Sábado, 01 Febrero 2020 07:09

Salvar la cara

Escrito por Xulio Ríos
Valora este artículo
(0 votos)
Escena de reflejos en una estación de metro de Hong Kong / Foto: Afp, Anthony WallaceEscena de reflejos en una estación de metro de Hong Kong / Foto: Afp, Anthony Wallace

La epidemia originada en la ciudad de Wuhan y que se extendió a varios países en los últimos días presenta algo más que un desafío de salud pública para las autoridades de la potencia asiática. En el nuevo Año de la Rata, ¿se convertirá el nuevo virus en una especie de ratonera para el Partido Comunista de China?

La irrupción de la epidemia del nuevo virus corona pilló por sorpresa a los máximos dirigentes chinos, en gira de inspección por varias provincias. La alerta alteró inevitablemente su agenda y la de millones de chinos que se aprestaban a disfrutar de sus días de fiesta más preciados. Las dudas y los temores a extender el pánico pueden haber influido en que la alarma se haya dado quizá tarde, cuando los desplazamientos por causa de la Fiesta de la Primavera ya se habían iniciado. Y es que el momento para esta epidemia no podía ser peor: es el pico más alto del año en el uso de todo tipo de transportes, y hay millones de personas deambulando de una ciudad a otra.

El brote de la neumonía todavía se halla en la etapa temprana y es comprensible la preocupación por su evolución. El virólogo y reconocido experto en problemas respiratorios Zhong Nanshan, jefe de un equipo de facultativos de alto nivel organizado por la Comisión Nacional de Salud, dijo que no tendrá el impacto en la sociedad y la economía que tuvo el síndrome respiratorio agudo severo (Sars) hace 17 años. Otros, sin embargo, como Guan Yi, de la Universidad de Hong Kong, creen que esta epidemia podría ser hasta diez veces más potente que la del Sars, que causó la muerte de unas 800 personas en todo el mundo. Esa misma división de pareceres se ha confirmado en la Organización Mundial de la Salud.

MÁXIMA PRIORIDAD. 

El Partido Comunista (Pcch) ha tomado las riendas de la crisis actual. Primero fue la Comisión Central de Asuntos Políticos y Jurídicos poniendo en guardia a los funcionarios del partido y del gobierno contra la tentación de disimular la gravedad de la situación. Tras la crisis del Sars de 2003 se ha comprendido que la opacidad constituye un error mayúsculo que no hace sino agravar el problema. La oportuna, precisa y transparente información parece haberse instituido como norma en este caso. Después, el Comité Permanente del Buró Político emitió la consigna del control del nuevo coronavirus como la prioridad máxima sobre cualquier otro asunto.

En el Año de la Rata, que se aventuraba como el de la plasmación, por fin, de la “sociedad modestamente acomodada”, una mala gestión de este revés puede hacer que rueden cabezas. Por el contrario, una buena gestión dejará sentado un precedente de alcance global. Es que al desafío de salud pública que supone enfrentar una crisis de estas proporciones en un país, a pesar de todo, en vías de desarrollo, con una cifra de muertos que ya supera el centenar, y miles de afectados, al Pcch se le suma igualmente un desafío político: la preservación de la estabilidad social sigue siendo una prioridad.

Sin opción a titubeos, el Partido Comunista chino tensiona los músculos para demostrar su invencibilidad. Lejos de amilanarse, la consigna apunta a dar vuelta la crisis, convirtiéndola en una demostración palpable de su aptitud para encarar los más graves retos, cualesquiera que estos sean. Es un mensaje dirigido tanto a la sociedad china como al resto del mundo, incluso en el orden científico, con exhibición de capacidad y competencia para hallar respuestas rápidas, en otro tiempo quizá imposibles. China aún no se puede comparar con Occidente en muchos parámetros, pero ya quisiera Occidente poder disponer de la capacidad china para yugular una crisis de estas proporciones, sugiere el presidente Xi Jinping. Y es ese convencimiento el que inspira el proceder del Pcch en estas horas difíciles. Una invocación al nacionalismo que cierra filas, aunque no puede pasar por alto que esta es la segunda vez que ocurre. No puede haber una tercera.

Aún es pronto para estimar los costes económicos de esta crisis, pero está fuera de toda duda que serán relevantes. Y no se descarta que pueda, incluso, obligar a suspender la celebración de las sesiones parlamentarias anuales previstas para inicios de marzo, el mayor acontecimiento de este período político en China, en un año de gran importancia para el Pcch. En 2021 celebrará el primer centenario de su fundación y quería presentar al mundo un país en estado de revista. Su máxima aspiración es proclamar a los cuatro vientos que ha logrado hacer de China una sociedad próspera y acomodada, un país respetado en el mundo. Pero mucho va a depender de cómo salga de esta.

      (Tomado de los artículos “Más que el virus” y “Darle la vuelta”, publicados originalmente en el sitio web del Observatorio de la Política China, politica-china.org. Brecha publica fragmentos.)

 

Información adicional

  • Antetítulo:El gobierno chino ante el desafío del coronavirus
  • Autor:Xulio Ríos
  • País:China
  • Región:Asia
  • Fuente:Brecha
Visto 360 veces

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el Código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.