Lunes, 05 Agosto 2019 07:47

Reprimen nuevas protestas en Hong Kong

Reprimen nuevas protestas en Hong Kong

Los manifestantes suman un nuevo aliado a su causa: los vecinos de la clase trabajadora que habitan barrios como Wong Tai Sin, y que repudian el uso de gas lacrimógeno por parte de los agentes.

 

 La Policía de Hong Kong volvió a reprimir a los cientos de miles de manifestantes que salieron este domingo a las calles para movilizarse, en diferentes escenarios, contra el gobierno local, y en reclamo de reformas democráticas.

La jornada de protestas comenzó después del mediodía, cuando una multitud (alrededor de 150 mil personas, según los organizadores) recorrió un kilómetro y medio de distancia, repitiendo consignas tales como: "En Hong Kong no hay alborotadores, sólo una tiranía".

En esa primera marcha, algunos manifestantes arrojaron huevos e hicieron pintadas en la fachada de una comisaría local provocando la llegada de policías antidisturbios, un escenario que se viene repitiendo cada vez con mayor frecuencia desde que se conoció la controvertida propuesta de ley de extradición del gobierno local, que permitiría a Hong Kong entregar prófugos a territorios con los que no tiene acuerdos formales, como Taiwán, Macao y la China continental.

Más tarde, en el otro lado del puerto de la Victoria, cientos de personas se reunieron en el Parque de la Bahía de Belcher convocados por residentes locales. "Sólo soy un ciudadano común de Hong Kong. Es el gobierno de Hong Kong respaldado por el PCCh (Partido Comunista Chino) lo que me obliga a salir. El gobierno es el culpable de todos los conflictos recientes", dijo uno de los vecinos, Coco, desde el escenario.

Los manifestantes se dispersaron, al acercarse la noche, tras lanzar huevos a la fachada de una comisaria situada en la bahía de Tseung Kwan O. Apenas unos minutos bastaron para que los agentes policiales comenzaran a lanzar gases lacrimógenos contra los presentes.

Precisamente en esa zona se encuentra la Oficina de Enlace (órgano oficial que representa a Beijing). Los manifestantes intentaron llegar hasta el edificio, custodiado por enormes barricadas, pero se quedaron a unos 200 metros de distancia, mientras que muchos decidieron retirarse para evitar ser arrestados.

Caída la noche, algunos manifestantes levantaron barricadas en Hennessy Road obligando a los colectivos a buscar una ruta alternativa para completar el recorrido, mientras otros se sumaban a la movilización ocupando calles en varios distritos, y llamando a la huelga general convocada para este lunes.

Las calles de Hong Kong fueron el escenario de numerosos enfrentamientos entre policías y activistas, que dejaron un saldo de 44 detenidos durante las manifestaciones de las últimas semanas. Unos 20 manifestantes, por su parte, fueron detenidos durante la madrugada del sábado , por "reunión ilegal" y por "provocar altercados".

Ese mismo sábado, los manifestantes sumaron un nuevo aliado a su causa: los vecinos de la clase trabajadora que habitan barrios como Wong Tai Sin, salieron a la calle para expresar su apoyo, y criticar el uso del gas lacrimógeno por parte de los agentes, cerca de sus casas familiares.

Lejos de oír los reclamos, el Ejército Popular de Liberación Chino (EPL) divulgó un video en el que muestra a sus soldados llevando a cabo entrenamientos antidisturbios, disparando armas ligeras y lanzacohetes, así como tanques y helicópteros en posición de ataque. "¡Deberán asumir todas las consecuencias!", se oye gritar a uno de los militares en cantonés, el dialecto principal de Hong Kong.

Un portavoz del gobierno, por su parte, condenó el domingo la actuación de los "manifestantes radicales", acusándolos de "desafiar la soberanía del país", según declaraciones a la agencia oficial Xinhua. "La destrucción gratuita de la paz pública, y los ataques violentos contra la policía perjudicarán a la sociedad, a la economía de Hong Kong y a los medios de vida de nuestro pueblo", agregó.

Las manifestaciones comenzaron a principios de junio en Hong Kong, contra una controvertida propuesta de ley de extradición (por el momento suspendida), y han derivado hacia demandas más amplias sobre los mecanismos democráticos de la ciudad, cuya soberanía recuperó China en 1997, con el compromiso de mantener hasta 2047 las bases establecidas por los británicos.

A pesar de que la jefa de gobierno local, Carrie Lam, dio por "muerto" el proyecto, los manifestantes siguen ocupando las calles de la ciudad tras varias semanas. A los reclamos, ahora sumaron el pedido de una investigación independiente sobre el excesivo uso de la fuerza por parte de la policía, así como distintas reformas democráticas. 

También exigen la liberación de los detenidos, especialmente luego de que la policía acusara formalmente a 44 personas de revuelta, delito que lleva una pena de 5 a 10 años de prisión. Mientras el descontento de la población continúa, los residentes de Hong Kong convocaron a una huelga general para este lunes.

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Domingo, 04 Agosto 2019 06:10

El sueño de una guerra con Irán

El sueño de una guerra con Irán

Los buques ya patrullan, las bases aéreas en la región están en alerta y reforzadas, ya están llegando seis mil soldados más y está listo el plan para una operación con 120.000. Estados Unidos no está en guerra con Irán, pero la idea ya pasó de fantasía a peligro posible. Lo que cuesta pensar es una razón válida para que esta guerra suceda, excepto la ya enorme antipatía de los norteamericanos hacia los iraníes y la simple lógica de la razón imperial.

En el imaginario norteamericano, como en el de tantos países, los extranjeros registran poco y con estereotipos simples, cosa de no fatigarse. Los franceses son aliados, aunque volubles y no muy confiables. Los británicos son una potencia de segunda, pero leal y con estilo. Los rusos son malos, pero poderosos y por eso respetables. En ese universo simplificado, hay dos retratos algo más complejos, el de los chinos, que compiten pero te rodean en tu vida cotidiana con esos productos tan deseables, y el de los iraníes.

Los iraníes son los que tomaron la embajada en 1979, caso único en la historia, y tomaron de rehenes a los diplomáticos. Son los que inventaron al Gran Satán y cada año marcan la fecha desfilando sobre una enorme bandera norteamericana pintada en el asfalto. El día nacional, el de la revolución, todavía se marca quemando banderas yanquis. Sus líderes son teócratas incomprensibles con ropas de Star Wars, su política es conspirativa y llena de organizaciones terroristas impronunciables.

La antipatía es real y por lo tanto fácil de vender puertas adentro. Es tal el capital político que el mismo Bill Clinton arrancó en 1995 la primera campaña internacional para arrinconar a Irán. El guión era que Teherán bancaba terroristas, asesinaba opositores adentro y afuera, y estaba detrás de los atentados en Buenos Aires de 1992 y 1994. Los iraníes contestaron en 1996 con uno de los peores atentados en la historia de Arabia Saudita, cuando un camión-bomba (con un auto no alcanzaba) detonó frente a las torres Khobar, un complejo de viviendas de esos en que en el reino aíslan a los extranjeros. En este caso, buena parte de esos extranjeros eran militares norteamericanos. Hubo 19 aeronautas americanos y un civil saudita muertos, más 498 heridos de varias nacionalidades. La base aérea se mudó a Qatar después del ataque.

Donald Trump decidió construir a Irán como su enemigo propio, exagerando un prontuario que es cierto. Los ayatolás sostienen y arman a Hezbollah, que les funciona como una suerte de base militar en el Líbano para atacar a Israel. También pusieron hombres y fondos para sostener al régimen de Assad en Siria, y tienen una suerte de ejército independiente en Iraq, apenas sujeto al gobierno central. La rebelión de los houthi en Yemen existe en buena parte por el apoyo iraní, que por algo ataca las fronteras sauditas. Y por supuesto, el régimen en Teherán sigue tan represivo, violento, cerrado y lleno de presos políticos como siempre.

Pero nada de esto sostiene la frase que circula entre los duros de Washington que afirma que Irán “controla” Bagdad, Beirut, Sana’a y Damasco. Ya le gustaría al régimen que eso fuera cierto, como le gustaría ser la potencia militar y económica que describen los halcones norteamericanos a la hora de preparar una guerra posible. Hay que recordar siempre que Irán tiene un PBI menor que el argentino, y que no hay riqueza petrolera que cambie este hecho y estire los límites de lo que se puede pagar.

Hezbollah es en el mejor de los casos una guerrilla mediana, que se desangró peleando en Siria, los houthi apenas pueden molestar a los sauditas y el gobierno iraquí tiene ministros shiítas, cierto, pero educados en Estados Unidos o en Europa. Ni siquiera el arsenal iraní es lo que los halcones parecen desear.

Irán tiene excelentes misiles y tiene muchos, una buena inversión para defenderse en la situación geográfica y política de ese país. Su armada es en realidad una flotilla de lanchas livianas, algún destructor y algún dragaminas, más una buena cantidad de submarinos de distinto grado de obsolescencia. La fuerza aérea es casi vintage, con aviones norteamericanos de principios de los setenta mezclados con algunos modelos rusos más avanzados. Y, como se estila en Medio Oriente, hay bastantes tanques, aunque nada que pueda preocupar a las tripulaciones de los poderosos Abrams americanos.

Con lo que una invasión podría repetir la película que ya vimos en Iraq, con un desembarco exitoso, una instantánea destrucción de aviones y tanques iraníes, y un avance indetenible hacia la capital. A lo sumo, en términos convencionales, Irán podría montar el equivalente naval de un ataque suicida, con submarinos y lanchas atacando en masa a, por ejemplo, un portaaviones, a ver si lo hunden o lo dañan. Nada que pudiera cambiar el desenlace.

Pero después sigue la película y viene la parte en que los americanos no saben qué hacer con lo ganado. Irán es más grande, más poblado y más complejo que Iraq, un país montañoso como Afganistán pero con ciudades y una clase media educada. Convencer a los iraníes que las tropas de Trump les traen la libertad y la democracia serían tan exitoso como lo de Napoleón invadiendo Rusia para llevar los frutos de la Revolución Francesa a los siervos. Nada que viene de la mano de un invasor es confiable, y menos para una gente que sigue orgullosa de ser persas, el terror de Europa.

Con lo que la escala de la guerra de guerrillas que seguiría al éxito de la invasión es fácil de imaginar. Afganistán es la guerra más larga en la historia de Estados Unidos, y ahora que está tranquila cuesta apenas 200 millones de dólares por mes. Iraq ya se acostumbró a vivir apagando la mecha de una explosión, mientras que los kurdos mantienen un bajo perfil astuto. Sumarle Irán a esto sería simplemente entrópico.

El problema es que cuando empiezan estos procesos de aprietes las cosas toman una dinámica propia. Trump se frenó antes de bombardear blancos iraníes cuando le bajaron el dron porque se acordó de su promesa electoral –realmente sentida y sincera- de que había que salir de Medio Oriente en lugar de entrar en más guerras. Pero está rodeado de gentes como Richard Pompeo, su secretario de Estado evangelista, que cree que la guerra total en Medio Oriente, incluyendo la destrucción de Israel, es la llegada del Armagedón y por lo tanto la segunda venida de Cristo… Con ideas así, todo es posible. 

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Arrecia la guerra contra las comunidades y la Guardia Indígena en el Norte del Cauca

El conflicto para las comunidades del Norte del Cauca no se detiene. No pasaron ni las primeras 24 horas del mes de agosto para que el asesinato sistemáticos de líderes sociales prosiga su senda.

A plena luz del día, a las 2:00 de la tarde, en el sector de Pajarito, resguardo de Huellas –Caloto–, fue asesinado el coordinador de la Guardia Indígena Gersain Yatacue, ultimado por sujetos que se movilizaban en moto y que hasta el momento de escribir esta nota no han sido identificados.

El asesinato de Gersain no es aislado y confirma las amenazas recibidas por las autoridades indígenas en los últimos meses, en las que ponen precio a las cabezas de diferentes líderes, consejeros y Guardias del Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric), acciones que evidencian el incumplimiento por parte del gobierno nacional en el tema de protección de los derechos humanos en los territorios, punto central de la más reciente Minga realizada por distintas organizaciones y movimientos sociales del Cauca.

El conflicto arrecia en la región por la disputa del control territorial. Ante la crítica situación de derechos humanos las autoridades y comunidades indígenas tomaron la decisión de profundizar y fortalecer los ejercicios de gobierno propio y con ello el ejercicio de controles de la Guardia en los territorios, decisión que incomodó a los diferentes grupos armados asentados en esta parte del país, sean legales o ilegales, entre ellos estructuras paramilitares, cartel de Sinaloa, disidencia de las Farc, Eln, Epl, batallones de alta montaña, de asalto aéreo y policía.

El control territorial, base de un tema económico fundamental.

Las pujas por el control de los territorios tienen como principio la disputa por la economía de la región pues, según fuentes cercanas a este medio, no debe olvidarse que esta zona hace parte de un corredor estratégico a través del cual se realiza el cultivo, producción y transporte de coca y marihuana hacia el exterior o interior del país; cultivos que han tenido un incremento exponencial de hectáreas debido a la poca disposición por parte del gobierno nacional de cumplir con los acuerdos para su erradicación, tema álgido que por denunciarlo cobró la vida del gobernador del resguardo de Huellas Caloto, Edwin Dagua Ipia en diciembre del 2018.

Así mismo, como es conocido, es rentable controlar las rutas en cuestión por medio del cobro de impuestos, lo que lleva a constantes enfrentamientos entre diferentes actores armados. Otros factores, además de los señalados, también están en disputa por la economía de la región, como son los monocultivos de caña de azúcar de los ingenios de Ardila Lule existentes en la parte plana del valle geográfico del río Cauca, así como las grandes extensiones de pino y árboles maderables de Cartón Colombia, ubicados en la parte alta del territorio ancestral de Cerro Tijeras, municipio de Buenos Aires, factores que evidencian una disputa no solo por el negocio del narcotráfico sino por el incremento de proyectos de explotación y extracción de los recursos naturales de la región.

En este marco, el crimen de Gersain Yatacue es un mensaje de que la guerra para las comunidades, autoridades y Guardias Indígenas del Norte del Cauca está más viva que nunca, lo que implicará mayor organización por parte de las comunidades, quienes con fuerza y valentía continúan defendiendo sus territorios por justicia, pervivencia y vida digna, para lo cual, como lo dicen en alguna de sus canciones: “por cada indio muerto otros miles nacerán”.

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Emiratos Árabes se anexionan a la “isla extraterrestre“ de Yemen como trofeo

«Nunca habrá un Yemen unido después de hoy«, escribió en Twitter Abdullah Khaleq, el exasesor del príncipe heredero de Emiratos Árabes Unidos (EAU), Mohamed Bin Zayed, que es el autor material, –junto con otro Príncipe de las Tinieblas, Mohamed Bin Salman de Arabia Saudí y sus patrocinadores occidentales-, de transformar a Yemen en un matadero de decenas de miles de civiles. Balcanizar la única república de la península arábiga ha sido uno de los 25 principales objetivos de la agresión militar de la coalición dirigida por EEUU y una pieza del proyecto de la Reconfiguración del Mapa de Oriente Próximo, que tras desmantelar los estados de Irak, Libia y Siria, y abortar la revolución egipcia del 2011, se centra hoy en Irán.

EAU controla el sur de Yemen y la estratégica isla Socotra a través de su ejército privado llamado “Cinturón de Seguridad”, compuesto por 90.000 hombres armados, bien organizados y bien pagados. Socotra  («Sukhadhara” en sánscrito «isla de la felicidad») fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco por su biodiversidad única -y virgen antes de la guerra-, y es apodada la ‘isla extraterrestre’ por su increíble paisaje que integra a 60.000 habitantes humanos y 700 especies de flora y fauna. Aquel Edén se ha convertido en otra base militar de EAU, pequeño país con ambiciones imperialistas, que tiene presencia naval también en otras tierras del Cuerno de África como Eritrea, Djibouti y Somalilandia.

La ocupación militar de Socotra por los emiratíes empezó bajo el pretexto de la “ayuda humanitaria” cuando al ser devastada por los ciclones de Chapala y Megh en noviembre de 2015 avanzó con la toma del control de sus instituciones e infraestructuras. Se culminó en 2017 utilizando el mantra de la “lucha contra hutíes”, milicias zaidíes del norte de Yemen que nunca ha puesto el pie en esta lejana isla. La política de Zayed forma parte de esta agenda que cuenta con el respaldo del Consejo de Transición del Sur, un movimiento separatista yemení de derecha.

El control sobre Socotra significa:

  • Consolidar el poder de EAU sobre el sur de Yemen, que fue independiente entre 1967 y 1991, como República Democrática Popular del Yemen, el primer estado árabe en ser dirigido por los comunistas. Durante aquellos años, se abolió el sistema tribal, se repartieron las tierras entre los campesinos, la sanidad y la educación fueron gratuitas y universales, se eliminaron gran parte de las leyes islámicas que discriminaban a la mujer, se erradicó el analfabetismo y se atendió por primera vez a los habitantes olvidados de los desiertos. Ahora, los hombres encapuchados persiguen a los izquierdistas nostálgicos de aquella inolvidable experiencia, asaltan a sus domicilios, los detienen, los torturan y los hacen desparecer. Amnistía Internacional y Human Rights Watch han denunciado la red de prisiones ilegales de EAU donde los adversarios, que también incluyen la derecha islamista de la Hermanada Musulmana, son torturados y ejecutados.
  • Participar en el control de una de las rutas comerciales más importante del mundo, que le proporciona el acceso al Canal de Suez, al estrecho de Bab al-Mandeb y al Mar Mediterráneo.
  • Descongestionar el puerto Jebel Ali de Dubái, construyendo un puerto en Socotra.
  • Poder convertirla en un centro del turismo vacacional para los millonarios.

Arabia Saudí mira con preocupación esta maniobra de EAU que amplía su influencia en el patio trasero del reino wahabí. 

La falsa retirada de EUA de la guerra

El anuncio de Abu Dabi de salir de la guerra contra Yemen “a favor de la paz” es una simple propaganda, teniendo en cuenta que este país ha utilizado la misma táctica que en Siria: en vez de enviar soldados propios, patrocina mercenarios. En Siria se llamaba el Estado Islámico y en Yemen el Cinturón de Seguridad. Con este anuncio Abu Dabi pretende:

  • Dar por terminada su participan directa en la guerra.
  • Centrarse en la coalición naval que el Pentágono planea formar en el Golfo Pérsico para aumentar la presión militar sobre Irán, bajo el amable título de «garantizar la libre navegación».
  • Enviar sus asesores y soldados a Libia, para servir a los objetivos de EEUU y Francia a favor del general Hafter, desmantelando el gobierno de Trípoli, que goza del apoyo de Turquía y Qatar, los dos rivales de EAU y Arabia Saudí.
  • Secuestrar la revolución democrática de Sudán, apartando a la Hermandad Musulmana y sus patrocinadores turco-qataríes del escenario, y así garantizar su acceso a las aguas del Nilo y al Canal de Suez. La intervención de EUA en Sudán se intensificó después de la visita del presidente Tayyip Erdogan a este país en diciembre del 2017 en la que el presidente sudanés, Omar al Bashir, le concedió una base militar en la isla Sauakin en el Mar Rojo. Bashir fue derrocado el pasado mes de abril por las protestas populares y también la acción del ejército respaldado por EAU.
  • Despistar a los hutíes y así esquivar sus ataques que han sido intensificados últimamente apuntando los aeropuertos y oleoductos de Arabia Saudíes.
  • Dejar que su socio y rival, Arabia Saudí, sea el último en salir de este atolladero y Salman el rostro de la humillante derrota apocalíptico de una guerra fallida que ha destrozado la imagen de los jeques de ambos países por la revelación de las atrocidades cometidas contra los civiles.

Zayed se desmarca de Salman, quizás porque es consciente de la inviabilidad del estado saudí y su “fin oficial” anunciado por el presidente de EEUU. Washington ha convertido esta guerra en un lodazal para los jeques de Riad, no sólo para debilitar a una familia que “inmerecidamente” controla la principal reserva mundial del petróleo y enlaza el destino de los descendientes del Salman Bin Abdulaziz a la voluntad de la Casa Blanca, sino también porque pretende seguir “ordeñándole” -como calificó Trump al hecho de sacarle dinero, mediante el negocio de armas: sólo en 2018 le vendió armas por el valor de 80.000 millones de dólares.

Abu Dabi agita su “exitoso” modelo de desarrollo para los países árabes al que llama la “Golficación” (¡del Golfo, eliminando su milenario nombre “Pérsico” por odio hacia Irán). ¿Por qué no llamarle la “Emiratización”, un estado cuyos súbditos renuncien a la república y la democracia a cambio  de la limosna que reciben de sus élites, formadas por hombres pervertidos, sin escrúpulos y sacados del oscurantismo medieval.

En el quinto año de la guerra, Yemen sigue viviendo la mayor crisis humanitaria del mundo, en parte, gracias al silencio organizado por los medios de comunicación de masa.

2 agosto 2019

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El oro, fuente de pobreza, engaño, especulación y lujuria

Mientras los bancos centrales del mundo incrementan sus reservas en oro, en los países productores, miles de familias mineras están expuestas a insalubridad, enfermedades, inseguridad y violencia. Al otro extremo, en los Emiratos Árabes Unidos, la lujuria por consumir postres bañados en oro está a la orden del día por miles de dólares.

 

La percepción de riesgos geopolíticos ha provocado que en 2018 varios bancos centrales en el mundo incrementaran sus reservas de oro en 657 toneladas. Estas compras fueron un 74% superiores a las de 2017 y se estima que la demanda va al alza.

Según la ONU, cada año se extraen en el mundo más de 2.700 toneladas de oro. El 20%, que corresponde a más de 500 toneladas, es producido por mineros artesanales y en pequeña escala, la mayoría de ellos en países en desarrollo, que trabajan en condiciones duras, sin la protección de las regulaciones de la industria en materia de pago, salud o seguridad.

Según la misma fuente, a nivel global, en las minas de oro trabajan unos 15 millones de personas usando agentes químicos peligrosos, entre ellas 4,5 millones de mujeres y más de 600.000 niños.

La minería en Latinoamérica es una actividad importante desde la época del saqueo colonial español. Pero en los últimos años se ha expandido, tanto por el incremento de los precios internacionales como por la búsqueda de un medio de subsistencia por parte de miles de familias.

Sumergidos en el agua durante horas o, a cientos de metros bajo tierra, sin protección alguna, los mineros buscan el preciado metal con desesperación, arriesgando su salud y la vida con la esperanza de encontrar la veta que les saque de la miseria.

Contrabando, descontrol y estadísticas dudosas

El Banco Central de Ecuador por ejemplo, informa que si se compara el volumen de la producción de oro con el de exportación, hay una gran diferencia entre esas dos variables, las exportaciones superan ampliamente la producción registrada.

Esto se explica principalmente por el hecho que la pequeña minería y artesanal está al margen del control gubernamental, así como también por los elevados niveles de contrabando.

En Bolivia, la situación en la extracción del oro aluvial es preocupante para el Gobierno, toda vez que las empresas mineras auríferas operan sin cumplir con la legislación minera, no cuentan con concesiones o contratos de arrendamiento con el Estado, y sus condiciones de operación no cumplen normas básicas de explotación, de contratación de mano de obra y mucho menos de responsabilidad ambiental.

Desde Perú se informa que "el PBI minero es casi todo ilegal, no hay aportes a los ingresos del Estado, sino a altas mafias mundiales y, por ende, al fomento del terrorismo y de la delincuencia".

Ni hablar del impacto ambiental que generan estas explotaciones, que afecta a otras actividades, especialmente agropecuarias.

Estos son apenas unos ejemplos de una situación que se repite en los muchos de los países latinoamericanos mineros.

La pobreza, un círculo vicioso

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), los datos del 2018 revelan la persistencia de importantes déficits de trabajo decente.

Se estima que más del 53% de la población empleada en Latinoamérica y el Caribe permanece en el empleo informal y de baja calidad. Las tasas de informalidad son cercanas al 80% en varios países de ingresos medios bajos y ronda el 50% en países de ingresos medios altos y altos.

Por lo tanto, no es sorprendente ver que en América Latina y el Caribe, los países con las tasas más altas de informalidad también son los que informan la mayor incidencia de "pobreza multidimensional", entendida como un índice que identifica múltiples carencias a nivel de los hogares y las personas en los ámbitos de la salud, la educación y el nivel de vida.

Mientras que algunas Instituciones internacionales y Gobiernos se jactan de sus porcentajes de crecimiento del PIB, según la OIT no se espera que el fuerte repunte del crecimiento económico conduzca automáticamente a mejoras proporcionales en el mercado laboral en América Latina y el Caribe.

Según el nuevo informe de Naciones Unidas, sobre el estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2019, el hambre está creciendo en América Latina y el Caribe, y en 2018 llegó a afectar a 42,5 millones de personas, el 6,5% de la población regional.

El mismo informe indica que el 80% de los países en los que el hambre aumentó son países con economías muy dependientes de productos básicos primarios, como minerales, menas, metales, combustibles, materias primas agrícolas y alimentos para la exportación y la importación.

La FAO advierte que, "dadas estas cifras y las tendencias observadas durante el último decenio, lograr el objetivo del hambre cero para 2030 parece un desafío cada vez más abrumador".

Postres, aparatos electrónicos y especuladores

Pero el mundo sigue girando, y no precisamente a favor de los trabajadores mineros auríferos, que como otros millones llamados trabajadores informales, no tienen esperanza de vivir mejor que sus padres y sus hijos tampoco tienen un futuro promisorio.

Mientras unos dejan sus pulmones en las minas, otros se alimentan de postres bañados en oro, como el Frrrozen Haute Chocolate, que tiene un precio de 25.000 dólares y contiene cinco gramos de oro comestible de 24 quilates y cuya receta incluye 14 de los cacaos más raros y caros del mundo, procedentes de África y Sudamérica.

Para evitar críticas o sanciones, las multinacionales anuncian "productos ecológicos, libres de sangre, sostenibles y producidos de forma ética y humana".

Pero esto no sería plenamente cierto, pues en el caso de Apple, Canon, Nokia y más de 500 empresas las certificaciones que garantizan minerales libres de conflictos se diseñaron teniendo en cuenta a los pequeños mineros, no a las multinacionales, que en algunos casos tienen un historial de abusos a los derechos humanos y daños ambientales.

Al otro lado del tablero aurífero mundial, los inversores han optado por comprar lingotes de oro en lugar de los bonos para protegerse de cualquier crisis que pueda sufrir el mercado bursátil estadounidense. Este sería un factor importante del incremento de la demanda del metal.

¿Quién fabrica y custodia los lingotes?

Son pocas las empresas en el mundo que fabrican barras de oro "con las máximas exigencias de calidad". Los suizos, por ejemplo, dominan la fabricación de lingotes de oro de bancos en Europa y Oriente Medio.

Es bastante habitual que los bancos centrales solo custodien una parte de sus reservas de oro, mientras que el resto se encuentran en otras instalaciones de otros países (habitualmente Londres o Nueva York).

Tal es el caso de Venezuela, cuyas reservas de oro se encuentran depositadas en el Banco de Inglaterra, que ahora se niega a devolverle, siguiendo instrucciones del Gobierno de EEUU.

De ese modo, al típico estilo de los cowboys o los piratas, pero sin máscara, se despoja a países de su riqueza.

Son los intermediarios, los países importadores del metal precioso, las empresas que producen lingotes de oro, los fabricantes de joyas y postres bañados de oro comestible, los especuladores financieros y los bancos que custodian las reservas de oro, al final, los que siempre ganan. 

Esta parece ser la maldición del oro, que arrasa consigo a la pobreza y la inseguridad a miles de familias en los países de latinoamericanos, cuyos Gobiernos no pueden encontrar aún fórmulas adecuadas para formalizar la actividad, hacerla menos riesgosa y menos contaminante.

 

04:03 01.08.2019(actualizada a las 06:45 01.08.2019) URL corto

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"Un sector del poder económico bloquea la paz en Colombia"  

Rodrigo Londoño, conocido en su época de combatiente como "Timochenko", considera que una parte del poder económico en su país se opone a los acuerdos de paz. 

 

El líder de las FARC, Rodrigo Londoño, conocido en su época de combatiente como "Timochenko", considera que un sector del poder económico en Colombia bloquea la paz a la que él condujo a la guerrilla, ahora convertido en un partido político bajo la misma sigla.

Tres años después de la firma del acuerdo de paz, Londoño destaca de ese periodo, en una entrevista con EFE, que fue un "error político" presentarse a las elecciones legislativas de 2018, en las que su partido, la Fuerza Alternativa Revolucionaria de Colombia (FARC), cosechó apenas 55.000 votos. También lamenta que Luciano Marín Arango, alias "Iván Márquez" y Seuxis Pausias Hernández, alias "Jesús Santrich", quedaran fuera "de la construcción de la paz" y se encuentren en paradero desconocido.

--En la firma del acuerdo de paz el 24 de noviembre de 2016 usted dijo: "Que la palabra sea la única arma de los colombianos" ¿Qué balance hace del cambio de las botas por los votos?

--El balance es bien complejo, porque tiene su parte positiva, logramos terminar un conflicto que llevaba más de 50 años; desafortunadamente, no logramos la paz completa; y desafortunadamente, todavía queda un sector de la clase dirigente de este país que quiere impedir que la palabra se escuche, que hace oídos sordos a la palabra y que todavía quiere usar la violencia como la forma de dirimir conflictos, y la violencia como un instrumento de la política en Colombia.

--¿Qué cree que mueve a ese sector que está en contra el proceso de paz?

--El poder económico.

--¿El poder económico no quiere la paz de Colombia?

--No todo, un sector porque no es todo el sector, toda la clase económica y dirigente del país. Gracias a que un sector de la clase dirigente abrió las compuertas, abrió ese espacio para llegar al acuerdo que llegamos. Hicimos varios intentos y fue en el de (el expresidente Juan Manuel) Santos en que lo logramos.  Antes no, porque ese sector nunca había abierto la compuerta. Esta vez la abrieron pero quedó un pequeño sector que no quiso, que se quiere mantener ahí porque los acuerdos son la letra pero también el espíritu. Hay que entender el espíritu que acompaña a esa letra y que ese sector no ha querido asimilar. La pregunta que me hago es: ¿el presidente (Iván) Duque y su partido habrán estudiado estos acuerdos, los habrán estudiado en su letra y en su espíritu? Porque a estos acuerdos los acompañó un espíritu. Fue un pulso muy duro con ese sector de la clase dirigente que asumió y que dio esa apertura, esa posibilidad.

--El acuerdo se hizo con el ex presidente Santos. Hoy hay un presidente de un signo muy distinto, ¿confía en el presidente Duque para llevar adelante la paz?

--El problema con el presidente Duque es que está representando un partido que ha levantado las banderas de ese sector que se opone a los acuerdos, que se opone a la reconciliación sobre la base de lo que acordamos en La Habana: sobre la verdad, la justicia la reparación y la no repetición. A eso le tiene mucho miedo. Desde el principio he dicho que es el presidente de los colombianos, él ya no puede ser el presidente de un partido político, él tiene que recoger el sentir de los colombianos y espero que reflexione y no siga en ese camino al que lo están conduciendo los sectores más poderosos de ese partido.

--Dicho de otro modo, espera que el presidente Duque haga un cambio de 180 grados con respecto a la paz.

--Que recoja el clamor de la gente, que asuma un acuerdo que hizo un grupo insurgente como las FARC con el Estado colombiano. Un acuerdo que ya no es de las FARC, que la mayoría de los colombianos han asumido como suyo. La reflexión que debería hacer él es que en ese acuerdo están las bases mínimas para que comencemos a construir la Colombia que cada uno piensa, pero en paz, sin la violencia.

--¿Cómo ha observado la respuesta de la ciudadanía frente a sus propuestas en la política legal, esperaban más apoyo? Por ejemplo, en las elecciones al Senado obtuvieron unos 55.000 votos.

--Lo primero, fue un error nuestro político habernos lanzado a la campaña electoral de la forma en que nos lanzamos y en unas condiciones sumamente complejas. Estamos recién nacidos a la política abierta, estamos aprendiendo, pero además lo estamos haciendo sin haber cambiado las normas de juego que está en los acuerdos; aquí, salvo el punto sobre la reforma política, prácticamente no se ha cumplido ninguno. Estaba el estatuto de oposición que la Constitución del 91 lo había ordenado y es gracias al acuerdo de paz que se logra establecer. Del resto, las reglas de juego siguen siendo las mismas, que impiden a cualquier sector alternativo llegar a posiciones de poder.

Para mí fue un error gravísimo y me parece que el resultado no refleja (la situación actual). Estábamos comenzando a insurgir en la vida política legal del país y yo creo que ahora que hemos ido avanzando y hemos ido a más sectores explicando a la gente nuestro proyecto mucha gente ha cambiado de forma de llegar.

--Pero sigue habiendo, y se ve en las encuestas, un rechazo no hacia la paz sino hacia las propuestas del partido FARC.

-Creo que venimos haciendo una experiencia interesante en el Congreso, se viene haciendo un trabajo. No teníamos ningún conocimiento de cómo funciona (el Congreso) que es una maquinaria política para poder estar inmersa en ella. Creo que este primer año ha permitido conocerla, pero también llegar a muchos sectores con propuestas políticas, hemos hecho varios debates de control muy importante, se han planteado iniciativas importantes y ahora comienza una nueva legislatura que nos va a traer mayores beneficios políticos.

--Ustedes han tenido este año diez congresistas.

-Nueve (Por el encarcelamiento de "Jesús Santrich").

--Nueve, pero en este primer año apenas han presentado propuestas de ley, ¿a qué obedece eso, están aprendiendo o tomando el pulso?

-Tengo entendido que se han presentado algunas, pero no tengo aquí bien claro (el caso). Por ejemplo, Sandra (Ramírez) viene trabajando el tema de rutas terciarias (rurales), es un tema muy interesante para el campo colombiano.

Un elemento muy interesante en este escenario político es que no somos ya los nueve compañeros nuestros allá representándonos, sino que somos 40 y pico senadores que más o menos coincidimos con el objetivo de consolidar la paz en Colombia.

--¿Ustedes aspiran a conformar un bloque o a hacer parte de un bloque alternativo en que haya fuerzas de izquierda, de centro-izquierda o verdes?

--Estamos trabajando en eso y no ha sido fácil.

-En aquel 24 de noviembre, tras usted estaba Jesús Santrich y a su lado Iván Márquez, dos personas que están en paradero desconocido y fundamentales en el proceso de paz, uno de ellos el jefe negociador de paz, ¿usted sabe dónde están ellos?

-Ni idea de donde están.

-¿De algún modo responden ante usted como líder del partido?

-Ellos se marginaron del partido alegando, por lo menos Iván Márquez, inicialmente problemas de seguridad, alegando temores, pero al partido no dijo absolutamente nada, desapareció del panorama.

Conocemos las cartas que todo el mundo conoce que ha publicado y de Santrich sé lo que saben todos, el proceso (judicial por un presunto caso de narcotráfico) que pasó, lo acompañamos, fuimos solidarios con él, hicimos toda una pelea para que se le respetaran sus derechos. Lo liberaron y la reacción fue la que todo el mundo conoce (desaparecer y no responder ante la justicia), la cual nosotros no compartimos, la cual condenamos, y de ahí para adelante no sé en qué andan ni qué están haciendo.

--¿Está decepcionado?

-Da mucha tristeza, da mucha tristeza, da pesar porque gente con la que uno compartió, con la que trabajó, este proceso, a veces se especula y si algo me da seguridad y fortaleza es saber que esto lo construimos entre todos, es una construcción colectiva.

Santrich es un hombre que en toda esta letra (del acuerdo de paz) tiene que ver. Aquí está la mano de Santrich. Todo eso a uno le duele, pero 50 años de confrontación lo tienen a uno preparado para afrontar una situación de este tipo.

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https://www.eluniversal.com.mx/articulo/periodismo-de-investigacion/2017/05/27/110-suicidios-de-militares-durante-guerra-al-narco

Durante los últimos 16 años Colombia registró 1.155 suicidios, un promedio de 72 por año1. ¿Cuáles son las razones de este preceder? ¿Qué medidas toma el Ejército para lidiar con este preocupante fenómeno? ¿Qué posibilidades tienen los jóvenes que prestan el servicio militar obligatorio, o sus familias, para enfrentarse a esta situación?

 

El suicidio, un problema por décadas invisibilizado por parte de las Fuerzas Militares. Sucede en diversos países, entre ellos Colombia. Su motor, para nuestro caso, la presión del mando sobre los soldados, todo ello, producto del afán de buscar resultados –bajas– a como de lugar. La militarización, motor de este procedimiento, donde la ética no tiene espacio, es parte de la explicación del proceder de los suicidados, un proceder, como es lógico, que afecta a las familias de las víctimas e, incluso, a la misma institución militar.

Es muy probable que alguien que prestó el servicio militar, o ha sido parte de las fuerzas militares, haya conocido o escuchado sobre algún caso de suicidio al interior de un Batallón o unidad militar al que estaba asignado. El suicidio no es un proceder extraño, registra con frecuente dentro de estructuras militares que cumplen con ciertas características, como las que comportan los ejércitos de EE.UU, Filipinas, Brasil y Colombia. Cuatro aspectos hay en común dentro de esta problemática: Prácticas machistas enquistadas dentro del Ejército, altos niveles de militarización, militarismo e impunidad sobre estos casos.



Los efectos de aumentar el nivel de militarización



En primer lugar, los altos índices de militarismo llevan a las estructuras militares a introducir dentro de sus rutinas de instrucción prácticas en extremo violentas, encaminadas, según los manuales de entrenamiento, a moldear el carácter y la capacidad de respuesta violenta de los soldados. Estas rutinas, a pesar de ser cuestionadas, terminan siendo veladamente aceptadas por sociedades militaristas como la colombiana, donde se justifican estos hechos bajo premisas asociadas con el sacrificio, la disciplina, el honor o el temperamento, ignorando las múltiples implicaciones que generan estos procedimientos en la mente y los cuerpos de los jóvenes que las padecen e incorporan en su rutina diaria.

Son manuales y rutinas de entrenamiento que también se aplican en Ejércitos de otros países, los que registran porcentajes más bajos de suicidios, tal vez porque tienen niveles reducidos de militarización. Por eso, en segundo lugar, vale la pena aclarar que mientras el militarismo es un sistema de valores, la militarización es un fenómeno cuantificable, en el que uno de los factores claves es el aumento del pie de fuerza, razón por la cual los filtros psicológicos y procesos de selección se hacen menos rigurosos o en algunas ocasiones sencillamente se omiten, como ocurrió en el caso colombiano entre los años 2002-2010, período en el cual se documentaron cientos de casos en los que los jóvenes eran reclutados en procedimientos ilegales –como las batidas (detenciones arbitrarias con fin de reclutamiento)– luego de las cuales se practicaban exámenes psicológicos claramente deficientes, o en algunos casos no se realizaba ningún examen.

El filtro psicológico es determinante a la hora de prevenir acciones suicidas dentro de los batallones, pues permite identificar jóvenes con algún tipo de trastorno de personalidad, problemas familiares, depresión, antecedentes suicidas, baja autoestima, dolor crónico, falta de sueño, lesiones cerebrales y otros aspectos que al entrar en relación con el entrenamiento realizado en condiciones estresantes o degradantes, sumado a prácticas de abuso de autoridad, violencia física y psicológica, aumenta considerablemente el riesgo de suicidio. En definitiva, un alto nivel de militarización que implique aumentar las cuotas de reclutamiento, tiene una relación directa con el incremento en los índices de suicidio.

En tercer lugar, mencionamos el machismo dominante dentro de las instituciones castrenses. Aún bajo la presión del entrenamiento un joven podría construir al interior del Batallón una red de apoyo formada por sus compañeros, a partir de lazos de fraternidad y confianza que les permitan enfrentar esta y otras situaciones, pero aunque el Ejército habla permanentemente de sus esfuerzos para promover la hermandad y cooperación entre sus efectivos nada dista más de la realidad, pues en la cotidianidad, dentro de las unidades militares se presentan decenas de prácticas propias de una masculinidad hegemónica, basada en el estereotipo de un hombre que funciona casi como una máquina, que debe resolver todo con la fuerza, y sin expresar emociones, porque tal cosa sería vista como una palpable debilidad.

Matoneo, discriminación racial, hurto de pertenencias personales, acoso y abuso sexual, intimidación, extorsión, amenaza, feminización, aislamiento y otras prácticas asociadas a contextos fuertemente patriarcales, hacen que los soldados en lugar de protegerse o solidarizarse con las crisis experimentadas por sus compañeros, terminen empujándolos bajo una lógica de competencia e imposición de un tipo bastante nocivo de masculinidad, llevándolos a límites de estrés, miedo y tensión, tan fuertes, que en muchos casos los jóvenes desarrollan esquizofrenia, paranoia, depresión, o incurren en consumo de sustancias psicoactivas; condiciones que incrementan peligrosamente las probabilidades de cometer suicidio.



Los casos de suicidio en la impunidad

El pasado 7 de julio Noticias Uno dio a conocer el caso de Cristian Aldana2, un joven de 22 años cuyo sueño era prestar el servicio militar. En efecto, lo reclutaron, pero  mientras prestaba el servicio fue víctima de matoneo y abuso sexual por parte de dos sargentos, cuestión que lo llevó a intentar en varias ocasiones suicidio y ser diagnosticado con esquizofrenia paranoide. Actualmente el Ejército no reconoce los hechos y se niega, además, a suministrarle los medicamentos que requiere para el tratamiento de una patología que a todas luces adquirió durante la prestación del servicio militar.

Esto nos lleva al último punto, relacionado con los altos niveles de impunidad presentes dentro de la institución militar. Si bien es difícil encontrar personas dispuestas a denunciar este tipo de situaciones, debido principalmente a los códigos de silencio impuestos por una masculinidad que se considera socavada por contar lo que está ocurriendo, la cuestión empeora aún más al revisar que la cifra reconocida por el Ministerio de Defensa (1.155 suicidios en los últimos 16 años) puede estar muy por debajo de la realidad, pues como se ha podido observar recientemente, luego de las denuncias publicadas por el New York Times acerca de las presiones a las que son sometidos oficiales para obtener bajas a todas costa (práctica que disparó la cifra de “Falsos positivos” entre el 2004 y el 2010) el Ejército colombiano en lugar de realizar las modificaciones necesarias para transformar la situación, emprendió una brutal cacería tratando de ubicar a los efectivos que habían hablado con los medios. Si esta fue la decisión tomada contra oficiales de altos rangos, puede deducirse fácilmente que este mismo tipo de presiones para garantizar silencio son empleadas contra las familias que intentan indagar sobre los suicidios de sus hijos, como ocurrió en el año 2007 con el suicidio de Alexander Calderón Gómez, joven de 19 años de edad3, hecho sucedido al interior del Batallón Guardia Presidencial y denunciado por su padre, quien manifestó también en varias ocasiones haber sido sujeto de conversaciones y llamadas intimidantes por parte de efectivos del Ejército, que le advertían que de seguir indagando sobre lo ocurrido con su hijo habría consecuencias para él y otros integrantes de su familia.

Para este último ejemplo es importante recordar que en el Batallón Guardia Presidencial, ubicado en pleno centro de la ciudad de Bogotá, se han presentado 14 suicidios entre 1994 y el 2018, frente a los cuales valdría la pena preguntarse ¿cuáles son los resultados de las “investigaciones” realizadas para cada uno de los casos? Y, ¿cuáles son las prácticas o situaciones comunes entre los casos documentados? Práctica y rutinas necesarias de establecer pues se supone que este Batallón no aplica cursos o entrenamientos especiales que implican acciones de tortura física y psicológica, como las denunciadas recientemente para el Curso Unidades Básicas de Lanceros (Cubal) o los simulacros de secuestro realizados en la base militar El Fuerte - Amazonas II4.



La necesidad de revelar el secreto



Para empezar, es fundamental que el país empiece a problematizar este tipo de situaciones en lugar de tratarlas como un secreto a voces. Ninguna vida se va a salvar asumiendo que estas “son cosas que pasan” o que “el entrenamiento militar no es para todo el mundo”.

Por otro lado, la institución militar en cabeza del Ministerio de Defensa, debe empezar a implementar controles estrictos y cambios estructurales en rutinas, normas y cursos especiales de entrenamiento, que aumentan significativamente la probabilidad de que se presenten suicidios al interior de los batallones y bases militares ubicadas a lo largo y ancho del territorio nacional. También está en la competencia del Ministerio de Defensa asumir debidamente su propósito de transformar el Ejército, modernizando los procedimientos de entrenamiento y dándole sentido al objetivo N° 7 de su “Plan de Transformación Ejército de Futuro (Petef)” en el cual plantean “El fortalecimiento de la cultura de transparencia, que busca la aplicación de normas, generando cambios culturales y pedagógicos enmarcados en la ética y la transparencia institucional”5.

De así suceder, la ciudadanía podría entender que la modernización del Ejército es una realidad no solo en el marco de las multimillonarias adquisiciones en sistemas, equipos, vehículos y armas de combate que autorizadas con los presupuestos otorgados por el gobierno actual, sino también por el esfuerzo y los recursos que se deben comprometer para respetar y garantizar la vida de los soldados, ya que lo que está ocurriendo dista mucho de ser la “maravillosa experiencia” que prometen en la numerosa y frecuente publicidad promovida por el Comando de Reclutamiento (Corec) para que los jóvenes se vinculen a la institución.

Por último, como sociedad civil y organizaciones sociales, debemos asumir un rol más fuerte en el seguimiento, denuncia y exigencia de cambios estructurales a la institución militar. Cambios que pueden empezar por la eliminación del anacrónico y obsoleto modelo de servicio militar obligatorio, que solo entre el 2009 y el 2015 dejó 7.552 jóvenes afectados de por vida por daños físicos o mentales6 y la transición hacia un modelo de profesionalización de las fuerzas militares.

Es importante también que el Ejército (como lo ordena la Corte Constitucional) y las organizaciones sociales, promuevan masivamente el derecho fundamental a la objeción de conciencia, el cual le brindaría la posibilidad a cualquier joven que sienta que no puede prestar el servicio militar o que no debe seguir prestándolo, de ser desvinculado de la institución militar, sin por ello asumir implicaciones negativas contra su persona.

Precisamente, en el marco de estas alternativas a la militarización y la barbarie que la acompaña, Colombia será este año el anfitrión de la Conferencia Internacional “Antimilitarismos en movimiento: Narrativas de resistencia a la guerra”, por realizarse en Bogotá entre el 30 de julio y el 1 de agosto, Conferencia impulsada por la Internacional de Resistentes a la Guerra, la Red Antimilitarista de América Latina y el Caribe, y por las organizaciones en Colombia: Justapaz, Cuerpo Consciente, Acooc y Convivamos7.



1    Esta cifra la dio a conocer Gustavo Petro en un debate de control político realizado al Ministro de Defensa en la Comisión Primera del Senado el pasado 11 de junio. Consultado en: https://canal1.com.co/noticias/nacional/al-ano-se-suicidan-50-militares/amp/
2    Consultado en: https://canal1.com.co/noticias/madre-denuncia-que-su-hijo-fue-abusado-sexualmente-en-el-ejercito/
3    Consultado en: https://caracol.com.co/radio/2007/06/22/judicial/1182532620_443734.html
4    Consultado en: https://www.las2orillas.co/el-infierno-del-campo-de-entrenamiento-del-ejercito-colombiano-en-el-amazonas/
5    Consultado en: https://www.defensa.com/colombia/plan-transformacion-ejercito-colombia
6    Consultado en: file:///C:/Users/ALEJANDRO/Downloads/7812-Texto%20del%20art%C3%ADculo-20791-1-10-20180307.pdf
7    Para más información, pueden consultar en:
    https://www.wri-irg.org/es/

*    Acción Colectiva de Objetores y Objetoras de Conciencia-ACOOC, @objetoresyobjerorasdeconciencia
    @ AcoocObjecion

Publicado enEdición Nº259
Al menos 57 muertos en una cárcel del norte de Brasil

Se trata del episodio más violento en las cárceles del vecino país en lo que va del gobierno de Jair Bolsonaro: el anterior fue en mayo y dejó cincuenta y cinco víctimas en Manaus, capital de Amazonas.

 

Al menos cincuenta y siete presos fallecieron, diceciseis de ellos decapitados, tras la rebelión ocurrida en un reclusorio de Altamira, en el norteño estado de Pará. Se trata del episodio más violento en las cárceles de Brasil en lo que va del gobierno de Jair Bolsonaro: el anterior fue en mayo y dejó cincuenta y cinco víctimas en Manaus, capital de Amazonas.

Todo comenzó este lunes cerca de las siete de la mañana en el Centro de Recuperación de Altamira, sur paraense, en el extremo este de la Amazonia que desde hace algunos años se ha convertido en corredor de drogas colombianas destinadas al mercado europeo y campo de disputa de entre facciones.

Una nube de humo negro surgió poco después a desde el interior del Centro de Recuperación de Altamira donde miembros del Comando Clase A incendiaron un contenedor ocupado por sus rivales del Comando Vermelho, una de las organizaciones más antiguas del país formada hace décadas en las favelas de Río de Janeiro.

Los atacantes salieron del Pabellón A munidos con antorchas y cuchillas incautadas en la cocina del presidio, según las informaciones de la Superintendencia del Servicio Penitenciario paraense. Dos agentes penitenciarios fueron hechos rehenes y luego liberados.

Decenas de reclusos murieron asfixiados o calcinados en medio de los colchones en llamas dentro del contenedor de metal y concreto, al cual los peritos del Instituto Médico Legal sólo ingresarían a última hora de la tarde debido a la alta temperatura del material.

Un muro rodea al presidio frente al cual se reunieron las compañeras de los internos,las mismas que ya se habían movilizado en ese lugar hace dos meses para exigir la separación de las bandas a fin de impedir el enfrentamiento que finalmente ocurrió.

"Yo solo quiero la lista para saber si mi marido está vivo", gritaba la señora Rosángela da Costa ante los reporteros o cuando se acercaba algún vehículo oficial al portón de la cárcel.

El paso de ambulancias y camionetas del Instituto Médico Forense era permanente, y más tarde las autoridades anunciaron el envio de camiones refrigerados para trasladar los cadáveres hacia Belém, la capital estadual.

Cerca del mediodía, circuló un video de mala definición, donde unos hombres festejaban la carnicería pateando lo que al parecer eran las cabezas de sus enemigos.

Desde Brasilia el ministro de Justicia y Seguridad Pública, Sergio Moro, eludió hablar con los medios a los que distribuyó un comunicado burocrático sin anunciar un viaje al lugar de los hechos.

En la nota oficial se informó sobre la puesta en en alerta a la Fuerza Nacional de Seguridad y el traslado de los cabecillas de la revuelta a otros reclusorios.

El comunicado no hizo mención a la superpoblación del presidio que según el Consejo Nacional de Justicia albergaba a más de trescientos cuarenta internos cuando sólo puede alojar a ciento cuarenta y tres.

El exjuez de la causa Lava Jato y actual ministro de Jair Bolsonaro es autor de un proyecto de reforma del sistema de seguridad pública cuyas fundamentos conducen al incremento de la población carcelaria de un país con más de setecientos mil internos, la tercera más numerosa del mundo. El setenta por ciento de esas cárceles está superpoblada y un número importante presentan cuadros de hacinamiento, indicó el estudio del Consejo de Justicia.

Por la noche Amnistía Internacional señaló que la matanza es reflejo de cárceles "superpobladas" y un sistema de seguridad "agotado" .

La propuesta legislativa de Moro, inspirada en este concepto perimido citado por Amnistía, cuenta con el apoyo de la Bancada de la Bala, formada principalmente por policías además de miembros de otras fuerzas de seguridad como los agentes penitenciarios y el apenas disimulado respaldo de las "milicias" paramilitares.

El Comando Clase A, supuesto responsable de la mascre, es una organización que contaría con la presencia, o al menos la connivencia del paramilitarismo de Pará.

Una organización surgida al calor de la guerra por el control de los reclusorios, el tráfico de armas y drogas que le plantan cara a las mafias de proyección nacional como el Comando Vermelho y el Primer Comando de la Capital, este último aparecido en San Pablo en los años 90.

El caso del Comando Clase A guarda semejanzas con la Familia del Norte, la banda formada en Manaus, desde donde mide fuerzas con el Primer Comando paulista y el Comando Vermelho Carioca.

La Familia estuvo envuelta en las rebeliones de Manaus en mayo y las de principios de 2017, también en esa capital, que inició una cadena de disturbios carcelarios amazónicos causantes de un centenar de muertos.

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Lunes, 29 Julio 2019 09:33

La fotografía

Ilustración Beto Gallego, “El Poeta”.

Su cuerpo desvalido de toda fuerza únicamente le permitía sostener los restos de su hijo y la pena más profunda en su corazón.

Esa fue mi primera impresión al verla en la foto, ¡pero qué tan equivocado estaba!
 
La foto registra su dolor pero no su capacidad de resistencia y de amar. Detrás de la imagen está su vida que se desborda de cualquier registro, interpretación, o forma que intente contenerla. Aquella mujer se aferraba con todas sus fuerzas a las entrañas de la vida, como la raíz de un árbol centenario abrazaba la tierra mientras sostenía entre sus hojas los frutos de la vida que se le escapaban.

Su historia, en el mapa nacional, representa el desierto: aquel lugar donde la vida dejó de existir, cansada de la infecunda violencia. Su hijo, el que aparece en la foto, es el último de cuatro que le arrebató la guerra. Su esposo, por su parte, murió a los pocos días después, según afirma ella, a causa de pena moral y no por una enfermedad terminal como diagnosticaron los médicos. Pese a sus duras circunstancias es una mujer que sigue abriendo surcos al torrente de la vida.
Su lucha silenciosa no tiene el estruendo ni el desgarramiento de los fusiles, es como un tejido que une y se irradia, sutil y lentamente, en la savia de quienes la rodean. Paso a paso va llenando el vacío de su vida, y tras su rastro va restándole espacio a la ausencia que dejó la guerra.

Esta mujer es una madre del campo, pero podría ser cualquier madre. No lleva aureola en su cabeza ni plumas en sus alas de ángel, ni daga alguna matando al dragón. No es la redentora de los males que aquejan nuestra sociedad pero sí una mujer que inspira, una mujer llena de amor hacia la vida. Su grandeza, vista de cerca en una foto, es invisible.

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Durante los últimos 16 años Colombia registró 1.155 suicidios, un promedio de 72 por año1. ¿Cuáles son las razones de este preceder? ¿Qué medidas toma el Ejército para lidiar con este preocupante fenómeno? ¿Qué posibilidades tienen los jóvenes que prestan el servicio militar obligatorio, o sus familias, para enfrentarse a esta situación?

 

El suicidio, un problema por décadas invisibilizado por parte de las Fuerzas Militares. Sucede en diversos países, entre ellos Colombia. Su motor, para nuestro caso, la presión del mando sobre los soldados, todo ello, producto del afán de buscar resultados –bajas– a como de lugar. La militarización, motor de este procedimiento, donde la ética no tiene espacio, es parte de la explicación del proceder de los suicidados, un proceder, como es lógico, que afecta a las familias de las víctimas e, incluso, a la misma institución militar.

Es muy probable que alguien que prestó el servicio militar, o ha sido parte de las fuerzas militares, haya conocido o escuchado sobre algún caso de suicidio al interior de un Batallón o unidad militar al que estaba asignado. El suicidio no es un proceder extraño, registra con frecuente dentro de estructuras militares que cumplen con ciertas características, como las que comportan los ejércitos de EE.UU, Filipinas, Brasil y Colombia. Cuatro aspectos hay en común dentro de esta problemática: Prácticas machistas enquistadas dentro del Ejército, altos niveles de militarización, militarismo e impunidad sobre estos casos.



Los efectos de aumentar el nivel de militarización



En primer lugar, los altos índices de militarismo llevan a las estructuras militares a introducir dentro de sus rutinas de instrucción prácticas en extremo violentas, encaminadas, según los manuales de entrenamiento, a moldear el carácter y la capacidad de respuesta violenta de los soldados. Estas rutinas, a pesar de ser cuestionadas, terminan siendo veladamente aceptadas por sociedades militaristas como la colombiana, donde se justifican estos hechos bajo premisas asociadas con el sacrificio, la disciplina, el honor o el temperamento, ignorando las múltiples implicaciones que generan estos procedimientos en la mente y los cuerpos de los jóvenes que las padecen e incorporan en su rutina diaria.

Son manuales y rutinas de entrenamiento que también se aplican en Ejércitos de otros países, los que registran porcentajes más bajos de suicidios, tal vez porque tienen niveles reducidos de militarización. Por eso, en segundo lugar, vale la pena aclarar que mientras el militarismo es un sistema de valores, la militarización es un fenómeno cuantificable, en el que uno de los factores claves es el aumento del pie de fuerza, razón por la cual los filtros psicológicos y procesos de selección se hacen menos rigurosos o en algunas ocasiones sencillamente se omiten, como ocurrió en el caso colombiano entre los años 2002-2010, período en el cual se documentaron cientos de casos en los que los jóvenes eran reclutados en procedimientos ilegales –como las batidas (detenciones arbitrarias con fin de reclutamiento)– luego de las cuales se practicaban exámenes psicológicos claramente deficientes, o en algunos casos no se realizaba ningún examen.

El filtro psicológico es determinante a la hora de prevenir acciones suicidas dentro de los batallones, pues permite identificar jóvenes con algún tipo de trastorno de personalidad, problemas familiares, depresión, antecedentes suicidas, baja autoestima, dolor crónico, falta de sueño, lesiones cerebrales y otros aspectos que al entrar en relación con el entrenamiento realizado en condiciones estresantes o degradantes, sumado a prácticas de abuso de autoridad, violencia física y psicológica, aumenta considerablemente el riesgo de suicidio. En definitiva, un alto nivel de militarización que implique aumentar las cuotas de reclutamiento, tiene una relación directa con el incremento en los índices de suicidio.

En tercer lugar, mencionamos el machismo dominante dentro de las instituciones castrenses. Aún bajo la presión del entrenamiento un joven podría construir al interior del Batallón una red de apoyo formada por sus compañeros, a partir de lazos de fraternidad y confianza que les permitan enfrentar esta y otras situaciones, pero aunque el Ejército habla permanentemente de sus esfuerzos para promover la hermandad y cooperación entre sus efectivos nada dista más de la realidad, pues en la cotidianidad, dentro de las unidades militares se presentan decenas de prácticas propias de una masculinidad hegemónica, basada en el estereotipo de un hombre que funciona casi como una máquina, que debe resolver todo con la fuerza, y sin expresar emociones, porque tal cosa sería vista como una palpable debilidad.

Matoneo, discriminación racial, hurto de pertenencias personales, acoso y abuso sexual, intimidación, extorsión, amenaza, feminización, aislamiento y otras prácticas asociadas a contextos fuertemente patriarcales, hacen que los soldados en lugar de protegerse o solidarizarse con las crisis experimentadas por sus compañeros, terminen empujándolos bajo una lógica de competencia e imposición de un tipo bastante nocivo de masculinidad, llevándolos a límites de estrés, miedo y tensión, tan fuertes, que en muchos casos los jóvenes desarrollan esquizofrenia, paranoia, depresión, o incurren en consumo de sustancias psicoactivas; condiciones que incrementan peligrosamente las probabilidades de cometer suicidio.



Los casos de suicidio en la impunidad

El pasado 7 de julio Noticias Uno dio a conocer el caso de Cristian Aldana2, un joven de 22 años cuyo sueño era prestar el servicio militar. En efecto, lo reclutaron, pero  mientras prestaba el servicio fue víctima de matoneo y abuso sexual por parte de dos sargentos, cuestión que lo llevó a intentar en varias ocasiones suicidio y ser diagnosticado con esquizofrenia paranoide. Actualmente el Ejército no reconoce los hechos y se niega, además, a suministrarle los medicamentos que requiere para el tratamiento de una patología que a todas luces adquirió durante la prestación del servicio militar.

Esto nos lleva al último punto, relacionado con los altos niveles de impunidad presentes dentro de la institución militar. Si bien es difícil encontrar personas dispuestas a denunciar este tipo de situaciones, debido principalmente a los códigos de silencio impuestos por una masculinidad que se considera socavada por contar lo que está ocurriendo, la cuestión empeora aún más al revisar que la cifra reconocida por el Ministerio de Defensa (1.155 suicidios en los últimos 16 años) puede estar muy por debajo de la realidad, pues como se ha podido observar recientemente, luego de las denuncias publicadas por el New York Times acerca de las presiones a las que son sometidos oficiales para obtener bajas a todas costa (práctica que disparó la cifra de “Falsos positivos” entre el 2004 y el 2010) el Ejército colombiano en lugar de realizar las modificaciones necesarias para transformar la situación, emprendió una brutal cacería tratando de ubicar a los efectivos que habían hablado con los medios. Si esta fue la decisión tomada contra oficiales de altos rangos, puede deducirse fácilmente que este mismo tipo de presiones para garantizar silencio son empleadas contra las familias que intentan indagar sobre los suicidios de sus hijos, como ocurrió en el año 2007 con el suicidio de Alexander Calderón Gómez, joven de 19 años de edad3, hecho sucedido al interior del Batallón Guardia Presidencial y denunciado por su padre, quien manifestó también en varias ocasiones haber sido sujeto de conversaciones y llamadas intimidantes por parte de efectivos del Ejército, que le advertían que de seguir indagando sobre lo ocurrido con su hijo habría consecuencias para él y otros integrantes de su familia.

Para este último ejemplo es importante recordar que en el Batallón Guardia Presidencial, ubicado en pleno centro de la ciudad de Bogotá, se han presentado 14 suicidios entre 1994 y el 2018, frente a los cuales valdría la pena preguntarse ¿cuáles son los resultados de las “investigaciones” realizadas para cada uno de los casos? Y, ¿cuáles son las prácticas o situaciones comunes entre los casos documentados? Práctica y rutinas necesarias de establecer pues se supone que este Batallón no aplica cursos o entrenamientos especiales que implican acciones de tortura física y psicológica, como las denunciadas recientemente para el Curso Unidades Básicas de Lanceros (Cubal) o los simulacros de secuestro realizados en la base militar El Fuerte - Amazonas II4.



La necesidad de revelar el secreto



Para empezar, es fundamental que el país empiece a problematizar este tipo de situaciones en lugar de tratarlas como un secreto a voces. Ninguna vida se va a salvar asumiendo que estas “son cosas que pasan” o que “el entrenamiento militar no es para todo el mundo”.

Por otro lado, la institución militar en cabeza del Ministerio de Defensa, debe empezar a implementar controles estrictos y cambios estructurales en rutinas, normas y cursos especiales de entrenamiento, que aumentan significativamente la probabilidad de que se presenten suicidios al interior de los batallones y bases militares ubicadas a lo largo y ancho del territorio nacional. También está en la competencia del Ministerio de Defensa asumir debidamente su propósito de transformar el Ejército, modernizando los procedimientos de entrenamiento y dándole sentido al objetivo N° 7 de su “Plan de Transformación Ejército de Futuro (Petef)” en el cual plantean “El fortalecimiento de la cultura de transparencia, que busca la aplicación de normas, generando cambios culturales y pedagógicos enmarcados en la ética y la transparencia institucional”5.

De así suceder, la ciudadanía podría entender que la modernización del Ejército es una realidad no solo en el marco de las multimillonarias adquisiciones en sistemas, equipos, vehículos y armas de combate que autorizadas con los presupuestos otorgados por el gobierno actual, sino también por el esfuerzo y los recursos que se deben comprometer para respetar y garantizar la vida de los soldados, ya que lo que está ocurriendo dista mucho de ser la “maravillosa experiencia” que prometen en la numerosa y frecuente publicidad promovida por el Comando de Reclutamiento (Corec) para que los jóvenes se vinculen a la institución.

Por último, como sociedad civil y organizaciones sociales, debemos asumir un rol más fuerte en el seguimiento, denuncia y exigencia de cambios estructurales a la institución militar. Cambios que pueden empezar por la eliminación del anacrónico y obsoleto modelo de servicio militar obligatorio, que solo entre el 2009 y el 2015 dejó 7.552 jóvenes afectados de por vida por daños físicos o mentales6 y la transición hacia un modelo de profesionalización de las fuerzas militares.

Es importante también que el Ejército (como lo ordena la Corte Constitucional) y las organizaciones sociales, promuevan masivamente el derecho fundamental a la objeción de conciencia, el cual le brindaría la posibilidad a cualquier joven que sienta que no puede prestar el servicio militar o que no debe seguir prestándolo, de ser desvinculado de la institución militar, sin por ello asumir implicaciones negativas contra su persona.

Precisamente, en el marco de estas alternativas a la militarización y la barbarie que la acompaña, Colombia será este año el anfitrión de la Conferencia Internacional “Antimilitarismos en movimiento: Narrativas de resistencia a la guerra”, por realizarse en Bogotá entre el 30 de julio y el 1 de agosto, Conferencia impulsada por la Internacional de Resistentes a la Guerra, la Red Antimilitarista de América Latina y el Caribe, y por las organizaciones en Colombia: Justapaz, Cuerpo Consciente, Acooc y Convivamos7.



1    Esta cifra la dio a conocer Gustavo Petro en un debate de control político realizado al Ministro de Defensa en la Comisión Primera del Senado el pasado 11 de junio. Consultado en: https://canal1.com.co/noticias/nacional/al-ano-se-suicidan-50-militares/amp/
2    Consultado en: https://canal1.com.co/noticias/madre-denuncia-que-su-hijo-fue-abusado-sexualmente-en-el-ejercito/
3    Consultado en: https://caracol.com.co/radio/2007/06/22/judicial/1182532620_443734.html
4    Consultado en: https://www.las2orillas.co/el-infierno-del-campo-de-entrenamiento-del-ejercito-colombiano-en-el-amazonas/
5    Consultado en: https://www.defensa.com/colombia/plan-transformacion-ejercito-colombia
6    Consultado en: file:///C:/Users/ALEJANDRO/Downloads/7812-Texto%20del%20art%C3%ADculo-20791-1-10-20180307.pdf
7    Para más información, pueden consultar en:
    https://www.wri-irg.org/es/

*    Acción Colectiva de Objetores y Objetoras de Conciencia-ACOOC, @objetoresyobjerorasdeconciencia
    @ AcoocObjecion

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