Lunes, 24 Abril 2006 19:00

Perú: Segunda vuelta electoral con pronóstico reservado

Escrito por Alai
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Este primer desenlace, que confirmó las tendencias que se
habían perfilado durante las dos últimas semanas antes del
9 de abril, día de las elecciones, sin embargo está muy
lejos todavía de apuntar a resolver las cuestiones de fondo
que se han manifestado en este proceso electoral, en un
país cuya polarización y fragmentación se ha desnudado
dramáticamente y se han puesto en evidencia una vez más.  Y
si bien hay una gran derrotada, este proceso también ha
podido convertirse en el cortejo fúnebre de otros sectores
políticos, cuya agonía puede tornarse irreversible.

Segunda vuelta: lo que se viene



Si bien la primera parte de la campaña no se ha
caracterizado necesariamente por el debate de propuestas o
programas, hay elementos que merecen destacarse. Uno de
ellos, es el hecho de que los principales candidatos no
pudieron evadir referirse aunque de manera tangencial a
temas que hasta entonces eran levantados por los partidos
de la izquierda que, vaya paradoja, no han recibido el
apoyo de los electores.  La convocatoria a una Asamblea
Constituyente para reemplazar la carta heredada por
Fujimori y Montesinos, la  modificación del modelo
económico neoliberal, la revisión de los contratos de
estabilidad tributaria de las grandes empresas
transnacionales, el nuevo rol del Estado en la economía, y
por supuesto, el Tratado de Libre Comercio, que Toledo ha
firmado con Estados Unidos, son temas que necesariamente
marcarán la campaña en la segunda vuelta.

Y justamente la trascendencia de estos temas condiciona las
estrategias para la segunda vuelta.  Ollanta Humala es el
que ha enarbolado las propuestas de cambio al respecto,
sobre todo en lo referente al TLC, anunciado que de llegar
al gobierno lo revisará en caso de que se llegue a aprobar.
Alan García, si bien ha cuestionado aspectos del TLC, ha
mostrado una posición ambigua al respecto.  Humala ha
planteado la Constituyente, aunque luego ha bajado el tono
al respecto.  García no quiere una nueva Constitución y
solo se conforma con hacer reformas a la carta fujimorista.
Humala ha insistido en revisar los contratos a las
transnacionales; García desliza la posibilidad de sacarles
algo más sin llegar necesariamente a la revisión, “para no
ahuyentar la inversión extranjera”.

La derecha mediática apuesta a sacar del centro del debate
estos temas y propicia otros que giran en torno a las
alianzas que harán ambos candidatos para la segunda vuelta.
Seguramente persistirán en otros aspectos como vincular a
Ollanta con Hugo Chávez o asustar con supuestos peligros
sobre la libertad de prensa, o levantando de nuevo la
supuesta contradicción entre democracia y autoritarismo.
En ese marco se ubica por ejemplo, el reciente llamado del
escritor ultraliberal Mario Vargas Llosa, habitual crítico
de Alan García, quien no ha titubeado en proponer una
alianza entre el APRA y Unidad nacional, para “defender la
democracia”.

En principio, ambos candidatos han descartado cualquier
alianza explícita; sin embargo, no se descartan acuerdos
tácitos.  Hay más de un actor político que está dispuesto a
negociar sus votos.  Uno de ellos, es el sector
fujimontecinista que ha logrado una nada despreciable
bancada parlamentaria de 15 representantes, y que no han
ocultado su objetivo de negociar la impunidad de Fujimori.
Los operadores del poder económico, también entran en el
juego, y fieles a su estilo, tratarán de lograr cualquier
acuerdo para bloquear los cambios al sistema para seguir
preservando sus intereses.

En todo caso, no hay que olvidar que tanto Humala como Alan
García están rodeados de no pocos “oportunistas de oficio”,
que van desde fujimoristas –como el candidato humalista a
vicepresidente Carlos Torres Caro- hasta empresarios que
antes apoyaron a Toledo.  O de gente vinculada a la
violación de derechos humanos como el también candidato
vicepresidencial del APRA, el vicealmirante retirado
Alejandro Giampetri.  Aunque se cuide de admitirlo
públicamente, García sabe que los votos de Flores son los
únicos que le pueden garantizarle el triunfo en la segunda
vuelta.  Pero sabe también que eso implicaría, hacer
concesiones importantes en sus propuestas electorales, que
podrían ser percibidas por el electorado como la típica y
oportunista “escopeta de dos cañones”.

Mientras tanto, a Humala no son pocos los que le sugieren
“rebajar” sus propuestas y el tono radical de sus discursos,
con el argumento de que es la única manera de ganar los
votos de los indecisos y de los que votaron por otras
opciones que estuvieron en juego.  Ello conlleva un riesgo
muy serio, pues si algo lo catapultó a Humala en la escena
política fue precisamente su discurso “anti sistema”.
Aunque ha dicho que su única alianza es “con el pueblo”,
tendrá que hilar muy fino, para quitarse la etiqueta de
autoritario y antidemocrático que le ha puesto la derecha y
el APRA.

En fin, todo indica que si de resultados se trata, esta
segunda vuelta será de pronóstico reservado.  Las encuestas,
hasta antes de la primera elección, daban en su gran
mayoría como triunfador a Humala frente a García, en una
segunda vuelta entre ellos.  Ahora, se han mostrado más
conservadoras y ello ha sido aprovechado por García para
trabajar una imagen de candidato ganador, “el único capaz
de parar a Humala”, como fue su lema en la primera vuelta.

Lo cierto es que como se señaló al principio, más allá de
esta segunda vuelta, se vienen otras batallas, en la que
necesariamente tendrá que tallar el movimiento social y
aquellos sectores políticos que siguen apuntando al cambio,
a despecho de no haber logrado mayor presencia electoral.
El escenario será otro y una primera confrontación será en
torno al futuro del TLC.  Si los resultados de esta primera
vuelta han expresado un rechazo mayoritario al modelo y al
régimen político, difícilmente, gane quien gane, podrá
obviar esta demanda y voluntad de cambio.  Desconocer este
dato de la realidad solo profundizará el desencanto y la
frustración social, y ello abonará las condiciones para un
escenario de nuevas confrontaciones cuyas consecuencias
podrían ser impredecibles, como tan impredecible ha sido el
Perú a lo largo de su historia reciente.

 

Por: José Coronado Cobeñas

Artículo completo en:
http://alainet.org/active/11216&lang=es

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