, aspirante a la hegemonía. La ventaja fue que se aferró lo más posible a su dominación financiera. Lo mantuvo hasta la década de 1780. En ese momento uno hubiera podido escribir un comentario titulado Post-Países Bajos: ¿acaso importa?


La cuestión real de entonces para los Países Bajos, como lo es ahora para Gran Bretaña, es a quién le importa. Si uno estudia los Países Bajos desde la década de 1780 notará que se ha mantenido como uno de los países más ricos del mundo. La vida ha sido más confortable materialmente que lo que es en casi todos los otros países. Pero en todos los otros sentidos, los Países Bajos se volvieron irrelevantes. No han sido la vanguardia de nuevas tecnologías. Sí, se ha mantenido como eje del comercio mundial pero no es indispensable para nada. No puede imponerle sus preferencias geopolíticas a otros países. De hecho, muy poca gente discute aún el papel de los Países Bajos como actor geopolítico: en efecto, disminuyó su luminosidad y pasó al fondo, costeando como beneficiario menor de las decisiones de sucesivas potencias hegemónicas –primero Gran Bretaña, luego Estados Unidos.


Gran Bretaña ha alcanzado la etapa en que se encontraban los Países Bajos en la década de 1780 –la de continuar con una riqueza relativa y una irrelevancia geopolítica definitiva. La gente más preocupada por esa situación es la de las instituciones financieras de Gran Bretaña, que hasta hace poco seguían siendo estructuras muy poderosas en el sistema-mundo.
El Financial Times, que más o menos sirve de voz pública para las élites financieras de Gran Bretaña, publicó un editorial el 5 de mayo de 2015. Su título era: Tras una notable victoria, hay la oportunidad de restaurar al Reino Unido. La notable victoria es, por supuesto, la estrecha pero decisiva mayoría obtenida por David Cameron y el Partido Conservador en las recientes elecciones británicas. Los subtítulos del editorial dicen: La tarea de David Cameron es salvar la unión y permanecer en Europa.
La incertidumbre es si Cameron puede cumplir con esa labor. Si podrá extender el poder de las instituciones financieras de Gran Bretaña por otros 10 años más o menos. Pero muchas personas, en Gran Bretaña y en otras partes, tienen otras prioridades. Salvar la unión significa de algún modo evitar que el Partido Nacional Escocés (SNP, por sus siglas en inglés) logre su anunciado objetivo de una soberanía plena para Escocia.


El SNP también lo hizo bien, muy bien, en estas elecciones. Ganó 56 de los 59 escaños de Escocia en el Parlamento británico. Es difícil pensar en un respaldo más resonante de la opinión pública, sobre todo porque en las elecciones anteriores el SNP había obtenido tan sólo 6 escaños.


Sin embargo, esto no significa que el SNP ganaría un referendo de independencia. Pero le brinda al SNP mucho poder de negociación con Cameron e intenta hacer uso de este poder. De hecho, el SNP cuenta con un programa de tres pasos: A) obtener de inmediato un aumento significativo en la devolución de poder al interior de Gran Bretaña; B) celebrar un referendo de independencia, de preferencia autorizado, expresado en modos que puedan maximizar un voto positivo; C) volverse un Estado soberano pero mantenerse en la Unión Europea y, por supuesto, en Naciones Unidas. Cameron, aun más su delegación parlamentaria, quiere minimizar el paso A, resistir firmemente la idea del paso B y nunca arribar al paso C.

Si este fuera su único problema político, Cameron podría ganar con facilidad la lucha con el SNP y salvar la unión, pero no es así. Al mismo tiempo Cameron está bajo mucha presión para salirse de la Unión Europea, una llamada Brexit (o British exit o salida británica). Se dice que hay entre 60 y 100 miembros conservadores en el Parlamento, que lo único que quieren es la salida. Además, el partido dedicado a la retirada británica de la Unión Europea, el Partido de la Independencia del Reino Unido (o United Kingdom Independence Party-UKIP), recibió 12.6 por ciento del voto, convirtiéndose en el tercer partido en Gran Bretaña en porcentajes de votación.


Así que Cameron también tiene un programa de tres pasos implícito, justo como el SNP. El paso A es presionar a la Unión Europea para que se desfederalice aún más, permitiendo que Gran Bretaña se exima de aún más requisitos de la membresía. El paso B es llamar al referendo que le prometió al Partido Conservador para 2017, pero posponerlo lo más posible. El paso C es derrotar el referendo y mantenerse en la Unión Europea.


El paso A del SNP –una devolución significativa inmediata– es poco factible; el paso B, el de un referendo, cualquier clase de referendo, es más improbable; por tanto, el paso C, una plena soberanía negociada pacíficamente, es casi un espejismo.
El paso A de Cameron –lograr ulteriores exenciones de los requisitos de la UE– es poco probable, debido a la fuerte resistencia de otros miembros de la UE, notablemente Alemania. El paso B, derrotar el referendo, se vuelve más improbable. Y, por tanto, una "Brexit como paso C se vuelve altamente factible.


Si estas apreciaciones hacen sentido, entonces el objetivo de la élite financiera de Gran Bretaña –salvar la unión y permanecer en la UE– terminaría en victoria en el primer punto y en derrota en el segundo. ¿Qué pasaría entonces? ¿Seguiría el SNP por el sendero de las negociaciones pacíficas o la opinión pública consideraría una jugada de mayor fuerza?
Para mirar las consecuencias de una Brexit debemos dejar de ver a Gran Bretaña y mirar en cambio el resto del mundo. La UE ya se encuentra en dificultades. Su zona del euro enfrenta una posible Grexit (o retirada griega), que de ocurrir podría conducir a un desmadejamiento total de la zona del euro. Además, la opinión pública en más países que sólo Gran Bretaña se ha ido haciendo menos y menos entusiasta hacia la UE y los partidos que llaman a una retirada están ganando fuerza. La UE está dividida en cuanto a cómo responder a la reafirmación del papel político de Rusia en Europa, en especial en lo relacionado con Ucrania. Añadir una Brexit a esta mezcla de dificultades podría ser justo demasiado para la Unión Europea. La Unión Europea y la zona del euro son un castillo de naipes, el cual podría simplemente colapsar.


Sin embargo, un desmoronamiento ulterior de la Unión Europea, que forzara a su disolución, tendría consecuencias en todo el mundo. Estados Unidos, no siendo ya una potencia hegemónica incuestionada, no puede ya contar con el respaldo militar de Gran Bretaña, lo que para Estados Unidos resulta una evolución bastante inconveniente en este momento. Esto empuja a Estados Unidos, por lo menos al presidente Obama, a buscar, aun con más urgencia, un arreglo con Irán. Esta prioridad de Obama a su vez empuja a que Arabia Saudita sea más activa en desvincularse de Estados Unidos y persiga una alianza anti-iraní de facto con cualquiera y con todos, como ya lo dejó claro el rey Salman. Esto, en consecuencia, fortalece aún más la reafirmación geopolítica de Rusia, y China tal vez pueda decidir volverse el agente del poder geopolítico de Asia occidental.
Y no olvidemos el estado lamentable en que se encuentra la economía-mundo, pese a que de todas partes insisten que ésta se repone de sus dificultades. Este optimismo público es otro espejismo que puede no durar ya demasiado tiempo más. Para regresar al inicio de este análisis, Cameron debería saborear su inesperada victoria en las elecciones británicas porque él (y las élites financieras de Gran Bretaña) podrían de hecho lamentarse –bastante pronto.


Traducción: Ramón Vera Herrera
© Immanuel Wallerstein

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Viernes, 22 Mayo 2015 07:33

El Estado Islámico controla Palmira

El Estado Islámico controla Palmira

Siria y la ONU hicieron ayer un desesperado llamado a la comunidad internacional para evitar la "enorme pérdida para la humanidad" que constituiría la destrucción de las ruinas de Palmira por el Estado Islámico (EI), luego de que el grupo jihadista tomara control el martes de esa antigua ciudad siria.

 

Palmira ya había sufrido. Su castillo fue ocupado por las tropas de Bashar al Assad, se dispararon lanzadores de cohetes desde el interior de las ruinas en una lucha contra los rebeldes moderados. Las columnas que subsistieron durante 2000 años colapsaron. Algunas obras de arte más pequeñas fueron saqueadas.


La captura de Palmira llegó días después de que el grupo armado fundamentalista extendiera también su conquista en el vecino Irak. Tras la toma del lugar por el EI, poco se sabía sobre lo que los extremistas están haciendo en el interior de la urbe moderna y en su parte antigua, que está en la periferia suroccidental.


Ahora cae Palmira bajo los territorios cada vez más ocupados por el EI, el mismo EI que destruyó Nimrud, una ciudad asiria de 3000 años en Irak. El mismo EI que, con regocijo asqueante, saqueó las antigüedades del museo de Mosul.


Por un corto rato Palmira puede seguir siendo uno de los lugares más encantadores del Medio Oriente. A medida que el sol se pone sobre sus ruinas antiguas, la piedra del Templo de Bel de 2000 años de antigüedad, se vuelve roja. Las sombras de las columnatas de la calle se proyectan en la arena. El silencio del desierto parece crecer más profundamente.


Cuando visité Palmira con un amigo en marzo de 2011, el levantamiento sirio llevaba sólo dos semanas, pero ya el cartel de propaganda que estaba junto a la carretera, con el rostro del presidente Assad, se veía como un mal presagio. El EI que conocemos ahora no existía entonces.
Esta semana, sólo unos días después de llegar a la orilla de la moderna ciudad de Tadmur y comenzar el ritual de matar a sus habitantes, los jihadistas de Irak y Siria han invadido las antiguas ruinas romanas.


No cabe duda de que van a destruir todo lo que vean, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, o no.
Los militantes podrán arrasar todo lo no islámico e idólatra. Asesinarán más personas que confiaron en su historia local para ganar unos miserables dineros a costa del modesto turismo.


"La ciudad está ahora totalmente controlada por hombres armados y su destino es oscuro y frágil", adviritó Maamoun Abdulkarim, el jefe del Departamento de Antigüedades y Museo de Siria, desde Damasco. Los expertos en patrimonios están "en un estado de expectativa y miedo" acerca de los tesoros arqueológicos de la zona, dijo Abdulkarim, que consisten en una mezcla embriagadora de influencias romanas, griegas y persas.


El oasis pasó de servir como un punto de parada para el antiguo comercio de las caravanas entre el Oriente y Occidente para convertirse en una vital encrucijada estratégica de civilizaciones enteras, llegando a ser la capital del imperio de la reina Zenobia en el siglo III, con toda la majestuosidad que corresponde a ese título. Su escala es enorme. Antes de la guerra civil, los turistas que nos aventuramos hasta el lugar –un par de horas en auto al noreste de Damasco– podríamos pasar fácilmente todo el día explorando las ruinas. Incluso antes de las protestas de la Primavera Arabe y la violenta represión por parte del régimen, relativamente pocos visitantes llegaban tan lejos en el de-sierto, lo que lo hacía parecer aún más maravilloso.


Además de un par de micros llenos de jubilados franceses refugiándose del sol con sus paraguas, tuvimos el magnífico anfiteatro para nosotros solos, libres para sentarnos intimidados o incluso divertirnos en el escenario. Es sólo uno de los muchos sitios históricos que sufrieron en Siria; el imponente castillo de los cruzados de Krac des Chevaliers ha sido bombardeado, las "ciudades muertas" bizantinas fueron bombardeadas y el zoco de Alepo fue destruido por el fuego, y el minarete en su gran mezquita derribado.


Palmira "es la cuna de la civilización humana. Pertenece a toda la humanidad, y creo que todos deberíamos estar preocupados por lo que está sucediendo", dijo ayer la directora general de la Unesco, Irina Bokova, quien desde hace días lidera llamados al mundo para proteger la histórica ciudad. Pero Palmira fue, y puede ser por un corto período, algo especial. La aparente inevitabilidad de su destrucción es desgarradora.

 

De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.


Traducción: Celita Doyhambéhère.

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El Estado Islámico toma el control de la milenaria ciudad siria de Palmira

Damasco.


Las fuerzas leales al presidente sirio, Bashar Assad, se retiraron este miércoles de la histórica ciudad de Palmira, tras una ofensiva en gran escala de combatientes del Estado Islámico (EI) que entraron por el norte, informó la televisión estatal Al-Ekhhariya TV.


Más tarde, los milicianos del EI tenían el control total de la ciudad fundada hace más de dos mil años, reportó el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos, con sede en Londres.


En las primeras horas de este miércoles los combatientes del EI habían capturado un tercio de la ciudad luego de fuertes enfrentamientos desde la noche del martes, pese a que las tropas gubernamentales lanzaron cohetes.


El grupo islamita emprendió un ataque contra Palmira la semana pasada, causando decenas de muertos y daños materiales en las zonas residenciales y en las áreas antiguas de la ciudad, declaradas patrimonio mundial de la humanidad. El EI ha arrasado con lugares y objetos históricos en su paso por otras ciudades legendarias.


Apenas el domingo, el ejército sirio expulsó a los yihadistas hacia la periferia de Palmira, ubicada en la provincia de Homs.
La directora de la Unesco, Irina Bokova, pidió el cese inmediato de las hostilidades en la antigua ciudad de Palmira, donde la entrada del EI hace peligrar el sitio arqueológico ubicado en el sur de la localidad. Instó a que todas las partes respeten las obligaciones internacionales de protección del patrimonio cultural en caso de conflicto, y que además se proteja a las poblaciones civiles.


Palmira, metrópoli de la legendaria reina Zenobia, ganó creciente relevancia en el siglo I gracias a su situación en una de las rutas comerciales más importantes entre el Imperio Romano, Persia, India y China. Tras su época de florecimiento, fue destruida por los romanos en el año 272.


Antes de la guerra en Siria, iniciada hace poco más de cuatro años, la ruinas de Palmira en el desierto, al noreste de Damasco, eran importante destino turístico.


En tanto, una profesora murió y 23 alumnos resultaron heridos al caer proyectiles de mortero en una escuela en el centro de Damasco, un día después de un ataque similar en la embajada de Rusia en la capital siria. El gobierno sirio atribuyó los ataques a grupos terroristas.


En otro frente, más de 70 personas murieron en varios ataques lanzados por el ejército en la provincia de Idlib, en el norte del país, informó el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos.


En cuanto a la situación en el vecino Irak, se informó que fuerzas iraquíes lograron repeler un ataque de militantes del EI cerca de la ciudad de Ramadi, provincia de Anbar, capturada por los yihadistas el fin de semana.


El EI busca consolidar sus avances en la vasta provincia desértica de Anbar, donde sólo partes aisladas de territorio siguen bajo el control del gobierno.


En este contexto, Estados Unidos está revaluando su estrategia en Irak tras la caída de Ramadi en manos del EI, admitió un funcionario en Washington y afirmó que su país ayudaría a retomar esta ciudad apenas sea posible.

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La farsa de los tratados de libre comercio

En mis escritos intento evitar términos que puedan parecer sarcásticos u ofensivos para aquellos que sostienen opiniones con las cuales estoy en desacuerdo. Pero, en ocasiones, como en la discusión de los mal llamados Tratados de Libre Comercio, es casi imposible referirse a ellos sin hacerlo en términos que no suenen como insultos. Y ello se debe a la terminología que utilizan y la manera cómo son presentados por los mayores medios de información.


Me explico. En principio, un tratado de libre comercio debería centrarse en facilitar las relaciones comerciales entre países de manera que éstos se beneficien de este incremento de la actividad económica. Ello exigiría que los agentes que participen en el intercambio hubieran tenido en cuenta sus intereses dentro de una dinámica en la que tanto los compradores como los vendedores, así como los inversores y los receptores de la inversión, estén protegidos. Por ejemplo, si una empresa estadounidense invierte en Europa, en caso (extraordinariamente infrecuente) de que la empresa fuera nacionalizada, ésta sería compensada en base a unos criterios regulados a priori que el inversor ya conocería cuando tomó su decisión. Ahora bien, los tratados de libre comercio no tienen casi nada que ver con el libre comercio. En realidad, cualquier obstáculo al comercio prácticamente ya ha desaparecido entre Norteamérica y la Unión Europea. Y es más, las inversiones estadounidenses en Europa, y las europeas en EEUU, ya están protegidas por la legislación actual.


¿Cuál es el objetivo, pues, de estos Tratados? El Premio Nobel Joseph Stiglitz, en su día Presidente del Consejo Económico (Council of Economic Advisers) del gobierno federal de EEUU durante la Presidencia Clinton, lo dice claramente en un artículo reciente, "Investor Protection: The Secret Corporate Takeover", Social Europe Journal (15.05.15). El objetivo es la expansión de tal protección al inversor, a costa de ir reduciendo la protección que los Estados han desarrollado durante estos años después de la II Guerra Mundial con el fin de proteger a sus ciudadanos, tanto como trabajadores, como usuarios y consumidores, y también como residentes en territorios. Una conquista muy importante de los Estados del Bienestar en Europa ha sido justamente el establecimiento de normas (y sanciones cuando estas no se siguen) para proteger la salud de estos trabajadores, consumidores y residentes. Pues bien, esto es lo que los tratados de libre comercio, instrumentalizados por las grandes Transnacionales, están intentando eliminar. Es decir, asegurarse de que los beneficios de tales empresas tengan prioridad sobre la salud ocupacional, ambiental y la protección del consumidor. El Sr. Stiglitz muestra ejemplos de ello. La compañía de tabacos Philip Morris está llevando a los Estados de Uruguay y Australia a los tribunales porque consideran que las leyes de protección al consumidor (que fuerzan que existan notas en el paquete de cigarrillos señalando que el consumo del tabaco puede ser letal) les ha hecho perder muchos ingresos, exigiendo una compensación de los Estados por esta pérdida de ventas. Y estos Estados están desprotegidos precisamente por tratados semejantes a los del libre comercio, que pone a Tribunales Internacionales por encima de los Estados. Se alcanza así la eliminación de la potestad de los Estados a proteger a sus ciudadanos, todo ello bajo el argumento de que el Libre Comercio así lo exige. Aparece así un nuevo escenario en el que estas Transnacionales tienen un enorme poder. En su litigio con los Estados, tienen más recursos legales que los propios Estados, dejando a los ciudadanos desprotegidos frente a vulneraciones de sus derechos. Y a esto le llaman Libre Comercio.


Escribo estas notas desde EEUU, donde han aparecido voces muy potentes, incluso dentro del Congreso de EEUU, en contra de tales tratados mal llamados de libre comercio. En realidad, la oposición de las bases del partido demócrata, mucho más progresistas que las de la dirección de tal partido, han hecho vacilar a algunos de sus dirigentes, como la candidata a la presidencia de EEUU la Sra. Hillary Clinton, que se ha distanciado del apoyo del Presidente Obama a tales tratados. Liderando tal oposición está el también candidato a la presidencia de EEUU el senador socialista Sanders, que está moviendo a la izquierda el debate que está tomando lugar dentro del Partido Demócrata. Sería de desear que una oposición semejante apareciera también en España así como en otros países de la Unión Europea.

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Miércoles, 20 Mayo 2015 09:25

Palestina: la nabka y el Vaticano

Palestina: la nabka y el Vaticano

Dicen que la política sería el arte de manejar las contradicciones, y a politólogos, historiadores o pensadores tocaría interpretarla, guiándonos por lo que la política es: un laberinto de espejos. Tarea incierta (a más de poco envidiable), que tiende a resumirse en lo políticamente correcto y en concreto nada.

V. gr.: en América Latina, la seguridad de los gobiernos antineoliberales reposa sobre China y Rusia, potencias neoliberales con armas atómicas que mantienen el precario equilibrio de la paz mundial. Misterio persa: ¿qué predomina en el espíritu de las naciones? ¿El sentido de justicia y la sensibilidad, o las movidas geopolíticas de quita y pon?


Reflexiones aparte, un barco acaba de hundirse con 700 africanos en el Mediterráneo. Y uno más, en los mares del sudeste asiático, flota ahorita a la deriva con 350 refugiados entre niños, ancianos y famélicos, sin que país alguno concurra en ayuda.


Frente al drama de los refugiados, de poco sirve el desgarre de vestiduras. Pero el de los palestinos se ha convertido en suerte de aleph que, en los cuatro puntos cardinales, simboliza como ningún otro la despiadada época que vivimos. No sólo porque el aleph encabeza la primera letra del alfabeto arábigo, hebreo y persa, sino porque en Palestina, donde empezó todo, el nuevo gobierno de Tel Aviv amenaza terminar con todo.


Desde hace 67 años, los palestinos conmemoran el 14 de mayo con el término nabka, que significa desastre. Día en que el complejo de culpa occidental y ciertos manejos de la geopolítica imperial le dieron luz verde a su vicario, Israel, para expulsar a todo un pueblo de la tierra prometida.
Con datos de 2008 registrados por la agencia especializada de Naciones Unidas (Unrwa, por sus siglas en inglés), fuera y dentro del Estado colonial la diáspora palestina asciende a:


• 4 millones, 360 mil en Cisjordania y la franja de Gaza.
• 1 millón 587 mil en Israel.
• 2 millones 839 mil 639 en Jordania.
• 422 mil 699 en Siria.
• 421 mil 292 en Líbano.
• 314 mil 226 en Arabia Saudita.
• 238 mil 721 en Estados Unidos.
• 303 mil 987 en otros países.


En total, 10 millones 487 mil 564 personas. De las cuales, 44 por ciento (4 millones 618 mil 141), son reconocidas por la Unrwa como refugiadas.
Básicamente, hay cinco grupos principales de refugiados y ¬desplazados:


Expulsados de sus hogares en 1948, que incluyen a los palestinos registrados como refugiados en la Unrwa, y otros que no son receptores de la ayuda.
Desplazados de sus lugares de origen en la guerra de junio de 1967: Cisjordania ( west bank), Jerusalén este y franja de Gaza.


Habitantes que abandonaron los territorios ocupados en 1967, y a los que Tel Aviv revocó su residencia, prohibiéndoles el retorno, negándoles la reunificación familiar y amenazándolos con deportación bajo el cargo de indigentes.


Habitantes a los que entre 1967 y los primeros años de 1990 se les revocaron sus derechos de residencia (aproximadamente, 100 mil), y padecieron la demolición de sus casas, campos de refugiados y la confiscación de miles de kilómetros cuadrados.


Desplazados internos que perdieron sus casas y villas, pero permanecieron en las áreas que Israel ocupó en 1948.
A finales de 2008, la organización no gubernamental palestina Badil estimó en más de 7.1 millones el número de refugiados y desplazados:


• 4.7 millones de desplazados en 1948, registrados para ayuda.
• 1 millón de desplazados en 1948, pero no registrados para ayuda.
• 955 mil 247 refugiados por primera vez, en 1967.
• 335 mil de los desplazados internamente en 1948, y 129 mil en 1967.


A más de la insostenible situación en Gaza, los palestinos están pagando los costos de la guerra en Siria. Con 18 mil personas y 3 mil niños entre ellas, el campo de Yarmuk (situado en las afueras de Damasco), ha sido escenario de combates entre el ejército sirio y los mercenarios del llamado Frente Al-Nursa, cuyos heridos son atendidos por médicos judíos en el hospital Zeif, en Safred, ciudad palestina ocupada por Israel.


Es por eso que el Comité Nacional Palestino para el Boicot, Desinversión y Sanciones Significativas contra Israel (Movimiento BDS) viene impulsando con la sociedad civil internacional (sindicatos, ONG, redes de base, partidos políticos, parlamentarios, gobiernos) medidas que impongan embargos militares y sanciones comerciales a Tel Aviv. Brasil, por ejemplo, acaba de cancelar un contrato de 2 mil millones de dólares con una empresa de seguridad judía para los Juegos Olímpicos de 2016.


A propósito de la política y sus contradicciones. Es claro que el papa Francisco pegó un gol de media cancha cuando en días pasados reconoció el Estado de Palestina. Y otro en contra al calificar de ángel de la paz a su presidente, Mahmoud Abbas.


A finales de marzo, Abbas pidió a la Liga Árabe realizar ataques contra Hamas en la franja de Gaza, similares a los que Arabia Saudita ejecuta en Yemen, so pretexto de ayudar al fugitivo presidente del paupérrimo país arábigo.

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