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Viernes, 27 Junio 2014 06:14

Día de castigos y alegrías

Escrito por La Jornada
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Por primera vez en la historia, Argelia pasó a octavos de final en una Copa del Mundo gracias al empate 1-1 frente a Rusia. Pura alegría del equipo que se define como guerreros del desierto. Pero como ninguna alegría es total, les toca en la próxima etapa un adversario terrible: Alemania.


En el estadio de Curitiba, los argelinos contaron con un refuerzo extra en la hinchada: centenares de descendientes de ucranianos se unieron para abuchear a los rusos. No hay antecedentes, en la historia, de cualquier tipo de unión entre argelinos y ucranianos.


Día de tensión: para evitar cualquier tipo de retraso en las partidas de sus vuelos con destino a ciudades donde se disputan los partidos del Mundial, la compañía aérea brasileña TAM impartió órdenes estrictas. Ningún atraso será tolerado. Resultado: muchos vuelos salen sin que el servicio de a bordo haya sido embarcado. Hay viajeros que aguantan tres horas de vuelo sin derecho a un mísero vaso de agua. Comida, mejor ni pensar.


Día de alegría: en la mañana llegó al aeropuerto de Brasilia el avión oficial del gobierno de Ghana, con los 3 millones de dólares en efectivo esperados por los jugadores de la selección del país africano. Para evitar sorpresas y tentaciones, el dinero fue acondicionado en un camión blindado y siguió hacia el hotel donde se hospedan los jugadores, guardado por una escolta de seis vehículos de la policía militar. Hubo fiesta.
Los castigos de Boateng y Muntari


Al acercarse la hora del juego, las puniciones: Boateng y Muntari, dos de los elementos más importantes del equipo, fueron suspendidos por las autoridades deportivas ghanesas. Motivo: Boateng increpó al entrenador Kwesi Appiah, lo amenazó y luego desfiló una hilera de adjetivos muy poco elogiosos y nada respetuosos a su señora madre.


Muntari optó por la vía rápida: se lanzó a trompadas contra Moses Armah, de la comisión técnica de Ghana. Punidos, sí, pero no mucho: cada uno cobró sus buenos billetes verdes, importados de emergencia.


El equipo africano perdió 2-1 frente a Portugal. La verdad es que uno de los lusos anotó un risible autogol. Pero de poco le sirvió al adversario: Estados Unidos se clasificó gracias al saldo de anotaciones y los portugueses fueron a abrir espacio en las filas de embarque del aeropuerto.


En el vuelo que llevará la selección de Portugal, un peso extra: la autoestima bastante debilitada de Cristiano Ronaldo. Siquiera el inmenso amor y la devotada admiración que él siente por sí mismo le servirán de mucho consuelo. Ha sido uno de los más flojos equipos portugueses en mundiales, y él apenas pudo participar con algunas jugadas brillantes.


Hay, en todo caso, los que quieren y no logran volver a casa, como los mexicanos que están varados en Recife: la agencia de viajes los estafó. No son los únicos: alrededor de 600 colombianos llegaron a Cuiabá, una de las ciudades con menos atractivos no sólo de Brasil, sino de todo el mundo, y se encontraron con que no había reservas en hoteles. Pagaron, y nada. Fueron socorridos por la FIFA, pero a medias: los alojaron en ciudades a 200 kilómetros de distancia. Pero como a Colombia le fue bien, les quedó algo de alegría.


Otro es el caso de unos 400 nigerianos. Ellos compraron paquetes turísticos que incluían vuelos de cabotaje en modernos boeings de una cierta aerolínea Dynamics Airways. Así fueron llevados a Fortaleza, Belém, Manaos y Natal.


Sin embargo, hubo un pequeño percance: compañías extranjeras tienen prohibido, por ley, transportar pasajeros entre ciudades brasileñas. Ayer los dos aviones de la Dynamics fueron sumariamente aprehendidos y expulsados de Brasil. Ahora hay 400 nigerianos varados en alguna parte, y como su país pasó a octavos, se preguntan cómo diablos podrán seguir el partido a menos que se consuelen con un televisor.


Nada, en todo caso, se compara con el del uruguayo Luis Suárez. Aunque en el Código Penal brasileño no exista ninguna mención específica al canibalismo como crimen, el tribunal de la FIFA entendió que morder a otro jugador es pasible de punición especialmente severa. Suárez fue suspendido de manera ejemplar, en la más grave punición aplicada por la FIFA en la historia de los mundiales.


No es que no podrá jugar en los próximos nueve partidos de la selección uruguaya: es eso y más. Durante cuatro meses no podrá siquiera entrar a ningún estadio del planeta. Le quitaron la credencial, lo sacaron del hotel, lo metieron en un avión y lo regresaron a casa. La multa, de unos 110 mil dólares, es nada para quien gana unos 75 millones de dólares al año.


Pero a la tardecita, otro golpe duro: la Adidas, fabricante de material deportivo y una de las patrocinadoras que aseguran al uruguayo mordedor buena parte de sus dineros, anunció que suspenderá cualquier actividad publicitaria de Luis Suárez mientras dure la Copa. Después, ya se verá.
Entre tanta agitación, los partidos siguen entusiasmando a la hinchada. El clima de fiesta persiste en todo el país. Ahora que se definieron los adversarios de la próxima etapa, la expectativa es casi palpable en el aire. Claro que hay favoritos. Es el caso de Alemania frente a Argelia, de Francia frente a Nigeria, de Bélgica frente a Estados Unidos.


Pero las mayores hinchadas no están exactamente preocupadas por esos partidos. A ellas interesa qué pasará con Colombia y Uruguay, con Brasil y Chile, con Argentina y Suiza.


Este viernes es día de concentración absoluta y total. El sábado la vida empieza otra vez.

Información adicional

  • Autor:ERIC NEPOMUCENO
  • País:Brasil
  • Región:Sur América
  • Fuente:La Jornada
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