Viernes, 14 Julio 2017 05:55

EEUU pierde la batalla de las energías renovables

Escrito por Raúl Zibechi
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La irresistible decadencia de los países occidentales (Estados Unidos, Alemania, Reino Unido) puede visualizarse en que han quedado rezagados en el desarrollo de las energías renovables. No es un tema menor, ya que apostaron la continuidad de su dominación a ensanchar la brecha tecnológica y la militar, y en ambas están saliendo perdedores.

 

En muy pocos años, la realidad ha pegado un vuelco formidable. China sobrepasó a Estados Unidos como el mayor productor de energía renovable del mundo en 2016, según la última edición del Informe estadístico mundial de energía de BP, publicado el lunes 10 de junio. La energía renovable, si se excluye la hidráulica, creció un 14,1% en 2016, el mayor incremento desde que se tienen registros. La contribución de China en ese incremento fue del 40%, estima BP.


En mayo el informe Ranking de Países Atractivos para las Energías Renovables (RECAI, por sus siglas en inglés) mostraba que India y China habían sobrepasado a Estados Unidos por primera vez desde 2015 "como las naciones más atractivas" para inversiones en este tipo de energías, desplazando a Estados Unidos.


El informe destaca que China invertirá 363.000 millones de dólares en este rubro hasta 2020, lo que supone la creación de 13 millones de puestos de trabajo y alcanzará un 27% de la generación total de energía. En 2016, la capacidad de energía solar de China creció un 81,6% hasta 77.400 MW. En un año India triplicó la producción de energía solar.


Aunque China se ha convertido en el primer país productor de energías renovables del mundo (hidroeléctrica, fotovoltaica y eólica), aún tiene enormes desafíos por delante.
Casi dos tercios de la energía que consume provienen del carbón, es el primer emisor de gases de efecto invernadero, con un 28% de las emisiones globales, 10% de sus tierras arables están contaminadas con metales pesados, el 80% de las aguas subterráneas no son aptas para el consumo humano y en sólo el 1% de las mayores 500 ciudades la calidad del aire alcanza los estándares internacionales, según un reciente artículo de Le Monde Diplomatique.


El diario Financial Times publicó un amplio informe sobre la evolución de las energías renovables desde el año 2000 hasta la fecha. En ese año los países líderes en eólica eran Alemania y Estados Unidos, con 6.097 y 2.377 MW de capacidad instalada. China apenas alcanzaba los 341 MW y los demás países del mundo iban muy por detrás, salvo España e India.


En 2016 el panorama dio un vuelco impresionante. China marcha a la cabeza con 146.000 MW instalados, seguida de Estados Unidos (81.000 MW), Alemania (50.000 MW) e India (29.000 MW). La hegemonía china es idéntica en el campo de la energía solar, ya que produce más que Estados Unidos y Alemania juntas, mientras partía también de una situación de marginalidad en 2000.


El salto adelante se dio en los últimos años, en particular desde 2010, cuando Occidente se estancó por la aguda crisis financiera de 2008 que impidió mantener el ritmo de inversiones. Sólo en 2016 las inversiones chinas en este sector en el mundo crecieron un 60% con respecto a 2015, de modo que una política agresiva en inversiones le permite acceder a las más avanzadas tecnologías.


El informe de Financial Times destaca que China posee un tercio de la energía eólica del mundo, un cuarto de la solar, seis de los 10 mayores fabricantes de paneles solares, cuatro de las diez más grandes empresas de turbinas eólicas. India, a su vez, ha instalado una de las mayores plantas solares y es el cuarto país en energía eólica.
La fuerte expansión internacional de China, con la compra de grandes empresas en los principales países de Occidente, le permitió adquirir "el dominio total del crecimiento de las energías renovables a nivel mundial".


Las energías eólica y solar han crecido de forma exponencial en las dos últimas décadas, pero aún representan una mínima fracción del consumo de energía (4,4%), por debajo de la nuclear y diez veces menos que el petróleo, el gas y el carbón que suman 86% del consumo energético. La importancia de dominar estas energías y de invertir en ellas tiene importancia por otras razones.


Por un lado, los precios han bajado exponencialmente. Desde 2009 el precio de producción de energía solar ha caído de 300 dólares por MW a menos de 100 y la eólica es ya más barata que el gas natural. Por el contrario, el petróleo barato se está terminando, y la extracción 'offshore' (en plataformas marinas) es cada vez más cara.
En segundo lugar, hay una batalla por las energías limpias que es en gran medida una batalla por una opinión pública preocupada por el cambio climático, que nadie quiere perder. Una de los sectores más afectados será la producción y venta de coches eléctricos. En 2016 la venta de autos de ese tipo creció un 42%, y lo viene haciendo ocho veces más rápido que el mercado de coches a gasolina, aunque es un mercado pequeño que no alcanza al 1% del total de ventas anuales.


Estamos en medio de varias transiciones que en algunas décadas habrán transformado la cara del mundo. Una de ellas es el cambio hacia nuevas energías, estrechamente vinculado a la revolución industrial en curso. Por esa razón, las cuantiosas inversiones en energías renovables no buscan tan sólo competir por ese pequeño mercado, sino por el dominio de tecnologías que tendrán impactos mayores en el mundo en transformación.


Alemania fue uno de los países pioneros, con generosos subsidios a las energías renovables,que crecieron del 9% del consumo eléctrico en 2004 al 32% en 2016. Esos subsidios favorecieron al conjunto de la industria de ese país. Algo similar sucede en los Estados Unidos, ya que los empresarios tienen clara conciencia de la importancia de invertir en tecnologías como las renovables que se "derraman" sobre el resto de los sectores.


Pero las transiciones energéticas son más lentas de lo que la opinión pública desea. El petróleo desplazó al carbón como principal fuente de energía hace más de un siglo, pero el carbón sigue siendo una fuente importante al punto que aporta el 25% de la energía primaria que consume el mundo, mientras las centrales térmicas de carbón son la principal fuente mundial de energía eléctrica.


Por eso la pugna por la hegemonía en las energías renovables hay que entenderla como una batalla geopolítica, en la cual triunfa el que domina las más diversas tecnologías más allá de la utilidad que tengan en un momento determinado, porque están relacionadas con la capacidad de innovación de empresas y naciones en momentos de aguda competencia.

Información adicional

  • Autor: Raúl Zibechi
  • País: Estados Unidos
  • Región: Norteamérica
  • Fuente: Sputnik
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