Miércoles, 06 Junio 2007 19:00

¿A quién le interesa el monocultivo?. João Pedro Stedile:

Escrito por Revista Koeyu Latinoamericano
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¿Cómo el MST ve el avance de los proyectos de producción de
agro-combustibles en Brasil?

      Vemos estos avances con gran preocupación. De hecho, lo que está
en curso es una gran alianza entre tres tipos de capitales
transnacionales: las empresas petrolíferas (que desean disminuir la dependencia del
petróleo), las automovilísticas (que desean seguir con ese patrón de
transporte individual para obtener lucro) y las empresas del agro-negocio
(como Bunge, Cargill y Monsanto) que desean continuar monopolizando el
mercado mundial de productos agrícolas. Ahora, ese imperio del capital
internacional quiere hacer una alianza con los grandes propietarios de
tierra en el sur, especialmente en Brasil, para utilizar grandes
extensiones de tierra para la producción de agro-combustibles. Ellos quieren
producir una mercancía que interesa solamente para mantener sus tasas
de lucros y sus modos de vida. No existe ninguna relación con las
preocupaciones por el medio ambiente, el calentamiento global u otras cosas,
que nosotros – simples humanos – tenemos. El capital tiene un único
objetivo: reproducirse en sus tasas de lucro. Ahora viene con toda fuerza
para producir energía para sus coches a partir del agro-cultivo.

      ¿Por qué los llamas agro-combustibles y no bio-combustibles?


      Debatimos recientemente en el Forum Mundial de Soberanía
Alimentar en Malí – África, que existe una gran manipulación por parte de ese
capital en llamar a los combustibles de origen vegetal, renovable, con
el prefijo bio, que significa vida. Se trata de una aberración, porque
todos los seres vivos tienen el componente bio. Entonces, nosotros
podríamos llamarnos bio-personas, bio-joão pedro, bio-soja. Pero, el capital
pasa a utilizar el prefijo bio para dejar caer que es una cosa buena,
políticamente correcta. Por eso, al igual que la Vía Campesina
Internacional acordamos llamarlos por su verdadero concepto. O sea, combustibles
o energía de origen producido en el agro. Por lo tanto, el término
correcto es agro-combustibles o agro-energía. Si su producción es más
adecuada que aquella de la energía fósil – del petróleo y del carbono-, eso
constituye otro tema. Pero no pueden utilizar el prefijo bio
automáticamente, como señal de que se trata de algo bueno.

      ¿Cuáles son los impactos que ustedes ven sobre la agricultura y
la alimentación?


      En el modelo capitalista de agricultura las reglas de la economía
política funcionan para toda la producción, basada en las tasas de
lucro. Por lo tanto, si el etanol o el agro-combustible de otros orígenes
vegetales son capaces de generar un lucro mayor al productor capitalista
– que el maíz, el algodón, el trigo, la judía –, resulta evidente que
habrá una migración de cultivos alimenticios, que en general poseen una
tasa de lucro más baja, (porque los consumidores poseen baja renta)
rumbo a los agro-combustibles. Esa es la regla del capitalismo: no
necesita nadie predecir o planear. Y, esto ya esta ocurriendo en Brasil. La
caña está avanzando sobre las áreas cultivadas de judía, maíz, ganado
lechero; porque sus tasas de lucro son menores.


      El segundo efecto es que las áreas de monocultivo habrán de
ampliarse. Grandes extensiones de tierra fértil estarán dominadas por el
monocultivo de la caña o de la soja para la producción de combustibles,
sea alcohol etanol o óleo combustible. Y la producción agrícola en la
forma de monocultivo es, por sí sólo, perjudicial para la naturaleza, para
el medio ambiente, porque ella destruye otras formas de vegetales, ella
destruye la biodiversidad. En el caso de la soja y de la caña, ya
existen estudios en Brasil comprobando que su monocultivo altera el
equilibrio de las lluvias, que se concentran más en un determinado periodo del
año y se hacen más intensas, pero torrenciales. Además, esas aguas, en
la ausencia de la biodiversidad para equilibrar y aprovisionarse de
ellas, corren con mayor intensidad para los ríos o para el manto freático.
Existen, también, estudios que muestran el aumento de las temperaturas
medias así como el aumento de la incidencia de las sequías en regiones
de monocultivo. Esto, sin llevar en consideración que, en el caso de la
caña, tenemos el agravante de las quemadas que son hechas y con eso
lanzan gas carbónico para la atmósfera, así como las pésimas condiciones
de trabajo de los asalariados rurales, en general emigrantes, traídos de
regiones distantes para evitar que se organicen y luchen.

      ¿Cuáles son los impactos que ven con relación a la concentración
de la propiedad de la tierra?


      Obviamente existe un gran impacto también en la concentración de
la propiedad de la tierra. Como se estimula el monocultivo por grandes
empresas, evidentemente que esas empresas, aliadas al capital
financiero internacional, invierten en Brasil con la compra de grandes
extensiones de tierra. Los últimos meses, Cargill, por ejemplo, ya compró la
mayor planta de alcohol en São Paulo, con 36 mil hectáreas continúas de
caña. Y ya es la mayor área continúa cultivada de caña. Y este hecho
viene reproduciéndose. En el estado de São Paulo, hasta el año pasado,
habían 4 millones de hectáreas de caña: Con los planes de expansión de
muchos centrales, desean pasar a 7 millones de hectáreas en un periodo de
sólo 3 años. Además de eso, otros estados próximos de esa región – como
Goiás, suroeste de Minas y Mato Grosso do Sul –, están ampliando los
cultivos de caña, para instalar en los próximos 5 años nada menos que 77
nuevos centrales. La Petrobras ya comenzó la construcción de dos
conductos de alcohol. Uno de ellos parte de Cuiabá (capital de Mato Grosso),
en el centro oeste y va hasta el puerto de Paranaguá (Paraná). El otro,
parte de las proximidades de Goiânia (capital de Goiás) y va hasta
Santos. Toda esa región será tomada por grandes propiedades de caña. Una
concentración impresionante y, además, se percibe la presencia de
capitales internacionales, como Cargill. Muchos fondos de inversores
extranjeros controlados, por ejemplo, por George Sueros están invirtiendo en
acciones de empresas brasileñas que operan con alcohol.

      ¿Cuál es la experiencia que se posee en Brasil, después de más de
30 años, produciendo alcohol a partir de la caña de azúcar?


      La producción de alcohol de caña para caros tuvo su impacto
positivo en la balanza comercial de Brasil y disminuyó en aquel periodo la
importancia del petróleo, consiguió equilibrar los precios de los
combustibles. Pero eso trajo como consecuencia incontables problemas
ambientales, porque al contrario de lo que muchos científicos defendían – que
la producción debería ser en pequeñas unidades, integrada con los
campesinos, para producir en la forma de soberanía energética de cada
municipio – el régimen militar de la época optó por el monocultivo en grandes
extensiones y en la instalación de grandes centrales.


      Muchos municipios se transformaron en inmensos cañaverales,
totalmente dependientes de la importación de comida de otros lugares.
Tampoco resultó en la disminución de la contaminación. Primero, porque la
misma producción de caña necesita del gasóleo y de derivados del petróleo
para los fertilizantes. Así, hubo un aumento del 25% en el consumo de
petróleo en esas regiones. Segundo, los automóviles que utilizan la
mezcla de alcohol y gasolina continúan calentando el clima, por la
superpoblación de coches y personas en las grandes ciudades. O sea, no resolvió
ningún problema del medio ambiente o del carbono en la atmósfera. Al
contrario, se agravaron los problemas sociales, por la concentración de
la propiedad, por la disminución del trabajo en el campo, con el éxodo
rural, etc.


      Las regiones de caña de Brasil son las regiones de mayor
concentración de riqueza y mayor existencia de pobreza. Siempre utilizo el
ejemplo del Municipio de Ribeirão Preto, en el centro del Estado de São
Paulo, que es considerado por la burguesía la California brasileña, por su
elevado desarrollo tecnológico en la caña. Hace 30 años, esa ciudad
producía todos los alimentos, poseía campesinos en el interior y, de
hecho, era una región rica y con distribución equitativa de la renta.
Actualmente, es un inmenso cañaveral con 30 centrales que controlan a toda la
tierra. En la ciudad existen 100 mil personas que viven en favelas; la
población carcelaria es de 3.813 personas – solamente adultas –
mientras que la población que vive de la agricultura y tiene trabajo en
aquella región es de solamente 2.412 personas, incluyendo los niños. Ese es
el modelo de sociedad del monocultivo de la caña. Hay más personas en la
cárcel que personas dedicadas a la agricultura.

      ¿Cómo ustedes piensan que deba enfrentarse la crisis energética y
de combustibles fósiles?


      Nosotros decimos que tiene de sostener un gran debate, con toda
la sociedad, para enfrentar el problema en varios niveles. El primero, y
más importante nivel, es que necesitamos cambiar la matriz de los
transportes: sustituir el transporte de coches individuales, que consumen
mucha gasolina y alcohol, por el transporte colectivo, que puede utilizar
gas, energía eléctrica y otras formas no contaminantes. Segundo, ir
cambiando las fuentes de la matriz energética de toda la sociedad,
estimulando todo tipo de alternativas, en menor escala, como pequeñas y
medianas hidroeléctricas, que causan un menor impacto en el medio ambiente,
energía del agro, eólica, etc. Tercero, necesitamos concebir una idea de
soberanía energética. O sea, cada villa, cada municipio debe buscar sus
propias soluciones locales, para no depender de la energía transportada
de otras localidades. Si bien es verdad que las grandes ciudades no
conseguirán hacer esto, por lo menos podemos disminuir en mucho y; si
combinamos esto con las alternativas anteriores, se podrá encontrar formas
no contaminantes y de equilibrio con el medio ambiente. Esperamos que
las consecuencias perversas del calentamiento del planeta, de los
cambios climáticos, que la población urbana ya siente, pueden llevar a un
proceso de concienciación de las personas, para presionar los gobiernos a
que realicen tales cambios. Porque las empresas y los capitalistas no
tienen ningún compromiso con las personas, solamente con sus tasas de
lucro.

      ¿Cuáles son las acciones que el MST se coloca con relación al
avance de los agro-combustibles como política de Estado?


      En el MST y en la Vía Campesina, estamos en un proceso permanente
de discusión. El primer paso es detener el avance del monocultivo de
caña y de la soja; detener el avance del capital transnacional. Además de
eso, necesitamos ampliar el debate con la sociedad. Proponer otras
formas; defender la idea de que el comercio de energía – y también de la
agro-energía – debe estar bajo el control de alguna empresa estatal,
pública, y no del capital, será una lucha larga y difícil. Pero ya estamos
en ella. Y el futuro de la humanidad está siendo decidido en estas
batallas.

 

Por: Carlos Vicente 

 

Cubadebate
2007-06-06

      Red Grain para la revista BIODIVERSIDAD

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