Martes, 21 Septiembre 2010 06:35

Polémica en Europa por la comida elaborada mediante nanotecnología

Escrito por La Jornada
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Londres, 20 de septiembre. A modo de degustación de lo que vendrá, especialistas en alimentos dicen que han elaborado la forma de usar la nanotecnología para producir comidas bajas en contenidos grasos o sin grasas, tan apetitosas y satisfactorias como sus versiones comunes.

Las implicaciones podrían ser significativas en el combate a la propagación de problemas de salud como la obesidad, la diabetes y las afecciones cardiacas.

Sin embargo, los expertos dicen que el futuro de la nanotecnología en materia de alimentos podría verse eclipsada por la renuencia de los productores de alimentos a decir abiertamente lo que hacen, ya que temen una reacción de los consumidores similar a la que recibieron los alimentos genéticamente modificados (GM) en Europa.

Los especialistas sostienen que este rechazo a divulgar podría promover la misma desconfianza que llevó a que se tildara a los GM como comida Frankestein en muchas partes de Europa, y podría hacer que se desaproveche durante años parte del potencial de la nanotecnología en materia de alimentos.

Lo que la industria de los alimentos hace en los laboratorios de investigación es estudiar las posibilidades de crear nuevos productos y para ello usa la caja de herramientas de la nanotecnología, dijo Frans Kampers, quien coordina las investigaciones de nanotecnología en alimentos en la Universidad y Centro de Investigaciones Wageningen, en Holanda.

Pero pienso que la industria debería ser más abierta. Debería mostrar lo que podría llegar al mercado en los próximos dos o tres años, porque si no preparamos a la sociedad para estos productos (...) podríamos estar desperdiciando todas esas oportunidades, dijo Kampers.

Escala infinitesimal

La nanotecnología es la ciencia de la manipulación de la materia a escala infinitesimal –mil millonésimas de un metro– que, entre otras cosas, podría ser usada para alterar el cuándo, el cómo y el dónde es digerida la comida en el organismo.

Según un informe del Parlamento británico, el mercado global para la nanotecnología en materia de alimentos ascendió a 140 millones de dólares en 2006 y se espera que trepe a 5 mil 600 millones para 2012.

Al igual que Kampers, legisladores británicos manifestaron su preocupación por la falta de investigaciones de los potenciales riesgos de la nanocomida y por la falta de comunicación del sector alimenticio.

Reuters contactó a Unilever, Kraft y Nestlé, tres de las mayores firmas de alimentos del mundo, pero sólo una quiso hablar en detalle sobre la nanotecnología.

Nestlé indicó en un comunicado vía correo electrónico que no realiza investigaciones en el campo de la nanotecnología. Kraft dijo que no usa nanotecnología ahora, pero que sus equipos de investigación y desarrollo siempre tienen la vista puesta en las investigaciones científicas.

Un director de investigaciones de Unilever, Charles-Francois Gaudefroy, fue más comunicativo, y dijo que si bien la firma no usa nanotecnología en ninguno de sus alimentos en este momento, considera seriamente aplicaciones potenciales para el futuro.

Necesitamos comprender más profundamente cómo funciona esto y luego incorporar ese conocimiento a la forma en que preparamos los alimentos para nuestros productos. Estamos en el comienzo, dijo.

Algo en lo que podrían indagar es en el trabajo de científicos del Instituto de Investigaciones sobre Alimentos (IFR, por sus siglas en inglés) de Gran Bretaña, quienes el mes pasado dijeron que habían hallado una inesperada sinergia que ayudaba a neutralizar la grasa y podría dar lugar a nuevos modos de hacer más lenta la digestión.

En última instancia, podría llevar a la creación de alimentos que hagan que los consumidores se sientan más satisfechos.

Gran parte de la grasa en los alimentos procesados es comida en forma de emulsiones como sopas, yogur, helado y mayonesa. Estamos deshaciendo los mecanismos de digestión usados para descomponerlas, con el fin de que podamos diseñar grasas de un modo racional, para que sean digeridas más lentamente, dijo Poter Wilde, del IFR.

La idea es que si la digestión es más lenta, la sección final del intestino llamada íleon accionará su freno ileoneano, enviando una señal al consumidor que significa que se siente lleno, aunque haya comido menos grasa.

Los expertos consideran prometedora otra nanotécnica que implica la encapsulación de nutrientes en estructuras conocidas como versículas, que pueden ser desarrolladas para descomponer y liberar sus contenidos en etapas específicas del sistema digestivo.

Según Vic Morris, experto en nanotecnología del IFR, esta técnica en una forma más grande, la microencapsulación, está bien establecida en la industria de alimentos. La gran diferencia con la nanoencapsulación es que el menor tamaño podría permitir llevar los nutrientes más lejos o conducirlos a sitios más apropiados.

Morris y Kampers se mostraron relativamente ecuánimes en cuanto a los riesgos potenciales de la nanotecnología cuando es usada de estos modos, pero cuando se trata de nanopartículas, su preocupación aumentó.

Las nanopartículas miden aproximadamente entre uno y 100 nanómetros con una alta relación superficie-volumen, que esencialmente les permite ser más activas que sus primas mayores.

Una sal más salada, o hierro que pueda ser mejor asimilado por el cuerpo para tratar la anemia, son dos formas de nanopartículas promovidas para mejorar alimentos.

Buscan regular

En un esfuerzo por encontrar una forma de etiquetar o regular el uso de las nanopartículas en el futuro, la Comisión Europea creó un proyecto de investigación llamado NanoLyse, destinado a elaborar formas de detectar y medir la nanotecnología en los alimentos.

El sitio web del proyecto dice que por ahora hay muy poca información disponible acerca del impacto potencial de las nanopartículas modificadas sobre la salud de los consumidores.

Los expertos involucrados mencionan algunas estudios que han hallado que las nanopartículas persistentes que no se disuelven o biodegradan, como la nanoplata –la cual puede ser usada en los envases de la comida como modo de extender su vida últil–, podrían penetrar ciertas barreras dentro del cuerpo, lo que entrañaría un riesgo.

Estas partículas podrían ser peligrosas y necesitamos saber más sobre sus efectos tanto en el cuerpo como en el medio ambiente. Dado que estas partículas son muy pequeñas, pueden entrar en las células o incluso en el núcleo de una célula si poseen ciertas características, dijo Kampers.

Reuters
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