Zhong Zhong y Hua Hua son clones de macacos cangrejeros

 

Shanghai.

Más de 20 años después del nacimiento de la oveja Dolly, científicos chinos lograron clonar por primera vez monos con el mismo método, según publicaron este miércoles en la revista especializada Cell.

Los macacos cangrejeros Zhong Zhong y Hua Hua nacieron con vida y sobrevivieron las primeras semanas, explicaron los científicos del equipo de Qiang Sun, perteneciente a la Academia China de las Ciencias de Shanghai.

La técnica de clonación empleada con Dolly –transferencia nuclear de células somáticas– ya se había utilizado con éxito en más de 20 especies como vacas, cerdos o perros, pero había fracasado con monos.

Al igual que con la famosa oveja, los científicos chinos transfirieron el nucleo celular con la herencia genética de un animal a un óvulo de otro animal donante al que previamente se le había quitado el núcleo. El óvulo se implantó finalmente en una hembra que gestó el clon.

Teóricamente de esta forma se pueden generar muchos animales genéticamente idénticos. En 1999 ya nació un mono de laboratorio con la misma información genética que uno de sus congéneres, pero en esa ocasión el animal clonado resultó de la división de un óvulo fecundado en el laboratorio, como los gemelos monocigóticos.

 
Procedimiento ampliado

 

El equipo de Qiang Sun utilizó un procedimiento ampliado del que se usó con Dolly para los macacos cangrejeros (Macaca fascicularis).

Para superar la resistencia de las células a la técnica, introdujeron moduladores que activaban o desactivaban los genes que impedían el desarrollo de los embriones.

Las posibilidades de éxito aumentaron al transferir núcleos de células fetales diferenciadas, como fibroblastos, un tipo del tejido conectivo. Zhong Zhong y Hua Hua son clones de los mismos fibroblastos fetales de macaco. Los investigadores necesitaron muchos intentos para lograr el procedimiento con éxito. Se obtuvieron 200 embriones con la herencia genética de monos adultos que se implantaron a 42 hembras y se consiguieron dos nacimientos vivos, aunque esas crías murieron pocas horas después.

El éxito se obtuvo a partir de unos 100 embriones procedentes del material genético de fetos de mono. En ese grupo se lograron seis embarazos de un total de 21 hembras. Nacieron dos crías vivas y sobrevivieron al menos los primeros 40 y 50 días, informó el equipo.

Aunque la tasa de éxito no es muy alta, los resultados son un paso importante, apuntó Eckhard Wolf, del centro genético de la Universidad Ludwig-Maximilian de Múnich.

Según Wolf, la técnica de clonación es prometedora para la investigación de nuevas terapias, por ejemplo, contra algunas enfermedades neurológicas. Con ese método es posible estudiar a varios animales de laboratorio genéticamente idénticos, lo que puede ayudar en el desarrollo de nuevos tratamientos.

Daniel Besser, director de la Red Alemana de Células Madre, cree también que los resultados del equipo chino suponen un desarrollo importante. Sin embargo, pide precaución teniendo en cuenta los escándalos de falsificación en otros intentos de clonación. Estará claro que los resultados son coherentes cuando se confirmen en distintos laboratorios del mundo, añadió.

En su opinión, los experimentos con macacos cangrejeros clonados pueden estar éticamente justificados en algunos casos, pero no en homínidos.

Somos conscientes de que la investigación futura en primates no humanos en todo el mundo depende de que los científicos se atengan a estrictos estándares éticos, señaló en un comunicado el neurólogo Mu-ming Poo, quien participó en el estudio chino.

 
Límites éticos

 

El investigador aseguró que su equipo respetó las pautas internacionales y pidió que la comunidad científica discuta sobre los límites éticos de la clonación en monos. Una de las cuestiones éticas puede ser el estado de salud de los monos clonados, ya que las primeras generaciones de animales de ese tipo suelen sufrir enfermedades.

Los nombres de los monos clonados, Zhong Zhong y Hua Hua, tiene un significado especial, según explicó Cell en un comunicado. La unión de los dos nombres, Zhonghua, significa nación china.

 

Jueves, 09 Noviembre 2017 08:18

Crisis de opiáceos en EU

Crisis de opiáceos en EU

 

Desde hace una década se gesta en Estados Unidos una crisis muy grave de mortalidad por sobredosis de narcóticos, relacionada con una alta prescripción legal de potentes analgésicos opiáceos. La autoridades sanitarias de ese país calculan que en 2016 se produjeron 64 mil 70 muertes por esta causa, con un incremento de 21 por ciento respecto del año anterior. Esto significa que esos fallecimientos son superiores a los provocados por armas, accidentes de automóviles, homicidios y suicidios. La historia de esta crisis tiene elementos ilustrativos de la manipulación política de esta tragedia, por un lado, y la ausencia de escrúpulos de las farmacéuticas y la falta de ética de muchos médicos, por el otro.

A finales de octubre, Trump declaró emergencia de salud pública al respecto, con mucha sensiblería y gran cobertura de medios, pero al clasificarla como salud pública y no como emergencia nacional logró que no haya nuevos fondos para actuar hasta que el Congreso los asigne expresamente. ¡Los fondos disponibles actualmente corresponden a 2 centavos por adicto! Trump tampoco perdió la oportunidad de sugerir que sus planes de construir el muro en la frontera con México tendrán efectos positivos para frenar el flujo de heroína.

En el contexto de su declaratoria, la publicación del informe de inteligencia de la DEA (la agencia antidrogas estadunidense) de julio pasado adquiere mucha importancia. Constata que el paisaje de los narcóticos ha cambiado durante la década pasada con la epidemia de los opiáceos, incluyendo a los analgésicos de prescripción legal, fentanilo, otros opiáceos sintéticos y heroína, aunque siguen siendo importantes la metanfetamina, la cocaína y la mariguana. Subraya que los cárteles mexicanos son la amenaza criminal de drogas más importante para Estados Unidos, al ser los proveedores al mayoreo de las bandas de ese país. Los señalamientos de Trump y de la DEA alimentan la nueva narrativa sobre México y los mexicanos, que justificaría una intervención más directa e incluso militar; advierte también que el consumo de cocaína se está recuperando como resultado del incremento de la producción en Colombia, lo que que revela el fracaso del Plan Colombia, o sea, de la guerra contra las drogas, así como la pauta del plan Mérida con Felipe Calderón.

La epidemia de opiáceos está directamente relacionada con la industria farmacéutica y su intensa campaña comercializadora de potentes analgésicos opiáceos de prescripción legal. Ya en 2009 un artículo en el American Journal of Public Health mostró esta relación y alertó sobre la agresiva maniobra comercial de OxyCotin, medicamento de oxicodona de liberación prolongada, entre los médicos, por conducto de representantes de la compañía Purdue, la cual aumentó sus ventas de 48 millones a 1.1 mil millones de dólares en cuatro años. Sugiere, además, que la FDA (la Administración de Alimentos y Medicamentos, por sus siglas en inglés) podría intervenir para detener este antiético negocio.

A pesar de la oportuna alerta de los especialistas, nada serio se ha hecho para restringir la comercialización. Un caso sonado en Estados Unidos fue la aprobación unánime de una ley que limitó las posibilidades de la DEA de restringir la distribución de estos opiáceos. The Washington Post hizo una investigación al respecto y demostró la gran influencia de la presión de las farmacéuticas, la más importante contribuyente en las campañas políticas, en la redacción de la ley. Incluso, encontró que el primer borrador fue redactado por un ex empleado de la DEA que se convirtió en cabildero de esta industria. Pese a abundantes evidencias de que los adictos a opiáceos legales tienden a pasar al consumo de heroína, no se ha hecho nada; tampoco se han aprobado programas públicos de terapia de sustitución para ellos.

Es importante recordar que el procurador de Estados Unidos, Jeff Sessions, instruyó en mayo a los fiscales federales buscar las penas más altas para los delitos relacionados con drogas. Es el regreso a una política doméstica de “guerra contra el narco” que llevó a ese país a tener el número de presos más alto del mundo y que ha probado ser totalmente inútil para resolver el problema. Desde luego, ni Trump, ni Sessions quieren indagar en las causas del enorme mercado interno de drogas, cuestión negada, no obstante que la muerte por sobredosis es hoy más común entre la base de votantes de Trump: hombres blancos en edad productiva con bajo nivel educativo y frecuentemente desempleados.

Las soluciones represivas no resolverán el problema en Estados Unidos ni en México. La derecha, particularmente la ultraderecha, usa este camino porque no puede admitir que el fondo del problema es la exclusión social estructural y la desesperación creadas por su modelo económico.

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Lula da Silva, Dilma Rousseff y otros seis miembros del PT, imputados por el caso Petrobras

La Fiscalía Brasileña les acusa de pertenecer a una supuesta "organización criminal", a la cual se le atribuyen los delitos de corrupción, blanqueo y la creación de un cártel relacionado con la petrolera semi-pública.

El procurador general de Brasil, Rodrigo Janot, denunció hoy a los expresidentes Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff por un supuesto delito de asociación ilícita en un caso relacionado con la trama corrupta destapada en el seno de la petrolera estatal Petrobras.


Janot ha indicado que los ocho miembros del PT, entre ellos Lula da Silva y Rousseff, cometieron crímenes de corrupción, blanqueo de dinero y formación de un cártel en relación con dicha petrolera, cuya pena en Brasil es de tres a ocho años de prisión más una multa económica.


Las imputaciones se derivan de las investigaciones abiertas por el Tribunal Supremo Federal por la Operación Lava Jato, y se trata además de la primera vez que se presentan cargos criminales contra Rousseff, apartada del poder en 2016.


Janot sostiene en la denuncia que el PT es "parte de una organización criminal única" que congrega a varios partidos, incluido el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que lidera el presidente del país, Michel Temer.


Los ocho miembros del PT recibieron, como dice Janot, 1.485 millones de reales (cerca de 400 millones de euros) en pagos ilegales, apuntando a Lula da Silva como "ideólogo" de la organización, según ha informado el diario local O Globo.


En su documento, ha indicado que el expresidente habría recibido 230,8 millones de reales (unos 62,1 millones de euros) entre 2004 y 2012 de parte de las empresas Odebrecht, OAS y Schahin con recursos desviados de contratos firmados con Petrobras.


Asimismo, ha subrayado que esta organización habría actuado entre 2002, cuando Lula da Silva se impuso en las presidenciales, hasta mayo de 2016, cuando Rousseff abandonó la Presidencia a causa de un juicio político.


En el caso de la exmandataria, Janot ha dicho que habría entrado a formar parte de la supuesta organización criminal en 2003, cuando accedió al puesto de ministra de Minas y Energía.


"Desde allí contribuyó decisivamente para que los intereses negociados en forma de pagos pudieran ser cumplidos, especialmente en el ámbito de Petrobras, de la que fue presidenta del consejo de administración entre 2003 y 2010", ha señalado.


Los otros seis imputados son la senadora Gleisi Hoffman, presidenta del PT; los exministros Antonio Palocci, Guido Mantega y Paulo Bernardo; el prefecto de Araraquara, Edinho Silva; y el extesorero del PT Joao Vaccari Neto.


Janot ha reclamado que todos ellos paguen 6.800 millones de reales (alrededor de 1.831 millones de euros), cifra que incluye la devolución del dinero presuntamente desviada y las reparaciones por daños morales y materiales.


La operación que junta partidos


La Operación Lava Jato se ha convertido en uno de los mayores escándalos de corrupción en el gigante sudamericano. Ha salpicado a decenas de políticos y empresarios y ha dado lugar a la apertura de causas derivadas, como la del caso Odebrecht, que ya ha cobrado entidad propia.


El julio pasado, el expresidente Lula, que gobernó Brasil entre 2003 y 2010, ya fue condenado en primera instancia a nueve años y medio de prisión por supuestamente haberse beneficiado de la red corrupta que desvió millonarios fondos de la petrolera. La condena derivó de uno de los seis procesos abiertos por la Justicia que afronta Lula, la mayoría relacionados con el caso Petrobras.


Rousseff, que ya había sido salpicada por el asunto, fue presidenta de Brasil entre 2011 y 2016, cuando fue destituida por el Congreso por supuestas irregularidades en la gestión de los presupuestos.


El escándalo en Petrobras, destapado hace más de tres años, ha enviado a prisión a importantes políticos y empresarios, además de implicar a Lula, Rousseff, al presidente Temer y varios de sus ministros.

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Una vida que se basta a sí misma: la revancha de los "valores del sur"

La política es una disputa entre diferentes formas de vida, sensibilidades, ideas de felicidad. La toma del poder no sirve de nada si no se proponen mundos alternativos.

 

En los años 70, el cineasta italiano Pier Paolo Pasolini propuso pensar el conflicto político como una disputa fundamentalmente antropológica: entre diferentes modos de ser, sensibilidades, ideas de felicidad. Una fuerza política no es nada (no tiene ninguna fuerza) si no arraiga en un "mundo" que rivalice con el dominante en términos de formas de vida deseables.


Mientras los "hombres políticos" de su tiempo (dirigentes de partido, militantes de vanguardia, teóricos críticos) miraban hacia el poder estatal como el lugar privilegiado para la transformación social (se toma el poder y desde arriba se cambia la sociedad), Pasolini advertía –con sensibilidad poética, esto es,sismográfica– que el capitalismo estaba avanzando mediante un proceso de "homologación cultural" que arruinaba los "mundos otros" (campesinos, proletarios, subproletarios) contagiando los valores y modelos del consumo "horizontalmente": a través de la moda, la publicidad, la información, la televisión, la cultura de masas, etc. El nuevo poder no emana, irradia o desciende desde un lugar central, sino que se propaga "indirectamente, en la vivencia, lo existencial, lo concreto", decía Pasolini.


En el vestir y en los andares, en la seriedad y las sonrisas, en la gesticulación y los comportamientos, el poeta descifraba los signos de una "mutación antropológica" en marcha: la revolución del consumo. Frenarla desde el poder político sería como tratar de contener una inundación con una manguera. No es posible imponer otros contenidos o finalidades a un mismo marco de acumulación y crecimiento. Es más bien al revés: el modo de producción-consumo será el que determine los márgenes del poder político. Una civilización sólo se para con otra. Son necesarios otros vestires y otros andares, otra seriedad y otras sonrisas, otra gesticulación y otros comportamientos.


La disputa política (la que no es simple juego de tronos) expresa un "desacuerdo ético" entre diferentes ideas de la vida o, mejor, de la buena vida. No ideas que flotan por ahí o se enuncian retóricamente, sino ideas prácticas encarnadas, materializadas, inscritas en los gestos y los dispositivos más cotidianos (Facebook, Uber o Airbnb son figuras del deseo, de ahí su fuerza). ¿Qué podría decirnos una mirada antropológica sobre la política? ¿Qué mundos colisionan hoy? ¿En qué desacuerdos éticos sobre la vida buena podrían aflorar acciones políticas transformadoras?


El viejo espíritu del capitalismo


Demos primero un paso atrás. ¿Dónde nació la idea de organizar la vida entera en torno al trabajo, la eficacia y la productividad? Según Max Weber, la cultura burguesa encontró su origen, motor y combustible en la ética protestante (sobre todo del protestantismo ascético). A través de la reconceptualización del trabajo como "profesión" y de la teoría de la predestinación (sólo en el éxito terrenal podemos encontrar signos de nuestra salvación), se genera una subjetividad que pone en el centro de la vida el dinero y el enriquecimiento, que aspira a la "racionalización" de la existencia entera (la relación con el tiempo, el cuerpo, el honor, la educación de los hijos), que condena la pobreza como el peor de los males ("elegir la pobreza es como elegir la enfermedad"), etc.


Esta subjetividad no es un "reflejo automático" de la objetividad económica, sino un elemento decisivo de la "cultura capitalista" sin la cual sencillamente no hay capitalismo. Sólo un nuevo tipo de imaginario y subjetividad (una nueva organización del deseo) podía tener la fuerza suficiente para quebrar la "mentalidad tradicionalista" (imperante entonces) según la cual no se vive para trabajar (eso sería absurdo), sino que se trabaja para vivir y si se dispone de riqueza (por trabajo propio, ajeno o buena ventura) se dedica uno a la contemplación o a la guerra, al juego o a la caza, a dormir tranquilo o al goce sensual de la vida, pero no se le pasa por la cabeza reinvertirla para seguir acumulando.


La cultura burguesa nace por tanto de la potencia de un imaginario religioso que abandona luego, laicizando sus valores: el sentido de la responsabilidad individual, el self made man, la meritocracia, el crédito, el progreso, la sensibilidad puritana y severa, etc. La modernidad ha sido predominantemente una "cultura del Norte": anglosajona, masculina, blanca y protestante. Pero el dominio de este imaginario (vivir para trabajar, invertir los beneficios en obtener más beneficios, someter todos los aspectos de la vida a un control reglamentado y sistemático, etc.) nunca ha sido completo.


La socialidad del sur


Según el sociólogo (de la vida cotidiana) Michel Maffesoli, siempre ha existido, insistido y resistido una “socialidad del sur”. Una socialidad difusa, sumergida y oculta, difícil de ver pero presente, capaz de rebelarse y activarse si resulta amenazada. Una dinámica informal (formas de vínculo, de pertenencia subjetiva, de hacer práctico) determinante en la vida diaria, como substrato o “manto freático” de la existencia colectiva.


¿En qué consiste esta socialidad del sur? En primer lugar, es un impulso vital, a-racional. Una voluntad de vivir, un querer vivir. Pero no vivir de cualquier modo, sino afirmando un tipo de vínculo, un tipo de existencia, una cierta idea de felicidad: un estar-juntos antropológico. Es también un conjunto de saberes y estrategias para reproducir esos vínculos, esas formas de vida.


Ese "sur" se refiere original e históricamente a los países mediterráneos y latinoamericanos, pero se convierte enseguida en la obra del autor en una noción más movediza que apunta a "valores" y "climas afectivos" más que a una localización geográfica. En ese sentido, hay "sur en el norte", como también hay "norte en el sur". Colonia (vividora, alegre, habladora, proletaria) sería el "sur" en Alemania y la financiera Frankfurt, el "Norte".


Podemos entresacar ahora cinco "valores" (lo que vale) para esta socialidad del sur:


—en primer lugar, el presente: la vida no se proyecta "hacia adelante" (un futuro de salvación, de perfección), sino que se afirma "ahora". Esa cierta despreocupación hacia el mañana no excluye (¿paradójicamente?) una obstinación por reproducirse y durar. La temporalidad de la socialidad del sur es intensa y no extensa, pero ella se empeña en "perseverar en su ser".


—en segundo lugar, el vínculo: La vida se da en continuidad con otros, entramada con otros, enredada con otros. No solamente por necesidad, sino también por el placer de compartir. El vínculo más apreciado es el vínculo cercano, próximo, al alcance de la mano (lo táctil como valor). Este "aquí" no nos separa de lo que está "allí" (lo lejano), sino al revés: a partir de lo que vivimos "aquí" nos puede resonar algo "allí".


—en tercer lugar, lo trágico: la asunción de la anarquía de lo que hay, de lo que es. No se trata de "solucionar" o "superar" lo dado (incierto, oscuro, múltiple), sino más bien de saber "componérselas" con ello. Otra relación pues con el mal, el riesgo o la muerte, que no son algo a erradicar (según las lógicas imperantes del control, la securización y la previsibilidad total), sino un costado de la vida (y también pueden ser fuerza, palanca, si nos sabemos componer).


—en cuarto lugar, lo dionisíaco: no la vida encerrada en uno mismo (trabajo, éxito, progreso), sino la vida "extática" que busca salir de sí a través del goce del cuerpo, el gusto por la máscara y el disfraz (las apariencias), la fusión con el otro en las celebraciones colectivas (musicales, deportivas, religiosas), etc. Exceso, derroche, vértigo, entrega, destrucción: lo "dionisíaco" son tanteos con la alteridad.


—por último, el doble juego: no la pasión por lo recto, lo frontal y lo explícito, sino por el desvío, la astucia, el apaño, el rebusque, la brega, la duplicidad, el disimulo, el juego con la ley y la norma, las estrategias informales de conservación y supervivencia (mía y de los míos). No la pasión por corregir y enderezar, sino por sortear, regatear, driblar y burlar.


La crisis como ocasión


Los economistas neoliberales hacen su propia lectura "antropológica" del mundo y concluyen que la crisis económica de 2008 tiene que ver con la "insuficiente movilidad geográfica", el "limitado espíritu emprendedor", el "colchón familiar", el "trabajo informal" o la "indiferencia (o incluso la repugnancia) hacia el enriquecimiento" aún demasiado presentes en los países del sur (los llamados PIGS: Portugal, Italia, Grecia, España, ninguno de ellos un país protestante, por cierto). Al trasluz de estos análisis, vemos a la socialidad del sur en acción.


¿Podemos leer la gestión neoliberal de la crisis como la tentativa de suprimir por fin todas esas "inadecuaciones culturales" y acelerar así "el devenir mundo del capital" (Laval y Dardot)? La crisis de la deuda sería de ese modo la ocasión perfecta para desatar la "destrucción creativa" de todo aquello que, dentro y fuera de nosotros mismos, nos indispone para pensarnos y actuar como simples átomos sociales, partículas egocéntricas desvinculadas, máquinas del cálculo egoísta. Costumbres y vínculos, apegos y solidaridades.


Eliminando las protecciones sociales, fragilizando los derechos asociados al trabajo, favoreciendo el endeudamiento general de los estudiantes y las familias, precarizando, reduciendo los salarios y el gasto social, se trata de fomentar el "sálvese quien pueda" y destruir todo aquello que permita a la gente cualquier margen de libertad con respecto al mercado. Todo lo que hay "entre" los seres y hace de ellos algo más que "partículas elementales" en competencia: lazos de mil clases, derechos conquistados, lugares vivos, recursos públicos y comunes, redes de solidaridad y apoyo, circuitos no mercantiles de bienes y servicios, etc. La base material de cualquier autonomía. Gobernar hoy consiste precisamente en erosionar ese "entre", esa trama densa de lazos, afectos, apoyo mutuo...


Pero justo cuando se quería "extirpar", la socialidad del sur se tensa y activa. En la España de la crisis han proliferado por ejemplo los micro-grupos informales de solidaridad y apoyo mutuo (familiares, vecinales, amistosos) que han atemperado los efectos devastadores de la gestión neoliberal de la crisis: miedo, soledad y desamparo. Una proliferación que impugna en sí misma el paradigma liberal-individualista: "cada uno tiene su vida".


Justo cuando se nos dijo que "habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades" y tocaba expiar y pagar, los valores del sur se toman su revancha, afirmando y difundiendo otras ideas de riqueza y felicidad: más basadas en el presente que en el futuro, en los vínculos que en la soledad, en el tiempo disponible y no en la vida para el trabajo, en la empatía y no en la competencia, en el disfrute de la gracia más que en la culpa por la deuda.
El nuevo espíritu del capitalismo


Más difícil todavía. Según algunos autores, estaríamos atravesando hoy el pasaje hacia la superación (¿intensificación, radicalización?) del antiguo "espíritu" del capitalismo cuyos orígenes estudió Weber.


Por ejemplo, según Franco Berardi (Bifo), la burguesía aún "vivía en los vínculos" (con una comunidad, unos lugares, unos bienes físicos, una clase trabajadora que no podía suprimir, la relación entre valor y tiempo de trabajo). Sin embargo, el capitalismo financiero es mucho más abstracto: no se identifica con ningún lugar, con ninguna población concreta, con ninguna clase del trabajo, con ninguna regla, aunque sus decisiones tengan consecuencias (devastadoras) sobre lugares, poblaciones, trabajadores, etc.
Por otro lado, según Christian Laval y Pierre Dardot, esta lógica de acumulación infinita del capital se ha vuelto hoy una "modalidad subjetiva". ¿Qué quiere decir esto? Pues que al "homo economicus" (definido por la prudencia, la ponderación, el equilibrio en los intercambios, la felicidad sin excesos, la balanza de los esfuerzos y los placeres) le sustituye el "empresario de sí mismo" (definido por la competencia y la autosuperación constante: vivir en el riesgo, ir más allá de uno mismo, asumir un desequilibrio permanente, no descansar o pararse jamás, poner todo el goce en la autosuperación). Una expresión resume según los autores franceses el tipo subjetivo del capitalismo actual: "siempre más". El gozo de la ilimitación.


En esta transformación habría que reevaluar seguramente la resistencia que presenta la "socialidad del sur", cuando por ejemplo la cultura capitalista hoy ya no exige la represión de lo afectivo/pasional, sino más bien su completa instrumentalización al servicio de la lógica del beneficio: la instrumentalización de lo íntimo. Pero sin duda la afirmación de una "vida que se basta a sí misma" sigue siendo absolutamente subversiva (¿más que nunca?). Una vida que no persigue extraer y acumular "siempre más", sino que se vive en el gozo de cuidar y compartir, lo más cercanamente posible, aquello que nos ha sido dado, aquí y ahora.


La insurrección de la socialidad del sur consistiría en afirmar políticamente esta otra idea de felicidad, esta potencia subterránea, este mar de fondo.

 

Amador Fernández-Savater
eldiario.es


Referencias:
-Cartas luteranas (Trotta) y Escritos corsarios (Ediciones del Oriente y el Meditarráneo), de Pier Paolo Pasolini.
-A nuestros amigos y Ahora (ambos en Pepitas de Calabaza), del Comité Invisible.
-La ética protestante y el "espíritu" del capitalismo (Alianza), de Max Weber.
-La sublevación (ediciones castellanas en Hekht y Artefakt), de Franco Berardi,Bifo.
-La pesadilla que nunca acaba (Gedisa), de Christian Laval y Pierre Dardot.
- El tiempo de las tribus (Icaria), La tajada del diablo (Siglo XXI) y La transfiguración de lo político (Herder), de Michel Maffesoli.

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Sentencia del Tribunal Monsanto: “Daños a la salud y el ambiente, crímenes de guerra y ecocidio”

 

El martes fue el veredicto del Tribunal Internacional Monsanto, que sesionó en octubre de 2016. La multinacional fue hallada culpable por daños a la salud y el ambiente, crímenes de guerra y ecocidio.

 

Del 14 al 16 de octubre de 2016, en el Instituto de Estudios Sociales (ISS) en La Haya, Países Bajos, cinco jueces de distintas partes del mundo escucharon a más de treinta testigos y expertos de los cinco continentes. El Tribunal Internacional Monsanto de La Haya, de carácter exclusivamente ético, se puso como objetivo sentar bases jurídicas que permitan avanzar en un verdadero proceso contra la polémica multinacional química y agroalimentaria. Para ello se ha basado en los Principios Rectores sobre Empresas y Derechos Humanos adoptados por la ONU en 2011.

 

El veredicto del tribunal

 

El Tribunal concluyó que Monsanto se ha involucrado en prácticas que tienen un impacto negativo en el derecho a la alimentación. Las actividades de la multinacional afectan la disponibilidad de alimentos para individuos y comunidades, e interfieren con la habilidad de los individuos y comunidades de alimentarse a sí mismos directamente o a elegir semillas no modificadas genéticamente. Además, las semillas genéticamente modificadas no siempre son costeables para los agricultores y amenazan a la biodiversidad. Las actividades y productos de Monsanto causan daño al suelo, agua y al ambiente en general. El Tribunal concluye que la soberanía alimentaria también es afectada y resalta los casos en los cuales la contaminación genética de los campos forzó a agricultores a pagar regalías a Monsanto o hasta abandonar sus cultivos no-OGM debido a esta contaminación. Efectivamente hay una infracción al derecho a la alimentación debido al mercadeo agresivo de los OGMs los cuales pueden forzar a los agricultores a comprar nuevas semillas cada año. El modelo agroindustrial dominante puede ser criticado aún más fuertemente debido a que otros modelos –como la agroecología– existen y respetan el derecho a la alimentación.

La actividad de la empresa también afecta de forma negativa el derecho a la libertad indispensable para la investigación científica recurriendo a la intimidación, desacreditación de investigación científica cuando se formulan preguntas serias sobre la protección del ambiente y salud pública.

Con respecto a la creación del Agente naranja, arma química usada por EEUU en Vietnam, que mataba toda vida vegetal y provoca malformaciones en animales y humanos hasta hoy en día, sería cómplice de crímenes de guerra por ecocidio, si la ley internacional tuviese esa figura: "Si el delito de ecocidio se reconociera en el derecho penal internacional, las actividades de Monsanto posiblemente constituirían un delito de ecocidio en la medida en que causan daños sustanciosos y duraderos a la diversidad biológica y los ecosistemas, y afectan a la vida y la salud de las poblaciones humanas", advirtió el fallo.

 

Nuestras vidas valen más que sus ganancias

 

Desde comienzos del siglo XX, Monsanto ha comercializado productos altamente tóxicos que contaminan el medioambiente de manera permanente, y ha causado enfermedades y muertes a miles de personas en todo el mundo. Entre estos productos se encuentra el PCB, que forma parte de los doce contaminantes orgánicos persistentes (COP) y afectan la fertilidad humana y animal; el 2,4,5-T, uno de los componentes del Agente Naranja, que contiene dioxina y que fue utilizado por el ejército estadounidense durante la guerra de Vietnam, causando malformaciones congénitas y cáncer hasta hoy; el Lasso, un herbicida que ahora está prohibido en Europa; y el famoso Roundup, el herbicida más utilizado en el mundo y elaborado en base a glifosato (reconocido por la IARC como potencialmente cancerígeno), que es el causante de uno de los mayores escándalos sanitario y medioambiental de la historia moderna. Este herbicida altamente tóxico, está asociado a los monocultivos transgénicos, principalmente soja, maíz y canola, destinados principalmente para la alimentación animal o para la producción de agrocombustibles.

El modelo agroindustrial promovido por Monsanto y otras empresas, además de ser responsables de enfermedades entre la población y extinción de especies, es responsable de al menos un tercio de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. También es en gran parte responsable del desgastamiento de la tierra y de la escasez de agua, de la extinción de la biodiversidad y la marginación de millones de pequeños agricultores.

En Argentina, aproximadamente 13 millones de habitantes de ciudades pequeñas y medianas están expuestos a estos agrotóxicos, con tasas de mortalidad por cáncer de hasta un 40 %, más del doble que las áreas no expuestas.

 

Los Estados son cómplices

 

Ya el Ministro de Agroindustria es productor agropecuario y fue vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA). En este marco el 50 % del suelo cultivable, 15 millones de hectáreas, le pertenece solo a un puñado de 2 mil grandes propietarios, arrendando también muchas otras, llegándose a utilizar este “paquete tecnológico” mortal sobre mas de 20 millones de hectáreas.

Según un informe presentado recientemente por la ONG Greenpeace “al menos treinta funcionarios tienen vínculos con el oligopolio de la industria química”. Esta rama estaría encabezada por Monsanto-Bayer, Dow-Du Pont, Syngenta-ChemChina y BASF, que controlan el 60 % del mercado mundial de semillas y el 65 % de las ventas mundiales de agrotóxicos.

La lucha contra la muerte generada por el agromodelo debe ser una lucha contra el Estado y las grandes empresas del sector que lo sostienen, y para llegar hasta el final solo se puede confiar en las propias fuerzas de los trabajadores y sectores populares, así como en la coordinación con otros colectivos en lucha, independientes de los políticos que compartan intereses con empresarios y corporaciones responsables de la muerte y enfermedad de millones.

 

 

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“Francisco consiguió un consenso mundial increíble. Está en la prensa todos los días.”

 

Discípula de Laclau y compañera de ruta de los teólogos de la liberación, Cuda opina que “el populismo es un nuevo modo de la política, el pueblo toma conciencia de sí mismo... y busca un político que es capaz de captar sus necesidades”.

 

Desde Roma

 

Ser mujer y ser teóloga es algo bastante raro en la Iglesia Católica. Lo era mucho más hace algunas décadas. Ahora, sobre todo en países de Europa y en Estados Unidos, las mujeres teólogas han conseguido un lugar como sus colegas hombres y participan junto a ellos de organizaciones, como el Catholic Theological Ethics in the World Church (Teología Ética Católica en la Iglesia Mundial) que se ocupa de difundir la teología ética en el mundo. La argentina Emilce Cuda es una de ellas. Cuda es miembro de esta red internacional de teólogos. Se doctoró en Teología Etica en la Pontificia Universidad Católica Argentina donde ahora trabaja como profesora. Enseña además en la facultad de Filosofía de la UBA y en la Universidad Arturo Jauretche y trabaja como profesora invitada en algunas universidades de Estados Unidos, como el Boston College y la Northwestern University.

Cuda vino a Roma para presentar al papa Francisco, junto a sus colegas de la red de teólogos, el próximo congreso mundial de esa organización –que cuenta con 1500 teólogos de todo el mundo– a realizarse en 2018 en la ciudad bosnia de Sarajevo. De esos congresos participan entre otros también –aunque no siempre por razones de edad– teólogos como el venezolano Pedro Trigo, el peruano Gustavo Gutiérrez o el argentino Juan Carlos Scannone, considerados entre los fundadores de la Teología de la Liberación. Emilce Cuda se ocupa de Teología y Política específicamente y acaba de publicar un libro sobre este tema: “Para leer a Francisco. Teología, ética y política” (Ed. Manantial).

 

–¿Qué significa ser una teóloga ética especializada en política?

–Mucha gente confunde teología con catequesis, cree que los teólogos son catequistas. La teología es como la medicina. Hay especialidades. Biblistas, Dogmáticos, Moralistas. Nosotros nos encargamos de la ética. El estudio de la política está en el campo de la teología ética. El teólogo puede hablar de Dios en sí mismo o puede hablar de la obra de Dios, que es el mundo y el hombre y sus problemas y esto último es la ética. No nos interesa la política como medio de acceso al poder. Nos interesan todos aquellos actos del hombre y de la historia humana que en lugar de favorecer la liberación del hombre colaboran con su esclavitud.

 

¿Cuánto difícil fue para usted estudiar Teología en un mundo principalmente dominado por hombres y escalar posiciones en ese mundo?

–La Teología estudiada por mujeres es una cosa relativamente nueva pero no del siglo XXI. Yo estudié en la Universidad Pontificia en los años 80. Que una mujer pudiera entrar a estudiar teología en la facultad pontificia, donde sólo estudiaban los sacerdotes, era una cosa muy particular. Además había que entrar con un permiso especial. Cuando yo estudié éramos sólo dos las mujeres en el curso. Ahora ya es más libre. Pero en Argentina todavía sigue siendo una carrera poco común. Escalar posiciones no fue más difícil de lo que le cuesta a cualquiera escalar posiciones en la universidad pública laica. Mi título es reconocido por el estado argentino y por el Vaticano. Pero en la universidad pública recién entré hace poco porque por ser teóloga no me aceptaban.

 

¿Qué temas políticos ha analizado en sus estudios hasta ahora?

–Mi tesis doctoral fue sobre la relación catolicismo y democracia en Estados Unidos y ahí descubrí la gran influencia que tuvieron los obispos jesuitas irlandeses entre los trabajadores irlandeses que eran explotados, para el nacimiento de la república estadounidense. Luego empecé a estudiar el populismo, particularmente en Argentina y Brasil. Estudié varios años con el filósofo argentino Ernesto Laclau y presenté mis investigaciones en los congresos que realizamos con la red de Teólogos, así como otros presentaron el rol de las “maras”(pandillas latinoamericanas nacidas en Estados Unidos que luego se trasladaron a Centroamérica), que son grupos completamente impermeables tanto a los partidos políticos como a la Iglesia.

 

¿Qué ha significado el populismo en Argentina y Brasil?

–Populismo es una palabra compleja que en los últimos tiempos se ha convertido en sinónimo de corrupción. Pero ese es un error, porque puede haber corrupción bajo cualquier forma política, en una monarquía, en una república, etc. Lo primero hay que aclarar es que populismo no es sinónimo de corrupción. Siguiendo a Ernesto Laclau se puede decir que el populismo es un nuevo modo de la política, donde por una parte, el pueblo toma consciencia de sí mismo a partir de la articulación de demandas insatisfechas, y por la otra existe un político que es capaz de captar esas necesidades, que pueden ser necesidades populares como el caso de Brasil y Argentina, o puede ser un conjunto de intereses particulares como en el caso de Estados Unidos. Cuando el papa dice que no son iguales todos los populismos, está queriendo decir precisamente esto. Algunos piensan que un gobierno es populista porque satisface demandas de los sectores populares. Por eso creen que Perón en 1945 era populista. Habría que diferenciar entre gobiernos populares, es decir a favor de los trabajadores, y los que se conoce como una estructura populista. No podemos decir que el Perón del 45 era un gobierno populista. Era una democracia a favor de sectores populares, llega al gobierno por el apoyo de un partido político y del movimiento de los trabajadores.

 

¿Y Trump es populista?

–Trump no llega al poder ni por su pertenencia a un partido político ni por el apoyo organizaciones sindicales, llega porque capta y articula en sus discursos, demandas populares insatisfechas. Claro que es populista, porque el populismo fue el método que usó para llegar al gobierno. No importa a que sector satisface, a la derecha o a la izquierda. En el caso de Argentina, Macri también usa una estructura populista. No llega al gobierno con un partido sino gracias a la agrupación de ciertos sectores. No llega con una plataforma, con un proyecto, llega sólo acusando al gobierno anterior y plantándose en una posición antagónica. Es tan populista Macri como Trump.

 

¿Y en el caso de Brasil?

–El caso de Brasil se debatió entre los teólogos que pusieron en evidencia una cosa nueva, los golpes jurídicos. Si nosotros pensamos en la historia latinoamericana, en general la derecha no llegaba al poder por elecciones sino por golpes de estado. Ahora, el modo de irrumpir en el estado son los llamados golpes blandos, es decir golpes jurídicos. Además en Brasil llegan al poder acusando a sus enemigos de corrupción. Pero en realidad, todos se acusan de corrupción, los unos y los otros.

 

¿Cómo describiría usted el papado de Francisco?

–Algunos piensan que el papa Francisco está rompiendo todas las tradiciones de la Iglesia pero no es así. Es una continuidad en el mejor de los sentidos. Está volviendo a los principios fundamentales del cristianismo, a la importancia del hombre, de su sufrimiento, del perdón. Tiene un discurso contemporáneo, ameno y simple. Todos pueden entenderlo. Antes las encíclicas eran casi incomprensibles para la gente en general. Ahora no hay lugar a dudas, el Papa es completamente claro.

 

¿Podría afectar su estabilidad las críticas durísimas que le hacen ciertos sectores conservadores?

–Hay oposición como en cualquier institución. Pero quien se ha ganado la legitimidad popular, es muy difícil que sea derrocado. El Papa consiguió un consenso mundial increíble. Está en la prensa todos los días por las cosas que dice. Si bien tiene opositores, también es verdad que tiene una gran legitimidad, no sólo entre los católicos sino entre los no católicos. Goza de un consenso mundial.

 

 

Publicado enSociedad
Posible en dos años, crear híbrido de mamut y elefante

 


El embrión tendría el potencial de ser usado para producir una criatura viva, explican científicos


Con técnicas de edición han logrado agregar propiedades al paquidermo actual

 


Andrew Griffin.

The Independent

Dentro de poco, científicos estarían en capacidad de crear un embrión híbrido de elefante y mamut lanudo. Sería un paso importante en la controvertida misión de resucitar por completo a ese animal, extinto desde hace mucho tiempo. Eso a su vez podría dar pie al renacimiento de una gama de criaturas que han desaparecido, sin que se requiera más que su ADN para traerlas de vuelta a la vida.

Primero, los científicos esperan poder crear un embrión con rasgos de mamut, como largo cabello lanudo, gruesas capas de grasa y sangre adaptada al frío. Esos rasgos se combinarían con el ADN de un elefante. Con años de trabajo adicional, el embrión tendría el potencial de ser usado para producir una criatura viva.

Con el tiempo, los científicos creen que podrían criar el embrión dentro de un útero artificial. Anteriormente se había sugerido implantar un embrión en una elefanta, acción que se ha considerado cruel, pues sería probable que el animal sufriera o muriera durante el procedimiento.

Desde que se lanzó el proyecto, en 2015, investigadores han logrado agregar poco a poco más ediciones a un genoma de elefante, de 15 a 45. De ese modo pueden añadir más rasgos del DNA de mamut, y con el tiempo avanzar hacia un híbrido de los dos.

El profesor George Church, quien encabeza el equipo de la Universidad Harvard, señaló: “Desarrollamos formas de evaluar el impacto de estas ediciones y básicamente intentamos establecer la embriogénesis en el laboratorio. La lista de ediciones afecta las propiedades que contribuyen al éxito de los elefantes en ambientes fríos.

Ya sabemos de las relacionadas con orejas pequeñas, grasa subcutánea, pelo y sangre, pero hay otras que parecen definitivamente seleccionadas, explicó. Nuestra meta es producir un embrión híbrido de elefante y mamut. En realidad sería más como un elefante con diversos rasgos de mamut. Aún no llegamos a eso, pero podría ocurrir en un par de años.

El mamut lanudo deambulaba por Europa, Asia, África y Norteamérica durante la pasada edad de hielo, pero no ha aparecido en la Tierra desde hace 4 mil 500 años, cuando se extinguió probablemente a causa del cambio climático y de la cacería.

Los científicos se han entusiasmado cada vez más con la idea de traer de nuevo a la vida a este animal, porque las técnicas revolucionarias de edición de genes les permiten seleccionar con precisión piezas de ADN y reinsertarlas, pese a que los especímenes han estado congelados en el hielo siberiano durante miles de años.

 

© The Independent

Traducción: Jorge Anaya

 

 

Modelo genético durante una exposición en Roma, Italia, en imagen de archivo.

 


Washington.

 

Un grupo de influyentes expertos de la Academia de Ciencias de Estados Unidos está a favor de la modificación del ADN de las células reproductivas y de embriones humanos para eliminar las enfermedades hereditarias graves, relanzando un debate ético sobre este controversial tema.

La decisión, publicada el martes por esa academia, preocupa a varios investigadores que temen que estas técnicas de manipulación genética sean utilizadas para aumentar la inteligencia o crear personas con características físicas específicas.

Los expertos subrayan que la modificación del ADN de células somáticas (no portan los rasgos hereditarios) ya son objeto de ensayos clínicos. Sostienen que la manipulación de genes de células reproductivas debería ser sólo para tratar o prevenir enfermedades graves y realizadas bajo un control muy estricto.

 

 

Eliminar enfermedades

 

El grupo de científicos también apoya “los ensayos clínicos sobre la modificación del genoma humano germinal, transmisible de generación en generación, agregando, retirando o remplazando genes para eliminar enfermedades graves.

La edición del genoma humano es muy prometedora para comprender, tratar o prevenir muchas enfermedades genéticas devastadoras y para mejorar los tratamientos de un gran número de otras patologías, indicó Alta Charo, profesora de derecho y bioética en la Universidad de Wisconsin-Madison y copresidente del comité que dirige este estudio.

La tecnología de edición genética ha progresado rápidamente, por lo que la manipulación de la parte hereditaria del genoma del embrión humano, el esperma, los óvulos y las células madre será posible en un futuro cercano, y eso amerita ser considerado seriamente.

En Estados Unidos está prohibida la modificación del ADN de las células reproductivas humanas debido a una restricción de utilizar fondos federales para las investigaciones en las cuales se crea o modifica el embrión humanopara agregar un rasgo genético heredado.

 

 

“La derrota de las revoluciones árabes facilitó el retorno del fascismo”

En su artículo de opinión “Alepo, la tumba de la izquierda”, el filósofo y escritor español Santiago Alba Rico afirmaba, respecto del conflicto sirio, que “una buena parte de la izquierda mundial se ha situado al margen de la ética y al lado de los dictadores y de los muchos imperialismos que doblegan la zona”. En esta entrevista profundiza en ese tema.

 


—Observando las críticas a su artículo que algunos lectores de Brecha vertieron a través de Facebook, pareciera que en la izquierda occidental no hubiese habido novedad desde fines de los sesenta: se mantiene la fidelidad a dogmas y esquemas maniqueos según los cuales es bueno todo aquel que se opone a Estados Unidos.


—No se podría sintetizar mejor. Acá encontramos algo que de alguna manera es antropológico, casi biológico –y que en la izquierda se expresa de un modo particularmente simplificador–, que es esta dinámica binaria del pensamiento humano: somos incapaces de meter tres factores en una misma plaza, en una misma cabeza. Durante años ha resultado muy cómodo que existieran sólo dos factores y organizar todos nuestros alineamientos ideológicos en torno a la aceptación de que había un polo malvadísimo, que era Estados Unidos, y, obvio, no vamos a estar en desacuerdo con esto. Pero lo que siempre me asombra de las críticas que recibo es la poca voluntad que se pone en leer lo que digo: creo que en ningún momento he defendido a Estados Unidos ni, válgame el cielo, al Estado Islámico (EI). Por desgracia, vivimos en un mundo cada vez más complejo en el que ni podemos refugiarnos en la retórica de la complejidad para hacer dejación de nuestro deber de intervenir en él, ni podemos simplificar con mitos o esquemas que pertenecen al pasado. Han ocurrido muchísimas cosas desde que cayó el muro de Berlín. En los últimos seis años han ocurrido más: ha habido un deshielo acelerado de la Guerra Fría que ha tenido cosas muy buenas y muy malas, como estamos viendo ahora. Entre otras cosas, se ha producido un desorden global que nos devuelve a la Primera Guerra Mundial, a un conflicto entre potencias y subpotencias –que se alían de forma muy volátil y muy promiscua, con cambios acelerados en las diferentes relaciones de fuerza– que, de ninguna de las maneras, podemos seguir contemplando y analizando con el esquema de la Guerra Fría. No sólo porque es un error, intelectual y político, sino porque, por el camino, dejas fuera con una cierta displicencia a un montón de gente que se ha jugado, e incluso perdido, la vida luchando contra dictaduras y reivindicando justicia social, dignidad, democracia y libertad.


El conflicto sirio es muy complejo: empezó siendo una revolución y ha acabado siendo una guerra civil que alberga luchas de pueblos contra pueblos, de pueblos contra regímenes y de regímenes entre regímenes. Hemos visto, por ejemplo, cómo Kobane era liberada por los kurdos con la cobertura aérea estadounidense, sin que ninguno de estos que yo llamo “estalibanes” abriera la boca. Un aliado central, fundamental, de Estados Unidos, Turquía, considera terroristas a los mismos que Estados Unidos apoya y considera aliados. Turquía bombardea a los mismos que Estados Unidos con sus bombardeos salvaba.


—¿Cómo encaja las críticas llegadas desde América Latina?


—Ya no me resulta tan triste como antes, cuando parecía que compañeros, afines –que es esa la cuestión–, preguntándose quién me pagaba, me consideraban un traidor. Son cosas que me han hecho daño. Tú puedes pensar que el otro está equivocado, pero si en seguida piensas de alguien que no piensa como tú que se ha pasado al enemigo o le está pagando la Cia, creo que eso te convierte potencialmente en un defensor de la purga como criterio político definitorio de quiénes son los buenos y los malos. La tristeza no es tanto personal, sino que cuando has seguido desde el principio, con compromiso y con más o menos conocimiento, estos procesos desde el mismo año 2011 y desde uno de sus núcleos irradiadores, Túnez, te encuentras con que el juzgar de esa forma simplificadora lo que está ocurriendo en el mundo árabe, musulmán, desde hace seis años es un gran desprecio por pueblos que tienen derecho a levantarse contra las dictaduras que les someten desde hace décadas sin tener que pedir permiso a nadie y menos en este caso a América Latina. Lo duro para mí ha sido, por el vínculo muy fuerte que he tenido con Cuba, con Venezuela, al mismo tiempo que vivía en Túnez, descubrir esta mirada: un continente que lleva siglos peleando contra la visión occidental, colonial, que se acoge siempre al pensamiento “decolonial”, a la deconstrucción de esa visión que los europeos tienen de América Latina. Es triste ver cómo cuando ocurren cosas que no se comprenden, en una zona del mundo con la que sólo se tienen vínculos de interés geopolítico, se aplican los mismos clichés contra los que allí se han estado rebelando durante décadas, y acaban proyectando sobre esta zona del mundo todos los clichés islamofóbicos, que cuando se trata de América Latina y sus luchas seculares contra el colonialismo parecen denunciables y condenables.


—¿Qué queda de las revueltas de las primaveras árabes, de las que el colofón parece ser el dramático conflicto sirio?


—Siria ha sido, decía, la tumba de la izquierda, pero también de las revoluciones árabes, porque es ahí donde ese impulso popular se tuerce en una multiintervención, en un conflicto por delegación, en una zona concreta donde existe un régimen feroz que ha provocado intencionadamente esa intervención multilateral, así como la radicalización de las facciones rebeldes como única forma de legitimarse. ¿Qué queda? Sinceramente, queda mucho dolor, mucha amargura. Queda un mundo volteado: hace seis años hubo un impulso popular que comenzó en Túnez, que se extendió por toda la región, desde Mauritania hasta Bahréin, que se contagió también al norte del Mediterráneo, a España, a Grecia; que pasó a Turquía de nuevo, que llegó hasta Wall Street; un impulso democrático y global que se ha vuelto lo contrario. Creo que la derrota de las revoluciones árabes es lo que ha facilitado el retorno de lo que me atrevería a llamar neofascismo o, al menos, desdemocratización global.


Ya decía Antonio Gramsci que el fascismo es siempre el resultado de una revolución fracasada, y yo creo que estamos asistiendo al fracaso global de un impulso democrático que, volteado, está tomando la dirección inversa en el mundo entero. Por tanto, ¿qué queda? Concretamente, Túnez, donde tras muchos retrocesos –de una manera fragilísima hasta el punto de que bastarían un par de atentados más para que todo se viniera abajo– hay un proceso aún abierto que en comparación con lo que pasa en Argelia o Libia, y no digamos Siria, es relativamente democrático y esperanzador; con una tentativa de poner en marcha una justicia transicional que, por lo menos, haga públicos, como se está haciendo en sesiones retrasmitidas en directo por tevé, los crímenes de las dictaduras. No cabe la menor duda de que allí donde no caben alternativas, la gente sale a las calles esperando conquistar algo de justicia social, algo de democracia, y cuando no lo consigue, la frustración genera radicalización.


Este fracaso ha generado una radicalización que es mayor en Europa que en el mundo árabe. Doy unos datos de encuestas: el apoyo al EI en el norte de África, entre Libia y Argelia, oscila entre el 0,5 y el 1,5 por ciento, números que contrastan con la gente que en Europa apoya a la ultraderechista francesa Marine Le Pen o a los neofascistas austríacos y holandeses; si, además, se mira a Polonia, a Hungría creo que quien se está radicalizando es Europa, y como consecuencia también del fracaso de la revolución siria. Frente a un problema del que ellos mismos son responsables, los gobiernos europeos están abriendo las puertas a una radicalización enormemente peligrosa.


Estamos viviendo un momento parecido al de los años treinta del siglo pasado, porque hay un desprestigio total de la democracia, una crisis económica grave, con un crecimiento claro de la xenofobia. Con dos diferencias: una, este nuevo fascismo no es revolucionario, es decir, no invita al riesgo, a la violencia, a la expansión, sino todo lo contrario; y, dos, no hay ninguna alternativa de izquierdas, como sí las hubo en aquellos tiempos; y por lo tanto si queremos, primero, detener el monstruo y después, a mediano plazo, revertir el proceso, teniendo a Trump en Estados Unidos, a Putin en Rusia, con la amenaza de Le Pen, o François Fillon, que da un poco igual, en Francia, más Austria y Holanda, más lo que sucede en el mundo árabe, creo que hay que entender que la disputa no es entre dos radicalismos sino entre dos conservadurismos: uno es el de Trump y Le Pen, asociado a la islamofobia, la xenofobia, la exclusión y el autoritarismo, y el otro, al contrario, va ligado a la democracia, la inclusión, el feminismo, etcétera.


1. Brecha, 30-XII-16.

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Sábado, 10 Diciembre 2016 06:48

Destituyeron a la presidenta surcoreana

Destituyeron a la presidenta surcoreana

La destitución, aprobada por 234 votos a favor y 56 en contra, transfiere inmediatamente los poderes de Park al primer ministro, a la espera del dictamen del Tribunal Constitucional, que debe ratificar o invalidar la decisión parlamentaria.

 

El parlamento surcoreano destituyó ayer a la presidenta surcoreana, Park Geun-Hye, por un escándalo de corrupción que paralizó durante meses a su gobierno y provocó masivas manifestaciones. La destitución, aprobada por 234 votos a favor y 56 en contra, transfiere inmediatamente los poderes de Park al primer ministro, a la espera del dictamen del Tribunal Constitucional, que debe ratificar o invalidar la decisión parlamentaria.


Ese dictamen puede tardar seis meses, durante los cuales Park puede permanecer en la residencia presidencial, la Casa Azul, lo que podría alargar la parálisis política. Park, de 64 años, pidió perdón ante los surcoreanos en una alocución televisada. “Quiero disculparme ante todos los surcoreanos por este caos nacional que he creado por mi negligencia, en momentos en que nuestro país afronta tantas dificultades, desde la economía a la defensa nacional’’, declaró Park en la televisión.


Park pasa la historia como la primera presidenta surcoreana elegida democráticamente en no terminar su mandato de cinco años. “Tanto si están a favor como en contra, todos los diputados, así como el pueblo surcoreano, deben sentirse abatidos”, declaró el presidente de la asamblea parlamentaria, Chung Se-Kyun.


La votación se celebró mientras centenares de personas en las afueras del parlamento gritaban “destituyan a Park”. Todo un escarnio para la pol¡tica hija del dictador Park Chung-Hee, que hizo campaña como una candidata incorruptible, que no se deb¡a a nadie y estaba “casada con la nación”.


El caso que sacudió la política surcoreana gira alrededor de Choi Soo-sil, confidente e íntima amiga de la presidenta, acusada de haber usado su influencia para enriquecerse e influir en sus decisiones políticas. Apodada “Rasputina” por la prensa, Choi Soon-sil fue detenida en noviembre y está a la espera de juicio por coacción y abuso de poder.


Este proceso es el resultado de semanas de crisis, en las que millones de personas salieron a las calles para pedir a los partidos políticos que destituyeran a Park.


La presión de la opinión pública ha sido clave para que un número suficiente de diputados del partido conservador de la mandataria, el Saenuri, decidieran apoyar la moción junto a la oposición. La corrupción en las altas esferas ha sido una r‚mora tenaz para la democracia surcoreana y el palacio presidencial no ha sido excepción. Desde las primeras elecciones libres en 1987, todos los presidentes han sido objeto de investigaciones y el exmandatario Roh Moo-Hyun se suicidó mientras era investigado un caso de corrupción que involucraba a su familia.


En un pa¡s donde la clase política tiene vínculos estrechos con los negocios, muchos familiares habían aprovechado para obtener favores. Park se presentó como alguien diferente. Su padre, Park Chung-Hee, gobernó Corea entre 1961 y 1979, y fue asesinado. Cinco a¤os antes, en 1974, había fallecido su madre tras un atentado.


Alejada de sus hermanos y sin hijos, Park era considerada como inmune al nepotismo. “No tengo familia ni niños que vayan a heredar mis propiedades (...) Quiero consagrarme a la nación y la gente”, había prometido en un discurso de campa¤a en 2012.


La imagen de una mujer apegada al rigor y abnegada encantó a la base conservadora del partido oficialista Saenuri, especialmente a los electores de más edad que la veían como una virtuosa superviviente de una tragedia personal.

 

 

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