Así lo comprende Únete*, quien por ello está acometiendo un proceso de reflexión y estudio, a través de seminarios permanentes, con el fin de renovar su proyección estratégica de cara a la cambiante realidad nacional, de tal manera que sus propuestas y sus posiciones frente a la sociedad sean lo más ajustadas a los cambios contemporáneos, desarrollando, para ello, herramientas teóricas y metodológicas que le permitan orientar su acción política.

Tras este propósito, Únete y desdeabajo construyeron un espacio de capacitación y debate colectivo con el fin de activar discusiones entre todos los afiliados y la ciudadanía en general. El primero de ellos se llevó a cabo el viernes 20 de octubre, he aquí un resumen.

Procesos de subjetivación política

En primera medida hemos dicho que entendemos la política en doble vía: por un lado como la capacidad de decidir sobre los asuntos de la vida en sociedad, pero también como la técnica de los juegos de poder por acceder a una posición de liderazgo y mantenerse allí, lo que demanda entenderla mucho más allá del juego electoral. Mirada que exige reconocer que son los actores colectivos, los sujetos que dependiendo de su grado de consciencia y de libertad quienes, en propiedad de ciertos recursos (un proyecto colectivo, una forma de vida, y sabiendo identificar a sus contrarios o enemigos), van ganando fuerza, disputando posiciones de poder y construyendo un orden social a la medida de sus posibilidades.

A partir de este punto de partida, en la primera sesión de debate abordamos una pregunta central: ¿cómo se constituyen los sujetos en la historia? Resulta que el movimiento obrero, el movimiento social más fuerte durante todo el siglo XX, en sus teorizaciones tradicionales muy centradas en el economicismo marxista, consideraba que eran las condiciones objetivas, es decir las contradicciones económicas entre el sistema de capacidades de producción y el sistema de necesidades de consumo, las que iban irreversiblemente a conducir, mediante la lucha de clases, hacia una sociedad cada vez más igualitaria y libre. ¿Qué pasó? Pues que esto no sucedió, el determinismo económico no puede explicar el fracaso de dichos proyectos, pues dejó de lado los elementos políticos y culturales, los que sí permitían comprender cómo proseguía la reproducción social, las subjetividades, la identidad de los grupos sociales, es decir, cómo se reproducía el sistema, más allá de lo económico.

La intelectualidad crítica ha debatido largamente sobre este tema, pues ha considerado importante entender cómo es que existiendo tanta desigualdad, tanta pobreza y miseria, los más necesitados no se unen para socializar el poder y la riqueza de manera que todos podamos vivir de mejor manera. Este es, en sí, el debate de cómo los sujetos del abajo toman consciencia de sus condiciones objetivas y tratan de construir entre todos un nuevo proyecto de sociedad. ¿Esta consciencia se construye, se genera, se desarrolla o se transmite? ¿Qué papel podría jugar en este esfuerzo una federación sindical?

Subalternidad, antagonismo y autonomía

Autores como Massimo Modenesi1, resumen en estas tres categorías los procesos de subjetivación política que desde las teorías criticas han aportado al debate de la construcción de sujetos con respecto a su grado de libertad respecto de la clase dominante. Por ésta entienden a la porción de la población con mayores privilegios en términos de acceso a recursos económicos, culturales, sociales y políticos, constituida, además, en la guía intelectual y moral de toda la sociedad. Los sujetos de menor independencia con respecto a esta clase, aquellos que interpretan su mundo, crean sus aspiraciones y sus formas de vida desde los referentes legitimados por quienes dominan, están en la subalternidad; mientras que aquellos que logran sus propios referentes, y niveles de cohesión –con un horizonte de sociedad distanciado del actual sistema– se encuentran en la categoría de la autonomía.

Subalternidad:
La subalternindad es una categoría que nos ayuda a abrir el espacio de los sujetos de cambio mucho más allá de las constipadas categorías del economicismo ideologizante que utiliza una categoría como explotado u oprimido, y va más allá de la mera clase trabajadora o el proletariado. Acuñada por Antonio Gramsci, el sujeto subalterno es una categoría que alude al estado subjetivo de todo un corolario de actores que tienen una aceptación relativa y apenas un rechazo relativo del sistema actual. Tal sujeto acepta las relaciones de dominación que lo determinan como naturales, y a lo sumo realiza un ajuste de las mismas para lograr que su vida sea más llevadera. Este sujeto lleva incorporados los intereses de la clase dominante, si bien no sus condiciones materiales y económicas, sí sus valores, su personalidad, su razonamiento cotidiano y su discurso.

Antagonismo:
La subjetividad antagonista da un paso más adelante, surge del rechazo en mayor grado a las relaciones de dominación y pasa a un segundo momento de confrontación y de lucha por sobre sus dominadores, sus patrones, y las agrupaciones políticas que estos representan (partidos, sindicatos, gremios etcétera). Ésta se constituye a partir de la experiencia de la lucha contra un contradictor o enemigo determinado, y con ella va dando forma a un aumento de fuerzas organizativas, políticas, económicas y culturales en contra de la clase dominante.

Autonomía:
La consciencia de las condiciones objetivas de su grupo social se encuentra aquí mucho más desarrollada; con este nivel de comprensión de la vida, ya no solamente rechaza el poder de su enemigo, sino que abordando un “poder hacer” autónomo sobre su propia vida; es el paso de la protesta a la propuesta. Aquí el sujeto tiene formaciones políticas propias; la experiencia de la emancipación da paso al proceso de subjetivación política que se lleva a cabo.

De acuerdo a este esquema teórico, y para poder dar paso a una discusión entre todos/as, podemos decir de manera esquemática que el desarrollo de una consciencia política cada vez más desarrollada, es producto de:

- La afirmación subjetiva de las condiciones objetivas. Investigar y conocer mejor el lugar que se ocupa en la estructura social y las relaciones intrínsecas de los problemas sociales entre sí, para saber el grado de dominación en que se encuentra.
- Generar el sentido de pertenencia a un grupo subalterno particular, a través de las relaciones de filiación y amistad con quienes se sufre de la dominación que se quieren romper.
- La identificación de un responsable de la dominación, un antagonista claro al cual debe derrotarse, aquello contra lo cual debe enfrentarse el grupo subalterno para superarlo material, cultural y simbólicamente.
- La articulación de un discurso alternativo, de otra forma de hacer las cosas y de procesar la experiencia, como determinantes de la politización generadora de la consciencia de la voluntad de luchar para afirmarse como sujeto.

Podemos decir, en este sentido, que desde diferentes experiencias se asume una consciencia particular del lugar que ocupamos en la sociedad, y al asumirnos como tales se supone una cierta capacidad de acción que debe desarrollarse y generar condiciones para su desarrollo. En la proyección de largo plazo debemos considerar la fase o grado de autonomía en que nos encontramos y aquella a la que pretendemos llegar. Cómo construimos planes y estrategias que vayan arraigando territorial, política y culturalmente en sujetos determinados, en un proyecto alternativo de sociedad, y cómo podemos dinamizar esos avances, son tareas del activismo si queremos trascender al plano político.

Herramientas de medición

Ahora, bien para podernos proyectar de mejor manera, es preciso tener herramientas de análisis que nos permitan evaluar cuáles son los lugares y actores estratégicos por considerar, y cómo vamos avanzando con ellos desde la subalternidad, al antagonismo, hasta la autonomía integral. Vale decir que estas son solo categorías analíticas que no existen en la realidad, pues en ella estos grados de libertad se entrecruzan y se desarrollan de manera simultanea, dependiendo de las circunstancias. Sin embargo, proponemos algunos parámetros que pueden irse evaluando, desde el primero hasta el ultimo, como herramientas de formulación y evaluación de los avances en el desarrollo de nuestros propósitos.

1. Conocer la formación objetiva del grupo subalterno: Por ejemplo, si queremos construir un sindicato de las servidoras en una empresa estatal debemos saber muy bien el perfil ocupacional de quienes lo pueden integrar, su origen social, sus ingresos, el tipo de contrato que tienen etcétera, detalles que nos brindan una radiografía del sujeto que queremos proyectar.


2. Conocer su adhesión activa o pasiva a formaciones políticas dominantes. Es preciso conocer cómo se alinean –o no– sus intereses con los de los partidos, sindicatos u organizaciones de los de arriba, de la clase dominante. Por ejemplo, identificar en qué medida simpatizan con los planteamientos del Centro Democrático u organizaciones similares, o si ya es militante pleno de tales formaciones políticas, en qué medida influyen o se dejan influir por los programas de estas formaciones, y en qué medida divide, descompone, renueva o construye nuevas formaciones de grupos subalternos.


3. Identificar el nacimiento de nuevas formaciones políticas de los grupos dominantes, para mantener el consenso: saber identificar la creación de nuevos partidos y sindicatos por parte de los grupos dominantes, tratando con ello de recoger y neutralizar las demandas y reivindicaciones populares, y de prolongar su dominio social.


4. Cómo se construyen las reivindicaciones: precisar en que medida estás responden a las necesidades y las demandas del grupo, así como su carácter cuestionador del orden vigente, si es restringido, parcial, territorial, sectorial o global.
5. Identificar la constitución de nuevas formaciones políticas desde los grupos subalternos, pero con viejos liderazgos y viejas prácticas políticas: también es importante reconocer cómo surgen nuevos sindicatos, comités, partidos, organizaciones desde abajo; pero también saber hasta qué punto reproducen lo que quieren combatir, o cómo la permanencia de anquilosados dirigentes obstruyen o cooptan el desarrollo del movimiento.


6. La formación de fuerzas innovadoras desde los grupos subalternos: identificar o construir nuevas tendencias o nuevas fuerzas políticas y organizativas, lo más autónomas posibles de los grupos dominantes, y ver el grado de adhesión que logran entre los grupos subalternos más cercanos, ya sea activa o pasivamente.

Con eco

Esperamos este tipo de ejercicios formativos motiven a personas y organizaciones de todo tipo para que repliquen estos espacios en sus territorios y que envíen sus conclusiones de vuelta, para retroalimentar el trabajo, enriqueciendo nuestra posición como proyecto de país alternativo.

Adicional a esto, recomendamos las lectura de Raúl Zibechi y Decio Machado (2016): Cambiar el mundo desde arriba: los límites del progresismo. Capítulo 2, publicado por Ediciones Desde Abajo, para ejemplificar cómo se reproducen ciertas tendencias en los proyectos alternativos.

* Federación nacional de trabajadores del estado, los servicios públicos y la comunidad.
** Modonessi, Mássimo. (2010) Subalternidad, antagonismo, autonomía. Marxismo y subjetivación política. Buenos Aires: CLACSO- UBA Sociales Publicaciones - Prometeo libros, 2010

Publicado en Edición Nº241

Tras 52 días de huelga, los pilotos de la compañía Avianca agrupadas en la Asociación Colombiana de Aviadores Civiles (Acdac) mayoritaria entre los aeronavegantes de la empresa (1), han decidido terminar su cese laboral según lo votado en su asamblearia realizada el pasado 9 de noviembre, y reintegrarse a sus laborales desde la medianoche del lunes 13 del mismo mes. Esto bajo el acompañamiento de la Defensoría del Pueblo, entidad que se ofreció para mediar y acompañar la reintegración a labores de los trabajadores, pese al rechazo de su intervención por parte de la compañía (2).


La huelga que termina ha sido referenciada por la prensa colombiana como el cese laboral de pilotos comerciales más largo en la historia a nivel mundial (3)(4), constituyendo una de las más importantes luchas laborales desarrolladas en los últimos años en el país y la región.

 

La hora cero


El paro inició en la madrugada del pasado 20 de septiembre, cuando 702 pilotos agremiados en Acdac (5), una organización sindical de oficio fundada en 1949 que reclama agrupar a más de 650 trabajadores y 70 por ciento de los pilotos de 15 compañías (6) de aviación comercial (7), fueron al cese de actividades tras una votación realizada en una asamblea extraordinaria el 15 de septiembre en la que el 97 por ciento de los afiliados, provenientes de regiones como Bogotá, Barranquilla, Bucaramanga, Cali y Medellín se pronunció por el paro (8), ante la negativa de la empresa de cumplir su pliego de exigencias radicado desde el 8 de agosto de este año (9), en un movimiento que se esperaba durara 2 semanas y terminó prolongándose por 6 semanas más (10).


La Acdac, que estableció su convención colectiva con la compañía en 1952, no había podido renovar este compromiso desde 2013 ante la oposición empresarial, que alegaba diferentes limitaciones financieras (11). El sindicato había desarrollado medidas de lucha desde el mes de abril de este mismo año, cuando impulsó la llamada Operación Dignidad en la que los pilotos se negaban a realizar ciertas actividades exigidas por la compañía pero contrarias a los protocolos de seguridad del reglamento aeronáutico (12).


La prensa pro empresarial calcula que la operación del gigante aeronáutico se redujo en un 50 por ciento durante los primeros días del conflicto, hasta llegar a una cierta regularización de operaciones de hasta el 80 por ciento de su capacidad. Según sus propias cifras, Avianca perdió 2,5 millones de dólares por cada día de conflicto, por lo que acumularía 130 millones de dólares de pérdida en el mes y medio de cese de actividades laborales. La gran prensa apunta que durante el conflicto se cancelaron 14 mil vuelos, lo que habría afectado a 420 mil pasajeros (13). Según la patronal hotelera agrupada en Cotelco, el paro representó pérdidas económicas para el sector hotelero por 13.000 millones de pesos y mostró la necesidad de que el gobierno refuerce la normatividad represiva contra las huelgas en el sector transporte (14).


Durante el desarrollo del cese de actividades Avianca empleó, lo que en las acertadas palabras de la publicación empresarial Dinero se conoce como la formula de “todas las formas de lucha” (15) incluyendo una vasta campaña publicitaria en los medios de comunicación, la contratación de pilotos y aviones extranjeros con la función de romper la huelga. Al tiempo, hizo poco por modificar la venta de pasajes en sus vuelos habituales, por lo que muchas personas vieron sus vuelos largamente demorados, cancelados o aplazados, aprovechando para responsabilizar al sindicato de la situación e incrementar la presión pública contra el movimiento laboral. En este contexto, con el curso del tiempo 140 pilotos agremiados abandonaron el conflicto y 200 huelguistas fueron citadas por la compañía con el fin de iniciar procesos disciplinarios en su contra (16).


Aún tras el cese de la huelga, el accionista mayoritario de la compañía desde 2004 y presidente de su junta directiva, el magnate boliviano-brasileño Germán Efromovich dueño del gigante Synergy Group, con varios procesos abiertos por corrupción en Brasil y Argentina (17), y cómplice probado del paramilitarismo en la apropiación de tierras de campesinos desplazados en el sur del Cesar (18), afirmó que todos los participantes del movimiento serán sujetos a procesos disciplinarios que podría conducir a eventuales despidos, al tiempo que continuaba el proceso de inscripción en la compañía de nuevos pilotos no sindicalizados (19). En la misma línea actuaba el Ministerio de Trabajo, a la cabeza de la política liberal Griselada Janeth Restrepo, que aclaraba que la entidad no podría evitar eventuales despidos masivos en la compañía si la posición de Avianca era avalada por la justicia, y que: “Colombia debe reflexionar sobre si las relaciones laborales entre un sindicato y una empresa pueden ponerla en jaque (20)”. Las represalias empresariales pueden llegar hasta la suspensión del fuero sindical de todos los líderes gremiales, así como la cancelación de la personería jurídica del sindicato (21).


Durante el conflicto se desarrollaron 3 grandes procesos judiciales (22). En el primero la compañía demandó y ganó en el Tribunal Superior de Bogotá la declaración de ilegalidad de la huelga, pues esta instancia judicial se plegó a las tesis de la compañía de que por un lado la huelga había iniciado con procedimientos irregulares pues no había sido votada por los trabajadores no sindicalizados y por otro que el transporte aeronáutico era una servicio esencial que no podía verse atravesado por interrupciones voluntarias por parte de sus trabajadores, lo que contradice explícitamente los acuerdos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de las Naciones Unidas sobre este tema (23). Este fallo antisindical, fue apelado por los pilotos ante la Sala Laboral de la hoy muy desprestigiada Corte Suprema de Justicia.


En el segundo, la irregular convocatoria a tribunal de arbitramiento realizada por el gobierno desde el 28 de septiembre para dirimir al conflicto laboral, que ha sido rechazado por los huelguistas por no adaptarse a los tiempos legales establecidos en la ya de por sí muy restrictiva legislación laboral colombiana y debería realizar un dictamen en 10 días hábiles. Y el tercero, la tutela contra el despido de 8 pilotos que la compañía realizó de forma encubierta bajo el mecanismo de reconocimiento de pensión, situación que fue demanda por Acdac y fallada a su favor por un Tribunal Civil de Bogotá el pasado 7 de noviembre (24).


Nuestra visión


Tristemente para la clase trabajadora, la que aparentemente fue la huelga de pilotos más larga de la historia a nivel mundial, hasta ahora traduce una derrotada para quienes estaban en huelga. La patronal de la segunda compañía más grande del país y de la segunda aerolínea de mayor peso en América Latina, ha logrado imponer su fuerza y mostrar la eficacia de sus políticas antisindicales, que han aumentado la división del colectivo de pilotos, y profundizado la separación entre estos y el resto de los trabajadores de la compañía, muchos de los cuales se han solidarizado con el reclamo, pero no han podido entrar a coordinar un plan de lucha unificado con los huelguistas, lo que muestra que 600 pilotos –aunque vitales– no son suficientes para paralizar una compañía de 21.000 trabajadores. En ese sentido, la conocida resistencia de Avianca a la negociación de pliegos de exigencias con sindicatos, pudo haber advertido a los huelguistas de la necesidad de prepararse para una lucha más dura y más larga.


En la situación de relativo aislamiento del conflicto, también jugó un papel la gran fragmentación sindical y el modelo de sindicatos por oficios y empresas, muy presente en todo el sector aeronáutico a nivel global pero especialmente crítica en el caso colombiano, donde en nuestro recuento de la movilización del pasado 25 de septiembre, registrábamos la existencia de al menos 8 organizaciones sindicales de trabajadores aeronáuticos solidarias con la protesta.


Claramente el cese afectó un sector estratégico de la economía nacional, el transporte aeronáutico de pasajeros, que pese a su masificación en los últimos años, se mantiene como un servicio de lujo, con el que la burguesía siente una cercanía especial y explica en parte importante su fuerte crítica a un movimiento laboral, que la más de las veces se vio arrinconado y a la defensiva.


El movimiento se desarrolló, como la inmensa mayoría de las protestas populares en el país, en el filo de la legalidad, pues la muy restrictiva legislación laboral nacional suponía de entrada un marco adverso para el desarrollo de cualquier cese de actividades con garantías. También fue relevante el papel más discreto en el caso de la institucionalidad estatal y más abierta en el de la prensa comercial, a favor de los empresarios aeronáuticos, que coordinados establecieron una posición contraria a un paro cuyo valor simbólico fue pronto advertido por sus adversarios. Así, el gobierno y los empresarios, buscan que las consecuencias de la derrota resulten aleccionadoras para el conjunto de la clase obrera, lo que les abre el espacio para desarrollar nuevos proyectos de reformas antisindicales, que pueden incluir la generalización de la declaratoria de servicio esencial a un creciente número de sectores de la economía nacional, la virtual ilegalización de las huelgas obreras en los sectores estratégicos y un cierre institucional que desincentiva la acción directa de los trabajadores.


Ahora es preciso redoblar la solidaridad con los trabajadores de Avianca, que se exponen a una posible situación de despidos masivos y aún de liquidación de una de sus más importantes herramientas sindicales. Como planteábamos con anterioridad, en este escenario de derrota es posible que la patronal no solo descargue sus políticas sobre los pilotos sino sobre los trabajadores más precarizados que acompañaron la movilización y vienen desarrollando sus propios procesos de lucha.


¡Solidaridad con los pilotos y trabajadores de Avianca!


Grupo Libertario Vía Libre
Noviembre 16 de 2017

1 Semana. El posconflicto de Avianca. Revista Semana. Edición No. 1854. 12 al 19 de noviembre de 2017. Pág. 26.
2 Portafolio. Se levanta el paro de ACDAC, este lunes festivo los pilotos retomarán labores. Noviembre 10 de 2017. En portafolio.co.  http://www.portafolio.co/negocios/empresas/se-levanta-el-paro-de-acdac-este-lunes-festivo-los-pilotos-retomaran-labores-511527 Consultado 10/11/2017
3 Cindy A. Morales. Huelga de pilotos de Avianca, la más larga del gremio en la historia. El Tiempo, 20 de octubre de 2017. En eltiempo.com.  http://www.eltiempo.com/economia/sectores/huelga-de-pilotos-de-avianca-su-historia-consecuencias-y-legalidad-143082 Consultado 10/11/2017
4 Caracol Radio. Es irreversible la huelga de pilotos de Acdac llegará a los 60 días. Noviembre 7 de 2017. En caracol.com. http://caracol.com.co/radio/2017/11/07/nacional/1510088487_044462.html Consultado 15/10/2017
5 Martha Morales Manchego. El piloto que tiene a media marcha la aviación del país. El Tiempo, 22 de octubre 2017. En eltiempo.com.  http://www.eltiempo.com/economia/empresas/entrevista-con-jaime-hernandez-presidente-de-acdac-143502 Consultado 15/11/2017
6 En su página la Asociación tiene secciones informativas sobre 11 compañías: 1) Avianca, 2) Lan-Latam, 3) Copa Airlines, 4) Easyfly, 5) Helicol, 6) Avianca Cargo, 7) Sarpa, 8) Vertical de Aviación, 9) Viva Colombia, 10) Horizontal de Aviación y 11) Satena. En el mismo medio virtual tiene una sección que sostiene “Nuestro pilotos vuelan con” y una lista de 12 compañías, a las que se suma a las anteriores Líneas Aéreas Suramericanas (LAS Cargo).
7 ACDAC. Historia, ¿Quiénes somos? En Acdac.org.com. Link: http://www.acdac.org.co/quienes-somos/historia Consultado 10/11/2017
8 El Tiempo. Sindicato de pilotos de Avianca voto por ir a huelga. 15 de septiembre de 2017. En eltiempo.com.  http://www.eltiempo.com/economia/empresas/pilotos-de-avianca-se-van-a-huelga-2017-131200 Consultado 15/11/2017
9 ACDAC. ¡Negociación al día! Comunicado 11 de septiembre de 2017. En Acdac.org.com.  http://www.acdac.org.co/soy-acdac/pilotos-avianca/item/3804-avianca-negociacion  Consultado 10/11/2017
10 El Espectador. Pilotos votan sobre la huelga en Avianca. Noviembre 10 de 2017. Pág. 8.
11 Martha Morales Manchego. El piloto que tiene a media marcha la aviación del país. El Tiempo, 22 de octubre 2017. En Eltiemo.com.  http://www.eltiempo.com/economia/empresas/entrevista-con-jaime-hernandez-presidente-de-acdac-143502 Consultado 15/11/2017
12 RCN Radio. Pilotos de Avianca denuncia discriminación laboral por parte de la aerolínea. Agosto 8 de 2017. En rcnradio.com.  http://www.rcnradio.com/nacional/pilotos-avianca-denuncian-discriminacion-laboral-parte-la-aerolinea/ Consultado 15/11/2017
13 Semana. El posconflicto de Avianca. Revista Semana. Edición No. 1854. 12 al 19 de noviembre de 2017. Pág. 27
14 Portafolio. Por paro de Pilotos, sector hotelero tuvo pérdidas de 13.000 millones de pesos. Noviembre 10 de 2017. En portafolio.co.  http://www.portafolio.co/economia/por-paro-de-pilotos-sector-hotelero-tuvo-perdidas-de-13-000-millones-511538 Consultado 10/11/2017
15 Dinero. Pilotos de Avianca deciden terminar su huelga después de 51 días. Noviembre 9 de 2017. En Dinero.com. http://www.dinero.com/edicion-impresa/negocios/articulo/acdac-levantaria-huelga-de-pilotos-y-avianca-toma-medidas/252158 Consultado 10/11/2017
16 Dinero. Pilotos de Avianca deciden terminar su huelga después de 51 días. Noviembre 9 de 2017.
17 El Espectador. Acusan a Germán Efromovich de supuestos sobornos en Brasil. Junio 16 de 2017. En elespectador.com. https://www.elespectador.com/noticias/economia/acusan-german-efromovich-de-supuestos-sobornos-brasil-articulo-638126 Consultado 15/10/2017
18 Semana. Desplazados ganan pulso por tierras de Germán Efromovich. Diciembre 5 de 2016. En semana.com.  http://www.semana.com/nacion/articulo/corte-otorga-a-desplazados-tierras-de-efromovich/473294  Consultado 15/11/2017
19 Portafolio. “No habrá ningún tipo de retaliación contra los pilotos que vuelvan”, Efromovich. Noviembre 10 de 2017. En portafolio.co. http://www.portafolio.co/negocios/empresas/declaraciones-de-efromovich-sobre-levantamiento-de-paro-de-avianca-511531  Consultado 10/11/2017
20 Semana. El posconflicto de Avianca. Revista Semana. Edición No. 1854. 12 al 19 de noviembre de 2017. Pág. 27
21 Cindy A. Morales. Huelga de pilotos de Avianca, la más larga del gremio en la historia. El Tiempo, 20 de octubre de 2017.
22 Dinero. Pilotos de Avianca deciden terminar su huelga después de 51 días. Noviembre 9 de 2017.
23 Cindy A. Morales. Huelga de pilotos de Avianca, la más larga del gremio en la historia. El Tiempo, 20 de octubre de 2017.
24 Portafolio. Asamblea de ACDAC voto a favor del levantamiento del paro de pilotos. Noviembre 9 de 2017. En portafolio.co. http://www.portafolio.co/negocios/empresas/asamblea-de-acdac-voto-a-favor-del-levantamiento-del-paro-de-pilotos-511505  Consultado 10/11/2017

 

Publicado en Colombia

La experiencia y visión de Sarare fm Stereo (municipio de Saravena), Arauquita Stereo (municipio de Arauquita), dos emisoras comunitarias consecuentes con su sentido comunitario.

 De la ilusión a la realidad. Existen dos emisoras comunitarias en el departamento de Arauca que en el curso de su existencia han forjado un espacio de confianza y credibilidad con la población que las escucha, lo que generalmente es conocido como audiencia: Sarare fm Stereo (municipio de Saravena), Arauquita Stereo (municipio de Arauquita). Con el enfásis informativo que manejan y el enfoque que le brindan al cubrimiento de la realidad cotidiana, ambas se han ganado la confianza de las famllias, para que les permitan entrar en sus hogares llevando la información del día a día, contribuyendo de manera decisiva a la formación integral de una comunidad crítica.


Las emisoras, con 22 y 10 años de existencia respectivamente, reflejan y son parte de un proceso de articulación y organización social comunitaria, que arranca desde el mismo momento en que empiezan a llegar a esta parte del país familias desde otros departamentos, allá por la década de 1960. Realza, como parte de su filosofía, que la comunidad es el componente especial de las Juntas Directivas de estas emisoras.


En ambos casos, la junta directiva tiene poder de decisión de la comunidad y las organizaciones sociales del territorio, haciendo que el ejercicio comunicacional radial de ambas emisoras esté dentro de los lineamientos del Plan de vida (ver recuadro). En el papel especifico de los medios radiales, sus contenidos van encaminados a fortalecer el tejido social con programas que impulsan las asociaciones de mujeres, campesinos, jóvenes, Asojuntas, corporaciones de derechos humanos y los espacios noticiosos, como el Informativo Centro oriente y Notifrontera.
El enfoque en estos contenidos, integra la visión crítica de la realidad que no se inclina por la versión impuesta por los medios privados de información, por lo que se ha instalado una opinión pública critica, favorable a las transformaciones sociales de la sociedad colombiana.

 

Contenidos


Con los años de experiencia acumulados por estas emisoras comunitarias, se ha consolidado una referencia de opinión legitimada por la comunidad local y departamental. Entonces, la radio refuerza desde lo comunicacional la agenda del movimiento social, al darle amplitud y al fortalecer el sentido político de la movilización y organización de las comunidades.


Es así como las emisoras cubren las movilizaciones, paros, encuentros, foros y toda clase de actividades hechas por el movimiento social departamental, nacional e internacional. Incluyen campañas contra los megaproyectos como la explotación petrolera, siendo el complejo Caño Limón el caso más emblemático en el territorio, por lo que el rechazo a este proyecto ha hecho parte del lenguaje radial.


Las violaciones de los derechos humanos por parte del Estado también se informa a través de los programas radiales, denunciando el terrorismo estatal que ha tenido diversos casos en este territorio, como masacres, desplazamientos, desapariciones forzadas a raíz del conflicto armado, cobrando miles de vidas inocentes en la comunidad. Las emisoras comuntarias araucanas han estado del lado de la gente y no del Estado, porque en el esfuerzo de informar la verdad, se ha tenido que demostrar los responsables de la violencia sistemática y directa contra las comunidades.


Asímismo, la formación tiene su espacio dentro de estos medios radiales comunitarios, porque se incluyen a jóvenes y niños en algunos de los programas cotidianos, a manera de semilleros radiales que a largo plazo se vinculen al medio. Los trabajadores de la emisora comparten sus conocimientos en radio a las nuevas generaciones y éstas, a su vez, retroalimentan la experiencia radial con las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, como redes sociales, ya que las emisoras también manejan la señal virtual y sus propias perfiles en Facebook y Twitter.


Esta interacción con la comunidad, en el marco de la formación radial, afianza los lazos que tiene en el territorio porque no solo se posiciona como un referente de opinión crítico, sino también como un referente formativo que comparte su experiencia radial con quienes voluntariamente se acerquen y participen de los proyectos anuales que las emisoras abren.


Además, el ejercicio comunicacional del medio le permite obtener la información de varias fuentes comunitarias e institucionales, legales y legitimas de los hechos diarios que se desarrollan en la localidad y a nivel nacional; esta capacidad, convertida en poder en nuestros días de Guerra de cuarta generación, le otorga la ventaja de construir una perspectiva crítica del mundo, y aportar a la disputa de sentido frente a las matrices de opinión de los medios privados de información.


Los valores de la solidaridad y respeto entre la comunidad, le ha permitido ganarse la confianza del público, al informar los problemas, las denuncias, quejas que se presentan en el diario vivir, en temas como las EPS, desastres en épocas de invierno, violaciones de derechos humanos de la Policía Nacional, Ejército nacional y otras autoridades, funcionarios públicos de administraciones locales o departamentales, fortalecen su legitimidad que la emisora radial necesita para ser un actor propositivo y activo en los conflictos diarios.


Reglamentación limitante


El problema de no incidir eficazmente en el ordenamiento territorial local y departamental, es que la normatividad colombiana en materia de medios radiales limita a la emisora comunitaria económica y geográficamente, la asfixia financieramente, presionánola siempre para que no arrincone a la radio comercial, siempre al servicio de los poderes tradicionales en la región y el país. Esta concepción empresarial de la comunicación radial expone su carácter limitado o técnico, con el cual el medio informativo no es un actor político sino un simple parlante para la transmisión de información.


Si la concepción de los medios comunicacionales fuera lo contrario, podría tenerse una normatividad que impulsara el fortalecimiento de los medios de comunicación para que aportaran al crecimiento de un tejido social crítico, organizado, movilizado, con valores propios distantes de los del régimen capitalista-neoliberal.


Por consiguiente, estas emisoras comunitarias araucanas pueden caracterizarse como un actor político y social en este territorio, pues su articulación directa con la comunidad a través de su junta directiva, y la participación del movimiento social en este escenario de toma de decisiones, la incluyen en la hoja de ruta de este tejido social, llamado Plan de vida. Es decir, las emisoras comunitarias impulsan la defensa y permanencia en el territorio.

 


Recuadro


Memoria y Plan de vida


El departamento de Arauca posee un tejido social consolidado, desde la llegada de familias colonas provenientes de otros departamentos del país, en la década del 60. A partir de ese proceso colonizador se sufrieron los efectos del abandono estatal en materia de salud, educación, vías, apoyo para comercializar los productos agrícolas entre otros. Por eso, los paros del 1972, luego el de 1982, y seguidamente los procesos de movilización de los campesinos organizados en asociaciones de gremios como plataneros, cacaoteros, ganaderos alrededor de la cooperativa Coagrosarare son la piedra angular de la comunidad araucana.


Estos conflictos entre comunidad y Estado estimularon la creación de la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional en esta parte del territorio, con el Frente Domingo Laín que desde inicios de los años 80 hace presencia con fuerte arraigo entre la población. Este actor hace parte del tablero social configurado en el departamento, donde las comunidades organizadas siguen siendo el actor principal de la movilización y organización social.


Este acumulado comunitario se condensa en el documento Plan de vida de las comunidades del Centro oriente de Colombia, en el que se plantea toda la cosmovisión de los campesinos, indígenas, obreros, jóvenes, mujeres, a través de los principales ejes como son salud, educación, medio ambiente, productividad y Derechos Humanos que exponen la interpretación del mundo y el tipo de relacionamiento que se tiene entre comunidades y naturaleza, dentro de un modelo social, económico y cultural distanciado del capitalismo. Esta hoja de ruta tiene como objetivo principal la defensa de la macro-cuenca de la Orinoquía al ser la fuente principal de agua y biodiversidad del centro oriente colombiano y uno de los objetivos de extracción que tiene el actual régimen en complicidad con las multinacionales.

 

Con la puerta abierta


La búsqueda de la unidad de las fuerzas de izquierda colombiana, para acrecentar la movilización en todo el territorio nacional y lograr los cambios estructurales requeridos en el país, deberán arrojar entre sus resultados históricos que en los territorios las emisoras comunitarias hagan parte de los procesos de ordenamiento territorial, construcción de política pública, manejo de recursos públicos y seguimiento a estos planes de vida como un actor más que propone y genera debate, y no como se hace todavía, que son invitadas para transmitir este tipo de eventos.

 


*Comunicador Social-Periodista
Sarare Fm Stereo
Saravena, Arauca

Bibliografía:
Amnistía Internacional (2007). Sindicalismo en Colombia homicidios, detenciones arbitrarias y amenazas de muerte. Editorial amnistía internacional (edai).
Barbero, Jesús Martín (2001). Reconfiguraciones comunicativas de lo público. México. Análisis.
Castells Olivan, Manuel (2009). Comunicación y poder. Madrid: Alianza Editorial.
Kaplún, Mario (2002). Una pedagogía de la comunicación (el comunicador popular), La Habana. Editorial Caminos.
Zibechi, Raúl (2006). Dispersar el poder, los movimientos sociales como poderes antiestatales. Bogotá. Ediciones Desde Abajo.

Publicado en Colombia
Martes, 21 Noviembre 2017 08:05

Un amigo de las petroleras británicas

 

Acusan a Temer de favorecer a Shell y BP cambiando las reglas en Brasil

The Guardian difundió documentos públicos que sostienen que Brasilia cedió a los pedidos de Londres para modificar una ley que otorgaba a Petrobras la mayor parte de la exploración del Pré sal.

 

La revelación del diario británico The Guardian que difundió documentos públicos que sostienen que el gobierno de Michel Temer cedió a los pedidos de Londres para cambiar las reglas petroleras y beneficiar a las empresas Shell y BP desató un escándalo en Brasil.

El viceministro de Minas y Energía de Brasil, Paulo Pedrosa, admitió que se reunió con el ministro de Comercio británico, Greg Hands, pero negó que se hubiera tratado de un lobby a favor de flexibilizar las reglas brasileñas de contenido nacional para la industria del petróleo.

La oposición anticipó que pedirá informes en el Congreso al Ministerio de Minas y Energía sobre la documentación oficial presentada por The Guardian, anticipó el senador Roberto Requiao, ex gobernador de Paraná y del ala opositora del gobernante Partido del Movimiento de la Democracia Brasileña (PMDB). “Negociar con el gobierno de Brasil da mayores lucros que vender cocaína”, dijo Requiao.

La ONG Greenpeace accedió a la liberación de cables oficiales del Ministerio de Comercio británico en base a la ley de transparencia en el cual se afirma que que tuvo éxito el lobby de Hands para flexibilizar las exigencias brasileñas de contenido nacional en la cadena petrolera porque eso beneficiaria a Shell, BP y Premier Oil.

El gobierno de Temer modificó una ley petrolera que otorgaba a Petrobras la mayor parte de la exploración en los gigantescos yacimientos submarinos en la capa geólica pré sal, en el Atlántico, y permitió el ingreso de las extranjeras a la explotación de esas áreas, halladas en 2007.

El gobierno también modificó el reglamento del gobierno de la destituida Dilma Rousseff para eliminar impuestos para la importación de la industria petrolera hasta 2014.

El 27 de octubre pasado, la anglo-holandesa fue la gran ganadora en la subasta para explorar yacimientos submarinos organizada por la Agencia Nacional del Petróleo, al vencer en tres proyectos de explotación conjunta con otras compañías.

Según The Guardian, el cable obtenido oficialmente por Greenpeace indica que el viceministro brasileño Pedrosa le contó al británico que estaba presionando a su propio gobierno a atender las demandas de las compañías del Reino Unido.

“Fue una discusión normal entre representantes de dos países. La palabra lobby es usada por el diario (The Guardian) como si hubiera segundas intenciones y no fue así”, dijo el viceministro Pedroso en una declaración al periódico Folha de San Pablo.

El Ministerio de Minas y Energía de Brasil se encuentra llevando adelante uno de los procesos más ambiciosos del gobierno de Temer,la privatización, de la gigante Eletrobras, la mayor empresa eléctrica de América latina.

El senador Requiao, que pertenece al partido de Temer pero es del ala opositora de esa fuerza, se alineó con el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) en la propuesta de que, en caso de vencer las elecciones, convocar a un referendo en 2019 para anular las reformas de Temer, como la laboral y el techo por 20 años al gasto público.

“Estas empresas inglesas, con un referéndum, serán tratadas como receptoras de mercadería robada”, dijo Requiao y añadió que la revelación de The Guardian “demuestra por qué las empresas inglesas se quedaron con la mayor parte de pozos petroleros”.

“Para ellos es el mayor negocio de la historia del petróleo. Es un desastre más de este gobierno entreguista”, agregó.

Desde que asumió Temer el 12 de mayo de 2016 junto con la antigua oposición tras la destitución de Rousseff, la política petrolera tuvo bruscos cambios, sobre todo en Petrobras, que viene golpeada por el escándalo de corrupción investigado por la operación Lava Jato.

El actual presidente de Petrobras, Pedro Parente, ex funcionario del gobierno de Fernando Henrique Cardoso (1995-2002), inició una política de desinversión y de venta de activos y de subsidiarias de la petrolera estatal líder mundial en exploración en aguas profundas.

Los documentos oficiales pedidos por Greenpeace en Londres tenían como foco denunciar al gobierno del Reino Unido por defender los intereses de las empresas británica en Brasil y presionar a la gestión Temer a reducir las exigencias ambientales para explorar combustibles fósiles.

Un portavoz del Ministerio de Comercio británico citado por The Guardian en su edición dominical negó que las conversaciones con el viceministro Pedrosa, en marzo pasado, tuvieran que ver con lobby a favor de las petroleras.

 

Publicado en Internacional

 

La coalición se convirtió en la tercera fuerza política

 

El conglomerado liderado por Beatriz Sánchez tiene un gran abanico para negociar con Alejandro Guillier de cara al ballottage. Sin embargo, hay quienes ven como traición negociar con un representante de la política tradicional.

Cuando el polvo que levantó la elección presidencial del pasado domingo en Chile comienza a disiparse, también aparecen los primeros recuentos en frío, lejos de los acalorados análisis del domingo por la noche, donde muchos de los que ganaron abultaban más ese triunfo con arengas ampulosas y los que perdieron minimizaban la derrota con discursos de bajo calado. Lo primero es señalar que la segunda vuelta no será pan comido para Sebastián Piñera, que deberá enfrentarse al senador Alejandro Guillier, que representa a Fuerza de la Mayoría. El multimillonario empresario, logró el 36 por ciento de los sufragios, muy por debajo del 45 por ciento que indicaban las encuestas previas y que incluso lo llevó a soñar con un triunfo en primera. Los electores dijeron otra cosa y la duda e incertidumbre se posó sobre sus adherentes, que ya no cantan victoria a grito pelado, sino que más bajo, con susto en algunos casos.

Por el lado de Guillier, tampoco las cuentas deben ser muy alentadoras, apenas un 22 por ciento y con el sorpresivo 20 por ciento de Beatriz Sánchez, la candidata del Frente Amplio –coalición más a la izquierda y transformista que la aún pacata centroizquierda chilena– pisándole los talones y que con su excelente votación, transformó a su sector en la tercera fuerza política de Chile y a ella en la principal ganadora de estos comicios, donde la alta abstención sigue siendo un fantasma que sigue preocupando.

Lograron 20 diputados y un senador. Hasta antes de estas elecciones, contaban con apenas tres parlamentarios y un alcalde de peso en Valparaíso. Ahora, con la chapa de proyecto político grande, el Frente Amplio tiene un amplio abanico para negociar con Guillier, su aliado que podría pensarse como natural dada el paladar político de sus miembros, pero que no es así. Ahora, el conglomerado liderado por Giorgio Jackson y Gabriel Boric, diputados reelectos con amplia mayorías e hijos sobresalientes de la crisis estudiantil del 2011 (que puso en jaque a Piñera, derribando a varios de sus ministros de Educación), saben que tienen en sus manos, buena parte de los resultados del ballottage del próximo 17 de diciembre.

Parte de estos resultados se explican en los detalles. Mientras los otros candidatos se reunieron en lujosos hoteles de Santiago de Chile tras las elecciones del domingo, el Frente Amplio se instaló en plena calle de un barrio de clase media.

Como cuenta una crónica de La Tercera, la iluminación era insuficiente. No había comida para los invitados ni salón de prensa. Los asistentes no solo eran militantes y periodistas: había estudiantes, parejas de homosexuales, niños.

El contraste con los partidos tradicionales está en la esencia del Frente Amplio. Su acto del domingo lo reflejaba.

“Vamos a ir a una conversación”, aseguró Sánchez quien en la víspera decía que no pedirá a su gente votar por Guillier.

Pero el teatro de operaciones se modificó y su nuevo capital político puede lograr concesiones relacionadas con su programa como cambiar la Constitución heredada del dictador Augusto Pinochet.

No será del todo fácil. Dentro del Frente Amplio, que está conformado por 11 asociaciones, muchos ven como una traición negociar con un representante de la política tradicional como Guillier.

El movimiento que se destapó en las protestas estudiantiles de 2011, tiene sus mayores adherentes entre los jóvenes, y se proyecta como una alternativa a la política binominal que gobernó a Chile por los últimos 19 años.

 

na20fo01 13

EFE / Guillier trabaja en los puentes que deberá tender con el Frente Amplio.

 

“En el seno de su nacimiento está su mayor obstáculo: no poder negociar con las principales fuerzas políticas del país”, dice el análisis de La Tercera.

“Sus integrantes son todos de izquierda, pero no son todos iguales; y su voto no es popular, sino el del estudiante, del ilustrado”, le dijo a BBC Mundo José Cabezas, politólogo de la Universidad Diego Portales, en Santiago.

Cabe consignar que en 2010, cuando ganó Piñera, el joven político Marco Enríquez-Ominami obtuvo un también sorpresivo 20% y se proyectó como una renovación de la Concertación que gobernó al país desde 1990; sin embargo, el en ese entonces joven dirigente no negoció con el candidato democratacristiano que competía en la segunda vuelta, Eduardo Frei, y finalmente Piñera llegó a La Moneda luego de 50 años sin que la derecha lo lograra. MEO, como le conocen en Chile, no terminó de despegar e incluso fue candidato el domingo y obtuvo un 5%.

Cabezas sostiene que Sánchez tendrá que ser hábil en su relación con la política tradicional, que sigue siendo mayoritaria, si no quiere desinflarse. “Llegamos para quedarnos”, es su último eslogan. “Si las encuestas hubieran dicho la verdad (le daban hasta un 9 por ciento de los votos), estaríamos en segunda vuelta”, acusó la dirigente.

En ese escenario, Alejandro Guillier, ya trabaja en los puentes que deberá tender con el Frente Amplio y la Democracia Cristiana si quiere ponerse la banda tricolor. En su primera entrevista tras las elecciones publicada por EMOL, aseguró que con ambos sectores tiene muchas coincidencias en la “esencia” de los programas, pero aclaró que no negociará sólo con el fin de atraer esos votos, ya que prefiere ser coherente con el país. “A veces más vale perder defendiendo tus principios, a entregarlo todo a un triunfo porque después tienes que cumplir lo que dijiste y si después vienes y no cumples, la gente se va a sentir engañada”.

El candidato reconoció que se sintió sorprendido por los resultados que obtuvo el Frente Amplio y que eso representó la nueva generación de chilenos que está interesado en la política que no se siente representada por los dos bloques hasta ahora posicionados en el país, pero señaló que no por eso “les voy a decir, ya pásame tu programa, voy a gobernar con el tuyo...No hay que empezar a confundir las cosas. No es mi tarea empezar a negociar. Mi tarea es dirigir un mensaje al país y si ese mensaje le hace sentido a la Democracia Cristiana, al Frente Amplio y a la izquierda, la idea es obviamente integrarlos.

Por el lado de la DC, las cosas parecen menos complejas a la hora de los apoyos, no así en el seno interno. La candidata y actual senadora Carolina Goic renunció ayer a la presidencia de la Democracia Cristiana, tras la derrota electoral y parlamentaria que enfrentó la colectividad el domingo.

“Nuestra campaña se ha basado en la ética y la responsabilidad, hoy en el momento de la derrota esos conceptos están más presentes que nunca...no necesito que nadie venga a pedirme la renuncia, menos por la prensa y lejos de la institucionalidad del partido. Yo a diferencia de otros asumo y asumiré siempre mis responsabilidades”.

Respecto al respaldo a Guillier, le entregó un apoyo implícito: “es él quien debe liderar la tarea que se le ha encomendado. Será su responsabilidad como candidato tomarlas, si lo estima pertinente, y conducir este proceso con todos aquellos que queremos seguir avanzando en el desarrollo que requiere nuestro país”.

Desde la vereda del frente, hasta el comando de Sebastián Piñera, llegaron los presidentes y secretarios generales de Chile Vamos, para reunirse con su abanderado. Cita que estuvo marcada por el análisis de los resultados de las elecciones del domingo y ante los cuales se hicieron algunas autocríticas, pensando también en la estrategia de la segunda vuelta. Es que el 36,64% de los votos obtenido por el ex mandatario, estaba por debajo de las proyecciones.

“Mantendremos el rumbo, no nos vamos a izquierdizar ni a derechizar”. “Yo creo que hubo un exceso de triunfalismo, yo creo que hubo una mala lectura de las encuestas, lo reconocieron también quienes hacen las encuestas. Pero al final del día lo importante es que se suman todos los votos del sector, estamos en un escario muy parecido al del 2009”, afirmó la presidenta de la UDI, Jacqueline van Rysselberghe.

En la misma línea, uno de los voceros del comando y senador Alberto Espina (RN), planteó que “nosotros sinceramente en el comando siempre fuimos muy cautelosos, lo que sí hubo en sectores de nuestros partidarios una sensación de exitismo, de que esta era una carrera corrida, de que la elección estaba ganada y nosotros advertimos siempre que lo que nos interesaba era obtener 10 puntos sobre nuestro competir y eso se logró”.

Las fichas de la derecha ahora estarán puestas en un mayor despliegue territorial de alcaldes, salir a la calle a buscar el voto, que siendo el mismo, hoy vale mucho más que hasta antes del domingo.

 

na21fo01 15

EFE / Piñera ganó la primera vuelta con menos de lo esperado.

 

 

Publicado en Internacional

 

Desde Montevideo

Pepe Mujica hace una pausa y pasea la mirada de cejas a lo Arturo Jauretche por el auditorio del velódromo. Todos están en silencio. Retoma el discurso. La voz de ese tipo que pasó los 80 suena fuerte. Dice con su tono de mandíbulas apretadas: “Te van trabajando con mentiras para que tú seas un sujeto comprador, y sobre todo deudor, a lo largo de tu vida”. El ex presidente uruguayo 2010-2015 fue la gran figura del Encuentro Continental por la Democracia y contra el Neoliberalismo (ECDN) convocado esta vez en Montevideo. Miles lo aplaudieron. Al final de tres días aprobaron una declaración que advierte contra “el endeudamiento perpetuo” y propone “aborto legal, libre y seguro”.

Nacido el 20 de mayo de 1935, Mujica volvió a ser senador tras dejar la presidencia en manos de Tabaré Vázquez. Su mujer, Lucía Topolansky, también era senadora y este año asumió la vicepresidencia por renuncia del vice Raúl Sendic. Junto con su amigo Lula, Pepe es uno de los políticos más escuchados de América Latina por los partidos y los movimientos sociales que se reivindican como de izquierda, progresistas o identificados con el nacionalismo popular. Brasileños, caribeños o argentinos, los dirigentes del ECDN reunidos la última vez en Cuba lo comprometieron a que fuera el principal orador en la sesión plenaria del Parque Batlle de Montevideo.

Mujica no los defraudó. Su misa laica atrajo la atención de todos. Desplegó ideas acerca del tiempo libre con una simpatía que Carlitos Marx le hubiera envidiado, explicó la concentración económica y encima se dejó un resto para hablar de la esperanza.

 

Sobriedad


“Las masas tienen que ser un negocio, y cuanto más deban mejor porque está en juego su libertad”, dijo. “Eres libre en el pedazo de tiempo de tu vida que gastas en las cosas que sientes y te motivan, para cultivar tus afectos, tus inclinaciones. Ese tiempo de tu vida no siempre te da ganancia. Tienes que cubrir necesidades materiales y tienes que trabajar. El que no trabaja vive a costillas de uno que trabaja. Pero la vida humana no puede ser solo trabajar, pagar cuentas y deber.”

Anunció Pepe: “No hago apología de la pobreza, hago apología de la sobriedad como una forma de enfrentar al capitalismo”. Pidió “vivir livianos de equipaje” y pensar en los propios defectos, porque “como dice una murga veterana de mi país, si no cambias tú no cambia nada aunque tu presidente sea Fidel”.

Muerto Juan Perón, que repetía “todo en su medida y armoniosamente”, solo a Pepe le puede salir natural esta frase: “Decían los griegos, compañeros, nada en demasía”. Tampoco parece raro escucharle que terminó la Edad Media y entonces no hay por qué considerar el paso por la Tierra como un valle de lágrimas. “El infierno y el paraíso están acá.”

“Ustedes van a asistir a la lucha por reformular cuántas horas se trabaja”, dijo a una mayoría menor de 30 años. “No usen las horas libres para conseguir otro trabajo. Guarden tiempo libre para sus afectos, para su querer, para sus hijos, para sus relaciones íntimas, para sus amigos, para las cosas que les gusten. Porque hay derecho a ser feliz y en algunos de nosotros esa felicidad se llama militancia, que significa la lucha por los cambios sociales y la solidaridad y darle un sentido a nuestra vida para una humanidad que sea un poco mejor que la que nos tocó vivir a nosotros.”

¿Y qué pasa con las transnacionales? Que “no son nuevas”. Recordó Pepe: “La conquista de la India empezó por empresas privadas y ejércitos privados. La de Indonesia arrancó con una compañía privada, holandesa. La balcanización de África empezó con empresas privadas”. Y agregó: “Hoy la colonización adquiere formas nuevas”.

No es fácil cuando se es gobierno y se tienen convicciones populares. Por un lado está el pueblo “aguijoneado por la cultura consumista que te demanda más por todas partes, y más rápido”. Por otro lado “te encuentras, como gobierno, con la necesidad de apresurarte y ganar la inversión que si no, en esta región balcanizada, irá a otro lado”. Los sueños son una maravilla pero “no se puede sacrificar la estabilidad de una sociedad entera porque uno tiene un sueño en la cabeza”. Y más: “¿Qué derecho tengo a imponerte un sacrificio por mi hermosa utopía si tu me gritas que tienes que pagar el alquiler?”

Pepe pidió aceptar que hay que navegar las contradicciones, “tener claras las fronteras para saber dónde empieza la derecha” y saber dónde está parado uno mismo. “A veces te tienes que sentar como invitado a una mesa que no es tuya”, dijo. “Debes ser deferente pero tener claro que esa mesa no es tuya. ¿Y cómo? Lo tienes que expresar en tu forma de vivir. Las repúblicas se inventaron para suscribir el grito desesperado de la Humanidad contra la sociedad feudal y monárquica, para decir que nadie es más que nadie. Si decimos que estamos por la democracia, los que tienen la representación de la gente deben vivir como vive la mayoría. No porque esto cambie la realidad económica sino por una cuestión ética y por una forma de comunicarse con las masas. Las masas perdonan chambonadas. Lo que no pueden perdonar es cuando se burlan, cuando las traicionan, cuando quien gobierna no es parte de ellas.”

Sobre el contexto de América Latina reconoció Mujica que “estamos rodeados de derecha”. Aclaró: “Esta derecha es brava pero la vamos a superar, no solo por nuestra fuerza sino por las contradicciones que lleva en sus entrañas”. Una de esas contradicciones sería el efecto de la multiplicación de la concentración de la riqueza, que deja afuera y estancada a una masa de clase media.

“La concentración excesiva de la riqueza es la peor amenaza para la democracia”, dijo Pepe. “Hay una tendencia hacia la plutocracia, aunque no lo veamos.” En rigor dijo “véamos”, una esdrújula grande como una casa para que se divierta Agarrate Catalina, la murga que inventó “Civilicemos al Pepe”.

“Y ojo que el dolor de allá va a pegar acá”, dijo Pepe.

“Se toleran los paraísos fiscales porque son funcionales a la concentración de la riqueza”, explicó Pepe.

“En América Latina se esgrime la corrupción y quedan destrozadas las empresas”, dijo Pepe. “En el mundo desarrollado cobran multas suculentas y siguen funcionando las empresas como la banca Morgan o la Volkswagen. En esta etapa la corrupción es una sopa global que nos encierra. Nos asustamos de la corrupción política. No consideramos en cuenta la corrupción empresarial.”

También se metió en la discusión sobre el desarrollo tecnológico. “El mundo no es tan generoso que quiere que todos sean universitarios. El progreso impone la calificación terciaria. Hay que concentrar las baterías militantes en el mundo estudiantil, porque va a ser más calificado conceptualmente, y ayudarlo a que tenga fortaleza para resistir.”

Mensaje final de Mujica: “Sigan militando y de cada derrota aprendan. Aprendes más de las derrotas y del dolor que de los triunfos. Los triunfos te ponen pavo, engreído y soberbio. Las derrotas, si no te aniquilan, te hacen pensar y darte fuerzas para volver a empezar”.

 

Documento


Bajo el título de “Declaración de Montevideo”, los militantes políticos, sociales y sindicales que trabajaron en comisiones emitieron un texto preocupado por combinar las distintas esferas de la vida. “El avance del capital sobre los pueblos y sus territorios nos muestra que capitalismo, racismo y patriarcado forman un modelo entrelazado de múltiples dominaciones”, dice el documento que puede leerse completo en el link .

“El sistema de endeudamiento perpetuo es un mecanismo de dominación, de condicionamiento del modelo productivo y de expropiación de los recursos públicos y bienes colectivos, al mismo tiempo que profundiza el lucro de las elites locales, cada vez más corruptas y dependientes del sistema financiero internacional”, reza la Declaración.

“Esa misma alianza es la que agudiza la disputa entre el proceso de acumulación permanente del capital y los procesos de sostenibilidad de la vida, generando una explosión de conflictos socio-ambientales en la región, facilitando el acaparamiento de tierras y el desplazamiento de grandes masas de campesinas y campesinos y pueblos originarios, creando una crisis migratoria, ambiental y alimentaria”, señala.

Como las instituciones de la democracia y el ejercicio de los derechos humanos “se han convertido en un obstáculo para esa dinámica del capital”, lo que se produce es “la reducción de los espacios de la democracia, el desconocimiento de la voluntad popular, la criminalización y judicialización de la política, cuyo expresión culminante, entre otras, ha sido el golpe parlamentario, jurídico y mediático contra la presidenta Dilma Rousseff y la pretensión de impedir la candidatura del ex presidente Lula da Silva en Brasil”.

“El proceso de monopolización, concentración y control de la información y la tecnología por parte de corporaciones mediáticas, con ramificaciones hacia otras ramas de la economía, es un atentado a las bases de la democracia”, dice el documento. La explicación es que “en un mundo globalizado quien controle y distribuya la información tiene poder incluso por sobre los poderes políticos y la soberanía popular”.

En cuanto al mundo laboral, la Declaración de Montevideo advierte contra “la precarización de las relaciones laborales y la eliminación de la negociación colectiva y la desregulación contenidas en las reformas brasileña y argentina, así como la ofensiva de la patronal uruguaya contra la negociación colectiva en la OIT”.

Otra cara de la situación es el refuerzo de “discursos de odio y misoginia concretizados en prácticas racistas y discriminatorias contra afrodescendientes, pueblos originarios, migrantes y la población joven de los sectores populares”.

“El control sobre los cuerpos y la sexualidad se impone con feminicidios, criminalización del aborto, violencia contra las mujeres y la población LGBTI”, sostiene. “A esto hay que sumarle el ataque a los derechos humanos, la criminalización de los movimientos populares, el asesinato y la desaparición de líderes y lideresas sociales.”

Sobre los Estados Unidos, el documento describe “una política de intervencionismo abierto” que se expresa en “la guerra multidimensional contra Venezuela que tiene momentos de violencia paramilitar, de bloqueo económico, asfixia financiera, sanciones internacionales, criminalización mediática y aislamiento diplomático”. También se traduce en peligros para los acuerdos de paz en Colombia, en el recrudecimiento del bloqueo contra Cuba y en el asedio contra el gobierno de Evo Morales en Bolivia, mientras cae la institucionalidad de la Unasur y la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe, Celac, y retrocede el Mercosur.

A la vez que hace público un programa de movilización, por ejemplo en la Argentina ante la próxima cumbre de la Organización Mundial de Comercio y en 2018 cuando se realice el encuentro del G-20, el documento se compromete a “la defensa innegociable de la autonomía y libertad de las mujeres, la lucha para poner fin al feminicidio y todas las violencias machistas, así como también afirmamos el derecho al aborto legal, público y seguro”.

 

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Publicado en Internacional
Lunes, 20 Noviembre 2017 08:40

El perro del hortelano

 

 

No conocen fronteras, es que habitan el continente desde antes de que éstas fueran trazadas. Hoy se calculan en alrededor de doscientos los pueblos indígenas que viven en aislamiento en América Latina. Se concentran en el área amazónica y el Chaco paraguayo. Durante mucho tiempo su existencia no era conocida por los estados del continente. Hoy Venezuela es el único país que no la reconoce. Su principal amenaza es el extractivismo y el avance de las empresas sobre las tierras.

 

Alejandro Parellada es coordinador para América Latina del Grupo de Trabajo Internacional para Asuntos Indígenas (Iwgia, por sus siglas en inglés), una organización global con sede en Dinamarca fundada en 1968 dedicada a promover, proteger y defender los derechos de los pueblos indígenas. Argentino exiliado en Suecia a comienzos de los setenta, tiene un máster en historia de las religiones y antropología social de la Universidad de Lund y trabaja en temáticas de derechos de los pueblos indígenas en América Latina desde hace más de 25 años. Uno de los capítulos que ha venido acompañando es la realidad de los pueblos indígenas en aislamiento.


—¿Desde cuándo trabaja Iwgia con los “aislados”?

—Desde 1996. Empezamos con un seminario sudamericano que se hizo en Perú, en Pucallpa, sobre áreas protegidas y pueblos indígenas. A partir de entonces algunas organizaciones indígenas empezaron a mencionar la existencia de comunidades aisladas que vivían en áreas de protección, como parques nacionales, etcétera. Al mismo tiempo, estábamos involucrados en la titulación de tierras en Perú, donde en algunas comunidades que estaban escriturando la gente llamaba la atención sobre la existencia de individuos o comunidades aisladas.


Entonces se diseñó un programa de protección para estos pueblos a partir de una figura legal que en Perú se llamaba “reservas territoriales”, reservas temporarias de protección hasta que estos pueblos decidan integrarse o no a la sociedad nacional.

Se desarrolló una metodología de trabajo, primero, para demostrar ante el Estado la existencia de estos pueblos. En esa época ningún Estado de la región, a excepción de Brasil, sabía que había pueblos en condición de aislamiento.

Se hicieron una serie de trabajos antropológicos que estaban basados básicamente en entrevistar a comunidades aledañas, registrando historias de haber visto a esta gente.

Y entonces se empezaron a trazar las rutas migratorias de estos pueblos. Y con documentación que sustenta la existencia y las rutas migratorias se armaron propuestas ante el Estado peruano para el establecimiento de estas áreas de protección donde no puede haber actividades económicas y no pueden existir asentamientos humanos permanentes.

A partir de entonces comenzaron una cantidad de estudios, publicaciones, seminarios, en los que se incluyeron los otros países de la región donde existen comunidades en aislamiento.

Estos pueblos, que se calcula son alrededor de doscientos, están en los países del área amazónica más el Chaco paraguayo. Brasil es el que tiene más pueblos en aislamiento –cerca de cien– y fue el primero en reconocer su existencia. Allí la Fundación Nacional del Indio (Funai) estableció un trabajo específico. Al principio se practicaba la política del contacto: contactar con los pueblos para protegerlos. Posteriormente se estableció a nivel regional una política de no contacto, dejando que los pueblos mismos decidan si tienen contacto o no. Luego de Brasil, Perú, Bolivia, Ecuador y Colombia reconocieron la existencia de pueblos en aislamiento. Venezuela sigue siendo el único país que no lo hace. Y en Paraguay se reconoce sólo a un pueblo: los ayoreos.

En general se trata de pueblos transfronterizos. Muchos de ellos tienen una ruta migratoria que cruza fronteras, entonces es una problemática más regional que nacional.

 

—Recuerdo el caso del genocidio del pueblo aché, en Paraguay, un pueblo selvático, obligado a sedentarizarse, esclavizado y diezmado en la dictadura de Stroessner. En aquel caso, ¿podía decirse que más que aislados fueron acorralados?


—Sí, la historia de los aché también está relacionada con el Iwgia, que se fundó cuando tomó forma la denuncia internacional del genocidio de este pueblo. Era la misma problemática, aunque no existía la categoría “indígenas en aislamiento”. Vivían en el monte, en la selva, y venían siendo acorralados, cazados, se los expulsaba del territorio. Los aché sobrevivieron, tuvieron una recuperación de tierras, mantuvieron el idioma. Fue un proceso en el que, por diferentes factores, pudieron sobrevivir como pueblo.

En la Amazonia ocurrió algo similar. Hubo pueblos que huyeron hacia el monte, escapando de epidemias y masacres, y que durante mucho tiempo habían vivido relativamente en calma y con buenos recursos naturales.

Ahora, con la búsqueda de nuevos recursos (para explotar), la penetración de empresas petroleras, mineras, obras de infraestructura como carreteras, etcétera, se vive una especie de tsunami en la Amazonia, una invasión de empresas extractivas y de inversiones. Entonces el contacto es casi inevitable. En algunos casos se da que ellos mismos, atraídos por cuestiones materiales –ollas, cuchillos, etcétera–, se acercan a otras comunidades para intercambiar y refugiarse nuevamente.

En algunos casos puede haber conflictos en el grupo, y una de las parcialidades decide establecerse en forma permanente en las comunidades aledañas.

Eso crea una serie de riesgos, porque normalmente es gente que no tiene un sistema inmunológico muy desarrollado, entonces en algunos casos se han producido enfermedades mortales por cuestiones bastante sencillas.

En los últimos años se han producido bastantes muertes. En estos casos, en general lo que ocurre es que hay contacto no deseado que muchas veces resulta con muerte; operarios de empresas, madereros, etcétera, que se sienten agredidos, crean situaciones violentas, y normalmente los no indígenas entran con armas de fuego.

 

—¿Cuál es el trabajo actual del Iwgia con los aislados? ¿Cuál es la “foto” 2017 de los indígenas aislados en América Latina?


—Hay varias organizaciones que trabajan en el tema. Se intenta coordinar con otras instituciones, organizaciones indígenas sedentarizadas, nacionales, regionales, locales, en estos países. Se han desarrollado políticas particulares orientadas a la protección de los aislados.

Tratamos de apoyar algunas de estas iniciativas e impulsar acciones a nivel regional, desde el intercambio de experiencias de protección, hasta actividades y mecanismos de derechos humanos, como es la Comisión Interamericana (Cidh), la Relatoría de Pueblos Indígenas de las Naciones Unidas y otros mecanismos dentro de las Naciones Unidas (Onu) que pueden ser relevantes para desarrollar políticas de protección.

En un momento la Onu desarrolló las Directrices de Protección de los Pueblos Indígenas en Aislamiento. Eso fue un proceso en el que participamos. Son la base de los mecanismos de protección, producto de una serie de reuniones, talleres, hasta consensuar un documento.

Se les solicitó a la Cidh y la Onu que ejerzan una presión adicional sobre los gobiernos.

Hoy, a excepción de Venezuela, ya no es un tema de discusión si existen o no los pueblos en aislamiento. Eso ya es un avance importante. Pero al mismo tiempo que hubo avances normativos importantes –formalmente se han aprobado una serie de leyes, de mecanismos–, en la práctica hubo un retroceso. Porque estos derechos no son implementados debidamente. Cada vez se prioriza más la inversión (y la explotación de las empresas) y se debilitan los derechos de los aislados.

Muchas veces hay conflictos de intereses entre los diferentes ministerios. En el caso de Bolivia, por ejemplo, la discusión es esa. Un gobierno indígena, progresista, por un lado, y, por otro, unos pocos indígenas que pueden frenar el desarrollo nacional. Porque muchas veces estas comunidades están en áreas ricas, por ejemplo, petroleras. Un pequeño conflicto fue la aparición o la supuesta aparición de pueblos en aislamiento en la frontera Perú-Bolivia; aparentemente serían del grupo étnico de los mashco-piros, y entraron al territorio boliviano en una zona en la que se está haciendo prospección petrolera. Entonces se pidió la paralización de la actividad petrolera en esa zona, cosa que tiene implicaciones económicas importantes.

En la audiencia (de la Cidh, en Montevideo, a finales de octubre pasado, titulada “Situación de derechos humanos de los pueblos en aislamiento voluntario y contacto inicial en la Amazonia y el Gran Chaco”) se demostró la dificultad para que se acepten estas áreas de protección, o las que se establecen son demasiado chicas y dan de ese modo prioridad o preferencia a la extracción petrolera. Es el caso de Ecuador.

En el caso de Colombia, donde hay menor cantidad de pueblos en aislamiento, el problema se ha dado principalmente con el conflicto armado. Por ejemplo, a un pueblo de contacto reciente, como los nukaks –que se contactaron hace 20 años–, el gobierno les asignó un territorio muy grande, pero desgraciadamente era una zona de cultivos ilícitos, de actividades de las Farc y los paramilitares. Tuvieron que salir de ahí e irse a vivir a un centro urbano en situaciones paupérrimas.

 

—¿Cuál es el papel que juegan las instituciones como la Cidh?


—En mi opinión, la Cidh sigue siendo uno de los mecanismos más interesantes de derechos humanos, y tuvo un papel fundamental en la época de las dictaduras.
Sin embargo, incluso los gobiernos progresistas que en su momento hicieron uso de la Cidh argumentan que (los problemas de los pueblos indígenas en aislamiento) son cuestiones nacionales que tienen que resolverse a nivel interno y no por una instancia supranacional.

Entonces, sentar al gobierno junto con las organizaciones indígenas de por sí ya es importante, porque muchas veces no ocurre en sus países, sino que esto se tiene que dar en espacios internacionales. Existe un mayor diálogo en estos espacios.

Por ejemplo, con Paraguay tenemos algún tipo de involucramiento: los procesos de solución amistosa para la recuperación de tierras para los ayoreos (parte de ellos pueblos aislados y otros sedentarizados). Una parte muy importante del territorio que la Cidh pidió sea devuelto a los indígenas son tierras privadas y el Estado tiene que comprarlas. Entonces, lo que se pide es que el gobierno paraguayo adjudique parte de su presupuesto a la compra de estas tierras. Esto ha acompañado un proceso de solución amistosa con reuniones de negociación. Son procesos impulsados por la Cidh.

Cuando no se consigue una solución por esta vía, los casos pasan a la Corte Interamericana. Hubo fallos, que crearon jurisprudencia, que obligaron a los estados a resarcir a comunidades por daños ambientales por actividades petroleras, por ejemplo.

 

—Pensar en el tema de los aislados, ¿sería como revivir la historia del encuentro del colonizador con el aborigen en la conquista de América Latina?


—Sí, muchos de sus antepasados huyeron de epidemias o de masacres, han tenido algún mal recuerdo del contacto con las sociedades nacionales. Pero sí, es una situación bastante particular en la que por razones obvias no existe un diálogo de igual a igual, entonces hay que activar otros mecanismos, otras formas de relacionamiento, y tratar de aprender del pasado, de lo que se hizo mal.

Ahora, lamentablemente todo indica que hay situaciones preocupantes, y por pensar que es poca gente –pues se trata de familias o pueblos muy pequeños–, muchos opinan que no pueden ser una barrera para el desarrollo.

 

—Quizás este punto de conflicto entre indígenas y desarrollo se plantee también con otras realidades indígenas, especialmente con la cuestión de la tierra y su propiedad.

—Es un conflicto que hay que discutir y resolver. Y en ello el Estado tiene un papel importantísimo, de aceptar que son ciudadanos de su país con derechos particulares.

Alan García, el ex presidente peruano, hablaba de los indígenas amazónicos como “el perro del hortelano”; no explotan los recursos naturales y tampoco dejan que los demás los exploten. Él tenía esa teoría sobre los indígenas en general.

Hay un reconocimiento normativo y formal que de hecho es muy limitado, debería ser muchísimo mayor.

 

 

Publicado en Internacional

 

“Buenos” y “malos” generan burbujas narrativas en las redes sociales

El cinismo de Occidente lleva a que, a través de los medios, las potencias se presenten como víctimas de las maniobras de Moscú. Al mismo tiempo, los servicios de Putin parecen haber encontrado en la red un pilar de los relatos contrahegemónicos.

 

Lectores y espectadores de todos los soportes e ideologías, Estados, partidos políticos, movimientos de distinta índole, servicios secretos, hackers, periodistas y animadores centrales de internet (Twitter, Facebook, Google, Instagram, etc) conforman un amplísimo mercado de la manipulación sin precedentes en la historia de la humanidad. Que sean las elecciones en Francia, en los Estados Unidos, la consulta por el Brexit, la guerra en Ucrania o el independentismo catalán, internet y sus habitantes de las sombras han sido los reguladores decisivos de las opiniones públicas con el telón de fondo de la guerra entre las potencias y como párvulos figurantes las esferas antiimperialistas que han expandido las falsedades del enemigo, de su enemigo. Un ejército de espectros vela a diario por la defensa de un territorio sembrado de intereses, a ambos lados del Atlántico. Los trolls son ahora inocentes soldaditos del pasado al lado de la maquinaria que se ha puesto en marcha. Los cronistas de falacias, los community managers de las redes, los perfiles automáticos que generan burbujas narrativas creadas con la intención de instalar un embuste son los nuevos propagadores de las verdades artificiosas que se han convertido en la droga de Occidente. Donald Trump propulsó en los Estados Unidos lo que ya existía hace mucho dentro de la llamada guerra digital o guerra asimétrica. La guerra en Ucrania, las intromisiones de Occidente en la soberanía rusa, la guerra en Siria multiplicaron por mil la confrontación subterránea y pusieron a la Rusia de Vladimir Putin como la potencia que hace y deshace a su antojo. El cinismo legendario de Occidente lleva a que, a través de los medios, las democracias occidentales se presenten como víctimas de las maniobras de Moscú como si no fueran, ellas, en este caso la primera de ellas, Estados Unidos, quien llevó al paroxismo el arte de la mentira con el ya famoso portal Breitbart News, del ex director Ejecutivo de la campaña electoral de Trump, Stephen Bannon. Todos juegan en ese patio subterráneo donde se despliegan los choques más fuertes y en el cual hasta las mejores intenciones son usurpadas por la manipulación. Jamie Fly, miembro del German Marshall Fund y uno de los creadores del instrumento de análisis Hamilton 68, constata la enorme paradoja que existe en el hecho de que quienes están contra Occidente terminan a su vez manipulados: “lo más preocupante que hay en todo esto es que personas comunes se integran activamente en campañas de propaganda. A pesar nuestro, muchas veces, que sea en Twitter o Facebook, participamos en campañas de desinformación que provienen de manera directa o indirecta de sistemas de propaganda. No hay nada sorprendente entonces en que los Estados se apoderen de esas zonas para propagar sus propios intereses”.

Hasta los héroes de antaño se han prestado al juego en pos de su estrategia final. Julian Assange, el fundador de WikiLeaks, se sumó a la exitosa operación de los independentistas catalanes que lograron instalar en las opiniones pública una pésima impresión del Estado español apoyándose además en los soportes rusos de difusión en la red. Antes, en octubre de 2016, Trump había dicho “Amo a WikiLeaks”. Tenía en su mano una síntesis de los miles de correos electrónicos de la demócrata Hillary Clinton difundidos por Assange. En julio de 2017, WikiLeaks puso en circulación 21.000 emails del equipo que participaba en la campaña electoral de Emmanuel Macron. 3.000 perfiles falsos en Twitter, 126 millones de personas “distraídas” en Facebook: el operativo propaganda a favor de Trump vació la palabra democracia de toda legitimidad.

Donald Trump tiene su propia red de falacias (https://www. politico. com/magazine/story/2017/08/09/twitter-trump-train-maga-echo-chamber-215470) pero Occidente apunta hoy hacia Moscû como el ente desestabilizador. El instrumento Hamilton 68 que analiza los flujos de información difundidos en Twitter (fue creado en agosto de 2017) constató hasta qué punto los círculos prorusos trabajan activamente para envenenar los debates nacionales. Los servicios de Vladimir Putin parecen haber encontrado en la red un pilar de las narrativas contrahegemónicas. En ciertos sectores, la prensa tradicional de Occidente tiene mil veces menos influencia que Russia Today (RT) o Sputnik (100 países, 33 idiomas), dos medios rusos cuyas informaciones, en ocasiones totalmente falsas, son redesplegadas a través de las redes y leídas con devoción por quienes tienen una legítima posición anti occidental (The Gateway Pundit o TruthFeed). Los medios complotistas o los conspiracionistas cuentan hoy con un aliado poderoso. Pero la verdad está ausente y quienes intentan desmentir o aclarar (los periodistas) suelen encontrarse sumergidos por las amenazas físicas o los insultos que llegan a través de internet. La mentira puso de moda el patoterismo digital como forma de disuasión o amedrentamiento, tanto por las extremas derechas como por la ultraizquierda. Estudios recientes dan cuenta de la “transformación” de los instrumento de propaganda lanzados durante la guerra en Ucrania y la anexión de Crimea por parte de Rusia en “misiles digitales” destinados a generar caos y confusión ideológica. Ciaran Martin, responsable del Centro Nacional de Seguridad (NCSC, Gran Bretaña) aseguró a la prensa que “la injerencia rusa es una fuente de gran preocupación”. Según un doble estudio llevado a cabo por Swansea University y la University of California, Berkeley, “150. 000 cuentas en Twitter basadas en Rusia perturbaron” el referendo sobre el Brexit en beneficio de la opción más desestabilizadora para Europa (la salida de Gran Bretaña, https://www.thetimes.co.uk/article/russia-used-web-posts-to-disrupt-brexit-vote-h9nv5zg6c).

Gran Bretaña acusó incluso a Rusia de haber “atacado” los medios de comunicación y los sistemas eléctricos. Los debates sobre las “injerencias” extranjeras no son nuevos. En 2015, la Unión Europea creó el East Stratcom Task Force, una estructura destinada excesivamente a combatir las ofensivas digitales de Moscú. El tema no es tanto la cuestión ideológica sino la veracidad, que es la que al final de cuentas manipula a la opinión pública. François-Bernard Huyghe, investigador y especialista de las Ciencias de la Información en el IRIS (Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas), resume: “es preciso desmontar una mentira deliberada lanzada con objetivos estratégicos. No basta con denunciar une ilusión ideológica”. La Task Force de la Unión Europea no puede sin embargo contrabalancear la influencia de las mentiras. Sus aclaraciones tienen las patas cortas ante las potencias de las llamadas “granjas de trolls” donde se cultivan las mentiras. La estafa es, al final, demoledora.

Los “malos” de Occidente contra los “buenos” de Moscú o los “buenos de Moscú contra los “malos” del otro lado siembran sus invenciones en las redes sociales. Los buenos y los malos terminan amplificando su difusión, con las cual formatean conciencias, ganan adhesiones, modifican procesos electorales o instalan certezas cuya única realidad son miles y miles de perfiles automatizados que devastan toda forma de libertad de pensar y actuar. Las redes sociales aparecieron en un momento como la panacea de la independencia ante los medios de comunicación del “sistema”. Ahora el sistema se apropió de ellas.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

na21fo02 6

Assange se sumó a la exitosa operación de los separatistas catalanes.

 

 

Publicado en Política
Lunes, 20 Noviembre 2017 08:22

¿Merece la pena vivir esa vida?

 

Traducido del inglés para Rebelion por Beatriz Morales Bastos.

 

El martes 29 de agosto Mohannad Younis se tragó un frasco de pastillas para dormir y acabó con su vida. Solo tenía 22 y parecía que las cosas le iban bien. Era un autor en ciernes que recientemente había terminado una serie de relatos cortos y acababa de terminar una obra de teatro, Escape. A Mohannad solo le quedaban dos meses para terminar un posgrado de Farmacia en la Universidad Al-Azhar y planeaba casarse con una compañera estudiante de medicina. Por consiguiente, su suicidio ha supuesto un shock para quienes lo conocían y querían.

Conozco el caso. Yo era amigo suyo, lo lloro y le echo de menos. Y estoy rabioso por lo que ha hecho. Pero la decisión de Mohannad de quitarse la vida es menos inusual de lo que era antes en Gaza, donde el suicidio está mal considerado debido a la tradición y la religión.

De hecho en 2016 hubo un fuerte aumento de la cantidad de suicidios y de intentos de suicidio en Gaza, tanto que las autoridades estaban tan preocupadas que el ministerio de Sanidad decidió hacer gratuitos los servicios de cualquier persona que necesitara tratamiento tras un intento de suicidio y ofreció asesoría gratuita.

Según el departamento de policía de Gaza, responsable de registrar estas cifras, en 2016 hubo 17 suicidios en Gaza y 80 intentos. No es una cifra muy alta para los dos millones de habitantes de la Franja, pero supuso un fuerte aumento respecto a 2015, cuando solo se registraron cinco suicidios y 35 intentos.

 
Atrapados

 

Los psicólogos no tienen que ir muy lejos para encontrar una explicación. “La gente está atrapada en todos los ámbitos de la vida”, afirmó Muhammad Abu al-Sabah, psicólogo del Programa de Salud Mental dela Comunidad de Gaza y neurocientífico que también dirige una clínica privada. Abu Al-Sabah se refiere al bloqueo que Israel y Egipto imponen a Gaza. “Las aspiraciones de la gente de viajar, trabajar y estudiar fuera se han visto truncadas. No hay oportunidades de trabajo ni perspectivas de una vida mejor”.

Abu al-Sabah afirmó que con el tiempo (y el bloqueo de Gaza dura ya más de diez años) este aislamiento junto con la extrema violencia infligida a Gaza por tres ataques militares israelíes diferentes han aumentado los índices de depresión y disparado los problemas psicológicos que ya existían, como los trastornos de personalidad. Es probable que ambas cosas provoquen el aumento de suicidios y de intentos de suicidio que está padeciendo Gaza.

Según una fuente bien situada en el ministerio de Sanidad que habló a condición de permanecer en el anonimato dado que no están autorizados a hablar a los medios, 2017 va camino de ser aún peor. Esta fuente afirmó que este año los hospitales están recibiendo una media de unos 20 intentos de suicidio al mes.

Según esta fuente, el perfil de quienes se suicidan o intentan suicidarse también parece ajustarse a un patrón. Aproximadamente un 80 % tiene entre 17 y 28 años, y aproximadamente un 60 % tiene estudios universitarios. En torno a un 60 % de quienes tratan de suicidarse son mujeres.

Según Abu al-Sabah las personas jóvenes son especialmente vulnerables. “Las personas jóvenes tiene poca esperanza en el futuro. No tienen apoyo para empezar sus carreras o seguir con sus estudios. Y a una edad en la que se quieren probar cosas nuevas, no tienen posibilidades de hacerlo”.

 

Tabú

 

El hecho de que tradicionalmente las familias sean reacias a hablar acerca de lo que se consideran un tabú cultural y religioso impide entender la magnitud del problema del suicidio. La presión que ejerce la comunidad impide a las familias admitir que algún miembro de la familia ha tratado de suicidarse.

En un pequeño pueblo al oeste de Beit Hanoun, situado al norte de Gaza, los gemelos Samar y Salem, de 24 años, accedieron a hablar acerca de lo que les llevó a intentar suicidarse juntos. Tanto el hermano como la hermana insistieron en que no se publicara su apellido por temor a ser juzgados por la comunidad.

Ambos hermanos se habían licenciado en administración de empresas por la Universidad Islámica de Gaza con buenas notas. Después de buscar sin éxito trabajo en Gaza, decidieron tratar de hacer un posgrado en Egipto. Solicitaron y obtuvieron una beca para estudiar literatura en Reino Unido, pero finalmente no pudieron salir de Gaza por el paso fronterizo con Egipto de Rafah, que estuvo cerrado prácticamente todo el año pasado. “Venimos de una familia pobre”, señaló Samar. “No encontramos trabajo en Gaza y cuando se desmoronó nuestro sueño a las puertas de Rafah, perdimos la esperanza de poder mantener a nuestra familia”. Los gemelos cayeron en una depresión. “No podemos mantener a nuestra familia y ella no puede mantenernos a nosotros”, afirmó Samar. “Nuestra comunidad no puede ayudarnos. La muerte parecía mejor que una vida atrapados aquí”.

Hicieron un pacto y un día a mediados del año pasado ambos tomaron una sobredosis de antidepresivos y pastillas para dormir que podrían haberlos matado si su padre, Said, no se hubiera dado cuenta de que faltaban las pastillas, no hubiera encontrado a los hermanos y avisado a sus familiares y vecinos, que acudieron a ayudar.

Sin embargo, Said, de 48 años, todavía teme por ellos. Este hombre, que había sido trabajador en la construcción y cuyo trabajo en el mejor de los casos es intermitente, y que ha visto como las oportunidades de trabajo menguaban a la par que la economía de la bloqueada Gaza, afirmó que teme que traten de matarse otra vez. “Espero poder proporcionar a mis hijos una oportunidad de trabajo o proporcionarles algo. Temo perderlos en una oscura noche sin luna. Gaza me ha destruido ahora está destruyendo a mis hijos que son muy trabajadores”.

 

Reiterados intentos de suicidio

 

Muhannad Iyad intentó suicidarse una vez. Después una segunda vez y luego una tercera. Contra toda lógica, este estudiante de medicina de 22 años puede considerarse increíblemente afortunado. En el lapso de un año se cortó las venas, se colgó y tomó una sobredosis de pastillas. Cada una de las veces lo descubrieron en el último momento y lo trataron a tiempo.

Achaca su depresión a la mezcla de su compromiso político, que le llevó a estar profundamente desanimado acerca de las posibilidades de Gaza, y a la presión de sus estudios en la Universidad Islámica. “Suspendí el primer curso. La política dominaba mi vida, me obsesionaba. Solo quería acabar con mi miseria”.

Después del tercer intento su familia reaccionó con determinación. Le consiguieron una beca de la Universidad Jordana de Ciencia y Tecnología en Amman y también lograron obtener un permiso para que pudiera salir de Gaza, que les costó 3.000 dólares en metálico pagados a los funcionarios egipcios y palestinos para que le dejaran salir.

El traslado ha cambiado a Muhannad Iyad. “Ahora nunca pienso en el suicidio”, afirmó al tiempo que se enorgullecía de ser el primero de su clase. “El ambiente de Gaza me arrastró hasta el fondo. Ahora estoy centrado en terminar mis estudios para poder volver y ayudar a mi familia y a mi deprimida ciudad”.

 

Fiel a todos

 

En Gaza hay muchas razones para perder las ganas de vivir, como le pasó a Mohannad Younis. Existen muy pocas posibilidades de tener una vida mejor. Aquí podemos estudiar, pero no podemos encontrar trabajo. Vivimos en una cárcel, abandonados y olvidados por el mundo. Hemos perdido a nuestros seres queridos, amigos o familiares, debido a una violencia contra la que no podemos luchar ni tampoco podemos escapar de ella.

Pero también hay razones personales para suicidarse. Los padres de Mohannad se divorciaron cuando él solo tenía dos años. Cuando creció trató de establecer un vínculo con su padre, que tiene un doctorado, pero por la razón que fuera no lo logró. Ya fuera esto la causa o el detonante, lo sumió en una depresión. La escritura fue una especie de terapia. Escribió acerca de Gaza, sus problemas y miserias. Pero acabó perdiendo al fe, en Gaza, en su familia y en sí mismo.

Yo también he luchado contra la depresión. Creo que el suicidio es un acto cobarde. Pero quizá solo sea cuando pienso acerca del suicidio en abstracto. He visto cómo ha luchado Mohannad contra sí mismo y solo siento cariño y respeto por él.

Mohannad tenía un carácter tan puro que sus amigos siempre lo describían como una persona fiel a todo el mundo excepto a sí mismo.

 

Hamza Abu Eltarabesh es un periodista freelance y escritor de Gaza.

 

Fuente: https://electronicintifada.net/content/life-worth-living/22246

 

Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelión como fuente de la traducción.

 

Publicado en Internacional

 

A cien años de la revolución rusa, una reflexión sobre otros modos de concebir (y practicar) el cambio social

 

Dice el filósofo Gilles Deleuze: “hay imágenes de pensamiento que nos impiden pensar”. Es decir, tenemos imágenes de lo que supone pensar (por ejemplo, un esfuerzo de la voluntad o un trabajo académico) que bloquean el pensamiento. ¿Podríamos decir igualmente que hay “imágenes de cambio” que nos impiden cambiar? Imágenes de lo que supone el cambio (en este caso, social o político) que bloquean en la práctica el cambio mismo.

Estas “imágenes” de que hablamos son modelos difusos, ideas preconcebidas. Organizan nuestra mirada: lo que vemos y lo que no, lo que valoramos y lo que no. Y tienen a la vez una función de orientación: nos ayudan a movernos en lo real, en lo que pasa (o nos desorientan, si no son adecuadas). Son al mismo tiempo lente y brújula.

Hay imágenes de pensamiento que nos impiden pensar. Hay imágenes de cambio que nos impiden cambiar. Entonces, para pensar o cambiar, necesitamos dotarnos en lo posible de otro imaginario: depósitos o semilleros de imágenes que organicen nuestra mirada de otro modo, que nos orienten en sentido diferente. Otras lentes, otras brújulas.

 

La imagen revolucionaria de cambio

 

La imagen de cambio por excelencia durante al menos dos siglos -pongamos, desde 1789 hasta 1976- ha sido sin duda la imagen revolucionaria. Nunca consistió en una sola imagen, sino más bien en una constelación: imagen de cambio, pero también de militancia, de conflicto, de objetivo, de organización, etc. Es decir, una determinada concepción de la transformación social implica una red o un haz entero de imágenes: modalidades de compromiso, formas de antagonismo, figuras del enemigo, esquemas organizativos, etc. La imagen de cambio es siempre imagen de imágenes.

¿Cómo caracterizar la imagen revolucionaria de cambio? Podemos tomar un primer apoyo en Hannah Arendt. En los primeros capítulos de su libro On revolution, al preguntarse por el significado de la revolución, Arendt destaca dos detalles de la Revolución Francesa: la ejecución del rey y el nuevo calendario (como se sabe, abolido el viejo mundo, la Revolución marca el año I de la nueva era y cada mes es rebautizado: Brumario, Pluvioso, Germinal, Termidor, etc.). Esos dos símbolos (bien materiales) nos remiten muy directamente a una cierta imagen del cambio revolucionario: consiste en el derrocamiento del orden antiguo y en un nuevo comienzo, un comienzo absoluto.

La imagen revolucionaria de cambio está determinada por un corte, una discontinuidad radical entre lo viejo y lo nuevo. Todo ello atravesado por la idea de “necesidad histórica” que Arendt detecta en las metáforas de los discursos revolucionarios: “corriente irresistible”, “tempestad irrevocable”, “vendaval imparable”, etc. La revolución es un cambio radical y al mismo tiempo necesario.

No por casualidad la filosofía hegeliana será el “lenguaje del cambio” durante dos siglos: su “sistema de imágenes” -dialéctica, negación, superación- permite sostener y resolver esa aparente paradoja de un cambio absoluto y a la vez absolutamente necesario. Mi amigo Juan Gutiérrez habla del “pasodoble del No” marxista y hegeliano: la negación de la negación (la negación de lo que niega la humanidad) nos conduce a la afirmación (un mundo y un hombre nuevos).

Haría falta más trabajo y espacio para asentar bien estas intuiciones, pero por ahora se trata sólo de señalar algunas de las estrellas que conforman la constelación de la imagen revolucionaria de cambio: la revolución es una guerra a muerte entre dos mundos (lo viejo y lo nuevo); la organización es la vanguardia consciente (organizada en Partido, embrión de Estado) con visión de conjunto y de la finalidad; el tiempo de la revolución es pensado como discontinuidad radical, a la vez absolutamente necesaria; etc.

Ciertamente, no pueden confundirse las imágenes de cambio revolucionario y lo que efectivamente es la revolución misma, un proceso siempre impuro, contradictorio, imperfecto, imprevisible, incontrolable. Pero lo que nos interesa aquí son las lentes y las brújulas. El objetivo no es juzgarlas o analizarlas críticamente (por su responsabilidad en el terror de Estado, por ejemplo), sino entenderlas. El balance de las revoluciones del siglo pasado lo dejamos pendiente para otro momento y lugar.

En todo caso, puede decirse (con Alain Badiou) que ese balance habrá de ser necesariamente “interno” para quienes nos colocamos subjetivamente del lado de las revoluciones y no aceptamos la conclusión de que la misma idea de transformación radical de la sociedad es indeseable y criminal. Lo que ha quedado definitivamente enterrado bajo los desastres del comunismo autoritario no es la idea de cambio social, sino la vieja constelación de la vanguardia consciente, el cambio planificado desde arriba, la tábula rasa y el Hombre Nuevo. Ahora no nos interesa tanto la crítica como proponer un desplazamiento.

 

Imágenes-zombi

 

En la Puerta del Sol recién ocupada por lo que luego se conocerá como movimiento 15M, alguien saca un cartel que pronto se hará célebre (viral): “nobody expects the spanish revolution”. ¿Significa esto la revitalización del imaginario revolucionario, tras décadas de consenso en torno al “fin de la Historia”: la democracia representativa y la economía de mercado como horizonte insuperable de la humanidad? No lo creo. La frase es sólo un desvío humorístico de un famoso sketch de los Monty Python: “nobody expects the spanish inquisition”. Esta manera metafórica, vaga e irónica de hablar de la revolución es más bien síntoma de un agotamiento, el agotamiento de un imaginario de dos siglos.

¿Entonces? ¿Podemos decir que los movimientos políticos actuales son movimientos simplemente “reformistas” que buscan algunos pequeños cambios en el marco dado de lo posible? ¿O bien este agotamiento del imaginario revolucionario debe conducirnos al pesimismo (“ya no es posible cambio alguno”)? Ni una cosa ni la otra, ambas son de hecho tributarias de la centralidad del imaginario revolucionario.

Pensamos más bien (con autores como Alain Badiou o Santiago López Petit) que atravesamos un “periodo de intervalo” o un “impasse”. Ese intervalo o impasse tiene que ver con un “desacople” entre las nuevas formas de politización y los imaginarios existentes de cambio. Las prácticas colectivas experimentan nuevas vías, pero casi a tientas. Y las viejas imágenes de cambio, aún saturadas y agotadas, siguen sobrevolando las cabezas y los cuerpos, como imágenes-zombi.

¿Cuál sería el problema de este “desacople”? Por un lado, mirándose en el espejo-modelo de las viejas imágenes revolucionarias, los movimientos obtienen de sí mismos un reflejo desvalorizante, despotenciador, entristecedor. Las imágenes-zombi separan a las experiencias vivas de lo que son y de lo que pueden.

El mismo 15M nos ofrece un ejemplo muy claro: a pesar de ser uno de los movimientos con mayor impacto en la sociedad española de los últimos 40 años, el lamento y la queja nunca dejaron de acompañarlo: “no ha cambiado nada”. Sin otras lentes y otras brújulas, apegados a las antiguas imágenes, se reenvía una y otra vez la capacidad de transformación social a las formas y fórmulas ya conocidas: el partido que, tomando el poder, cambia las leyes y los marcos jurídicos, la macropolítica. El cambio social es un cambio por arriba o no es.

Por otro lado, las imágenes-zombi debilitan las prácticas efectivas y las experiencias vivas dando valor sólo a ciertos aspectos de las mismas en detrimento de otros: se privilegia lo masivo, los momentos de insurrección abierta, lo épico, lo hiper-visible, etc. Se hace necesario y urgente otro imaginario de cambio. Imágenes adecuadas para ver y pensar un cambio social complejo, no lineal, con sus mareas altas y bajas, procesos y eventos, continuidades y discontinuidades. Capaces de dar valor y visibilidad a las transformaciones invisibles y silenciosas, intersticiales e informales, imprevisibles e involuntarias, micropolíticas y afectivas, bastardas e impuras. Imágenes en las que encontremos compañía, valor y potencia.

Y no sólo necesitamos nuevas imágenes, sino también otra relación con ellas. Los viejos imaginarios revolucionarios cristalizaron demasiadas veces en un “mito tecnificado”: trascendente, rígido, inmóvil. Precisamos entonces, no tanto de un “sistema de imágenes” (acabado y coherente), como más bien de una especie de tejido, un patchwork infinito y en construcción permanente, siempre susceptible de ser modificado y alterado, donde todo suma y nada sobra, porque cada jirón (cada imagen) puede tener su momento y su ocasión. De hecho, ni siquiera se trata de negar o descartar las viejas imágenes revolucionarias de cambio (pueden ser un jirón más del patchwork), sino de complementar, multiplicar y enriquecer el repertorio de lo posible.

 

La “revolución social” anarquista

 

¿Dónde podríamos empezar a buscar imágenes inspiradoras para reimaginar el cambio social? Podemos empezar por explorar el pasado. La imagen revolucionaria de cambio fue tal vez hegemónica pero no la única y el pasado es un depósito de imágenes y saberes siempre actualizable desde el presente. El nuevo imaginario de cambio no necesita cortar con el pasado, sino más bien aprender a recrearlo, traducirlo y resignificarlo.

Pienso por ejemplo en la “guerra de posiciones” en Antonio Gramsci. O en los movimientos de mujeres a lo largo del siglo XX, que desencadenaron transformaciones político-antropológicas de un alcance inaudito sin organización única o centralizada, sin vanguardia consciente, sin toma alguna del Palacio de Invierno. Pero me voy a detener ahora en el anarquismo como una filosofía en movimiento, tal y como ha sido releída y traducida al presente por Daniel Colson, pensador e historiador libertario.

En su Pequeño léxico filosófico del anarquismo, Colson recuerda cómo los anarquistas se alejaron muy pronto de la idea-imagen de Revolución, demasiado asociada para ellos a un golpe de Estado, a la transformación social pensada como toma del poder y cambio de régimen constitucional (proceso constituyente, etc.). A la Revolución política, los anarquistas opusieron su “revolución social”. El adjetivo indica un cambio de sentido. En tres aspectos por lo menos.

En primer lugar, la revolución social nace y se desarrolla en el interior mismo de la sociedad: “en el terreno de las clases y las diferencias, de la propiedad y la justicia, de las relaciones de autoridad y las modalidades de asociación, ahí donde se juega el orden o equilibrio de la sociedad, de una multitud de maneras y a través de una transformación de conjunto (multiforme)”. No se trata de derribar o apoderarse del Estado, ni de desposeer a los propietarios del capital a través de una dictadura de los representantes del proletariado: la revolución social es un cambio desde dentro de las mismas relaciones sociales y de poder.

En segundo lugar, la revolución social, a diferencia de la revolución política, no se identifica única, exclusiva o principalmente con episodios excepcionales, movilizaciones callejeras, coyunturas insurreccionales, sino también con procesos silenciosos y cotidianos (creación de instituciones, relaciones sociales y subjetividades alternativas) de los que en último término depende la eficacia de transformación. La “Grand Soir” (gran noche) del imaginario anarquista no remite al corte (brusco, inmediato, instantáneo) entre lo viejo y lo nuevo. Es más bien la expresión o la manifestación final de una potencia acumulada con anterioridad. Como el fruto que el árbol madura, no como un relámpago en el cielo vacío o el asalto voluntarista de una minoría al poder.

Por último, la revolución social no depende de una estrategia clásica (la lógica medios-fines) que unos diseñan y otros ejecutan (la vanguardia consciente y las masas). Es más bien un proceso horizontal y no segmentado jerárquicamente entre lo principal y lo secundario, la táctica y la estrategia. Donde cada momento y cada situación valen por sí mismos y en sí mismos, no como partes de un todo o momentos de una línea del tiempo, ni con arreglo a su posición en un mapa diseñado desde el exterior. Cada lugar y cada instante tienen un valor “prefigurativo” (lo que queremos es ya lo que hacemos) y no “transitivo” (lo que pasa aquí no tiene más valor que el llevarme allí). La estrategia anarquista no consiste en ordenar, segmentar y dirigir, sino en amplificar y conectar las distintas situaciones hasta conseguir una vibración de conjunto.

 
Imágenes rebeldes del cambio social

 

Se pueden investigar también imágenes pos-revolucionarias de cambio en autores contemporáneos. Pienso por ejemplo en la “lógica de red” según Margarita Padilla, en las “grietas” de John Holloway, en los “procesos recombinantes” de Franco Berardi (Bifo) y un largo etcétera a explorar.

O también en movimientos. El zapatismo, por ejemplo, ha hecho un esfuerzo enorme por nombrarse y contarse con palabras propias, por destilar su experiencia en conceptos, por elaborar y compartir nuevas imágenes de cambio. Por ejemplo, la distinción entre el “rebelde social” y el “revolucionario”: “Un revolucionario se plantea fundamentalmente transformar las cosas desde arriba, no desde abajo, al revés del rebelde social. El revolucionario se plantea: “vamos a hacer un movimiento de rebeldía, tomo el poder y desde arriba transformo las cosas”. Y el rebelde social no. El rebelde social va planteando demandas y desde abajo va transformando sin tener que plantearse el tema del poder”. O la concepción anti-vanguardista, incluyente y colectiva de la transformación social: “Todos los métodos tienen su lugar, todos los frentes de lucha son necesarios y todos los grados de participación son importantes. El problema de la revolución [ojo con las minúsculas] pasa de ser un problema de la organización, del método y del caudillo [ojo con las minúsculas] a convertirse en un problema que atañe a todos los que ven esa revolución como necesaria y posible, y en cuya realización todos son importantes”.

Me pregunto, ya para acabar, si las imágenes que necesitamos no remiten a un desplazamiento radical de perspectiva, “civilizatorio” incluso. Una salida de cierto paradigma occidental. De hecho, en un artículo de los años 80 publicado en la revista aut aut, el italiano Lapo Berti argumenta que la idea moderna de revolución es un concepto tributario del modelo científico propio de la mecánica clásica: la sociedad es una máquina que tiene leyes propias que se trata de conocer para poder desde ahí planificar un conjunto de acciones (estrategia) con fines de cambio.

En sus libros, el filósofo y sinólogo francés François Jullien explora una y otra vez el contraste entre (lo que podríamos llamar) la “imagen griega del mundo” y “la imagen china del mundo”, en relación al tiempo, el pensamiento, el arte, el cuerpo, la estrategia y la eficacia, etc.

Occidente, explica Jullien, divide el mundo en dos: lo que es y lo que debe ser. Es el gesto platónico por excelencia. La idea occidental de eficacia se deriva de aquí: se trata de proyectar sobre la realidad lo que debe ser (en forma de Plan o Modelo) y tratar de materializarlo (llevarlo a la práctica, aterrizarlo). Entre el ser y el deber media la voluntad humana de colmar esa brecha y “enderezar la realidad” (ponerla derecha, es decir, según el Derecho, la Ley, lo que debe ser).

También la revolución se ha pensado desde ese molde: la vanguardia (que posee la ciencia de la sociedad y la historia) desvela y decreta lo que debe ser, la revolución es la “lucha final” en la que impondremos el plan a la realidad. La imagen china del mundo, según François Jullien, propone una inspiración muy diferente: no se trata de proyectar un plan y ejecutarlo, sino de activar todos los sentidos para captar las potencias que ya trabajan lo real y acompañarlas, desplegarlas con cuidado, sin voluntarismo alguno.

Si pensamos el cambio social con las lentes y brújulas chinas que nos propone Jullien, la constelación de imágenes que resulta es muy diferente: el militante ya no sería la fuerza de voluntad que colma, mediante un esfuerzo agotador, la brecha entre el ser y el deber ser, sino quien está comprometido o implicado en una situación particular y con unas potencias particulares; la vanguardia se transforma más bien en “retaguardias” capaces de detectar y acompañar procesos que ellas no dirigen ni crean; la estrategia es un trabajo de cuidado, como el de un jardinero; la organización política es la serie de dispositivos que justamente “dejan pasar” la potencia, sin trabarla al someterla a un ideal previo; la temporalidad de cambio es el tiempo de un proceso, el tiempo adecuado a la maduración de un potencial de situación, sin “batalla final”; el conflicto es el desbloqueo de la fuerza afirmativa, no la negación de la negación que trae un mundo nuevo, etc.

Y la sensibilidad sería la cualidad principal del rebelde, como la fuerza de voluntad lo fue del revolucionario, porque ya no se trata de imponer a lo real un sentido previo, sino de abrirse a sentir por dónde circula la potencia y ser capaz de acompañarla sin forzar, con tacto.

 

Referencias:

 

Sobre la revolución, Hannah Arendt, Alianza Editorial (Madrid, 2013).

El siglo, Alain Badiou, Manantial (Madrid, 2008)

Petit lexique philosophique de l'anarchisme, Daniel Colson, Le livre de poche (2001).

Revolución en punto cero, Silvia Federici, Traficantes de Sueños (Madrid, 2013).

EZLN: documentos y comunicados (tomo 5: la marcha del color de la tierra), EZLN, Editorial Era (México DF, 2003).

Tratado de la eficacia, François Jullien, Siruela (Madrid, 1999).

“Rivoluzione o...? Considerazioni sul problema della trasformazione sociale”, Lapo Berti, en aut aut, n. 179-180 (1980).

Y, sobre todo, las conversaciones con Franco Ingrassia, Juan Gutiérrez, Leónidas Martín y las compañeras de la Escuela de Afuera.

 

Publicado en Sociedad
Página 1 de 235