Consejos no pedidos para la dirigencia insurgente

Frente al momento político que vive el país, a lo que empieza a desencadenarse con ocasión del cese unilateral de fuegos por parte de la guerrilla, al reto de obtener el respaldo de la población para los acuerdos que se firmen, me atrevo a presentar los siguientes planteamientos que pueden sonar a recomendaciones o consejos.


Es importante tener en cuenta que:


- Mucha gente no sabe por qué o cómo surgió la guerrilla.

- Tienen en su mente la versión oficial que los identifica como "terroristas".


- Lo ocurrido en el Palacio de Justicia (1985), los atentados con explosivos que afectaron a la gente en forma indiscriminada (carros-bombas, uso de "tatucos" contra pueblos, y otros), las pescas milagrosas, los secuestros y la extorsión, es lo que la gente tiene en su imaginario.
- Esa imagen sirvió para justificar la acción criminal del Estado y la utilización de fuerzas paramilitares mercenarias contra la guerrilla y contra el pueblo.


- La mayoría de la población cree que la guerrilla perdió sus ideales revolucionarios y valores éticos. "Es una forma de vida" dicen muchos. "Manejan mucha plata" dicen otros. "Son una mafia" aseguran unos más.


- La guerrilla perdió fuerza política y credibilidad entre el grueso de la población.


A partir de esos presupuestos la insurgencia debe reconocer que las condiciones históricas y materiales del conflicto en Colombia (guerrilla nómada, andante, ubicada en zonas de colonización, presencia del narcotráfico) y la estrategia de "conflictos de baja intensidad" desarrollada por el imperio ("guerra sucia", guerras de 4a generación, etc.), llevaron a un alto grado de degradación de los actores armados y de la guerra misma.


Con base en ese reconocimiento la dirigencia guerrillera debería:


- Hacer una constante pedagogía sobre los orígenes del conflicto.


- Reconocer a plenitud su propia responsabilidad en la degradación del conflicto.


- No hacer depender ese reconocimiento, arrepentimiento y solicitud de perdón ante la sociedad de que la oligarquía y sus agentes políticos también lo hagan. Dar ejemplo. No condicionar el perdón ya que le quita contundencia y sinceridad.


- Desarrollar una sostenida política para recuperar niveles de credibilidad entre la sociedad y el pueblo. El cese unilateral de fuegos está en la dirección correcta.


- Superar la actitud de querer obtener réditos políticos inmediatos de las acciones humanitarias (cese de fuegos, liberación de algún retenido, etc.). Ello genera rechazo entre la población que identifica cierto cinismo en ese tipo de comportamiento.


- Mejorar la capacidad de comunicación con la gente. Más actos que palabras. Menos retórica altisonante. Eso suena a amenaza, a chantaje.


- Saber separar las propuestas que se envían a la sociedad de las que se quieren negociar realmente en la mesa (entre más pidan en la mesa menos generosidad se percibe por parte de la población).


- En general lo que se debería hacer es mostrar más humildad.


A los simpatizantes y cercanos a la guerrilla les cuesta mucho trabajo entender estos aspectos. Son más papistas que el papa. El espíritu vengativo no los deja pensar. Pero creo que también deben reflexionar. Hay que aprender de Gandhi y Mandela.

Popayán, 14 de enero de 2015

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Miércoles, 19 Noviembre 2014 06:13

Pepe Mujica: el vocho no se vende

Pepe Mujica: el vocho no se vende

¿Qué convierte a un hombre en gigante o chiquito? ¿Poder, fama, fortuna, éxito, afán de trascender? Nada de esto confunde al presidente saliente de Uruguay, José Pepe Mujica, quien así como el otro Pepe, Artigas, renegó a escribir la historia de su país con letra chiquita.

La señora más terca de nuestra especie se llama Historia, y así fue desde que el hombre empezó a ser gigante. Sin embargo, cuando la brújula de la historia se pierde, grande es el riesgo de escribirla con la melindrosa letra de los chiquitos.


Después de José G. Artigas (1764-1850), Manuel Oribe (1792-1857) y Aparicio Saravia (1856-1904), tocó al Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros (MLN-T, 1965) retomar la causa de la Patria Grande en el río de la Plata. Y a contramano de lo que historiadores descafeinados, como Tulio Halperin Donghi, han sostenido, el MLN-T no fue a consecuencia de la revolución cubana, aunque así lo entreviera el clima de la época.


En el prólogo a Raúl Sendic, el primer tupamaro (Sergio Góngora, 2007), el Pepe Mujica escribió refiriéndose a su jefe: Era muy heterodoxo, tenía una cabeza terriblemente abierta, tanto que daba miedo. Porque también los hombres de izquierda inventan su Biblia. Y después creen en ella, aunque la realidad les esté rompiendo la cabeza. Es casi una actitud humana el ser un tanto conservadores y es muy difícil mantener la frescura, poder remover y remover neuronas.


Sigue: "Ningún pueblo va a salir adelante si no acumula trabajo, si no reparte el fruto de su trabajo real, y sobre todo cuando hay que tapar en lo inmediato la brecha social, no de los que tienen algún trabajo, de la brecha social de los que no tienen nada. Y esos deben estar primero... hay que tener la audacia de revisarlo todo..."


Continúa: Si se pierde el camino al corazón de las masas, todo lo demás será filosofía militante de boliche. En suma, y siendo justos con la verdad histórica, el Pepe Mujica terminó defraudando a los hombres bíblicos de las izquierdas. Pues si no llegaba tarde a la conferencia Retos y desafíos del Mercosur, con la nariz herida tras ayudar a un vecino en problemas a causa de una tormenta, daba una charla de aliento a los jóvenes del humilde club de futbol Huracán, aferrado a la tapa para inodoro que acababa de comprar en la ferretería del barrio.

Muchos de los que junto con el Pepe padecieron en las mazmorras de la dictadura cívico-militar (1973-85), y no pocos militantes de boliche, le pegan y continúan pegándole durísimo al señor presidente, que fue herido seis veces en enfrentamientos armados, apresado cuatro ocasiones, fugado de la cárcel en dos oportunidades, y con un total acumulado de 15 años en prisión, 11 de los cuales en aislamiento, platicando con las hormigas.


En 2009, el supermarxista de cinco estrellas James Petras opinó desde Nueva York para CX36 Radio Centenario de Montevideo: "Mujica no es sólo indigno para Uruguay, sino para toda América Latina. Parece un Berlusconi del Cono Sur... Yo creo que por lo menos un candidato conservador como Astori (Danilo, vicepresidente) pero hombre serio, es algo más digno que este payaso que se presenta como populista".


Por su lado, las derechas creen que Mujica es una suerte de Gandhi rioplatense. A lo que responde: "Yo no soy pobre. Pobres son los que creen que soy pobre. Tengo pocas cosas, es cierto, las mínimas, pero sólo para poder ser rico... Si tengo muchas cosas me tengo que dedicar a cuidarlas para que no me las lleven. No, con tres piecitas (cuartos), me alcanza. Les pasamos la escoba entre la vieja y yo y ya, se acabó. Entonces sí tenemos tiempo para lo que realmente nos entusiasma. No somos pobres".


En junio pasado, durante la pasada cumbre de países del G-77+China que tuvo lugar en la ciudad boliviana de Santa Cruz de la Sierra, un jeque árabe le ofreció al presidente uruguayo un millón de dólares por su vocho color celeste de 1987. Vehículo conservado en perfectas condiciones, y que en la declaración jurada de bienes el gobernante valuó en 2 mil 850 dólares.


El dueño respondió: Nunca podríamos venderlo. Fue fruto de una colecta, y ofenderíamos a los amigos que se juntaron para darnos ese regalo. Luego, en septiembre, el embajador de México en Montevideo, Felipe Enríquez, ofreció al Pepe 10 camionetas 4x4 nuevas a cambio del vocho. La respuesta fue similar a la anterior: el vocho no se vende.

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Miércoles, 04 Junio 2014 05:31

Nosotros... los periodistas

Nosotros... los periodistas

Por Ignacio Ramonet, el periodista español que fue director del periódico francés Le Monde Diplomatique y es reconocido en todo el mundo, escribió en su libro La explosión del periodismo que "un buen número de periodistas cree que las que son sagradas son sus –no siempre demostrables– opiniones, y no dudan por tanto en deformar los hechos para adaptarlos como sea a sus prejuicios".


Es seguro que no pocos, por razones ideológicas y políticas si bien no profesionales, podrán poner en tela de juicio las afirmaciones de Ramonet a pesar de su trayectoria. Cuando conviene a determinados intereses el intento será descalificar a la fuente, al autor, sin reparar siquiera en sus dichos. En otros casos, si las palabras sirven para apuntalar las acusaciones o los prejuicios, bastará con sobredimensionar el valor del enunciatario para justificar así un titular, un zócalo televisivo, una noticia que está lejos de ser tal.


La frase citada de Ramonet ha sido extractada de un capítulo que lleva por título "Mentirosos compulsivos" e incluye el relato de varios casos famosos de todo el mundo donde la intervención de los medios y los periodistas para falsear la verdad de los hechos se transformó en un argumento fundamental para la acción política y militar de los centros de poder. Recuérdese, sólo a modo de ejemplo, las denuncias sobre las "armas químicas", la "bomba atómica" y, en general, "las armas de destrucción masiva" adjudicadas a Irak –información luego desmentida por los propios invasores norteamericanos– y que justificaron la guerra de aniquilamiento perpetrada a partir de marzo del 2003.


Lo que sucede entre nosotros con el ejercicio del periodismo está muy lejos de tener los alcances de la tragedia iraquí. Pero los métodos no son muy diferentes. Quizá la próxima conmemoración del Día del Periodista (7 de junio) podría ser una ocasión para que los periodistas intentemos una reflexión autocrítica –largamente postergada– sobre nuestra labor, la responsabilidad que nos cabe, nuestras condiciones laborales y, sobre todo, acerca del servicio que podemos prestar a la sociedad. También para sincerarnos sobre aquello que no somos.


Ayudaría a esto revisar hechos recientes como, por ejemplo, todo lo acontecido, visto y leído en torno de la carta del papa Francisco a la presidenta Cristina Fernández. Episodio en el cual, al margen de la endeblez de la fuente y de los errores cometidos desde el Vaticano, quedó en evidencia la manipulación de los hechos, la tergiversación de la verdad y la utilización política por parte de grupos empresarios, medios y periodistas.


Nosotros... los periodistas no somos objetivos. Parte de la falacia es pretender serlo. Pero ello no implica que no podamos atenernos a la verdad de los hechos. Ser veraces, exponer los acontecimientos con el mayor esfuerzo de rigurosidad –aunque cualquier recorte esté impregnado por la mirada de quien selecciona– tiene que ser un imperativo ético. Recortar, ocultar parte de la verdad o inducir al error de las audiencias es manipulación y atentar contra la libertad y el derecho a la comunicación de la ciudadanía. Es también faltarles el respeto a quienes nos leen y nos escuchan.


Nosotros... los periodistas no somos los guardianes de la democracia. La democracia tiene sus propios mecanismos y recursos. A nosotros sí nos corresponde aportar datos, elementos, informaciones plurales, apoyadas en fuentes ciertas y diversas, para que los ciudadanos y las ciudadanas puedan adoptar sus propias decisiones.

También podemos opinar. Después de informar y por nuestra calidad de ciudadanos y ciudadanos que asumen –como otros– su compromiso con la sociedad. En nuestro caso, contar con información supuestamente privilegiada y la utilización de los medios de comunicación no hace sino aumentar la responsabilidad de nuestros actos.


El enfrentamiento político e ideológico, la polarización de intereses y posiciones, está generando una situación poco agradable y cómoda para el ejercicio del periodismo. Y no por el presunto enfrentamiento entre quienes se presumen "independientes" y aquellos que se autotitulan "militantes". Sino porque el periodismo como tal pierde credibilidad y, a renglón seguido, se desvirtúa y se desdibuja su necesario aporte a la sociedad y la ciudadanía.


Ojalá podamos –todos y todas– los que estamos en esta profesión revisar autocríticamente nuestras propias prácticas profesionales. Sin olvidar ni subestimar nuestra condición de trabajadores en relación de dependencia antes que "profesionales liberales", nuestras inevitables relaciones con el poder y la atención a las condiciones de trabajo que, para la gran mayoría, son cada vez más precarizadas. Quizá, reflexionando sobre el periodismo real, podamos rescatar el sentido de la profesión en torno del servicio y a la búsqueda de la verdad.

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Lunes, 17 Febrero 2014 06:09

Una vida en la mentira

Una vida en la mentira


Escrito por La teología moral se hace una sola con los valores democráticos, y éstos una sola cosa con las políticas públicas y privadas en gran escala. Vivir una vida en la mentira: la total patología.

La ética es un campo ingenuo e inocuo. Necesario ciertamente, pero incauto y tímido. La ética es la ciencia ficción del mundo cotidiano.
Ante las acusaciones públicas y mundiales de pederastia y la solicitud por parte de Naciones Unidas de informar y entregar a los curas pederastas, el Vaticano —ese mismo de Francisco, el jesuista— hace silencio. Y ese silencio es una forma de mentir.


Ante los medios de comunicación y la comunidad internacional, el presidente disminuye todos los efectos del espionaje y las chuzadas y, sabedor de los tiempos fatuos que vuelven ligera a la memoria, deja pasar la cosa a un segundo plano. Y se sienta con su familia a hablar de sus cosas y del mundo. Como si nada.


O aquel político que en época electoral declara unas cosas abiertamente en la primera vuelta pero luego dice absolutamente todo lo contrario en la segunda vuelta para querer ser favorecido con los votos.


Un militar asesino, en toda la palabra, ha logrado un ascenso gracias a falsos positivos. Y duerme en su cama, en una guarnición militar, conocedor de la unidad de cuerpo y de la fortaleza de la formación doctrinal. El resto le importa un bledo.


Un banquero sabe que las ganancias del sector financiero son muy superiores a las del sector productivo en cualquiera de sus formas gracias a la usura legalizada por el Estado. Usura que obliga a los usuarios de los bancos a pagar muchas veces más un crédito o una compra, y ellos acumular un capital que no podrán gastar en una vida: ni la suya ni la de sus familias. Y por otra parte, se llena la boca hablando de paz, justicia, responsabilidad social empresarial y democracia. Una patología institucionalizada.


Un exministro de agricultura ha favorecido la corruptela y el paramilitarismo distribuyendo ingresos, haciendo préstamos ilegales, permitiendo componendas favoreciéndose a sí mismo y a los otros: mientras abraza a su pequeño hijo en el juzgado donde se decide su suerte. Una mentira abrazando a una pequeña creatura, hasta ahora inocente.


Un profesor universitario es acusado de plagio por sus estudiantes en un doctorado en ciencias sociales y humanas de una prestigiosa universidad pública. El profesor acusa incomprensión y falta menor, y los directivos de la Universidad no se dan por enterados. Y claro, los estudiantes viven con miedo y zozobra. Acaso porque el profesor, entre otras cosas, le entrega puntajes a su Facultad y a su unidad académica.


Un equipo español oculta el precio de un habilidoso jugador, en blanco y negro, como una forma de lavar dinero, en medio de una crisis económica profunda de la cual el país no puede salir. Y su reyezuelo, mientras se divierte en safaris en África con la amante de turno, les habla tembloroso a sus ciudadanos de unidad y fortaleza, ignorando las corruptelas de su hija favorita. La mentira campeando en palacio, en los medios y en las calles.


Un presidente ha auspiciado el paramilitarismo en todas sus formas y su hermano ha sido directamente implicado por internos conocedores, y ambos mienten con descaro y no se les tuerce la cara.


Los casos se multiplican día a día, en todas las escalas: mundial, nacional, departamental, local u hogareña. La mentira es la forma de vida de la mayoría de los hombres públicos. La inmensa mayoría.


Pues bien, existe en inglés una distinción básica muy útil: aquellos que son "giver" y los que son "taker". Esto es, lo que quitan, piden y roban, y los que ofrecen, ayudan, sirven. De manera muy amplia, la casi totalidad de empresarios, militares, políticos, sacerdotes de todo color, administradores y líderes son del segundo tipo. Gente que vive en la mentira —en toda la acepción de lo que le preocupa a la ética. O, desde el punto de vista científico, a su complemento, la psiquiatría.

Estos son los que enferman al mundo y vuelven a la gente descreída y egoísta; por acción, o por reacción. Los adalides de los valores todos, los mecenas del nihilismo. En una palabra: los hombres de Davos. O del Vaticano. O del poder. En fin, hombres y mujeres que son y representan la quintaesencia del capitalismo, en toda la acepción de la palabra: político y económico, cultural y axiológico.


Ya lo señalaba con descaro Goebbels: una mentira repetida mil veces termina por convertirse en una verdad. Patología social, pandemia mental. O como lo sostenía ese colombiano representante de la extrema derecha, invitando a los suyos contra sus opositores y detractores, Gilberto Alzate Avendaño: "¡Calumnia! ¡Calumnia que algo quedará!".


Lo verdaderamente incomprensible, desde el más sano de todos los sentidos comunes es, ¿cómo es posible vivir en la mentira? ¡Es tal el grado crónico y crítico de la enfermedad que no les da remordimiento de ninguna clase, que pueden mirar de frente a las cámaras de fotografía y televisión, mientras dicen lo que dicen que es lo que hacen!


¿Cómo hay gente a la que no se le dilatan las pupilas ni tartamudean, ni les tiemblan las manos ante la mentira, el engaño, la corrupción y la muerte? Que eso sucede ya no es tema , en absoluto de la ética, sino de la más refinada psiquiatría.


Esos agentes del poder —los "takers", esto es, los tomadores de decisiones como eufemísticamente les gusta denominarse a sí mismos—, enferman a la sociedad a través de sus medios: los de comunicación, los pulpitos, las empresas y los gobiernos. Y hacen de los ciudadanos psicópatas: que oscilan entre dos mundos antagónicos e irreconciliables. Y que en los colegios imprimen cochinadas como educación cívica, educación ciudadana, cultura ciudadana, religión, y demás asignaturas semejantes.


La teología moral se hace una sola con los valores democráticos, y éstos una sola cosa con las políticas públicas y privadas en gran escala. Vivir una vida en la mentira: la total patología.


Pues bien, como con acierto sostenía Nietzsche —entre otros—, derrumbar esas escalas de valores no es solamente un acto de valentía, sino, más radicalmente, es un acto de salud (¡y sanidad!) y una afirmación de la vida. Y la afirmación de la vida pasa por señalar que el núcleo mitocondrial de la ética es la psiquiatría. En los tiempos que corren, en la realidad de todos los días.


Afirmar la vida y hacerla posible: esto es una sola y misma cosa con denunciar esa anomalía cultural congénita que es la vida en la mentira. Vivir una vida buena es algo que se dice fácilmente, pero es extremadamente complicado. Significa despertar ese instinto natural de rechazo al olor nauseabundo de la mentira y el engaño.


Porque desde el punto de vista legal conocen todos los trucos para dilatar los procesos jurídicos y la identificación de responsabilidades. Porque, como se dice popularmente, el que hace la ley hace la trampa. Vivir una vida en la mentira es para todos ellos el reino de la impunidad, el paraíso. El más artificioso de los paraísos. Mientras les dura su tiempo...

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Martes, 11 Febrero 2014 06:01

La pedagogía de los médicos cubanos

La pedagogía de los médicos cubanos

"Las médicas cubanas se parecen a empleadas domésticas." La afirmación, la más expresiva de una ola de expresiones de intolerancia y discriminación racista, hecha por una periodista brasileña de derecha, representa, sin darse cuenta, el más significativo elogio a Cuba.
Frente a las necesidades de atención médica de su población, el gobierno brasileño, después de convocar a médicos de ese país a ocupar los puestos en las regiones del país con más necesidades y menor atención, hizo un convenio con el gobierno de Cuba para traer a Brasil a miles de médicos –ya han llegado más de seis mil– del país que incuestionablemente tiene una de las mejores medicinas sociales del mundo. Los extraordinarios –más todavía por el nivel de desarrollo económico del país– índices de salud de la población cubana –de la mortalidad infantil a la expectativa de vida al nacer, pasando por todo y cualquier criterio que se analice– lo confirman.


Ese convenio, que podría pasar simplemente por uno más entre Brasil y Cuba, generó una ola de reacciones que ha promovido un diagnóstico social de una y de otra sociedad, inédito y de una profundidad inesperada. Empezando por los mismos médicos brasileños, en su gran mayoría formados en universidades públicas brasileñas –las mejores del país—, pero que no tienen que entregar ninguna contraparte a la sociedad que los ha formado, de forma gratuita. A menudo concluyen sus cursos y abren consultorios en los barrios mejor situados de las grandes ciudades brasileñas, para atender a una clientela de gran poder adquisitivo.


Como resultado, el mapa de las enfermedades del país y el de la ubicación de los médicos suele ser brutalmente desencontrado, prácticamente lo opuesto: donde están las enfermedades no están los médicos; donde están los médicos, no están las enfermedades.


Aun así, después de negarse a ir atender a la población más pobre –la gran mayoría, en el país todavía el más desi-gual, a pesar de los inmensos avances de la última década, del continente más desigual del mundo—, han intentado impedir que el gobierno brasileño trajera médicos de afuera del país –de otros países también, además de Cuba—, para atender a su población. Han hecho manifestaciones callejeras, han intentado crear situaciones de malestar con los médicos cubanos, han intentado desarrollar campañas en contra de la reelección de Dilma Rousseff, creyendo disponer de autoridad política sobre sus pacientes.


La declaración con que empieza este artículo se inscribe en ese escenario de elitismo y falta de sensibilidad social de médicos brasileños. La frase, que pretende descalificar a médicas cubanas, porque en lugar de la imagen del médico hombre, blanco, con fisonomía de los doctores de las películas de Hollywood, son personas nacidas del pueblo cubano, se revela como un inmenso elogio de la sociedad cubana y en una dura crítica de la brasileña. Mujeres de origen popular, que en Brasil serían empleadas domésticas en Cuba es normal que puedan formarse como médicas y salir a expresar su solidaridad con otros pueblos, necesitados de profesionales que Cuba logra formar en exceso para las necesidades de su país.


Esa reversión del sentido de la frase se dio también en el plan más general de la sociedad brasileña que, confundida al inicio, muy rápidamente reaccionó de forma muy positiva y más del 80 por ciento apoya activamente la venida de los médicos cubanos a Brasil. Por las necesidades que pasaron a ser atendidas por los médicos cubanos, así como por la atención que inmediatamente empezaron a recibir sectores populares muy amplios de Brasil, hasta allí sin ninguna atención o con atención absolutamente precaria. Ciudades que nunca habían tenido la presencia de médicos, cuya población tenía que desplazarse kilómetros de distancia para tener una consulta esporádica, empiezan a conocer un derecho esencial a la atención médica directa y permanente, gracias a los médicos cubanos.


Es un programa de salud pública, pero que encierra consigo una lección, una pedagogía política de gran evidencia –que es lo que incomoda más a la derecha brasileña—. Personal formado en universidades públicas –en Cuba todas lo son– tiene que atender las necesidades fundamentales de su pueblo, que además son los que pagan los impuestos que financian las universidades públicas, a las que, sin embargo, sus hijos no acceden.


Brasil ha avanzado como nunca en su historia con los gobiernos de Lula y Dilma Rousseff en el combate a la desigualdad, a la pobreza y a la miseria, pero no encuentra todavía correspondencia en las estructuras educacionales que forman al personal médico. De ahí el apoyo de Cuba –que la presidenta de Brasil agradeció a Fidel Castro, en ocasión de la reciente reunión de la Celac en La Habana, cuando se inauguró la primera parte del puerto de Mariel, que Brasil construye en la isla, colaborando con la ruptura del bloqueo impuesto por Estados Unidos.


Los médicos cubanos son mejores que gran parte de los médicos que Brasil tiene hoy porque –además de su excelente formación profesional– son mejores ciudadanos, formados por una sociedad orientada no por la medicina mercantil, sino por las necesidades reales de la población. La venida de los médicos cubanos permite, como ningún manual de educación política, aclarar los principios de las sociedades capitalistas –volcadas hacia los valores de cambio– y las sociedades socialistas –volcadas hacia los valores de uso—. Una, atendiendo demandas del mercado, la otra, a las demandas de las personas.

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Viernes, 22 Noviembre 2013 09:47

Ética, política y animalismo

Ética, política y animalismo

¿Cuál es la postura ética de un animalista y en qué difiere de otros tipos de posturas éticas?

En primer lugar es necesario problematizar la pregunta, pues no existe,en abstracto, ni "el animalista" ni "la postura ética". Es decir, hay un conjunto heterogéneo de prácticas y perspectivas que atienden a contextos específicos y que son imposibles de homogeneizar aunque, de una u otra manera, haya cierta convergencia en la preocupación, valoración o defensa de lo(s) animal(es). Ahora bien, si analizamos con detenimiento la anterior afirmación, resulta relativamente sencillo entrever que ésta ya trasluce una postura ético-política orientada a evitar las lógicas de la representación. Debemos tener presente queun primer paso para dirigir algo desde el exterior, para hacerlo gobernable, es reducir su multiplicidad. Si aseveramos: "un animalista se define como...", nos estamos situando inmediatamente en un lugar de trascendencia, incluso de soberanía, con relación a los/as demás.

 

Otro aspecto problemático de la pregunta radica en la asociación entre ética y animalismo. A menudo se establece tal conexión debido al empeño, que ya es político así no se enuncie explícitamente, en ver a "los/as animalistas" como sujetos preocupados principalmente por cuestiones ligadas al "respeto", a la "consideración moral", etcétera, y no directamente políticas, o sólo políticas en cuanto hay una relación con el Estado. Expulsar algo del terreno político y encerrarlo en el ámbito de la ética es una vieja estrategia sobre todo, aunque no exclusivamente, liberal. Así, para dar un par de ejemplos, el pensamiento de Nietzsche, un pensamiento profundamente anti-estatal, "más que anarquista", fue contenido por los liberales bajo la premisa de que era "a-político" y le apuntaba a "lo individual". Muchas feministas también han rehusado la visión liberal del mundo y han puesto de manifiesto que las problemáticas referidas al sexo/género/sexualidad son políticas en sí mismas, de ahí que surjan conceptos como "(hetero-)patriarcado" o "sistema de género".

 

Pese a lo dicho, o mejor, considerándolo, es posible realizar una pequeña cartografía de las perspectivas y prácticas ético-políticas "animalistas". Aquí retomo la noción de cartografía usada por GillesDeleuze, Félix Guattari y SuelyRolnik, donde lo importante no consiste en trazar un mapa objetivo, una suerte de taxonomía, sino en generar un plano hecho 1) en movimiento, 2) para el movimiento (juego, por supuesto, con el doble sentido de la palabra: "movimiento político" y "desplazamiento, flujo, transformación") y 3) desde una perspectiva específica, situado, a saber, sin hablar por otros/as e impugnando el "ojo de Dios", que todo lo ve pero que jamás es visto. Cabe advertir, además, que usaré la etiqueta "animalistas" por pura economía del lenguaje, pero no estoy seguro de que sea la mejor o la más pertinente.

 

Generalmente se asume que existen dos grandes corrientes animalistas: la abolicionista y la bienestariasta. Mientras la segunda está orientada a enmendar situaciones de crueldad y a procurar que el uso de los animales hecho por los humanos sea "responsable", la primera cuestiona el uso mismo de los animales, su estatus de propiedad, y le apunta a acabar con la dominación animal.Personalmente me adscribo a la corriente abolicionista, aunque me distancio en ciertos sentidos del discurso que muchos/as activistas reproducen. El abolicionismo o "Movimiento abolicionista de liberación animal", como lo he llamado en otros lugares , suele 1) criticar el especismo antropocéntrico, 2) adherirse al veganismo y 3) basarse en una ética sensocéntrica.

 

En analogía con términos como racismo o sexismo, "especismo" denota una forma de discriminación basada en la especie. Si privilegiamos, por ejemplo, a un perro en contraste con una gallina, porel simple hecho de que el perro es perro y la gallina es gallina, a saber, porque pertenecen a "especies" diferentes, estaremos actuando de manera especista. No obstante, las formas de especismo suelen ser extensiones del "especismo antropocéntrico": la discriminación de individuos animales por su no pertenencia a la "especie humana". Ahora bien ¿por qué debemos tomar en consideración a los (demás) animales?, ¿por qué incluirlos en la "comunidad moral"? La respuesta generalizada radica en una ética sensocéntrica: porque ellos también son seres sintientes, también tienen la capacidad de sentir placer y dolor; la cuestión entonces no es si poseen lenguaje, racionalidad, cultura, etcétera, sino si pueden sufrir y gozar. Una vez entendido todo esto, la mayoría de activistas ponen en marcha un "estilo de vida" vegano, definido inicialmente como el rechazo de cualquier producto que esté asociado con el especismo, que provenga de la industria cárnica, lechera, peletera, etcétera.

 

Particularmente, junto con otros/as compañeros/as, no abandono la perspectiva abolicionista pero me alejo del sensocentrismo y redefino los conceptos de "especismo" y "veganismo". Todo esto ocurre, en parte, porque siento más afinidad con los estudios políticos y la teoría política que con la filosofía moral, también ocurre porque me interesa entablar ciertos enlaces entre los postulados "animalistas" y los postulados (post-/trans-)feministas, (neo-/post-)anarquistas, (neo-/post-)marxistas, entre otros. Por ende, considero que el especismo no es simplemente una forma de discriminación, sino todo un orden tecno-bio-físico-social, un entramado histórico de relaciones que tiene como elemento fundamental la dicotomía jerárquica humano/animal (la producción continua de lo "propiamente humano" en contraste con, y en contra de, "lo animal").

 

El orden especista está compuesto por grandes dispositivos como las granjas industriales, los laboratorios, los zoológicos y las universidades, y define, a su vez, formas inter-específicas de actuar, maneras de hablar, entre otros aspectos. Voy a dar un ejemplo. La Zootecnia se empieza a consolidar, popularizar y desarrollar fuertemente en Colombia a partir de la finalización de la Segunda guerra mundial. Si se analizan los textos de "zootecnia general", donde se encuentra el objeto de estudio de esta ciencia, es decir, el "animal doméstico", podrá constatarse que este animal tiene la particularidad de que sus funciones se han convertido en su ontología: ¡no hay vacas que den leche sino "vacas lecheras", no hay ganado que sea asesinado y descuartizado para el consumo de su carne sino "ganado de carne"! Nótese aquí cómo las palabras configuran realidades radicalmente diferentes. Convertir funciones en ontología significa pensar que los "animales domésticos" no tienen vida más allá de su relación, de dominio y apropiación, con los "seres humanos". En últimas, lo que deseo resaltar es que el especismo se encuentra incardinado, remite a técnicas, tecnologías y dispositivos específicos, no es una mera "actitud discriminatoria individual". "Especismo" es el nombre de un orden concreto de poder hoy de dimensiones mundiales.

 

Consecuentemente, me adhiero al veganismo pero como práctica política, no como "estilo de vida". "Veganismo" sería entonces la manera de denominar esa heterogénea aparición de prácticas orientadas a resquebrajar y abolir el orden especista antropocéntrico, lo cual pasa por cuestionar y crear maneras de vestir, hablar, sentir, relacionarnos, etcétera. No hay, vale añadir, ni espero que surja aunque es un peligro que debemos siempre conjurar, un "comité central vegano" que nos diga lo que podemos o no hacer.Si el veganismo se convierte en un "estilo de vida" llamativo por su dieta cien por ciento vegetariana, en un "estilo de vida" fácilmente aprehensible, lo que habremos hecho es crear una nueva línea para el mercado capitalista, e incluso una cuasi-religión, sin que eso conlleve abolir el especismo. Diferencio aquí, pues, entre "estilos de vida" y formas-de-vida, las segundas surgen a partir de la práctica política que es el veganismo, pero difícilmente se pueden delimitar, empaquetar y vender como una opción entre otras, son mucho más imperceptibles, lo que no acontece con los "estilos de vida". Igualmente, las formas-de-vida son siempre colectivas, arrastran mundos, relaciones, multiplicidades que rebasan "lo humano", mientras los "estilos de vida" a menudo se basan en el fetichizado "cambio de consciencia individual".

 

Finalmente, me distancio del sensocentrismo puesto que no me interesa delimitar ninguna "comunidad moral". La dicotomía seres sintientes/no-sintientes traza una línea que instituye otra jerarquía, una operación característica de la misma metafísica dominante que hoy involucra de manera sistemática la subordinación animal. Mi postura ético-política, de raigambre anarquista, es más "vitalista", e inclusive "eco-céntrica", que sensocéntrica. Puede sonar raro, pero actualmente constituye casi que un debertransformar nuestras relaciones con el vasto mundo tecno-bio-físico-social, un reto imposible de responder desde el sensocentrismo.

 

¿Qué tipo de ciudadanía construyen desde su identidad e interés?

Efectivamente hay "animalistas" que le apuestan a la construcción de una nueva cultura ciudadana en donde los animales sean tratados con mayor benevolencia y respeto, podría afirmarse que la alcaldía de Gustavo Petro en la ciudad de Bogotá representa, hasta cierto punto, esta línea. Considérense, por ejemplo, el cese de actividades en la otrora Plaza de torturas, las transformaciones en el Centro de zoonosis, la sustitución de los denominados vehículos de tracción animal y, más recientemente, la simbólica entrega de las llaves de Bogotá a la etóloga Jane Goodall. Por otro lado, muchos/as"animalistas" le apuestan a una redefinición de la ciudadanía misma y reivindican la inclusión de los animales en esta categoría. Es bien sabido que existen iniciativas de todo tipo para otorgarles derechos a los animales,y recordemos que la relación entre derechos y ciudadanía es muy fuerte. Pese a lo anterior, particularmente prefiero no insistir mucho en la noción de ciudadanía, a no ser que se la empiece a pensar, como se ha propuesto ya, desde lo post-nacional, post-estatal y post-antropocéntrico. Sería una "ciudadanía total", como asevera Beatriz Preciado, definida por compartir las técnicas, los fluidos, las semillas, el agua, los saberes, en suma, por la relacionalidad tecno-bio-físico-social.

 

Frente a la cuestión de la identidad, prefiero hablar de des-sujeción, devenir y des-identificación. Si algo hemos hecho los/as "animalistas" es poner en duda múltiples formas de identidad, empezando por la identidad humana. Lo que es un "ser humano" se ha consolidado, y se ha consolidado en nosotros/as, en detrimento de quienes son categorizados históricamente como "animales" (y en general como Otros). De ahí que la mayoría de "animalistas" abolicionistas se "identifiquen", a lo sumo, como "animales humanos" y que hablen de "animales no-humanos", tras un proceso de des-sujeción y des-identificación. Existe el peligro, por supuesto, de convertir el acto político de asumirse como "animal humano" en una nueva identidad, con sus propias delimitaciones y jerarquías, lo que sucede también con el "veganismo" como mencioné atrás. En suma, creo que el animalismo radical, abolicionista, le debe apuntar, y algunos/as lo hacemos constantemente, a desestructurar el ideal normativo de lo humano que se ha ubicado en el centro del mundo moderno/colonial: un humano varón, racional, blanco, heterosexual, burgués, entre otras características... El mismo humano que presupone la noción de ciudadanía y que genera, o está involucrado en, la mayoría de adhesiones identitarias.

 

¿Cuáles son las principales estrategias de acción para la defensa de los animales?

Las estrategias son variadas y dependen, de nuevo, de la clase de "animalista" que uno sea. Simplemente mencionaré algunas (sin importar si las comparto): boicots, rescates de animales (sean abiertos o no), legislación, adopción de dietas, experimentación afectiva/relacional (por ejemplo redefinición de la noción de "familia" a partir de una nueva concepción de "lo animal" y, concretamente, de "la mascota"), intervención en la producción de conocimiento (verbigracia lo que mencioné sobre la Zootecnia), construcción de santuarios, música, video, investigaciones que muestran las condiciones de vida de animales confinados en diferentes espacios (muchas personas empezaron a preocuparse seriamente por la cuestión animal después de ver el documental "Earthlings"), entre otras.

 

¿Cuáles son los retos que enfrentan los animalistas como colectivo ciudadano en su cotidianidad?

Teniendo en cuenta todo lo mencionado, es imposible que responda a esta pregunta como "colectivo ciudadano". Sólo quisiera destacar que, sea cual fuere el conjunto de estrategias empleado, resulta vital tejer alianzas políticas (y, como quedó expuesto, lo político no es sinónimo de lo estatal), además de encontrar puntos de contacto entre múltiples formas de subordinación, exclusión, explotación y sujeción. ¿Cuáles son, por ejemplo, las relaciones entre globalización capitalista, Estado, hetero-patriarcado, racismo/racialización y especismo antropocéntrico? ¿Estamos delineando formas-de-vida alternativas y antagónicas a dichas relaciones? ¿Cuáles son los elementos que nos impiden hacerlo en espacios concretos? ¿Qué afinidades nos potencian? ¿Cómo luchar sin que la lucha se convierta en algo "pesado" sino que sea producto de la afirmación y la alegría?

 

Noviembre 04 de 2013

Publicado enColombia
Viernes, 06 Septiembre 2013 08:56

Fracking progresista

Fracking progresista

La debacle ética siempre antecede a la material. Aunque no existe una relación mecánica entre ambas, la primera es condición de la segunda. Para las personas de izquierda la experiencia histórica podría servir de referencia e inspiración, pero sobre todo como impulso hacia la coherencia más allá de las conveniencias del momento, que de eso trata la ética.

 

Algo deberíamos haber aprendido de la dramática experiencia del socialismo real. Quienes nos opusimos en la calle a la invasión de Vietnam a menudo guardamos silencio ante la invasión a Checoeslovaquia, por la sencilla razón de que el antimperialismo (estadunidense) nos impedía cuestionar al expansionismo soviético porque lo consideramos (erróneamente) enemigo de aquél. Terrible lógica que tuvo trágicas consecuencias.

 

¿Cuántos de los que denunciaron vivamente los campos de exterminio nazis hicieron lo mismo ante los juicios de Moscú y la represión estalinista? Apenas un puñado, acusados de agentes del enemigo cuando en realidad eran troskistas y anarquistas, o comunistas disidentes, chivos expiatorios de una geopolítica del poder dispuesta a sacrificar la ética en el altar de las conveniencias del momento.

 

La justificación ideológica de las deserciones de la ética son las peores consejeras, porque ensucian las ideas que dicen defender. A tal punto que conceptos nobles como comunismo o dictadura del proletariado dejaron de imantar la energía y la imaginación de los oprimidos y las oprimidas del mundo. Por regla, suelen hacerse concesiones de principios (como se decía antes cuando no nos atrevíamos a pronunciar el vocablo ética) en aras de supuestas ventajas tácticas.

 

Algo similar está sucediendo en relación a iniciativas de los gobiernos progresistas. El domingo 1º de septiembre Página 12 publicó un artículo titulado "Fracking", en el que defiende la fractura hidráulica porque oponerse sería tanto como sintonizar con la oposición derechista. Acusa a los que se oponen a esa técnica de ser ecologistas, a los que define como reaccionarios que antes se opusieron a la megaminería, a los transgénicos y los agroquímicos.

 

El articulista, en un medio que supo ser crítico del poder neoliberal, señala que se trata de un pensamiento regresivo y asegura que "aún no aparecieron argumentos convincentes contra los supuestos efectos contaminantes del fracking". Va más lejos y postula que "no hay razones para pensar que el fracking será más riesgoso que otras actividades extractivas".

 

Luego de despotricar contra los críticos, el articulista detalla la trascendencia de las conveniencias del momento, ya que las reservas no convencionales en el sur argentino serían 67 veces las actuales reservas de gas y 11 veces las de petróleo. La magnitud de esta riqueza parece inconmensurable desde la perspectiva actual y tras la reaparición del déficit energético externo. Ese déficit apareció, por cierto, luego de la desastrosa política privatizadora de Carlos Menem en la década de 1990.

 

Sin embargo, Menem privatizó las empresas estatales, entre ellas YPF que era superavitaria, con argumentos muy similares a los que se esgrimen ahora: miradas de corto plazo asentadas en la riqueza real que se va a obtener. Recordemos que fue el político más popular de la década de 1990, al punto que fue relecto con 49.9 por ciento de los votos en 1995 luego de haber regalado medio país a las multinacionales.

 

Menem se convirtió en cadáver político porque en cierto periodo, hacia fines de la década en la que gobernó, las conveniencias del momento empezaron a jugarle en contra. No fue capaz de asumir las consecuencias de sus decisiones y su prestigio fue enterrado por un ciclo de luchas iniciado en 1997 que tuvo su clímax en el levantamiento popular del 19 y 20 de diciembre de 2001, que expulsó de la presidencia a su sucesor, Fernando de la Rua.

 

Con el fracking, la megaminería y los monocultivos de soya sucede algo similar. Durante 10 años y gracias a los altos precios de las commodities la economía parece funcionar y hay dinero para pagar políticas sociales que aplacan la pobreza sin realizar cambios estructurales. Pero, ¿pueden los defensores del modelo mirar a la cara a las Madres de Ituzaingó, que vieron morir a sus hijos por los efectos de los plaguicidas, y decirles que son víctimas de un pensamiento regresivo y reaccionario?

 

Las Madres de Ituzaingó, un barrio obrero de la periferia de Córdoba rodeado de campos de soya, recorrieron el suburbio puerta por puerta cuando empezaron a ver morir a sus hijos y descubrieron que los índices de cáncer son 41 veces superiores al promedio nacional. Durante años ningún organismo del Estado acogió sus denuncias. En Ituzaingó hay 300 enfermos de cáncer, nacen niños con malformaciones, 80 por ciento de ellos tienen agroquímicos en la sangre y 33 por ciento de las muertes son por tumores, dijo Sofía Gatica en un reciente encuentro contra la minería en Buenos Aires, finalizado el mismo día que en Página 12 se defendía el fracking.

 

Con los años, Gatica, en nombre de las madres, recibió el Premio Goldman, uno de los galardones más importantes del mundo para luchadores por el medio ambiente. Los soyeros fueron condenados, la justicia reconoció la contaminación y el gobierno tomó cartas en el asunto. Entre tanto, un inmenso dolor atraviesa a las madres del barrio y de muchos otros pueblos de la Argentina soyera. Las Madres de Ituzaingó no son ecologistas ni pertenecen a ningún partido de izquierda ni apoyan a la derecha ni están contra el gobierno. Es otra lógica, la de la dignidad.

 

Entre los progresistas de la región se ha impuesto una lógica perversa: medir las cosas según beneficien a la derecha o al gobierno. Ese fue el argumento de algunos politólogos ante las masivas manifestaciones de junio en Brasil. La única brújula para no perderse es la ética. Hoy sus agujas enfilan contra la megaminería y el extractivismo, sin importarles quiénes estén en el gobierno.

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Jueves, 22 Agosto 2013 12:05

La biblia "sodomizada"

Impresiona el volumen de lectoras y lectores que se ha aproximado al tema "¿Jesús homofóbico?" en la publicación virtual del periódico desde abajo. Esas 1356 personas que buscan beber en otras fuentes nos obligan a tratar el tema homosexualidades-homofobias nuevamente y con otros liberadores matices. A los espíritus más inquietos les recomiendo consultar el libro de Renato Lings, "Biblia y homosexualidad. ¿Se equivocaron los traductores?", publicado en 2011 por la Universidad Bíblica Latinoamericana de San José de Costa Rica

 

El lío de las traducciones bíblicas

 

Según Lings, toda lectura bíblica por fuera de contexto, cultura, historia y voluntad comunicativa del autor primario, tergiversa necesariamente el texto y termina por hacer planteamientos muy distintos de los originales. Eso es exactamente lo que sucede con los fundamentalistas bíblicos: cogen un supuesto hecho homosexual masivo de hace 28 siglos que es narrado unos seis siglos después (¡hace 2300 años!), lo traducen de otras traducciones y lo aplican al hoy como si acabara de ser escrito para entenderlo y aplicarlo en el presente. Los escritos conocidos como "Antiguo testamento" tienen una fuente original que es la Biblia Hebrea escrita en esa misma lengua. Cuando el macedonio Alejandro Magno es emperador, en el siglo IV antes de Cristo, la lengua y la cultura griegas permean todo el mundo imperial, incluida Palestina; los muchos judíos que están dispersos desean poder acceder a sus textos sagrados en la lengua que ahora hablan y entienden, el griego, lengua de la diáspora. Para responder a esa necesidad litúrgica y devocional, en el 200 a. C se hace una primera traducción de la biblia, del hebreo clásico que no entienden, al griego que entienden y hablan; nace la llamada Septuaginta. Ahí la biblia da un primer giro problemático, derivado de la traducción desde otra cultura, otra lengua y otra historia.

 

Luego, cuando el imperio romano se extiende por toda la cuenca del Mediterráneo, es el latín el que se enseñorea como lengua dominante en un ya complejo mapa lingüístico que cobija a los judíos dispersos por esa vasta geografía y que comprende el hebreo clásico, el hebreo tardío, el arameo, el griego y el latín mismo. Ahora toca verter la versión griega de la biblia en el latín dominante; es así como nace por el 400 después de Cristo, la Vulgata, obra de San Jerónimo. Por 11 siglos, hasta la Reforma Luterana del siglo 16, la Vulgata será la única fuente de lectura e inspiración cristiana. Pero esta versión ya viene arrastrando un problema, el que yo denomino la "sodomización" de la biblia, que se puede sintetizar en cuatro momentos: a) La biblia hebrea nunca fue escrita ni interpretada en clave de pesimismos sexuales y, por eso mismo y por otras razones, el concepto y el término equivalente a "homosexualidad" no existen en absoluto; b) Jesús de Nazaret, que entiende su misión como la encarnación y anuncio de la nueva ley, centra su predicación en el "mandamiento del amor" que significa, en suma, aceptación amorosa del prójimo como el prójimo es; c) la versión Vulgata de la biblia, en cambio, ya ha ideologizado el asunto de Sodoma y Gomorra en función de un interés de los varones representantes de la llamada doctrina patrística: ejercer control sobre los cuerpos para adaptarse a las demandas del imperio romano, con el cual andan en flirteos de poder; d) esa patrística, ya homofóbica, va actuar como soporte ideológico de la edad media y como justificación de la eliminación de los cuerpos con los métodos macabros y brutales del tribunal de la inquisición o santo oficio.

 

Toda lectura inteligente y honrada para con los seres humanos, creyentes o no y sea cual fuere su orientación sexual, tiene que hacer hermenéutica a partir de la biblia hebrea clásica, la primera, la fuente, la primigenia, en vez de en la Vulgata tergiversada e intencionalmente sodomizada hace 1600 años. Ese beber en la fuente no lo hace ningún fundamentalista bíblico del siglo 21 y por eso todos ellos terminan montados en el engaño. Y engañando. Negando, estigmatizando y eliminando vidas e historias humanas concretas en nombre de la biblia y de su dios.

 

Sodoma en la fuente hebrea

 

Según la biblia Vulgata y todas las posteriores traducciones, adaptaciones y adulteraciones, sobretodo del siglo veinte, Sodoma es destruida por voluntad de Dios y por la impiedad de sus habitantes que llega a su punto de desborde en un episodio dramático; dos arcángeles mensajeros de Dios llegan a la ciudad y son albergados por Lot, un dirigente religioso sucesor de Abraham. Cuando ellos se han ido a descansar, "los hombres de la ciudad, los sodomitas, rodearon la casa, desde el mozo hasta el más viejo, todo el pueblo sin excepción. Llamaron a voces a Lot y le dijeron: ¿dónde están los hombres que han venido donde ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos"1. Las forzadas exégesis patrísticas y medievales leen en el relato una voluntad lasciva de erotismo viril masivo y desbordado que, a todo trance, quiere "entrar" sexualmente en los dos bellos emisarios, penetrarlos. Como el hecho sucede en Sodoma, para la posteridad los emisarios son "sodomizados".

 

Para las exégesis o midrashim judías posteriores que buscan arrojar luz sobre relatos vagos de su biblia, como es el caso del relato de los hechos de Sodoma y Gomorra, el episodio de marras nada tiene que ver con un hecho sexual homoerótico y sí, en cambio, deja ver que "ambas ciudades representan y ejemplifican fenómenos censurables de falta de hospitalidad, egoísmo y crueldad"2. En efecto, diversos midrashim demuestran falsa hospitalidad de los sodomitas, crueldad con los visitantes, amargo existir de los mendigos propiciado por los ricos sodomitas para sacarlos de su territorio, prohibición de tránsito por su vecindario a pobres y extranjeros3.

 

Sodomía y pensamiento colonial

 

Pero la tendencia colonialista normalizadora del occidente cristiano se negó a acoger las lecturas exegéticas de los midrashim judíos porque eran del todo esquivos y contrarios a su interés geopolítico: de las provincias había que hacer colonias y de los cuerpos, sujetos al servicio de las colonias. De la biblia "sodomizada" y del discurso patrístico domador de corporeidades, y dado el estrecho vínculo entre iglesia y estado, el concepto de sodomía pasó en muchos países al derecho penal: "El concepto de sodomía se extiende a amplias partes del mundo occidental y desde allí hasta las nuevas colonias conquistadas en otros continentes. En el código penal de muchos países el vocablo se aplica a distintos fenómenos sexuales no deseables"4: En Inglaterra, entre 1533 y la segunda mitad del siglo XIX, rige la ley de represión del comportamiento sodomita masculino o femenino; en España, desde 1250 hasta 1822, diversos códigos castigan la sodomía con torturas y pena de muerte; en Dinamarca, desde la edad media hasta 1933, y basándose en justificaciones bíblicas, la sodomía es un delito; en Alemania hasta el año 1965, la homosexualidad fue delito que se pagó con cárcel; en Estados Unidos ¡hasta el año 2003! la sodomía fue castigada como delito en algunos estados

 

Lectura poscolonial

 

Hace poco un joven universitario marxista-leninista, confeso izquierdista ortodoxo con capacidad crítica me decía: vengo estudiando los movimientos de reivindicación de los plenos derechos de las personas LGBTI; vengo conociendo la manera cruel como estas personas, secularmente excluidas, estigmatizadas y lastimadas en su sique, luchan por el derecho a una vida con dignidad y sin señalamientos. En gran soledad y en franca lucha, algunas logran hacerse a un puesto en la vida; pero, sin iglesias, sin instituciones, sin estado y, lamentablemente, ¡sin la izquierda! Sólo unos pocos líderes de izquierda entienden esa lucha como parte significativa de las luchas de los empobrecidos y oprimidos históricos. Todavía se sostiene en las izquierdas oficiales que las luchas de los diversos sexuales no nos pertenecen porque la homosexualidad es un vicio de la burguesía, porque ésa no es la contradicción principal. Siento –me decía el muchacho– que, en una extraña alquimia, la homofobia real junta en un mismo discurso y en comportamientos muy afines a la ultra derecha, a las iglesias y a la izquierda ortodoxa.

 

Quiero terminar estas reflexiones con un momento altamente poético-político de mi conversación con aquel muchacho, –"izquierdista de limpio corazón" como lo llamé parodiando el encuentro de Jesús de Nazaret con un muchacho de su tiempo–; me dijo: "las personas diversas sexualmente nada tienen que esperar de las iglesias, normalizadoras naturales al servicio de los aparatos de poder; pero de los procesos revolucionarios tenemos que esperarlo todo. Con una nueva certeza, ¡que si la revolución no es en colores, no es revolución!

 

* Comunión sin fronteras, Medellín: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

1 Los hechos de Sodoma y Gomorra son relatados en los capítulos 18 y 19 del libro del Génesis. El detalle mencionado se encuentra en Gen. 19, 4 – 11.
2 Ver: Lings, Renato: "Biblia y homosexualidad, ¿Se equivocaron los traductores?", editorial Sebila Universidad Bíblica Latinoamericana, San José de Costa Rica, 2011, pp. 199 y 200.
3 Ib., pp. 201 y 202.
4 Ib., p. 196.

Publicado enEdición 194
Rajoy se atornilla al sillón presidencial

Mariano Rajoy no piensa renunciar ni convocar a elecciones anticipadas. Tras cinco horas y media de comparecencia ante el Congreso de la Nación por la presunta corrupción de su partido, el presidente reiteró que era inocente y ratificó su continuidad al frente del gobierno. “No voy a dimitir de las responsabilidades que me encomendaron los españoles –afirmó–. No voy a declararme culpable porque no lo soy.”

 

El líder del Partido Popular (PP) rompió el largo silencio que mantenía en torno de las acusaciones de su ex tesorero y se atrevió a decir en voz alta, frente a un hemiciclo lleno, el temido nombre de Bárcenas. La alusión al escándalo por la supuesta financiación irregular de su partido, llegó después de varios minutos dedicados a repasar los números que, según el mandatario, prueban una leve mejora de la economía española. “La recuperación de la confianza es fruto de una política de reformas que no se puede echar por la borda debido a la actuación irresponsable de ciertas personas”, advirtió Rajoy y procedió luego a la confesión: “Me equivoqué. Lo lamento, pero fue así”. Tras un estruendoso aplauso de sus fieles en el Senado, donde tiene mayoría absoluta, el presidente insistió: “Me equivoqué por mantener la confianza en alguien que no lo merecía” y recalcó su inocencia al afirmar que cometió el error de “confiar en un delincuente pero no de encubrir a un falso culpable”.

 

Rajoy reconoció la existencia de los SMS publicados por el diario El Mundo, que reflejaban conversaciones amistosas entre él y su ex tesorero mientras llovían las acusaciones sobre la supuesta contabilidad B del partido. “Me fié de él y lo apoyé. Sí, lo apoyé como apoyaría a cualquiera que sufre una persecución injusta”, admitió. “Luego llegaron noticias de cuentas en Suiza del señor Bárcenas ocultadas a la Hacienda Pública. Lo confirmó el juez y el imputado no pudo negarlo. ¿Me engañó? Sí. Ese es todo mi papel en la historia.”

 

También se atrevió el mandatario a referirse a la presunta economía en negro de su partido. “En el PP ni se ha llevado una doble contabilidad ni se oculta ningún delito”, afirmó en la sede parlamentaria. Corroboró, eso sí, el abono de anticipos o complementos a alguno de los miembros del partido, pero puntualizando que “se pagó por un trabajo, en blanco, y se incluyó en la contabilidad”. En relación a estos sobresueldos, finalmente Rajoy añadió que queda en cada persona el haberlos declarado a Hacienda o no. “Yo sí que lo he hecho”, aseguró.

 

Así arrancaba una comparecencia que, pese a coincidir con “la operación salida” de miles de ciudadanos rumbo a sus vacaciones de verano, se seguía con expectativa desde todas las radios y televisores del país. Y es que la declaración llegaba después de que, durante las últimas semanas, la oposición reclamara explicaciones de Rajoy ante la Cámara baja, incluso bajo la amenaza de presentar una moción de censura. Sin embargo, el ansiado discurso del jefe del Ejecutivo no parece haber convencido a los socialistas ni a la mayoría de los grupos opositores, que mantuvieron en todo momento sus exigencias de dimisión. “Váyase cuanto antes, váyase por el bien de este país”, le pidió el líder del Partido Socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, en su primera réplica. “Usted no se ha comportado en los últimos tiempos como el presidente de un país que atraviesa una grave crisis, sino como el presidente de un partido que ha crecido, ha vivido y ha ganado elecciones enancado en un sistema de financiación ilegal durante más de 20 años”, acusó el socialista.

 

Rajoy, en respuesta, atribuyó a Rubalcaba la intención de boicotear la estabilidad política y la confianza de los mercados internacionales en España.

 

“¿Por qué siembra incertidumbres dentro y fuera del país con una amenaza de moción de censura? ¿Qué espera conseguir a cambio de que volvamos a la ruina?”, lo increpó.

 

El tenso pulso entre los líderes de los dos partidos mayoritarios centró buena parte de la comparecencia y procuró eclipsar las intervenciones de los demás grupos opositores, a quienes el mandatario apenas dirigió la palabra. Los portavoces de las distintas formaciones que se reúnen bajo la Izquierda Plural coincidieron en citar los SMS cruzados entre Rajoy y Bárcenas como prueba de que la relación entre ambos es demasiado estrecha para creer que el presidente no estaba al corriente de todas las irregularidades.

 

“Este país no se merece tener un corrupto político al frente de la presidencia del gobierno”, disparó Joan Coscubiela, representante de la plataforma Iniciativa por Cataluña-Verdes (ICV). “Dimita y convoque a elecciones”, le reclamó Coscubiela al mandatario, al igual que lo hizo el coordinador general de Izquierda Unida, Cayo Lara. “Tienen el gobierno montado sobre una gran mentira –señaló–, no vale con pedir disculpas.”

 

Pero Rajoy dejó claro que no está dispuesto a dar el brazo a torcer. En su última intervención, reiteró la negativa a abandonar su cargo y a seguir dando explicaciones: “Hay quien quiere convertir el Parlamento en una enorme comisaría”, reprochó y cerró la comparecencia tal como la empezó: “En resumen, Señorías, he reconocido un error. Mi error”.

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Comienza en Colombia juicio ético contra multinacional Pacific Rubiales

Organizaciones no gubernamentales y líderes políticos de Puerto Gaitán, municipio ubicado en el departamento de Meta (al centro de Colombia), desarrollan este sábado un juicio ético y político contra la multinacional canadiense Pacific Rubiales.


 
El corresponsal de teleSUR en Colombia, Paul Bacarés, informó desde el lugar de los hechos que el juicio contra la multinacional es porque ésta “ha hecho una política de despojos en contra de la comunidad”.


 
La comunidad de la entidad está denunciando que dicha empresa ha despojado a la comunidad indígena Sikuani, “una comunidad indígena que ha vivido en estás tierras por más de cien años”, señaló el periodista.


 
Los habitantes de la zona también están denunciando la problemática ambiental que están sufriendo los ríos y las fuentes hídricas en la zona donde opera la multinacional.


 
Las denuncias están siendo presentadas en una audiencia pública en Puerto Gaitán, para luego ser presentadas ante un juicio que se realizará los días 15, 16 y 17 de agosto, en contra de la mencionada empresa.


 
En el juicio participarán funcionarios de Pacific Rubiales, así como defensores de la comunidad, “que van a poner en la mesa las quejas que hay en contra de la multinacional que según los habitantes ha despojado del territorio a los campesinos y está haciendo muchísimas afectaciones ambientales en la zona y lo que más preocupa a la comunidad es que se está extinguiendo a una comunidad indígena”, señaló Bacarés.


 
El pasado 30 de junio el presidente de Petróleos de Venezuela (Pdvsa), Rafael Ramírez, advirtió que la transnacional petrolera canadiense Pacific Rubiales “financia y conspira abiertamente” contra el Gobierno Bolivariano de ese país suramericano.

 

13 julio 2013


 
(Con información de Telesur)

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