Lunes, 19 Abril 2010 19:51

La diva sigue bailando descalza

Escrito por Público.es
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En la selva, la gente suele andar descalza; en el escenario, Totó la Momposina baila y canta también sin calzarse. Dice que así mantiene el contacto con la tierra, que así la energía sube y ella se mantiene fresca. Muchos la llaman "la diva descalza", ella les contradice: "Yo no soy diva, la diva es la música. Lo que tengo es una escuela itinerante en el escenario. Nos reunimos [son 14 músicos en su banda] para estudiar qué se puede hacer con la música de la identidad, teniendo como base las propuestas musicales del pueblo", explica. Eso hace en su sexto disco, La bodega, que sale a la venta el lunes en España, y eso hará también en el Festival La Mar de Músicas de Cartagena, el próximo mes de julio.

Totó es de Mompós, una isla en el río Magdalena (Colombia), donde se cruzaron las culturas (y músicas) indígenas, africanas y europeas. Su madre era cantadora (los pueblos del caribe colombiano las reconocen como las portadoras de sabiduría). Su abuelo escribía discursos en el pueblo, pero también era coreógrafo. "Se fijaba en los animales para hacer sus danzas", recuerda. "Mi música tiene también ese contacto con la naturaleza. Porque las cantadoras transmiten su vivir cotidiano a través de la música", explica.

Ella lleva seis décadas recolectando esos sonidos del pueblo, cantándolos y bailándolos. "Sacando de la selva" la cumbia, los bullerengues, las chalupas, los garabatos y los mapalés, músicas a base de palmas y percusión, con una base rítmica afrodescendiente y versos repetitivos. "Las cantadoras añadimos nuestra parte a las composiciones tradicionales. Cuando entro en éxtasis con la música, improviso", aclara.

El asunto

Totó baila y canta desde las vísceras. Se pone y pone en trance. Y busca lo que llama "el asunto". ¿Quieres saber lo que es el asunto?, dice, y suelta una sonora carcajada. "Mira, una cosa es cantar, otra es saber cantar, y la otra es saber interpretar. Cuando cantas con el corazón y con las visceras y lo acompañas del amor por lo que haces, sale lo que tiene que salir, algo que no eres tú, sino lo que estás creando. Eso es el asunto", explica. Como el duende, para entendernos.

Pero no todo ha sido triunfar en París, cantar en el Radio City Music Hall y convertirse en emblema del festival de Peter Gabriel, Womad. Cuando empezó, le decían que mejor cantara boleros. "Entonces, esta música no existía para nadie. Me decían: ¿De dónde viene?, ¿por qué canta sólo con percusión y palma?".

Eso fue antes de estudiar en la Sorbona y antes de cantar en la entrega del Premio Nobel de Gabriel García Márquez en 1982. "Aquello fue importante para los que hacemos música de la identidad, porque nuestro país no creía en nosotros. Casi siempre, lo que hace el pueblo se menosprecia", sostiene.

Ella sigue trabajando para llevar "la bandera de la identidad de un pueblo". En el camino, las nuevas generaciones, empeñadas en experimentar con los sonidos tropicales, la reclaman. Totó la Momposina podría colaborar con los nuevos popes del reguetón Calle 13. "Estoy recibiendo llamadas de jóvenes, y yo quiero enseñarles lo que sé. Con Calle 13, aún estoy en conversaciones así que no digo nada. Mi abuelo decía, nunca digas voy a, hasta que lo hagas". Lo dice una mujer sabia.
Visto 1602 vecesModificado por última vez en Martes, 20 Abril 2010 09:24

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