Sábado, 13 Julio 2019 06:22

El teléfono en Europa y la política del cambio que no es real

Escrito por Immanuel Wallerstein
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El teléfono en Europa y la política del cambio que no es real

Es famosa la anécdota de que el superdiplomático estadunidense Henry Kissinger preguntó alguna vez, "¿a quién llamo cuando llamo a Europa?" La pregunta se cita en repetidas ocasiones como un modo inteligente de sugerir pesimismo acerca de Europa como realidad. La respuesta, por supuesto, depende de lo que quiera uno saber de Europa. Hay por lo menos una docena de instituciones europeas de variados tipos de membresías e intereses. Puede uno telefonear a cualquiera de ellas. Europa es tanto una realidad, que hay aun una institución europea instituida por quienes quieren abolir las instituciones europeas.

 

Haremos dos cosas en este comentario. Una es discutir la diferencia entre lo que llamo un cambio real y un cambio que no es real. Para ello, la discusión del teléfono de Europa es muy útil para dejarnos ver qué está ocurriendo.

 

La segunda cosa que intento hacer es discutir la epistemología del análisis y las formas en que hemos venido a hablar de algo que llamamos análisis espacio tiempo (AET).

 

Déjenme explicar lo que pienso ocurre cuando intento hacer un comentario. Comienzo por fecharlo y ponerle título. Luego comienzo a dictar lo que es necesario. Así que déjenme comenzar a dictar éste.

 

Desde octubre de 1998 he estado escribiendo comentarios que aparecen cada quincena del mes. No he faltado ninguno. Tienen un patrón estándar de lo que digo.

 

Por más de 500 años del moderno sistema-mundo los análisis tienen un vaivén de ida y vuelta entre situaciones donde el punto de vista conservador estaba en la cima y situaciones donde la visión no conservadora estaba arriba.

 

¿Qué ha ocurrido? Bueno, esto puede explicarse si volteamos a examinar la visión axiomática de que podemos predecir el resultado de algo que queremos saber si miramos cómo nos iba hace 25 años.

 

Hoy, el problema al que casi todo el mundo en todo el sistema-mundo está dedicado es a responder "si Donald Trump va a reelegirse en 2020", y el axioma nos dice que el modo de saberlo es mirar 25 años atrás a ver cómo estaba la gente en ese momento. Y que si estaba bien hace 25 años, será reelecto, y si a la gente no le iba bien entonces, no será reelecto.

 

¿Por qué debe ser esto así? Tiene que ver con cómo las ocurrencias sucesivas afectan las previas. Supongamos que tomamos el más reciente de estos virajes grandes, uno que comenzó más o menos cerca de 1945 y que sigue hasta ahora.

 

¿Qué es lo que ocurre? Se dice que cada vez que hago la pregunta, "¿qué es lo que ocurre?" uno afecta de un modo diminuto, pero verdaderamente, una mezcla de números que tiene 25 años. Veamos por qué.

 

Así, se supone que podemos intentar tomar el promedio de todas las veces previas en que la gente ha supuesto mantener algo de hace 25 años.

 

Descubrimos que el promedio sería un ejercicio matemático imposiblemente complejo, que nadie es capaz de hacer. Así, realmente no podemos saber cuál sería la lectura del promedio de lo que son esos 25 años atrás. Podemos adivinar, por supuesto, y podemos acercarnos, pero no hay modo en que sepamos con absoluta certeza lo que la gente sentía hace 25 años. Ergo, no somos capaces de predecir.

 

Tomemos tres problemas cuyo contenido le importa a la gente. Uno es la condición de las mujeres. Otro es el grado al cual las cuestiones internas las dirime la gente que está a cargo. Y otro es el grado al cual nuestro país y la gente en nuestro país son hegemónicos en los sistemas-mundos.

 

En 1945, el la visión del establishment era que las mujeres no tuvieran ningún derecho. Esta visión cambiará durante los próximos años a una donde las mujeres tienen muchos derechos.

 

Otro problema es el estado del poder de aquellos que están a cargo. El tercero es el grado al cual un país es hegemónico en el sistema-mundo.

 

En el lapso de 25 años, las tres cuestiones llegan a un punto de inflexión donde parecen haber cambiado por completo. Esto es una ilusión. De hecho lo único que ha cambiado son los nombres de la gente, o los de los grupos que son dominantes en el sistema. Sigue siendo éste un sistema que es bilateral y donde no puede ocurrir cambio alguno. Acerca de la gente a cargo del sistema, su poder era absoluto circa 1949. Y en términos de Estados Unidos y el poder hegemónico, era incuestionable circa 1945.

 

Cada uno de estos tres análisis se mueve a un punto presumiblemente cambiante donde todo ha quedado de cabeza tras 25 años. De hecho, el punto es que lo que ha cambiado es quién estaba en la cima y quién en la base. El sistema se mantiene igual. Es por eso que hablo de un "cambio que no es real".

 

A diferencia de virajes previos en la historia del moderno sistema-mundo, el viraje que comenzó a ocurrir circa 1945 fue mucho más raudo a resultas del cambio estructural del moderno sistema-mundo. Este cambio estructural significó que cuando arribamos al cambio virtual de 1968, más o menos, podíamos haber hecho un cambio real. De hecho, no lo hicimos. Hubo una reversión al viejo modo de calcular las cosas, pero con un lenguaje nuevo.

 

¿Cuál es la diferencia entre los cambios que se hicieron regularmente por más de 500 años y el último cambio que se hizo desde 1949? La diferencia tiene que ver con un número de categorías con las cuales etiquetamos nuestros cálculos. Si las etiquetas dicen que son cambios normales durante el periodo de 500 años, entonces todas estas etiquetas serán bilaterales. Los cambios que no son reales parecen ser cambio, pero de hecho no lo son. La única manera de tener un cambio que no parezca un cambio, sino que sea un cambio real, es apoderarse del momento de la crisis estructural del moderno sistema-mundo y, de hecho, en vez de hacer cálculos bilaterales, calcular totalmente de otro modo. Algo que yo le llamaría, "cambio cuadrilátero".

 

Hay otro cambio, en realidad de gran importancia. Es si debemos comenzar en forma normal con un análisis completamente autónomo para el tiempo histórico y el espacio global.

 

Utilizando el análisis de espacio tiempo, podemos encontrar entonces si ha ocurrido un cambio real o un cambio que no es real. Donde estamos ahora, podemos entrar en este debate con algo que podemos aprender del AET, algo que no podríamos haber aprendido si lidiáramos por separado con el tiempo histórico y el espacio global.

 

Hemos intentado explicar lo que es un cambio que no es real y hemos intentado explicar lo que significa un análisis de espacio tiempo. Si no lo logramos, es porque es difícil explicar esto.

 

Traducción: Ramón Vera-Herrera.

Información adicional

  • Autor:Immanuel Wallerstein
  • Fuente:La Jornada
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