Científicos de todo el mundo creen que necesitaremos una nueva generación de vacunas anti-COVID en menos de un año

Una cobertura baja de vacunación en muchos países podría tener como consecuencia la circulación de más variantes capaces de infectar a inmunizados. Según un encuesta global, el 88% de los científicos creen que habrá nuevas versiones de las vacunas en pocos meses

 

Existe la posibilidad de que en menos de un año la primera generación de vacunas para la COVID-19 ya no surta efecto y sean necesarias fórmulas modificadas. Eso indica una encuesta entre epidemiólogos, virólogos y especialistas en enfermedades infecciosas.  

La comunidad científica ha señalado desde hace tiempo que es necesario un proceso de vacunación global para neutralizar con éxito la COVID-19. El motivo, la amenaza que suponen las variantes del virus. Algunas de las que están surgiendo y propagándose son incluso más mortales, más contagiosas y más resistentes a las vacunas.  

El pronóstico, que no es bueno, lo comparten dos tercios de las personas encuestadas por la alianza de las vacunas de la gente, una coalición de organizaciones entre las que se encuentran Amnistía Internacional, Oxfam y UNAIDS, que hizo la encuesta entre 77 científicos de 28 países. Casi un tercio de los encuestados indicó que el marco temporal es, probablemente, de nueve meses o menos.

Según el 88% de los que contestaron, una cobertura baja de vacunación persistente en el tiempo en muchos países puede tener como consecuencia una posibilidad mayor de que aparezcan mutaciones resistentes. Entre esas respuestas están las de personas que trabajan en instituciones como la Escuela de Medicina Tropical e Higiene de Londres, la Universidad de Edimburgo, el Imperial College o las universidades de Yale y Johns Hopkins

“Cada día aparecen nuevas mutaciones. A veces encuentran un nicho para el que están mejor preparadas que sus predecesoras. Estas variantes, las que tienen suerte, podrían transmitirse de manera más eficiente y podrían escaparse de las respuestas del sistema inmunológico a cepas previas", dijo Gregg Gonsalves, profesor asociado de epidemiología de la Universidad de Yale, en un comunicado. “A menos que vacunemos al mundo entero, dejamos el terreno de juego abierto a más mutaciones que podrían producir más variantes que, a su vez, podrían escapar a las vacunas actuales y requerirían de dosis de refuerzo”. 

Las vacunas disponibles actualmente han recibido autorizaciones de emergencia por parte de diversas administraciones de todo el planeta y son una mezcla de tecnologías nuevas y antiguas. Tiene gran interés el enfoque del ARN mensajero que utilizan empresas como Pfizer/BioNTech y Moderna. Puede modificarse en cuestión de semanas o meses para adaptarse a variantes nuevas, pero su fabricación siempre es susceptible de generar dificultades en su producción que retrasan el proceso. 

Hay países que no han puesto ni un sola vacuna

Uno de los problemas principales de las vacunas con esta tecnología es que no están al alcance de los países de menos recursos porque son mucho más caras y requieren de un almacenamiento mucho más costoso en comparación con otras. 

Al mismo tiempo, países con más recursos como Estados Unidos y Reino Unido ya ha administrado al menos la primera dosis de la vacuna a la tercera parte de sus habitantes y han garantizado cientos de millones de dosis. Otros países como Sudáfrica y Tailandia no han conseguido vacunar ni al 1% de su población. Algunos países no han puesto ni una sola vacuna. 

Covax – la coalición por la vacunación global, que pretende combatir contra el llamado nacionalismo de las vacunas- espera ser capaz de suministrar dosis a al menos el 27% de la población de países con menores ingresos a lo largo de este año

“La urgencia por vacunar a la población que vemos en los países ricos -esperan que los adultos estén vacunados en verano- no se refleja en todo el mundo. Nos encontramos en su lugar con que Covax tiene como objetivo el 27% de la población si somos capaces de gestionarlo; no es suficiente”, dice Max Lawson, responsable de políticas de lucha contra la desigualdad de Oxfam y presidente de la Alianza de Vacunas del Pueblo, que pide a los fabricantes de vacunas para la COVID-19 que compartan su tecnología y propiedad intelectual para aumentar la producción

“¿Dónde está la ambición para lograr un objetivo global, el que nos pide la ciencia? Creo que esa es la clave. No vemos la ambición necesaria, falta el reconocimiento de que una vacunación limitada es bastante peligrosa”. 

Por Natalie Grover

2 de abril de 2021 20:28h

Traducido por Alberto Arce

Imagen promocional del antiviral de AstraZeneca, en retrato de noviembre pasado.Foto Afp

AstraZeneca sufre otro descalabro en EU debido a la presentación "caduca" de sus datos (http://wapo.st/3f5hWrj) –y eso que no ha recibido la expedita "aprobación de emergencia" en la fase 3 muy laxa de la FDA que favorece a sus tres vacunas Pfizer/Moderna/Johnson&Johnson–, cuando también se libra otra batalla logística entre Gran Bretaña y la Unión Europea ( FT, 22/3/21), sin contar que una encuesta de YouGov "exhibe que la mayoría de los ciudadanos en Francia, Alemania, Italia y España piensan ahora que la vacuna AstraZeneca es muy insegura" (http://bit.ly/3ccUwOD). ¿Cómo ocultar sus trombosis?

En forma aterradora, The Washington Post dio vuelo a la antihumana confesión del Departamento de Salud y Servicios Humanos (sic) –HHS, por sus siglas en inglés–, de EU de que sus funcionarios presionaron a Brasil para rechazar la vacuna rusa Sputnik V (http://wapo.st/3sl518k).

En la pagina 48 de su reporte anual de 72 paginas, el HHS alardea "combatir las influencias malignas (sic) en las Américas" (https://bit.ly/3vSLrm3): La “OGA (Office of Global Affairs, Oficina de Asuntos Globales: http://bit.ly/2NJPD6j) usó sus relaciones diplomáticas (¡megasic!) en la región de las Américas para mitigar los esfuerzos de los estados, incluyendo Cuba, Venezuela y Rusia, que trabajan para incrementar su influencia en la región en detrimento de la seguridad y protección de EU”. ¡Para quienes dudan de la guerra geopolítica de las vacunas de carácter tripolar!

El HSS expone que la "OGA se coordinó con las otras agencias del gobierno de EU para fortalecer los lazos diplomáticos y ofrecer ayuda humanitaria (sic) y técnica con el fin de disuadir a los países en la región (sic) de aceptar ayuda de estos estados mal intencionados (sic)". Confiesa sin tapujos que "el funcionario agregado (attaché) de la salud en la OGA" fue requerido para “persuadir a Brasil a rechazar la vacuna rusa contra el Covid-19 ofreciendo la ayuda técnica de la CDC ( https://www.cdc.gov/) en lugar de la aceptación de Panamá de la oferta de médicos cubanos”.

Como que se tardaron casi tres meses en descubrir el reporte malévolo de EU, publicado en enero, que no perturbó a ningún "filántropo" de EU.

El ese sí "malévolo" boicot a la vacuna rusa por el gobierno de EU fue descubierto en un tuit oficial de la vacuna Sputnik V que colocó una foto de pantalla (https://bit.ly/3f85uHl) citando un reporte de Brazil Wire: "Washington presionó a Brasil para no comprar la maligna (sic) vacuna rusa" (http://bit.ly/2NJdJhw).

¿Cuáles habrán sido las presiones "diplomáticas" de EU en México?

Más que las consabidas presiones de la OGA del HHS, resulta más ultrajante que las autoridades sanitarias de Brasil –el país más grande, poblado y próspero de Latinoamérica– hayan sucumbido en forma ignominiosa.

Como era de esperarse también, la embajada de EU en Brasil, puesta en la picota y a la defensiva, publicó un inverosímil desmentido (https://bit.ly/3vRQByE), y The Washington Post considera que tal "respuesta no significa un desmentido total (sic)".

Un portavoz del hoy vilipendiado HHS realizó acrobacias retóricas para lavarse campantemente las manos.

Un día antes del inconcebible ­dicterio de Biden al zar Vlady Putin (https://bit.ly/2NLEe69) y tres días antes de los aparatosos tropiezos en la escalinata del Air Force One del presidente de EU (http://bit.ly/2NJuyJe), Dmitry Peskov, portavoz del Kremlin, ­comentó que la "presión de algunos países a ­rechazar la compra de la vacuna rusa Sputnik V ­contra el Covid-19 se encontraba a niveles sin ­precedente, pero que no tenía oportunidad de tener éxito" (http://reut.rs/3fgh7M6). El flagrante cuan inhumano boicot de EU contra Sputnik V cobra mayor relieve cuando Brasil sufre los embates de una nueva cepa del Covid-19 que ha llevado a cambiar tres ministros de Salud en tan solo un año (http://bit.ly/2QyESVD).

Cunde la geopolítica de las ­vacunas –corolario de la guerra tripolar entre EU, Rusia y China– que tiende a la balcanización regional de una inoculación que debiera ser, soñando un poco, plural/ecuménica/universal.

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Chile: evalúan postergar las elecciones de abril por el avance de la pandemia

Desde el jueves, 14 millones de personas volverán a la cuarentena total 

Según un reciente sondeo de la consultora Plaza Pública Cadem, el 62 por ciento de los encuestados se muestran a favor de suspender la votación. 

 

En medio de un fuerte repunte de casos de coronavirus, en Chile se debate la idea de postergar las elecciones del sábado 10 y domingo 11 de abril, donde se elegirán a los 155 convencionales constituyentes que deberán redactar la nueva Constitución, pero también a gobernadores, alcaldes y concejales. Según un reciente sondeo de la consultora Plaza Pública Cadem, el 62 por ciento de los encuestados se muestran a favor de postergar la votación. Algunas voces de la política local también ponen en tela de juicio el proceso.

El país atraviesa la paradoja de ser uno de los líderes mundiales en niveles de vacunación, pero enfrenta una nueva ola de contagios que iguala a las peores cifras del año pasadoCasi la mitad de las 52 comunas de Santiago y cerca de 14 millones de personas en todo Chile volverán a la cuarentena total por coronavirus desde el próximo jueves.

Frente a ese escenario, en el gobierno chileno hay un fuerte debate en cuanto a la posibilidad de posponer las votaciones. Entre los funcionarios que se pronunciaron al respecto se encuentra el ministro de Salud Enrique Paris, quien aseguró que "nosotros no estamos de acuerdo en suspender las elecciones si los protocolos se cumplen tal como se cumplieron en el plebiscito" constitucional del 25 de octubre de 2020.

"Las elecciones hay que hacerlas", agregó Paris, a pesar de reconocer que el país vive una nueva ola de contagios, con más de seis mil casos diarios en los últimos días. Por su parte la diputada María José Hoffmann, de la pinochetista Unión Democrática Independiente (UDI), dijo que una suspensión de las elecciones sería una decisión “estrictamente sanitaria, pero nuestra voluntad es que el proceso se realice".

El senador Guido Girardi, del opositor Partido por la Democracia (PPD), fue más allá y acusó al Ejecutivo de no tomar las medidas necesarias para evitar la suspensión de los comicios. "Es como si quisieran llegar a un punto crítico, con camas ocupadas para optar por postergar", sostuvo Girardi en diálogo con Radio ADN. Si sigue el aumento de casos positivos y no se corta la cadena de contagios, "lo más probable es que dos semanas antes habrá que evaluar si se posterga, algo que nadie quiere y que se puede evitar", advirtió.

Mientras se resuelve el futuro electoral, las autoridades del ministerio de Salud optaron por continuar con el cronograma de inmunización existente y comenzar este lunes la vacunación de los vocales de mesa entre 51 a 56 años. Por primera vez en su historia, Chile dividirá sus elecciones en dos días: el sábado 10 y domingo 11 de abril, oportunidad en la que se elegirá a los 155 convencionales constituyentes que deberán redactar, en un máximo de 12 meses, una nueva Constitución que dejará atrás la escrita en 1980 durante la dictadura de Augusto Pinochet.

Actualmente, 17 de las 52 comunas de la Región Metropolitana están en aislamiento total. Desde este jueves el número se elevará y serán casi la mitad de las comunas las que pasarán a esa fase. Así lo anunció este lunes el gobierno, luego de que el ministro Enrique Paris alertara que "siguen aumentando los casos a nivel nacional". Desde el inicio de la pandemia, Chile acumula 938.094 casos y 22.359 vícitmas fatales.

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Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Cepal en imagen de archivo.Foto Yazmín Ortega Cortés

La desigualdad en América Latina aumentó 5.6 por ciento el año pasado medida con el coeficiente de Gini. Nos espera otra década perdida y ni con el rebote de crecimiento en 2021 y los próximos dos años se logrará recuperar los niveles de la actividad económica anteriores a la pandemia, expuso Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Al informar cómo va la región en la cobertura de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, dio cuenta que en 56 de 177 series que conforman ese proyecto, ya se alcanzó la meta o la tendencia es positiva para alcanzarla en 2030; en 56 más la tendencia es positiva, pero insuficiente para lograr lo planeado, y en 65 la región va en retroceso.

A dicho contexto se suma un rezago en el acceso a la vacunación, dado el acaparamiento por economías de alto ingreso, de tal manera que sólo cuatro países de América Latina –"más periféricos que nunca"– lograrán vacunar a la gran parte de su población entre 2021 e inicios de 2022, pero la mayoría lo logrará hasta 2023, expuso Bárcena.

Vacuna debe ser bien público

La crisis por Covid-19 ha representado 218 mil fallecimientos y 22.7 millones de contagios en la región; hecho que ha representado un exceso de mortalidad y la reducción de medio año en la esperanza de vida para los latinamericanos.

Los factores de riesgo son la edad, sexo, pobreza y hacinamiento, así como una estructura fragmentada en el servicio de salud, dio cuenta la Cepal.

Además de pedir a la comunidad internacional que se haga de la vacuna un bien público, Bárcena aconsejó una reforma de la arquitectura de la deuda multilateral, incluyendo a las agencias calificadoras de riesgo, las cuales bajaron la calificación de 13 países de la región en época de pandemia.

América Latina es la región más endeudada del mundo y 57 por ciento de los ingresos por exportaciones se destinan al pago del servicio de la deuda, contextualizó.

La Cepal ha reiterado que, tras una contracción de 7.7 por ciento el año pasado, el desempleo alcanzó a 44 millones de personas en la región; a 78 millones las hundió en la pobreza extrema; y a 203 millones de personas, uno de cada tres habitantes, en pobreza. Todo esto pese a las medidas de emergencia que pusieron en práctica los gobiernos ante la crisis de Covid-19.

Con el efecto general de la pandemia la población de menos ingresos se vio más afectada, como muestra el acceso a una ocupación.

Hay más de 42 millones de hogares sin Internet y si bien 21.3 por ciento de los ocupados puede teletrabajar, esto sólo es posible para el 3 por ciento de los trabajadores en el quintil uno –el de menor ingreso– y 70 por ciento en el quintil cinco, expuso al inaugurar el Foro de los Países de América Latina y el Caribe sobre el Desarrollo Sostenible 2021.

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Potencias europeas prohíben la vacuna AstraZeneca y se inclinan por Sputnik V

Desde junio de 2020 fui de los primeros, dicho sea con humildad de rigor, en advertir los inconvenientes de AstraZeneca (https://bit.ly/3bTANne).

Nueve meses después, ya no es novedad que las principales potencias europeas –Francia, Alemania, Italia y España–, más casi una veintena de países europeos respetables ( FT, 16/3/21), prohibieron su uso por casos de trombosis y embolias fulminantes, después de su inoperancia en mayores de 65 años (https://bit.ly/3vI0fnA).

Tras la resonante bendición de la mejor revista médica del mundo, la británica The Lancet, en la Unión Europea (UE) se quedaron sin argumentos xenófobos para despreciar a la triunfal Sputnik V.

Organismos internacionales han mostrado sus patentes fallas e intereses globalistas, tales como la OMS y EMA infeudadas por la panoplia de Covax/Cepi/Gavi y toda la bursátil fauna escatológica de Bill Gates (https://bit.ly/3s75pHe).

La "reguladora" European Medicines Agency (EMA) no oculta su obscena rusofobia y tarda en dar luz verde a Sputnik V, mientras el premier de Bavaria –la región más próspera de Alemania–, Markus Soder, ha exhortado a los sesgados reguladores a "acelerar" la revisión de las vacunas (https://bit.ly/3tsV34V).

Rusia ha puesto en tela de juicio la "neutralidad" de la EMA, cuando una de sus principales funcionarias, Christa Wirthumer-Hoche, reliquia rusófoba de la guerra fría, instó a la UE de no usar la Sputnik V, aprobada en 46 países (https://bit.ly/3bTxDQ9).

La agencia del israelí-estadunidense Bloomberg "apoya" a la irlandesa Emer Cooke, directora ejecutiva de la EMA, quien se ha deslindado de los gigantes europeos para bendecir los “beneficios (sic) de AstraZeneca (https://bloom.bg/3bR2kp5)”. La alemana y connotada rusófoba Úrsula von der Leyen –criticada ferozmente en Alemania por su pésimo manejo de las vacunas "occidentales"–, quien encabeza a la poderosa Comisión Europea, puso en tela de juicio la bondad de Moscú para exportar millones de dosis cuando la vacunación en Rusia ha sido muy lenta.

Kirill Dmitriev, mandamás del muy exitoso "fondo soberano de riqueza" ruso que financió el desarrollo de Sputnik V, del célebre Instituto Gamaleya, "reveló haber conseguido acuerdos con empresas de Francia, Alemania, Italia y España para la manufactura de un lote de inyecciones", mientras prosiguen las charlas para su producción.

Mientras se querellan en el seno de la UE los rusófobos y rusófilos, Moscú acaba de firmar un acuerdo con la farmacéutica suiza Adienne para producir pequeñas cantidades de Sputnik V en Italia, cuando la farmacéutica italiana ReiThera está a punto de concretar un vibrante acuerdo con Sputnik V, que para Rusia sería todavía mas significativo que los acuerdos que ha descolgado con Brasil, Argentina e India.

La UE se clavó en forma alocada con AstraZeneca que no cumplió sus compromisos de suministro y dejó vulnerablemente desnuda a la UE, que vuelve a mostrar su legendaria candidez geopolítica frente a Gran Bretaña, con o sin Brexit.

Reuters –una de las principales puntas de lanza de la geopolítica británica– expone estupefacta que “tras bambalinas, la UE gira a la vacuna Sputnik V (https://reut.rs/3vAkm7c)”, cuando 450 millones de europeos han quedado desvalidos. Viene todo el veneno de Reuters: "En público, la UE ha desechado la campaña de suministro global de la vacuna rusa como ardid de propaganda de un régimen indeseable (sic)". ¿Dónde quedó la universalidad de la ciencia? Reuters no oculta que "si Sputnik V se suma al arsenal de vacunas de la UE, significaría un triunfo (sic) diplomático para Rusia". ¡Pues sí!: todas las sanciones contra Rusia se vendrían abajo, así como toda la política disfuncional de la UE en Crimea y Ucrania oriental por órdenes de EU.

Suena increíble que, en medio de una pandemia, todavía existan misántropos "humanos" deshumanizados que, con el fin de conseguir sus aviesos objetivos geopolíticos, consideren a los rusos como inhumanos y antihumanos, lo cual no tiene nada que ver con la inmaculada ciencia universal.

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Miércoles, 17 Marzo 2021 06:04

El nuevo «marzo» que agita Paraguay

El nuevo «marzo» que agita Paraguay

Una serie de manifestaciones contra la gestión de la pandemia de Covid-19 conmocionan la política paraguaya. Si durante la primera ola el país logró resultados sorprendentes, hoy se ve inmerso en la crisis sanitaria. Las manifestaciones, que apuntan al presidente Abdo Benítez, transcurren en un difícil momento para todo el país, en el que las cifras de contagio se disparan, la interna en el Partido Colorado se agita y el cansancio social se acumula.

 

El 7 de marzo se cumplió un año desde que se registró el primer caso de Covid-19 en Paraguay. En esa coyuntura, las autoridades sanitarias del país ganaron elogios a escala nacional e internacional por las rápidas y acertadas medidas tomadas: cierre de frontera y declaración de la cuarentena total. Las decisiones adoptadas en ese contexto tuvieron como principal motivación preparar al deficiente sistema de salud paraguayo para afrontar el panorama complejo que se avizoraba, considerando los estragos que venía causando la pandemia en los demás países del mundo y de la región.

Tal como señalan varios especialistas, la inversión social en Paraguay es insuficiente para satisfacer las necesidades de la población y se mantiene muy por debajo de las recomendaciones internacionales. Según datos de 2019, 72,9% de la población paraguaya no cuenta con ningún tipo de seguro médico, mientras que el presupuesto de la administración central destinado a salud apenas alcanza 2,1% del PIB, cuando organismos como la Organización Panamericana de la Salud (OPS) recomiendan destinar al menos 6% del PIB para gastos públicos en esa área.

Sin embargo, los preparativos anunciados por las autoridades sanitarias paraguayas en los inicios de las medidas de pandemia mostraron paupérrimos avances. La compra irregular de insumos médicos provenientes de China, en abril de 2020, pusieron en evidencia una red de tráfico de influencias y manejos indebidos en las compras públicas, dando el primer golpe que hizo tambalear al entonces ministro de Salud, Julio Mazzoleni.Las deficiencias del gobierno en la gestión de la pandemia se evidenciaron también en la inacción para garantizar la provisión de vacunas. Las casi nulas gestiones internacionales con los diversos fabricantes, sumada a una confianza extrema en el COVAX —un mecanismo de alcance global que pretendía asegurar la disponibilidad de vacunas de os países de bajos ingresos— como única alternativa contemplada para la obtención de vacunas, pusieron al país en la cola de todas las listas de provisión. El primer cargamento de vacunas que arribó al país fue de la vacuna rusa Sputnik V, el 18 de febrero, con solo 4.000 dosis, que apenas permite inmunizar a una ínfima parte del personal de salud. Esta situación coloca al país entre los menos inmunizados de la región en la actualidad, con apenas un 0,02% de personas inmunizadas por cada 100 habitantes. Muy por detrás del 26,62% de Chile, el 5,34% de Brasil, el 3,35% de Argentina, el 3,53% de Uruguay, el 1,2% Perú, el 1,02% de Bolivia, el 0,71 % de Colombia, el 0,43% de Ecuador, y el 0,04% de Venezuela.

Pero la gota que desbordó el vaso fue la falta de medicamentos e insumos básicos en los hospitales públicos, que se tornó evidente en las últimas semanas. Tanto el personal médico como los directivos de los nosocomios que atienen a pacientes de Covid-19 denunciaron la falta de medicamentos y otros insumos básicos, lo que obliga a los pacientes a cubrir todos los costos. Esta situación no solo generó el reclamo de familiares de los pacientes, sino también el anuncio de su dimisión por parte del director del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias y del Ambiente (Ineram), así como la protesta del personal sanitario.

En este contexto, el 4 de marzo, en su primera sesión ordinaria del año, la Cámara de Senadores instó a las autoridades de Salud a presentar renuncia a sus cargo. Uno de los principales argumentos esgrimidos por los senadores fue que esa Cámara había apoyado firmemente los pedidos realizados por la cartera de salud, aprobando todas las solicitudes de ampliación de fondos. No obstante, el Ministerio de Salud demostró grandes fallas en la gestión y ejecución de los fondos, dado que personal médico y pacientes denuncian faltantes de insumos mientras que la institución cuenta aún con «un saldo de 126 millones de dólares para la adquisición de insumos» en su presupuesto. Claramente, el tiempo ganado por las autoridades sanitarias al inicio de la pandemia con las medidas de cuarentena se había desperdiciado.

El tenor de los reclamos fue escalando en intensidad, con insistentes pedidos de renuncia de las autoridades sanitarias e incluso de juicio político al propio presidente Mario Abdo Benítez. La primera convocatoria de movilización por parte de la sociedad civil se produjo el 5 de marzo y concitó la atención y el apoyo de diferentes sectores de la prensa. La consigna «Estoy para el marzo 2021», hacía referencia a dos episodios de la historia reciente de la democracia paraguaya. El primero, a la fatídica jornada de protesta realizada entre los días 23 y 28 de marzo de 1999, tras el magnicidio del vicepresidente Luis María Argaña, que terminó con la muerte ocho manifestantes, más de 700 heridos y la renuncia del entonces presidente Raúl Cubas (1998-1999). El segundo, a la manifestación del 31 de marzo de 2017, en contra del intento de reforma constitucional liderado por el expresidente Horacio Cartes (2013-2018) con el fin de habilitar la reelección presidencial, que terminó con la quema del Congreso paraguayo y el asesinato de un joven militante en la sede del Partido Liberal.

La manifestación del 5 marzo pasado, que inauguró la serie de movilizaciones actuales, fue multitudinaria. Algunos análisis refieren una convocatoria de entre 5.000 y 10.000 personas (en una ciudad de poco más de medio millón de habitantes). Pero lo que arrancó como una protesta pacífica, acabó en violencia policial a causa de unos pocos manifestantes que atropellaron las vallas de seguridad de la policía. Las fuerzas de seguridad aprovecharon la situación para despejar  desatando una fuerte represión que terminó con decenas de heridos. Esta no hizo más que caldear los ánimos de una ciudadanía afectada por la mala gestión del gobierno, agotada por los embates del covid-19 y golpeada económicamente por los efectos de la pandemia. 

De manera ininterrumpida, se vienen organizando jornadas de protesta al final de la jornada laboral, ya sea en las proximidades de la residencia presidencial, en las inmediaciones del Congreso o frente a la residencia del ex presidente Horacio Cartes, líder de la fracción Honor Colorado cuyo voto puede definir el juicio político. Si bien la cantidad personas convocadas no alcanza los números del primer día de protesta, una multitud de alrededor de 2.000 personas vienen ganando las calles cada día. Lo sorprendente sigue siendo la persistencia de estas protestas, aún sin una organización o cara visible a la cabeza. 

En la trastienda de toda esta coyuntura se pueden identificar dinámicas y disputas políticas muy anteriores al advenimiento de la pandemia. En la joven democracia paraguaya se fueron consolidando ciertas reglas y patrones en el juego político, entre los cuales se destaca la limitación del poder político del presidente una vez concluido su mandato. No solo impera la prohibición de reelección presidencial, sino que, además, queda bloqueada su postulación al Congreso. Una suerte de «jubilación política» obligada. 

Más allá de estas condiciones, todos los presidentes electos desde la caída de la dictadura de Alfredo Stroessner en 1989 buscaron vías para sortear esta situación. Cada uno de ellos coqueteó con la idea de la reelección presidencial avanzando, de manera creciente y de presidente en presidente, en los intentos de reformar las normas que la impiden. Algunos ex mandatarios buscaron también su acceso al Congreso, como, por ejemplo, los expresidentes Nicanor Duarte Frutos (2003-2008) y Fernando Lugo (2008-2012). Pero, mientras que al primero le fue prohibido el acceso a las bancas en la Cámara de Senadores obtenidas en las elecciones de 2008 y 2018, alegando cláusulas constitucionales poco claras, el segundo pudo sortear esa situación a causa de su destitución a través de un juicio político. De todas formas, uno y otro ex presidente consiguieron mantener cierta presencia en la arena política nacional, pero ya no con el nivel de preponderancia que alguna vez habían logrado. Ese no es el caso del expresidente Horacio Cartes (2013-2018).

De la misma manera que sus antecesores, Cartes coqueteó con la idea de la reelección presidencial, llegando incluso a ser el presidente más próximo a obtenerla. También se postuló como candidato al Senado, cargo para el cual fue electo, pero, al igual que Duarte Frutos, le fue bloqueado el acceso. La peculiaridad del caso radica en que Cartes logró mantener articulado su espacio político en el interior del Partido Colorado. Aun cuando su candidato a presidente fue derrotado en las internas partidarias por el actual presidente Abdo Benítez, posee la mayoría de los diputados colorados en el Congreso, así como representantes en el Senado, las gobernaciones e intendencias (alcaldías). Por tanto, continúa manteniendo una inusitada presencia política, situación hasta ahora nunca vista en los anteriores expresidentes de la transición.

En lo que va del gobierno de Abdo Benítez, el ex presidente Cartes ha sabido manejar su fuerza política como palanca de sus demandas. Logró así mantener a sus representantes en la cabeza del Partido Colorado y articular cierta concordia con el gobierno. De todas formas, su juego sigue siendo el de debilitar al presidente para garantizar el fortalecimiento del cartismo en el coloradismo, que le garantice una victoria en las elecciones municipales de este año y la candidatura presidencial de su sector para las próximas elecciones de 2023. Los comicios municipales del presente año constituyen otro elemento clave que incide en la trastienda de la actual coyuntura política. En el caso paraguayo, las elecciones municipales se realizan de manera separada a las nacionales, con dos años de distancia. Debido a las medidas de cuarentena del año pasado, las elecciones fueron postergadas para el 10 de octubre del presente año, mientras que las internas partidarias simultáneas se realizarán el 20 de junio. En este contexto, queda claro que las diferentes fuerzas políticas del país tienen presente los próximos desafíos electorales para el desarrollo de sus estrategias de intervención en el actual escenario. Primero en las elecciones internas y luego en las municipales.

La crisis fue atendida por el presidente Abdo Benítez con exagerada lentitud y parsimonia. Sus principales acciones tendieron al reemplazo de algunas cabezas ministeriales (especialmente en las carteras de Salud, Educación y de la Mujer) y a las negociaciones con su principal oposición intrapartidaria liderada por Cartes. En un segundo plano quedó la satisfacción de las demandas que iniciaron las protestas, que todavía no encuentran una clara solución.

Aunque estas medidas lograron tranquilizar los ánimos de sectores de la prensa (en especial el conglomerado de medios del expresidente Cartes), no desactivaron la movilización en las calles. Tampoco frenaron las acciones de la oposición en el Congreso, que insiste en avanzar con el juicio político al presidente, aunque los números no le son favorables aún en ambas. De todas formas, la oposición parecería estar subsumida a las disputas libradas en el seno del Partido Colorado, el viejo partido que gobernó el país durante la dictadura de stronista.

Hasta el momento queda claro que la actual crisis política no ha sido superada, más allá las diferentes medidas llevadas adelante por el gobierno y los acuerdos políticos realizados con algunos sectores. La movilización ciudadana continúa activa y la insatisfacción generalizada a causa de la gestión de la crisis sanitaria sigue latente, aunque el gobierno, con el apoyo del cartismo, tiene garantizado aún el respaldo parlamentario capaz de bloquear cualquier intento de juicio político.

Pero nada está completamente definido. La situación puede verse afectada con las derivaciones de la pandemia que sigue golpeando con fuerza al país. Un sostenido crecimiento en las cifras de contagio, la completa saturación de los servicios sanitarios, el retrasado proceso de vacunación y la persistencia de la movilización en las calles podría convertirse en un cóctel explosivo capaz de provocar incluso la caída del presidente Abdo Benítez. De todas formas, incluso si sobrevive en el poder su panorama resulta muy complicado, envuelto en una crisis de difícil superación y cuyas derivaciones parecen arrinconarlo ante dos únicas opciones: el juicio político o su entrega a los brazos del cartismo.

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Denuncian otro caso de aplicación de una jeringa vacía durante la vacunación de una anciana en Colombia

Un segundo caso de aplicación de una jeringa vacía durante la vacunación contra el coronavirus fue denunciado esta semana en la ciudad colombiana de Medellín.

Los hechos tuvieron lugar el pasado 3 de marzo en la comuna de La América. Aquel día, Carolina Rojas acompañó a la abuela de su esposo, María Emma Uribe, de 94 años, a una clínica para que le aplicaran la dosis, informa El Tiempo.

La mujer decidió grabar cómo la anciana recibía su inyección. "En la grabación se puede observar que cuando le ponen la jeringa para aplicarle supuestamente la vacuna, pero dentro de esta no hay ningún líquido, el émbolo no se mueve en ningún momento, cuando la enfermera se da cuenta que la están filmando procede a tomar otra jeringa, que sí tiene líquido, y le aplica la vacuna", relató posteriormente en las redes sociales, citada por el medio.

Por su parte, la sanitaria afirmó que cambió la jeringa porque la primera estaba taponada, recogen medios locales.

En ese contexto, la entidad promotora de salud Sura, encargada de que se realice la inmunización contra el coronavirus en el centro de salud Confama-Sura de la capital antioqueña, donde la anciana recibió su inyección, emitió un comunicado en el que afirmó que "se identifica que la usuaria fue vacunada, se encuentra bien de salud y ya tiene su segunda dosis programada".

"El equipo médico que hace parte del proceso de vacunación cuenta con todas las capacitaciones técnicas para la aplicación de las dosis y desde las instituciones velamos por el cumplimiento de todos los protocolos antes, durante y después del proceso", indicó la empresa, agregando que, no obstante, "el proceso de vacunación es realizado en su totalidad por un equipo humano", por lo que "pueden existir errores, los cuales buscamos reducir al máximo para evitar incidentes en el proceso".

No es el primer hecho de estas características denunciado en Colombia. El primer caso fue revelado esta semana y tuvo lugar en la Clínica Foscal, en el municipio de Floridablanca, en el departamento de Santander. El centro de salud se disculpó por el error y aseguró que después había inmunizado de manera correcta a la anciana de 80 años.

Publicado: 15 mar 2021 07:59 GMT

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Abdo Benítez, flanqueadopor sus flamentes ministros de la Mujer y de  Educación. Imagen: AFP

Sin un claro liderazgo, los paraguayos se movilizaron por sexto día consecutivo

"Las dos gotas que hicieron rebalsar el vaso fueron la vacuna que nunca llega y los medicamentos que tienen que comprarse los familiares de enfermos de covid-19, porque en los hospitales no se consiguen", aseguró el politólogo Marcello Lachi. 

 

El presidente paraguayo Mario Abdo Benítez tomó juramento este miércoles a los nuevos ministros de Educación y de la Mujer en un nuevo intento por frenar la crisis que atraviesa su gobierno, jaqueado por una fallida estrategia frente a la pandemia de coronavirus. En paralelo, las manifestaciones se repitieron en el país por sexto día consecutivo. "Este gobierno ha sido muy malo desde el principio, y la gente hace rato quería movilizarse pero no podía hacerlo por la pandemia. Las dos gotas que hicieron rebalsar el vaso fueron la vacuna que nunca llega y los medicamentos que tienen que comprarse los familiares de enfermos de covid-19, porque en los hospitales no se consiguen", aseguró en diálogo con Página/12 el politólogo Marcello Lachi. 

Este miércoles Juan Manuel Brunetti asumió la titularidad de la cartera educativa en reemplazo de Eduardo Petta, que dejó una gestión muy criticada por sindicatos, docentes y estudiantes. Brunetti es vicepresidente de la Asociación de Universidades Privadas del Paraguay. "El anterior ministro era un incompetente, pero en su lugar Abdo pone a un tipo que no está muy lejos. Terminó siendo el único que le dijo que sí, lo que da una muestra de la crisis que atraviesa su gestión", advirtió Lachi al respecto.

En tanto Celina Esther Lezcano, que proviene del sector gremial y dijo no estar afiliada a ningún partido político, ocupará el cargo dejado por Nilda Romero, antigua militante del conservador Partido Colorado. La renuncia de Romero fue exigida a fines de febrero por colectivos feministas que la consideraron incapaz ante un aumento de los femicidios en el país.

Este miércoles las manifestaciones pacíficas convocaban a participar de un "libelo acusatorio ciudadano contra el presidente Mario Abdo Benítez y su vicepresidente Hugo Velázquez". La convocatoria virtual invitaba a la población a acercar sus críticas al gobierno paraguayo a partir de las 18 horas frente al Congreso Nacional de Asunción. El martes, en el quinto día consecutivo de protestas frente a la residencia presidencial, Abdo completó los primeros cambios de su gabinete y le tomó juramento a Julio Borba como ministro de Salud. 

Sin un liderazgo claro y motorizadas por distintos sectores, las movilizaciones no se detienen en Paraguay bajo la consigna "Hasta que se vaya Marito", nombre con el que se conoce popularmente al mandatario de 47 años porque su padre, secretario privado del dictador Alfredo Stroessner, también se llamaba Mario. 

El país declaró la alerta roja sanitaria ante el aumento de casos y la fragilidad de la estructura sanitaria. Poco parece haber quedado del país que supo ser ejemplo en la región por su rápida reacción frente a la pandemia.

 "La única cosa que puede apuntarse como un mínimo de éxito en este gobierno fue haber interpretado la gravedad de la pandemia sobre todo considerando que Paraguay tiene un sistema de salud muy escaso. Hasta hace poco los paraguayos viajaban a Argentina a curarse", remarcó Lachi. "El ministro de Salud convenció al presidente de cerrar todo e implantar una cuarentena fuerte. Y eso funcionó", manifestó el doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de Siena.

El ciclo fue virtuoso hasta que empezaron a llover denuncias por corrupción. "Paraguay tomó 1.600 millones de dolares y la mitad de esa plata tenía que ir a salud para mejorar el sistema de terapia intensiva, comprar respiradores, etc. Pero enseguida se comprobó que se estaban comprando cosas que no servían, se sobrefacturaba, y ese combo debilitó la imagen de la cartera de Salud", reconoció Lachi.

Hasta ahora Paraguay recibió apenas 4 mil dosis de la Sputnik V para inocular a 2 mil trabajadores de primera línea en la lucha contra el coronavirus. Además cuenta con otras 20 mil unidades de CoronaVac donadas por el gobierno chileno. El país sudamericano está en la cola de la región en la campaña de inmunización, y el pueblo se lo hace saber en las calles a un gobierno que no para de tropezar.

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Miércoles, 03 Marzo 2021 05:41

Poco a poco Brasil se va aislando del mundo

Poco a poco Brasil se va aislando del mundo

Crece la desconfianza internacional por el manejo de la pandemia de Bolsonaro

La OMS tomó nota de la forma agresiva con que el virus se disemina en Brasil frente a la indiferencia del capitán retirado Bolsonaro y de Eduardo Pazuello, su ministro de Salud.

 

Trascendió que Jair Bolsonaro ganó el apodo de "loco" en los mentideros diplomáticos de la ONU, donde están espantados frente a sus medidas y declaraciones respecto del Covid-19. La noticia de este martes fue la publicación de un decreto presidencial vetando la urgencia para la aprobación de vacunas con lo cual, de hecho, obstruyó el camino del inmunizante ruso Sputnik V, sobre el cual están interesadas una decena de provincias. El mandatario libra una guerra con los gobernadores urgidos por comprar fármacos a fin de remediar la lenta vacunación del gobierno nacional.

Los números brasileños son analizados con lupa en algunos despachos de la ONU en Ginebra, Suiza. Es el caso de la Organización Mundial de la Salud (OMS) donde no se descarta que Brasil, que actualmente es el segundo país del mundo en la lista de fallecimientos y el tercero en la de infectados ascienda a lo alto del podio, termine desplazando a Estados Unidos, que lidera los dos rankings globales.

La OMS tomó nota de la forma agresiva con que el virus se disemina en Brasil frente a la indiferencia del capitán retirado Bolsonaro y de Eduardo Pazuello, su ministro de Salud, que en vez de respetar los protocolos internacionales, optó por seguir a pies juntillas asneras de su jefe.

Así el general en acitividad Pazuello ordenó que sean distribuidos miles de kits con hidroxicloroquina en los puestos de salud pública de varios estados a pesar de que la OMS informó que el fármaco no sólo es ineficaz contra el coronavirus sino que puede causar efectos colaterales graves. Bolsonaro afirmó que el titular de la OMS, Tedros Adhanom, no tiene autoridad para hablar de la pandemia.

Bolsonaro llegó a ofrecer hidroxicloroquina a una avestruz que retozaba en el parque de la residencia oficial y se pone de mal humor cuando algún ministro se presenta con barbijo a las reuniones en el Palacio del Planalto. Periodistas que frecuentan el palacio presidencial cuentan que suelen ser objeto de ironías cuando llevan las mascarillas que son detestadas por el jefe de Estado, quien la semana pasada afirmó que éstas causan "efectos colaterales".

COMPARACIÓN

La comparación entre la situación sanitaria en Brasil y EEUU fue uno de los temas tratados por expertos de la OMS durante una reunión a puertas cerradas realizada en los últimos días, reportó hoy la corresponsalía en Suiza del sitio UOL, vinculado al diario Folha de San Pablo.

EEUU tiene unos 28 millones infectados y 514 mil muertos contra 10,5 millones de contaminados y 255 mil defunciones registrados en Brasil. A partir de esos números los especialistas analizaron la evolución de la dolencia en cada país antes de dejar trascender la hipótesis de que los sudamericanos podrían convertirse en los peores del mundo dentro de algunos meses.

Veamos las curvas estudiadas por la OMS : en diciembre EEUU mostraba 18.000 muertes semanales y Brasil contabilizaba 5.200 , pero la semana pasada EEUU bajó a 14 mil fallecimientos cada siete días y Brasil subió 8.200. Y los datos de la semana pasada están en armonía con un constante crecimiento, ya que lleva e 40 días consecutivos con alza de promedio de víctimas fatales. De esa comparación surge que los norteamericanos cayeron un 20 % y los brasileños subieron más del 50  por ciento en dos meses.

A la vez en diciembre EEUU registró 1,6 millones de nuevos infectados cada semana y Brasil 326 mil, mientras tanto la semana pasada hubo 471 mil contaminados estadounidenses y 378 mil brasileños. Nuevamente una baja pronunciada en el país del norte y un alza fuerte en el gigante latinoamericano.

Otro elemento visto con atención por la OMS y diplomáticos de varios países es el lento ritmo de vacunación brasileña, donde fueron inmunizadas unos 7 millones de personas mientras en EEUU lo hicieron cerca de 50 millones. A lo anterior se agrega que tanto en la OMS como en otros organismos multilaterales tienen reservas sobre las informaciones oficiales y los controles para impedir la circulación del virus dentro y fuera de las fronteras brasileñas.

A pesar de que varios países europeos bloquearon los vuelos brasileños la cepa surgida en la Amazonia penetró en el Reino Unido a través de pasajeros llegados desde San Pablo tras hacer escala en Suiza." La desconfianza con Brasil va a aumentar", comentó una fuente británica, que mantuvo su identidad preservada ante la consulta de UOLLo que el portal no precisó es si Bolsonaro es tenido como un "loco" en la OMS o en otra agencia de la ONU, ya que las denuncias contra él también llegan a menudo al Consejo de Derechos Humanos. Este lunes un representante de la Articulación de Pueblos Indígenas de Brasil dijo ante el Consejo que los pueblos originarios están entre las principales víctimas del coronavirus y acusó a Bolsonaro de llevar una "política de exterminio" contra esas comunidades.

"BRASIL AISLADO DEL MUNDO"

Ante el agravamiento de la pandemia la entidad que nuclea a los ministros de Salud de los 27 gobiernos estaduales brasileños solicitó al Planalto que implemente un "lockdown" en las provincias donde se haya superado el 85 por ciento de ocupación de las salas de terapia intensiva.

Sin embargo el presidente afirmó el lunes que el aislamiento es una medida inadecuada para combatir el Covid-19 y aseguró que hubo un aumento de suicidios debido a los confinamientos decretados en algunos estados. Lo dijo sin citar fuentes o estudios científicos, los que tampoco había mencionado la semana pasada cuando habló de las contraindicaciones del tapabocas.

Para la profesora brasileña Marcia Castro, titular del Departamento de Salud Global de la Universidad de Harvard, tiende a crecer el número de países que establecen barreras a los vuelos procedentes Brasil, que se ha convertido en una suerte de ogro mundial. "De aquí a poco tiempo nadie va a querer recibir a alquien venido de Brasil," pronosticó

Castro mencionó que la variante amazónica, o cepa P1. comenzó a diseminarse en varias provincias brasileñas y fue exportada a otros paises debido a que Bolsonaro y Pazuello no impusieron restricciones a la circulación de personas entre las provincias y boicotearon los lockdowns.

"Podemos tener una situación como la de Manaos replicada en el resto Brasil", alertó Castro y citó que la variante P1 ya causó estragos en la ciudad de Araraquara, en el interior del estado de San Pablo, el más importante y populoso, cuyo gobernador Joao Doria, dijo ayer que evalúa la posibilidad de declarar un lockdown severo.

Ante las críticas lanzadas por la OMS, gobernadores y científicos, el senador Flavio Bolsonaro, hijo del presidente, echó mano de un argumento casi religioso. Junto a la estatua del Cristo Redentor, en Rio de Janeiro, el congresista de ultraderecha dijo, " cerrar una ciudad, cerrar un estado es una medida dictatorial, es cerrar las iglesias donde las personas buscan fe, el lockdown causa deseperación a las familias".


También posee "un poder duplicado de contagio"

Un estudio reveló que la variante amazónica tiene una fuerte capacidad de reinfección

La variante de Covid-19 detectada en Manaos tiene la capacidad de eludir el sistema inmunológico y es entre 1,4 y 2,2 veces más transmisible que las cepas que la precedieron. Ya se encuentra en casi todo Brasil.

Un estudio realizado por las universidades de San Pablo (USP) y Oxford reveló que la variante del coronavirus detectada en el Amazonas tiene capacidad de reinfectar a quienes ya fueron víctimas de Covid-19 y posee "poder duplicado de contagio".

Este informe se suma a otro de la USP y de la Universidad de Campinas que indica la existencia de la versión de Amazonas en ocho pacientes que hicieron la prueba con la vacuna CoronaVac, la más aplicada en el país para frenar la pandemia.

La segunda ola de coronavirus en Brasil, con 1200 muertos diarios de promedio, está vinculada a la explosión y diseminación de esta variante, que según el nuevo estudio brasileño-británico, surgió en noviembre en la ciudad de Manaos, capital de Amazonas.

Investigadores del Centro Brasil-Reino Unido para el Descubrimiento, Diagnóstico, Genómica y Epidemiología de Arbovirus (Cadde) explicaron que la variante P.1. es entre 1,4 y 2,2 veces más transmisible que las cepas que la precedieron.

Los científicos estimaron, además, que en una parte importante de las personas que ya están infectadas con el SARS-CoV-2 -entre el 25 por ciento y el 61 por ciento-, la nueva variante de Manaos puede eludir el sistema inmunológico y causar una nueva infección.

Manaos es la ciudad más grande de toda la región selvática sudamericana. Tiene una zona franca industrial con gran flujo de extranjeros y apenas una ruta terrestre, siendo que todo el transporte es aéreo y fluvial.

A mediados de enero colapsó por un brote inédito que provocó la falta de oxígeno y actualmente el Gobierno nacional de Jair Bolsonaro es investigado en la Corte Suprema porque supuestamente el Ministerio de Salud hizo caso omiso a los alertas de las autoridades sanitarias de Amazonas.

“En solo siete semanas, P.1. se convirtió en la cepa más prevalente de SARS-CoV-2 en la región", expresó la Fundación de Ayuda a la Pesquisa del estado de San Pablo.

El grupo de investigación del Cadde fue coordinado por Esther Sabino, de la Universidad de Sao Paulo, y Nuno Faria, de la Universidad de Oxford, de Reino Unido, teniendo como base el análisis genómico de 184 muestras de secreción nasofaríngea de pacientes diagnosticados de Covid- 19 en un laboratorio de Manaos entre noviembre de 2020 y enero de 2021.

“El mensaje que envían los datos es: incluso aquellos que han tenido Covid-19 deben seguir siendo cautelosos. La nueva cepa es más transmisible y puede infectar incluso a quienes ya tienen anticuerpos contra el nuevo coronavirus. Esto es lo que pasó en Manaos. La mayoría de la población ya tenía inmunidad e incluso entonces hubo una gran epidemia ”, explicó Sabino.

La variante del Amazonas, sostuvo el comunicado, tuvo un período de rápida evolución molecular y se desconocen las razones. “Rápidamente han aparecido varias mutaciones que facilitan la transmisión del virus, algo inusual”, afirmó la científica.

Ya a fines de enero, otro estudio de investigadores del laboratorio estatal brasileño Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz) había indicado que en individuos infectados con P.1. la carga viral en el cuerpo puede ser hasta diez veces mayor.

Una de las claves del estudio de la Universidad de Sao Paulo y Oxford conocido este martes es la diseminación de la nueva cepa al resto de Brasil: se han contabilizado que viajaron desde Manaos hacia regiones del país 92.000 personas, un tercio a San Pablo, la mayor ciudad del país y principal centro económico internacional del territorio.

En paralelo, se conoció otro estudio que aún debe ser revisado por pares científicos y que hace referencia a la vacuna china CoronaVac que aplica Brasil junto con la de AstraZeneca.

"Los resultados sugieren que la P1 puede escapar de anticuerpos neutralizantes inducidos por una vacuna de virus inactivo" como la CoronaVac, sostuvo el estudio, repudiado por conocidos infectólogos en las redes sociales por tratarse de una mínima muestra pero que tuvo impacto al ser publicado por el diario O Estado de Sao Paulo.

Este trabajo fue divulgado en la página pre-prints (antes de revisión) del portal The Lancet por científicos de la USP y de la UNICAMP, y se basa en apenas ocho casos.

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Sábado, 27 Febrero 2021 08:09

Informalidad en tiempos de covid-19

Informalidad en tiempos de covid-19

Los hechos hablan por sí solos. Hasta finales de enero de 2021 habían fallecido en Colombia casi 54 mil personas infectadas por el covid-19. Para octubre de 2020 el 89,4 por ciento de los fallecidos pertenecían a los estratos socioeconómicos 1, 2 y 3, como revelan las cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), en su informe del pasado 14 de enero.

Esta es una realidad que confirma que las medidas gubernamentales adoptadas para contener la pandemia quedaron cortas frente a la realidad que nos caracteriza como sociedad, en cada uno de sus tópicos, por ejemplo en cuanto al trabajo y allí la informalidad imperante.

Como es conocido, muchos trabajadores informales –en labor fuera de casa, en muchas ocasiones a la intemperie y en lugares concurridos–, ante la ausencia de protección social y apoyos suficientes durante la emergencia, terminaron sufriendo las consecuencias más adversas del covid-19. El 7.36 por ciento de quienes así laboran lo hacen en un sitio al descubierto y, como puede verse en el gráfico, el 76.64 por ciento de ellos subsisten con menos de USD $ 10 (35.000 pesos) por día, el umbral reconocido hoy por organizaciones internacionales como el mínimo adecuado para sobrellevar una vida digna.

Esta es una realidad desalentadora si tenemos en cuenta que, como las cifras recientes del Dane lo muestran, la informalidad creció en 1,5 puntos porcentuales durante el último semestre y es muy probable que siga en ascenso.

Las cifras dan cuenta, además, de una realidad: la mayoría de los trabajos de quienes pertenecen a estos estratos no pueden virtualizarse. De ahí que la ausencia de una política social gubernamental inclusiva que garantice ingresos de manera estable y suficientes para todos los hogares, congelando el pago de los servicios públicos, y con asistencia médica oportuna, haya empujado a cientos de miles de personas a elegir entre trabajar corriendo el riesgo de contagiarse o no trabajar corriendo el riesgo de no tener recursos para subsistir.

 

 

Realidad que nos coloca de frente al mundo del trabajo en Colombia, donde el contrato a término indefinido es para la minoría, donde el salario estable tampoco es para la mayoría, realidad que nos coloca ante el ejercicio de recaracterizar el mundo del trabajo en nuestro país y otros muchos en condiciones similares, buscando que la Carta Universal de Derechos Humanos no sea simple letra muerta.

No es para menos. Son miles de miles que trabajan por cuenta propia, en “famiempresas”, muchos/as en el rebusque callejero, sin ingresos fijos, estabilidad alguna ni seguridad social, en aquello que se conoce como la “economía informal”. Un sector económico que genera valor y soporta la reproducción social, pero que es estigmatizado o se deja usualmente de lado gracias a que no genera estímulos directos a las instituciones.


Economía “informal” que al ser caracterizada como tal y desde otras metodologías, no es insignificante. Según cálculos del equipo de investigación Rupturas21: Hacia nuevas economías, sociedades y legalidades*, 61.2 por ciento de los trabajadores en Colombia son informales –una cifra no distante de la realidad internacional–. De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el 60 por ciento de los trabajadores a nivel global, alrededor de 2 billones de personas, trabajan en el sector informal.


Pero si en tiempos “normales” la ausencia de inclusión afectaba a quienes estaban ligados a este tipo de economía, en tiempos “anormales”, como los abiertos por la pandemia, sí que es cierto. Es así como pudo comprobarse que durante esta crisis los trabajadores informales afrontan graves dificultades debido a la ausencia de mecanismos efectivos de seguridad y protección social que los cobijen, así como mecanismos legales que les aseguren estabilidad o ingresos fijos. Es así como la precariedad ha dado paso a una “ultra-precariedad”, como la denominan en el equipo de Rupturas21.

Este es el caso de Luz Mary Pardo**, una lideresa social, defensora de derechos humanos y vendedora ambulante de la localidad Santafé en Bogotá. Luz Mary vendía esferos a los alrededores de las universidades, las cuales en marzo de 2020 decidieron virtualizar todos sus procesos educativos. Sin universidades ni estudiantes, los ingresos de Luz Mary quedaron diezmados en su totalidad. Ella, así como varias de las comunidades a las que apoya, recibieron poca o ninguna ayuda estatal, al mismo tiempo que fueron obligadas a confinarse. Muchas de las y los trabajadores sexuales a quienes Luz Mary acompaña han sido además desalojados de sus hogares por falta de ingresos para el pago de la cuota diaria de arriendo en los conocidos “paga diarios”.

Esta, como otras miles de vivencias que llenan las calles de nuestro país, no son siempre recogidas ni procesadas en los estudios del Dane, institución para la cual los trabajadores informales son aquellos que laboran en empresas con menos de cinco trabajadores. Un criterio que sin embargo no es útil para entender la informalidad como un fenómeno económico y social, pues no tiene en cuenta un elemento fundamental: la seguridad social.

Según el equipo de Rupturas21, lo que realmente diferencia a trabajadores como Luz Mary de los trabajadores formales es la ausencia de una red de protección que les permita sortear situaciones difíciles, es decir, un sistema de protección social: cobertura en servicios de salud, ahorros para la vejez a través de un sistema pensional, cobertura de los riesgos asociados al trabajo y ahorros en caso de desempleo (auxilio de cesantía), entre otros. Rupturas21 decidió por ello utilizar como criterio para medir la informalidad la falta de contribución a los sistemas de salud y pensiones.

Con ese criterio, quienes llevan a cabo esta investigación encontraron, por ejemplo, que la cifra de 61.2 por ciento de trabajadores informales en Colombia se reduce a 54.5 en zonas urbanas, pero alcanza 85.7 por ciento en las áreas rurales. Ahora bien, si se entienden también como trabajadores informales aquellos que sólo contribuyen a uno de los sistemas –el de salud o el de pensiones– y que no tienen contrato escrito de trabajo, y/o que no ganan más del 95 por ciento del salario mínimo por hora, el volumen de trabajadores informales en Colombia aumenta al 68.2. En contraste, la última medición del Dane, publicada el 14 de enero de 2021, encontró que la proporción de ocupados informales en las 13 ciudades y áreas metropolitanas principales del país es solo del 47.7 por ciento.

Los hallazgos de Rupturas21 muestran claramente que la economía informal es el sector más amplio de la economía colombiana. Este sector agrupa la mayor parte de la población activa laboralmente del país: cerca de 13’805.597 de trabajadores de un total de 22’548.899 de ocupados. Alrededor de 21 millones de personas (el 44.2% de los hogares), viven del trabajo informal en Colombia.

Un punto crucial a tener en cuenta es que las mujeres estadísticamente tienen menor representación en las cifras de trabajo informal. Esto se debe, sin embargo, a que sus labores domésticas y de cuidado, como mucho del trabajo que realizan entre una tarea y otra, no se cuenta como “ocupación”. El trabajo informal entendido de una manera amplía implica, por lo tanto, que las mujeres en su gran mayoría laboran en este sector. Las cifras de informalidad también deben ser leídas en términos de etnicidad. En Colombia el 48.2 por ciento de los trabajadores pertenecientes a minorías étnicas tienen trabajos inestables y con ingresos menores a 2 salarios mínimos. Solo el 5.72 por ciento tienen trabajos calificados y estables.

En suma, como lo resalta Rupturas21, “la informalidad es la regla y la formalidad la excepción”. Esta afirmación no debe ser entendida, como lo afirman sus investigadores, como un llamado a un nuevo episodio de la ya larga e infructuosa lucha en contra de la informalidad. En su lugar, esta realidad debe servir como un llamado a una reflexión profunda sobre el importante papel de la economía informal y sus trabajadores en la economía nacional.

No hay duda de ello. Los trabajadores informales contribuyen de manera aún no reconocida a las cadenas de valor y productivas que suelen ser entendidas solo en términos de la economía formal. Los aportes de tal economía a la producción de riqueza no son usualmente considerados o cuantificados. Esto significa que el trabajo informal no solamente se ignora y condena, sino que se remunera sistemáticamente por debajo de su valor real. El resultado de esto es que el trabajo informal termina subsidiando de manera silenciosa la formalidad. Algunos cálculos usados por Rupturas21 sugieren que los trabajadores informales generan alrededor del 25.25 por ciento del PIB –una cifra que habla de manera contundente de la vitalidad, muchas veces no reconocida, del sector informal.

En esta dinámica, la forma en la que el Dane mide la informalidad y la concepción que acompaña muchas políticas públicas y aproximaciones internacionales a la informalidad, invisibiliza cómo las precariedades asociadas a ella existen a través de todo el mercado laboral: aún un 16 por ciento de los trabajadores con empleos cualificados y estables laboran en condiciones de informalidad, la que alcanza, por supuesto, 93.5 por ciento de los trabajadores que laboran en condiciones de inestabilidad y que reciben bajos recursos por su esfuerzo.

Teniendo en cuenta que la formalidad es la regla pero no lo dominante, y que más informalidad va a hacer parte de la “nueva normalidad”, Rupturas21 hace un llamado urgente para adoptar nuevas políticas sociales, económicas y de salud pública. En concreto, este grupo de investigadores propone en sus informes, entre otras medidas, (i) que se cuantifique la contribución que los trabajadores informales hacen a las economías de los países no sólo a través de sus contribuciones tributarias sino también mediante su participación en cadenas de valor, (ii) que la afiliación a la seguridad social no dependa del vínculo laboral o de la categorización de una familia en “extrema pobreza”, (iii) que se modifique la concepción estatal restringida de formalidad, y (iv) que se diseñen políticas de protección social para hacer frente a los efectos de la crisis de salud pública y que cobijen a los trabajadores informales (por ejemplo, renta básica universal).

* El proyecto Informalidad en tiempos de covid-19, llevado a cabo por Rupturas21, con el apoyo financiero de las Universidades de Kent, de Essex y de Warwick en el Reino Unido. En su realización ha entretejido alianzas con: la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario, el Observatorio para la Equidad de la Mujer de la Universidad Icesi y el Observatorio Laboral, el Grupo de Investigación en Salud Pública y la Alianza EFI de la Universidad del Rosario. Con el fin de entender tanto las dinámicas internas como las contribuciones del trabajo informal a la economía y el bienestar en Colombia y países similares, Rupturas21 ha desplegado desde el mes de abril de 2020 un grupo de académicos socio-jurídicos, economistas, expertos en salud pública, antropólogos, productores audiovisuales, diseñadores gráficos, traductores y expertos en políticas públicas. Con una apuesta visual novedosa, todos los productos del proyecto están escritos en un lenguaje sencillo y están disponibles de forma gratuita en línea. Para asegurar que las lecciones aprendidas en Colombia sean discutidas e informen cambios en otros países, todos los productos están disponibles en inglés. Los lectores pueden seguir el trabajo de Rupturas21 a través de su cuenta de Twitter: @Ruptures_21.
** El trabajo estadístico de Rupturas21 ha sido combinado con metodologías cualitativas con el fin de dar cuenta de las experiencias individuales de los trabajadores informales, muchas veces dejadas de lado por las cifras agregadas. Para ello se han reconstruido las historias de vida de Luz Mary y otros trabajadores informales: una familia de recicladores, un rappitendero migrante irregular, una familia de transportadores y una partera tradicional perteneciente a la comunidad indígena Embera y actualmente desplazada en Bogotá. Todas las historias muestran que la informalidad en el trabajo va acompañada de múltiples y difíciles estrategias de supervivencia –el famoso rebusque.

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