Domingo, 26 Agosto 2018 08:57

“Daniel Ortega dejó de ser de izquierda hace muchísimo tiempo”: Gioconda Belli

Escrito por Gerardo Szalkowicz y Lucio Garriga*
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“Daniel Ortega dejó de ser de izquierda hace muchísimo tiempo”: Gioconda Belli

Gioconda Belli, ex dirigente del FSLN y escritora, esgrime una fuerte crítica contra el gobierno de Nicaragua y se lamenta por la situación que atraviesa su país.

En la novela El país de las mujeres, Gioconda Belli imagina un país gobernado exclusivamente por mujeres. Las audaces integrantes del Partido de la Izquierda Erótica ganan las elecciones en Faguas y emprenden el desafío de transformar la geometría del poder. A la ciudadanía la redefinen como “cuidadanía”. No se trata sólo de problematizar la inequidad en la participación sino de repensar las lógicas de hacer política. A ocho años de su publicación, la escritora nicaragüense asegura que, más que una ficción, el libro es “una guía para la acción”, con pistas concretas para trastocar la cultura política patriarcal. Belli, quien aborda en varios otros textos el tópico mujeres y política -otro emblemático es La mujer habitada-, se entusiasma con el auge del movimiento feminista en América Latina: “Para que el mundo sea mejor, las mujeres tenemos que tener más poder”.

Nacida en Managua en 1948, publicó sus primeros poemas en 1970 y, como muchos intelectuales, se metió de lleno en el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Fue correo clandestino, transportó armas, y luego como exiliada viajó por el mundo difundiendo la lucha sandinista. Después del triunfo de la revolución, fue vocera del FSLN y ocupó varios cargos, hasta que en 1993 fue parte de la camada que rompió con el partido y recorrió un camino desde el desencanto a la indignación con la conducción de Daniel Ortega.

A la conflictividad social que vive Nicaragua desde el 18 de abril la caracteriza como “una explosión espontánea y de todos los extractos sociales”. Niega tajantemente la injerencia estadounidense, denuncia que “han reprimido con una violencia nunca vista” y despotrica contra el presidente: “Daniel Ortega dejó de ser de izquierda hace muchísimo tiempo”.

—¿Cuál es su lectura de lo que viene pasando en Nicaragua? ¿Cómo es la composición de los sectores movilizados?

—El 18 de abril se dio una protesta contra la reforma del seguro social, pero la manera en que fue reprimida generó una explosión social. Una explosión de todos los estratos sociales. Lo más interesante es que se ha dado una unidad nacional alrededor del repudio a la actuación del gobierno, a un gobierno que nos venía oprimiendo, asfixiando, quitándonos todas las vías de una solución cívica porque desnaturalizaron completamente el proceso electoral. Nos sentimos atrapados con este gobierno que tiene dominio de todos los poderes. Fue como que la gente dijo “ya, esta va a ser nuestra manera de votar” y empezó este enorme movimiento a nivel nacional. El problema es que han reprimido con una violencia nunca vista. Hay más de 400 muertos, miles de heridos, mucha gente que tuvo que huir.

 

—Daniel Ortega caracteriza la situación como un “golpe blando”, como un intento de desestabilización fogoneado y financiado desde Estados Unidos.

—Eso es totalmente falso, es como una muletilla. Lo dice por desesperación, no quiere aceptar el gran descontento. No hay plata de los Estados Unidos, ahora están diciendo que son las ONG, pero tampoco es cierto. Lo más hermoso que ha pasado es que esto fue autoconvocado, ni siquiera se le puede echar la culpa a un partido o a un grupo. Es un movimiento completamente espontáneo.

 

—Mucha gente progresista y de izquierda en América Latina se posicionó junto a Daniel Ortega y avaló la tesis de la injerencia norteamericana. También está la inquietud de que si cayera el gobierno sería la derecha quien lo capitalizaría. ¿Qué opina?

—Yo estoy muy desilusionada con lo que está diciendo la izquierda latinoamericana con relación a Nicaragua. ¿Porque es Daniel Ortega se puede matar a 400 personas y no me importa porque es de izquierda? Y no es cierto que sea de izquierda, Daniel Ortega dejó de ser de izquierda hace muchísimo tiempo, una vez en el poder se alió con los grandes capitales. Nosotros tenemos la enorme capacidad para tomar el poder sin la necesidad de la derecha. Hay mucha gente de izquierda luchando porque nosotros no vemos, como izquierda, que Daniel Ortega sea de izquierda. Daniel Ortega es una ficción, autorizó un robo que se llamó “La Piñata” donde se repartieron tierras y casas, se creó una burguesía sandinista, se privatizó la energía de la ayuda venezolana y toda su familia es dueña de los medios de comunicación. Hizo fraude para dominar la Asamblea Nacional, cambió la Constitución para reelegirse indefinidamente, puso a su mujer de vicepresidenta en un país donde tuvimos una dinastía, manejan un lenguaje horriblemente religioso, la esposa de Ortega habla todos los días y parece la Madre Teresa de Calcuta, abolieron el aborto terapéutico. Definitivamente no puede considerarse un gobierno de izquierda.

—Pensando a Nicaragua en el contexto latinoamericano, ¿qué reflexión hace sobre el momento que atraviesa la región?

—Creo que lo más importante es que tenemos que creer en nosotros. Necesitamos una democracia más radical, que venga de abajo hacia arriba. Ha habido mucho cinismo, mucha desilusión, y eso a veces nos hace tener miedo o volvernos indiferentes, individualistas y no salir de nuestro pequeño mundo. Yo animo a todos los que quieren cambiar América Latina a que participemos más, a que nos involucremos en política, en luchas comunitarias, en las luchas de las mujeres, porque somos nosotros y nosotras los que la vamos a cambiar, nadie lo va a hacer por nosotros.

 

—¿Cómo está viviendo el auge del movimiento feminista en América Latina y el cambio cultural que se viene dando en algunos países como aquí en Argentina?

—Creo que el movimiento feminista en América Latina ya no puede ser detenido. En todo el mundo se están exigiendo cambios. Uno de los grandes retos que tenemos en la región es superar el machismo, que sigue teniendo una fuerza tremenda. ¿Cómo es posible que en Argentina no se haya aprobado el aborto siendo que las mujeres van a seguir abortando pero en condiciones peligrosas? Toda esta corriente de cambios lleva a los sectores más conservadores a atrincherarse en unos valores que ya no pueden seguir siendo predominantes en el mundo de hoy. Esos valores se están acabando. Un gran problema de la humanidad es que nos intentaron inculcar que el cuerpo de la mujer es algo pecaminoso y que no tenemos derecho a ser dueñas de nuestros cuerpos. Para que el mundo sea mejor las mujeres tenemos que tener más poder, porque somos más conciliadoras, tenemos una ética del cuidado, un sentido de la ecología, porque nuestro cuerpo está conectado con la naturaleza. No digo que todas las mujeres sean buenas pero creo que tenemos un sentido mucho más agudo de lo que significa cuidar un país. Lo que pasa es que también entramos al poder bajo unas reglas masculinas, por eso en mi novela El País de las Mujeres hablo de un gobierno de mujeres donde se cambien las reglas.

—¿Qué cree que se puede tomar de esa novela para aplicar a la realidad política? Y ¿cuáles son los desafíos para que una mayor participación de las mujeres implique también un cambio en esas reglas de la política?

—Una de las cosas más importantes que planteo en esa novela es la reformulación del espacio del trabajo. La vida laboral no se adaptó a que muchísimas mujeres que trabajan tienen gran responsabilidad en la crianza, faltan mecanismos sociales como guarderías o lugares en los trabajos donde tener a los niños si se enferman. Hay muchas cosas que se podrían hacer. Están habiendo cambios pero es necesario repensar todo el mundo laboral. Creo que la explotación de la mujer en sus diferentes formas es la semilla de todos los males porque esa dominación empieza desde la infancia. Y en relación al poder, la mujer tendría que entrar de otra manera. Es un proceso largo, en esa novela doy un montón de ideas, lo central es que el poder tiene que cambiar de naturaleza.

 

—Más que ficción es una guía de acción…

—Sí, no es tan ficción, realmente si esas cosas existieran se podría cambiar mucho la mentalidad. Todo el mundo lo ve como ficción pero todo es practicable. Lo que falta es la voluntad política.

 

*Por Gerardo Szalkowicz y Lucio Garriga para Tiempo Argentino

 


 

Detienen a unos 20 universitarios

 

Disparan a caravana opositora en la capital de Nicaragua

La Jornada
 

Managua. Presuntas fuerzas de choque del gobierno de Nicaragua atacaron ayer a balazos una caravana de vehículos de activistas opositores que intentaban recorrer la capital, sin que hasta el momento se hayan difundido cifras de heridos, informaron medios locales.

La caravana, que había salido de la rotonda Jean Paul Genie, sur de Managua, fue interceptada cerca de una estación policial por motociclistas que portaban banderas rojinegras del gobernante Frente Sandinista, del presidente Daniel Ortega, y dispararon con la aparente intención de disolver la protesta.

Asimismo, al menos 21 estudiantes de la Coordinadora Universitaria por la Democracia y la Justicia (CUDJ) fueron detenidos este sábado por la policía en la provincia de Carazo, denunciaron opositores.

Los activistas desistieron de participar en la marcha Nicaragua unida jamás será vencida, debido a que policías y paramilitares armados se apostaron a lo largo de la carretera que va de la capital a Granada.

Los manifestantes se habían concentrado inicialmente para dirigirse hacia Granada (oriente) y sumarse por la tarde a una marcha nacional antigubernamental, pero se vieron obligados a protestar en la capital luego de que la carretera que conduce a esa ciudad fue tomada desde temprano por policías y paramilitares armados, reportaron medios de prensa.

Según imágenes de Canal 100% Noticias, que transmitió el incidente en vivo, la caravana fue perseguida por un contingente de policías encapuchados y fuertemente armados. Luego, interceptada por los motorizados y agentes que fueron captados pistola en mano esperando el paso de los vehículos.

Una turba de motociclistas con banderas rojinegras comenzó a disparar. Nos perseguían camionetas llenas de policías. Es una grosería que estén impidiendo la movilización de ciudadanos, aseveró un periodista de la televisora mientras huía del lugar.

La policía no debe asustarnos ni atacarnos. Estamos en contra de una persona a la que se le ha ido la mano gobernando. Todos somos nicaragüenses, todos nacimos acá y somos hermanos. No deben atacarnos, declaró un manifestante a la televisora.

En las redes sociales el oficialismo convocó a sus partidarios a una caravana para dirigirse a Granada, donde los activistas opositores marcharon por la tarde para protestar contra la represión gubernamental.

A lo largo de la carretera que comunica a Managua con Granada se instalaron retenes policiales, en los cuales se revisan vehículos y resguarda a partidarios del gobierno.

Los universitarios, quienes se dirigían hacia la ciudad de Granada para participar en una marcha nacional contra el gobierno de Ortega convocada por la CUDJ, fueron llevados por la policía a Jinotepe, capital de esa provincia, denunció la activista opositora Mónica López en el Canal 100% Noticias.

Los jóvenes fueron detenidos de forma arbitraria por la policía cuando se dirigían a Granada y lograron transmitir su detención en su página de Facebook, expresó López. Agregó que una de las detenidas es Henried Martínez, de la mesa de diálogo nacional por la opositora Alianza Cívica.

Lo que estamos viendo acá es la imposición totalmente arbitraria del mundo al revés que está en la cabeza de los Ortega (la pareja presidencial). Tenemos derecho a manifestarnos y movilizarnos, porque Nicaragua (...) no es de ningún dictador, mucho menos de hordas paramilitares y criminales que se dedican a imponer la política de terrorismo de este régimen, apuntó.

En un tuit, el obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez, dijo que es inadmisible criminalizar al pueblo por ejercer su derecho de protestar y tratarlo como terrorista. La paz social no se impone a fuerza de balas, intimidación, encarcelamientos y procesos judiciales injustos.

Nicaragua vive desde el 18 de abril la peor crisis política en cuatro décadas, que según organismos de derechos humanos independientes ha dejado cerca de 450 muertos, la mayoría manifestantes antigubernamentales. Las autoridades sólo reconocen 198 decesos.

En distintas ciudades de Nicaragua miles más se movilizaron exigiendo la libertad de presos políticos y la salida del presidente Daniel Ortega, mientras seguidores del gobierno se movilizaron en apoyo del mandatario.

En Granada, uno de los principales puntos de reunión, cientos de vecinos opositores al gobierno marcharon por las calles, pese a un fuerte dispositivo policial y la presencia de grupos de choque, según comunicó una de las organizadoras de la movilización, la universitaria Valeska Valle.

Los manifestantes portaban una bandera de Costa Rica y el mensaje de gracias, hermanos, para agradecer la solidaridad brindada por ese país a cientos de nicaragüenses que han emigrado hacia allí escapando de la violencia.

Coincidentemente, cientos de costarricenses y nicaragüenses marcharon en la capital de Costa Rica contra la xenofobia y en defensa de los migrantes, en protesta por ataques xenófobos ocurridos en un parque de San José.

Visto 525 vecesModificado por última vez en Domingo, 26 Agosto 2018 09:47

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