Trump y Johnson en Biarritz durante el G7. Foto: The White House

Boris Johnson ya recibió una oferta de Donald Trump en la cumbre del G7 para un acuerdo de libre comercio cuando se produjese el Brexit. Ahora la suspensión del Parlamento y un posible ‘Brexit duro’ allana el camino para ello.

 

La máquina se ha puesto en marcha. Reino Unido se encarrila ya hacia un Brexit duro tras la aceptación de la suspensión del Parlamento hasta el 14 de octubre por parte de la reina de Inglaterra. Tan solo un mes después de haber sido nombrado primer ministro, Boris Johnson ya ha tomado su primera gran decisión que concierne al Brexit. Su estrategia de suspender la Cámara de los Comunes llevaría a Reino Unido a tener muy difícil refrendar algún acuerdo con la Unión Europea, para lo que necesita que su Parlamento lo apoye. Tendría solo tres días de margen hasta la reunión de los líderes de la Unión Europea con la Comisión Europea, que es el 17 de octubre. Y después un tiempo muy ajustado (hasta el 31 de octubre) para leer el acuerdo, hacer enmiendas, debatirlo y votarlo. 

Esto significa que hay muy poco margen para que se debata, se planteen enmiendas y se apruebe un acuerdo con la Unión Europea. Johnson ha declarado que su intención no es la de evitar un acuerdo con la UE y que “el Parlamento se deberá reunir antes y después del 17 de octubre. Tendremos tiempo de sobra para poder votar un acuerdo si este se produjese”, declaró.

Sin embargo también tiene a su partido dividido. El parlamentario conservador Dominic Grieve declaró, al conocer la noticia, que el cierre del Parlamento sería “un atropello a la democracia”. Grieve cree que “somos muchos los conservadores que pensamos que un Brexit sin acuerdo sería realmente catastrófico para el país y el futuro”.

Su principal opositor en la Cámara y líder de los laboristas, Jeremy Corbyn, también piensa que este cierre es “un atropello constitucional” y ha recalcado el hecho de que Boris Johnson no fuese elegido en las urnas, sino a través de su partido ante la renuncia de Theresa May. Corbyn le ha acusado de “caer en los brazos de Donald Trump con una determinación que no he visto nunca” y le ha exigido que “rinda cuentas ante el Parlamento, no que lo cierre”. Por su parte, Donald Trump ha mostrado públicamente su apoyo a Boris Johnson, recriminando a Corbyn que no dé un voto de confianza a Johnson, “quien —dijo— es exactamente lo que Reino Unido estaba buscando”.

La senda que transita Boris Johnson se acerca cada vez más al libre comercio a través de la figura de Donald Trump, quien ya le ofreció un acuerdo bilateral de estas características entre ambos países el pasado fin de semana en la cumbre del G7. Es previsiblemente lo que hará Reino Unido al salir de la Unión Europea, que intentará negociar con él de forma exprés los términos de salida en cuestiones como el Mercado Común Europeo. Tampoco es descartable que, sin acuerdo, se apruebe otro tratado de libre comercio entre la UE y Johnson, ya que el primer país al que Reino Unido exporta es Estados Unidos, pero el segundo es Alemania.

El economista Sergi Cutillas no está de acuerdo con el hecho de que se cierre el Parlamento, pero piensa que “en realidad lo que está haciendo Johnson es forzar a la Unión Europea. Es verdad que es una ofensiva, pero la UE no tiene piedad. Así hizo con Grecia”. Él cree que en el Partido Laborista deberían intentar que se produjese un Brexit desde una postura izquierdista y social, cosa con la que Jeremy Corbyn, líder de los laboristas, no está de acuerdo porque aboga por permanecer en la Unión Europea. “Todo el mundo que negocia con la UE buscando comprensión se la pega. Para negociar debe haber una amenaza creíble, es lo único a lo que responde la UE”, declara. Y añade que “cerrar el parlamento no es una solución porque había otras formas de negociar”.

Las voces críticas convocaron varias manifestaciones por todo Reino Unido, alentadas, entre otros, por el periodista Owen Jones. Jones declaró: “¿Qué clase de país seríamos si permitimos a un presidente no elegido en las urnas cerrar un Parlamento para no escuchar lo que tiene que decir?” y lo denominó “golpe de Estado encubierto que deja en suspenso la democracia”.

Ahora Johnson intenta convencer al mundo de que este cierre es lo mejor que se puede hacer para planear una agenda propia que garantice un Brexit en las condiciones más ventajosas para Reino Unido. Será una tarea muy complicada. Se oyen voces sindicales que ya claman por una huelga general.

@Laura_cruzd


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2019-08-29 06:58

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Golpe del FMI al gobierno italiano antisistema: “palazzo contra piazza y pizza”

Italia se encuentra sumida en la peor doble crisis política y constitucional desde hace 73 años debido al veto de su presidente Sergio Mattarella –anterior juez de la Corte Constitucional– al nombramiento de Paolo Savona, de 81 años, como ministro de Economía y Finanzas, connotado euroescéptico quien critica al euro de ser una "jaula (sic) alemana" y apuntalado por la coalición nacionalista (despreciada de "populista" por los multimedia neoliberales/centralbanquistas) de la separatista Liga Norte y el antisistémico Movimiento 5 Estrellas (M5S).

El rechazo inédito del presidente Sergio Mattarella, de 76 años, obligó a la renuncia del jefe de Gobierno designado Giuseppe Conte, desconocido jurista de 53 años, quien optó por devolver su nombramiento.

El presidente enfatizó que "la incertidumbre sobre nuestra posición con el euro alarmó a los inversionistas italianos y foráneos quienes invirtieron en acciones y compañías" cuando “el incremento del spread (diferencial) de los bonos aumenta la deuda y reduce la oportunidad de gastar en medidas sociales” y "quema los ahorros y recursos de las empresas y ensombrece riesgos para las familias y ciudadanos italianos".

El presidente adujo su rechazo al nominado ministro Paolo Savona porque "hubiera podido provocar la salida inevitable de Italia del euro", a lo que replicó Luigi Di Maio, de 31 años y líder del M5S –partido antisistémico fundado por Beppe Grillo: comediante, actor y bloguero quien promovió la "democracia directa" y la "honestidad"– que “es inútil ir a votar ya que los gobiernos son las calificadoras y los lobbys financieros y bancarios”.

Matteo Salvini, líder de la Liga Norte, fustigó que “Italia no es una colonia, no somos esclavos (sic) de los alemanes o los franceses o del spread (diferencial) de las finanzas”.

Para arrojar sal a la herida antidemocrática, el presidente nombró como primer interino a Carlo Cottarelli, economista y anterior apparatchik del FMI (¡mega-súper-sic!) para formar un gabinete de tecnócratas que deberá convocar a nuevas elecciones "después de agosto" por no contar con la aprobación de la mayoría de la legislatura.

La próxima elección se vislumbra como la batalla del “ palazzo contra la piazza y la pizza”: el palacio presidencial contra la plaza y la comida de la población.

Se trata de una batalla existencial entre la invalidada democracia frente a los mercados financieristas que castigaron a la bolsa de Milano y al hilarante “diferencial ( spread)” que marca la brecha entre las tasas de empréstito a 10 años entre Alemania e Italia y que se había disparado a su tasa más alta desde el fin de 2013.

Aunque sea la fase agónica del neoliberalismo global, todavía en los países industrializados del G-7 los ciudadanos proponen en las urnas y el FMI dispone con sus cotizaciones y devaluaciones.

El "modelo italiano", tercera geoeconomía mas relevante de la zona euro (detrás de Alemania y Francia), es digno de ser analizado porque exhibe la irrelevancia de la democracia y sus vestigios en el seno del G-7 tout court y de la Unión Europea (UE) tout large (ya con Gran Bretaña fuera por el Brexit).

De por si la compra del voto –ahora le llaman "financiamiento" y/o "inversión" plutocrática donde destacan los "súper-PACs": entidades recaudadoras/distribuidoras de dinero electoral ("Cómo las Grandes Empresas Están Comprando la Elección" http://bit.ly/2L0hLva) en EU y que prácticamente deciden una elección– desarregla la esencia y la equidad misma de la democracia.

En México la maligna "partidocracia" neoliberal con su dispendiosa "INE-cracia" desembocó en la kakistocracia ("el gobierno de los peores") de un sistema putrefacto.

Como era de esperarse, el presidente galo Emmanuel Macron, anterior empleado del banco Rothschild, apoyó el "valor" y el "gran espíritu de responsabilidad" del presidente italiano, en contraste al feroz ataque del Frente Nacional francés que lo criticó de haber perpetrado un "golpe" a cuenta de "Bruselas, los mercados financieros y Alemania".

La omnipotencia de los mercados financieristas ahoga a los movimientos contestatarios populares en la UE: desde Syriza en Grecia hasta Podemos en España.

Las finanzas neoliberales asesinan a la moderna democracia por ser incompatibles con su emergente "ciudadanía digital".

Desde la nueva coalición nacionalista, de la separatista Liga Norte y la antimigratoria M5S, que triunfó en las elecciones legislativas del 4 de marzo, no faltan quienes exijan el impeachment del presidente por la Legislatura donde gozan de mayoría: un asunto muy complicado porque requiere de la aprobación de la Corte Constitucional (de donde proviene el sureño de Sicilia Sergio Mattarella) y del Poder Judicial.

Además de crear una nueva ley electoral, según Thomas Williams del Financial Times ( FT) (28/05/18), sería más probable "reorganizar los poderes presidenciales para impedir a quien no es directamente elegido por los ciudadanos transgredir la voluntad democráticamente expresada por la población".

Tony Barber, del FT (28/05/18), expone correctamente la "lucha a muerte" y la "opción existencial" entre dos grupos: los nacionalistas y su “soberanía popular y de autodeterminación nacional, principios poderosos para los italianos desde el Risorgimento (Resurgimiento y Unificación) del siglo 19”, frente a los globalistas de “Bruselas, Berlín, Fráncfort y sus supuestos lacayos del establishment italiano acusado de presidir durante un cuarto de siglo el declive económico y la incompetencia política”.

Jerome Gautheret, corresponsal en Italia del rotativo galo Le Monde, muy cercano a la cancillería, comenta que "en Italia la cultura del compromiso desapareció y tomó su lugar la cultura de la confrontación (https://lemde.fr/2JcWX6k)". ¿Cómo puede gestarse un "compromiso" con un asfixiante sometimiento financierista que socava las libertades esenciales?

El portal alemán Der Spiegel lanza todas las loas al presidente italiano como el "hombre que no será doblegado" (http://bit.ly/2L0nj8Y) y coloca a los "bonos soberanos (sic)" por encima de la soberanía del sufragio universal.

Michael Sauga, del Der Spiegel, exige que los "miembros de la UE deben enviar un mensaje claro al nuevo gobierno italiano: no les permitiremos destruir a la eurozona (nota: de 19 países)" y comenta que la "realidad en Roma puso en orden al trumpismo (sic) italiano que no es menos peligroso que el original" cuando quienes "se consideran como los ejecutores de la verdadera voluntad de la población ponen primero a su país, sin ningún miramiento a los tratados internacionales", lo cual equivale a "una amenaza constante de ataques suicidas contra Europa: o haces concesiones o haremos estallar a nuestro país y con él a la eurozona" (http://bit.ly/2IYlUPz).

Sauga confiesa que "los mercados financieros son el más importante aliado de la UE", que se traduce en el incremento de los "premios de riesgo" de los "bonos soberanos (sic)" italianos.

El autor y activista Massimo Fini advirtió que el "golpe de Estado" del presidente pone a Italia en riesgo de una guerra civil. Lo real es que el destino de la UE, no se diga su euro, se juega en Italia.

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China tiene hoy la infraestructura impulsada por la ruta de la seda y financiada con el dinero de sus reservas, las máximas del planeta

 

China publicó un documento blanco sobre su Política en el Ártico, donde elabora su visión de la ruta de seda polar, adicional a sus dos otras rutas de la seda –la continental euroasiática (que la conecta con Europa) y la marítima (que la vincula con el sudeste asiático y el este de África)–, que redefinen la geoeconomía por el restante del siglo XXI y conceden una gran delantera conceptual y operativa a los estrategas de Pekín (https://goo.gl/wLhGrJ).

China desearía entender (sic), proteger, desarrollar y participar en la gobernabilidad del Ártico.

En la fase del egoísta trumpismosolipsista, China no niega que proseguirá sus propios intereses, pero tomará en cuenta los intereses de los otros países.

Según el documento blanco, los territorios del Ártico cubren un área de 8 millones de kilómetros cuadrados (nota: cuatro veces el tamaño de México), cuya soberanía pertenece a Canadá, Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega, Rusia, Suecia y EU, mientras que el océano (sic) Ártico tiene un área de más de 12 millones de kilómetros cuadrados (nota: seis veces México), en el que las costas y otros (sic) países comparten derechos marítimos e intereses de acuerdo a las leyes internacionales.

Las empresas chinas son estimuladas a participar en el desarrollo de infraestructura de las rutas de transporte del Ártico, con énfasis en la navegación segura.

China no soslaya el desarrollo de los recursos de petróleo, gas, minerales y otras energías no fósiles, así como la pesca y turismo junto con los países del Ártico con respeto a las tradiciones y culturas de los residentes que incluyen a los pueblos indígenas conservando el ambiente natural y promoviendo la investigación científica bajo una gobernación cooperativa de ganar-ganar.

¿Dejarán EU y GB prosperar la ruta de la seda polar?

El portal Russia Today otorga la importancia que merece la ruta polar de la seda y los grandes planes·de China (https://goo.gl/RhgC4M) donde no demuestra ninguna amargura como la que exhibe el rotativo globalista británico Financial Times (FT, 26/1/18) que expone las crecientes ambiciones geopolíticas de China en el Ártico, región rica en materias primas.

La ruta polar china, en complementariedad con Rusia, esquiva los planes balcanizadores de la dupla decadente anglosajona de EU y GB.

FT abulta con notorio disgusto la lenta carrera (sic) para el control de la región cuando el cambio climático permite la expansión de rutas de transporte marítimo en la cúspide del mundo.

China aprovecha que el cambio climático haya acelerado el deshielo de la capa polar en el Ártico en la ruta del mar norteño arriba de Rusia.

Lo más destacado radica en que China no sea un país polar al carecer de fronteras con el Ártico. Para eso sirven las acrobacias lingüísticas de corte geopolítico cuando China expresa en forma simpática que es un país casi-Ártico.

¿Se referirá a que se encuentra cerca del Ártico?

¿O que dispone de un tácito acuerdo complementario con Rusia, la mayor frontera del Ártico?

¿O que se trata de su vital oxigenación norteña cuando EU coloca todas las trabas en los disputados Mar del Este de China y Mar del Sur de China para su salida sureña al océano Índico –sin contar el punto de estrangulamiento (choke-point) anglosajón en el estrecho de Málaca?

Hace un poco más de un mes expuse que Rusia y China, van juntos a la conquista del Ártico (https://goo.gl/tD4KRm).

No se puede entender que China súbitamente sea una país casi-Árticosin la bendición geoestratégica de Rusia.

Ya había referido que Rusia y China, con su colaboración energética, han dejado atrás a EU por el control y explotación integrales del Ártico.

No se puede soslayar que uno de los vectores geoestratégicos de Rusia es justamente “la consolidación de su dominio costero a lo largo del polo Ártico (https://goo.gl/hi3QfC): la región más cercana para contrarrestar un ataque nuclear de EU que todavía aplica con Trump, y desde Nixon/Kissinger, la teoría del loco” (https://goo.gl/6tejM5).

Sea lo que fuere, China pertenece –a nivel de observador–, con otros 12 países, al intergubernamental Consejo del Ártico.

Mientras los hoy decadentes imperios anglosajones GB y EU se extraviaron en el jueguito que inventaron de la especulación financierista, China hoy tiene en sus manos la carta vencedora: la infraestructura, impulsada por la ruta de la seda (https://goo.gl/WxjVLs) y financiada con el dinero sonante de sus reservas, las máximas del planeta.

Mientras China construye, las dos todavía reinas anglosajonas de los mares destruyen lo ajeno mediante sus esquemas balcanizadores.

Para China las rutas de transporte terrestre y marítimo son vitales para su expansión comercial: sea en Eurasia, sea en el océano Índico, sea ahora en Ártico.

A juicio del FT, el documento blanco sobre el Ártico como última frontera para la exploración exhibe su deseo de convertirse en un jugador significativo en el Ártico, lo cual afloró con el mandarín Xi durante una visita a Australia en 2014 cuando definió a China como una potencia (sic) de la región polar.

FT rumia el truismo –que abordé hace 10 años aquí (https://goo.gl/9CFJ4)–, de que la ruta del mar norteño encima de Rusia ofrece una ruta más rápida de los 48 días que toma embarcar la ruta mas común del norte de China a Roterdam a través del Canal de Suez. El año pasado un tankerruso viajó de Noruega a Sudcorea sin un rompehielos en 19 días.

La otrora necesidad de escoltas de rompehielos ha limitado el potencial comercial de la ruta del mar norteño.

FT, especialista en amarrar navajas, afirma que China ha mejorado sus relaciones con las países escandinavos cuyas ambiciones en el Ártico la confrontan con las de Canadá, Dinamarca y Rusia (¡super-sic!), por lo que China busca dar acceso en los países escandinavos a sus submarinos militares, desde sus bases navales en el Ártico.

Según FT, China tiene en la mira a Groenlandia, pletórico en materias primas, que pasa por una transición para alejarse del dominio danés.

El año pasado un barco de investigación chino “completó su primer tránsito del pasaje Norteño al norte de Canadá que fue celebrado como la apertura de una nueva ruta marítima para China.

Cabe la pena rememorar que entre los cuatro ases que proclama Joseph Nye que posee EU para vencer a China se encuentra en primer término La Geografía: China “tiene fronteras con 14 países y tiene disputas territoriales con India, Japón, Vietnam que pone límites a su poder blando (soft-power)”. Lo cual refuté: se trata de la suprema carta de EU que asfixia a China en los mares y que Pekín contrarresta con la ruta de la seda, el océano Ártico y sus prodigiosos trenes bala. Es un as relativo y de doble filo cuando EU puede quedar aislado frente a la alianza euroasiática de Rusia y China (https://goo.gl/uogeQ7).

En la guerra comercial de Trump contra China, EU hará lo indecible para obstaculizar la salida a los mares calientes, tibios o gélidos de Pekín que busca dar la vuelta como potencia del Ártico polar con su deshielo. A diferencia de la muralla china iniciada en 221 aC, hoy es EU quien construye los muros.

 

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George Soros, empresario e inversor estadunidense, en imagen de abril pasado

 

La política exterior de Alemania se clarifica conforme se profundiza la rivalidad geoestratégica de Estados Unidos (EU) contra el binomio de Rusia y China, impugnados de competidores por la otrora unipolaridad decadente de EU, como manifestó el secretario del Pentágono, James Mad Dog Mattis (https://goo.gl/8zxvs7).

Hace un mes abordé que Alemania aceleraba su acercamiento con China y, quizá, en forma subrepticia con Rusia, con base en el trascendental discurso del ministro alemán de Relaciones Exteriores y vicecanciller, Sigmar Gabriel (SG), en el Foro de Política Exterior de la Fundación Körber, de Berlín, donde “exhortó alejarse de EU e iniciar una política de superpotencia para Alemania basada en sus intereses (https://goo.gl/7Lu6qE)”.

Europa ya sabe lo que le espera de parte de la anglósfera, especificamente de Gran Bretaña, que ha declarado la tercera guerra mundial a Alemania a lo largo de un poco más de un siglo, esta vez mediante su perfidia geoeconómica y de disrupción centrífuga: desde su Brexit (destinado a socavar las entrañas europeas) hasta la ominosa advertencia de balcanización que le procura el agente nortrasatlántico y megaespeculador israelí-húngaro-estadunidense George Soros (https://goo.gl/VpvScD).

En medio de las negociaciones para integrar un gobierno de coalición con mayor visión europea entre el partido de la Unión Democracia Cristiana de la canciller Angela Merkel y el Partido Socialdemócrata, en una entrevista con Der Spiegel, Sigmar Gabriel expuso que el vacío que deja EU en el mundo está siendo llenado por Rusia y China (https://goo.gl/xbCP5C).

Llama la atención la taxonomía tripolar del mundo entre EU/Rusia/China, por el encargado de la política exterior de Alemania, máxima potencia geoeconómica de Europa, prácticamente empatada con Rusia, pese a las asfixiantes sanciones de “Occidente ( whatever that means)”, según la medición del PIB por su poder adquisitivo, de la CIA.

Der Spiegel titula la entrevista con una pregunta alusiva: ¿Qué sucederá cuando EU se retire?

Se infiere que el retiro de EU se centra en Europa y en otros teatros de batalla, debido al mantra del nacionalismo supremacista económico de Trump: EU primero.

Como sinopsis de la entrevista, Der Spiegel subtitula que Sigmar Gabriel urge (sic) a Alemania mostrar mayor atención al futuro de la Unión Europea (UE): advierte que no existen vacíos en la política internacional y que cuando EU se retire, Rusia y China irrumpirán. Siempre emerge la medición tripolar geoestratégica de Gabriel.

De aquí a 10 años, a juicio de Sigmar Gabriel, la política alemana será parte de una política exterior europea, ya que aun un país poderoso como Alemania no tendrá una voz en el mundo si no es parte de una voz europea.

Mientras la saliente canciller Angela Merkel, acorralada por la extrema derecha en las recientes elecciones, se encontraba en cuarentena funcional, ha sido el presidente francés, Emmanuel Macron, a quien le correspondió llevar la voz europea desde Gran Bretaña hasta su asombroso periplo a China.

Para Sigmar Gabriel los temas nodales de la política exterior europea deben definir no sólo los valores, sino también los intereses en los que Europa ha sido débil.

Sin abandonar los valores de “libertad, democracia y derechos humanos, Gabriel adopta la posición del politólogo Hertfried Münkler: si solamente se adoptan posturas normativas, y se enfoca únicamente en valores, no habrá éxito en un mundo donde los otros prosiguen implacablemente (sic) sus intereses. En mundo saturado de carnívoros, los vegetarianos sufren severos momentos.

A la crítica de Der Spiegel de que tal postura de dureza política no le ha servido de lección a Alemania, Gabriel comenta que en el pasado Alemania dependía de los franceses, los británicos (sic) y, en especial, de los estadunidenses para afirmar sus intereses en el mundo, pese a que Alemania siempre (sic) criticó a EU de ser el policía global, eso convenía a Berlín. No existe tal cosa que sea el vacío en política internacional y ahora que EU se retira, otras potencias inmediatamente marchan en su lugar.En Siria, son Rusia e Irán (¡supersic!). En política comercial es China, mientras Alemania no consigue nada, ni la diseminación de los valores europeos ni el avance de sus intereses.

Una notoria aclaración es que Europa no se puede defender sola (sic) sin EU, aun si las estructuras europeas fueran fortalecidas. ¡Pues vaya drama tan determinista!

Alemania, en particular, y Europa se hicieron umbilicalmente demasiado dependientes de EU que hoy, en la etapa de Trump, los amenaza con abandonar a la OTAN cuando todo el noratlantismo naufraga desde el Brexit hasta el trumpismo que irrumpieron en los dos países nucleares de la anglósfera.

Sigmar Gabriel invoca que no hay que subestimar que Alemania depende de su fortaleza económica, pero también es cierto que Moscú, Pekín y Washington (nótese la secuencia) tienen una cosa en común: no valoran para nada a la UE. La ignoran.

Der Spiegel replica que la visíón sobre la Alemania de Gabriel, con un pacifismo diferente a 70 años atrás, esmuy idílica, mientras Europa no parece muy robusta.

Gabriel admite que el estilo autoritario de la política ahora penetra en el mundo occidental, cuyo distintivo común es que coloca sus intereses nacionales por encima de la comunidad internacional. Pero, ¿cuándo no? ¿No ha sido siempre la cantaleta de EU, antes y con Trump, su interés nacional, de corte belicista?

Para Gabriel el mundo vive una era de competencia entre países democráticos y países autoritarios cuando estos últimos han empezado ya a ganar influencia en la UE y a dividirla. ¡Qué dicotomía más simplista!

Acepta que en Europa el desempleo juvenil es todavía muy elevado, sin haber resuelto el problema de las divisas cuando las condiciones de vida se apartan, por lo que los críticos fustigan que Europa se basa en un modelo anticuado.

Se pregunta la razón por la cual Europa no construye infraestructura en lugar de dejársela a los chinos y no haya tenido éxito en promover el desarrollo económico de los vecinos en los Balcanes, en lugar de ceder (sic) esos países a la creciente influencia rusa.

En el mundo inconfortable de hoy Europa no puede más sentarse atrás y esperar a EU”.

En forma implícita, Gabriel percibe la tripolaridad (China/Rusia/EU) del planeta, sin Europa, en su fase presente.

Confiesa que la verdad es que ha existido una Europa de varios carriles con diferentes objetivos, en especial, entre su parte occidental y oriental.

En la parte oriental europea, China gana en forma continua mayor influencia, debido a que es el único (sic) país del mundo que tiene una real estrategia geopolítica. Exagera porque también Rusia la tiene.

Gabriel admite que fue un error el centrismo economicista alemán –más bien ultrafinancierismo monetarista– del ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, que descarriló la visión europea.

La exitosa fórmula del bautizo europeo entre el general De Gaulle y el canciller Adenauer sirve de inspiración a la superviviente colaboración de Macron y Merkel bajo el espíritu unificador de Carlomagno de hace 14 siglos.

 

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Lunes, 15 Enero 2018 06:08

El 68 comenzó en Praga

El 68 comenzó en Praga

 

 

Hace cincuenta años, el 5 de enero de 1968, Dubcek reemplazó a Novotny como jefe del Partido Comunista checoslovaco. Más que una revolución de palacio, es el comienzo de la "Primavera de Praga". Como el sol, 1968 se levanta al Este, con la promesa de un "socialismo con rostro humano", el de una dinámica de autogestión encarnada por los consejos obreros. La Guerra Fría parecía hundirse en un año en el que todo era posible, desde la Ofensiva del Têt en Vietnam, Mayo del 68 en Francia, el Movimiento contra la Guerra y por los Derechos Civiles en EE UU y el Viejo Topo de la revolución reaparecia en las luchas anticapitalistas, antiburocráticas y antiimperialistas. Sin Permiso comienza con estos artículos la conmemoración del 50º aniversario del 68.

 

 

La Primavera de Praga y los consejos obreros (1968/1969)

 

Robi Morder

 

"Praga solo conmovió a la opinión revolucionaria en la semana de su caída". (Gilles Martinet, Los Cinco Comunismos).

Los cambios ocurridos a principios de 1968 en el seno del Partido comunista checoslovaco, sustitución de Novotny por Dubcek al frente del Partido comunista en enero, después por Svoboda en la presidencia de la Federación en marzo, no se reducen a una revolución de palacio. La "sociedad civil" puesta en marcha aprovechó la ocasión: abolición de la censura, libertad de expresión y, dentro de las mismas empresas, nacimiento de los “consejos de empresa” o "consejos obreros" que van a multiplicarse y coordinarse principalmente después del 21 de agosto de 1968 hasta el final de 1969.

 

I- La civilización en la encrucijada, Checoslovaquia en el semáforo rojo

 

Crisis económica y reformas en la década de 1960.

 

A principios de la década de 1960, las dificultades económicas se reflejaron tanto en la disminución del ingreso nacional bruto como en los salarios nominales y reales. "El culto al plan" se pone en entredicho (Radoslav Selucki, 1963). Se intenta una reforma económica, que da un mayor protagonismo a los directores de empresa, empresas más autónomas en una planificación ahora indicativa. Los bloqueos en el partido, el aparato del estado, y sobre todo en los organismos económicos y de planificación llevan al 13º congreso del PCT, en 1966, a constituir, además del equipo de Ota Sik encargado de la reforma económica, una "Comisión Estatal de gestión y organización". Se trata de darle más importancia a la "participación obrera". Los reformadores deben buscar el apoyo de otras fuerzas sociales, y algunos de ellos no tienen la intención de simplemente reemplazar a los burócratas por tecnócratas. Paralelamente, a partir de 1963, año del tercer congreso de escritores que denuncia el culto a la personalidad, una cierta liberalización política, limitada pero real, aporta algunos cambios: presos políticos liberados, rehabilitación de los condenados en los procesos de la década de 1950, facilitación de los viajes al exterior, modificaciones del código laboral. Estos procesos, impulsados ​​por la dirección y una parte del aparato del PCT, con el apoyo de los intelectuales, disminuyen la rigidez burocrática en la vida cotidiana de los grupos sociales.

El trabajo y los trabajadores en la era de la revolución científica y tecnológica.

Checoslovaquia disponía ya de un proletariado desarrollado en el período de entreguerras. El componente obrero, fuerte en 1947 (53%) aumenta ligeramente (57.6% en 1970), mientras que el número de empleados se duplica al mismo tiempo (de 16% a 31.7%). La industrialización ha provocado intensas migraciones hacia las ciudades, alimentando en particular a la industria pesada. En 1970, los 3.800.000 trabajadores se encuentran principalmente en la industria, mientras que la otra (pequeña) mitad se divide entre la construcción (11%), los transportes (8%), el comercio (5%) el sector agrícola-forestal (10%) y otros (12%). Las estadísticas confirman una promoción obrera real, y una parte no negligible de antiguos trabajadores se ha integrado en el aparato de gestión, lo que no significa gestión obrera. En 1963, de un total de 11.941 gerentes y adjuntos, sólo 2.822 tienen una educación superior, una situación criticada por los reformadores que lo ven como una gran debilidad del cuadro dirigente.

Bajo la dirección del filósofo Radovan Richta, un equipo multidisciplinario de 45 especialistas, constituido por iniciativa conjunta del Comité Central del PCT y del presidente de la Academia de Ciencias, hace público en 1966 un resumen de su obra, titulada La civilización en la encrucijada. En el centro de este libro, la "revolución científica y técnica" (RST) y sus consecuencias en la sociedad. La RST revierte la tendencia a la parcelación de tareas de la revolución industrial, la automatización elimina la carga de trabajo simple y transforma el trabajo complejo. Con la "revolución terciaria", la transformación del trabajo humano en actividad creativa implica una "revolución de las habilidades" y una "revolución en la educación". Es necesaria una transformación radical de los sistemas organizativos y de mando y reducir la dicotomía entre dirigentes y dirigidos. De una manera distinta de la que existe en los países capitalistas. La RST debe utilizarse con fines humanos. El equipo de Richta se centra en el desarrollo de la formación y las cualificaciones, para poner en práctica modelos de gestión basados en la iniciativa humana, que conciernen no solo a las empresas, sino a la sociedad en su conjunto .

 
II- 1968/1969: luz verde a los consejos obreros

 

Durante 1968 y 1969, la participación en la gestión y el lugar de los trabajadores en el sistema político se mantienen estrechamente vinculados. El "proceso desde abajo" se impone, con objetivos estructurales que modifican cualitativamente los procesos de reformas.

 

La experiencia del movimiento obrero

 

La experiencia de la clase trabajadora checoslovaca es rica. En agosto de 1944, los sindicalistas desempeñan un papel importante en la creación de nuevas instituciones. Se da por supuesto que los comités de empresa han de desempeñar un papel en el control de la producción y la gestión de las fábricas. Sin embargo, pierden rápidamente toda independencia. Después de la toma del poder por el Partido Comunista, la función reivindicativa de los sindicatos se convierte en instrumento de movilización de los trabajadores para la producción. Se preconiza el "esfuerzo del trabajador" como forma de "participación de los trabajadores en la gestión". En principio, los órganos sindicales de la empresa gozan de amplias atribuciones (preparación del plan, celebración de convenios colectivos, opinión sobre las inversiones). Las decisiones de la dirección empresarial se someten a la aprobación del sindicato (sobre salarios, horas de trabajo, bonos, contratación, despido, clasificación de trabajadores en distintas categorías). Pero estos derechos están de hecho sujetos a las directivas emitidas por el gobierno. El director de la fábrica generalmente es elegido por el Estado, es decir, por el partido en el poder. En virtud de su "papel dirigente", la célula del partido suplanta a la sección sindical.

 

Primeros aires primaverales en las fábricas

 

Después del aparato, después de los intelectuales y los estudiantes, es el turno de los trabajadores. La autogestión es un tema de discusión en las fábricas. En abril de 1968, el PCT adopta un programa de acción que anuncia el principio de la autogestión de la propiedad social (y ya no del Estado) sin definir sus contornos. Presionando a la dirección, la base sindical se moviliza. A partir de mediados de mayo, se reúnen los comités y las asambleas para preparar una ley sobre la "empresa socialista". Estallan huelgas contra la incompetencia de algunos líderes empresariales. A principios de junio comienzan a establecerse consejos en las fortalezas obreras de CKD-Praga (fábrica W. Pieck) y en Skoda Plzen.

Partiendo de problemas materiales y económicos, el movimiento de los consejos toma una dimensión política: la participación democrática tanto en la empresa como en la sociedad. Por un lado, los economistas y los directores, apoyados por los órganos dirigentes del partido y del gobierno, no piensan atribuir a los consejos más que poderes limitados en un sistema de cogestión, para crear un clima favorable a la racionalización de la gestión y al aumento de la productividad El partido utiliza el término "consejos de empresa" más bien que el de "consejos obreros".

Se afirma otra concepción de inspiración autogestionaria. Los consejos deben elaborar por sí mismos los objetivos de producción. Con una visión más política, los partidarios de la autogestión abogan por la coordinación de los consejos como expresión independiente del movimiento obrero.

El 8 de junio, el Gobierno formula los "principios provisionales para la constitución de consejos obreros", discutidos en una reunión nacional consultiva de los sindicatos el 20 de junio, publicado el 30 de junio de 1968 en el diario Rude Pravo. Los trabajadores se consideran ahora como "productores y co-empresarios socialistas” involucrados en la elaboración de la política económica. No se prevé la existencia de consejos en los servicios públicos. Los sindicatos piden que se elimine cualquier referencia a "órganos superiores". El 30 de junio, unas directivas autorizan la constitución de consejos "a título experimental", lo que comienza a materializarse durante el verano.

 
El movimiento de los consejos crece después de la intervención soviética

 

Con la invasión del territorio el 21 de agosto de 1968, el proceso se acelera y se politiza.

El congreso clandestino del PCT se pronuncia a favor de una concepción más bien autogestionaria. El 23 de agosto, una huelga general de protesta contra la invasión moviliza a los trabajadores. La dinámica de unión entre la "izquierda política", las estructuras obreras y los estudiantes se pone en marcha. En las fábricas, los trabajadores y los sindicatos amenazan con recurrir a la huelga si el comité central, que se reúne el 14 de noviembre de 1968, condena la política de antes de agosto. Los estudiantes, por su parte, van a la huelga en noviembre en base a los "diez puntos", entre los cuales: el rechazo de la "política de concesiones" a los soviéticos, el restablecimiento de los consejos. En las empresas se manifiesta de diversas formas la solidaridad con los estudiantes: folletos, sirenas, envío de mociones, resoluciones sindicales, colectas de dinero e incluso paros breves de trabajo. En el congreso de la federación metalúrgica (900 000 miembros), los 1200 delegados ratifican un acuerdo alcanzado con el sindicato estudiantil.

Los consejos se multiplican: 19 en septiembre, 120 a fines de 1968, a pesar de la prudencia del gobierno que estima el 24 de octubre que no resulta útil continuar este experimento. En enero de 1969 en la fábrica Skoda en Pilsen, las delegaciones de 182 grandes empresas que representan a 890.000 empleados, o sea, más de una cuarta parte de los trabajadores de Checoslovaquia, se reúnen en un encuentro consultativo. Rudolf Slansky, hijo de uno de los condenados en los juicios de Praga de la década de 1950, propone establecer un comité asesor de los consejos. El movimiento continúa. El Congreso de Sindicatos se reúne del 4 al 7 de marzo de 1969 y pide la legalización de los consejos obreros, presionando a su vez al gobierno para que apruebe la ley referente a la empresa socialista, y para que condene la intervención del Pacto de Varsovia.

En junio de 1969, más de 300 consejos están en funcionamiento, en verano de 1969 hay más de 500 empresas y más de un millón de trabajadores involucrados.

 

De la cogestión a la autogestión.

 

Los estatutos reales de los consejos a menudo exceden las recomendaciones de los líderes del Estado y del partido. Se llevan a cabo encuestas sociológicas. Los representantes electos del personal de la empresa constituyen en general entre 2/3 y 4/5 de los miembros del consejo. A veces, incluso los miembros externos son elegidos por el conjunto del personal.

Los consejos se eligen por sufragio universal y por votación secreta. En según que casos, para ser elegido hay que cumplir ciertas condiciones de conocimiento de la empresa y de antigüedad, que varía de 2 a 5 años. El consejo debe estar compuesto por representantes de todas los sectores de actividad de la empresa. Lejos de tener solo atributos de asesoramiento, todos los estatutos reservan al poder integral del consejo: el nombramiento y el despido del director, el nombramiento de otros miembros de la dirección de la empresa. En algunos casos, el poder del consejo se extiende a otros asuntos relativos a la gestión. Muchos prevén un derecho de veto de los consejos respecto a numerosas cuestiones más allá de las grandes inversiones.

El 25% de los miembros electos tienen una educación general, el 50%, estudios secundarios (pero solo la mitad los han terminado) y el 25% proviene de la educación superior. La mayoría de los empleados electos son los técnicos (más de dos tercios), mientras que los obreros representan solo una cuarta parte de ellos, siendo principalmente obreros calificados. Esta sub-representación de los obreros podría interpretarse como una falta de confianza en sí mismos. Sin embargo, la presencia significativa de trabajadores cualificados, técnicos, era un argumento de "competencia" en contraposición a los adversarios de la autogestión que predecían grandes pérdidas y dificultades a causa del diletantismo, es decir, la supuesta irresponsabilidad de la masa de obreros sin educación, como si el nombramiento de directores por parte del aparato político, administrativo y económico del Estado hubiera sido una garantía de competencia.

 

Obstáculos y frenos

 

Según las encuestas, los asalariados del aparato sindical, especialmente los que ejercían sus funciones desde hacia más de diez años, son críticos respecto a los consejos obreros, lo que les distingue de los militantes y “jóvenes funcionarios” sindicales. Hay que recordar que el aparato sindical ha sufrido una profunda renovación. Al principio lenta, se acelera después de la intervención soviética. A finales de 1978, el 70-80% de los dirigentes sindicales habían sido reemplazados

En busca de un compromiso con los soviéticos, la dirección dubcekiana, frena. El comité central había confirmado en enero de 1969 el programa de acción de 1968, pero en febrero de 1969 el plan del gobierno condujo a una forma limitada de cogestión (solo un tercio de representantes electos obreros, derecho de veto otorgado al Estado y a los directores).

El 3 de abril se restablece la censura. El 17 de abril, Dubcek se ve obligado a abandonar el liderazgo del PCT, Husak le sucede. El 29 de abril de 1969, el Consejo Nacional Checo anuncia la postergación de la discusión del proyecto de ley a una fecha indefinida. El 31 de mayo Cernik, primer ministro, abandona la autogestión industrial. No habrá ley sobre consejos.

El sindicato estudiantil es disuelto en junio de 1969 y los comités sindicales sufren verdaderas purgas. En la fábrica Skoda, el consejo decide disolverse en noviembre de 1969. Durante el año 1970, 50,000 sindicalistas fueron cesados de sus funciones. En septiembre de 1970, el sindicato de escritores se disolvió. En el Partido Comunista, la purga llega a medio millón de miembros.

A fines de 1969, el comité central "normalizado" del PCT, estimando demasiado amplias las competencias de los consejos y demasiado elevado el número de trabajadores de las empresas en su seno, consideran que han debilitado el trabajo y la eficiencia de los directores de las empresas . Algunos consejos habrían seguido "tendencias extremistas y anarquistas" debilitando el papel del Partido. Ciertamente, la "abolición del Estado" y la autogestión siguen siendo los "objetivos", pero son "metas distantes". Como evoca Vercors en "El viaje en invierno", mientras tanto el partido se "sacrifica" para asumir las tareas ingratas. "La autogestión y sus grandes responsabilidades tomarían a los obreros demasiado tiempo y demasiada energía intelectual, privándolos del ocio que necesitan". Los consejos se extinguen de buen o -más frecuentemente- mal grado.

Temiendo una restauración del capitalismo en el Tercer Mundo, muchos partidos y gobiernos, como en Cuba, aprobaron la intervención soviética en nombre de su rechazo a debilitar el "campo socialista".

Un maoísta italiano, Marco Maccio, en Los Tiempos Modernos en abril de 1969, aún condenando la intervención, criticó las reformas de la primavera checoslovaca que la arriesgaban a reinsertarla , como Yugoslavia, en el mercado mundial.

En Occidente, y particularmente en Francia, se hablará poco de esta experiencia, exceptuando las corrientes intelectuales, políticas o sindicales ya partidarias de las tesis autogestionarias. En 1968, la revista El hombre y la sociedad, publica incluso un número que reagrupa varios textos de sociólogos checoslovacos, incluidos los de Richta. Yvon Bourdet, Pierre Naville, Victor Faye y otros militantes o próximos a la CFDT, al PSU, opositores del PCF o miembros de corrientes "marxistas revolucionarias" publican algunos artículos. La revista Autogestión le dedica contribuciones, luego un número especial. En la prensa militante, como Bajo la bandera del socialismo, la Internacional o Comuna (periódicos de la Alianza Marxista Revolucionaria, o de los Comités comunistas para la autogestión) se (re) publican en los años setenta y ochenta, a título de "documento" los estatutos del consejo de la empresa CKD- fábrica W Pieck, que también se publican en la revista Autogestión y en el libro Praga, la revolución de los consejos obreros, publicado en 1977. En el partido comunista francés y sus disidencias, Roger Garaudy, que había utilizado la expresión "primavera de Praga" en 1963, con ocasión del congreso de escritores, retoma ampliamente la experiencia checoeslovaca, a partir de la revolución científica y técnica y los textos de Richta, en El gran giro del socialismo, publicado en 1969. Pero todo esto permanece en círculos restringidos. Sin duda, la experiencia autogestionaria de 1968/1969 fue más "discreta" y se encontró "acallada" entre la gran duración del modelo Yugoslavia, por una parte, y las huelgas obreras y luego la formación de Solidarnosc y su programa de autogestión en la década de 1980.

En la misma Checoslovaquia, la experiencia alimenta reflexiones como las de Petr Uhl en El socialismo encarcelado. En 1977, un tercio de los mil firmantes de la “Carta 77” eran obreros. La caída del Muro de Berlín y la "revolución de terciopelo" han permitido la restauración de las libertades políticas. Pero la llegada de inversionistas extranjeros se ha visto acompañada de la liquidación de los viejos derechos de los asalariados y de sus representantes. De las ideas de la primavera del 68, la del mercado ha subsistido perfectamente, pero amputado de la propiedad social y de la autogestión, que eran entonces inseparables del mismo.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Números especiales de revistas:

"Sociología y renovación checoslovaca del pensamiento marxista", L’Homme et la société, No. 9, julio - septiembre de 1968.

"Consejos obreros en Checoslovaquia", Nº especial Autogestion et socialisme Nº 11-12, marzo-junio de 1970.

 

Recopilación comentada de documentos:

Jiri Pelikan, Le congrès clandestin, protocole secret et documents du XIVe congrès extraordinaire du parti communiste tchécoslovaque, Le Seuil, Paris, 1970.

Pierre Broué, Ecrits à Prague sous la censure, août 1968 – juin 1969 , (cap V, « Conseils ouvriers et autogestion »), EDI, Paris, 1973.

Jean-Pierre Faye, Vladimir Claude Fisera, Prague, la révolution des conseils ouvriers, 1968-1969, Seghers / Laffont, París, 1977.

Otras contribuciones

Milos Barta, "Los Consejos obreros como movimiento social", Autogestion, No. 9-10, septiembre-diciembre 1969.

Karel Bartosek, "reunión inesperada en Checoslovaquia (octubre de 1968 - junio de 1969)", en Fejtő François y Jacques Rupnik, Le printemps tchécoslovaque 1968 Ed. Complexe, Bruselas, 1999. (especialmente las contribuciones de Jaromir Veprek sobre la reforma económica y de Andre Gauron sobre la política de Ota Sik).

José y Vladimir Fišera, "cogestión empresarial y la economía socialista, el experimento de Checoslovaquia, 1967-1970" Revue de l’Est, Vol 2, No. 1, CNRS, París, 1971.

Gilles Martinet, Les cinq communismes, Le Seuil, colección puntos, París, 1974.

Robi Morder, "Praga, una Primavera en invierno, Consejos obreros y autogestión en Checoslovaquia, 1968/1969", en Genevieve Dreyfus Armand (coord), Les années 68, un monde en mouvement, BCID, Syllepse 1968.

Jacques Rupnik, "La clase obrera checoslovaca", en "Estructuras sociales en Europa del Este (2. Transformación de la clase obrera)", Notes et études documentaires N ° 4.511 a 4.512, 10 de mayo de 1979, Documentation française, París , 1979

Radovan Richta, La civilisation au carrefour, Antrhopos, París, 1969 (reimpreso en Seuil, colección política, 1974)

Rudolf Slansky, "Los primeros pasos de la autogestión en Checoslovaquia", Autogestion, No. 7, diciembre 1968.

Petr Uhl, Le socialisme emprisonné, La Brèche, París, 1982Petr Uhl, "Reformar desde arriba o democracia desde abajo", L’homme et la société, No. 2-3, 1988 (nueva serie No. 88-89)

https://blogs.mediapart.fr/robi-morder/blog/050118/5-janvier-il-y-50-ans...

 

 


 

 

68 prague

 

 

"La revuelta de Praga contra Moscú no fue un fenómeno aislado". Entrevista

 

Petr Uhl

 

Opositor marxista checoslovaco, condenado en dos ocasiones (a 4 años de cárcel en 1969 y a 5 años en 1979), firmante de la Carta 77 y fundador del VONS (Comité para la Defensa de los Perseguidos Injustamente), Petr Uhl es actualmente periodista en Praga.

 

La Primavera checoslovaca parece ser un contratiempo con respecto a la evolución de los países del Este: en 1968 la liberalización de Polonia de 1956 ya es historia y todo parece controlado y encauzado; en la URSS Kruschev ha sido destituido y reemplazado por Brézhnev-Kosyguin, lo cual pone fin a la desestalinización desarrollada en el XXº y el XXIIº Congreso del PCUS; en Hungría la liberalización económica real aparece tras la represión masiva de 1956-1958... y puede por tanto estabilizarse al margen de cuestiones políticas ¿Cómo explicas esta excepción checoslovaca?

Petr Uhl: No veo estos acontecimientos (la llegada de Dubcek y la revuelta de Praga contra Moscú, sobre todo a partir del verano de 1968) como un fenómeno aislado. En la URSS Brézhnev-Kosyguin aún representan un ala más bien reformista en relación con Souslov y Andropov (por aquel entonces). Los soviéticos se vieron obligados a retomar el camino conservador con la intervención en Checoslovaquia, lo cual significaba la caída de la corriente reformista en la URSS. Hasta el momento había ciertas tendencias dirigidas a frenar la liberalización, pero en mi opinión es en agosto de 1968 cuando se produce la ruptura en la URSS. La Primavera checoslovaca es fruto de un proceso que comienza en nuestro país tras la muerte de Stalin y que se interrumpe durante un tiempo por los eventos revolucionarios en Hungría y Polonia y por la represión que les sigue. El movimiento reaparece en 1963, cuando los reformistas –los liberales– llegan progresivamente al poder en el seno del PC. Recuerdo que en este período de 1963-1968 (yo venía de terminar mis estudios universitarios) cada mes se producía un cierto alivio, una pequeña liberalización en el ámbito de los viajes, de la cultura, de la información... El régimen policial era mucho más flexible. Se trataba de una liberalización real que duró varios años. El año 1963 es un año decisivo, porque se forma el nuevo gobierno de Jozef Lenárt. En este sentido, 1968, con la cuestión eslovaca y los conflictos internos del PC, es fruto de un proceso que se gesta durante varios años.

Este proceso desbordó la puesta en escena del Partido. El pueblo comenzó a auto-organizarse y a luchar por sus intereses. Hasta el momento era el Partido quien definía los límites y toleraba esto o aquello. En la Primavera de 1968 la iniciativa pasó progresivamente a los estudiantes, a los sindicalistas, a los artistas e incluso a los trabajadores. No se trataba del pueblo en abstracto, sino de sectores concretos de la sociedad que expresaban sus propios intereses y de los que, en cierta manera, se hacían eco en el aparato del Partido.

 

En la Primavera checoslovaca hay varias corrientes: la de los liberales del aparato del Partido, pero también la corriente más democrática, compuesta en gran parte por estudiantes e intelectuales, y que se centra sobre todo en la cuestión de la censura...

Petr Uhl: Para ser históricamente exactos, habría que decir que la abolición de la censura fue una decisión del presídium del Partido y no tanto una reivindicación primaria de los estudiantes y los intelectuales ni una decisión del aparato. Es el propio Partido el que, el 29 de febrero de 1968, decide no aplicar más la censura preliminar. En aquella época la división no tenía lugar entre los que estaban y no estaban en el partido. Las fracturas se producían en otra parte. Había un grupo de conservadores pro-soviéticos, casi todos del Partido, pero eran una minoría. La mayoría se encontraba, en cambio, alejada de estos asuntos: algunos eran más audaces, otros eran menos valientes, pero todos querían conseguir la democracia por el camino de la democratización, es decir, por la vía del compromiso, el consenso etc. No creo que hubiera diferencias políticas entre, por ejemplo, los estudiantes y el aparato. Por aquel entonces yo era bastante activo en el movimiento estudiantil, y recuerdo que teníamos contacto con el aparato del Partido en Praga. Se trataba, por tanto, de la misma voluntad, de las mismas perspectivas. Las diferencias se encontraban en otra parte: entre los pro-soviéticos y los demócratas, entre los que eran políticamente activos y aquellos que aún conservaban cierta apatía.

No hay que olvidar los movimientos populares de 1968 y también de 1969, porque durante los meses posteriores a la intervención, los valores y las instituciones se habían conservado; incluso había instituciones –sindicatos, asociaciones de artistas o la asociación de rumanos (gitanos)– cuyas estructuras habían sido creadas tras la intervención militar. Se trataba, en cierto sentido, de una Primavera prolongada.

 

En el Partido, el momento más desarrollado fue el congreso clandestino después de la intervención...

Petr Uhl: Sí, pero aun estábamos en un momento de impulso inicial, justo después de la intervención. Aquello de lo que vengo hablando se produce más tarde, después de diciembre de 1968. Seguía sin haber censura y se presionaba cada vez más, sobre todo en mayo y junio de 1969. En diciembre de 1969 fui arrestado y enviado a prisión durante 4 años. Me acuerdo muy bien cómo se iba degradando la situación, pero aún había momentos de radicalización, con importantes disturbios en Praga, donde sobre todo los jóvenes mostraban un espíritu combativo por los ideales democráticos, en las barricadas, con adoquines en la mano...

 

Treinta años después, ¿cómo se interpreta en la República Checa la Primavera checoslovaca?

Petr Uhl: Actualmente hay dos concepciones. La primera, que es la dominante, entiende que el comunismo es un mal y que los cuarenta años fueron malos, sin detenerse en ningún año en particular. En esta visión la Primavera de Praga se reduce a una lucha por el poder en el interior del Partido. La otra imagen tiene que ver con la idea de que en 1968 el Partido, su comité central y el aparato, estaban en el buen camino para llevar al pueblo hacia la democracia, pero que, desgraciadamente, los soviéticos intervinieron. Yo creo que los dos esquemas son falsos y que la verdad está en otra parte: lo que ocurrió fue un desbordamiento popular.

Dicho esto, 1968 se nos ha ocultado. El Presidente del Senado Petr Pithart (quien en 1968 estaba en el Partido y muy comprometido con las reformas) organizó un coloquio en París pero no en Praga, y podemos pensar que si no se hubiera tratado de su propia historia, quizás no lo habría organizado. Desde hace nueve años nadie en mi país –en mis países, en Eslovaquia y en la República Checa– habla de los comunistas víctimas del estalinismo; está prohibido. Los niños que van a la escuela aprenden que hubo una gran resistencia anticomunista y que los terribles comunistas estaban unidos para hacer el mal. Incluso tenemos una ley que lo dice. Rebautizamos las calles de forma selectiva. Por ejemplo, no hay por ningún lado una calle “Zavis Kalandra”, que no estaba en el PC (le habían expulsado por ser trotskista) y que fue ejecutado a partir del mismo juicio que Milena Horakava (nada sospechosa de simpatizar con el comunismo). Pues bien, en todas las ciudades hay actualmente una calle Horakava. ¿Estamos por tanto ante un caso de amnesia colectiva? ¿O más bien ante una desfiguración de la memoria colectiva? Gente como Karel Bartosek, que apareció recientemente distinguido en el Libro negro del comunismo, participan en este tipo de desfiguración. Hace unos días asistí en París a una charla sobre la Primavera checoslovaca organizada por los Senados francés y checo. En cierta ocasión, Jacques Rupnik (que es un antiguo izquierdista; incluso creo que pasó por la Liga) y Pavel Tigrid comentaron, grosso modo, que no es útil hablar de 1968 porque hay que hablar, sobre todo, de los crímenes comunistas y de la lucha por el poder.

 

En la Primavera de Praga no había una corriente que estuviera a favor de restaurar el capitalismo, por lo que el año 1968 perturba actualmente esta reinterpretación de la historia...

Petr Uhl: Sí, es cierto que no había tal corriente, y también es cierto que tampoco la hubo durante la Revolución de Terciopelo de 1989. No será hasta más tarde cuando esta corriente aparezca. Hay que destacar que en 1968, por ejemplo, ¡ni una sola cooperativa agrícola se disolvió! Un año antes de la Revolución de Terciopelo, en septiembre de 1988, fue creado el Movimiento por la Libertad Cívica. Desde la oposición nos referíamos sarcásticamente a la “corriente de la libertad burguesa”. Se trataba de una corriente socialista liberal que no estaba destinada a desarticular el Estado (nada que ver con la realidad de hoy en día) y promovía solamente la propiedad privada de la pequeña y mediana empresa (en nuestro país, a diferencia de Polonia y la RDA, todo estaba nacionalizado). Era una cuestión de mercado, pero combinado con cierta planificación, por lo que se trataba de un proyecto de economía mixta. Y esta era la corriente opositora más a la derecha del momento. ¡Nada que ver con los neoliberales! Por supuesto que había algunos que hablaban positivamente de Pinochet, pero no se puede hablar de una corriente como tal, sino más bien de individuos aislados.

 

¿De qué manera el tránsito a la restauración se hizo tan rápidamente?

Petr Uhl: Creo que se debió a la descomposición de la URSS. Este monolito, este coloso, se rompió. Toda la rígida estructura de deshizo y no hubo alternativa. La autogestión obrera no era una alternativa real, porque era el propio Estado represivo el que estaba involucrado. Entonces se transitó hacia una concepción del Estado liberal, con una concepción burguesa de los derechos del hombre y con la filosofía fundamental de un liberalismo político que no incluye necesariamente un liberalismo económico ni el capitalismo. El capitalismo como referencia ideológica llegó a nuestro país más tarde, tras el liberalismo político. A decir verdad, aun no tenemos un capitalismo propiamente dicho, pues la mayoría de las industrias –no reestructuradas– son administradas por bancos que siguen siendo propiedad del Estado o que aun pertenecen a los fondos de propiedad nacionales. Es formalmente una propiedad del Estado, aun cuando en la práctica la administración juega el papel del jefe (no del director sino del jefe).

Pero parece que el péndulo histórico regresa en cierto modo actualmente. La socialdemocracia ha progresado en las elecciones y es mucho más estatista y social y mucho menos liberal. Los esquemas neoliberales, que no son eficaces y destruyen el país, parece que irán desapareciendo.

 

Después de 1968 fuiste uno de los que intentó fundar un partido, el Partido Revolucionario Socialista Checoslovaco (PRST)...

Petr Uhl: No, no, no, esto es un malentendido. Nosotros habíamos fundado un grupo político al que llamábamos Movimiento de la Juventud Revolucionaria –un centenar de personas como máximo. No teníamos la perspectiva de fundar un partido, pero con el fin de difundir un panfleto durante el primer aniversario de la intervención soviética en agosto de 1969 creamos un nuevo nombre para el grupo y así evitamos firmarlo en el nuestro, pues éramos conocidos. Por ello fundamos el PRST –yo estaba en contra, pero los otros me convencieron de que la palabra “Partido” era mejor. Todo era un fraude y desde luego no teníamos la tentación de fundar un partido. Nunca he tenido una aspiración de este tipo...

 

Partido o movimiento, se trataba sin embargo de una organización socialista revolucionaria con una gran influencia del Mayo francés, de la corriente antiautoritaria alemana...¿qué queda de él?

Petr Uhl: El grupo que habíamos intentado crear entonces era de hecho muy conservador. Queríamos conservar los valores de los procesos de democratización. No queríamos que se perdieran. Era una organización de autodefensa, dirigida sobre todo a conservar los logros alcanzados, pero no un proyecto para ir más allá de ellos. No queda nada de esto. Algunos, como Jaroslav Suk, que está en Suecia, o yo mismo, mantenemos convicciones socialistas; otros se han hecho socialdemócratas, como Jaroslav Basta, quien quizá acabe siendo Ministro del Interior; otros tantos han girado a la derecha. Pero incluso aquellos que se acercaron a la derecha, están volviendo lentamente hoy en día hacia la izquierda.

(Entrevista a cargo de Jan Malewski)

 

http://www.preavis.org/breche-numerique/article864.html

 

 

Publicado enInternacional
La policía militar traslada a un preso en la prisión de Guantánamo.

 

Hagamos un viaje en el tiempo. 20 de septiembre de 2001, Washington. El presidente de Estados Unidos, George Walker Bush, da un solemne discurso en el Congreso dirigiéndose a una nación que aún se pregunta por qué ha sido atacada. El texano agradece la solidaridad de la comunidad internacional, habla de la reconstrucción de Nueva York y menciona el odio de los terroristas hacia la democracia. También nombra a una persona, Osama bin Laden, y un país, Afganistán, desconocidos en ese momento para el 99% de sus conciudadanos. Es allí donde Estados Unidos empezaría su “guerra contra el terror” y avisa al resto de naciones que espera una colaboración máxima. “O están con nosotros o están con los terroristas”, dice Bush.

¿Cómo sería esa nueva guerra? El presidente se responde a sí mismo: “Somos un país despertado por el peligro y llamado a defender la libertad. Nuestro dolor se ha convertido en ira, y nuestra ira en resolución. Ya sea que llevemos a nuestros enemigos ante la Justicia o hagamos justicia con nuestros enemigos, se hará justicia”. Los congresistas aplauden al unísono y se ponen de pie. Bush levanta la vista, la baja un poco para mojarse los labios y la vuelve a subir. Sabe que el momento histórico le evitará escuchar disonancias en una cámara entregada.
Lo que venía a decir el presidente era que la “pax americana” estaba por encima del derecho penal internacional y ningún tribunal lo detendría por sus métodos. La operación “Libertad duradera” comenzó dos semanas después y Estados Unidos, junto a una coalición internacional, desplegó tropas en Afganistán para derrocar a su Gobierno. Allí siguen 16 años después.

Los ecos de esos tambores de guerra se sintieron en una lujosa mansión de Filadelfia el 15 de diciembre de 2011. El padre de la Psicología Positiva, Martin Seligman, recibió en su casa a académicos estadounidenses e israelíes y responsables del FBI y la CIA. La finalidad era discutir un estudio suyo, fechado en 1975, que podía tener una aplicación práctica en esa nueva guerra contra el terrorismo. Seligman decía que cuando un perro sufre descargas eléctricas de forma indiscriminada termina por no tomar medidas para evitarlas, incluso si se le abre una vía de escape. Interioriza lo que los expertos llaman la “indefensión aprendida”.

Ese encuentro nunca se hizo público y no existen grabaciones, pero cimentaron el brutal sistema de torturas que la CIA instauró posteriormente. Es lo que cuenta Mark Fallon, experto en Defensa que pasó por el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, en un libro editado este año, Medios injustificables.

Las conclusiones de la cita de Filadelfia requerían una cobertura legal que llegó pronto. La Casa Blanca anunció el 7 de febrero de 2002 que no aplicaría los Convenios de Ginebra a los talibanes y combatientes de Al-Qaeda, dando vía libre a que se les torturase. Tres meses después Bush no ratificó el Estatuto de Roma, carta fundacional de la Corte Penal Internacional que sí había firmado Bill Clinton. Evitó así que la institución recién nacida en La Haya tuviera jurisdicción en territorio estadounidense. La “guerra contra el terror” siguió su curso y Estados Unidos invadió Irak en 2003 con la inestimable colaboración de Tony Blair y José María Aznar, argumentando que el Gobierno de Sadam Husein poseía unas armas de destrucción masiva que nunca aparecieron.

Demos ahora un salto en el tiempo hacia adelante. 9 de noviembre de 2017, La Haya. La Fiscal General de la Corte Penal Internacional, Fatou Bensouda, manda un vídeo a los medios en el que dice lo siguiente: “Durante décadas, el pueblo de Afganistán ha soportado el flagelo del conflicto armado. Tras un minucioso examen preliminar de la situación, he llegado a la conclusión de que se han cumplido todos los criterios jurídicos exigidos en el Estatuto de Roma para iniciar una investigación”. Sospecha de tres actores: los talibanes, las fuerzas de seguridad afganas y miembros del ejército de Estados Unidos y de la CIA.

Una Sala de Cuestiones Preliminares del tribunal estudia actualmente darle luz verde. Se sabrá en los próximos meses y es muy probable que los jueces le den el visto bueno. A partir de ese momento, la Fiscalía tendría autorización para visitar otros países, recopilar pruebas y entrevistar a víctimas. Si cree que existen indicios suficientes, incluso solicitaría órdenes de arresto. Al menos 54 detenidos sufrieron torturas, tratos crueles, violación y otras formas de violencia sexual en cárceles afganas controladas por Estados Unidos, según el último informe de la Oficina de Bensouda. Abu Ghraib queda fuera de la investigación porque Irak no es Estado parte de la Corte Penal Internacional.

La fiscal también documenta abusos contra otros 24 prisioneros en centros de detención de la CIA localizados en Polonia, Lituania y Rumanía “principalmente entre 2003 y 2004”. Es decir, que no sólo encarcelaron a prisioneros sin juicio y en países como Afganistán o Irak, sino también en el viejo continente. Entonces, ¿se cometieron crímenes de guerra en territorio europeo a principios del siglo XX? Vamos por partes.

 

Polonia: un país ya condenado

 

El caso de Polonia ya está parcialmente documentado a nivel judicial. Una sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, de julio de 2014, obligó a este país a indemnizar con 230.000 euros a dos prisioneros: Abu Zubaydah y Abd al-Nashiri. Ambos fueron trasladados a la base militar de Stare Kiejkuty, a unos 150 kilómetros de Varsovia y cercana al aeropuerto de Szymany, entre el 4 y el 5 de diciembre de 2002.

El tribunal se basó en informes desclasificados de la CIA para describir con una precisión terrorífica las “técnicas mejoradas de interrogación”, término utilizado por los norteamericanos para evitar la palabra “tortura”, utilizadas con al-Nashiri. Por ejemplo, un oficial lo amenazó con una pistola semiautomática durante un interrogatorio para que hablara. Como no lo hizo, lo metieron en su celda y lo encadenaron. Poco después, el mismo militar entró, apuntó el arma contra su cabeza y apretó el gatillo entre una y dos veces, simulando su ejecución.

El informe de la CIA sigue. “Probablemente el mismo día, el interrogador utilizó un taladro eléctrico para asustar a al-Nashiri (...) entró en su celda y encendió el motor mientras el detenido estaba desnudo y encapuchado”. Ninguna de las amenazas de muerte proporcionó información a los interrogadores. Los servicios secretos norteamericanos documentaron otros abusos, como “levantarlo del suelo por los brazos mientras los tenía atados a la espalda con un cinturón” o usar “un cepillo rígido para inducirle dolor”.

Un informe de la Cruz Roja citado en la misma sentencia explicó que al-Nashiri estuvo con las “muñecas encadenadas a una barra o gancho en el techo por encima de la cabeza (...) durante varios días seguidos” y fue “amenazado con ser sodomizado”. El 6 de junio de 2003 fue trasladado a otra cárcel secreta, en Rabat.

El Tribunal de Estrasburgo consideró probado que “las autoridades polacas sabían” de la existencia de la cárcel secreta de la CIA, pero no pudo explicar por qué Varsovia se había arriesgado a semejante empresa. La explicación llegó a los pocos meses desde el otro lado del Atlántico, pues el Senado estadounidense desclasificó un informe sobre el programa de detención de la CIA que decía lo siguiente: “Para alentar a los gobiernos para que albergasen de forma clandestina centros de detención, o para aumentar el apoyo de los ya existentes, la CIA proporcionó millones de dólares en pagos en efectivo a funcionarios de gobiernos extranjeros”.

No se nombró a los países que colaboraron, sino que se identificó los centros de detención por colores, pero los cruces de datos con otros documentos públicos pusieron en evidencia que la cárcel “azul” era la de Polonia. Sus autoridades habían dado su consentimiento para albergarla y llegó a tener prisioneros “por encima de su capacidad”, según otro cable de la Inteligencia estadounidense.

Las consecuencias políticas fueron inmediatas. El expresidente de Polonia, el socialdemócrata Aleksander Kwasniewski, convocó a la prensa al día siguiente y admitió haber dado permiso a la CIA para que usara la base militar de Stare Kiejkuty, pero negó saber que allí se practicaban torturas. Dijo no tener información sobre los pagos hechos por los norteamericanos y aseguró que el centro se cerró a finales de 2003 gracias a las presiones del Gobierno. ¿Por qué lo consintió entonces? Explicó que Estados Unidos le podría devolver el favor si la seguridad nacional polaca se veía amenazada e invocó una hipotética amenaza rusa.

 

Lituania: ¿torturas en la Unión Europea?

 

La UE hizo la mayor ampliación de su historia en mayo de 2004, cuando pasó de 15 a 25 miembros. Entre ellos estaba Lituania, que también se adhería a la Convención Europea de Derechos Humanos cuyo artículo 3 prohíbe tajantemente la tortura. Las reglas, en teoría, estaban claras.

Diversas informaciones acusaron a Lituania durante años de albergar un centro de la CIA, pero la cadena ABC News fue la primera en ponerla en el mapa. Un amplio reportaje en 2009 denunció la existencia de un centro de detención de la CIA en una antigua escuela de equitación, a 20 kilómetros de la capital, durante el año 2005. Las autoridades lo permitieron porque estaban agradecidas a Estados Unidos de que les dejaran unirse a la OTAN.

El reportaje provocó que el Parlamento lituano pidiera una investigación a fondo. Su conclusión fue que la CIA estableció no uno, sino dos centros de detención: el primero en la escuela de equitación y el segundo en una casa situada en la misma capital, en Vilnius, informaron medios nacionales. Sin embargo, no se llegó a probar que esos edificios llegaran a albergar prisioneros. ¿Para qué se usaron entonces? “El verdadero propósito de las instalaciones no se puede revelar porque constituye un secreto de estado”, dijo el fiscal a la prensa lituana.

La excusa no aguantó mucho tiempo. El informe del Senado estadounidense sobre las torturas de la CIA desclasificado en 2014 mencionó en varias ocasiones el centro de detención “violeta”, abierto a principios de 2005 y que según numerosas investigaciones estaba en Lituania. Se desveló que uno de sus prisioneros, Mustafa Ahmad al-Hawsawi, necesitó de asistencia médica después de un interrogatorio, pero funcionarios locales se negaron a trasladarlo a un hospital cercano por miedo a que la prensa se enterase.

El incidente causó enormes tensiones con la CIA, que se cuestionó la disposición del país anfitrión a “participar como originalmente se había acordado", señalan los mismos cables. Estados Unidos cerró las instalaciones en 2006 y trasladó a sus prisioneros al centro de detención “marrón”, que según varias investigaciones estaba en Afganistán. Abu Zubaydah, el detenido que ya ganó un caso contra Polonia en Estrasburgo, ha denunciado que también pasó por Lituania y ha llevado a este país ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, en un caso que está pendiente de decisión.

 

Rumanía: abusos en pleno Bucarest

 

Una investigación periodística de Associated Press y un medio local, publicada en diciembre de 2011, localizó el centro de detención de la CIA en Rumanía: un edificio de la Oficina Nacional de Información Clasificada situado en el norte de Bucarest, en un barrio residencial y a pocos minutos del corazón de la capital. Abrió en otoño de 2003 después de que la Inteligencia estadounidense vaciara el centro de Polonia.

Dos de los prisioneros que pasaron por allí fueron Janat Gul y Hassan Ghul. Acusados de ser facilitadores de Al-Qaeda, experimentaron alucinaciones después de sufrir privaciones de sueño durante decenas de horas. Un médico constató que Ghul sufría “fatiga fisiológica notable", “espasmos musculares abdominales y en la espalda", "parálisis leves en los brazos, las piernas y los pies” debido a las horas que pasaba “en posición colgante” y a los intensos regímenes de privación de sueño, hasta 59 horas seguidas en algunos casos, reflejan cables de la propia CIA.

En mayo de 2005 llegó a Rumanía Abu Faraj al-Libi, un supuesto miembro de Al-Qaeda detenido en Pakistán que sufrió durante un mes las “técnicas mejoradas de interrogación”. En ese periodo se quejó de una pérdida de audición, pero sus captores no lo creyeron y siguieron adelante. Sólo pararon cuando los doctores de la CIA avisaron de “inaceptables riesgos médicos o psicológicos”. Al-Libi fue trasladado un año más tarde a Guantánamo, donde le tuvieron que implantar un audífono.

Llegó un momento en el que el jefe del centro rumano contactó con sus superiores para comentarles sus preocupaciones: la función del edificio de Bucarest estaba pasando de “producir inteligencia” (conseguir información de prisioneros) a convertirse en unas “instalaciones de detención de larga duración”. Sin embargo, los planes se fueron al traste en unos meses. El Washington Post denunció en noviembre de 2005 la existencia de centros de la CIA en antiguas repúblicas soviéticas. No dio nombres de países, pero llevó a las autoridades rumanas a reclamarle a Estados Unidos que cerrara la cárcel “en horas”, cosa que sucedió semanas después.

Rumanía negó los hechos durante años, pero su exjefe de Inteligencia Ioan Talpes reconoció en 2014, en una entrevista con Der Spiegel online, que su país albergó “al menos” una de esas cárceles. La razón, al igual que Lituania, era favorecer su entrada en la OTAN. ¿No le preocupaba que allí se produjeran torturas? “Lo que hicieran allí los americanos era asunto suyo”, afirmó Talpes.

Dos de las conclusiones del informe del Senado sobre el programa de detención de la CIA son especialmente chocantes. La primera, que “las técnicas mejoradas de interrogación no fueron un medio efectivo para obtener información precisa”. Es decir, la tortura no funcionó porque las confesiones respondían a los deseos de los interrogadores, no a datos o nombres nuevos que pudieran ser utilizados por los Servicios de Inteligencia. La segunda, que de los 119 expedientes revisados por el Senado, “al menos 26 fueron arrestos erróneos” porque “no cumplían con los estándares legales de detención”. Es decir, más del 20% nunca debieron ser encarcelados porque no habían hecho nada.

¿Sabía Bush dónde estaban éstas y otras cárceles repartidas por medio mundo? El informe del Senado lo aclara: “El presidente pidió no ser informado de las localizaciones de los centros de detención de la CIA para asegurarse de no revelar la información de forma accidental”. Tal cual.

 

Estados Unidos se opone a la investigación

 

La pregunta ahora es hasta dónde podría llegar la investigación de La Haya. El Pentágono ya ha avisado de que la rechaza de pleno. Una de sus portavoces dijo que “ni contaría con garantías ni es apropiada”, y que cualquier pesquisa deberá ser hecha por ellos mismos. En el pasado, los obstáculos puestos por algunos estados han echado al traste el trabajo de la Fiscalía, que ha visto derrumbarse casos enteros porque las pruebas desaparecían en el país donde habían sucedido los crímenes o los testigos cambiaban su testimonio a última hora.

Los países europeos señalados y Afganistán deben responder a las eventuales llamadas del tribunal porque sí han ratificado el Estatuto de Roma. Ahora bien, las autoridades afganas recelan mucho del movimiento de Bensouda. “Créame, no están nada contentos con su investigación, han hecho todo lo posible para paralizarla”, dijo a CTXT una alta fuente de La Haya.

La Corte Penal Internacional se basa en el principio de complementariedad, es decir, sólo interviene si detecta que las autoridades nacionales no hacen investigaciones o si éstas no son genuinas. Bensouda, en un informe reciente, dijo que tanto en Polonia como en Lituania y Rumanía “se están llevando a cabo investigaciones penales” sobre el asunto, pero les advierte que seguirá evaluando si esas pesquisas son auténticas y abarcan a “las mismas personas (...) identificada por la Fiscalía”.

El tono contra Estados Unidos es más duro: “No parece que se haya llevado a cabo ningún proceso para examinar la responsabilidad penal de quienes desarrollaron, autorizaron o asumieron la implementación por miembros de la CIA de las técnicas de interrogatorio”, señala la fiscal.

La Fiscalía de La Haya no tiene como política general ir a por los perpetradores directos de los crímenes, sino a por las máximas autoridades que dieron las órdenes de cometerlos. Mark Fallon, ex miembro del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, señala en su libro “Medios injustificables” a dos altos cargos. El primero es Geoffrey D. Miller, el general que extendió el programa de torturas de la CIA, primero en Guantánamo y más tarde en Irak. Se retiró en 2006, pero abogados franceses y alemanes han impulsado iniciativas legales en sus países para juzgarlo por crímenes de guerra. El segundo es nada menos que Donald Rumsfeld, secretario de Defensa de Estados Unidos entre 2001 y 2006 que, según Fallon, autorizó personalmente al general Miller a aplicar las torturas.

¿Se atreverá La Haya procesar a autoridades como Rumsfeld? El caso representa una espada de doble filo para el tribunal. Serviría para limpiar su imagen de ser “una corte para África”, pues de momento todos sus condenados provienen del continente negro. Algunos sueñan con ver a altos cargos de la administración Bush sentados en el banquillo de los acusados y las expectativas creadas han sido importantes. Si finalmente la Fiscalía diera un paso atrás y no llegara a reunir pruebas suficientes para acusarlos de crímenes de guerra, su imagen pública se vería seriamente dañada.

Hagamos política-ficción e imaginemos que, eventualmente, la corte se atreviera a dictar esas órdenes de arresto. La prensa internacional abriría sus portadas con el movimiento de La Haya y se ganaría el respeto de actores que hasta el momento han visto sus pasos con desconfianza. No obstante, se haría evidente una de las grandes debilidades del tribunal: su dependencia de los estados.

El tribunal no dispone de policía propia y necesita que los estados hagan las detenciones, pero los norteamericanos, con toda seguridad, se negarían a enviar a los suyos a La Haya. Habría llamamientos a la comunidad internacional en nombre de las víctimas y los derechos humanos, pero todo quedaría en una declaración de intenciones. Al final se impondría esa incómoda verdad que no gusta oír en La Haya: la Justicia universal sólo se aplica allí donde los grandes poderes la permiten.

 

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El mayor proyecto del mundo para obtener energía alcanza su ecuador

 

El 20 de diciembre, los 28 Ministros de Medio Ambiente de la Unión Europea (UE) se reunieron en Bruselas para discutir el plan de reducción de emisiones preparado por la Comisión, para cumplir con el Acuerdo de París sobre cambio climático. Pues bien, lo que está claro (es) que hemos perdido la batalla para mantener el planeta tal como lo conocemos. Por supuesto, esto puede ser considerado como mi subjetiva opinión personal.

Por lo tanto, voy a proporcionar muchos datos, historia y hechos para ser concreto. Los datos y los hechos tienen un apreciable valor: son útiles para todos los debates, mientras que las ideas no. Entonces, si a Ud. no le gustan los hechos, por favor deje de leer aquí. Usted se librará de un artículo aburrido, como probablemente todos los míos, porque no estoy tratando de entretener, sino de crear conciencia. Además, si deja de leer, se ahorrará la oportunidad de conocer nuestro triste destino.

Como es usual ahora en política, los intereses se anteponen a los valores y la visión. Los ministros decidieron (con alguna resistencia de Dinamarca y Portugal), reducir el compromiso de Europa. Esto va al encuentro de Donald Trump, que abandonó el Acuerdo de París, para privilegiar los intereses estadounidenses, sin ninguna atención al planeta. Por lo tanto, Europa simplemente está siguiéndole.

Por supuesto, los que estamos vivos ahora no pagaremos nada: las próximas generaciones serán las víctimas de un mundo cada vez más inhóspito. Pocas de las personas que en 2015 asumieron en París compromisos solemnes en nombre de toda la humanidad para salvar el planeta, estarán vivos dentro de 30 años, cuando el cambio se vuelva irreversible. Y será también evidente que los seres humanos somos los únicos animales que no defendemos ni protegemos nuestro hábitat.

En primer lugar, el Acuerdo de París fue adoptado por los 195 países participantes, de los cuales 171 ya han suscrito el tratado, en sólo dos años, lo cual está muy bien, excepto que el tratado es solo una colección de buenos deseos, sin ningún compromiso concreto. Para empezar, no establece compromisos específicos y verificables. Cada país decidirá sus propios objetivos y será responsable de su implementación. Es como pedir a todos los ciudadanos de un país que decidan cuántos impuestos quieren pagar y que si no los pagan, no hay ninguna sanción.

En París en 2015 Europa se comprometió a llegar a utilizar el 27% de energías renovables (reduciendo el uso de energías fósiles), fijando un objetivo del 20% para el 2020. Pero, del 27%, bajó al 24,3%. Además, los ministros decidieron mantener los subsidios para la industria de energías fósiles hasta el 2030 en lugar del 2020, como estaba previsto. Y aunque la propuesta de la Comisión era que las plantas de energías fósiles perderían los subsidios si no reducían sus emisiones a 500 gramos de CO2 por tonelada para el 2020, los ministros extendieron los subsidios hasta el 2025.

Por último, la Comisión propuso reducir los biocombustibles (a base de productos de consumo humano, como el aceite de palma) al 3,8%. Así, los ministros, contrariamente a todas sus declaraciones sobre la lucha contra el hambre en el mundo, decidieron duplicarlo, al 7%.

Volvamos ahora al principal defecto del acuerdo de París. Los científicos tardaron dos décadas para concluir con certeza que el cambio climático es causado por las actividades humanas, a pesar de una fuerte oposición, bien financiada por la industria del carbón y del petróleo, que sostenía lo contrario.

El Panel Internacional sobre Cambio Climático, es una organización bajo los auspicios de la ONU, cuyos miembros son 194 países, pero su fortaleza proviene de los más de 2.000 científicos de 154 países que trabajan juntos en el tema del clima.

El debate se prolongó desde 1988 –cuando se estableció el IPCC– hasta 2013, cuando llegaron a una conclusión definitiva: la única manera de detener el rápido deterioro del planeta, consiste en impedir que las emisiones superen los 1,5 grados centígrados sobre la temperatura de la Tierra en 1850. En otras palabras, nuestro planeta ya está deteriorado, y no podemos volver atrás. Hemos quemado demasiada gasolina y emitido demasiados gases contaminantes, que ya están actuando. Pero si detenemos este proceso, aunque nunca podremos cancelar el daño ya causado, que durará algunos miles de años, podemos estabilizar el planeta.

Se considera que la revolución industrial comenzó en 1746, cuando las usinas industriales reemplazaron a los tejedores individuales. Pero comenzó a gran escala en la segunda mitad del siglo XIX, con la segunda revolución industrial. Esto implicó el uso de la ciencia en la producción, inventando motores, ferrocarriles, creando fábricas y otros medios de producción industrial.

Empezamos a registrar las temperaturas en 1850, cuando aparecieron los termómetros. De esta forma, podemos verificar cómo el carbón, los fósiles y otros combustibles comenzaron a interactuar con la atmósfera.

Lo que concluyeron los científicos fue que si superamos los 1,5 grados centígrados con respecto a la temperatura de 1850, cruzaremos irreversiblemente una línea roja: no podremos modificar la tendencia, y el clima quedará fuera de control, con dramáticas consecuencias para el planeta.

La conferencia de París es el acto final de un proceso que comenzó en Río de Janeiro en 1992, con la Conferencia sobre Medio Ambiente y Desarrollo, donde dos líderes ya fallecidos, Boutros Ghali y Maurice Strong, llevaron a cabo la primera cumbre de jefes de Estado sobre el problema del medio ambiente.

Por cierto, vale la pena recordar que Strong, un hombre que dedicó toda su vida a los problemas del medio ambiente, por primera vez abrió la conferencia a los representantes de la sociedad civil, además de las delegaciones gubernamentales. Más de 20,000 organizaciones, académicos y activistas viajaron a Río, iniciando la creación de una sociedad civil global reconocida por la comunidad internacional.

A diferencia de Kioto, se suponía que París sería un acuerdo realmente global, con el fin de incluir la mayor cantidad de países posible. Es un secreto sucio poco conocido que la ONU decidió poner como objetivo no los muy ajustados 1,5 grados centígrados, sino los más apetecibles 2 grados centígrados. Pero desafortunadamente, el consenso es que ya hemos superado los 1,5 grados centígrados. Y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha estimado que los compromisos asumidos por los países en París, si no cambian, nos llevarán a 6 grados centígrados, un aumento que según la comunidad científica haría inhabitable una gran parte de nuestro planeta.

De hecho, en los últimos cuatro años registramos los veranos más calurosos desde 1850. En 2017 tenemos el récord de emisiones en la historia, que han alcanzado 41.5 giga toneladas. De ellos, 90% proviene de actividades relacionadas con los humanos, mientras que las energías renovables (cuyo costo ahora se ha vuelto competitivo con respecto a las energías fósiles), todavía cubren solo el 18% de la energía consumida en el mundo.

 

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El clima es solo un factor que determina la disponibilidad del agua. Foto: Agriculturers.

 

Hablaremos ahora de otro secreto sucio importante.

Mientras discutimos sobre cómo reducir el uso de fósiles, estamos haciendo lo contrario. En este momento, gastamos 10 millones de dólares por minuto para subsidiar la industria de los fósiles.

Según la ONU, solo considerando los subsidios directos, estos se sitúan entre 775 mil millones de dólares a 1 billón de dólares. La cifra oficial solo en el G20 es de 444 mil millones. El Fondo Monetario Internacional ya ha aceptado la opinión de economistas que sostienen que los subsidios no son solo dinero en efectivo: es el uso de la tierra y la sociedad, así como la destrucción del suelo, el uso del agua, los aranceles políticos (las llamadas externalidades, el costo que existe, pero que no está incluido en el balance de las empresas). Si tenemos en cuenta esto, llegamos a la friolera de 5.3 billones: fueron 4.9 billones en 2013. Eso representa el 6.5% del Producto Bruto global y eso es lo que les cuesta usar energías fósiles a los gobiernos, a la sociedad y a la tierra.

Este hecho no ha sido difundido por los medios de comunicación. Pocos conocen la fuerza de la industria de los fósiles. Trump quiere reabrir las minas de carbón, no solo porque esto atrae los votos de aquellos que perdieron un trabajo obsoleto, sino porque la industria de los fósiles financia el Partido Republicano. Los multimillonarios hermanos Koch, los mayores propietarios de minas de carbón de Estados Unidos, declararon haber “invertido” 800 millones de dólares en la última campaña presidencial.

Algunos podrían decir que estas cosas suceden en Estados Unidos, pero de acuerdo con la respetada organización Transparencia Internacional, en Europa hay más de 40.000 lobistas que actúan para ejercer influencia política. El Observatorio Corporativo de Europa, que estudia el sector financiero, descubrió que estos grupos de presión gastan 120 millones de euros (143 millones de dólares) al año en Bruselas y emplea a 1.700 cabilderos. Se estableció que presionan sin respetar las normas legales, con más de 700 organizaciones, superando siete veces el número de sindicatos y organizaciones de la sociedad civil.

El poder de la industria de fósiles explica por qué en 2009 los gobiernos ayudaron al sector con 557 mil millones de dólares, mientras que toda la industria de las energías renovables recibió solo entre 43 y 46 mil millones de dólares, según estimaciones de la Agencia Internacional de Energía.

Está claro que los ciudadanos no tienen idea de que una parte de su dinero está manteniendo con vida y con mucho lucro a una industria clave en la destrucción de nuestro planeta, que sabe muy bien que hemos superado las 400 partes por millón de CO2 en la atmósfera, cuando la línea roja había sido establecida en 350 ppm. Pero la gente no lo sabe, y así continúa esta espectacular fiesta de hipocresía.

En 2015, la ONU realizó una amplia encuesta donde participaron 9,7 millones de personas. Se les pidió que eligieran como prioridades seis de 16 asuntos. El primer elegido, con 6.5 millones de preferencias, fue “una buena educación”. El segundo y el tercero, con más de 5 millones de preferencias, fueron “un mejor sistema de salud” y “mejores oportunidades de trabajo”.

El último de los 16 temas, con menos de 2 millones, fue el “cambio climático”, que también resultó último en las preferencias de los países pobres, pese a que serán las principales víctimas del cambio climático. Los 4,3 millones de participantes, de los países más pobres, pusieron en primer lugar la educación (3 millones de preferencias); el cambio climático fue el último, con 561.000 votos... Ni siquiera en Polinesia, Micronesia y Melanesia, cuyas islas están por desaparecer, el cambio climático apareció en primer lugar. Esta es una prueba contundente de que las personas no se dan cuenta de que hemos llegado al umbral de la supervivencia de nuestro planeta tal como lo conocemos desde hace miles de años.

Por lo tanto, si los ciudadanos no están conscientes y no están preocupados, ¿por qué lo habrían de estar sus políticos? La respuesta es porque son elegidos por los ciudadanos para representar sus intereses y no pueden tomar decisiones fundamentales ¿Cómo suena esto en sus oídos? Cabilderos luchando por intereses, que se presentan ofreciendo empleos y estabilidad.

 

agricultura y cambio climatico

El estudio Estado de la Alimentación y la Agricultura 2016 se concentra en la relación entre cambio climático, agricultura y seguridad alimentaria.


Y ahora, expongamos un último secreto sucio, para mostrar cuán lejos estamos de alcanzar el control de nuestro clima. Además de lo que ya hemos dicho, hay un tema muy importante que incluso se ha debatido en París: los acuerdos se refieren exclusivamente a la reducción de las emisiones de la industria de los fósiles. Otras emisiones se han ignorado por completo.

Un nuevo filme documental, “Cowspiracy: The Sustainability Secret” (Conspiración: el secreto de la sostenibilidad), producido por Leonardo di Caprio,https://www.youtube.com/watch?v=JyTFZefMvZ8 , ha clasificado muchísimos datos sobre el impacto de la ganadería en el cambio climático. Son considerados de cierta forma exagerados. Pero sus dimensiones son tan grandes que, de todos modos, añaden otro clavo a nuestro ataúd.

Los animales emiten metano, no emiten CO2, pero el metano es al menos 25% más dañino que el CO2. La ONU reconoce que, si bien todos los medios de transporte, desde automóviles hasta aviones, contribuyen al 13% de las emisiones, las vacas lo hacen en un 18%...

Pero el verdadero problema es el uso del agua, un tema clave que no tenemos forma de abordar en este artículo. El agua es considerada incluso por los estrategas militares, como una muy próxima causa de conflictos, como el petróleo lo ha sido durante mucho tiempo.

Para producir medio kilo de carne se necesitan usa 10.000 litros de agua. ¡Eso significa que una hamburguesa es equivalente a dos meses de duchas...! Para obtener 1 litro de leche, se necesitan 1000 litros de agua. Las personas en todo el mundo usan una décima parte de lo que necesitan las vacas. El ganado usa el 33% de toda el agua disponible y el 45% de la superficie aprovechable del planeta. Además, es la causa del 91% de la deforestación de la Amazonía y producen 130 veces más desechos que los seres humanos.

La cría de cerdos en Holanda está creando serios problemas porque sus desechos ácidos están reduciendo las tierras utilizables. Y el consumo de carne está aumentando muy rápidamente en Asia y África, ya que se considera un objetivo a alcanzar los niveles de consumo de los países ricos.

A este grave impacto en el planeta, se ha unido una fuerte paradoja de sostenibilidad para la población humana. Actualmente somos 7,590 millones de personas y pronto llegaremos a 9,000 millones. La producción total de alimentos en el mundo podría nutrir de 13 a 14 mil millones de personas. De estos alimentos, una parte considerable se desperdicia y no llega a las personas (tema para un artículo separado). La comida para los animales podría alimentar a 6 mil millones de personas y tenemos mil millones de personas muriendo de hambre. Esto prueba lo lejos que estamos de utilizar los recursos racionalmente para los habitantes de la Tierra. Tenemos suficientes recursos para todos, pero no los administramos racionalmente. El número de obesos ha igualado al de las personas que mueren de hambre.

La solución lógica en esta situación sería llegar a un acuerdo sobre una gobernanza global, en el interés de un planeta para la humanidad. Sin embargo, vamos en la dirección opuesta. El sistema internacional está asediado por el nacionalismo, que hace cada vez más imposible llegar a soluciones significativas.

Concluyamos con un último ejemplo: sobrepesca. Han pasado dos décadas desde que la Organización Mundial del Comercio (que no forma parte de la ONU y se construyó en disparidad con el foro mundial) trata de llegar a un acuerdo sobre la pesca excesiva con mega redes, que recolectan una enorme cantidad de peces: 2.7 billones, de los cuales solo se usa una quinta parte y se botan los cuatro quintos restantes.

En la última conferencia de la OMC celebrada el 13 de diciembre en Buenos Aires, los gobiernos tampoco pudieron llegar a un acuerdo sobre cómo limitar la pesca ilícita. Los grandes peces han disminuido el 10% desde 1970. Y estamos explotando un tercio de todas las reservas. Se estima que la pesca ilegal coloca entre 10 mil millones y 23 mil millones en el mercado negro, según un estudio de 17 agencias especializadas, con una lista completa de nombres. Y nuevamente, los gobiernos gastan 20 mil millones de dólares por año para financiar el aumento de su industria pesquera... otro ejemplo de cómo los intereses se anteponen al bien común.

Creo que ahora tenemos suficientes datos para darnos cuenta de la incapacidad de los gobiernos para tomar en serio sus responsabilidades, porque disponen de la información necesaria para saber que nos dirigimos hacia un desastre.

En un mundo normal, la declaración de Trump de que el control del clima es un cuento chino, y que se inventó contra los intereses de Estados Unidos, debería haber causado una conmoción global. Además, si bien las políticas internas de Trump son una cuestión estadounidense, el clima está afectando a los 7.590 millones de habitantes del planeta, y Trump fue elegido por menos de una cuarta parte de las personas con derecho a voto de USA: aproximadamente 63 millones. Demasiado poco para imponer decisiones que afectan a toda la humanidad.

Actualmente, los ministros europeos se rigen por un proverbio que dice “el dinero habla y las ideas murmuran...” Hay muchos que se están preparando para especular sobre el cambio climático. Ahora que hemos perdido el 70% de hielo del polo norte y las compañías navieras se preparan a utilizar la Ruta del Norte, lo que reducirá el costo y la duración del transporte en un 17%. Y la industria vinícola británica, desde el calentamiento del planeta, está aumentando la producción en 5% cada año.

Los viñedos plantados en el sur de Inglaterra, con un suelo calcáreo, ahora se los compran los productores de Champagne, que planean mudarse allí. El Reino Unido ya produce 5 millones de botellas de vino y vinos espumosos, los que se venden todos. Esta Navidad, el espumante local superará a los champañas, cavas, prosecco y otras bebidas navideñas tradicionales.

Hemos registrado en vano, el aumento de los huracanes y las tormentas, también en Europa, y una propagación récord de incendios forestales. La ONU estima que al menos 800 millones de personas serán desplazadas por el cambio climático, lo que hará inhabitable varias partes del mundo. ¿A dónde irán? No a los Estados Unidos ni a Europa, donde son vistos como invasores.

No olvidemos que la crisis siria se produjo después de cuatro años de sequía (1996-2000) que desplazó a más de un millón de campesinos a las ciudades. El consiguiente descontento alimentó la guerra, que hasta ahora contabiliza 400,000 muertos y seis millones de refugiados. Cuando los ciudadanos se percaten de los daños, será demasiado tarde. Los científicos piensan que será nítidamente evidente después de treinta años.

Entonces, ¿por qué nos preocupamos ahora? Ese es un problema para la próxima generación. Las multinacionales continuarán ganando dinero hasta el último minuto, con la complicidad de los gobiernos y su apoyo, así que, aprovechemos la marea del cambio climático.

Vamos a comprar una buena botella de champán británico, para beberlo en una línea de cruceros de lujo sobre el Polo, y dejemos que la orquesta siga tocando, ¡como lo hizo en el Titanic hasta el último minuto!

Roma, diciembre 2017 –

 

Publicado enMedio Ambiente
La eurodiputada francesa Eva Joly

 

Eurodiputada de los Verdes y ex magistrada, Joly fue una de las impulsoras de la Declaración de París contra la gran delincuencia financiera

 

Eva Joly (Oslo, 1943) es una eurodiputada francesa de origen noruego. Ha sido jueza –ya jubilada de este oficio– y fue candidata de los Verdes a la presidencia de la República Francesa en 2012 (obtuvo un 2,31% de los votos). Llegada a París para trabajar como au pair a los 18 años con el nombre Eva Gro Farseth, fue también una de las impulsoras de la llamada Declaración de París, junto a otros jueces protagonistas de la lucha contra la delincuencia financiera como Baltasar Garzón.

En los años noventa fue conocida por sus campañas contra la corrupción de grandes multinacionales (instruyó el caso Elf, de desvío de fondos públicos, y escribió un libro, titulado en España "¿Queremos realmente vivir en un mundo así?" sobre las presiones y amenazas que recibió durante ese proceso).

Desde 2009 es miembro del Parlamento Europeo, donde centra su lucha en conseguir que las grandes empresas paguen los impuestos que les corresponden. Ha sido vicepresidenta de la Comisión de los Papeles de Panamá, y está muy involucrada en la legislación para lograr una base común de Sociedades en toda la UE. "En Francia sabemos bien que los impuestos llevan a la Revolución", recuerda en una entrevista en su despacho en Estrasburgo, mientras graban un documental sobre su figura y su trabajo contra los paraísos fiscales.

 

Usted se hizo conocida en los años noventa por sus campañas contra la corrupción de las grandes multinacionales. Hoy, las instituciones europeas siguen batallando para que las grandes empresas como Apple o Amazon paguen sus impuestos en los países en los que obtienen sus ganancias ¿Están ganando la batalla?

Se han aprovechado de un sistema de imposición anticuado. Se benefician de este sistema de competitividad fiscal en el seno de la UE: toleramos tipos imponibles extremadamente bajos, sobre todo a través de las exenciones. En Francia tuvimos un caso un poco particular con Google. Se intentó imponerles una tasa un poco más alta, teniendo en cuenta que su sede de 10.000 metros cuadrados, y sus 700 empleados eran prueba suficiente de que tenían sede permanente en Francia. Google ganó en los tribunales administrativos para nuestra gran desesperación, ya que los contratos no se firman en Francia, sino en Irlanda. Ahora este caso está en apelación, no sabemos lo que ocurrirá. Pero nosotros, como legisladores europeos, pensamos que deben cambiarse las reglas para que no pueda darse esta situación.

Hoy las multinacionales pueden permitirse no pagar impuestos porque no tenemos la noción de grupo de sociedades, no están tasadas como la unidad que son, sino a través de sus filiales, como si tuvieran una existencia jurídica propia. Su juego es transferir beneficios del lugar donde se han conseguido a través de un montón de sistemas que conocemos de ingeniería fiscal, para situarlo en paraísos fiscales.

 

¿Qué pueden hacer los legisladores europeos para evitar este juego de las multinacionales?

La respuesta es la tasación unitaria de la multinacional. Nos da igual si el beneficio se ha realizado en Bahamas, se integra y da lugar a un impuesto global para Ikea, Bosch, Coca-Cola, un montante global a repartir entre los estados según criterios pre establecidos. Hay un ejército de analistas fiscales trabajando en cada multinacional para que España, como cualquier otro país, no obtenga los impuestos que le corresponden. Estamos trabajando sobre un texto de base imponible común consolidada en Sociedades.

Hay un gran acuerdo en el Parlamento Europeo, votaremos el texto en el primer trimestre de 2018. Después será el Consejo el que debería adoptarlo, pero ya sabemos que no será adoptado porque Irlanda, Luxemburgo, etcétera no lo votarán (las decisiones fiscales deben ser unánimes en la UE).

Ahí puede entrar el artículo del Tratado que permite a la Comisión pasar de unanimidad a mayoría cualificada, si en lugar de considerarse como un texto fiscal se considera de Competencia. Sabemos lo que hay que hacer y trabajamos en ello.

 

¿Por su experiencia en el Parlamento Europeo tiene usted la impresión de que hay demasiados intereses y grupos de presión sobre las instituciones, los miembros del Parlamento o los propios gobiernos a la hora de legislar estos asuntos?

En cuestiones fiscales es evidente que quienes tienen privilegios hoy no quieren perderlos, así que los lobistas de las multinacionales van a intentar hacer lo imposible para demostrar que el mundo está bien como está. Pero en este caso concreto de las bases imponibles comunes, yo he visto un gran acuerdo de todos los partidos, de todo el espectro, así que creo que no han logrado parar el texto. Hay elecciones en 2019, y creo que hoy en día un eurodiputado que diga que está de acuerdo con que las multinacionales no paguen impuestos corre el riesgo de no ser reelegido.

Vimos la acción de los lobistas contra los ciudadanos en ACTA (Acuerdo Comercial de Lucha contra la Falsificación, rechazado por el Parlamento Europeo en 2012). Al principio, solo los partidos verdes estaban en contra. Después hubo una campaña personalizada de las ONGs y los ciudadanos. Yo recibía cientos de mensajes al día para que votara en contra. Creo que fue una presión muy fuerte. Nada está fijado, y aunque ayer prosperaran las injusticias, no tienen porqué continuar mañana. Creo que gracias a la gente valiente y a los políticos que han comprendido la dimensión del problema, puede haber una voluntad de cambio.

 

Así que usted cree en la capacidad de la gente de cambiar las cosas y de presionar por sus intereses

Sí, estoy muy convencida de que si la UE no es capaz de arreglar este problema (de la elusión y la evasión fiscal), será muy peligroso para el porvenir de la Unión. Aquí los ciudadanos deben hacer un intento fuerte. Es muy injusto que las multinacionales no paguen impuestos. En Francia sabemos bien que los impuestos llevan a la Revolución. (Uno de los detonantes de la Revolución Francesa fueron los impuestos que sólo pagaban burgueses, artesanos y campesinos. Los nobles y el clero estaban exentos).

 

Al buscar en internet sobre usted he encontrado bastantes artículos sobre su vida privada, sus matrimonios, o su paso por el concurso de Miss Noruega, a pesar de su trayectoria como magistrada y política ¿cómo observa usted el momento actual en lo que se refiere a la igualdad entre hombres y mujeres?

Creo que la vida de uno es una unidad y que el hecho de que yo estuviera a los 18 años en un concurso que era como una broma no es tan grave, es divertido. Si eso se menciona es porque fui candidata a las elecciones presidenciales en Francia. Y cuando uno hace eso, la vida privada ya no le pertenece más. Hay un número enorme de personas que excava para encontrar hechos incompatibles con presentarse a las elecciones para ser presidente de la República. Y lo que encontraron de mi creo que no es tan grave.

En lo que se refiere a los derechos de la mujer, yo soy Verde, y para los Verdes aquí (en el Parlamento Europeo) o en el Parlamento francés, la igualdad es muy importante. Somos un partido donde la toma de la palabra alterna entre hombres y mujeres. Si un hombre toma la palabra, después lo hace una mujer. Si son dos mujeres seguidas las que hablan, sí es posible, es decir, hay una discriminación positiva. La designación de puestos también se hace de manera paritaria. Hay tantas mujeres como hombres elegidos. Además tenemos una comisión de la mujer muy enérgica, y entre nosotros utilizamos un lenguaje no sexista. El idioma francés es muy discriminatorio: un hombre pesa más que mil mujeres para la conjugación de un sustantivo en plural. La igualdad entre hombres y mujeres forma parte de nuestro ADN.

 

¿Cómo observa el momento político en Francia y la figura de Marine Le Pen? (consiguió un resultado histórico en las elecciones a las que también se presentó Joly) ¿Le preocupa que haya un movimiento populista creciente en Europa?

Con Marine Le Pen la cosa ha cambiado mucho desde las últimas elecciones presidenciales. El Frente Nacional se ha debilitado...una buena noticia para mí. Pero sí, no hay duda, el movimiento populista crece. Lo vemos en los antiguos países de la Europa del Este y del Norte de Europa. Creo que se debe a la inseguridad. La gente sufre con la globalización, los sindicatos han perdido fuerza, la gente ya no cree en el comunismo. Las revueltas que daban la oportunidad de expresarse políticamente ya no existen. Además hay una población mucho más cosmopolita. Hoy en Oslo, donde yo crecí, hay un 15-20% de la población de origen pakistaní, algo que no ocurría cuando yo vivía allí. Creo que la ciudadanía reacciona al cambio de su entorno inmediato. Ya no viven alrededor de una iglesia, con pequeños comercios y la seguridad de anticipar lo que iba pasar. Así que hay una reacción a la mundialización y al sufrimiento que genera: mucha riqueza para unos pocos y mucha pobreza para la mayoría. La reacción a esa mundialización, más que decir: debemos proteger las fronteras de una manera compatible con el comercio pero que proteja nuestros empleos, es: "los responsables de mis problemas son otros, los extranjeros".

Lo hemos visto en Inglaterra, con el "brexit" la xenofobia se expresó muy libremente. Para mí es un drama, no para Europa, sino para Gran Bretaña. Es un declive ineluctable de Inglaterra. Tengo piedad por los ciudadanos que son dobles víctimas: de un sistema electoral injusto y de una élite desconectada y que cree que Inglaterra es aún un imperio y que pueden vivir entre ellos, lejos de los polacos. Ya hay consecuencias macroeconómicas para Inglaterra, y los que han votado el brexit porque no querían polacos van a descubrir la realidad económica de manera bastante brutal, tristemente.

Sabemos que en el repliegue sobre sí mismo del nacionalismo como en Hungría, donde Orban prohíbe incluso no se permite montar piezas que no sean húngaras, una especie de locura, cuyas consecuencias se ven rápidamente. No hay duda de que el populismo ha crecido mucho, lo vemos también en los movimientos regionalistas, que son sin duda muy nacionalistas.

 

En España tenemos un fuerte movimiento independentista catalán ¿lo situaría usted en ese mismo espacio populista?

Si los independentistas dijeran: en Cataluña vamos a luchar contra la pobreza, contra la injusticias, vamos a hacer de Cataluña un ejemplo ecológico...pero no hay nada de eso, su discurso es muy pobre, ligado al territorio. Para mí no es un proyecto político.

 

Usted habla del crecimiento del populismo como respuesta a la globalización y de sus problemas asociados. ¿Es que las fuerzas progresistas no han sabido dar una respuesta?

Sin duda. Vemos la desaparición de los partidos tradicionales de derecha e izquierda. Una desaparición lógica porque no han sabido dar una respuesta al crecimiento de la pobreza, a la desigualdad que se dispara, al paro...y no han sabido tampoco dar respuesta a una cuestión urgentísima: el cambio climático. Hemos visto el modelo productivista sobrevivir en el discurso y la acción.

 

¿Cree que una de las luchas que valen la pena en estos días es contra el cambio climático?

Debemos ser conscientes de todos los problemas ecológicos y ligados a la preservación de la Tierra, de no tener una agricultura que preserve los suelos ni la biodiversidad, tener consciencia de la fragilidad del mundo en el que vivimos. Y cuando nos demos cuenta de que ya sólo queda un 25% de insectos polinizadores y que aún autorizamos pesticidas que les matan, nos daremos cuenta de la locura que estamos protagonizando.

 

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La canciller alemana, Ángela Merkel, en una conferencia de prensa en la oficina central de la Unión Democráta Cristiana (CDU) Foto Afp

 

Peter Schwarz, del portal trotskista-estadunidense WSWS –que publica una óptima información, si dejamos de lado su reduccionismo ideológico (https://goo.gl/j7RLhB)–, expone el trascendental discurso del ministro alemán de Relaciones Exteriores y vicecanciller Sigmar Gabriel en el Foro de Política Exterior de la Fundación Körber, de Berlín.

Sigmar Gabriel, del Partido Social-Demócrata, quien forma parte del gobierno de coalición con la Unión Demócrata Cristiana de la canciller Ángela Merkel, exhortó alejarse de Estados Unidos (EU) e iniciar una política de superpotencia para Alemania basada en sus intereses.

Es natural que los multimedia israelí-anglosajones plagados de fake news –como los exhibió Glenn Greenwald, célebre entrevistador de Snowden, de "haber sufrido su máxima debacle humillante de todos los tiempos" con su "orgía" desinformativa (https://goo.gl/TR99kS)– hayan escamoteado el trascendental discurso de Sigmar Gabriel que significa un contragolpe al Brexit y a su gemelo simbiótico del trumpismo en la fase de realineamientos en torno de los tres máximos polos de atracción global: EU/Rusia/China.

El ministro Sigmar Gabriel declaró que el "implícito" papel que EU procuraba como "protector" de Europa, "pese a las disputas ocasionales, ya empezó a desmoronarse". Sobran los agravios: desde el desprecio conductual de Obama hasta el vilipendio retórico de Trump, quien llegó hasta a denostar a la OTAN, la columna vertebral de la alianza trasatlántica, de "obsoleta".

A juicio de Sigmar Gabriel, Europa es ahora percibida por Trump como "una región entre varias, como competidor (sic) y algunas veces como opositor (¡súper sic!)".

Le asistió toda la razón al ministro alemán cuando enfatizó que esta situación persistirá aun después de Trump, lo cual es una epítame de la decadencia global de EU, cuyo "retiro no se debe a la política de un solo presidente" que "no cambiará fundamentalmente (sic) aun después de la siguiente elección" de 2018.

Es cierto: el encapsulamiento/aislamiento de EU –ahora exacerbado por su suicida israelización en Jerusalén (https://goo.gl/PMxTQQ)– le obliga a deshacerse de alianzas y amigos para concentrarse en contener simultáneamente la nueva alianza de Rusia y China, lo cual hasta ahora ha resultado una operación fallida.

Sigmar Gabriel comenta que Alemania deberá escudriñar fríamente dónde "cruzaron las espadas" (¡súper sic!) con EU –desde las sanciones estadunidenses contra Rusia, que ponen en peligro los "intereses económicos de Alemania", pasando por la abolición del acuerdo nuclear con Irán, hasta el reconocimiento de Jerusalén como capital fake de Israel–, lo que obliga a Alemania a operar una política más independiente de EU”.

En la coyuntura presente sería más fácil definir en dónde no cruzan las espadas EU y Europa cuando las divergencias parecen superar las convergencias: desde el cambio climático hasta los pleitos con los gigantes de Silicon Valley del GAFAT (Google, Apple, Facebook, Amazon y Twitter).

Según Sigmar Gabriel, "el mundo se ha vuelto más incómodo" (sic) y "aun con una gran prosperidad económica" no existe un lugar confortable” para Alemania "en el banquillo de la política internacional".

En la fase de caos global –provocado por la decadencia de EU, la resurrección militar de Rusia y el ascenso irresistible de China– se acabó la zona de confort para Alemania y Europa.

Sigmar Gabriel exhortó a que Europa juegue un papel más importante en el cambiante orden mundial: “sólo si la Unión Europea (UE) define sus propios intereses y proyecta su poder podrá sobrevivir (sic), por lo que debe "cesar de observar cómo evolucionan los nuevos (sic) espacios en los que no puede ejercer ninguna influencia".

Sigmar Gabriel constata cómo Rusia y China proyectan su poder: el primero, en el Medio Oriente, y el segundo, en África, mientras EU se retira y la UE no hace nada.

Rusia y China “están dispuestos a pagar el "impuesto (sic) de una superpotencia", pese a las "pérdidas económicas" y el "ostracismo diplomático", con el fin de "demostrar liderazgo regional y soberanía (¡súper sic!) nacional" (sic).

Hasta aquí se desprende toda la cosmogonía que es anatema para la desfalleciente globalización: regionalismos, nacionalismos y soberanía que ya son la tendencia universal, por lo menos de parte de las superpotencias del Olimpo.

Cita el reciente libro del politólogo berlinés Herfried Münkler, la Guerra de los 30 Años (https://goo.gl/dgLDCz), quien fustigó la "fijación muy alemana a las leyes (sic) como medio para encarar los desafíos políticos que casi equivalen a un rechazo de la realidad".

Sigmar Gabriel define sin tapujos que la "proyección de poder" significa el uso de la fuerza militar cuando la política de Alemania para ser una superpotencia no debe ser inhibida por valores morales, ya que "seguramente no serán suficientes" para reafirmar su política exterior "en este mundo egoísta desde el punto de vista económico, político y militar".

Con tanta prosperidad producto de sus hazañas tecnológicas, Alemania cesó de pensar estratégica y políticamente y sucumbió al vulgar financierismo, lo que llevó, a mi juicio, a su tercera derrota mundial con la canciller Ángela Merkel, quien llegó a creer en forma ingenua que el paraguas nuclear de EU, en la fase del Brexit y el trumpismo, serían eternos.

Ahora a Alemania sólo le queda el paraguas nuclear de Francia, en la fase del presidente galo Emmanuel Macron, lo cual obliga a una profundización de la defensa común.

El analista Peter Schwarz observa que Gabriel no citó en ningún momento a la OTAN.

Viene la parte medular que vislumbra los realineamientos por venir, donde Sigmar Gabriel se vuelca en su "respeto y admiración" por la política exterior china que ocupa los vacíos que ha abandonado EU: la iniciativa de la Ruta de la Seda fue un "concepto geoestratégico (¡super sic!) en el que China refuerza sus nociones de orden (sic): política comercial, geográfica, geopolítica (sic) y quizá también militar" (¡súper sic!).

A Peter Schwarz se le olvida que la Ruta de la Seda necesita de un puente euroasiático, que esquiva por no ser políticamente correcto, y que confiere a Berlín y a Pekín su cobertura nuclear disuasiva: Rusia, en la fase del zar Vlady Putin.

El portal europeo DeDefensa.org retoma el análisis de Peter Schwarz que titula Alemania y su Fascinación por la Ruta de la Seda (https://goo.gl/JHj3bB).

Para DeDefensa.org se trata de una "cuasi-ruptura con EU" y arguye en favor de la complementariedad de Francia y Alemania: la primera, con su superioridad sicológica y tecnomilitar de su "force de frappe" de 300 bombas nucleares, y la segunda, con su asombroso poderío geoeconómico.

El problema radica en que si las "ambiciones alemanas se vuelven muy exigentes" significarían "un punto de ruptura donde Alemania perdería toda su apuesta". En realidad perderían los dos.

DeDefensa interpreta que "tanto respeto y admiración" hacia China deja entrever la construcción de un "puente sólido con China pasando por Rusia": toda una "tentación euroasiática" a la que solamente faltaría la geopolítica mística de Alexander Dugin, el ideólogo del zar Vlady Putin.

Se trata de una batalla civilizatoria del eje París-Berlín por el alma de lo que queda del decadente mundo occidental.

 

AlfredoJalife.com

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Lunes, 13 Noviembre 2017 07:45

Una fórmula peligrosa

Jorge Faurie, canciller argentino, junto a sus pares del Mercosur y el representante de la Comisión Europea.

 

El eurodiputado Helmut Scholz, coordinador de la bancada de Izquierda Unitaria para los asuntos de comercio internacional en el parlamento europeo, cuestionó la conveniencia de un tratado de liberalización comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, al advertir que puede ahondar los desequilibrios actualmente existentes. “Puede tener consecuencias dramáticas en el Mercosur para el empleo, en particular el industrial, pero también para la seguridad alimentaria, al enfocar el uso de la tierra hacia los productos de exportación”, explicó. El eurodiputado alemán, perteneciente a Die Linke (La Izquierda, partido que resultó tercero en las últimas elecciones legislativas) subrayó además que el acuerdo de apertura comercial también podría afectar la estabilidad financiera de la región, “dado que la liberalización limita fuertemente el espacio político de los gobiernos para reaccionar ante cualquier futura crisis financiera, que desafortunadamente no tardará, considerando que los gobiernos no han reaccionado con decisión después de la crisis de 2008”.

Los cancilleres del Mercosur, especialmente de Argentina y Brasil, están apurando la firma de un convenio marco antes de fin de año con la Comisión Europea, a través de las negociaciones que vienen desarrollándose en Brasilia. La intención es hacer coincidir la firma del acuerdo con la reunión ministerial de la OMC en Buenos Aires a realizarse entre el 10 y 13 de diciembre. Pero el virtual acuerdo todavía enfrenta resistencias en el Viejo Continente, y no sólo de la izquierda parlamentaria. El gobierno de Francia, encabezado por Emmanuel Macron, mantiene objeciones reflejando la opinión de los sectores agrícolas de su país.

Scholz, integrante de un bloque de eurodiputados que tiene vínculos permanentes con sectores progresistas de América Latina, afirmó que ve “con buenos ojos un estrechamiento y una intensificación de las relaciones económicas y de cooperación entre Unión Europea y Mercosur, pero tengo serias dudas que deba ser en la forma de un tratado de libre comercio, y en particular con el contenido de un acuerdo tan fuerte como el que propone la Unión Europea. Yo pensaba que los países de Mercosur estaban vacunados contra las formulas neoliberales después de lo que padecieron durante los años ‘90, y no hay dudas de que la Comisión Europea impone un modelo de acuerdo que va más allá de la OMC y del ALCA, y que reproduce las mismas recetas neoliberales obsoletas, que no contempla los nuevos imperativos sociales y mucho menos en materia de cambio climático”.

A diferencia de lo que ocurre en el Mercosur, donde los términos de las negociaciones entre bloques se mantienen en absoluta reserva, en Europa las propuestas que realizan sus negociadores deben ser puestas en conocimiento de los europarlamentarios, que a su vez consultan a los sectores económicos afectados. En relación con esos contenidos, Scholz expresó que “la Unión Europea tiene muy claro sus beneficios: podría aumentar su control sobre el sector de servicios en el Mercosur, avanzar con el comercio electrónico obviando las obligaciones sociales y fiscales, aumentar las exportaciones de maquinarias, automóviles y demás productos industriales, y de productos agrícolas transformados”. De parte del Mercosur, refirió que “ya se puede ver que el acuerdo puede ser un buen negocio para los productores de etanol, principalmente brasileños, y para los exportadores de carne, pero no se ve claramente cuáles son los demás intereses que se defienden, sobre todo en el plano industrial. La apertura de las compras públicas a niveles diversos, nacionales y locales, puede poner en peligro las pequeñas y medianas empresas que viven en gran parte de las contrataciones con el Estado. Y las condiciones que se firmen pueden también impedir la recuperación y la extensión de servicios públicos que son esenciales para la región”, advirtió.

 

 

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