Sábado, 18 Noviembre 2017 08:26

El último de los mohicanos

Escrito por Pablo Pozzolo
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Robert MugabeRobert Mugabe

 

Cae Robert Mugabe

 

Treinta y siete años pasó en el poder Robert Mugabe, desde que en 1980 ganó las elecciones al frente de la Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico (Zanu-Pf). El país, entonces llamado Rodesia, salía de una guerra civil de 15 años, iniciada desde el momento mismo en que se declarara su independencia sui géneris de Gran Bretaña y se constituyera un gobierno integrado únicamente por representantes de la ínfima minoría blanca (5 por ciento de la población). Hasta que el líder de los supremacistas Ian Smith fue derrotado por las guerrillas negras, Rodesia estuvo alineada con la Sudáfrica del apartheid. Mugabe, que en 1980 tenía 56 años, se convirtió entonces en uno de los referentes del tercermundismo en África, y ese prestigio –aunque tremendamente oxidado, incluso por sus posteriores alianzas de hecho con la antigua metrópoli británica– le valió que hasta hace poco en su región muchos le manifestaran cierto respeto.

Su reinado –con 93 años era el presidente en ejercicio más viejo del mundo– parece ahora haber terminado. Detenido por las fuerzas armadas el martes 14 por la noche junto a varios de sus ministros, el veterano líder fue enviado a prisión domiciliaria. El detonante del “pronunciamiento” militar (sus autores dicen, contra todas las evidencias, que “no se trató de un golpe de Estado”) habría sido la destitución del vice, Emmerson Mnangagwa, otro veterano de las guerras de los sesenta y setenta, y la pretensión del presidente de designar en su lugar a su segunda esposa, Grace Mugabe, de 52 años.

Los militares habrían operado para frenar la purga de viejos cuadros del partido-Estado e impedir la constitución de un poder dinástico. Mnangagwa se exilió en Sudáfrica la semana pasada y desde allí envió un comunicado: “Pronto controlaremos los resortes del poder en nuestro bello partido y país”. Se especula con que, si la intervención militar se consolida, retorne pronto a Zimbabue y se presente como uno de los principales candidatos a suceder al decrépito líder. La atomizada oposición considera de todas maneras a Mnangagwa y a su sector tan responsables como Mugabe de la deriva represiva y corrupta del país en las últimas décadas. En la interna del Zanu-Pf, Grace Mugabe, a la que muchos apodan Gucci Grace por su gusto por los trajes de lujo y su ostentación de riqueza y poder, contaría con el respaldo de la estructura femenina (que dirige) y juvenil, y de un sector de las fuerzas de seguridad. Algunos analistas ven a su vez a Mnangagwa como representante de una tendencia más “liberal” del régimen, que abriría el país a la inversión extranjera, en especial de las empresas mineras. Chinos, europeos y estadounidenses se disputan el riquísimo subsuelo zimbabuense.

Cuando Mugabe –que había pasado diez años en las mazmorras del régimen racista de Ian Smith acusado de ser un “terrorista marxista”– llegó al gobierno, el todavía no llamado Zimbabue era un país relativamente próspero, “granero” de su región, pero en el que el poder –político y económico– estaba concentrado en poquísimas manos. El nuevo líder se propuso combatir “los males del capitalismo y el colonialismo”, expulsó a la minoría blanca del país, nacionalizó empresas y aplicó una reforma agraria que distribuyó tierras entre el campesinado pobre. Pero con el paso del tiempo fue fomentando un régimen sustentado en la represión a la disidencia (se habla de miles de muertos desde los años ochenta) y la constitución de una nueva elite prebendaria.

Apenas unas semanas atrás la Organización Mundial de la Salud debió renunciar a su intención de nombrar a Mugabe embajador de buena voluntad del organismo –una decisión anunciada durante una reunión de la agencia de la Onu en Montevideo–, por las resistencias que levantó en todo el mundo. “Mugabe destrozó el sistema sanitario del país y él mismo se asiste en el extranjero”, dijo por aquellos días un dirigente del Movimiento por el Cambio Democrático, principal partido de la oposición.
El presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, anunció el miércoles que en las próximas horas enviará emisarios a Harare que se reunirán con Mugabe y representantes de las fuerzas armadas para negociar una transición.

 

Información adicional

  • Autor:Pablo Pozzolo
  • País:Zimbabue
  • Región:Africa
  • Fuente:Brecha
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