Ciencia deslocalizada: ensayos clínicos de la industria con los pobres de Latinoamérica

Ministros de Salud puestos por la industria sólo para aprobar leyes permisivas, médicos que engañan a los pobres e incultos para que participen en los ensayos y muertos escondidos bajo las alfombras, desvelados por una investigación de los académicos Antonio Ugalde y Nuria Homedes.

 

 

Un artículo de Antonio Ugalde y Nuria Homedes, dos académicos que realizan su labor en universidades norteamericanas e impulsores de la organización Salud y Fármacos, titulado “El impacto de los investigadores fieles a la industria farmacéutica en la ética y la calidad de los ensayos clínicos realizados en Latinoamérica“, nos ha impactado.

 

Sabemos desde hace años que las multinacionales farmacéuticas han derivado la realización de los ensayos clínicos a países con legislaciones menos desarrolladas. Sistemas menos garantistas facilitan la realización de los ensayos al simplificar trámites y controles.

 

Sin embargo, el texto de Ugalde y Homedes nos introduce en una corrupción mucho mayor de lo que imaginábamos, con ministros de salud puestos por la industria sólo para aprobar leyes permisivas, médicos que engañan a los pobres e incultos para que participen en los ensayos y muertos escondidos bajo las alfombras.

 

El texto es una descripción de un horror y una violencia que hasta ahora pensábamos estaba lejos de la institución de la medicina: una industria farmacéutica corruptora y médicos colaboradores “comprados” que parasitan la ya débil sanidad pública de algunos de los países analizados. Es una reproducción casi exacta de las tácticas industriales de las maquiladoras en la frontera mexicana: explotación del hombre por el hombre y, en este caso, además, el daño se multiplica ya que esta producción industrial de ensayos clínicos tiene un elevado riesgo de sesgos estructurales y fraude que contribuyan a sobre-estimar efectividad y seguridad.

 

Dos vacunas ahora utilizadas ampliamente fueron testadas en Latinoamerica en un contexto que, como relatan los autores, imposibilita garantizar unos mínimos criterios de calidad y rigor: Prevenar (pneumococo) y Cervarix (Papilomavirus).

 

En Argentina, un conocido pediatra y fiel colaborador de la industria, a través de su propia CRO (Contract Research Organization), reclutó 14.000 bebes para incluirlos en el ensayo Clinical Otitis Media & Pneumonia Study (COMPAS) llevado a cabo en cuatro provincias, entre las que se incluía la más pobre del país, Santiago del Estero. El objetivo, testar la vacuna anti-neumocócica, Prevenar, de GSK (que pagaba 350 dólares por bebé).

 

Las tácticas de este médico eran bien conocidas. “Entre 1996 y 2003, en el Hospital Infantil de la Municipalidad de Córdoba se llevaron a cabo 19 ensayos, la mayoría fase III, 16 de los cuales dirigidos por el mismo administrador: el jefe del departamento de pediatría. Los médicos de la municipalidad reclutaban pacientes en los centros públicos de los barrios más marginados. En diez años (1996-2006) las empresas pagaron unos 24 millones de dólares por los ensayos”.

 

Tras vacunar a más de 14.000 niños, la muerte de 12 bebes obligó a parar el ensayo. La investigación subsecuente demostró graves violaciones de los protocolos. El investigador principal fue suspendido pero rehabilitado rápidamente: "Demostró su poder político cuando el gobernador de la provincia le abrió las puertas a todos los hospitales provinciales después de que la municipalidad –por violaciones normativas– le prohibiera seguir administrando ensayos en sus instituciones”.

 

En la provincia de Córdoba, controlada por este individuo, se realizan un tercio de todos los ensayos de Argentina. El Comité de Ética de Investigación Clínica (CEIC) del Hospital Infantil, según una auditoría realizada a petición de la Municipalidad de Córdoba, permitió que el investigador (el jefe de pediatría) y el co-investigador principales estuvieran presentes en la reunión en que se discutió su protocolo.

 

En esta misma provincia, en 2005, un periodista investigador analizó las actas de la Comisión Provincial de Investigación en Seres Humanos, una de cuyas funciones era el control de los CEICs. Descubrió que en 34 de las 75 reuniones que ese año mantuvo la Comisión había conflictos de interés. La Comisión sólo tenía cuatro miembros y ocasionalmente las decisiones las tomaban una o dos personas.

 

Los investigadores y el promotor del ensayo COMPAS, tras una investigación del organismo regulador (ANMAT), tuvieron una multa administrativa por incumplimiento de los criterios de inclusión y violaciones durante la obtención del consentimiento informado. Poco después, el director de la ANMAT, que había sido criticado por la industria farmacéutica por ser demasiado exigente, fue cesado sin explicación alguna y la norma sobre consentimiento informado cambiada para facilitarlo (“consentimiento exprés”).

 

En Costa Rica la situación es parecida. Desde 1986 tres ejecutores de ensayos clínicos han ocupado el cargo de ministro de Sanidad. El Ministerio de Salud ha aprobado en este tiempo normas favorables a la industria.

 

En Costa Rica unos pocos médicos realizan el grueso de los ensayos clínicos. Entre 1993 y 2004, un miembro de la junta directiva de una CRO local dirigió 50 ensayos clínicos, que representaban el 27% de todos los ensayos que se realizaron en el país, y el director de otra CRO dirigió 24 (el 12% del total). En 2004, un informe de la unidad de investigación y bioética de la Caja Costarricense de Seguridad Social (CCSS), que cubre la atención a la salud del 90% de la población costarricense, informó que el 53% de los 83 ensayos que se realizaron en la institución tenían lugar en el Hospital Nacional del Niño. La falta de garantías quedó demostrada cuando en 2010, a raíz de una demanda iniciada por la sociedad civil, la Sala Constitucional prohibió las investigaciones biomédicas hasta que hubiera una ley que las regulara.

 

Una de las razones para organizar una universidad privada en Costa Rica fue ejecutar ensayos. Un médico fiel, tras pedir un permiso de ausencia de un puesto importante en la CCSS, tomó el cargo de decano de Medicina de la nueva universidad, y seis años después ya se habían realizado 216 ensayos.

 

Esta universidad privada y las CRO del país han organizado su propio CEIC para aprobar con más facilidad los ensayos que gestionan (los autores les llaman CEIC privados).

 

En Costa Rica se han desarrollado los ensayo clínicos más importantes para testar la vacuna del papiloma de GSK Cevarix. Empezaron en 1985 y continúan hasta hoy, con un presupuesto de más de 20 millones de dólares. Una buena parte de lo que se conoce sobre el VPH proviene de allí. La investigación sobre factores de riesgo empezó en 1985 en Guanacaste, por entonces, la región más pobre del país. La dirección de la empresa que administraba el cuantioso contrato del ensayo de la vacuna para el VPH, estaba en manos de altos cargos del Ministerio.

 

En el ensayo iniciado en 2004, ni la auditoría interna de la CCSS pudo acceder a los consentimientos informados. Un informe de la Junta Directiva del Colegio de Médicos cuestionó las imprecisiones del consentimiento, las contradicciones en el texto, las omisiones y las manifestaciones que se podrían considerar engañosas. No se mencionaba que uno de los objetivos era monitorizar la aparición de efectos adversos, ni que se estudiaba la efectividad de la vacuna en mujeres infectadas con VPH. Se daba a entender que la vacuna evitaría la infección por VPH pero no mencionaba que había una elevada probabilidad de que ya tuvieran la infección o la hubieran tenido. Aunque la ejecutora del ensayo era una empresa local privada, en el formulario del consentimiento informado aparecía el nombre de la CCSS, dando a entender a las participantes que la CCSS, una institución en la que los ciudadanos confían, era la ejecutora. Hay evidencia de que muchas de las mujeres no entendieron el consentimiento. También se daba a entender que el ensayo era de interés público cuando los mayores beneficiarios han sido las empresas privadas, en particular, la patrocinadora GSK.

 

Los autores concluyen que “la numerosa bibliografía sobre el cumplimiento de las recomendaciones médicas confirma que muchos pacientes no las entienden y no las cumplen, situación que es más frecuente en pacientes con niveles educativos bajos, como la gran mayoría de los sujetos de investigación en América Latina. Si un sujeto no ha entendido las recomendaciones médicas y además no se ha enterado de que participa en un experimento y que la validez del mismo requiere cumplir estrictamente las recomendaciones que recibe, es muy probable, a no ser que se lo supervise de cerca, que no las cumpla. Si se enferma, puede acudir a otro médico que desconoce su participación en el ensayo o automedicarse, sin que sienta que debe comunicarlo al personal del ensayo".

 

Además de las consecuencias que pueda tener en la salud del sujeto, la falta de seguimiento a las recomendaciones tiene un impacto importante en la validez de los resultados del ensayo. Otros comportamientos de los administradores fieles en América Latina, consecuencia de las presiones para acelerar su ejecución, que ponen en entredicho la validez de los datos y violan principios éticos y normativos incluyen: 1) utilizar equipos en malas condiciones; 2) falsificar resultados analíticos; 3) no reportar efectos adversos; y 4) retener en el experimento sujetos que, por sus condiciones de salud, debieran ser retirados.

 

"Los investigadores principales no temen las consecuencias civiles o criminales de las violaciones normativas porque cuentan con la protección de poderosísimas empresas transnacionales, conocen la lentitud y debilidad de los sistemas que, con excepciones, caracterizan a los sistemas jurídicos latinoamericanos y saben que si el caso llegara a juicio puede prescribir antes de que se prueben las irregularidades", añaden.

 

Además, "en los pocos casos en los que ha habido sanciones económicas en América Latina, han sido tan pequeñas que no son disuasivas. Como se ha indicado, algunos investigadores/administradores fieles han sido despedidos por violaciones normativas o éticas, pero en ocasiones siguen trabajando en su práctica privada, reciben apoyo y recursos de las innovadoras o han vuelto a sus cargos".

 

Por último, "la falta de controles durante la implementación del ensayo pone en peligro la validez de los resultados. La posibilidad de que se aprueben medicamentos que no son seguros o eficaces aumenta”.

 

Fraude científico y explotación humana. ¿Dónde está la indignación?

 


Abel Novoa, Médico de familia y presidente de la organización NoGracias

 

 

 

El artículo ha sido originalmente publicado por NoGracias, organización civil independiente por la transparencia, la integridad y la equidad en las políticas de salud, la asistencia sanitaria y la investigación biomédica.

 

 

 

 

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No dejemos la Ciencia en manos de los políticos

A pesar de la desidia general al respecto, la ciencia importa: nos da conocimiento, desvela la realidad de las cosas, dispersa la niebla de la superstición y, en un sentido más práctico, mejora nuestra calidad de vida. Eso que de forma un tanto vaga llamamos «progreso» es algo demasiado importante como para dejar su gestión a los políticos.

 

La ciencia es una herramienta maravillosa, pero en manos de desaprensivos con ansias de poder puede abrir la puerta a un sin fin de peligros. En el mito, Pandora es una mujer curiosa, pero en la realidad no hay Pandoras, sino reyes, generales, presidentes o consejos de administración. Los riesgos de abandonar la ciencia al antojo de estos elementos son de sobra conocidos: armas de destrucción masiva, mecanismos sofisticados de control social, propagación de la ignorancia, desorden económico, contaminación y destrucción medioambiental... Además de conllevar un casi seguro derroche de recursos públicos. Lo veremos a través de unos pocos ejemplos escogidos: el Proyecto Manhattan, el lobby farmacéutico y la polémica de los grandes telescopios.

 

El primero —Proyecto Manhattan— se desplegó durante la primera mitad de la década de 1940 en una docena de centros científicos estadounidenses de primera línea y contó con la colaboración de más de 125.000 personas. Supone uno de los casos más representativos de la intromisión política en el ámbito de la ciencia, porque su finalidad no era científica, sino militar: crear las primeras bombas atómicas.

 

En los laboratorios del Proyecto Manhattan se reunieron algunos de los mejores científicos de la época: John Von Neumann, Enrico Fermi o Niels Bohr, por citar unos cuantos. Otros, como Albert Einstein, si bien apoyaron en principio la construcción del «arma última» temiendo que los nazis la consiguieran antes, se negaron a participar en el proyecto por reparos morales. Y algunos de los participantes, entre ellos su propio director, Robert Oppenheimer, se arrepintieron durante el resto de sus vidas de lo que habían hecho.

 

Razones había: todo el talento y el dinero gastado en el Proyecto Manhattan (equiparable al coste del Proyecto Apolo) sirvieron para fabricar tres cabezas nucleares: Trinity, la de prueba, que se hizo estallar en Alamogordo, en el desierto novomexicano, en el verano de 1945. Y otras dos que, como todo el mundo sabe, se arrojaron sin miramientos sobre dos ciudades japonesas poco después. Y ello en un momento en el que Alemania ya se había rendido y Japón no tenía ni la más remota oportunidad de victoria.

 

Se ha alegado a favor del Proyecto Manhattan que sirvió para dar a la Física un gran empujón y que proporcionó a muchos jóvenes científicos, como el genial Richard Feynmann, una plataforma para lanzar sus carreras profesionales. Si bien esto es cierto, el argumento es falaz: el dinero y los recursos que los políticos concedieron al Proyecto Manhattan habrían dado el mismo o mayor fruto científico orientados a fines más dignos. Y se habría evitado el horror no sólo de la destrucción de dos ciudades, sino la amenaza de aniquilación nuclear que marcó la Guerra Fría y que todavía hoy, aunque no se hable mucho de ello, pende sobre nuestras cabezas.

 

El sueño del «átomo pacífico» preconizado por Maria Sklodowska, Pierre Curie y tantos otros se esfumó en medio de un mar de dólares y ambiciones políticas que dieron alas no a la ciencia, sino al complejo industrial-militar. De paso se abrió la puerta a un formato investigador, la «big science», cuyo rendimiento ha sido puesto en entredicho muchas veces. En la actualidad los proyectos Genoma Humano y Human Brain son objeto de profunda discusión por cuestiones como:

 

-Un planteamiento demasiado ambicioso, con expectativas irreales.

 

-Unos presupuestos monstruosos que no se compensan con los resultados obtenidos.

 

-Abandono de la ciencia a pequeña escala, tanto desde el punto de vista presupuestario como del de los propios científicos, que se matan por participar en uno de estos proyectos tan bien dotados.

 

-Persecución de objetivos no tanto científicos como políticos y mediáticos o quizá incluso más oscuros (el proyecto Human Brain ha sido tachado de «neofrenología» por algunos expertos).

 

-Burocratización de la actividad científica.

 

Nuestro siguiente ejemplo hablará de la industria farmacéutica, aunque podría extrapolarse a otros ámbitos. Denostada a menudo, las críticas que recibe el sector son unas veces justas, otras poco razonables y de tanto en tanto falaces, pero el problema real guarda relación con las implicaciones políticas.

 

En general se acusa a las farmacéuticas de invertir tan sólo en aquellas líneas de investigación que les puedan proporcionar beneficios, sin prestar atención a enfermedades raras, poco habituales, «de pobres»... o a necesidades sanitarias acuciantes, pero poco rentables. Esta acusación puede que esté fundada desde el punto de vista ético, pero es injusta: la industria farmacéutica es un negocio, no una organización caritativa. Sus criterios morales tal vez sean laxos o incluso nulos, pero en el entorno de una economía capitalista su forma de actuar no sólo es lógica, sino incuestionable.

 

Por decirlo brevemente: pueden invertir su dinero en lo que les dé la gana. Es más, deben hacerlo así si quieren seguir jugando la partida. La investigación en el resbaladizo terreno de la curación de enfermedades es larga, complicada, muy cara y de resultados impredecibles. A menudo años de pruebas y experimentos se saldan con fracasos estrepitosos.

 

Parece razonable, pues, que las farmacéuticas busquen el máximo beneficio para sus actividades. Pero aunque se las ataque por esto, el problema es otro: que los gobiernos acaten las presiones del lobby farmacéutico con tanta docilidad y tan a menudo. Por ejemplo, a la hora de diseñar políticas sanitarias públicas, establecer planes de vacunación o hacer acopio de medicamentos de manera innecesaria (pero muy provechosa para algunos). En este sentido lo que hay que criticar es, de nuevo, la actitud de los políticos.

 

Claro que la conducta de los propios científicos no siempre ayuda. Al menos la de los científicos convertidos, más o menos a su pesar, en burócratas atrapados en una red de papeleo académico y necesidades financieras de la que cada vez es más difícil escapar. El científico contemporáneo, que debería dedicar su tiempo a la investigación y la docencia, se ve obligado a pasar cada vez más y más horas rellenando formularios para «vender» sus ideas, «justificar» su labor y conseguir fondos. Al mismo tiempo, para despistar a los que ponen la pasta —que casi siempre son legos en ciencia—, se observa una tendencia a vestir el producto científico con un «lenguaje sagrado» que hace incomprensible —y por ello fascinador— el mensaje. En esta actitud cabe imaginar el esfuerzo desesperado del laboratorio que necesita dinero como sea para proseguir su trabajo. Y así, como los sacerdotes, se busca impresionar con palabras misteriosas al zoquete (político, banquero o empresario) que afloja la mosca.

 

Pero a veces no hay que hilar tan fino. Los científicos son seres humanos con todas sus miserias y pueden comportarse como niños idiotas con mucha facilidad. O sea, igual que los políticos. Un ejemplo actual y sangrante es la polémica de los grandes telescopios. ¿Le suena? Casi seguro que no, pero la contamos de inmediato.

 

La historia empezó hace algunos años y sus protagonistas son la Institución Carnegie para la Ciencia y el Instituto de Tecnología de California. El trasfondo: una discusión muy agria por obtener financiación pública para construir cada cual su propio telescopio óptico gigante. La incapacidad para ponerse de acuerdo ha hecho que el Congreso de los Estados Unidos (así como los posibles donantes privados) se abstengan de proporcionar dinero a unos y a otros mientras la situación no se aclare.

 

Si las dos instituciones hubieran unido esfuerzos o se mostraran dispuestas a compartir, se dispondría ya de al menos un telescopio de estas características situado en la cima de alguna montaña remota. Con suerte podrían existir incluso los dos telescopios. Sin embargo, lo único que hay es... nada, aparte de unos cuantos proyectos sobre el papel, un reguero de insultos y descalificaciones (más propios de la indignidad característica de un Parlamento, que no de la actitud racional que se le supone a algunos de los mejores científicos vivos) y, sobre todo, un ridículo monumental.

 

Se podrían citar más casos, pero tal vez estos tres basten para dar una idea de que en este terreno, como en tantos otros, los ciudadanos deben reivindicar su soberanía y limitar la libertad de actuación (creciente, por desgracia) de que disfrutan las «autoridades» para llevarlo todo al desastre.

 

Ceder a los políticos demasiada capacidad de decisión, sea en ciencia, derechos, libertades o cualquier otra cosa, es una irresponsabilidad que ya estamos pagando y que tendrá consecuencias cada vez más graves en el futuro. Si la dinámica del poder lleva de manera inevitable a colocar en los puestos más altos a los más malvados, a los más tontos o a aquellos que mezclan a discreción ambas virtudes, no hay duda de que debemos hacer algo. Lo que pasa es que no es fácil.

 

No lo es, porque la verdadera democracia requiere el compromiso de los ciudadanos para mantener a los gobernantes bajo un control severo. Es decir, exige esfuerzo. Demasiado, quizá, para una sociedad de la pereza. Pero algo habrá que hacer. El espectáculo actual en España (por no ir más lejos, pero es igual en todas partes), con una ciudadanía sorprendida en la añoranza de gobiernos «fuertes» y mayorías absolutas resulta de lo más desalentador.

 

Quizá algún día la ciencia descubra la cura contra el virus de la sumisión y la pasividad que convierte en súbditos a los ciudadanos. Pero, de momento, tendremos que curarnos solos. Y un buen primer paso es proteger a la ciencia (empezando la tarea vosotros, los propios científicos) de la manipulación de los políticos.

 

 

Viernes, 18 Marzo 2016 07:31

Brasil: sin izquierda y sin rumbo

Brasil: sin izquierda y sin rumbo

Una de las principales características del caos sistémico es la opacidad y la imprevisibilidad de los escenarios geopolíticos y políticos, globales y locales, fruto en gran medida de las transiciones en curso y de la superposición de diversos actores que influyen/desvían el curso de los acontecimientos. En suma, una realidad hipercompleja en la que es posible visualizar las grandes tendencias, pero no es tan sencillo comprender la coyuntura. En todo caso, una realidad resistente a las simplificaciones.


Los recientes sucesos en Brasil, la detención de Lula y su posterior nombramiento al frente del gabinete ministerial, y las manifestaciones del pasado domingo, parecen precipitar los acontecimientos. Sin embargo, no será sencilla la destitución de la presidenta Dilma Roussseff para poner fin al gobierno del Partido de los Trabajadores (PT), ya que la oposición también está afectada por la falta de credibilidad. Lo que se terminó en Brasil fue un periodo más o menos prolongado de estabilidad política y económica, ya que no existe una coalición capaz de estabilizar el país.


Veamos las que creo que son las tendencias principales, con sus respectivas contratendencias.


La primera es que resulta evidente que existe una potente ofensiva destituyente contra el gobierno y el PT, por parte de las derechas: los grandes medios, el capital financiero brasileño e internacional, Estados Unidos y, según parece, una parte del aparato judicial. La operación Lava Jato (Lavado Rápido) sería parte de esta ofensiva que se acentúa a medida que el escenario global se polariza.


Sin embargo, diversos analistas cercanos a la izquierda opinan lo contrario y no miden la actuación de la justicia por los impactos políticos. El sociólogo Luiz Werneck Vianna sostiene que “la naturaleza de la operación Lava Jato es republicana y su función es denunciar el contubernio entre la esfera pública y la esfera privada” (http://goo.gl/XnMEDo). Agrega que quienes denuncian al Lava Jato como maniobra de la derecha defienden pequeños intereses y que la relación entre lo público y lo privado había llegado a extremos que clamaban una intervención.


La segunda tendencia es la disolución de las izquierdas. Hay personas que dicen cosas que parecen de izquierda, pero no existe fuerza social y política con valores y actitudes de izquierda. El más importante intelectual de izquierda brasileño, el sociólogo Francisco de Oliveira, sostiene que no hay lucha de ideas y de posiciones políticas, apenas desfiles callejeros, y que la izquierda no tiene capacidad de convocatoria. “La izquierda está sin rumbo –dice–. Yo mismo soy de izquierda y estoy sin rumbo” (http://goo.gl/67nxKq).


Un síntoma de la inexistencia de izquierda es la incapacidad de autocrítica, no sólo por los políticos y dirigentes, sino también por los llamados intelectuales que, en su inmensa mayoría, culpan de todo a la derecha y a los medios y son incapaces de tomar en cuenta los datos que contradicen su análisis. El pasado domingo los manifestantes, que se supone son de derecha, abuchearon y echaron a los principales dirigentes de la oposición, el gobernador de Sao Paulo, Geraldo Alckmin, y el senador Aecio Neves, del Partido Social Demócrata Brasileño, al grito de ladrones y oportunistas.


¿Cómo encajan estos hechos en el análisis simplista de los intelectuales de izquierda? Las denuncias más demoledoras contra Lula y Dilma (y buena parte de los políticos de derecha) provienen de Delcidio Amaral, senador por el PT, elegido por Dilma para liderar el Senado. Antes había sido ministro de Minas y Energía bajo Itamar Franco (1994 y 1995) y director de Petrobras bajo Fernando Henrique Cardoso (2000 y 2001), y es considerado experto en negocios turbios (Página 12, 16/3/16). Este es el tipo de personas que el PT recluta desde que ocupa el gobierno.


No hay izquierda porque el PT se encargó de aniquilarla, política y éticamente. Lula fue durante años el embajador de las multinacionales brasileñas. Entre 2011 y 2012 visitó 30 países, de los cuales 20 están en África y América Latina. Las constructoras pagaron 13 de esos viajes, la casi totalidad Odebrecht, OAS y Camargo Correa (Folha de Sao Paulo, 22/3/13). Es apenas una cara del consenso lulista. La otra es la domesticación de los movimientos.


Es cierto que hay una contratendencia desde abajo marcada por un nuevo activismo social, que se manifestó en 2013 con el Movimento Passe Livre, luego con las ocupaciones de los sin techo, el nuevo activismo feminista y más recientemente con la ocupación de cientos de colegios secundarios. Pero estos movimientos ya no obedecen a la vieja lógica (correa de trasmisión de los partidos), sino a nuevas relaciones sociales, entre las que destaca la autonomía de los partidos y los sindicatos, la horizontalidad y el consenso para tomar decisiones.


La tercera tendencia es el fin de la hegemonía de los diversos actores políticos o sociales. Una sociedad sin hegemonía quiere decir una sociedad caótica, desordenada, en la que ninguna instancia tiene legitimidad ni capacidad para determinar los rumbos que se toman. Para la izquierda institucional y electoral, y para los profesionales del pensamiento, esto es un horror, un peligro del que se debe huir. Para quienes apostamos al autogobierno de pueblos y comunidades, es una posibilidad real de expropiar a los expropiadores, ya que es la antesala de un colapso sistémico.


Con dos condiciones. Una, que no se crea que el viejo mundo caerá sin afectarnos. Seremos parte del naufragio, estaremos en peligro, tanto como los sectores populares. Esto no es ni bueno ni malo, es el precio a pagar para tener la posibilidad de crear un mundo nuevo.


La otra es que no existe la menor certeza. Lo previsible es el Estado, las instituciones, las multinacionales. El colapso es una apuesta, pero no un juego, en el que ponemos el cuerpo y nos arriesgamos a perderlo todo, para imprimirle un cambio de rumbo a la humanidad.

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La muerte de la clínica y el malestar del médico

El paradigma dominante de atención médica basado en su mercantilización ha modificado profundamente el trabajo médico. La introducción del aseguramiento, público o privado, como mecanismo de financiamiento y de la competencia entre administradores de fondos y prestadores públicos y privados, ha alterado a fondo la lógica del trabajo médico y el lugar de la práctica clínica en la atención. El poder médico con sus implicaciones problemáticas ha sido subordinado a los intereses del complejo médico-industrial-asegurador, compuesto por empresas médicas, la industria farmacéutica y biotecnológica, de tecnología médica y aseguradoras.


Esto significa que ahora es a los médicos a los que se busca controlar, disciplinar y normar. Si antes el acto clínico se conducía por el médico hoy éste ha sido convertido en fuerza de trabajo para generar ganancias del complejo médico-industrial-asegurador o para bajar costos en las instituciones públicas. Algunos investigadores han llamado a este proceso la taylorización del trabajo médico clínico, que consiste en estandarizar la actuación de los médicos clínicos ante el paciente. Las manifestaciones de ello son muchas y variadas.


Entre otras están la regulación del tiempo permitido para cada acto médico; el establecimiento de protocolos de atención uniformados e inflexibles; la sustitución de la anamnesis por un formulario de preguntas cerradas para llenar el expediente clínico electrónico; el remplazo de la exploración física por baterías de exámenes de laboratorio y de gabinete, etcétera.

Esto significa que hoy hay poco espacio para escuchar la percepción y el sentir del paciente. Antes la experiencia, percepciones, sentires y situación de la persona en búsqueda de alivio de su malestar fue conducido por el médico-clínico hacia una visión compleja del malestar, ciertamente excluyendo otras dimensiones del desasosiego del paciente.


Actualmente, la actuación del médico frente al paciente está ubicada en el terreno de las pugnas por la gananciay de la búsqueda por bajar costos. En esta nueva constelación el paciente está en el último y el médico en el penúltimo peldaño de la jerarquía, ambos con pocos recursos de poder frente a los grandes jugadores del complejo médico-industrial-asegurador.


El nuevo lugar del médico se expresa de muchas maneras. La presión por acortar el tiempo de contacto con el paciente y la estandarización de su práctica conspiran para quitarle la posibilidad de aplicar su conocimiento y convierte su práctica en una rutina mecánica y poco estimulante. Para resolver este problema los gerentes de la atención proponen fijar incentivos monetarios en función del desempeño cuantitativo dejando de lado la calidad del mismo.


El médico, víctima de la idea de que lo que interesa es ganar más, lo acepta. Sin embargo, es a la vez una forma de precarizar el trabajo médico llevada a su máxima expresión en el sector privado, donde se paga sólo por servicios prestados o a destajo. En el sector público la precarización también asume otra forma complementaria, que son los contratos temporales con salarios más bajos y sin las prestaciones de ley usados especialmente en el contexto del Seguro Popular.


En el sector público la competencia entre los prestadores tiene el mismo resultado aunque los estímulos puedan ser para la unidad de prestación de servicios. El pago a este prestador en función de un tabulador. basado en Grupos de Diagnóstico Relacionados, ha llevado a la selección de pacientes rentables en perjuicio de los no-rentables e incluso de su franca exclusión.


La ideología de la buena medicina como el uso de medicamentos de última generación y la alta tecnología, promovida por la industria, a veces en connivencia con los médicos, favorece la generación de ganancias y encarece la atención innecesariamente. Genera, además, iatrogenias que evitaría un buen manejo clínico.


Estos elementos redundan en una deficiente atención en las instituciones públicas, situación que impulsa la migración a la atención privada y a la contratación de seguros médicos privados. La mayoría de ellos corresponde a seguros colectivos concedidos a los altos funcionarios de los sectores público y privado o a los grandes sindicatos, constituyendo un círculo vicioso donde se transfieren recursos públicos a las aseguradoras y al sector prestador privado sea como gasto directo o vía la exención en el pago de impuestos.


Nos debe quedar claro que la práctica clínica y los médicos son víctimas de esta nueva lógica del sector salud.
En memoria de Joel Herrera Ronquillo, incansable luchador social y político
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Camilo Torres Restrepo y el proceso de paz en Colombia

Hace 50 años, un 15 de febrero, murió en la guerrilla el sacerdote colombiano Camilo Torres Restrepo. Los eventos contemporáneos deben situarse en una perspectiva histórica, porque en materias sociales y políticas nada cae del cielo. Son procesos que tienen su génesis. Un actor como Camilo Torres ha jugado un papel orientador en la historia de Colombia y vale la pena reflexionar sobre su importancia en la situación actual. Un libro publicado en Quito lo recuerda. **


1. El análisis social de Camilo Torres


El tema de la tesis de licenciatura que Camilo presentó en la Universidad Católica de Lovaina fue la estructura de las clases sociales en la ciudad de Bogotá. Él utilizó estadísticas para mostrar que no se trataba solamente de estratos sociales diferentes viviendo en el norte o en el sur de la ciudad, sino de estructuras construidas según una lógica de clases, fruto del sistema económico.


Las conversaciones de paz en La Habana tienen como objetivo poner fin a la lucha armada, lo que es de vital importancia en la coyuntura actual. Pero no significan el fin de las luchas sociales. La burguesía colombiana ha sido muy hábil en la utilización de todos los procesos históricos para reproducir su hegemonía: la independencia, los partidos conservadores o liberales, la industrialización, la financiarización de la economía, el servicio del imperialismo y hasta el narcotráfico.


Para Camilo Torres la lucha armada nunca fue un fin en sí mismo, sino una solución de última instancia, frente al fracaso, en el momento histórico que vivía, de los otros medios: diálogo, reformas, vía parlamentaria. El futuro, después de la paz, no será un proceso tranquilo, sino una continuación de las luchas sociales en el campo, en las ciudades y en las zonas indígenas; de las reivindicaciones para los servicios públicos, el acceso a la educación y a la salud, los derechos de la naturaleza, contra las multinacionales y el imperialismo. La lucha de clases no es una ideología, sino un hecho social, y en Colombia tiene un aspecto particularmente agudo.


2. La unión de las fuerzas populares


El éxito de la acción política de Camilo fue reunir varios sectores de la lucha popular alrededor de un proyecto común, sin abandono de la identidad de cada uno. Fue un proceso difícil, pero no imposible, y ahora es indispensable. Las corrientes que se excluyen mutuamente y, a veces, se combaten de manera más fuerte que contra el enemigo común, es una debilidad grave de las izquierdas en el mundo y una de las causas mayores de su ineficacia política. La reconstrucción social, después del fin del conflicto armado, pedirá un nuevo frente de las fuerzas de izquierda, como condición de un progreso social.


Camilo creía en la necesidad de un liderazgo en la lucha, pero no exclusivo ni personalista, sino como un servicio dentro de un proceso común. El protagonismo individual no era su filosofía y esta enseñanza es hoy día importante para construir la unión.


Su llamamiento fue para una acción de conjunto y no para una unidad alrededor de un partido o de una organización pidiendo a todos los demás ponerse de bajo de su propia hegemonía. Un proceso tal exige desinterés personal e institucional para buscar el bien común de todos.


3. La ética como orientación fundamental


La ética social, para Camilo Torres, tenía varios aspectos. El primero era la justicia. Para él era inadmisible que ciertos sectores de la población tuvieran riquezas considerables y otros se quedaran en la pobreza. Como no se trata de un problema de naturaleza, sino de construcción social, la exigencia moral de la lucha por la justicia es un elemento fundamental del pensamiento y la acción.


Otro nivel ético es la manera de cumplir con la lucha. La no violencia era para Camilo un principio de base, porque significaba el respeto de la vida. Solamente en circunstancias bien definidas se puede admitir una resistencia armada de pueblos o de sectores oprimidos: agotamiento de todos los otros medios y posibilidad real de obtener un resultado, como fue, por ejemplo, la revolución cubana.


Los medios utilizados en la lucha son también una dimensión de peso. Camilo Torres sabía muy bien que el no respeto de la ética en el curso de la lucha no solamente era moralmente inaceptable, sino también contraproducente.
4. La dimensión de fe cristiana


Cuando Camilo Torres murió, en 1966, la teología de la liberación, como disciplina propia, no había nacido. Sin embargo, sus bases ya estaban presentes, es decir, el compromiso de cristianos en las luchas sociales y revolucionarias, y otra manera de vivir la fe en comunidades.


Camilo Torres fue uno de esos precursores, inspirado en un primer tiempo por la doctrina social de la Iglesia en su orientación la más radical: condena de abusos y excesos del capitalismo como fuente de injusticias. Su búsqueda de los valores del reino de Dios, proclamados por Jesús en su sociedad de Palestina, llevó a Torres más allá: condena del capitalismo en su lógica, lo que es la base de la teología de la liberación en su dimensión de ética social.


Es por ello que Camilo Torres se acercó al análisis marxista, que permite descubrir los mecanismos de la dominación del capital y de mirar la sociedad con los ojos de los oprimidos, lo que el Evangelio nos pide.


Frente a la globalización de la economía mundial bajo el poder del capitalismo de monopolio, frente a la extensión mundial de la extracción minera y de los monocultivos, a la destrucción del patrimonio forestal, la agresión generalizada contra los pueblos indígenas, las políticas de austeridad para salvar el sistema financiero, una renovación de la teología de la liberación es más necesaria que nunca y la inspiración de Camilo Torres puede ayudar a los creyentes a redimensionar su fe en esta perspectiva.


Estos cuatro ejes son la contribución de Camilo Torres a la reconstrucción de la sociedad colombiana después de los acuerdos de paz.


Por François Houtart, profesor del Instituto de Altos Estudios Nacionales (IAEN), Quito.
** Javier Giraldo Moreno, sj, François Houtart, Gustavo Pérez Ramírez, Camilo Torres Restrepo y el amor eficaz, ediciones La Tierra, Quito, 2016.

Publicado enColombia
Viernes, 22 Enero 2016 06:34

Una izquierda para el siglo XXI

Una izquierda para el siglo XXI

En los años 60 y 70 quien se incorporaba a la militancia escuchaba a menudo una frase: "Ser como el Che". Con ella se sintetizaba una ética, una conducta, un modo de asumir la acción colectiva inspirada en el personaje que –con la entrega de su vida– se había convertido en brújula de una generación.


"Ser como el Che" era un lema que no pretendía que los militantes siguieran punto por punto el ejemplo de quien se había convertido en referencia ineludible. Era otra cosa. No un modelo a seguir, sino inspiración ética que implicaba una serie de renuncias, esas sí, a imagen y semejanza de la vida del Che.


Renunciar a las comodidades, a los beneficios materiales, incluso al poder conquistado en la revolución, estar dispuesto a arriesgar la vida, son valores centrales en esa herencia que hemos dado en llamar guevarismo. Esos fueron durante buen tiempo los ejes en torno a los que se organizó buena parte de la militancia de izquierda, por lo menos en América Latina.


Esa izquierda fue derrotada en un breve periodo que podemos situar entre los golpes de Estado de la década de 1970 y la caída del socialismo real, una década después. No se sale indemne de las grandes derrotas. Así como la caída de la comuna de París fue un parteaguas, según Georges Haupt, que llevó a las izquierdas de la época a introducir nuevos temas en sus agendas (la cuestión del partido pasó a ocupar un lugar central), las derrotas de los movimientos revolucionarios latinoamericanos parecen haber producido una hendidura en las izquierdas de comienzos del siglo XXI.
Aún es muy pronto para realizar una evaluación completa de ese viraje, ya que estamos encima del mismo, sin la suficiente distancia crítica y, sobre todo, autocrítica. Sin embargo, podemos adelantar algunas hipótesis que enhebren aquellas derrotas con la coyuntura actual que vivimos.


La primera es que no se trata de volver la historia atrás para repetir los viejos errores, que los hubo, y muchos. El vanguardismo fue el más evidente, acompañado de un serio voluntarismo que impidió comprender que la realidad que pretendimos transformar era bien diferente a lo que pensábamos, lo que llevó a subestimar el poder de las clases dominantes y, sobre todo, a creer que se vivía una situación revolucionaria.


Pero el vanguardismo no cede fácilmente. Está sólidamente arraigado en la cultura de las izquierdas y aunque fue derrotado en su versión guerrillera, parece haber mutado y sigue vivo tanto en los llamados movimientos sociales como en los partidos que pretenden saber qué es lo que quiere la población sin necesidad de escucharla. Gran parte de los gobiernos y los dirigentes progresistas son buen ejemplo de la pervivencia de un vanguardismo sin vanguardia proclamada.


La segunda tiene relación con el método, la lucha armada. Que la generación de los 60 y 70 hayamos cometido gruesos errores en el uso y abuso de la violencia no quiere decir que tengamos que tirarlo todo por la borda. Recordemos que por lo menos en Uruguay se pensaba que la acción genera conciencia, otorgando un poder casi mágico a la capacidad de la vanguardia armada para generar acción en las masas con su sola actividad, como si la gente pudiera actuar por reflejos mecánicos sin necesidad de organizarse y formarse.


Las organizaciones armadas cometieron, además, atrocidades indefendibles, utilizando la violencia no sólo contra los enemigos, sino a menudo contra el propio pueblo y también contra aquellos compañeros que presentaban diferencias políticas con su organización. Los asesinatos de Roque Dalton y la comandante Ana María, en El Salvador, son dos de los hechos más graves dentro del campo rebelde.


Sin embargo, eso no quiere decir que no haya que defenderse. No debemos pasar al extremo opuesto de confiar en las fuerzas armadas del sistema (como señala el vicepresidente de Bolivia), o despojar de su carácter de clase a las fuerzas represivas. Los ejemplos del EZLN, del pueblo mapuche de Chile, de la Guardia Indígena nasa en Colombia y de los indígenas amazónicos de Bagua en el Perú muestran que es necesario y posible organizar la defensa comunitaria colectiva.


La tercera cuestión es la más política y es la ética. En el legado del Che y en la práctica de aquella generación, el poder ocupaba un lugar central, algo que no podemos ni debemos negar. Pero la conquista del poder era para beneficio del pueblo, nunca jamás para beneficio propio, ni siquiera del grupo o partido que tomaba el poder estatal.


Sobre este tema hay una discusión abierta, en vista del balance negativo del ejercicio del poder por los partidos soviético y chino, entre otros. Pero más allá de los errores y horrores cometidos por los poderes revolucionarios en el siglo XX, incluso más allá de si es conveniente o no tomar el poder del Estado para cambiar el mundo, es necesario recordar que el poder era considerado un medio para transformar la sociedad, nunca un fin en sí mismo.


Sobre este asunto hay mucha tela donde cortar, en vista de la brutal corrupción enquistada en algunos gobiernos y partidos progresistas (en particular en Brasil y Venezuela), cuestiones que ya pocos se atreven a negar.


La izquierda que necesitamos para el siglo XXI no puede sino tener presente la historia de las luchas revolucionarias del pasado. Es necesario incorporar aquel lema "ser como el Che", pero sin caer en vanguardismos. Una buena actualización de ese espíritu puede ser para todos todo, nada para nosotros. Lo mismo puede decirse del mandar obedeciendo, que parece un importante antídoto contra el vanguardismo.


Hay algo fundamental que no sería bueno dejar escapar. El tipo de militantes que necesita la izquierda del siglo XXI debe estar modelado por la voluntad de sacrificio (Benjamin). Es evidente que la frase suena fatal en periodos como el actual, pero nada podemos conseguir sin deshacernos de esa tremenda fantasía de que es posible cambiar el mundo votando cada cinco años y consumiendo el resto del tiempo.

Publicado enPolítica
Miércoles, 20 Enero 2016 19:20

Un Juramento desecho

Persiste la crisis de la salud. Sí, y es evidente. No importa que el actual ministro del ramo, Alejandro Gaviria, no lo admita. Como es conocido, la palabra puede con todo, pero la realidad la emplaza y desnuda. En todas las coordenadas nacionales, puede constatarse, y no es solamente un problema de quiebra de las Empresas Prestadoras de Salud (Eps), o temas afines. Va más allá.

Desde las ciudades más prósperas hasta los municipios más apartados –pero en estos últimos con mayor rigor– la crisis se padece a diario: para lograr una atención mínima, elemental, en muchas ocasiones hay que acudir varias veces a solicitar la cita; en otras, cuando la atención es especializada, y le significa a la Eps un costo significativo, lo que corresponde es suplicar pues el derecho ya no existe: para ellos lo prioritario es el negocio; la vida, y con ella la salud, que esperen. ¿A qué costo para la persona enferma? No les importa. El llamado "paseo de la muerte", así lo testifica. Pero también da cuenta de ello, la atención contrarreloj, mínimo tiempo en el cual el especialista en salud se dedica a llenar planillas, reportes, dejando tres o cuatro minutos para atender y revisar al ser humano que tiene a su frente. Calidez y calidad en la atención son, tal vez, un buen recuerdo de lo que dicen los libros, o el Juramento hipocrático.

Atención que lleva a enfrentar a pacientes con galenos y otros profesionales de la salud, pues en todos ellos el ciudadano termina por descargar en estos la responsabilidad por la mala atención. Profesionales que siempre exigen puntualidad a quien acude a ellos pero quienes no siempre respetan el tiempo de los demás, y ni siquiera presentan disculpas cuando obligan con su incumplimiento –o sobreatención de pacientes– a que los esperen una, dos y más horas, sin reparar que tal espera le puede significar a quien está enfermo el agravamiento de su estado o la perdida de su trabajo.

Ejemplo reciente de esto fue lo sucedido con una madre que llegó retrasada con su hijo a donde el pediatra. Las versiones del suceso son contradictorias: mientras la madre adujo que el profesional, a pesar de sus ruegos y propuestas, de explicarle que para lograr la cita se había tardado varios meses y que había llegado tarde por problemas de movilidad, pese a todo ello, se negó incluso a brindar su atención al pequeño paciente al final de su jornada; el pediatra, por su parte, alegó que la madre llegó muy tarde y que sí le propuso atenderla al final de su consulta. A pesar de lo dicho, lo cierto es que al final el niño no recibió la atención especializada.


Palabra vs. Realidad. Atención inhumana propiciada por un sistema de salud, que como está claro, privilegia el lucro por sobre un derecho humano fundamental, del cumplimiento del cual, en muchas ocasiones, depende la vida misma. No es casual, por esto, y mucho más, que en nuestro país exista una amplísima insatisfacción con este sistema y una profunda ilegitimidad del mismo.

 

¿El Juramento hipocrático, inválido en tiempos neoliberales?

 

Con independencia de cual sea la versión real, si la del galeno o la de la paciente, esta situación saca a la luz varias preguntas: ¿cuál es la responsabilidad que tienen los profesionales y trabajadores del sector en la profunda crisis de la salud que hoy se vive?, ¿es aceptable que el personal de salud no tenga capacidad de entender la manera como humilla y excluye el sistema de salud a los usuarios y que enfrente tal deshumanización con actitudes contrarias?, ¿el poder médico que subordina y despoja a la gente de la autonomía y reclamación, no debe ser también cuestionado en esta crisis de la salud?

(...) Atender las necesidades de salud de la población no es mero acto técnico-científico

Es indudable que la incorporación de políticas neoliberales en el sector salud cambió las condiciones en que laboran unos y otros. Ahora, en general, el contrato es por contratación de servicios, por periodos de tiempo fijos, con salarios integrales y de menor cuantía, con horarios más extendidos, con ritmos más intensos, con jerarquías más exigentes, con menos condiciones de seguridad en el trabajo, con una pérdida real de la autonomía, en tanto la lógica de costo-beneficio que orienta la prestación de servicios la subordina. Pero esta situación de parte del personal de salud y en particular del médico, ni legitima ni convalida la actitud arrogante que históricamente ha tenido el cuerpo médico con los pacientes y que se mantiene en el marco de la crisis del sistema.

Y hoy a lo que está enfrentado el personal de salud, en particular el personal médico, es a un conjunto de usuarios que ya no padecen la injusticia callados, que no están dispuestos a aceptar la arrogancia de aquel que tienen al frente, que están cuestionándolos y que, desafortunadamente, en tanto la cara visible del sistema es el personal de salud, están recibiendo la agresión verbal e incluso física, producto del desasosiego en que la gente se encuentra con el sistema.

En la práctica, los mercaderes de la salud han desechado el juramento hipocrático, que es un principio ético del personal médico para que en su actividad prime el servicio y condescendencia hacia las y los pacientes y no para que prime la acumulación de dinero a expensas de la salud y vida de ellos. ¿Hasta dónde la misma pasividad del personal médico ha permito que su razón de ser se pierda y lleguen a aceptarse las condiciones impuestas por los empresarios de la salud para que las lógicas administrativas y de acumulación subordinen las de atención humanizada?

 

Humanizar la salud para salir de la crisis

 

La crisis de la salud resume una profunda crisis humanitaria. Crisis que toma tamaño cada vez más grotesco, inocultable, insoportable. Crisis que tiene como razón fundamental que el sistema de salud perdió su razón de ser, incluida la razón de ser del personal profesional, los cuales deberían estar para atender, proteger y resolver los problemas de salud de la gente, no para que a partir de sus labores unos y otros acumulen dinero, ni tampoco para defender los intereses económicos de los empresarios del sector.

Y para salir de la misma no es suficiente volver a la etapa del ejercicio liberal de la medicina; no. Es necesario mucho más, entre ello configurar una nueva forma de atención, una que privilegie la promoción de la salud, la prevención de la enfermedad y las acciones en salud pública realizadas sobre la base de un sistema donde el personal sanitario y médico va directamente a donde vive y trabaja la gente, tanto en la ciudad como en el campo, y trabaja junto a las comunidades, en el marco de una labor dignificada por las formas en que se contrata.

Así debe procederse, pues atender las necesidades de salud de la población no es mero acto técnico-científico, es fundamentalmente un acto social y humanitario por parte de quien posee conocimientos y prácticas, que pueden resolver los problemas de salud de otro que no sabe de ellos.

Humanizar la salud pasa, por tanto, por un nivel de conciencia política de las y los profesionales del sector, incluido por supuesto el gremio médico, que sensibiliza a la gente desde la consulta, explicándoles que es posible tener un sistema de salud diferente, digno, tanto para la atención y tratamiento de quienes lo requieren, como para las formas laborales de las y los profesionales.

Superar, entonces, esta crisis pasa, entre otros aspectos fundamentales, por una revisión crítica de cómo hoy están laborando y actuando los profesionales de este sector y, en particular, el gremio médico en los servicios asistenciales, para entender que la posibilidad del cambio será posible en tanto la gente entienda por qué la están atendiendo de manera indigna, en tanto el personal médico se resista a replicar estas formas indignas de trato a los pacientes y en tanto se generen procesos de articulación entre los sindicatos y gremios de los profesionales de la salud con los diversos sectores de la sociedad proclives a que la salud sea garantizada como derecho humano, no como un favor que brinda alguién, lo que incluye formas laborales dignas.

Por tanto, y tal como lo mencionó el médico social brasilero Sergio Arouca, recomponer el sistema de salud pasa por recomponer el proyecto civilizatorio. No se trata simplemente de pasar a una fase donde a todas y todos los atiendan en los servicios de salud, brindándoles medicamentos y tecnología. Esto es lo evidente. Pero se trata de mucho más: se trata de configurar un nuevo tipo de sociedad que elimine las injusticias sociales y de salud, que se desmedicalice, que mejore las condiciones de vida y trabajo que son los determinantes de las enfermedades prevenibles y evitables que padecen miles de miles, y que cuando las personas requieran atención la misma sea brindada a tiempo, con respeto, calidad y calidez, garantizando relaciones horizontales, democráticas y de respeto entre el personal médico y los pacientes.

Es necesario, por tanto, como parte de un nuevo acuerdo social, recomponer el sistema desde unas bases éticas que enfatice en las necesidades de salud de la gente, en la superación de las causas estructurales de las injusticias sociales y sanitarias y en la reconfiguración de la formación del personal médico y sanitario para que se mantenga vigente el horizonte ético de servicio y no lucro definido universalmente hace muchos siglos.

 

 

 

* Médico, Salubrista Público. Profesor Asistente, Universidad Nacional de Colombia.

Publicado enEdición Nº220
Miércoles, 23 Diciembre 2015 06:36

Una fórmula electoral impensada

Una fórmula electoral impensada

En Perú, el candidato del oficialismo, Daniel Urresti, está acusado por un caso de violaciones a los derechos humanos. Su compañera para la vicepresidencia, Susana Villarán, es una dirigente de izquierda y ex alcaldesa de Lima.


En las elecciones peruanas ya nada parece imposible. Los enemigos de ayer –como el ex presidente Alan García y la derechista Lourdes Flores– se convierten en aliados, y viceversa. Se arman las alianzas más impensadas. La última es la del general en retiro Daniel Urresti, ex ministro del Interior y procesado judicialmente por violaciones a los derechos humanos, y la ex alcaldesa de Lima, Susana Villarán, hasta ayer una reconocida activista en la defensa de los derechos humanos. Ambos postularán por el oficialismo en las elecciones de abril de 2016: Urresti como candidato a la presidencia y Villarán como su vicepresidenta.


El candidato presidencial del oficialismo está siendo procesado por un tribunal por el asesinato del periodista Hugo Bustíos, ocurrido en noviembre de 1988, durante los años de la guerra interna que dejó cerca de 70 mil muertos y más de 15 mil desaparecidos. Bustíos, corresponsal en Ayacucho de la revista Caretas, fue asesinado por una patrulla militar cuando cubría información en un paraje rural de esa zona andina, epicentro de la guerra interna. El entonces capitán Daniel Urresti era el jefe de la inteligencia militar en la zona. Testimonios lo acusan de haber dirigido la patrulla militar que mató al periodista.


La prensa denunció en su momento el asesinato de Bustíos, pero, como era la norma en esos años, el crimen quedó en la impunidad. El asesinato del periodista se convirtió desde entonces en uno de los casos emblemáticos de violaciones a los derechos humanos. Pasaron cerca de veinte años para que el caso llegue a los tribunales. En el año 2007, dos militares, los mayores Víctor La Vera y Amador Vidal, fueron condenados a 17 y 15 años, respectivamente, pero solamente cuatro años después ambos salieron de prisión. Cuando todavía estaba en la cárcel, Vidal acusó ante la fiscalía a Urresti como uno de los autores del crimen del periodista. Vidal asegura que Urresti dirigió la patrulla que cometió el asesinato. Otros testimonios respaldan esa versión. Urresti lo niega. Como jefe de inteligencia, Urresti formaba parte del comando que ordenaba los operativos militares, como el que dio muerte al reportero. Con el testimonio del mayor Vidal comenzó la investigación judicial a Urresti. Esto mucho antes de que el hoy candidato presidencial ocupara el cargo de ministro del Interior, en julio de 2014, y se convirtiera en una figura política.


Durante el juicio a Urresti, la campesina Isabel Rodríguez no solamente testificó haberlo visto en la patrulla que mató al periodista, sino que lo acusó de haberla violado en dos ocasiones en esos años. La violación a las pobladoras de las zonas que ocupaban era una práctica extendida entre los militares. Mientras la campesina daba su relato entre sollozos ante el tribunal, Urresti reía y se burlaba de ella. Luego la acusó de terrorista. La prensa ha revelado testimonios que vinculan a Urresti con otros casos de violaciones a los derechos humanos en esos años que estuvo en Ayacucho.


Susana Villarán fue alcaldesa de Lima entre 2011 y 2014, cargo que obtuvo al ganar las elecciones encabezando una coalición de izquierda. Antes de eso, había sido secretaria ejecutiva de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos e integrante de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Por su trayectoria en defensa de los derechos humanos, su aceptación de postular a la vicepresidencia secundando a un ex militar como Urresti, procesado judicialmente por el asesinato de un periodista y que ha atacado a los organismos de derechos humanos acusándolos de defender terroristas, ha sorprendido a todos y ha indignado a muchos, comenzando por los organismos de derechos humanos y los familiares de las víctimas.


Villarán, que también postulará al Congreso, ha justificado su respaldo a Urresti diciendo que confía en su inocencia. Los testimonios y evidencias parecen decir otra cosa. La familia del periodita Bustíos ha emitido un comunicado en el que señala que el apoyo de Villarán a la candidatura presidencial de Urresti "insulta, veja e indigna a los familiares de víctimas de graves violaciones a los derechos humanos que venimos luchando contra la injusticia, la impunidad y el olvido" y califica esa alianza como "una vergüenza". "Jamás en la historia de América latina se había dado el caso de un acusado por crímenes de lesa humanidad asociado políticamente con una ex integrante de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos", dice este pronunciamiento. La Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, de la cual Villarán ha sido secretaria ejecutiva, respaldó el comunicado de la familia del periodista Bustíos.


El oficialismo espera explotar la figura de Villarán para intentar lavar el pasado de violaciones a los derechos humanos de su candidato, que, según las encuestas, tiene solamente dos por ciento de respaldo. Está por verse el resultado de esa operación.

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Domingo, 22 Noviembre 2015 09:16

Discurso de José "Pepe" Mujica

Discurso de José "Pepe" Mujica

"Queridos amigos de Colombia, lo primero un agradecimiento por la hospitalidad del pueblo colombiano para todos nosotros. Lo segundo, un reconocimiento a la gente que fue capaz de motorizar este formidable evento, que más que una manifestación de academia se ha transformado en una manifestación de masas que piensan y que sueñan. Por eso, vaya mi reconocimiento. Lo tercero que quería señalar, mi ánimo es volcar algunas reflexiones, por eso pedí hablar sentado, no sé cómo saldrán, estoy bastante molido, pero quería compartirlas no para que estén de acuerdo sino para que las lleven y las piensen. No es por lo tanto un acto de manija, es una conversación de pensamientos que pretende apostar al intelecto y a los sentires más hondos, al final intentaré dedicar unos párrafos a la gente joven que está aquí porque estoy viendo en el mundo contemporáneo una contradicción severa, una severa falta de liderazgo. Pero por otro lado una germinación juvenil de gente que aparece con su reclamo, con su esperanza, con su aliento joven, que es multitudinario y no es de un país, no es solo de América, no puedo saber –no me da la información y el talento– pero algo está pasando en esta civilización de Internet y tan conectada, y está pasando por el mundo entero porque lo he visto en Turquía, lo he visto en Brasil, lo he visto en la Argentina, lo he visto en Francia: hay una germinación de gente joven inquieta que está buscando su rumbo y probablemente su lugar en la construcción de la historia venidera.

Pero estando en Colombia, empecemos por la paz. La vida, lo más de fondo, el estar vivo es un milagro, ningún bien es más importante que la vida. Esto es de Perogrullo. Estamos programados biológicamente para luchar y querer la vida como todas las cosas vivas, esto no tiene ninguna novedad. Pero el ser humano que es complejo (esto lo sabemos todos) lo olvidamos permanentemente, conspiramos contra la vida. Lo hacemos individualmente: sabemos que el cigarro mata y fumamos, sabemos que manejar a 200 km/h no tiene contrafuerte pero manejamos, y así sucesivamente hacemos un montón de disparates que nada tienen que ver con cuidar la vida. ¿Y qué decimos de la guerra? Es la forma técnicamente más eficiente de destruir la vida y disputamos en el aumento de la eficiencia. Ahora bien, si el bien más importante es la vida, es obvio que hay que luchar contra toda forma de guerra hoy, es obvio que históricamente pudieron haber existido causas tan justas que justificaban la guerra, como lograr la liberación colonial por ejemplo. Sí, es muy fácil de razonar eso, pero el grueso de la guerra son guerras de conquista y de rapiña, cuando no de disputa de intereses, si bien han habido guerras de liberación, el grueso de las guerras contemporáneas con las que tenemos que padecer no son guerras de liberación, son otra cosa.

 

 

Entonces, este conflicto que lleva 50 años y más que se pierde en la historia de Colombia y en los sacrificios de América, que nadie pudo haber pensado, pero hay unas palabras de Gaitán por ahí, que son premonitorias, el proceso que se iba a desatar y el costo que iba a tener y el costo que ha tenido, y no quiero entrar en las consideraciones de la guerra fría, de la lucha de clases sociales, de la evolución de las ideas, quiero dejar todo eso al costado. El hecho es que hace unos años cuando conocí las montañas de Colombia y su realidad, ese jolgorio de la fotosíntesis, llegué a la conclusión que perseguir a un ser humano en esa naturaleza es una misión prácticamente imposible, interminable, es una geografía endiablada que puede asegurar guerras indefinidamente y desde que el mundo es mundo las guerras se terminan de dos maneras: o algún contendor desaparece o se retira, o se termina con una negociación. Y naturalmente hay que llamar a las cosas por su nombre, frente al intento de paz que surge en esta Colombia no se podía ser neutral, porque la paz no es de izquierda ni de derecha ni de centro, la paz es la convivencia humana.

Y realmente el presidente Santos nos sorprendió, porque había sido una figura con responsabilidad directa en las cuestiones de estos años, pero ha demostrado ser un hombre inteligente y observador, por llegar a la conclusión de que no hay otro camino que una negociación para terminar con esta guerra. Sin embargo, no es sencillo. No es sencillo porque cuando hay mucho dolor y hay víctimas, enseguida salta la fenomenal contradicción que aparece en todos estos fenómenos, y hay que llamar todas las cosas por su nombre, porque hay mucha cobardía de afrontar las cuestiones que intelectualmente pueden crear discrepancias pero que están allí, que son una llaga, una amenaza permanente, la contradicción entre verdad y justicia, porque es obvio que se quiere saber la verdad y aquel que se siente herido por familiares, por heridas, tienen sentimientos de querer justicia, porque así somos los seres humanos. ¿Pero se puede creer que alguien en el mundo va a decir su verdad si tiene la amenaza de ir preso?, los seres humanos no funcionan así. Los que vean colocar en esa contradicción es prolongar la guerra porque la respuesta es "más vale irse al monte". Estas son cosas crudas. Ahora, no se le puede pedir al que ha perdido familiares, que ha tenido dolor, que de vuelta a la página y que ponga una cara bonita, porque así no somos los seres humanos y esto también hay que entender, hay que entender la génesis del dolor, y esta es la tragedia que tiene este pueblo.

Por eso es probable que haya que seguir con algún camino de quien tiene el coraje de decir su verdad tal vez tenga que quedar eximido de responsabilidades penales, pero la sociedad sabe la responsabilidad y la responsabilidad queda para el que se guarda los secretos, probablemente algo parecido a lo que pasó en Sudáfrica u otra fórmula. Pero hay que entender que hay que salir de la lógica de la guerra. A veces los hombres cuando acorralamos, obligamos a la resistencia, decía Napoleón, cuando tenga una fortaleza sitiada por ahí le dejo una ruta de escape, porque es el costo menor, y recordemos, recordemos en otro plano lo que ocurrió en Versalles cuando mandaron a Keynes joven, y cuando vio las condiciones que los triunfadores de la Primera Guerra Mundial le impusieron a Alemania dijo: esto es horrible, espantoso, esto va a generar consecuencias incalculables, y por desgracia fue el motor de la Segunda Guerra Mundial, entonces ¿cuál es el tema principal?: la paz

... tal vez para la construcción de una sociedad socialista haya muchas dificultades, pero para la construcción de una conducta humana que juzgue estas cosas y asuma una actitud hoy, no hay que esperar nada, estas cosas hay que discutirlas colectivamente para sabernos defender, pa' ponernos la vacuna de que no nos traguen y nos tengan subordinados a ser esclavos laborales que nos roban la libertad de nuestro tiempo para hacernos consumir cosas secundarias, absolutamente secundarias.

xxx

Conseguir la paz pero entender los dolores del hombre, porque después viene la convivencia y habrá gente que tendrá que caminar por una vereda y otra por otra, y el pueblo comprender, pero todo ese precio es siendo mucho, insignificante, si se puede parar la lógica de la guerra ¿Por qué? Porque la guerra contemporánea está desbalanceada desde el punto de vista tecnológico a favor de los que tienen más recursos tecnológicos y esto es un principio general y termínale constándole infinitos sacrificios a los que no tienen ninguna responsabilidad en la guerra que son los más débiles, curiosamente, pero este no es un mensaje pacifista, de halcón disfrazado de paloma, no es pacifismo, no es la aceptación de cualquier cosa, lo que queremos es que haya una lucha de masas, hay que abandonar el campo de la guerra, que es favorable a los que tienen mayor cantidad de recursos económicos y que le significa sacrificios a los más débiles, pero no significa cruzarse de brazos porque las sociedades modernas tienen megalópolis, tienen masa y hay que luchar por la conciencia de las masas y la organización de la gente, ¡ahí está el campo de lucha! por una sociedad mejor.

Pero, por otro lado, dos millones de dólares por minuto se gastan en este mundo en presupuestos militares, saquen la cuenta. Con la mitad de eso se puede barrer la pobreza de la superficie de la Tierra. Este bicho [humanos] no pude ser tan estúpido de tirar tantos recursos teniendo tanto problema por delante. Muchachos, hay que usar el balero [cabeza], la pelea tiene que ser dura, pero no cruenta y tiene que ser inteligente para crear, de lo contrario es un mundo de tarados lo que vamos a crear. Entonces, tenemos que apoyar fervorosamente este proceso de paz en Colombia y no cruzarnos de brazos, yo sé que la justicia cuenta y duele, y la verdad, pero la justicia no puede degollar la paz y menos puede aceptarse que una supuesta juridicidad internacional le pone amenazas a la soberanía de un país para tomar las decisiones que tenga que tomar, porque si me vienen a decir que mañana van a juzgar a fulano y a mengano, cuando Colombia levante un pacto, un compromiso que no sé cuál será y que tienen que resolver los colombianos, que se van a venir en nombre del Derecho Internacional a señalar que tales delitos no son perecederos y como tal existen cuentas jurídicas pa' empujar gente pal monte, es lo que equivale a decir que condenan a este país a la guerra interminable, ¡no tiene gollete! si ese internacionalismo jurídico pretende por algún buffet de abogados de esos que andan por ahí, cree que un problema de este tamaño, de la importancia que tiene, del sacrificio que ha costado, se puede trampear jurídicamente, cuando esto tiene que tener una solución política, ¡acá es cuando hay que rescatar el valor de la política!, ¡se sale de esta guerra con decisiones políticas o no se sale! Por eso todo mi apoyo a quienes luchan de buena fe por este proceso.

¡Ay!, la democracia. Pobre democracia que sirve pa' un barrido y pa' un fregado. Este arrogante hombre moderno, al cuál pertenecemos, se cree que inventó la democracia, la democracia no es una forma de gobierno, es una filosofía de vida, es algo mucho más profundo, no es solo una institución, es una manera de pararse en las relaciones humanas, es una manera de levantar la convivencia entre los seres humanos para que pueda florecer la libertad que significa discrepancia, aprender a respetar la discrepancia y cuando una aldea Aimara, en la cordillera de los Andes hace su balance anual a viva voz y elige y cambia su Capanga, ¿no está ejerciendo la democracia? Y creen que en las relaciones antropológicas de eso que llaman "el grande hombre" no existen relaciones democráticas, aún en el seno de la sociedad primitiva, por eso esta, nuestra forma de democracia, evolucionada a la luz de la historia, es una construcción de carácter superior en el sentido de que nunca se ha considerado perfecta ni terminada y esto hay que tenerlo claro frente al mandato divino, frente al absolutismo, nuestra democracia dice "no, esto le falta mucho, esto tiene defectos", y todos sabemos que nuestra democracia renguea por todos lados, por la falta de equidad, por la falta de igualdad, por la falta de oportunidades a tanta gente, por tanta injusticia, ¡claro que tiene enormes carencias nuestra democracia! Y trampea a veces la representatividad, pero no es una cosa secundaria para tirar a la basura, hay que pelear por ella, por sostenerla, por mejorarla, pero hay que luchar contra el conformismo, jamás llegamos a una meta terminada, no aceptamos la contradicción pasajera de izquierda y derecha para nosotros es histórica, está a lo largo de toda la historia de la humanidad, los términos izquierda y derecha son términos modernos de la revolución francesa, pero siempre la humanidad ha tenido una cara de cambio, una cara de tendencia social y una cara conservadora, porque probablemente los grupos humanos necesitamos de las dos cosas.

 

 

No se puede, como el mal de San Vito, estar cambiando a cada rato, no se puede porque eso quita estabilidad, pero cuando la cara conservadora se remacha y se atiene a privilegios se transforma en fascismo, en algo reaccionario, la otra, la cara progresista que existió siempre, Aśoka era un Rey de izquierda si usamos los términos modernos, los Graco, ¡Cristo! En definitiva, siempre ha estado la inclinación social del hombre, la historia es pendular y permanente, jamás triunfa definitivamente lo que solemos llamar la izquierda, porque jamás triunfa definitivamente la derecha, lo que hay es una escalera de lucha por el progreso humano. Por eso nunca nos podrán derrotar, porque nuestros triunfos tampoco serán definitivos.

Entonces, compañeros, me siento orgulloso y convencido, como tantos otros veteranos que están acá y que no quise nombrar porque me iba a olvidar de alguno que se han envejecido, como yo, luchando por utopías, por sueños, por un pan con grasa, por lo que pueden pero luchando. Me siento orgulloso, me siento hermano, pero me siento hermano de la historia, hermano de Espartaco, de los que lucharon en la historia humana, por un gesto de libertad, de compromiso. Invito a mirar a la historia en profundidad, porque es una lección viva de la hondura y del amor a la especie humana. Pero nuestra democracia frágil, señalé, que tiene patologías, que tiene desigualdad, que tiene mucho para luchar por ella, que tiene clases sociales con intereses distintos, contradictorios y que hay que aprender a administrar esas contradicciones cuasi permanentes, que tiene Corporaciones, que tiene intereses, naturalmente no somos tan poéticos, ¡no!, somos una mezcla de solidaridad y de egoísmo, la naturaleza nos coloca una cota de egoísmo adentro como a toda cosa viva, porque es un arma que nos da para que luchemos por mantener nuestra vida y la del grupo humano. La biología no hace pavadas, hace cosas sensatas, nos metió ese egoísmo que está dentro de nosotros y que nos empuja, pero también nos puso conciencia, nos dio otras herramientas que no le dio a ninguna otra criatura y esa conciencia nos ha permitido construir la civilización. La civilización es la construcción a lo largo de la historia de la solidaridad humana intergeneracional.

Fíjense que prolijitos sentados, fijense de la ropita que tienen puesta, los lentes que tienen, ¡cuánta historia hay detrás de todo eso! Desde aquel hombre en las cavernas que descubrió el fuego, ¿cuánta acumulación histórica hay para llegar a esto? Hace ciento y pico de años vivíamos cuarenta años menos de promedio, nos está regalando la civilización cuarenta años más de vida, esa es la construcción de la historia de la humanidad. Quiere decir que la civilización nos da herramientas para sujetar el egoísmo primitivo que tenemos adentro, no para eliminar lo que es imposible, porque somos una máquina biológica, pero si para poderlo sujetar y podemos influir en nuestra conducta humana, y civilizatoriamente aumentar el grado del compromiso solidario si queremos construir una humanidad mejor. Y mucho más ahora en este tiempo, porque nunca el hombre tuvo tantos recursos, nunca tuvo tanta acumulación de capital, nunca tuvo tanto medio, pero nunca organizó tan fenomenal potencial de desastre que amenaza la vida, y solamente la humanidad –si razona como especie– puede enfrentar el desafío que ha desatado esta civilización ¡Vaya paradoja!

La criatura humana hemos desatado una forma de vida que ahora no la podemos sujetar, que va por delante de nosotros, civilización sin gobierno, es la primera gran globalización de la historia humana (porque hubo otras), que no tiene gobierno, antes tenía un emperador, ahora tiene un altar, el dios mercado y ahí marchamos sirviendo al dios mercado, y podemos renegar. Ayer sentí a un veterano que con mucha razón razonaba contra la minería y contra esto y contra lo otro, razonaba contra las consecuencias, ¡no contra la causa!, la consecuencia es nuestra civilización, que para asegurar la acumulación y el negocio permanente ha creado una cultura consumista que nos enreda por todos lados y transformamos en causa central consumos secundarios y después no atendemos los vitales, pero todo es funcional a la acumulación, todo es funcional a las necesidades del mercado, ¡este es el gobierno mundial del mercado! Por eso hay que hablar mucho de la construcción de una nueva cultura, esto va pa' la gente joven: mi generación se comió la pastilla ingenuamente, que con el cambio de las relaciones de producción y de distribución teníamos como consecuencia un hombre nuevo, y vaya que lo soñamos, y nos parecía que tocábamos el cielo con la mano, y tuvimos que aprender con mucho dolor que sino se construye una cultura, una cultura distinta que asegure por ese lado, el hombre sigue siendo lo mismo, porque sino cambias vos acá [señala su cabeza] ¡no cambia nada! del punto de vista esencial. Y la construcción de una cultura es el debe y habrá que discutir mucho de estas cosas. No es que no se necesiten progresivos cambios estructurales, es que hay que construir una cultura, ¡no se puede construir un edificio socialista con albañiles capitalistas que te roban las barillas de cemento, se roban las bolsas de todo y te dejan! ¡Esto es! ¡Con claridad! Quienes sueñen con una sociedad mejor, quienes sueñen con una sociedad mejor tienen que darse cuenta que se necesita una ética distinta, un compromiso distinto, y hay que entender que esto no surge espontáneamente, esto necesita orientación política, construcción de partido, construcción de movimiento, no es algo generoso y espontáneo que cae de los cielos, es la organización de la voluntad humana de cambio que apunta y construye con conciencia, porque es un largo desafío la lenta construcción de una cultura distinta.

Yo sé que no es sencillo y se niega mucho, es mucho más lindo dar manija y dar manija y dar manija, pero cuando se tienen ochenta años y uno vio caer un mundo que parecía inconmovible como un palo apolillado, y sin tener ni siquiera la poesía de un par de tiros, de gente que se juega por algo, uno llega a esta conclusión: "no hermanito, no, con los cambios materiales no alcanza sino cambia esto [señala su cabeza]", por esto, pero a su vez, por todas partes uno ve gente que construye solidaridad y que pone parte de su vida al servicio de la causa de lo demás, y hay aquí una cosa central, si la vida es hermosa, es doblemente hermosa cuando en la vida no se traiciona a sí mismo y cuando vos muchachito de dieciocho o veinte años está soñando en esa multitud y te comprometes en la lucha por un mundo mejor, y pasan los años y te ves transformado en una pasa como yo, pero te miras en el espejo y llegas a la conclusión que no traicionaste tu sueño, que tuviste el coraje de vivir, ¡que le diste una causa a la vida!, Y ¡eso te hace querer doblemente la vida! Porque la diferencia que tiene el bicho humano con una lechuga, que hasta cierto punto puede ser recreador de su camino, que ésta nace por imperio biológico ciertos mandatos que están allí acumulados en la semilla y nosotros más o menos nacemos igual, pero como tenemos conciencia, podemos –en parte- orientar el camino de nuestras vidas, y podes agarrar por las chapas, podes agarrar por el camino que vas a ser más feliz acumulando guita [dinero] y chupándole la sangre al que se ponga a tiros. Florecerá el egoísmo, de pronto podes ser muy útil y crear riqueza y dar trabajo. Tampoco hay que despreciar nada que sea humano en construcción, pero hay que organizar la fila del compromiso: los que están para la guita, los que están para esto, los que están para la investigación y los que están para soñar y pelear por un mundo mejor, pero organizados en movimientos y en partidos. 

 

¿Por qué? Porque la lucha es colectiva o no es. No adoren al Pepe, no hay ningún hombre fenomenal e insustituible, lo que hay son causas insustituibles, y solamente cuando se crean organismos colectivos que aseguran la lucha intergeneracionalmente, y que razonan y piensan y construyen disciplina y empeño colectivo, se puede avanzar para el cambio en la sociedad. ¡No!, esta no es lucha de francotiradores, esta es lucha de organización humana, por eso, por eso es importante en eventos de este tipo llevarse para la almohada esta gente arrogante. La voluntad humana no lo puede todo y para eso hay que usar la inteligencia y la inteligencia que pueda medir y medir la realidad, y no confundir la realidad con los sueños que ideológicamente uno lleva, tener una percepción de realismo, hay que andar soñando hacia arriba, pero con las patas bien puestas en el suelo para no caerse, pero siempre cimentando esfuerzos colectivos y amparándose en nuestras debilidades, en la fuerza y en la corrección que nos plantean los compañeros. Por eso se necesitan las organizaciones políticas, los acuerdos, los programas, la discusión, la formación y entender que nunca hemos terminado y tener la cabeza abierta, la cabeza capaz de escuchar y caminar por la calle y escuchar al hombre más humilde, porque la genialidad humana viene de los lugares más increíbles, el pensamiento creador es siempre insurrecto, camina por donde menos lo podes prever, por eso hay que querer a la gente, hay que intimar con la gente y entender que no son dioses, que no son perfectas y que una construcción colectiva significa tener la paciencia de lidiar con las debilidades humanas que también existen. Si te pones a elegir con una lupa, nadie sirve para nada. Y los partidos no se construyen con masas de Che Guevara, porque no hay de esos locos, no hay. Lo que hay es nuestra pobre humanidad y con nuestra pobre humanidad hay que construir seres colectivos que a la larga son los que le dan fuerza a los Che Guevara, entonces ¿pero qué nos pasa? La enseñanza que recibimos, y acá voy a armar revuelo, yo creo que es bastante clasista o por lo menos la que recibíamos en mi tiempo. Cuando vas saliendo del cascaron del que estas empezando a enamorarte, en ninguna cátedra te dan una idea de cómo se administra un hogar, te meten por la cabeza veinte mil cosas con ese cuento de la formación integral, pero para los desafíos inmediatos de la vida, cero capacidad. Tal vez te quieren dar una formación para que tengas un mejor sueldo, una capacitación profesional para que seas más eficiente en el mundo laboral, pero de tu felicidad ni pizca te hablan, de la cuestión de valores, del papel que tiene la conducta y la voluntad humana, de las dificultades en la construcción de una relación sana, de las trampas que nos pone la vida, ahh no, esas son cosas que se dan por descontadas, que se van a aprender solas.

...creo que es una cosa hermosa de la vida, la aventura humana, no debe haber cosa más importante que eso, vale la pena y creo que tiene que tener un rasgo de compromiso y de generosidadxxx

Y bueno, naturalmente, al final la educación lo que busca es que seamos eficientes para el mercado, yo no creo –y voy a discrepar con el mundo entero–, economía, filosofía y ética estuvieron juntas hasta Adam Smith y cuando apareció la maravilla del mercado las separaron y ahora tenemos una política que es puro recetario de la economía, de la filosofía ni pizca, la ética tampoco importa, se descuenta, y estamos inmersos en una sociedad consumista y entonces nos aparecen por todos lados los fenómenos de corrupción que nos rodean por esto y por esto ¿y por qué? Porque es una plaga. La corrupción contemporánea es porque confundimos que felicidad humana es tener guita, comprar mucho, tener prosperidad sea como sea, y le vendemos el alma al diablo ¿y por qué? Porque la cuestión de los valores es absolutamente secundaria y parece como ha caído el mundo de la religión y las buenas morales que podían colocar, el dios mercado no se preocupa de estas cosas. Y ahí andamos, creo que las organizaciones de izquierda de y los partidos políticos tienen que discutir. Decía un paisano viejo: "no se hace manguera con palo podrido". Los partidos tienen que cuidar tremendamente la moral y la ética y el compromiso de su gente, son el primer filtro de la sociedad y para que eso funcione hay que apostar a lo colectivo y no al individuo aislado y solo, el individuo aislado y solo es débil, necesita la colaboración de los demás.

Y bien, tendría que seguir hablando de esto, pero quiero gastar un poco de tiempo muchachos, porque al fin y al cabo somos de Sudamérica, al fin y al cabo somos latinoamericanos y tenemos un problema, que es la integración. Todos hemos conocido el discurso bolivariano, las tradiciones históricas, la majestad de nuestras declaraciones, pero del punto de vista real salimos, nacimos de la independencia de nuestra América Latina en el momento que se conformaba el mercado mundial, y casi todas las partes de esta América arrancaron siendo dependientes en sus intercambios con Europa, con la Europa más desarrollada, casi entre nosotros lo que pudo haber sido curiosamente, lo que había comenzado a germinar, por la atrocidad del monopolio español del comercio a partir de Cádiz, que estaba produciendo una primitiva industrialización de América, abortó totalmente con la independencia, porque vino el mundo de libre cambio y el área desarrollada del mundo estableció esas relaciones y construimos nuestros países, como señala Unamuno, por ahí (que nunca estuvo en América) cada puerto importante terminó haciendo un país y hemos vivido 200 años comerciando con el mundo y casi de espaldas entre nosotros mismos. Esta formación histórica conspira contra la integración, aun hoy, con todos los esfuerzos que hemos hecho, apenas el 20 por ciento de la producción de América Latina lo intercambiamos entre los países vecinos, el grueso va para otras partes del mundo ¿Y qué nos pasa? Llegamos tarde, estamos entrando en la era industrial que algunos llaman del conocimiento, yo por ahora la llamo del consumismo, se equivocaron, la última etapa del capitalismo no era el imperialismo, no, no, pero en fin, lo que importa señalar es que esta es la realidad de la construcción de la historia de América Latina y no podemos esperar y creer que las fuerzas de la economía, libradas al libre azar, van a construir la integración Latinoamericana

¿Precisamos la integración o no la precisamos? Primera pregunta que hay que despejar. Considero que es imprescindible si queremos ser desarrollados. ¿Por qué? Porque vamos corriendo de atrás, porque no tenemos masa crítica, porque nuestros talentos en materia de investigación son pobres y esmirriados, los tenemos atomizados y la mayoría de las veces todavía se nos van para el mundo rico; pero, además, necesitamos hoy la integración por susto, entiéndase bien lo que dije, necesitamos la integración hoy por susto, porque tenemos el desafío de administrar nuestra relación económica con China, ya no podemos renunciar al comercio con China, ¡ningún país de América Latina! Ni por asomo, ni por la tapas, y es un país multinacional y continental. Y digo por susto, ¿por qué? La integración Europea que empezó con aquel acuerdo del carbón y del acero, hay que ubicarse históricamente cuando empezó y empezó después de la Segunda Guerra Mundial, cuando había una potente y amenazante Unión Soviética, por un lado, y donde estaba el desafío americano por el otro lado. Europa no fue mágica, Europa empezó a agruparse y la contradicción Francia/Alemania, que era histórica, se superó por necesidad histórica de enfrentar el desequilibrio que venía encima; después viene la literatura y el romanticismo, y todo eso que le ponen.

 

 

Bien, se está hablando de que Europa intenta hacer un acuerdo que le llaman del Atlántico con Estados Unidos y a su vez Estados Unidos quiere hacer un acuerdo del Pacífico con un montón de países del Pacífico. ¿Por qué esa manía de los acuerdos? Ja. ¿Por qué? Para defenderse de China, para defenderse de la eficiencia china, sencillamente es una nueva forma, aquella epopeya que empezó por la liberación del comercio, la Ronda Uruguay, el Gatt y que desembocó en la OMC, aquel sueño de un mundo abierto, con reglas globales para el comercio, se fue al corno, lo hicieron pelota, hay más de trescientos acuerdos mundiales de libre comercio y están discutiendo, por lo tanto no hay libre comercio, pa' entender esa malla que hay, hay que gastar un platal en abogados especializados, hay una lucha de poder en el mundo, cualquiera ve que hay un peso productivo que se está trasladando hacia el Pacífico en la presencia mundial, ¿qué vamos a hacer los latinoamericanos en ese mundo de monstruos? ¿Cómo vamos a negociar?

Tenemos quinientos y pico millones de almas en esta América Latina, pero solo Estados Unidos, con el 6 por ciento de la población mundial consume el 32 y pico por ciento de los recursos de este mundo, mientras que los quinientos y pico de millones de latinoamericanos, que componemos el 8 y algo por ciento de la población del mundo, no llegamos a consumir el 8 por ciento de los recursos del mundo. Esa es la realidad con la que vamos a tener que lidiar, van a tener que lidiar ustedes gurises [chicos], yo soy un viejo que estoy por una pasadita, pero el mundo que viene es de ustedes, es de mastodontes, los veteranos son una manga de irresponsables si no prevemos geopolíticamente que hay que crear un ser de peso para tener cierto poder de negociación en ese mundo, que no es el mundo que nos gustaría o que quisiéramos, es el mundo que es. Donde no hay piedad para los débiles; por lo tanto los débiles deben de remachar el uno contra el otro para construir seres más fuertes, esto es la integración, este no es el sueño bolivariano, no, no, ¡este es el socorro!, que es otra cosa, es el socorro ¡porque si no nos hacen pelota! y esto hay que decirlo con lenguaje claro para que el hombre de la calle se dé cuenta que está la de él, su futuro, porque el gran obstáculo que tiene la integración, que todavía políticamente el patriotismo es negocio político porque sacude el corazón de los pueblos y los gobiernos quieren ganar elecciones y, entonces, caemos en un patriotismo y en un nacionalismo y tenemos la necesidad de pensar por toda Nuestra América que no es algo contrario a nuestros países, por el contrario, para que nuestros países sigan existiendo precisan un arreglo común que los proteja. Es decir, nadie debe de pretender que hay que dejar de ser colombiano o uruguayo, no, es otra cosa, necesitamos algo común que nos defienda, pero eso necesita una construcción política, sin dirección política no hay integración, la integración por sí sola no nos va a integrar, nos va a desintegrar.

Tienen el fruto de nuestros errores, no cometan nuestros errores, aprendan de nuestros errores, tengan el coraje de cometer los errores de vuestro tiempo, la historia es hacía adelante, la historia es un compromiso por el porvenir.xxx

Están soñando si pueden vender en Estados Unidos, están soñando con vender en el mundo rico, Francia nos pone la plancha así, de frente. Entonces hay que entender el mundo como es, no es que los chinos sean angelitos o sean dadivosos, ¡por favor! ¡No! Hay que perder la inocencia, este es un partido como quien juega al truco, ¡por favor!, pero tienen necesidades y somos funcionales a esa necesidad, pero tenemos que racionar con reglas colectivas, estamos negociando de a uno y disputamos entre nosotros quien se baja más rápido los pantalones ¡no joda! Necesitamos un lenguaje común, tenemos que salir de la tontería individualista y establecer reglas de defensa, eso es la construcción de la integración, pero esto necesita dirección política, si no existe decisión política y fuerte voluntad política no habrá integración, y si no hay integración difícilmente puede haber un desarrollo acompasado que nos proyecte con potencia hacia el futuro ¿Por qué? Ya lo dije, razones de escala, posición de conocimiento, y es paradojal.

Yo no creo que el desarrollo sea una quimera, ni que tiene que ser una finalidad. Ojo, vamos a entrar en otro tema, si la vida humana es hermosa, y si estamos programados para querer la vida hay que pensar que tenemos una vida sola y que se nos va y que tú no puedes ir al supermercado y comprar cinco años de vida, podrás comprar un auto nuevo, un Mercedes Benz, los Wolkswagen no están de moda, en fin. No podemos comprar vidas, la cristiana explicación medieval de que este era el valle de lágrimas para ir al paraíso ¡no, por favor!, es insostenible eso, el valle de lágrimas y el paraíso están acá, así que hay que pelear para tener una cuota de felicidad en esta vida, a muerte, a muerte, porque esta es la vida que es tangible, la que tenemos. Y no me vengan que esta es una cuestión de PIB o de desarrollo, me costó estar en cana tirado como perro al basural en un calabozo para entender esta verdad tremenda, el valor que tienen las cosas elementales de la vida, las que por ser cotidianas no le damos valor, no, lo que te hace feliz muchacho son siempre las mismas cosas y son poconas, y son eternas y son las mismas, no estoy haciendo apología a la pobreza, no hay que confundir que para ser feliz hay que tener una torre de plata, explotar a medio mundo y chuparle la sangre a otro, ¡no! Si no la conseguís con poco, con mucho no la conseguís, la felicidad está dentro de vos, pero no la dejes escapar, está junto a las cosas más elementales de la vida, el amor es la primera etapa de la vida, los hijos, el puñado de amigos, las relaciones y un cacho de tiempo importante para gastarlo en las cosas que a vos se te antojen, ¡Eso es la libertad! Y como la política la encabezan viejos impotentes, naturalmente no se acuerdan de estas cosas, pero hacen a la más elemental vida humana, y yo pido que la gente piense muchas decisiones fundamentales que tomó en su vida, las más importantes no tenían que ver con lo económico, se enamoró en una esquina por esto y por lo otro, vinieron los hijos, pin, pun, pa, no, la vida obviamente que necesita economía y en esta vida hay que trabajar y el que no trabaja es porque está viviendo a costillas de alguno que labora y no se puede hacer una sociedad de garroneros, con eso no vamos a ningún lado, pero no naciste para trabajar nada más, si tenés una vida, tenés que tener un cacho pa' ser libre, pa' vivir la vida, y eso hay que palearlo y hay que ponerle límite a esto.

Y si una campaña de prensa subliminal dice compre, a veces inmoral, le ofrecen a las pobres mujeres gordas y a los viejos panzones como yo esas máquinas, que en cinco minutos por días te saca la grasa, pero por favor, y no los metemos presos, ¡estafadores!, y la pobre gente entra, tenemos que defendernos de eso, de todo eso tenemos que defendernos, y es como quien tiene que cruzar una calle con mucho tráfico, tenés que aprender a cruzar y que no te maten, tenés que transitar por la vida y tener la capacidad de defenderte en tu balero, ponerle límites y eso significa racionalidad, no estoy haciendo, repito, apología de la pobreza, estoy haciendo apología de la libertad, ¡la libertad necesita tiempo para vivir, es otra cosa! y lo digo porque lo practico –y dicen por allí que soy un viejo pobre–, pobre son ellos, pobres son ellos que andan desesperados pagando cuotas toda la vida; no, es al revés, entonces, porque tal vez para la construcción de una sociedad socialista haya muchas dificultades, pero para la construcción de una conducta humana que juzgue estas cosas y asuma una actitud hoy, no hay que esperar nada, estas cosas hay que discutirlas colectivamente para sabernos defender, pa' ponernos la vacuna de que no nos traguen y nos tengan subordinados a ser esclavos laborales que nos roban la libertad de nuestro tiempo para hacernos consumir cosas secundarias, absolutamente secundarias.

 

 

Entonces, los jóvenes, mis queridos jóvenes, yo con esta veterana, nos dedicamos a arreglar el mundo y tuvimos algunos problemitas, no caminó la cosa y no pudimos tener hijos, pero creo que es una cosa hermosa de la vida, la aventura humana, no debe haber cosa más importante que eso, vale la pena y creo que tiene que tener un rasgo de compromiso y de generosidad, pero tenemos la obligación de pensar en todos los niños del mundo, creo... ¿por qué digo estas cosas? Porque hay una crisis colosal en el mundo en el que vivimos hoy. Se necesitan tres tipos de medidas de carácter mundial: medidas a favor de la igualdad, porque la desigualdad amenaza la estabilidad, no solo compromete la justicia social, sino termina amenazando la paz. Es espantosa la desigualdad que hay en este mundo, es espantosa la concentración de la riqueza: hay veteranos que tendrían que vivir 220 años gastando un millón de dólares por día y no podrían consumir lo que tienen, no se puede creer que hayan acumulado tanta guita no se pa'que, hay un uno por ciento que tiene la guita de la mitad de la humanidad, de la otra, esta concentración necesita medidas de carácter mundial y acá en América Latina la capacidad de recaudación, y hay que llamar las cosas por su nombre, América Latina tiene una crisis fiscal, tiene gobiernos endebles que no tienen un mango pa' construir bienes públicos, porque buena parte de los ricos de América Latina se zafan y no pagan impuestos y lloran y lloran y lloran, y tenemos debilidad política, y curiosamente las sociedades más adelantadas del mundo son las que pagan más impuestos porque han construido una cadena de bienes públicos que le aseguran la vida a la gente, es exactamente al revés, con esto no quiere decir que subiendo los impuestos pasado mañana estamos en el primer mundo, no, después hay que ver cómo se gasta, esa es otra discusión, pero el gobierno que no ve mientras existen en Europa gobiernos que recaudan cuarenta, cuarenta y pico puntos, en América Latina hay gobiernos que recaudan diez, doce puntos de un producto bruto muchísimo más pequeño. Esto es una tragedia, estamos en el continente más desigual que hay arriba de la Tierra y tenemos que entender que este problema de la igualdad, de la equidad está en todas las sociedades y que si dejamos que el mercado funcione, y el Estado no se compromete, este problema de la igualdad no se arregla jamás, por el contrario, se multiplican las diferencias.

Obviamente que se necesitan medidas mundiales contra la pobreza. Los pobres de África no son de África, son de la humanidad, esta humanidad que tiene una crisis de demanda y tiene que inventar porquerías permanentes para que los que tienen poder adquisitivo gasten y gasten y gasten y meta propaganda y meta violencia de un consumo que se impone para que la máquina de la acumulación no pare. No resuelven los problemas de pobreza, hay una humanidad que habría que integrar a la dignidad de la vida humana, resolver el problema del agua, el problema de la casa, el problema de la instrucción primaria, ¡regalársela por parte del mundo rico para incorporarlo a una humanidad!, ¡la humanidad entera precisa un gigantesco plan Marshall!, que no hay recursos, ya dije lo de los presupuestos militares. Hay recurso de sombra bancaria, es decir, no en el sistema bancario, hay un señor que maneja un fondo de inversión que supera toda la economía de América Latina junta, no me digan que no hay plata. Treinta años discutiendo la pobreza, sin poderla poner, se necesita voluntad política para esto.

"...no pido que esten ciento por ciento convencidos, les pido que piensen, que hagan rumiar el pensamiento, que afinen, y que tengan, tengan la suerte algún día de poder gritar con fuerza, ¡gracias a la vida!”.

xxx

Por eso, gurises, hay que organizarse en partidos, porque estas cosas se consiguen, se luchan. El tercer paquete de medidas que está precisando la humanidad son las medidas de medio ambiente. Es inútil si el acuerdo de Kioto, cuando nos dijeron hace treinta años lo que iba a pasar, los países más importantes, Estados Unidos, China, no le dieron bola, son los principales agresores del medio ambiente. Si seguimos con esta economía de despilfarro, que el que viene atrás que arree, si vamos a comprar un paquete de manteca y precisa tres envolturas, si estamos construyendo un continente de botellas de nylon en el Pacifico, más grande que Europa, y sabemos que lo estamos haciendo, si se está desecando el tercer polo, la meseta del Tíbet, donde nacen los ríos principales de Asia, donde viven millones, si todas esas cosas son evidentes, si todavía hay peligro de que el carbono que está en Siberia atrapado por el frío con el deshielo se empiece a liberar y se multiplique, nadie sabe lo que puede pasar, la catástrofe que puede generar esta civilización.

Podemos ser tan débiles de no tomar decisiones políticas, esto necesita lucha política. Los países centrales son responsables de esto y esta civilización tiene la fuerza para revertir esta situación, pero si tomamos medidas como especie, no como país. El problema que tiene la humanidad es político porque sabemos lo que hay que hacer y sabemos dónde están los medios, pero somos incapaces de detener el despilfarro y la marcha de acumulación de la economía que necesita. Y entonces nos dedicamos a mitigar, ¿qué pasa? Destrozamos todo primero y después venimos y hacemos un remiendito y ahí la vamos tirando jugando pa' adelante y, entonces, surge el movimiento ecologista, y tienen razón, y por qué vas a hacer agujeros de minas abiertas, pero eso es por esta civilización que despilfarra todo, que necesita acumular la tasa de ganancia, estamos gobernados por una lógica que necesita destruir pa' seguir acumulando y esto necesita enfrentamiento de carácter político, pero por eso se necesitan partidos políticos y organización política. Y por eso los latinoamericanos tenemos que juntarnos.

Compañeros colombianos, quisiera tener un poco más de aliento, pero me están pesando los abriles consumidos y la esperanza. Ayer Lula les dijo cosas muy fuertes, emotivas y llamadoras a los jóvenes, yo no puedo ser tan emotivo como Lula, no tengo ese don que tiene él, pero siento en mi corazón de luchador social, yo tengo compañeros, queridos compañeros desaparecidos en Colombia, los tengo en Venezuela, los tengo en otras partes del mundo. Éramos botijas, casi una organización juvenil. Quisimos acercar el cielo, pagamos un costo colosal por nuestra ingenuidad, por lo rudimentario de los instrumentos de conocimientos que teníamos en aquella época, ustedes, ustedes tienen atrás nuestra experiencia, es decir, no nuestros logros. No. Tienen el fruto de nuestros errores, no cometan nuestros errores, aprendan de nuestros errores, tengan el coraje de cometer los errores de vuestro tiempo, la historia es hacía adelante, la historia es un compromiso por el porvenir. Hay que mirar para atrás para aprender, de las reliquias aprender los errores, pero vivir para mañana, para la esperanza, construir para eso, pero el mundo no será mejor si los seres humanos no luchan organizadamente para que sea mejor, no es mejor por espontaneismos, no quiere decir que la voluntad humana sea el único factor que mueve la historia, por favor, eso sería creer que el hombre tiene una fuerza casi cósmica. No. Pero la historia no cambia si no existe disciplinadamente la organización humana, hay que construir partidos y hay que dedicar, hay que dedicar parte de nuestras vidas y se necesitan los que dedican toda su vida al sueño de un mundo mejor, pero créanme, créanme, no es una vida infeliz, no es una vida de sacrificios, no es una vida de cargar con lo imposible, no es una tarea de subir la montaña para desmoronarse y la tarea más hermosa de darle contenido a nuestra existencia, la otra alternativa es la de la vida vegetal, por eso, por favor, cuando se vayan hoy, pongan la cabeza en la almohada y piensen, y cada vez que se puedan sentar de noche a pensar hagan un balance de lo que hicieron en el día, acostúmbrense a una gimnasia intelectual de ser jueces de ustedes mismos. Analicen los actos del día y saquen en conclusión sí estuvieron bien o si estuvieron mal, de ese ejercicio van a empezar a recoger que el hombre en parte se puede ir mejorando a sí mismo, tendremos un mundo mejor en la medida que seamos capaces de construirnos mejor, tenemos talento, voluntad y es mucho lo que podemos hacer, y lo tenemos que hacer en amor a la vida, en amor a la especie, en amor precisamente a lo que va a quedar cuando nos vayamos de esta vida. Por eso, gracias por el silencio cuasi religioso que me han dado, gracias, no pido que estén ciento por ciento convencidos, les pido que piensen, que hagan rumiar el pensamiento, que afinen, y que tengan, tengan la suerte algún día de poder gritar con fuerza, ¡gracias a la vida!".

 

Medellín, 11 de noviembre del 2015.
Cubo Amarillo – Centro de Convenciones Plaza Mayor
7:00 pm

 

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Publicado enColombia
Viernes, 20 Noviembre 2015 17:37

El fenómeno Pepe, ¿una lección?

El fenómeno Pepe, ¿una lección?

El auge de Mujica en Japón se ha expandido al mundo editorial. Cuatro libros, todos publicados en este otoño, han ocupado el primer lugar en distintas categorías de Amazon en Japón.

El 1 de marzo de este año José Mujica dejó su cargo como presidente de Uruguay, cediendo el puesto a Tabaré Vázquez. Habrá que ver, con el tiempo, cómo se juzgarán sus cinco años en el poder. Por el momento lo seguro es que su fama no deja de crecer, aun del otro lado del planeta. En Japón todo comenzó con el famoso discurso que dio en Rio de Janeiro en 2012, traducido inmediatamente por el japo-chileno Akira Uchimura, el video que lo divulgó fue llamando poco a poco la atención del público. Algunos programas televisivos nipones presentaron al "presidente más pobre del mundo" y ganaron una considerable aprobación. Ahora el auge se ha expandido al mundo editorial: el año pasado la editora Yoshimi Kusaba, junto con el monje ilustrador Manabu Nakagawa, publicó un libro monumental: El discurso del presidente más pobre del mundo (Chobunsha), con tirajes que sobrepasaron los 150 mil ejemplares. El libro ganó el Gran Premio Amazon Ranking para la primera mitad del año 2015 en la categoría de libros ilustrados e infantiles, y sin duda impulsó una gran oleada pro Mujica. Esta misma editorial editó Del presidente más pobre del mundo para ti (Chobun-sha), que resume las palabras de Mujica para un programa televisivo nipón. Las palabras de José Mujica, el presidente más pobre del mundo, de Miyuki Sato, es otro libro que compila sus frases, y Las palabras que mueven al mundo. El discurso del presidente más pobre del mundo (Kadokawa), de Shinobu Momose, es una novela sobre un chico que crece con las palabras del Pepe en el corazón. Asimismo salió la traducción del libro Una oveja negra al poder. Confesiones e intimidades de Pepe Mujica (Chobunsha), de Andrés Danza y Ernesto Tulbovitz, a pocos meses de la aparición del original en Uruguay. Es sorprendente ver que estos cuatro libros, todos publicados en este otoño, han ocupado el primer lugar en distintas categorías de Amazon en Japón.


¿Por qué ha tenido Mujica tantas repercusiones en Japón? El mencionado libro de Danza y Tulbovitz comienza contando el caso de un arquitecto japonés que, conmovido por el discurso que vio en Internet, quiso saber todo sobre José Mujica: su país pequeño, sus años tupamaros, hasta sobre su perra de tres patas. Para los autores esta anécdota es una prueba, junto con las de Moscú y de Tramutola, del impacto universal que tuvieron aquellas palabras que el ex presidente uruguayo pronunció en Rio de Janeiro. No me opongo a esta visión, pero creo poder ofrecer otro punto de vista, el de un ciudadano japonés.


"Taru wo shiru", o saber contentarte con lo que tienes, es una actitud ética arraigada en la cultura del archipiélago nipón, que a lo largo de su historia se ha enfrentado a la carencia de recursos naturales. Por eso no es extraño que sintamos familiaridad con el pensamiento de Mujica. Incluso en la época de la economía de burbujas (1986-1992) podían hallarse discursos que hablaban del seihin, vivir pobre pero noble, como el ensayo emblemático El pensamiento de la pobreza noble, del crítico literario Koji Nakano, publicado en 1992 y que, en vísperas del fin de la economía de burbujas, se convirtió en bestseller. Irónicamente, sin embargo, este elogio del estilo de vida austero fue leído por aquellos que estaban hartos y vivían en la opulencia. El auge de la pobreza noble terminó siendo un objeto más del consumismo voraz que se vivía en aquel tiempo.


Ahora la situación es otra: durante "las dos décadas perdidas" el país ha sufrido una constante decadencia económica. En cuanto al Pbi per cápita, Japón se sitúa atrás de decenas de países occidentales y orientales. El promedio del salario mensual inicial de un graduado universitario es más bajo que en Corea del Sur. Asimismo, una sostenida baja en la natalidad hace que los trabajadores carguen con los gastos cada vez más altos de las pensiones, la seguridad social, la salud pública y otras cosas. Las políticas económicas del primer ministro, Shinzo Abe, llamadas Abenomía, están lejos de dar sus frutos. Todo esto afecta a varios sectores del Estado: el lector de Brecha ya está al tanto, por ejemplo, de la crisis de las humanidades en las universidades nacionales, gracias a la nota de Ana Inés Larre Borges publicada en octubre. Los japoneses ya no somos los mismos que Ricardo Piglia supo caricaturizar en la novela La ciudad ausente, publicada en el mismísimo 1992.


Este cambio nos acerca aun más al pensamiento de Mujica, quien nos recuerda la forma de ser que llevamos dentro, seamos o no conscientes. "Saber contentarte con lo que tienes" quizá ya no sea una opción que podamos escoger entre tantas otras: es un camino que muchos de los japoneses estaremos destinados a tomar. ¿Aprenderemos de Mujica? Lo único que sé decir es que si se quiere aprender algo se debe estudiar en profundidad, con mirada crítica. Aunque las humanidades, cultivadoras del pensamiento crítico, no tengan un buen futuro aquí.
(Agradezco a David Taranco la revisión del texto).


Kazunori Hamada es estudiante de doctorado de la Universidad de Tokio, investigador especializado en literatura hispanoamericana. Prepara una tesis comparativa sobre Felisberto Hernández, Onetti y Saer. Antes de la explosión de cualquier fenómeno, en febrero de 2010 fue a visitar, junto a un amigo uruguayo, la chacra de Mujica, a la que no pudo acceder por disposición de la guardia policial.

 

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