Miércoles, 25 Abril 2007 19:00

Voten en contra del TLC y de proporcionar más ayuda militar a Colombia.. CARTA ABIERTA DE ORGANIZACIONES Y PERSONALIDADES NORTEAMERICANAS

Escrito por Anonimo
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Estimados Honorables miembros del Congreso:  

 

Les dirigimos esta carta abierta a ustedes como líderes de la mayoría demócrata del Congreso. Los instamos a votar negativamente el propuesto Tratado de Libre Comercio (TLC) que está siendo considerado junto con más ayuda militar a Colombia. Existen positivos acuerdos comerciales entre países, pero este tratado no es bueno ni para el pueblo de Estados Unidos ni para el de Colombia. Abundan las razones para rechazarlo.  

El TLC aumentaría la disponibilidad de las drogas en las calles de Estado Unidos, y perjudicaría la agricultura colombiana, destruyendo la autosuficiencia alimentaria del país. El aumento de las importaciones colombianas de alimentos de Estados Unidos, empujaría a los campesinos al cultivo de productos ilícitos. Cosechar coca y amapola sería la única alternativa económicamente viable para muchos campesinos y trabajadores rurales honestos.  

El TLC elevaría el calentamiento global al propiciar un grave daño ecológico en los bosques tropicales y tierras vírgenes de Colombia, además de los efectos ambientales negativos que ya causan los químicos utilizados para la aspersión de los cultivos de coca. El TLC se limita a demandar que el Gobierno colombiano cumpla con sus propias y muy laxas leyes ambientales, las cuales han sido severamente debilitadas en los últimos años.  

El TLC conducirá, al igual que los tratados con México y Centroamérica, a un incremento de la migración ilícita a Estados Unidos. El TLCAN ha sido un desastre para los agricultores mexicanos. A muchos de ellos los ha expulsado de sus tierras hacia las ciudades y hacia el norte, a los Estados Unidos, en busca de trabajo e ingresos. De aprobarse el TLC con Colombia, estaríamos a la espera de más extranjeros indocumentados.  

El TLC produciría más desempleo entre los trabajadores estadounidenses y presionaría a la baja los salarios en este país. Nuestros trabajadores estarían expuestos a competir con un mercado laboral que es escandaloso por sus incontables violaciones de los derechos humanos y laborales. Los trabajadores estadounidenses están luchando por un salario digno, y esto marcaría un retroceso en ese empeño.

El TLC está siendo negociado con un gobierno implicado en severas violaciones a los derechos humanos por cuenta de su cooperación con escuadrones de la muerte paramilitares. Alrededor de un centenar de dirigentes políticos cercanos al Presidente Uribe fueron encarcelados, son fugitivos de la ley o están implicados en acciones de los grupos paramilitares. Ya hay nueve miembros del Congreso de Colombia, todos estrechos aliados de la administración Uribe, que han sido acusados por la Corte Suprema de Justicia de esa nación por su comprometimiento con los paramilitares.  

Los Estados Unidos apoya a este Gobierno con ayuda militar y financiera a través de los costosos Plan Colombia 2001 y la Iniciativa Regional Andina, los cuales han fracasado por completo en su objetivo, públicamente estatuido, de reducir la producción de coca y amapola en un 50%. Simplemente la ayuda ha producido un enorme daño ecológico debido a las fumigaciones aéreas y un desproporcionado desplazamiento de las comunidades indígenas y afrocolombianas. Los militares colombianos han utilizado la ayuda de Estados Unidos para fortalecer su campaña en contra de los grupos guerrilleros. A nombre de la lucha antisubversiva, severas violaciones a los derechos humanos y ataques a la población civil han ocurrido. Algunos de estos operativos, que en muchos casos aparecen estrechamente conectados con depredaciones paramilitares, han forzado el desplazamiento de campesinos de sus tierras.  

Colombia cuenta con más de 3.7 millones de desplazados, ocupando el segundo lugar en el mundo después de Sudán. Pequeñas parcelas abandonadas por campesinos, afrocolombianos e indígenas han sido usurpadas por elementos ligados a los narcotraficantes y convertidas en grandes propiedades. El TLC exacerbaría y haría permanente la represión sobre la población rural y tendría un impacto extremadamente negativo sobre la agricultura en general.  

Las propiedades tomadas por la fuerza y/o dineros del narcotráfico están siendo legalizadas por el Gobierno colombiano, y las tierras dedicada a labores agrícolas están siendo reemplazadas por siembras de coca o, siguiendo el modelo del TLC, por cultivos, ya no de productos alimenticios de primera necesidad, sino de exportación a gran escala, tales como frutas tropicales, o grandes plantaciones de palma de aceite para la producción de biodisel. Estas transformaciones erosionan la seguridad alimentaria nacional, en tanto favorecen a unas cuantas grandes corporaciones. La opinión pública del mundo entero es altamente crítica de la cooperación y apoyo que la administración estadounidense actual le está dando a estas condiciones opresivas en Colombia.  

El TLC es en esencia tan inconsistente, que ningún número de “cartas adjuntas” de intención, o apéndices y enmiendas especiales pueden arreglarlo. Si votan a favor de este tratado, estarán votando por una mayor disponibilidad de drogas en las calles de Estados Unidos, mayor destrucción ambiental, mayor inmigración ilegal, mayor padecimiento para la clase media, respaldo a un gobierno involucrado en severas violaciones a los derechos humanos, respaldo a una crisis humanitaria de gigantescas proporciones en Colombia y un acrecentado daño a nuestra reputación moral internacional.  

Por favor, voten en contra del TLC y de proporcionar más ayuda militar a Colombia.  

Committee of Union Activists, AFSCME, NY City District Council-37 Gabriel Camacho, Massachusetts Chapter President, Labor Council for Latin American Development

United States Hispanic Leadership Institute (USHLI)

Gilbert Gonzalez, Chair, Labor Studies Group, University of California, Irvine

Committee of Union Activists, SEIU, Local 32BJ, New York

Sisters of the Holy Cross, Congregation Justice Committee, Notre Dame, IN

Kirsten Moller, Executive Director, Global Exchange, San Francisco

Interfaith Peace Ministry of Orange County (CA)

Los Angeles Greens, Los Angeles, California

Paul Kuttner, Chicago, IL

Colombia Human Rights Committee, Washington, D.C.

Student Trade Justice Campaign

Domnica Fotino,M.D., New Orleans

Gail S. Phares, Director, The Carolina Interfaith Task Force on Central America and Witness for Peace SE

Polo Democrático Alternativo (PDA) USA, New York and New Jersey Patricia Keefe, Minneapolis, MN

Raul Fernandez, Spokesperson, ASOCOL-Association for the Sovereignty of Colombia

Mike Antoniades, Toronto

Movement against the FTAs with Colombia, Peru and Korea (N. Y))

Professor Louis Lefeber, Emeritus Professor of Economics and Graduate Programme for Social and Political Thought, York Univ., Toronto

Ruth Goring and Daniel Delapava, Co-directors, Chicagoans for a Peaceful Colombia, Chicago, Illinois

Andres A. Ibanez, University of Guelph, Ontario

Victor Rodriguez, Chair, Chicano Latino Studies Department, California State University, Long Beach, CA

Colombia Vive, Boston, Mass.

Kara Martinez, Denver Justice and Peace Committee, Denver, CO Orange County (CA) Interfaith Coalition for Social Justice

Arthur W. Clark, M.D.;Korean Americans for Fair Trade (KAFT)

Jerry Pendergast

John Lindsay-Poland and Susana Pimiento Chamorro, Co-Directors, Fellowship of Reconciliation Task Force on Latin America and the Caribbean (FOR)

Nathan Higgins, Halifax

NETWORK: A National Catholic Social Justice Lobby

Luis Guillermo Arcos

The Quixote Center/Quest for Peace

Frank Rizzo

Patrick Bonner, Coordinator, Colombia Peace Project, Los Angeles,

Elizabeth MacQueen, Sculptor

St. Mark Presbyterian Church, Peace and Justice Commission, Newport Beach, CA

Rev. Sally Schreiner Youngquist, Senior Pastor, Living Water Community Church (a Mennonite Church USA congregation), Chicago, IL

Meg E. Cox, Freelance Journalist

Anne Barstow, Presbyterian Peace Fellowship

Elizabeth Stich, Duluth, MN

Lori Reed, International Affairs Program Director, St. Louis American Friends Service Committee

Patricia Dahl, New York City

St. Louis Inter-Faith Committee on Latin America IFCLA (Missouri). 

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