MÚSICA DESDE OTRAS COORDENADAS

El Frente Polisario declarará la guerra a Marruecos si continúa el bloqueo del referéndum

Esta semana el Consejo de Seguridad de la ONU debe decidir si renueva el mandato de su misión en el Sáhara Occidental que tiene por fin una consulta vinculante y en qué condiciones.

 

MADRID.- Los saharauis llevan 40 años esperando un referéndum de autodeterminación. El Gobierno de la dictadura de Franco se comprometió a celebrarlo en la primavera de 1975, hace ahora 40 años. Sin embargo, Marruecos se opuso radicalmente. Después llegó el arbitraje de La Haya, los acuerdos de Madrid, la guerra entre saharauis, mauritanos y marroquíes y, finalmente, el alto al fuego, la misión de la ONU para la celebración de un referéndum de autodeterminación y la promesa de que éste tendría lugar en 1992. En total, cuarenta años de espera. Cuarenta años lleva el pueblo saharaui partido por la mitad esperando un referéndum de autodeterminación que cerca está de convertirse en Godot.

"Nosotros firmamos un alto al fuego en 1991 para crear las condiciones que hacían posible la celebración del referéndum en 1992. Llevamos 24 años esperando, si la ONU no avanza en la celebración de este referéndum nosotros tendremos que abandonar el alto al fuego y declarar la guerra", señala a Público Bucharaya Beyún, delegado del Frente Polisario en España, que afirma que este momento está "cada vez más cerca".

Esta semana, de hecho, el Consejo de Seguridad de la ONU tiene que hacer pública su decisión sobre si extiende el mandato de su misión en esa región, conocida por sus siglas en inglés de Minurso (Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental) y en qué condiciones. Desde el Frente Polisario reclaman con insistencia que la misión tenga competencias para velar por el cumplimiento de los derechos humanos en los territorios del Sáhara Occidental ocupados por Marruecos.


Actualmente, la Minurso es la única misión de la ONU que carece de esta competencia.


Sin embargo, a pocas horas de que se conozca esta resolución, todo indica que la vida seguirá igual en el Sáhara Occidental y que la resolución de la ONU se limitará a renovar el mandato de la Minurso sin avanzar en la celebración del referéndum ni en la protección de los derechos humanos de la población saharaui, que vive en los territorios ocupados por Marruecos. Actualmente, la Minurso es la única misión de la ONU que carece de esta competencia.

"Lo que nos va llegando de fuentes diplomáticas es que la ONU seguirá sin incluir el respeto a los derechos humanos en su misión. Es evidente que no hay voluntad en el Consejo de Seguridad de la ONU en resolver este conflicto, seguramente por las presiones de Francia, un gran aliado de Marruecos", insiste Beyún.

España, en el Consejo de Seguridad

De hecho, la presencia de España como miembro no permanente en el Consejo de Seguridad tampoco permite a los saharauis ser más positivos. "España siempre ha estado de parte de Marruecos. Pero no sólo cuando gobierna el PP. También cuando lo hacía el PSOE", incide el representante del Frente Polisario en España.

Desde el Frente Polisario, no obstante, advierten de que nadie desea una guerra con Marruecos y que llegar a las armas será la última elección posible. Pero la paciencia se va acabando y ese momento no deseado se va acercando. "La indiferencia de la ONU está consiguiendo que se implante un statu quo en el que Marruecos nos está maltratando y robando nuestros recursos naturales. No queremos ir a la guerra, pero muchos jóvenes desesperados están reclamando que hagamos algo. Nos están empunjando a la radicalización. Nos están empujando a la guerra", insiste Beyún.

Situación de bloqueo

La situación de bloqueo que vive el conflicto del Sáhara Occidental debido a las presiones de Marruecos se ha podido apreciar en las dos últimas reuniones del Consejo de Seguridad sobre el conflicto. En 2013 el Gobierno de Obama propuso en esta reunión que la Minurso tuviera competencias para vigilar los derechos humanos.

Esta propuesta provocó la ira de Marruecos que incluso suspendió unas maniobras militares conjuntas con EEUU en Agadir. Washington rectificó y, finalmente, se aprobó una resolución que seguía dejando desprotegidos a los saharauis que viven bajo la ocupación de Marruecos.

En 2014, fue el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, quien solicitó establecer un mecanismo "independiente e imparcial" de supervisión del respeto a los derechos humanos en el Sáhara Occidental. La respuesta de Marruecos fue contundente: bloqueó el despliegue de la nueva jefa de misión de la Minurso, Kim Bolduc, y mantuvo el veto que durante todo 2014 mantuvo sobre el enviado personal de Ban Ki Moon en el Sáhara, Christopher Ross. Marruecos volvió a ganar.

"Marruecos está imponiendo su voluntad a toda la comunidad internacional y la Minurso hasta ahora está funcionando como un instrumento de legitimación de esta situación. No quiero decir que vamos a declarar la guerra mañana, pero si esto sigue así, será muy pronto", sentencia el representante del Frente Polisario en España.

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Domingo, 26 Abril 2015 06:19

Pensamiento ambiental latinoamericano

Pensamiento ambiental latinoamericano

En un capítulo introductorio de un libro recién publicado por la CLACSO he propuesto, junto con el economista argentino Héctor Sejenovich y el historiador holandés Michiel Baud, la siguiente lista de rasgos propios del ambientalismo o ecologismo latinoamericano. Los presentamos para discusión pública. Son los señalados a continuación, que en parte coinciden y en parte divergen de los de otros continentes.


A) La conciencia del desastre demográfico tras la conquista y, por tanto, un rechazo generalizado hacia el enfoque malthusiano sobre el problema de la sobrepoblación. Es cierto que América Latina (con excepciones como El Salvador o Haití) es un continente de menor densidad de población que varios países europeos o que India o Bangladesh.


B) Un orgullo agroecológico presente especialmente en Mesoamérica y los Andes (y ausente en Estados Unidos), con personalidades de primera fila internacional como Hernández Xolocotzi, Gómez Pompa, Víctor Toledo, Miguel Altieri... América Latina es un centro de biodiversidad agrícola.


C) Una admiración compartida entre la ciencia europea y americana (desde 1800 con Alexander von Humboldt) por la gran riqueza biológica del continente en sus diversos ecosistemas, junto con programas de conservación desde el siglo XIX. En esos programas destacan grandes ecólogos latinoamericanos, como Jorge Morello en el estudio del Chaco y de la Pampa, Maximina Monasterio en el de los páramos andinos, y muchos otros. Existe un conservacionismo latinoamericano.


D) Una conciencia viva de la inequidad política y económica mundial y el consecuente saqueo de los recursos naturales de la región. Esta conciencia corre desde la explotación colonial hasta la época actual. Está bien simbolizada en la imagen de Las venas abiertas, introducida por Eduardo Galeano, y ha dado lugar a investigaciones recientes sobre el intercambio económico y ecológicamente desigual. Nunca ha sido tan grande la exportación barata de energía y materiales de América Latina como en los últimos años.


E) Desde la década de 1980 una creciente conflictividad socioambiental que dio lugar al ecologismo popular con redes de activistas (como OCMAL, Oilwatch y otras) denunciando la extracción de recursos naturales y la destrucción de bienes comunes. Este ecologismo de los pobres e indígenas sigue creciendo, y es víctima de violencia estatal o paraestatal y de procesos de criminalización. Lo mismo ocurre en otros continentes, especialmente en Asia, África y América Latina.


F) La vigencia de antiguas cosmovisiones indígenas, el culto a la Pachamama, reconocido en algunas Constituciones; el respeto por la naturaleza en cultos afroamericanos y las aportaciones de la Teología de la Liberación. También, en el plano cultural, la presencia de la ecología en la literatura, las músicas y el cine de los siglos XX y XXI.


G) En el plano oficial, el rechazo por los gobiernos latinoamericanos –desde Estocolmo, en 1972, en adelante– de la idea de límites al crecimiento, definiendo una agenda propia que propone distintos estilos de desarrollo, aunque aceptando finalmente un confuso desarrollo sostenible. En general, los gobiernos han visto el ecologismo o ambientalismo como idea foránea, del norte, que podría limitar el crecimiento económico. En Brasil, por ejemplo, se ha visto la defensa de la Amazonia bajo el lente de la soberanía nacional. Sin embargo, desde mediados de 1970 y por influencia de Ignacy Sachs (que era docente en París y viajó a México y a Brasil) se difundió la noción del ecodesarrollo, mucho antes de que triunfara la de desarrollo sostenible del informe Brundtland, en 1987.


H) Recientemente pugna por nacer un nuevo ecologismo político latinoamericano (que tal vez se podría llamar ecosocialismo) que se abre paso entre el neoliberalismo y el nacionalismo popular, recurriendo a conceptos como racionalidad ecológica productiva (que ha introducido Enrique Leff), la deuda ecológica y deuda climática que el norte tiene con el sur, la justicia hídrica, los derechos de la naturaleza, el postextractivismo, el postdesarrollismo y el buen vivir. Hay una pelea por interpretar algunos de estos términos, como buen vivir o sumak kawsay: ¿es al fin y al cabo otra forma de crecimiento económico o se trata de un pensamiento antiguo, que independiza el bienestar de las personas y de las comunidades del crecimiento económico?


Arturo Escobar y Gustavo Esteva han sido pensadores destacados del postdesarrollismo anteriores o paralelos a la discusión del decrecimiento o de la prosperidad sin crecimiento en Europa.


Algunos marxistas latinoamericanos, como Mariátegui, fueron agraristas, es decir, enfatizaron el papel de la naturaleza y su población humana dentro de los análisis de la estructura económica y apoyaron la continuación o restauración de las comunidades campesinas e indígenas que hoy son las que más protestan contra el extractivismo. Pero está todavía pendiente, realmente, la fusión del ecologismo popular con las antiguas izquierdas.

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Estado Islámico confirma muerte de su líder Al Baghdadi, según medios iraquíes

El grupo terrorista Estado Islámico (EI) confirmó la muerte de su líder, Al Baghdadi, según fuentes de la agencia iraquí Waradana.


El líder del EI, Abu Bakr al Baghdadi, falleció a consecuencia de sus graves lesiones, informó la agencia de noticias iraquí Waradana, citada por RIA Novosti. Según la agencia, los terroristas ya han jurado lealtad este jueves al nuevo líder del grupo terrorista, Abu Alaa Afri, en la ciudad de Tal Afar en el norte de Iraq.


"Los comandantes del EI confirmaron la muerte de Abu Bakr al Baghdadi, que resultó herido hace unos días durante un ataque aéreo de EE.UU. Murió en presencia de su doctor en la ciudad siria de Raqqa", informó a Waradana una fuente anónima, según RIA Novosti.


De momento, la información sobre la muerte de Al Baghdadi no ha sido confirmada oficialmente por las autoridades de Iraq o de EE.UU.


Tomado de RT: http://actualidad.rt.com/actualidad/172977-medios-estado-islamico-confirma-muerte-baghdadi

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Jueves, 23 Abril 2015 15:29

Bogotá y sus inquilinos de la ira

Bogotá y sus inquilinos de la ira

La reciente apertura del Hospital San Juan de Dios (HSJD), y su inclusión en lo que será el proyecto Ciudad Salud, reabre el tema de la planificación urbana en Bogotá. ¿Para quiénes se está planeando la ciudad?

"...He sido expulsado de mi casa
junto con los libros de la nutrida
biblioteca que,
libro a libro, levanté a lo largo de la vida.
Alguien debería consignar ese hecho,
como un punto más del programa,
Bogotá capital mundial del libro.
Espero que en el futuro el horror
sea patrimonio de la ficción
y no de la realidad".

Jairo Aníbal Niño, Allí crecieron los hijos

El centro de Bogotá, sus calles, su arquitectura colonial y variada oferta cultural, es la ventana de presentación de la ciudad a los foráneos, uno de los lugares más importantes del Distrito y también el más apetecido por su gran potencial turístico.

Desde el año 2004, este sector empezó a ser parte del nuevo plan de renovación urbana propuesto por la entidad de planeación del Distrito: El Plan Zonal del Centro –PZCB–. Formulado inicialmente con la intención de fortalecer y posesionar el Centro como nodo internacional, nacional y regional, y valorizar cuatro de sus localidades: La Candelaria, Santa Fe, Los Mártires y Teusaquillo, que comprenden un aproximado de 59 barrios. Todo eso teniendo en cuenta que dentro de los planes de innovación debería estar incluida la protección del patrimonio cultural del sector.

El tema del Plan Centro había estado pausado en la agenda pública hasta que el pasado 11 de febrero se realizó la reapertura simbólica del complejo hospitalario San Juan de Dios, que hace parte del centro ampliado de la ciudad y que es uno de los pilares fundamentales del PZCB, al ser la matriz de uno de sus proyectos: Ciudad Salud.
El Plan Ciudad Salud, planteado con una similitud al Plan Zonal del Centro, promete hacer del sector un clúster de servicios de salud con reconocimiento a nivel nacional e internacional. Éste, tal y como quedó proyectado en el Plan Centro, contará con una inversión tanto pública como privada, que efectivamente traerá una renovación urbana. La pregunta es: ¿a quiénes beneficiará esta renovación?

El centro, ¿para quiénes?

El centro alberga más de 1.707.745 de población flotante y un aproximado de 259.580 de población residente, por lo que ha sido llamado en varias oportunidades como el lugar de nadie, ignorando el apego aún existente de sus residentes al territorio. Entre esos residentes se encuentra Alejandro García Corzo, antropólogo de la Universidad Nacional y habitante del centro de Bogotá desde hace más de diez años, lo que le permite tener una mirada como habitante y académico del sector.

Estar observando diariamente esta zona de gran valor patrimonial para el país ha impulsado a García, desde hace siete años, a estudiar los cambios que vive el sector en materia de planeación y descentralización; tanto así que ha hecho de este tema su tesis de doctorado para la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París.

Para García, el Plan Centro y Ciudad Salud, son planes vitales para la revitalización del centro ampliado de la capital, con grandes retos de financiación por afrontar. "El reto de la administración de ahora y de las futuras es la financiación. Además de los recursos distritales habrá recursos nacionales, sin embargo tal como está planeada Ciudad Salud, al igual que el Plan Centro, la inversión también llegará del capital privado, como sucedió en el proyecto de la Avenida Comuneros que inicialmente buscaba la realización de una avenida, pero luego también aparecieron construcciones inmobiliarias", expone.

El problema para García no es propiamente que exista capital privado, sino que sean las entidades públicas las que encaren proyectos que traerán beneficios particulares. "Siempre se involucran los intereses públicos diciendo que son intereses generales y se aplica de esa forma. Sin embargo no dicen que los intereses privados también operarán allí y son las entidades públicas las que encaran la situación para el beneficio de esos intereses. El caso más claro es Transmilenio", agrega.
Así como el caso del Transmilenio, que aunque es del Distrito funciona a través de concesiones con empresas privadas, está el de la construcción de la Avenida Comuneros o Calle Sexta; la primera intervención hecha para iniciar el plan del renovación urbana en el centro.

Esta construcción tuvo como objetivo inicial, la compra de los predios de la zona para la construcción de la Avenida, pero luego el plan contó con un nuevo proyecto: la construcción de zonas residenciales de estratos 3 y 4, liderado por empresas inmobiliarias. Un proyecto que causaría el desplazamiento de los antiguos residentes de la zona para poder cumplir con el objetivo de una innovación.

Como éste, poco a poco se han ido llevando a cabo diferentes proyectos que encabezan inicialmente un interés público, pero termina siendo apropiado por intereses privados. Este es el caso del plan Fenicia.

El plan Fenicia

Para el 2014, el Distrito da vía libre a un nuevo proyecto de renovación urbana, el Plan Progresa Fenicia, liderado por la Universidad de los Andes, que pretende transformar el barrio Las Aguas del centro histórico de Bogotá y potenciar a su vez el eje turístico de la zona considerada como patrimonial.

En pocas palabras "Progresa Fenicia", pretende convertirse en un parque lineal de piedemonte desde Monserrate hasta el parque de La Independencia. "Una 'Maloka' a cielo abierto donde la ciencia y la tecnología se empoderen del conocimiento", según un artículo realizado por el periódico El Tiempo.

"Maloka" que estaría impactando parte de lo que para el Instituto de Patrimonio del Distrito, es considerado como zona de reserva. Lo que para García resulta preocupante. "Son sectores que deben ser preservados y restaurados, porque originalmente en el Plan Centro están referidos como Zona de Reserva y no se están respetando, principalmente por las universidades", opina.

Entre otras cosas, el plan busca una transformación de toda la población que reside alrededor del campus, que son, en su mayoría, familias de estratos 2 y 3, por lo que para la primera etapa proponen "la construcción de 412 viviendas para reubicar a las familias. Viviendas que tendrán un reemplazo metro a metro. Es decir que si un propietario de un inmueble en el barrio Las Aguas tiene una casa de 200 metros, se le entregará un espacio de 200 metros".

¿Qué sucede entonces con los dueños de los predios? Según la Constitución Política de Colombia el habitante del sector, como propietario del predio deberá ceder su interés personal por el interés general, en este caso la construcción del Plan Fenicia y con ella el posicionamiento de nuevas empresas inmobiliarias, que aunque obedecen a un interés privado se promocionan como general.

El habitante tiene entonces tres opciones: optar por un reasentamiento, participar en el proyecto –en el que deberá pagar la suma restante por la nueva valorización del terreno– o ser indemnizado por su predio cuando inicie su expropiación. De no elegir una de esas tres posibilidades la entidad pública puede recurrir al desalojo.

De esta forma, el habitante del centro, acentúa su condición como poblador flotante, ya adquirida por el hecho de vivir en una zona de alto atractivo turístico y patrimonial, transformándose, en palabras de Alejandro García: en un nómada, "que está a la expectativa de que en cualquier momento sea desplazado".

Los inquilinos de la ira

Así tituló el escritor colombiano Jairo Aníbal Niño uno de sus primeros trabajos de dramaturgia, fruto de la investigación social realizada en Puerto Asís, Putumayo. En esta obra, un grupo de desplazados sufre el desplazamiento y un brutal asesinato debido a que ocupaban unos terrenos baldíos. Lo que no sabía Niño es que tiempo después él también se convertiría en un inquilino más, sometido a los intereses particulares con ropaje público.

Fue el 18 de enero del 2006 cuando un funcionario de la Empresa de Renovación Urbana (ERU) le informó a Niño y a los demás propietarios de los 35 inmuebles ubicados entre las calles 19 y 20, y entre la carrera 3ra y el Eje Ambiental de la Avenida Jiménez de la ciudad de Bogotá, que sus predios serían utilizados para la constricción del Proyecto Manzana 5.

El proyecto de renovación urbana Manzana 5, que prometía apoyar el carácter cultural patrimonial de la zona, proyectó entre sus construcciones la apertura de un Centro Cultural, cuyo dinero sería donado por la Agencia Española de Cooperación Internacional (Aecid), y un complejo de vivienda que incluía una plataforma comercial.

Sin embargo, ninguno de estos proyectos se realizó. Para el 2012 el Primer Ministro de España, Mariano Rajoy, comentó con el alcalde Gustavo Petro la decisión de no liberar recursos para el Centro Cultural, desembolsando un año después 381 millones de pesos a Bogotá por motivo de gastos de licencia de construcción de dicho centro.

Todo al parecer volvia a la normalidad, de no ser por los más de 200 habitantes de la zona que fueron desplazados y obligados a recibir un pago irrisorio por sus predios en nombre de la renovación urbana.

Durante todo el proceso, el escritor colombiano Jairo Anibal Niño defendió a los propietarios. "Él incluso estuvo en un debate en el Concejo y le dijo a Renovación hasta de qué se iban a morir, pero con palabras muy diplomáticas por el robo que nos estaban haciendo", dijo en su momento Amelia Sanabria en el Periódico de Bogotá.

En agosto de 2008 el mismo Niño escribió un documento titulado "Allí crecieron los hijos" donde plasmó la impotencia que sintió al tener que ser desalojado del lugar donde había trascurrido gran parte de su vida.

"Centenares de narraciones y novelas se han escrito sobre el despojo al que han sido sometidos propietarios de casas o de predios que son expropiados con innumerables pretextos pero con la constante de la arbitrariedad y la injusticia. La realidad y la ficción comparten fronteras y como autor de historias, recientemente fui protagonista real de una página más del libro de la infamia", decía Niño en su texto.

Dos años después Jairo Aníbal Niño, autor de La alegría de querer, Historia y Nomeolvides, Zoro, entre otras grandes obras de patrimonio literario de la nación, murió viviendo en la casa de su hijo al ser desplazado de su propia casa y no tener los recursos para adquirir un apartamento de condiciones similares al que le fue expropiado.

El proceso de renovación continúa, ¿hasta dónde lo hará la resistencia social de quienes habitan esta parte de la ciudad?

Publicado enEdición Nº 212
Crece guerra por el agua entre gobiernos y corporaciones

El recurso más importante del planeta, el agua, es todavía un bien relativamente accesible, pero en el futuro habrá una intensa lucha para controlarla, señaló en un reportaje el canal de noticias ruso, Vesti.


Actualmente existe divergencia de opiniones sobre cómo controlar los recursos acuáticos y si su gestión debe estar en manos de los Gobiernos o de empresas privadas.


Poco a poco aparecen señales preocupantes sobre el acceso al agua.


En algunas regiones del planeta para acceder al preciado líquido hacen falta recursos económicos y este bien imprescindible se ha convertido en un lujo que no todos pueden permitirse.


A esto se le suma el incremento continuo de la población, un factor que puede cambiar drásticamente la situación en el mercado de agua.


Por una parte, empresas se involucran cada vez más en los negocios vinculados con el agua.


A finales de marzo la empresa Tetra Tech firmó un contrato de cinco años y 1 000 millones de dólares con la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés) que le permitirá recoger datos sobre el uso de agua, elaborar estrategias para la gestión de recursos acuáticos y mejorar el acceso al agua en diferentes regiones.


Este contrato no es el primero en el área de la gestión de los recursos acuáticos. Hoy en día existen muchas compañías que obtienen beneficios de negocios relacionados con el agua.


Por lo menos 10 grandes compañías trabajan en esta esfera e incluso existen tres que suministran agua a más de 300 millones de personas en 100 países.


RWE/Thames, Suez/ONDEO y Veolia son las cinco empresas que controlan la mayor parte de los sistemas de abastecimiento de agua en Europa y ahora buscan expandirse a Estados Unidos.


American Water Works, ITT Corp. y GE Water son las grandes empresas de abastecimiento de agua en el territorio de Estados Unidos, pero la mayor parte de los estadounidenses todavía prefiere pagar a las empresas estatales de servicios públicos.
Contrariamente a lo que se cree habitualmente, que las corporaciones privadas controlen el acceso al agua puede ser rentable para la población.


Aunque se conocen precedentes en los que las empresas limitaron a sus clientes el acceso al agua, los casos en los que los Gobiernos actuaron de la misma manera son aún más numerosos.


Además, las empresas tienen que rendir cuentas ante sus propietarios y accionistas, es decir, ante los ciudadanos, mientras que las metas y los objetivos estatales están en manos de funcionarios concretos.


En términos generales, las empresas quieren más que nada obtener beneficios, lo que solo se puede lograr con un gran número de clientes.


La privatización del agua a escala planetaria es una cuestión compleja de la que casi nadie quiere hacerse responsable, pero las condiciones del siglo XXI harán necesario tomar esta difícil decisión.


A la gravedad de la situación se añade el hecho de que la población está creciendo más rápidamente en los lugares donde no hay infraestructura necesaria y el nivel de vida es bajo.


En los países ricos, como EE.UU., Europa y Japón, al contrario, se observa una baja tasa de crecimiento de la población. Esto podría provocar desigualdades en cuanto al acceso al agua. Para resolver estos problemas se requieren grandes inversiones y labores conjuntas y concertadas.


Durante la prolongada sequía que está sufriendo California, las autoridades estadounidenses se han mostrado impotentes para afrontar el problema.


Para evitar desastres parecidos en futuro se requerirá un sistema nacional de suministro de agua que permita distribuir los recursos acuáticos en caso de necesidad. Pero aún no se puede ignorar el Estado, puesto que los proyectos tradicionales de gran escala han sido tradicionalmente responsabilidad de los Gobiernos.


En la grave situación política actual, el Gobierno de Estados Unidos está mal preparado para los retos que planteará la creación de un sistema de este tipo.


Independientemente de quién sea el propietario del agua en el mundo, ya está claro que el planeta está entrando en una nueva era en la que cada vez más el agua se considerará un recurso económico privado. Y este escenario conlleva tanto riesgos como grandes oportunidades para la humanidad.

Publicado enEconomía
Sábado, 11 Abril 2015 17:27

Paz y ciudad

Paz y ciudad

Los estudios y análisis sobre los orígenes y manifestaciones de la violencia en Colombia la asocian con la concentración latifundista de la tierra rural, el despojo de los campesinos, la exclusión política, la falta de libertades políticas, la concentración de la riqueza, el autoritarismo violento del Estado y el paramilitarismo.

Son pocas, casi nulas, las referencias y reflexiones sobre la relación entre ciudad y violencia política. Planteado en otros términos, sobre el papel que cabe a las ciudades y a los centros urbanos en la persistencia de la violencia social y sobre las acciones en materia de desarrollo urbano para hacer realidad la paz y la convivencia entre millones de ciudadanos.

Colombia es hoy una sociedad urbana, en lo fundamental. Cerca del 75% de su población vive en centros urbanos, y se prevé que esta proporción aumentará al 85% en el año 2050. Durante las próximas cuatro décadas cerca de 20 millones de personas llegarán a las ciudades, con las correspondientes demandas de vivienda, transporte, servicios públicos y sociales, entre otros. El número de ciudades mayores de 1 millón de habitantes aumentará de 4 en 2010 a 7 en 2050, y las mayores de 100 mil, de 41 a 69, lo cual implica mayores retos en materia de conectividad y coordinación.

En los últimos años las ciudades colombianas se han convertido en el motor de nuestra economía. Cerca del 85% del PIB nacional lo generan actividades en los centros urbanos, por lo que se encuentra una fuerte relación positiva entre el nivel de urbanización y el ingreso per cápita de las regiones colombianas (http://bit.ly/1Emuv8M).

Las ciudades, que en otro tiempo fueron consideradas el resultado más perfecto de los beneficios del desarrollo económico capitalista, son hoy, sin duda alguna, la expresión más completa y brutal de la crisis aguda y casi insoportable que vive este sistema. Las que en otro tiempo fueron promesa de progreso individual y social, manifestación clara de la modernización, entendida no sólo como incorporación de los avances tecnológicos en la industria, los servicios y otras áreas de la actividad humana, sino también como realización de un futuro anunciado. Las que eran consideradas muestra evidente del desarrollo civilizatorio; utopía materializada a golpe de reorganización del espacio-tiempo de la vida toda, en aras de la maximización de la productividad, de hacer más eficientes la producción, distribución, circulación y consumo de los productos y servicios, nacionales y extranjeros; el lugar por excelencia de la mercantilización plena, dinámica, expansiva, pujante. Las que fueron núcleo de concentración de unas supuestas y reales oportunidades de ascenso social a través del empleo "seguro" y bien remunerado, de la escuela "accesible" y cuasi gratuita, del acceso a los servicios de salud, recreación, cultura, además de otros servicios urbanos que en conjunto mejoraron los niveles de vida de la gente, ampliando su posibilidad de obtener bienes que no llegaban a las zonas rurales y de satisfacer una amplia gama de necesidades (reales o creadas). Esas ciudades viven hoy un deterioro constante y su continuo declive nos expresa lo que parece la crisis irrevocable de lo urbano.

En Colombia, el crecimiento urbano presenta profundas desigualdades económicas, sociales y espaciales, generando de manera enorme y terrible pobreza y exclusión. Su desmedido crecimiento contribuye a la depredación del ambiente y de los recursos naturales, provocando segregación social y urbana, fragmentación, privatización y utilización irracional de los bienes comunes, de los servicios y los espacios públicos.

En los últimos años, se han multiplicado los procesos que favorecen la proliferación de grandes áreas urbanas en condiciones de pobreza, precariedad y vulnerabilidad ante los riesgos naturales y los inducidos por la acción de diferentes sujetos: empresarios, gobiernos y otros colectivos sociales e individuos. En suma, hoy día construimos ciudades sociales injustas, económicamente ineficientes y con baja competitividad y complementariedad, espacialmente desordenadas, poco funcionales y ambientalmente insustentables.

De acuerdo con los análisis e investigaciones de diversos estudiosos de nuestras realidades urbanas, las ciudades colombiana se han transformado aceleradamente por lo menos en los últimos veinte años y, en el momento actual, enfrentan una problemática caracterizada, entre otras cuestiones, por precarias condiciones de vida, la vulnerabilidad de la mayoría de sus pobladores, tanto en el ámbito social como económico, la degradación del entorno natural y construido, y la reorientación de las políticas sociales de combate a la pobreza, así como nuevas tendencias sobre planificación del territorio urbano.

El funcionamiento del sistema de producción capitalista, desde sus inicios, pero especialmente en su etapa neoliberal actual –que comienza entre los años setenta y ochenta del siglo XX–, ha implicado formas específicas de organización y distribución espacial que centraron en las ciudades las dinámicas más intensas del proceso de acumulación, por lo que son precisamente las ciudades las que manifiestan impactos muy negativos acarreados por dicho proceso. En el periodo referido, la dinámica capitalista también ha exigido la instrumentación de las llamadas políticas de ajuste estructural que ampliaron los costos sociales y ambientales, y han supuesto, en general, un creciente deterioro de las dinámicas urbanas.

Estos fenómenos no han sido colocados explícitamente en los diálogos de paz de La Habana. Se trata de un vacío a corregir.

Los acuerdos y consensos alcanzados hasta el momento se refieren al tema agrario, a la participación política y la democracia ampliada, a la erradicación de los cultivos ilícitos y al fin del conflicto, y poco se mencionan, por ahora, los problemas de nuestras ciudades y su desarrollo urbano (en gran parte porque el gobierno de Santos se niega a tocar el modelo neoliberal vigente), que provocan otros fenómenos muy perturbadores de violencia. Es muy probable que al dialogar sobre "los ajustes que se deben hacer al Estado para adecuarlo a la paz" se dispongan cambios en las normas que regulan la planeación urbana, pues las vigentes desde 1997, como la ley 388 (http://bit.ly/1CECVT8), son la base de una verdadera basura neoliberal como los Planes de Ordenamiento Territorial/POT, que con su segunda generación aprobada, el único resultado que presentan en sus más de 15 años de vigencia, es el de una mayor segregación social y fragmentación urbana.

La emergencia de la ciudad colombiana del siglo XXI es explosivamente dialéctica, y en la misma lo bueno y lo malo, integración y marginalidad, cohesión social y desigualdad creciente, desarrollo sostenible y dinámicas insostenibles, productividad competitiva y enclaves excluyentes, democratización de la gestión urbana y crisis de gobernabilidad de las regiones urbanizadas, globalización y localismo, están en conflicto permanente.

Conflicto que es alimentado por las lógicas del neoliberalismo, como la acción de los promotores inmobiliarios y de la planificación urbana (a través de los POT y Planes de Desarrollo), aliados en la empresa de convertir la ciudad, como en efecto lo han logrado, en una mercancía al servicio exclusivo de los intereses de acumulación explotadora.

La urbanización neoliberal impuesta con los POT, ha convertido la ciudad en una mercancía, en un valor de cambio, destruyendo su principal rasgo: ser el espacio de encuentro entre personas, grupos y culturas diferentes y un lugar para el disfrute y la satisfacción de las necesidades humanas.

Esa circunstancia ha hecho que los ciudadanos comunes y corrientes pierdan el control de su vida, y que la misma quede en manos de los agentes del neoliberalismo, especialmente de los propietarios del suelo y los promotores inmobiliarios, quienes transformaron las ciudades para adecuarla a sus intereses mercantiles. En otras palabras, la ciudad dejó de pertenecer a la gente. A ella le fue expropiado su derecho a decidir sobre su propio destino y, en consecuencia, a producir la ciudad y a disfrutarla a su imagen y semejanza.

La verdad es que, la institucionalización del paradigma neoliberal (con los POT y Planes de Desarrollo), apoyado por el capital financiero y bancario, ha fomentado la organización de unas ciudades más fragmentadas y desiguales, donde predomina un uso especulativo del suelo, enfocado en proyectos residenciales cerrados y espacios públicos privatizados.

La urbanización especulativa que caracteriza el actual desarrollo urbano, es mensajera de una amenaza de muerte o degradación de la ciudad democrática, la que genera las condiciones necesarias para el ejercicio de la ciudadanía.

Tenemos, pues, el fenómeno de expropiación de la ciudad por los grupos de poder económico y político que constituyen la oligarquía inmobiliaria.

Las teorías económicas neoliberales que impulsan este proyecto de despojo, han acelerado la concentración de la renta y del poder en unas cuantas manos generando pobreza y desigualdad crecientes, exclusión, abandono masivo del campo, procesos acelerados de urbanización precaria, segregación social en la ocupación del territorio urbano, privatización de la vivienda social y de los espacios y servicios públicos, desalojos, y desplazamientos forzados de población a favor de los inversionistas y negociantes inmobiliarios y muchos otros impactos que inciden en la destrucción del patrimonio común y del tejido social a escalas nunca vistas.

Hoy la ciudad neoliberal colombiana está reducida a paraíso de los negocios inmobiliarios y de la corrupción que los apoya; al lucro derivado del manejo desregulado de las rentas del suelo y de la producción masiva de viviendas, centros comerciales y otros macroproyectos urbanos. Ya no interesa la habitabilidad de la ciudad ni la vida de sus habitantes, mucho menos si estos son pobres y excluidos del mercado.

La ciudad colombiana está inmersa en procesos de urbanización caótica, insostenible e ingobernable, que arrastran un conjunto de problemas como los siguientes:

Las zonas centrales se han densificado muy desigualmente.

El crecimiento ha sido más horizontal que espacial, con el consiguiente despilfarro de suelo, ha predominado la informalidad pero también el crecimiento por productos homogéneos (por ejemplo barrios cerrados, parques empresariales, etc.), es decir la fragmentación y la segregación social y funcional. Las estructuras urbanas de centralidad son escasas o débiles y en general la ciudad como sistema polivalente e integrador esta sólo presente en algunas áreas centrales con historia.

Las periferias continúan creciendo y la presión migratoria en muchos casos continuara si se mantienen los factores de expulsión de la población de las áreas rurales. Este crecimiento urbano conlleva no sólo el desarrollo incontrolado y depredador de importantes zonas de la ciudad que comprometen su futuro sino que también ejerce una presión sobre la ciudad central en la medida que necesita o requiere de sus servicios (ocupación de espacios públicos por la venta ambulante, utilización de equipamientos sociales y educativos, inseguridad urbana, etc.) para que esta población allegada pueda sobrevivir.

Los procesos más recientes, con gran impacto, de fragmentación urbana debido a la intromisión en las estructuras existentes de ghettos para ricos, ya sea en forma de "productos urbanos" – o sea grandes equipamientos "autistas" con respecto al entorno, segregadores y dedicados principalmente al consumo- o de comunidades, barrios, ciudades o pueblos cerrados.

El desarrollo urbano mediante asentamientos informales, el crecimiento horizontal, el despilfarro de suelo, la contaminación de las aguas por ausencia de redes de saneamiento, la captura ilegal de algunos servicios básicos (energía, agua), la proliferación de servicios de naturaleza pública no reglados (transportes, a veces asistencia sanitaria, policías barriales, etc.) y la ocupación de suelos no idóneos.


La degradación de áreas centrales o de barrios de la ciudad formal que no se renovaron en su trama y / o actividades y en los que se produce la dialéctica del deterioro social y funcional, abandono de actividades centrales o dinámicas y de poblaciones de ingresos medios, deterioro del patrimonio físico, incluso del arquitectónico y monumental, pérdida de elementos simbólicos o identitarios de la ciudad, inseguridad ciudadana, etc.

La proliferación en la ciudad de actividades informales como los vendedores ambulantes con efectos depredadores sobre los espacios públicos y los servicios urbanos y que a menudo entran en conflicto con los habitantes residentes o activo formales.

El desarrollo de actividades vinculadas a la economía ilegal y a la delincuencia urbana, y en general aumento objetivo y subjetivo de la pérdida de seguridad y de calidad de vida por parte de la población urbana formal.

La menor eficacia de políticas urbanísticas redistributivas y reactivadoras (por ejemplo mediante la generación de nuevas centralidades, realización de espacios públicos de calidad en los barrios de menores ingresos, etc.), debido al bajo nivel de la demanda solvente y a la menor integración cívica de la población.

El bajo nivel de participación ciudadana y poca capacidad de negociación de importantes sectores de la población marginal.

La dificultad de reconversión de estas áreas (por todas los efectos ya dichos, a los que se añade muchas veces la resistencia de la población al cambio y de las zonas formales a recibirla) o la implementación de soluciones que reproducen la marginalidad desde una teórica formalidad (conjuntos de viviendas públicas de baja calidad y separadas física y culturalmente de la ciudad formal). Eliminar las viviendas marginales del área central, trasladando a la población de barrio es un grave problema para sus habitantes.

Señalemos, además, que cuando casi el 75% de la población vive en el espacio urbano, solo una parte de estos habitantes urbanos vive en la ciudad, en estricto sentido, quizás la mitad o menos, pues el resto vive en zonas urbanizadas pero segregadas, dispersas, fragmentadas. Una urbanización que no genera automáticamente ciudad, que en ciertos casos extremos parecen oasis de civilidad y en otros se han degradado hasta convertirse en zonas de riesgo, en ambos casos rodeados de espacios monofuncionales y monosociales, sin capacidad de autogobierno, exponentes de un desarrollo insostenible, que genera comportamientos anómicos y psicologías sociales marcadas por el individualismo, el miedo a los "otros" y el afán insolidario de distinción.

La informalidad del desarrollo físico, la enormidad de las desigualdades sociales, la persistencia de la pobreza urbana, la percepción social de que se da una creciente y casi incontrolable violencia urbana, la muy objetiva realidad de las dinámicas que conllevan insostenibilidad (despilfarro de suelo, contaminación del agua y de la atmósfera, agotamiento de recursos hidrológicos, graves carencias de redes de saneamiento y de sistemas eliminación de residuos, etc.), el aumento del desempleo y en algunos casos del analfabetismo y de la mortalidad infantil, etc. no solo son fenómenos heredados del pasado sino muy presentes y no parecen tener solución en un futuro inmediato.

En muchos casos podría argumentarse que las políticas urbanas en curso, consignadas en los Planes de Ordenamiento Territorial/POT, no atenúan estos problemas, funcionales y sociales, incluso los agravan enormemente, debido al deterioro institucional de las alcaldías municipales.

Con 15 años de vigencia de tales instrumentos de planificación urbana, los resultados son negativos, pues quien se ha visto favorecido por dichas herramientas son los especuladores inmobiliarios y un pequeño núcleo de constructores que controla la institucionalidad para favorecer sus procesos de acumulación. La verdad es que el papel de tal planificación es traducir el orden social jerarquizado, controlado por unas minorías, en una organización territorial que lo reproduce.

Lo cierto es que la planificación institucional es una secreción de una sociedad dominada por el valor de cambio que, por ende, genera un espacio homogeneizador, represivo y cuantitativo manteniendo a raya la diferencia, la calidad y la creatividad.

Solo una práctica de oposición o antiplanificación puede abrir las puertas a la producción de diferencia. Tal práctica tiene que ser agresiva y contestataria e inscrita en una lucha de clases que abra nuevos espacios de posibilidad y genere nuevas prácticas donde el uso y la apropiación prevalezcan. El futuro no es un resultado mecánico de leyes subyacentes a la realidad ni de una racionalidad objetiva.

El futuro es lo que queremos las mayorías sociales. No se puede predecir o diseñar científicamente en una mesa de dibujar. Si bien podemos actuar guiados por lo que no queremos, sobre la base de aquello de lo que conocemos que nos aliena y de principios humanizantes, no podemos predecir cómo será ese futuro; pero si podemos construirlo a través de la eliminación en la práctica diaria lo que nos aliena.

En última instancia, la planificación urbana es un acto de poder. Entonces, podemos hablar de un poder que impone su agenda desde arriba, una negociación donde cada parte entra con la misma posibilidad de influir el resultado, o un ejercicio de contradicciones donde puede haber formaciones que incluyen varios sectores de clase bajo el control de una de ellas (ej. el clientelismo) o una lucha por imponer los intereses de una a las demás.

De hecho la planificación no ha logrado ni puede imponer un dominio absoluto de clase. La democracia liberal representativa ha propuesto una planificación con participación constreñida (planificación participativa) donde se manipulan los intereses de clase y donde se presentan muchas combinaciones. Para nuestro caso, la globalización neoliberal aparece como un nuevo absolutismo de clase apoyada en una maquinaria apabullante de propaganda e ideología (las virtudes del libre cambio y de la mal llamada democracia), un monopolio cada día más arraigado del poder represivo del Estado y la dictadura del mercado. Esta planificación ha sido devastadora para la ciudad colombiana y ha profundizado el sistema de transferencia de valor hacia fuera. Si Colombia quiere cambiar su destino tiene que desarrollar otra doctrina, otra práctica, y una planificación contestataria o alternativa a la que la globalización neoliberal impone.

En conclusión, señalemos, que la superación del largo conflicto armado colombiano y la construcción de la paz con las nuevas fuerzas sociales y políticas necesita de un vuelco absoluto en la situación de las ciudades y su desarrollo urbano.

Un paso en ese sentido sería la eliminación de las leyes sobre desarrollo urbano expedidas en los años recientes y la planificación del mismo recogida en los Planes de Ordenamiento Territorial/POT, hoy en su segunda generación, verdadera basura neoliberal, causante de la pobreza y segregación de millones de colombianos como lo estamos observando en Medellín, Bucaramanga, Bogotá, Barranquilla, Cali, Popayan, Villavicencio, Pereira, Cúcuta, etcétera.

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Claroscuros diplomáticos de Barack Obama ante Cuba

El jefe de la Casa Blanca, Barack Obama, abre con una mano las puertas para el acercamiento político y diplomático con el gobierno de Raúl Castro y con la otra refuerza el mismo discurso y los gestos que por décadas han mantenido alejados a los dos gobiernos. El presidente estadunidense sostuvo esta tarde una reunión con representantes de la disidencia cubana, entre ellos Manuel Cuesta Morúa y Laritza Diversent, minutos después de que éstos protagonizaran una nueva gresca con los representantes pro gobiernistas en el Foro de la Sociedad Civil, paralelo a la Cumbre de las Américas.


En el encuentro, que no sólo fue a puertas cerradas sino que se programó en secreto, estuvieron en calidad de testigos los presidentes de Panamá, Juan Carlos Varela, y de Costa Rica, Guillermo Solís. No hubo información sobre el contenido de la reunión.


Sin embargo, al salir del breve cónclave con los disidentes cubanos –un factor irritante para el clima de entendimiento que se intenta construir– Obama encabezó la plenaria final del Foro Social con un discurso que evidentemente tenía destinatario.
Dijo que Estados Unidos empezará un nuevo capítulo de relaciones con Cuba con el objetivo de que las vidas de todos los cubanos mejoren. Y añadió: hablamos en nombre de quienes han sido encarcelados por haberse atrevido a decir la verdad frente al poder. No lo hacemos porque esto sirva a nuestros intereses, sino porque es lo correcto.


Pero en el auditorio donde pronunció su discurso, vacío a la mitad, no estaba ya la nutrida delegación de Cuba integrada por trabajadores, maestros, cuadros del Partido Comunista, artistas e intelectuales, sino solamente los opositores al régimen.


Poco antes, la delegación cubana abandonó el foro y no asistió a la última plenaria donde se leyeron los resolutivos de las mesas de trabajo. En un comunicado colectivo, señalaron que decidieron no participar más en el foro, organizado no precisamente por entidades de la sociedad, sino por el aparato de la Organización de Estados Americanos, en protesta por la presencia de lo que llamaron mercenarios pagados desde el exterior con el propósito de subvertir el sistema político y social del país.


Además de la retirada de los cubanos oficialistas, decenas de delegados de Ecuador y Venezuela, simpatizantes de sus respectivos gobiernos, fueron excluidos del evento estelar del foro social, la clausura, donde participaron Obama, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, y el mandatario anfitrión, Juan Carlos Varela. A estas delegaciones los organizadores no les entregaron las acreditaciones correspondientes, mientras sí autorizaron el acceso de dirigentes opositores a los presidentes Nicolás Maduro y Rafael Correa.


La legisladora de Ecuador María Augusta Calle, nueva embajadora de su país en Venezuela, expresó que el trato que los organizadores del foro dieron a los representantes sociales de su país, Venezuela y Cuba fue indignante y con ello el organismo multilateral puso en entredicho la verdadera naturaleza de este encuentro que tenía que haber propiciado el protagonismo de la sociedad.

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Sábado, 11 Abril 2015 06:58

Netanyahu: el mensaje es claro

Netanyahu: el mensaje es claro

Binyamin Bibi Netanyahu obtuvo una impresionante victoria electoral en Israel el 17 de marzo. La logró haciendo dos declaraciones públicas de último minuto. Una fue que no habría un Estado palestino mientras él fuera presidente. Por tanto, renegó formalmente de su compromiso con un resultado que contemplara dos Estados dentro de las negociaciones del gobierno israelí y la Autoridad Palestina. La segunda declaración fue alertar a los votantes acerca de una significativa concurrencia árabe en las elecciones. Esto, por supuesto, era pura demagogia, pero funcionó.


Netanyahu no sólo se ha mantenido como el político israelí más exitoso en las últimas décadas. También es algo que ha logrado mediante cálculos cuidadosos. El relato comenzó varias semanas atrás cuando las encuestas israelíes mostraron un repunte significativo en la perspectiva de voto en favor de la Unión Sionista, encabezada por Isaac Herzog, del Partido Laborista de Israel, de centro-izquierda. Este grupo estuvo evitando decir mucho en torno a los palestinos excepto que renovaría las negociaciones. En cambio, construyó su campaña sobre la base de los asuntos económicos internos, puramente, prometiendo más beneficios estatales de bienestar.


Primero, Netanyahu respondió a (posiblemente instigó) una invitación del Vocero de la Cámara de Representantes, John Boehner, para dirigirse a la sesión conjunta del Congreso. Esto constituyó una intrusión sin precedentes de un jefe de Estado extranjero en la elaboración de las políticas estadunidenses. El presidente Obama estaba muy molesto y se negó a reunirse con Netanyahu durante su breve visita a Estados Unidos.


Netanyahu habló ante un entusiasta público de republicanos (y ocurrió un boicot parcial de asistencia por parte de los demócratas). El objetivo de Netanyahu era movilizar a los israelíes judíos a que no votaran por otros candidatos de derecha en la primera ronda de votaciones, sino a que emitieran un voto útil por Netanyahu. En esto tuvo un éxito notablemente fuerte.
En el proceso antagonizó profundamente con Obama, quien dijo que Estados Unidos ahora tendría que re-evaluar sus relaciones con Israel.


Luego, Netanyahu se retractó ligeramente de su afirmación en torno a proseguir las negociaciones con los palestinos, y se disculpó por avivar el miedo a la concurrencia árabe en las elecciones. Obama no se apaciguó, y dijo que seguía creyendo en la palabra de Netanyahu acerca del resultado de dos Estados.


Así que, todo mundo se pregunta, ¿qué ocurrirá ahora? Justo antes de las elecciones, un grupo de distinguidas figuras de la seguridad israelí emitieron una declaración diciendo, en efecto, que el enfoque de Netanyahu estaba alienando a Estados Unidos y que esto era desesperadamente malo para el futuro de Israel como Estado judío. ¿Tenían razón? La respuesta es sí y no.


Empecemos por el dilema básico de la mayoría de los israelíes judíos. No quieren un resultado con dos Estados ni con un Estado. Saben que la solución de dos Estados requiere una importante retirada de los asentamientos judíos posteriores a 1973, así como la posibilidad de que por lo menos algunos palestinos regresen del exilio. Esto les parece inaceptable. Y dada la evolución demográfica, temen que una solución con dos Estados sea simplemente una solución con un Estado, pero pospuesta. Y en cuanto a la solución con un Estado, eso significa renunciar a la idea básica sionista de un Estado judío.


Enfrentados a ese dilema, les gusta la estrategia de Netanyahu: ¡demorar, demorar, demorar! Y si alguien intenta forzar el paso, estar preparados para luchar militarmente en contra de cualquier oponente que signifique en sí mismo una amenaza inmediata.


Sin embargo, hay una dificultad básica con esta estrategia: está desgastando la paciencia del mundo, y lo más crítico es que se trata de la paciencia de aquellos que han sido más o menos leales simpatizantes de las posiciones del gobierno israelí –los Estados europeos importantes, la Autoridad Palestina, la llamada opinión árabe moderada, y sí, aun Estados Unidos.


Está ocurriendo una transformación mundial de la percepción de Israel como víctima a una de Israel como perseguidor. Esto es una pesadilla para la causa sionista en Israel. Y sólo puede ir peor para Israel. Puede aún llegar el punto, tal vez en pocos años, en que Estados Unidos ya no esté dispuesto a vetar las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que sean críticas a Israel.


Dos cosas pueden pasar. El mundo puede presenciar una reconsideración dramática de las verdades recibidas de todas partes, como parece haber ocurrido en Sudáfrica. Esta reversión permitió un cambio político importante que combinó con un poquito de cambio económico. No obstante, no implicó un derramamiento de sangre.


O, lo alternativo, esto no ocurrirá. Y habrá una guerra crucial, en la que los israelíes judíos utilizarán toda su fuerza militar para derrotar cualquier cosa que semeje otra intifada.


El mensaje de Netanyahu es claro. Prefiere una guerra crucial, y como también la prefieren los votantes que lo eligieron.


Traducción: Ramón Vera Herrera

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Viernes, 10 Abril 2015 11:31

Cumbre de Las Américas

Cumbre de Las Américas

El presidente Barack Obama dejó en suspenso el anuncio más esperado en la Séptima Cumbre de las Américas que se realiza en la nación istmeña, al menos por hoy. En declaraciones ante un reducido grupo de periodistas con el que se reunió en Kingston, Jamaica, señaló que el documento de revisión que hizo el Departamento de Estado para retirar a Cuba de la lista de naciones patrocinadoras de grupos terroristas se encuentra en la fase final en su escritorio en la Casa Blanca. Pero aclaró que el equipo interministerial responsable de redactar la recomendación definitiva aún no le había enviado la iniciativa. Por esto hoy no haré el anuncio, dijo.


Con esta afirmación dejó abierta la posibilidad de que mañana o pasado mañana se produzca la que podría ser la noticia más importante de la reunión de mandatarios.


Al mismo tiempo, y con el ánimo de reparar agravios de Washington con la comunidad de países latinoamericanos, Obama envió hoy a Caracas al consejero del Departamento de Estado para asuntos hemisféricos, Thomas Shannon, quien se reunirá con el presidente Nicolás Maduro y la canciller Delcy Rodríguez con el afán de reparar el desaguisado diplomático que se generó la semana pasada con la llamada acción ejecutiva de la Casa Blanca, que declaró la crisis de Venezuela como una amenaza para su seguridad nacional.


Después de retractarse, Shannon se disculpó. Maduro declaró, antes de viajar a Panamá, que la rectificación parcial de Obama puede representar una nueva era en las relaciones con Estados Unidos, siempre y cuando Obama explique por qué firmó el decreto y reconozca el error. Finalmente, el ruido de sables entre los dos países cesó.


La lista negra


La lista de naciones que a criterio del Departamento de Estado apoyan organizaciones terroristas ha funcionado durante décadas como instrumento de presión de Washington contra gobiernos antagónicos. La inclusión de Cuba en esta virtual lista negra es un legado del periodo de George Bush que Obama no se atrevió a desafiar durante su primera administración.
El gobierno de Cuba, que desde hace años reclama que se le retire de esta infamante relación, ha puesto como condición para avanzar en la apertura de embajadas de ambos países en La Habana y Washington ser excluido de la lista negra.


Según autoridades del Departamento de Estado, la diplomacia estadunidense estudia desde hace seis meses revaluar la clasificación del gobierno revolucionario isleño.


En sus declaraciones en Kingston, en escala previa a su desembarco en Panamá, Obama aseguró que el informe del Departamento de Estado está basado estrictamente en hechos. Aseguró que su gobierno quiere que la lista antiterrorista siga siendo, como hasta ahora, una herramienta poderosa para aislar a los países que efectivamente patrocinan al terrorismo. A la fecha hay cuatro estados clasificados: Siria, Irán, Sudán y, hasta ahora, Cuba. Obama no descartó que este viernes o sábado aproveche los reflectores de la Cumbre de las Américas para soltar la que pudiera ser la noticia más importante del encuentro. Por lo pronto, hay un gesto. Falta que se concrete en palabras y medidas.


Esta medida, por otra parte, sigue siendo uno de los obstáculos más significativos para la apertura de embajadas en los dos países. Según Obama, el proceso está evolucionando como estaba previsto. Nunca pensé que el cambio se podía dar de la noche a la mañana. Esto tomará algún tiempo.


Reconoció que aún hay diferencias significativas con Cuba debido a su sistema político. Consideró que el proceso podría completarse en el curso de este año o a principios del próximo.


Venezuela, los lazos rotos


En contraste, en la medida en que se aceleraba la distensión de este viejo foco de conflictos entre la Casa Blanca y el gobierno revolucionario de la isla, la víspera la relación de la potencia norteamericana con Venezuela alcanzó un nuevo nivel de crispación política.


Había trascendido que hasta hace pocos días la elaboración de un borrador de declaración final de la Séptima Cumbre estaba trabado ante la insistencia de la delegación venezolana en incluir un extrañamiento por la más reciente andanada de acciones hostiles de Estados Unidos contra el gobierno de Nicolás Maduro. Una de ellas fue la imposición de severas sanciones comerciales (en el contexto de una muy complicada situación económica del país bolivariano). Pero la gota que derramó el vaso fue la acción ejecutiva de Obama, que calificó a Caracas de amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos.
Ante a esta declaración, Maduro se preparó para llegar con la espada desenvainada a Panamá, respaldado por un pronunciamiento de solidaridad con su gobierno firmada por 10 millones de ciudadanos.


En esta ocasión el respaldo de los países de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), que usualmente se alinean con Caracas como uno de los suyos, fue más cauteloso. Para Brasil, Argentina, Bolivia y Ecuador es una situación incómoda. Por una parte, no querrían dar la espalda a Maduro; por otra, dejar que el diferendo Caracas-Washington empañe la reunión restaría peso al alto perfil con el que llega el presidente de Cuba, Raúl Castro, a su primera participación en una Cumbre de las Américas. Sólo el presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, se ha decantado con una postura crítica ante la crisis política que enfrenta el mandatario de Venezuela.


Y el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, mantuvo hasta el último minuto en suspenso su decisión de asistir. Hoy, finalmente, resolvió viajar a la cumbre.


En las últimas horas esta situación dio un viraje con el explícito reconocimiento del asesor de Obama en temas hemisféricos, Ben Rhodes, de que Washington en realidad no considera a Venezuela una amenaza para su seguridad nacional, sino que se trató de una declaración pro forma (una especie de no quise decir lo que dije). Fue el comienzo de una operación pro distensión.


Para recomponer el daño del error diplomático de Estados Unidos, el consejero para asuntos hemisféricos del Departamento de Estado, Thomas Shannon, viajó a Caracas para reunirse con el presidente Nicolás Maduro y la canciller Delcy Rodríguez. Es una operación cicatriz que permitiría que la histórica Séptima Cumbre de las Américas concluya con una declaración a la altura de su significado.

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Los yihadistas se hacen fuertes a las puertas de Damasco

En una ofensiva conjunta, el Frente al Nusra (filial de Al Qaeda en Siria) y el Estado Islámico (EI) lograron hacerse este sábado con el 80% del campo de refugiados palestinos de Yarmuk, a seis kilómetros al sur de Damasco. Los fieros combates han impedido la distribución de víveres por parte de la ONU, que alerta de la gravedad de la situación en la que se encuentran los 18.000 civiles atrapados en el campo, entre ellos 3.500 niños.


El detonador del asalto fue el asesinato el pasado lunes del líder de Hamas en Yarmuk, Yahia Hourani, por francotiradores del EI. Su muerte desató la entrada de los yihadistas del EI en los campos ante la respuesta de los hombres de la milicia palestina Aknaf Beit al Maqdis que se opone al régimen de Bachar El Asad. "Al Qaeda, que estaba presente en los campos, tenía un acuerdo con Beit al Maqdis. Acuerdo que ha traicionado al aliarse y facilitar la entrada del EI en los campos. En la mañana de hoy [por ayer], los milicianos palestinos se han replegado al norte del campo mientras Al Qaeda y Daesh [acrónimo peyorativo en árabe del EI] controlan el 80% de Yarmouk", afirma en una conversación telefónica Ali Baraka, máximo representante de Hamas en Líbano.


En su avance, los yihadistas han decapitado a dos hombres y más de una veintena de milicianos palestinos han perdido la vida en los combates. "Han tomado nuestra oficina que servía para la distribución de ayuda y han ejecutado a nueve de nuestros hombres", confirma Ali Barakat. Entre los múltiples frentes quedan atrapados 18.000 civiles, a los que la ONU llamaba urgentemente a asistir para evitar una masacre.


"La situación en Yarmuk es una afrenta a la humanidad, un motivo de vergüenza universal", arremetía en un comunicado Chris Gunnes, portavoz de la Agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA). Un llamamiento al que se sumaba hoy la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) solicitando la inmediata apertura de un corredor humanitario que permita la evacuación de los civiles. "Yarmuk lleva 700 días cercado resultando en la muerte por inanición de 200 palestinos", añadía Saeb Erekat, miembro del Comité Ejecutivo de la OLP.


En la tarde de este sábado, voluntarios locales lograban evacuar a un reducido número de civiles. "Hemos logrado sacar a unas 100 mujeres y niños. Su condición física es muy frágil por lo que les estamos asistiendo y algunos han sido transportados para una revisión medica. Otras familias han logrado huir a una parte más segura del campo hasta que puedan salir", informa desde Yarmuk Firas K., voluntario de la plataforma de ayuda del pueblo palestino.


No se han registrado aun combates entre yihadistas radicales y el Ejército sirio que permanece apostado en la entrada norte de los campos. Un millar de combatientes palestinos de Beit al Maqdis han quedado atrapados entre dos frentes enemigos: el Ejército sirio al norte y los yihadistas al sur.


"La situación es crítica. Por un lado los hombres de Beit al Maqdis ya no disponen apenas de munición. Por otro, si los yihadistas llegan a la línea norte en la que está apostado el Ejército sirio, éste no dudara en bombardear y destruir completamente el campo para evitar la entrada yihadista en Damasco", explica Zaer S., miembro del Comité de Coordinación palestino de Yarmuk.


Un escenario que implicaría el no retorno de los 160.000 palestinos cuyos hogares están en Yamouk y que ahora están desplazados junto a otros 6,5 millones de sirios, o en los países vecinos que acogen a otros cuatro millones. Entrando en su quinto año, la guerra siria se ha cobrado más de 220.000 vidas.


El campo de Yarmuk fue creado en 1948 por Naciones Unidas para acoger a decenas de miles de palestinos refugiados a raíz de las guerras entre Israel y los países árabes. El 16 de diciembre de 2012 la guerra civil engullía a Yarmuk, acabando con la hasta entonces neutralidad palestina, si no simpatía, hacia el régimen de Bachar El Asad.

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