Lunes, 23 Abril 2007 19:00

Primavera latinoamericana

Escrito por Alai
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En Venezuela Chávez refuerza el poder popular instalando los Consejos
Comunitarios. Ésa es la única vía por la que los gobiernos democráticos
pueden, en efecto, asegurar su gobernabilidad sin correr el riesgo de
quedar como rehenes del Congreso y vulnerables a los golpes de Estado
orquestados desde Washington, como sucedió en Venezuela en el 2002.

En Brasil Lula optó por la vía parlamentaria, formando una coalición
partidista que le garantiza la mayoría en el Congreso, aunque sin metas
definidas en cuanto al proyecto de un nuevo Brasil. Los partidos fueron
atraídos por el ofrecimiento de cargos en la maquinaria del poder
Ejecutivo. Al contrario de Chávez, Lula no se interesa por movilizar a
los movimientos sociales, temeroso de que le exijan cambios en la
política económica neoliberal, de riguroso ajuste fiscal, y en la
política social, que está debiendo la reforma agraria, puerta de salida
de las familias pobres que, hoy, dependen de los recursos del Estado
para su sobrevivencia.

Reelegido en diciembre por el 63% del electorado, Chávez obtuvo la
aprobación por el Congreso de la Ley Habilitante, que le permite
gobernar en los próximos 18 meses sin consultar al parlamento. Se trata
de la versión venezolana de las Medidas Provisionales adoptadas
anteriormente en Brasil. A partir del 1 de mayo Chávez pretende reducir
el poder de los consorcios petroleros que operan en la región del río
Orinoco, donde se extraen cerca de 600 mil barriles diarios y con
potencial para llegar al millón 300 mil barriles por día.

La medida afectará a las empresas extranjeras que hasta ahora se
hartaban del petróleo venezolano e inflaban su facturación sin
contrapartida en el desarrollo sustentable del país: las norteamericanas
Chevron, Exxon Mobil, Texaco y Conoco Philips; la francesa Total; la
noruega Statoil; y la británica British Petroleum. La expresa venezolana
PDVSA es la socia minoritaria en este consorcio. A partir del 1 de mayo
ésta se quedará con la cuota del 60% y las demás con el 40%.

En los planes de Chávez entra el nacionalizar la empresa Electricidad de
Caracas, controlada ahora por la AES de los Estados Unidos, y no renovar
la concesión de frecuencia del Estado a la empresa de telecomunicaciones
RCTV (Radio Caracas Televisión), que podrá seguir operando por satélite
y por cable. La RCTV apoyó el golpe de abril del 2002, que trató de
derribar al presidente Chávez y, en diciembre del mismo año, apoyó el
sabotaje a PDVSA, lo que puso en peligro la economía del país. Chávez
prefirió, en aquel momento, no castigar a la emisora.

Al contrario de lo que pregonan los medios de los Estados Unidos, Chávez
es el presidente latinoamericano con menos poderes y más mediatizado por
dispositivos constitucionales limitadores de su actuación. El más
importante de ellos es el Referéndum Revocatorio, que autoriza al 5% de
los electores -unas 800 mil personas- a exigir que el elegido se someta
a la aprobación popular a mitad de su mandato. Su aplicación tuvo lugar
en agosto del 2004, cuando la oposición venezolana pidió el referéndum y
tuvo que tragarse la amargura de su resultado: la mayoría de la
población reafirmó su confianza en Chávez.

Si hubiera habido un Referéndum Revocatorio en Argentina y en Bolivia,
Fernando de la Rúa y Sánchez de Losada habrían sido destituidos sin
falta de aquella presión popular que pagó el alto precio de vidas
sacrificadas. Y en Perú Alejandro Toledo, que gobernó con un índice de
aprobación inferior al 15%, habría cedido su lugar a otro a mitad de su
mandato.

En el Ecuador, país que tuvo ocho presidentes en los últimos diez años,
Rafael Correa movilizó a la nación para conformar una Asamblea Nacional
Constituyente, aprobada por más del 70% de los electores el domingo
pasado. Y en Bolivia Evo Morales conmemora la reducción, en apenas un
año, del déficit fiscal, la duplicación de las reservas del país y el
avance de los indicadores económicos, gracias al cobro del precio justo
del gas explotado por compañías extranjeras y a la recuperación de la
propiedad sobre los hidrocarburos.


Por la vía democrática y pacífica, América Latina va liberándose de la
miseria a la que la mayoría de su población fue condenada por las
grandes potencias. Si éstas reaccionan ante la pérdida de sus
privilegios exorbitantes, el escenario de Iraq podría trasladarse a esta
región. El sentido común y el incienso no le hacen mal a nadie.
(Traducción de J.L.Burguet)

 

Por: Frei Betto

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