El presidente iraní advierte de que romper el acuerdo podría suponer un alto coste para Washington

 

Teherán vuelve a estar en el centro de la diana internacional. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, llegó este lunes a Nueva York con el objetivo de convencer a Donald Trump de que ponga fin o modifique sustancialmente el pacto nuclear con Irán. Una petición que no sólo pone en peligro el gigantesco esfuerzo diplomático refrendado en julio de 2015, sino que vaticina en manos del volcánico presidente de Estados Unidos un deterioro de la precaria relación con el régimen de los ayatolás. “Salir de un pacto así tendría un alto coste para Estados Unidos”, dijo el presidente iraní.

Trump no ha reducido la belicosidad verbal con Irán. Considera al régimen de los ayatolás un bastión del terror y uno de los elementos más nocivos del tablero de Oriente Próximo. Un factor de inestabilidad regional que igual apoya a organizaciones terroristas como Hamás o Hezbolá, que participa en las aberraciones del Gobierno sirio o que desprecia los derechos humanos. Bajo esta perspectiva, Teherán no ha dejado de recibir sanciones. Castigos de perfil bajo, dirigidos a empresas y particulares, pero sin afectar al corazón del acuerdo nuclear. Este sigue intacto. La Casa Blanca, aunque a regañadientes, lo ha prorrogado este año tres veces, y las posibilidades de cambiarlo generan una profunda división en el Gobierno.

El Departamento de Estado defiende el pacto y ha alertado de la peligrosa deriva que implicaría la ruptura de un acuerdo que, tras años de esfuerzos diplomáticos, frenó el programa nuclear iraní a cambio de eliminar un doloroso paquete de sanciones. Trump, sin embargo, no está convencido. En campaña, lo calificó como “el peor acuerdo del mundo” y prometió que acabaría con él en cuanto pudiese. Una vez en el poder, la presión de los otros firmantes y el propio peso de la realidad, han amortiguado sus impulsos, pero no han logrado apaciguar su malestar. Las invectivas siguen y para mediados de octubre, Trump ya ha avanzado que tomará una decisión.

En este punto de ebullición, Teherán no se ha recatado en mostrar también los dientes. En una entrevista a la CNN, el presidente iraní, Hasan Rohani, salió este lunes en defensa del pacto y alertó de los efectos que acarrearía su ruptura. “Salir de un acuerdo así tendría un alto coste para Estados Unidos y no creo que los americanos quieran pagarlo por algo que será inútil para ellos y que sólo traerá desconfianza hacia el país”, dijo Rohani, pocas horas después de que su vicepresidente, Ali Akbar Salehi, acusase a la Casa Blanca de violar el espíritu y la letra del acuerdo con su “actitud abiertamente hostil” y sus “medidas contrarias al pacto”.

Bajo este horizonte oscuro, la sombra de Israel no ha dejado de agrandarse. Por un lado, está colaborando estrechamente con el yerno del presidente, Jared Kushner, en crear un anillo anti-iraní con países de mayoría suní como Egipto, Arabia Saudí o Jordania. Por otro, arrecia su intento de acabar con el pacto nuclear. Para ello no ha dudado en aprovechar los prolegómenos de la Asamblea General de la ONU para reunirse con Trump y tratar de convencerle de que la mejor medida es echar por tierra el acuerdo o reelaborar otro que incline la balanza del lado de sus intereses.

Netanyahu considera a Irán su gran enemigo zonal y sostiene que lo suscrito, lejos de terminar con su peligrosidad, le da un respiro. “Es malo y debe abandonarse o cambiar de raíz”, ha declarado el primer ministro israelí.

Para el líder del Likud, la línea dura es la única forma de contener a su adversario. En este pulso, Netanyahu ha visto una oportunidad de oro en las dudas del presidente estadounidense. La posibilidad de una ruptura si para el 15 de octubre Washington considera que Teherán no ha cumplido con sus términos, dan alas al juego de halcones. Un aumento de la presión zonal y del fortalecimiento de la amenaza armada frente al diálogo y el acuerdo.

 

 

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Martes, 19 Septiembre 2017 06:59

Reunión de amigos contra Venezuela

 

El presidente estadounidense mantuvo una cena en Nueva York con los presidentes de Brasil, Colombia y Panamá y la vicepresidenta argentina. Allí dijo que considera que Venezuela “está colapsado” y adelantó que su país está "preparado" para tomar nuevas medidas contra el gobierno de Nicolás Maduro.
 
 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, encabezó una reunión en un hotel de Nueva York para tratar la situación en Venezuela y reiterar sus amenazas sobre las “medidas” que piensa tomar contra el gobierno de Nicolás Maduro. Del encuentro participaron el presidente brasileño, Michel Temer; el colombiano, Juan Manuel Santos; el panameño, Juan Carlos Varela, y la vicepresidenta argentina, Gabriela Michetti. Estaba previsto que asistiera también el mandatario peruano Pedro Pablo Kuczynski, quien finalmente se quedó en su país ante la crisis de su gobierno.

Durante la cena, Trump urgió a la "restauración plena" de la democracia y las libertades políticas en Venezuela, donde dijo que hay una “dictadura”. Sostuvo que Maduro "ha desafiado a su propio país" y es culpable de "un gobierno desastroso", por lo que anticipó que prepara nuevas sanciones contra Caracas.

Tras subrayar que los países presentes en la reunión son "algunos de los mayores aliados" de EE.UU. en el continente, Trump denunció la "dictadura" de Maduro y agradeció a los mandatarios por condenar al gobierno venezolano. Rechazó responder a una pregunta sobre si sigue evaluando una solución militar para Venezuela, algo que expresó el mes pasado y causó el rechazo incluso de sus aliados más cercanos.

 

 

 

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Domingo, 17 Septiembre 2017 08:33

¿Resucita Europa después del Brexit?

 

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker –del paraíso fiscal de Luxemburgo– profirió un discurso esperanzador en Bruselas sobre el retorno de la Unión Europea (UE) al gran juego del Olimpo global, después de severos tropiezos: desde el Brexit pasando por el antagónico trumpismo hasta la fuerte devaluación del euro (a raíz del desplome bursátil de 2008).

Jean-Claude Juncker nunca citó a Rusia (la moda demonizada en EU) y advirtió tomar en cuenta la seguridad nacional europea en las adquisiciones de China (que invocó en forma implícita) mediante el monitoreo de las inversiones foráneas en los sectores estratégicos.

Se ha gestado una complementariedad geoeconómica entre China y la UE, por lo que tampoco Bruselas, en cortedad de mercados, se puede dar muchos lujos soberanos en materia de seguridad cuando el cash impera en el mundo.

El barco europeo ha vuelto a navegar con el viento en favor, según la idílica metáfora de Jean-Claude Juncker, de la que se mofa la revista británica globalista The Economist (controlada por el Grupo Pearson y los Rothschild): la economía se ha consolidado pese a todos los avatares; el euro se ha recuperado; se han detenido los proyectos secesionistas y/o nacionalistas propiciados por la grave crisis de la migración –que el primer ministro de Hungría, Viktor Orban, inculpa al megaespeculador George Soros de ser el titiritero (https://goo.gl/KLzw5y).

En lugar de dislocar más a la UE, el Brexit ha estrechado más a Francia y Alemania.

El Brexit –salida de Gran Bretaña (miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU y potencia nuclear con 215 bombas atómicas) de la UE, a la que la pérfida Albion nunca perteneció a carta cabal por sus engaños noratlánticos con su aliado especial EU y ni siquiera ingresó a la selecta zona euro, de predominio alemán, de sólo 19 países de los hoy 27 integrantes –significó la considerable reducción del arsenal nuclear europeo. ¡Genuina balcanización nuclear de la UE!

Hoy la UE goza del paraguas nuclear de las 290 bombas atómicas (su legendaria force de frappe) de Francia y del músculo geoeconómico de Alemania: sexto sitial en el ranking global del PIB prácticamente a la par de Rusia –con todo y las sanciones promovidas por EU que están deliberadamente asfixiando el abastecimiento gasero ruso a la UE que quedaría a la merced del gas texano.

Dejando de lado su trotkismo congénito, Alex Lantier, del portal WSWS, interpreta que el discurso de Jean-Claude Juncker que aplaudió de pie todo el espectro político del Parlamento Europeo –significa que “Europa prepara la guerra contra el mundo al subrayar una agenda militar agresiva (sic) y comercial para el post Brexit de la UE” (https://goo.gl/6pSLs6).

A juicio de Alex Lantier, el mensaje de Jean-Claude Juncker fue prístino: en medio del colapso (sic) de las relaciones de la UE con sus aliados añejos, sobretodo Washington y Londres, se debe preparar para una guerra comercial global y proseguir una política militar independiente (¡súper sic!) de EU.

Juncker afirmó que en Europa no son cándidos libre-cambistas por lo que debe siempre defender sus intereses estratégicos (sic).

Después de la ruptura hace un año de la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversiones (TTIP, por sus siglas en inglés) –debido a las reticencias de Francia y Alemania–, Jean-Claude Juncker no mencionó a EU como socio comercial primordial ni con quien busque un tratado de libre comercio.

Ahora la UE lanza sus vectores mercantiles a otros reductos del planeta, incluyendo África, donde China ha asentado sus reales.

Jean-Claude Juncker dejó muy claro que su penetración comercial –así como la guerra comercial en ciernes del trumpismo– va aparejada con una superlativa militarización mediante un ejército europeo –tres años después que Alemania anunció la remilitarización de su política exterior.

Se contempla un nuevo Fondo Europeo de Defensa que para 2025 deberá alumbrar a la Unión Europea de Defensa. En forma sutil, la UE se bifurca de la OTAN dominada por EU y Gran Bretaña.

Juncker cuyo discurso fue calificado de importante y grande por el jefe de gabinete de Angela Merkel, a punto de ser relegida, sugirió abandonar el FMI por un Fondo Monetario Europeo. ¡Se derrumban todas las carcomidas estructuras del caduco orden mundial de Bretton Woods!

Más allá de la mascarada de la OTAN, a juicio de Alex Lantier, el conflicto de EU y la UE se ha acelerado cuando las tensiones militares han escalado, en particular, de Washingon con el eje Berlín-París.

Trump ha amenazado imponer tarifas punitivas a las exportaciones de acero y automóviles de Europa, lo que detonaría una guerra comercial entre EU y la UE, mientras Washington aprieta las tuercas a Rusia y China.

Alex Lantier considera que difícilmente la UE participaría en una guerra de EU contra China.

Uno de los problemas de la EU es la multiplicidad de organismos –Comisión y Consejo Europeos que Jean-Claude Juncker exhorta unificar en una megapresidencia –que paralizan la toma de decisiones, en particular, de su política exterior todavía dependiente del eje israelí-anglosajón.

No lo elude Jean-Claude Juncker: para volverse un poderoso actor global y tener mayor peso en el mundo, debemos ser capaces de tomar más rápido las decisiones en política exterior, por lo que la UE debe pasar de la unanimidad a una votación de mayoría calificada.

Juncker lanzó la idea de crear una agencia de ciberseguridad europea que se ha vuelto imperativa ante la omnipotencia del meta-espionaje cibernético de la National Security Agency (NSA) de EU.

El marino Jean-Claude Juncker pretende navegar sólo en alta mar y expandir la esfera de influencia de la UE a los turbulentos Balcanes donde colisiona(rá) con los intereses de Rusia.

Sin tapujos, Juncker externó su rechazo a la incorporación de Turquía a la UE. Así Turquía, después del golpe de estado de la CIA contra el sultán Erdogan –que perturbó sobremanera a Brzezinski antes de su muerte– es empujada nolens volens a los brazos de Rusia e Irán.

Para que no quede dudas de las intenciones balcanizadoras de EU, durante la fase de difíciles negociaciones del Brexit con la UE, Rex Tillerson, secretario de Estado trumpiano, manifestó su apoyo a Gran Bretaña (https://goo.gl/d5XRHx)

.La revista globalista neoliberal The Economist comenta que hasta hace poco la EU, en medio de una crisis existencial (Jean-Claude Juncker dixit), golpeada por crisis económica y política, se dirigía al abismo (https://goo.gl/YeDMHf).

Hoy su recuperación ha sido dramática: fomentada por derrotas de los partidos anti-europeos en Francia, Holanda y otros lados; y por un vuelco cíclico económico cuando el PIB de la UE ha superado a EU por dos años.

El magno desafío de la UE es sortear la animadversión israelí-anglosajona que le ha declarado la guerra en forma subrepticia, asi como transcender la fase de varias Europas (norte, sur, central y oriental) con diferentes velocidades y dispersas en su múltiples instituciones y en la zona euro de países de primera y segunda clase.

Si la dejase Washington, la UE puede constituir uno de los fractales del desorden global.

La UE, si no es balcanizada antes por Washington, puede representar una zona civilizatoria de amortiguamiento en el nuevo orden mundial que se disputan EU, Rusia y China.

 

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Domingo, 17 Septiembre 2017 08:12

Escollos al diálogo en Venezuela

La oposición condiciona su participación a las “garantías” que le dé el gobierno

Representantes del gobierno y la oposición se reunieron en la capital dominicana en la fase inicial de un nuevo y eventual proceso de diálogo en la nación petrolera, que atraviesa una grave crisis.

 

La oposición venezolana aseguró ayer que no iniciará un diálogo con el Gobierno de Nicolás Maduro hasta que este no le dé garantías de que se cumplirá la agenda planteada en las conversaciones en República Dominicana, y señaló que el proceso aún es exploratorio porque no hay confianza hacia el oficialismo. Esta semana, representantes del Gobierno de Venezuela y su oposición política se reunieron en la capital dominicana en la fase inicial de un nuevo y eventual proceso de diálogo en la nación petrolera, que atraviesa una grave crisis económica, política y social. El diputado venezolano y negociador opositor para estas conversaciones Luis Florido dijo ayer a los medios que, hasta ahora, los encuentros que hubo en Santo Domingo, bajo la invitación principal del presidente dominicano, Danilo Medina, han sido exploratorios. “Nosotros hemos aprendido la lección con el Gobierno”, señaló al tiempo que insistió en que no habrá negociación hasta que se acuerden las condiciones propuestas. Según Florido, la oposición presentó una agenda y no se saldrá de ella ya que, afirmó, representa las aspiraciones de los venezolanos y no responderán a la agenda de “otros”. Entre las condiciones planteadas en la mesa al Gobierno detalló la realización de elecciones presidenciales transparentes con un Poder Electoral nuevo, además de garantes y observadores internacionales de estos comicios. Asimismo, se incluyen garantías para quien resulte escogido en esta elección y para quienes sean electos como gobernadores en las próximas elecciones regionales que se celebrarán el 15 de octubre.

También la liberación de “presos políticos” y la situación de los exiliados, un aspecto que para la alianza opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) es “fundamental”, ya que no se puede llegar a un proceso de negociación con “presos políticos e inhabilitados”. Otro de los temas es la restitución de funciones de la Asamblea Nacional (AN, Parlamento) –declarada en desacato por parte del Tribunal Supremo de Justicia–, y la atención a la “emergencia humanitaria que viven los venezolanos”.

El negociador del Gobierno venezolano Jorge Rodríguez señaló ayer que otro de los puntos discutidos en las negociaciones es el reconocimiento a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), conformada exclusivamente por oficialistas y cuya conformación se vio envuelta en denuncias de ilegalidad y fraude. Sobre este tema, Florido hizo énfasis en que esta junta es “fraudulenta” y que “no la reconoce ningún país del mundo”, lo que a todas luces conformaría el primer punto sin consenso en el proceso.

La oposición asegura que no hay un diálogo y que esta no cederá a uno hasta que el Gobierno no dé las condiciones ya que, a su juicio, el oficialismo utiliza la situación como elemento propagandístico a su favor. “El Gobierno siempre trata de utilizar todo como propaganda para usar, incluso con argumentos que pueden servir para la lucha por el cambio político del país, en contra nuestra”, dijo.

Este nuevo impulso para que haya un diálogo en la nación caribeña ha sido promovido por el presidente Medina, por el exjefe del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, y cuenta con el apoyo de las Naciones Unidas. Para acompañar la iniciativa, tanto el Gobierno como la oposición contarán con tres países “amigos” cada uno, para lo que los opositores escogieron a Chile, México y Paraguay. Por su parte, el Gobierno eligió a Bolivia y Nicaragua, con un tercer país que todavía no ha definido. La próxima reunión está pautada para el 27 de septiembre. “Es el inicio de la negociación? Depende de las garantías”, dijo Florido.

Entretanto, en Caracas inició ayer un evento llamado “Todos somos Venezuela” auspiciado por el gobierno de Maduro y en el que se prevé la participación de personalidades de diversa índole como internacionalistas, sociólogos, escritores y periodistas de más de 60 países. Esta actividad tiene como objetivo planificar una agenda de políticas en defensa de los derechos ciudadanos y durará cuatro días, señaló la agencia estatal de noticias de Venezuela AVN.

 

 

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Domingo, 17 Septiembre 2017 07:44

Perspectivas del posconflicto

 

El Ejército de Liberación Nacional colombiano acordó un cese al fuego con el gobierno, pero existen dudas sobre la consistencia de ese acuerdo. En su segundo gran capítulo de diálogos de paz, el gobierno de Juan Manuel Santos se encontró con una contraparte mucho más sólida ideológicamente y más firme en sus exigencias que las FARC. Estas últimas se reconvirtieron en partido, pero sin caras o discursos nuevos.

 

El pasado 4 de setiembre la canciller ecuatoriana, María Fernanda Espinosa, anunciaba que los equipos negociadores del gobierno colombiano y la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (Eln) habían alcanzado un acuerdo de cese al fuego bilateral y temporal, al que se le denominó Acuerdo de Quito.

La tregua negociada se extenderá entre el 1 de octubre y el 9 de enero del año próximo, lo que implica que no representa el definitivo fin del conflicto ni se entregarán las armas por parte de la guerrilla. Durante el período en curso hasta la fecha de inicio de este transitorio alto el fuego se prepararán todos los protocolos –que son bastantes y complejos– que permitirán mecanismos de información mutua en los territorios en conflicto buscando minimizar los riesgos de ruptura del acuerdo que deberá ser consensuado entre las partes. También intervendrán los veedores de las Naciones Unidas, que procederán a supervisar el proceso en el lugar, y terminará de definirse en su integridad el rol de la Iglesia Católica respecto de estas negociaciones.

Más allá del cese transitorio de hostilidades mutuas, el Acuerdo de Quito implica que la guerrilla no atente durante este período contra ninguna infraestructura del país (incluidos sus oleoductos), no siembre más minas antipersonales y deje de reclutar a menores por debajo de la edad establecida por las normas del derecho internacional humanitario. Por su parte, el gobierno colombiano se compromete a fortalecer y reforzar la legislación que regula lo que se conoce como “alertas tempranas” –un sistema previsto para proteger a los líderes civiles y sociales– y desarrollar un programa de carácter humanitario para la población carcelaria de militantes del Eln –aproximadamente medio millar de reclusos–, asistiendo de forma adecuada a quienes necesiten un tratamiento sanitario especial o a quienes tienen enfermedades terminales, así como reubicando a los presos para acercarlos a sus familias y protegerlos dentro de los penales. Además, la recientemente aprobada ley que se refiere a la amnistía e indulto para presos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) se amplía para los miembros del Eln, rebajándose y despenalizándose ciertos tipos penales asociados a la protesta social.

El acuerdo contempla un lapso de tres semanas destinado a que quienes negociaron en nombre de la guerrilla vayan a los correspondientes frentes de guerra a explicar el contenido de lo firmado en Quito y las condiciones de la tregua. Esto es consecuencia de que –a diferencia de las extintas Farc, en las que el secretariado de la guerrilla daba una orden y ésta se cumplía sin discusión– el Eln, pese a su estructura militar, funciona como una especie de federación de frentes en combate donde se consensúan los acuerdos de manera más horizontal.

En paralelo, gobierno y guerrilla acordaron ampliar el período de negociaciones, que entrará en su cuarto ciclo a partir del 25 de octubre. De hecho está previsto que al final de este primer período de cese de hostilidades se haga una evaluación de cómo ha avanzado la agenda de negociaciones con el fin de prorrogar por más tiempo la tregua.


ORÍGENES DE UNA GUERRILLA.


El Eln nació en 1964, casi a la par que las Farc, inspirándose en una ideología que mezcla cristianismo, marxismo inspirado en la revolución cubana y nacionalismo radical.

Sus orígenes reales datan de un par de años antes, cuando cinco estudiantes colombianos viajaron a La Habana en condición de becados. Allá fue fundada la Brigada José Antonio Galán, a la cual se unirían un año después varios sacerdotes vinculados a la teología de la liberación. Dos de ellos, Camilo Torres (1929-1966) y Manuel Pérez (1943-1998), se convertirían en las figuras más emblemáticas de la historia del Eln.

Las acciones armadas del Eln comenzaron al inicio de 1965, siendo la guerrilla prácticamente desarticulada en octubre de 1973 –durante la presidencia de Misael Pastrana Borrero–, a consecuencia de una ofensiva militar a gran escala denominada Operación Anorí. Pasaría una década para que el Eln tuviera capacidad de comenzar a rearticularse bajo la dirección del sacerdote español Manuel Pérez, convirtiéndose a partir de entonces en el segundo grupo insurgente más importante del país hasta el armisticio de las Farc.

Según la Fundación Paz y Reconciliación, los más de 2 mil combatientes actuales del Eln están distribuidos a lo largo de 51 municipios en 11 departamentos colombianos. En este sentido, el anuncio del cese al fuego entre ejército y guerrilla significará un gran alivio para las regiones del norte de Santander, Chocó y Arauca, donde se concentra con mayor virulencia el conflicto entre la última guerrilla que queda en Colombia y las fuerzas armadas.


COMIENZA EL DIÁLOGO.


El Eln ya había mantenido conversaciones con gobiernos previos al de Juan Manuel Santos. Concretamente, fue durante la presidencia de César Gaviria, en la década de 1990, que se iniciaron los primeros contactos (en Caracas, en 1991). Y en 1992 se organizaron los Diálogos de paz de Tlaxcala, en México. Los intentos de negociación con el gobierno tuvieron también lugar durante la gestión de Pastrana –mediante el Acuerdo Puerta del Cielo, de 1998, firmado en Maguncia, Alemania, y la reunión de Ginebra realizada en 2000–, e incluso con el gobierno del ultraderechista Álvaro Uribe, mediante una primera reunión a finales de 2005 y tres sesiones más en 2006, finalizando el proceso en agosto de 2007, tras otro encuentro en territorio caribeño donde participarían el presidente cubano Raúl Castro y el Nobel de literatura Gabriel García Márquez.

El actual proceso de negociación se inició en marzo de 2016, tres años después de que comenzaran las conversaciones con las Farc que culminaron con el Acuerdo para la Terminación Definitiva del Conflicto, firmado en Bogotá el 24 de noviembre de 2016.

Históricamente el Eln ha tenido un componente político mucho más marcado que las Farc, pese a que los segundos tuvieran cuatro veces más capacidad operativa militar que los primeros. Esto implicó que aunque el inicio de las conversaciones exploratorias fuese anunciado por Juan Manuel Santos durante su campaña electoral para la reelección de 2014, éstas no hayan terminado de cuajar hasta tres años después.


EN LA AGENDA.


Los primeros diálogos se celebraron en Ecuador y Brasil, de forma alterna, si bien Venezuela, Noruega, Chile y Cuba también han acompañado el proceso. Desde hace meses la agenda de negociación quedó pactada, teniendo cierto parecido a lo que se estableció en su momento con las Farc, aunque en este caso el gobierno colombiano tuvo que ceder con respecto a los reclamos insurgentes de participación ciudadana.

La agenda de diálogo contempla seis puntos en discusión: la participación de la sociedad, la democracia para la paz, asuntos relativos a las víctimas, las transformaciones para la paz, aspectos de seguridad para lograr la paz y entrega de las armas, así como las garantías para el ejercicio posterior de la acción política.
Establecer a Quito como sede principal de las negociaciones es fruto de la negativa gubernamental a las iniciales peticiones guerrilleras, que contemplaban que se instalasen fundamentalmente en Caracas.

Pero llegar a los Acuerdos de Quito implicó también un proceso de disputas dentro del Eln, donde las posiciones más dialogantes en el Comando Central (Coce) se han impuesto frente al sector más beligerante. Así, las posturas de Nicolás Rodríguez Bautista, alias “Gabino”, primer comandante del Eln, junto a las de Israel Ramírez Pineda, alias “Pablo Beltrán”, tercero en la línea de mando y jefe de la comisión negociadora, consiguieron frenar a los sectores más escépticos y las posiciones duras encarnadas en el Frente de Guerra Occidental y el Frente de Guerra Oriental.

En todo caso, existe una nube de dudas sobre la consistencia del acuerdo. Al respecto, Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para Análisis del Conflicto, indica: “Es muy difícil que este tipo de acuerdo tan desestructurado se verifique y se cumpla, ofrece mayores riesgos para la población civil, para quienes hagan la verificación y para la misma guerrilla”. Respecto de los riesgos asumidos por el Eln, el comandante Pablo Beltrán también advirtió: “El paramilitarismo es una sombra que se mantiene en gran parte del territorio dejado por las Farc, y quedarse quieto, para la guerrilla, representa un riesgo aun mayor”. Cabe señalar, en este sentido, que el propio gobierno ha reconocido que en las áreas dejadas atrás por las Farc se ha incrementado notablemente la actividad de diversas bandas delincuenciales y el paramilitarismo (así como los asesinatos de líderes sociales; véase Brecha, 14-VII-17).

La solidez ideológica del Eln ha implicado que, a diferencia de lo sucedido durante las negociaciones con las Farc, la guerrilla no aceptase ninguna medida unilateral, algo que pidió inicialmente el gobierno, requiriéndole un cese unilateral de las actividades insurgentes. De hecho el compromiso guerrillero ni siquiera pasa por la liberación de sus secuestrados –en la actualidad cuatro personas vinculadas al sector comercial y ganadero–, quedando este asunto agendado para la siguiente etapa.

Más allá de la larga historia de negociaciones entre el Estado colombiano y la insurgencia “elena”, es la primera vez desde que se fundó el Eln que se firma un documento con el gobierno. En eso tuvieron mucho que ver las presiones del papa Bergoglio, quien visitaría el territorio colombiano inmediatamente después para expresar su apoyo al proceso.


RECONVERSIÓN DE LAS FARC.


La firma de los Acuerdos de Quito se da en paralelo a la puesta en escena del partido político conformado por las antiguas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, las cuales manteniendo sus siglas Farc pasaron a denominarse Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común. El modelo no es nuevo en este país cafetero, teniendo en cuenta el proceso del Ejército Popular de Liberación (Epl), que pasó a denominarse Esperanza, Paz y Libertad, o el referente al M-19, que tras la firma de paz optó por la denominación Alianza Democrática M-19.

Difícil es pensar que las estigmatizadas Farc puedan tener un apoyo relativamente amplio en el área urbana, centrándose estratégicamente este nuevo partido en movilizar el voto rural de un campesinado históricamente excluido. En este sentido, cabe recordar que en aproximadamente el 10 por ciento de los 1.123 municipios de Colombia la política local ha estado controlada durante décadas por los “farianos”.

Pese a que el gran reto de las refundadas Farc debería estar enmarcado en el cambio de imagen, en la actualización de sus discursos, en conformarse orgánicamente de la forma más horizontal posible y en presentar nuevas vocerías ante la deslegitimación social de su antigua comandancia, las tesis que se impusieron en su congreso fundacional fueron las de perfil más ortodoxo y de connotaciones marxista-leninistas. Tras seis décadas de conflicto civil armado, el pueblo colombiano reclama en estos momentos menos consignas revolucionarias y más propuestas políticas enfocadas a solucionar problemas como el desempleo, la baja calidad de la salud y la educación, la pobreza, la delincuencia o laenorme lacra que supone la corrupción institucional.

Si hubiera que ubicar un perdedor en el congreso fundacional del nuevo partido, éste sería Rodrigo Londoño, alias “Timochenko”, quien propuso sin éxito el nombre de Nueva Colombia para la extinta guerrilla y un modelo de partido que se dirigiera al país “sin dogmas, sin sectarismo, ajeno a toda ostentación ideológica y con propuestas claras y sencillas”. Sin embargo, las tesis auspiciadas por el que fuera el número uno durante la última etapa de las Farc guerrilleras fueron derrotadas, no por su dirección, sino por sus bases.

Como parte de los acuerdos de paz, las nuevas Farc disponen de diez diputados asegurados en el próximo Congreso que será electo en marzo del año que viene. Nombres de la antigua comandancia tales como Victoria Sandino, Pablo Catatumbo, Pastor Alape, Carlos Antonio Lozada e Iván Márquez –el gran triunfador en esta convención– figuran como precandidatos para ocupar estos escaños. En definitiva, hay una ausencia de caras y voces nuevas para afrontar este supuesto nuevo renacer.

El desmarque de la izquierda política colombiana respecto de las nuevas Farc se evidenció por su no asistencia al congreso fundacional. Ninguno de los múltiples precandidatos presidenciales del progresismo asistió al acto, tampoco ninguno de los dirigentes de los partidos políticos de centroderecha que respaldaron en su momento los acuerdos de paz. Tan sólo asistió un representante de la precandidata presidencial progresista Clara López para leer un comunicado en su nombre.


TRABAS.


En paralelo, y fruto de las limitaciones que impuso la Corte Constitucional al mecanismo de fast-track (vía rápida) para aprobar las leyes de la paz en el Congreso, las legislaciones sobre desarrollo rural, participación política y reforma electoral que deben establecerse tras estos acuerdos de paz están sufriendo importantes modificaciones conceptuales en el Poder Legislativo. Allí los curules conservadores se envalentonaron tras los resultados negativos del plebiscito realizado el año pasado sobre dichos acuerdos.

En todo caso, lo que se visualiza en todo sondeo de opinión realizado durante el presente año en Colombia es que sorprendentemente la implementación de los acuerdos de paz no está entre las prioridades políticas de la ciudadanía.

Mientras, en las zonas de la Colombia rural que fueron antiguos escenarios de guerra, ex guerrilleros desmovilizados que formaron parte de los frentes farianos no dejan de ser asesinados por sicarios contratados por terratenientes, caciques políticos locales y bandas criminales. Oficialmente el Estado contabiliza ya una docena de asesinatos de ex combatientes y otra cifra similar de víctimas entre sus familiares.

Respecto de las disidencias –quienes no aceptaron el acuerdo de paz– dentro de las Farc, el gobierno colombiano registra un número aproximado de 400 combatientes que se han conformado en varias estructuras ilegales ubicadas principalmente en ocho departamentos del país: Nariño y Cauca en la zona suroccidental, y Caquetá, Meta, Guaviare, Vichada y Vaupés en el sudoriente. Según Eduardo Álvarez Vanegas, vocero de la Fundación Ideas para la Paz, resulta significativo que estas disidencias no estén agrupadas bajo la estructura de control de un mismo comandante, lo cual podría desembocar en su futura conversión en nuevas bandas criminales emergentes.


CAMPAÑA ELECTORAL.


A seis meses de que se realicen las elecciones legislativas y a nueve de la presidencial todo parece indicar que el país electoralmente se polarizará de nuevo en torno a las posiciones a favor o en contra de los acuerdos de paz.

En el ámbito de la derecha es de prever que, según vaya acercándose el proceso, las múltiples precandidaturas actualmente existentes terminen por converger en dos candidatos fuertes. Éstos serían Germán Vargas Lleras y quien designe finalmente Álvaro Uribe en complicidad final con el Partido Conservador, de Andrés Pastrana.

En el caso del primero, quien en la actualidad funge como vicepresidente de la república, sus estrategias electorales se articulan en torno a la crítica parcial a los acuerdos de paz impulsados por Santos, pactando con diversos segmentos de la clientelar política local y regional que ya le han manifestado su apoyo. También se basan en el cuestionamiento al gobierno venezolano de Nicolás Maduro y en una irrisoria alerta social para que Colombia no se convierta en una nueva Venezuela, y termina reclamando un pacto con los sectores empresariales más reaccionarios, que sienten como una amenaza la justicia transicional derivada de los acuerdos de paz.

Por su parte, la estrategia del uribismo, más allá de quién termine siendo su candidato (hay en la actualidad cuatro precandidaturas distintas dentro del Centro Democrático), es asentar la idea de que Santos entregó el país a las Farc, generando alarma en un empresariado rural al que se le dice que sus tierras terminarán siendo entregadas a los ex combatientes guerrilleros desmovilizados, potenciando a su vez los llamados “valores morales” más reaccionarios en una sociedad sumamente conservadora como es la colombiana.

En lo que respecta a los sectores políticos que van del centro hacia la izquierda, fieles a su tradición divisionista, en la actualidad presentan un fraccionamiento en al menos tres bloques: los progresistas de Gustavo Petro, el entorno del nuevo partido de las Farc y, por último, la coalición formada por la Alianza Verde, de Claudia López, Compromiso Ciudadano, de Sergio Fajardo, y el Polo Democrático, del senador Jorge Robledo. Queda pendiente ver cómo solucionarán las izquierdas este fraccionamiento para intentar converger en torno a una sola candidatura.

En todo caso, lo que falta hasta mayo de 2018 vendrá marcado por la disputa entre estas dos amplias facciones que determinarán posiblemente una segunda vuelta presidencial, pasando la centralidad política de la lógica decimonónica izquierda versus derecha a situarse en el eje derivado del posconflicto.

 

 

Publicado en Colombia

Uno de los principales protagonistas de la región en la última década analiza el retroceso de las fuerzas populares en Brasil y la Argentina, el desafío que implica la crisis venezolana y las alternativas de futuro.

 

La revista estadounidense Foreign Policy definió, en el año 2009, a Celso Amorim como el mejor Ministro de Relaciones Exteriores en el mundo por su trabajo en el posicionamiento de Brasil como actor global. Comprender el momento de auge que transitaba Brasil podía entenderse en tres figuras, mencionaba el artículo, el liderazgo y carisma del presidente Lula da Silva y sus principales espadas ministeriales, Dilma Rousseff y Celso Amorim. Esta charla –que podrá verse completa en Latinoamérica Piensa esta noche, a las 22.00 horas, por el Canal A24– se hizo en el Instituto Lula, en San Pablo, en un Brasil golpeado, con su democracia jaqueada y en pleno auge de las políticas neoliberales que afectan a los sectores más humildes. Pero también en un Brasil que resiste el ajuste y la tradicional concentración de riqueza desde sus movimientos sociales, organizaciones sindicales y partidos populares. La anomalía que significó Lula y el Partido de los Trabajadores es una luz de esperanza para la mayoría popular del Brasil.

–¿Cómo analiza el presente de Latinoamérica frente al golpe parlamentario en Brasil y el avance de las fuerzas conservadoras?

-Es un momento especialmente difícil. Lo que pasó en Brasil es muy grave. Cuando tengo que explicar a mis amigos argentinos digo que es como un cambio de Kirchner a Macri sin una elección de por medio. Es mucho más grave por la falta de legitimidad del gobierno. Es un momento difícil para toda Sudamérica que tiene que ver con la crisis de la economía mundial. Existe mucha interferencia externa que hace que todo eso sea muy complicado.

–La amenaza de agresión de Trump a Venezuela sintetiza la agenda de los EEUU, la prepotencia reafirmada, inclusive a partir de una oratoria que no tiene velo alguno. Muchas veces la influencia de los EE.UU. en nuestros países era subterránea, era ocultada, y hoy tenemos la mirada de un Presidente que no tiene ningún problema en hablar de intervención militar.

–Eso demuestra nuestro debilitamiento como región, eso no hubiera pasado hace cinco o seis años con Kirchner, Lula, Evo. Inmediatamente hubieran llamado a una reunión de Unasur para considerar esta amenaza, independientemente de los méritos de la situación de Venezuela, esa es otra cuestión que se puede mirar, pero no hay reacción o declaración del Mercosur que hable de todos los problemas de Venezuela. Una amenaza de agresión no solamente es violatoria, digamos así, de nuestra vecindad, sino que es violatoria de la propia carta de las Naciones Unidas.

–El debilitamiento que se produce en el proceso de integración de nuestros países y en la propia agenda regional tiene un correlato en el cambio de gobiernos pero también desnuda la incapacidad de consolidar los procesos de integración durante los gobiernos progresistas.

–Yo estoy muy a favor de la autocrítica pero no creo que este debe ser el caso. El tiempo ha sido corto, empieza con Duhalde incluso antes de Kirchner, hasta el final de Cristina, se inicia con Lula hasta el final de Dilma. Son 12 o 13 años, no es mucho tiempo en términos de historia para consolidar un proceso. Yo creo que es casi un milagro lo que logramos hacer en términos de creación, primero de la Comunidad Sudamericana de Naciones, después Unasur, el fortalecimiento del Mercosur, los países que entran como asociados, los que quieren ser miembros plenos. Todo eso ha sido muy fuerte en poco tiempo, pero para consolidarse necesitas 30 años. Claro, quizás podríamos haber hecho algo más pero creo que el resultado no hubiera sido otro, lo que necesitamos es prepararnos para el futuro.

–¿Y era posible imaginar que se podía retroceder una década en un año como uno tiene la sensación que ocurre en nuestros países?

–Yo soy un ingenuo profesional. Siempre dije, ser pesimista suena más inteligente pero el gran desafío es ser optimista y también ser realista y a largo plazo sigo siendo optimista. Pero no era posible pensar que todo fuera de la manera que ocurrió en Argentina o en Brasil, unos con elección, otros sin elección, la propia crisis de Venezuela. Quizás se podía ganar o perder la elección, como hay una gran influencia del poder económico en nuestro país, pero una cosa ilegítima como tenemos, no creía que fuera posible. Es el peor momento desde el gobierno militar de los setenta.

–Del Brasil que impulsaba la institucionalización de los Brics, que fue un actor central en impedir el ALCA en Mar del Plata en 2005, al Brasil que vuelve a sufrir mucha injerencia de los EE.UU., ¿cómo imagina el corto plazo del Brasil como actor regional?

–A muy corto plazo con este gobierno lo veo muy mal. Afortunadamente hicieron menos cosas malas que lo que anunciaron, por ejemplo no fueron capaces de cerrar las embajadas en Africa. Pero en América latina es un desastre y, digamos, la política de condena en relación a Venezuela hizo que Brasil no sea en realidad un actor en ese proceso.

–Venezuela es un caso muy complejo. ¿Cuál sería el camino que deberían asumir nuestros gobiernos para intentar fortalecer el diálogo y lograr que disminuya el conflicto en ese país?

– Lograr ayudar no es sencillo. Lo primero es intentar comprender que Venezuela, como el resto de Latinoamérica –pero ahí de manera muy marcada– es una sociedad muy desigual. Por un lado, aquellos que se beneficiaban directamente del petróleo, que vivían como si estuviesen en EE.UU., como ocurría en el pasado, la parte de la clase media alta, y por el otro la mayoría, al mismo tiempo, viviendo en la pobreza y la exclusión.

Surge Chávez e impulsa un gobierno que está destinado a los pobres y eso creó un problema enorme además del problema internacional. Hay que entender esa complejidad y que la raíz de los problemas venezolanos está en esa profunda desigualdad, en una élite que siempre fue golpista. Eran democráticos porque había dos partidos que tenían la misma visión, que eran dos ramas de la oligarquía que se cambiaban el poder. Incluso yo estuve una vez cuando fui canciller en el gobierno de Caldera y en un almuerzo en la embajada de Brasil con los empresarios, lo que se hace normalmente, en un determinado momento empezaron a discutir esencialmente entre ellos como si yo no estuviera ahí, como si el embajador no estuviera ahí, sobre posibilidades de golpe. Golpe contra Caldera, ¡no era Chávez! era Caldera, ni se puede decir que era de centroizquierda, era un hombre de centro pero liberal. El pueblo no contaba para nada, entonces es necesario comprender la raíces profundas de la crisis, no para decir que Maduro está correcto en todo, pero si uno no comprende eso, si uno toma solamente, digamos, un hecho, la Constituyente, que aunque le guste o no le guste, no va a comprender, no va a ayudar, y para comprender y ayudar, uno tiene que promover el diálogo, pero con esa comprensión profunda de que, más allá de que quizá cometió errores, los cambios del chavismo en favor de las poblaciones más pobres en materia de salud, en materia de educación han sido sustantivos. Todo eso tiene que ser tomado en cuenta, ¿Cómo hacerlo? Muy complejo, pero países como Argentina, Brasil y Colombia, tienen que estar involucrados.

–¿Cómo evalúa el rol de la OEA en la crisis venezolana?

–Siento mucho hablar de mi amigo Almagro (Secretario General de la OEA) que es una persona con quien tengo personalmente una buena relación, incluso me llamó para ser, en un cierto momento, observador en Haití. Las declaraciones de Almagro son lamentables y solamente hacen aumentar la resistencia. Cuando creamos el grupo de amigos de Venezuela, por la crisis, que empezó en 2002 por el golpe y se prolongó en 2003 y 2004, cuando Brasil formó ese grupo de amigos puso a EE.UU. (Argentina aún no quería), Chile, México y dos países europeos, para no parecer muy Doctrina Monroe, y logramos tener el referendum revocatorio y también la participación de la OEA en la época. La única exigencia que hizo Chávez fue que el jefe de la delegación fuera brasileño, bueno, era nuestro embajador, lo fue de (Fernando Henrique) Cardoso, no era ningún bolivariano ni mucho menos. Ahí se hizo un referéndum que ganó Chávez y fueron cosas que se pasaron con normalidad, con todas las tensiones que existen siempre en Venezuela. Hoy eso es impensable, la OEA creo que no tiene ningún rol.

–¿Cuál piensa que ha sido la injerencia de los EE.UU. en el golpe parlamentario a Dilma Rousseff?

–Lancé mi último libro en los EE.UU., Acting Globally, con apoyo de Noam Chomsky, y en varias partes decía, un poco en broma, que “hoy solamente creo en teorías conspirativas”. No es posible tanta coincidencia. El espionaje que hubo con la presidenta Dilma, en Petrobras, en el Ministerio de Minería y Energía. No estoy diciendo que lo malo no debe ser analizado, pero todo ha sido muy coordinado. Hay que preguntarse cómo ha sido posible todo junto, ese no soy yo, es Snowden, después Wikileaks. Todo es muy curioso en el caso de Brasil, Petrobras es obvio, petróleo, pero también energía nuclear. Brasil no tiene armas nucleares e íbamos a tener un submarino de propulsión nuclear basado en un sistema de enriquecimiento de uranio, todo desarrollado en Brasil; y ahora, el Almirante que era el padre de todo el sistema está en prisión. No sé si hizo alguna cosa rara, probablemente puede ser que haya hecho alguna cosa rara, pero es todo mucha coincidencia.

Con el liderazgo de Brasil, si lograba consolidarse un bloque sólido sudamericano, se podría haber cambiado la fotografía de poder de la posguerra.

– Hacer de América del Sur un actor global, que no era. América del Sur era el patio trasero. La revista The Economist colocó en su tapa el mapa de las Américas en la posición contraria, el sur al norte, y el título era “Nobody’s backyard” (El patio trasero de nadie). O sea que era verdad que América del Sur empezaba a tener una personalidad, que tenía una posibilidad de influencia en las acciones globales, eso era la gran cosa. Mujica lo percibió cuando Lula vino de Irán, le dijo que eso era un motivo de gran importancia para todos nosotros porque América del Sur iba a tener más influencia y creo que eso, cuando se percibió, inicialmente se enfrió un poco en relación al propio acuerdo con Irán, que quien lo pidió fue EE.UU. Lo que logramos hacer con Turquía era exactamente lo que EE.UU. había pedido y ahí volvimos para atrás, y ahí, con Dilma también intentaron en el inicio pero después dijeron que tenían que cambiar, en Argentina lo mismo. Es difícil. Había una canción que les gustaba a mis hijos, un rock and roll que dice “I fought the law and the law won” (Peleé contra la ley y ganó la ley), me gusta decir que “We fought the system” (Peleamos al sistema). En este round ganó el sistema, pero va a haber muchos rounds. Tenemos que estar preparados para el próximo.

 

* Rector de UMET - @trottanico

 

 

Publicado en Internacional

 

Los derechos sexuales y reproductivos son derechos humanos de segunda generación. Éstos fueron proclamados y sistematizados en la Conferencia de Población y Desarrollo de El Cairo en 1994. Estos derechos intentan asegurar aspectos fundamentales que hacen a la vida personal de los seres humanos en lo relativo a su sexualidad y su reproducción... nada menos.

 

Sumariamente son: 1) el derecho a la sexualidad libre, placentera y responsable; 2) el derecho a definir si se tiene descendencia y de qué manera; 3) el derecho a la maternidad sin riesgos; 4) el derecho a la interrupción del embarazo en los casos previstos por las leyes (en este tema la conferencia de El Cairo prevé que, con independencia de las leyes de cada país, siempre se tiene el derecho al asesoramiento comprensivo y confidencial por parte del personal de salud, lo que constituye el antecedente del modelo uruguayo de reducción de riesgos y daños denominado “Iniciativas sanitarias contra el aborto provocado en condiciones de riesgo”); 5) el derecho a los servicios para asegurar el acceso a todos los derechos sexuales y reproductivos; 6) el derecho a la información sobre éstos.

Como toda construcción del sistema de las Naciones Unidas, el establecimiento de estos derechos fue fruto de una ardua negociación no exenta de presión, tanto desde los activos movimientos feministas y de mujeres de entonces como de las fuerzas conservadoras y reaccionarias, lideradas, como no podía ser de otra manera, por un gobierno sin mujeres: el del Estado Vaticano.

POR LA POSITIVA Y POR LA NEGATIVA. En América Latina y el Caribe, la región más desigual del mundo, la agenda de los derechos sexuales y reproductivos es, inequívocamente, una agenda de izquierda, que forma parte de la lucha por la transformación social, hacia una sociedad sin explotados ni explotadores. Esto se puede explicar tanto por los aspectos positivos que facilitan el proceso de izquierda, como por aspectos negativos, que ponen barreras a dicho proyecto.

En primer lugar, por la positiva, el proyecto de izquierda busca concretar el desarrollo social sustentable con justicia, equidad y libertad. Desde esta perspectiva, tiene como fundamento la emancipación de los seres humanos. Emancipación de hombres y mujeres y, en particular, la liberación de la mujer de los estereotipos de género impuestos por la visión patriarcal, conservadora y de derecha. El tema de la diversidad es clave, no es una moda esnob, es una concepción ideológica. Los seres humanos somos diversos por naturaleza, el mercantilismo nos trata de masificar. Sin duda, lograr que las personas puedan elegir qué camino seguir para ser más felices, libres y comprometidas con ellas mismas y con la comunidad, nos hará mejores como sociedad. Permitir y promover esto es también sin duda la preocupación central, en términos humanistas, del proyecto de izquierda, o no seremos proyecto ni izquierda.

Por otro lado, los obstáculos para la inclusión de los derechos sexuales y reproductivos en la agenda de la izquierda pueden analizarse por la negativa, es decir desde las dificultades que se presentan para su concreción. Las causas estructurales de los problemas relacionados con la oposición a que estos derechos se concreten en realidad tangible son, básicamente, las mismas que impiden el desarrollo del proyecto de izquierda. Nos referimos a la promoción de la desigualdad para mantener los privilegios de los poderosos, el incremento de la explotación humana en todos los niveles inimaginables, la sofisticación de los mecanismos de control ideológico, fundamentalmente mediante el bombardeo a la educación participativa y liberadora; en fin, el aumento de la exclusión social basada en la fragmentación y discriminación de los más vulnerados en sus derechos. Es particularmente grave la intersección de las vulnerabilidades y la exclusión en los sectores más carenciados, y se debe advertir que existe una gran hipocresía cuando no se reconoce que los problemas relativos a los derechos sexuales y reproductivos son particularmente acuciantes en las mujeres –y también hombres– pobres y excluidos.

Así entendidas, la defensa y promoción de los derechos humanos, en particular de los sexuales y reproductivos, provocan inexorablemente un enfrentamiento con la derecha y los conservadores, ya que para concretarlos se debe transformar la matriz social que sostiene la explotación capitalista basada en el incremento de la vulneración de los derechos.

EL MUNDO ANTE EL AVANCE CONSERVADOR. En la región nos encontramos en una encrucijada. El advenimiento de la era conservadora, con el gobierno de Trump en Estados Unidos y las señales de agotamiento del modelo redistribuidor progresista y sus crisis sociales concomitantes, son el caldo de cultivo para el crecimiento de las posiciones más retrogradas y conservadoras en términos de derechos sexuales y reproductivos, tanto desde la derecha como, lamentablemente, desde la izquierda regional, realidad a la que no somos ajenos a nivel nacional.

En el mundo las cosas no están mejor. Al contrario. Tanto el fascismo del Estado Islámico, como los avances de los nacionalismos seudoliberales que esconden neofascismos, pasando por la turbulencia y belicosidad de las potencias nucleares, generan un marco de inseguridad generalizado. “A río revuelto, ganancia de pescadores”: ante el miedo, las concepciones fundamentalistas basadas en certezas divinas ganan adeptos, crecen iglesias importadas en la región, a la par que se fortalecen los sectores más retrógrados en el mundo islámico. En los últimos años se consolida una alianza conservadora, que operó y opera a nivel internacional, compuesta por un conjunto de estados ultraconservadores: desde el Vaticano, pasando por los estados islámicos y llegando a países como Rusia, que bloquean todo tipo de avances y propician retrocesos. Tres son los temas principales de la agenda conservadora a nivel global, que se expresaron con singular virulencia en la revisión de los 20 años de los derechos sexuales y reproductivos en la Onu. En primer lugar el aborto, elemento clave en la vulneración de derechos de la mujer para el mantenimiento del poder machista. En segundo lugar el tema de la diversidad sexual, dada la vocación homogeneizadora de estas visiones fundamentalistas. Por último, lo que podríamos denominar la madre de todas las batallas para la herencia conservadora: el rol del Estado en la educación en salud sexual y reproductiva basada en derechos y con perspectiva de género.

La emergencia de los fundamentalismos religiosos hace necesaria la reflexión sobre hasta dónde se puede llegar cuando la conciencia individual es sustituida por la enajenación religiosa, y lo peligroso que puede ser sentirse dueño de una verdad revelada y divina que, de alguna u otra forma, se quiere imponer. Ejemplos notorios son el fundamentalismo islámico, las prédicas intolerantes de sectores evangélicos y hasta la impositiva política de la ortodoxia católica que busca instalar su visión muchas veces de manera irreflexiva y beligerante. La historia está plagada de ejemplos de intolerancia, imponiendo mentiras basadas en fundamentos religiosos sin razones científicas, y que perjudicaron a la humanidad. Ejemplos recientes son, a finales del siglo XX, las campañas hechas por algunos de los más eminentes jefes de la Iglesia Católica Apostólica de Roma en África subsahariana, que coincidieron históricamente con la expansión de la pandemia del sida y que desarrollaron una prédica irreflexiva y antihumanitaria contra el uso del condón –única barrera conocida contra la enfermedad–. ¿Cuánto de esto incrementó la pandemia?, ¿cuánto de esto perjudicó a las mujeres, hombres y niños? ¿Cuánto dolor y sufrimiento llevó a las comunidades? Es difícil de calcular, fácil de imaginar. Menos dramáticos, aunque igualmente graves, son los ataques al Estado laico basados en las concepciones individualistas de los gobernantes de turno; se ataca a la democracia y a la idea de diversidad, de reconocernos parte de una comunidad variada y pletórica de contradicciones que nos impulsa a crecer.

AGENDA DE IZQUIERDA Y DERECHOS. Oponiéndose a este impulso conservador, la libertad de pensamiento, la profundización de la conciencia y el avance y la difusión del conocimiento deben ser los pilares de la izquierda. Ya Karl Marx en el siglo XIX criticaba los fundamentalismos religiosos de entonces con una máxima tajante “la religión es el opio de los pueblos”. No compartimos el extremo de la afirmación, ya que reconocemos la importancia de la religiosidad como una expresión de la espiritualidad universal. Desde esta perspectiva, el respeto entre los seres humanos es probablemente el mayor desafío en este mundo de fundamentalismos irreflexivos que caracterizan esta etapa histórica en la que nos toca vivir. Debemos recordar que los peores conflictos y miserias humanas se desarrollan con el denominador común de la opresión del capitalismo, que considera al ser humano con un modelo uniforme y su trabajo como una mercancía más. Esto fundamenta la opresión de algunos grupos sociales sobre otros. En la base de esta opresión está la consideración más o menos expuesta de la necesidad de tener una sociedad homogénea y uniforme. El “distinto” es un peligro del que hay que resguardarse, este es el lema de la visión conservadora del mundo que permea desde los medios masivos de comunicación y avanza en el imaginario colectivo como una razón natural.

En este sentido la izquierda debe articular su propuesta ideológica y enraizarla con los derechos humanos, y los sexuales y reproductivos en particular, como condición imprescindible para volver a ser creíble y conquistar la amplia alianza que debe generarse desde el bloque social de los cambios. Lo único que han logrado las dubitativas y pusilánimes acciones de la izquierda, cuando se ha opuesto explícita o implícitamente a la agenda de los derechos sexuales y reproductivos, ha sido debilitar el proyecto transformador. Eso ha pasado en varios países de la región, y debemos revertir esta situación.

Desde la izquierda se debe buscar que las personas se emancipen y que tengan a su alcance todos los elementos para tomar las decisiones conscientes sobre su vida. Buscar el desarrollo de la conciencia personal y combatir la manipulación –de todo tipo y signo imaginable– debe ser un sello distintivo de la izquierda.

Nada puede imponerse a la voluntad consciente de las personas, ni religión, ni Estado, ni partido, ni líder... Cuando esto pasa, la religión se transforma en dogma fundamentalista, el Estado en terrorista, el partido en burocracia súper poderosa, autoritaria, y el líder en caricatura de Führer. Cuando cualquier entidad organizacional humana (o “parahumana”, para no denominarla “divina”), y con independencia de sus intenciones, intenta socavar la conciencia individual e imponer una visión a otros, se traspasa una línea sin retorno y comienzan a desarrollarse acciones filosóficamente contrarias a los postulados de la izquierda, aunque, algunos, se escuden en ello para argumentar su autoritarismo.

No se puede subestimar a la gente ni infantilizar sus problemas cotidianos. Confiar en la gente y en su autodeterminación tiene connotaciones ideológicas profundas. Como decía Ernesto Guevara en la publicación “El médico revolucionario”: “La revolución no es, como pretenden algunos, una estandarizadora de la voluntad colectiva, de la iniciativa colectiva, sino todo lo contrario, es una liberadora de la capacidad individual del hombre”.

La izquierda y el proyecto socialista es el único proyecto político emancipador de los seres humanos, de sus proyectos, angustias y felicidades. En este sentido, en el entendido de que la lucha de clases es la que genera las contradicciones principales, no debemos desconocer que la discriminación basada en la concepción patriarcal de género y las barreras a la promoción de los derechos humanos son claves para analizar las diferentes correlaciones de fuerzas en vista de la trasformación social.

Si la conducción histórica fuera un automóvil, el proyecto político de izquierda sería el motor, la trasmisión de la potencia a las ruedas serían la defensa y promoción de derechos, y la carrocería los valores de las organizaciones que, cual vehículo imaginario, buscan tercamente y en cualquier terreno hacer avanzar el vehículo de la historia en dirección al socialismo.

 

 

 

Publicado en Sociedad
Domingo, 17 Septiembre 2017 07:12

La política exterior de Donald Trump

 

Donald Trump se aproxima al final de su primer año como presidente de Estados Unidos. Ahora todo mundo –simpatizantes, oponentes, aun los indiferentes– parecen coincidir en una cosa. Sus pronunciamientos y sus acciones son impredecibles. Ignora los precedentes y se comporta en modos que constantemente sorprenden a la gente. Los simpatizantes encuentran esto refrescante. Los oponentes lo encuentran aterrador.

No obstante, muy pocos han comentado en torno a lo que creo es su logro más singular. Se ha manejado con la treta de ser el actor más impredecible en la escena estadunidense y mundial, y al mismo tiempo como el actor más predecible.

Es deliberado que se rodea de una panoplia de asesores que lo empujan en direcciones opuestas en extremo. Constantemente despide a alguno de ellos y designa a otros. Ningún individuo parece durar mucho. El resultado es que a todo mundo le deja claro que la decisión final es suya –y suya solamente. Puede acceder por un tiempo a lo que los asesores le sugieren, pero algunas veces deshace al día siguiente lo aconsejado. Esto es lo que lo hace ver tan impredecible.

Pero al final revierte siempre su decisiones hacia lo que algunas veces se le llama sentimientos de tripa, sea el asunto de la atención a la salud, la inmigración, la reducción de impuestos o la acción militar. Eso es lo que lo hace tan predecible. El resultado final es siempre el mismo. Cualquiera que lo observe o trabaje con él o se le oponga debe por tanto ser capaz de predecir a dónde va a terminar estando. Y para casi todo el mundo, dónde Donald Trump termina no es donde les gustaría que un presidente de Estados Unidos fuera.

Trump y Estados Unidos se enfrentan con un gran número de asuntos acerca de los cuales existen fuertes y divisorias opiniones en ambos lados. Estas divisiones resultan intratables para muchos. No para Donald Trump. Él cree en sí mismo y en su habilidad para completar sus agendas nacional y mundial. Para él nada es intratable.

En septiembre de 2017, las dos decisiones más urgentes de política exterior tuvieron que ver con Corea del Norte e Irán. En ambas, el conflicto con Estados Unidos gira en torno a un asunto crucial: las armas nucleares. Corea del Norte las tiene. Irán no las tiene, pero al menos algunos de los principales actores internos piensan que es esencial que Irán las adquiera.

La posición oficial estadunidense es que Corea del Norte debería desmantelar su armamento nuclear y que Irán debería cesar cualquiera y todas las actividades que se muevan en la dirección de adquirir tales armas. Estas posturas no son nuevas o inventadas por Donald Trump. Han sido la posición pública de Estados Unidos, de todos los presidentes previos, por algún tiempo ya.

Lo que es diferente con Trump es que se niega a admitir lo difícil que es conseguir estos objetivos de Estados Unidos y lo peligroso que sería perseguirlos mediante acciones militares. Por tanto, los presidentes previos han buscado soluciones (así llamadas) diplomáticas. En el caso de Irán, la diplomacia pareció funcionarle al presidente Obama con el acuerdo firmado por ambos países (y otras potencias). En contraste, la diplomacia ha logrado hasta ahora muy poco en el caso de Corea del Norte.

En ambas situaciones, los sentimientos de tripa de Donald Trump parecen claros. Quiere usar las acciones militares para forzar a Corea del Norte a que desmantele sus armamentos nucleares. Quiere retirarse del acuerdo con Irán y utilizar una amenaza militar para obtener su renuncia permanente del desarrollo de armamentos nucleares.

Hay dos preguntas en torno la política exterior de Trump. ¿Puede de hecho disponer que se comiencen acciones militares? Y si puede, ¿podrán lograr las acciones militares lo que él confía lograr?

Donald Trump prometió a sus simpatizantes que probaría ser un amigo verdadero de los militares estadunidenses otorgándoles puestos clave en su administración y buscando expandir los fondos de las fuerzas armadas. Lo ha hecho. En su último reciclaje de su personal, colocó a un militar, John Kelly, en la posición de jefe del Estado Mayor con amplios poderes para cambiar al personal y servir de filtro para acceder al presidente.

Por supuesto los militares aprecian obtener más fondos. Pero es curioso que la mayoría de sus asesores militares son relativas palomas. Sí favorecen una expansión de fondos para los militares. Pero todos parecen creer que las guerras son en verdad un recurso final, uno que tiene enormes e inevitables consecuencias negativas. Tienen un aliado en el secretario de estado, Rex Ti- llerson. Siempre que Trump ha seguido su consejo y ha proferido su retorica más áspera, eso le parece de lo más incómodo ejercerla por más de un breve momento. Siempre regresa a sus fundamentos.

La primera pregunta es si Trump puede de hecho lanzar acciones militares serias. Esto sería menos fácil de lo que imagina. Los burócratas militares tienen toda suerte de modos para desacelerar, inclusive frenar, acciones con las que ellos no están de acuerdo. En el régimen de Trump, de hecho son impulsados a hacer esto por otro rasgo peculiar de la personalidad de Donald Trump. Le gusta asumir el crédito de los éxitos y culpar de los fracasos a los demás. Así que por si fuera el caso que las acciones militares fracasaran, está subcontratando las decisiones reales de los militares. Si hubiera un fracaso bien puede culparles. En caso de éxito será el primero en reclamar el crédito exclusivo. Sin embargo, subcontratar necesariamente significa retrasos e invita al sabotaje.

Son diferentes los casos de los dos países. Corea del Norte tiene de hecho bombas, unas que sí pueden alcanzar el territorio de Estados Unidos. Es más, la inteligencia estadunidense parece estar diciendo que Corea del Norte está mejorando su capacidad militar a un ritmo muy rápido. El régimen de Trump habla ahora de una guerra preventiva –el oxímoron más maravilloso inventado alguna vez. Si Estados Unidos lanzara una guerra preventiva, uno puede tener la certeza de que Corea del Norte responderá de manera importante.

En contraste, Irán no cuenta con armamento nuclear. Públicamente insiste en que no tiene la intención de adquirirlos. Por lo menos la mitad de las autoridades parece lista a renunciar a cualquier esfuerzo encaminado a adquirirlos permanentemente, a cambio de varias clases de beneficios económicos. Va a ser más difícil renunciar al acuerdo de lo que Donald Trump cree. Por una razón: tiene cosignatarios –Alemania, Francia, Italia y la Unión Europea– que han dicho que no van a ceder ante tal renuncia.

Pero por el momento suspendamos la pregunta de si funcionaría una acción militar y preguntémonos por sus consecuencias. En el caso de Irán, es muy probable que los aliados mundiales más importantes de Estados Unidos en Europa, por no hablar de Rusia y China, en el futuro aumentarían la distancia que tomen –no sólo del régimen de Trump, sino de Estados Unidos como país. Un camino no diplomático probaría ser un desastre diplomático.

En Corea del Norte, las consecuencias serían todavía más grandes. Supongamos que Estados Unidos bombardea todas las locaciones conocidas donde existen armamentos nucleares en Corea del Norte. Que algunas bombas fallan en dar en el blanco.

Además, parece que Estados Unidos no tiene siquiera la lista completa de las locaciones. Corea del Norte puede ser capaz de lanzar una bomba desde un submarino. Imaginemos por un momento que tras una guerra preventiva, Corea del Norte quedara con una sola bomba. ¿A quién la lanzaría?

En cualquier caso, las bombas estadunidenses de su guerra preventiva y la bomba con que respondería Corea del Norte resultarían en un despliegue nuclear de increíble magnitud y dispersión geográfica. Bien podría ocurrir que los resultados de tales bombas soplaran por todo el océano Pacífico e infligieran tremendos daños a vidas en Estados Unidos. El hecho es que el resultado final de Trump puede no ser un triunfo. Puede ser solamente un desastre humano de dimensiones mundiales.

Sin duda, el lector no quiere saber mi predicción de lo que de hecho va a ocurrir. Es triste decirlo, impredecible.

 

Traducción: Ramón Vera Herrera

© Immanuel Wallerstein

 

 

Publicado en Política
Sábado, 16 Septiembre 2017 07:33

En el mismo lodo

 

Los brasileños siguen perplejos ante las acusaciones de corrupción que no cesan de formularse contra políticos de los partidos más variados y ante las revelaciones de los montos exorbitantes de dinero que mueven la corrupción en su país. El presidente Michel Temer es nuevamente acusado de corrupción, mientras la prensa le parece dar más importancia a los nuevos cargos presentados en la justicia contra su antecesor Lula.

Lula volvió a sentarse en el banquillo de acusados en Curitiba ante el juez Sergio Moro, este miércoles, en una causa por corrupción pasiva, en el marco de la Operación Lava Jato. El ex presidente de Brasil tuvo que responder a las acusaciones de su ex ministro de Finanzas, Antonio Palocci (que cumple una pena de 12 años de cárcel), que Lula hizo un “pacto de sangre” con la trasnacional constructora Odebrecht –hoy conocida en el continente americano por sus sistemáticos sobornos y esquema de lavado de dinero– para recibir de dicha empresa donaciones, obras de renovación en varios terrenos atribuidos a Lula y pagos por charlas (unos 60 mil dólares por exposición). Además, Odebrecht habría pagado un terreno para el Instituto Lula en San Pablo, dinero que, según la denuncia, fue retirado de una cuenta de 300 millones de reales (casi 100 millones de dólares) de sobornos a disposición del entonces oficialista Partido de los Trabajadores (PT).

En la audiencia, el Ministerio Público Federal (fiscalía) presentó como prueba un orden del día de una reunión entre Lula y Emilio Odebrecht, patriarca de la empresa contratista. Esta reunión habría tenido lugar el 30 de diciembre de 2010, en el Palacio Planalto, algo que también fue afirmado por Palocci (y negado por Lula). Según el ex ministro, el objetivo del encuentro era poner fin a la desconfianza que tenían los empresarios de Odebrecht con respecto al gobierno de Dilma Rousseff, que sucedería al de Lula pocos días después.

Durante poco más de dos horas, Lula declaró ante el juez que en julio pasado lo condenó a nueve años y medio de prisión por obtener de Odebrecht el favor de renovar un tríplex en Guarujá. En su declaración, Luiz Inácio Lula da Silva dijo de su ex ministro que era “calculador, frío y simulador” y refutó con vehemencia su acusación de que hubiera hecho cualquier tipo de acuerdo ilícito con la constructora. Criticó severamente las acciones de la Policía Federal y del Ministerio Público, argumentando que algunas de sus operaciones, a sus ojos, son sospechosas, y cuestionó la neutralidad del proceso. Al final de la audiencia preguntó si el juez que lo juzgaría sería imparcial. Sergio Moro le aseguró que lo sería.

El abogado de Lula, Cristiano Zanin Martins, argumentó que las acusaciones contra el ex presidente eran infundadas, que no existe ningún documento que las pruebe y que la fiscalía “nunca demostró que los recursos generados están relacionados con Lula”.

El empresario Marcelo Odebrecht había dicho que usó la cuenta de sobornos que la empresa tenía con el PT para adquirir un inmueble para la sede del Instituto Lula y también para financiar la vivienda de Lula en el municipio vecino de San Bernardo del Campo, algo que fue rechazado también por el ex mandatario.

Durante su presidencia, Lula vivió en ese apartamento vecino y alegó que lo hizo por motivos de seguridad. Cuando dejó su cargo, en 2011, siguió usando el apartamento, adquirido por Glaucos Costamarques, primo del ganadero José Carlos Bumlai, un amigo de Lula también acusado en la operación Lava Jato que investiga la gigante trama de corrupción asociada a Petrobras.

En Curitiba, Lula fue recibido por correligionarios que habían llegado en 50 ómnibus de varios estados brasileños acompañados de dirigentes del PT para mostrarle su apoyo. Para éstos, el ex presidente es víctima de una persecución de sectores políticos e incluso del Poder Judicial, que quieren impedir que sea candidato a las elecciones presidenciales de octubre de 2018.

Una confirmación en segunda instancia de la condena de prisión que Lula recibió en julio pasado en primera le impedirá presentarse como candidato. Sus abogados ya pidieron la anulación de esa sentencia, alegando que hubo irregularidades en el proceso.

La semana pasada, Lula concluyó una gira por los estados del noreste y tiene planificadas varias movilizaciones en otras regiones del país. Las escasas coberturas mediáticas de estas actividades mostraron que el ex presidente todavía es bien recibido por la población.

 

EL PRESIDENTE.


Mientras detenían en Brasilia a los empresarios Joesley Batista y Ricardo Saud, de las empresas Jbs y J&F respectivamente, acusados de haber omitido informaciones en sus llamadas “delaciones premiadas” (en las que un condenado puede reducir su pena a cambio de entregar datos que puedan inculpar a otros involucrados en tramas de corrupción) que señalaban como corrupto al actual presidente, Michel Temer, un informe de la Policía Federal enviado al Supremo Tribunal Federal (Stf, la máxima instancia jurídica en Brasil) indicaba que el mandatario y sus ministros Moreira Franco y Eliseu Padilha cometieron delitos de corrupción. Gracias a este informe sobre el partido oficialista Pmdb, Temer es acusado de haber recibido 31,5 millones de reales (10 millones de dólares) de sobornos por participar de una organización criminal en la que también estaría implicado el ex presidente de la Cámara de Diputados y hoy preso Eduardo Cunha.

Tanto Temer como los dos ministros niegan las acusaciones. El procurador general de la república, Rodrigo Janot afirmó que ante las abundantes pruebas de corrupción recogidas por el Ministerio Público, la única herramienta que les queda a los investigados es intentar “desacreditar” a los investigadores. El mandato del fiscal general está por concluir. Janot será sustituido en los próximos días por Raquel Dodge, designada para ese puesto por Temer.

Los abogados de Temer intentan a toda costa anular en la justicia el juicio basado en las acusaciones de los empresarios Batista y Saud. El Stf decidirá en cualquier momento si rechaza como pruebas admisibles las grabaciones de Joesley Batista que incriminan a Temer y las valijas de dinero ofrecidas al ex diputado Rocha Loures.

Al presidente también le preocupa la encarcelación de su asistente y político del Pmdb Geddel Vieira Lima. En un apartamento cercano a donde Geddel Vieira Lima cumplía prisión domiciliaria, en Salvador de Bahía, fueron halladas varias valijas con dinero: 51 millones de reales, propiedad del político. Éste podría optar por aceptar un acuerdo de delación premiada, algo que podría eventualmente incriminar al jefe del Ejecutivo.


GRABADO.


Pero el presidente sigue acumulando acusaciones en su contra. El cambista Lúcio Funaro lo acusa de haber participado en actividades de corrupción antes de asumir la presidencia y que continuaron durante su ejercicio del cargo. La hermana de Funaro fue filmada recibiendo 400 mil reales en sobornos, supuestamente sólo una parte del dinero que sería entregado a Funaro para que no señalara al presidente en su delación premiada.

En las grabaciones de una conversación de Michel Temer, Joesley Batista dice que pagó sobornos a Eduardo Cunha y a Lúcio Funaro para que éstos mantuvieran el silencio y no acusaran al presidente. En esas grabaciones, que fueron ampliamente divulgadas por la prensa, Temer responde que “hay que seguir con eso”.

Lúcio Funaro afirmó, en su delación premiada, que presenció en 2012 una llamada telefónica en la que el entonces vicepresidente Temer avaló pagos electorales a cambio de la liberación de créditos de la institución financiera pública Caixa Econômica Federal.

Las declaraciones de Funaro –que se encuentra preso en Brasilia– están citadas en el informe de la Policía Federal de la investigación sobre una presunta pandilla del Pmdb en la Cámara de Diputados.

Otra acusación rechazada por Temer es que el ex diputado Rocha Loures actuó a favor de un decreto que interesa a empresas del sector portuario. Loures es señalado como el intermediario y acusado de recibir sobornos destinados al presidente.

El juez del Stf Luis Roberto Barroso autorizó la apertura de una nueva investigación contra Temer. Ésta se basa en la sospecha de que el presidente benefició a una empresa que opera en el puerto de Santos, adoptando decretos para regular el sector.

 

 

Publicado en Internacional
Jueves, 14 Septiembre 2017 07:18

Presionan a los soberanistas

 

Puigmont denuncia las imputaciones a 700 alcaldes catalanes en España

El fiscal general de España ordenó a los fiscales catalanes citar en calidad de investigados a los alcaldes dispuestos a cooperar en el referendo del 1º de octubre y, en caso de que no comparezcan, acordar su detención.

 

El presidente regional de Cataluña, Carles Puigdemont, calificó ayer de barbaridad la citación y amenaza de arresto de la fiscalía contra más de 700 alcaldes dispuestos a organizar el referéndum de autodeterminación prohibido, asegurando que se manifestará con ellos.

“Esto es una barbaridad. ¿Dónde, del mundo occidental o europeo, alguien puede pensar que deteniendo en el peor de los casos al 75 por ciento de los alcaldes del país está contribuyendo a solucionar el problema?”, dijo Puigdemont en una entrevista a la televisión pública catalana TV3. “Es una causa general, es una causa que recuerda a prácticas impropias de una democracia”, añadió. Mientras el presidente regional era entrevistado, algunos catalanes protestaban en sus balcones haciendo repicar cazuelas y sartenes contra la decisión del fiscal general del Estado, José Manuel Maza.

En un nota Maza ordenó a los fiscales catalanes citar en calidad de investigados a los alcaldes dispuestos a cooperar en el referendo del 1 de octubre y, en caso de que no comparezcan, acordar su detención. La Asociación de Municipios por la Independencia (AMI) afirma que 712 alcaldes catalanes, de un total de 948, están comprometidos con la votación. Su presidenta, Neus Lloveras, denunció el hecho como muy grave y anunció una manifestación de protesta de los afectados el sábado en Barcelona. “Los acompañaré en ese acto”, dijo Puigdemont.

Los alcaldes que serán citados son aquellos que firmaron decretos para poner a disposición del gobierno catalán los locales necesarios para que se realice el referéndum. El ministerio público recordó que el Tribunal Constitucional suspendió hace unos días de manera cautelar la convocatoria del referéndum, prohibiéndolo de facto, y advirtió que las conductas dirigidas a su organización y celebración pueden constituir delitos de desobediencia, prevaricato y malversación de caudales públicos. El gobierno catalán del presidente Puigdemont pidió a todos la cesión de locales para la votación.

La presidenta de AMI respondió que los alcaldes de la asociación, que son la inmensa mayoría de los 712, acudirán a declarar, pero el partido antisistema y secesionista CUP, que apoya al gobierno catalán de la coalición separatista Junts pel Sí (Juntos por el Sí), anunció que sus 30 alcaldes no obedecerán a la Fiscalía. “Es un hecho insólito en Europa que hayan citado a más de 700 alcaldes por firmar un decreto de apoyo al Gobierno y al Parlament. Tenemos muy claro donde tenemos que estar y es al lado de la ciudadanía”, señaló Lloveras, quien es alcaldesa de la localidad de Vilanova i la Geltrú. La primera edil agregó que los alcaldes de AMI acudirán a declarar porque no tienen nada que esconder.

El presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, llamó a los ciudadanos que sean citados como autoridades de mesa a no responder a la convocatoria.

“Les pido a esas personas que no vayan, aunque les citen, porque sería un acto ilegal”, reclamó Rajoy en declaraciones a la prensa al término de una sesión parlamentaria. Asimismo, aseguró que intentó en reiteradas ocasiones negociar una salida con Puigdemont, pero que no fue posible porque el líder catalán no quiere renunciar al referéndum y eso es algo que ningún gobierno del mundo puede permitir.

Por otra parte, un juez ordenó ayer el cierre de la página web que informaba sobre el referéndum. El portal dejó de funcionar, pero Puigdemont y otros dirigentes catalanes independentistas difundieron por la red social Twitter nuevos enlaces para la página que permitieron a los internautas esquivar así el cierre del dominio original llevado a cabo por la Guardia Civil española.

 

 

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