Del total de conflictos mineros en América Latina, 90% son con empresas canadienses

En América Latina existen alrededor de 200 conflictos sociales ocasionados por la industria minera, 90 por ciento están relacionados con empresas de origen canadiense. Estas compañías son las predominantes entre la industria minera mundial debido a diversas leyes, a las normas fiscales y al apoyo que reciben en el extranjero desde el gobierno de Canadá.


Esto señalan los organizadores de la sesión sobre la industria minera canadiense del Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP) que se realizará en Montreal, Canadá, a partir del próximo 29 de mayo. Advierten que 75 por ciento de las mineras del mundo son canadienses y sus actividades afectan numerosos derechos reconocidos por el derecho internacional.


Los gobiernos, agregan, han apoyado mucho este modelo extractivista y le dan ventajas casi vergonzosas, pues las empresas sacan la riqueza de los países con pagos mínimos de derechos y lo que queda a los pueblos es la destrucción ambiental, señala en entrevista telefónica Gerardo Aiquel, coordinador de esta sesión del TPP en Canadá.


Además, suman la política exterior de ese país a estas empresas. En México la embajadora fue al Congreso el año pasado a decir que se iban a retirar del país si se aplicaba a las mineras la obligación del pago de derechos, recuerda.


No obstante, en Canadá, las mineras tampoco hacen las cosas muy distintas de lo que realizan en otras naciones, explica. Un caso, ejemplifica, es el del poblado Malartic, en el norte de Montreal, donde la minera Osisko invadió el pueblo antes de obtener los permisos ambientales. Las empresas tienen facilidades para hacer la explotación minera sin respeto por la población, señala Aiquel.


En un documento en el que se exponen las acusaciones a la minería canadiense se advierte que esta actividad es un riesgo y una amenaza a la calidad del medio ambiente, a la vida social y económica de las colectividades, a la sobrevivencia de las culturas, a la salud de las personas y, muchas veces, a su integridad física.


Destaca que en ciertos casos, las violaciones son directamente imputables a las empresas, como al instaurar condiciones de trabajo que contravienen normas fundamentales, provocan expulsiones forzadas o utilizan elementos de seguridad para amenazar o reprimir la protesta social. Pero hay casos, agrega, en que las amenazas se hacen en complicidad con los gobiernos de los países donde se instalan, y también hay situaciones en las que son apoyadas por Canadá, de donde son originarias.


Los proyectos mineros afectan las poblaciones que viven en condiciones precarias, en regiones alejadas. Se sitúan frecuentemente en el corazón o en proximidad de los territorios indígenas, afectan los modos de vida y derechos de esos pueblos. En varios países de América Latina se han identificado amenazas graves a los derechos, a la integridad cultural, a la autodeterminación, a la consulta y al consentimiento libre, previo e informado, señala.


Entre los factores que favorecen la falta de justicia y la impunidad ante la expansión de esta industria están la asimetría de las relaciones de fuerza entre las comunidades, las empresas transnacionales y los estados. También se incluyen la represión, la criminalización de quienes defienden sus derechos y la protección de las inversiones en los tratados de libre comercio.


A las empresas se les acusa de la violación al derecho a la vida y a un ambiente sano; el derecho al agua; a la autodeterminación y al derecho a una ciudadanía plena. Mientras, al gobierno de Canadá se le acusa, entre otras cosas, de ejercer una influencia política indebida a través de la red diplomática para facilitar el despliegue de la industria minera en otras naciones.

El TPP es una instancia de opinión que se apoya sobre la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos y en todos los instrumentos de derecho internacional. En esta sesión participarán alrededor de 50 agrupaciones de Canadá y América Latina, convocadas por la Coalición quebequense sobre los impactos socioambientales de las trasnacionales en América Latina y de Justicia Transnacionales Extractivas.

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Ante esa obscura obsesión por el oro, es necesaria una moratoria minera

ALAI AMLATINA, 10/05/2014.- La minería de oro se ha convertido en un flagelo que azota muchos países de América Latina. En algunos sitios operan unas pocas transnacionales gigantes, pero en otras zonas se agolpan cientos a miles de personas, hurgando en los ríos de las selvas o entrañas de las montañas por unos gramos de oro. Mientras que las grandes corporaciones insisten en contar con tecnologías de punta, servir al crecimiento económico y bridar empleo, la minería a pequeña escala, informal o ilegal, está bajo la sombra de la contaminación, la violencia y la pobreza.


En realidad, las dos prácticas son igualmente terribles. En la gran minería del oro se generan toda clase de impactos territoriales y ambientales, y las repetidas promesas de excelencia en tecnología y gestión se han derrumbado. Pascua Lama, una gigantesca operación ubicada en las cumbres andinas compartidas entre Argentina y Chile, repetidamente prometió que sería el ejemplo de desempeño ambiental. La realidad ha sido otra, y ante su mala gestión e incumplimientos, el emprendimiento ha sido multado y suspendido por la justicia chilena.


Es, además, una de las actividades extractivas más ineficientes que se conocen. Entre los 50 primeros productores globales, el promedio alcanzado es de obtener 5 gramos de oro por tonelada de rocas extraída. Ante esa situación a nadie pueda sorprender que sea una actividad de profundos e intensos impactos ambientales.


La pequeña minería del oro tampoco escapa a los problemas. En distintos sitios amazónicos de Colombia, Brasil, Ecuador y Perú, son prácticas que se están hundiendo en la desolación social y ambiental. En regiones como en Madre de Dios (en el sur Perú), se ha convertido en uno de los principales factores de destrucción amazónica y violencia local. Avanza deforestando la selva y contaminando aguas y suelos.


La escala individual o familiar termina siendo un espejismo, ya que suma en una misma región desde cientos a miles de personas, con impactos que se acumulan y multiplican entre sí. La imagen del hombre encorvado, sobre el río, recogiendo arena para procesarla, ya es cosa del pasado en muchos lugares. Se las han ingeniado para transportar y poner en operación enormes maquinarias de dragado en los rincones más apartados de la Amazonia. Esa sostenida expansión sólo es posible porque esa minería ha terminado articulándose con los mercados formales, y su oro puede terminar incluso en las propias corporaciones mineras.


A pesar de todo esto, se insiste en defender la minería en general, y la de oro en particular. Esos proyectos son presentados como bendiciones económicas y éxitos exportadores. Parecería que las necesidades de oro son de una enorme importancia para el bienestar humano y el desarrollo, que se debería justificar toda esta destrucción. ¿Esto es cierto? ¿El oro tiene usos que son indispensables para la calidad de vida de las personas o imprescindibles para alguna cadena industrial clave? Si no exportamos oro, ¿caerá alguna cadena productiva? ¿se desplomarán las economías nacionales? Nada de eso.


Apenas el 10% de la demanda de oro responde a usos tecnológicos o en la medicina. En cambio, todo el resto se divide entre dos usos: joyería (poco más del 40% ), y financiero, manejado por inversores, para acuñar monedas o guardarlo como lingotes en los depósitos de bancos centrales (también poco más del 40%). Por ejemplo, en 2012 se estimó la demanda global en 4 415 toneladas, las que se repartieron entre la joyería (1 896 tons), "inversores" (1 568 tons) y compras desde los bancos centrales (544 tons). Dicho de otra manera, el 90% del oro extraído en todo el planeta es para sostener usos suntuarios, el consumo exhibicionista de joyas, o la especulación y respaldo de las finanzas. Difícilmente puede decirse con seriedad que el bienestar o desarrollo global dependan de seguir con la minería en oro.


Una parte importante de todo ese oro circulante proviene del reuso y reciclaje. Pero la demanda es tan alta, que eso presiona por más extractivismos minero. Consecuentemente, en los últimos años se han sucedido records en la extracción minera de oro; en 2012 alcanzó las 2 982 ton en todo el planeta. El más grande minero del mundo es China (donde se extrajeron más de 400 ton); y recién en el quinto puesto aparece un país latinoamericano (Perú). China se ha convertido también en el primer consumidor de oro a nivel planetario. Sus necesidades se han cuadruplicado en la última década, y se lo usa sobre todo en joyería

Encontramos así que la depredación para obtener oro no alimenta ningún proceso industrial clave, ni ninguna necesidad básica, sino que está atada a las modas de la joyería global, y en especial el consumismo de familias adineradas de China y otros países, o a las necesidades de los financistas. Si América Latina dejara de proveer oro para esos fines, no ocurría ningún colapso; por el contrario, la calidad de vida de muchas comunidades en nuestro continente mejoraría mucho.


La mejor manera de describir lo que ocurre con el oro es rescatando el concepto de "preciosidades", propuesto por Immanuell Wallerstein, a mediados de la década de 1970. Estos son bienes que son caros esencialmente por su valor simbólico. Quienes los poseen y exhiben ostentan riqueza y poder. Otros ejemplos de preciosidades son los diamantes, rubíes y otras piedras preciosas, los tapados de pieles de animales exóticos o el caviar. No desempeñan papeles similares a los de otras materias primas que se comercializan globalmente, como las que se destinan a los alimentos u otras necesidades de las personas, o las que son insumos para procesos industriales, como el hierro. La minería latinoamericana en oro ni siquiera es una "industria", ya que allí no ocurre ningún proceso manufacturero.


Esta condición afecta tanto a la minera de oro en manos corporativas como la informal e ilegal. No puede olvidarse que cualquiera de las dos siguen siendo lo mismo: extractivismo minero. Ambas tienen efectos negativos en las dimensiones sociales, ambientales y económicas. Y las dos están amarradas a los mercados globales, e incluso una se inserta en la otra, para poder exportar oro hacia la globalización.


No puede tampoco olvidarse las responsabilidades gubernamentales en promover condiciones políticas y económicas que reproducen una y otra vez los extractivismos. Han dado todo tipo de cobertura a las grandes empresas, en sus inversiones, en concederles territorios, en asegurar sus exportaciones, en otorgarles subsidios (la mayor parte de ellos encubiertos o indirectos), y han llegado incluso a defenderlas con policías o militares. También son responsables de que innumerables familias no tengan otras salidas que dedicarse a ganarse sus pesitos buscando pepitas de oro en plena selva ya que el propio Estado los ha dejado desamparados, sin contar con otras opciones productivas viables.


Todo esto desemboca en que una vez instaladas las corporaciones o esos miles de mineros, el Estado ya no los puede controlar (o no quiere). Ambos cuentan con poder político. El corporativo es mas sutil pero más firme y ampliado, opera desde las cámaras empresariales y la prensa. El de los mineros artesanales o ilegales descansa en caudillos locales, alcaldes, y hasta algunos legisladores, como se ha señalado en Perú. La violencia y la ilegalidad aparecen en los dos casos, aunque también de manera distinta.


Esta situación debe detenerse, y este tipo de desarrollo debe revertirse cuanto antes. Se debe resolver el drama que significa la minería del oro y otras preciosidades, sea grande, mediana o pequeña, o esté manejada por privados, cooperativas o el propio Estado. Las respuestas deben ser radicales, en tanto el daño ambiental y los impactos sociales se siguen sumando, y son cada vez mas graves. Estos problemas ya no se pueden solucionar con nuevas tecnologías mineras, con responsabilidad social empresarial o algún nuevo tipo de política pública, ya que la explotación aurífera marcha a ritmo de vértigo. La reacción no puede esperar por años y años hasta que los patrones de consumo de los países industrializados y de los nuevos ricos en Asia, entiendan que poco sentido tiene la ostentación de joyas, y hagan caer la demanda global. Tampoco se puede seguir aguardando por un repentino arrepentimiento entre los que animan el mundo de las finanzas. En cambio, las soluciones deben ser construidas por los propios latinoamericanos, ya que ellos son los más interesados en defender su propia población y sus ambientes. Como consecuencia de todo esto, el mecanismo que se debe aplicar es evidente: América Latina la que debe declarar una moratoria de la minería de oro.


Esto implica tanto suspender nuevos emprendimientos mineros, como ir desmontando los actuales. Simultáneamente se debe contar con un marco regulatorio regional que impida el ingreso de oro nuevo desde la minería, con lo cual el sector informal rápidamente desaparecerá. En cambio, se debe permitir y alentar el comercio basado en el reuso y reciclaje del oro que ya fue extraído. A su vez, el Estado debe reorientar todos los recursos financieros, humanos y políticos, que ha usado hasta el día de hoy en sostener a la minería corporativa, para pasar a brindar apoyo y opciones productivas dignas a todas las familias rurales.


No hay que sentir temor ante la idea de una moratoria de la minería del oro. Es el paso necesario para enfrentar una situación que se ha vuelto tan dramática, que no se pueden aceptar postergaciones, si es que realmente se defiende la vida.

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¿La Revolución ciudadana tiene quién la defienda?

Los intelectuales de América Latina, entre los que me considero por adopción, han cometido dos tipos de errores en sus análisis de los procesos políticos de los últimos cien años, sobre todo cuando contienen elementos nuevos, ya sean ideales de desarrollo, alianzas para construir el bloque hegemónico, instituciones, formas de lucha, estilos de hacer política. Por supuesto, los intelectuales de derecha también han cometido muchos errores, pero aquí no me ocuparé de ellos. El primer error ha consistido en no hacer un esfuerzo serio para comprender los procesos políticos de izquierda que no encajan fácilmente en las teorías marxistas y no marxistas heredadas. Las primeras reacciones a la Revolución cubana son un buen ejemplo. El segundo tipo de error ha consistido en silenciar, por complacencia o temor de favorecer a la derecha, las críticas de los errores, desviaciones y hasta perversiones por las que han pasado estos procesos, perdiendo así la oportunidad de transformar la solidaridad crítica en instrumento de lucha.


Desde 1998, con la llegada de Hugo Chávez al poder, la izquierda latinoamericana ha vivido el período más brillante de su historia y tal vez uno de los más brillantes de la izquierda mundial. Obviamente, no podemos olvidar los primeros momentos de las Revoluciones rusa, china y cubana ni tampoco los éxitos de la socialdemocracia europea durante la posguerra. Pero los gobiernos progresistas de los últimos quince años son particularmente notables por varias razones: se producen en un momento de gran expansión del capitalismo neoliberal ferozmente hostil a proyectos nacionales en divergencia con él; son internamente muy diferentes, dando cuenta de una diversidad de la izquierda hasta entonces desconocida; nacen de procesos democráticos con una elevada participación popular, ya sea institucional o no institucional; no exigen sacrificios a las mayorías en nombre de un futuro glorioso, sino que tratan, por el contrario, de transformar el presente de quienes nunca tuvieron acceso a un futuro mejor.


Escribo este texto siendo muy consciente de la existencia de los errores mencionados y sin saber si tendré éxito en evitarlos. Además, me centro en el caso más complejo de todos los que constituyen el nuevo período de la izquierda latinoamericana. Me refiero a los gobiernos de Rafael Correa en Ecuador, en el poder desde 2006. Para empezar, algunos puntos de partida. En primer lugar, se puede discutir si los gobiernos Correa son de izquierda o de centroizquierda, pero me parece absurdo considerarlos de derecha, como pretenden algunos de sus opositores de izquierda. Dada la polarización instalada, creo que estos últimos sólo reconocerán que Correa fue en última instancia de izquierda o centroizquierda en los meses (o días) siguientes a la eventual elección de un gobierno de derecha. En segundo lugar, es opinión ampliamente compartida que Correa ha sido, "a pesar de todo", el mejor presidente que Ecuador ha tenido en las últimas décadas y el que ha garantizado mayor estabilidad política después de muchos años de caos. En tercero, no cabe duda de que Correa ha emprendido la mayor redistribución de la renta de la historia de Ecuador, contribuyendo a la reducción de la pobreza y al fortalecimiento de las clases medias. Nunca tantos hijos de las clases trabajadoras llegaron a la universidad. ¿Pero por qué todo esto, que es mucho, no es suficiente para tranquilizar al "oficialismo" y convencerlo de que el proyecto de Correa, con o sin él, proseguirá después de 2017 (próximas elecciones presidenciales)?


Aunque Ecuador vivió en el pasado algunos momentos de modernización, Correa es el gran modernizador del capitalismo ecuatoriano. Por su amplitud y ambición, el programa de Correa tiene algunas similitudes con el de Kemal Atatürk en la Turquía de las primeras décadas del siglo XX. Ambos están presididos por el nacionalismo, el populismo y el estatismo. El programa de Correa se basa en tres ideas principales. La primera es la centralidad del Estado como conductor del proceso de modernización y, vinculada a ella, la idea de soberanía nacional, el antiimperialismo estadounidense (cierre de la base militar de Manta; expulsión de personal militar de la embajada de Estados Unidos; lucha agresiva contra Chevron y la destrucción ambiental que ha causado en la Amazonia) y la necesidad de mejorar la eficiencia de los servicios públicos. La segunda, "sin perjudicar a los ricos", es decir, sin alterar el modelo de acumulación capitalista, consiste en generar con urgencia recursos que permitan llevar a cabo políticas sociales (compensatorias, en el caso de la redistribución de la renta, y potencialmente universales, en el caso de la salud, la educación y la seguridad social) y construir infraestructuras (carreteras, puertos, electricidad, etc.) con el fin de volver la sociedad más moderna y equitativa. En tercer lugar, por estar todavía subdesarrollada, la sociedad no está preparada para altos niveles de participación democrática y ciudadanía activa, que pueden resultar disfuncionales para el ritmo y la eficacia de las políticas en curso. Para que esto no ocurra, hay que invertir mucho en educación y desarrollo. Hasta entonces, el mejor ciudadano es aquel que confía en el Estado, que conoce bien cuál es su verdadero interés.


¿Este vasto programa choca o no con la Constitución de 2008, considerada una de las más progresistas y revolucionarias de América Latina? Veámoslo. La Constitución apunta a un modelo alternativo de desarrollo (e incluso a una alternativa al desarrollo) fundada en la idea de buen vivir, una idea tan nueva que sólo puede formularse correctamente en una lengua no colonial, el quechua: sumak kawsay. Esta idea presenta desdoblamientos muy interesantes: la naturaleza como ser vivo y, por tanto, limitado, sujeto y objeto de cuidado, y nunca como recurso natural inagotable (los derechos de la naturaleza); la economía y la sociedad intensamente pluralistas, orientadas por la reciprocidad, la solidaridad, la interculturalidad y la plurinacionalidad; Estado y política con un carácter altamente participativos, involucrando diferentes formas de ejercicio democrático y de control ciudadano del Estado.
Para Correa (casi) todo esto importante, pero se trata de un objetivo a largo plazo. A corto plazo, y de manera urgente, es necesario crear riqueza para redistribuir los ingresos, realizar políticas sociales e infraestructuras esenciales para el desarrollo del país. La política tiene que asumir un carácter sacrificial, dejando de lado lo que más valora para que un día pueda rescatarlo. Así, es necesario intensificar la explotación de recursos naturales (minería, petróleo, agricultura industrial) antes de que sea posible depender menos de ellos. Para ello, es preciso llevar a cabo una agresiva reforma de la educación superior y una vasta revolución científica basada en la biotecnología y la nanotecnología para crear una economía del conocimiento a medida de la riqueza de la biodiversidad del país. Todo esto sólo dará frutos (tenidos como ciertos) muchos años después.


A la luz de esto, el Parque Nacional Yasuní, tal vez el más rico en biodiversidad del mundo, tiene que ser sacrificado y la explotación petrolera realizada, a pesar de las promesas iniciales de no hacerlo, no sólo porque la comunidad internacional no colaboró en la propuesta de no explotación, sino sobre todo porque los ingresos previstos derivados de la explotación están vinculados a inversiones en curso y su financiación por países extranjeros (China) tiene como garantía la explotación petrolera. En esta línea, los pueblos indígenas que se han opuesto a la explotación son vistos como obstáculos al desarrollo, víctimas de la manipulación de dirigentes corruptos, políticos oportunistas, ONG al servicio del imperialismo o jóvenes ecologistas de clase media, ellos mismos manipulados o simplemente inconsecuentes.


La eficiencia exigida para llevar a cabo tan amplio proceso de modernización no puede verse comprometida por el disenso democrático. La participación ciudadana es bienvenida, pero sólo si es funcional y eso, de momento, sólo puede garantizarse si recibe una mayor orientación del Estado, es decir, del Gobierno. Con razón, Correa se siente víctima de los medios de comunicación que, como ocurre en otros países del continente, están al servicio del capital y la derecha. Trata de regular los medios de comunicación y la regulación propuesta tiene aspectos muy positivos, pero a la vez tensa la cuerda y polariza las posiciones de tal modo que de ahí a la demonización de la política en general hay un corto paso. Periodistas son intimidados, activistas de movimientos sociales (algunos con una larga tradición en el país) son acusados de terrorismo y la consecuente criminalización de la protesta social parece cada vez más agresiva. El riesgo de transformar adversarios políticos, con los que se discute, en enemigos que es necesario eliminar, es grande. En estas condiciones, el mejor ejercicio democrático es el que permite el contacto directo de Correa con el pueblo, una democracia plebiscitaria de nuevo tipo. Al igual que Chávez, Correa es un comunicador brillante y sus habituales apariciones semanales en los programas de radio y televisión de los sábados ("sabatinas") son un ejercicio político de gran complejidad. El contacto directo con los ciudadanos no tiene como objetivo que estos participen en las decisiones, sino más bien que las ratifiquen mediante una socialización seductora que se presenta desprovista de contradicción.


Con razón, Correa considera que las instituciones del Estado nunca han sido social o políticamente neutrales, pero es incapaz de distinguir entre neutralidad y objetividad en base a procedimientos. Por el contrario, piensa que las instituciones estatales deben involucrarse activamente en las políticas del Gobierno. Por eso es natural que el sistema judicial sea demonizado si toma alguna decisión hostil al Gobierno y celebrado como independiente en caso contrario; que la Corte Constitucional se abstenga de decidir sobre cuestiones polémicas (como en el caso de la comunidad de La Cocha en materia de justicia indígena) si las decisiones pueden perjudicar lo que se juzga el interés superior del Estado; que un dirigente del Consejo Nacional Electoral, encargado de verificar las firmas para una consulta popular sobre la no explotación de petróleo en Yasuní, promovida por el movimiento Yasunidos, se pronuncie públicamente contra la consulta antes de efectuar la verificación. La erosión de las instituciones, típica del populismo, es peligrosa sobre todo cuando estas no son fuertes desde el principio debido a los privilegios oligárquicos de siempre. Y es que cuando el líder carismático abandona la escena (como ocurrió trágicamente con Hugo Chávez), el vacío político alcanza proporciones incontrolables debido a la falta de mediaciones institucionales.
Y esto resulta aún más trágico en cuanto es cierto que Correa ve su papel histórico como la construcción del Estado-nación. En tiempos de neoliberalismo global, el objetivo es importante e incluso decisivo. No obstante, se le escapa la posibilidad de que este nuevo Estado-nación sea institucionalmente muy diferente del modelo de Estado colonial o Estado criollo y mestizo precedente. Por eso la reivindicación indígena de la plurinacionalidad, en vez de ser manejada con el cuidado que la Constitución recomienda, es demonizada como peligro para la unidad (es decir, la centralidad) del Estado. En lugar de diálogos creativos entre la nación cívica, que consensualmente es la patria de todos, y las naciones étnico-culturales, que exigen respeto por la diferencia y autonomía relativa, se fragmenta el tejido social, centrándose más en los derechos individuales que en los colectivos. Los indígenas son ciudadanos activos en construcción, pero las organizaciones indígenas independientes son corporativas y hostiles al proceso. La sociedad civil es buena siempre que no esté organizada. ¿Una insidiosa presencia neoliberal dentro del postneoliberalismo?


Se trata, por tanto, del capitalismo del siglo XXI. Hablar del socialismo del siglo XXI es, por el momento, y en el mejor de los casos, un objetivo lejano. A la luz de estas características y contradicciones dinámicas que el proceso dirigido por Correa contiene, centroizquierda es quizá la mejor manera de definirlo políticamente. Tal vez el problema resida menos en el Gobierno que en el capitalismo que él promueve. Paradójicamente, parece componer una versión postneoliberal del neoliberalismo. Cada remodelación ministerial ha producido el fortalecimiento de las élites empresariales vinculadas a la derecha. ¿Será que el destino inexorable del centroizquierda es deslizarse lentamente hacia la derecha, tal y como ha sucedido con la socialdemocracia europea? Si esto ocurriese, sería una tragedia para el país y el continente. Correa generó una megaexpectativa, pero perversamente la manera en que pretende que no se convierta en una megafrustración corre el riesgo de apartar a los ciudadanos, como quedó demostrado en las elecciones locales del pasado 23 de febrero, en las que el movimiento Alianza País, que lo apoya, sufrió un fuerte revés. Cuesta creer que el peor enemigo de Correa es el propio Correa. Al pensar que tiene que defender la Revolución ciudadana de ciudadanos poco esclarecidos, malintencionados, infantiles, ignorantes, fácilmente manipulables por políticos oportunistas o enemigos procedentes de la derecha, Correa corre el riesgo de querer hacer la Revolución ciudadana sin ciudadanos, o lo que es lo mismo, con ciudadanos sumisos.Los ciudadanos sumisos no luchan por aquello a lo que tienen derecho, sólo aceptan lo que les es dado. ¿Puede aún Correa rescatar la gran oportunidad histórica de llevar a cabo la Revolución ciudadana que se propuso? Pienso que sí,pero el margen de maniobra es cada vez más reducido y los verdaderos enemigos dela Revolución ciudadana parecen estar cada vez más cerca del Presidente. Para evitar esto, y en solidaridad con la Revolución ciudadana,todos debemos contribuir a impulsarla.


A tal efecto,identifico tres tareas básicas. En primer lugar, hay que democratizar la propia democracia, combinando democracia representativa con verdadera democracia participativa. La democracia que se construye únicamente desde arriba siempre corre el riesgo de convertirse en autoritarismo en relación a los de abajo. Por mucho que le cueste, Correa tendrá que sentirse suficientemente seguro de sí mismo para, en lugar de criminalizar el disenso (siempre fácil para quien tiene el poder), dialogar con los movimientos, las organizaciones sociales y con los jóvenes yasunidos, aunque los considere "ecologistas infantiles". Los jóvenes son los aliados naturales dela Revolución ciudadana, de la reforma de la educación superior y de la política científica, si esta se lleva acabo con sensatez. Alienar a los jóvenes parece un suicidio político.


En segundo lugar, hay que desmercantilizar la vida social, no sólo a través de políticas sociales, sino también a través de la promoción de economías no capitalistas, campesinas, indígenas, urbanas, asociativas. Ciertamente, no está en consonancia con el buen vivir entregar bonos a las clases populares para que se envenenen con la comida basura que inunda los centros comerciales. La transición al postextractivismo se hace con cierto postextractivismo y no con la intensificación del extractivismo.El capitalismo,abandonado a sí mismo,sólo conduce a más capitalismo, por trágicas que sean las consecuencias.


En tercer lugar, hay que compatibilizar la eficiencia de los servicios públicos con su democratización y descolonización. En una sociedad tan heterogénea como la ecuatoriana, hay que reconocer que el Estado, para ser legítimo y eficaz, tiene que ser un Estado heterogéneo, conviviendo con la interculturalidad y, de manera gradual, con la propia plurinacionalidad, siempre en el marco de la unidad del Estado garantizada por la Constitución. La patria es de todos, pero no tiene que ser de todos de la misma manera. Las sociedades que fueron colonizadas todavía hoy están divididas en dos grupos de poblaciones: los que no pueden olvidar y los que no quieren recordar. Los que no pueden olvidar son aquellos que tuvieron que construir como suya la patria que comenzó siéndoles impuesta por extranjeros; los que no quieren recordar son aquellos a los que les cuesta reconocer que la patria de todos tiene en sus raíces una injusticia histórica que está lejos de ser eliminada y que es trabajo de todos eliminarla gradualmente.


* Traducción de Antoni Aguiló

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Jueves, 08 Mayo 2014 06:28

La ciudad se ahoga en una partícula

La ciudad se ahoga en una partícula

La calidad del aire que se respira en la mayoría de las ciudades del mundo empeora, alertó ayer la Organización Mundial de la Salud (OMS), y con ella aumenta el riesgo de que su población padezca enfermedades respiratorias, coronarias y otras patologías relacionadas con la contaminación. Casi el 90% de las urbes sobre las que se han recopilado datos —1.600 en 91 países— superan los niveles recomendados por la OMS de un tipo de contaminación, las partículas en suspensión, muy relacionado con el tráfico, la industria y las calefacciones. Los datos vuelven a llamar la atención sobre un problema al que hace unas semanas la OMS también puso cifras. Estimó que uno de cada ocho fallecimientos en el mundo se producen como consecuencia de la exposición al aire sucio: siete millones en 2012.


"Hemos visto que la situación empeora, sobre todo en países de crecimiento económico rápido, los llamados emergentes. En los industrializados, los datos no mejoran como venían haciéndolo en los últimos 20 o 30 años", señala María Neira, directora del departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS. Recopilar y hacer pública esta base de datos, "la más grande del mundo sobre calidad del aire y población urbana", pretende contribuir a "concienciar y movilizar" sobre un problema que, insiste, "tiene un impacto clarísimo en nuestra salud". Al teléfono desde Ginebra, Neira subraya que la OMS no ha querido "castigar" a las ciudades con peores datos exponiéndolas, sino "apreciar su trabajo al monitorizar la situación y estimular a otras para que hagan lo mismo".


Los datos presentados ayer actualizan una base de datos que ahora cuenta con 500 ciudades más que en el anterior recuento, de 2011. Solo el 12% de estas urbes respiran lo que la organización considera aire limpio, que en el caso de las partículas PM10 —llamadas así por su diámetro, inferior a 10 micras— es de una media anual de 20 microgramos por metro cúbico. Peshawar y Rawalpindi, ambas en Pakistán, son las ciudades más contaminadas, con registros que multiplican hasta por 27 los máximos recomendados: 540 y 448, respectivamente. De las 20 ciudades con peor calidad del aire, la mitad están en la India. Nueva Delhi marca 286.


Muy lejos de los datos europeos, que rondan los 60 en ciudades búlgaras y polacas y bajan hasta los 11 de Reikiavik o los 12 de Copenhague. En España, la ciudad más contaminada es La Línea de la Concepción, con 33. Barcelona, con 25, y Madrid, con 22, superan las recomendaciones de la OMS, pero, como ocurre en el resto de Europa, los registros son de los más bajos en la clasificación mundial.


La mitad de la población urbana objeto del estudio está expuesta a niveles al menos dos veces y media superiores a los que la OMS recomienda no superar, recuerda Neira. Las causas son variadas: la dependencia de los combustibles fósiles, como en las plantas que producen energía con carbón; el transporte en vehículos privados; la escasa eficiencia energética en los edificios (cómo se calientan o enfrían y aíslan) y el empleo de biomasa para cocinar y para las calefacciones. "Hablamos de zonas urbanas, así que el transporte, el tipo de vehículos y la clase de combustible que usan, juega un papel muy destacado", afirma la experta.


Los científicos apuntan a los vehículos que funcionan con motores diésel como los grandes culpables de la mala calidad del aire de muchas ciudades. Emiten más partículas microscópicas y óxidos de nitrógeno que los de gasolina. A mediados de 2012 la OMS certificó que los humos del diésel causan cáncer de pulmón. La organización ha recomendado que se reduzcan los valores límite de partículas PM2,5, también llamadas partículas finas (menos de 2,5 micras de diámetro), las que genera la combustión de carburantes fósiles, especialmente los vehículos diésel. Están compuestas por elementos tóxicos, como metales pesados, y son muy peligrosas porque, al ser tan pequeñas, penetran con facilidad en las vías respiratorias. Varios estudios las han relacionado con la mortalidad por causas cardiovasculares y respiratorias.


La base de datos de la OMS también recoge las mediciones de PM2,5 y muestra que Nueva Delhi, con una media anual de 153 microgramos por metro cúbico, es la ciudad más sucia del mundo para este contaminante. De las 20 ciudades con peores registros, 13 están en la India. La OMS tiene establecidos 10 microgramos de media anual como el umbral de protección a la salud. En Europa, los peores datos están en Polonia, con alguna ciudad por encima de 40, y en República Checa, con varias que superan los 30.


A finales de abril pasado la OMS reveló en otro informe que la contaminación es más dañina para la salud de lo que se creía. El vínculo entre la exposición al aire sucio y las enfermedades respiratorias, cardiovasculares, los accidentes cerebrovasculares (ictus) y el cáncer resultó ser mucho más estrecho. La organización cuantificó que unos siete millones de muertes en 2012 se podían atribuir a la contaminación, parte a la atmosférica (2,6 millones) y parte a la interior (4,3), la que se produce dentro del hogar por cocinar con fuegos abiertos, estufas de carbón, leña o biomasa.


La agencia de la OMS que investiga el cáncer (IARC, en sus siglas en inglés) actualizó hace unos meses su clasificación y situó la contaminación ambiental en el nivel 1, el más alto, el de las sustancias sobre las que no cabe duda científica acerca de su relación con el cáncer.

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Los ambientalistas ecuatorianos pierden la primera batalla para salvar el Yasuní

El Consejo Nacional Electoral (CNE) ha desechado la petición de consulta popular que hizo el colectivo Yasunidos. Este grupo aspiraba a que la ciudadanía se pronunciara en un referéndum sobre la explotación petrolera del bloque 43, asentado en el Parque Nacional Yasuní. El titular del CNE, Domingo Paredes, ha dicho este martes que solamente se validaron 359.761 firmas de las 757.923 que presentó el colectivo el pasado 12 de abril. Con ese resultado, los jóvenes ambientalistas no alcanzan el mínimo de 600.000 firmas (el 5% del padrón electoral) que se requiere para que se apruebe una consulta popular por iniciativa ciudadana.


El proceso de validación de las firmas tuvo dos fases. En la primera se revisaron los formularios y se descartaron más de 9.200 por errores en el formato o porque las hojas estaban manchadas o mutiladas. Las firmas que constaban en esos formularios también fueron excluidas y esto hizo los ambientalistas se alejaran del proceso.


En la segunda fase se verificó la identidad de cada una de las personas que habían dado su firma, para esto se usó la información del Registro Civil, del Padrón Electoral, la Cancillería y los bancos del Fomento y Pacífico, que pertenecen al Estado. El CNE informó de que en esta parte se detectaron números de identidad incompletos, registros repetidos o sin firma y hasta nombres ficticios como el de Bruce Wayne (Batman) o Darth Vader (Star Wars). Para el titular del CNE estas irregularidades prueban que hubo intención de engañar a la autoridad electoral. "Hay un evidente intento de sorprender al Consejo Nacional Electoral y a la ciudadanía, en detrimento de una consulta popular y en detrimento al sistema democrático", dijo.


El rechazo de parte de los Yasunidos no se hizo esperar. En redes sociales acusaron a la autoridad electoral de "fraude" y pidieron al CNE que publique los nombres de todas las personas que han sido dadas de baja. También se hicieron eco de un sondeo de Perfiles de Opinión que reveló que un 72,3% de la población estaba de acuerdo con que se convocara a una consulta popular para cambiar la decisión del presidente del presidente Rafael Correa de explotar el ITT.


Julio César Trujillo, abogado de los ambientalistas, dijo a EL PAÍS que todavía no ha recibido la notificación oficial del CNE y adelantó que los recursos legales que le quedan son acudir al Tribunal Contencioso Electoral y a la Corte Constitucional, aunque no cree que fallen a su favor. "Sabemos que son trámites inoficiosos porque no se aceptará nada. Hay una orden del presidente para que no proceda la consulta popular, pero tenemos que agotar todos los recursos internos antes de ir a los organismos internacionales", dijo.


Trujillo se refiere a las últimas declaraciones de Rafael Correa, sobre todo las que dio durante su gira por Europa, que ya dejaban ver que la consulta no tenía el beneplácito del jefe del Ejecutivo. "Yo no excluyo la consulta, pero el tema se politizó y no voy a caer en esta trampa.", dijo Correa en entrevista con EL PAÍS.


El CNE ha defendido la transparencia del proceso y el argumento que esgrime es la presencia de observadores internacionales de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y de la Unión Interamericana de Organismos Electorales (Uniore). En la revisión de firmas participaron 31 grafólogos, como José Antonio Pardo, grafotécnico delegado de Unasur. Este señaló que el organismo electoral ecuatoriano cumplió con los procedimientos establecidos en el Reglamento de Verificación de Firmas, emitido en agosto del 2013, antes de la entrega de formularios para la recolección de firmas de los proponentes. "Nosotros hemos observado que el CNE ha establecido todas las medidas técnicas y legales que estos procedimientos requieren", dijo.


El portavoz de comunicación del CNE, Mario Calvachi, añadió que la resolución del organismo se comunicará a los Yasunidos después de que el informe de verificación se apruebe en el pleno de la entidad. Además, adelantó que el otro grupo que estaba recogiendo firmas para plantear que se prohiba todo proyecto extractivista en Ecuador tampoco reunió las firmas necesarias para plantear una consulta popular. El Frente de Defensa Total de la Amazonía solo tuvo 200.000 firmas validadas.

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Una alimentación adicta al petróleo

Comemos petróleo, aunque no lo parezca. El actual modelo de producción, distribución y consumo de alimentos es adicto al "oro negro". Sin petroleo, no podríamos comer como lo hacemos. Sin embargo, ante un escenario donde cada vez va a ser más difícil extraer petróleo y éste resultará más caro, ¿cómo vamos a alimentarnos?


La agricultura industrial nos ha hecho dependientes del petróleo. Desde el cultivo, la recolección, la comercialización y hasta el consumo, necesitamos de él. La revolución verde, las políticas que nos dijeron modernizarían la agricultura y acabarían con el hambre, y que se implementaron entre los años 40 y 70, nos convirtieron en "yonquis" de este combustible fósil, en parte gracias a su precio relativamente barato. La maquinización de los sistemas agrícolas y el uso intensivo de fertilizantes y pesticidas químicos son el mejor ejemplo. Estas políticas significaron la privatización de la agricultura, dejándonos, a campesinos y consumidores, en manos de un puñado de empresas del agronegocio.
A pesar de que la revolución verde insistió en que aumentaría la producción de comida y, en consecuencia, acabaría con el hambre, la realidad no resultó ser así. Por un lado, sí que la producción por hectárea creció. Según datos de la FAO, entre los años 70 y 90, el total de alimentos per cápita a nivel mundial subió un 11%. Sin embargo, esto no repercutió, como señala Jorge Riechmann en su obra 'Cuidar la (T)tierra', en una disminución real del hambre, ya que el número de personas hambrientas en el planeta, en ese mismo período y sin contar a China cuya política agrícola se regía por otros parámetros, ascendió, también, en un 11%, pasando de los 536 millones a los 597.


En cambio, la revolución verde tuvo consecuencias muy negativas para pequeños y medianos campesinos y para la seguridad alimentaria a largo plazo. En concreto, aumentó el poder de las empresas agroindustriales en toda la cadena productiva, provocó la pérdida del 90% de la agro y la biodiversidad, redujo masivamente el nivel freático, aumentó la salinización y la erosión del suelo, desplazó a millones de agricultores del campo a las ciudades miseria, desmantelando los sistemas agrícolas tradicionales, y nos convirtió en dependientes del petróleo.
Una agricultura 'yonqui'

La introducción de maquinaria agrícola a gran escala fue uno de los primeros pasos. En Estados Unidos, por ejemplo, en 1850, como recoge el informe Food, Energy and Society, la tracción animal era la principal fuente de energía en el campo, representaba un 53% del total, seguida de la fuerza humana, con un 13%. Cien años más tarde, en 1950, ambas sumaban tan solo el 1%, ante la introducción de maquinas de combustible fósil. La dependencia de la maquinaria agrícola (tractores, cosechadoras, camiones...), más necesaria si cabe en grandes plantaciones y monocultivos, es enorme. Desde la producción, la agricultura está "enganchada" al petroleo.


El sistema agrícola actual con el cultivo de alimentos en grandes invernaderos independientemente de su temporalidad y el clima muestra, asimismo, su necesidad de derivados del petróleo y el elevado consumo energético. Desde mangueras pasando por contenedores, acolchados, mallas hasta techos y cubiertas, todo es plástico. El Estado español, según datos del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, está a la cabeza del cultivo bajo plásticos en la Europa mediterránea con 66 mil hectáreas cultivadas, la mayor parte en Andalucía, y en particular Almería, seguida, a más distancia, de Murcia y Canarias. Y, ¿qué hacer con tanto plástico una vez finaliza su vida útil?


El uso intensivo de fertilizantes y pesticidas químicos son una muestra más de la adicción del modelo alimentario al petróleo. La comercialización de fertilizantes y pesticidas ha aumentado un 18% y un 160%, respectivamente, entre los años 1980 y 1998, según el informe Eating oil: food suply in a changing climate. El sistema agrícola dominante necesita altas dosis de fertilizantes elaborados con petróleo y gas natural, como amoniaco, urea, etc., que sustituyen los nutrientes del suelo. Multinacionales petroleras, como Repsol, Exxon Mobile, Shell, Petrobras cuentan en su cartera con inversiones en producción y comercialización de fertilizantes agrícolas.


Los pesticidas químicos de síntesis son otra fuente importante de dependencia de este combustible fósil. La revolución verde, como analizábamos, generalizó el uso de plaguicidas y, en consecuencia, la necesidad de petróleo para elaborarlos. Y todo esto, sin mencionar el impacto medioambiental del uso de dichos agrotóxicos, contaminación y agotamiento de tierras y aguas, y en la salud de campesinos y consumidores.


Alimentos viajeros


La necesidad de petróleo la observamos, también, en los largos viajes que realizan los alimentos desde donde son cultivados hasta el lugar en que se consumen. Se calcula que la comida viaja de media unos 5 mil kilómetros del campo al plato, según un informe de Amigos de la Tierra, con el consiguiente menester de hidrocarburos e impacto medioambiental. Estos "alimentos viajeros", según dicho informe, generan casi 5 millones de toneladas de CO2 al año, contribuyendo a la agudización del cambio climático.


La globalización alimentaria en su carrera para obtener el máximo beneficio, deslocaliza la producción de alimentos, como ha hecho con tantos otros ámbitos de la economía productiva. Produce a gran escala en los países del Sur, aprovechándose de unas condiciones laborales precarias y una legislación medioambiental inexistente, y vendiendo, posteriormente, su mercancía aquí a un precio competitivo. O produce en el Norte, gracias a subvenciones agrarias en manos de grandes empresas, para después comercializar dicha mercancía subvencionada en la otra punta del planeta, vendiendo por debajo del precio de coste y haciendo la competencia desleal a la producción autóctona. Aquí reside el porqué de los alimentos kilométricos: máximo beneficio para unos pocos; máxima precariedad, pobreza y contaminación ambiental para la mayoría.


En el año 2007, se importaron en el Estado español más de 29 millones de toneladas de alimentos, un 50% más que en 1995. Tres cuartas partes fueron cereales, preparados de cereales y piensos para la ganadería industrial, la mayor parte llegados de Europa y América Central y del Sur, como recoge el informe Alimentos kilométricos. Incluso comestibles típicos, como el garbanzo o el vino, los acabamos consumiendo de miles de kilómetros de distancia. El 87% de los garbanzos que comemos aquí vienen de México, en el Estado español su cultivo ha caído en picado. ¿Qué sentido tiene dicho ajetreo internacional de alimentos desde un punto de vista social y medioambiental? Ninguno.


Una comida típica dominical en Gran Bretaña con patatas de Italia, zanahorias de Sudáfrica, judías de Tailandia, ternera de Australia, brócoli de Guatemala y con fresas de California y arándanos de Nueva Zelanda de postres genera, según el informe Eating oil: food suply in a changing climate, 650 veces más de gases de efecto invernadero, debido al transporte, que si dicha comida hubiese sido cultivada y comprada localmente. La cifra total de kilómetros que el conjunto de estos "alimentos viajeros" suman del campo a la mesa es de 81 mil, el equivalente a dos vueltas enteras al planeta tierra. Algo irracional, si tenemos en cuenta que muchos de estos productos se cultivan en el territorio. Gran Bretaña importa grandes cantidades de leche, cerdo, cordero y otros alimentos básicos, a pesar de que exporta cantidades similares de los mismos. Aquí, pasa lo mismo.


Comiendo plástico

Y una vez los alimentos llegan al supermercado, ¿qué sucede? Plástico y más plástico, con derivados del petroleo. Así, encontramos un embalaje primario que contiene el alimento, un empaquetado secundario que permite una atractiva exhibición en el establecimiento y, finalmente, bolsas para llevártelo del "súper" a casa. En Catalunya, por ejemplo, de los 4 millones de toneladas de residuos anuales, un 25% corresponden a envases de plástico. Los supermercados lo empaquetan todo, la venta a granel ha pasado a la historia. Un estudio encargado por la Agència Catalana del Consum concluía que comprar en comercios de proximidad generaba un 69% menos de residuos, que haciéndolo en un supermercado o una gran superficie.

Una anécdota personal ilustra bien esta tendencia. De pequeña, en casa compraban el agua embotellada en grandes garrafas de vidrio de ocho litros, hoy casi toda el agua que se comercializa está embotellada en envases de plástico. Y se ha puesto de moda, incluso, comprarla en packs de seis unidades de litro y medio. No es de extrañar, pues, que de los 260 millones de toneladas de residuos de plástico en el mundo, la mayor parte sean envases de botellas de agua o leche, como indica la Fundación Tierra. El Estado español, según dicha fuente, es el principal productor en Europa de bolsas de plástico de un solo uso y el tercer consumidor. Se calcula que la vida útil de una bolsa de plástico es 12 minutos de media, pero su descomposición puede tardar unos 400 años. Saquen conclusiones.


Vivimos en un planeta de plástico, como retrataba brillantemente el austríaco Werner Boote en su film 'Plastic Planet' (2009), donde afirmaba: "La cantidad de plástico que hemos producido desde el principio de la edad del plástico es suficiente para envolver hasta seis veces el planeta con bolsas". Y no sólo eso, ¿qué impacto tiene en la salud su omnipresencia en nuestra vida cotidiana? Un testimonio en dicho film decía: "Comemos y bebemos plástico". Y esto, como denuncia el documental, tarde o temprano, nos pasa factura.

La gran distribución no solo ha generalizado el consumo de ingentes cantidades de plástico sino, también, el uso del coche para ir a comprar. La proliferación de hipermercados, grandes almacenes y centros comerciales en las afueras de las ciudades ha obligado al uso del coche privado para desplazarse hasta estos establecimientos. Si tomamos como ejemplo Gran Bretaña, y como indica el informe Eating oil: food suply in a changing climate, entre los años 1985/86 y 1996/98 el número de viajes a la semana por persona en coche para hacer la compra pasó de 1,7 a 2,4. El total de la distancia recorrida, también, aumentó, de los 14km por persona a la semana a 22km, un ascenso del 57%. Más kilómetros, más petroleo y más CO2, en detrimento, además, del comercio local. Si en el año 1998, existían en el Estado español 95 mil tiendas, en el 2004 esta cifra se había reducido a 25 mil.


¿Qué hacer?


Según la Agencia Internacional de la Energía, la producción de petróleo convencional alcanzó su pico en 2006. En un mundo, donde el petroleo escasea, ¿qué y cómo vamos a comer? En primer lugar, es necesario tener en cuenta que a más agricultura industrial, intensiva, kilométrica, globalizada, más dependencia del petroleo. Por contra, un sistema campesino, agroecológico, local, de temporada, menos "adición" a los combustibles fósiles. La conclusión, creo, es clara.


Es urgente apostar por un modelo de agricultura y alimentación antagónico al dominante, que ponga en el centro las necesidades de la mayoría y el ecosistema. No se trata de una vuelta romántica al pasado, sino de la imperiosa necesidad de cuidar la tierra y garantizar comida para todos. O apostamos por el cambio o cuando no quede más remedio que cambiar, otros, como tantas veces, van a hacer negocio con nuestra miseria. No dejemos que se repita la historia.
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No es el día mundial de la Tierra, es el Día Mundial de Nuestra Única Madre Tierra

Hoy, 22 de abril, como todos los días del año, se seguirá liberando toneladas de dióxido de carbono, metano, butano, etc., hacia el manto sagrado (la atmósfera) de nuestra Madre Tierra. Incuantificables metros cúbicos de veneno químico se verterá al sistema sanguíneo (cuencas hídricas) de la Pachamama. Los perforados pulmones (bosques) de nuestra envejecida Madre serán rebanados como mantequilla por la moderna tecnología. Y, muchos de sus hijos/as defensores seguirán presos, perseguidos o matados por el moderno sistema del desarrollo.

 

Mientras tanto, las corporaciones ecocidas, gobiernos matricidas y organismos internacionales ineptos, organizarán circos celebrativos en diferentes rincones del mundo bajo el eslogan de: "Día mundial de la Tierra". ¡Verdugos celebrando el aniversario de su víctima!

 

Si bien, el 22 de abril, ya desde 1970 (por resolución de la ONU), se recuerda el día mundial de la Tierra; sin embargo, la motivación y la finalidad de dicha resolución internacional fue únicamente para promover el cuidado de los recursos naturales para el desarrollo. La filosofía de dicho acuerdo siguió siendo antropocéntrico, y la Tierra, la eterna materia muerta, despensa para algunos humanos.

 

Pero la Pachamama, un megaorganismo que supera la capacidad de comprensión de la inteligencia lineal de las y los androcéntricos, activó su conciencia y dignidad en la inteligencia sintiente y simbólica de los pueblos del Sur. La Tierra Madre, como un ser vivo, con dignidad y conciencia propia, en su esfuerzo de prevenir la debacle a la especie humana, impulsó e impulsa la conciencia y la identidad Tierra en las y los esquilmados por el sistema-mundo-occidental.

 

Así fue como, en 2009, luego de arduos esfuerzos, y en la complicidad de Evo Morales (Presidente de Bolivia) y Miguel D'Escoto (entonces Presidente de la Asamblea General de ONU), las Naciones Unidas, por 192 votos a favor, resolvió que el 22 de abril sería el DÍA MUNDIAL DE LA MADRE TIERRA.

 

La propuesta presentada por Evo Morales, y aprobada por la ONU, ya no concibe a la Tierra como una materia o despensa salvaje para los humanos. La Tierra, según la filosofía de los pueblos indígenas y milenarios, y según la Carta de la Tierra (aprobada por la ONU en el año 2000) es un ser vivo. Es nuestra Sagrada Madre. Un ser con derechos, y de cuyos derechos depende los derechos humanos.

 

El 22 de abril celebramos la dignidad y la vida de nuestra única Madre. Este día no se trata de plantar árboles o de montar bicicleta para cuidar "nuestra casa común". No se trata de eso. Se trata de reflexionar y actuar en defensa de los derechos de nuestra única Madre (cuyos elementos componen y configuran nuestra existencia). No tanto por el bien que nos pueda generar, sino porque amamos a Ella, a Ella pertenecemos y de Ella depende nuestra existencia.

 

El 22 de abril se trata de tomar conciencia de nuestra identidad Tierra, de nuestra espiritualidad Tierra, de nuestra dignidad Tierra. Seamos de cualquier pueblo que seamos, somos tierra que ama, que siente, que piensa, que sueña, que llora. Venimos de Ella, estamos en Ella y hacia Ella vamos. Por tanto, al tomar conciencia sobre Ella deberíamos de tomar conciencia de nuestra existencia, de nuestra actitud y sentimiento hacia Ella. Sólo la conciencia y la dignidad Tierra activará en nosotros/as la pasión y la convicción de vivir sólo con lo necesario.

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Domingo, 20 Abril 2014 10:13

Cinco mil chigüiros no es nada

Cinco mil chigüiros  no es nada

Siento pena ajena con la Ministra del Medio Ambiente por la desafortunada frase con la que he titulado esta columna, la cual utilizo como referente para expresar mi preocupación por el desastre ambiental que posiblemente generará, o está generando silenciosamente, el proyecto STAR de combustión in situ que adelanta Pacific Rubiales Energy en el campo Quifa desde noviembre de 2011.

 

Y es que esta semana llegó a la oficina del Senador Jorge Robledo un funcionario del Servicio Geológico Colombiano (SGC), con un informe elaborado por la Red Sismológica Nacional de Colombia (RSNC), dando cuenta de las estadísticas sobre los sismos atípicos que se han venido presentando al sur de Puerto Gaitán, desde 1997 hasta el 23 de febrero de 2014. El Senador quedó sorprendido al enterarse que no es típico que se presenten sismos en los llanos orientales, lejos de la cordillera, tal como lo demuestran las estadísticas del periodo 1997 - 2010; en el cual sólo se presentaron cinco sismos de menos de 2 grados en la escala de Richter, a profundidades mayores de 30 km. A este comportamiento se le llama "silencio sísmico". Pero quedó anonadado cuando observó que desde el inicio del proyecto STAR y hasta el 23 de febrero pasado, se han presentado 176 sismos, generados a una profundidad promedio de 1.15 Km (3.400 pies: la profundidad del yacimiento de los campos Quifa, Rubiales y Pirirí), y con una intensidad promedio de 2.7 grados en la escala de Richter.

 

Lo anterior significa que muy posiblemente la combustión del yacimiento está quemando más del 70 por ciento del petróleo, convirtiéndolo en coque, generando temperaturas cercanas a los 1.000 grados centígrados, y presiones tan altas producto de la acumulación de los gases de combustión, que se está fracturando el yacimiento y la roca sello (formación León); pues esta última se fractura a menor presión.

 

En columnas anteriores anuncié el fracaso del proyecto STAR y denuncié la contaminación ambiental generada por la explosión del primer pozo inyector y de uno de los productores, como consecuencia de esas altas presiones que están fracturando las rocas y generando sismos cada día con mayor frecuencia (80 en los últimos dos meses) y mayor intensidad (últimamente han llegado a 4.1 grados en la escala de Richter, lo que es equivalente a la energía liberada por una bomba atómica de baja potencia).

 

Si con estas evidencias tan claras, el gobierno nacional y Ecopetrol no le ordenan a Pacific apagar la combustión del yacimiento, probablemente en unos años o meses los gases de combustión (CO2, H2S, dióxido de azufre, entre otros), las cenizas y el petróleo crudo lleguen hasta la superficie a través de las fracturas y el anular de los pozos; contaminando los acuíferos subterráneos y los cuerpos de agua superficial, extinguiendo la totalidad de la fauna acuática; contaminando el aire y afectando considerablemente el hábitat de la fauna terrestre que necesita los humedales para su supervivencia. Cuando eso ocurra, los cinco mil chigüiros que murieron en este verano en Paz de Ariporo, no serán nada comparado con semejante desastre.

 

¿Será que las petroleras y el gobierno le echarán la culpa a los paperos boyacenses, al cambio climático, a los ganaderos y a los agroindustriales de la palma, el arroz y el caucho? Amanecerá y veremos.

 

*Ing. de Petróleos. Presidente del ORSEME.

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Rusia abre la llave del suministro de petróleo del Ártico

Rusia se convirtió hoy en el primer país en suministrar petróleo del Ártico, con el envío al continente de una partida de crudo extraído en la plataforma flotante Prirazlómnaya en el mar de Bárents, lo que provocó la indignación de Greenpeace.

"El proyecto influirá positivamente en el aumento de la presencia de Rusia en los mercados energéticos internacionales", afirmó el presidente ruso, Vladímir Putin, durante un puente televisivo con la plataforma ártica. Putin aseguró que el proyecto operado por Gazprom, consorcio que comercializa petróleo y gas, representa el comienzo de "la explotación a gran escala de los recursos naturales del Ártico por parte de Rusia".
Y destacó que, pese a las extremas condiciones climatológicas de la zona, dos rompehielos transportarán crudo al continente durante casi todo el año, lo que ha disparado todas las alertas de los ecologistas.


Greenpeace considera que la plataforma es una amenaza para la zona y ha pedido a la ONU que declare el Ártico santuario ecológico donde esté prohibido tanto la extracción de petróleo como la pesca intensiva, al igual que en la Antártida. "Este es un momento crucial para el Ártico y el mundo en general. Pese al tono festivo del presidente (ruso), el cargamento contiene petróleo de muy baja calidad y representa un gran riesgo para el prístino entorno del Ártico", aseguró hoy Kumi Naidoo, director ejecutivo de Greenpeace Internacional, en un comunicado.
Naidoo denunció que las compañías estatales rusas apuestan por que el Ártico provea una "nueva fuente de energía e ingresos durante las próximas décadas", planes que son secundados por otros consorcios internacionales como Shell, ExxonMobil y Statoil. "Greenpeace continuará oponiéndose junto a millones de sus partidarios a que cualquier petrolera intente perforar en el Océano Glacial Ártico", aseguró.


Naidoo subrayó que el rompehielos ruso Mijaíl Uliánov partió hoy con destino al continente con la primera partida de crudo de Prirazlómnaya con varias semanas de retraso sin motivo aparente. Y recalcó que la calidad del hidrocarburo era tan baja que Gazprom tuvo problemas para encontrar comprador y que el yacimiento tiene unas reservas mucho menores de lo anunciado, lo que no justificaría el riesgo que supone su explotación. El presidente de Gazprom, Alexéi Miller, se desplazó a la plataforma, que se encuentra a unos 60 kilómetros de la costa, para presidir el inicio de la comercialización del petróleo ártico.


Adelantándose a las críticas de los ecologistas, Miller aseguró hoy que Prirazlómnaya garantiza no sólo la explotación de petróleo en condiciones climatológicas extremas, sino también observa las medidas internacionales de seguridad más estrictas. "Aquí, en la plataforma, las exigencias ecológicas son ley. El proyecto descarta completamente la posibilidad de un vertido de crudo tanto durante la extracción como durante el transporte", dijo.


Miller explicó que Gazprom ha utilizado un sistema de "vertido cero", por lo que durante la perforación y producción en el mar no cae ni una gota de petróleo. Por su parte, el ministro de Energía ruso, Serguéi Donskói, secundó al jefe de Gazprom al indicar que, "dado que la extracción es mínima, los riesgos ecológicos del proyecto no son muy altos". "Con todo, el proyecto debe respetar todas las normas establecidas por la ley. Lo importante es que no surja ninguna duda, en particular en materia ecológica", subrayó.


La protesta con el Arctic Sunrise


En septiembre del pasado año el rompehielos de Greenpeace Arctic Sunrise intentó obstruir la explotación de Prirazlómnaya, a la que se intentaron encaramar varios activistas, acción que terminó con la detención de sus 30 tripulantes. Los activistas fueron juzgados, acusados primero de piratería y después de gamberrismo, lo que conlleva varios años de cárcel, y pasaron dos meses en prisión preventiva, en un proceso judicial que se convirtió en un incidente diplomático internacional.


Entonces, Putin describió como "nobles" los objetivos de Greenpeace, pero tachó de "incorrectos" sus métodos, y aseguró que nada ni nadie impedirá que Rusia explote los ingentes recursos naturales del Ártico. Al respecto, Donskói adelantó hoy que a finales de año su ministerio presentará una solicitud formal para ampliar la plataforma continental rusa en el Ártico con el fin de explotar una zona que tendría más de 5.000 millones de toneladas de combustible.


Gazprom, que ha invertido 90.000 millones de rublos (unos 2.500 millones de dólares) en el yacimiento, tiene previsto extraer 300.000 toneladas de petróleo este año y alcanzar los 6 millones de toneladas a partir de 2020. El yacimiento Prirazlómnoye fue descubierto en tiempos soviéticos (1989) y tiene unas reservas estimadas en 71,9 millones de toneladas de crudo.

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Alcanzan las emisiones de gas de efecto invernadero niveles sin precedente

Los resultados del trabajo del Grupo 3 del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) muestran que las emisiones de gases de efecto invernadero aumentaron más rápidamente entre 2000 y 2010 que en cada uno de los tres decenios anteriores.
La estabilización de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera exige reducir las emisiones en la producción y utilización de la energía, el transporte, la edificación, la industria, el uso de la tierra y los asentamientos humanos, según el reporte.


Mediante la reforestación, se podría utilizar la tierra para extraer dióxido de carbono de la atmósfera. Esto podría lograrse también combinando la producción de electricidad a partir de la biomasa con la captura y el secuestro del dióxido de carbono.

Un nuevo informe del IPCC muestra que las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero han aumentado a niveles sin precedente, a pesar del número creciente de políticas para reducir el cambio climático.


Según la contribución del Grupo de trabajo 3 al quinto Informe de Evaluación del IPCC, con una amplia gama de medidas tecnológicas y cambios de comportamiento sería posible limitar el aumento de la temperatura media global a 2 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales. Sin embargo, sólo un cambio institucional y tecnológico importante haría que hubiera más de 50 por ciento de probabilidades de que el calentamiento global no superara ese umbral.


Titulado Cambio climático 2014. Mitigación del cambio climático, es el último de los tres informes de los grupos de trabajo que, junto con un Informe de síntesis que se publicará en octubre de 2014, constituyen el quinto Informe de Evaluación del IPCC sobre el cambio climático. El Grupo de trabajo 3 está encabezado por tres copresidentes: Ottmar Edenhofer (Alemania), Ramón Pichs-Madruga (Cuba) y Youba Sokona (Malí).


Las políticas sobre el clima acordes con el objetivo de 2 grados Celsius necesitan tratar de obtener reducciones importantes de las emisiones, comentó Edenhofer. "La ciencia transmite un mensaje claro: para evitar interferencias peligrosas en el sistema climático no podemos seguir con el statu quo".

Los escenarios muestran que limitar el aumento de la temperatura media global a 2 grados Celsius con un grado de probable implica rebajar las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero respecto de las de 2010 entre 40 y 70 por ciento para mediados de siglo y hacerlas casi desaparecer para finales del este siglo. Una mitigación ambiciosa puede incluso exigir que eliminemos dióxido de carbono de la atmósfera.


Los estudios científicos confirman que incluso objetivos relacionados con la temperatura menos ambiciosos seguirían exigiendo reducir de modo similar las emisiones.


Para el informe se analizaron unos mil 200 escenarios de estudios científicos, los cuales fueron generados por 31 equipos de modelización de todo el mundo a fin de examinar los requisitos previos económicos, tecnológicos e institucionales y las consecuencias de las trayectorias de mitigación con distintos grados de ambición.


Se puede conseguir un futuro que esté dentro de los límites fijados por el objetivo de los 2 grados Celsius por muchas trayectorias distintas, dijo Edenhofer. Todas ellas exigen inversiones importantes. Si no se sigue posponiendo la mitigación y se utiliza una amplia variedad de tecnologías, se pueden limitar los costos asociados.


Varían estimaciones de los costos


Las estimaciones de los costos económicos de la mitigación varían mucho. En los escenarios de statu quo, el consumo aumenta entre 1.6 y 3 por ciento anuales. Una mitigación ambiciosa reduciría ese crecimiento alrededor de 0.06 puntos porcentuales. Sin embargo, las estimaciones en las que se asienta no toman en consideración los beneficios económicos de la reducción del cambio climático.


Desde el Informe de Evaluación del IPCC, publicado en 2007, han aumentado muchísimo los conocimientos nuevos sobre la mitigación del cambio climático. Los autores del nuevo informe del Grupo de trabajo 3 (el quinto informe del Grupo), han incluido unas 10 mil referencias a publicaciones científicas en 16 capítulos.


El informe del Grupo de trabajo 3 está compuesto por el Resumen para responsables de políticas publicado hoy, un Resumen técnico más detallado, los 16 capítulos en que se basan y 3 anexos. Los equipos del grupo encargados de la elaboración de los capítulos estaban formados por 235 autores y 38 editores-revisores de 57 países; además, 180 expertos proporcionaron aportaciones adicionales como autores contribuyentes. Más de 800 expertos examinaron los proyectos del informe y formularon observaciones.

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