Lunes, 02 Febrero 2015 06:00

Lo pendiente, la retirada de Guantánamo

Lo pendiente, la retirada de Guantánamo

El gobierno de Estados Unidos dijo que busca cerrar el centro de torturas instalado en Guantánamo, pero que no pretende devolver a Cuba el territorio, ocupado militarmente desde finales del siglo XIX. Las razones son insostenibles: dicen que la base militar en Guantánamo es importante para Estados Unidos. Más allá de que la base no tiene ninguna importancia militar –salvo el centro de torturas–, ello no le da a Washington ningún derecho a mantener la ocupación de una parte del territorio cubano, como si las necesidades de EE.UU. se pudieran imponer por encima de la soberanía de Cuba.


Estados Unidos se comporta como si fuera el propietario natural de un territorio adquirido militarmente, sin necesidad de argumentar. Se comporta como si la ocupación militar diera derecho a la apropiación de un territorio que no le pertenece.


Fue una clara ocupación militar lo que llevó a cabo Estados Unidos cuando intervino en el momento en que Cuba estaba derrotando a la decadente potencia colonizadora española, a fines del siglo XIX, bajo el pretexto de pacificar el conflicto, pero en verdad para bloquear la independencia de Cuba. La apropiación de Guantánamo mediante un contrato impuesto, por un siglo, contribuyó a denunciar el carácter neocolonial de la intervención norteamericana, que además se ha complementado con la tutela de los gobiernos cubanos a lo largo de toda la primera mitad del siglo XX, caracterizado como un período neocolonial.


Cuba sólo pudo realizar su anhelo nacional con la Revolución Cubana de 1959, para lo cual tuvo que derrotar y tumbar al régimen de Fulgencio Batista, representante de los intereses estadounidenses en la isla.


La de Guantánamo fue una intervención paralela a la del Canal de Panamá. Después de inducir la separación del territorio de Panamá de Colombia, Washington retomó inmediatamente el fracasado proyecto francés de construcción del canal y lo completó, revelando cuál era el sentido de la separación de Panamá. E impuso un contrato de control del territorio del canal por un siglo por parte de EE.UU, además de introducir el dólar como moneda, para consolidar el carácter neocolonial de toda la operación.


Cuando se acercaba el siglo de ocupación del canal, el presidente nacionalista panameño Omar Torrijos impidió que, por la vía de los hechos, EE.UU. prorrogara de forma indefinida la ocupación de la zona del canal. Se firmaron entonces convenios que implicaban la devolución del control del canal al gobierno de Panamá, lo cual finalmente se terminó concretando al final del siglo XX.


Cuba llegó, en un momento dado, a no plantear la devolución del territorio de Guantánamo como condición para el reestablecimiento de relaciones entre los dos países, en un gesto de buena voluntad. Pero ahora, en la reunión de la Celac, en San José de Costa Rica, el presidente de Cuba, Raúl Castro, incluyó la devolución de Guantánamo como una de las condiciones para la efectiva normalización de las relaciones entre los gobiernos de Cuba y de Estados Unidos.


En el momento en que el gobierno norteamericano hace un listado de condiciones que quiere imponer a Cuba, desconoce la más evidente de las cuestiones pendientes: la retirada definitiva y total del territorio de Guantánamo y su devolución al gobierno de Cuba. Los norteamericanos no tienen argumentos que puedan esgrimir públicamente para no hacer la devolución. Sus supuestas necesidades militares como potencia imperial son suyas y no tienen por qué ser asumidas por otros países, menos todavía por Cuba, víctima de esa agresión y de tantas otras.


Con la derrota y el reestablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, ahora se trata de que se termine de forma definitiva y completa el bloqueo y que Guantánamo sea devuelta a Cuba, de la que nunca debió haber sido arrebatada.

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El caos global y la silueta de una guerra nuclear

A diferencia de la vulgar propaganda negra de los círculos superbélicos israelí-anglosajones que desean la tercera guerra mundial –quizá para pretender salir ilusamente de su grave crisis financierista que crearon–, el presidente Putin –quien se ha comportado con una enorme prudencia frente a la asfixia de la OTAN en las fronteras de Rusia, una superpotencia nuclear– envía señales inequívocas a Estados Unidos –mediante varias voces al más alto nivel oficioso con gran resonancia en Occidente, como Mijail Gorbachov e Igor Ivanov– de no cruzar el Rubicón que desembocaría en un Armagedón nuclear.


En forma dramática, el último presidente de la extinta URSS, Mijail Gorbachov, acusa a Estados Unidos "de jalar a Rusia a una nueva guerra fría que puede crecer en un conflicto armado" (http://goo.gl/N0Ji22).


En paralelo, en un artículo para el rotativo neoliberal en idioma inglés The Moscow Times –vinculado a la mafia oligarca rusa y feroz crítico del presidente Putin–, Igor Ivanov, anterior canciller de Rusia de 1998 a 2004 y hoy mandamás del Consejo de Asuntos Internacionales de Rusia (RIAC, por sus siglas en inglés), aduce que "la crisis de Ucrania es más peligrosa que cualquier otra durante la guerra fría", por lo que urgió a los líderes políticos a prevenir un conflicto nuclear: en ausencia de un diálogo político, con desconfianza mutua que alcanza alturas históricas, la probabilidad de accidentes incluyendo las armas nucleares es cada vez más real (http://goo.gl/BCJeXP).


Igor Ivanov desecha en forma juiciosa toda la retórica hueca alrededor de una nueva guerra fría: "No puede haber una repetición de una guerra fría debido a que los cambios en el mundo no embonan en el antiguo paradigma", cuando, a pesar de sus peligros, las relaciones internacionales estaban confinadas a un cierto orden (sic) establecido después del fin de la Segunda Guerra Mundial, mientras que hoy vivimos en un mundo donde el viejo orden cesó de existir y uno nuevo que convendría a los principales jugadores no ha sido aún establecido, y esto es lo que hace que "nuestros tiempos sean tan diferentes de la guerra fría". ¡Sin duda!


Comenta en forma sensata que formalmente, todos suscribimos las normas establecidas de las leyes internacionales. Sin embargo, como la crisis ucrania ha demostrado una vez más, las viejas instituciones están perdiendo dramáticamente su eficiencia y las leyes internacionales se han vuelto víctimas de los intereses políticos.


Del lado de Estados Unidos no faltan tampoco las pocas voces conocedoras y racionales –marginadas por la masiva propaganda negra de los ignaros superbélicos–, como Theodore Postol, experto en armas nucleares y hoy profesor emérito de ciencia, tecnología y política de seguridad nacional en el MIT, quien rememora en forma pertinente cómo hace 20 años, una cadena de coincidencias casi (sic) provoca una crisis nuclear entre Estados Unidos y Rusia, cuyo riesgo es mucho mayor ahora (http://goo.gl/uQoNVi).


Dejando de lado su exhumación perturbadora sobre la vulnerabilidad del género humano ante un error de cálculo nuclear, Theodore Postol propone tres medidas para evitar el Armagedón: 1) la capacidad militar de la OTAN debe servir para persuadir, no provocar, mayores acciones negativas de Rusia; 2) Estados Unidos debe frenar sus esfuerzos peligrosos e insensatos (sic) de modernización de sus fuerzas nucleares, ya que este programa crea la apariencia de que Estados Unidos se prepara a luchar y a ganar una guerra nuclear con Rusia, y 3) Rusia debe tener acceso a tecnologías de sensores de satélites especializados, cuando tanto Estados Unidos como los europeos poseen esta tecnología y pueden abastecerla, lo cual ayudaría a corregir esta carencia peligrosa al igualar el campo de juego nuclear.


Nadie puede ganar una guerra nuclear que significaría la mutua destrucción garantizada de Rusia y Estados Unidos. Además, es innecesario que Europa padezca las consecuencias letales de su avaricia tecnológica y lo mejor consiste en su triple colaboración con Estados Unidos y Rusia, a la que deberían invitar a China e India.


Las superpotencias nucleares no tienen más remedio que acomodarse al nuevo orden global que, a mi juicio, es tripolar geoestratégico: Estados Unidos /Rusia /China.


Jen Psaki, vocera del Departamento de Estado que dirige John Kerry, rechazó las afirmaciones de Mijail Gorbachov y declaró, al contrario, que Estados Unidos continuará colaborando con Rusia en varios temas que incluyen Irán, Siria y el conflicto ucranio (http://goo.gl/Uv9RrT).


Quizá como pirueta acrobática para disminuir las tensiones en escalada, el jefe de estado mayor militar de Ucrania, Viktor Muzhenko, admitió que las tropas rusas no habían tomado parte en los combates de Donetsk y Luhansk (http://goo.gl/3Phs8z).


Fuentes del Pentágono exhiben una creciente preocupación por la interrupción de los canales militares de comunicación entre la OTAN y Rusia, y hasta el pugnaz general Philip Breedlove, de la fuerza aérea de Estados Unidos y comandante en jefe de la OTAN –quien se ha pasado amenazando a Rusia–, ahora desea restablecer contactos con los militares de Rusia y reanudar el diálogo con el general Gerasimov, jefe de estado mayor del ejército ruso (http://goo.gl/Sh1q7U).


En medio de tanta jeremiada escatológica, alivia que dos senadores del más alto nivel estratégico nuclear de Estados Unidos –Sam Nunn (Partido Demócrata) y Richard Lugar (Partido Republicano– exhorten a una cooperación entre Estados Unidos y Rusia, que deben arreglar su asociación en seguridad nuclear y reconocer el imperativo de proveer liderazgo global con el fin de prevenir el terrorismo catastrófico lejos de ganancias geopolíticas de regateo (http://goo.gl/1QuGHJ).


En la reciente comparecencia de dos geoestrategas –el teniente general retirado Brent Scowcroft, mormón del Partido Republicano, y Zbigniew Brzezinski, del Partido Demócrata– ante el Comité de Servicios Armados del Senado, que preside el superbélico senador John McCain, llamó la atención que el rusófobo Brzezinski haya diluido su vino en forma notable al exhortar al no ingreso (¡supersic!) de Ucrania a la OTAN con su concomitante finlandización, así como la adopción de medidas para intentar evitar la universalización (sic) del presente conflicto en Europa que lleve a una colisión global con Rusia, en particular en el Medio Oriente, donde incluso se puede llegar a compromisos creativos en Siria con la eliminación de los extremistas regionales (http://goo.gl/Zqs0Xo). Aquí el problema de Brzezinski es semántico, en cuanto a quién –y desde qué perspectiva– define el extremismo.


Lo óptimo es que no se han roto los últimos eslabones entre Rusia y Estados Unidos, mientras China se encuentra en la prudente retaguardia perpleja.


Más allá de la metáfora del reloj del juicio del día final (http://goo.gl/Rg8bRv), en contraste a la cronicidad letal del cambio climático, las consecuencias nihilistas de una guerra nuclear entre Estados Unidos y Rusia serían inmediatas.


Al borde del precipicio, todavía existe un poco de tiempo para pasar del ominoso caos global al creativo nuevo orden tripolar geoestratégico del siglo XXI entre Estados Unidos, Rusia y China.


Casandra después de sus perpetuas advertencias tuvo razón con la destrucción de Troya. Hoy Estados Unidos y Rusia deben impedir que Casandra vuelva a tener razón.


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Ya todo lo que necesita el EI es una aerolínea

Por trágico que sea el final, el extraño intercambio de prisioneros –de una fallida atacante suicida, un piloto de la fuerza aérea y un periodista– tiene un solo propósito para el Isis: admisión de que el Estado Islámico existe y de que las naciones extranjeras reconocen su poder.


No había más que escuchar a los reporteros hablar en las horas pasadas del Estado Islámico –sin anteponer el usual llamado– para darnos cuenta de que estamos aceptando el califato como una nación viable, aunque ilegítima, sin detenernos a pensar en las consecuencias. Olvidemos la demanda original de dinero, porque un rey jordano y un viceministro japonés del exterior tienen más de mil millones de dólares. Al acceder a negociar sobre los rehenes, han dado el imprimátur al Estado Islámico.


El otoño pasado, el Estado presentó su propia moneda. Ahora habla con otras naciones soberanas, aunque sea a través de intermediarios. Pronto, sin duda, podemos esperar que el Isis cuente con otro aditamento necesario del Estado moderno: una aerolínea. Entonces ya sólo tiene que esperar a que Occidente identifique a los moderados del Estado Islámico... y supongo que todos podremos ir a charlar con el califa Bagdadi en persona.


Claro está que hay un ángulo jordano en todo esto. Los súbditos musulmanes sunitas del rey Abdalá jamás han sido muy entusiastas en secundar la guerra de Occidente contra el Estado Islámico sunita, y muchos jordanos –en especial la mayoría palestina– no ven razón para que militares de su país traten de destruir la ocupación de partes de Siria e Irak por el Isis cuando existe otra ocupación extranjera bastante más cerca de Ammán. Cuando el padre de Muath Kasaesbeh llamó al Estado Islámico a liberar a su hijo –otro regalo de reconocimiento al Isis–, el rey no estuvo en posición de rechazarlo. Además, casi todas las naciones occidentales han hecho contacto, aunque sea leve, con el Estado Islámico. Los británicos, según funcionarios árabes, han enviado mensajes en el pasado a los chicos en Raqqa vía un intermediario iraquí. Los franceses también. Decir no tengo tratos con terroristas o no recompenso a terroristas es una tontería. Israel ha mascullado estas palabras mil veces y sin embargo ha liberado a miles de prisioneros a cambio de soldados israelíes capturados o muertos.


Pero un territorio soberano significa mucho en política; por eso el Estado Islámico quiere liberar a una atacante suicida que no sólo era miembro de su (supuesta) enemiga Al Qaeda, y no sólo un fracaso –el marido de ella se hizo estallar y mató a 60 inocentes, ella no–, ¡sino además mujer! ¿Vamos a creer, encima de todo, que una institución que ha asesinado a miles de prisioneros –soldados iraquíes, soldados sirios, musulmanes chiítas, cristianos, yizadíes e incluso mujeres esclavizadas– se preocupa en realidad por una sola vida humana? Pero el territorio soberano tiene también un significado para Hezbolá.


Hay docenas de informes sobre los cohetes que mataron a dos soldados israelíes en la frontera israelí este miércoles, pero eso es falso. Los soldados fueron atacados dentro de la frontera de los Altos del Golán ocupados por Israel o, si uno cree a los viejos mapas del mandato francés, dentro de territorio libanés, que ha estado ocupado desde 1973. La anexión israelí del Golán conforme a leyes israelíes no significa nada, puesto que el mundo no la acepta. Así pues, cuando Hezbolá anunció que la muerte de los dos soldados fue una represalia por el ataque con drones a fuerzas suyas e iraníes en Siria, hace 11 días, eligió cobrar venganza contra personal militar israelí que no estaba dentro de Israel.


Es una precisión menor, pero tanto Hezbolá como Israel la entienden. Las fronteras son importantes, y por eso uno de los primeros actos del Estado Islámico fue destruir los terraplenes a lo largo de la frontera del pacto Sykes-Picot, que separa Siria de Irak. El teniente Kasaesbeh, la suicida fallida Sajida Rishawi y el periodista Kenji Goto –se den cuenta o no– son parte de este nuevo trazado de fronteras.


Traducción: Jorge Anaya

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Cientos de indígenas toman el control de la mayor explotación petrolera de Perú

LIMA.- Cientos de indígenas tomaron al menos 14 pozos del mayor lote petrolero de Perú operado por la argentina Pluspetrol y paralizaron su producción, en demanda de un mejor pago de compensaciones por el uso de sus tierras, informaron el martes la empresa y grupos indígenas.

El presidente de la Federación de Comunidades Nativas del Corrientes (Feconaco), Carlos Sandi, detalló que casi 400 indígenas de la comunidad Achuar de Pampa Hermosa ingresaron el lunes a la base de Jibarito del lote 1AB y paralizaron 16 pozos. "La producción está parada totalmente en 16 pozos, en la base Jibarito unas 380 personas aproximadamente han tomado esos pozos y la han paralizado", dijo Sandi en conversación con Reuters.

En tanto, Pluspetrol dijo en un comunicado que los indígenas paralizaron las operaciones de 14 pozos de Jibarito, ubicada en la región amazónica de Loreto, y que la medida de fuerza ha ocasionado una pérdida de producción de 3.100 barriles por día de crudo.

Los manifestantes también bloquearon una carretera cercana al lote 1AB y otro grupo de indígenas bloqueó un río impidiendo el paso de unas ocho embarcaciones que llevarían alimentos y materiales a Pluspetrol, reportaron la empresa y medios locales.

"Las comunidades quieren una compensación por el uso de tierras de una manera consensuada por el pueblo y la incorporación de una empresa comunal para que ingrese a trabajar en ese lote", explicó Sandi. "Las comunidades tomaron sus medidas de protesta y están esperando que se instale el diálogo para resolverlo lo más pronto posible", agregó Sandi.

El lote 1AB, también llamado lote 192, es operado por Pluspetrol desde el 2001 y su contrato terminará en agosto de este año. El bombeo habitual de este lote es de entre 15.000 y 17.000 barriles por día, la cuarta parte de lo que se extrae diariamente en el país.

Pluspetrol afirmó que "ratifica su predisposición a mantener el diálogo en un ambiente de paz social, por lo que hace un llamado a las autoridades comunales a deponer esta medida de fuerza que atenta contra el libre tránsito fluvial y la actividad petrolera".

El lote 1AB ha sido blanco de varias protestas indígenas en los últimos años. En abril del año pasado las comunidades Achuar tomaron por casi una semana parte de las instalaciones de este lote, cuya producción cayó en 70%.

El Gobierno ha declarado en emergencia ambiental varias zonas del lote 1AB en los últimos años por los altos niveles de contaminación por hidrocarburos y derrames. Las comunidades indígenas peruanas afirman que su agua potable ha sido contaminada y un canal de televisión local mostró el año pasado imágenes de residuos negros y pegajosos de petróleo en la tierra y en los ríos de la zona de Pastaza.

Pluspetrol opera también en Perú el campo de Camisea, ubicado en la región sureña del Cusco, que produce la mayor parte del gas natural del país.

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Washington financió al Estado Islámico, asegura uno de sus comandantes

Uno de los comandantes del Estado Islámico, Yousaf al Salafi, detenido hace una semana por la inteligencia paquistaní, ha confesado que la organización terrorista recibió fondos procedentes de Estados Unidos.


Durante las investigaciones, Salafi reveló que los fondos eran destinados a operar en Paquistán y reclutar a jóvenes para luchar en Siria, según ha revelado una fuente anónima perteneciente a la investigación al diario The Express Tribune.
Yousaf al Salafi, de nacionalidad sirio-paquistaní y supuesto comandante del Estado Islámico, fue detenido hace una semana por los servicios de inteligencia locales junto a dos compañeros en una redada realizada en Lahore.


Las informaciones confirman que al Salafi trabajó durante semanas con Hafiz Tayyab, imán de una mezquita local detenido hace cinco meses por reclutar a jóvenes pakistaníes para luchar con el Estado Islámico en Siria.


"Washington ha condenado las actividades del Estado Islámico, pero desgraciadamente no ha sido capaz de detener la financiación a esta organización, que se está distribuyendo a través de EE.UU.", ha afirmado la misma fuente.


Asimismo, existen datos que apuntan que las revelaciones de al Salafi fueron compartidas con el secretario de Estado estadounidense John Kerry durante su visita a Islamabad. "La cuestión también fue abordada con el general Lloyd Austin, comandante del CENTCOM (Mando Central de EE.UU.) durante su visita a Islamabad de principios de este mes", afirma otra fuente.


(Tomado de Rusia Today)

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Los kurdos expulsan al EI de Kobani tras más de cuatro meses de asedio

Tras más de cuatro meses de asedio, la localidad siria de Kobani es desde hoy una ciudad libre de yihadistas después de que las fuerzas kurdas expulsaran a los combatientes del grupo Estado Islámico (EI), en una batalla que se ha convertido en un símbolo de la resistencia a los radicales.

"Felicidades por la liberación de Kobani a la humanidad, el Kurdistán y el pueblo de Kobani", anunció en un tuit el portavoz Polat Can, de las Unidades de Protección del Pueblo, milicias kurdo sirias.

Sin embargo, desde el interior de la población, el presidente de la Administración Autónoma de Kobani, Anuar al Muslem, se mostró cauto en declaraciones telefónicas.

Tras más de cuatro meses de asedio, la localidad siria de Kobani es desde hoy una ciudad libre de yihadistas después de que las fuerzas kurdas expulsaran a los combatientes del grupo Estado Islámico (EI), en una batalla que se ha convertido en un símbolo de la resistencia a los radicales.

"Felicidades por la liberación de Kobani a la humanidad, el Kurdistán y el pueblo de Kobani", anunció en un tuit el portavoz Polat Can, de las Unidades de Protección del Pueblo, milicias kurdo sirias.

Sin embargo, desde el interior de la población, el presidente de la Administración Autónoma de Kobani, Anuar al Muslem, se mostró cauto en declaraciones telefónicas.


"Si bien se puede decir que Kobani está bajo el control total de las Unidades de Protección del Pueblo, todavía hay combates en algunas calles del barrio de Kani Kordane y Meqtel", en el este de la localidad, dijo el responsable político.

Por su parte, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos indicó que los efectivos kurdos están "limpiando" algunas casas de los distritos orientales en busca de artefactos explosivos que hayan podido ser colocados por los extremistas durante su repliegue.

Con este logro de las fuerzas kurdas se pone fin a un asedio iniciado el pasado 16 de septiembre por los yihadistas contra uno de los principales enclaves kurdos de Siria, situado en la provincia septentrional de Alepo y fronterizo con Turquía.

Durante las primeras semanas, el avance del EI fue rápido e incluso llegó a dominar más de la mitad de la superficie de la localidad, pero este progreso fue frenado con la llegada de refuerzos "peshmergas", fuerzas del Kurdistán de Irak que acudieron en ayuda de las milicias kurdo sirias.

En opinión del analista militar libanés general retirado Hisham Yaber, ha habido dos factores decisivos en la victoria kurda.

"El primero de ellos han sido los bombardeos de la coalición internacional (liderada por EEUU) que han golpeado fuerte al EI", indicó el experto.

Desde el inicio de esos ataques aéreos contra posiciones del EI en Siria el pasado 23 de septiembre, los bombardeos contra los extremistas en Kobani han sido casi a diario.

No obstante, a juicio de Yaber, no hay que olvidar el papel desempeñado por las fuerzas aéreas del Ejército sirio.
Su ubicación convertía a Kobani en una presa a priori fácil para los extremistas porque está prácticamente rodeada por territorio en manos del EI que, de hecho, la ha mantenido completamente cercada durante todo este tiempo, excepto por el norte, donde limita con Turquía.

Pese al triunfo de las fuerzas kurdas, Yaber advirtió de que la victoria de Kobani puede ser efímera, a menos que las Unidades de Protección del Pueblo organicen una defensa fuerte y compacta.

Y es que, a juicio del experto, el EI tiene ahora dos opciones: "O bien lanza un contraataque en Kobani o lo dejará para reorganizarse y asediar otra ciudad kurda, todo depende de la situación en el campo de batalla".

Según cifras difundidas por el Observatorio hace diez días, al menos 1.607 personas han fallecido, la mayoría miembros del EI (1.091), durante la ofensiva de los radicales al enclave kurdo sirio.
Su ubicación convertía a Kobani en una presa a priori fácil para los extremistas porque está prácticamente rodeada por territorio en manos del EI que, de hecho, la ha mantenido completamente cercada durante todo este tiempo, excepto por el norte, donde limita con Turquía.

Pese al triunfo de las fuerzas kurdas, Yaber advirtió de que la victoria de Kobani puede ser efímera, a menos que las Unidades de Protección del Pueblo organicen una defensa fuerte y compacta.

Y es que, a juicio del experto, el EI tiene ahora dos opciones: "O bien lanza un contraataque en Kobani o lo dejará para reorganizarse y asediar otra ciudad kurda, todo depende de la situación en el campo de batalla".

Según cifras difundidas por el Observatorio hace diez días, al menos 1.607 personas han fallecido, la mayoría miembros del EI (1.091), durante la ofensiva de los radicales al enclave kurdo sirio.

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Netanyahu juega con fuego ante Irán y Hizbolá

JERUSALÉN – El domingo pasado la aviación israelí destruyó un convoy de tres vehículos cerca de Quneytra, una ciudad siria dinamitada por Israel hace más de cuatro décadas, que está en el Golán no ocupado. En el ataque murieron seis milicianos de Hizbola y seis militares iraníes, incluido un general de la Guardia Revolucionaria.

 

Israel no reivindicó el bombardeo pero el martes un funcionario israelí dijo a una agencia internacional que no fue intención de la aviación matar al general Mohammed Allahdadi, el oficial iraní de mayor rango en Siria. Minutos después otros funcionarios israelíes desmintieron el comunicado explicando que no están dispuestos a admitir que sea Israel quien llevó a cabo el ataque.

 

La autoría está fuera de toda duda, incluso dentro de su país, pero tradicionalmente el Estado judío prefiere mantener la ambigüedad con respecto a este tipo de operaciones. Es una política que viene de lejos y que no ha cambiado a pesar de que todo el mundo lo sabe y lo da por hecho.

 

Sin embargo, el diario más próximo al primer ministro Benjamín Netanyahu, Israel Hayom, publicó sin tapujos el martes que "nuestras fuerzas atacaron una célula de destacados terroristas en el Golán sirio".

 

Israel ha enviado a la frontera con Líbano sus baterías antimisiles y ha tomado precauciones ante una posible escalada militar.


El ataque de Quneytra no es más que otra provocación deliberada, esta vez cuando faltan menos de dos meses para las elecciones israelíes del 17 de marzo. El general Yoav Galant, que acaba de pasar a la reserva, declaró el mismo domingo que la operación guarda una relación directa con los comicios, aunque el martes se desdijo ante la presión del gobierno. Galant no es ni mucho menos el único que piensa de esta manera.


Un alto cargo de Hizbola declaró el mismo domingo en Beirut que "Israel está jugando con fuego y pone en peligro la seguridad de todo Oriente Próximo". No obstante, Netanyahu tiene mucho ganar con este tipo de acciones.

 

Netanyahu es el primer interesado en crear conflictos cuando apenas faltan unas semanas para las elecciones. Su campaña electoral se está basando justamente en crear miedo y en denigrar a sus rivales por falta de experiencia, por indecisión y por incapacidad para hacer frente a los retos a los que se enfrenta el país.


El ataque de Quneytra da pie la imagen de un Netanyahu fuerte y capaz de defenderlos de sus enemigos, tanto fuera como dentro del país. Y de esta manera mejora su posición de cara a los comicios.

 

El riesgo de una respuesta de Irán o Hizbolá entra dentro de los cálculos de Netanyahu. En medios militares se comenta que sería "limitada" y en medios políticos se dice que en cualquier caso redundará en beneficio del propio Netanyahu.


"En lugar del general iraní liquidado vendrá otro general y en lugar de Yihad Mugnia (uno de los milicianos muertos en el ataque) vendrá otro hombre de Hizbolá que será más peligroso. Israel ha comprado la próxima oleada de atentados sin ganar nada a cambio", ha advertido el analista Nahum Barnea en el Yediot Ahronot.

 

Otro analista del mismo periódico, Alex Fishman, ha escrito lo siguiente: "Alguien ha arrojado una cerilla en un barril de explosivos y ahora está esperando a ver si explota o no", en referencia Netanyahu. Según Fishman, a este "juego" de los dirigentes israelíes se le llama "piromanía".

 

Pero es justamente eso lo que parece buscar Netanyahu elevando la tensión al máximo para presentarse como el líder de una democracia que lucha contra el terrorismo. Esta actitud es posible porque Israel cuenta con el respaldo incondicional de sus aliados occidentales en cada una de sus acciones, sean del tipo que sean y tengan las consecuencias que tengan.

 

Jefes militares hebreos han confirmado en alguna ocasión que están apoyando a los rebeldes sirios contra el régimen de Damasco. Esto explicaría el ataque del domingo, como explica el acercamiento de Israel a los países sunníes de la península arábiga que odian visceralmente a los chiíes, empezando por Irán y terminando por Hizbola.

 

Se ha observado que los milicianos islamistas que rondan por el Golán nunca han atacado a Israel, de la misma manera que tampoco lo han hecho el Estado Islámico ni el Frente al Nusra de Al Qaeda en los cuatro años que dura el conflicto. Esto ha suscitado un sinfín de especulaciones sobre la naturaleza de este tipo de formaciones radicales.
Pero el objetivo de Netanyahu va mucho más allá de elevar la tensión en la región y de un cálculo electoral. Estos días el Senado de Estados Unidos está preparándose para extender las sanciones contra Irán, una iniciativa que rechaza el presidente Barack Obama, pero que cuenta con el impulso de Netanyahu y del poderoso lobby israelí en Washington.

 

De hecho, en el entorno de Netanyahu se ha comentado, y se ha publicado, que Obama ha pedido a Netanyahu que detenga la operación de los senadores contra Irán y que Netanyahu se ha negado al considerar que cualquier acuerdo entre la administración norteamericana e Irán es negativo para Israel y para sus aliados sunníes en la región.

 

Netanyahu dio ayer otra bofetada a Obama cuando se anunció que el Congreso y el Senado han invitado al primer ministro israelí a hablar en Washington dentro de tres semanas de "terrorismo e Irán", según anunciaron los medios hebreos.

 

Paradójicamente es el mismo Obama, junto con algunos países europeos, los que han atiborrado a Israel con armas de todo tipo y facilitan el militarismo reinante en el Estado judío a pesar de ir en contra de los intereses occidentales.

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Martes, 20 Enero 2015 19:27

La dignidad que emerge de las laderas

La dignidad que emerge de las laderas

Su nombre en sí mismo es toda una quimera y una contradicción: Esfuerzos de paz.

Con este nombre bautizaron un barrio en la comuna 8, una de las más populosas de Medellín; habitado por cientos de desplazados provenientes del urabeño municipio de Apartadó y del vecino departamento del Chocó.

Sus pobladores, afectados por el robo de su ancestral territorio, amenazados por los paramilitares o sobrevivientes de acciones armadas perpetradas por estos, buscan rehacer sus vidas en la capital del departamento de Antioquia, arañando en su agreste geografía un lugar donde construir un techo.

La necesidad de sobrevivir, con un Estado que les da la espalda, obliga a los nuevos moradores de este rincón de Medellín, a abastecerse de agua y de luz como sea, es un asunto de vida o muerte: logran una conexión pirata en algunos casos (agua), y en otros cancelan con una tarjeta prepago (luz). El rebusque diario debe producirle al menos para estos pagos urgentes, y para el alimento.

Pero no sólo esfuerzos por vivir, sino también por ganar un territorio, aunados a destellos de esperanza, de amor, de convivencia y trabajo. Todo esto es visible al recorrer el barrio y compartir con sus pobladores, pero también todo ello es lo requerido para enfrentar las carencias que amenazan su misma existencia.

Es pasado y presente. La violencia cubierta en algunas ocasiones con pasamontañas, logró sacarlos de su terruño; el amor por la vida les brinda la energía necesaria para encarar con dignidad cada nuevo amanecer. Pero no basta con la amenaza del fusil ni el efecto del terror cubierto de ilegalidad y acompañado de la historia de miles de muertos, no, ahora Esfuerzos de paz sufre las consecuencias "legales" del nuevo Plan de Ordenamiento Territorial (POT) aprobado por una mayoría de concejales que ejercen su poder sin importarles la grave situación que en sus derechos fundamentales viven miles de familias en la capital paisa.

Concejales que deciden la suerte de una ciudad de espaldas a la mayoría de sus pobladores, sin escuchar las razones que los oponen a un POT que les perjudica, al tiempo que obran de acuerdo, y cogidos de la mano, con los intereses de quienes están detrás de la "Medellín innovadora": especuladores del suelo, banqueros, constructoras, industriales del cemento, etcétera, todos ellos interesados en impulsar el nuevo POT, el mismo que da vía libre a megaproyectos como el "Cinturón Verde Metropolitano" (ver recuadro).

Un nuevo POT que prolonga una vieja política en nuestro país y cada una de sus ciudades: ordenar, legislar a favor de las minorías y excluir a las mayorías. Plan de Ordenamiento aprobado a pesar de la oposición de todas las organizaciones sociales con asiento barrial en Medellín, pese a las críticas levantadas por estas donde queda claro cómo el dolor afectará una vez más a miles de hogares y de familias que llegaron y se asentaron en las laderas de esta urbe durante los últimos 20 o un poco más de años.

Voces en el aire, sin oídos que las recogieran de manera presta, así quedaron las levantadas por diversidad de organizaciones sociales en Medellín, por lo cual el POT terminó aprobado sin concertación, contrariando la Ley 388 de 1997, Art.40 que expresa de manera tajante: "En ejercicio de las diferentes actividades que conforman la acción urbanística, las administraciones municipales, distritales y metropolitanas deberán fomentar la concertación entre los intereses sociales, económicos y urbanísticos, mediante la participación de los pobladores y sus organizaciones. Esta concertación tendrá por objeto asegurar la eficacia de las políticas públicas respecto de las necesidades y aspiraciones de los diversos sectores de la vida económica y social relacionados con el ordenamiento del territorio municipal".

En contra de esta realidad la administración de esta urbe aduce que sí hubo participación y concertación, pero ya sabemos en qué consiste ésta: llenar planillas de asistencia por parte de los moradores de cada uno de los sectores donde se llevaron a cabo sesiones de planeación o educativas sobre el POT. Así lo reafirma un poblador de Esfuerzos de paz: "Nos hacen llenar unas planillas de "asistencia", donde realmente dicen que estamos de acuerdo con el POT, cuando no se nos ha hablado de éste".

 

¡Afuera! ¡Afuera!



Lo que más afecta a esta quimera urbana poblada por desplazados y negados de la ciudad, es el hecho de tener que afrontar un nuevo desplazamiento, tal vez el tercero o cuarto en menos de una o dos décadas. Desplazamiento propiciado ahora por los dueños del capital privado que se valen para su propósito de la administración pública. De nuevo, como ya les sucedió en anteriores ocasiones bajo la amenaza del fusil –ahora revestido de legalidad– deberán dejar lo que construyeron de manera autogestionada, romper sus lazos de comunidad, y dispersarse por la frondosa capa de cemento medellinense, viviendo unos meses en arriendo con cargo al municipio. Esto es lo que ahora les ofrecen. Y si resisten, si se oponen a salir y dejar lo construido, llegará el desalojo por vía administrativa, amparado en el "interés general".

Ante esta realidad, no es extraño lo dicho por Luis Mosquera, integrante de la corporación Convivamos, al afirmar que "Este POT no tiene un rostro humano, no está debidamente hecho, ni adaptado para la gente, no resuelve las verdaderas necesidades de las comunidades, ni el problema estructural que es la pobreza que llega a un 41 por ciento y continuará en la misma situación. ¡No se resuelve!"

Con el yunque del poder sobre sus cabezas, la población que habita Esfuerzos de paz exige que no se vulneren sus derechos, que el gobierno sea de mayorías y no de minorías. Desde las laderas de Medellín se escuchan gritos de dolor, pero también de esperanza, con esfuerzos de paz.

 


 

Recuadro 1

 

Apoyos temporales e insuficientes

 

En una entrevista realizada a Jairo Maya, organizador de los 10 nodos barriales para la movilización en contra del Megaproyecto Cinturón Verde Metropolitano e integrante del Plan de Desarrollo Local de las distintas comunas y municipios del Valle de Aburrá, develó las problemáticas y abusos soportadas por las comunidades afectadas por este proyecto.

Afirma allí Jairo que la alcaldía de Medellín difunde que está acompañando a los 9 barrios afectados por este megaproyecto Santo Domingo, Nutibara, Picacho, El Volador, La Cruz, Pan de Azúcar, Salvador (Esfuerzos de Paz), La Asomadera y Las tres cruces; pero tal acompañamiento es desalentador toda vez que está reducido a enseñar a la gente a construir adoquines, para que por un salario mínimo mensual, trabajen durante 10 meses.

Aseguró que la información que tienen las comunidades frente a estas construcciones es difusa. Hasta el momento la institucionalidad ha prometido construir viviendas para las familias que serán desplazadas, en terrenos que no han sido estudiados todavía, proceso en el cual han gastado, entre la EDU y la Universidad Pontificia Bolivariana 800.000.000 millones de pesos, invertidos mayoritariamente en las jornadas de vida del alcalde Gaviria en el año 2013.

La comuna 8, a la cual pertenece el barrio Esfuerzos de paz, es la más afectada por la construcción del Jardín Circunvalar o parque urbano, parte integral del megaproyecto Cinturón Verde, donde la resistencia crece motivada por el Plan de Desarrollo Local de cada una de las comunas, colocando en marcha su Estrategia de gestión, la cual promueve la plataforma de movilización comunitaria, veedurías, políticas públicas y control ciudadano. Todos estos esfuerzos barriales trabajan en red junto con corporaciones como Convivamos y Penca de Sábila, y apoyados en el Presupuesto Participativo. Resistiendo a la cooptación que intenta el Departamento Administrativo de Gestión de la Alcaldía.

Finalmente, en la entrevista en cuestión Jairo Maya resalta que desde el Foro Habitat de la ONU, por orden de la Alcaldía y el Ministerio de Interior la Comuna 8 debería estar vigilada y protegida por la fuerza pública pero hasta el momento el Esmad y la Policía Metropolitana sólo han intervenido para desalojar las familias de dicho sector.

Sin futuro alentador para estas miles de personas, ahora les viene otro golpe: el proyecto Monorriel que pretende unir la Estación de Metrocable Santo Domingo Savio, la Estación de Metrocable La Sierra y la Avenida 80 por medio del Tranvía, archivado por el Concejo de Medellín en el año 2012, lo desempolva el EDU para nueva discusión en el Concejo.

 


Recuadro 2

 

El Cinturón Verde Metropolitano en pocas palabras



Según la administración de la ciudad, este megaproyecto tiene como objetivo detener la expansión urbana en sus laderas, para proteger el suelo rural, y "mejorar" el espacio público, la vivienda y la movilidad de quienes habitan en estas zonas.

Pero la realidad es compleja. Según información suministrada por la Empresa de Desarrollo Urbano (EDU), el megaproyecto citado requiere para su construcción del desplazamiento de cerca de catorce mil setecientas cincuenta familias (14.750), las cuales habitan por encima de la máxima permitida (1.800 metros).

Pero ante esta decisión hay varias observaciones nacidas de la realidad de la ciudad:

 

1) No existe mapa de riesgo de las laderas que intervendrán. Si la gente vive allí, por sobre la cota ahora delimitada, adecuando desde hace años el territorio a sus necesidades, ¿por qué la actual pretensión de expulsarlos de estos terrenos?
2) Hay esguinces a la norma que impiden un control certero a la ocupación en las laderas, donde no hay consulta previa, concertación con las comunidades implicadas, no muestran las alternativas de calidad de vida, ¡reales!, de ahí surgen los interrogantes, es decir, los faltantes a la norma ¿Se comprometen futuras administraciones? ¿Cuántas? ¿Qué proporciones del presupuesto destinado se asignarán a cada componente del proyecto? ¿Qué es lo que hace verde al Cinturón Verde? ¿Cómo se garantiza el modelo de preservación de la biodiversidad? ¿Cuál es el modelo de conservación? ¿Cuáles son los impactos sociales, ambientales y económicos esperados? ¿Cómo se medirán? ¿Cuándo empezarán obras? ¿Cuáles zonas serán re ubicadas y a dónde? ¿Qué obras de infraestructura se realizarán? ¿Qué garantías hay para las poblaciones involucradas? ¿Cómo es el proceso de sensibilización? ¿Habrá discusiones con la comunidad? ¿Cuáles son las labores específicas de cada una de estas entidades contribuyentes dentro del proyecto? ¿Que pasara con mi casa? ¿Cómo se incluiría la agricultura en la dinámica del Cinturón, sabiendo la importancia de esta actividad en las laderas? (sabiendo que este se ha convertido en un medio para sobrevivir de las comunidades).
3) Hay problemas de gobernanza y gobernabilidad en las laderas, por medio de los cuales las Juntas de Acción Comunal y otras instancias de participación directa y comunitaria están opacadas; en realidad son las Bracim las que determinan la vida cotidiana en estos territorios.
4) Entender el reconocimiento de que en estos territorios hay un tejido que estas personas han creado durante más de 50 años y donde la solución no es, simplemente, la evacuación, sino, más bien, la adecuación y el mejoramiento de las condiciones del suelo.

 

Lo decidido por la administración en contrasentido, violenta la cotidianidad de miles de personas. Para darle cuerpo a este megaproyecto, seleccionaron los sitios en los cuales se llevará a cabo la intervención, los que según ellos son "propiedad del municipio de Medellín":

 

  1. Parte alta de Santo Domingo Savio, La Avanzada y Carpinelo. En estas zonas delimitaron un área de intervención que corresponde a 11,9 hectáreas.
  2. En la quebrada La Castro fue delimitada un área que suma 11,3 hectáreas.
  3. En la quebrada La Ñato delimitaron un área que corresponde a 4,2 hectáreas.

 

Además, el Cinturón Verde Metropolitano tiene asignados directamente unos 545.098 millones de pesos, equivalentes a un 4.5 por ciento del presupuesto total del Plan de Desarrollo, con los cuales, dice, resolverá gran parte de la problemática estructural de pobreza que oprime a miles de familias en esta ciudad.

Publicado enEdición 209
Comunidad, territorio y proyecto de identidad

La Zona de Reserva Campesina –ZRC– de Morales y Arenal, en el sur de Bolívar, es una de las seis formalmente reconocidas por el Estado colombiano. Los líderes y lideresas comunales de la región defienden la experiencia que ya lleva más de 15 años, aunque demandan instancias directas de diálogo. Cuando el Gobierno les dijo que el tema se resolvería en la Mesa de La Habana, respondieron: "La paz no se va a hacer sólo con los grupos armados, reclamamos la participación directa de la comunidad".

Navegar el río Magdalena siempre resulta placentero, aunque sólo sea durante los cuarenta minutos que tarda la chalupa desde La Gloria, cerca de Aguachica –Cesar–, hasta Buenavista, el modesto puerto por el cual llegaremos a Arenal, la cabecera distrital del municipio que lleva el mismo nombre, en el Sur de Bolívar.

La navegación resulta placentera por el clima, los paisajes, el vuelo de las aves y el aire de río, aunque entristecedora por las historias que aún perduran: a este río, en este mismo tramo, fueron arrojados decenas de cuerpos tras la masacre de Simití, o la de San Pablo; entonces las aguas se tiñieron de rojo y entre los pobladores se expandió el temor de que los peces estuvieran contaminados "de tanto comer cadáveres". Militares y paracos se ensañaron en los 90 especialmente con el campesinado del Sur de Bolívar; enfrentaron a las guerrillas y masacraron poblaciones para disputarles el territorio y garantizar la entrada de las multinacionales, que trajeron palma aceitera y pretendieron llevarse el oro de la serranía de San Lucas.

Entrando al pueblo de Arenal nos topamos con la más importante obra de infraestructura de los últimos años: 400 metros de asfalto en las principales calles. Apenas 400 metros, que alcanzan para circundar la alcaldía y un poco más. Después de la sede municipal, la referencia ineludible es la Cooperativa Multiactiva Comuarenal. Allí nos recibe Milena Quiroz Jiménez, una mujer de treintaitantos años, siempre sonriente. Es la representante legal de la cooperativa que, junto a la Asociación de Usuarios del Acueducto de la Vereda Quebrada Honda –Asohonda–, lidera la Zona de Reserva Campesina en la región.

"Campesino vuelve al campo" es el lema de Comuarenal, que asocia a pequeños productores (en su mayoría afrodescendientes) vinculados a las actividades agrícolas, piscícolas y pecuarias en todo el municipio. Milena reparte su tiempo entre las obligaciones al frente de la cooperativa y sus tareas como referente de la ZRC.

 

Veinte años de irrespeto estatal

 

La ZRC de Morales y Arenal fue constituida en 1999 por medio de una resolución expedida por el entonces denominado Incora (Instituto Colombiano de Reforma Agraria, hoy Incoder, Instituto Colombiano de Desarrollo Rural). El objetivo, al igual que en las otras ZRC, pasa por delimitar una zona en la que se preserve el territorio y fomenten la economía y la identidad campesina. En este caso, la delimitación se extiende por la margen izquierda del río Magdalena, abarca 29.100 hectáreas que cubren de manera transversal una parte del municipio de Arenal y otra, hacia el sur, de su vecino Morales. Cerca de diez mil campesinos que viven de la producción agraria, pecuaria o de la pequeña minería artesanal habitan la región.

"Uno de los principios orientadores de las ZRC es regular la concentración de la tierra", describe Milena. "En esta región hay quienes tienen más tierra de lo que establece la norma, pero aún no existe regulación precisa que lo evite. Eso debería lograrse si se cumpliera con la ZRC como establece la ley, que ya tiene 20 años. Además, el uso del suelo debería regularse, establecer qué cultivos deberían implementarse, para que no haya excesivo cultivo de palma, que tanto daño hace en la región, u otro tipo de monocultivos industriales que, si miramos el objeto para el cual fue creada la ZRC, no aplicarían dentro del objetivo de brindar garantías alimentarias para los campesinos de la zona", explica la dirigente comunitaria.

La figura de ZRC es defendida por los campesinos que habitan las extensiones ya reconocidas y por quienes luchan para que se reconozcan formalmente otras tantas, establecidas "de hecho". Aunque el Estado aceptó –y está obligado a respetar– oficialmente seis ZRC (además de la de Morales y Arenal, las de El Pato en El Caguán; Valle del Río Cimitarra en Antioquia y Sur de Bolívar; Bajo Cuembí en Putumayo; Calamar en Guaviare y Cabrera en Cundinamarca), la realidad hoy vivida en estos territorios dista de ser la que dispone la ley.

Describe nuevamente Milena que, "En estos 15 años (desde el reconocimiento oficial de la ZRC de Morales y Arenal) los cambios para las familias campesinas no han sido significativos. Cuando se crearon las ZRC se creó un Plan de Desarrollo Sostenible, que aquí lo tenemos pero que el gobierno nunca lo implementó. Es cierto que se han realizado algunos avances, pero de forma aislada, como titulación de baldíos, y unos proyectos de fortalecimiento para cosas puntuales, pero como tal el Plan de Desarrollo Sostenible aún no se ha implementado".

La regulación del uso de la tierra, tanto en lo que refiere a la extensión de las propiedades como por el tipo de explotación que se realiza, es la principal preocupación en Morales y Arenal. En toda la región del Sur de Bolívar el monocultivo de palma aceitera se extiende como una plaga, por el beneficio que le otorga a algunos pequeños productores sembrar a pedido de multinacionales que sacan el mayor beneficio. "Esto no está regulado aún; si la ZRC no reglamenta estas cosas, difícilmente pueda hacerse el control sobre este tipo de actividad económica", reclama la representante de Comuarenal.

 

"Desde las bases"

 

Querer ser parte protagónica de los debates y las decisiones que influirán en su futuro lleva a los voceros de Morales y Arenal a mantener un fluido vínculo con instancias de diálogo regional y nacional con el gobierno. Para ello mantienen relación directa con el Incoder, participan de la Mesa de Interlocución del Sur de Bolívar, del Coordinador Nacional Agrario –CNA– y de la Cumbre Agraria.

La Mesa de Interlocución del Sur de Bolívar recoge las distintas problemáticas de la región; en los últimos años logró tal representatividad que el Gobierno habilitó una instancia especial para el diálogo directo con los delegados del lugar. Teófilo Acuña, referente histórico de la Federación Agrominera del Sur de Bolívar –Fedeagromisbol– es el vocero de la Comisión de Interlocución, y coincide con Milena: "La única garantía de que las empresas o multinacionales del carbón, el petróleo, el oro, no exploten el subsuelo en una ZRC, es la participación activa de la comunidad". El dirigente regional, que a nivel nacional integra el Coordinador Nacional Agrario y el Congreso de los Pueblos, señala otras limitaciones de las ZRC: "Cuando el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, quiso suspender en el 2003 las ZRC lo hizo, porque éstas se basan en la ley 160, que establece que un gobierno puede suspenderlas. Por eso para nosotros lo importante es la legitimidad que da la participación de la comunidad. Estamos discutiendo estas cuestiones en el marco de la agenda de la Cumbre Agraria".

La Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular es el proceso unitario más abarcador y estable de las organizaciones populares de Colombia en mucho tiempo. Esta coordinación nacional brinda un espacio muy valioso para la ZRC, donde encuentra un ámbito de confluencia con otras estructuras campesinas como la Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina –Anzorc.

Entre la ZRC de Morales y Arenal y Anzorc, que agrupa otras experiencias similares a nivel nacional, hay acuerdos pero también diferencias de enfoque. "Nosotros reconocemos que Anzorc tiene su propia dinámica, y aunque no coincidimos en algunos aspectos, respetamos eso", explica Milena, y refiere al aval que esa entidad dio a la forma en que se trató el tema de las ZRC en La Habana, entre el gobierno nacional y las Farc. "En algún momento el Gobierno nos decía que ya teníamos la discusión del tema en la Mesa de La Habana y que por eso no podían adelantar conversaciones con nosotros. Les dijimos no, las comunidades no han sido parte de la construcción de la agenda de La Habana, por lo tanto las condiciones para construir la paz se van a dar a partir de la participación directa de la comunidad. Entonces pedimos que deslinden el proceso del Sur de Bolívar de lo que estuvieran hablando sobre ZRC sin nuestra participación, y que, en cambio los acuerdos se buscaran a través de la Mesa de Interlocución del Sur de Bolívar y el CNA". Esto generó que Anzorc no cuente con la participación de la ZRC de Morales y Arenal.

Milena hace una pausa, desvía la mirada. Más tarde, fuera de micrófono, confiesa el motivo de su incomodidad: ¿cómo referir a esas diferencias de enfoque entre organizaciones campesinas sin herir susceptibilidades? Sana preocupación despejada del rostro de la mujer cuando retomó sus argumentos e insistió, con tono sereno y firme: "La paz no es sólo silenciar los fusiles, es construir condiciones para el goce efectivo de los derechos sociales, económicos, culturales, ambientales y políticos; en ese orden de ideas nosotros sí queremos la paz, pero una paz construida desde las bases".

Esa paz, impulsada por un pueblo que insiste tercamente en ser el protagonista de su propio destino, es la que están peleando, y construyendo en la ZRC de Morales y Arenal.

 

* Educadora popular adscrita al Instituto Nacional Sindical - Cedins , www. Cedins.org
** Editor general de la Agencia de Comunicación de los Pueblos Colombia Informa, www.colombiainforma.info

Publicado enEdición 209
Paul Rogers, experto británico en terrorismo, desmenuza la situacion creada por Estado Islamico

Entre los numerosos interrogantes que ha generado la masacre de Charlie Hebdo, uno que desconcertó a analistas es que los dos militantes que ejecutaron la acción en la revista en nombre de Al Qaida coordinaron su acción con Amady Coulibally, responsable de la toma del supermercado judío en París y de la muerte de una policía francesa, que reivindicó su pertenencia al Estado Islámico (EI). EI es un desprendimiento de Al Qaida que comparte su ideología ultrapuritana y su deseo de crear un califato –en lo posible mundial– gobernado por la Sharia o ley islámica, con similares dosis de segregación femenina, lapidación de adúlteros y homofobia, pero que están enfrentados a sus ex mentores en la lucha por convertirse en los únicos representantes de la Jihad. De ambos grupos, Al Qaida es el más conocido: una suerte de paraguas o sello que usan en distintas partes del mundo para llevar adelante la Jihad. Desde la muerte de Osama bin Laden en 2011, Al Qaida perdió terreno y el Estado Islámico saltó a la primera plana. A mediados del año pasado su avance en Irak pareció incontenible y las decapitaciones de rehenes occidentales, difundidas ampliamente por las redes sociales, lo convirtieron en el enemigo número uno de Estados Unidos. Paul Rogers, un especialista británico en seguridad y violencia política, analiza para Página/12 los orígenes de ese avance y explica cuáles pueden ser sus consecuencias.


–¿Cómo es su análisis de la masacre de Charlie Hebdo?


–Hay temas que reaparecen siempre cuando ocurre este tipo de hechos, como el debate sobre la libertad de expresión, la sátira, el derecho y el peligro de la ofensa y la provocación. La pregunta es por qué ha sucedido esto. Es una pregunta que se ha hecho en cada uno de los grandes atentados de los últimos 14 años, desde el 11 de septiembre, al de Madrid en 2004 y Londres en 2005. La respuesta es compleja, pero hay un contexto que unifica las distintas tramas en juego. El primer ministro francés Manuel Valls lo dijo cuando declaró que Francia y sus aliados estaban ahora en guerra con los islamistas. El "ahora" es significativo, porque para los islamistas la guerra lleva años. Es cierto que Francia no estuvo muy involucrada en Afganistán y no participó en la guerra de Irak en 2003, pero estuvo al frente del derrocamiento de Khadafi en Libia en 2011 y lideró la guerra contra Ansar Dine y otros militantes islamistas en Mali, Africa, el año pasado. Lo mismo ha sucedido con su participación en la guerra contra el Estado Islámico. Francia ha desplegado el portaaviones con carga nuclear Charles de Gaulle en el Golfo y está usando sus aviones de combate Super Etendard y Rafael. Justo el día previo a Charlie Hebdo, por pura coincidencia, el Pentágono hizo un recuento de la marcha de su intervención en Irak. En los cinco meses desde que comenzaron los bombardeos en Irak se ha arrojado un total de 5886 bombas y misiles contra 1900 objetivos. No hay un conteo de víctimas, pero con sólo pensar una persona por cada bomba dadas las ine-vitables víctimas civiles, podemos ver el argumento que ha circulado en las redes sociales islamistas que retratan a Charlie Hebdo como una represalia. Tanto Al Qaida como el Estado Islámico se benefician enormemente con la creciente tensión intercomunitaria en Francia, Alemania, el Reino Unido o Suecia. Cuanto más amenazados se sienten los musulmanes jóvenes, más gente está dispuesta a sumarse a la causa. Más aún si se ve la respuesta que dieron los grupos de derecha antiinmigración al estilo de Marine Le Pen en Francia o Nigel Farage en el Reino Unido.


–Una representación mediática occidental de Al Qaida y el Estado Islámico es que son grupos medievales y barbáricos que buscan destruir todo vestigio de modernidad en el mundo islámico. Las decapitaciones del Estado Islámico publicitadas por Internet han sido el símbolo más eficaz de esta visión. ¿Tiene algo que ver con la realidad?


–Hablar de medievalismo es peligroso. Hay muchos estados que en los últimos 30 años –ni qué hablar en los últimos cien– han tenido conductas espantosas. Ni siquiera hay que retrotraerse mucho: basta ver lo que está pasando en México. Y, sin embargo, no se habla con la misma ligereza de medievalismo. Se pueden describir ciertas prácticas y metodologías como medievales, pero si se quiere entender qué está en juego hay que tener en cuenta que esos métodos tienen un propósito. Son indudablemente despiadados cuando capturan prisioneros, sean iraquíes o sirios a los que ejecutan o decapitan, pero esta forma de terrorismo tiene un objetivo concreto con respecto al enemigo, que es minar su voluntad de combate y provocar deserciones masivas. O sea, por más que sea brutal, no es irracional, que es el concepto subyacente en los medios cuando se habla de medievalismo. La decapitación de rehenes occidentales también tiene un propósito, porque el Estado Islámico necesita reclutar combatientes, y la mejor manera de reclutarlos es ser atacado por los países occidentales. De esa manera se pueden presentar como los defensores del Islam contra sus enemigos y pueden señalar las intervenciones en Afganistán, Libia, Yemen, Somalia y otros países como prueba de que es Occidente el que ataca al Islam y no al revés. No es un argumento que atrae a la mayoría de los musulmanes, pero sí a algunos que terminan acercándose a sus filas.


–El Estado Islámico es un desprendimiento de Al Qaida. ¿Se puede decir que está reemplazándolo?


–La realidad es que no queda mucho de Al Qaida, aunque su idea y presencia se noten en movimientos como el de Boko Haram en Nigeria. En cambio, el Estado Islámico tiene una presencia creciente. Por eso hay una competencia en términos de representación de la Jihad islámica. Pero esta competencia tiene mucho menos valor en Europa, donde los islamistas se vinculan al Estado Islámico o Al Qaida dependiendo de los contactos que tengan, la inserción territorial o la organización.


–Visto desde el punto de vista de la racionalidad, el creciente éxito del Estado Islámico se puede comparar con la racionalidad eficiente de una empresa moderna, capaz de financiarse con la venta ilegal de petróleo y oro, con un buen aparato administrativo y uno excelente de propaganda, que utiliza a la perfección ese símbolo de comunicación hipermoderna que son las redes sociales.


–Exactamente. No cabe duda de que tienen un manejo bastante sofisticado de lo económico y, sobre todo, de la comunicación. Para los políticos occidentales es conveniente pensar que son irracionales, pero desde la perspectiva misma del Estado Islámico tienen un planteo perfectamente racional a nivel operativo y en el desarrollo de la organización. El problema que están enfrentando es que a medida que ganan más territorio tienen las responsabilidades de cualquier gobierno. Hoy tienen entre 4 y 6 millones de personas a su cargo. Necesitan, si no la lealtad de sus gobernados, al menos que no se les opongan. Cuando otro grupo fundamentalista, los talibán, ganó el poder en la mayor parte de Afganistán a mediados de los '90, el pueblo los recibió como los que traían paz, orden y estabilidad. En unos dos o tres años la rigidez de su gobierno empezó a generar oposición. Y para 2000 ya eran muy poco populares y se mantenían en el poder gracias a un Estado superrepresivo. El problema de la gobernabilidad puede ser el talón de Aquiles del Estado Islámico. No en lo inmediato, pero sí en un par de años.

–En todo caso es una imponente fuerza militar. A partir de 2012, gracias a la guerra civil en Siria, el Estado Islámico comenzó a crecer y hoy domina territorio no sólo en Siria sino en Irak y aspira a la formación de un califato. ¿Quiénes lo componen?


–El Estado Islámico está constituido de cuatro elementos que, por el momento, funcionan de manera bastante compacta y homogénea. Está el núcleo, que es el más religioso, el islamismo salafí, que se origina en el Wahabi, similar a Al Qaida. Hay un segundo nivel que es el elemento militar, en el que predominan de manera desproporcionada los iraquíes que estaban en el corazón del movimiento de Al Qaida, que operaba en Irak hace unos seis o siete años y que combatieron contras las fuerzas estadounidenses y británicas en lo que era en la práctica una lucha clandestina. No son necesariamente religiosos, pero quieren recuperar terreno y rechazan la presencia extranjera, en especial de estadounidenses y británicos. Hay un tercer grupo que son fuerzas vinculadas al Partido Baatista del régimen de Saddam Hussein, que ha formado alianzas con el Estado Islámico. Y, por último, están los grupos que pertenecen a la minoría sunita iraquí, que estaba en franca oposición al gobierno central del chiita Nuri Almarki, un gobierno que continuamente marginalizó a los sunitas. El núcleo central es el elemento islámico revolucionario, pero si el Estado Islámico pierde cualquiera de los otros tres elementos, su futuro quedaría comprometido.


–¿Hay señales de contradicciones internas entre estos cuatro grupos que, a pesar de que se han mantenido unidos, son bien distintos?


–El núcleo, que está sobre todo en Siria junto a la parte militar, es muy compacto y se mantendrá unido a la larga. El elemento más débil son los grupos étnicos sunitas. Si el nuevo primer ministro iraquí Al Abadi tiene éxito en hacer un gobierno más inclusivo que tome en cuenta a los sunitas tanto como a la mayoría chiita y a los kurdos, entonces la alianza de estas etnias sunitas con el Estado Islámico puede debilitarse. Eso podría generar problemas para el Estado Islámico en Irak. No en Siria. En Siria, el Estado Islámico más bien puede extender el territorio que domina y no está bajo mucha presión del régimen de Assad, que se está concentrando más en los elementos no fundamentalistas de la insurgencia.


–¿Qué tan importantes son los llamados combatientes extranjeros?


–Tenemos estimaciones. Según la inteligencia estadounidense, cada mes van unos mil combatientes extranjeros a luchar en Siria, la mayoría de Medio Oriente, pero muchos de Occidente. Según este cálculo habría unos 16 mil combatientes extranjeros. De éstos, unos 500 serían británicos. Es interesante que los occidentales que se integran a las filas del Estado Islámico se de-silusionan muy rápidamente. Pero no todos. Algunos se quedan. En todo caso, los países que más han contribuido con combatientes son los de Medio Oriente, países como Arabia Saudita, Yemen, Túnez. Si bien estos combatientes extranjeros son importantes, no forman parte del liderazgo del Estado Islámico. El liderazgo está conformado por los de Siria e Irak. Pero estos combatientes extranjeros participan con frecuencia en acciones que exigen una alta dosis de coraje, como los ataques suicidas. Son muy importantes para mantener la presión militar porque recientemente el Estado Islámico ha sido neutralizado en su avance y hasta se ha visto obligado a replegarse un poco.


–¿A qué se debe este repliegue? Porque la intervención de Occidente, con los bombardeos aéreos que comenzaron en agosto, ha sido muy criticada y el mismo Barack Obama reconoció en un momento que no tenía una estrategia clara.
–A fines de octubre, las fuerzas de la coalición lideradas por Estados Unidos habían realizado más de 600 operaciones aéreas contra objetivos del Estado Islámico en Irak y Siria. El objetivo era limitar el avance del Estado Islámico en el noroeste de Irak para permitir que la fuerzas militares en el territorio del ejército iraquí y el kurdo se reagruparan. Pero en la consecución de este objetivo han sido más importantes los iraníes y las milicias chiítas. Por lo que sabemos, hay unidades de elite de la Guardia Revolucionaria iraní que han detenido este avance del Estado Islámico. En cuanto a Estados Unidos, el problema es que Obama es muy reticente a enviar efectivos militares en el terreno y el poder aéreo tiene límites. Las fuerzas irregulares del Estado Islámico, en especial las que lucharon contra la presencia estadounidense luego de la caída de Saddam Hussein, tienen mucha experiencia en la lucha y saben cómo eludir el bombardeo aéreo.


–Es decir que desde el punto de vista militar sólo se puede hacer un avance significativo con tropas en el terreno y eso Estados Unidos no lo quiere hacer, por lo que apuestan a la alianza con Irán y el entrenamiento de las fuerzas iraquíes, con la esperanza de que ellos mismos puedan derrotar al Estado Islámico.


–Exactamente. El problema es que el bombardeo aéreo y mucho más una intervención terrestre es lo que más quiere el Estado Islámico porque le resultaría invalorable como arma de propaganda, ya que le permitiría presentarse ante los musulmanes como un nuevo ejemplo de la defensa ante la cruzada de los invasores. Así las cosas, las opciones son continuar con el bombardeo aéreo y el entrenamiento de las fuerzas iraquíes con la esperanza de que derroten al Estado Islámico en Irak o impedir una expansión mayor del Estado Islámico, reduciendo sus fuentes de financiamiento, de manera que pierda el apoyo de la gente que intenta gobernar. Esta opción, que tomaría unos tres o cuatro años, tiene más posibilidades de éxito, pero no es la estrategia actual. El problema adicional es que, más allá de la estrategia que adopte en Irak, queda todavía Siria, donde el Estado Islámico no va a ser derrotado simplemente con bombardeos aéreos. Una intervención terrestre en Siria sería todavía mucho más costosa que en Irak.


–Estados Unidos cambió su posición frente a Irán a raíz de este conflicto. ¿Puede ser que termine cambiando su posición con Siria y el gobierno de Al Assad de la misma manera que con Irán?


–Es posible. Si uno mira la región en conjunto, puede decir que el mejoramiento de la relación entre Estados Unidos e Irán es positiva para la región, ya que va a generar más estabilidad y va a disminuir la posibilidad de conflicto. Esto preocupa tanto a Arabia Saudita como a Israel, que siempre han estado pendientes de lo que pasa en Irán. Un tema dominante de la campaña electoral en Israel será la amenaza iraní, pero la realidad es que el gobierno de Obama está decidido a mantener una buena relación con Irán. Esto abre un interrogante sobre su actitud futura con el gobierno de Al Assad en Siria, que cuenta con un fuerte apoyo de los iraníes y, también, de Rusia. Obama está apostando a contener al Estado Islámico para que, con el tiempo, termine descomponiéndose internamente. El problema es precisamente el tiempo. En ese tiempo, Estados Unidos espera entrenar a las fuerzas iraquíes como para que puedan hacer frente al Estado Islámico, pero al mismo tiempo la campaña aérea le sirve enormemente a Estado Islámico como arma de propaganda.


–Irak siempre fue una entidad inestable. Saddam Hussein la mantuvo unida con una dictadura, pero la realidad es que entre la mayoría chiíta, los sunnitas y los kurdos en el norte parece haber más divisiones que posible unidad. ¿Cómo ve el futuro de Irak?


–En Irak, la mayoría chiíta y los kurdos fueron marginados durante el período de Saddam Hussein. A su caída, con el gobierno chiíta de Nouri Al-Maliki, se marginó a la minoría sunnita. Con Al-Maliki el futuro era negro. Creo que ahora, con el primer ministro Al-Abadi, tiene más posibilidades de estabilidad porque parece que está intentando formar un gobierno de unidad mucho más compacto e inclusivo. Hay que recordar que Irak es un país potencialmente rico. Tiene casi el 10 por ciento del petróleo del mundo. Si se logra un gobierno inclusivo puede que haya posibilidades de que se pueda controlar al Estado Islámico.


–Medio Oriente parece hoy en una disyuntiva entre lo que queda de la Primavera Arabe, el fundamentalismo y los gobiernos autocráticos. ¿Cómo ve el futuro de la región?


–Hace casi cuatro años desde que aquel joven tunecino se prendió fuego y desató la llamada Primavera Arabe. El movimiento tuvo un lado fuertemente secular, en Túnez, y todavía más en Egipto. En los primeros cuatro o cinco meses estaba claro que, si podía haber un avance hacia un gobierno de transición basado en los derechos humanos, eso sería muy mala noticia para los fundamentalistas porque profundizaría una búsqueda de mejores gobiernos de manera democrática. Cuatro años más tarde ha habido algún progreso, como la transición en Túnez y un proceso de reforma en Marruecos, pero en el resto de la región se ha visto un regreso a la autocracia. Como no se ha avanzado hacia una mejor forma de gobierno, más democrática y con mayor respeto de los derechos humanos, movimientos como el Estado Islámico han renacido. Hay que recordar además que la Primavera Arabe comenzó como un levantamiento contra las autocracias y por los derechos humanos, pero también como un movimiento contra las fuertes divisiones socioeconómicas en países que no tienen petróleo. Y ésa sigue siendo la situación. Túnez, que es el país donde más se ha progresado en esta transición, es también uno de los que más combatientes extranjeros suministra al Estado Islámico. Y en gran medida la razón de fondo es el desempleo y la marginalización que afecta al país y a muchos otros en la región.

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