Cuarentena: el miedo, el aislamiento y la soledad en niños maltratados

La sobrecarga emocional del “quedate en casa”

Es la participación ciudadana la que puede ir al rescate de los factores yoicos protectores en estos niños y jóvenes.

La pandemia del coronavirus llevó a muchos gobiernos a tomar la decisión, como medida protectora, de mantener el aislamiento social preventivo y obligatorio.

Si bien esta disposición pone al resguardo a la inmensa mayoría de la población, queda la preocupación por los niños y jóvenes que siguen siendo vulnerados y violentados tanto física como psicológicamente.

Sabemos que para este grupo etario las casas no son un lugar seguro dado que por lo general son los miembros convivientes los maltratadores, negligentes o abusadores.

Este trato por parte de los adultos que deberían cuidarlos y protegerlos deja a los niños en un drama silencioso subsumidos en el aislamiento psíquico, soledad y confusión.

Para que los seres humanos podamos desarrollarnos psicológicamente, necesitamos de otros que sean capaces de responder de manera contingente a nuestros pensamientos, intereses, deseos, necesidades, y sentimientos. En este sentido, la capacidad de los cuidadores de espejar correctamente el estado interno del niño es el centro dela regulación afectiva.

Pero los maltratadores ven a sus víctimas como cuerpos-objetos a ser tocados e imaginan que las conductas de los niños conllevan una intención nociva hacia ellos. Este déficit en la capacidad de interpretar la conducta propia y de otros seres humanos deja a los niños con una carenciapara comprender sus emociones e interpretar el mundo que los rodea. La ausencia de ser espejados los pone en riesgo, sus mentes quedan solas, aisladas con el sentimiento concomitante de terror ante las amenazas de las cuales se les dificulta hablar.

El quedate en casa deja a los niños maltratados ante una sobrecarga emocional de miedo a la muerte, amenaza y soledad. Al encierro en su ambiente adverso y nocivo se suma la falta de contacto social presencial que les permitía salir a refugiarse en la casa de un amigo, hablar con algún compañero en la escuela, confiar en un vecino o hasta escaparse por un rato. Apoyos sociales necesarios para encontrar alivio a sus sufrimientos.

Para la humanidad, comunicarse es una necesidad básica. Los niños y jóvenes usan las redes para compartir sus vivencias, construyen en las plataformas comunidades que tienen valor de relación, se sienten conectados, identificados con otros similares a ellos y les ayuda a darse cuenta de lo que les sucede.

En la línea de apoyo y contención [email protected] que llevo adelante los niños dicen:

Tengo 10 años, mi papá no me deja ser feliz me maltrata mucho”

“Ojalá no me dé el Koronabiruz”

“Alguien ahí para hablar... me siento muy solo”

“Tengo mucho miedo, lo admito que me llegue el virus, no quiero salir de mi casa, pero acá es peor. Salvame por un demonio, Dios de la Corona”

“Yo fui abusada físicamente y es peor ahora estoy en cuarentena”

“Para mi la cuarentena fué como tocar fondo derocas cuando me di cuenta que estar en el colegio era mejor que estar en casa”

“Cuando el infierno y la casa se usan en la misma oración se que algunos mounstros son reales”

“Abuselinesos gracias por conversar conmigo, estas palabras me ayudaron a calmarme un poco. Aunque sea por la pantalla, me ayudó un montón.”

“ Voy a usar mi mascara de oso”.

Muchos han logrado confiar en las líneas de ayuda, en sus maestros, tutores, vecinos, algún amigo y es este colectivo social el que tienen más posibilidades de apoyar, guiar y contener a estos niños para que puedan comenzar a procesar la adversidad.

Para que los hechos adquieran sentido es necesario convertirlos en un relato, poder representar los acontecimientos y sentimientos. Esta representación debe tejerse entre el mundo interno del que padece y la empatía del externo social.

Es la participación ciudadana la que puede ir al rescate de los factores yoicos protectores en estos niños y jóvenes y darles un valor de relación que les permita salir del aislamiento promoviendo el juego, la escritura, la creación de videos, la vida imaginativa.

La presencia o ausencia de resiliencia (la capacidad de superar circunstancias traumáticas) es la dinámica entre la posibilidad de reconocer los propios estados mentales (autoconocimiento y autorreflexión) y el apoyo social que sentimos cuando somos pensados y comprendidos por otros.

Si como sociedad no estamos disponibles y empáticos para estos niños, los estamos dejando en el mismo lugar de sufrimiento, asediados por esta nueva realidad y las ansiedades que genera, sumado al terror de estar en sus casas en mano de los abusadores.

Mirta Itlman es miembro de la Comisión Directiva de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires (APdeBA) IPA y miembro del Comité de Psicoanalistas en la Comunidad. FEPAL.

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Viernes, 17 Abril 2020 06:22

El jabón

El jabón

Cuando Boaventura de Sousa Santos (bit.ly/3dLVeBk) cerraba sus reflexiones en tiempos de coronavirus apelando a la "sociología de las ausencias", subrayando la necesidad de "tener en cuenta las sombras que crea la visibi-lidad (de la pandemia)" y apuntando a laextrema vulnerabilidad al virus de los miles de refugiados detenidos en campos de internamiento en Grecia que hu-yen de las guerras en Medio Oriente –como Moría (bit.ly/3b4l2Hb), un espacio construido para 3 mil personas habitado por más de 20 mil (bit.ly/2VhqEXY) donde, subrayaba el autor de Una epistemología del sur, "hay un grifo de agua para mil 300 personas y falta jabón"−, un verdadero abismo negro se me estaba abriendo en la cabeza.

En un papelito, en medio de una tormenta cognitiva, anoté cantinfleando un poco las posibles posibilidades:

  1. "Las crisis inexorablemente cambian las maneras en que miramos las cosas".
  1. "En la pandemia, pensar en cosas peores es simplemente una estrategia de sobrevivencia".
  1. "A veces una cosa inevitablemente lleva a la otra".

Como muchos, ya llevaba días, mirando diferente a una simple barra de jabón, según la ciencia "el mejor arma en nuestras manos en contra del Covid-19": las membranas de lípidos del virus se disuelven y éste se cae como un castillo de naipes (bit.ly/3dYBhrh).

Me acordé incluso –cantinfleando mentalmente un poco más− de algo de lo que ya no me acordaba, de mis tiempos de hacer el jabón casero en colectivo (“tú le sigues dando vueltas y yo voy por unas caguamas”).

Pero las palabras "campo" y "jabón" eran la mezcla que detonó todo (el jabón y la nitroglicerina al final van de la mano, basta mirar cualquier libro de química orgánica). Esperen tantito, ahorita va, fruto de una mente desesperada e infectada tal vez con el mismo virus(¡sic!) que la de –por ejemplo− Robert Fisk que por un lado con rigor y puntualidad censura usos y abusos de analogías a la Segunda Guerra Mundial −como ahora apuntando a una verdadera infección del lenguaje a causa de esto, "que aísla el significado, destruye la semántica y trivializa la crisis" (bit.ly/3aImSxh−,) pero que, por otro, solito no puede escribir, casi, un texto sin invocarla (aquí igualito).

No eran sólo más reportes del campo de Moria y sus condiciones de falta de higiene desesperadas, donde las recomendaciones básicas en la pandemia –lavarse las manos con frecuencia y mantener la distancia social− son imposibles de seguir y donde el brote del virus "tendrá consecuencias inimaginables" (bit.ly/39XXz96), o las historias de los verdaderos campos de concentración de Trump (bit.ly/3b7Ue8W), donde ya hace meses los migrantes, niños incluidos –que ahora suplican ser deportados por el temor de morir del Covid-19 (bit.ly/2UXLrAC)−, no tenían acceso a un cepillo, pasta de dientes o jabón ( nyti.ms/2XpVNv9).

En un juicio, demandada por asociaciones de derechos humanos, la administración trumpista argumentó que "no tenía ninguna obligación a darles el jabón a los detenidos" (bit.ly/3a5StYH), una política adrede de "ser lo más cruel posible" con fines "disuasivos".

Era sobre todo –allí les va−, entre una lavada de manos y otra, la voz de mi abuela que tras salvarse de un campo de concentración nazi, terminó en trabajos forzados en una granja en el norte del "Reich de mil años" −que acabó durando 13−, contando cómo sus patrones alemanes a veces les daban el jabón... "hecho de humanos, prisioneros de los campos, víctimas del Holocausto".

"Lo tirábamos de inmediato. Era fácil de diferenciar del normal. Daba poca espuma y, en vez hundirse, flotaba en el agua...".

Lo de "mirar diferente a una simple barra de jabón" llegaba en mi mente a un clímax.

Presente en múltiples testimonios y reportes −incluso en evidencias durante los procesos en Nüremberg−, la historia de la producción del "jabón de humanos" durante la Segunda Guerra Mundial resultó ser más bien una leyenda urbana difundida por los propios nazis (bit.ly/2RAGI5S). Si bien hace unos años se determinó que una muestra del "jabón nazi" fue hecha de grasa humana (bit.ly/3b874E2), confirmando versiones de su producción limitada en el Instituto Anatómico en Danzig (Gdańsk), éste podría ser más bien un subproducto de preparación de muestras anatómicas, usado a lo mucho para el aseo interno (bit.ly/2JZkuq4).

Aun así y siguiendo un rato más con lo de “pensar en cosas peores –Holocausto et al...− como estrategia de sobrevivencia”, me imaginé que por algún azar unas barras de éstas podrían llegar a las manos de mi abuela (al final era en la misma costa del Báltico).

Pero para que el jabón flote –he aquí mi "experiencia" de productor del jabón artesanal−, basta inducirle unas microburbujas de aire. No es indicativo que esté hecho de otro tipo de grasa (humana). En fin.

Lo que sí es cierto, bien apunta Federico Finchelstein al margen del manejo de la pandemia por las derechas mundiales, los nazis −como hoy los Kaczyński, los Le Pen o los Trump en cuanto a los refugiados− acusaron primero a sus víctimas de portar "enfermedades peligrosas" creando luego adrede condiciones artificiales e insalubres en guetos y campos donde éstas se enfermaron y propagaron dolencias (bit.ly/3b6m0Tp).

Allí −vista por un prisma de una simple barra de jabón− yace, como anotaba De Sousa Santos, nuestra "Europa invisible": oscura, cruel, indiferente (y nuestros "Estados Unidos invisibles"); allí sí, "una cosa inevitablemente lleva a la otra".

*Periodista polaco

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La violencia silenciosa que arrecia en el campo colombiano en medio de la pandemia

 El alto el fuego del ELN rebaja las estadísticas, pero el conflicto entre grupos armados no se detiene y se disparan las amenazas contra exguerrilleros

En pocas horas en Colombia murieron ocho disidentes de la antigua guerrilla de las FARC, un militar falleció en un combate con otra columna que se separó de los acuerdos de paz, una banda de paramilitares amenazó a un periodista y el partido político nacido del grupo insurgente, la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, denunció la indefensión ante estas organizaciones de los excombatientes que abandonaron las armas. Fue allí, en el municipio de Argelia, ubicado en el departamento suroccidental del Cauca, donde en los últimos días se intensificaron los combates entre un sector de las disidencias y el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Las Fuerzas Armadas informaron este miércoles de que “ocho terroristas murieron al enfrentarse con las unidades militares” mientras trataban de contener esos enfrentamientos, que se enmarcan en la lucha por el control de una ruta del narcotráfico.

Estos son los episodios violentos más recientes conocidos en Colombia, que hace frente a la emergencia sanitaria del coronavirus -que ha dejado 130 muertos y más de 3.000 infectados- con una estricta cuarentena y el cierre de las fronteras. Sin embargo, la violencia en el campo, en un país eminentemente rural que acaba de salir de un conflicto armado de más de medio siglo, no se detiene. Y ahora es más silenciosa porque todos los ojos están centrados en la pandemia. El partido FARC deploró a través de un comunicado que “en medio de la crisis [...] hay grupos que, con una lectura equivocada del momento, no dan tregua con sus actos, agudizan los temores y la zozobra que actualmente se vive en las comunidades”. Argelia fue el último escenario de una persecución consolidada por parte de las bandas criminales: “Rechazamos el señalamiento y la declaración como objetivo militar de los dirigentes de las organizaciones sociales y de los militantes de nuestro partido y reincorporados”, señala un comunicado.

El abismo entre campo y ciudad y la escasa presencia de las autoridades en algunos territorios no supone una novedad en Colombia. Pero en estas circunstancias hace saltar las alarmas de los expertos. Lo explica Ariel Ávila, subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación. “El país está concentrado en el coronavirus, las Fuerzas Armadas están en acuartelamiento esperando una crisis del coronavirus, pero el país se sigue incendiando. Y la otra parte de la respuesta es que en datos, en números, en estadísticas no se ve, porque el ELN paró la actividad y los enfrentamientos entre grupos no se cuentan, porque es cuando se ataca la fuerza pública”.

El ELN es la última organización guerrillera aún activa en Colombia, aunque se disputa el control del tráfico de droga con otras bandas. Esto es, aunque a finales de marzo declarara un alto el fuego unilateral con el Estado, sus actividades siguen pese a que haya suspendido los ataques a las fuerzas militares. “Si viene el ELN y declara un cese unilateral al fuego, ellos siguen enfrentándose a otros grupos, siguen expandiéndose, aunque hayan parado la actividad frente al Ejército, la guerra sigue, con las disidencias y los paramilitares”, continúa Ávila.

El procurador, Fernando Carrillo, se pronunció públicamente a propósito del caso del Cauca. “Sobre la situación en Argelia, hacemos un llamado a la fuerza pública colombiana para garantizar la protección efectiva, la vida e integridad personal de los reincorporados en el marco de la implementación del acuerdo final”, afirmó. La oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas se sumó al llamamiento, solicitando “protección inmediata tanto de reincorporados de las FARC como de las comunidades que están padeciendo el control violento de grupos armados en la zona”.

A eso se añaden los ataques sistemáticos a los líderes sociales y las preocupaciones por la compleja implementación de los acuerdos de paz firmados con las FARC en 2016. Entonces se acabó una guerra, pero no la violencia. El jefe de la misión de la ONU en Colombia, Carlos Ruiz Massieu, manifestó que la necesidad de redoblar los esfuerzos ante la epidemia de covid-19. “Tenemos la obligación colectiva de seguir garantizando el progreso en la implementación del acuerdo de paz. La paz en Colombia no puede ser una víctima de la pandemia”, señaló el martes. “La violencia en contra de excombatientes se ha mantenido a pesar de la cuarentena nacional. Desde la publicación del informe [a principios de marzo] otros tres excombatientes han sido asesinados, para un total de 195 desde la firma del acuerdo de paz”. Así las cosas, Ruiz Massieu considera que “así como diferentes sectores en Colombia se están uniendo para enfrentar la pandemia, es necesario que todos los sectores se unan para poner fin a la epidemia de violencia contra líderes sociales, defensores y defensoras de derechos humanos y excombatientes”.

México - 16 abr 2020 - 03:03 COT

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Amenaza EU a Maduro con una transición "peligrosa" y "brusca"

Insiste Elliot Abrams con la propuesta de elecciones

El enviado especial de Estados Unidos para Venezuela, Elliott Abrams, advirtió al presidente venezolano, Nicolás Maduro, que si no acepta una "transición" pactada con la oposición, ésta ocurrirá igualmente, pero será más "peligrosa" y "brusca". Hasta el cierre de esta edición, el gobierno bolivariano no había respondido aún a la amenaza.

"Si el régimen decide trágicamente que va a subyugar, que va a reprimir más, probablemente esté haciendo que la transición sea igual de probable, pero más peligrosa y brusca", aseveró Abrams en una entrevista con el grupo Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.

Abrams se refería así a la más reciente propuesta política de Estados Unidos para instaurar un gobierno de emergencia en Venezuela: celebrar elecciones en las que no participen como candidatos ni Maduro ni el autoproclamado "presidente encargado" y líder de la oposición Juan Guaidó.

Si la iniciativa no sale adelante, "se verá más presión de Estados Unidos y creo que de otros sobre este régimen. Es posible presionar más a un régimen y al mismo tiempo brindar más asistencia al pueblo venezolano. Y eso es lo que queremos hacer. También es lo que Juan Guaidó quiere hacer. Es lo que la Unión Europea quiere hacer", destacó Abrams.

Subrayó que Washington sabe que Mauduro rechazará la propuesta y argumentó que en realidad no iba dirigida a él, sino a otros cargos del régimen y a miembros de las fuerzas armadas.

"Está dirigida, como he dicho antes, al chavismo, al ejército, al régimen, al gobierno, a la gente que decide: Este país necesita salir de esta crisis horrible", afirmó.

En cualquier caso, Abrams argumentó que el plan del Departamento de Estado estadunidense no es absoluto, sino que es una propuesta y puede ajustarse a las necesidades políticas del país e indicó la posibilidad de que el Consejo de Estado que gobernaría en la transición incluya al presidente del Tribunal Supremo, Maikel Moreno; al jefe del ejército, Vladimir Padrino López, o al presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó.

“Hay un millón de variaciones… Los venezolanos podrían decir, bueno, queremos cambiar esto porque creemos que funciona mejor para nosotros en nuestra negociación. Está bien. Quiero decir, aquí la cuestión es que si cambias una palabra en la propuesta estadounidense no sucede una catástrofe. El punto es que este es un camino hacia la democracia y el levantamiento de las sanciones estadunidenses”, sostuvo.

 

Crisis humanitaria

 

De su lado, el subsecretario de Estado estadunidense para el Hemisferio Occidental, Michael Kozak, ha abogado por la distribución de alimentos y medicamentos en Venezuela sin contar con la colaboración del gobierno de Maduro.

"La gente de Venezuela necesita desesperadamente alimentos y medicinas. Permitan que la Organización de Naciones Unidas y las ONG internacionales lo distribuyan en función de la necesidad, no de la política", publicó Kozak en su cuenta en Twitter.

El 23 de febrero de 2019, un cargamento de supuesta ayuda humanitaria iba a ingresar a Venezuela desde Colombia y Curazao, encabezado por Guaidó, en un intento para asumir como presidente del país en un golpe de Estado, pero las fuerzas armadas lo impidieron por ser un acto ilegal de invasión.

"Estados Unidos ha contribuido y seguirá contribuyendo, pero nadie debería confiar en Maduro para la distribución", añadió el diplomático estadunidense.

Venezuela, con nueve muertes y 175 casos confirmados de coronavirus, ha declarado una "cuarentena social" y pedido ayuda a la Organización Panamericana de la Salud para luchar contra el Covid-19.

Guaidó ha acusado al gobierno de Maduro de mentir sobre el impacto del coronavirus y asegura que hay muchos más casos por lo que, a su juicio, la nación caribeña es especialmente vulnerable ante la pandemia por la crisis humanitaria que sufre desde hace años.

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Ana Güezmes, Representante de ONU Mujeres en Colombia

12 mujeres han sido asesinadas durante la cuarentena en Colombia. Ana Güezmes, Representante de ONU Mujeres en el país andino, habla sobre los impactos de la pandemia en las mujeres

Entre el 20 de marzo y el 4 de abril, 12 mujeres fueron asesinadas en Colombia. La cuarentena obligatoria para evitar la propagación del coronavirus no ha detenido la pandemia de los feminicidios. Mientras el país se estremece con el número creciente de fallecidos por Covid-19, no ocurre lo mismo con los asesinatos de mujeres y la violencia sexual que sufren. En lo que va del 2020, en el país andino han sido asesinadas 37 mujeres, pero durante los días de aislamiento, al tener a los victimarios en casa, las llamadas de auxilio se han incrementado un 79%. Durante el aislamiento obligatorio, la Fiscalía ha recibido 578 llamadas, de las cuales 132 han sido denuncias de violencia intrafamiliar y 55 de violencia sexual.

Ana Güezmes, médica, especialista en salud pública y Representante de ONU Mujeres en Colombia, habla de la violencia de género en la pandemia, de los aprendizajes que han dejado otras epidemias y de cómo las mujeres están en la primera línea de respuesta a la Covid-19.

Pregunta: ¿Cuáles son las principales implicaciones tiene la pandemia en las mujeres en Colombia?

Respuesta: Las epidemias de la historia siempre nos han señalado que hay impactos diferenciales y también fortalezas en relación con las mujeres. El gran aprendizaje de lo vivido con la del ébola, entre 2014 y 2016, o la del zika, entre 2015 y 2016, es que las respuestas a las epidemias tienen que incluir el enfoque de género desde el inicio. Esto porque los impactos de las epidemias acentúan las desigualdades de género y el riesgo de violencia se incrementa en espacios de aislamiento.

P: ¿Cómo afectará esta pandemia de forma particular a las mujeres?

R: Otra crisis, la del 2008, ya no sanitaria sino financiera, nos indicó que hay que tener protección reforzada para que los impactos económicos no generen aún más vulnerabilidad a las mujeres, que son las que se ubican mayormente en el sector informal de la economía o en el trabajo no pagado, en el ámbito doméstico o en sectores de la economía que se verán afectados por el confinamiento. En Colombia, tres de cada 10 mujeres no tienen ingreso propio en contraste con uno de cada 10 hombres. El llamado es a adoptar mecanismos de compensación para las mujeres y medidas de subsistencia. También, que se mantengan los presupuestos, que ya eran muy bajitos en materia de género.

P: ¿Y qué fortalezas tienen las mujeres en este contexto?

R: Las mujeres son imprescindibles en la lucha contra el brote. En América Latina representan el 74 por ciento de las empleadas en el sector social y sanitario. Sabemos que son las lideresas, defensoras comunitarias, las primeras líneas en servicios básicos, en los supermercados, farmacias, en el aseo, están en la primera línea de respuesta. Sin embargo, muy poco en los puestos de decisión. En el caso de Colombia hemos visto el liderazgo de las alcaldesas de Bogotá y de Santa Marta, el de la vicepresidenta, pero en cierto sentido en toda la región el liderazgo en la toma de decisiones está en manos de los hombres.

P: Entonces también están en la primera línea del riesgo…

R: No solo médicas y enfermeras, también el 90% de las personas que hacen limpieza en los hospitales son mujeres. Yo hago un llamado a que en los aplausos y reconocimientos las incluyamos también a ellas que están en la cadena más baja de la economía, ganan menos sueldo y muchas veces son las que tienen mayor riesgo laboral y social. Así como es importante que las comisarías y que los sistemas de investigación funcionen para atender la violencia de género en la pandemia, también que se les aseguren los equipos de protección a todas estas mujeres que están en primera línea. Por otro lado, ellas asumen una gran carga en costos físicos y emocionales. No olvidemos que muchas de ellas luego regresan a la casa a realizar el trabajo doméstico.

P: El confinamiento de millones de personas ha sido la particularidad de esta pandemia y aumenta el miedo de las mujeres.

R: El aislamiento tiene un efecto mayor para las mujeres. El último reporte de la línea de atención 155 mostró un incremento de un 50 % en las denuncias de violencia de género en Colombia y la experiencia de países que llevan varios meses de cuarentena como China es que se ha triplicado el número de denuncias de violencia por parte de la pareja. En Colombia tres de cada 10 mujeres reportan violencia por parte de su pareja. De otro lado, el 77% de la violencia sexual que se denuncia ocurre en la vivienda y normalmente el agresor es una persona cercana. El hogar no es un espacio seguro para las mujeres y las niñas.

P: ¿Qué medidas deberían tomar los Gobiernos para evitar que se exacerbe durante la cuarentena?

R: Es importante que los servicios de atención a la violencia sean considerados esenciales. En el caso de Colombia, el Ministerio de Justicia expidió el decreto 460 para garantizar que las comisarías de familia continúen trabajando; la Consejería para la Mujer ha preparado un memorándum para que haya prevención y atención en lo local; y se ha generado una línea de denuncia donde la fiscalía pone como prioridad el riesgo feminicida. Se busca que todo el plan de contingencia realmente dé una respuesta a la pandemia de la Covid-19 pero también a esta otra pandemia que es más silenciosa y con altos niveles de impunidad. También llamamos la atención sobre servicios esenciales vinculados a salud reproductiva y para mujeres gestantes. Lo que hemos visto en otras epidemias es que la saturación de los sistemas de salud hace que se limiten otros servicios claves para las mujeres.

P: Ya hay casos de feminicidios. ¿Qué pasa con la respuesta?

R: La activación de la alerta debe tener una respuesta de emergencia. Recomendamos que las medidas cautelares que tienen las mujeres se amplíen de forma automática durante toda la cuarentena, como lo hacen Argentina y Uruguay. Significa que las mujeres que ya tenían medidas de protección no tengan que asistir a las comisarías. Hemos reiterado también que se tienen que fortalecer las redes de respuesta de centros de refugio y casas temporales. Hay algunas iniciativas locales, pero a todas luces son insuficientes. Se está intentando algo al adaptar hoteles como espacios temporales de refugio no solamente para mujeres víctimas de violencia sino también para mujeres en situación de calle. También hay que dotar con equipos de protección a las personas que trabajan en las comisarías que a veces no tienen internet o datos de celular. Y finalmente, que las personas que atiendan las líneas de COVID-19 y de seguridad estén informados de cómo atender situaciones de violencia.

P: Otra particularidad en Colombia es el ataque a líderes sociales en sus casas. ¿Cuál es la situación de las mujeres defensoras de derechos humanos en la cuarentena?

R: Efectivamente este es un año donde estamos especialmente preocupadas por los asesinatos de líderes y lideresas. Sabemos que hay control territorial (de grupos armados en algunas regiones) y eso genera una amplia vulnerabilidad de las defensoras. Debido a esta pandemia alertamos por cuatro tipos de violencia: la familiar y sexual; la explotación sexual, que afecta especialmente a migrantes y trabajadoras informales que al perder sus fuentes de ingreso pueden entrar en las redes de explotación; la tercera es el tráfico, que se exacerba con el cierre de fronteras; y una cuarta es la violencia cibernética. Pero en Colombia existe una quinta y es el riesgo para las defensoras de la vida, la paz y el territorio.

Por Catalina Oquendo

Bogotá - 07 abr 2020 - 11:50 COT

 

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Venezuela denunció ante la ONU el "bloqueo naval" de EEUU

Venezuela presentó una queja formal contra Estados Unidos ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. La carta presentada por el gobierno venezolano denuncia el envío que hizo el presidente Donald Trump de buques de guerra a la región del Caribe. Días atrás el gobierno norteamericano había emitido una orden de detención contra Nicolás Maduro . Venezuela calificó las acciones de Estados Unidos como una "monstruosa agresión". Además sostuvieron que la administración Trump busca una transición política forzosa en el país.

Según Trump el despliegue de tropas forma parte de una operación antinarcóticos diseñada para frenar el tráfico de drogas en la región. La iniciativa militar está bajo el control del Comando Sur de las Fuerzas Armadas, y supuso la intervención de buques de guerra, aeronaves y tropas en la zona del Caribe y el Pacífico. Para Venezuela, en cambio, es una plan genocida coordinado entre la administración Trump y Colombia. "Desvían recursos financieros, materiales y humanos que deberían usarse para salvar a sus propios pueblos", denunció el embajador venezolano ante la ONU, Samuel Moncada, en su cuenta de Twitter.

El funcionario publicó una copia de la carta al Consejo de Seguridad de ONU en la que señala que la operación tendrá "desastrosas consecuencias". "Denunciamos la monstruosa campaña de agresión militar de Trump y (el presidente de Colombia, Iván) Duque contra Venezuela en momentos en que todos los pueblos del mundo son azotados por la peor pandemia en cien años", añadió el embajador. Venezuela exige al Consejo que actúe contra la política "belicista" de Estados Unidos. Además sostienen que ese país hizo acusaciones "infames" contra el presidente Maduro, y califican como  una "irresponsabilidad suprema" desviar la atención de la pandemia por el coronavirus.

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Se duplicó la ventas de armas en Estados Unidos

Largas colas en armerías de todo el país

Los estadounidenses compraron en marzo pasado 1,9 millones de armas, el doble que el mes anterior y el segundo mayor pico de la historia. Los medios atribuyeron estos números al temor de que se produzcan grandes desórdenes por el brote de coronavirus. A medida que estallaba la pandemia las filas en las armerías del país se duplicaban o incluso triplicaban en estados como Michigan, según reportaron medios estadounidenses. El diario The New York Times comparó la compra de armas con la acumulación de papel higiénico o latas de conservas.

Las cifras son una estimación en base a los controles de antecedentes que el FBI realiza a los compradores. Aunque hay estados y ferias en los que no es necesario ese trámite, por lo que el número puede ser sensiblemente mayor. El pico anterior en la venta de armas ocurrió en 2013, tras la matanza en la escuela primaria Sandy Cook de Conectticut, que dejó 26 muertos. Ese momento coincidió con los esfuerzos del ex presidente Barack Obama por imponer restricciones a la compra de armas. "La gente está nerviosa de que haya un cierto desorden civil que podría surgir si un gran número de personas enferman y un gran número de instituciones dejan de funcionar con normalidad", evaluó el profesor de Derecho de la Universidad Estatal de Georgia, Timothy Lytton, en declaraciones a The New York Times. Agregó que la gente puede tener ansiedad por protegerse si los organismos del Estado comienzan a erosionarse.

En los locales de venta minorista aseguraron que la mayoría de las ventas son a personas que por primera vez tienen un arma. Desde los organismos encargados de controlar el manejo de armas expresaron su preocupación"Si no creías que necesitabas un arma antes de marzo de este año, ciertamente no necesitas salir corriendo y obtener una ahora", manifestó David Chipman, asesor del Giffords Gun Control Group.

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El presidente Donald Trump ayer en la Casa Blanca durante la sesión informativa sobre la crisis de salud por el Covid-19 en Estados Unidos.Foto Afp

Nueva York. Donald Trump anunció ayer un nuevo operativo militar antinarcóticos en el hemisferio americano contra lo que afirmó es una "creciente amenaza" de narcotraficantes y "terroristas" buscando aprovecharse de la crisis provocada por la pandemia del coronavirus; sus altos mandos militares identifican a Venezuela como amenaza en particular, y el presidente estadunidense también comentó positivamente sobre la cooperación antinarcóticos con México en este contexto.

“Estados Unidos está lanzando operaciones antinarcóticos robustecidas en el hemisferio occidental…. No debemos permitir que los cárteles de droga exploten la pandemia para amenazar vidas estadunidenses”, declaró Trump al inicio de su sesión informativa casi diaria en la Casa Blanca dedicada al coronavirus.

Esta vez acompañado no por sus expertos y encargados de salud pública, sino por su secretario de Defensa, Mike Espy; el jefe del estado mayor, general Mark Milley, y del procurador general Bill Barr, el presidente detalló que “en cooperación con 22 países socios, el Comando Sur de Estados Unidos incrementará su vigilancia, interrupción y confiscación de cargamentos de drogas y ofrecerá apoyo adicional para esfuerzos de erradicación…”

Señaló que se están desplegando naves destructoras de la Marina, buques de combate, aeronaves y helicópteros adicionales que incrementarán al doble las capacidades estadunidenses en la región.

Trump aseveró que las fuerzas militares desplegadas serán "completamente abastecidas de equipo de protección personal" para cuidar la salud de las tropas, algo que el personal médico que enfrenta la pandemia en Estados Unidos no ha logrado obtener en cantidades suficientes.

El general Milley informó que se obtuvo "inteligencia" según la cual los cárteles están intentando aprovecharse del estallido del coronavirus para infiltrar más drogas a este país.

Ante ello, proclamó: “estamos en guerra contra el Covid-19, contra los terroristas y contra los cárteles de las drogas. Somos los militares de Estados Unidos, no penetrarán nuestro país… No llegarán aquí para matar a más estadunidenses” con sus drogas.

Agregó que la operación comenzó este miércoles, con la participación de "miles" de efectivos de varios sectores de las fuerzas armadas estadunidenses y con algunas de las naves ya en el Caribe. También informó que fuerzas de operaciones especiales y de seguridad participan en esta tarea.

El secretario Esper indicó que el Pentágono y sus contrapartes en la región han iniciado operaciones antinarcóticos en el Caribe y en el Pacífico oriental.

Esper mencionó a Venezuela en particular al hablar de las nuevas operaciones acusando al "régimen ilegítimo de Maduro" de depender de las ganancias del narcotráfico para mantener su poder.

Barr, en su turno ante el micrófono, recordó que la semana pasada anunció cargos de narcoterrorismo contra Nicolás Maduro y 16 funcionarios más del gobierno de Venezuela.

El senador federal Marco Rubio, anticastrista y antichavista, gozó al decir que después de que el presidente venezolano fue acusado de narcotráfico por Estados Unidos y que se anunció una recompensa de 15 millones por su cabeza, para Maduro "no será algo muy reconfortante tener al Comando Sur realizando operaciones antinarcóticos" frente a sus costas.

México

Barr indicó que entre las prioridades más altas del Departamento de Justicia que él encabeza, está “destruir a los cárteles mexicanos”, a los que acusó de ser en gran medida responsables de la mayoría de las muertes por drogas de 70 mil estadunidenses cada año.

Informó que Trump le pidió en diciembre viajar a México a reunirse con el presidente Andrés Manuel López Obrador para establecer “un esfuerzo integral y coordinando con los mexicanos para enfrentar a los cárteles”, agregando que ya hay "actividades" en curso contra esas organizaciones criminales en el país vecino, todo lo cual será beneficiado por el operativo en otras partes del hemisferio anunciado ayer.

A la vez, Trump intentó argumentar que su muro fronterizo con México –el cual, dijo, ya se extiende 161 millas– no es sólo efectivo contra inmigrantes indocumentados, sino "que tendrá un impacto tremendo sobre drogas, pero una de las otras cosas que pensamos en que tendrá un impacto es el coronavirus".

Trump reiteró que el gobierno mexicano ha puesto a 27 mil soldados para frenar el ingreso de personas que desean llegar a este país. "El Presidente de México es un gran tipo que realmente nos ayudó mucho, 27 mil soldados", y recordó que eso de las caravanas que pasaban por México "ya no está ocurriendo ahora".

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La emergencia por el coronavirus y el asesinato de los líderes y lideresas sociales

El anuncio de las primeras medidas de emergencia sanitaria en Colombia propuestas por el Gobierno de Iván Duque para contener la pandemia de COVID-19 ha coincidido de manera preocupante con una serie de agresiones y asesinatos a líderes y lideresas sociales, que han suscitado temor y preocupación entre las organizaciones y redes que defienden los derechos humanos en el país.

El jueves 19 de marzo, un día antes que comenzaran a regir las medidas de confinamiento en varias ciudades y departamentos, y cuando toda la atención de la opinión estaba centrada en los cuidados y temores generados por la pandemia ocasionada por el COVID-19, comenzaron unos días especialmente trágicos para las personas que defienden los derechos humanos.

Ese día fue asesinado en zona rural de Puerto Asís (Putumayo), el destacado líder nacional Marco Rivadeneira, quien fue retirado de una reunión por parte de 3 hombres vestidos de civil y armados y momentos después lo asesinaron, cuando dialogaba con la comunidad de la vereda Nueva Granda en busca de soluciones y alternativas para la sustitución concertada de cultivos de uso ilícito. Marco Rivadeneira, vocero del Comité Operativo Nacional de la Coordinación Colombia – Europa – Estados Unidos, CCEEU, líder histórico de las comunidades campesinas en Colombia y vocero regional del Proceso Nacional de Garantías, era el más reconocido líder agrario del departamento del Putumayo en los últimos años.

En la misma fecha fueron asesinados dos concejales en otras dos regiones del país: Ángel Ovidio Quintero, concejal del municipio de San Francisco (Antioquia) e Ivo Humberto Bracamonte, concejal del municipio de Puerto Santander (Norte de Santander). La característica común de estos 3 asesinatos es el perfil destacado de cada uno de ellos. En el caso de Marco Rivadeneira, es la primera vez que las estructuras criminales que están detrás del plan de asesinatos sistemáticos de personas que defienden los derechos humanos en Colombia, asesinan a un vocero y dirigente de la más importante y numerosa red de organizaciones defensoras de derechos humanos en el país.

Esta situación ha suscitado el temor de que la atención por la emergencia en salud provocada por la pandemia, no solo invisibilice el exterminio de líderes y lideresas sociales, sino que facilite ataques contra dirigentes que hasta ahora no se habían atrevido a tocar, por el costo político que ello podría significar. La CCEEU se pronunció haciendo responsable de este asesinato “al Gobierno presidido por Iván Duque y la facción política hoy en el poder del Estado, y a la Ministra Alicia Arango, quien hace un mes y justo en la tierra de Marco, dijo que morían menos defensores de derechos humanos que por robo de celulares”. Este homicidio hace patente la inclemente racha de asesinatos emprendida por el paramilitarismo y las disidencias que el Gobierno permite y se niega a desmantelar, incrementada desde la firma del Acuerdo Final de Paz, lo cual muestra una clara sintonía con el propósito declarado de hacer trizas la paz y mientras el Gobierno simula su cumplimiento. Según la CCEEU, “este asesinato corrobora una vez más la falta de garantías de seguridad para la labor de los defensores de derechos humanos y la falta de voluntad del Gobierno Colombiano para desmantelar las estructuras criminales y organizaciones paramilitares que vienen atentando contra los líderes sociales y quienes defienden la paz en los territorios”[i].

Estos temores se han venido acrecentando con las nuevas acciones criminales en contra de los líderes y lideresas sociales durante la crisis provocada por el coronavirus, tal y como denunciaron varios líderes sociales al periódico TheGuardian[ii]. En una nota publicada el pasado 23 de marzo, el periódico británico alertó que los líderes sociales en Colombia temen que la cuarentena nacional –que inició oficialmente este miércoles– los ponga en peligro, ya que “quedarse en un solo lugar los convierte en objetivos fáciles” para los grupos armados. Otros líderes y lideresas expresaron que durante el confinamiento “Están jugando con nuestras vidas porque saben que nuestros guardaespaldas, la Policía y el sistema de justicia serán aún menos efectivos de lo que suelen ser”[iii].

El aislamiento preventivo obligatorio decretado por el Gobierno Nacional, ha sido aprovechado para facilitar la localización y exterminio de los líderes y lideresas sociales. Así también lo denunciaron las organizaciones indígenas por el asesinato de dos de sus dirigentes en el departamento del Valle. El 24 de marzo fueron asesinados ÓmarGuasirumaNacabera y Samper Guasiruma, líderes indígenas del pueblo Embera, quienes fueron sacados y asesinados en las afueras de su vivienda mientras estaban recluidos por la cuarentena obligatoria, mientras que otros dos indígenas resultaron heridos (José y Víctor Guasiruma)[iv].

En otro hecho que confirma estas preocupaciones, el 24 de marzo fue asesinada Carlota Salinas, lideresa social vinculada a la Organización Femenina Popular, histórica organización de derechos de las mujeres en la región del Magdalena Medio. Sicarios ingresaron a la vivienda de la lideresa en el municipio de San Pablo (Sur de Bolívar) y la asesinaron de varios disparos a la salida de la vivienda[v].

Por último, la noche del 25 de marzo, hombres armados intentaron asesinar a Jhon Restrepo, reconocido líder LGBTI de Medellín y director de la Corporación Casa Diversa de la Comuna 8. Durante varios años, Jhon lideró la Mesa LGBTI de la Comuna 8 de Medellín hasta 2011, cuando la Mesa se desintegró por los continuos ataques de grupos armados que rechazaban la visibilización de las personas LGBTI de la Comuna. Recientemente, el grupo fue reconocido como el primer sujeto LGBTI de reparación colectiva en el país y reanudó sus actividades como Corporación Casa Diversa. Sin embargo, comenzaron a recibir nuevas amenazas y la noche del 25 de marzo, después de que Jhon terminara de entregar mercados a vecinos del barrio para que tuvieran suministros básicos durante la cuarentena nacional, tres hombres armados llegaron a su casa y lo atacaron con arma blanca, apuñalándolo cinco veces[vi]. El caso del líder LGBTI de Medellín hace pensar que atacar a los líderes durante esta época afecta también a las comunidades porque ellos y las organizaciones están gestionando apoyos a las poblaciones más vulnerables durante la cuarentena.

El riesgo social agravado por la pandemia de COVID-19 también ha afectado negativamente a excombatientes firmantes del Acuerdo Final de Paz. Este es el caso de Albeiro Antonio Gallego Mesa en el antiguo Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación -ETCR- de La Macarena, en el departamento del Meta[vii]. Tres días antes se había denunciado el asesinato de otros dos firmantes de la paz en San Vicente del Caguán (departamento de Caquetá), los excombatientes Irnel Flores Forero y Belle Ester Carrillo Leal[viii].

Las preocupaciones que se evidencian de estos crímenes ponen de presente que los riesgos se incrementen para los liderazgos sociales en momentos en que la atención de la comunidad nacional e internacional está centrada en la contención de la emergencia sanitaria originada por la expansión del COVID-19 y, que estas circunstancias sean utilizadas para llevar más lejos los planes de exterminio del liderazgo social y las personas que defienden los derechos humanos en Colombia.

Estos hechos son una alerta sobre la necesidad de que la opinión pública y la comunidad internacional eleven el nivel de exigencias a las autoridades colombianas para la contención de los planes de exterminio que desde el inicio del proceso de paz se han puesto en práctica en contra de los líderes, lideresas, defensores y defensoras de derechos humanos. Las pautas de estos ataques registrados durante la aplicación de las medidas de aislamiento preventivo, al igual que de otros ataques perpetrados por los paramilitares autodenominados “Águilas Negras”, evidencian intensos seguimientos previos, en los que los líderes y lideresas son ubicados en sus viviendas, lugares de trabajo y redes sociales, actuaciones que, según diversas fuentes, estarían implicando a organismos de inteligencia estatal que se encargan de amenazar a los líderes[ix], en tanto los asesinatos ocurren casi siempre a manos “civiles armados”, “sujetos desconocidos”, “encapuchados” o “autores indeterminados”[x]. Esto podría agravarse durante la aplicación de la cuarentena nacional, debido al aislamiento de los líderes y lideresas en un mismo lugar durante varios días.

Por estos motivos, la CCEEU concluyó su comunicado frente al asesinato de su vocero Marco Rivadeneira haciendo “un llamado a la comunidad internacional a acompañar las demandas al Gobierno de Iván Duque para que cumpla sus obligaciones, contenidas en compromisos internacionales de derechos humanos y reforzadas en virtud del Acuerdo de Paz, de brindar garantías plenas para la labor de las personas que defienden los derechos humanos, e impida y contenga a las fuerzas enemigas de la paz para que la situación de emergencia en que hoy se encuentra el país y el mundo no sea aprovechada para continuar el exterminio de los liderazgos sociales en los territorios y de las personas y comunidades que reclaman y defienden los derechos humanos[xi].

Bogotá, marzo 27 de 2020

 

[i] Coordinación Colombia – Europa – Estados Unidos (CCEEU. La Coordinación Colombia Europa Estados Unidos, rechaza el asesinato de su dirigente en el Putumayo Marco Rivadeneira.  En: https://coeuropa.org.co/lacoordinacioncolombiaeuropaestadosunidosrechazaelasesinatodesudirigenteenelputumayomarcorivadeneira/

[ii]Colombiandeathsquadsexploiting coronavirus lockdown to killactivists. En: TheGuardian. 24 march 2020. Available at: https://www.theguardian.com/world/2020/mar/23/colombiangroupsexploitingcoronaviruslockdowntokillactivists

[iii]Grupos armados aprovechan cuarentena para asesinar a líderes sociales: TheGuardian. Pulzo. 24 de marzo de 2020. En: https://www.pulzo.com/mundo/gruposarmadosaprovechancuarentenaparamatarlideressocialestheguardianPP867787

[iv]“Asesinan a dos líderes indígenas cuando cumplían aislamiento por COVID-19”. En: Caracol Radio. 25 de marzo de 2020. https://noticias.caracoltv.com/coronaviruscovid19/asesinandoslideresindigenascuandocumplianaislamientoporcovid19ie214

[v]“Asesinan a la lideresa Carlota Salinas Pérez en Bolívar antes de la cuarentena”. En: El Heraldo. 25 marzo 2020. https://www.elheraldo.co/judicial/asesinanlalideresacarlotasalinasperezenbolivarantesdelacuarentena712263

[vi]Denuncia pública de la Corporación Casa Diversa, 26 de marzo de 2020.

[vii]“Asesinan a excombatiente de las Farc en Meta.” En Radio Nacional de Colombia. 22 de marzo de 2020.https://www.radionacional.co/noticias/asesinatoexcombatientemeta

[viii]Dos ex combatientes de las FARC fueron asesinados en Colombia. Notas. 19 de marzo de 2020. En: https://notasperiodismopopular.com.ar/2020/03/19/dosexcombatientesfarcasesinadoscolombia/

[ix]«Las ‘Águilas Negras’ son una corporación por fuera de la ley, compuesta por funcionarios armados del Estado». Debate sobre el Paramilitarismo en el Senado de la República. 5 de junio de 2029. Senador Gustavo Petro. En: https://twitter.com/Alonrop/status/1136352534728237056

[x]CINEP. “Violencia Camuflada. La Base Social en Riesgo. Informe Anual de DD.HH en Colombia 2018”. 2019. En: https://www.business-humanrights.org/en/node/188302

[xi]CCEEU. Ibídem.

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Cuarentena por la vida: ¿y la vida de las mujeres?

Tantas flores serían necesarias para secar los húmedos pantanos donde el agua de nuestros ojos se hace lodo; arenas movedizas tragándonos y escupiéndonos, de las que tenaces, una a una, tendremos que surgir (Gioconda Belli)

El aislamiento preventivo obligatorio es una necesidad sanitaria incuestionable: es alta la capacidad de contagio del nuevo covid19 y, la necesidad de disminuir la curva de contagios para no colapsar al sistema de salud. Sin embargo, la obligatoriedad del confinamiento en los hogares, revela que, paradójicamente a la urgencia sanitaria, hay una inviabilidad social para realizar tal medida, aun más, si se espera que ese periodo sea esencial para la protección de la propia vida.   De ahí, dos cuestiones emergen frente a la problemática del proceso de aislamiento en los hogares: las necesidades materiales de existencia que no pueden ser solventadas por quienes viven de lo que reciben diariamente en el trabajo informal o precariamente en el “rebusque” y, la violencia de género que ocurre en el ámbito intrafamiliar. Ambas, vivenciadas por la mayor parte de la población colombiana, luego, no estamos hablando de problemas marginales.

En el marco del Área de Estudios en Familia de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad Externado de Colombia - línea de Conflicto, dinámicas sociopolíticas y violencia - ese breve texto se detiene en el segundo problema, sufrido por las mujeres en las familias.

 Cuando se anunció en Bogotá el simulacro de aislamiento y, luego, la cuarentena obligatoria en todo el país, los movimientos de mujeres denunciaron unviejo conocido: el hogar y la familia, en la Modernidad Occidental identificados como un espacio de afecto y cuidado, son para las niñas y para las mujeres, un espacio de sufrimiento de múltiples violencias que pasan por el trabajo ininterrumpido, las humillaciones, la renuncia o el aplazamiento de sus proyectos personales, hasta las agresiones físicas, las violaciones sexuales y el feminicidio.

Es por eso que llama la atención el discurso oficial reiterado por la prensa de que todos deben utilizar ese periodo para convivir y disfrutar de la compañía de quienes en la cotidianidad de la vida se ven alejados por las dinámicas intensas de trabajo y estudio. Es emblemático porque, son completamente ignorados, de un lado, el conflicto y las tensiones inherentes a las relaciones humanas, que pueden agudizarse en un contexto de encierro y, de otro, la violencia vivida a diario por las niñas y las mujeres en el país.

El referente paradigmático toma la familia como un espacio armónico y equilibrado (muy distante de la realidad de los hogares) y, la violencia de género en ese ámbito, cuando evocada, es vista como una disfunción de determinadas familias o como un problema aislado.

Sin embargo, el Instituto de Medicina Legal, en 2018, reveló lo que sigue invisible: de los más de 22 mil casos de presunto delito sexual registrados, un 75% fue de niñas entre 0 y 14 años siendo 87% practicado por un familiar. Más de 42 mil mujeres realizaronvaloraciones médico legales por la violencia de pareja sufrida. 67% de los casos fueronpoli traumáticos, y uno de cada cuatro, con trauma facial o de miembros. Lo que se revela, por lo tanto, es la intensa barbarie que ocurre en los hogares. Sumase que, para cada mujer que realiza una denuncia formal, otras tres no la hicieron.

En el marco de las investigaciones realizadas en la línea de violencia de nuestra área de Estudios de Familia, la investigación “Mujeres en condición de desplazamiento forzado y (no) violencias” encontró que muchas mujeres víctimas del conflicto armado se desplazaron forzosamente por la primera vez en sus vidas, no para huir de la guerra sino para huir de sus parejas que las amenazaban la vida (Solyszko, Beltrán, 2019). Otra investigación, realizada con mujeres profesionales en Bogotá, encontró que son múltiples los escenarios de violencia psicológica vivenciados por las mujeres en el ámbito de las relaciones de pareja, que puede ir desde el control y humillación, hasta el chantaje, la manipulación, el terror y la tortura (Alonso, 2020). En un tercero ejercicio investigativo sobre esas violencias, ahora sobre las mujeres embarazadas, se identificó que ese periodo de la vida puede estar marcado (y lo estuvo en las mujeres entrevistadas) por vivencias de violencia conyugal que en ningún momento se pueden catalogar como leves o invisibles, lo que hizo en la mayoría de los casos la construcción de una maternidad dolorosa y sacrificante(Hernández, 2019).

Eses problemas que vienen siendo analizados por nuestra línea de investigación nos llevan a cuestionar las formas de enfrentamiento a la violencia, el protagonismo de los sujetos, el lugar de los hombres y las masculinidades para superar esas dinámicas, pero sin duda, pensarnos cómo podemos cambiar las prácticas sociales, construirnos otras formas de vida, afectivas, amorosas, que no transforma las diferencias en desigualdades, ni los conflictos en violencia.

El aislamiento preventivo no es un tiempo seguro para las niñas y para las mujeres. Pero seguramente es una demanda a las respuestas del Estado en las rutas de atención a la violencia y en las sanciones necesarias, pero principalmente, una invitación a replantear nuestras relaciones sociales de género, la humanización de las mujeres como agentes de su historia, y no como vidas y cuerpos a disposición de los demás. Así como es urgenteimpedir la propagación del covid19, lo es detener las violencias contra las mujeres. Un “virus” más antiguo y más peligroso que aún no fuimos capaces de controlar.

 

Referencias:

Alonso, Karen (2020). Mi identidad en reconstrucción: Mujeres en situación de violencia psicológica. Trabajo de grado. Hernandez, Angye Tatiana (2019). Trabajo de campo. Representación de sí misma en la maternidad de mujeres jóvenes con vivencias de violencia. Trabajo de grado en curso. Solyszko, Izabel; Beltrán, Betky Juliana (2019) Mujeres en condición de desplazamiento forzado y (no) violencias (publicación en curso). Instituto de Medicina Legal (2018). Revista Forensis. Bogotá-DC.

Izabel Solyszko, trabajadora Social. Doctora en Trabajo Social. Post Doctora en Género y Desarrollo. Docente investigadora em la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad Externado de Colombia. Integrante del Área de Estudios de Familia.

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