Después de 3 horas de viaje en lancha desde el puerto de Inírida, vemos como se alzan tres gigantes entre la selva, se trata de los cerros de Mavecure sobre las aguas del río Inírida. De izquierda a derecha: El cerro de Mavecure, el cerro del Mono, y el cerro Pajarito. En esta zona se grabaron partes de la película colombiana “El abrazo de la serpiente” de Ciro Guerra.

“(…) y acababa de ver con ojos casi espantados un mundo virgen, un mundo exuberante, el milagro de la vida resuelto en millones de formas, flores inverosímiles, selvas inabarcables, ríos indescriptibles, de modo que lo que Bolívar vio surgir ante él, no fue la América maltratada por los españoles sino la América desconocida y desaprovechada por los propios americanos, el bravo mundo nuevo”

W. Ospina

 

El departamento de Guainía hace parte del territorio amazónico de Colombia, tiene una extensión de 78.365 km, equivalente al 6,3% -aproximadamente- del territorio colombiano y al 15,1% de la región amazónica colombiana (1), limita por el norte con el departamento de Vichada; por el oriente con Venezuela; por el sur con Brasil y por el occidente con los departamentos de Guaviare y Vaupés; hace parte del escudo Guayanés, una de las formaciones geológicas más antiguas del mundo (2).


En efecto, Guainía es la vida palpitando. Este departamento fronterizo, con alta presencia de pueblos indígenas, es aún desconocido en varios aspectos -afortunadamente-, razón por la cual hace parte de la larga lista de territorios abandonados por el estado y testigo del conflicto armado. Paradójicamente, al ser considerado una de las “zonas rojas” del país, se conservaron miles de especies de flora y fauna, entre ellas algunas especies de animales amenazadas de extinción como el Jaguar (Panthera onca), la Nutria Gigante (Pteronura brasiliensis), la Danta (Tapirus terrestres), el Águila Arpía (Arpia Harpija), entre otras; de igual manera se preservan resguardos indígenas de pueblos como Curripacos, Puinaves, Sikuainis, Piapocos, Cubeos, Tucanos, Yerales, Makú, Desanos, Piratapuyas (3), entre otros. No obstante, desde hace un tiempo el turismo ha ido incrementando, al igual que el interés por la explotación minera de coltán, oro y plata, poniendo en riesgo la polifonía de vida que allí habita.


Las siguientes 15 fotografías son un pincelazo de la majestuosidad de Inírida, la capital de Guainía, un viaje fotográfico por lugares paradisiacos que escapan a cualquier descripción.


1. Cerros de Mavecure: Los tepuyes de Guainía


Después de 3 horas de viaje en lancha desde el puerto de Inírida, vemos como se alzan tres gigantes entre la selva, se trata de los cerros de Mavecure sobre las aguas del río Inírida. De izquierda a derecha: El cerro de Mavecure, el cerro del Mono, y el cerro Pajarito. En esta zona se grabaron partes de la película colombiana “El abrazo de la serpiente” de Ciro Guerra.


2. Cerro de Mavecure


El nombre del cerro –nos explica Wilmer, el guía indígena– se debe a que allí los antepasados encontraban dos materiales para la caza; el mave, un árbol del que sacaban la madera para fabricar las lanzas y el cure, curare o veneno para las puntas de las lanzas o flechas.


3. Cerro del Mono


Los Tepuyes, que en lengua indígenas quiere decir montañas, son territorio sagrado para los Curripacos. Desde la cima del cerro de Mavecure se puede ver la majestuosidad del cerro del Mono, que da paso a las extensas zonas de selva que se avizoran entre las rocas más antiguas de la tierra, las cuales se formaron para el caso de Colombia hace aproximadamente 1.800 millones de años (4).


4. El cerro de Pajarito y la princesa Inírida


Aunque el cerro de Mavecure es donde hicimos el ascenso, el enorme cerro de Pajarito no pasa desapercibido. Dice la leyenda indígena que en este cerro se perdió la princesa Inírida, de ella se enamoró un hombre indígena que no lograba tener su amor y por esto acudió a la “pusana”, una sustancia preparada para enamorar a otra persona (también conocida como shundul o chundú.) Cuando la princesa Inírida sintió la pusana salió huyendo y se perdió en el cerro, y allí ha estado desde entonces.


5. El vecino más viejo de la comunidad del Remanso


La comunidad del Remanso la habitan los pueblos indígenas de Curripacos y Puinaves, estos habitantes conviven con un gigante en su territorio, el vecino más viejo se llama Cerro Pajarito y está justo a espaldas de sus casas.


6. Wilmer, nuestro guía


En esta ocasión nos acompañó Wilmer, un curripaco de 28 años. Por la época de invierno es más complicada la subida, sin embargo, Wilmer podía subir y bajar corriendo sin ningún problema, mientras subíamos nos contó que estos cerros son territorios sagrados para ellos, pues aquí venían los abuelos para limpiar la maldad del mundo.


7. Serpentea el río Inírida


Desde la punta del cerro de Mavecure se ve como se mueve la enorme serpiente de agua amazónica, es decir, el recorrido del río Inirida, que serpentea entre la selva y que finalmente se une al río Guaviare para llegar juntos al río Orinoco.


8. Heliconius melpomene en el mariposario


El mariposario “Melpomene” de Inírida es un proyecto autónomo liderado por Pedro, un joven de la zona que se interesó en las mariposas y en la manera de armar un mariposario que dé cuenta de la gran riqueza biológica de Guainía, allí se desarrolla un proceso de colecta no invasiva de mariposas para su cuidado y reproducción. Lleva el nombre de Melpomene por la especie de mariposa Heliconius melpomene.


9. Pictogramas en la comunidad indígena El Coco


La comunidad indígena del Coco hace parte de los resguardos cercanos al casco urbano de Inírida, en esta comunidad conviven indígenas de las etnias Curripaca y Puinave. Es una comunidad de artesanos y artesanas del barro, madera y fibra de la palma de moriche o chiquichiqui, pero además se encuentran gigantescas rocas antiguas con enormes y variados pictogramas ancestrales que, según cuentan, son narraciones de dioses como Yuruparí o Dukjin.


10. Trampas artesanales de peces


Cae la tarde y es hora de revisar las trampas artesanales de madera que se han instalado en la orilla del río Inírida. En esta ocasión es una indígena curripaca quien selecciona los peces que serán sacados del agua para consumo o venta, esta selección se hace de acuerdo a la talla de las diferentes especies, los especímenes juveniles son devueltos al agua.


11. El encuentro de dos aguas: río Guaviare y río Inírida


Al fondo, el río Guaviare de color amarillo, río que nace en la cordillera Oriental y es considerado el límite hidrográfico entre la Orinoquía y la Amazonía, a este tipo de agua se le denomina “aguas blancas”, dado el alto contenido de sedimentos, producto de la influencia de los ríos que nacen en los Andes de origen sedimentario. Por otro lado, el agua más brillante corresponde al río Inírida, este tipo de aguas se conocen como “aguas negras” debido a que llevan gran cantidad de residuos vegetales, más adelante estarán desembocando en el gran río Orinoco.


12. Sabana de la flor de Inírida (Guacamaya superba)


Cerca al aeropuerto de Inírida se encuentra una extensa sabana con una especie vegetal muy particular; se trata de la flor de Inírida. En esta sabana crece de forma silvestre la flor endémica de Guainía, de hermoso color blanco y rojo, esta especie adorna la sabana de Inírida, sin embargo, realmente se trata de dos especies: una flor de invierno (Guacamaya superba) y una flor de verano (Schoenocephalium teretifolium).


13. Cae el sol y regresan los pescadores


Se aproxima el atardecer, y como es característico en la Orinoquia y la Amazonia, el sol va dejando una estela de naranjas y rojos increíbles, sobre el puerto de Inírida descansan grandes barcos de carga, voladoras, potrillos o bongos con motor de habitantes del sector, pues las vías fluviales son las vías por excelencia de estos territorios ribereños.


14. Espejos de selva sobre el río Inírida


Al ver la imagen podemos dudar de ¿cuál es el cielo y cuál es al río?, el espejo de agua es fantástico, navegar por el río Inírida es deleitarse con la espesura de la selva, sobre todo porque este territorio es una zona de transición entre la Orinoquía y la Amazonía y, por ende, la diversidad biológica es inimaginable.


15. Los viajeros del río Inírida


Al moverse por el río se ven algunos bongos con motor –canoas- que pueden mover de 10 a 20 personas, dependiendo del tamaño en viajes que pueden durar horas o días. En esta ocasión nos encontramos un bongo con indígenas que se desplazaban a la zona de votación de Inírida para la primera vuelta presidencial.


*Licenciada en Biología, docente investigadora


Referencias
1. Salazar, C., Gutiérrez, F., Franco, M. (2006). “Guainía en sus asentamientos”. Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas- Sinchi. Bogotá, Colombia.
2. Merlano, J. (2016). El Escudo Guayanés en Colombia: Un mundo perdido. Banco de Occidente. Bogotá, Colombia
3. Según el SINIC (Sistema Nacional de Información Cultural) http://www.sinic.gov.co/SINIC/ColombiaCultural/ColCulturalBusca.aspx?AREID=3&SECID=8&IdDep=94&COLTEM=216
4. Merlano, J. (2016). El Escudo Guayanés en Colombia: Un mundo perdido. Banco de Occidente. Bogotá, Colombia

Publicado enFotorreportajes
Inírida en 15 fotografías: tesoro selvático de la zona amazónica colombiana

“(…) y acababa de ver con ojos casi espantados un mundo virgen, un mundo exuberante, el milagro de la vida resuelto en millones de formas, flores inverosímiles, selvas inabarcables, ríos indescriptibles, de modo que lo que Bolívar vio surgir ante él, no fue la América maltratada por los españoles sino la América desconocida y desaprovechada por los propios americanos, el bravo mundo nuevo”

W. Ospina

 

El departamento de Guainía hace parte del territorio amazónico de Colombia, tiene una extensión de 78.365 km, equivalente al 6,3% -aproximadamente- del territorio colombiano y al 15,1% de la región amazónica colombiana (1), limita por el norte con el departamento de Vichada; por el oriente con Venezuela; por el sur con Brasil y por el occidente con los departamentos de Guaviare y Vaupés; hace parte del escudo Guayanés, una de las formaciones geológicas más antiguas del mundo (2).


En efecto, Guainía es la vida palpitando. Este departamento fronterizo, con alta presencia de pueblos indígenas, es aún desconocido en varios aspectos -afortunadamente-, razón por la cual hace parte de la larga lista de territorios abandonados por el estado y testigo del conflicto armado. Paradójicamente, al ser considerado una de las “zonas rojas” del país, se conservaron miles de especies de flora y fauna, entre ellas algunas especies de animales amenazadas de extinción como el Jaguar (Panthera onca), la Nutria Gigante (Pteronura brasiliensis), la Danta (Tapirus terrestres), el Águila Arpía (Arpia Harpija), entre otras; de igual manera se preservan resguardos indígenas de pueblos como Curripacos, Puinaves, Sikuainis, Piapocos, Cubeos, Tucanos, Yerales, Makú, Desanos, Piratapuyas (3), entre otros. No obstante, desde hace un tiempo el turismo ha ido incrementando, al igual que el interés por la explotación minera de coltán, oro y plata, poniendo en riesgo la polifonía de vida que allí habita.


Las siguientes 15 fotografías son un pincelazo de la majestuosidad de Inírida, la capital de Guainía, un viaje fotográfico por lugares paradisiacos que escapan a cualquier descripción.


1. Cerros de Mavecure: Los tepuyes de Guainía


Después de 3 horas de viaje en lancha desde el puerto de Inírida, vemos como se alzan tres gigantes entre la selva, se trata de los cerros de Mavecure sobre las aguas del río Inírida. De izquierda a derecha: El cerro de Mavecure, el cerro del Mono, y el cerro Pajarito. En esta zona se grabaron partes de la película colombiana “El abrazo de la serpiente” de Ciro Guerra.


2. Cerro de Mavecure


El nombre del cerro –nos explica Wilmer, el guía indígena– se debe a que allí los antepasados encontraban dos materiales para la caza; el mave, un árbol del que sacaban la madera para fabricar las lanzas y el cure, curare o veneno para las puntas de las lanzas o flechas.


3. Cerro del Mono


Los Tepuyes, que en lengua indígenas quiere decir montañas, son territorio sagrado para los Curripacos. Desde la cima del cerro de Mavecure se puede ver la majestuosidad del cerro del Mono, que da paso a las extensas zonas de selva que se avizoran entre las rocas más antiguas de la tierra, las cuales se formaron para el caso de Colombia hace aproximadamente 1.800 millones de años (4).


4. El cerro de Pajarito y la princesa Inírida


Aunque el cerro de Mavecure es donde hicimos el ascenso, el enorme cerro de Pajarito no pasa desapercibido. Dice la leyenda indígena que en este cerro se perdió la princesa Inírida, de ella se enamoró un hombre indígena que no lograba tener su amor y por esto acudió a la “pusana”, una sustancia preparada para enamorar a otra persona (también conocida como shundul o chundú.) Cuando la princesa Inírida sintió la pusana salió huyendo y se perdió en el cerro, y allí ha estado desde entonces.


5. El vecino más viejo de la comunidad del Remanso


La comunidad del Remanso la habitan los pueblos indígenas de Curripacos y Puinaves, estos habitantes conviven con un gigante en su territorio, el vecino más viejo se llama Cerro Pajarito y está justo a espaldas de sus casas.


6. Wilmer, nuestro guía


En esta ocasión nos acompañó Wilmer, un curripaco de 28 años. Por la época de invierno es más complicada la subida, sin embargo, Wilmer podía subir y bajar corriendo sin ningún problema, mientras subíamos nos contó que estos cerros son territorios sagrados para ellos, pues aquí venían los abuelos para limpiar la maldad del mundo.


7. Serpentea el río Inírida


Desde la punta del cerro de Mavecure se ve como se mueve la enorme serpiente de agua amazónica, es decir, el recorrido del río Inirida, que serpentea entre la selva y que finalmente se une al río Guaviare para llegar juntos al río Orinoco.


8. Heliconius melpomene en el mariposario


El mariposario “Melpomene” de Inírida es un proyecto autónomo liderado por Pedro, un joven de la zona que se interesó en las mariposas y en la manera de armar un mariposario que dé cuenta de la gran riqueza biológica de Guainía, allí se desarrolla un proceso de colecta no invasiva de mariposas para su cuidado y reproducción. Lleva el nombre de Melpomene por la especie de mariposa Heliconius melpomene.


9. Pictogramas en la comunidad indígena El Coco


La comunidad indígena del Coco hace parte de los resguardos cercanos al casco urbano de Inírida, en esta comunidad conviven indígenas de las etnias Curripaca y Puinave. Es una comunidad de artesanos y artesanas del barro, madera y fibra de la palma de moriche o chiquichiqui, pero además se encuentran gigantescas rocas antiguas con enormes y variados pictogramas ancestrales que, según cuentan, son narraciones de dioses como Yuruparí o Dukjin.


10. Trampas artesanales de peces


Cae la tarde y es hora de revisar las trampas artesanales de madera que se han instalado en la orilla del río Inírida. En esta ocasión es una indígena curripaca quien selecciona los peces que serán sacados del agua para consumo o venta, esta selección se hace de acuerdo a la talla de las diferentes especies, los especímenes juveniles son devueltos al agua.


11. El encuentro de dos aguas: río Guaviare y río Inírida


Al fondo, el río Guaviare de color amarillo, río que nace en la cordillera Oriental y es considerado el límite hidrográfico entre la Orinoquía y la Amazonía, a este tipo de agua se le denomina “aguas blancas”, dado el alto contenido de sedimentos, producto de la influencia de los ríos que nacen en los Andes de origen sedimentario. Por otro lado, el agua más brillante corresponde al río Inírida, este tipo de aguas se conocen como “aguas negras” debido a que llevan gran cantidad de residuos vegetales, más adelante estarán desembocando en el gran río Orinoco.


12. Sabana de la flor de Inírida (Guacamaya superba)


Cerca al aeropuerto de Inírida se encuentra una extensa sabana con una especie vegetal muy particular; se trata de la flor de Inírida. En esta sabana crece de forma silvestre la flor endémica de Guainía, de hermoso color blanco y rojo, esta especie adorna la sabana de Inírida, sin embargo, realmente se trata de dos especies: una flor de invierno (Guacamaya superba) y una flor de verano (Schoenocephalium teretifolium).


13. Cae el sol y regresan los pescadores


Se aproxima el atardecer, y como es característico en la Orinoquia y la Amazonia, el sol va dejando una estela de naranjas y rojos increíbles, sobre el puerto de Inírida descansan grandes barcos de carga, voladoras, potrillos o bongos con motor de habitantes del sector, pues las vías fluviales son las vías por excelencia de estos territorios ribereños.


14. Espejos de selva sobre el río Inírida


Al ver la imagen podemos dudar de ¿cuál es el cielo y cuál es al río?, el espejo de agua es fantástico, navegar por el río Inírida es deleitarse con la espesura de la selva, sobre todo porque este territorio es una zona de transición entre la Orinoquía y la Amazonía y, por ende, la diversidad biológica es inimaginable.


15. Los viajeros del río Inírida


Al moverse por el río se ven algunos bongos con motor –canoas- que pueden mover de 10 a 20 personas, dependiendo del tamaño en viajes que pueden durar horas o días. En esta ocasión nos encontramos un bongo con indígenas que se desplazaban a la zona de votación de Inírida para la primera vuelta presidencial.


*Licenciada en Biología, docente investigadora


Referencias
1. Salazar, C., Gutiérrez, F., Franco, M. (2006). “Guainía en sus asentamientos”. Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas- Sinchi. Bogotá, Colombia.
2. Merlano, J. (2016). El Escudo Guayanés en Colombia: Un mundo perdido. Banco de Occidente. Bogotá, Colombia
3. Según el SINIC (Sistema Nacional de Información Cultural) http://www.sinic.gov.co/SINIC/ColombiaCultural/ColCulturalBusca.aspx?AREID=3&SECID=8&IdDep=94&COLTEM=216
4. Merlano, J. (2016). El Escudo Guayanés en Colombia: Un mundo perdido. Banco de Occidente. Bogotá, Colombia

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'Ni un pozo más': Ecuatorianos dicen 'No' a la extracción petrolera en el Amazonas

Se ampliará la zona intangible, libre de extracción de cualquier tipo, incluyendo la petrolera, dentro del Parque Nacional Yasuní.

 

El pasado domingo 4 de febrero, los ecuatorianos se pronunciaron a favor de reducir el área de extracción petrolera y ampliar la zona protegida en el Parque Nacional Yasuní, ubicado en la región amazónica ecuatoriana.

 

Los ciudadanos respondieron de forma positiva a la pregunta 7 de la consulta popular, que convocó el presidente Lenín Moreno. La interrogante era: ¿Está usted de acuerdo en incrementar la zona intangible en al menos 50.000 hectáreas y reducir el área de explotación petrolera autorizada por la Asamblea Nacional en el Parque Nacional Yasuní de 1.030 hectáreas a 300 hectáreas? Los resultados fueron claros: el 67,3 % dijeron 'Sí' y solo el 32,7% que 'No' (con el 99,62 % de las actas procesadas por el Consejo Nacional Electoral —CNE—).

 

En las provincias donde se encuentra el Yasuní, que son Pastaza y Orellana, el resultado a favor del 'Sí' fue aún mayor: en la primera, el 83,36 % de los votantes dieron su afirmación a la pregunta; y en la segunda, lo hicieron el 75,48 %.

 

El Yasuní, Reserva de la Biosfera

 

El Yasuní es una de las zonas más biodiversas del planeta, con más de 2.100 especies de flora identificadas, aunque se estima que son más de 3.000; y unas 598 especies de aves, unas 200 de mamíferos, 150 de anfibios y 121 de reptiles. El parque se creó en 1979, abarcando un área de 1.022.736 hectáreas, y 10 años después, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) declaró a ese territorio como Reserva de Biosfera.


El Yasuní, además de ser el albergue de una gran biodiversidad, es el hogar de varias etnias indígenas: Waorani, Shuar, Kichwa, Tagaeri y Taromenane, estas dos últimas son pueblos en aislamiento voluntario. En 1999 se creó, por decreto del entonces presidente Jamil Mahuad, la Zona Intangible Tagaeri-Taromenane (ZITT); no obstante, fue durante el mandato de Alfredo Palacio (2005-2007) que se delimitó el área, abarcando un total de 758.773 hectáreas, un lugar seguro para los pueblos ancestrales y libre de la extracción de cualquier tipo, incluyendo la petrolera.

 

¿Qué significa y cuál es el alcance de la medida consultada?

La pregunta apunta a dos temas: Ampliar la ZITT y disminuir el área de explotación petrolera.


1.- Ampliar la ZITT


En concreto, a las 758.773 hectáreas protegidas se le sumarán "al menos 50.000", como decía la consulta. El ministro de Hidrocarburos, Carlos Pérez, ya adelantó que serán específicamente 62.188 hectáreas adicionales.


Grupos ecologistas, entre ellos YASunidos, llamaron a votar 'Sí' en la reciente consulta, bajo el lema 'Ni un pozo más', aunque reconocieron que había muchos puntos que no estaban bien definidos en el plebiscito sobre este tema. Pedro Bermeo, vocero de YASunidos, señaló que, aunque "no es claro, no dice cuándo, dónde ni cómo", el hecho de que el Estado "reconozca la existencia de los Pueblos Aislados —o más bien pueblos acorralados— es muy positivo para la supervivencia de estos pueblos, más aún ampliar la ZITT".



2.- Reducir la explotación petrolera en el parque


La parte final de la interrogante decía: "reducir el área de explotación petrolera autorizada por la Asamblea Nacional en el Parque Nacional Yasuní de 1.030 hectáreas a 300 hectáreas".


Se refiere en concreto a las 1.030 hectáreas que la Asamblea Nacional aprobó que fueran espacio para la extracción petrolera en Yasuní, específicamente en el llamado eje Ishpingo, Tambococha y Tiputini (ITT), que comenzó a explotarse en 2016, una zona que tiene el 42 % de las reservas de crudo del país. La aprobación se hizo por solicitud del entonces presidente Rafael Correa, luego que no tuviera éxito la iniciativa Yasuní ITT, que buscaba una contribución internacional de 3.600 millones de dólares, percibidos a lo largo de 12 años, a cambio de dejar el crudo de la zona bajo tierra.


Bermeo señala que tienen estudios técnicos basados en los informes de la misma Petroamazonas, que trabaja en la zona, que demuestran que ya están explotadas más de las 300 hectáreas en el Yasuní que propone el gobierno, "por lo que daremos la pelea para que se pare ahí".


"No se sabe si la ampliación de la zona intangible es hacia el norte, sur, este u oeste y tampoco se sabe dónde estarán las 300 hectáreas", dijo, por su parte, Ramiro Ávila Santamaría, abogado, experto en derechos humanos y ambientales, y catedrático de la Universidad Andina Simón Bolívar, quien considera que no hay claridad con lo que pretende el gobierno en el Yasuní.


Mientras, ya se sabe que una comisión técnica integrada por los ministerios de Hidrocarburos, Justicia y Ambiente, será la encargada de evaluar las áreas que serán incluidas a la ZITT, informó el ministro Pérez.

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