¿Quién manda matar? ¿Y por qué? Violencia restauradora en América Latina.

“Tal vez la noche sea la vida
y el sol la muerte.”
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En menos de 48 horas la TV Globo presentó un informe sobre el caso de Marielle Franco basado en la declaración de un empleado de seguridad, el presidente de Brasil respondió a través de un video y al otro día el Ministerio Público desmintió al testigo-testimonio por “información falsa”. Son tiempos de transmisiones, de mensajes y reenvíos, de videos caseros y de espectaculares producciones, de amenazas por redes sociales a través de cuentas con nombre propio y sin él. Tiempos en los que el simulacro se impone: lo que va sucediendo está al alcance de un clic y una pantalla. Los dispositivos aceleran los procesos de producción de información y hacen que el descarte sea inmediato. Son tiempos en los que certezas y dudas parecen sinónimos; entonces, oponerse, reconfigurar, resituar, recomenzar, son tal vez los significantes posibles.

El 14 de marzo de 2018 Marielle Franco fue asesinada por el impacto de cuatro balas. Un auto alcanzó al suyo a la salida de un acto por los derechos de las mujeres negras en el barrio de Lapa y disparó más de nueve tiros. También murió el conductor del vehículo, Anderson Pedro Gomes. El rostro de Marielle quedó destrozado.

Marielle había sido electa concejala por el Partido Socialismo y Libertad en una votación histórica. Una mujer negra, de la favela de Maré, activista y lesbiana, elegida concejala de la ciudad de Rio de Janeiro. Desde su muerte, a pesar de la notoriedad que tomó el caso, la investigación ha sido cada vez más espinosa y plagada de irregularidades. Dos días antes de cumplirse un año del crimen, y con buena parte del movimiento activista internacional organizando manifestaciones por el aniversario, fueron detenidos Ronnie Lessa, sargento jubilado de la policía de Rio, y Vieira de Queiroz, que había sido dado de baja de esa fuerza por sospechas respecto a su vínculo con fuerzas parapoliciales. Ambos fueron acusados como presuntos autores materiales de los homicidios, pero no intelectuales.

La mediatización es parte del complejo entramado del caso: montajes y desmontajes, audios y videos, Lava Jato y corrupción, autores materiales y asesinos intelectuales. El pasado 29 de octubre el Jornal Nacional de TV Globo presentó un informe en horario central que relaciona directamente al actual presidente con el crimen de Marielle y Anderson a partir de una filtración. Inmediatamente, Jair Bolsonaro grabó un extenso video desde Arabia Saudí, difundido en redes sociales, en el que acusó a TV Globo de estar desarrollando una campaña en su contra para apartarlo del poder. Sobre el final, pidió disculpas por mostrarse “alterado”. A través de un comunicado, el ministro de Justicia y Seguridad Pública, Sérgio Moro, señaló que tras la filtración podría haber crímenes de obstrucción a la justicia y falso testimonio.

¿Cómo se filtra información de una investigación judicial?¿Cómo puede ser dicho con tanta liviandad en un programa televisivo de audiencia masiva? ¿De qué forma puede analizarse el uso de las redes sociales que hace un presidente? ¿Qué rol ocupan los medios masivos (ciertamente TV Globo y Twitter lo son) en el desarrollo de una investigación judicial?

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Frente a la excesiva y urgente narrativa actual surgen voces que demandan datos, evidencias, cifras comparativas y dispositivos que viabilicen la comprensión cabal del contexto. A fines de 2018 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos presentó un informe sobre la situación de Brasil y declaró su especial inquietud respecto a la criminalización y tipificación de los movimientos populares como terroristas, y a los ataques y homicidios de activistas de derechos humanos.

En mayo de 2019 Amnistía Internacional alertó en su informe “Brasil para el mundo” que en el país hay una amenaza alarmante a los derechos humanos representada por la flexibilización del porte de armas, el paquete de leyes anticrimen, la política de control de drogas y la demarcación de territorios indígenas. Subrayó que activistas y defensores de la tierra y los derechos humanos se encuentran en riesgo, y solicitó una entrevista con el presidente Bolsonaro, que fue negada.

El de Brasil no es un caso aislado. A Berta Cáceres la asesinaron en marzo de 2016. Activista hondureña, defensora de la tierra, cofundadora del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (Copinh), se había convertido en una de las voces más potentes en el enfrentamiento contra los megaproyectos extractivos en su país. El Tribunal de Sentencia de Tegucigalpa condenó a siete hombres por su asesinato y determinó que fueron contratados por ejecutivos de una empresa hidroeléctrica situada en territorio indígena.

La historiadora y antropóloga mexicana Raquel Padilla Ramos fue asesinada el pasado jueves 7 de noviembre. Era una de las interlocutoras más respetadas de la cultura yaqui. Además de su producción académica, era activista, feminista y defensora de los derechos de las poblaciones originarias. Doctora en etnología por la Universidad de Hamburgo, su muerte da cuenta –como si hiciera falta, una vez más– de que lo personal es político cuando de violencia de género se trata. Raquel Padilla fue víctima de feminicidio, su pareja la mató con un arma blanca en su casa de Sonora. En su reporte de 2018, Global Witness denunció que México es el cuarto país más peligroso para los defensores de la Tierra. También es uno de los más peligrosos para las mujeres.

El 12 de noviembre se cumplieron 17 años del asesinato, en Chile, del comunero mapuche Alex Lemún. Su caso estuvo muchos años estancado en la justicia militar hasta que se reabrió el expediente en 2017. Hoy, un carabinero se encuentra en prisión preventiva, acusado de matarlo. Dos días después se cumplió un año del crimen del también comunero mapuche Camilo Catrillanca. Fue asesinado por la espalda en la comunidad de Temucuicui, también por un carabinero.

Chile se encuentra en un estado de emergencia permanente, aunque el presidente Sebastián Piñera haya dictado su levantamiento. La criminalización de la protesta deriva en acciones represivas: torturas, heridas irreversibles, violencia sexual, abusos y muertes. Las armas apuntan directamente a los ojos de los manifestantes. Mientras, ellos, con los ojos emparchados, continúan en las calles.

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El grito que demanda datos y su circulación pone en evidencia el hambriento ejercicio de registrar ausencias. Es ingenuo concebir que la violencia patriarcal, racista, armada, alimentaria, empresarial o farmacéutica logren convertirse siempre en denuncia medible. Que, si incluso eso fuera posible, los datos y cifras partirían de instituciones imparciales o de algo parecido a la objetividad. E, incluso, si así fuera: ¿qué sucede luego con todos esos datos? ¿Cuántos informes internacionales más hay que listar para advertir lo que está sucediendo en América Latina?

Marielle se enfrentó al poder que legitima la violencia sistémica hacia los vulnerados de siempre y la mandaron matar. Su muerte no fue una muerte más, fue la de tantos que ya no pueden ser ni siquiera nombrados. Por eso, todos los días la periodista Eliane Brum y la activista Mónica Benicio preguntan públicamente: “Quem mandou matar Marielle? E por quê?”.

No se trata de ganar o perder, ni siquiera de una posibilidad ontológica positiva. Tal vez se trate, sí, de inscribir una praxis, una falla o un excedente en la estructura; una necesidad. Esa praxis une, solidariza, socializa y tiende lazos históricos. Crea y potencia formas de vivir y pensar que cada vez son más escasas pero necesarias. También inscribe un universal, una forma de oponerse, una posibilidad y una esperanza que debe pegar en el pecho del mundo. Las praxis existen, las hay: en la autogestión, en las revueltas chilenas, en los levantamientos indígenas, pero también en las cosas cotidianas.

Las luchas identitarias han sido cuestionadas desde el pensamiento crítico y reducidas en su potencia política a una superficie inocua de “agenda de derechos”. También los feminismos se encuentran en tensión, son corpus en disputa entre la democracia liberal y la resistencia. Esto le viene muy bien a una fuerza reaccionaria que encuentra en esa tensión el espacio posible para legitimar su discurso restaurador.

Las megacorporaciones religiosas, las transnacionales neoextractivas, los intereses restauradores y la furia de un dios que ha muerto juegan a ser el esclavo mientras los territorios llenos de sangre de Bolivia, Chile y Brasil son transmitidos por redes sociales. En diciembre de 2009, el visionario escritor chileno Pedro Lemebel se dirigió en una carta abierta a Sebastián Piñera, quien unos meses después asumiría como presidente: “¿Cómo puede haber gente dueña de tanto horizonte? ¿Cómo puede haber gente tan enguatada de paisaje? Me parece obscena esa glotonería de tanto tener”.

Por, María José Olivera Mazzini

21 noviembre, 2019

  1. “La noche”, de Alejandra Pizarnik.
Publicado enMedio Ambiente
Sábado, 23 Noviembre 2019 06:57

Un tsunami llamado 5G

Un tsunami llamado 5G

El mundo feliz, del siglo XXI, es un mundo conectado. Tiene refrigeradores que avisan a nuestro teléfono móvil que falta leche o se está pudriendo una lechuga –mejor aún, avisa directamente a la multinacional Amazon u otra red de ventas electrónicas que lo incluya en la entrega semanal. Pañales con chips que avisen que hay que cambiar al bebé, zapatos que miden cuántos pasos damos, ropa con chips que interactúan con teléfonos y monitorean nuestros movimientos y estado de salud, y muchas otras formas digitales y robóticas de que las cosas se comuniquen entre sí e intercambien información sobre nosotros para las empresas.

El Internet de las Cosas se trata justamente de comunicar objetos, no personas, explicó Andrés Barreda, profesor e investigador de la UNAM, en el seminario Navegar la tormenta digital, que realizaron la Red Social de Evaluación de Tecnologías en América Latina y otras organizaciones los pasados 19 y 20 de noviembre. Una forma de favorecer exponencialmente ganancias para los que fabrican y comercian esos objetos, mientras al mismo tiempo mina la comunicación real entre seres humanos y las relaciones comunitarias que son el sustento para entender, dar significados y pensar cómo cambiar la realidad y qué necesitamos realmente (https://tinyurl.com/wxm24ec).

En esta visión de un mundo hiperconectado también nuestros cuerpos pasan a ser objetos de monitoreo, obtención de datos e intervenciones, en lo que la industria de la salud (farmacéuticas, fabricantes de dispositivos médicos, vendedores de atención médica) llaman Internet de los cuerpos.

La distopía de hiperconexión global de las cosas, cuerpos y capitales avanza a pasos acelerados, aunque por ahora la mayoría sólo vemos fragmentos. Como arañas en la red global dominan siete empresas de plataformas electrónicas: Microsoft, Apple, Amazon, Alphabet (Google), Facebook, Alibaba, Tencent. Son las que pueden gestionar los gigantescos volúmenes de datos digitales que estas nuevas formas de (in)comunicación conllevan y los sistemas de inteligencia artificial para poder lucrar con ellos. Alibaba y Tencent tienen sede en China. Las demás, en Estados Unidos. Todas están entre las 10 empresas de mayor capitalización de mercado a escala global. Este mes Amazon superó a Walmart como el mayor vendedor minorista a nivel internacional.

Un aspecto central y clave de estos desarrollos –que avanzan sin supervisión ni regulación pública­­­– es el aumento de la conectividad electrónica. Por ello, las redes de comunicación 5G son claves y merecieron una sesión especial en el seminario aludido. El nombre se refiere a la quinta generación de comunicación electrónica y remite a las anteriores 2G, 3G y 4G, que conectan teléfonos móviles. No es apenas una actualización, sino una ruptura cualitativa en la forma de trasmisión y los impactos que tendrá, tanto económicos como ambientales y en la salud.

Con redes 5G se pretende obtener mayor capacidad para trasmitir datos (volúmenes de 20 a 40 veces superiores), menor latencia (demora en recibir/enviar datos) y continuidad de conexión en cualquier parte.

Las redes 5G usarán ondas de transmisión milimétricas, mucho más cortas que las que están en uso, con mayor densidad, pero corto alcance. Requieren, entonces, torres de recepción/emisión cada 100 metros, que deberían ser instaladas cada 10-12 casas. Para garantizar las condiciones nombradas, la propuesta de las empresas es instalar además 20 mil sátelites de baja altura que se comunicarán con esas torres. Todo esto significa que el nivel de radiación electromagnética a que estaremos expuestos en todo el planeta, cada ser vivo y ecosistema, aumentará exponencialmente, con mucho mayor densidad de onda, durante las 24 horas del día y los 365 días del año.

Aunque existen cientos de estudios científicos que indican que las radiaciones de la telefonía móvil y wifi tienen efectos negativos en la salud de humanos y animales, incluso potencialmente muy graves como cáncer, industria y gobiernos han contestado al debate sugiriendo usar audífonos para evitar el contacto directo, conexiones por cable en escuelas, bibliotecas y otros centros públicos, apagar las fuentes de emisión en la noche, limitar tiempos de exposición, etcétera. Pero con las redes 5G los impactos se multiplicarán enormemente, ya que al estar en medio de las zonas de trasmisión entre la atmósfera y los millones de aparatos conectados todo el tiempo la radiación no será manejable de forma individual ni local.

Ariel Guzik, artista, científico, médico e inventor, quien desde su Laboratorio de Investigación en Resonancia y Expresión de la Naturaleza se ha dedicado a escuchar y dialogar con los sonidos de la naturaleza, explicó cómo las redes 5G tienen un gravísimo potencial de disrupción en el campo magnético de la Tierra, cuyas ondas son esenciales, entre otras cosas, como guía de animales migratorios y la sobrevivencia de muchas especies.

Ante la gravedad de los impactos en salud y ambiente, un grupo internacional de científicos lanzó en 2015 un llamado a Naciones Unidas para detener el despliegue de 5G, que actualmente han suscrito expertos y organizaciones de más de 200 países. (https://tinyurl.com/ujkq3rp). Pese a ello, sigue avanzando acríticamente el despliegue de 5G. Urge el análisis, debate y acciones colectivas sobre este y otros aspectos de la tormenta digital empresarial a la que estamos sometidos.

*Por  Silvia Ribeiro, investigadora de Grupo ETC

 Restos óseos de mamut en Tultepec. EFE

El descubrimiento representa un hito en el estudio de la Prehistoria por ser la primera vez que se prueba esta forma de cacería, según el Instituto Nacional de Antropología e Historia mexicano

 

Tultepec se ha convertido oficialmente en tierra de mamuts. El municipio, a unos 40 kilómetros al norte de Ciudad de México, ha visto el hallazgo de 824 huesos pertenecientes a 14 mamuts. El descubrimiento se produjo en febrero cuando trabajadores del municipio intentaban construir un basural y, al excavar unos cinco metros, dieron con restos óseos. “Son de hace aproximadamente 15.000 años”, ha anunciado este miércoles Luis Córdoba, investigador de la Dirección de Salvamento arqueológico del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México (INAH), a cargo de la excavación. Los más de diez meses de trabajo por parte de los arqueólogos han revelado algo inédito: por primera vez han sido encontrado huesos de mamuts dentro de trampas excavadas por cazadores. Una novedad que cambia la forma en la que se ha pensado la relación entre los humanos y estos paquidermos.

“En la primera visita ya encontramos varios restos de mamuts”, cuenta Córdoba en un vídeo publicado por el Gobierno mexicano. Junto a unos enormes colmillos aún medio enterrados, como quien muestra una preciada colección, el arqueólogo mexicano exhibe los ocho cráneos, las cinco mandíbulas, las 179 costillas, entre otros cientos de huesos. Él ha participado en el rescate de al menos 22 esqueletos de estos enormes paquidermos en México. Uno de ellos fue en diciembre de 2015, también en Tultepec, cuando la construcción de un drenaje sacó a la luz una enorme osamenta, hoy atracción turística expuesta en el Museo del Mamut de ese municipio.

Después de ese primer hallazgo, la misión de recuperar estos nuevos esqueletos fue nombrada Tultepec II. La gran cantidad de huesos en ese sitio ha abierto ahora la puerta a México para ingresar en la lista de Megasitios de Mamut, donde se encuentran países como Rusia o Estados Unidos, en los que se han hallado cientos de restos óseos.

El descubrimiento revelado este miércoles “representa un parteaguas” en el estudio de la Prehistoria, ha asegurado Pedro Sánchez Nava, coordinador de Arqueología del INAH, en un comunicado. Las excavaciones hablan por primera vez de la forma en la que los pobladores de hace 15.000 años se relacionaban con estos animales, cómo los cazaban con el fin de alimentarse.“Este hallazgo cambia esa escena azarosa y eventual que los libros de texto manejaban sobre la caza del mamut: la de un animal al que se atacaba únicamente cuando caía en un pantano”, celebra Sánchez Nava.

Los restos de estos 14 mamuts han sido hallados en fosas que, según el equipo de arqueólogos, fueron utilizadas por los “cazadores recolectores” como trampas. “Hasta ahora se pensaba que los espantaban para que cayeran en un pantano o que esperaban a que murieran, pero nunca se sugirió un ataque directo”, asegura Córdoba, “aunque aquí está la prueba de que sí hubo ataques directos”.

Efecto del cambio climático

Los arqueólogos que aún trabajan en el lugar afirman que los restos datan del período conocido como Máximo Glacial, una época en que la aridez llevó a los lagos de la región a secarse. “Estos cambios climáticos ocasionaron que mucha del agua de todo el mundo se concentrara en los polos y en las altas montañas, y muchas áreas se volvieran más secas, ese fue el caso de la cuenca de México”, explica Córdoba.

“Se nota que el lago de Xaltocan [que estaba en Tultepec en esa época] bajó de nivel y su fondo quedó expuesto en forma de una llanura muy grande. Ahí es donde aprovecharon los cazadores recolectores para excavar las trampas, en el fondo de lo que había sido el lago”. La composición de la tierra alrededor de los restos fue lo que dio la clave a los investigadores para determinar qué parte de la excavación era formación natural y cuál había sido modificada por el hombre.

La hipótesis de los investigadores sugiere que las trampas halladas de los cazadores recolectores no son intentos aislados, sino “un conjunto [de trampas] en línea muy bien planteado por los cazadores”. “Todo ese esfuerzo debió ser utilizado durante muchos años, por eso la cantidad de restos de mamuts”, dice Córdoba. El INAH incluso ha detallado que han recibido información de al menos otros tres sitios en los alrededores de Tultepec en los que podría haber más restos. Todo a 10 kilómetros de la base aérea de Santa Lucía, donde el presidente Andrés Manuel López Obrador ha empezado a construir la mayúscula obra del aeropuerto internacional de la capital mexicana.

Por Georgina Zerega

México 8 NOV 2019 - 04:30 COT

Crean hoja artificial que imita la fotosíntesis

Convierte el dióxido de carbono en combustible alternativo útil

 

Madrid. Científicos crearon una "hoja artificial" para combatir el cambio climático al convertir de manera económica el dañino dióxido de carbono (CO2) en un combustible alternativo útil.

La nueva tecnología, descrita en un artículo publicado en Nature Energy, se inspiró en la forma en que las plantas usan la energía de la luz solar para convertir el dióxido de carbono en alimento.

"Lo llamamos hoja artificial porque imita a las reales y el proceso de fotosíntesis", explicó Yimin Wu, profesor de ingeniería en la Universidad de Waterloo, que dirigió la investigación. "Una hoja produce glucosa y oxígeno. Genera metanol y oxígeno".

Hacer metanol a partir de dióxido de carbono, el principal contribuyente al calentamiento global, reduciría las emisiones de gases de efecto invernadero y proporcionaría un sustituto de los combustibles fósiles que los crean.

La clave del proceso es un polvo rojo barato y optimizado llamado óxido cuproso.

Diseñado para tener tantas partículas de ocho lados como sea posible, el polvo se crea por una reacción química cuando cuatro sustancias –glucosa, acetato de cobre, hidróxido de sodio y dodecil sulfato de sodio– se agregan al agua que se ha calentado a cierta temperatura.

El polvo sirve como catalizador, o disparador, para otra reacción química cuando se mezcla con agua en la que se sopla dióxido de carbono y se dirige un haz de luz blanca con un simulador solar.

"Esa es la reacción química que descubrimos", precisó Wu, quien ha trabajado en el proyecto desde 2015. "Nadie había hecho esto".

Los próximos pasos en la investigación incluyen aumentar el rendimiento de metanol y comercializar el proceso patentado para convertir el CO2 recolectado de las principales fuentes de gases de efecto invernadero, como plantas de energía, vehículos y perforación petrolera.

Miércoles, 06 Noviembre 2019 07:01

El capital natural: metáfora peligrosa

El capital natural: metáfora peligrosa

Desde hace tiempo se ha difundido la idea de que estamos destruyendo la naturaleza porque no le hemos puesto un precio a sus diferentes componentes. Según ese razonamiento, el que la naturaleza no tenga precio conduce a la idea de que su destrucción no tiene, por tanto, costo. Y esto es lo que explica el terrible proceso de destrucción ambiental. Si sólo pudiéramos atribuir un precio para todo lo que está en la naturaleza podríamos tener una idea clara del costo económico en el que estamos incurriendo y se evitaría así la destrucción del medio ambiente.

Esta es una idea enraizada en el pensamiento económico tradicional. No sólo está profundamente equivocada. También entraña una amenazadora visión sobre las relaciones entre las fuerzas de mercado y la naturaleza en una economía de producción monetaria.

Vinculada con esta supuesta lógica económica se encuentra la noción de "capital natural", producto de una de las más insensatas y peligrosas metáforas que se han introducido en la economía ambiental (neoclásica) y en la economía ecológica (que nunca pudo hacer una crítica seria de la teoría neoclásica). Según esta idea, los componentes de la naturaleza pueden ser concebidos como un capital o un acervo que produce "servicios". Los abogados de esta visión del capital natural proponen utilizar diversas técnicas de "valuación de la naturaleza" para poder asignar a esos servicios ambientales y así tener una medición rigurosa sobre el costo de la destrucción ambiental.

Los defensores de esta metáfora del "capital natural" insisten en que así como se puede apreciar el valor de un acervo de capital en la esfera económica, es posible proyectar el "rigor de la teoría económica" para poder apreciar el valor del capital natural que estamos destruyendo. Lástima que no están familiarizados con la teoría económica. Si lo estuvieran no habrían escogido este camino para tratar de imprimirle "rigor científico" al tema de la valuación de la destrucción ambiental.

De todas las metáforas derivadas de la teoría económica, la más desafortunada es la del capital natural. Entre 1955 y 1970 se llevó a cabo una de las controversias más importantes de teoría económica y fue precisamente sobre la teoría del capital. El resultado de este debate fue contundente: en una economía en la que los medios de producción son mercancías producidas, los precios dependen no sólo de la tecnología de producción, sino también del estado que guarda la distribución del ingreso entre trabajadores y capitalistas. Este resultado fue terrible para la teoría económica que pretendía determinar la tasa de ganancia en la productividad marginal del "capital". Para determinar la productividad marginal del capital es necesario medir el capital en términos de valor (o precios), pues los componentes del capital son entidades físicas heterogéneas (máquinas, camiones, tractores, edificios) que no pueden ser sumados. Pero si los precios dependen también de la tasa de ganancia, tenemos una circularidad desastrosa: la tasa de ganancia depende de los precios y éstos de la tasa de ganancia. La idea de que se puede medir el capital independientemente de las condiciones de la distribución tuvo que ser abandonada.

Los promotores de la metáfora del capital natural ignoran todo lo que esto implica y con sus "técnicas de valuación de la naturaleza" pretenden medir con precisión económica los componentes de la naturaleza. Desgraciadamente, muchos biólogos y ecólogos profesionales han sucumbido frente al engaño de un supuesto rigor en el pensamiento económico y han terminado por abrazar con gran fervor esta noción de capital natural. Ya podrían mostrar un poco más de precaución al aproximarse a una disciplina de la que no conocen ni la historia ni los conceptos fundamentales, ni los debates teóricos que han marcado su desarrollo.

La noción de capital natural es promovida hoy por poderosos organismos internacionales. El gobierno británico acaba de lanzar una iniciativa sobre la "economía de la diversidad biológica". Se trata de un informe que estaría destinado a tener la misma resonancia que el Informe Stern, sobre economía del cambio climático, dado a conocer en 2006. Esta vez el estudio será dirigido por Partha Dasgupta, economista de Cambridge que ha sido gran promotor de las ideas de capital natural y de la valuación de los componentes de la naturaleza. El "Informe Dasgupta", que desde ahora se está promoviendo como documento clave para frenar el deterioro ambiental, será dado a conocer en octubre 2020, justo antes de la Conferencia de las Partes de la Convención sobre Diversidad Biológica.

La metáfora de capital natural no conduce a una mayor precisión en la medición del deterioro ambiental. Además, no permite analizar los verdaderos motores económicos de la destrucción ambiental. Los que proponen poner precio a todo lo que hay en la naturaleza son como el cínico que nos describe Oscar Wilde, uno que conoce el precio de todo pero el valor de nada.

Twitter: @anadaloficial

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EEUU notifica formalmente su salida del Acuerdo de París contra el cambio climático

El Gobierno estadounidense inicia los trámites legales para abandonar el esfuerzo internacional para frenar el calentamiento global

El presidente norteamericano Donald Trump renegó del acuerdo durante su candidatura, anunció que sacaría al país en 2017 y ha aprovechado la primera oportunidad legal

eldiario.es

04/11/2019 - 21:57h

EEUU ha formalizado este lunes su salida del Acuerdo de París de lucha contra el cambio climático, según informan medios estadounidenses. El Gobierno norteamericano ha hecho oficial el anuncio que realizó hace algo más de una semana: comienza la desconexión legal del país del acuerdo alcanzado en la capital francesa en 2015. Un largo deseo del presidente Donald Trump.

Trump ha aprovechado la primera ventana legal para iniciar los trámites. El propio texto internacional marcaba que las partes que lo hubieran ratificado solo podrían salirse pasados cinco años. En 2020 se cumple el primer lustro de vigencia y EEUU ha comunicado oficialmente que se marcha. 

El Donald Trump candidato llamo "cuento chino" al cambio climático. Luego, una vez tomó posesión, ha admitido que hay algún problema con el clima, pero en junio de 2017 realizó una proclamación solemne sobre su intención de abandonar el Acuerdo de París para salvaguardar la economía de su país. 

Mientras ha llegado esta puerta legal de salida, las delegaciones estadounidenses han acudido a las diferentes cumbres climáticas de la ONU y ha intentado introducir el nuevo discurso de su administración sobre los combustibles fósiles. La COP25 del próximo diciembre en Madrid puede ser la última a la que asistan.

Publicado enMedio Ambiente
La periodista Sharon Lerner.

Una investigación en The Intercept muestra las estrategias de las compañías de petróleo y de bebidas para evitar las regulaciones contra el plástico

 

La neoyorkina Sharon Lerner lleva años investigando por qué hemos acabado rodeados de plástico. Su experiencia en reportajes sobre medio ambiente y  productos químicos, algunos de ellos ganadores de varios premios como el que realizó sobre el Teflon, le han demostrado que hay que buscar más allá de lo que vemos.  Como buena periodista, Lerner ha aplicado la famosa máxima de su oficio: “sigue el rastro del dinero” y ha advertido que los 4 billones de dólares que mueve la industria del plástico han ejercido un papel fundamental para que hoy en día se generen más de 300 millones de toneladas de este material. Uno de sus últimos trabajos, que acaba de aparecer en la publicación de periodismo de investigación The Intercept, relata las estrategias de las compañías de petróleo y de bebidas para evitar las regulaciones contra el plástico y revela que la medida favorita de los supermercados y de muchas políticas, el reciclaje, tiene en realidad un lado mucho menos conocido.

¿Quiénes están detrás de los enormes beneficios del plástico?

Los plásticos están compuestos en su mayoría por combustibles fósiles, bien sea carbón, petróleo o gas. Aunque normalmente no lo relacionamos, muchas de las compañías que asociamos a estos combustibles, como Exxon Mobile, Chevron o Shell, están detrás de la producción de plásticos. De hecho, constituyen una de sus mayores fuentes de beneficios.

¿Cómo no nos dimos cuenta de que acabaríamos con un problema de basura tan inmenso?

En realidad sí que hubo una reacción entre los años 50 y 70, al menos en Estados Unidos. Con el aumento de la producción, se empezó a tener conciencia de que los plásticos tenían que desecharse en algún sitio, ya que era un material que no se desintegraba fácilmente, y hubo oposición. Muchos entendieron que, la misma durabilidad que hacía atractivos a los plásticos, creaba un problema ya que podían tardar cientos de años en desaparecer. Y hoy hasta esto es discutible porque parece que lo que ocurre es que el plástico se va descomponiendo en piezas cada vez más pequeñas que acaban en el aire, el agua, la tierra, nuestra comida y hasta nuestros cuerpos.

También en esa época surgió una campaña de anuncios financiada por las compañías de bebidas que empezó a responsabilizar al consumidor de la basura que se estaba generando, ¿qué ocurrió?

A finales de los años 60, varios activistas propusieron un impuesto para las botellas de usar y tirar, y sugirieron que fueran las propias compañías las que se responsabilizaran de la gestión de su propia basura. Como respuesta,  las empresas de bebidas y envases crearon una campaña de marketing con anuncios en televisión a través de la organización Keep American Beautiful, que denunciaba a las personas por no ocuparse de su basura.

¿Qué es lo que pretendían?

Se buscaba responsabilizar al consumidor de la basura y hacer que se sintiera culpable. Uno de esos spots, The Crying Indian (El indio que llora), se convirtió en un anuncio emblemático en Estados Unidos y he encontrado otro anuncio muy representativo de la misma campaña, en el que directamente se compara a la gente con cerdos. Lo curioso es que  las compañías que estaban financiando estos spots, Coca-cola, Pepsi-cola y otros fabricantes de bebidas, al mismo tiempo luchaban contra los impuestos en las botellas de usar y tirar, que es lo que realmente hubiera creado una diferencia.

Coca-Cola ha vuelto a ocupar el primer lugar en el ranking de compañías que más contaminan, según el nuevo informe global que elabora cada año la organización Break Free From Plastic.

Coca-cola es la empresa que más contamina, produciendo hasta tres veces más plástico que las siguientes tres compañías juntas. Hoy en día produce 117.000 millones de botellas de plástico al año. Es importante que miremos la historia para saber por qué estamos aquí, ya que las cosas podrían haber sido diferentes.

Aunque las estrategias se han refinado, ¿por qué la industria del plástico defiende el reciclaje?

Es una manera de dar una imagen de preocupación por el medio ambiente y al mismo tiempo no implica ninguna responsabilidad financiera por su parte ni supone la reducción de la producción de plástico. Las compañías han ensalzado el reciclaje como la única solución pero, aunque parezca una medida fantástica, en la realidad no es posible.

¿Qué problemas tiene el reciclaje del plástico?

En Estados Unidos, por ejemplo, en el año que más plástico se recicló no se llegó ni al 10% de lo que se había consumido. Aunque estamos promoviendo el reciclaje, en realidad no tenemos un sistema para gestionarlo. Y esos plásticos que usamos muchas veces acaban en países más pobres donde se exportan.

En su investigación, usted ha hablado con muchos representantes de la industria. ¿Acaso ellos no están también preocupados?

Yo creo que mucha gente en la industria es consciente de la envergadura del problema. El público está más preocupado y la prohibición de China a seguir aceptando el plástico de Europa y Estados Unidos ha contribuido a que se haga más visible. Además, las redes sociales ofrecen imágenes devastadoras como las del video de la tortuga con la pajita de plástico incrustada en su nariz. Muchas de las personas que trabajan en la industria del plástico viven en una especie de conflicto.

Sin embargo, las soluciones no llegan. ¿Hay avances en las medidas que se proponen?

Las soluciones al plástico que propone la industria siempre implican continuar con su producción e incluso incrementarla exponencialmente. Una de sus propuestas favoritas, el reciclado químico –que se trata de un proceso en el que los plásticos se descomponen en sus elementos para ser usados de nuevo como combustible– supone un sistema muy ineficiente que requiere del uso de mucha energía y para el que aún no se tiene la tecnología para hacerlo rentable. No se proponen medidas genuinas que, como la mayoría de los expertos señalan, solo puede venir de crear menos plástico.

Por Laura Rodríguez

03/11/2019 - 17:42h

Publicado enMedio Ambiente
Describen el árbol evolutivo de las plantas verdes más completo

Con datos genéticos de mil 147 especies, un equipo internacional de investigadores describe en Nature el árbol evolutivo para las plantas verdes más completo hasta la fecha.

En la actualidad, hay más de 500 mil especies de plantas en el mundo y todas evolucionaron de un antepasado común. Cómo sucedió este salto en la biodiversidad aún no está claro.

La historia y la evolución de las plantas se remontan a unos mil millones de años. Las algas fueron los primeros organismos en aprovechar la energía solar con la ayuda de cloroplastos. En otras palabras, fueron los primeros organismos vegetales en realizar la fotosíntesis.

El objetivo del nuevo estudio fue desentrañar los fundamentos genéticos para este desarrollo. "Algunas especies comenzaron a emerger y evolucionar hace varios cientos de millones de años. Sin embargo, en la actualidad tenemos las herramientas para mirar hacia atrás y ver qué sucedió en ese momento", explica el profesor de fisiólogos de plantas Marcel Quint, del Instituto de Ciencias Agrícolas y Nutricionales en Martin-Luther-Universität Halle-wittenberg (MLU).

Quint lidera un subproyecto con el bioinformático Ivo Grosse, también de MLU, como parte de la Iniciativa de los mil transcriptomos de la planta, una red global de unos 200 investigadores. El equipo recogió muestras de mil 147 especies de plantas terrestres y algas para analizar los patrones de expresión génica (transcriptoma) de todo el genoma de cada organismo.

Con esa información, los investigadores reconstruyeron el desarrollo evolutivo de las plantas y la aparición de especies individuales. Se centraron en especies de plantas que, hasta el momento, no se han estudiado a este nivel, incluidas numerosas algas, musgos y también de las que tienen flores.

Jueves, 24 Octubre 2019 05:46

El mito del desarrollo sustentable

El mito del desarrollo sustentable

En 1987 se publicó el informe de la Comisión Mundial sobre Desarrollo y Medio Ambiente. El documento, intitulado Nuestro futuro común, consagró la definición del desarrollo sustentable como "la satisfacción de las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades". Desde entonces, el desarrollo sustentable se ha convertido en la referencia más importante de la agenda internacional sobre política económica, social y ambiental.

El desarrollo sustentable (DS) es la pieza central de tratados internacionales, como la Convención de Diversidad Biológica y la Convención Marco sobre Cambio Climático. En 2015 se adoptaron los Objetivos del Desarrollo Sustentable por todos los miembros de Naciones Unidas. Se trata de un llamado para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar que toda la población goce de paz y prosperidad para el año 2030.

No cabe duda que el DS tiene gran potencial de movilización de recursos. Pero también es cierto que cuando las palabras "desarrollo sustentable" se usan libremente y sin referencia alguna a un contexto económico específico, corren el peligro de convertirse en una especie de fórmula mágica cuya invocación hace desaparecer cualquier problema. En lugar de una referencia de política económica se convierten en un cosmético que permite disfrazar todo tipo de abusos.

Lo anterior se explica porque el DS no puede ocurrir en un vacío socioeconómico. En el contexto actual, dicho objetivo se tendría que alcanzar en el marco de economías capitalistas o economías de producción monetaria. Pero aquí es donde se complican las cosas: es necesario tomar en cuenta la naturaleza y dinámica de estas economías. En particular, hay que considerar que las economías capitalistas son capaces de mantener niveles socialmente inaceptables de desempleo durante largos periodos. Esto ya debería ser una razón para pensar con más cuidado los alcances del DS.

Hay varias características fundamentales de las economías capitalistas que deben ser consideradas en cualquier análisis del desarrollo sustentable. La primera es que el crecimiento no es una manía o resultado de una moda, como muchos seguidores de la economía ecológica piensan. La acumulación de capital es la esencia de estas economías, y eso significa crecimiento. Y no cualquier crecimiento: entre más rápido sea el proceso de acumulación, mejores resultados para la voracidad del capital.

Por cierto, el hecho de que las tasas de crecimiento en las principales economías del mundo sean cada vez menores desde hace cuatro décadas no parece llamar mucho la atención en discusiones sobre sustentabilidad. Si tan malo es el crecimiento, ¿cómo explicar que el deterioro ambiental ha seguido empeorando a lo largo de todo este periodo?

La segunda característica de las economías capitalistas es su inestabilidad. Entre otras cosas, esto se debe a que la inversión, el componente clave de la demanda agregada, es intrínsecamente inestable. Y el rol dominante del sector financiero, así como la actividad profundamente procíclica del sector bancario, agrava esta tendencia. La última crisis de 2008 (y el hecho de que la recuperación hoy esté en peligro) muestra que este rasgo del capitalismo está en conflicto directo con los ideales del DS.

Una tercera característica concierne el conflicto distribucional que yace en el seno de las economías capitalistas. Quizás la mejor expresión de esto está en el estancamiento salarial que afectó a casi todas las economías capitalistas del planeta desde 1970. Y, por supuesto, todo esto está íntimamente relacionado con la creciente desigualdad, la deficiencia crónica en la demanda agregada y los altísimos niveles de endeudamiento de los hogares. De no tomarse en cuenta estas características, la idea de DS se convierte en un par de palabras huecas.

Hay un problema adicional. Se trata de la cárcel mental que mantiene prisionera a la política económica. El mejor ejemplo es el de la política fiscal, que ha estado maniatada por la superchería de la disciplina fiscal. El dogma de que cualquier déficit fiscal debe ser condenado es una de las más claras manifestaciones de esta prisión. Uno de los recursos más socorridos para apuntalar esta falacia consiste en hacer una comparación espuria y concluir que, al igual que cualquier hogar, un gobierno no puede vivir por encima de sus recursos. Incluso, muchos gobiernos que se califican de izquierda se encuentran en esta prisión de la disciplina fiscal. Y como esta mentira coexiste con la idea de que no se puede hacer una reforma fiscal, pues entonces hay que recortar el gasto en salud, educación y medio ambiente, es decir, todo lo que se necesita para el famoso "desarrollo sustentable".

Parecería que el mito difícilmente será realidad un día. Y la lección es inmediata. O rescatamos el planeta, o rescatamos el capitalismo. Cada día parece más claro que no vamos a poder hacer las dos cosas al mismo tiempo.

Twitter: @anadaloficial

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El peligroso discurso de la emergencia climática

No hay duda de que estamos en una situación muy grave de crisis climática: desde que el planeta era inhabitable para la vida hace millones de años, nunca había habido tal concentración de CO2 en la atmósfera. Esto se traduce en calentamiento global, que con sólo 1 grado más de aumento en el promedio global de temperatura desde 1850, está produciendo violentos huracanes y tormentas, inundaciones, sequías, muerte de arrecifes coralinos, todo ello con graves consecuencias para los pueblos, sobre todo para quienes dependen directamente de la salud de los ecosistemas en sus formas de subsistencia, como los pueblos indígenas y campesinos. Que son a su vez quienes alimentan a la mayoría de la población mundial.

La crisis por tanto es real y es grave. No obstante, la manipulación discursiva que de ella hacen quienes son sus principales responsables – las mayores empresas de petróleo, carbón y gas, las de agronegocios, químicos, construcción, transporte y la docena de gobiernos de países que cargan con la mayor responsabilidad histórica por el calentamiento – garantiza que será peor.

La injusticia climática es un característica fundamental del cambio climático. Dos terceras partes del calentamiento global ha sido provocado por apenas 90 grandes empresas de petróleo, gas, carbón y cemento. A su vez, solamente 10 países son responsables históricos por más de dos terceras partes del calentamiento global, con Estados Unidos a la cabeza, con mucha diferencia. Desde 2010, China sobrepasó a EU como principal emisor,pero en distribución de emisiones per cápita, China sigue estando más de 10 veces por debajo de Estados Unidos. Actualmente, 10 países, incluidas China e India, además de Estados Unidos, Rusia, Unión Europea, Japón, Arabia Saudita y otros son responsables de más de 70 por ciento de las emisiones.

Todo ello para avanzar un modelo de producción y consumo industrial basado en combustible fósiles, que es la base del capitalismo.

Casi la totalidad del calentamiento global sucedió después de 1970, cuando ya se conocía que el proceso estaba ocurriendo y los riesgos que significaba. También se conocían sus causas y en la última década se las definió con mayor detalle: Según las cifras de expertos oficiales, como el IPCC en su 5º Informe Global; el calentamiento se debe a los siguientes factores: 25 % a la producción de energía de fuentes fósiles, 24 % a agricultura y deforestación, 21 % a emisiones industriales, 14% a transportes.

Estudios de organizaciones como Grain, Grupo ETC y la Coalición Mundial por los Bosques, entre otras, han extrapolado estos datos del IPCC, concluyendo que el sistema alimentario agroindustrial (incluyendo la ganadería a gran escala) debido a su alto uso de fertilizantes sintéticos y agrotóxicos –que son derivados de petróleo­– , el hecho de que la expansión agropecuaria es el principal factor de deforestación a nivel global, los masivos transportes de alimentos a grandes distancias y la generación de basura orgánica que emite metano, son responsables del 44 al 57 por ciento de las emisiones que causan el calentamiento.

Tanto empresas como gobiernos conocen las causas de la crisis, pero sus acciones no se dirigen a modificar las causas del calentamiento global, sino a ver cómo “manejar” la crisis, buscando con ello crear nuevas fuentes de negocios, principalmente a través de mercados de carbono y nuevas tecnologías.

Recientemente, Secretario general de Naciones Unidas y algunos gobiernos, como el de Reino Unido, frente a las protestas masivas encabezadas por jóvenes, han comenzado a hablar de la necesidad de declarar un estado de “emergencia climática”.

Pero nuevamente, estos discursos en nada cuestionan las causas del calentamiento global ni pretenden cambiarlas. Si así fuera, lo lógico y coherente sería desmantelar aceleradamente la explotación de petróleo, carbón y gas, cambiar el sistema alimentario industrial basado dominado por trasnacionales, parar la producción de vehículos, cambiar radicalmente los sistemas de transporte para que sean públicos y colectivos y otras medidas por el estilo.

Pero por cínico que parezca, lo que sucede es lo contrario: se nombran las causas, para a continuación ignorarlas y ver cómo seguir con todo el sistema de emisiones de CO2, pero “compensando” esas emisiones con tecnologías de geoingeniería y mercados de carbono.

Este discurso de emergencia climática desde el poder es altamente riesgoso, porque justifica la geoingeniería, es decir la manipulación del planeta a nivel global por medios tecnológicos, para bajar la temperatura o remover gases de la atmósfera. Son propuestas tecnológicas que si realmente se desplegaran a la escala necesaria para influir en el clima global, provocarían un aumento catastrófico de las sequías e inundaciones en todos los trópicos, particularmente en Asia y África.

Ya las proponían desde hace una década, pero las llamaban un plan B. Ahora, con el llamado a enfrentar la emergencia climática, se proponen como plan A: si la situación es tan grave y urgente, solo queda usar tecnologías extremas para controlarla. Y encima lo ponen como si fuera una respuesta a las demandas de millones de jóvenes y gente preocupada por el cambio climático en todo el mundo, cuando en realidad es una renovada forma de hipotecar su futuro.

¿Significa esto que en realidad no existe “emergencia”? Sí existe, pero no sólo emergencia climática, también de desigualdad, de migrantes, desplazadas y desplazados en todo el mundo, de feminicidios, de guerras contra campesinas, campesinos y los pueblos indígenas, de guerras contra los pobres y muchas otras guerras, de extinción masiva de especies, de contaminación de oceános y suelos, de basura, de salud, de epidemias de cáncer y crisis inmunológica y muchas otras. La selección desde el poder de una de éstas como la central, en desmedro de las otras, es para obligarnos a aceptar medidas extremas y desde arriba, como si nos estuvieran salvando de algo.

Son las luchas colectivas desde abajo, por la defensa de la vida comunitaria en campo y ciudad, por las formas de producción sanas, por mantener la diversidad cultural y natural y/o por crear culturas nuevas y justas que restituyan la relación entre y dentro de las comunidades humanas y con la naturaleza, las que verdaderamente responden a las crisis, además de entrañar el tejido de resistencias y cuestionamiento real al sistema capitalista, ecocida y genocida.

22 octubre 2019

Publicado enMedio Ambiente