China: Eje comercial y político para la conformación del ALCAP

ALAI AMLATINA, 22/12/2014.- Del 8 al 10 de noviembre se llevó a cabo en Beijing, China, la reunión de los 21 países miembros del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC) que incluye a Australia, Brunei Darussalam, Canadá, Chile, China, China Taipéi, Hong Kong, Indonesia, Japón, Corea del Sur, Malasia, México, Nueva Zelanda, Papúa Nueva Guinea, Perú, Filipinas, Rusia, Singapur, Tailandia, Estados Unidos y Vietnam. El anfitrión --China- resaltó por su papel de líder global económico y diplomático ante un Estados Unidos debilitado económicamente por la crisis de 2008 y por sus fracasos militares en Medio Oriente. Desde la segunda guerra mundial Estados Unidos viene siendo considerado como el poder hegemónico en todos los planos: económico, político, diplomático, cultural y militar.

China aprovechó su posición de anfitrión para llegar a sendos acuerdos bilaterales con Corea del Sur y Rusia. Con el primero firmó un pacto bilateral para la reducción de las barreras comerciales que abarca 17 áreas, de las que destacan: el comercio electrónico y las compras estatales. Se exceptúan al arroz y al sector automotriz.

Con Rusia reforzó sus acuerdos de gas. El primer acuerdo por el que Gazprom vendería a la firma china CNPC 30,000 millones de metros cúbicos anuales de gas natural a través de la ruta oriental, para los siguientes 30 años, se firmó el pasado mes de mayo entre Xi Jinping y Vladímir Putin. Por ello, no es de sorprender un nuevo memorándum de entendimiento donde Moscú busca reorientar su potente sector energético hacia China, por las recientes sanciones impuestas por Europa y Estados Unidos por el conflicto en la frontera de Ucrania. Dichas sanciones han llevado a un acercamiento comercial, político y militar entre el Kremlin y el gigante asiático. Tan sólo una semana después de la cumbre de APEC, el 19 de noviembre los ministros de defensa de ambos países se reunieron en Beijing con la finalidad de reforzar sus lazos militares y con la aspiración de crear un sistema colectivo de seguridad regional. Desde 1989 --tras los hechos de Tiananmen- y debido al embargo militar decretado por parte de EEUU y la Unión Europea al gobierno Chino, Rusia funge como su principal proveedor de armas; aunque con restricciones a su tecnología militar de mayor avance.

Por otro lado, el camino de la integración comercial mostrado en la Cumbre de la APEC ha planteado una confrontación entre las dos economías mayores del mundo, con Estados Unidos auspiciando el Acuerdo Transpacífico (TTP, por sus siglas en inglés), sin la participación de China pero con la participación de Australia, Brunei Darussalam, Canadá, Chile, Estados Unidos, Japón, Malasia, México, Nueva Zelandia, Perú, Singapur y Vietnam - cuyas economías representan cerca del 40% de la economía mundial-. China de su parte promueve el ALCAP --Área de Libre Comercio Asia Pacifico- entre los integrantes del APEC.

En el contexto de la economía mundial -llena de incertidumbres-, es incuestionable que se han venido gestando incidencias que han contribuido a los cambios tanto geopolíticos como geoeconómicos -especialmente a la luz de la crisis económica internacional- dando como resultado la aparición de nuevos actores e instituciones en la escena internacional. Según el CRIES, en su anuario de integración, "¿Atlántico vs. Pacífico? : América Latina y el Caribe, los cambios regionales y los desafíos globales" (2014), China tiene la potencialidad para financiar el comercio global a las naciones deficitarias por todas las razones vinculadas a su fortaleza económica siendo que no es aún emisor de una divisa.

China también logró reflejar su liderazgo global en materia diplomática y comercial en la cumbre. A Japón le mandó la señal que los dos temas de conflicto entre ellos y Estados Unidos para la conformación del TPP, no serán obstáculo para el ALCAP, por las excepciones que le dio a Corea del Sur. Esto fue a pesar de las disputas territoriales con Japón, siendo este encuentro el primer acercamiento entre los líderes de ambos países asiáticos después de tres años. Las islas Diaoyu, en mandarín o Senkaku, en japonés, según la BBC "Importan porque están cerca de rutas marítimas importantes, ofrecen zonas de pesca ricas y yacen cerca de reservas potenciales de petróleo y de gas. Tienen también una posición estratégicamente significativa, en la competencia creciente entre Estados Unidos y China sobre la primacía militar en la región del Asia Pacífico". El conflicto existe desde el final de la primera guerra -sino- japonesa (1894-1895) cuando pasó de control chino a control japonés. Fueron reclamadas por China en la década de 1970 y continúan en disputa. El mandatario Chino tuvo también una reunión con el presidente Truong Tan Sang de Vietnam, país con el que también ha mantenido conflictos debido a la disputa territorial en el mar del sur de China (Islas Spratly).

Este escenario internacional refleja el papel crecientemente importante que desempeña China dentro de la escena geoeconómica y geopolítica, dejando en claro cómo piensa llevar a buen puerto sus relaciones comerciales y políticas para la conformación de la ALCAP. Este escenario sin duda resulta relevante para América Latina porque por su parte Estados Unidos --actual primera economía mundial- quiere garantizarse el mercado del continente americano asegurando las preferencias comerciales -que aún mantiene- y por su parte China --segunda economía mundial- busca dominar económicamente en Sudamérica, como socio exportador de varios países latinoamericanos y con la apertura de sus bancos en el continente. Es hasta el momento el segundo socio comercial en la cuenca del Caribe, pero su lugar lo mantiene muy cerca a Estados Unidos.

1) http://www.cries.org/wp-content/uploads/2014/11/Anuario-2014-1.pdf

Por Oscar Ugarteche, economista peruano, trabaja en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, México. Miembro del SNI/Conacyt. Coordinador del Observatorio Económico de América Latina (OBELA) www.obela.org y presidente de ALAI www.alainet.org


Miriam E. Chaverría Reséndiz, miembro del proyecto OBELA, IIEc-UNAM

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Yihadismo, conflictos étnicos y guerra sucia

Mientras Estados Unidos intenta entender cómo Vladimir Putin se va del baile con un miembro de la Otan del brazo y da un golpe maestro a la política de contención a Moscú, Turquía profundiza una política nacional que nada tiene que envidiar a la de su antiguo aliado.

 

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, lo anunció a comienzos de mes: el gas que Rusia no puede sacar hacia Occidente por Europa del este saldrá por tierra otomana. Para el analista estadounidense Andrew Korybko se trata "del movimiento más grande hasta ahora hacia la multipolaridad", que lleva a Turquía, viejo aliado de Estados Unidos, a "rechazar el euroatlantismo y abrazar la integración euroasiática". Es el corolario de un distanciamiento progresivo entre Ankara y Wa-shington, a raíz de la apuesta estadounidense en Siria a lo que Korybko llama "la carta kurda" (Sputnik, 4-XII-14).


Antes unido a Turquía en su afán de reprimir a las milicias kurdas, Estados Unidos apuesta ahora al diálogo con ellas para contener el avance en Siria del grupo yihadista Estado Islámico (EI). Amenazada en su integridad estatal ante el resurgimiento kurdo, Turquía juega sus propias cartas.


Ayuda humanitaria.


El ataque yihadista tomó esta vez por sorpresa a los kurdos que defienden Kobani. Sus Unidades de Defensa Popular (Ypg) resisten por el sur, el este y el oeste la ofensiva del EI a la ciudad siria fronteriza con Turquía. Pero el blindado cargado de explosivos que el 29 de noviembre mató a cuatro combatientes kurdos vino del norte, es decir, del lado turco, según informó el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (AP, 29-XI-14).


Turquía posee 24 bases de la Otan y las segundas mayores fuerzas armadas de esa alianza. Pero se muestra reacia a unirse a la coalición contra el EI que lidera Estados Unidos en Siria e Irak. De hecho, las fuerzas kurdas en Kobani afirman que Turquía permite a los yihadistas el uso de una franja de su territorio entre el límite con Siria y sus puestos de guardia. Relatos similares de ex yihadistas apuntan a que los militares turcos y el EI cooperan para realizar incursiones contra las milicias kurdas en Siria (Newsweek, 11-VII-14).


A suelo sirio llegan a diario toneladas de comida, cemento y acero que Ankara señala como "ayuda humanitaria". Un informe de la Deutsche Welle del 26 de noviembre reveló que los suministros turcos se pagan en efectivo al llegar a la frontera y se envían a la ciudad siria de Raqqa, cuartel general del EI. En agosto, el Washington Post informó que combatientes del EI y del Frente Al Nusra, la rama siria de Al Qaeda, se atienden en hospitales turcos y usan la frontera para trasladar armamento y reclutas (Washington Post, 12-VIII-14).


La periodista Ahu Özyurt documentó la admiración de que goza el EI en los pueblos de la frontera turca: "Son como nosotros, luchando contra siete potencias en la guerra de independencia", le dijo un funcionario de un gobierno local. La cronista señalaba que "la política de 'simpatía por el diablo' del Akp (partido islamista conservador que gobierna Turquía) ha traído al EI a las puertas de Siria. Ahora Turquía es un miembro de la Otan que trata 'diplomática y políticamente' con ese grupo" (Hürriyat Daily News, 26-IX-14).


Cuando se le preguntó por las dificultades que afronta su gobierno en Siria, el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, dijo: "Nuestro mayor problema son nuestros aliados". Biden admitió que turcos, saudíes y emiratíes financiaron y armaron "a cualquiera que peleara contra (el presidente de Siria, Bashar) al Asad, pero a quienes realmente apoyaron fue a Al Nusra y Al Qaeda y a otros elementos yihadistas" (Bbc, 7-X-14).


Tiempo antes, Erdogan había asegurado que la lucha contra el EI "será una prioridad para Turquía" y que es "inaceptable" pensar que su gobierno simpatiza con "grupos terroristas" (Daily Sabah, 1-X-14). Tras masivas protestas de la izquierda prokurda para que el gobierno intervenga contra el EI, el parlamento turco aprobó la posibilidad de una incursión militar en Siria: las autoridades advirtieron que no habría "acciones inmediatas".


La vara con la que se mide


"Mientras el terrorismo del EI causa alboroto en Oriente Medio, en mi país ha existido una continua acción terrorista del Pkk (Partido de los Trabajadores del Kurdistán) durante los últimos 32 años, y al mundo nunca le preocupó. ¿Por qué? Porque esa organización terrorista no usa el nombre 'islam'", disparó Erdogan en un discurso en setiembre (Anadolu, 29-IX-14).


El Pkk es la fuerza hegemónica entre los kurdos de Turquía, un grupo nacional que representa el 20 por ciento de la población y está presente además en Irak, Irán y Siria. De inspiración marxista, mantiene desde 1984 un enfrentamiento armado con el Estado turco por la autodeterminación kurda. Amnistía Internacional y Human Rights Watch denunciaron el uso de torturas y desapariciones forzadas como prácticas habituales del Estado durante el conflicto, que ha costado la muerte de casi 40 mil personas (Human Rights Watch, marzo de 1993).


En la última década la combinación de represión y reformas (como la legalización de la lengua kurda, prohibida en Turquía hasta 2002) pareció debilitar a la insurgencia. Pero el actual conflicto en Siria dio nuevos bríos a la lucha kurda. El analista de la política exterior turca Bayram Balci apuntaba en 2012 que más allá del enfrentamiento con Al Asad, "la real amenaza para Erdogan parece ser la emergencia de una fuerza política kurda en Siria controlada por el Pyd (Partido de la Unión Democrática) y el Pkk, que se presenta como un duro golpe para Turquía" (Perspectives, octubre de 2012).


En medio del caos de la guerra civil, la rama siria del Pkk, el Pyd, y su brazo armado, Ypg, lideran en el norte del país árabe un régimen autonómico socialista que el dirigente Salih Muslim define como "democracia radical" (Tenk, 10-XI-14). La principal amenaza que afronta la zona autónoma –de 4 millones de habitantes– es la de los grupos yihadistas, que mantienen un cerco sobre las milicias kurdas a las que califican de "comunistas apóstatas" (Dabiq, julio de 2014).


Ante la disyuntiva de apoyar a la resistencia kurda o al EI, Ankara dejó claras sus preferencias: durante las protestas en Turquía que pedían la intervención en Siria, la represión estatal provocó la muerte de 37 manifestantes e instaló el toque de queda en seis provincias de mayoría kurda. Al tiempo que se abstenía de atacar al EI, la fuerza aérea turca bombardeó posiciones del Pkk en el este del país (Al Jazeera, 14-X-14).


Turquía busca exorcizar el ejemplo autonómico, incluso a costa de modificar sus principales alianzas. Cuando se le preguntó por la posibilidad de un diálogo entre el Pentágono y los líderes de las Ypg, Erdogan advirtió: "Sería muy equivocado por parte de Estados Unidos, nuestro aliado en la Otan, hablar abiertamente de algún tipo de apoyo a una organización terrorista y esperar que estemos de acuerdo" (Anadolu, 19-X-14). Días después, Estados Unidos aprobó el envío de armas a las Ypg en Kobani, a punto de caer bajo el asedio yihadista. Las consecuencias de esa acción en las relaciones bilaterales entre Washington y Ankara recién comienzan a percibirse.


Viejas mañas


La periodista inglesa Wendy Kristanasen analizaba en 2010 cómo Ankara buscaba alcanzar la estabilidad y seguridad en Oriente Medio a través de una política "basada en la persuasión y la negociación". Decenas de convenios bilaterales con sus vecinos, progresos en su relación con Armenia e intentos de mediación en conflictos como el palestino-israelí, ponían a Ankara en un sitial privilegiado en la región (Le Monde Diplomatique, febrero de 2010).
A tres años del comienzo de la guerra civil en Siria, lejos quedaron los sofisticados tiempos del soft power. Ya Balci concluía que Siria creó "un revés para la influencia turca en el mundo árabe". Ankara se enfrenta hoy a la guerra en sus fronteras y a un movimiento de liberación kurdo renovado. Ante la estrategia cada vez más errática de Washington en la región, la alianza con Moscú le ofrece al menos seguridad energética.


Si en su momento Erdogan se mantuvo remiso a una intervención directa en Siria, sus nuevas amistades con la Rusia de Putin –aliado de Al Asad– hacen todavía más lejana esa posibilidad, apunta Korybko en su análisis para el Sputnik. Aunque no descarta que Turquía continúe con su ayuda a los miembros de la oposición siria.


A juzgar por las últimas noticias, Turquía también mantendrá su apoyo a los grupos yihadistas que combaten a los kurdos en Siria. La estrategia no es nueva. Cuando un gobierno socialista puso en duda la influencia de Estados Unidos en Afganistán en 1978, la Casa Blanca apostó todas sus fichas por el extremismo islámico de los muyahidines. El resultado es conocido. Ankara pasó mucho tiempo junto a Wa-shington como para aprender la lección.

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Lunes, 15 Diciembre 2014 16:03

Cuando el comercio no es integración

Cuando el comercio no es integración


Nacida en 2011, la Alianza del Pacífico responde a un modelo de integración hacia afuera que promueve importaciones industriales y exportaciones de productos sin elaborar, gracias a aranceles muy bajos. Algunos la visualizan como el modo de bloquear la expansión de la interconexión China-Brasil a través del Mercosur.

 

"Los tres gobiernos sudamericanos del grupo (Chile, Colombia y Perú) tienen en común no haber firmado el acta de constitución del Banco del Sur, no tener acuerdos comerciales vigentes con el Mercosur, tener Tlc firmados con Estados Unidos y carecer de un sector industrial nacional significativo", escribía el economista Óscar Ugarteche días antes de la conformación de la Alianza del Pacífico, en 2011 (Alai, 26-IV-11).
La Declaración de Lima, firmada el 28 de abril de aquel año por los presidentes Alan García, anfitrión y articulador de la alianza, Sebastián Piñera, Felipe Calderón y Juan Manuel Santos, defiende "la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas", pero advierte a la vez que se trata de establecer la alianza "sobre la base de la homologación de los acuerdos de libre comercio existentes".


La Alianza del Pacífico se fue consolidando rápidamente. Además de la firma del acuerdo marco se llegó a la integración de las bolsas de valores de los tres países sudamericanos a través del Mercado Integrado Latinoamericano, que se terminó de procesar en la novena cumbre, meses atrás, con la incorporación de México. El objetivo era establecer "un mercado regional para la negociación de títulos de renta variable de los tres países", de modo que inversionistas e intermediarios tengan "un mundo de oportunidades" para "comprar y vender las acciones de las tres plazas bursátiles" (www.mercadomila.com). Los fondos de pensiones pueden moverse entre los diversos mercados nacionales sin restricciones.


Miradas antagónicas .


Los cuatro países que integran la alianza representan el 37 por ciento del Pbi regional y la mitad de las exportaciones. Entre los países que tienen el estatuto de observadores figuran, en América Latina, todos los de Centroamérica menos Nicaragua y obviamente Cuba, además de Paraguay, Ecuador y Uruguay. Por otro lado, Costa Rica y Panamá son candidatos a integrarse a la alianza. A ellos se suman más de una decena de observadores de otros continentes, desde el Reino Unido y Alemania hasta China y Estados Unidos.


Un hecho definitorio para ser miembro son los tratados de libre comercio. "Si un Estado observador tiene acuerdos de libre comercio con al menos la mitad de los estados parte, podrá solicitar ser candidato para adhesión a la Alianza del Pacífico", puede leerse en los lineamientos para los observadores.


Aunque los presidentes de los cuatro países latinoamericanos miembros plenos de la alianza se han empeñado en decir que ésta "no es contra nadie", como suele repetir el colombiano Juan Manuel Santos, sus patrocinadores no ocultan sus intenciones. El periodista de la Cnn Andrés Oppenheimer, cercano al gobierno estadounidense, lo dice sin vueltas en El Nuevo Heraldo, de Miami: "La Alianza del Pacífico se está consolidando como un bloque económico con enorme potencial mientras que el Mercosur se está convirtiendo en un comité político y está cada vez más debilitado por disputas internas. El mundo se encamina hacia una economía de superbloques y la Alianza del Pacífico está dando los pasos adecuados para insertarse en la nueva realidad mundial" (Bbc, 21-VI-14). Mario Vargas Llosa, uno de los más entusiastas defensores de la alianza, cree que "tiene un gran futuro y será uno de esos acuerdos que van a funcionar e impulsar la integración económica, social y política de la región" (El Mercurio, Santiago, 25-I-14). El diario madrileño El País se empeña en contrastar las realidades de la Alianza y del Mercosur, con argumentos que son amplificados letra por letra por las derechas (y algunas izquierdas) de la región. La Alianza del Pacífico "ha apostado por la economía de mercado y por los acuerdos de libre comercio", tiene mayor confianza de los inversores internacionales y los organismos de crédito y "los que gobiernan tienen una tendencia menor a caer en la demagogia", sostiene el matutino. Por el contrario, las tres grandes economías del Mercosur (Argentina, Brasil y Venezuela) "son más intervencionistas y son percibidas como menos amigables con el libre comercio y la inversión extranjera" (13-VI-14). El País califica a los gobiernos de Buenos Aires y Caracas como "populistas" que "tienen problemas para controlar la inflación y para conseguir financiación externa". Consciente de la poderosa influencia de su línea editorial, el diario excluye cualquier mención a la violencia en México o Colombia, en contraste con la lupa que pone sobre países como Venezuela.


La alianza en la geopolítica global


Según el coordinador del Observatorio Económico de América Latina, Óscar Ugarteche, en los hechos la alianza incluye a Estados Unidos. "Por los tratados preexistentes Estados Unidos es el quinto integrante de hecho de la Alianza" (Bbc, 21-VI-14), escribe el economista peruano. En su opinión, el Mercosur cuenta con "un proyecto industrial encabezado por Argentina y Brasil mientras que la Alianza del Pacífico es un modelo de crecimiento por la vía exportadora de materias primas. El modelo Mercosur privilegia el mercado doméstico y los salarios, el de la Alianza está más basado en la ventaja competitiva de cara al exterior, que exige restricción salarial".


El Mercosur abarca a 276 millones de personas, 68 millones más que la Alianza, y presenta una renta per cápita de 3 mil dólares más. "La gran pregunta es cuál de los dos modelos es el más adecuado para las necesidades del mundo actual. El debate no es nuevo. Se viene discutiendo desde los años cuarenta. Es posible que en el fondo terminen coexistiendo y complementándose", señala Ugarteche.
Es evidente que la mayor potencialidad de la Alianza del Pacífico es su integración en un conglomerado más vasto, orientado por Estados Unidos como parte de su "cerco" a China: el Acuerdo de Asociación Trans-Pacífico. Según el analista Alfredo Jalife-Rahme, la Alianza del Pacífico "no tiene carácter ofensivo frente a China, sino más bien defensivo", ya que se propone "impedir la penetración china a Latinoamérica" (La Jornada, 26-V-13). En opinión de Ugarteche, en cambio, la Alianza fue creada para "contrapesar la influencia de Brasil en Sudamérica" (Alai, 26-IV-11). Pero ese contrapeso no lo representan los cuatro, ni siquiera México, un país industrializado, sino Estados Unidos, dice, que es la verdadera potencia exportadora en busca de mercados. El economista sostiene que la "integración estratégica" es aquella que llevan adelante los intereses empresariales y que luego formalizan los estados. Por eso busca rastrear la cuestión empresarial y se pregunta qué hace México en el bloque. Por un lado, apunta, este país ya ha sido económicamente cooptado por Estados Unidos a través del Nafta. Por otro, tiene megaempresarios como Carlos Slim, uno de los hombres más ricos del mundo, con inversiones en los tres miembros sudamericanos del bloque.


Un reciente documento emitido por la Cepal, titulado "Hacia la convergencia en la diversidad", defiende "la gradual convergencia entre la Alianza del Pacífico y el Mercosur", que "constituiría una oportunidad histórica de avanzar hacia una integración de verdadero alcance regional". El organismo de las Naciones Unidas no toma en cuenta, en sintonía con los gobiernos del Norte, otras instancias de integración regional, como la Unasur y la Celac, o bien no las considera relevantes.


Ugarteche responde que la convergencia entre ambos bloques puede ser un modo de "resucitar el Alca bajo una nueva forma". La suma de los dos, escribe, "sesgará los acuerdos hacia los países con el menor arancel", siguiendo el principio de "nación más favorecida" (Alai, 2-XII-14).


En su intervención, la semana pasada, en el seminario internacional Integración y Convergencia en América del Sur, previo a la cumbre de la Unasur realizada en Quito, el ex presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva destacó los problemas que atraviesa la integración regional. "La crisis económica mundial ha tenido un efecto que inhibió las iniciativas de integración", afirmó. Hay una necesidad de los países sudamericanos de integrar sus cadenas productivas, pero también de coordinarse políticamente, y en lo social, dijo. Algunos de los logros mayores de la Unasur fueron la creación de la Escuela de Defensa Suramericana (como parte del Consejo Suramericano de Defensa) y el Banco del Sur, afirmó Lula, y enfatizó que integración implica "construir un pensamiento estratégico latinoamericano y caribeño".
INVERSIONES PARA QUÉ.


Es probable que el acercamiento entre la Alianza del Pacífico y el Mercosur obedezca a los efectos de la crisis mundial que se refleja en la actual caída de los precios de los commodities (el oro perdió un 37 por ciento, la plata más del 60, el petróleo un 40 en apenas seis meses, el cobre un 25 por ciento). El ciclo de los commodities caros puede haber llegado a su fin.
Este año la inversión extranjera directa está cayendo un 23 por ciento en América Latina, poniendo fin a varios años de expansión. La merma se nota sobre todo en los países de la Alianza del Pacífico: México es el más afectado, pero también Chile (16 por ciento menos de inversión) y Perú (menos 18 por ciento). Por el contrario, la inversión extranjera sigue creciendo en Brasil (Cepal, 24-X-14).


En este aspecto los contrastes entre la Alianza del Pacífico y el Mercosur son muy marcados. Según informes de la Cepal, en Chile la mitad de las inversiones extranjeras directas van a la minería y un quinto al sector financiero. En Colombia, más del 50 por ciento se concentra en petróleo y minería, y en Perú la minería absorbe alrededor del 70 por ciento. En Brasil, el país más industrializado de la región, la relación es justamente la inversa: la industria manufacturera absorbe alrededor del 40 por ciento de las inversiones mientras las actividades extractivas concentran apenas el 13. Argentina y Uruguay tienen una situación intermedia entre Brasil y los países andinos.


El caso más preocupante es el de Chile, por su incapacidad de absorber productivamente los flujos de inversión extranjera directa que recibe, toda vez que el 26 por ciento de ellos son reinvertidos inmediatamente fuera del país por las subsidiarias chilenas de empresas extranjeras. La Cepal concluye que el país andino, colocado como modelo a seguir por buena parte de los economistas de la región, es apenas "una puerta de entrada para otros mercados latinoamericanos".


No todo es crecer y vender 

A menudo se confunde la integración con la apertura de mercados. No se trata sólo de exportar, sino de la calidad de las exportaciones, dice Ugarteche. El caso europeo es sintomático. El comercio intrazona, dentro del bloque de la UE, representa desde 1993 alrededor de dos tercios de las exportaciones de sus países miembros. Y eso no ha variado sustancialmente (70,6 en 2011). Por eso se considera que Europa es una economía relativamente autónoma. La región de Asia, convertida en la nueva locomotora del mundo, tiende hacia un comportamiento comercial similar al europeo. En 2011 el 53 por ciento de su comercio era intrarregional, mientras el de América del Norte se elevaba al 48 en el mismo año. Son economías complementarias, lo que no quiere decir que sean simétricas.


En lo que respecta a América Latina, una parte muy minoritaria de sus exportaciones se quedan dentro de la región. Pero con una diferencia sustancial entre el Mercosur y la Alianza del Pacífico. En 2013 el 14 por ciento de las exportaciones del Mercosur eran dentro del bloque (porcentaje que disminuyó desde el ingreso de Venezuela, que exporta casi solamente petróleo). Para la Alianza del Pacífico, el porcentaje es de apenas el 3,5.


En este punto surgen dos consideraciones. Una, que no hay integración sin potenciar el comercio intrazona. Dos, que en el caso del Mercosur el 70 por ciento de las exportaciones dentro del bloque son de productos manufacturados: lo que se vende al exterior tiene valor agregado por mano de obra calificada. El caso más destacado es el comercio bilateral Brasil-Argentina, que en 2013 superó los 35.000 millones de dólares, el 60 por ciento del comercio intrabloque.


Sin integración productiva no hay la menor posibilidad de integración regional, apuntan economistas como el peruano. De lo contrario, la llamada integración es apenas disminución de barreras comerciales que siempre favorecen al más poderoso.
La integración en las cadenas de valor, regionales o globales, puede ser el camino más rápido para el desarrollo industrial, piensa, por ejemplo, Lula. "Un 80 por ciento de las exportaciones mundiales de bienes y servicios corresponde a comercio en cadenas de valor, asociado a la participación de empresas multinacionales", señalaba la Cepal en su último informe. Insertarse en cadenas como la automotriz, la electrónica, la aeronáutica, la de vestimenta, que sean complementarias y no competitivas con los demás países de la región, es uno de los pasos clave de la integración.


"Un factor importante en la conformación de las grandes 'fábricas' mundiales han sido los procesos de integración regional profunda en torno a megamercados. Un ejemplo destacado es la denominada 'fábrica Asia', espacio constituido por China, Japón, la República de Corea, Hong Kong, la provincia china de Taiwán y las diez economías que son parte de la Asociación de Naciones de Asia Sudoriental (Asean). Todas estas economías forman en la práctica una región integrada por medio de los flujos de comercio e inversión extranjera directa, especialmente en el sector manufacturero", destaca la Cepal.


Argentina y Brasil han sido capaces de crear una cadena propia, la automotriz, pero el comercio bilateral incluye más de 20 grupos de productos industriales, intermedios y de consumo final, que supone el 67 por ciento del total intercambiado. "El comercio entre ambos países es altamente intensivo en productos intermedios, con un patrón marcadamente intraindustrial en el segmento de los bienes intermedios industriales y semielaborados", apunta la Cepal. Sólo la cadena automotriz responde por la mitad del comercio entre ambos. A ella deben sumarse desde 2013 la presencia de productos con alto contenido tecnológico, como pequeñas aeronaves (de hasta 15 mil quilos), piezas y partes para la industria aeronáutica y los productos medicinales y farmacéuticos. Otra cadena que los dos mayores socios del Mercosur han sido capaces de construir es la de la industria siderúrgica y metalmecánica. Ambos se vieron beneficiados por ese tipo de intercambio, cuya consolidación supuso decisiones políticas y marchar a menudo contra la corriente imperante. Algo así no se improvisa ni se deja al libre juego de las fuerzas del mercado. En los procesos exitosos de integración, por el contrario, esas fuerzas fueron sofrenadas.

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Lunes, 15 Diciembre 2014 05:51

Guerra híbrida entre Rusia y Occidente

Guerra híbrida entre Rusia y Occidente

Guerra Fría, guerra seca, guerra tecnológica o guerra híbrida, las relaciones entre Occidente y Moscú está definidas bajo diferentes conceptos que exponen el antagonismo que se instaló entre los dos bloques desde que estalló la crisis con Ucrania. La Unión Europea y la Federación Rusa consumaron una ruptura que finalmente dio lugar a una suerte de guerra muy distinta a las que se conocieron hasta hoy.


Jens Stoltenberg, el secretario general de la Alianza Atlántica, asegura que "no queremos un conflicto con Moscú". Pero el conflicto existe. A principios de diciembre, el presidente ruso Vladimir Putin denunció las intenciones de los "enemigos de ayer". Según el mandatario, "Occidente quiere montar en Rusia el escenario de Yugoslavia, o sea, el hundimiento y el desmembramiento con todas las consecuencias trágicas que esto tendría para Rusia". Hasta el ex presidente de la desaparecida Unión Soviética, Mijail Gorbachov, el hombre cuya política puso fin a la Cortina de Hierro y al Muro de Berlín, advirtió que "el mundo está al borde de una nueva Guerra Fría".


Europa occidental, su comandante mayor, Estados Unidos, y su brazo armado, la Alianza Atlántica, la OTAN, no sólo ingresaron en una zona conflictiva con Rusia, sino que, también, hicieron de ese conflicto un pilar de su reactualización estratégica en Europa y un argumento para disputarle a Moscú la supremacía en una república tan sensible como Ucrania. En esta nueva guerra sin movilizaciones militares aparatosas, está en disputa mucho más que el territorio de Ucrania, la pertenencia de esta república al sol occidental o el destino de las regiones rusófonas del Este de Ucrania: los dos imperios, Occidente y la Federación Rusa, se juegan allí sus poderíos futuros.

Además de la salva de sanciones que el campo occidental adoptó contra Moscú luego de la anexión de Crimea por parte de Rusia y el empantanamiento de la guerra en el Este de Ucrania, el signo más tangible de la ruptura es la decisión tomada por el presidente francés, François Hollande, de no suministrar a Moscú uno de los dos barcos portahelicópteros Mistral que Francia le vendió a Rusia por un total de 1200 millones de euros. París supedita la entrega de los barcos a un alto el fuego real y a un acuerdo político sólido en Ucrania. Alemania y Francia, uno por la dependencia energética y el otro por los contratos que están en juego, diseñan mecanismos poco exitosos para llegar a ese fin. Las informaciones que Moscú y los occidentales suministran dan cuenta de la escalada permanente. Los dos antagonistas han rozado varias veces incidentes mayores. A finales de noviembre, el secretario general de la Alianza Atlántica reveló que en el curso de 2014 la aviación de la OTAN llevó a cabo acciones de intercepción en un porcentaje sin precedentes desde el fin de la Guerra Fría. Jens Stoltenberg declaró que "la actividad aérea rusa se intensificó en toda Europa. Por ello, los aviones de los países de la OTAN efectuaron más de 400 vuelos en respuesta a alertas de proximidad en el espacio aéreo de la OTAN, lo que equivale a un 50 por ciento más que el año pasado". Por otra parte, convencida de que Moscú buscará expandirse territorialmente, la OTAN decidió crear una "fuerza de acción inmediata" con el objetivo de "proteger" a los países de Europa del Este. La concepción no puede ser más evidente: el nuevo enemigo ha dejado de ser el terrorismo internacional. La figurita antagónica es Rusia.


De hecho, bajo el amparo de la crisis en Ucrania, Occidente encontró en la eficacia estratégica de Vladimir Putin un argumento para revisar sus concepciones y su misión. A finales de este año, la Alianza Atlántica debe concluir el retiro de sus tropas de Afganistán. Ahora, Ucrania le ha servido para reactivar sus ambiciones y volver a su misión esencial, es decir, la seguridad en Europa. Constituida por 28 países que representan a 900 millones de personas, la OTAN es hoy la alianza militar más grande que existe. Su roce con Rusia proviene también de sus propias metas y de las condiciones fijadas por Moscú. Europa lleva años intentando arrimar a su espacio político a zonas como Ucrania y Georgia. Ese acercamiento incluye también un ingreso parcial o total de esas repúblicas a la OTAN. Un acuerdo semejante con estas regiones pondría los ejércitos de Occidente a las puertas mismas de Rusia. Aquí, Vladimir Putin ha sido claro: "Las dos ex repúblicas soviéticas de Ucrania y Georgia no deben formar parte de la OTAN".


Ese era precisamente el proyecto que el ex presidente norteamericano George Bush puso en marcha en 2008. Desde la caída del Muro de Berlín en 1989, la alianza fue ampliando sus zonas de influencia en los territorios del derrumbado imperio rojo. Primero lo hizo con las repúblicas bálticas de Lituania, Estonia y Letonia, y luego con una serie de ex aliados de la URSS repartidos en Europa: Bulgaria, Rumania, Albania, Hungría, Polonia, Republica Checa, Croacia y Eslovena.


El nudo de este peligroso conflicto está en gran parte en ese expansionismo atlántico y en las sucesivas provocaciones occidentales a Putin. Ucrania es, para el mandatario ruso, la perla más preciada. Europa occidental ha insistido en su estrategia de traer a Kiev a su zona de influencia de una u otra forma: apoyando la revuelta pro occidental que acabó con el mandato del presidente ucranio Viktor Yanukovich, o buscando a toda costa concluir un acuerdo de asociación con Ucrania, como ocurrió este año. En respuesta a ello, Rusia avanzó los peones de lo que las cancillerías occidentales califican con una hipocresía muy audaz "la guerra de Putin", o sea, lo que los estrategas militares de la Alianza Atlántica llaman "la guerra híbrida" que, según ellos, Rusia desencadenó en Ucrania. Esa idea de guerra híbrida nada tiene que ver con la guerra entre dos naciones –la convencional– o la guerra asimétrica –contra una fuerza con menos capacidad militar como una guerrilla por ejemplo–. Se trata de un conflicto en el cual uno de los actores –ahora Moscú– activa una suerte de mezcla de ejércitos convencionales con soldados sin uniforme, guerra de guerrillas, guerra de la información, movilización de civiles, ciberataques, levantamientos urbanos, instauración de focos de conflicto, grupos subversivos, presiones económicas. Ese es el guión con el que trabaja hoy la Alianza Atlántica.


Mientras los occidentales elaboraban una suerte de montaje diplomático para abrazar a Ucrania, Putin les preparó como respuesta un cóctel imprevisto. Por ahora, ni Moscú ni los occidentales rompieron el pacto que los liga desde 1997. Ese año, Rusia y la OTAN acordaron la llamada acta fundadora de la relación entre la alianza militar y Rusia. Mediante este texto, la alianza transatlántica declara que no "tiene ninguna intención, ni ningún proyecto o razón" de instalar arsenales nucleares en los nuevos países miembros. Por ahora hay un vocabulario guerrero, acusaciones de tono alarmante y claros movimientos militares en ambos lados. Pero todo apunta a que las renovadas ambiciones de la Alianza Atlántica y el propio diseño estratégico de Rusia aumenten el caudal de provocaciones y amenazas. A menos que la razón liberal, o sea, los intereses económicos y energéticos en juego, vengan a desarmar un conflicto en constante multiplicación.

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Uso de grilletes, un tipo de esclavitud moderna en EU: garífunas hondureñas

Al llegar a Estados Unidos, cientos de mujeres garífunas hondureñas son encadenadas a su pasado por las autoridades de migración, al colocarles en el tobillo un grillete por el único delito de haber cruzado la frontera de manera ilegal.


Nosotros, los garífunas, fuimos esclavos y nos liberamos. Somos un pueblo que luchó contra los colonialistas. Entonces, este tipo de programas (de migración), con los cuales nos colocan grilletes, nos hacen recordar nuestra historia, nada más que antes colocaban a los esclavos cadenas de hierro y ahora, en una economía capitalista, son electrónicas, relata Carla García, coordinadora de relaciones internacionales en Estados Unidos de la Organización Fraternal Negra Hondureña (Ofraneh). El uso del grillete es un tipo de esclavitud moderna, afirma en entrevista con La Jornada.


María Asunción, otra mujer garífuna, dice al respecto: Me siento como animal, porque sólo a ellos les colocan algo así. Continúa: "Mi hijo me pregunta 'por qué te pusieron ese aparato, mamá. En mi escuela me dijeron que sólo los ladrones los usan, pero yo sé que tú no eres ladrona'. ¿Cómo les explicamos a nuestros hijos?"


Libres, pero presas, se encuentran aproximadamente unas 400 mujeres de la comunidad garífuna hondureña emigradas recientemente a Nueva York. En lugar de encarcelarlas en un centro de detención, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) les colocó en los tobillos grilletes electrónicos para monitorearlas las 24 horas del día, mientras esperan que se resuelva su proceso de deportación.

Originarias de diferentes pueblos garífunas o garínagu hondureños –con ascendencia amerindia y africana–, la mayoría de estas madres solteras detenidas son parte de una reciente ola de migración que ha salido huyendo del desolado mar de violencia y marginalidad que desde hace décadas vive su país. Asociado con la actual crisis territorial, producida por el proyecto de ciudades modelos o desarrollo turístico, que ha orillado al pueblo garífuna en tiempos recientes a desplazarse de sus tierras y emigrar por la presión de políticos y empresarios.


Cuando Adriana Colón y un grupo de mujeres garífunas de su comunidad cruzaron el río Bravo hacia Estados Unidos por Piedras Negras, Coahuila, ya los esperaba la migra. Como veníamos con nuestros hijos no nos deportaron, dice Adriana. Sin embargo, añade, los agentes de migración nos tomaron nuestras huellas digitales y nos obligaron a firmar, sin explicarnos qué tipo de documentos estábamos signando, aprobación para participar en el Programa de Apariencia de Supervisión Intensiva (ISAP).


El ISAP es coordinado por el ICE, con la finalidad de garantizar alternativas a la detención de migrantes y ofrecer al gobierno federal condiciones económicas más viables, pues mientras la estadía en una prisión cuesta aproximadamente 122 dólares diarios, la detención mediante el monitoreo electrónico no rebasa 20 dólares por día.


El ISAP es un negocio que funciona a través de la empresa Behavioral Interventions Incorporated (BI), subsidiaria de GEO, segundo mayor contratista privado del ICE y una de las corporaciones de cárceles privadas más grandes de Estados Unidos. BI, como contratista del ICE, maneja y supervisa a esos mediante un dispositivo GPS capaz de rastrear el movimiento y la ubicación de una persona en tiempo casi real.


El grillete es una forma de controlarnos fuera de la cárcel. A través de él la policía puede saber cada paso que das, dónde te encuentras. Incluso, si estás fuera de casa muy noche el grillete emite una voz de advertencia, relata Adriana Colón.
Una vez que te lo colocan, comenta Berni Lara, debes presentarte regularmente ante las oficinas del programa de ISAP para que revisen tu grillete y recibir visitas a domicilio sin previo aviso por la policía de migración.


Uno debe tener mucho cuidado al andar con el grillete, pues por ejemplo, cuando se te olvida recargarlo o estás en un lugar que no es permitido, puede llegar la policía de inmediato y eso es muy peligroso, porque pueden hasta deportarte, asegura Zully García.

Además de la estigmatización social, muchas garífunas han expresado vergüenza al usar el grillete. "Utilizarlo es una tortura. Cuando sales a la calle, todo mundo se te queda viendo. Hace unos días un policía me paró y me preguntó si había estado presa. Le dije que no, y me respondió: 'entonces, ¿por qué traes ese grillete? Eso sólo se los ponen a los presos que han cometido crímenes'. Me sentí muy mal", relata García.

La comunidad garífuna hondureña no es la única afectada por estas medidas de seguridad. Un reporte de la escuela de leyes de la Universidad de Rutgers, la Clínica de Derechos de los Migrantes y el Comité de Amigos estima que, durante 2011, alrededor de 17 mil 454 personas de diferentes nacionalidades en toda la nación estaban bajo supervisión electrónica.


Algunas garífunas refieren que los oficiales de migración nunca les explicaron las razones por las que les habían colocado el grillete, cuándo se los quitarían y en qué estatus legal se encuentran. La mayoría, incluso, no sabe que está en proceso de deportación.


Además, estas mujeres enfrentan precariedades económicas, pues como el programa de supervisión no nos permite trabajar, muchas veces no tenemos ni para comer y alimentar a nuestros hijos o mandarlos a la escuela, afirma Cinthya Colón.

No obstante, algunas de estas mujeres cuentan con apoyo comunitario. Al sur del condado del Bronx, la Iglesia Evangélica Española, a cargo del reverendo Danilo Lachapel, ha abierto sus puertas a la comunidad garífuna hondureña brindándole diariamente desde comida gratuita hasta apoyo legal.

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Sábado, 13 Diciembre 2014 07:03

La tercera guerra mundial

La tercera guerra mundial

Todo indica que está en preparación la tercera guerra mundial. Es una guerra provocada unilateralmente por los EEUU con la complicidad activa de la UE. Su objetivo principal es Rusia e indirectamente China. El pretexto es Ucrania. En un raro momento de consenso entre los dos partidos, el Congreso de los EEUU aprobó el pasado día 4 la Resolución 758, que autoriza al Presidente a adoptar medidas más agresivas de sanción y de aislamiento contra Rusia, a proveer de armas y otras ayudas al gobierno de Ucrania y a fortalecer la presencia militar de los EEUU en los países vecinos de Rusia. La escala de provocación a Rusia tiene varios componentes que, en conjunto, constituyen la segunda guerra fría. En ésta, al contrario que en la primera, se asume ahora la posibilidad de guerra total y, por tanto, de guerra nuclear. Varias agencias de seguridad hacen ya planes para el Day After de un enfrentamiento nuclear.


Los componentes de la provocación occidental son tres: sanciones para debilitar a Rusia, instalación de un gobierno satélite en Kiev y guerra de propaganda. Las sanciones son conocidas, siendo la más insidiosa la reducción del precio del petróleo, que afecta de modo decisivo a las exportaciones de petróleo de Rusia, una de las más importantes fuentes de financiación del país. Esta reducción conlleva el beneficio adicional de crear serias dificultades a otros países considerados hostiles (Venezuela e Irán). La reducción es posible gracias al pacto sellado entre EEUU y Arabia Saudita, por el cual EEUU protege a la familia real (odiada en la región) a cambio de mantener la economía de los petrodólares (transacciones mundiales de petróleo denominadas en dólares), sin los cuales el dólar colapsaría como reserva internacional, y con ello, la economía de los EEUU, el país con la mayor y más impagable deuda del mundo.

El segundo componente es el control total del gobierno de Ucrania, de manera que el país se transforme en un estado satélite. El respetado periodista Robert Parry (que denunció el escándalo de Irán-Contra) informa de que la nueva ministra de Economía de Ucrania, Natalie Jaresko, es una ex-funcionaria del Departamento de Estado, ciudadana de los Estados Unidos, que obtuvo la ciudadanía ucraniana días antes de asumir el cargo. Ella era hasta ahora presidente de varias empresas financiadas por el Gobierno norteamericano, creadas para actuar en Ucrania. Ahora se comprende mejor la expresión, en febrero pasado, de la Secretaria de Estado norteamericana para los asuntos europeos, Victoria Nulland: "Fuck the EE.UU". Lo que ella quiso decir fue "¡Rayos! Ucrania es nuestra. Pagamos para eso".


El tercer componente es la guerra de propaganda. Los grandes medios y sus periodistas están siendo presionados para difundir todo lo que legitima la provocación occidental y ocultar todo lo que la cuestiona. Los mismos periodistas que, tras los briefings de las embajadas de los EEUU y de Washington, colmaran las páginas de sus periódicos con la mentira de las armas de destrucción masiva de Saddam Hussein, están ahora repitiendo la mentira de la agresión de Rusia a Ucrania.

Pido a los lectores que imaginen el escándalo mediático que ocurriría si se supiese que el Presidente de Siria acaba de nombrar a un ministro iraní a quien días antes le concedió la nacionalidad siria. O que comparen el modo en que fueron publicadas y analizadas las protestas en Kiev en febrero pasado y las protestas de Hong Kong de las últimas semanas. O que evalúen también la relevancia dada a la declaración de Henry Kissinger de que es una temeridad estar provocando a Rusia. Otro gran periodista, John Pilger, decía recientemente que si los periodistas hubiesen resistido a la guerra de propaganda, tal vez se hubiese evitado la guerra de Iraq en la que han muerto hasta el fin de la semana pasada 1.455.590 iraquís y 4801 soldados norteamericanos. ¿Cuántos ucranianos morirán en la guerra que se está preparando? ¿Y cuántos no ucranianos?


¿Estamos en democracia cuando el 67% de los norteamericanos están en contra de la entrega de armas a Ucrania y el 98% de sus representantes votan a favor? ¿Estamos en democracia en Europa cuando una discrepancia semejante o mayor separa a los ciudadanos de sus gobiernos y de la Comisión de la UE? ¿O cuando el Parlamento Europeo sigue en sus rutinas, mientras Europa está siendo preparada para ser el próximo teatro de guerra, y Ucrania, la próxima Libia?

Traducción, Daniel Rodríguez Seco

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Cuatro razones por las cuales Keystone realmente importa

No importa.


Desde que el debate acerca del oleoducto Keystone XL estalló, hace tres años y medio, ese ha sido el argumento de los liberales que apoyan el proyecto. Claro, el petróleo que Keystone transportaría de las arenas bituminosas es tres a cuatro veces más intenso en gases de efecto invernadero que el petróleo convencional. Pero eso no tiene que ver con Keystone XL, nos dicen. ¿Por qué? Porque si TransCanada no puede construir al sur Keystone, entonces otro oleoducto será construido al oeste o al este. O porque el petróleo sucio será transportado por ferrocarril. Pero no se equivoquen, nos han asegurado durante mucho tiempo: todo ese carbono enterrado debajo del bosque boreal de Alberta será minado sin importar qué decida el presidente.


Hasta hace poco, el auge de las arenas bituminosas sí parecía imparable. La industria proyectaba con regularidad que la producción pronto se duplicaría, luego se triplicaría, y los inversionistas extranjeros corrieron a construir enormes minas nuevas. Pero estos días, el pánico está en el aire en la antes arrogante Calgary. En menos de un año, Shell, Statoil y la francesa Total han guardado en el cajón importantes proyectos nuevos de arenas bituminosas. Y un gran signo de interrogación ahora cuelga sobre uno de los más enormes –y más sucios– depósitos de carbono en el mundo.

Esto cambia drásticamente el cálculo que Barack Obama enfrenta. Su decisión ya no es acerca de un oleoducto. Es acerca de si el gobierno estadunidense le aventará un salvavidas a un proyecto industrial que desestabiliza el clima, que está bajo una confluencia de presiones, que se suman para crear una muy real crisis. Aquí las cuatro principales razones por las cuales las arenas bituminosas están en graves problemas.


1. Los precios del petróleo están bajos. A mediados de noviembre, los precios del petróleo bajaron a niveles que no se habían visto desde 2010. Previo a la reciente cumbre del G-20, Vladimir Putin habló acerca de estar preparados para más caídas catastróficas. Esto importa, sobre todo, para las arenas bituminosas, donde el betún semisólido es muy costoso de extraer; el sector realmente comenzó a prosperar cuando parecía que ahora un barril de 100 dólares era lo normal. Los precios podrían volver a subir, pero la caída fue un recordatorio del riesgo inherente de apostar a lo grande, a un método de extracción con altos costos.


2. Los oleoductos de arenas bituminosas son imanes de protestas. Quienes apoyan a Keystone muchas veces aseguran que si el petróleo no viaja al sur, a través de Estados Unidos, simplemente será enviada por tubería hacia el oeste, a través de British Columbia, y de ahí sería transportado en embarcaciones petroleras. Podrían poner más atención a lo que ocurre al oeste de las Montañas Rocallosas. Desde el 20 de noviembre, más de 60 personas han sido arrestadas afuera de Vancouver, cuando intentaban bloquear la ampliación del oleoducto de arenas bituminosas pertenecientes a Kinder Morgan. Más al norte, el oleoducto Northern Gateway, propuesto por Enbridge, otra posible ruta de escape de las arenas bituminosas, enfrenta aún más rechazo. De hecho, la oposición al incremento del tráfico de embarcaciones petroleras a lo largo de su amada costa ha unificado a la población de British Columbia.


Así que, ¿y el este? Bien, el 21 de noviembre, el primer ministro de Ontario y el de Quebec firmaron un acuerdo conjunto que incluye una serie de obstáculos al oleoducto Energy East, propuesto por TransCanada, el cual, en caso de ser terminado, transportaría petróleo de arenas bituminosas a la costa este. El acuerdo se hizo en respuesta a la fuerte oposición al proyecto que había en ambas provincias.

Algunos miembros del campamento no importa señalan que el petróleo de las arenas bituminosas de todos modos se transporta a través de la infraestructura existente. Esto no toma en cuenta que Keystone XL siempre ha estado vinculado a los planes de expandir enormemente la cantidad de petróleo pesado que se extrae. Y la capacidad para transportar ese petróleo no está ahí, razón por la cual, cuando Statoil canceló su mina (reportada con un valor de 2 mil millones de dólares), citó, entre las razones, un limitado acceso a los oleoductos.


3. Los derechos indígenas siguen ganando en los tribunales. Lo que añade mayor incertidumbre es el hecho de que todos estos proyectos impactan tierras de las cuales los pueblos de las Primeras Naciones tienen títulos de propiedad y derechos emanados de tratados, derechos que una y otra vez han sido ratificados por la Corte Suprema de Canadá. Recientemente, en junio, la Suprema Corte emitió un fallo, de modo unánime, de que no podía haber desarrollos en las tierras de la Primera Nación Tsilhqot'in, en British Columbia, sin su consentimiento. Las empresas de oleoductos no tienen el consentimiento de las Primeras Naciones. Al contrario, docenas de comunidades indígenas enérgicamente se han opuesto. Los tribunales canadienses ya están repletos de casos contra los oleoductos, incluyendo casi una docena que tienen como blanco a Northern Gateway.


4. La acción climática está de regreso. Sí, los blancos en el acuerdo Estados Unidos-China son completamente inadecuados, y también lo es el dinero prometido a los países en desarrollo para financiamiento climático. Pero no hay duda de que el cambio climático está de nuevo en el escenario mundial, de una manera que no se había visto desde la fracasada cumbre de Copenhagen, en 2009.

Ese es otro ataque contra la expansión sin control de las arenas bituminosas, porque esas minas son la principal razón detrás del estatus de Canadá como el mayor criminal climático del mundo, con emisiones casi 30 por ciento mayores de lo que deberían ser bajo el Protocolo de Kyoto. El primer ministro canadiense, Stephen Harper, se tomó a broma los compromisos internacionales de su país y la libró cuando otros gobiernos hacían lo mismo. Pero ahora que Estados Unidos, China y la Unión Europea al menos aparentan tomar en serio el cambio climático, el desafío de Canadá se ve inequívocamente canalla.


Es en este rápidamente cambiante contexto que Barack Obama debe tomar su decisión final acerca de Keystone. Un nervioso mercado lo observa en busca de una señal, no sólo sobre este proyecto, sino acerca del proyecto mucho mayor y relevante que está en la desembocadura de esa tubería. ¿Son las arenas bituminosas una oportunidad de negocios de largo plazo, un puerto seguro en el cual depositar cientos de miles de millones de dólares durante las próximas décadas? O, la idea de despellejar una enorme y hermosa franja de este continente para explotar una fuente energética que tenemos garantizado ayudará a cocinar el planeta, ¿fue simplemente una breve y estúpida locura, una pesadilla de la cual todos debemos despertar? Todos los ojos están sobre el presidente. ¿Sí o no?


Cualquiera de las dos que sea, Keystone importa.

Traducción: Tania Molina Ramírez

Twitter: @naomiaklein

Este artículo primero fue publicado en The Nation, el 25 de noviembre de 2014.

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"Pertenecemos a la inmensa mayoría de la Humanidad"

"La solidaridad es la ternura de los pueblos", proclamó Pablo Neruda en medio de la inmensa y urgentísima tarea de evacuar, socorrer y asilar a decenas de miles de republicanos españoles de los que tantos lograron llegar también al Río de la Plata luego de la Tragedia de 1939.


Este Presidente fue en su juventud alumno deslumbrado y hoy agradecido, de una de aquellas lumbreras intelectuales desterradas.


El Uruguay pacífico y pacificador es una gran herencia y a la vez una estrategia vital.


Este país formó parte de la vanguardia mundial en la creación de instrumentos internacionales para la paz.
Recogiendo de nuestro mejor pasado esa vocación, hemos ofrecido nuestra hospitalidad para seres humanos que sufrían un atroz secuestro en Guantánamo. La razón ineludible, es humanitaria.


A estas tierras han venido, desde nuestra independencia y aún antes, personas y contingentes a veces muy numerosos buscando refugio: guerras internacionales, guerras civiles, tiranías, persecuciones religiosas y raciales, pobreza y también extrema miseria, lejanas o muy cercanas.


Desde todos los países de Europa incluyendo la lejana Rusia; y de América; y lo más doliente: desde África, traídos como esclavos.


Muchísimos llegaron desde situaciones comprometidas y comprometedoras. Han construido este Uruguay: forjaron bienestar, trajeron oficios, semillas, saberes, culturas, y, por fin, hincando profundas raíces, sembraron aquí su hoy innumerable descendencia. Y también sus tumbas del morir de viejos. Formaron con sus huesos parte de nuestra tan querida tierra.


Pero a la vez y a su tiempo, en mala hora para nosotros, hemos recibido la cálida y oportuna mano tendida y el asilo de numerosos países, a pesar de que éramos "acusados" por la tiranía doméstica, de ser gente muy peligrosa.
Y antes, durante y después, decenas de miles de compatriotas se fueron a todos los confines, a causa de la pobreza y la falta de perspectivas.


Muchos de ellos, y su descendencia que habla otros idiomas, no han podido volver y constituyen para nosotros, además de una dolencia y un deber pendiente, la querida Patria Peregrina.


Es por todo ello que siguiendo por el camino de la famosa Parábola, sentimos la escena porque la sufrimos en carne propia, desde el dolor del herido más que desde el altruismo del Samaritano.

Formamos parte del mundo de los asaltados heridos. Pertenecemos a la inmensa mayoría de la Humanidad.


No debemos ni queremos olvidar ni perder ese punto de vista para mirar las crudas realidades, por desgracia tan numerosas como crueles, que hoy golpean a gritos en la puerta de millonarias conciencias.

La ocasión ahora jubilosa es propicia para que reclamemos nuevamente el levantamiento del injusto e injustificable embargo a nuestra hermana República de Cuba cuyo Héroe Nacional fuera cónsul de Paraguay, Argentina y Uruguay en Nueva York.

La liberación de Oscar López Rivera, luchador independentista portorriqueño de setenta años, preso político en Estados Unidos desde hace más de treinta, doce de los cuales en celda de aislamiento.


Y la liberación de Antonio Guerrero, Ramón Labañino y Gerardo Hernández, cubanos presos en Estados Unidos desde hace dieciséis años.


Estamos seguros de que estas demandas insatisfechas abrirían amplias avenidas a un proceso de paz, entendimiento, progreso y bienestar para todos los pueblos que habitan aquella zona crucial de nuestra América.

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Jueves, 11 Diciembre 2014 06:45

Iguala e Iniciativa Mérida

Iguala e Iniciativa Mérida

La desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa y las ejecuciones extrajudiciales de Tlatlaya desnudan la barbarie, crisis político-constitucional y rampante ilegalidad que acompaña a la militarización del combate al crimen organizado o al terrorismo. Apoyada por el Pentágono y la Iniciativa Mérida (IM) esa militarización se expresa en guerra irregular con espionaje, contraespionaje, fuerzas especiales y contrainsurgencia ante un enemigo interno que opera entre los civiles, como dice el Pentágono, asignando a las Fuerzas Armadas de México tareas de represión interna, sin mayor efecto sobre lo que dice querer erradicar.


Más que campañas desinteresadas se trata de diseños de intervención/ocupación adosados con miles de millones de dólares de la IM para, con aval oligárquico, infligir brutales operativos de terrorismo de Estado, con miras al desalojo poblacional en regiones y territorios de interés por sus mercados, cultivos y/o riquezas naturales.


Datos publicados en noviembre por el Instituto de Economía y Paz muestran que la guerra antiterrorista de Bush/Cheney luego del 11/S fracasó al menos en su supuesta intención de eliminar o reducir el terrorismo. Las metas reales se centraron en la erogación de 4.4 billones de dólares en Afganistán, Irak y otras naciones (The Guardian 18/11/2014), a favor de contratistas, petroleras y firmas bélico-industriales que lucraron con una estabilización fundada en un generalizado terrorismo de Estado repleto de prisiones clandestinas, controles policiales, torturas, allanamientos nocturnos acompañados de asesinatos y de un programa de reconstrucción que nunca benefició a la población afgana o iraquí, sino a los grandes contratistas.


Antes de lanzar la guerra contra Irak como parte de la guerra al terrorismo, Eliza Manningham Buller, entonces encargada del servicio de inteligencia británico le advirtió al primer ministro Tony Blair, socio de Bush en esa sangrienta aventura, que la guerra aumentaría la incidencia del terrorismo. Así fue. Desde el 11/S y las agresiones contra Afganistán e Irak, se quintuplicaron las bajas por ataques terroristas. Las metas de Estados Unidos y Londres eran otras, más orientadas a los negocios y al acceso de sus firmas al gas y petróleo iraquí. Así lo comprobaron mil minutas secretas del gabinete de Blair y otros documentos desclasificados, analizados por Greg Muttitt en Fuel on the Fire (2012).

Aunque la militarización de las tareas de seguridad pública desemboca en enormes tragedias humanas, Estados Unidos y sus aliados en América Latina tipo Álvaro Uribe, Felipe Calderón o Sergio Massa (del derechista Frente Renovador en Argentina) no quitan el dedo del renglón. Hace poco Agustín Rossi, el ministro de Defensa de Argentina, rechazó una iniciativa de ley para autorizar el derribamiento de aviones en un supuesto combate contra el narcotráfico o el llamado crimen organizado con el argumento de que la propuesta es una pena de muerte sin juicio previo. Este rechazo a legalizar ejecuciones extrajudiciales viene de la percepción en Argentina y mundo, sobre la severa crisis humanitaria y política por la militarización del combate al narco en Colombia y México (Stella Calloni, La Jornada, 20/11/14 p.27).


En verdad para La Convención de Naciones Unidas Contra la Delincuencia Organizada Transnacional y sus Protocolos (Convención de Palermo) el uso de la fuerza militar es la última instancia y sólo en caso de necesidad extrema, pero es la primera opción del Pentágono para el desembolso de miles de millones de dólares de la IM, desatendiendo asuntos modales como el consumo de drogas en Estados Unidos, el lavado en su sistema bancario, el flujo de armamento de asalto de Estados Unidos hacia grupos armados en México, la impunidad, corrupción o enriquecimiento patrimonial de servidores públicos.

Rossi fue claro: "(N)o es la militarización para combatir ni tomar el fusil para matar narcos, el modelo de seguridad que nosotros queremos" declarándose contra el uso de la fuerza sin control de legalidad porque, cuando se abre esa puerta (de militarizar) después cuesta muchísimo cerrarla(ibidem). Es una advertencia que cala profundo en la UNASUR y debe hacerlo de polo a polo. Pero es la puerta que Estados Unidos quiere abrir con el Plan Colombia y la IM como modelos para recomponer su dominio hemisférico, que también incluye al sur del Bravo, el cabildeo y espionaje –de la NSA– a la cúpula político-militar y empresarial, el despliegue de bases y de la Cuarta Flota.

Patricia Espinosa, ex secretaria de Relaciones Exteriores, explicó al Congreso que de la IM (N)o hay documento firmado. No es un tratado internacional.


Los más de 120 mil muertos y 32 mil desaparecidos por la guerra al narco lanzada por Calderón/Bush y continuada por Obama/Peña ayudan a explicar por qué la IM es un arreglo de facto que no se rige bajo el Derecho Penal Internacional ni bajo las leyes y la Constitución. La IM configura un crimen de Estado.

jsaxef.blogspot.com

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Viernes, 05 Diciembre 2014 18:22

Amazonas, el paraíso olvidado.

Amazonas, el paraíso olvidado.

El Amazonas es un territorio que enamora. Desde que arriba a su territorio quien lo visita siente sorpresa por su inmensidad, la tranquilidad que transmite su selva, lo majestuoso del río de su mismo nombre. El departamento del Amazonas es un paraíso, un paraíso que contradictoriamente a lo pensado, vive desde hace mucho tiempo una situación de olvido y desinterés estatal que llega a límites alarmantes. En los últimos años está situación ha mejorado en algunos aspectos, pero todavía son visibles situaciones inexplicables en este tiempo ya que, además de la tecnología que actualme existe, el presupuesto del departamento da para solucionar muchos de los problemas que soportan sus pobladores.


La presente columna realizará un recorrido rápido sobre los principales problemas que afectan al departamento, explicará cómo el histórico desinterés del Estado colombiano con respecto a este territorio afecta la configuración del sistema político nacional, e intentará formular una salida a esta situación.


Geografía y transporte


De los treinta y dos departamentos que integran nuestro país, el Amazonas es el más extenso, además de estar compuesto totalmente por selva. Su bastedad limita con los departamentos del Caquetá, Vaupés y Putumayo, pero además, como región fronteriza, allí el país tiene fronteras con Brasil y al sur y sureste con Perú.


Este departamento que hasta 1991 era parte de los llamados "Territorios Nacionales", desde siempre ha estado aislado del "centro" del país y de la llamada "realidad nacional". Razones para ello hay muchas, por ejemplo las dificultades para acceder al mismo, casi limitadas a transporte aéreo A inicios del siglo XXI, para llegar en avión desde Bogotá había que pagar hasta 800.000 pesos por trayecto, lo que limitaba en gran medida el turismo y mucho más la posibilidad de que algún curioso llegara por accidente o descuido. Estos costos ahora son menores aunque igual siguen siendo inexequibles para muchas personas, rondan los 350.000 pesos en temporada alta y 200.000 en temporada baja.

La otra forma para llegar es por río, la cual no es fácil: hay que llegar a Puerto Asís, Putumayo, y después buscar un barco de carga, que muy pocas veces permite cupo para que las personas viajen; recorrer este trayecto exige un promedio de 15 a 29 días por el río Putumayo hasta desembocar al Amazonas. Pocas personas tienen el tiempo para encarar esta travesía.


Otra de las razones por las que en este territorio permaneció y todavía permanece aislado del centro político responde a la mirada hacia adentro o localista que carectizó desde siempre a las élites criollas, las cuales nunca entendieron ni potenciaron la realidad estratégica y la diversidad de nuestro país. Como es conocido, situado a la entrada –o salida– de Sur América, Colombia es el puente entre Centro y Sur América; país Caribe, Pacífico, Andino, Orinóco y amazónico, con diversidad de climas, reducido por la miopia de esas élites a país andino.
Es así como nunca entendieron ni miraron al Amazonas ni a la bastedad amazónica, menospreciada como territorio de "indios", negado en su potencial en todas y cada una de sus cualidades y características, mucho menos comprendieron el papel que podría jugar en la potenciación de unas relaciones de integración subregional con Brasil, Perú y Ecuador.


Sus suelos, distintos a los andinos, cargados de hierro, aluminio, ácidos, tampoco fueron ni estudiados ni valorados, cuando mucho, con su tradicional mirada antiecológica, lo único que vieron en ellos fue madera y caucho.


El aislamiento de un territorio tan grande como éste, ha afectado la configuración del sistema político colombiano, definido como Estado social de derecho, organizado en forma de República unitaria, con centralización política y descentralización administrativa, fundada en el respeto de la dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y en la prevalencia del interés general, todo esto articulado en la Constitución Política de 1991, premisas que quedan sin fundamentos al observar el estado en que se encuentra el Amazonas, donde hasta hace muy poco tiempo la única presencia estatal evidente era la militar, y cuando empezó a llegar otro tipo de instituciones desde siempre quedaron manchadas por la ineficiencia, la corrupción y/o el sospechoso manejo de los presupuestos.

Derechos sociales

Por ejemplo, en muchos de los corregimientos que componen este territorio, para que a un paciente le apliquen una inyección no es extraño que tenga que llevar la jeringa, los guantes, el medicamento y una vela para que en el puesto de salud le puedan prestar el servicio. Realidad evidenciada en un artículo periodístico llamado "En el Amazonas el acceso a la salud se mide en kilómetros", de la periodista Natalia Gómez Carvajal. Su acompañamiento a una brigada de salud desarrollada en Puerto Nariño, segundo municipio del departamento, habitado por 8.000 habitantes , le permitió corroborar las carencias que tiene el departamento en temas como el de salud. En su nota la periodista también explica las dificultades y costos para el transporte, y ejemplifica que un desplazamiento desde Puerto Nariño y hasta Leticia cuesta 50.000 pesos ida y vuelta, el mismo que puede tomarse 3 horas, o puede conseguirse un transporte más barato en una embarcación de la zona llamada "peque-peque" pero el tiempo para el viaje se duplica a 6 horas e, incluso, puede llegar a 8. Otro ejemplo que da es cómo desde Mirití –al norte del departamento–, para buscar un vuelo hasta Leticia, debe hacerse un recorrido en lancha hasta el corregimiento de La Pedrera, viaje conocido como "el paseo de la muerte", el cual puede demandar hasta 700.000 pesos en gasolina.


La periodista recuerda en su escrito la sorpresa de uno de los médicos de la brigada ante la pobreza en que viven muchos de los habitantes de la región, los cuales no pueden ser atendidos por la falta de especialistas en la región.


La precaridad en el área de salud que padecen los habitantes del departamento queda evidente en el cuadro adjunto, donde puede observarse el porcentaje de personas con acceso médico por ubicación geográfica. El cuadro perrmite notar cómo en la región Orinoquía-Amazonía, que incluye los departamentos de Arauca, Casanare, Putumayo y Amazonas, en el año 1997 se vivía una cobertura del 82,7 por ciento mientras en el 2012 está llega a un 69,0. Salta a la vista que aunque existan avances en esta área de los derechos sociales, el porcentaje de personas con acceso médico disminuyó. Por qué no llegan los pacientes, ¿Falta de dinero para el trasporte? ¿Falta de médicos, situación que conocen y los desestimula para viajar?

Vivencia


Cómo estudiante de primaria y secundaria en la capital del departamento conocí muchos aspectos que me decepcionaban de la educación y de mi colegio, que siempre fue público, donde tuve la misma clase de inglés, con los mismos temas de segundo a quinto de primaria, enseñando además una lengua que no requeriamos de inmediato, desconociendo nuestro sistema educativo las lenguas de más de dos docenas de pueblos indígenas con los cuales sí teníamos la necesidad inmediata de integrarnos y desarrollar convivencia; o donde el 80 por ciento de las compañeras de mi hermana –grado 11–, estaban embarazadas o habían tenido hijos al poco tiempo de su graduación.


Mediocridad, falta de apoyo estatal. Como estudiante, muchas veces desee ser brasilera, por qué los niños de las escuelas de Tabatinga, el pueblo vecino, les daban el uniforme, los útiles, tenían computadores que funcionaban y además les hacían parques o canchas. Ahora que conozco un poco más del mundo me doy cuenta que ni los colegios de Tabatinga tienen la calidad que necesitan los niños de la región, ya que buenas instalaciones sin un proceso de educación de calidad, y el trabajo por la no violencia en las sedes, de poco sirven.


Un término que puede ayudar a entender lo planteado es el explicado por Fernán González y Silvia Otero Bahamon, en el artículo "La presencia diferenciada del Estado: un desafío a los conceptos de gobernabilidad y gobernanza", donde explican que en algunas regiones del país el Estado colombiano pudo consolidarse cómo el regulador del orden social, el detentador del monopolio de la violencia y de las administraciones. Pero en otras zonas esto no ha sucedido, recurriendo para ello al clientelismo, como sucede en el Amazonas, zonas que están en disputa con los actores armados.


Los autores explican cómo la violencia, la crisis de los mecanismos de representación política y la presencia creciente del narcotráfico en la sociedad colombiana, llevaron a que estos territorios quedaran aislados del desarrollo logrado en la zona andina del país.

Un reto


Es necesario que el Estado emprenda una campaña de reconocimiento de los territorios que no controla ni incluye de manera cabal, que adquiera un compromiso serio con los ciudadanos de los mismos para iniciar un proceso de articulación a la realidad nacional.
El Estado debe encontrar formas de romper con las tan arraigadas costumbres clientelistas dominantes en el departamento del Amazonas, todo esto apoyado directamente desde el gobierno central y la diversidad de instituciones que lo integran, que en un trabajo conjunto intenten generar este cambio, para que el Amazonas deje de ser uno de los departamentos más empobrecidos del país, donde la corrupción tiene más peso, aprovechando todo su potencial para no solo ser el paraíso natural que actualmente es sino, además, para que en su territorio se cumplan todas esas palabras que dan cuerpo a la Constitución Política de Colombia.

Bibliografía


• Cuadro 1, Ayala, García, Jhorland, La salud en Colombia: más cobertura pero menos acceso. Publicado por el Banco de la República – Sucursal Cartagena. Fuente secundaria: Encuesta Nacional de Calidad de Vida 1997 – 2012.
• GONZÁLEZ, Fernán, BAHAMON, Silvia O. La presencia diferenciada del Estado: un desafío a los conceptos de gobernabilidad y gobernanza. Programa Análisis y evaluación de la gobernanza. 7 de julio de 2006. Sitio Web: http://www.institut-gouvernance.org/es/analyse/fiche-analyse-237.html. Revisado: 20 de octubre de 2014.
• Gómez C, Natalia. "En el Amazonas el acceso a la salud se mide en kilómetros". Periódico El Tiempo. 1 de septiembre de 2012. Ubicación online: http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-12184932

 

Por Natalia Soto González

Estudiante
Departamento de Ciencia Política
Universidad Nacional de Colombia

 

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