Lunes, 25 Agosto 2014 00:00

Entre sequías y privatizaciones

La sed consume a la Guajira. Mientras Cerrejón Limited gasta cada día 17 millones de litros de agua en su proceso extractivo del carbón, miles de pobladores sufren por falta del precioso líquido. Esta realidad se erige como emblema del modelo extractivista acelerado impuesto en el país. El Gobierno actúa como cómplice de la tragedia, tanto por acción como por omisión, que deslegitima y privatiza cada vez más una gestión comunitaria del agua.

 

La Guajira se levanta por su dignidad en medio de una sequia artificial, pues sus aguas y el territorio fueron entregados a las multinacionales. Los pueblos originarios Wayuu, Wiwa, Kogui, Arhuaco y Kankuamo, en su conocimiento profundo del equilibrio de su territorio, clamaron sensatez, precaución y responsabilidad. Hoy levantan de nuevo su voz denunciando la irresponsabilidad y corroborando las sabias advertencias de siempre.

 

Los pueblos indígenas, las comunidades negras, campesinas y urbano populares, los estudiantes, la clase trabajadora, los gobiernos locales, más de 100 organizaciones se levantan y con su movilización y claras exigencias le dan una bofetada al despropósito de la campaña de llevar agua encarcelada en botellas para calmar la sed de un pueblo que exige dignidad y soluciones plenas, mientras los empresarios del Cerrejón Limited, siguen buscando el desvío del río Ranchería. Multinacional que "se apoderó de 69.000 hectáreas del territorio explotando el carbón, el gas, consumiendo diariamente 17 millones de litros de agua, mientras que la población padece desabastecimiento, los animales se mueren, no hay cultivo de alimentos por la escasez de éste líquido vital y por la destrucción del medio ambiente", según datos del Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema Agroalimentario (Sinaltrainal).

 

Los datos que Sinaltrainal esgrime como prueba son contundentes: "10 millones de toneladas de desechos por cada millón de tonelada de carbón explotado, que a volúmenes del 2012, por las 34,6 millones de toneladas de carbón extraídas, el Cerrejón creó 340 millones de toneladas de tierra infértil"1.

 

En creciente

 

Más de 100 municipios presentan problemas de desabastecimiento de agua, sus pobladores hacen rogativas para que llueva. Pero las causas de su situación son básicamente antrópicas, el desastre no es natural, el desastre es social y político. El país no está preparado ni para la abundancia de agua, ni para la sequia; las instituciones de gestión pública ambiental están politiqueadas, el desplazamiento por efecto del despojo de tierras y el extractivismo acelerado, son causas estructurales de la sequia. Megarepresas, microcentrales, megaminería, monocultivos extensos para agrocombustimbles, acelerada y caótica urbanización, ahí están las incapacidades acumuladas por nuestra sociedad, por lo cual la vulnerabilidad creció enormemente.


Pese a todo esto, acaba de aprobarse el nuevo documento del Consejo Nacional de Política Económica y Social (Conpes) 28312 Agua y saneamiento rural.

 

En el documento se reza que: "La política tiene como objetivo promover el acceso al agua potable y saneamiento básico en las zonas rurales de Colombia, a través de soluciones que sean acordes con las características de dichas áreas y que contribuyan al mejoramiento de las condiciones de vida de la población rural"3.

 

La lógica de la privatización es implacable. El fundamentalismo neoliberal es radical, es una ideología seguida fielmente por estos gobiernos débiles al servicio de las corporaciones privadas, así pretendan denominarse –como el reelecto gobierno colombiano–, de la tercera vía, esa que dice tomar lo mejor del capitalismo y del socialismo, y hace un tercer camino. Esta falaz ruta es más ilusa en un Estado que no provee los servicios a su ciudadanía. Hay una vía dogmáticamente asumida, el mercado, la entrega al mercado de los servicios públicos esenciales y en el caso que nos ocupa, del servicio de agua y saneamiento básico, consagrado ya desde el 28 de julio de 2010 como un derecho humano fundamental por las Naciones Unidas.


Agua, memoria e identidad comunitaria

 

"El ciclo hidrológico en si mismo explica el entramado de relaciones entre los ecosistemas y todos los lugares del planeta e implica las relaciones de la trama de la vida. Las comunidades humanas desde siempre han definido su localización espacial en relación con el agua, con las fuentes de agua. La imaginación humana adhiere al agua como la sustancia de la vida, como la fuente de la vida, el agua es vida y de allí la comprende fácilmente como bien común y reconociendo este atributo, la palabra humana es incapaz de ponerle dueños. Agua y territorio están en imbricación y sinergia y es imposible hablar del lugar, del terruño, del territorio que se construye como hábitat, sin comprender esta compleja y dinámica relación.

 

(...) El abasto, la fuente propia, el pozo, la pila, la bocatoma, la acequia, la guadua, el tubo, el nacimiento, la quebrada, el rio, el acuífero, la lluvia, la llave, la casa, la totuma, el balde. Sin agua no hay vida, no es posible la higiene, el alimento, la ropa limpia, el riego, el bienestar. Los sueños, los mitos de creación, las canciones, las odas populares, los refranes, todos estos plenos están de imágenes del agua como tranquilidad o turbulencia, profundidad y fluidez, limpieza, miedo y temor, alivio a la sed y cuando se contamina, fetidez y enfermedad.

 

El acceso al precioso líquido construye comunidad, sociedad y Estado, construye democracia y ciudadanía. Ella obliga al acuerdo, al consenso, al trabajo mancomunado (...). Y para las comunidades organizadas la historia está pasada por agua; en los recorridos territoriales es perceptible el entusiasmo y la emoción cuando se nombra cada recodo, cada montaña, cada árbol, la cuenca toda".

 

Tomado de: Mondragón, Javier; Márquez, Lina. La gestión comunitaria del agua: Apropiación del bien común y la prestación del servicio público. La experiencia de los acueductos comunitarios de la Unión, Antioquia. En, Apropiación Social del conocimiento. Ecofondo, Bogotá, Colombia, 2014.

 

Estamos acostumbrados a documentos y discursos que enuncian todo lo contrario a lo que realmente ejecutan, aunque este documento es claro en trazar un rumbo de privatización del servicio también en la ruralidad. El documento desconoce de entrada la formas como las comunidades campesinas, la población rural, las comunidades indígenas y negras y de muchos asentamientos urbano populares de nuestro país, mediante la autogestión, accedieron a agua para consumo humano y para sustentar la economía familiar campesina, gestionado un bien de uso común de manera mancomunada, solidaria, y en sus orígenes, sin presencia estatal. Esta historia mal contada plantea que estas soluciones de acceso a agua y saneamiento en la ruralidad estuvieron a cargo de la nación hasta los años 80 cuando fue asumida por los municipios producto de los procesos de descentralización político administrativa.

 

Concluye de inmediato el documento que, "las acciones para asegurar la provisión de agua potable y saneamiento básico en zonas rurales han quedado en cabeza de los municipios, especialmente en aquellos que presentan un baja capacidad institucional y financiera o de comunidades organizadas, que se caracterizan por no contar con instrumentos que les permitan acceder a los recursos para financiar proyectos de construcción, ampliación u optimización de los servicios"4.

 

Es un diagnóstico negativo, hecho para demostrar que la gestión comunitaria del agua y la gestión pública municipal no sirven, que es necesaria la transformación empresarial, pocos operadores especializados, mercados regionales, economías de escala, en fin... La ideología de la privatización empieza por el desprestigio de lo público y lo comunitario. De esta manera, lo que la gente organizada demostró históricamente como la vía expedita para acceder al agua, resulta que es hoy el obstáculo para garantizar este servicio en la ruralidad.

 

Pero no es sólo esto. El diagnóstico pasa por encima de la construcción comunitaria que para mediados del siglo pasado fue respaldada por la organizaciones gremiales surgidas de la propia economía de los territorios como la Federación de Cafeteros, por ejemplo, en las regiones de su cultivo, el papel dinámico del Estado nacional con una concepción de Estado del bienestar que tuvo instituciones nacionales y departamentales fortaleciendo el acumulado social y comunitario.

 

En contra de la experiencia y capacidad comunitaria, está en marcha una sintomática y combinada acción de control que no está acompañada de información adecuada y de un apoyo sistemático y respetuoso de la autonomía de las comunidades organizadas, y el reconocimiento a sus características culturales, de economía social y solidaria, de conocimiento de los terruños y las cuencas.

 

El diagnostico y las acciones oficiales buscan, en su enunciado, fortalecer a las organizaciones autorizadas y a las comunidades organizadas para mejorar la prestación del servicio de agua y saneamiento básico en la ruralidad. Pero, en contra de esto, hay que detallar argumentos como: "El alto número y dispersión de prestadores de servicios en el área rural, dificulta la generación de esquemas que puedan aprovechar economías de escala y alcance, generando altos costos e ineficiencia en la prestación. Adicionalmente, a mayor número de Prestadores, sé requieren esfuerzos adicionales en asistencia técnica y acciones de vigilancia y control."5 Es el lenguaje de los Conpes anteriores que orientan la transformación empresarial del sector de agua y saneamiento básico, y que deben leerse como privatización.

 

Todo el dispositivo va dirigido a mejorar la capacidad de vigilancia y control, y el lenguaje que teje es de la transformación empresarial. En Antioquia tenemos un reciente caso de toma de sistemas comunitarios en el municipio de Rionegro que acaba de aprobar a pupitrazo limpio un proyecto de acuerdo6 para transformar la empresa Aguas de Rionegro S.A. EPS, con lo cual dejaría de ser una sociedad de capital público para transformarse en una sociedad de capital mixto con la participación de particulares en su conformación.

 

La cosa no queda allí. En el debate soslayan una situación: este municipio es a su vez socio de Aguas de Oriente, una empresa regional cuya mayor accionista son las Empresas Públicas de Medellín, y de la que son socios otros municipios, y queda ampliamente autorizado el Alcalde para decidir procesos de fusión o absorción. Nos preguntamos, ¿será que la empresa de servicios públicos del oriente, absorberá a la reestructurada sociedad aguas de Rionegro? ¿Y qué será de las comunidades organizadas de acueductos comunitarios y sus infraestructuras?

 

Bocado de cardenal para esta empresa regional que ejercerá el futuro monopolio del servicio en la región oriental de Antioquia y los sistemas comunitarios, construidos en años de trabajo comunitario, de mingas, de convites, todos serán parte de la historia pasada de estas comunidades, claro, sino reaccionamos a tiempo y exigimos su respeto como instituciones populares, campesinas, de la gente.

 

Es urgente, por esto, consolidar los proceso de articulación de los acueductos comunitarios y la promoción de políticas públicas basadas en una gobernabilidad alternativa del agua que garantice la autonomía municipal y la gestión comunitaria del agua, como gestión social y pública sin ánimo de lucro. El camino es expedito aunque no por ello sencillo: resistir a la privatización con organización, movilización y alternativas concretas construidas desde abajo.

 

* Antropólogo y ambientalista. Integrante de la Corporación Ecológica y Cultural Penca de Sábila.
1 http://www.sinaltrainal.org/index.php/noticias/multinacionales/4003-sinaltrainal-comprometido-con-el-paro-por-la-dignidad-de-la-guajira
2 Documento CONPES 2831. Cinara.univalle.edu.co/archivos/pdf/208.pdf
3 idem
4 idem
5 Documento CONPES, 28 31 del 3 de julio de 2014. Cinara.univalle.edu.co/archivos/pdf/208.pdf
6 Acuerdo 012 de 2014.

Publicado enEdición Nº 205
Lunes, 25 Agosto 2014 00:00

Gases que huelen muy mal

La promulgación el lunes 11 de agosto de la nueva ley energética mexicana, que abre las puertas a la privatización de la empresa estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) y a la explotación de hidrocarburos no convencionales, el fracaso de la ronda de subastas de bloques petroleros que el gobierno colombiano realizó el pasado 23 de julio, y la violencia generalizada que se ha desatado en el Cercano y Medio Oriente pueden tener una relación más estrecha de lo que cualquiera pudiera estar dispuesto a conceder.

 

Ese punto en común, curiosamente, podría estar relacionado con un hecho que tan sólo fue noticia en los medios especializados en hidrocarburos: el fiasco técnico y económico en que se convirtió el campo petrolero de Kashagan. Con reservas estimadas en 13 mil millones de barriles y una inversión quintuplicada en relación con lo presupuestado, en los últimos diecisiete años se han enterrado 50 mil millones de dólares en ese yacimiento para producir tan sólo 320 mil barriles de crudo, menos de lo que se esperaba produjera tan sólo cada día. La reserva petrolera se encuentra en aguas de Kazajistán, en el mar Caspio, y es considerado el descubrimiento petrolero más grande de los últimos treinta años, sin embargo, por las dificultades técnicas, debidas a las difíciles condiciones climatológicas de la región, se ha convertido en el fracaso económico, también más grande de los últimos tiempos.


Ese descalabro comienza a borrar las dudas que algunos aún guardaban acerca de que hemos entrado definitivamente en la "era del petróleo difícil", como la denomina el experto Michel T. Klare, es decir, de hidrocarburos obtenidos en lugares cuyas condiciones meteorológicas y de accesibilidad son complejas, o de fuentes que hacen engorrosa su extracción. Se recurre cada vez más a exploraciones y explotaciones en profundas fosas marinas, áreas sujetas a la congelación en invierno (que es el caso de Kashagan) o muy alejadas de las costas. También a hidrocarburos contenidos en las lutitas bituminosas, las arenas asfálticas o los gases de esquisto. El creciente peso de este tipo de combustibles, es lo que Klare ha denominado la tercera era del carbono, que se constituye en una seria amenaza, pues además de acelerar el calentamiento global también parece tener graves consecuencias contaminantes sobre las aguas aledañas a las áreas explotadas y ser causa del aumento en la frecuencia y tamaño de la actividad sísmica.

 

De Spindletop a Kashagan pasando por Ghawar

 

Luego de la era del carbón, que acompañó la primera etapa de la revolución industrial, apareció el petróleo, que se ha constituido en la columna vertebral del capitalismo tardío. Se asocia el inicio de la explotación petrolera de gran escala al descubrimiento y explotación en 1901 del pozo Spindletop, –Beaumont, Texas– cuyo flujo inicial fue de tal magnitud, que literalmente brotó como un chorro que hizo volar la torre de perforación. La extracción, con un rendimiento diario promedio de 75 mil barriles dio inicio a niveles de producción desconocidos en ese momento y que fueron la base del desarrollo tecnológico y el predominio militar y económico de los Estados Unidos.

 

El autoabastecimiento de la poderosa nación del norte duró 70 años, pues, tal y como lo predijo Marion King Hubbert en 1956, la producción petrolera de ese país llegó a su cenit en 1969, y a partir de ahí comenzó de forma acelerada la fase de declinación. Las importaciones en gran escala de hidrocarburos han solucionado temporalmente el problema a EU, y ha dado el perfil a la estructura mundial del capital, pues no se puede negar la relación que existe entre las importaciones energéticas de Estados Unidos, su déficit comercial permanente, su alto nivel de endeudamiento y la altísima liquidez mundial (por la enorme cantidad de dólares lanzados al mercado mundial como efecto del déficit comercial crónico de ese país) que hoy ya predibuja una burbuja de activos que amenaza con hacer estallar el mundo financiero en una crisis de efectos aún más devastadores que la de 2008.

 

El modelo de Hubbert se ha utilizado para proyectar las tendencias de las reservas mundiales, teniendo en cuenta las existencias probadas y el comportamiento de los nuevos descubrimientos, estimándose que el mundo alcanzará el cenit de su producción alrededor del 2030. Los análisis de la asociación para el estudio del pico del petróleo (más conocida como Aspo por sus siglas en inglés), que inicialmente fueron recibidos con escepticismo, hoy son aceptados por la mayor parte de la comunidad académica internacional, si bien aún tal reconocimiento no tiene efecto en lo político. Y es que no solamente se trata de que los nuevos yacimientos sean cada vez más difíciles de explotar, sino que las fuentes convencionales de abasto más importantes, como es el caso del yacimiento Ghawar, en Arabia Saudita, comienzan a generar dudas. Dicho yacimiento que ha estado en producción desde 1951, tiene un área aproximada de 8400 kilómetros cuadrados, y actualmente produce en promedio cinco millones de barriles diarios (6,25% de la producción del mundo). Sin embargo, depende cada vez más de la inyección gigantesca de agua salada (aproximadamente 7 millones de barriles diarios), por lo que se estima que su rendimiento ha entrado en fuerte declinación.

 

La compañía británica British Petroleum (BP), que con seguridad no es clasificada como escéptica o catastrofista, afirmó en un estudio reciente que las reservas de petróleo probadas del planeta suman 1,68 billones de barriles y que al ritmo de producción actual durarán sólo 53 años. Pero, más allá de lo que pensemos de su pronóstico, por lo menos debería inspirarnos precaución, por venir de quien viene.

 

Del consumo total mundial de petróleo, el 59% es apropiado a través de intercambios internacionales. La producción se concentra en los países del llamado Medio Oriente que extraen el 31,5% del total mundial, siguiendo en importancia Rusia (y las áreas que fueron de su influencia) y Norteamérica, cada una con el 15% de las extracciones. Sin embargo, las asimetrías entre producción y consumo son marcadas, pues América del Norte quema el 26% de lo producido en el mundo, mientras que el Oriente Medio tan sólo usa para sí mismo el 8,6%. En el caso de África la desigual es aún mayor, pues su producción representa el 12% mundial y su consumo tan sólo el 3,5% (América del Sur produce el 9,4% y consume 7%).

 

La extracción también está altamente concentrada, pues de los aproximadamente 70 mil yacimientos que están siendo explotados actualmente en el mundo, tan sólo de 120 (el 0,17%) se extrae el 50% de lo producido, dando una idea clara de la vulnerabilidad a la que estamos sometidos. La solución, entonces, ha sido la de recurrir a los llamados combustibles fósiles no convencionales que parecen entrar en escena sumando nuevos problemas.

 

Fracturando el futuro

 

Inyectar agua a presión en los pozos, cuando el petróleo no fluye de forma natural, es un recurso usado desde hace muchas décadas, pero tan sólo recientemente se ha generalizado para fracturar rocas que encierran gas o petróleo. Las técnicas de fractura hidráulica (más conocidas como fracking) empezaron a ser aplicadas comercialmente desde 1949 por la empresa Stanolind Oil, pero fue tan sólo a partir de 2002 que las inyecciones son realizadas con la mezcla de agua, arena y aditivos (que pueden contener hasta 500 productos químicos), que ha sido tan controvertida por sus innegables consecuencias ambientales. Las recientes explotaciones de gas y petróleo de esquisto (rocas sedimentarias que contienen hidrocarburos), consisten en perforaciones verticales que alcanzan en promedio cinco kilómetros de profundidad, a partir de los cuales se hacen perforaciones horizontales por las que se inyecta, a altas presiones la mezcla líquida que fractura las lutitas.

 

El procedimiento requiere no sólo de alta tecnología sino de un gasto energético significativo, que se traduce en que la tasa de retorno energético (TRE), es decir el cociente entre lo que se obtiene de energía y lo que de ésta se gasta en la obtención, es muy baja. El TRE del gas de esquisto se estima entre dos y cinco (es decir que por cada unidad invertida de energía se obtienen entre dos y cinco) según diferentes investigaciones, cuando el gas y el petróleo convencional es cercano a 15, y el de energías alternativas como la solar y la eólica puede calcularse entre 7 y 15 respectivamente.


Eso significa que la concentración de energía de los gases de esquisto y petróleo, en relación con la unidad superficiaria en la que están contenidos es también baja, por lo que la extensión de los territorios utilizados para producir una cantidad determinada de producto es mucho mayor que en el caso de los productos convencionales. El agotamiento acelerado de este tipo de pozos hace que en promedio el 80% del producto útil sea extraído en el primer año, obligando a una explotación nómade que tiene que moverse rápidamente afectando grandes extensiones geográficas.

 

Los Estados Unidos han sido pioneros en la técnica de la fractura hidráulica y son los principales productores de gases de esquisto, hasta el punto que, de acuerdo con proyecciones de la Agencia Internacional de Energía, en el año 2035, en ese país, más de la mitad de la producción de gas será obtenida mediante la aplicación de técnicas de fracturación hidráulica, permitiéndole no sólo sustituir las importaciones sino en un futuro un poco más lejano convertirse en exportador neto. Se entiende, entonces, que EU busque que el precio del gas en el mercado sea el determinado por los costos de la producción de gas de esquisto, y promueva que los países más afines a su política y sus dictados, impulsen este tipo de explotación. El actual suministro de gas ruso con el que se abastece una buena parte de Europa es contrario a los intereses estadounidenses, en la medida que en un costo de producción menor y un flujo seguro hacía el viejo continente los percibe como una amenaza a su competitividad. No se necesita, entonces, hilar muy delgado para entender que una parte no pequeña del conflicto ucraniano tiene como propósito alejar Rusia de la Comunidad Europea.

 

Tanto la Cámara de Representantes como el senado norteamericano agilizan la aprobación de proyectos directamente relacionados con gas licuado, buscando facilitar su exportación futura, así como la de otros productos energéticos. Se ha llegado incluso a plantear el reinicio de las exportaciones de crudo, en una muestra del afán que el gobierno estadounidense muestra por querer sustituir la relación económica que Rusia y Europa mantienen en el sector energético.

 

Las amenazas son reales

 

El alto impacto físico de la explotación de hidrocarburos a través de la fractura hidráulica, y las consecuencias para la salud humana, no son asuntos de enemigos del progreso ni de fundamentalistas de la ecología. La población de Dimock, en Pennsylvania, es icónica de las consecuencias de la explotación de gases no convencionales. La ciudad se ubica sobre la formación de esquisto llamada Marcellus, y en el año 2008, la compañía Cabot Oil and Gas inicio perforaciones en su territorio. Los habitantes han visto prender fuego en el agua que emana de sus grifos y a comienzos del 2009 el sistema de agua de una residencia explotó literalmente por el alto contenido de metano.
El 22 de abril de este año, en Decatur, Texas (EU), un tribunal falló a favor de la familia de la joven Lisa Parr, y condenó a la empresa petrolera Aruba Petroleum a pagar 2,9 millones de dólares por daños presentes a la salud, la alta probabilidad de afectaciones futuras y la pérdida de valor de su propiedad, pues consideró que los efectos eran consecuencia del uso de las técnicas de la fractura hidráulica. El llamado "caso castor", en Castellón, España; el de la localidad inglesa de Blackpool y el de Ohio, en EU, en los que se ha probado la relación entre las inyecciones para fractura hidráulica y sismos de diferentes magnitudes, muestran otra dimensión de los riesgos de esta forma de extracción de hidrocarburos. La alta posibilidad que las sustancias que libera ésta técnica sean cancerígenas y la afirmación que son también disruptores endocrinos obscurece aún más el panorama.

 

Las dudas sobre la viabilidad económica de este tipo de explotación también han sido ampliamente difundidas, afirmándose que su expansión en los Estados Unidos obedece a que las empresas del sector basan sus inversiones en una cadena de préstamos, de la que se va honrando cada vez una parte más pequeña, dando lugar a una verdadera pirámide financiera (esquema Ponzi) que en cualquier momento puede colapsar.

 

Pero, independientemente de eso, de lo que no se puede dudar es que en términos de recursos energéticos, las grandes potencias han empezado a "raspar la olla", para utilizar una expresión coloquial, y que esto trae como consecuencia un aumento en las tensiones mundiales y grandes riesgos de que se escalen los conflictos. La era del petróleo difícil, de continuar las lógicas actuales del consumo, será también una era de conflictos agudos.

 

Colombia, buscando estar en el lugar equivocado

 

El primer semestre de 2014 la producción diaria de petróleo colombiano mostró una reducción de 2,4%. En ese mismo período, según la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), el aviso de descubrimientos se redujo en 70 % y el número de pozos exploratorios que resultaron secos y tuvieron que taparse y abandonarse aumentó el 68,7 por ciento, al pasar su número de 16 a 27. Si bien es cierto que las reservas han aumentado en el último quinquenio, no es menos cierto que aún no alcanzan a ser el 1% de las que se contabilizan en Suramérica. Cusiana, el último gran descubrimiento petrolero en Colombia, tuvo lugar hace 23 años, y en ese período no se ha hallado un yacimiento que pueda llamarse al menos mediano.

 

No es de extrañar, entonces, que de los 95 bloques de hidrocarburos subastados por el Estado colombiano, a fines de julio de este año, se hayan recibido ofertas tan sólo para 27. Del total de los subastados, 19 eran ofrecidos para explotación no convencional, de los que tan sólo uno recibió ofertas. Lo que podría calificarse como de relativamente buena noticia, en la medida que parece que nuestras reservas de esquistos no son abundantes, y por tanto las consecuencias de su explotación van a ser menores, lo que no significa aceptar la técnica de la fractura hidráulica sin más, o descuidar los efectos que ésta tenga en las zonas donde se desarrollen los proyectos. Si países como Francia y Bulgaria la han prohibido totalmente, y otros como Alemania y Suiza han dilatado una aprobación que incluye fuertes restricciones es porque el asunto no es de dudas sobre si existen los impactos negativos, sino sobre su tamaño.

 

La ley 1715 de 2014, por medio de la cual se regula la integración de las energías renovables no convencionales al sistema energético nacional, en el artículo primero dice textualmente "La presente ley tiene por objeto promover el desarrollo y la utilización de las fuentes no convencionales de energía, principalmente aquellas de carácter renovable, [...]", donde la expresión "principalmente" abre la puerta a que se puedan también promover fuentes no convencionales de energía no renovables, es decir, energías como los gases y petróleos de esquisto, que habían sido materia de discusión y de objeción.

 

Que esta ley, y la reglamentación para la exploración y explotación de hidrocarburos no convencionales haya tenido lugar entre finales de 2013 y principios de 2014, es señal que en un nuevo acto de lambonería internacional, el gobierno colombiano se ha querido mostrar nuevamente solícito con las multinacionales y con gobiernos como el de Estados Unidos, en un momento en el que la resistencia a la fractura hidráulica se hace fuerte en el mundo y la gente, mejor informada, rechaza que le den una vuelta más al nudo que aprieta su garganta.

 

Exigir que se reconozca la existencia del "pico del petróleo", tal y como se ha terminado aceptando de forma oficial el calentamiento global, es un primer paso que permite denunciar el derroche energético en los llamados países desarrollados. Igualmente, eso debe llevar a la aceptación que el "mercado" es totalmente inoperante en la asignación de este tipo de recursos, y que la lógica de la "eficiencia" económica es contraproducente en la producción y distribución de los bienes fundamentales para la vida humana.

Publicado enEdición Nº 205
La Calera. Cacerolazo en defensa del agua y el medio ambiente

En el kilómetro 12 vía la Calera está por construirse una polémica estación de gasolina. Los habitantes de las veredas dicen que el embalse San Rafael está en peligro de contaminación, mientras el ministerio de Ambiente sostiene que no atenta en contra de ningún recurso natural.
En defensa del agua. Desde las primeras horas de la mañana del día 3 de agosto, la carretera que conduce a la Calera, municipio de Cundinamarca ubicado en las goteras de Bogotá, fue bloqueada por sus habitantes y los de veredas aledañas. Su grito de protesta quedó expresado en consignas, carteles y cacerolas en las que exigían la no construcción de una estación de gasolina denominada "El manantial" propiedad de la multinacional Gulfoil cuya representante en Colombia es Prolub S.A.


El espacio para la construcción de esta estación está ubicado al frente del embalse San Rafael –ubicado en la reserva forestal el Sapo- embalse que distribuye el agua que consume gran parte de los capitalinos y pobladores de los municipios de Sopó, La Calera y Guasca, y que a su vez hace parte de la reserva forestal protectora productora de la cuenca alta del rio Bogotá.


Los trámites legales


Esta reserva forestal fue delimitada por el Instituto de recursos naturales renovables y del ambiente (Inderena) en el artículo 2 del acuerdo 30 de 1972. Posteriormente el Ministerio de Ambiente, mediante la resolución 755 de 2012, establece que en caso de edificaciones a su interior sólo pueden expedirse licencias de construcción de vivienda unifamiliar rural aislada. A pesar de este dictamen, el 27 de junio de 2013, William Jiménez, secretario de planeación de la Calera, otorgó la licencia de construcción No. 116 a la señora María Lilia Pérez para la demolición de un restaurante y la instalación de la estación; para este momento Prolub S.A ya había comprado el terreno. Días después y por petición del Alcalde, este secretario renunció a sus funciones.


A finales de ese mismo año la Corporación Autónoma Regional (CAR), desde la oficina de La Calera –a cargo del señor Pablo Suárez–, interpuso una medida preventiva de suspensión inmediata, con el argumento de que el proyecto violaba los límites legales de la reserva, alegando además que allí existía un nacimiento de agua, hecho que logró frenar durante 2 meses la construcción en curso.


De resolución en resolución


Un proceder "extraño". A inicios del 2014 el Ministerio de Ambiente emite la resolución 138 del 31 de enero de 2014 redefiniendo los límites territoriales de la reserva forestal cuenca alto del río Bogotá.


La resolución autoriza la reducción en un 16.67% del total de la reserva, que cubre unas 40.868 hectáreas. Debe tenerse en cuenta que este territorio está definido como zona no vulnerable al daño medioambiental, estipulando para el mismo lineamientos generales de uso como el cuidado forestal, construcción y mantenimiento de infraestructura, producción agropecuaria, otorgamiento de licencias, permisos, y formas de control.


Acto seguido, en febrero de este año la CAR, oficina de La Calera, a cargo de la nueva jefe Betsy Palma, levanta mágicamente la medida preventiva, ya que después de varios estudios determinaron la no existencia de ningún afluente de agua, tanto en la superficie como subterráneamente, dándole vía libre a la reactivación de la construcción.


Ante esta jugada legal, los distintos organismos ambientales y la misma población manifestaron su rechazo a tal resolución, lo que obligó al alcalde Álvaro Venegas a interponer una petición de nulidad ante el Tribunal quinto contencioso administrativo de Bogotá, para el estudio del caso específico de la licencia No. 116 y establecer su validez o no. La Alcaldía, a pesar de aceptar la existencia de riesgo de contaminación manifiesta que en caso de no producirse una anulación de esta licencia habría que garantizar vigilancia ambiental por parte del Ministerio de Minas y Energía para prever cualquier riesgo.


Un caso más entre tantos

 

En el 2005 fue autorizada la construcción de un condominio de viviendas llamado Arboretto a pocos metros del embalse San Rafael. Para el gerente del proyecto las edificaciones no violarían las normas ambientales, sin embargo para la CAR esta zona, denominada franja de amortiguación del bosque oriental de Bogotá -que es indispensable para delinear la franja protegida del entorno-, no podía ser intervenida porque el proyecto no correspondía a vivienda unifamiliar. Por otro lado, para el plan de ordenamiento territorial (POT) del municipio –antes de 2007– esta zona no era urbanizable, pero después de un cambio autorizado en su nuevo POT, en concertación con la CAR, lo declararon territorio apto para infraestructura urbana.


Como puede verse, tanto los entes de gobierno (Minambiente, Minminas, alcaldias), como las corporaciones regionales (CAR), siempre respondieron ante cualquier obstáculo que imposibilitaba el desarrollo de los intereses privados, con un cambio en la legislación ambiental. No es extrañó, por tanto, que ahora la respuesta de la comunidad haya sido la manifestación pública, la reapropiación del territorio, y que además proyecten radicar una acción popular para que puedan ser escuchados.


Este asunto, que parece ser del interes de los habitantes de La Calera afecta e interesa a los millones de pobladores de la capital del país. Cuidado, es la salud y la vida de todos/as. Así como ahora dicen que el Fenómeno del Niño es la causa de la escasez de agua, con esa misma justificación saldrán cuando parte del agua que consumimos en Bogotá empiece a contaminarse y escasear.

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Viernes, 08 Agosto 2014 10:44

El último retrato

El último retrato

Recién está saliendo el sol y la fotógrafa ya lleva varias horas caminando. Le ha costado más de lo habitual encontrar las escenas de aves despertándose, de lombrices trabajando o de abejas cortejándose que buscaba para su catálogo, pero finalmente ha tenido suerte y ha podido hacer varias tomas en un campo de maíz. Con el macro como objetivo ha captado ese momento mágico en que las hojas verdes sudan, como si la noche hubieran sido largas horas de esfuerzo para ellas. Tomas de perfectas gotitas de agua como una hilera de funambulistas en la cuerda floja. En una de ellas, como un espejo, se ve el rostro reflejado de una abeja a punto de saciar su sed.

 

Pobre animal. No sólo es agua lo que ingiere en ese momento. Ese maíz ha sido tratado con productos de Bayer o Syngenta y su organismo está recibiendo una dosis de 11.709 µg/l de clotianidina o 55.260 µg/l de tiametoxam. Según explica el informe de Greenpeace Gotas de veneno para las abejas, en un solo trago de esas gotitas de gutación en plantas tratadas incluso un mes antes, la abeja beberá veneno por encima de la dosis letal 50. Es decir, como un guión de cine de terror, una de cada dos abejas que bebe este néctar estará muerta antes del tercer día. Si ella no es la que muere, entonces de por vida volará desorientada, con torpeza, tal vez no sepa regresar a su colmena. ¿Será este el último retrato de la abeja?

 

Quizás, o así parece que lo deseen las empresas agroquímicas que fabricando esta clase de venenos, los llamados neonicotinoides, ven crecer a muy buen ritmo sus ganancias económicas. En el mercado de insecticidas, esta familia de pesticidas neurotóxicos derivados de la nicotina ya alcanza 40 por ciento de cuota, con ventas globales de más de 2 mil 630 millones de dólares anuales. La compañía líder es Bayer, que exporta cada año más de mil toneladas de imidacloprid a más de 120 países y sus ventas son superiores a 597 millones de euros. Cuando la exclusividad de la patente venció, Bayer añadió en el mercado la clotianidina, y sus millones de euros anuales, más de 192, ya son muy significativos. Detrás tenemos a Syngenta con el tiametoxam.

 

La toxicidad de estas sustancias ya estaba demostrada, y por ello desde diciembre del año pasado, Europa decidió prohibir su uso durante dos años. Ahora, un reciente informe elaborado por un equipo internacional de 29 investigadores e investigadoras, después de evaluar más de 800 artículos científicos y 150 estudios de efecto directo al respecto, ha repetido la afirmación: el uso de este tipo de insecticidas sistémicos es responsable del descenso de población de mariposas, abejas, otros insectos polinizadores y también de la lombriz de tierra. La evidencia es muy clara. Estamos siendo testigos de una amenaza para la productividad de nuestro medio ambiente natural y de cultivo, son las tajantes palabras empleadas por uno de los científicos del Grupo de Acción sobre Plaguicidas que elaboraron el trabajo referido para la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

 

Pocos meses antes, la doctora Cynthia Palmer, de la American Bird Conservancy, presentó un informe similar respecto al impacto de estos insecticidas sobre las aves en Estados Unidos. Y la conclusión es idéntica. "Un solo grano de maíz recubierto de neonicotinoides puede matar un pájaro –dijo–, incluso un ínfimo grano de trigo o colza tratado con imidacloprid puede envenenar fatalmente a una ave". Pero lamentablemente en su país parece que las evidencias científicas se diluyen ante los lobbys de las empresas que producen estos venenos.

 

Menos científicas son mis propias observaciones, pero en las tierras de secano y cereales de la Segarra tarragonina (Cataluña) por donde paseo, la primavera nos ha traído menos golondrinas, (según la sociedad científica y conservacionista SEO/Birdlife, en España había, en 2004, cerca de 30 millones de ejemplares, y desde entonces han desaparecido una de cada tres golondrinas, un millón por año), hemos visto menos gorriones y recién han llegado los abejarucos, pero también nos parece que son menos. Y a usted, ¿cuánto hace que no le pica una abeja?

 

No hacen falta más datos, lo que escasea es la voluntad política de preservar la vida ante la muerte.

 

* Autor de No vamos tragar

Publicado enMedio Ambiente
Triunfo antifracking en la Corte de Nueva York

Arrecia la gran batalla del fracking en Estados Unidos (EU) entre los juiciosos ambientalistas, con fuerte penetración horizontal en la ciudadanía, y el poderoso lobby de la industria petrolera que, en confabulación financierista con los 13 banksters de Wall Street, controla verticalmente a la plutocracia buitre. La colisión entre los ambientalistas, más cercanos al Partido Demócrata –hoy con su alma dividida por los cantos pecuniarios de sirenas que lo han envenenado–, y el lobby de la industria petrolera, supremo aliado del Partido Republicano, arreciará en las elecciones intermedias de noviembre cuando Obama puede perder su dominio en el Senado.

Desde 2008, el estado de Nueva York prohibió el fracking y todavía estudia sus efectos ambientales cuando los activistas antifracking temen angustiosamente la contaminación de los mantos freáticos y su abastecimiento potable, así como la destrucción de las tierras de cultivo con perjuicio a la salud pública, ya no se diga la provocación de sismos. Seis años más tarde, el máximo tribunal del Estado de Nueva York sentenció que las ciudades y villorrios pueden prohibir el tóxico fracking –fractura hidráulica con inyección de sustancias químicas desconocidas y grandes cantidades de agua, mediante la cual se extrae el polémico gas shale (esquisto/lutitas/grisú/pizarra)–, lo que constituye un tremendo descalabro para la industria petrolera, según Bloomberg (http://www.bloomberg.com/news/2014-06-30/n-y-cities-win-right-to-ban-fracking-oil-industry-loss.html).


Los reporteros de Bloomberg consideran que la sentencia "puede vigorizar los desafíos locales al fracking en otros estados" de EU y convencer a la industria de permanecer fuera de Nueva York, aun si el gobernador Andrew Cuomo permite la exploración y levanta la moratoria añeja de seis años para la prohibición del fracking.


El gobernador Cuomo pertenece al ala financierista del Partido Demócrata –hijo del ex gobernador Mario y divorciado de Kerry, la séptima hija del legendario Robert F. Kennedy– y hoy sufre fuertes presiones del lobby petrolero para levantar la moratoria bajo la falacia del estímulo económico (inyección de capitales y creación de empleos), aun sea a costa de la salud pública que consideran una externalidad.
Bloomberg reporta que también el año pasado la máxima Corte de Pensilvania emitió el mismo fallo judicial.


Thomas West, abogado de Norse Energy, comentó que el fallo pudiera conducir a que las empresas de petróleo y gas abandonen su esfuerzo (sic) para extraer gas en Nueva York, debido al efecto escalofriante (¡supersic!) sobre las inversiones en Nueva York. Según los reporteros de Bloomberg, existen partes de Nueva York arriba de la formación rocosa Marcellus Shale que la Administración de Información de Energía (EIA, por sus siglas en inglés) estima puede contener el suficiente gas natural para cumplir las demandas del mercado estadunidense por casi seis años (¡supersic!). Al corte de caja de hoy, 30 estados de la federación estadunidense permiten el fracking, mientras 75 ciudades del estado de Nueva York lo prohíben. Se escenifica así una impactante revuelta ciudadana contra el ominoso fracking.


California e Illinois exigen que las empresas "identifiquen las sustancias químicas que son usadas subterráneamente para fracturar la roca del gas shale", mientras en Ohio las nuevas reglas requieren la colocación de monitores sísmicos y el cese de la perforación en caso de un terremoto, cuando en Colorado, cinco comunidades han votado para restringir los alcances del fracking al limitar la liberación del metano, mucho más contaminante que el bióxido de carbono.


Nick Cunningham, de Oilprice.com (http://oilprice.com/Energy/Energy-General/NY-Anti-Fracking-Ruling-Deals-Blow-To-Shale-Industry.html), interpreta que el fallo judicial de la Corte del estado de Nueva York "concede a ciudades y villorrios la autoridad de prohibir el fracking, lo cual constituye un enorme golpe a la industria del gas shale".


FracTracker.org exhibe un mapa de más de 75 ciudades que han prohibido el fracking, lo cual ahuyentaría a los inversionistas, mientras se dinamiza un relevante movimiento para realizar una votación en la elección de noviembre que impulsaría la soberanía local.


El pasado 30 de junio, la Suprema Corte de Colorado otorgó un triunfo a los organizadores de la votación mediante la colecta de firmas necesarias para peticiones que coloquen hasta seis medidas antifracking por voto. Según Jack Healy, del New York Times (http://www.nytimes.com/2014/06/10/us/battle-over-fracking-poses-threat-to-colorado-democrats.html?_r=0), se ha desatado un apasionado debate nacional sobre el fracking a punto de ser puesto en la picota en las urnas electorales de Colorado, lo cual ha fracturado al Partido Demócrata, usualmente amigable con las medidas ambientalistas cuando su rival, el Partido Republicano, suele ser cómplice del omipotente lobby petrolero.


El acerbo debate sobre la viabilidad del fracking fractura también a la sociedad estadunidense y ha alcanzado las entrañas estratégicas de la OTAN, que fustiga a Rusia (¡supersic!) de encontrarse detrás de la campaña antifracking en Europa, que hoy se encuentra a merced de las importaciones del gas ruso y que forma parte del sangriento contencioso de Ucrania ( The Financial Times, 19/6/14).


Anders Fogh Rasmussen, polémico secretario general de la OTAN, se voló la barda al afirmar que "los servicios de inteligencia rusos financian de manera encubierta y trabajan con los grupos ambientalistas europeos en una campaña contra el fracking con el fin de mantener la dependencia de la Unión Europea con el gas ruso". A su juicio, la mejora de la seguridad de energía europea es de la máxima importancia y pasa por la adopción del fracking, sin importarle, por lo visto, su evidente toxicidad.


Sólo faltó que el estrambótico secretario general de la OTAN, totalmente controlado por EU y su designio estratégico mediante el pernicioso fracking, agregara que los servicios secretos de Rusia se encuentran también detrás de los perturbadores hallazgos de las insignes entidades científicas de EU que han condenado su toxicidad: Science (http://goo.gl/rn3uiG), Scientific American

(http://www.scientificamerican.com/article/ohio-links-fracking-to-earthquakes-announces-tougher-rules/ ), Proceedings of the National Academy of Sciences (http://goo.gl/FR3VEB ), ya no se diga el Congreso de EU (http://goo.gl/RabXFX ), el mismo mandamás de Exxon Mobil (http://goo.gl/bRSo2b ), FuelFix (http://goo.gl/oPiq6m ) , Platts/CERES (http://goo.gl/pzBqiF ) e IPCC (http://goo.gl/2Ln270 ).


Katherine Nadeau, directora del grupo antifracking Política de Defensores Ambientales de Nueva York, comentó que el fallo daría más poder a las comunidades de EU, lo cual alienta, a mi juicio, la promoción y supremacía de la soberanía local comunitaria por encima de las otras soberanías exógenas, sean federales, regionales o globales cuando las soberanías deben ser armónicas en búsqueda del bien común y no sólo en beneficio del lucro depredador plutocrático y su modelo financierista buitre.


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Miércoles, 25 Junio 2014 11:20

¿Qué pasa con el Túnel de la línea?

¿Qué pasa con el Túnel de la línea?

Del dicho al hecho. Si todo lo hubieran realizado bien, como debe ser, el "paso de la Cordillera Central y túnel de La Línea" sería una realidad desde hace varios años, contando el país con una vía moderna de doble calzada, túneles, puentes, viaductos y servicios por los cuales transitar de manera cómoda y ágil entre Ibagué y Calarcá.

 

Eso prometieron una década atrás, pero no, los hechos le recuerdan cada día a quienes recorren esa vía, que ahora ese viaje es toda una pesadilla: trancones, accidentes, derrumbes, lentitud, mucha lentitud. Y todo parece indicar que aún pasarán muchos años antes de que esto termine, y muchos más para que repararen algunos de los múltiples y graves daños ambientales causados especialmente al municipio de Calarcá –Quindío– y, también, de más amplia, a los departamentos de Quindío y Tolima. Otros daños son irreparables. Reina en estas obras un gran desorden, varias de ellas son inservibles o están detenidas.

 

Tal vez lo más significativo en todo esto es lo sucedido desde inicios del 2012, que visibilizó en algo la situación. Aunque hay que anotar que esa "visibilidad" es regional y relativa puesto que los grandes medios de comunicación guardan un silencio cómplice frente a algo que es de gran trascendencia, como podrá verse más adelante.

 

Breve recuento

 

A finales de marzo de 2012 la gobernadora del Quindío visitó sorpresivamente las mal llamadas "obras del túnel de La Línea" y constató que, como lo hemos denunciado desde hace casi nueve (9) años, allí había un gran desorden y graves daños a nuestro ambiente. Días después (2 de abril) la Corporación Autónoma Regional del Quindío (CRQ) emitió dos resoluciones: la 238 y la 239 (vergonzosas, por lo demás), imponiendo una serie de medidas "preventivas" tanto a la Unión Temporal II Centenario como al Instituto Nacional de Vías (Invías) por los graves impactos ambientales que causaban en las cuencas abastecedoras de agua del acueducto de la ciudad de Calarcá.

 

Un mes después (4 de mayo), ante la gravedad de lo que estaba sucediendo, Piedad Correal Rubiano, Defensora del Pueblo Regional Quindío, en ejercicio de acción popular presentó ante el Tribunal Administrativo del Quindío, demanda contra el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mads), la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla), el Ministerio de Transporte (MT), el Nacional de Vías (Invías), el Consorcio Unión Temporal II Centenario, el Consorcio DIS S. A. - EDL Ltda., y la CRQ con el fin de lograr la protección de los derechos colectivos relacionados con:

 

1.- El goce de un ambiente sano, 2.- la existencia del equilibrio ecológico y el manejo y aprovechamiento racional de los recursos naturales, 3.- la seguridad y salubridad públicas, y 4.- el acceso a una infraestructura de servicios que garantice la salubridad pública.

 

El Tribunal profirió sentencia el 13 de diciembre de 2012 en la que declaró la responsabilidad de: la Anla, Invías, el Consorcio Unión Temporal II Centenario, el Consorcio DIS S. A. - EDL Ltda., y la CRQ por la vulneración y amenaza a los derechos colectivos antes mencionados.

 

En enero de 2013 las entidades antes mencionadas, menos la CRQ, apelaron la sentencia. Diez meses después, el 27 de noviembre, llegó el fallo del Consejo de Estado (Sala de lo Contencioso Administrativo) confirmando la sentencia del Tribunal Administrativo del Quindío. Como dato curioso es bueno saber que a pesar del fallo esta fechado el 19 de septiembre, pasaron 33 días antes de que el Defensor Nacional del Pueblo, Jorge Armando Otálora Gómez, lo hiciera público.

 

No es cierto, entonces, como lo afirman de manera reiterada, que la CRQ "no ha cejado en su actividad de vigilancia, seguimiento y control de las obras". Por el contrario, el fallo en cuestión ordena a la CRQ: "cumplir con su deber constitucional y legal de vigilancia, seguimiento y control al desarrollo del proyecto...". Ordenándole, además, hacer cumplir las resoluciones 238 y 239 pues las mismas no habían sido respetadas por las entidades afectadas durante más de un año y la CRQ lo había permitido.

 

Tampoco es cierto que la Anla haya estado –como ella misma lo afirma– "atenta en la actividad de vigilancia, seguimiento y control a las obras", pues el fallo le ordenó "cumplir con su deber constitucional y legal de vigilancia, seguimiento y control al desarrollo del proyecto...".

 

De igual manera el fallo les recordó y ordenó a la Unión Temporal II Centenario, al Consorcio DIS S. A. - EDL Ltda. y al Invías su deber de cumplir con los compromisos adquiridos en los contratos, respetando las decisiones de las autoridades ambientale [...] pues era evidente que habían incumplido en diversos aspectos y reiteradamente. Y lo siguen haciendo.

 

En su fallo el Consejo de Estado también confirma la orden del Tribunal Administrativo del Quindío para "La conformación de un Comité ad Honorem, de verificación de cumplimiento en el cual intervendrán todas las entidades condenadas [...] así como la Defensoría del Pueblo, quien lo presidirá, y el señor Procurador 157 judicial II delegado para asuntos administrativos o la persona que se delegue. El comité deberá rendir un informe cada mes..."Este comité, efectivamente, se ha reunido seis (6) veces, pero se ha dedicado a promover acuerdos para solucionar problemas puntuales señalados por el Tribunal Administrativo del Quindío relacionados, fundamentalmente, con la contaminación de las aguas que surten al acueducto municipal de Calarcá y los daños causados a la infraestructura del mismo. Y algo curioso: gestionan "nuevos recursos" para hacerlo.

 

Improvisación e indiferencia oficial

 

Así pues, que no mientan, que no oculten más el hecho de que todo lo antes mencionado no es más que una mínima parte de lo que realmente está sucediendo, un resumen de lo cual puede ser:

 

1.- No están ejecutando el plan de manejo ambiental. Lo antes mencionado y el conjunto de problemas denunciados desde el inicio de las obras tienen que ver, precisamente, con la no ejecución de las acciones y obras necesarias para prevenir, mitigar, compensar y corregir los impactos ambientales negativos presentados con y por la ejecución del proyecto.

 

No es una invensión, la consulta de los expedientes permite ver los constantes llamados de atención, las investigaciones y las sanciones impuestas, tanto a Invías como al Consorcio UT II Centenario, por el incumplimiento de los términos del Plan de Manejo Ambiental. También podrá constatarse que tanto Invías como la UT II Centenario han irrespetado muchas veces esas escasas actuaciones de las autoridades ambientales y de los entes de control del Estado. Lo anterior puede corroborarse haciendo seguimiento a las denuncias públicas de personas y comunidades afectadas. Además, el presupuesto inicial para el Plan de Manejo Ambiental fue de 85.000 millones de pesos. ¿Qué está pasando con ese dinero? ¿Cómo es que ahora autorizan más dineros para resolver los "problemas ambientales presentados en las obras"?

 

2.- Violación de la licencia ambiental. El Plan de Manejo Ambiental es el fundamento mismo de la Licencia Ambiental. Si no ejecutan ese plan, es porque violan la Licencia. Entonces, ¿para qué ésta si no están cumpliendo con el objetivo de garantizar el debido cuidado al patrimonio natural de la Nación y los derechos individuales y colectivos de la ciudadanía? ¿Para qué la Licencia si no la hacen cumplir? ¿Por qué no hay sanciones ante irregularidades tan evidentes? Ironía: a un ciudadano común lo sancionan de inmediato por infracciones al "pico y placa", pero a Invías y al Consorcio UT II Centenario nadie los sanciona por violar durante años la ley de manera grave y reiterada, afectando a mucha gente, a la Nación entera... ¡nada les pasa!

 

3.- El Estado no tiene capacidad de control. Nueve (9) años ya de todo este desorden y constantes violaciones a la normativa ambiental ponen de presente que el Estado parece no tener capacidad de control sobre este tipo de situaciones. Algo similar sucede con muchas otras obras públicas; las denuncias son reiteradas.

 

4.- El Gobierno no tiene voluntad de ejercer el debido control. El hecho de no sancionar a las entidades y empresas comprometidas en el proyecto, ni pronunciamientos serios por parte del gobierno sobre este particular, a pesar de las constantes denuncias y de tanta evidencia de violaciones a la Licencia Ambiental, evidencia que no hay voluntad del Gobierno para ejercer el debido control sobre estas obras. Siempre hemos tenido la impresión de que la "orden" es "hacer esas obras como sea, pero hagánlas", aún bajo la violación de la Ley y lesionando los derechos de la ciudadanía. Esto es algo particularmente grave.

 

5.- El papel de los órganos de control del Estado y de las autoridades ambientales ha sido el de "tapar y dejar pasar". Situaciones denunciadas durante nueve años por la ciudadanía y algunas autoridades locales, tan evidentes y a la vista de todo el mundo, sólo persisten porque los órganos de control del Estado, y las autoridades ambientales, no cumplen con su papel. El Tribunal Administrativo del Quindío, atendiendo la Acción Popular promovida por la Defensora del Pueblo regional, en relación con las obras en mención, lo ha establecido con claridad, y ahora el Consejo de Estado lo ha confirmado. Ni qué decir de las llamadas "interventorias" que no son más que una burla, un adorno en los contratos, un mecanismo para pagar favores.

 

Como se comprenderá, la situación descrita es muy grave pues compromete profundamente el diseño del Estado y de su ordenamiento jurídico. Estas obras que en algún momento fueron consideradas como "orgullo de la ingeniería colombiana" realmente quedaron convertidas en la más grande vergüenza de la ingeniería colombiana y de la capacidad de planeación y gestión del Estado colombiano.

 

* Fundación Ecológica Cosmos,
Calarcá, junio de 2014

Algunas referencias:


Lo que denunciábamos hace 7 años: http://www.desdeabajo.info/ediciones/item/821-inv%C3%ADas-no-cumple-con-el-plan-de-manejo-ambiental-problemas-ambientales-en-el-t%C3%BAnel-de-la-l%C3%ADnea.html
Un comentario de la prensa local:
http://www.cronicadelquindio.com/noticia-noticia_opinion-seccion-opinion-titulo-los_escandalos_del_tunel_de_la_linea_apenas_comienzan-op-5419.htm
Declaraciones de la Defensoría del Pueblo:
http://www.elespectador.com/noticias/politica/denuncian-graves-efectos-ambientales-proyecto-tunel-de-articulo-453514
http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/T/tunel_de_la_linea_estaria_listo_entre_2014_y_2015/tunel_de_la_linea_estaria_listo_entre_2014_y_2015.asp
http://www.eltiempo.com/noticias/tunel-de-la-linea

 

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Publicado enEdición N° 203

En la Crónica del Tiempo de hoy quiero actualizar la información sobre el esperado evento El Niño. Quisiera recordar que comúnmente se llama El Niño al sobrecalentamiento, por encima de los promedios históricos, de las aguas superficiales en el Océano Pacífico ecuatorial, mientras que se denomina La Niña al caso contrario, es decir, a un enfriamiento de esas aguas por debajo de los valores históricos.

 

Pero hay algunas otras condiciones para que el evento pueda calificarse como El Niño o La Niña. Para ello se parte de la definición de Índice de El Niño en el Océano (ONI: Oceanic El Niño Index, en inglés). Para ello, el Pacífico Ecuatorial Oriental se divide en varias regiones, como aparece en la figura 1: El Niño 1+ 2; 3; 3.4 y 4 (Ver figura 1).

 


Figura 1, Regiones en que se divide el océano Pacífico Ecuatorial Oriental para el estudio de El Niño. La Niña o la fase Neutra. En la zona Niño 1+2 la anomalía en junio ha sido de 1.6 ºC, pero en las demás zonas ha sido inferior a 1 ºC, lo que no satisface la condición de El Niño y además ha ocurrido en un solo mes.

 


Sin complicar mucho la explicación, les diré que se puede considerar que existe El Niño cuando la anomalía de la temperatura superficial oceánica en la región Niño 3.4 sobrepasa +0.5 ºC durante tres meses consecutivos (y operacionalmente, que no sólo tenga este valor, sino que esté claro que va a continuar así en los próximos tres meses), mientras que La Niña sería lo mismo para un valor de –0.5 ºC de anomalía. Y para hablar con todo el rigor científico, para declarar con toda fuerza en los estudios, de que ha habido un episodio de El Niño o la Niña, ello debe estar ocurriendo en períodos solapados de tres meses durante un período de 5 meses. En fin, que es algo un poco complicado, pero que no obstante tiene todo el rigor que es necesario para los estudios climáticos.

 

¿Cuál es la situación actual ahora en junio de 2014? Todavía existen condiciones neutras, es decir no hay actualmente ni El Niño ni La Niña. Sin embargo, las últimas observaciones de la temperatura de la superficie del mar indican que las temperaturas, que están por encima del promedio histórico, ya se han expandido sobre la zona ecuatorial del Pacífico, hacia el este, y que está ocurriendo así desde el pasado mes de mayo.

 

Los últimos registros indican valores entre 0.6 ºC y 1.6 ºC , pero esto no satisface enteramente a la definición de El Niño expresada en el párrafo anterior, y por tanto estos registros, junto a otros elementos, indican que continúan las condiciones neutrales. Esto quiere decir que aún la atmosfera no refleja una respuesta contundente asociada a los cambios positivos en la Temperatura Superficial del Mar en esa zona, aunque puede decirse, en general, que el Pacífico tropical continúa evolucionando hacia un evento El Niño.

 

Incluso, hay que decir que durante el mes transcurrido, de mayo a junio, en realidad ha disminuido algo la posibilidad de que pueda ocurrir El Niño este año, porque se nota un cierto retroceso en las condiciones que propician tal evento. Sin embargo, los modelos dinámicos y estadísticos continúan insistiendo en que es probable que tengamos El Niño este año.

 

En efecto, estos modelos favorecen un evento de intensidad moderada durante el otoño o el invierno del Hemisferio Norte, lo que quiere decir valores de anomalías para un lapso de tres meses alcanzarían entre 1.0°C y 1.4°C (Ver Figura 2).

 

 

Figura 2. Dispersión de los diferentes modelos de pronósticos de las anomalías de la temperatura de la superficie del océano (SST) para la región de El Niño 3.4 (5°N-5°S, 120°W-170°W). Se observa que la mayor parte de los modelos numéricos indican un evento El Niño en los meses de verano y otoño del Hemisferio Norte.

 

Pero este pronóstico viene también acompañado de incertidumbres significativas, ya que algunos modelos siguen presentando un evento débil y otros más fuertes, debido al abanico de soluciones que presentan los diferentes modelos de pronóstico y también de la habilidad que éstos tienen para hacer este pronóstico con tanta antelación de varios meses, que no tienen una gran efectividad.

 

Dicho todo esto con palabras que invitan a tener cautela y precaución, el pronóstico de consenso emitido por el Centro de Predicciones del Climáticas/NCEP/NWS y el Instituto Internacional de Investigación para el Clima y la Sociedad, de los EE.UU., señala que la probabilidad de que se desarrolle El Niño este año es de 70% durante el verano del Hemisferio Norte y que se alcance una probabilidad de 80% para el otoño o la próxima temporada invernal.

 

Hay un elemento que coincide con la elevación de la temperatura en el océano Pacífico ecuatorial oriental, que aunque se ha producido, repito, no es aún suficiente para que pueda hablarse de que El Niño está presente. Ese elemento son los dos ciclones tropicales con categoría de huracán de gran intensidad que han ocurrido en fecha más temprana a la habitual en esa cuenca oceánica, como se expresó en una Crónica publicada con anterioridad en este mes de junio.

 

Recordemos que en los años de El Niño, y por tanto con la elevación de la temperatura superficial oceánica en el Pacífico oriental, se generan en esa cuenca más ciclones tropicales, entre ellos varios huracanes de gran intensidad. Por otra parte, en la cuenca del océano Atlántico, ocurre todo lo contrario, pues al originarse fuertes vientos del oeste a alturas de 10 a 12 kilómetros como consecuencia de El Niño, se inhibe en el Atlántico la actividad ciclónica, a pesar de las altas temperaturas presentes en la superficie del mar, y por ende se producen menos tormentas tropicales y huracanes que el promedio de muchos años, lo que llamamos una temporada poco activa.Así que lo que pasará en el Atlántico en esta temporada ciclónica tiene aún el sello de la incertidumbre de que si se forma o no El Niño en el Pacífico en los próximos tres a cinco meses.... Y hasta el momento, toda la cuenca del Atlántico, desde África al Mar Caribe y el golfo de México, está muy, pero muy tranquila...

 

Publicado en: Crónicas del Tiempo

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En toda Sudamérica hay enormes exportaciones en volumen (toneladas de petróleo, carbón, mineral de hierro, soya, madera, cobre...) y sin embargo varios países (Brasil, Colombia, Perú, Venezuela, Argentina, Ecuador) no logran apenas pagar sus importaciones. Argentina está entre caer o no en déficit comercial. Colombia, Brasil, Perú, Ecuador ya lo hicieron en 2013 y principios de 2014. Sus exportaciones no pagan sus importaciones. Un ejemplo: Colombia vende al exterior unas cinco veces más toneladas que lo que compra de él, y sin embargo no puede pagar sus importaciones con las exportaciones que, en este caso, son en buena parte de carbón.


Persiste una estructura desfavorable en el comercio exterior, se exportan más toneladas que se importan, y se vende mucho más barato por tonelada que lo que se compra. Y esa gran exportación física no consigue ya pagar las importaciones o lo consigue apenas. Las balanzas comerciales de estos países medidas en dinero están ya en déficit, excepto en Argentina, que tiene todavía con un pequeño superávit.
Un reciente artículo publicado por la Flacso-Ecuador (de Pablo Samaniego, María Cristina Vallejo y yo mismo) con el título Déficits comerciales y déficits físicos en América del Sur llama la atención sobre esos hechos, fruto de una equivocada política extractivista. Nuestro artículo va a contracorriente de los entusiasmos generados por la evolución favorable en los términos de intercambio en los inicios del siglo XXI en América del Sur. Al analizar en detalle tres países andinos (Colombia, Ecuador y Perú) comprobamos que ciertamente existió una mejora en los términos de intercambio, pero que en 2012-2014 toca a su fin.


Da lo mismo que los gobiernos sean nacional-populares o neoliberales. En Brasil y Argentina, al igual que en esos otros países y en Venezuela, las exportaciones son persistentemente mayores que las importaciones (en toneladas). Sin embargo, Brasil ya entró en déficit comercial entre enero y marzo de 2014 de 6.072 millones de dólares, el mayor para un trimestre en 21 años, mientras Argentina ha visto casi desaparecer su superávit comercial entre 2012 y el primer trimestre de 2014. Y eso a pesar que la moneda de ambos países se ha estado devaluando, en un intento por exportar todavía más cantidades y de frenar importaciones.


Existe estructuralmente una relación de intercambio desfavorable que se observa en dos ámbitos: por una parte, se registran persistentes déficits físicos, es decir, se exportan más toneladas de materiales que se importan. Lo llamamos déficit porque se pierden recursos naturales, se agotan los recursos. En años muy recientes esta trayectoria se acompaña en países grandes y chicos por un contraproducente déficit en la balanza comercial monetaria, que compone el segundo ámbito de deterioro estructural en el comercio exterior de estas economías. ¿Por qué contraproducente? Porque en principio conduce a un endeudamiento mayor y a una presión por exportar más y más, causando mayores daños ambientales y más conflictos sociales. Los déficits comerciales exigen otros ingresos en el balance de cuenta corriente o en el balance de capitales. La afluencia de inversión extranjera directa puede compensar el déficit comercial, pero va a generar rentas que se escapan después del país.


Un ligero resfriado en China se convierte en pulmonía en América del Sur, aunque uno pueda pensar que la demanda de materias primas que no se reciclan (como los combustibles fósiles) o que se reciclan sólo en parte (como los metales) tenderá a ser firme, incluso sin crecimiento económico mundial. Si el mundo hoy quema 90 millones de barriles, mañana va a quemar otros 90 millones, un poco más o un poco menos. La energía no se recicla. La demanda se mantiene, pero los costos económicos, sociales y ambientales de la extracción son crecientes al disminuir la ley de los minerales metálicos y extraer petróleo o gas de lugares más recónditos, como sucede también en la extracción de madera, soya, palma de aceite. Al mismo tiempo, con ofertas abundantes, los precios pueden bajar mucho a causa de pequeñas oscilaciones en las coyunturas de los países importadores.


Así pues, las críticas de los post extractivistas sudamericanos (Maristella Svampa, Eduardo Gudynas, Alberto Acosta) tienen doble fundamento económico. La exportación de materias primas agota los recursos naturales, produce contaminación y causa conflictos con las poblaciones locales, envileciendo a los gobiernos que usan la represión como método para la extracción, como el presidente Correa, en Intag, Ecuador, en estas semanas, olvidándose ya del Buen Vivir o Sumak Kawsay. Y por otro lado, los precios de esas cuantiosas exportaciones son baratos en relación con las importaciones. Se exporta mucho y sin embargo no se cubre el costo de la importación. De ahí un nuevo camino por la ruta del endeudamiento.


 

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Lunes, 09 Junio 2014 05:49

¿Fin?

¿Fin?

¿Ustedes han arrojado el peor temor/que jamás se pueda lanzar:/temor de traer hijos/al mundo./Por amenazar a mi bebé/aun sin nacer y sin nombrar/ustedes no valen la sangre/que corre por sus venas.

Maestros de guerra, de Bob Dylan, es una condena a quienes lanzan y lucran con las guerras, pero es precisa para los que ahora encabezan la guerra contra la vida del planeta.


El cambio climático no es noticia –no lo ha sido desde hace más de 25 años–, pero ahora el consenso científico es que estamos atestiguando, literalmente, el principio del fin del mundo, resultado, afirman, de la actividad humana. Pero eso implica que la gran mayoría de humanos participa en la catástrofe anunciada. ¿Cuándo nos preguntaron si deseábamos el fin del mundo?

Las noticias sobre la ecología mundial son casi inaguantables. Se derriten los polos, se eleva el nivel del mar, las aguas de los océanos son 30 por ciento más ácidas que hace 40 años, se registran los años más calurosos, desaparecen más especies, sequías cada vez más extremas, inundaciones, huracanes más feroces, etc.

En Estados Unidos el cambio climático, antes considerado un tema para un futuro distante, se ha trasladado firmemente al presente, está detonando impactos amplios en cada región de nuestro país y por toda nuestra economía y estos cambios están asociados con el cambio climático inducido por humanos, sentencia la reciente Evaluación Nacional de Clima, elaborada por más de 300 expertos y considerada el informe más importante sobre el tema en este país. El resumen del informe.


El Panel Intergubernamental sobre Cambio climático de la Organización de Naciones Unidas afirmó en su reciente tercer informe que la trayectoria actual de emisiones de gases de efecto invernadero anuales y cumulativas globales es inconsistente con las metas ampliamente discutidas de limitar el calentamiento global de 1.5 a 2 centígrados arriba del nivel preindustrial. Para lograr la meta, se requiere reducir las emisiones de gas de invernadero por más de una mitad para el año 2050 y mucho más después de eso. Pero tal vez lo más notable es la conclusión de que lograr la estabilidad climática necesaria no implica un costo enorme, sino sólo reducir el crecimiento anual de consumo en este siglo por sólo 0.06 por ciento ante la tasa base de entre 1.6 por ciento y 3 por ciento por año. El informe.

Ante esto, en una movida proclamada como histórica y audaz, el gobierno de Obama acaba de proponer una reducción de 30 por ciento en emisiones de dióxido de carbono por las plantas de energía estadunidenses para 2030 (comparado con su nivel en 2005). La movida fue elogiada por muchos como un gran paso adelante, mientras conservadores y algunos sectores empresariales (sobre todo el del carbono) lo denunciaron como una medida que causará grave daño económico y un abuso del poder gubernamental sobre el libre mercado. Vale recordar que un amplio sector conservador del Partido Republicano aún no acepta el consenso científico mundial, o sea, rechaza que exista un fenómeno de cambio climático.


Pero aunque parece un gran avance, resulta que la propuesta está muy por debajo de lograr lo que la comunidad científica identifica como necesario, y por debajo de lo prometido por Obama en las recientes cumbres mundiales sobre medio ambiente.


No sólo eso, sino que justo, antes de anunciar la iniciativa para reducir las emisiones contaminantes de plantas generadoras, la misma Casa Blanca emitió un informe en el que celebraba la ampliación de la producción de gas y petróleo en el gobierno de Obama.


La esquizofrenia oficial fue capturada perfectamente por el columnista Dana Milbank, del Washington Post, hace un mes, cuando reportó que un día antes de que el gobierno de Obama emitió la Evaluación Nacional del Clima sobre las graves consecuencias del cambio climático, el asesor presidencial John Podesta se presentó en una reunión de la Casa Blanca en la cual festejó que Estados Unidos es el productor más grande de gas natural en el mundo y el productor más grande de gas y petróleo en el mundo.


No es la actividad humana, sino la cúpula económica y política la responsable de llevar al mundo, con sus decisiones, al precipicio. No será ella la que rescatará al planeta.


Bill McKibben, quien se ha convertido en la figura más reconocida en Estados Unidos en la lucha ambiental, escribió en Rolling Stone que la industria de combustible fósil tiene en sus reservas cinco veces el monto de carbono que llevaría a destrozar el planeta. Afirma que la tarea del movimiento sobre el cambio climático es buscar la manera de obligar al sector empresarial energético –tal vez el más rico y poderoso del mundo– y a los gobiernos de países petroleros a abandonar 80 por ciento del carbono que tienen en sus reservas. Alerta que por las tendencias actuales, la industria quemará todo lo que tiene, mientras los gobiernos parecen resignarse a hacer lo mínimo sólo reduciendo el ritmo de la catástrofe. "Un movimiento ruidoso –uno que dé permiso a nuestros 'líderes' de verdaderamente ser líderes, y que lideren– es la única esperanza de dar vuelta a esa profecía".


Noam Chomsky declaró en PEN America el mes pasado: por primera vez en la historia, los humanos están al borde de destruir las perspectivas de una existencia decente, y gran parte de la vida. Agregó que en el cálculo moral del capitalismo estatal actual, las ganancias y bonos del próximo trimestre pesan mucho más que la preocupación por el bienestar de nuestros nietos, y, ya que estas son enfermedades institucionales, no serán fáciles de superar. Si bien mucho permanece incierto, podemos asegurar, con suficiente confianza, que las generaciones futuras no perdonarán nuestro silencio y apatía.

 

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Fracking: el opio del neoliberalismo financierista

Oil and Energy Insider (30/5/14) expone las "altas y bajas del shale gas/petróleo" y cita un reporte de Bloomberg, una agencia ultrabursatilizada de Nueva York (http://www.bloomberg.com/news/2014-05-26/shakeout-threatens-shale-patch-as-frackers-go-for-broke.html), que sugiere que la industria sufre una deuda enorme mientras los ingresos continúan siendo desalentadores.


Según el muy sesgado Bloomberg, "la deuda por shale casi se ha duplicado en los pasados cuatro años, mientras los ingresos han sido solamente de 5.6 por ciento".


Resulta que los ingresos se han expandido un minúsculo 5.6 por ciento, peligrosamente superados por la deuda, que ha alcanzado hasta 163 mil 600 millones de dólares al primer trimestre por 61 (¡supersic!) empresas de exploración y producción, como Forest Oil Corp, Goodrich Petroleum Corp y Quicksilver Resources Inc. que han acumulado intereses por gastos hasta más de 20 por ciento (¡supersic!).


La moraleja de Bloomberg es que la "industria shale está madura para una gran sacudida (¡supersic!)", por lo que las pretendidas inversiones masivas en las terminales de gas natural licuado (LNG, por sus siglas en inglés) se encuentran fuera de lugar.

Que conste que la sede de Bloomberg en Nueva York es adonde se fue a humillar el director entreguista de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), el fanático neoliberal Enrique Ochoa Reza, para suplicar la bursatilización de los hidrocarburos de México en beneficio de las trasnacionales anglosajonas mediante el truco contable del booking.

Nick Cunningham comenta que "la industria shale de Estados Unidos puede ser mucho menos saludable (sic) de lo que mucha gente piensa" (http://oilprice.com/Energy/Energy-General/Is-The-Shale-Industry-About-To-Experience-A-Shakeout.html). Sin duda: ¡es insalubre higiénica y financieramente!
M

ientras muchas empresas del shale se alínean para presentar su quiebra, las empresas que invierten dinero construyendo terminales de exportación de LNG, que cuestan miles de millones de dólares, pueden empezar a verse como un poco infladas (sic).


Las consecuencias del estallido de la burbuja del shale (http://www.jornada.unam.mx/2014/05/ 28/opinion/018o1pol) reverberarán al sector eléctrico, lo cual alentará la inversión en energía renovable –que no opera de la noche a la mañana–, cuando el carbón y la energía nuclear son poco competitivas en el siglo XXI de Estados Unidos.


Se desploma el espejismo neoliberal de Estados Unidos como la nueva Arabia Saudita del siglo XXI –que vendieron descabelladamente aquí los entreguistas IMCO, ITAM y Rozental y Asociados– y se esfuma la alucinación de la independencia energética de Washington, que engaña a sus aliados de Europa y Asia con su falsificada abundancia exportadora.

Nick Cunningham sentencia que la "revolución shale ha sido el opio (¡supersic!) para muchos de los problemas de energía de Estados Unidos durante varios años", pero tal adicción puede empezar a cambiar cuando la industria empiece a tambalearse.

El portal Testosterone Pit (http://www.testosteronepit.com/home/ 2014/5/29/why-the-promise-of-american-lng-exports-is-gassy-hype.html) juzga que la promesa de las exportaciones de LNG por Estados Unidos son una exageración burbujeante cuando el "auge del fracking ha causado terremotos, no solamente en Oklahoma, sino también en las mentes (¡súpersic!) de los especuladores, los artistas (¡súpersic!) ampulosos y los traficantes de dinero de Wall Street, subsidiados por el tsunami del financiamiento sin interés en el subterráneo, mientras el precio de gas natural permaneció tercamente por debajo del costo de su producción".


El elusivo precio del LNG depende además de las contingencias meteorológicas de los próximos verano e invierno, que han puesto al desnudo toda la burbuja del fracking.


Las megapetroleras anglosajonas –ExxonMobil, Shell y BP–, ya no se diga la francesa Total, apuestan a los hidrocarburos de Rusia, pese a las hilarantes sanciones de Obama (http://oilprice.com/Energy/Energy-General/Exxon-BP-Defy-White-House-Extend-Partnership-with-Russia.html).
Llama la atención el silencio ensordecedor de los multimedia anglosajones sobre el estallido de la burbuja del fracking, que reduce sustancialmente laas miríficas reservas de Estados Unidos tan publicitadas.


Un grupo del MIT (Massachusetts Institute of Technology) que realizó un análisis de los datos de la producción de las principales regiones shale de Estados Unidos reveló que su producción declinaba dramáticamente hasta 60 por ciento en los primeros 12 meses de la extracción, dejando 20 por ciento asequible después de 20 años, y un magro 10 por ciento después de siete años adicionales, como expone el académico estadunidense-alemán F.W. Engdhal, quien se mofa de que "las empresas de energía shale gastaron más de lo que ganaron, creando una burbuja de bonos de deuda chatarra con el fin de que el esquema Ponzi (nota: de alta especulación) siguiera su juego".


Engdhal considera que tal burbuja estallará al segundo mismo de que la Reserva Federal insinúe que las tasas de interés serán incrementadas (http://journal-neo.org/2014/05/12/washington-s-shale-boom-going-bust/). Ante la evidencia, no faltan badulaques como el gerente de Conoco/Philips, Ryan Lance, quien usando una barata analogía del beisbol exultó que la revolución del shale gas en Estados Unidos apenas "se encuentra en el primer inning de un juego de nueve entradas".


Hasta Daniel Yergin, laureado anteriormente por sus investigaciones en petróleo, ahora como empresario asociado a la consultora IHS sucumbe a la adicción del opio desinformativo del fracking y llega a soñar que el inminente auge exportador de Estados Unidos disminuirá los precios del barril de petróleo mediante la exportación de medio millón de barriles al día a Europa para competir con Rusia y África Occidental ( v. gr. Nigeria y el Golfo de Guinea).


Engdhal comenta que el "presente auge (¡supersic!) del shale en Estados Unidos es sostenido por los esteroides (sic)", es decir, por la laxa política crediticia de la Reserva Federal, lo que no obsta para que una empresa gasera estadunidense, como Rice Energy, haya obtenido una evaluación degradante por las de por sí mendaces calificadoras, muy por debajo del grado de inversión.


De las 97 empresas de producción y exploración de energía cotizadas por la calificadora estadunidense Standard and Poor's (S&P), 75 (¡supersic!) se encuentran en estado chatarra o debajo del grado de inversión, por lo que la cacofónica "revolución shale es nada menos que un esquema Ponzi disfrazado de revolución energética".


Está bien que Obama anhele rescatar a la Unión Europea (UE) de las supuestas garras de la exportación del oso ruso, pero ¿de dónde sacará Estados Unidos el LNG prometido con el fin de que la alicaída UE firme el polémico acuerdo comercial trasatlántico de inversiones (TTIP, por sus siglas en inglés) del que, sin permiso ciudadano, forma parte el "México neoliberal itamita"?


¿Sacan cuentas alegres en Wall Street de la próxima explotación sin miramientos del shale gas/petróleo del marchito noreste mexicano, pese a todos sus cataclismos ambientales?


Estados Unidos engaña con la burbuja del shale gas cuando su verdadera exportación yace en el tesoro de las pletóricas reservas de hidrocarburos en el Golfo de México que regaló insensatamente la reforma energética Peña/Videgaray/Aspe del "México neoliberal itamita".


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