Viernes, 20 Marzo 2009 17:06

Calentamiento Global: Peor que lo previsto por la ONU

Escrito por Agenda Global
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Con el mundo sumergido en la recesión económica, existe la tentación de minimizar o ignorar el cambio climático. Sería un gran error. Por más grave que sea la recesión, los efectos del cambio climático serán aun más devastadores y perdurables.

Más de dos mil científicos se reunieron durante tres días la semana pasada en Copenhague y plantearon una lúgubre advertencia en cuanto a que la situación es mucho peor de la descrita en 2007 por el Panel Intergubernamental de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés). El calentamiento global está aumentando más allá de las peores previsiones y amenaza con desencadenar cambios irreversibles en el ambiente del planeta y provocar conflictos sociales y guerras en gran parte del mundo.

En una declaración dirigida a los dirigentes políticos, los científicos advierten: “Las trayectorias para los peores casos considerados por el IPCC están cumpliéndose. Hay un riesgo importante de que muchas de estas tendencias se aceleren, causando un creciente riesgo de cambios climáticos abruptos o irreversibles”.

Un ejemplo. El IPCC predijo que el nivel del mar aumentaría entre dieciocho y cincuenta y nueve centímetros para fines del siglo, pero las últimas investigaciones revelaron que el aumento sería de cincuenta centímetros a un metro.

El aumento del nivel del agua es el resultado del deshielo de glaciares y capas de hielo y su efecto provocará inundaciones en zonas costeras, obligando a millones de personas a abandonar sus casas y tierras.

Con la advertencia de un “cambio peligroso del clima”, la declaración dice que “no hay excusas para la inacción” y que gobiernos débiles e ineficientes deben hacer frente a grandes grupos comerciales e intereses creados.

El economista británico Nicholas Stern, autor de un célebre informe sobre la economía del cambio climático publicado en 2006, reconoció que había subestimado los riesgos del calentamiento global. “La razón es que las emisiones están creciendo más rápido de lo que creíamos, la capacidad de absorción del planeta es menor de lo que pensábamos, la probabilidad de que haya temperaturas elevadas es probablemente mayor de lo que habíamos calculado y algunos de los efectos se están produciendo más rápido de lo pensado”, afirmó.

Los efectos serán devastadores a menos que los políticos capten la gravedad de la situación, dijo Stern. El peor escenario, del que más se habla, es que la temperatura media mundial aumente de dos a cuatro grados centígrados para fines de este siglo (comparado con los niveles preindustriales), pero advirtió que un aumento de seis grados es una posibilidad creciente. Eso significaría un nivel de crecimiento del mar en gran escala, áreas enteras devastadas por huracanes y otras convertidas en desiertos, lo que obligaría a millones de personas a abandonar sus hogares.

Gran parte del sur de Europa se parecería al Sahara, muchos de los principales ríos del mundo se secarían en la estación seca o cambiarían sus cursos, añadió Stern. Miles de millones de personas tendrían que mudarse y las consecuencias serían “esencialmente conflictos, perturbación social, guerras en gran parte del mundo durante varias décadas”.

En la conferencia se señaló que gran parte de la selva amazónica podría ya estar condenada. Un estudio del Centro Hadley de Gran Bretaña reveló que incluso un aumento de sólo dos grados centígrados (por encima de los niveles preindustriales) podría causar la desaparición de entre el veinte y el cuarenta por ciento del bosque en los próximos cien años.

Pero esta historia de horror viene del mejor escenario, en el cual las emisiones globales alcanzarían su punto más alto en 2015 y luego bajarían de manera significativa. En los hechos, actualmente las emisiones aún están aumentando. Con un aumento de la temperatura de tres grados, la sequía destruiría el setenta y cinco por ciento del bosque, y con un aumento de cuatro grados, el ochenta y cinco por ciento, según un informe del diario británico The Guardian.

Otro estudio reveló que el calentamiento global podría estar convirtiendo a los bosques tropicales de sumideros netos de carbono (que absorben carbono) a emisores netos de carbono. Los crecientes niveles de dióxido de carbono en la atmósfera aumentan el crecimiento de los árboles, pero también son la causa de que mueran más jóvenes y esto reduce la capacidad de los bosques de almacenar carbono.

Según un informe de The Guardian, el científico australiano David Hilbert estimó que cada grado que aumentara la temperatura provocaría la emisión de catorce toneladas de carbono por hectárea de bosque, lo que equivale a 24,5 gigatones de carbono en todo el mundo, o dos veces y media las emisiones mundiales de carbono de 2007. Con un ritmo de calentamiento de 0,05 grados por año, los bosques producirán 1,2 gigatones anuales de carbono, más de lo que actualmente absorben como sumideros (alrededor de un gigatón por año).

En la reunión de Copenhague también se presentaron otros resultados científicos que demuestran por qué la situación del clima es peor de lo que habían descrito los informes de 2007 del IPCC.
El columnista de The Guardian George Monbiot reveló que: "En parte porque las estimaciones del IPCC no tomaron en cuenta el deshielo de los glaciares de Groenlandia, el aumento del nivel del mar este siglo podría ser el doble o el triple de lo previsto, con graves consecuencias para las ciudades costeras, las tierras agrícolas y las reservas de agua potable. "Un calentamiento de dos grados centígrados en el Ártico podría desencadenar una respuesta bacterial masiva en los suelos de ese lugar. Si el permahielo se derrite, las bacterias pueden comenzar a descomponer la materia orgánica que había estado encerrada en el hielo, produciendo miles de millones de toneladas de dióxido de carbono y metano. Esto podría catalizar uno de los círculos de retroalimentación positiva más poderosos del mundo, en el que el calentamiento provocaría más calentamiento.

Quizás el informe más agridulce de Copenhague hayan sido las “buenas noticias” de que la actual recesión mundial podría provocar que las emisiones de los gases de efecto invernadero cayeran de cuarenta a cincuenta por ciento, según estimaciones de Ferry Barrer, director del Centro para la Investigación de la Mitigación del Cambio Climático, en la Universidad de Cambridge.

El mundo debería reducir emisiones de manera considerable, pero debería hacerlo de una manera planificada que minimice el trastorno económico. Que la recesión mundial sea la que haga el trabajo es el camino equivocado, y confiemos que no resulte el único.

Por Martin Khor. Fundador de third World network (tWn), es director ejecutivo de South Centre, una organización de países en desarrollo con sede en Ginebra.
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