No es un debate entre partidos, sino de la humanidad*

Gracias, señor secretario general, excelencias, señoras y señores, y distinguidos invitados. Tengo el honor de estar aquí hoy ante ustedes, no como un experto, sino como un ciudadano preocupado; una de las 400 mil personas que marcharon en las calles de Nueva York el domingo, y de los miles de millones en todo el mundo que quieren resolver nuestra crisis del clima.


Como actor, simulo para ganarme la vida. Represento personajes ficticios que a menudo resuelven problemas ficticios.


Creo que la humanidad ha mirado el cambio climático en la misma forma: como si fuera una ficción que ocurre en el planeta de otra gente, como si fingir que el cambio climático no es real de algún modo lo hiciera desaparecer.


Pero creo que sabemos que no es así. Cada semana vemos nuevos e innegables eventos del clima, evidencias de que el cambio climático acelerado está aquí ahora. Sabemos que las sequías se intensifican, que nuestros océanos se calientan y acidifican, con vapores de metano que ascienden desde el lecho del océano. Contemplamos eventos climáticos extremos, temperaturas cada vez más altas y que las capas de hielo de Antártida Occidental y Groenlandia se derriten a tasas sin precedente, décadas delante de las proyecciones de científicos.


Nada de esto es retórica, y nada es histeria. Son hechos. La comunidad científica lo sabe, la industria y el gobierno lo saben, hasta la clase militar de Estados Unidos lo sabe. El jefe del Comando del Pacífico de la Armada, el almirante Samuel Locklear, dijo en fecha reciente que el cambio climático es la mayor amenaza a nuestra seguridad.


Amigos míos, este organismo –quizá más que cualquier otra sociedad en la historia humana– enfrenta ahora esa difícil tarea. Ustedes pueden hacer historia... o ser vilipendiados por ella.


Para hablar claro, no se trata sólo de decir a la gente que cambie sus focos o compre un automóvil híbrido. El desastre ha ido más allá de las elecciones que hacen los individuos. Ahora se trata de nuestras industrias, y de que los gobiernos en todo el mundo adopten acciones decisivas en gran escala.


No soy científico, pero no necesito serlo. Porque la comunidad científica del mundo ha hablado, y nos ha dado su pronóstico: si no actuamos juntos, sin duda pereceremos.


Ahora es el momento de actuar


Necesitamos poner precio a las emisiones de carbono y eliminar los subsidios gubernamentales a las compañías productoras de carbón, gas y petróleo. Necesitamos poner fin al paseo gratuito que los contaminadores industriales han recibido en nombre de la economía de libre mercado; no merecen nuestros dólares de impuestos: merecen nuestro escrutinio. Porque la economía misma morirá si nuestros ecosistemas se derrumban.


La buena noticia es que la energía renovable no sólo es alcanzable, sino que es buena política económica. Nuevas investigaciones muestran que hacia 2050 la energía limpia y renovable puede satisfacer ciento por ciento de las necesidades energéticas del mundo usando tecnologías existentes, y crearía millones de empleos.


No es este un debate entre partidos, sino un debate humano. Aire y agua limpios, y un clima favorable a la vida son derechos humanos inalienables. Y resolver la crisis no es cuestión de política. Es nuestra obligación moral, aunque, lo reconocemos, abrumadora..

.
Sólo tenemos un planeta. La humanidad debe hacerse responsable en escala masiva por la insensata destrucción de nuestro hogar colectivo. Proteger nuestro futuro en este planeta depende de la evolución consciente de nuestra especie.


Es el más urgente de los tiempos, y el más urgente de los mensajes.


Honorables delegados, líderes del mundo: yo simulo para vivir, pero ustedes no. La gente hizo sentir su voz el domingo en todo el mundo y el impulso no cesará. Ahora es el turno de ustedes; el momento de responder al mayor desafío de nuestra existencia en este planeta... es ahora.


Les suplico enfrentarlo con valor. Y honestidad. Gracias.


* Discurso pronunciado en la inauguración de la Cumbre sobre el Clima, en la sede de Naciones Unidas, donde fue nombrado mensajero de paz de la ONU para asuntos de cambio climático


Traducción: Jorge Anaya

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Una semana por el clima que podría cambiarlo todo

La crisis climática está empeorando más rápido de lo esperado, según todas las previsiones científicas, y ocurre en paralelo a otra crisis: la del fracaso de las negociaciones sobre cambio climático de las Naciones Unidas. "Han estado negociando durante toda mi vida", afirmó la joven activista Anjali Appadurai en la conferencia sobre cambio climático de la ONU en Durban, Sudáfrica, en 2011. Las negociaciones sobre cambio climático han estado estancadas debido a que varios países, especialmente el Estados Unidos presidido por Obama, están bloqueando el avance y ponen sus intereses nacionales por encima de los del planeta, que continúa calentándose a un ritmo posiblemente irreversible.


Anjali Appadurai, que fue designada portavoz de los jóvenes en la conferencia de Durban, afirmó ante los negociadores enviados por cada país: "Hablo en nombre de más de la mitad de la población del mundo. Somos la mayoría silenciosa. Nos dieron un espacio en este foro, pero nuestros intereses no están representados aquí. ¿Qué hace falta para participar en este juego? ¿Tener lobistas? ¿Tener el poder de influencia que tienen las empresas? ¿Tener dinero?".


A tres años de esa conferencia, la Organización de las Naciones Unidas realizará una cumbre especial sobre el cambio climático el 23 de septiembre en la ciudad de Nueva York, a la que se prevé que asistirán más de cien líderes mundiales. A diferencia de las negociaciones formales sobre el cambio climático de las Naciones Unidas, la finalidad de esta cumbre no vinculante, según la ONU, es: "Reunir voluntades políticas y movilizar la acción para generar las condiciones necesarias para alcanzar un resultado exitoso en las negociaciones". Tras veinte años, los funcionarios de las Naciones Unidas aparentemente se dieron cuenta de que, si se dejan las negociaciones en manos de los sospechosos de siempre, es decir, de los gobiernos y las empresas, jamás se logrará un acuerdo legalmente vinculante sobre el cambio climático, previsto para la cumbre que se celebrará en París en diciembre de 2015. Ahora se considera que la movilización popular es un elemento fundamental para el éxito.


Los activistas defensores del medio ambiente protestaron indignados en la cumbre sobre el cambio climático celebrada en Copenhague en 2009, cuando el Presidente Obama hizo fracasar las negociaciones de la ONU al mantener reuniones a puertas cerradas con los países más contaminadores del planeta. En aquel entonces, la ONU respondió expulsando a los activistas. Las negociaciones sobre el cambio climático de la ONU se realizan en diferentes partes del mundo, pero siempre dentro de establecimientos con máxima seguridad, lejos de la gente que sufre los efectos directos del cambio climático y lejos de los activistas por la justicia climática que se reúnen en las cumbres con la esperanza de presionar a los negociadores para que logren un acuerdo antes de que sea demasiado tarde.


Apenas días antes de la cumbre sobre el clima de la semana próxima, a la que solamente se puede asistir con invitación expresa de Ban Ki-moon, una amplia coalición realizará la Marcha de los Pueblos por el Clima. Se prevé que será la mayor marcha contra el cambio climático en la historia. Personas proveninentes de los más variados ámbitos sociales se reunirán en el lado oeste del Central Park, en Nueva York, el domingo 21 de septiembre. Los organizadores esperan una participación de más de 100.000 personas y se confirmó la asistencia de más de 1.200 bandas musicales.


La gente marchará en "bloques". Al frente de la marcha estará el bloque "Frontlines of Crisis, Forefront of Change" (Primera línea de la crisis, vanguardia del cambio) que incluirá a representantes de pueblos indígenas y de otras comunidades que han sido directamente afectadas por la extracción de combustibles fósiles y los efectos del cambio climático. Los sindicatos de trabajadores y los estudiantes marcharán bajo el eslogan "Podemos construir el futuro", seguidos de los grupos a favor de la energía alternativa, los alimentos sustentables y el agua, que marcharán bajo el lema "Tenemos soluciones". El bloque "Sabemos quiénes son los responsables" se centrará en denunciar a las empresas de combustibles fósiles, a los bancos y a otros contaminadores. Los científicos y los activistas de diferentes religiones formarán el grupo "El debate se terminó". Y, por último, marchará el bloque "Para cambiarlo todo, necesitamos de todos", que agrupará al resto de las personas.


Uno de los principales organizadores de la Marcha de los Pueblos por el Clima es Bill McKibben, fundador de 350.org, una organización que combate el cambio climático y cuyo nombre proviene de las 350 partes por millón, que según los científicos es la máxima concentración de dióxido de carbono que debe haber en la atmósfera para tener un planeta seguro y sustentable. McKibben afirma: "En este momento, a excepción de un pequeño simulacro en Times Square, realmente no hay mucho más que pueda hacer la comunidad científica para advertirnos. Nuestros sistemas de advertencia temprana han funcionado, la alarma sonó. Todos nuestros satélites y sensores y súper computadoras han producido la información que necesitamos saber. La pregunta es: ¿haremos algo al respecto? Y la respuesta hasta ahora ha sido 'no'. Ha sido 'no' en el Congreso de Estados Unidos, que, sin duda, no ha avanzado nada en este tema. Y no hay esperanzas de que se logren los dos tercios de votos necesarios para ratificar un tratado en el Senado. Esa es la dificultad en este momento en las negociaciones internacionales. La única forma en la que lograremos el cambio aquí o en cualquier otro lado es mediante la construcción de un gran movimiento. Es por eso que el 21 de septiembre en Nueva York, este evento que está siendo coordinado por todos estos grupos, es un día tan importante".


El fin de semana, el Seminario Teológico de la Unión realizará una conferencia con miembros del clero del mundo entero, para hablar sobre las cuestiones morales planteadas por el calentamiento global provocado por el hombre. El lunes, al día siguiente de la gran marcha, grupos independientes planean "inundar" Wall Street. "Inundemos, bloqueemos, ocupemos y cerremos las instituciones que están lucrando con la crisis climática", reza la página del grupo, que tiene una casilla para indicar si la persona está dispuesta a arriesgarse a ser arrestada. Un grupo que se autodenomina "Earth Quaker Action Team" realizará una puesta en escena de una investigación de las filiales del banco PNC en la ciudad de Nueva York por el delito de "interferir con el clima" debido a que el banco ha financiado proyectos de minería de carbón de remoción de la cima de la montaña.


Si bien la marcha por el clima del próximo domingo no incluirá discursos, ya que se trata de reunir al movimiento, el lunes, la autora Naomi Klein estará entre los oradores de las acciones que se realizarán en Wall Street. "Porque no tenemos líderes preocupados por el cambio climático reunidos en la ONU, es que la ONU solo ha logrado reunir fracasos. Y algunos de ellos ni siquiera asisten, como el Primer Ministro de mi país, Steven Harper, que es un delincuente climático tan grande que ha decidido saltearse todo el proceso y solamente aparece en las cenas después de la conferencia. Creo que el sentido de urgencia expresado en las calles se transmitirá y creo que será entonces que la gente lo llevará más lejos, lo llevará a quienes son realmente responsables de bloquear el avance. A muchas de las personas que están organizando 'Flood Wall Street' las conocí en el contexto de 'Occupy Wall Street' y entienden que nuestro sistema económico está sacrificando a la gente en nombre de las ganancias. Ya saben eso. Lo que nos dice el cambio climático es que esta misma lógica de lucro y crecimiento por encima de todo lo demás está sacrificando los propios sistemas vitales de los que todos dependemos. Y esa es una conexión evidente y hace que el movimiento tenga aún más urgencia. No se trata de un nuevo movimiento, son todos nuestros movimientos unidos". El nuevo libro de Naomi Klein, titulado "Esto lo cambia todo: capitalismo vs. clima", se publicó esta semana. Se trata de un llamamiento a la acción poderoso y apasionado que rompe con todos los esquemas. En el libro, la autora nos recuerda que: "El cambio climático lo cambia todo. Lo cambia todo porque si seguimos por el camino que estamos ahora, cambiará nuestro mundo físico a tal punto que será irreconocible. Aún es posible detener ese resultado catastrófico, pero eso implica cambiar todo nuestro sistema económico. La buena noticia es que, para mucha gente, ese sistema no está funcionando".


El cambio climático lo cambia todo. Y por un breve período de tiempo, la naturaleza de ese cambio aún está en nuestras manos.


________________________________________
© 2014 Amy Goodman
Traducción al español del texto en inglés: Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

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El retorno del movimiento climático de base al escenario internacional

El movimiento ciudadano de acción frente a la crisis climática global ha desarrollado con el tiempo una relación de amor-odio con el trabajo en la campaña internacional en general. Durante años, personas en todo el mundo se han unido sobrepasando las fronteras nacionales, para hacer frente a una crisis que no conoce fronteras.

La visión que crearon tenía un atractivo que fue romántico y estratégico al mismo tiempo. El punto culminante de este activismo "un solo planeta, un solo pueblo" fue en 2009, cuando decenas de miles de activistas acudieron a la capital danesa en Copenhague para impulsar acciones en la cumbre anual de la COP (Conferencia de las Partes) de la ONU, con la esperanza de alcanzar un acuerdo global tan serio y real como lo es la propia amenaza climática (algunos activistas llamaron a esta reunión "Hopenhagen", fusionando el nombre "Copenhagen" con la palabra "Hope", que en inglés significa esperanza).

Sin embargo, esas esperanzas se estrellaron contra la realidad política de estrechos intereses nacionales inmutables, además de una poderosa resistencia corporativa, asuntos muy complejos y la falta de voluntad política. Muchos activistas climáticos al regresar a sus países, optaron más bien por centrar sus energías en batallas políticas locales, como la lucha contra el oleoducto Keystone XL en los Estados Unidos y los esfuerzos Anti-Fracking en Europa. Cuando se llevó adelante la más reciente negociación de la COP en Varsovia, en diciembre de 2013, el proceso ya había sido casi completamente ignorado por el gran público.

Pero ahora, en un baile de tres pasos que comienza en las calles de la ciudad de Nueva York en septiembre, el movimiento climático está retornando una vez más al escenario internacional. El Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, quien ha hecho del cambio climático una cuestión principal de su mandato, ha llamado a los jefes de Estado del planeta y a otros "líderes mundiales" a una cumbre especial en la "Semana del Clima"[1], destinada a aumentar la presión en busca de una acción internacional coordinada.

Organizaciones de activistas climáticos en los EE.UU. se han estado movilizando durante meses para aprovechar la oportunidad de la cumbre que se llevará a cabo allí, con planes para una masiva marcha por las calles de Manhattan el 21 de septiembre. En diciembre, esta energía renovada para la acción internacional se desplazará hacia el sur, hasta Perú, donde tendrán lugar las negociaciones de la COP bajo la sombra política del deshielo de los glaciares andinos. Luego, en diciembre del próximo año las negociaciones de la COP se trasladarán a París, para lo que supuestamente es la fecha límite para un nuevo acuerdo internacional sobre el clima. Activistas europeos ya se están reuniendo para organizar allí una movilización en las calles, para igualar o superar la multitud esperada en Nueva York este mes de septiembre.

¿Cómo cambiar la ecuación política?

En momentos en que el movimiento climático va dando pasos y avanzando una vez más al escenario de la política internacional, no le faltan demandas y propuestas. Los grupos climáticos pueden ofrecer una diversidad de ambiciosos y apasionados planes sobre cómo reducir el uso de combustibles fósiles por parte de la humanidad, proteger los bosques del mundo y trasladar dinero de los países ricos que han causado esta crisis climática, a los más pobres que están menos equipados para hacer frente a lo que viene.

Pero saber lo que se quiere y saber cómo cambiar la ecuación política para hacerlo posible, son dos cosas diferentes.

El Centro para la Democracia entrevistó recientemente a más de 40 activistas climáticos de los cinco continentes para recabar sus puntos de vista sobre la mejor manera de usar la Cumbre de Lima y las otras reuniones mundiales, como una oportunidad para cambiar los vientos políticos en torno a la crisis climática y hacer posible la acción real. Lo que escuchamos de estas personas, que van desde activistas indígenas locales, hasta el personal de ONG's muy conocidas, son tres hilos muy importantes de sabiduría colectiva.

En primer lugar, cambiar la narrativa mundial sobre la crisis climática. Durante una década, los activistas climáticos han estado brincando de un discurso a otro para hablar de la crisis. Hemos oído acerca de los osos polares y el aumento del nivel del mar, tormentas monstruosas y partes por millón de carbono en la atmósfera, nada de ello lo suficientemente conectado con la vida cotidiana de la gente como para ganar una fuerza de arrastre suficiente y duradera.

Pero hay lecciones desde el movimiento de base sobre cómo hacerlo mejor. En California, los activistas climáticos lucharon con éxito contra el asalto político de los hermanos Koch[2] (que financian el escepticismo respecto al cambio climático) al hablar de las plantas locales de combustibles fósiles y su conexión con el asma en los niños. En América del Sur, la crisis tiene que ver con el agua: su desaparición en algunos lugares está provocando sequías y desplazamientos, y su excesiva presencia en otros lugares está causando inundaciones y destrucción. En Asia y África, la gente habla acerca del papel del clima en el empeoramiento de la crisis alimentaria.

El hilo común en los mensajes que están ganando apoyo es hablar de la realidad local y ligar la crisis climática con los problemas reales de la vida, de la supervivencia. Implica hablar a la gente del planeta degradado y cada vez más peligroso que les estamos dejando a nuestros hijos y a los suyos. Algo que es tan importante como el mensaje, es la autoridad moral de quien proviene. "No podemos hablar de los impactos, a menos que el principal mensaje provenga de las comunidades afectadas", dice Juan Carlos Soriano, un activista peruano de 350.org.

En segundo lugar, usar esta trilogía de acciones globales para construir poder a largo plazo en el movimiento climático. Lograr una acción real frente al clima no tiene que ver solamente con la concientización, sino que se trata de construir poder político en el movimiento climático y de cómo hacerlo.

En Nueva York y París, la atención se centrará en movilizar multitudes en las calles, con la esperanza de convencer a los gobiernos que seguir ignorando la creciente demanda de acción implica riesgos para ellos. "Lo que más necesitamos hacer como movimiento es animar la conversación y construir poder, no presionar a los líderes mundiales", señala Sean Sweeney, del Global Labor Institute.

En América Latina, África y Asia ese poder ciudadano reside en los movimientos de base de larga data vinculados a los derechos indígenas, derechos territoriales, recursos naturales y otras batallas que ahora se ven afectados por el cambio climático. Para la COP en Lima, ubicada entre dos eventos de más alto perfil dominados por el Norte, en Nueva York y París, los activistas con los que hablamos dijeron que este evento debe resaltar como la "COP del Sur" y establecer el vínculo entre la crisis climática y estos movimientos.

"Las luchas locales parecen estar en espacios compartimentados que no se conectan a este gran problema que afecta a todo, absolutamente a todo. Uno de los retos consiste en conectar las luchas y demandas locales con el activismo en contra del cambio climático", dice Elizabeth Peredo Beltrán, una líder climática renombrada en Bolivia.

En tercer lugar, enfrentar directamente a los poderes y fuerzas que bloquean acciones serias sobre la crisis climática. Las empresas de combustibles fósiles, la agroindustria internacional, los fabricantes de automóviles y otros intereses corporativos tienen una gran participación en las negociaciones internacionales sobre el clima y han utilizado su poder político para incrustarse en el proceso de la COP de la ONU.

Durante la reunión en Varsovia el año pasado, el Observatorio Europeo de Corporaciones documentó todo tipo de técnicas utilizadas por estas empresas para convertirse en patrocinadores oficiales de las negociaciones mundiales sobre el clima, de la misma forma en que podrían convertirse en patrocinadores de los Juegos Olímpicos o la Copa del Mundo. Las corporaciones dotan de todo a los negociadores gubernamentales, desde coches y conductores gratuitos hasta tazas para beber con sus logos estampados, todo el tiempo empujando sus agendas hacia temas tales como la tecnología de captura de carbono y los mercados de carbono impulsados por las corporaciones.

Los activistas dicen que es urgente centrar la atención en esta captura corporativa de las negociaciones y en las falsas soluciones que las corporaciones están fomentando. "Tenemos que ir con una estrategia ofensiva y comunicar el mensaje de que las negociaciones se están enfocando en cuestiones erróneas; las soluciones reales pasan por rediseñar la economía", dice Nathan Thanki del grupo Earth in Brackets.

Estrategia más táctica

Sun Tzu escribió en El arte de la Guerra que "la estrategia sin táctica es el más lento camino a la victoria, y la táctica sin estrategia es el ruido antes de la derrota". Es una buena noticia en el mundo del activismo climático que los movimientos y organizaciones estén retomando la demanda de una acción seria en el escenario internacional.

Si bien es bastante improbable que países como EE.UU., China, India y otros, acepten atar sus políticas internas a un acuerdo global, la acción internacional puede aumentar la presión sobre estos gobiernos para que tomen medidas. Al igual que con todos los movimientos ciudadanos exitosos, ello comienza con la construcción de una base sólida, comprometida y movilizada entre quienes ya están comprometidos con la acción.

Pero el movimiento climático también debe ganar el apoyo de los sectores ciudadanos que aún no está comprometidos ni convencidos, bajo una agenda común de acciones necesarias.

El camino a través de Nueva York, Lima y París ofrece la oportunidad de hacerlo, siempre que hablemos de la crisis de una manera que conecte con la gente, que usemos todas las oportunidades para construir el poder y no sólo para desahogarnos, y que desenmascaremos, desafiemos y socavemos las fuerzas más grandes que se interpongan en el camino.[3]

Con tanto en juego para las generaciones que vendrán después de nosotros en este planeta, es esencial que la próxima ronda global de acción climática logre resultados, y no termine siendo "el ruido antes de la derrota". (Traducción Aldo Orellana López).

Notas:
[1] http://www.climateweeknyc.org/
[2] http://www.greenpeace.org/usa/en/campaigns/global-warming-and-energy/polluterwatch/koch-industries/
[3]Ver: "Estrategias de Movimiento para Mover Montañas: Conversaciones con activistas de todo el mundo sobre cómo usar la COP de América Latina para construir acción ciudadana sobre el clima" http://democracyctr.org/wp/wp-content/uploads/2014/08/Estrategias_Movimiento_Mover_Montanas.pdf

- Jim Shultz es fundador y director ejecutivo del Centro para la Democracia (https://twitter.com/DemocracyCenter) y vive en Cochabamba, Bolivia. Este artículo se publicó originalmente en inglés en YES! Magazine http://www.yesmagazine.org/planet/climate-comeback-international-arena.

• Este texto es parte de la Revista América Latina en Movimiento, No., 498 de septiembre de 2014, que trata sobre el tema "Frenar el calentamiento global" - http://alainet.org/publica/498.phtml

México: La reforma para el campo, la resistencia y la alternativa

Víctor M. Quintana S.

ALAI AMLATINA, 17/09/2014.- Lo que está en juego estos días, estos meses en México con referencia al campo no es sólo un proyecto sexenal más de reforma al medio rural; es la imposición de un modo civilizatorio que está calentando al planeta y a la sociedad global y el paciente surgimiento de una alternativa humanista, incluyente al mismo.

1. Se agota una fase del neoliberalismo en el campo...

El campo mexicano lleva más de treinta años de despojo no sólo intenso sino también consagrado por las leyes y las instituciones. La reforma institucional impuesta a sangre y fuego durante los gobiernos de Salinas y de Zedillo cumplió un papel importante: hacer funcionales nuestras leyes y nuestras instituciones al nuevo ciclo de expansión del capitalismo en el campo, ese que Blanca Rubio llama "la nueva fase agroalimentaria global". Con ellas se integró el país al manejo global de los alimentos como "commodities", como importador de cereales, oleaginosas, cárnicos y lácteos a la vez dejaba de ordenar el mercado de alimentos.

Los instrumentos salinistas para lograrlo fueron: la contrarreforma agraria, la apertura comercial, principalmente a través del TLCAN, la política bancaria-financiera que llevó a la quiebra a miles de productores --de ahí nació El Barzón, formidable movimiento de deudores de la banca- la separación de los programas oficiales en programas para los productores de "potencial" y los de "bajo potencial", para hacer más productivos y rentables a los primeros (Procampo) y a los segundos, condenarlos a las políticas de compensación social (Oportunidades).

Para contener la disidencia y acotar o cooptar a las organizaciones de productores, el salinismo-neoliberalismo creó dos espacios de concertación diferentes: el Consejo Agrario Permanente, para las organizaciones campesinas y el Consejo Nacional Agropecuario, instancia de los empresarios agrícolas de diversos niveles. Al interior de estos espacios ha tratado el régimen, no de debatir lo esencial de sus políticas hacia la agricultura, sino poner una válvula de escape y de procesamiento de los conflictos que surgen con la implementación de sus políticas excluyentes.

2. La acumulación por despojo en el campo mexicano

Con el avance de la globalización y de los intentos de los Estados Unidos y sus aliados, OTAN y empresas trasnacionales, por mantener un mundo unipolar a toda costa y salvar su hegemonía amenazada, se inicia un nuevo ciclo ya no sólo para mantener y conservar la dominación a través del control de los alimentos, sino ahora también a través de la utilización de las riquezas naturales, como son los recursos energéticos, los minerales, el agua, como "commodities" en los mercados financieros globales.

Por eso se hace necesario para el neoliberalismo extractivista un nuevo marco institucional para la explotación económica de los espacios rurales y de dominación de los actores que en ellos operan, cuya lógica de base es la "acumulación por despojo", que conceptualiza David Harvey e ilustra notablemente la declaratoria final de las Jornadas Nacionales en Defensa de la tierra, el agua y la vida, celebradas en Atenco el 16 y 17 de agosto: " El despojo es una realidad cotidiana que padecemos todas y todos: despojo de la tierra, del agua, del aire, de la biodiversidad, de nuestros saberes, del patrimonio familiar y comunitario, de los bienes comunes, de nuestros derechos individuales y colectivos, de nuestros sueños y nuestras esperanzas... Nos despojan los proyectos mineros, las represas, las carreteras y ductos. Nos imponen urbanización desordenada, desarrollos turísticos, privatización de los servicios básicos, se adueñan de la biodiversidad y le ponen precio, comercializan y empobrecen nuestra riqueza cultural. Son los agro negocios, los talamontes, los empresarios turísticos que se adueñan del paisaje, el crimen organizado y el crimen de cuello blanco los responsables de este saqueo".

3. La reforma al campo que sí está en marcha

Este despojo, característico de la "fase demencial del totalitarismo neoliberal" como la llama el periodista argentino-canadiense Alberto Rabilotta, se hace posible legalmente por las 21 reformas constitucionales y de leyes secundarias en materia energética y las que habrá a la Ley de Aguas y a la de Bioseguridad, entre otras. Este nuevo marco institucional consagra una nueva forma de explotación económica en el campo mexicano, cuyas principales implicaciones son:

Legalización del extractivismo como la actividad económica prioritaria en el campo: extracción de petróleo, gas natural, gas shale, aguas termales, de agua, simplemente, minerales, por sobre todo uso agrícola, ganadero o forestal del suelo. Despojo de los territorios a las comunidades, ejidos o propietarios, bajo la forma de "ocupación temporal" o de "servidumbre energética"; autorización del método de fragmentación hidráulica para la extracción de gas de lutita, con los consiguientes daños ambientales y agotamiento de acuífero.

Ahí no termina la furia extractivista-entreguista del presidente Peña Nieto, sus mandamases y sus aliados. Según la información de que dispone la coalición "agua para [email protected]", el próximo período ordinario de sesiones del Congreso, el Ejecutivo presentará un "paquete verde", con otra serie de reformas para dar la última vuelta de tuerca a la reforma energética: a la Ley General de Aguas que permitan una total desregulación para darle prioridad a los usos energéticos del agua: megapresas, geotermia, enfriamiento de centrales nucleares, fracking, etc. Reformas a otras leyes como la del Equilibrio Ambiental, la de Vida Silvestre, la de Desarrollo Forestal, a de Bioseguridad, para autorizar, entre otras cosas, la construcción de gasoductos en áreas naturales protegidas, quitar funciones a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, PROFEPA, facilitar la explotación de energéticos en selvas, humedales y suelos forestales y autorizar la siembra de semillas transgénicas para la producción de bioenergéticas.

A estas nuevas formas de despojo corresponderá una nueva forma de dominación política, la que trata de construir el régimen de Peña Nieto mediante un complejo proceso de presión-negociación-cooptación o incluso represión a los actores del campo, con las consultas sobre "la Reforma para el Campo", las mesas de negociación iniciadas el 23 de julio, la apertura de nuevas instituciones como la Financiera Nacional para el crédito a los pequeños productores, y todas las "acciones para reformar al campo" que implicarán no sólo cambios económico-productivos, sino el establecimiento de nuevas formas de control, de clientelismo, de relación del Estado con los actores rurales. De aquí surgirá lo que de facto suplirá al CAP, al Consejo Nacional Agropecuario, etc.

4. La respuesta campesina, indígena y de las comunidades

Desde el inicio de esta fase ha habido importantes procesos de resistencia por parte de comunidades campesinas, indígenas, coordinadoras y organizaciones regionales y nacionales. En Guerrero, Oaxaca, San Luis Potosí, Michoacán, Chihuahua, Sonora, Nayarit, Jalisco y otras entidades han emergido movimientos en defensa de los proyectos mineros, de las grandes presas, de la extracción o apropiación del agua superficial y de los acuíferos.

Cuando llega el gobierno de Peña Nieto y establece el "Pacto por México", algunas organizaciones piden se lleve a cabo un diálogo para acordar un "Pacto por el Campo". Luego demandan que se les escuche antes de formular cualquier proyecto de Reforma para el Campo. Así, durante los meses de mayo, junio y julio de 2014 se llevan a cabo ocho foros nacionales temáticos y siete foros regionales, además de foros estatales donde participan muy diversas organizaciones campesinas y los gobiernos federal y de los estados.

Sin embargo, la atropellada y atropellante aprobación de las 21 reformas legales que constituyen la reforma energética en el Congreso durante los meses de junio y julio indigna a los campesinos que promueven una Gran Marcha Nacional Campesina en la ciudad de México el 23 de julio. Esta constituye la manifestación más articulada y más masiva de cualquier sector de la sociedad mexicana en contra de la Reforma Energética aprobada por el PRI, el PAN y sus aliados.

La manifestación logra arrancarle al gobierno una serie de mesas de diálogo para que los representantes campesinos planteen sus propuestas para la Reforma. Sin embargo, no todas las organizaciones aceptan acudir a dichas mesas y paralelamente se convoca al Encuentro y Jornadas por la Defensa de la tierra, el agua y la vida para el 17 de agosto en el emblemático pueblo de San Salvador Atenco. El evento es todo un éxito tanto por el número de asistentes como por el ambiente y la inspiración que en él predominan. De ahí surge una estratégica y emotiva declaratoria que denuncia la nueva fase del neoliberalismo en el campo mexicano con toda la estela de despojo que trae consigo. Sin embargo, no se queda en el recuento de agravios, sino lanza un importante llamamiento en estos términos:

"La tarea que tenemos no es poca y precisa de reconocernos, escucharnos y respetarnos; partir de la solidaridad, como compromiso, como principio permanente y sobre todo como oportunidad generada por la lucha misma. Una tarea inaplazable es la liberación de todas y todos los presos políticos, el regreso de las y los desaparecidos y la defensa de las y los perseguidos por luchar.

Si bien es necesaria la defensa permanente de nuestros territorios, no es suficiente con resistir, tenemos que ser capaces de pasar a la construcción de alternativas que nos permitan por un lado, mantener nuestra tierra, el agua, la vida y nuestros derechos. Y por otro, la posibilidad de desatar todos los saberes, la imaginación y la creatividad del pueblo al servicio del pueblo".

Es en estas líneas estratégicas que esperamos se sigan dando la resistencia, la lucha y la construcción de alternativas de las comunidades campesinas e indígenas de todo México en alianza con todos los que demandamos alimentos sanos, aire puro, agua limpia suficiente para todas y para todos, cultura de paz.

Porque no se trata de la lucha de las y los actores rurales en defensa de sus derechos y de sus territorios; es la resistencia a un modo civilizatorio de muerte, injusticia y exclusión y es el cultivo de una nueva civilización del cuidado, del compartir, de la paz.

- Víctor M. Quintana S. es asesor del Frente Democrático Campesino de Chihuahua e investigador/profesor de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.

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Miércoles, 17 Septiembre 2014 06:37

Calentamiento global: agendas enfrentadas

Calentamiento global: agendas enfrentadas

En el año 2013, los gases de efecto invernadero presentes en la atmósfera subieron a un nivel sin precedentes, sobre todo por el dióxido de carbono (CO2), según mediciones de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), publicadas en su Boletín anual[1] el pasado 9 de septiembre. La red de Vigilancia de la Atmósfera Global de la OMM encontró que en ese año, la concentración de CO2 en la atmósfera alcanzó el 142% del nivel de la era preindustrial (o sea, antes de 1750), el de metano el 253% y el de óxido nitroso el 121%.


Según datos preliminares, el aumento súbito de CO2 podría obedecer a una disminuida capacidad de la biósfera de la Tierra de absorber el gas, sumado al incremento constante de las emisiones. Normalmente, una cuarta parte de las emisiones es absorbida por los océanos, pero ello a su vez tiene graves consecuencias por la mayor acidificación del agua de mar, fenómeno que está sucediendo a un ritmo mayor a lo que ha ocurrido en los últimos 300 años, por lo menos. El estudio concluye que ya no cabe duda alguna que estos cambios se deben a la actividad humana.

Esta conclusión se ratifica también en el informe 2014 del Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), que, entre otros aspectos, confirma el deshielo continuo de los polos y glaciares, uno de cuyos principales efectos será la subida del nivel del mar, con graves consecuencias para las zonas costeras bajas, que incluyen grandes ciudades y pequeños países insulares. El informe estima que el riesgo se incrementará desproporcionadamente cuando el calentamiento global supere 1ºC y será muy alto, e irreversible, a partir de los 3ºC. También pronostica impactos principalmente negativos en la seguridad alimentaria y los sistemas de producción de alimentos.


Negociación y movilización

Estos datos confirman que, sin acciones contundentes y urgentes, en las próximas décadas el calentamiento global superará los 2 grados centígrados (2ºC) por encima de la temperatura mundial promedio de la época preindustrial, considerado ya el límite para evitar una catástrofe planetaria. Desde ya se registra un aumento de 0,8ºC. Pero además, demuestran que peligra la biósfera de los océanos: desaparecerán los arrecifes (que protegen las zonas isleñas) y se trastornará la vida marina.


Sería de esperar, entonces, que estos informes contribuyan a catalizar las respuestas urgentes en términos de políticas efectivas y cambios en los comportamientos de producción y consumo, que la situación exige. No obstante, nada asegura que ello ocurrirá.

Las negociaciones sobre cambio climático avanzan con mucha lentitud y con poca voluntad política de los países con mayor responsabilidad por la situación. La agenda se retomará en Nueva York este 23 de septiembre, donde el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki Moon, está organizando una Cumbre del Clima, a la cual ha invitado a jefes de Estado y gobierno, representantes de grandes transnacionales y un grupo reducido de participantes de la sociedad civil. En paralelo, actores sociales han convocado a movilizaciones sociales para "detener y prevenir la Fiebre del Planeta", incluyendo una marcha masiva por las calles de Manhattan el 21 de septiembre. Uno de los motivos es protestar por la "captura" del proceso oficial de negociaciones por grandes intereses corporativos.


Luego, del 1 al 12 de diciembre, en Lima, sigue la vigésima edición anual de la Conferencia de las Partes (COP20) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climática (CMNUCC). Y del 9 al 12, en la misma ciudad, la Cumbre de los Pueblos frente al Cambio Climático. En Lima se prevé avanzar en la elaboración del borrador del nuevo acuerdo global sobre cambio climático, que entrará en vigencia a partir de 2020, el cual debe aprobarse en la COP21 en París, el año próximo. Recordemos que en 2012 venció el Protocolo de Kioto (PK), sin haber logrado la negociación de un nuevo acuerdo, y se decidió prorrogar el PK hasta 2020, si bien algunos países se retiraron.

Diversas redes de actores sociales movilizadas en torno al cambio climático rechazan las "falsas soluciones" promovidas por sectores empresariales que buscan convertir a la llamada economía verde en un pretexto para el lucro, como mercadosdecarbono,otras formasde privatización y mercantilización de la vida, geoingeniería, agrocombustibles y agroindustria.


La convocatoria a la movilización en Nueva York[2] propone remedios para curar y prevenir la "fiebre" que padece el planeta Tierra. Estos incluyen compromisos obligatorios inmediatos –y no solo promesas voluntarias– de los países para controlar sus emisiones de gases de efecto invernadero y para mantener el incremento de la temperatura planetaria a no más de 1,5ºC. Además, compromisos vinculantes para dejar más del 80% de las reservas conocidas de combustibles fósiles bajo el suelo y prohibir nuevas exploraciones. Plantean también acelerar la transición a energías renovables; promover la producción y consumo locales de bienes durables; estimular la transición a la producción agrícola basada en la comunidad para satisfacer las necesidades alimentarias locales; mejorar el transporte público; crear empleos climáticos para reducir las emisiones y restaurar la naturaleza; y desmantelar la industria bélica.

Luego de las grandes movilizaciones durante la COP15 en Copenhague en 2009, el movimiento climático perdió aliento y los medios de difusión dejaron de interesarse por el tema. Hay signos de que en los próximos meses esta situación puede revertirse. Sin embargo, más allá de que miles de personas se movilicen en las calles o participen en eventos durante unos días, la gravedad de la amenaza requiere de acciones más amplias y sostenidas. Por ejemplo, cómo alimentar un debate público permanente destinado a que amplios sectores de la población se apropien del tema y exijan acciones contundentes, aun sabiendo que pueden significar cambios en su forma de vida.


-Este texto es parte de la Revista América Latina en Movimiento, No., 498 de septiembre de 2014, que trata sobre el tema "Frenar el calentamiento global" –http://alainet.org/publica/498.phtml


[1]http://www.wmo.int/pages/mediacentre/press_releases/pr_1002_es.html
[2]http://www.movimientos.org/es/content/declaraci��n-de-nueva-york-sobre-cambio-climático

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Cambio climático: una trayectoria rígida y peligrosa

Hace dos semanas se filtró a la prensa un borrador del último informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC). Se trata de un documento preliminar, pero el mensaje es claro: el riesgo de provocar daños severos e irreversibles sobre el clima es real y urge reducir de manera drástica las emisiones de gases invernadero. Este llamado de atención de los científicos contrasta de manera brutal con el desinterés de los gobiernos y grandes corporaciones que dominan la economía mundial.


La versión final del documento filtrado deberá discutirse en una conferencia en la sede de Naciones Unidas en Nueva York el 23 de este mes. Convocada por Ban Ki-moon, esa reunión deberá reunir a líderes de gobierno y del sector privado para discutir acciones concretas orientadas a disminuir las emisiones en el corto plazo. Pero parece que muy pocos jefes de Estado y gobierno asistirán. Eso no debe sorprender.


El mundo carece hoy de un marco regulatorio sobre cambio climático y el proceso de negociaciones para alcanzar compromisos políticos vinculantes es un caos. La cumbre de Nueva York es esencialmente una reunión para conversar. La COP20 de Lima en diciembre sólo permitirá avanzar en un borrador para un nuevo tratado sobre cambio climático. Habrá que esperar hasta la COP21 (París, 2015) para ver qué clase de engendro emerge de este larguísimo proceso de componendas y transacciones.


Los resultados del quinto informe de evaluación del IPCC indican que el calentamiento en el sistema climático es un fenómeno indiscutible y algunos de los cambios observados en las últimas seis décadas no tienen precedente desde hace miles de años. El calentamiento se observa en la atmósfera y los océanos; el volumen de hielo y la cantidad de nieve se han reducido y el nivel del océano se ha incrementado.


Los estudios del IPCC muestran que las observaciones anteriores están correlacionadas con el aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera. El principal GEI es el bióxido de carbono (CO2) y proviene principalmente del uso de combustibles fósiles y procesos industriales, y en menor grado de la deforestación y cambios de uso de suelo. El inventario de GEI incluye otros gases más potentes en su capacidad de retener radiación infrarroja (como el metano) y aunque es necesario reducir esas emisiones, la principal contribución al cambio climático es la del CO2.


El informe señala que las emisiones no están reduciéndose. Es más, hay indicaciones de que están aumentando más rápidamente. Como dicen algunos analistas, no sólo estamos caminando en la dirección equivocada, sino que lo estamos haciendo de manera acelerada.


Quizás la conclusión más llamativa del informe tiene que ver con las reservas de hidrocarburos y su destino final. Alrededor del 80 por ciento de los combustibles fósiles que se sabe existen bajo diversas formas en el subsuelo tendrían que quedarse donde están para evitar rebasar el umbral de un calentamiento de 2 grados centígrados (con respecto a la temperatura promedio anterior a la revolución industrial). Es decir, cuatro quintas partes de las reservas de combustibles fósiles tendrían que quedarse bajo suelo.


La economía mundial adoptó hace muchas décadas un perfil energético que depende totalmente de los combustibles fósiles. Cambiar la infraestructura asociada a ese perfil es un proceso costoso y lento. No sólo se necesita desarrollar fuentes alternativas de energía. También se requieren cambios en la forma de transportar y de consumir esa energía. Pero los grandes consorcios del sector energético se han comprometido con ese perfil tecnológico y no están preparadas para cambiarlo antes de haber amortizado sus inversiones. Los cambios tendrían que introducirse también en una larga lista de bienes de consumo duradero.


Pero hay algo más. Las grandes corporaciones del sector energético mundial siguen gastando miles de millones de dólares en exploración y extracción de combustibles fósiles. Y si por arte de magia se adoptara la decisión de dejar el 80 por ciento de las reservas en el subsuelo, esas compañías tendrían que aceptar la anulación de billones de dólares de sus activos que son el valor de esas reservas. Las ramificaciones de un cambio radical en la estructura financiera de estas empresas son muy amplias y conllevan una profunda transformación del sistema financiero.


La resistencia al cambio proviene no sólo de una rigidez en la infraestructura de bienes de producción y consumo, también proviene del sector financiero. Y si alguien piensa que la cancelación de activos es una simple operación contable, hay que recordarle que el dominio del capital financiero es el rasgo principal de la etapa actual del capitalismo mundial.


La economía mundial permanece encerrada irremediablemente en una trayectoria de crisis y será difícil cambiar de rumbo. Sólo una movilización ciudadana masiva a escala planetaria podría forzar el cambio para transitar por un sendero menos peligroso.


Twitter: @anadaloficial

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Lunes, 25 Agosto 2014 00:00

El Niño no tiene la culpa

Ad portas de un fenómeno de El Niño, que según el Ideam aún ni se pronuncia, Colombia vive una crisis de desabastecimiento de agua que requiere atención prioritaria. La falta de planes de acueductos efectivos, el aumento de actividad minera y la ausencia de leyes que protejan los ecosistemas de zonas de alta montaña, son algunas de las causas de esta crisis.

 

Dos escenas vividas paralelamente y con frecuencia en la geografía colombiana: la primera, protagonizada por Samuel Arregocés en Hato Nuevo, Guajira, bajo el sol implacable que sin conmiseración sube hasta los 36° centígrados y cae directo hacia su cabeza o sobre el pavimento, hirviendo. La piel áspera y agrietada de este Guajiro pidiendo en silencio agua, mientras alista baldes, ollas, vasijas y todo aquello que tenga la suficiente profundidad como para contener el líquido con el que podrá subsistir ocho días, o quizá diez, o quizá quince, ya que esta vez no se sabe con exactitud cuánto tiempo tardará el carrotanque en llegar a este municipio.

 

La segunda, a mil kilómetros de ahí, a una temperatura un poco más baja, sin quitarle lo implacable, en Yopal, Casanare. En este municipio la escena no cambia mucho, la única diferencia es que la piel áspera y agrietada que pide agua en silencio es la de un casanareño que desde hace tres años debe acercarse a las plantas portátiles de suministro de agua enviadas por diferentes instituciones o debe esperar a que uno de los carrotanques pase cerca a su casa para llenar albercas, canecas y ollas con el líquido que hoy para algunos en Colombia no parece ser tan preciado.


Podríamos describir más escenas: En Cartagena, Barranquilla, Montería, Santa Marta Magdalena, Putumayo, Vichada, Meta y hasta en el Chocó que, aunque no se nombran en esta coyuntura, han sufrido desde tiempos inmemorables el desabastecimiento de agua y el pésimo manejo de los planes de acueducto, realidades hoy acentadas con la sequía propiciada por un supuesto fenómeno del Niño que según los expertos aún ni se pronuncia. Sin embargo, empecemos por nombrar la reiterada paradoja tan popular de estos días: Colombia, el país con una de las mayores ofertas hídricas del planeta, el 60 por ciento del total de la riqueza hídrica del mundo para ser más exactos, según la revista The Economist, con una ubicación geográfica de variada topografía y clima diverso y privilegiado, hoy "muere" de sed.

 

La situación es crítica pues, de acuerdo con el Estudio Nacional del Agua –ENA– del 2013, 19 municipios tienen una vulnerabilidad hídrica de desabastecimiento muy alta y otros 117 tienen una vulnerabilidad alta. Esto sin tener en cuenta los 147 municipios colombianos que actualmente no cuentan con información registrada.


Tan serio es el hecho que, según el Instituto de Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), en los años noventa Colombia tenía alrededor de 737.000 cuerpos de agua entre ríos, lagunas y ciénagas, y era el cuarto país en el mundo con mayor cantidad de agua dulce por habitante. Ahora está en el puesto 24.

 

Hoy, de nuevo, es visible la crítica situación que vive gran parte del país por no tener la cantidad y calidad de agua necesaria para subsistir. Lo extraño es que ante esta crisis descarguen la culpa a un fenómeno climatológico que, según las apreciaciones de Gustavo Wilches Chaux, experto en derecho ambiental y autor de diversas obras sobre el fenómeno de El Niño, aún ni se pronuncia.

 

La culpa es de un niño que no ha despertado

 

Insiste el presidente Santos en los medios que, "el Gobierno está tratando de mitigar las consecuencias de El Niño, que causa un elevación de las temperaturas del planeta". Este discurso que afirma la existencia de un fenómeno que aún no es palpalbe, son desmentidas con las apreciaciones del investigador Whilches Chaux, "Lo que está ocurriendo no puede atribuirse al Niño ni al cambio climático, es más bien un fenómeno de sequía de variabilidad climática que se ha presentado con mucha frecuencia inclusive en épocas recientes. Lo que queda en evidencia es que los ecosistemas cada vez son más vulnerables y que han ido perdiendo la capacidad de convivir con los cambios del clima, no solo con lo "anormal" sino con lo normal".

 

Por otro lado, el activista de la organización Censat-Agua Viva, Danilo Urrea, opina que nombrar al fenómeno de El Niño es solo una estrategia de las entidades gubernamentales para culpabilizar a la naturaleza de los estragos causados por el modelo de desarrollo que viene aplicando el país en los últimos 50 años: "más que esas imaginaciones que las instituciones hoy ponen en la opinión pública para salvar su responsabilidad con lo que hoy pasa con el agua en el país, tendríamos que ver las causas estructurales entendidas en el modelo de desarrollo que ha venido aplicando Colombia", asevera Urrea.

 

Entonces si la culpa no es del niño ¿de quién es?

 

La lista de culpables del desabastecimiento de agua en Colombia es larga: la expansión de actividades agrícolas y ganaderas en la zona de páramos y bosques de niebla; la contaminación de las aguas superficiales por aguas residuales industriales, domésticas, y el arrastre de compuestos procedentes de los procesos de extracción minera; la deforestación por actividades extractivas; la minería descontrolada; la mala planificación del territorio; la ausencia de Planes de Ordenamiento Territorial efectivos; la falta de concientización ciudadana ante la necesidad de variar el modelo de desarrollo y de consumo; pero, sobre todo, por la falta de políticas públicas que prioricen el tratamiento y abastecimiento de agua en todos los rincones del país sobre cualquier tipo de actividad económica que pueda perjudicarla.
Parte de esta realidad está resumida en el comunicado del 4 de junio del Defensor del Pueblo, Jorge Otálora Gómez, cuando confirma que la situación de desabastecimiento que vive en estos momentos el país "evidencia la falta de planeación de algunas autoridades administrativas para ofrecer soluciones estructurales a los problemas de abastecimiento de agua en forma oportuna, continua y con calidad para todos los ciudadanos".

 

Hay que corregir. No tenemos mucho tiempo para dejar de cometer estos errores pues según predicciones del Ideam, hacia el año 2050 el 60 por ciento de los páramos del país serán historia. Los ecosistemas en mayor riesgo de desaparecer son los de alta montaña: páramos y glaciares donde está ubicada la mayor oferta hídrica que consumen los colombianos. Para evitar que esta alerta sea una realidad el Gobierno debe liderar la cuidadosa restauración de cada uno de los ecosistemas que son fundamentales en el ciclo del agua. Por la misma dirección se dirige la opinión del exministro de ambiente, Manuel Rodríguez en una entrevista para la W Radio: "Hemos producido una profunda desregulación al ciclo del agua. Uno puede decir que estos lugares en la época de lluvia acumulan un colchón de agua y en épocas de verano liberan el agua, pero cuando se deforesta desaparece ese repuesto y eso es lo que causa lo que estamos presenciando en estos años".

 

El país necesita la existencia de leyes que protejan de manera especial estas zonas de gran valor ambiental. vitales en la regulación del ciclo del agua. Ya en el pasado se intentó con el proyecto de ley 206 de 2013 que buscaba prohibir de manera total la exploración y la explotación de hidrocarburos y la minería en páramos, y hacerla parcial en humedales. Sin embargo el proyecto de ley está archivado a la espera de aprobación.

 

De la misma forma la Ley 1382 de 2010, que buscaba reformar el Código Minero de 2001 para excluir de esta actividad a las zonas protegidas y de reserva forestal y aumentar los requerimientos para obtener títulos mineros, la que fue demandada ante la Corte Constitucional debido a la ausencia de una consulta previa en las comunidades indígenas y perdió su plazo para legislar en mayo del 2013.

 

Asimismo quedó sin concreción la gran y oportuna iniciativa por el derecho al agua liderada por Ecofondo, saboteada en última instancia por el Congreso de la República. Iniciativa que cumplió con todos los requisto legales, entre ellas las miles de firmas (236 mil la estamparon, además de las 1.255 organizaciones sociales que también lo refrendaron) para inscribirlo ante la Registraduría Nacional, y los millones para presentar la iniciativa de Ley ante el Congreso.

 

Como podrá recordarse, esta era una propuesta de reforma constitucional denominada Referendo del Agua, que intentaba el reconocimiento del acceso al agua potable como un derecho humano fundamental, la garantía de un mínimo vital gratuito para todos, la conservación del medio ambiente para que haya agua abundante y limpia para las generaciones de hoy y de mañana, el respeto de la diversidad cultural y territorial del agua, y una gestión pública estatal y comunitaria de la misma sin ánimo de lucro que reverse la privatización actual.

 

Estas iniciativas, olvidadas, hoy son prioritarias, hoy deben ser un tema constante en los debates del Congreso, pues las predicciones del Ideam poco a poco están siendo parte de la realidad colombiana.

 

"El verdadero conflicto en Colombia será por el agua"

 

Ser el segundo país megadiverso en el mundo nos ha quedado grande. "Colombia tiene una tasa de deforestación cercana a 147 mil hectáreas de bosque al año. Estamos por encima de la media de la OEA", informa Omar Franco, director del Ideam, en entrevista para Entre Lineas, quien además agrega que "nos han hecho falta reglas de juego claras".


Falta controlar a las empresas de diveso carácter. Según la ley, los sectores productivos que lo requieran para su labor económica deben solicitar una concesión de aguas y son las Corporaciones Autónomas Regionales quienes la otorgan. La pregunta entonces que flota en el ambiene es, ¿qué regulación están haciendo de estas concesiones?

 

Del lado social y comunitario no hay pasividad. En el 2013 las luchas sociales en Colombia llegaron a la cifra de 1.027. De este número un 23 por ciento fueron ocasionaron por inconformidad en aspectos relacionados con el hábitat en donde se incluye, claramente, el problema del desabastecimiento del agua, convertido en uno de los motores de las luchas sociales en el país en los últimos años, "dado el incremento de actividades extractivas que amenazan destruir los territorios que garantizan el ciclo hídrico", afirma el informe especial del Centro de Investigación y Educación Popular - Programa por la Paz (Cinep) sobre Luchas sociales en Colombia 2013.

 

Entre las protestas sociales que tomaron cuerpo en tal año se encuentran: Tasco, Boyacá, en defensa del páramo de Pisba; Tabio, Cundinamarca y su marcha del 29 de abril ante la extracción de arcilla, gravilla y carbón en territorio donde están los seis nacimientos de agua que abastecen a la población; Castilla La Nueva y Guamal, Meta, población movilizada para evitar que Ecopetrol adelantara la exploración de pozos petroleros aguas arriba de la bocatoma de su acueducto; Bucaramanga y la extracción minera en el Páramo de Santurbán; Majagual, Sucre, que protestaron para denunciar que el agua que consumen está contaminada con bacterias, mercurio y plomo proveniente de la explotación minera de oro en el Río Cauca. La lista sigue y es larga. De seguir así, muy seguramente se cumpla la condena sentenciada por Tatiana Roa, directora de la organización Censat agua viva: "es probable que lleguemos a la solución del conflicto armado pero emergerán otros conflictos sociales y ambientales que por ahora han pasado desapercibidos".

 

La población del mar al borde de la sed: Costa Caribe

 

El protagonismo de esta ola de sequía que sufre el país sin duda está localizado en la Costa Caribe. Colombia, a pesar de ser una potencia hídrica cuenta con una distribución inequitativa del vital líquido. La región Caribe, junto a la Andina, representan el 70 por ciento del territorio colombiano y tienen solo el 21% de agua disponible.

 

Según aproximaciones realizadas por Omar Franco, 120 municipios de la región Caribe tienen en este momento la alerta roja por situación de abastecimiento de agua y afectación por la ganadería y la agricultura. Entre los departamentos con mayor afectación están: La Guajira, Magdalena, Córdoba, Atlántico, Sucre, Bolívar y Cesar. ¿Qué es lo que sucede en la costa Caribe?

 

Danilo Urrea, analiza el problema más allá de la coyuntura del cambio climático, remontándose al año 1994 fecha en la que se aplica en el Caribe colombiano la ley 142 o Servicios Públicos Domiciliarios, donde quedó definido que el servicio de agua puede ser prestado por empresas públicas o privadas. "Desde ese momento, y no quiero decir que antes estuviera mucho mejor la costa por que el Estado tampoco pudo resolver el problema de la prestación del agua cuando lo hacía directamente, se ha construido una política nacional de agua de espalda a las realidades territoriales, a unos fenómenos demográficos que, analizando adecuadamente, no tendrían tanta dificultad".

 

Un caso palpable de esta problemática es el de Santa Marta donde las redes de acueducto construidas en los años 50 aún son las mismas que abastecen a la población, sin tener una planificación del crecimiento demográfico.

 

En la Guajira, el problema es un poco más complejo y obedece también, según Urrea, a una privatización del recurso. Según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) "17 millones de litros de agua gasta al día la mina de carbón del Cerrejón, mientras una persona en la Guajira tiene acceso a 0.7 litros de agua al día", la cifra es preocupante si tenemos en cuenta que según el Derecho Humano al Agua de la ONU, la cantidad mínima del precioso líquido a la que una persona debe acceder al día es de 50 litros.

 

Urrea enfatiza, "Si vemos la minería del Cerrejón de 33 años en la Guajira y la explotación petrolera de casi 50 años en los Llanos Orientales analizamos que hay una confluencia de factores que ponen a esas regiones en sequia ¿será solo casualidad que los lugares donde se realice explotación las fuentes de agua se hayan secado y contaminado como el río Ranchería en la Guajira?".

 

Al problema que vive la Guajira, Samuel Arregocés, habitante de Hato Nuevo, plantea una pregunta: "El Cerrejón tiene tres plantas potabilizadoras y desalinizadoras de agua ¿por qué no poner una o dos plantas a disposición de la comunidad de la alta Guajira?"

 

Las decisioines por tomar no dan espera, más aíun cuando dificilmente puede verse como coincidencia el hecho de que los mismos lugares que sufrieron por las inundaciones en el 2010 y 2011 sean los que hoy sufren la sequía y sean quienes hoy también se disputan el agua con las multinacionales. El problema, más allá de si en algún momento habrá Niño o no es que en las diferentes mesas de diálogo instaladas entre comunidades en conflicto y el Gobierno persistan en prometer decisiones superficiales sobre el líquido, que hoy parece tener entre comillas su adjetivo "vital".

Publicado enEdición Nº 205
Lunes, 25 Agosto 2014 00:00

Entre sequías y privatizaciones

La sed consume a la Guajira. Mientras Cerrejón Limited gasta cada día 17 millones de litros de agua en su proceso extractivo del carbón, miles de pobladores sufren por falta del precioso líquido. Esta realidad se erige como emblema del modelo extractivista acelerado impuesto en el país. El Gobierno actúa como cómplice de la tragedia, tanto por acción como por omisión, que deslegitima y privatiza cada vez más una gestión comunitaria del agua.

 

La Guajira se levanta por su dignidad en medio de una sequia artificial, pues sus aguas y el territorio fueron entregados a las multinacionales. Los pueblos originarios Wayuu, Wiwa, Kogui, Arhuaco y Kankuamo, en su conocimiento profundo del equilibrio de su territorio, clamaron sensatez, precaución y responsabilidad. Hoy levantan de nuevo su voz denunciando la irresponsabilidad y corroborando las sabias advertencias de siempre.

 

Los pueblos indígenas, las comunidades negras, campesinas y urbano populares, los estudiantes, la clase trabajadora, los gobiernos locales, más de 100 organizaciones se levantan y con su movilización y claras exigencias le dan una bofetada al despropósito de la campaña de llevar agua encarcelada en botellas para calmar la sed de un pueblo que exige dignidad y soluciones plenas, mientras los empresarios del Cerrejón Limited, siguen buscando el desvío del río Ranchería. Multinacional que "se apoderó de 69.000 hectáreas del territorio explotando el carbón, el gas, consumiendo diariamente 17 millones de litros de agua, mientras que la población padece desabastecimiento, los animales se mueren, no hay cultivo de alimentos por la escasez de éste líquido vital y por la destrucción del medio ambiente", según datos del Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema Agroalimentario (Sinaltrainal).

 

Los datos que Sinaltrainal esgrime como prueba son contundentes: "10 millones de toneladas de desechos por cada millón de tonelada de carbón explotado, que a volúmenes del 2012, por las 34,6 millones de toneladas de carbón extraídas, el Cerrejón creó 340 millones de toneladas de tierra infértil"1.

 

En creciente

 

Más de 100 municipios presentan problemas de desabastecimiento de agua, sus pobladores hacen rogativas para que llueva. Pero las causas de su situación son básicamente antrópicas, el desastre no es natural, el desastre es social y político. El país no está preparado ni para la abundancia de agua, ni para la sequia; las instituciones de gestión pública ambiental están politiqueadas, el desplazamiento por efecto del despojo de tierras y el extractivismo acelerado, son causas estructurales de la sequia. Megarepresas, microcentrales, megaminería, monocultivos extensos para agrocombustimbles, acelerada y caótica urbanización, ahí están las incapacidades acumuladas por nuestra sociedad, por lo cual la vulnerabilidad creció enormemente.


Pese a todo esto, acaba de aprobarse el nuevo documento del Consejo Nacional de Política Económica y Social (Conpes) 28312 Agua y saneamiento rural.

 

En el documento se reza que: "La política tiene como objetivo promover el acceso al agua potable y saneamiento básico en las zonas rurales de Colombia, a través de soluciones que sean acordes con las características de dichas áreas y que contribuyan al mejoramiento de las condiciones de vida de la población rural"3.

 

La lógica de la privatización es implacable. El fundamentalismo neoliberal es radical, es una ideología seguida fielmente por estos gobiernos débiles al servicio de las corporaciones privadas, así pretendan denominarse –como el reelecto gobierno colombiano–, de la tercera vía, esa que dice tomar lo mejor del capitalismo y del socialismo, y hace un tercer camino. Esta falaz ruta es más ilusa en un Estado que no provee los servicios a su ciudadanía. Hay una vía dogmáticamente asumida, el mercado, la entrega al mercado de los servicios públicos esenciales y en el caso que nos ocupa, del servicio de agua y saneamiento básico, consagrado ya desde el 28 de julio de 2010 como un derecho humano fundamental por las Naciones Unidas.


Agua, memoria e identidad comunitaria

 

"El ciclo hidrológico en si mismo explica el entramado de relaciones entre los ecosistemas y todos los lugares del planeta e implica las relaciones de la trama de la vida. Las comunidades humanas desde siempre han definido su localización espacial en relación con el agua, con las fuentes de agua. La imaginación humana adhiere al agua como la sustancia de la vida, como la fuente de la vida, el agua es vida y de allí la comprende fácilmente como bien común y reconociendo este atributo, la palabra humana es incapaz de ponerle dueños. Agua y territorio están en imbricación y sinergia y es imposible hablar del lugar, del terruño, del territorio que se construye como hábitat, sin comprender esta compleja y dinámica relación.

 

(...) El abasto, la fuente propia, el pozo, la pila, la bocatoma, la acequia, la guadua, el tubo, el nacimiento, la quebrada, el rio, el acuífero, la lluvia, la llave, la casa, la totuma, el balde. Sin agua no hay vida, no es posible la higiene, el alimento, la ropa limpia, el riego, el bienestar. Los sueños, los mitos de creación, las canciones, las odas populares, los refranes, todos estos plenos están de imágenes del agua como tranquilidad o turbulencia, profundidad y fluidez, limpieza, miedo y temor, alivio a la sed y cuando se contamina, fetidez y enfermedad.

 

El acceso al precioso líquido construye comunidad, sociedad y Estado, construye democracia y ciudadanía. Ella obliga al acuerdo, al consenso, al trabajo mancomunado (...). Y para las comunidades organizadas la historia está pasada por agua; en los recorridos territoriales es perceptible el entusiasmo y la emoción cuando se nombra cada recodo, cada montaña, cada árbol, la cuenca toda".

 

Tomado de: Mondragón, Javier; Márquez, Lina. La gestión comunitaria del agua: Apropiación del bien común y la prestación del servicio público. La experiencia de los acueductos comunitarios de la Unión, Antioquia. En, Apropiación Social del conocimiento. Ecofondo, Bogotá, Colombia, 2014.

 

Estamos acostumbrados a documentos y discursos que enuncian todo lo contrario a lo que realmente ejecutan, aunque este documento es claro en trazar un rumbo de privatización del servicio también en la ruralidad. El documento desconoce de entrada la formas como las comunidades campesinas, la población rural, las comunidades indígenas y negras y de muchos asentamientos urbano populares de nuestro país, mediante la autogestión, accedieron a agua para consumo humano y para sustentar la economía familiar campesina, gestionado un bien de uso común de manera mancomunada, solidaria, y en sus orígenes, sin presencia estatal. Esta historia mal contada plantea que estas soluciones de acceso a agua y saneamiento en la ruralidad estuvieron a cargo de la nación hasta los años 80 cuando fue asumida por los municipios producto de los procesos de descentralización político administrativa.

 

Concluye de inmediato el documento que, "las acciones para asegurar la provisión de agua potable y saneamiento básico en zonas rurales han quedado en cabeza de los municipios, especialmente en aquellos que presentan un baja capacidad institucional y financiera o de comunidades organizadas, que se caracterizan por no contar con instrumentos que les permitan acceder a los recursos para financiar proyectos de construcción, ampliación u optimización de los servicios"4.

 

Es un diagnóstico negativo, hecho para demostrar que la gestión comunitaria del agua y la gestión pública municipal no sirven, que es necesaria la transformación empresarial, pocos operadores especializados, mercados regionales, economías de escala, en fin... La ideología de la privatización empieza por el desprestigio de lo público y lo comunitario. De esta manera, lo que la gente organizada demostró históricamente como la vía expedita para acceder al agua, resulta que es hoy el obstáculo para garantizar este servicio en la ruralidad.

 

Pero no es sólo esto. El diagnóstico pasa por encima de la construcción comunitaria que para mediados del siglo pasado fue respaldada por la organizaciones gremiales surgidas de la propia economía de los territorios como la Federación de Cafeteros, por ejemplo, en las regiones de su cultivo, el papel dinámico del Estado nacional con una concepción de Estado del bienestar que tuvo instituciones nacionales y departamentales fortaleciendo el acumulado social y comunitario.

 

En contra de la experiencia y capacidad comunitaria, está en marcha una sintomática y combinada acción de control que no está acompañada de información adecuada y de un apoyo sistemático y respetuoso de la autonomía de las comunidades organizadas, y el reconocimiento a sus características culturales, de economía social y solidaria, de conocimiento de los terruños y las cuencas.

 

El diagnostico y las acciones oficiales buscan, en su enunciado, fortalecer a las organizaciones autorizadas y a las comunidades organizadas para mejorar la prestación del servicio de agua y saneamiento básico en la ruralidad. Pero, en contra de esto, hay que detallar argumentos como: "El alto número y dispersión de prestadores de servicios en el área rural, dificulta la generación de esquemas que puedan aprovechar economías de escala y alcance, generando altos costos e ineficiencia en la prestación. Adicionalmente, a mayor número de Prestadores, sé requieren esfuerzos adicionales en asistencia técnica y acciones de vigilancia y control."5 Es el lenguaje de los Conpes anteriores que orientan la transformación empresarial del sector de agua y saneamiento básico, y que deben leerse como privatización.

 

Todo el dispositivo va dirigido a mejorar la capacidad de vigilancia y control, y el lenguaje que teje es de la transformación empresarial. En Antioquia tenemos un reciente caso de toma de sistemas comunitarios en el municipio de Rionegro que acaba de aprobar a pupitrazo limpio un proyecto de acuerdo6 para transformar la empresa Aguas de Rionegro S.A. EPS, con lo cual dejaría de ser una sociedad de capital público para transformarse en una sociedad de capital mixto con la participación de particulares en su conformación.

 

La cosa no queda allí. En el debate soslayan una situación: este municipio es a su vez socio de Aguas de Oriente, una empresa regional cuya mayor accionista son las Empresas Públicas de Medellín, y de la que son socios otros municipios, y queda ampliamente autorizado el Alcalde para decidir procesos de fusión o absorción. Nos preguntamos, ¿será que la empresa de servicios públicos del oriente, absorberá a la reestructurada sociedad aguas de Rionegro? ¿Y qué será de las comunidades organizadas de acueductos comunitarios y sus infraestructuras?

 

Bocado de cardenal para esta empresa regional que ejercerá el futuro monopolio del servicio en la región oriental de Antioquia y los sistemas comunitarios, construidos en años de trabajo comunitario, de mingas, de convites, todos serán parte de la historia pasada de estas comunidades, claro, sino reaccionamos a tiempo y exigimos su respeto como instituciones populares, campesinas, de la gente.

 

Es urgente, por esto, consolidar los proceso de articulación de los acueductos comunitarios y la promoción de políticas públicas basadas en una gobernabilidad alternativa del agua que garantice la autonomía municipal y la gestión comunitaria del agua, como gestión social y pública sin ánimo de lucro. El camino es expedito aunque no por ello sencillo: resistir a la privatización con organización, movilización y alternativas concretas construidas desde abajo.

 

* Antropólogo y ambientalista. Integrante de la Corporación Ecológica y Cultural Penca de Sábila.
1 http://www.sinaltrainal.org/index.php/noticias/multinacionales/4003-sinaltrainal-comprometido-con-el-paro-por-la-dignidad-de-la-guajira
2 Documento CONPES 2831. Cinara.univalle.edu.co/archivos/pdf/208.pdf
3 idem
4 idem
5 Documento CONPES, 28 31 del 3 de julio de 2014. Cinara.univalle.edu.co/archivos/pdf/208.pdf
6 Acuerdo 012 de 2014.

Publicado enEdición Nº 205
Lunes, 25 Agosto 2014 00:00

Gases que huelen muy mal

La promulgación el lunes 11 de agosto de la nueva ley energética mexicana, que abre las puertas a la privatización de la empresa estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) y a la explotación de hidrocarburos no convencionales, el fracaso de la ronda de subastas de bloques petroleros que el gobierno colombiano realizó el pasado 23 de julio, y la violencia generalizada que se ha desatado en el Cercano y Medio Oriente pueden tener una relación más estrecha de lo que cualquiera pudiera estar dispuesto a conceder.

 

Ese punto en común, curiosamente, podría estar relacionado con un hecho que tan sólo fue noticia en los medios especializados en hidrocarburos: el fiasco técnico y económico en que se convirtió el campo petrolero de Kashagan. Con reservas estimadas en 13 mil millones de barriles y una inversión quintuplicada en relación con lo presupuestado, en los últimos diecisiete años se han enterrado 50 mil millones de dólares en ese yacimiento para producir tan sólo 320 mil barriles de crudo, menos de lo que se esperaba produjera tan sólo cada día. La reserva petrolera se encuentra en aguas de Kazajistán, en el mar Caspio, y es considerado el descubrimiento petrolero más grande de los últimos treinta años, sin embargo, por las dificultades técnicas, debidas a las difíciles condiciones climatológicas de la región, se ha convertido en el fracaso económico, también más grande de los últimos tiempos.


Ese descalabro comienza a borrar las dudas que algunos aún guardaban acerca de que hemos entrado definitivamente en la "era del petróleo difícil", como la denomina el experto Michel T. Klare, es decir, de hidrocarburos obtenidos en lugares cuyas condiciones meteorológicas y de accesibilidad son complejas, o de fuentes que hacen engorrosa su extracción. Se recurre cada vez más a exploraciones y explotaciones en profundas fosas marinas, áreas sujetas a la congelación en invierno (que es el caso de Kashagan) o muy alejadas de las costas. También a hidrocarburos contenidos en las lutitas bituminosas, las arenas asfálticas o los gases de esquisto. El creciente peso de este tipo de combustibles, es lo que Klare ha denominado la tercera era del carbono, que se constituye en una seria amenaza, pues además de acelerar el calentamiento global también parece tener graves consecuencias contaminantes sobre las aguas aledañas a las áreas explotadas y ser causa del aumento en la frecuencia y tamaño de la actividad sísmica.

 

De Spindletop a Kashagan pasando por Ghawar

 

Luego de la era del carbón, que acompañó la primera etapa de la revolución industrial, apareció el petróleo, que se ha constituido en la columna vertebral del capitalismo tardío. Se asocia el inicio de la explotación petrolera de gran escala al descubrimiento y explotación en 1901 del pozo Spindletop, –Beaumont, Texas– cuyo flujo inicial fue de tal magnitud, que literalmente brotó como un chorro que hizo volar la torre de perforación. La extracción, con un rendimiento diario promedio de 75 mil barriles dio inicio a niveles de producción desconocidos en ese momento y que fueron la base del desarrollo tecnológico y el predominio militar y económico de los Estados Unidos.

 

El autoabastecimiento de la poderosa nación del norte duró 70 años, pues, tal y como lo predijo Marion King Hubbert en 1956, la producción petrolera de ese país llegó a su cenit en 1969, y a partir de ahí comenzó de forma acelerada la fase de declinación. Las importaciones en gran escala de hidrocarburos han solucionado temporalmente el problema a EU, y ha dado el perfil a la estructura mundial del capital, pues no se puede negar la relación que existe entre las importaciones energéticas de Estados Unidos, su déficit comercial permanente, su alto nivel de endeudamiento y la altísima liquidez mundial (por la enorme cantidad de dólares lanzados al mercado mundial como efecto del déficit comercial crónico de ese país) que hoy ya predibuja una burbuja de activos que amenaza con hacer estallar el mundo financiero en una crisis de efectos aún más devastadores que la de 2008.

 

El modelo de Hubbert se ha utilizado para proyectar las tendencias de las reservas mundiales, teniendo en cuenta las existencias probadas y el comportamiento de los nuevos descubrimientos, estimándose que el mundo alcanzará el cenit de su producción alrededor del 2030. Los análisis de la asociación para el estudio del pico del petróleo (más conocida como Aspo por sus siglas en inglés), que inicialmente fueron recibidos con escepticismo, hoy son aceptados por la mayor parte de la comunidad académica internacional, si bien aún tal reconocimiento no tiene efecto en lo político. Y es que no solamente se trata de que los nuevos yacimientos sean cada vez más difíciles de explotar, sino que las fuentes convencionales de abasto más importantes, como es el caso del yacimiento Ghawar, en Arabia Saudita, comienzan a generar dudas. Dicho yacimiento que ha estado en producción desde 1951, tiene un área aproximada de 8400 kilómetros cuadrados, y actualmente produce en promedio cinco millones de barriles diarios (6,25% de la producción del mundo). Sin embargo, depende cada vez más de la inyección gigantesca de agua salada (aproximadamente 7 millones de barriles diarios), por lo que se estima que su rendimiento ha entrado en fuerte declinación.

 

La compañía británica British Petroleum (BP), que con seguridad no es clasificada como escéptica o catastrofista, afirmó en un estudio reciente que las reservas de petróleo probadas del planeta suman 1,68 billones de barriles y que al ritmo de producción actual durarán sólo 53 años. Pero, más allá de lo que pensemos de su pronóstico, por lo menos debería inspirarnos precaución, por venir de quien viene.

 

Del consumo total mundial de petróleo, el 59% es apropiado a través de intercambios internacionales. La producción se concentra en los países del llamado Medio Oriente que extraen el 31,5% del total mundial, siguiendo en importancia Rusia (y las áreas que fueron de su influencia) y Norteamérica, cada una con el 15% de las extracciones. Sin embargo, las asimetrías entre producción y consumo son marcadas, pues América del Norte quema el 26% de lo producido en el mundo, mientras que el Oriente Medio tan sólo usa para sí mismo el 8,6%. En el caso de África la desigual es aún mayor, pues su producción representa el 12% mundial y su consumo tan sólo el 3,5% (América del Sur produce el 9,4% y consume 7%).

 

La extracción también está altamente concentrada, pues de los aproximadamente 70 mil yacimientos que están siendo explotados actualmente en el mundo, tan sólo de 120 (el 0,17%) se extrae el 50% de lo producido, dando una idea clara de la vulnerabilidad a la que estamos sometidos. La solución, entonces, ha sido la de recurrir a los llamados combustibles fósiles no convencionales que parecen entrar en escena sumando nuevos problemas.

 

Fracturando el futuro

 

Inyectar agua a presión en los pozos, cuando el petróleo no fluye de forma natural, es un recurso usado desde hace muchas décadas, pero tan sólo recientemente se ha generalizado para fracturar rocas que encierran gas o petróleo. Las técnicas de fractura hidráulica (más conocidas como fracking) empezaron a ser aplicadas comercialmente desde 1949 por la empresa Stanolind Oil, pero fue tan sólo a partir de 2002 que las inyecciones son realizadas con la mezcla de agua, arena y aditivos (que pueden contener hasta 500 productos químicos), que ha sido tan controvertida por sus innegables consecuencias ambientales. Las recientes explotaciones de gas y petróleo de esquisto (rocas sedimentarias que contienen hidrocarburos), consisten en perforaciones verticales que alcanzan en promedio cinco kilómetros de profundidad, a partir de los cuales se hacen perforaciones horizontales por las que se inyecta, a altas presiones la mezcla líquida que fractura las lutitas.

 

El procedimiento requiere no sólo de alta tecnología sino de un gasto energético significativo, que se traduce en que la tasa de retorno energético (TRE), es decir el cociente entre lo que se obtiene de energía y lo que de ésta se gasta en la obtención, es muy baja. El TRE del gas de esquisto se estima entre dos y cinco (es decir que por cada unidad invertida de energía se obtienen entre dos y cinco) según diferentes investigaciones, cuando el gas y el petróleo convencional es cercano a 15, y el de energías alternativas como la solar y la eólica puede calcularse entre 7 y 15 respectivamente.


Eso significa que la concentración de energía de los gases de esquisto y petróleo, en relación con la unidad superficiaria en la que están contenidos es también baja, por lo que la extensión de los territorios utilizados para producir una cantidad determinada de producto es mucho mayor que en el caso de los productos convencionales. El agotamiento acelerado de este tipo de pozos hace que en promedio el 80% del producto útil sea extraído en el primer año, obligando a una explotación nómade que tiene que moverse rápidamente afectando grandes extensiones geográficas.

 

Los Estados Unidos han sido pioneros en la técnica de la fractura hidráulica y son los principales productores de gases de esquisto, hasta el punto que, de acuerdo con proyecciones de la Agencia Internacional de Energía, en el año 2035, en ese país, más de la mitad de la producción de gas será obtenida mediante la aplicación de técnicas de fracturación hidráulica, permitiéndole no sólo sustituir las importaciones sino en un futuro un poco más lejano convertirse en exportador neto. Se entiende, entonces, que EU busque que el precio del gas en el mercado sea el determinado por los costos de la producción de gas de esquisto, y promueva que los países más afines a su política y sus dictados, impulsen este tipo de explotación. El actual suministro de gas ruso con el que se abastece una buena parte de Europa es contrario a los intereses estadounidenses, en la medida que en un costo de producción menor y un flujo seguro hacía el viejo continente los percibe como una amenaza a su competitividad. No se necesita, entonces, hilar muy delgado para entender que una parte no pequeña del conflicto ucraniano tiene como propósito alejar Rusia de la Comunidad Europea.

 

Tanto la Cámara de Representantes como el senado norteamericano agilizan la aprobación de proyectos directamente relacionados con gas licuado, buscando facilitar su exportación futura, así como la de otros productos energéticos. Se ha llegado incluso a plantear el reinicio de las exportaciones de crudo, en una muestra del afán que el gobierno estadounidense muestra por querer sustituir la relación económica que Rusia y Europa mantienen en el sector energético.

 

Las amenazas son reales

 

El alto impacto físico de la explotación de hidrocarburos a través de la fractura hidráulica, y las consecuencias para la salud humana, no son asuntos de enemigos del progreso ni de fundamentalistas de la ecología. La población de Dimock, en Pennsylvania, es icónica de las consecuencias de la explotación de gases no convencionales. La ciudad se ubica sobre la formación de esquisto llamada Marcellus, y en el año 2008, la compañía Cabot Oil and Gas inicio perforaciones en su territorio. Los habitantes han visto prender fuego en el agua que emana de sus grifos y a comienzos del 2009 el sistema de agua de una residencia explotó literalmente por el alto contenido de metano.
El 22 de abril de este año, en Decatur, Texas (EU), un tribunal falló a favor de la familia de la joven Lisa Parr, y condenó a la empresa petrolera Aruba Petroleum a pagar 2,9 millones de dólares por daños presentes a la salud, la alta probabilidad de afectaciones futuras y la pérdida de valor de su propiedad, pues consideró que los efectos eran consecuencia del uso de las técnicas de la fractura hidráulica. El llamado "caso castor", en Castellón, España; el de la localidad inglesa de Blackpool y el de Ohio, en EU, en los que se ha probado la relación entre las inyecciones para fractura hidráulica y sismos de diferentes magnitudes, muestran otra dimensión de los riesgos de esta forma de extracción de hidrocarburos. La alta posibilidad que las sustancias que libera ésta técnica sean cancerígenas y la afirmación que son también disruptores endocrinos obscurece aún más el panorama.

 

Las dudas sobre la viabilidad económica de este tipo de explotación también han sido ampliamente difundidas, afirmándose que su expansión en los Estados Unidos obedece a que las empresas del sector basan sus inversiones en una cadena de préstamos, de la que se va honrando cada vez una parte más pequeña, dando lugar a una verdadera pirámide financiera (esquema Ponzi) que en cualquier momento puede colapsar.

 

Pero, independientemente de eso, de lo que no se puede dudar es que en términos de recursos energéticos, las grandes potencias han empezado a "raspar la olla", para utilizar una expresión coloquial, y que esto trae como consecuencia un aumento en las tensiones mundiales y grandes riesgos de que se escalen los conflictos. La era del petróleo difícil, de continuar las lógicas actuales del consumo, será también una era de conflictos agudos.

 

Colombia, buscando estar en el lugar equivocado

 

El primer semestre de 2014 la producción diaria de petróleo colombiano mostró una reducción de 2,4%. En ese mismo período, según la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), el aviso de descubrimientos se redujo en 70 % y el número de pozos exploratorios que resultaron secos y tuvieron que taparse y abandonarse aumentó el 68,7 por ciento, al pasar su número de 16 a 27. Si bien es cierto que las reservas han aumentado en el último quinquenio, no es menos cierto que aún no alcanzan a ser el 1% de las que se contabilizan en Suramérica. Cusiana, el último gran descubrimiento petrolero en Colombia, tuvo lugar hace 23 años, y en ese período no se ha hallado un yacimiento que pueda llamarse al menos mediano.

 

No es de extrañar, entonces, que de los 95 bloques de hidrocarburos subastados por el Estado colombiano, a fines de julio de este año, se hayan recibido ofertas tan sólo para 27. Del total de los subastados, 19 eran ofrecidos para explotación no convencional, de los que tan sólo uno recibió ofertas. Lo que podría calificarse como de relativamente buena noticia, en la medida que parece que nuestras reservas de esquistos no son abundantes, y por tanto las consecuencias de su explotación van a ser menores, lo que no significa aceptar la técnica de la fractura hidráulica sin más, o descuidar los efectos que ésta tenga en las zonas donde se desarrollen los proyectos. Si países como Francia y Bulgaria la han prohibido totalmente, y otros como Alemania y Suiza han dilatado una aprobación que incluye fuertes restricciones es porque el asunto no es de dudas sobre si existen los impactos negativos, sino sobre su tamaño.

 

La ley 1715 de 2014, por medio de la cual se regula la integración de las energías renovables no convencionales al sistema energético nacional, en el artículo primero dice textualmente "La presente ley tiene por objeto promover el desarrollo y la utilización de las fuentes no convencionales de energía, principalmente aquellas de carácter renovable, [...]", donde la expresión "principalmente" abre la puerta a que se puedan también promover fuentes no convencionales de energía no renovables, es decir, energías como los gases y petróleos de esquisto, que habían sido materia de discusión y de objeción.

 

Que esta ley, y la reglamentación para la exploración y explotación de hidrocarburos no convencionales haya tenido lugar entre finales de 2013 y principios de 2014, es señal que en un nuevo acto de lambonería internacional, el gobierno colombiano se ha querido mostrar nuevamente solícito con las multinacionales y con gobiernos como el de Estados Unidos, en un momento en el que la resistencia a la fractura hidráulica se hace fuerte en el mundo y la gente, mejor informada, rechaza que le den una vuelta más al nudo que aprieta su garganta.

 

Exigir que se reconozca la existencia del "pico del petróleo", tal y como se ha terminado aceptando de forma oficial el calentamiento global, es un primer paso que permite denunciar el derroche energético en los llamados países desarrollados. Igualmente, eso debe llevar a la aceptación que el "mercado" es totalmente inoperante en la asignación de este tipo de recursos, y que la lógica de la "eficiencia" económica es contraproducente en la producción y distribución de los bienes fundamentales para la vida humana.

Publicado enEdición Nº 205
La Calera. Cacerolazo en defensa del agua y el medio ambiente

En el kilómetro 12 vía la Calera está por construirse una polémica estación de gasolina. Los habitantes de las veredas dicen que el embalse San Rafael está en peligro de contaminación, mientras el ministerio de Ambiente sostiene que no atenta en contra de ningún recurso natural.
En defensa del agua. Desde las primeras horas de la mañana del día 3 de agosto, la carretera que conduce a la Calera, municipio de Cundinamarca ubicado en las goteras de Bogotá, fue bloqueada por sus habitantes y los de veredas aledañas. Su grito de protesta quedó expresado en consignas, carteles y cacerolas en las que exigían la no construcción de una estación de gasolina denominada "El manantial" propiedad de la multinacional Gulfoil cuya representante en Colombia es Prolub S.A.


El espacio para la construcción de esta estación está ubicado al frente del embalse San Rafael –ubicado en la reserva forestal el Sapo- embalse que distribuye el agua que consume gran parte de los capitalinos y pobladores de los municipios de Sopó, La Calera y Guasca, y que a su vez hace parte de la reserva forestal protectora productora de la cuenca alta del rio Bogotá.


Los trámites legales


Esta reserva forestal fue delimitada por el Instituto de recursos naturales renovables y del ambiente (Inderena) en el artículo 2 del acuerdo 30 de 1972. Posteriormente el Ministerio de Ambiente, mediante la resolución 755 de 2012, establece que en caso de edificaciones a su interior sólo pueden expedirse licencias de construcción de vivienda unifamiliar rural aislada. A pesar de este dictamen, el 27 de junio de 2013, William Jiménez, secretario de planeación de la Calera, otorgó la licencia de construcción No. 116 a la señora María Lilia Pérez para la demolición de un restaurante y la instalación de la estación; para este momento Prolub S.A ya había comprado el terreno. Días después y por petición del Alcalde, este secretario renunció a sus funciones.


A finales de ese mismo año la Corporación Autónoma Regional (CAR), desde la oficina de La Calera –a cargo del señor Pablo Suárez–, interpuso una medida preventiva de suspensión inmediata, con el argumento de que el proyecto violaba los límites legales de la reserva, alegando además que allí existía un nacimiento de agua, hecho que logró frenar durante 2 meses la construcción en curso.


De resolución en resolución


Un proceder "extraño". A inicios del 2014 el Ministerio de Ambiente emite la resolución 138 del 31 de enero de 2014 redefiniendo los límites territoriales de la reserva forestal cuenca alto del río Bogotá.


La resolución autoriza la reducción en un 16.67% del total de la reserva, que cubre unas 40.868 hectáreas. Debe tenerse en cuenta que este territorio está definido como zona no vulnerable al daño medioambiental, estipulando para el mismo lineamientos generales de uso como el cuidado forestal, construcción y mantenimiento de infraestructura, producción agropecuaria, otorgamiento de licencias, permisos, y formas de control.


Acto seguido, en febrero de este año la CAR, oficina de La Calera, a cargo de la nueva jefe Betsy Palma, levanta mágicamente la medida preventiva, ya que después de varios estudios determinaron la no existencia de ningún afluente de agua, tanto en la superficie como subterráneamente, dándole vía libre a la reactivación de la construcción.


Ante esta jugada legal, los distintos organismos ambientales y la misma población manifestaron su rechazo a tal resolución, lo que obligó al alcalde Álvaro Venegas a interponer una petición de nulidad ante el Tribunal quinto contencioso administrativo de Bogotá, para el estudio del caso específico de la licencia No. 116 y establecer su validez o no. La Alcaldía, a pesar de aceptar la existencia de riesgo de contaminación manifiesta que en caso de no producirse una anulación de esta licencia habría que garantizar vigilancia ambiental por parte del Ministerio de Minas y Energía para prever cualquier riesgo.


Un caso más entre tantos

 

En el 2005 fue autorizada la construcción de un condominio de viviendas llamado Arboretto a pocos metros del embalse San Rafael. Para el gerente del proyecto las edificaciones no violarían las normas ambientales, sin embargo para la CAR esta zona, denominada franja de amortiguación del bosque oriental de Bogotá -que es indispensable para delinear la franja protegida del entorno-, no podía ser intervenida porque el proyecto no correspondía a vivienda unifamiliar. Por otro lado, para el plan de ordenamiento territorial (POT) del municipio –antes de 2007– esta zona no era urbanizable, pero después de un cambio autorizado en su nuevo POT, en concertación con la CAR, lo declararon territorio apto para infraestructura urbana.


Como puede verse, tanto los entes de gobierno (Minambiente, Minminas, alcaldias), como las corporaciones regionales (CAR), siempre respondieron ante cualquier obstáculo que imposibilitaba el desarrollo de los intereses privados, con un cambio en la legislación ambiental. No es extrañó, por tanto, que ahora la respuesta de la comunidad haya sido la manifestación pública, la reapropiación del territorio, y que además proyecten radicar una acción popular para que puedan ser escuchados.


Este asunto, que parece ser del interes de los habitantes de La Calera afecta e interesa a los millones de pobladores de la capital del país. Cuidado, es la salud y la vida de todos/as. Así como ahora dicen que el Fenómeno del Niño es la causa de la escasez de agua, con esa misma justificación saldrán cuando parte del agua que consumimos en Bogotá empiece a contaminarse y escasear.

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Viernes, 08 Agosto 2014 10:44

El último retrato

El último retrato

Recién está saliendo el sol y la fotógrafa ya lleva varias horas caminando. Le ha costado más de lo habitual encontrar las escenas de aves despertándose, de lombrices trabajando o de abejas cortejándose que buscaba para su catálogo, pero finalmente ha tenido suerte y ha podido hacer varias tomas en un campo de maíz. Con el macro como objetivo ha captado ese momento mágico en que las hojas verdes sudan, como si la noche hubieran sido largas horas de esfuerzo para ellas. Tomas de perfectas gotitas de agua como una hilera de funambulistas en la cuerda floja. En una de ellas, como un espejo, se ve el rostro reflejado de una abeja a punto de saciar su sed.

 

Pobre animal. No sólo es agua lo que ingiere en ese momento. Ese maíz ha sido tratado con productos de Bayer o Syngenta y su organismo está recibiendo una dosis de 11.709 µg/l de clotianidina o 55.260 µg/l de tiametoxam. Según explica el informe de Greenpeace Gotas de veneno para las abejas, en un solo trago de esas gotitas de gutación en plantas tratadas incluso un mes antes, la abeja beberá veneno por encima de la dosis letal 50. Es decir, como un guión de cine de terror, una de cada dos abejas que bebe este néctar estará muerta antes del tercer día. Si ella no es la que muere, entonces de por vida volará desorientada, con torpeza, tal vez no sepa regresar a su colmena. ¿Será este el último retrato de la abeja?

 

Quizás, o así parece que lo deseen las empresas agroquímicas que fabricando esta clase de venenos, los llamados neonicotinoides, ven crecer a muy buen ritmo sus ganancias económicas. En el mercado de insecticidas, esta familia de pesticidas neurotóxicos derivados de la nicotina ya alcanza 40 por ciento de cuota, con ventas globales de más de 2 mil 630 millones de dólares anuales. La compañía líder es Bayer, que exporta cada año más de mil toneladas de imidacloprid a más de 120 países y sus ventas son superiores a 597 millones de euros. Cuando la exclusividad de la patente venció, Bayer añadió en el mercado la clotianidina, y sus millones de euros anuales, más de 192, ya son muy significativos. Detrás tenemos a Syngenta con el tiametoxam.

 

La toxicidad de estas sustancias ya estaba demostrada, y por ello desde diciembre del año pasado, Europa decidió prohibir su uso durante dos años. Ahora, un reciente informe elaborado por un equipo internacional de 29 investigadores e investigadoras, después de evaluar más de 800 artículos científicos y 150 estudios de efecto directo al respecto, ha repetido la afirmación: el uso de este tipo de insecticidas sistémicos es responsable del descenso de población de mariposas, abejas, otros insectos polinizadores y también de la lombriz de tierra. La evidencia es muy clara. Estamos siendo testigos de una amenaza para la productividad de nuestro medio ambiente natural y de cultivo, son las tajantes palabras empleadas por uno de los científicos del Grupo de Acción sobre Plaguicidas que elaboraron el trabajo referido para la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

 

Pocos meses antes, la doctora Cynthia Palmer, de la American Bird Conservancy, presentó un informe similar respecto al impacto de estos insecticidas sobre las aves en Estados Unidos. Y la conclusión es idéntica. "Un solo grano de maíz recubierto de neonicotinoides puede matar un pájaro –dijo–, incluso un ínfimo grano de trigo o colza tratado con imidacloprid puede envenenar fatalmente a una ave". Pero lamentablemente en su país parece que las evidencias científicas se diluyen ante los lobbys de las empresas que producen estos venenos.

 

Menos científicas son mis propias observaciones, pero en las tierras de secano y cereales de la Segarra tarragonina (Cataluña) por donde paseo, la primavera nos ha traído menos golondrinas, (según la sociedad científica y conservacionista SEO/Birdlife, en España había, en 2004, cerca de 30 millones de ejemplares, y desde entonces han desaparecido una de cada tres golondrinas, un millón por año), hemos visto menos gorriones y recién han llegado los abejarucos, pero también nos parece que son menos. Y a usted, ¿cuánto hace que no le pica una abeja?

 

No hacen falta más datos, lo que escasea es la voluntad política de preservar la vida ante la muerte.

 

* Autor de No vamos tragar

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