Domingo, 26 Septiembre 2010 11:59

Lula logra mantener a Dilma Rousseff por encima del 50% en las encuentas

Escrito por La Jornada
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Porto Alegre, 25 de septiembre. En la semana en que logró “la capitalización más grande de la historia” (70 mil millones de dólares para la empresa petrolera nacional, Petrobras), el presidente Luiz Inacio Lula da Silva logró también mantener a su candidata a sucederlo, Dilma Rousseff, por encima del 50 por ciento de las preferencias electoral, pese a la dura campaña de los grandes medios del país contra la candidatura del Partido de los Trabajadores y sus aliados.

“Nosotros no sólo vamos a derrotar a los tucanos (por el tucán en el símbolo del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña, PSDB), vamos a derrotar a algunos diarios y revistas que se comportan como si fueran partidos y no tienen el coraje de decir que tienen un candidato. Estuve leyendo alguna revista... que destila odio y mentiras”, arrancó Lula, hace una semana, luego de una andanada de denuncias periodísticas que develaron una presunta red de tráfico de influencias tejida en torno de Erenice Guerra, jefa del gabinete presidencial (o Casa Civil).

En respuesta al reto de Lula, el diario O Estado de Sao Paulo hace público, en un su editorial de hoy, su respaldo a José Serra, del PSDB: “Es el candidato que tiene mayores posibilidades de evitar un gran daño al país”. En el mismo texto, el diario acusa a Lula de pasar de ser el presidente de todos los brasileños a “jefe de una facción tanto más sectaria cuanto más se apasiona por el poder”.

Neutralidad disfrazada

El diario reconoce la enorme popularidad de Lula (más de 80 por ciento), el desempeño económico del país bajo su mandato y sus políticas sociales. Pero dice que se trata de una obra incompleta ya que ha ido acompañada de intentos “casi siempre exitosos, de desconstrucción de las históricamente frágiles instituciones” del país.

Los ataques de Lula a la “neutralidad disfrazada” de los medios, han merecido respuestas airadas, en editoriales, notas y columnas, de los principales periódicos y revistas. Muchos desplegaron ampliamente el manifiesto, lanzado a media semana por abogados, académicos y políticos –varios tucanos entre ellos–, que se acompañó de duros calificativos contra el presidente del tipo de “el país vive un caudillismo peligroso” o “Lula actúa como un fascista”.

Las declaraciones de los adversarios de la candidata que, pese a todo, mantiene amplias posibilidades de vencer en la primera vuelta, están en perfecta sincronía con la guerra sucia que viaja por Internet.

Por ejemplo, con un anuncio en youtube que va así: no se ve la cara del hombre, apenas se divisa un trozo de la barba cana. Tiene la complexión del presidente y, para que no quede duda, porta la banda presidencial. El hombre del anuncio batalla para detener a cuatro feroces perros. Los perros vencen al hombre del traje y se lanzan chorreando baba y ladridos sobre una invisible víctima. Corte a pantalla negra con un letrero y voz en off: “¿Será que ella (Dilma) va a tener la fuerza para asegurar al PT?”

Lula y Rouseff no han metido las manos al fuego por la ex ministra. Lula incluso dijo esta semana que ella “perdió la oportunidad de ser una gran funcionaria”. Pero la renuncia de Guerra ha sido interpretada, en los diarios de mayor circulación, como un reconocimiento de culpabilidad, pese a que la investigación está en curso.

La Luna y el mandatario

Noche de viernes en la plaza del centro histórico de Porto Alegre. Lula en su salsa. Hablan los candidatos a senadores, a gobernador y la aspirante presidencial Dilma Rousseff, quien comenzó su carrera de funcionaria pública en estas tierras, bastión del “ala izquierda” del PT. Pero el plato fuerte es la intervención del presidente, quien con éste suma 19 actos de campaña con su candidata desde junio.

Lula no para. Al entrar al escenario saluda de mano a los candidatos presentes, bromea, abraza, pica panzas y ríe. Mientras los oradores desfilan, el presidente saca su pañuelo y se seca el sudor, lo dobla y lo guarda en un bolsillo de su traje sin corbata. La operación se repite una y otra vez. “Así es cuando un discurso no le está gustando, no puede tener quietas las manos”, dice un periodista brasileño que lo ha visto durante años. Dueño del escenario y de la enorme popularidad con que termina su mandato, Lula se dedica a presumir las acciones de su gobierno.

Como suele hacer, recuerda su pasado de tornero y líder sindical para subrayar que el suyo es un gobierno consagrado a construir un Brasil con igualdad de oportunidades. Recuerdo que a finales de los 70, cuando pasaba frente a la Bolsa de Valores en Sao Paulo, los empleados de seguridad cerraban las puertas. “Yo ni sabía que era eso de la bolsa, la única que conocía era la de mi pantalón”, dice, y se mete la mano en la bolsa, y sigue con chistes en su discurso.

La mañana de ayer, antes de venir al mitin en Porto Alegre, Lula estuvo de nuevo en la Bolsa de Valores para dar el campanazo de inicio de operaciones: “¡La mayor capitalización en la historia del capitalismo fue hecha hoy por este que les habla, por un metalúrgico!”, dice por la colocación de acciones de Petrobras, un movimiento de 70 mil millones de dólares.

Tan feliz se halla que pide a los asistentes hacer una pausa para mirar la “hermosa Luna” que se asoma entre los edificios del centro histórico de la ciudad gobernada por los tucanos. “Dios ha sido muy generoso conmigo”, arranca la ovación el “presidente obrero”.

Lula no conoce de humildad ni nada parecido. Presume sin parar, una tras otra, las acciones de su gobierno, que incluso sus más rudos opositores no le regatean. Como una “recuperación del salario mínimo” de 71 por ciento o la creación de 15 millones de empleos. Y vuelve siempre a sus orígenes, a su orgullo de ser el único presidente de Brasil sin título universitario y “pasar a la historia como el que más ha hecho universidades”.

El eufórico Lula toma 10 veces de la mano a su candidata, antes de levantarla en señal de triunfo. Poco antes, el maestro de ceremonias ha dado a conocer los resultados de la más reciente encuesta de Ibope: 50 por ciento para Rousseff (55 por ciento descontando los votos nulos) y 28 por ciento para su más cercano contendiente, el socialdemócrata José Serra.

De apegarse los hechos a la demoscopia, Rousseff evitaría la segunda vuelta electoral al obtener más de la mitad de los votos. De lo contrario, habría un segundo turno, que implicaría un mes más de campaña y de reacomodos de las fuerzas políticas brasileñas (organizadas en 30 partidos y expertas en alianzas electorales que hacen ver a las coaliciones PAN-PRD como juego de niños).

El gobernante baja el tono


“Yo la escogí porque vi la dedicación, vi el cariño con que ella cumplía cada tarea”, dice Lula, y vuelve a tomar la mano de Rousseff, a quien aquí describen como “muy eficiente” y “workahcolic”.

La misma Dilma Rousseff que en su juventud formó parte de la Vanguardia Armada Revolucionaria Palmares, lo que le valió ser torturada y presa de la dictadura militar durante tres años.

“Yo conocía el pasado de esta mujer”, dice sobre Dilma, en referencia a las historias de la gran prensa brasileña que la han llegado a presentar como asesina y asaltabancos (versiones que, confiesan miembros del PT durante el mitin, han “pegado fuerte en algunos sectores de la clase media”).

“No importa que la oposición quiera mostrar el pasado de Dilma, el mío o el de Tarso (Genro, candidato a gobernador en Río Grande do Sul). No tenemos miedo a mostrar ese pasado. ¡Somos orgullosos de nuestro pasado, pero Dilma va a gobernar pensando en el futuro!”

Poco antes, Rousseff se ha referido a la guerra contra los medios de comunicación: “Destilan odio, pero les vamos a responder con esperanza y amor por el pueblo”.

Sea por el efecto de la Luna o de las encuestas, Lula se decide a bajar el tono de su confrontación con los medios. “Eso es la democracia: todos pueden hablar, escribir o publicar lo que quieran La prensa es muy importante para nosotros”.
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