Más de una décima parte de la población mundial podría carecer de agua potable en 2030

 

 

Las señales de colapso de la civilización industrial están a nuestro alrededor. Debemos prestar atención y prepararnos para vivir en el mundo que nos ha traído la perturbación climática. 

 

Fuera, en el porche de mi casa, el humo del pedazo de madera sale de mi pequeña parrilla. Las rejillas dentro de la parrilla de estaño están llenas de salmón salvaje Alaskan Coho que me proporcionó mi amigo Jonathan. Él y su esposa llevan a sus tres hijas en su barco de pesca y se dirigen hacia el norte, desde nuestro pueblo en la costa norte de la península Olímpica del Estado de Washington, para las carreras de salmón a finales de verano en el sureste de Alaska. Regresan con el casco lleno de pescado congelado para aquellos de nosotros que tenemos la suerte de haber hecho nuestros pedidos.

Varios amigos aquí, apegados a la tierra donde vivo, también están fuera ocupados haciendo sus propias cosas: uno está preparando su velero para partir en una semana, otro está trabajando en el jardín, otros dos están montando una tienda de campaña, otro está con su trabajo de verano con la Asociación para la Conservación de Washington y otra más está leyendo y contemplando lo que podría escribir en la próxima columna en la que somos coautores para Truthout.

Es verdaderamente idílico. Un sueño que he tenido durante décadas se está haciendo realidad: estoy viviendo de una manera cercana a la Tierra, que me permite minimizar mi huella de carbono. Estoy cultivando mucha de mi propia comida y viviendo en comunidad con gente de ideas afines.

Pero todo está ocurriendo en el contexto de una crisis climática mundial. La desbocada alteración climática causada por los humanos ya está haciendo invivible la vida de millones de personas en todo el planeta, y es una razón integral por la que ya estamos en el Sexto Evento de Extinción Masiva.

Cada uno de nosotros en esta pequeña comunidad nuestra es plenamente consciente de la crisis que se cierne sobre nosotros. Entendemos que estamos viviendo en una burbuja, en el sentido de que somos capaces de cultivar gran parte de nuestros alimentos, ahumar este pescado, ir de excursión, compartir comidas saludables y tener suficiente agua para hacer todo esto. Nuestras conversaciones tienden a ser variadas: desde discutir los últimos fallos de partes de nuestro sistema global de soporte vital, hasta cuándo vamos a colgar la casa para los murciélagos, dónde poner el tendedero, qué pasa cuando las ciudades se quedan sin comida, o cuándo me voy a mi próxima excursión de escalada.

Mientras tanto, las noticias del colapso continúan llegando.

Un estudio reciente publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias demostró que el aumento del nivel del mar podría ser el doble de lo esperado, debido al derretimiento acelerado en la Antártida y Groenlandia. En lugar del anterior escenario, en el peor de los casos de 1 metro en 2100, el estudio ha duplicado esa cifra. Varios científicos entrevistados por este redactor creen que la cifra realista del aumento del nivel del mar para el año 2100 será aún mayor que la predicción de este estudio reciente.

Otro informe mostró cómo el Estado de Florida podría estar enfrentando un proyecto de ley de 76.000 millones de dólares para mitigar y adaptarse a los impactos de la crisis climática para el año 2040, principalmente a causa del aumento del nivel del mar.

Para que se hagan una idea de lo avanzados que estamos ya en esta crisis, en algunas zonas de China los árboles frutales tienen que ser polinizados a mano debido a la falta de polinizadores. La alteración del clima es un factor importante que contribuye a la pérdida de insectos en todo el planeta.

El Ártico, nuestro habitual primer indicio climático, acaba de ver su mayo más caliente jamás registrado. La erosión costera del permafrost está ocurriendo a un ritmo de hasta un metro cada día, y la tasa actual de erosión costera ya es seis veces mayor que la tasa histórica.

En Siberia, el permafrost cargado de carbono se ha calentado en 1,6 grados Fahrenheit solo en los últimos diez años. Esta es una señal nefasta, ya que a medida que el permafrost se descongela libera carbono y metano, lo que lo convierte en uno de los bucles de retroalimentación más peligrosos en la crisis climática, dado que el permafrost en todo el mundo contiene el doble de la cantidad de carbono que ya se encuentra en la atmósfera. De hecho, se ha demostrado que el permafrost se está descongelando 70 años antes de lo previsto.

Según un estudio de 2017, la tundra en Alaska ya se está calentando tan rápidamente que se ha convertido en un emisor neto de CO2 antes de lo previsto, en lugar de capturar carbono, como ha hecho históricamente. El deshielo se está produciendo tan rápidamente en el Ártico que las grutas son cada vez más comunes en toda la región.

Para empeorar las cosas, la extensión del hielo marino del Ártico a principios de junio estaba en un nivel mínimo récord, y el hielo podría estar en camino hacia un año de derretimiento récord en la trayectoria actual.

Subrayando la gravedad de la crisis, recientemente se ha publicado otro informe bien documentado que advierte que el fin de la civilización humana podría estar en el horizonte si no cambiamos de rumbo. En el informe, los científicos climáticos predicen el año 2050 como el año en que nos enfrentamos a una catástrofe climática completa.

Los autores predicen que “más de mil millones de personas necesitarán ser reubicadas, y en escenarios extremos, la escala de destrucción está más allá de nuestra capacidad de modelar, con una alta probabilidad de que la civilización humana llegue a su fin”.

Descubrieron que en 2050 el colapso ecológico total podría traer enormes consecuencias sociales, desde “un mayor fervor religioso al caos absoluto”. El informe advierte que los desastres ambientales catastróficos podrían dar lugar a pandemias generalizadas, migraciones forzadas desde lugares que ya no son compatibles con los seres humanos, y la propagación de la guerra por la disminución de los recursos.

El informe describe un escenario posible, en el que “los sistemas planetarios y humanos [alcanzan] un ‘punto de no retorno’ a mediados de siglo en el que la perspectiva de una Tierra en gran medida inhabitable conduce a la desintegración de las naciones y del orden internacional”.

Sería un error pensar que hay tanto tiempo antes de este tipo de colapso. Si usted vive en el delta en Bangladesh, o en Paradise (California), o en la costa del norte u oeste de Alaska, la crisis ya está sobre usted.

Tierra

Los fenómenos meteorológicos extremos provocados por la alteración del clima provocada por los humanos ya están afectando gravemente a la producción de alimentos, causando impactos en los precios de estos. Un informe estadounidense centrado en las recientes inundaciones en el Medio Oeste ilustró cómo los campos inundados por la lluvia a lo largo del Cinturón del Maíz, junto con un número masivo de ganado ahogado, son factores que contribuyen a esta situación. Es algo que se va a incrementar en el futuro.

Mientras tanto, a pesar de que la alteración del clima causada por los humanos es, en muchos sentidos, un experimento de geoingeniería que ha ido mal, la discusión en curso dentro de la comunidad científica sobre el uso de la geoingeniería para resolverla continúa en aumento.

A pesar de los claros peligros de consecuencias imprevistas, generando conflictos entre naciones, y la inmoralidad inherente a la idea de intentar controlar partes de la biosfera, algunos científicos están proponiendo estrategias como rociar aerosoles de partículas de sulfato en la estratosfera y usar barcos altos para bombear partículas de sal del océano a las nubes polares para iluminarlas con el fin de intentar volver a congelar partes calientes de las regiones polares.

Mientras tanto, expertos de 27 academias nacionales de ciencias diferentes publicaron un informe demostrando cómo la alteración del clima ya está afectando negativamente la salud de las personas a través de olas de calor e inundaciones, pero también indirectamente por cosas como la propagación de enfermedades transmitidas por mosquitos y los efectos nocivos en la salud mental.

“Hay impactos que están ocurriendo ahora [y], en el próximo siglo, el cambio climático tiene que ser clasificado como una de las amenazas más serias para la salud”, señalaba Andrew Haines, copresidente del informe del Consejo Asesor Científico de las Academias Europeas, a The Guardian.

Agua

La ya escasa población de la ballena franca del Atlántico Norte, que se encuentra en peligro de extinción, está disminuyendo, y esta disminución se ha relacionado directamente con el calentamiento oceánico, que por supuesto, está siendo causado por la alteración del clima, según un informe reciente. El calentamiento de los océanos ha causado que el suministro de alimento de las ballenas cambie de lugar, causando que tengan que viajar más lejos para encontrarlo, junto con moverlas a áreas más cercanas a las rutas de navegación que son peligrosas para ellas.

Mientras tanto, docenas de ballenas grises han sido encontradas muertas y varadas en las playas de la costa oeste, desde California hasta Canadá, causando que los científicos estadounidenses inicien una investigación sobre el inusual alto caso de mortalidad. Los científicos creen que el número de muertes es sólo una fracción del número real, ya que la mayoría de las ballenas muertas no llegan a la orilla.

“Muchas de las ballenas han estado delgadas y desnutridas, y eso sugiere que tal vez no hayan comido lo suficiente durante su última temporada de alimentación en el Ártico”, indicó Michael Milstein, portavoz de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés), a los reporteros sobre el caso de mortalidad.

Además, cientos de frailecillos muertos “gravemente demacrados” han llegado a la costa de la isla de San Pablo, en las Islas Pribilof de Alaska. Se cree que han muerto de hambre por el calentamiento de las aguas en las que se alimentan por tener menos comida disponible para que se alimenten. Las estimaciones del número total de frailecillos muertos oscilan entre 3.000 y 9.000.

Un asombroso estudio publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias mostró que el calentamiento de los océanos probablemente reducirá el contenido oceánico de los peces y otras formas de vida marina en una sexta parte para finales de este siglo. El estudio advirtió que por cada grado centígrado de calentamiento de los océanos del mundo se proyecta que la masa total de animales marinos se reducirá en un cinco por ciento.

Mientras tanto, la crisis mundial del agua, estimulada por la alteración del clima, sigue desarrollándose de manera dramática. Un informe reciente advirtió que para 2030, la mitad de la población total de la India (unos 700 millones de personas, o dicho de otro modo, una décima parte de toda la población del mundo) podría carecer de agua potable adecuada (esto es, por supuesto, además de todos los otros lugares en los que el suministro de agua potable será inadecuado). El mismo informe advertía que las ciudades de Bangalore y Nueva Delhi podrían quedarse sin agua subterránea utilizable ya en 2020.

La sexta ciudad más grande de la India, Chennai, ya se está enfrentando a una escasez masiva de agua, ya que los cuatro embalses de esa ciudad se han secado recientemente. La gente está luchando mientras hace cola para conseguir agua. Muchos no pueden ducharse y los hoteles advierten a la gente sobre la escasez de agua. La mayoría de los cuatro millones de habitantes de esa ciudad ya dependen exclusivamente de los camiones cisterna del gobierno para obtener agua.

De vuelta en los Estados Unidos, el sureste de Alaska, normalmente un bosque templado con intensa lluvia, está experimentando su primera sequía extrema registrada. Esta es normalmente la región más húmeda del Estado de Alaska.

Las cosas no están mejor bajo el agua. Un crudo informe ha demostrado que el Océano Austral de la Tierra podría ser un menor “sumidero de carbono” de lo que se pensaba. De hecho, ya podría estar vertiendo más CO2 a la atmósfera del que está absorbiendo.

Además, la alteración del clima está alterando la composición de las comunidades de plancton del mundo, según otro estudio. “Se han detectado grandes cambios en la fenología de las especies, la extensión del área de distribución y la composición de la comunidad en los ecosistemas marinos”, apunta el resumen del estudio. Vale la pena recordar que el plancton proporciona un gran porcentaje del oxígeno del planeta, y los científicos estiman que proporciona entre el 50 y el 85 por ciento del oxígeno a la atmósfera terrestre. Ha habido una disminución del 40 por ciento en el fitoplancton desde 1950.

El derretimiento del hielo y la expansión térmica del calentamiento de las aguas son los dos principales factores que contribuyen a la elevación del nivel del mar, y continúan a buen ritmo.

El pueblo galés de Fairbourne está en camino de convertirse en el primer pueblo de Gran Bretaña en ser abandonado por la elevación del nivel del mar, ya que toda la población tendrá que ser reubicada. Al igual que otros que serán abandonados, el plan de reasentamiento de los refugiados sigue siendo poco claro.

Los residentes de Fairbourne están lejos de ser los únicos. Miles de comunidades a lo largo de las costas del mundo tendrán que ser abandonadas a medida que los mares sigan creciendo. En Estados Unidos, las comunidades en las que al menos el 21% de los hogares estarán en riesgo de sufrir inundaciones crónicas para 2060 incluyen Miami Beach y Key West en Florida, Hoboken y Atlantic City en Nueva Jersey, Galveston (Texas), y Hilton Head Island (Carolina del Sur).

Mientras tanto, los grandes impactos de la alteración del clima han devastado a los agricultores del Medio Oeste, que en muchos lugares ni siquiera pudieron plantar sus cultivos de primavera. Y la cuestión no es si este tipo de devastación volverá a ocurrir, sino cuándo y con qué frecuencia. Las tierras de cultivo a lo largo de esa región fueron literalmente ahogadas por semanas de lluvias implacables durante la primavera.

Esta tendencia continuó en mayo, ya que Estados Unidos tuvo oficialmente su segundo mayo más húmedo jamás registrado, según la NOAA.

Lo mismo ha ocurrido en Canadá, donde las inundaciones de una vez en un siglo han ocurrido dos años seguidos, inundando comunidades a lo largo del Atlántico canadiense y forzando a los residentes a tomar una decisión difícil: reconstruir o reubicarse.

Fuego

El Oeste Americano está listo para experimentar el humo crónico de los incendios forestales del verano, de acuerdo con un informe reciente. Sin embargo, la mayor parte de la región no ha hecho casi nada para prepararse para lo que se considera una amenaza masiva y continua para la salud humana a causa de los problemas respiratorios.

Esto no está relegado solo al oeste. Minnesota, tan lejos como está de la fuente del humo, también está experimentando ya un aumento dramático en el humo debido a los incendios forestales que acechan las Rocosas canadienses y el oeste de los Estados Unidos.

Subrayando ambas situaciones se encuentra un análisis generado por Climate Central que muestra cómo la temporada de incendios forestales de la azotada región es actualmente 105 días más larga que en la década de 1970, y está quemando seis veces el área en acres. La región también tiene tres veces más incendios de más de mil acres de tamaño que en la década de 1970.

Aire

Las temperaturas en el Círculo Polar Ártico en Alaska fueron 22°C por encima de lo normal en algunos lugares en marzo. Esto es crítico por múltiples razones, particularmente debido al hecho de que en el Ártico, el hielo funciona como parte de la infraestructura de toda la región, dado que las carreteras, las casas, los edificios y otras estructuras se construyen sobre el permafrost, y la caza de subsistencia es una forma de vida para muchos inuits. Si las tendencias actuales continúan, esa forma de vida está, de forma devastadora, en vías de desaparición.

Una ola de calor en Japón durante el mes de mayo mató a cinco personas y hospitalizó a otras 600 que sufrían de síntomas de insolación. Luego, a mediados de junio, una gran ola de calor en la India mató a docenas de personas cuando las temperaturas alcanzaron los 48,8ºC en vastas zonas del país. En una sola área, 49 personas murieron en solo 24 horas. Cabe señalar que 11 de los 15 años más cálidos registrados en la India han tenido lugar después de 2004.

En los EE UU, una ola de calor en junio en todo el oeste alcanzó los 48,8ºC, mientras se observaron máximos históricos en toda la región.

Negación y realidad

Mientras tanto, el alcance de lo que la administración Trump va a hacer para apaciguar a los partidarios de los combustibles fósiles sigue asombrando.

La administración Trump llevó a cabo recientemente uno de sus ataques más abiertos contra la ciencia climática hasta la fecha, cuando intentó evitar que un empleado del Departamento de Estado testificara sobre la crisis climática, según The New York Times. El analista de inteligencia Rod Schoonover había presentado su testimonio a la Casa Blanca para su aprobación antes de comparecer ante el Comité Permanente Selecto de Inteligencia de la Cámara para compartir sus comentarios sobre los riesgos de seguridad que la crisis climática representa para Estados Unidos. Pero, como informó The Washington Post, la administración Trump se negó a aprobar su testimonio para que se incluyera en el registro del Congreso, declarando que su análisis no se alineaba con los puntos de vista del poder ejecutivo.

Además, el Departamento de Energía de Trump rebautizó las exportaciones de gas de EE UU como “moléculas de libertad”.

De vuelta en el mundo de la realidad, en mayo, un número récord de estudiantes de todo el mundo abandonaron sus clases en medio de una huelga mundial para llamar la atención sobre la crisis climática.

Esto es bueno, ya que los datos recientes no muestran signos de que la crisis climática se esté ralentizando. De hecho, solo se está acelerando, ya que el contenido de CO2 atmosférico se ha incrementado en su segundo aumento anual más alto en los últimos 60 años. Esto hace que este sea el séptimo año consecutivo en el que el contenido de CO2 aumenta considerablemente en la ya sobrecargada atmósfera.

La NOAA también informó recientemente que este año está en camino de convertirse en el tercer más cálido jamás registrado en 140 años de registros de temperatura.

Las señales de colapso de la civilización industrial están a nuestro alrededor. Debemos prestar atención y prepararnos para vivir en el mundo que nos ha traído la perturbación climática.

Para mí y para mi comunidad, esto significa conectarme más profundamente con la Tierra, para construir resiliencia psicológica, social, espiritual y física, además de cuidar tan bien como podamos de la tierra que nos está cuidando. De esta manera, estamos trabajando para modelar a escala micro lo que se puede hacer en lo macro, incluso en medio de esta era de grandes pérdidas.

 

Por Dahr Jamail

Truthout. Traducción: Pilar Gurriarán


publicado

2019-07-17 07:00:00

Publicado enMedio Ambiente
Jueves, 11 Julio 2019 05:52

En el reino del revés

En el reino del revés

Me dijeron que en el reino del revés

Nadie baila con los pies

Que un ladrón es vigilante y otro es juez

Y que dos y dos son tres

Vamos a ver como es

El Reino del Revés

Vamos a ver como es

El Reino del Revés

(María Elena Walsh, autora e intérprete. Canción infantil [1])

 

Real, no ficción. El Ministerio de Recursos Naturales – el mayor interesado – no apeló la sentencia de primera instancia que favoreció a la nacionalidad waorani. ¡Lo hizo el Ministerio del Ambiente! Y fue el abogado de este Ministerio quien, en la audiencia dada en la Corte Provincial de Justicia del Puyo el lunes 1 de julio, lideró el enfrentamiento en contra de dicha comunidad indígena, abanderándose de las tesis extractivistas. Para colmo, los abogados de estos dos ministerios, junto con el abogado de la Procuraduría del Estado, defendieron a ultranza los intereses extractivistas aduciendo el cumplimiento de la consulta previa, libre e informada en el Bloque 22, a partir del decreto 1247 sin priorizar la Constitución.

Sorprende, por decir lo menos, que el Ministerio de Recursos Naturales – realmente el interesado en demostrar que sí hubo tal consulta para realizar sus planes extractivistas – no apelara la sentencia favorable a la nacionalidad waorani, donde se demostró hasta la saciedad el incumplimiento de ese requisito previsto en la Constitución y en instrumentos internacionales, como el Convenio 169 de la OIT. El argumento de los abogados de dicha cartera de Estado de que esta omisión fue una falla técnica no le exime de responsabilidad al gobierno, pues incluso por acción directa de dicha desidia deberían cumplir lo dispuesto por la jueza provincial Esperanza del Pilar Araujo y el Tribunal Penal de Pastaza en su sentencia del 26 de abril pasado; en concreto deberían reconocer la vulneracion cometida y cumplir las obligaciones que de un acto así se desprenden (por ejemplo no avanzar con la licitacion de ese bloque porque sin consulta previa cualquier acto es nulo). En este caso la Corte Provincial debería disponer no solo la ratificacion de la sentencia y que el Ministerio en mención la cumpla; sino que debiera, además, aceptar la apelación de la nacionalidad Waorani, es decir ampliando las comunidades afectadas y las medidas de reparacion establecidas.

Por otro lado y sin rodeos: el papel del Ministerio del Ambiente es vergonzoso. Su abogado lideraba los intereses extractivistas en vez de cumplir con el objetivo de esa cartera de Estado: defender el ambiente, más aún en el primer país en el mundo que ha constitucionalizado a la Naturaleza como sujeto de derechos. indigna que ese ministerio apelara tan prestamente en contra de la sentencia de primera instancia [2] y que, en la práctica, suscriba la agenda extractivista del gobierno. Desde hace tiempo atrás, el ministerio del ambiente sólo cumple con vulgares trámites administrativos al margen de sus objetivos fundamentales.

El accionar de la Procuraduría, cuyo supuesto papel es el ser “abogado del Estado”, demuestra que perdió sus papeles pues se ha vuelto un mero defensor de los intereses del gobierno. Al no reconocer las vulneraciones a la Constitución y más bien ser cómplice de dichas violaciones, la Procuraduría abre la puerta para que los accionantes –en este caso la nacionalidad waorani– si es del caso, recurran a la vía internacional y se consiga una sanción al Estado por incumplir sus obligaciones constitucionales, que incorporan varios instrumentos internacionales relacionados con los Derechos Humanos (parte activa del bloque constitucional por mandato de los artículos constitucionales 11.3 y 426).

En este reino del revés casi que no sorprendería que a la postre los tres jueces provinciales -Carlos Alfredo Medina Riofrio, Bolívar Enrique Torres Ortíz, Segundo Oswaldo Vimos Vimos- de la mencionada Corte, quienes deben tramitar la mencionadas apelaciones, terminen por priorizar el Decreto Ejecutivo 1247 –a todas luces inconstitucional– sobre la disposiciones de la carta magna, que en su artículo 424 establece la supremacía de la Constitución sobre cualquier otra ley del ordenamiento jurídico del Estado; y, que en el artículo 425, fija un claro orden jerárquico de aplicación de las normas: la Constitución; los tratados y convenios internacionales; las leyes orgánicas; las leyes ordinarias; las normas regionales y las ordenanzas distritales; los decretos…

Con este Decreto en la mano -sin siquiera haberlo cumplido a cabalidad- el Ministerio de Recursos dio paso a una consulta inconsulta que fue procesada como un simple trámito administrativo, es decir, apenas como una socialización de informaciones, lo que supone en palabras sencillas pero precisas: una tomadura de pelo. Tengamos presente que la inconstitucionalidad del mencionado decreto es inocultable. El 19 de julio de 2012, el presidente de la República, Rafael Correa, emitió el Decreto Ejecutivo 1247, que entró en vigor a través de la publicación en el Registro Oficial No. 759 del 2 de agosto de 2012. Dicho decreto reglamenta la ejecución de la consulta previa, libre e informada en los procesos de licitación y asignación de áreas y bloques hidrocarburíferos, la misma que sería aplicada en el marco de la XI Ronda Petrolera. Cabe señalar que el Decreto 1247 no acata todas las disposiciones establecidas en los instrumentos internacionales de Derechos Humanos y en los que hablan sobre los derechos de los pueblos indígenas. Tampoco se consideran en este Decreto 1247 las dispociones emanadas de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Sarayaku, vinculantes para el Estado ecuatoriano, emitidas en el mes de mayo del año 2012.

En su pobre papel, los abogados gubernamentales, a más de apuntalar su posición en base a ese incostitucional decreto, y como medida desesperada ante la falta de argumentos, pedían sanciones penales para dos de los testigos de la comunidad waorani por alguna declaración poco clara o quizás confusa, debida -tal como reconoció el intérprete judicial- a lo complejo que resulta traducir términos y conceptos inexistentes en la cultura waorani, en medio de un proceso de socialización llevado adelante por una persona que tenía 18 años cuando fue contratada como encargada de la oficina de consulta y que nunca fue debidamente capacitada, entre otros temas de gravitan en contra de la posición gubernamental.

Es mucho lo que se juega en este caso. Por un lado la vida misma de la nacionalidad waorani y su selva amenazadas por el extractivismo petrolero. Por otro lado está la posibilidad de construir – aunque lentamente luego de la metida de la mano en la justicia ejecutada por el correísmo – una justicia independiente y autónoma, como se estableció en Montescriti. También está en debate la necesidad de construir otra economía que garantice en simultáneo la justicia social y la justicia ecológica desde sus bases, superando la trampa perversa de los extractivismos. En este escenario se disputa, además, la misma democracia.

¿Podrán los jueces involucrados superar las sombras de un Estado colonial, racista y patriarcal? ¿Darán un paso para salir de esta maraña de contradicciones y empezar así a cristalizar la vigencia de la Constitución de Montecristi?  

Vamos a ver como es

El Reino del Revés

Vamos a ver como es

El Reino del Revés

 

Notas:

[1] A través de este link se puede escuchar la canción: https://www.youtube.com/watch?v=KlMQZsifcio  

[2] Sobre la sentencia de primera instancia se puede consultar el texto del autor: “ No Contaban Con Su Inteligencia : Las Waorani Dan La Vuelta Al Embudo De La Consulta” https://www.amazonfrontlines.org/chronicles/waorani-consulta-alberto-acosta/  

Por Alberto Acosta

Amazon Frontlines

Publicado enMedio Ambiente
Colombia recupera las polémicas fumigaciones con glifosato contra los cultivos de coca

El Gobierno quiere volver a este método para erradicar la producción que, según la Oficina de Drogas de Estados Unidos, se estancó

 

 

A casi un año de mandato, con problemas en varios frentes internos y sin éxito en su cruzada para sacar a Nicolás Maduro de su cargo, el Gobierno de Iván Duque enfila su discurso al problema de las drogas en Colombia con un debate que promete ser álgido. Desde que Duque anunció la reactivación de las fumigaciones aéreas con glifosato, suspendidas desde 2015 como respuesta a un fallo de la Corte Constitucional colombiana, académicos y ambientalistas se han manifestado en contra por los riesgos que pudiera traer el uso de este herbicida potencialmente cancerígeno.

Colombia mantiene el deshonroso título de productor del 70% de la cocaína mundial. Y aunque la Oficina Nacional para las Políticas sobre el Control de Drogas (ONDCP, por sus siglas en inglés) de la Casa Blanca acaba de revelar que existe un “estancamiento”, no hay mucho que celebrar. De acuerdo con la ONDCP, durante el 2018 fueron detectadas 208.000 hectáreas, una reducción de apenas 0,5 % frente a las 209.000 hectáreas del 2017. Lo mismo ocurrió con la “producción potencial de cocaína pura”, que bajó apenas de 900 a 887 toneladas métricas puras en ese mismo período.

“Aunque el cultivo de coca en Colombia se mantuvo en niveles históricamente altos en 2018, fue el primer año (desde 2012) en que la cosecha no aumentó”, dijo el director de la ONDCP, Jim Carroll, a través de un comunicado. El Gobierno de Duque se lo adjudicó como un reconocimiento a su labor. Falta, sin embargo, conocer las cifras del Sistema de Monitoreo de Naciones Unidas, que se publicarían en julio.

Con ese panorama, Duque apuesta por una política antidroga fundada en dos ejes: la aspersión aérea con glifosato; y el prohibicionismo. Una doble apuesta que busca, por un lado, mantener tranquilo a Estados Unidos, que ha sido su aliado estratégico; y por el otro, estar en consonancia con su partido, el Centro Democrático, para el cual la problemática de drogas debe resolverse desde la prohibición.

Desde que Donald Trump dijo de Duque que “es un buen tipo, pero no ha hecho nada para solucionar el problema de las drogas”, se afianzó el fantasma de la descertificación, es decir, una sanción, y que es una decisión que tomará la Casa Blanca en septiembre próximo y que afectaría el acceso del país a créditos del Banco Mundial. Según Luis Felipe Cruz, investigador de la Línea de Política de Droga del centro de estudios Dejusticia, es en ese contexto internacional que se entiende la determinación de reanudar la aspersión aérea. “Pero también, en cuanto a política interna, esta decisión se lee como una apuesta por la mano dura, para mejorar los niveles de popularidad del presidente”.

Dudan de efectividad

Colombia fumiga cultivos ilícitos con glifosato desde 1984 y a pesar de esto la presencia de coca ha sido constante. La aspersión aérea con este herbicida se mantuvo hasta finales de 2015 cuando el gobierno de Juan Manuel Santos la interrumpió como respuesta a un fallo de la Corte Constitucional que apela al principio de precaución y ante las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, que califican el glifosato como potencialmente cancerígeno.

Por eso, el debate sobre el uso de este agroquímico tiene al menos tres aristas: la salud, el medio ambiente y su efectividad para reducir los cultivos ilícitos, esta última puesta en duda por varios expertos.

En cuanto a sus efectos en la salud, el gobierno confía en que los estudios no son concluyentes y que, como señaló Duque, contemplarían “técnicas de aspersión con precisión para no producir efectos dañinos de las personas”. Para el Gobierno, la aspersión es la vía más rápida de derrotar la siembra de coca, pero las cifras indican que no existe una correlación de efectividad. El 2007 fue uno de los años de mayor fumigación, y a pesar de esto, las hectáreas llegaron a 150 mil. Por otro lado, el fallo de la Corte prohíbe que las aspersiones se hagan en zonas de reserva forestal o parques naturales, lugares donde los grupos armados han ubicado los cultivos. Una razón más para dudar de la efectividad de las fumigaciones aéreas.

Jerry McDermott, cofundador del centro de investigación de crimen organizado, InSight Crime, dice que las fumigaciones podrían atomizar los cultivos ; pero no tendrían un impacto a largo plazo y sí alimentarían el conflicto armado. “Históricamente, la fumigación aérea fue una de las mejores herramientas de reclutamiento de la guerrilla. Esto es grave porque hay jefes guerrilleros como Iván Márquez o El paisa, que en cualquier momento podrían salir del proceso de paz y si ellos salen y la fumigación regresa, nosotros creemos que hasta mil guerrilleros podrían irse con ellos”.

La aspersión aérea con glifosato no es el único método que ha utilizado Colombia para erradicar los cultivos ilícitos. Actualmente, el gobierno hace erradicación manual a través de auxiliares de policía y campesinos de bajos recursos contratados para retirar la mata de coca. Pero ante la presencia de minas en las zonas de cultivos, instaladas por grupos armados y disidencias, tan solo en 2018 murieron seis de estos erradicadores y otros 66 resultaron heridos.

Los otros mecanismos son la fumigación terrestre con glifosato; fumigación con drones a baja altura y el Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos Ilícitos, que se creó durante los acuerdos de paz con las Farc y que involucra a cien mil familias campesinas que reciben subsidios para cambiar la coca por otros productos. Dejusticia le pide a Duque que refuerce este último para “incentivar el desarrollo rural”.

Pero el gobierno está decidido a la aspersión y se propone reiniciarla en 16 semanas. El debate promete ser largo y aún no es claro cómo se reactivarán las fumigaciones pues para hacerlo, Duque tendrá que demostrarle a la Corte que ha cumplido con seis protocolos exigidos que garanticen que no habrá riesgos sobre la salud y el medio ambiente.

Por Catalina Oquendo

Bogotá 29 JUN 2019 - 20:02 COT

Publicado enColombia
Hidroituango: “Si quieren salvar las comunidades, hay que desmantelar el proyecto”

En Puerto Valdivia –norte de Antioquia–, el río Cauca se convirtió en un sendero de charcos, peces muertos y barro luego de que la empresa EPM (Empresas públicas de Medellín) decidiera cerrar la última compuerta de su proyecto Hidroituango el cinco de febrero de 2019, generando así una hecatombe ambiental.

Para fortuna del gobierno y la empresa, el espectáculo de la llamada “ayuda humanitaria” a Venezuela amainó el espanto del desecamiento de un río a manos de una empresa privada. Con el río Cauca cada vez más ensombrecido por las noticias del último momento, en marzo, en conmemoración del día mundial del agua, tomaron cuerpo marchas en distintos lugares de Colombia, eventos a los que asistió Juan Pablo Soler, uno de los líderes del Movimiento Nacional Ríos Vivos –agrupación que lucha por la protección de las diferentes cuencas hidrográficas y sus territorios en Colombia–, quien nos brindó una entrevista que devino en una conferencia completa sobre la historia de las represas y los movimientos que luchan en su contra en el país. A continuación, apartes de la misma.

Andrés Felipe Escovar (AFE). ¿Cuál fue el origen del Movimiento Ríos Vivos en Colombia?
Juan Pablo Soler (JPS). Varios procesos de afectados por las represas del país vimos la necesidad de crear un espacio donde juntarnos todos los afectados, de allí nació la Red Nacional de Pueblos Afectados y Amenazados por Represas y Trasvase, en 2006. Pasado un tiempo, vimos que esta red se estancó porque únicamente nos limitábamos a distribuir información y hacer denuncias sobre las represas. Para el año 2011 decidimos realizar una movilización que, comparándola con ejercicios de otros años, fue masiva, lo que nos llevó a concluir que había que revisar el tema de la Red e ir hacia otro lado. Esta discusión nos llevó a la decisión de recrear el Movimiento Ríos Vivos en torno a tres objetivos:

1. Defensa de los derechos de los afectados, es decir comunidades afectadas.
2. Permanencia en el territorio en condiciones dignas.
3. Trabajar por la transición energética, al tiempo que decimos no a las represas.

AFE. ¿Desde qué momento surgió conciencia sobre el daño ocasionado por la construcción de represas en el país?
JPS. Desde que se implementaron estos proyectos ha habido conciencia del impacto que tienen. En los cincuenta del siglo pasado se dio un auge en la construcción de embalses como los de Anchicaya, Neusa y Sisga. En los sesenta se construyeron proyectos como los de Chivor, Tominé y Chingaza. Ya en los años ochenta, a raíz de la construcción del embalse Salvajina, ubicado en el municipio de Suárez (Cauca), se firmó un documento que es actual: el acta de 1986, suscrita con la Corporación autónoma regional del Valle del Cauca –CVC–, que era la propietaria del proyecto, en donde se estableció centro de salud, carretera, trabajo. De esa acta, hasta hoy, se ha cumplido el 15 a 20 por ciento. Este negocio se vendió a la Empresa de Energía del Pacífico –Epsa–, luego a Unión Fenosa y, esta, al gremio antioqueño: las empresas dicen que esa acta del 86 la firmó la comunidad afectada con el gobierno y entonces no tienen por qué responder.

En 1998 el proyecto Urrá, generó múltiples conflictos tanto ambientales como sociales, pues en este tiempo fue el auge del paramilitarismo en Córdoba, en Montes de María y en el Nudo de Paramillo. Ejemplo de esto fueron las declaraciones de Salvatore Mancuso –comandante paramilitar– quien sostendría que a Kimy Pernía –líder indígena Embera Katío– lo asesinaron por oponerse al proyecto hidroeléctrico. Esto trae consigo algo más complejo: saber la verdad sobre los autores que le dieron la orden a Mancuso. Necesitamos conocer la verdad para la no repetición, y la verdad no es quién jaló el gatillo sino quién ordenó el asesinato.

En Urrá, en la década de los noventa, el inconformismo fue creciendo gracias al conocimiento e intercambio de experiencias con gente de la Comisión Mundial de Represas en Brasil, con quienes se realizaron experiencias de diálogo de pescador a pescador. Una metodología que nos impactó, pues cuando pones a un pescador con otro, se escuchan y entienden mutuamente. Entonces fue mediante estos intercambios que los integrantes de la Asociación de Productores para el Desarrollo Comunitario de la Ciénaga Grande del Bajo Sinú –Asprocig– tomaron conciencia de lo que iban a perder con la represa y así se construyó un proceso de oposición a los efectos que el proyecto iba a tener en los manglares del Sinú.

En 2008 se licenciaron tres proyectos: Hidrosogamoso, El Quimbo e Hidroituango. Lo más aberrante del último caso es que se declaró la utilidad pública de un terreno sin que se hubiera emitido la licencia ambiental.

AFE. ¿En qué consiste la utilidad pública?
JPS. En que, a partir de estudios, se hace un polígono con coordenadas de lo que hay dentro y esto tiene que venderse al propietario del proyecto hidroeléctrico al precio que determine una comisión tripartita constituida por un representante de la comunidad, uno de la empresa y otro del gobierno. En el caso de Hidroituango, el precio del metro cuadrado fue de 172 pesos, aún no sabemos cómo el representante aceptó eso.

Retomando: salió la utilidad pública sin licencia ambiental y era en ella donde debía haber un estudio que precede a cualquier decisión sobre la utilidad y, por lo tanto, el terreno declarado fue más allá de donde debía. Hoy vemos que, en el embalse de Sogamoso, hay franjas de fincas que están frente a este y son las que luego harán el negocio del turismo y por eso es que compraron la finca completa. Entonces, viene otra pregunta: ¿EPM a quién les venderá la finca? Se desconoce por qué los ministerios de salud, ambiente y los demás permitieron cosas como esas.

En Hidroituango dieron licencia en 2009 y todavía hoy no terminan de construir el proyecto, los efectos siguen y siguen. Digamos que uno podría decir cuándo uno empieza a sentir los cambios por un proyecto como esos, pero no cuándo se acaban los efectos porque estos pueden extenderse por décadas.
AFE. ¿Podría hacernos una cronología del proyecto Hidroituango en su ejecución y consecuencias sociales y culturales?
JPS. Fue propuesto a fines de los sesenta y los gobiernos de turno siempre estuvieron interesados en llevarlo adelante. Hubo una puja por construirlo. Se puso como el proyecto más grande de Colombia y eso ha conllevado a que se tomen decisiones apresuradas y regionalistas. Es hasta iniciado el nuevo siglo, cuando el proyecto realmente da pistas de ser construido, hubo una puja por quién lo iba a ejecutar: si los chinos o los colombianos. Finalmente, se decidió que EPM, para mí es estúpida esa competencia porque una cosa es el propietario y otra quién lo construye.

A partir de ese momento, la gobernación de Antioquia decidió invertir y se convirtió en el mayor accionista del proyecto a finales de la década de los dos mil. En 2008, se dio la declaración de utilidad pública. En 2009, se profirió la licencia ambiental, que ha sido modificada más de veinticuatro veces.

El proyecto de Hidroituango se socializó a mil trescientos habitantes, pero ¡Ituango tiene 25 mil personas y son varios municipios! Acá el problema es que, si a la socialización llegaron veinte y se demuestra la convocatoria, se cumplió con su requisito. Eso es ridículo y así ha pasado con todos los proyectos hidroeléctricos; se hizo una audiencia pública y muchos no se acuerdan lo que dijeron; se hicieron socializaciones en medio del conflicto armado –ya se habla de más de cien masacres en esa zona–. La gente fue a los espacios de la audiencia pública pero no sabía nada; EPM cumplía con sus protocolos y el proyecto iba para adelante: todo esto ocurrió en 2009.

Además, la audiencia se hizo en una zona donde predomina el control paramilitar y mucha gente no fue porque no entendían la dimensión de ese proyecto. En un contexto de guerra hay que valorar estas cosas con respecto a la participación de la sociedad civil. A la audiencia llegaron algunas personas, movilizadas en los propios buses de EPM pero muchos no fueron porque dejaban de ganar su ingreso diario. También hubo quienes creyeron que el proyecto iba a traer desarrollo y bienestar; se decía que se iban a emplear miles de personas, pero no especificaban que esos contratos eran de dos años y lo peor es que mucha gente que trabajó en esos proyectos hidroeléctricos ya no quiere volver a trabajar la tierra. Este es un fenómeno que impulsa el desplazamiento forzado con desalojos y aumento de costo de vida.

Cuando inició el proceso de construcción, los canales de participación ciudadana fueron mínimos, llegaban a destiempo o eran manipulados. El proyecto se desarrolló bajo la estigmatización del movimiento y, pese a ello, iniciamos unos talleres de licencia ambiental para que los concejales se dieran cuenta que lo que creían del proyecto no era verdad.
En este punto se da algo muy interesante: haces un ejercicio de incidencia local y llegan las elecciones y ocupan los cargos otros colores, otros personajes, entonces es como volver a arrancar de cero. Esta situación nos ha partido porque en algunos casos avanzamos y en otros retrocedemos.

Con en el curso del proyecto, vimos que la empresa hacía cosas muy mal pero, por estar en zona de conflicto la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales –Anla– no llegaba hasta donde trabajaban en la construcción del mismo; cuando nosotros los invitábamos, nos decían que había zonas vetadas para funcionarios públicos por el tema de seguridad –esto también ocurrió con la Unidad Nacional de Protección, pues van a hacer estudios de riesgo pero no van al sitio, nosotros los llamamos pero luego decían que el riesgo era ordinario sin siquiera haber ido al lugar–.

Nosotros, en el período que fue del 2008 al 2018, tocamos puertas. A todas las instituciones las pusimos al corriente del asunto y ninguna hizo algo, incluida la gobernación de Antioquia, con quien habíamos definido un recorrido por todo el cañón para identificar lo que creíamos que estaba mal, incluyendo la tala del bosque seco tropical que es lo que nosotros decimos causó el taponamiento inicial de los túneles. No nos pararon bolas y todo el proyecto se puteó.

Se creó una mesa de diálogo con la Anla y nos enfrascamos en debates muy tontos. El tiempo transcurrió con violación de derechos. A lo último, se puso el tema de víctimas enterradas en el cañón del río Cauca porque ellos hicieron el estudio con robots para ver si había huesos donde iba a estar el muro, entonces les dijimos por qué no hicieron esa misma prospección en toda la zona que iban a inundar y ellos nunca respondieron.

Después llegó la inundación que anegó algunos sitios de tumbas. Este asunto ha sido difícil porque mucha gente dijo que vio bajar cuerpos por el río y los enterró, haciéndoles cristiana sepultura, pero no dijeron nada a las autoridades porque la fiscalía los perjudicaba: todo eso está bajo las aguas de Hidroituango.

Para mí, hay un elemento fundamental: el cronograma de terminación de obras. En diciembre de 2018, Hidroituango tenía que estar generando energía y, si no generaba, debía pagar una multa a la Comisión de Regulación de Energía y Gas –Creg–. Nos enteramos en una audiencia pública del 27 de agosto de 2018, que ofrecieron setenta mil millones de pesos al consorcio constructor para que acelerara las obras y operara en diciembre del año pasado. Entonces los contratistas trabajaron a toda mierda y, por ejemplo, violaron, en nuestro caso, derechos sociales y ambientales. Hay una perversidad en ese ofrecimiento terrible; un contratista le echó el carro a un compañero nuestro y lo tumbó, lo atropelló, pero no lo asesinó… uno empieza a preguntarse qué relación tiene un funcionario de esos y ahora lo entendemos… yo les decía a los empleados de EPM que iban a ganar lo mismo trabajaran o no trabajaran y ahora entiendo, eso sí les importaba porque los retrasaba en obras y no ganaban ese dinero que les ofrecieron.

También se hizo una movilización fuerte porque se evidenció que la empresa tiraba los materiales de construcción al río. Gracias a esto se profirió la resolución 0027 de la Anla y ya reconocieron el impacto aguas abajo pero no hicieron lo mismo con lo que ocurre aguas arriba. Jamás se hizo una resolución sobre esa zona y en ese documento era donde se debía abordar el asunto de los censos porque, cuando los hicieron por primera vez, ya no había población en la zona… se hicieron los huevones.

AFE. Luego del secamiento del río por parte de EPM, ¿Cuál es el estado actual del río y la región?
JPS. Aguas arriba, la gente nunca creyó verlo así. El río es amarillo, pero, cuando llega a la represa, su curso se vuelve lento, todos los sedimentos se asientan y se ve un paisaje verde; cuando uno lo ve en una foto parece lindo, como pensaría un turista desprevenido, pero quienes vivieron eso saben qué significa. Aguas abajo, el río volvió, pero no la vida; el impacto de los peces que se fueron va a tomar no sabemos cuánto tiempo. Hoy hay pobreza porque no hay pesca, hay desatención, digamos que el tema Ituango empieza a naturalizarse, y la vida normal no está porque no hay trabajo.

AFE. ¿Qué situación avizoran para ustedes en el futuro cercano?
JPS. Nosotros le decimos a EPM: si quieren salvar las comunidades, hay que desmantelar el proyecto. Creo que, si esa decisión se toma, no va a llegar porque nosotros la pedimos sino porque ellos van a ver que es más barato desmantelar que seguir en eso o porque el macizo rocoso cederá y habrá una catástrofe que va a cobrar vidas, pero hay gente que insiste que no va a pasar nada; ya hemos hecho lo suficiente para alertar, pero no todos escuchan.

Nuestra expectativa en cuanto a reconocimiento de derechos, las veo muy inundadas, más aún si el proyecto colapsa porque se declararán en bancarrota y no habrá dinero sino para reparar daños que no tengan que ver con impactos culturales o ambientales, todo eso va a entrar a la lista de pasivos.

Respecto a organización local, habrá mucho trabajo, vamos a seguir trabajando en lo que sabemos: crear alternativas energéticas con el buen vivir en comunidades, con quienes trabajamos en occidente y norte de Antioquia. Esto estaba dentro de nuestros pronósticos: los peores impactos llegan con la inundación.

Las perspectivas son seguir para crear condiciones de vida dignas en el territorio porque con represa o sin represa, hay impactos en la productividad, por ejemplo, cuando la gente tenga menos ingresos tendremos que hacer algo. Hay que trabajar en clave de futuro.

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Transnacionales mineras: la segunda “colonización” en América Latina

Mujeres defensoras de derechos humanos, procedentes de América Latina, concordaron en que los proyectos extractivos transnacionales se han convertido en la segunda colonización de los pueblos del continente, que las mujeres continúan siendo las más vulnerables, en la lucha social de sus territorios, sus recursos naturales y las comunidades.


Convocadas al IV Encuentro Regional de la Alianza Centroamericana Frente a la Minería (ACAFREMIN), mujeres defensoras de Bolivia, Perú y Haití, expusieron las duras circunstancias en que viven las poblaciones, a la sombra de proyectos mineros, que lejos de generar progreso en las comunidades han roto el tejido social y generado violencia en su interior.
La Rinconada, en la provincia de San Antonio de Putina, departamento de Puno, Perú, la conocen también como “tierra de nadie”, que coloca a la mujer en un riesgo grave permanente, en donde el dominio masculino y las leyendas heredadas vulneran sus derechos individuales.


Leny Olivera, quien trabaja en Democracy Center Bolivia, habló sobre la criminalización del movimiento social y cómo las mujeres son vulneradas en sus derechos humanos, señalando casos graves en Bolivia y Perú, que termina condenándolas a vivir permanentemente, en pobreza extrema, excluidas socialmente por reforzamiento de patrones culturales.


Olivera habló sobre La Rinconada (Perú), un proyecto minero que se enclava a cinco mil 100 metros sobre el nivel del mar, que se considera uno de los lugares más altos en el mundo.
“En La Rinconada se refuerza el machismo que nos llegó con la Colonización, además de otras formas de dominación, hacia las mujeres, a través los mitos (invenciones) que se van construyendo socialmente. Y no significa que sea parte de la cultura andina, pero, en La Rinconada, las mujeres están expuestas a riesgos y peligros, porque los mineros aseguran encontrar el mineral más fácil si tienen relaciones sexuales o violan a mujeres jóvenes vírgenes o sea, de menos de 20 años. Entonces, en estos lugares se encuentran muchas mujeres jóvenes, a las que llevan con engaños o promesas de trabajo, que ya estando allí son vulneradas o pueden ser violadas por extranjeros, gente que no son del lugar y luego quedan estigmatizadas, no pueden salir fácilmente y se incrementan las experiencias de prostíbulos, la trata y tráfico de personas, te pueden botar hasta en el río y nadie puede reclamar. Es como si la vida de las mujeres no valiera nada”, relató.


A esa situación se suma que muchas mujeres están comenzando a trabajar, al interior de las minas y no por decisión propia, han quedado viudas, otro grupo son madres solteras. Entonces tratan de buscar un sustento para sus familias, pero son repelidas por los mineros.


“Los mineros dicen que las mujeres no puede entrar a la mina, porque se va a enojar o se pondrá celoso el tío, dicen. El tío es una deidad que los mineros tienen al que invitan a beber alcohol o pichar coca (hojas de coca en la boca), para evitar que les pase una desgracia dentro de la mina y aunque no puedo generalizar que todos los mineros son así, pero en La Rinconada, la vida llega a ese extremo”, aseveró.


En cuanto a la vivencia de la segunda colonización, Olivera reiteró que es una “invasión”, que lleva al riesgo y vulnerabilidad a las comunidades y Pueblos Indígenas o afrodescendientes y en especial las mujeres y las defensoras de derechos.


“El contexto es igual, simplemente los actores han cambiado, son empresas transnacionales, organismos como el Banco Mundial o Fondo Monetario Internacional, que tienen control e intereses para beneficiar minorías acaudaladas, de países del Primer Mundo, a costa de la explotación y subordinación de las poblaciones en América Latina, entonces, todos los acuerdos a nivel internacional que en teoría defienden los derechos humanos de indígenas y comunidades son limitadas, pero la resistencia sigue estando presente en la lucha en América Latina, en donde muchos mueren en defensa de sus territorios”, reconoció Olivera. Mientras, Joseline Colas Noel, de JPIC Haití, narró como están destruyendo el ecosistema de la isla y cómo influye que el territorio sea víctima de muchas catástrofes, señalando como un proyecto minero que abandonó su equipo con restos de cianuro, continúan contaminando a la población y recursos naturales.


“Nos preocupa que compañías internacionales estén interesadas en la explotación de minas de Haití. Explotaciones de minas que no aportan nada al país. Solo entre 1996 a 1997, el Estado ha dado 57 permisos de explotación que representa el 15 % del territorio haitiano. En donde viven 11 millones de habitantes, la situación es difícil, y la situación política mucho más, cuando la población entendió que los fondos de PetroCaribe, no han sido utilizado en bienestar social como escuelas, hospitales y servicios básicos”, manifestó.


Sobre reformas jurídicas, Angie Lee Gardy, del Grupo de Apoyo a Refugiados de Haití, enfatizó, que la propuesta de una nueva Ley de Medio Ambiente (1976), no garantiza la protección del agua, suelo y aire. Ni responsabiliza a las empresas a reparar daños ocasionados al territorio y tenemos empresas mineras de Canadá y Estados Unidos.
“Han elaborado un anteproyecto de ley de mina incompleta, que quita los derechos y autoridad al parlamento, y crea la Autoridad Minera, que sería la única que daría los permisos, donde la empresa puede explotar todo lo que encuentre en esa área, si hay un río, pues lo toma y no tiene que reportarlo a ninguna otra institución del Estado, al generar daños al medio ambiente. Es una situación grave, aunque no ha sido firmada por el parlamento, consideramos que Haití puede desaparecer”, puntualizó.

20 mayo 2019

Publicado enInternacional
Economía y vida: paradigma del cuidado frente al extractivismo

«Al parecer ya no creemos tener una tarea o misión que realizar en el planeta y tampoco hay un legado que nos sintamos obligados a preservar o del que seamos guardianes.» 

Zygmunt Bauman: El arte de la vida (p. 55)

La catedral de Notre Dame en llamas. Una de esas imágenes que ya quedará indeleble en los anales como uno de los siniestros más traumáticos de Francia, Europa, el mundo... ¿Cómo pudo ocurrir? Un accidente, se dice, mientras se trabajaba en su restauración, siempre postergada, siempre insuficiente. Un símbolo gravemente dañado, materia que nos hablaba más allá de su ser físico, evocando un universo de significados que trasciende los límites espacio-temporales de una vida humana; y, sin embargo, producto de la vida, plasmación de su belleza cuando los hombres obran el milagro de revelar su esencia y transfigurarla en arte, a mayor gloria de la humanidad por más que se confunda con el delirio de la divinidad.


De tantas cosas que se ha dicho y han sido escritas con ocasión de tan malhadado acontecimiento a mí me ha llamado la atención una, mencionada de paso cuando se informaba sobre el propósito en seguida manifestado de volver el monumento a su integridad previa al incendio. Era una noticia de radio en la que el locutor destacaba la presta disposición de una gran cantidad de ciudadanos, de diversa condición y clase, a donar dinero con el fin de volver a contemplar la catedral de París como parte de esa estampa estereotipada de la capital de Francia. De pasada decía que contrastaba esta actitud con la racanería mostrada durante décadas por las instituciones encargadas de su conservación, lo que por cierto tampoco había suscitado significativas protestas por parte de la ciudadanía. Ahora, sin embargo, es el momento de la gesta, el instante que descuella y rompe con el monótono devenir de los días idénticos del cuidado. Cuando había que cuidar el monumento mediante un trabajo callado y anónimo, sin lustre heroico, parecía no existir estímulo para la generosidad ciudadana ni para el interés político, pues no luce en el escaparate de las pantallas. Un gran incendio sí que luce ofreciéndonos ese dramático punto de inflexión en el que se da pie a la gloria del rescate. El trabajo del cuidado, por comparación, es aburrido. Donde se ponga un golazo de Cristiano que se quite la lección del maestro que logra que algunos de sus alumnos aprenda algo tan cotidiano como leer.


El cuidado es la esencia del cultivo, actividad que transformó la vida de homo sapiens sobre la faz de la Tierra con la revolución neolítica. De esa actividad –expresada en latín con la palabra colere cuya forma de supino es cultum y de aquí «cultura»– se derivó un cambio determinante de una forma de vida que estableció la base material para la creación de la civilización. El inculto es el no cultivado, el que está por civilizar, el que no ha sido cuidado como es debido para llegar a ser plenamente humano. Casos extremos de esa falta de cultivo son los llamados «niños salvajes», como el famoso Víctor de L´Aveyron, cuya historia fue magistralmente plasmada por François Truffaut en su película L'Enfant sauvage. La educación, en efecto, es una de las versiones del cuidar, esencial en igual medida que la agricultura para el sólido cimiento de la civilización, y complemento inseparable de la puericultura, es decir, el cuidado del niño (del puer latino).


Frente al paradigma del cuidado, el de la extracción. La pesca y la caza seguramente son las más ancestrales actividades representativas del paradigma de la extracción. Y también, por supuesto, la guerra. Trabajos todos ellos abonados para la gesta.


Los trabajos del cuidado no son apreciados como notables. Tienen algo de naturaleza negativa en el sentido de que no producen, sino que evitan que ocurra el mal. Toda inversión en ellos parece no lucir, pues se trata de conservar en buen estado lo dado. Por contra, los trabajos de extracción traen a la esfera de nuestro poder lo que no nos era dado. No hay drama en el cuidado que sí hay en la extracción, en el cazador que expande el territorio en busca de la presa y, en general, en el buscador de recursos que ha de luchar por arrebatárselos a la naturaleza o a otros, incluso si es menester mediante el recurso a la guerra. El tiempo del cuidado es aburrido, tedioso, incluso ingrato. Nulo margen hay en él para el reconocimiento de la heroicidad humana. Digamos que no es viril, sino femenino. La extracción, el botín, siempre fue cosa de hombres. Su tiempo es el corto plazo, que conlleva la gratificación inmediata. El tiempo del cuidado es el largo plazo en cuya dimensión se diluye la entidad del beneficio que depara.


El científico y excelente divulgador norteamericano Jared Diamond dedica una parte muy importante de su entretenido libro ¿Por qué es divertido el sexo? a la lactancia, capítulo principal de la puericultura. «Dar de mamar a los gemelos humanos –nos dice– es un gasto de energía tal que el presupuesto de energía de una madre de gemelos se acerca al de un soldado en un campo de entrenamiento» (p. 73). Me pregunto cuál de las dos conductas se valora más cuando la segunda de ellas está institucionalizada en la esfera pública en tanto que la primera es asunto del hogar, que incluso se debe mantener dentro de sus límites si se atiende a cierto pacato sentido del pudor.


La dicotomía que aquí presento entre los paradigmas del cuidado y de la extracción tiene su plasmación desde la perspectiva sociológica. La recientemente galardonada con el Premio Nacional de Sociología, pionera en la investigación del trabajo dentro del hogar, la socióloga María de los Ángeles Durán, ha acuñado el término «cuidatoriado» para nombrar la clase social de los que cuidan. Importante, sin duda, para el reconocimiento de una realidad que si no se nombra no existe. Su labor investigadora de los últimos cuarenta años da cuenta de un fenómeno en el que se demuestra una vez más lo difícil que resulta desligar la economía de la ideología, el machismo en este caso. Pues lo que ya empezamos a peinar canas sabemos muy bien que todavía en los ochenta del siglo pasado era mayoritaria la idea de que ese trabajo de cuidados confinado al espacio del hogar era cosa exclusiva de mujeres que lo tenían por «sus labores», no por un trabajo al que le correspondiese un valor económico; y así era –¿y es?– para todos ya que no es generador de riqueza. Pero –a poco que se repare en ello– se trata de un trabajo de enorme valor vital, aunque no tenga el debido reconocimiento económico, que aún hoy realizan en un ochenta por ciento las mujeres.


Según los cálculos de la mencionada socióloga, habría que subir un 70% el IRPF para pagar parte de los cuidados que hoy se hace gratis (declaración en entrevista del diario 20minutos de 12 de febrero de 2019). De tal magnitud es su valor económico. En cualquier caso, una necesidad social que nuestro Estado del bienestar no cubre, que puede comprar quien tiene recursos; pero quien carece de ellos recurre al «cuidatoriado», los que se dedican principalmente a cuidar siendo la mayoría trabajadores no remunerados en absoluto o insuficientemente remunerados. Los remunerados suelen ser mujeres inmigrantes con condiciones laborales peores que todos los demás trabajadores. Pero el grueso de esta clase social son mujeres que no cobran por cuidar, sino que lo hacen por afecto o por sentimiento de obligación familiar. Sin derecho a la seguridad social están condenadas a la miseria y a la dependencia.


Con un país inmerso en un «invierno demográfica», que envejece a toda prisa, con una de las esperanza de vida más altas del planeta, el sector del cuidado es el gran negocio; si no fuera porque pocas familias pueden pagar lo que cuesta una plaza en una residencia o una persona que cuide interna al dependiente. Es la confusión de mercado y economía la que lleva al desprecio del trabajo de cuidados, que poco tiene que ver a simple vista con la producción y la generación de riqueza. Se calcula lo que cuesta una vacuna infantil, el salario del personal sanitario que la suministra, las instalaciones donde se practica; pero queda al margen de los números, lo que más valor tiene, a saber: el tiempo de la persona que deberá dejar de trabajar para acompañar al niño y que, seguramente, al día siguiente tendrá que quedarse en casa cuidándolo.


El cuidado queda fuera del PIB por el mercadocentrismo que denuncia el economista Ha-Joon Chang en su libro Economía para el 99% de la población. En él critica la miopía de la escuela neoclásica actualmente dominante en la ciencia económica. Según su concepción, la economía se reduce a una red de relaciones comerciales que conforma el mercado. «La focalización en el mercado –nos advierte Chang– ha propiciado que la mayoría de los economistas no presten atención a ámbitos cruciales de nuestra vida económica, con importantes consecuencias negativas para nuestro bienestar» (p. 409). Diríase que nos hemos vuelto des-cuidados, desatendiendo aspectos tan vitales como la calidad del trabajo y el equilibrio entre la vida privada y el trabajo. Aquí residen las claves para identificar las causas últimas del invierno demográfico que dicen padecemos. Mujeres trabajadoras, a menudo mal pagadas y demasiado estresadas sin la seguridad de una cierta estabilidad, a las que se les exige cargar con el cuidado de la prole y puede que también con el de sus mayores y dependientes. ¿Es ético exigirles tamaña abnegación? ¿Cabe esperarla de ellas por decisión voluntaria conforme se van liberando de la tradicional moral cristiana del sacrificio femenino?
Ya lo dijo Robert Kennedy el 18 de marzo de 1968 en el fragor de la campaña electoral: «el PIB lo mide todo excepto lo que hace que valga la pena vivir la vida». Por eso no mide el cuidado, quedando este trabajo, esencial para gozar de una vida buena, al margen de valoración y ninguneado en la agenda política.


En cuanto a la relación entre valor social de un trabajo y remuneración recibida por su desempeño, el heterodoxo antropólogo británico David Graeber lo tiene claro: «cuanto más ayuda y beneficia un trabajo a los demás, y por tanto mayor valor social crea, menos se suele pagar por él» (p. 275). Es la sentencia que encontramos en su libro Trabajos de mierda. Una teoría. Según algunas investigaciones a las que nos remite, una de las profesiones que mayor valor social aporta es la de maestro de primaria, no especialmente bien pagada como todos sabemos, mientras que la que más valor social sustrae es la de los profesionales del sector financiero, los cuales, sin embargo y como muy bien sabemos, están excelentemente bien pagados. Y dado que la actividad financiera es un exponente flagrante de extractivismo (se trata de extraer la poca riqueza de unos muchos para incrementar la mucha riqueza de unos pocos) tenemos otra constatación más de ese desequilibrio económico entre el cuidado y el extractivismo que venimos analizando. De este desequilibrio económico fueron síntoma evidente los recortes salariales aplicados a partir de la crisis de 2008 a casi todos los sectores públicos que proporcionan beneficios claros e inmediatos a la población (sanidad, educación, dependencia, etc.) entretanto se mostraba sin pudor una actitud realmente indulgente con las crecientes remuneraciones de los responsables de las entidades financieras cuya gestión había sido la causante en gran medida del desastre económico.


Al mismo tiempo, el trabajo se ha ido convirtiendo en un valor en sí mismo; quien no trabaje, aunque sea en algo que no le guste y en lo que sea explotado e invirtiendo en ello la mayor parte de su tiempo, es un gorrón, un gandul, un parásito indigno de simpatía y de ayuda pública. Así se achica el espacio y se merma el tiempo dedicado al cuidado, que –como hemos dicho– queda al margen de la matematizada valoración económica.


La pregunta es cómo se decide el valor del trabajo, en función de qué criterios. La respuesta ortodoxa que resuelve dogma en ristre la cuestión echando mano del mercado –animal metafísico donde los haya– es cuando menos discutible por cuanto desprecia consideraciones de orden vital que ya han sido expuestas. El aludido David Graeber ensaya la formulación de un criterio: «cuando un servicio o producto responde a una demanda o mejora de alguna manera la vida de la gente se puede considerar que tiene verdadero valor, pero no así cuando solo sirve para crear demanda, haciendo que la gente se sienta gorda y fea o engañándola para endeudarse y luego cobrar intereses por ello» (p. 267).


El trabajo de cuidados es el fenómeno que desafía la autenticidad de la conexión entre economía y vida. Cabe preguntarse si el actual paradigma económico globalmente vigente no ha permitido una expansión excesiva de su componente extractivo, ya sea de recursos naturales, ya de recursos financieros mediante el procedimiento del endeudamiento crónico. Si es así, la economía pone en peligro su genuina razón de ser, que tiene que ver, básicamente, con una administración de los medios materiales, siempre limitados, que posibilite que los humanos estemos en disposición de alcanzar el disfrute de una vida buena. A juzgar, sin embargo, por los efectos bien evidentes a estas alturas del proceso de globalización sujeto a la providencia del libre mercado (trasunto actual de la de Dios) diríase más bien que la esfera económica se ha constituido en un mundo independiente con leyes propias al margen de las de la materia y las de la vida.


Recientemente la antropóloga Yayo Herrero, prestigiosa investigadora en los ámbitos ecologista y feminista, participó en un diálogo radiofónico en el que ofrecía su visión del momento actual que vivimos, congruente con las ideas aquí expuestas (emitido por la Cadena Ser el 14 de abril de 2019 en el programa A vivir, que son dos días). Transcribo parte de su intervención: «Estamos viviendo un momento, yo diría, en el que hay una triple guerra, en el que se combinan una guerra convencional, por los recursos, como las que ha habido siempre, mucho más intensificada en un momento de declive de energía, de declive de minerales que intensifica ese extractivismo del que hablaba Silvia; una guerra también contra los derechos laborales y sociales, que precariza a las personas, que las reduce básicamente a la situación de consumidores, y si eres un consumidor fallido básicamente ya no cabes; y una guerra también sutil y dura contra los vínculos y las relaciones». A su entender, para enfrentar esa triple amenaza es menester colocar en el centro del horizonte humano lo que es prioritario para sostener la vida, y no cualquier vida (al estilo de los fanáticos provida) sino vidas que merezcan la pena y la alegría de ser vividas. Considera esta investigadora social que el modelo de capitalismo extractivista supone una guerra contra la vida, y que es suicida por cuanto para que haya producción –la actividad material esencial de la economía real– es necesaria como condición previa la producción de la vida, que se realiza en la naturaleza y en los trabajos que cotidianamente tenemos que llevar a cabo para mantener las vidas; es decir, lo que he venido llamando el cuidado. Es estúpido sacrificar todo lo que constituye la genuina vida humana al crecimiento económico tal como es entendido dentro del paradigma del capitalismo global de libre mercado y extractivista. La historia de homo sapiens demuestra que uno a uno los individuos somos vulnerables y que siempre es un error soslayar la evidencia de que somos cuerpo y pertenecemos a una misma especie.


El desarrollo ideológico de las últimas décadas ha llevado a cabo un continuado y efectivo trabajo de erosión de toda apreciación del vínculo social, del sentido de comunidad al margen del entramado económico. «No existe lo que se llama sociedad. Hay hombres y mujeres individuales y hay familias», decretó la Primera Ministra británica Margaret Thatcher hace cuarenta años. Desde entonces, carece de sentido preocuparse por la sociedad y pensar en el bien común, mientras que lo tiene todo que cada individuo trabaje más y haga lo posible por ganar más. Quiere decirse también que la solidaridad no es productiva; o sea, que es inútil unir fuerzas y subordinarlas a una causa común. Toda apelación al principio de responsabilidad comunal por el bienestar de los miembros integrantes de una sociedad se condena como lo propio de un Estado paternalista que debilita la capacidad de emprendimiento de los individuos, máxima virtud promotora del crecimiento económico. Se asume que el cuidado de otros, por contra, es el vicio que conduce a una dependencia aborrecible y detestable. A la postre, el debilitamiento del sentido del cuidado da lugar a sociedades fracasadas en las que el consumismo y el extractivismo se retroalimentan con el convencimiento de que no hay alternativa.


El agotamiento de los bienes materiales y el agotamiento de los cuerpos, procesos en el que nos ha instalado el paradigma extractivista nos lleva a vivir en el tiempo de la inminencia, en el que todo puede cambiar radicalmente o todo puede acabarse definitivamente. Es lo que la filósofa Marina Garcés en su sugerente ensayo titulado Nueva ilustración radical denomina «el límite de lo vivible», el apocalipsis por agotamiento de la vida. Su definición de dicho límite: «Ese umbral a partir del cual puede ser que haya vida, pero que no lo sea para nosotros, para la vida humana. Vida vivible es la gran cuestión de nuestro tiempo. (...) vida vivible es vida digna. Sus límites son aquellos por los que podamos luchar» (p. 15-16). ¿Acertará cuando afirma que nuestro tiempo no es ya el de la posmodernidad sino el de la insostenibilidad? ¿Será verdad que vivimos en la prórroga desde que en 1972 el Club de Roma en su informe Los límites del crecimiento advirtiera de la imposibilidad del crecimiento ilimitado, horizonte verdaderamente utópico del capitalismo en un planeta finito?


¿Es esto vivir? Es la pregunta a la que cualquiera puede recurrir en cualquier contexto de vida, según señalara el filósofo Etienne de La Boétie en el siglo XVI. No tiene que ver con una objetividad calculable, sino que apela a una dignidad que siempre puede ser puesta en cuestión. Según Marina Garcés de nuevo, «es una pregunta que se puede compartir pero no delegar, porque lo que expresa es que la vida consiste en elaborar el sentido y las condiciones de lo vivible» (p 58). En ella, en fin, se halla la semilla de la insubordinación a toda servidumbre voluntaria, también la promovida por un paradigma económico cuya ansia extractivista menoscaba la relevancia vital del cuidado.

Por  José María Agüera Lorente
Rebelión


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:


BAUMAN, ZYGMUNT: El arte de la vida. De la vida como obra de arte. Editorial Paidós. Barcelona, 2017.
CHANG, HA-JOON: Economía para el 99% de la población. Editorial Debate. Barcelona, 2015.
DIAMOND, JARED: ¿Por qué es divertido el sexo? Círculo de Lectores. Barcelona, 2007.
GARCÉS, MARINA: Nueva ilustración radical. Editorial Anagrama. Barcelona, 2017.
GRAEBER, DAVID: Trabajos de mierda. Una teoría. Editorial Ariel. Barcelona, 2018.

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Arde París, arde nuestra Iglesia y nuestra casa

En Fracncia

En las calles de Paris hay fuego, hay una gran conflagración en la sociedad francesa por el movimiento continuo de los chalecos amarillos, donde los de abajo protestan por el desmonte de la sociedad del bienestar y están buscando la transformación del estado y ya no solo en las calles sino también en la catedral de Notre Dame el 15 de abril se incendió este templo gótico testigo de muchos acontecimientos históricos.

En el mundo


También hay fuego en Nuestra Señora la iglesia católica y no solo en Paris, si no en la Iglesia en general, esto es por los escándalos de abuso sexual de menores, también por su cercanía y bendición al poder reinante, olvidándose de sus principios (Mt. 20.25.28) de sus orígenes, del libro profético, de las palabras de su fundador Jesús el nazareno, recordada y escrita por la comunidad de San Marcos “Al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí le ira mejor si le pusieran al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos y que lo echasen al mar.

En Roma

En febrero 2019 el Papa Francisco hizo un intento de cambiar y hacerle frente a los escándalos crecientes, convoco a una reunión de obispos del mundo, para tomar medidas, pero al final no tomo las decisiones de fondo que están reclamando las victimas las comunidades afectadas por este flagelo de la pederastia, esperaban muchísimo más, como el fin del celibato obligatorio, el sacerdocio para la mujer, justicia y reparación para las víctimas, parece que las fuerzas que se mueven al interior de la iglesia están más fortalecidas por los triunfos electorales de la extrema derecha y el fascismo internacional y estén debilitando su visión y accionar progresista.

En marzo 2019, las revelaciones

El escritor y periodista francés Frederic Martel da a conocer a nivel mundial una investigación de más de 4 años el cual tituló "Sodoma, poder y escándalo en el vaticano", es una clara radiografía de los últimos papados, nos hace muchas revelaciones sobre los delitos, crímenes y complicidades con el poder de una gran parte de la jerarquía eclesiástica.

Nos dice en su estudio bien documentado que hay una comunidad gay bastante grande y poderosa en el vaticano y que está extendida por todas las iglesias del mundo, que es como un sistema de vida adornado de palacios, lujos. Lujurias y una gran corrupción.

Con estas revelaciones nos damos cuenta que la iglesia no es una santa católica apostólica y si romana, y se parece mucho a la prostituta de Babilonia, de la cual nos habla y describe Juan en el apocalipsis, capítulos 17 y 18.

En Colombia


En el capítulo que le toca a Colombia hay un personaje que sobresale, es central en el libro, es ejemplo de lo que no debe ser un cristiano en el mundo, es el cardenal Alfonso López Trujillo, da nauseas hablar de este especialista en toda clase de delitos, hipocresía y falsedad. Ladrón de arte religioso, cómplice y amigo de narcotraficantes y paramilitares, amante del poder político nacional y mundial, anticomunista, furibundo, depredador sexual, misógino, sadomasoquista, con muchos jóvenes de amantes en todo el mundo, aprovechando el nombramiento que le hizo Juan Pablo II como presidente del pontificio concejo para la familia, mucho puesto para semejante trueno vestido de nazareno, Martel lo termina describiendo como una diva del catolicismo declinante, un Doctor satánico y anticristo, gran travesti a la antigua usanza, muere en 2008 de una “extraña enfermedad”.

La jerarquía católica colombiana está en mora en dar explicaciones de su proceder, de su falta de transparencia por su lado oscuro, y por su participación en el poder, su complicidad en la violencia política en Colombia, de lo contrario seguirá estando incapacitada moralmente para hablar de ideología de género, de buenas costumbres de matrimonios y familias, de ser un referente ético, de amor y compasión en la sociedad y de evangelización.

Parece ser que el miedo a que se sepa la verdad, ha sido un factor importante para estar en contra del proceso de paz, tiene miedo a que se sepa la verdad de su responsabilidad histórica en el conflicto colombiano y que desgraciadamente se está volviendo a reactivar.

En Bogotá

El cardenal Rubén Salazar Arzobispo primado de la iglesia católica colombiana, nombrado por su amigo Benedicto XVI es un adversario de los intentos de reforma hechas por su jefe el Papa Francisco, le fascina mucho la pompa, los lujosos ritos palaciegos y toda la parafernalia que le gustan a los ricos y al poder, mientras los pobres mueren de hambre o son asesinados, se olvidó completamente de la historia profética del pueblo de Dios que acompaña siempre a los testigos de la verdad, como nos lo cuentan varios de ellos AM 5, 25, Is 58,1, Is 5.8 Is10,1 Is, 56,11 Jr 7, 11, Jer 9-7, Mat 25, 31, 46, Mc 10,24, el cardenal todavía no se da por enterado que el carnaval termino.

Salazar no cumple las órdenes dadas por su jefe Francisco de apoyar abiertamente el proceso de paz, es insensible también a la tragedia que nos enluta por el asesinato casi diario y creciente de líderes sociales, no ha levantado su voz, aunque se da por entendido que la iglesia colombiana es una de las más ultraconservadora del mundo, ha estado ligada y ha compartido el poder político y económico con la clase dirigente del país, esta clase que no quiere la paz en Colombia, nos quiere embarcar de nuevo en la guerra interna y otra externa con nuestra hermana Venezuela, de características continentales apoyando así la posible conflagración a nivel mundial

¿Tiene salvación la Iglesia? Pregunta el sacerdote y teólogo suizo Hans Kung. Nosotros, los laicos, decimos que Jesús tiene un futuro brillante, y la iglesia tiene un pasado y presente tormentoso tiene que entrar en una transformación radical, si Dios está entre nosotros, qué sentido tienen las iglesias, para que sirven?

El camino que le queda a la jerarquía católica es la que siguió la de Chile renunciar para poder seguir a Jesús, presentarse ante la justicia humana y luego a la divina solo asi volveremos a ver a la periferia, al camino de los campesinos, a los pobres de la tierra, a los orígenes, a hablar y a practicar los derechos de los hijos e hijas de Dios, hablaremos también del derecho de José de amar a María, del derecho a vivir en paz, a amar más a la naturaleza, a cuidarla.

El derecho a trabajar por una sociedad distinta donde reine la verdad, la igualdad, la fraternidad, la hermandad, ejercer el derecho a rezar en todas partes, con todas las religiones, en todos los lugares reunirnos e incluso ir a la montaña a invocar y convocar al duende de las cosas, al Dios Padre y madre la vida, Padre de la libertad para que nos ayude a salir de esta esclavitud y destrucción en la que estamos inmersos como familia humana.

Este sería el camino, la paz es el camino, el amor es el camino, tenemos que empezar de nuevo a caminarlo.

 

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El discurso completo de Greta Thunberg ante el Parlamento británico: "Volveremos a clase cuando escuchéis a la ciencia"

"Nuestro futuro se ha vendido para que un puñado de personas puedan ganar cantidades inimaginables de dinero. Nos han robado el futuro a la vez que nos decían que no había límite", señaló la activista


"La crisis climática es a la vez el conflicto más fácil y el más difícil al que nos hemos enfrentado. El más fácil porque sabemos lo que tenemos que hacer y el más difícil porque nuestra economía depende de la destrucción de los ecosistemas"

 

Me llamo Greta Thunberg, tengo 16 años, soy sueca y he venido a hablaros en nombre de las generaciones futuras.


Sé que muchos de vosotros no queréis escucharnos. Decís que sólo somos niños. Pero nosotros sólo repetimos el mensaje de la ciencia sobre el clima.


Muchos de vosotros parecéis estar preocupados por ver cómo perdemos un tiempo de clase muy valioso, pero os aseguro que volveremos al instituto en cuanto empecéis a escuchar a la ciencia y nos deis un futuro ¿Os parece mucho pedir?


En el año 2030 yo tendré 26 años. Mi hermana pequeña, Beata, tendrá 23. Igual que muchos de vuestros hijos o nietos. Nos han dicho que es una edad genial en la que tienes toda la vida por delante. Pero no estoy segura de que vaya a ser tan genial para nosotras.


He tenido la suerte de nacer en una época y en un lugar donde todos nos dicen que soñemos en grande, que podría convertirme en lo que quisiera, que podría vivir en cualquier sitio que quisiera. La gente como yo lo ha tenido todo y más. Cosas con las que nuestros abuelos ni siquiera se atrevían a soñar. Hemos tenido todo lo que podíamos desear y, sin embargo, ahora podríamos acabar sin nada. Probablemente ya ni siquiera tenemos futuro.


Porque nuestro futuro se ha vendido para que un puñado de personas puedan ganar cantidades inimaginables de dinero. Nos han robado el futuro a la vez que nos decían que no había límite y que sólo se vive una vez.


Nos habéis mentido. Nos habéis dado falsas esperanzas. Nos habéis dicho que el futuro era algo que anhelar. Y lo más triste es que la mayoría de los niños ni siquiera sabe el destino que nos espera. No lo comprenderemos hasta que sea demasiado tarde. Y, sin embargo, somos los más afortunados. Los que se verán más afectados ya están sufriendo las consecuencias. Pero sus voces no son escuchadas.


¿Está encendido el micrófono? ¿Podéis oírme?


Alrededor del año 2030, dentro de 10 años, 252 días y 10 horas, habremos desatado una reacción en cadena irreversible que escapará todo control humano y que seguramente pondrá fin a nuestra civilización tal como la conocemos. Eso es lo que sucederá a menos que en el tiempo que nos queda se tomen medidas sin precedentes en todos los aspectos de la sociedad, incluida una reducción de al menos el 50% en las emisiones de dióxido de carbono.


Y tened en cuenta que estos cálculos dependen de inventos que todavía no se han inventado a esa escala, inventos que se supone que limpiarán la atmósfera de cantidades astronómicas de dióxido de carbono.


Además, estos cálculos no incluyen puntos de inflexión imprevistos y bucles de retroalimentación como el poderoso gas metano que se está escapando rápidamente con el deshielo de la capa de hielo ártico.


Y estos cálculos científicos tampoco contemplan el calentamiento atrapado en la contaminación tóxica del aire. Ni el aspecto de equidad o justicia climática que se estableció claramente en el Acuerdo de París y que es absolutamente necesario para que los cambios funcionen a escala global.


También debemos tener en cuenta que estos son sólo cálculos. Estimaciones. Eso significa que los "puntos de no retorno" pueden ocurrir un poco antes o un poco después de 2030. Nadie puede saberlo con exactitud. Sin embargo, sí podemos estar seguros de que ocurrirán en esos períodos de tiempo, porque estos cálculos no son opiniones ni suposiciones hechas a lo loco.


Estas proyecciones están respaldadas por datos científicos, conclusiones a las que han llegado todos los países a través del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático o IPCC. Casi todos los más importantes paneles científicos nacionales en todo el mundo apoyan sin condiciones el trabajo y las conclusiones del IPCC.
¿Me habéis oído? ¿Entendéis mi inglés? ¿Está encendido el micrófono? Porque estoy empezando a dudar.


En los últimos seis meses he viajado por toda Europa. He pasado cientos de horas en trenes, coches eléctricos y autobuses para repetir una y otra vez estas palabras que pueden cambiarnos la vida. Pero nadie habla de eso y nada parece haber cambiado. De hecho, las emisiones siguen aumentando.


Cuando viajo para dar discursos en diferentes países, siempre me ofrecen ayuda para escribir sobre políticas climáticas específicas en países específicos. Pero eso no es necesario. Porque el problema esencial es el mismo en todos lados. Y el problema esencial es que no se está haciendo nada para poner freno, o siquiera reducir, el colapso climático y ecológico, a pesar de todas las palabras bonitas y las promesas.


Sin embargo, el Reino Unido es un caso especial. No sólo por la extraordinaria deuda histórica de carbono, sino también por su recuento actual –y por cierto muy creativo– de sus emisiones de carbono.


Desde 1990 el Reino Unido ha logrado una reducción del 37% de sus emisiones territoriales de dióxido de carbono, según el Proyecto Global del Carbono. Y eso suena sorprendente. Pero estas cifras no incluyen las emisiones de la aviación, los barcos y aquellas asociadas con importaciones y exportaciones. Si se incluyeran estas emisiones, la reducción desde 1990 sería de alrededor del 10%, o un promedio de 0,4% al año, según el Centro Tyndall Manchester.


Y la causa principal de esta reducción no son las políticas climáticas, sino una directiva de la Unión Europea de 2001 sobre la calidad del aire que básicamente obligó al Reino Unido a cerrar viejas plantas de carbón que eran extremadamente contaminantes y reemplazarlas por estaciones energéticas de gas que son menos sucias. Y por supuesto, al pasar de una fuente de energía desastrosa a una menos desastrosa, las emisiones se reducen.


Pero quizá la idea más equivocada sobre la crisis climática es que tenemos que "reducir" las emisiones. Porque eso está lejos de ser suficiente. Si queremos que el calentamiento baje a menos de 1,5 o 2 grados, tenemos que poner freno a las emisiones. Por supuesto que es necesario "reducir" las emisiones, pero eso es sólo el comienzo de un proceso rápido que debe llevar al fin de las emisiones en un par de décadas o menos. Y cuando digo "fin" quiero decir cero y luego pasar rápidamente a cifras negativas. Eso descarta automáticamente la mayoría de las políticas actuales.

El hecho de que estemos hablando de "reducir" en lugar de "poner fin" a las emisiones es quizá la mayor prueba de que las cosas siguen igual que siempre. Por ejemplo, actualmente el Reino Unido está apoyando activamente la nueva explotación de combustibles fósiles con la industria del fracking de gas shale, la expansión de sus campos de petróleo y gas en el Mar del Norte, la expansión de los aeropuertos y el plan de permitir una nueva mina de carbón. Es más que absurdo.


Sin duda, este comportamiento irresponsable será recordado en el futuro como uno de los grandes fracasos de la humanidad.


La gente siempre nos dice a mí y a los millones de jóvenes que nos manifestamos que deberíamos estar orgullosos de lo que hemos logrado. Pero lo único que tenemos que hacer es mirar la curva de emisiones. Y, lo siento, pero sigue siendo ascendente. Esa curva es lo único que deberíamos mirar.


Cada vez que tomamos una decisión, debemos preguntarnos: ¿Cómo afectará esta decisión a la curva? No deberíamos seguir midiendo nuestra riqueza y nuestro éxito según el gráfico que muestra el crecimiento económico, sino según la curva que muestra las emisiones de gases de efecto invernadero. Ya no deberíamos sólo preguntarnos: "¿Tenemos suficiente dinero para poder hacerlo?", sino también: "¿Podemos lograrlo cumpliendo ampliamente con los objetivos de las emisiones de carbono?" Ese debería el foco de nuestra nueva forma de autoevaluación.


Muchas personas dicen que no tenemos ninguna solución para la crisis climática. Y llevan razón. ¿Cómo íbamos a tener una solución? ¿Cómo se "soluciona" la mayor crisis a la que se ha enfrentado la humanidad? ¿Cómo se "soluciona" una guerra? ¿Cómo se "soluciona" llegar por primera vez a la luna? ¿Cómo se "soluciona" inventar cosas nuevas?


La crisis climática es a la vez el conflicto más fácil y el más difícil al que nos hemos enfrentado. El más fácil porque sabemos lo que tenemos que hacer. Tenemos que poner fin a las emisiones de gases de efecto invernadero. Y el más difícil porque nuestra economía actual depende casi totalmente de los combustibles fósiles y de la destrucción de los ecosistemas para poder generar un crecimiento económico perpetuo.


"¿Y exactamente cómo resolveremos esto?" nos preguntáis a nosotros, los jóvenes que nos manifestamos contra el cambio climático. Y nosotros respondemos: "Nadie lo sabe con certeza. Pero debemos dejar de quemar combustibles fósiles y recuperar la naturaleza y muchas otras cosas que aún no sabemos bien cómo hacer".


Entonces nos decís: "¡Esa no es una respuesta!". Y nosotros os decimos: "Tenemos que comenzar a tratar la crisis como una crisis y comenzar a actuar incluso si no sabemos cuál es la solución". "Sigue sin ser una respuesta", decís vosotros. Entonces comenzamos a hablar de economía circular y de volver a una naturaleza salvaje y de la necesidad de una transición justa. Y vosotros no entendéis de qué estamos hablando.


Nosotros decimos que esas soluciones que necesitamos no las conoce todo el mundo y que entonces debemos unirnos en respaldo de la ciencia y encontrar juntos esas soluciones por el camino. Pero vosotros no nos escucháis. Porque esas son respuestas para resolver una crisis que la mayoría de vosotros no comprende bien. O no queréis comprender.
Vosotros no escucháis lo que dice la ciencia porque solo os interesan soluciones que os permitan seguir como antes. Como ahora. Y esas respuestas ya no existen. Porque no habéis actuado a tiempo.


Evitar un colapso climático requerirá un pensamiento catedral. Debemos poner los cimientos aunque todavía no sepamos cómo construir el techo.


Y estoy segura de que en cuanto comencemos a actuar como si estuviéramos en una emergencia, podremos evitar el colapso climático y ecológico. Los humanos somos muy flexibles: todavía estamos a tiempo de solucionar esto. Pero la oportunidad de hacerlo no durará mucho tiempo. Debemos comenzar hoy mismo. Ya no quedan excusas.


Los jóvenes no estamos sacrificando nuestra educación ni nuestra infancia para que vosotros nos digáis lo que consideráis que es políticamente posible en la sociedad que habéis creado. No hemos salido a las calles para que os hagáis selfies con nosotros y nos digáis cuánto admiráis lo que estamos haciendo.


Los jóvenes estamos haciendo esto para que vosotros los adultos despertéis. Los jóvenes estamos haciendo esto para que pongáis vuestras diferencias a un lado y comencéis a actuar como lo haríais en una crisis. Los jóvenes estamos haciendo esto porque queremos recuperar nuestras esperanzas y nuestros sueños.
Espero que mi micrófono haya estado encendido. Espero que hayáis podido oírme.


Traducido por Lucía Balducci

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Lunes, 22 Abril 2019 05:39

El fuego y el acantilado

 Una cría de gorila, en el Bioparc de Valencia. EP

Los poderes políticos y económicos vigentes podrán ayudar a levantar Notre Dame, pero no van a salvar al planeta, porque están íntimamente ligados a las fuerzas que lo devastan

Hace unos días leí una reflexión del escritor colombiano Juan Cárdenas a propósito de una nota inquietante: el suicidio de unas morsas cuyo hábitat fue devastado por el cambio climático. Cárdenas contrastaba la impresión que le provocó el video que testimoniaba la autosupresión de las morsas (que saltaron por un acantilado) con la que le dejó, ese mismo día, el incendio accidental de la catedral de Notre Dame, en París. Y concluía, razonablemente, que pese a todo el dolor que pueda uno sentir por el patrimonio arquitectónico, histórico, artístico y religioso destruido o afectado en el siniestro del 15 de abril, lo que resulta irreparable de verdad, y ante lo que permanecemos en general indiferentes, es la pérdida de la naturaleza.


Las morsas no se encuentran, de momento, registradas entre las especies en peligro de extinción (a pesar de que han sido masacradas de modos infames) pero el deterioro o supresión de sus refugios y los vaivenes climáticos (que muchos gobiernos se empeñan en negar, o que aceptan pero sin tomar medidas contundentes al respecto) pueden hacer que esa escena extrema del suicidio se replique. Y no están solas: abrir un portal de noticias, hoy, es leer apuntes sobre el peligro global que enfrentan las abejas, la agonía de varias clases de aves y mamíferos, el colapso de las poblaciones de peces…


Notre Dame es una joya invaluable que lleva más de ocho siglos en pie, acumulando sobre sí Historia (e historias), arte, belleza... Y resulta lógico que nos consternemos porque la obra más trascendente del medioevo europeo haya sufrido daños tremendos y corrido el riesgo de desmoronarse. Eso no tendría siquiera que ponerse en duda y para negarlo hay que ser muy inconscientes o muy fanáticos (las redes dan cuenta de que padecemos la cercanía de muchos ejemplares de unos y otros bichos, aunque aún son minoría). Pero lo que sucede ahora mismo con la naturaleza es, si tuviéramos que ponernos a jerarquizar las desgracias que nos aquejan, incluso peor. Porque Notre Dame será reconstruida, al igual que lo han sido otras joyas góticas. Las catedrales de Reims y Colonia, víctimas de las guerras mundiales, perdieron parte de su gloria en el fuego pero siguen, por fortuna, en pie. Para Nuestra Señora ya se han anunciado donaciones millonarias y un programa que atienda las necesidades inmediatas del recinto. Y, sin embargo, con la naturaleza puede que no lleguemos a esos finales felices o al menos agridulces...


Los humanos hemos arrasado con animales y plantas y saqueado la tierra firme y los mares y lo seguimos haciendo cada mañana. Asumimos que lo que alberga el planeta (y el planeta mismo) está allí para que lo explotemos y en nuestra ambición, imbecilidad y vileza hemos hecho desaparecer una multitud de especies que llevaban millones de años vivas, que recorrieron el camino de la evolución junto a nosotros (o lo empezaron mucho antes) y que, por nuestra mano, ya no están más. Nos hemos afanado en dejar una realidad más pobre de la que encontramos al nacer.


Y parece que solo a golpes abrimos los ojos. Los anticipados colapsos de las reservas de agua potable y energía, el estado límite de la contaminación en miles de ciudades, los estragos causados por el sobrecalentamiento general y el deshielo de los polos no son datos curiosos: son síntomas del desastre que se avecina. Los poderes políticos y económicos vigentes podrán ayudar a levantar Notre Dame de las cenizas, sí, y qué bueno, pero no van a salvar al planeta, porque están íntimamente ligados a las fuerzas e intereses que lo devastan. Y en materia ambiental ya no sirven las reformas o los paños tibios: urge una revolución. Porque sabemos apagar el fuego, pero parece que no sabemos qué hacer para evitar el salto por el acantilado.

Por Antonio Ortuño
21 ABR 2019 - 21:55 COT

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Más de 500 detenidos por las protestas contra el cambio climático en Londres

Miles de personas se han sumado esta semana al movimiento promovido la organización ecologista Extinction Rebellion por en un intento por forzar al Gobierno a tomar medidas para hacer frente al calentamiento global.

Más de 500 personas han sido arrestadas esta semana y 10 han sido acusadas desde que comenzó la protesta de Extinction Rebellion para reclamar a las autoridades británicas medidas drásticas para frenar el cambio climático, según el último balance que ha proporcionado este miércoles la Policía Metropolitana.

Activistas de la organización ecologista Extinction Rebellion han alertado al diario local The Guardian de que los detenidos estarían siendo trasladados a comisarías a las afueras de la capital británica. "Los que han sido detenidos están siendo llevados a muchas partes, incluso fuera de Londres", ha indicado un portavoz.

Miles de personas se han sumado esta semana al movimiento en un intento por forzar al Gobierno a tomar medidas para hacer frente al calentamiento global. "La gente no quiere esto pero la inacción por parte del Gobierno ante este tipo de emergencia nos deja sin alternativa", ha explicado la organización.


El martes las manifestaciones se extendieron a las zonas de Marble Arch, Waterloo Bridge, Oxford Circus y Parliament Square, lo que provocó atascos en las áreas colindantes.
Este miércoles se proponían paralizar también el metro de Londres, si bien no han conseguido su objetivo porque, entre otras cosas, se han desplegado efectivos adicionales y se ha bloqueado la señal WiFi. La anécdota de esta tercera jornada la han protagonizado cuatro activistas que se han encadenado a la valla de la casa del líder laborista, Jeremy Corbyn, de acuerdo con la cadena de noticias BBC.

Varios de los manifestantes ubicados en el puente de Waterloo, según ha podido saber la corresponsal de Público en Londres Cristina Casero, llevaban protestando desde el lunes para solicitar al gobierno medidas urgentes para acabar con la crisis climática. Según los activistas, los agentes han procedido a su detención alegando que estaban interrumpiendo el tráfico, una información confirmada por uno de los policías allí presentes. Asimismo, los activistas han confirmado a Casero que, una vez puestos en libertad, volverán al mismo sitio a continuar con la protesta.


La organización Extinction Rebellion

Extinction Rebellion asegura que cuenta con 331 grupos de acción afiliados en 49 países distintos y denuncia que 222 de sus activistas han sido detenidos en todo el mundo en acciones de desobediencia civil no violenta. En noviembre fueron detenidas 85 personas en Londres cuando miles de activistas, familias y pensionistas bloquearon cinco puentes del Támesis.

En Reino Unido, Extinction Rebellion exige al Gobierno emisiones cero de gases de efecto invernadero para 2025 y un plan de emergencia ciudadano similar al impulsado durante la Segunda Guerra Mundial.


Casi un centenar de intelectuales han suscrito un manifiesto de Extinction Rebellion publicado en octubre en The Guardian. "Se ha roto el contrato social y por consiguiente no solo es nuestro derecho, sino también nuestro deber moral puentear la pasividad y flagrante dejación de funciones del Gobierno y rebelarnos para defender la vida", explica el texto.

18/04/2019 11:27 Actualizado: 19/04/2019 10:12
PÚBLICO / AGENCIAS

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