Cuba. Declaración del Gobierno Revolucionario: Urge detener la aventura militar imperialista contra Venezuela

El Gobierno Revolucionario de la República de Cuba denuncia la escalada de presiones y acciones del Gobierno de los Estados Unidos para preparar una aventura militar disfrazada de “intervención humanitaria” en la República Bolivariana de Venezuela y llama a la comunidad internacional a movilizarse para impedir que se consume.

Entre el 6 y el 10 de febrero de 2019, se han realizado vuelos de aviones de transporte militar hacia el Aeropuerto Rafael Miranda de Puerto Rico, la Base Aérea de San Isidro, en República Dominicana y hacia otras islas del Caribe estratégicamente ubicadas, seguramente sin conocimiento de los gobiernos de esas naciones, que se originaron en instalaciones militares estadounidenses desde las cuales operan unidades de Fuerzas de Operaciones Especiales y de la Infantería de Marina que se utilizan para acciones encubiertas, incluso contra líderes de otros países.


Medios políticos y de prensa, incluso norteamericanos, han revelado que figuras extremistas de ese gobierno, con una larga trayectoria de acciones y calumnias dirigidas a provocar o alentar guerras, como el Asesor de Seguridad Nacional John Bolton, el Director del Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional, Mauricio Claver-Carone, con la participación del Senador de la Florida, Marco Rubio, diseñaron, gestionaron el financiamiento y organizaron directa y detalladamente, desde Washington, el intento de golpe de estado en Venezuela mediante la ilegal autoproclamación de un presidente.


Son ellos mismos los que, personalmente o a través del Departamento de Estado, vienen realizando presiones brutales contra numerosos gobiernos para forzar su apoyo al llamado arbitrario a nuevas elecciones presidenciales venezolanas, mientras promueven el reconocimiento al usurpador que apenas cuenta con 97 mil votos como parlamentario, frente a los más de 6 millones de venezolanos que el pasado mes de mayo eligieron al Presidente Constitucional Nicolás Maduro Moros.


Tras la resistencia al golpe ofrecida por el pueblo bolivariano y chavista, demostrada en las masivas manifestaciones de apoyo al Presidente Maduro y en la lealtad de las Fuerzas Armada Nacional Bolivariana, el Gobierno de los Estados Unidos ha intensificado su campaña política y mediática internacional y recrudece las medidas económicas coercitivas unilaterales contra Venezuela, entre las que puede citarse el bloqueo en bancos de terceros países de miles de millones de dólares pertenecientes a Venezuela y el robo de los ingresos de las ventas de petróleo de esa hermana nación, lo que está provocando graves daños humanitarios y duras privaciones a su pueblo.


Junto a este cruel e injustificable despojo, EE.UU. pretende fabricar un pretexto humanitario para iniciar una agresión militar contra Venezuela y se ha propuesto introducir en el territorio de esa nación soberana, mediante la intimidación, la presión y la fuerza, una supuesta ayuda humanitaria, que es mil veces inferior a los daños económicos que provoca la política de cerco, impuesta desde Washington.


El usurpador y autoproclamado “presidente” declaró desvergonzadamente su disposición a reclamar una intervención militar de Estados Unidos con el pretexto de recibir dicha “ayuda humanitaria”, y ha calificado el rechazo soberano y digno a esa maniobra como “un crimen de lesa humanidad”.


Altos funcionarios estadounidenses recuerdan cada día, con arrogancia y desfachatez que, en relación con Venezuela, “todas las opciones están sobre la mesa, incluida la militar”.


En el proceso de fabricación de pretextos, el gobierno de Estados Unidos ha acudido al engaño y la calumnia al presentar un proyecto de resolución en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que, cínica e hipócritamente, expresa una grave preocupación por “la situación humanitaria y de derechos humanos…, los intentos recientes de bloquear la prestación de ayuda humanitaria, la existencia de millones de migrantes y refugiados…, el uso excesivo de la fuerza contra manifestantes pacíficos, la situación de ruptura de la paz y la seguridad regionales” en Venezuela e insta “a adoptar las medidas necesarias”.


Es evidente que Estados Unidos prepara el terreno para establecer por la fuerza “un corredor humanitario” bajo “protección internacional”, invocar la “obligación de proteger” a los civiles y aplicar “”todas las medidas necesarias”.


Es indispensable recordar que conductas similares y pretextos parecidos fueron adoptadas por Estados Unidos en el preludio de las guerras que lanzó contra Yugoslavia, Iraq y Libia, al precio de inmensas pérdidas de vidas humanas y de enormes sufrimientos.


El gobierno estadounidense intenta eliminar el obstáculo mayor que representa la Revolución Bolivariana y Chavista al ejercicio de la dominación imperialista sobre “Nuestra América” y al despojo al pueblo de Venezuela de la primera reserva certificada de petróleo del planeta y de otros cuantiosos y estratégicos recursos naturales.


No puede olvidarse la triste y dolorosa historia de intervenciones militares de los Estados Unidos, en más de una ocasión en México, Nicaragua, República Dominicana, Haití, Cuba, Honduras y más recientemente en Granada y Panamá.


Como alertó el 14 de julio de 2017 el General de Ejército Raúl Castro Ruz: “la agresión y la violencia golpista contra Venezuela dañan a toda “Nuestra América” y solo benefician los intereses de quienes se empeñan en dividirnos para ejercer su dominación sobre nuestros pueblos, sin que les importe generar conflictos de consecuencias incalculables en esta región, como los que estamos presenciando en diferentes lugares del mundo”.


La Historia juzgará severamente una nueva intervención militar imperialista en la región y la complicidad de quienes irresponsablemente lo acompañen.


Se decide hoy en Venezuela la soberanía y la dignidad de América Latina y el Caribe y de los pueblos del Sur. Se decide también la supervivencia de las normas del Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas. Se define si la legitimidad de un gobierno emana de la voluntad expresa y soberana de su pueblo o del reconocimiento de potencias extranjeras.


El Gobierno Revolucionario llama a la movilización internacional en defensa de la paz en Venezuela y en la región, basada en los principios de la Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz adoptada con la firma de los Jefes de Estado y Gobierno de la CELAC en 2014.


Expresa su bienvenida y apoyo al Mecanismo de Montevideo, iniciativa de México, Uruguay, la Mancomunidad del Caribe (CARICOM) y Bolivia,que busca preservar la paz en Venezuela basado, como dice su reciente Declaración, en los principios de no intervención en los asuntos internos, la igualdad jurídica de los Estados y la solución pacífica de controversias.


Saluda la favorable acogida a dicha iniciativa por parte del Presidente Maduro Moros y la comunidad internacional y expresa preocupación ante el rechazo categórico del Gobierno estadounidense a las iniciativas de diálogo promovidas por varios países, incluida esta.


El Gobierno Revolucionario reitera su firme e invariable solidaridad con el Presidente Constitucional Nicolás Maduro Moros, la Revolución bolivariana y chavista y la unión cívico-militar de su pueblo y hace un llamado a todos los pueblos y gobiernos del mundo a defender la Paz y a oponerse unidos, por encima de diferencias políticas o ideológicas, para detener una nueva intervención militar imperialista en la América Latina y el Caribe que dañará la independencia, la soberanía y los intereses de los pueblos del Río Bravo a la Patagonia.


La Habana, 13 de febrero de 2019

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Miércoles, 07 Febrero 2018 06:40

Santos recibe señales mixtas

Santos recibe señales mixtas

Trump había amenazado la semana pasada con suspender la ayuda financiera a países que “se ríen de los EE.UU.”

 

El secretario de Estado estadounidense Rex Tillerson visitó ayer la capital colombiana con la misión de reasegurar al gobierno de Juan Manuel Santos de que Washington sigue comprometido con la lucha contra el narcotráfico y el proceso de paz en el país sudamericano, informó el diario The Los Angeles Times. En contraste, el presidente Trump había amenazado la semana pasada con suspender la ayuda financiera a países que, según él, “se están riendo de los estadounidenses”, al llevarse el dinero de ayuda directa sin comprometerse con la lucha antinarco. Tillerson ha intentado suavizar las palabras de su presidente durante sus visitas a México, Argentina y Perú, parte de la gira de una semana por América latina y el Caribe.


En Lima, por ejemplo, ayer dijo que ha llevado el tema de la cooperación bilateral en la lucha contra las drogas “en todas las paradas que hago a lo largo del hemisferio”. Y agregó: “Esto es verdaderamente un desafío hemisférico y cada país tiene su propio desafío. cuanto más podamos compartir, y más podamos conectar nuestras actividades, mayor progreso podremos alcanzar en las disrupción de estas organizaciones criminales.” En conversaciones con periodistas en viaje a Colombia, Tillerson rechazó sugerencias de que su mensaje no era bien recibido. “He tendido todo el acceso que he necesitado y cumplido con prácticamente todos los objetivos de mi viaje,” escribió Tracy Wilkinson, periodista estrella del Los Angeles Times.


La producción de coca ha crecido un cincuenta por ciento en los últimos dos años, según funcionarios estadounidenses. Más aún cada hectárea cultivada ha aumentado su producción. Ante semejante aumento, Trump ha amenazado con poner a Colombia en la lista negra de los países que no cooperan con la lucha antinarco, lo que significaría que la ayuda económica a ese país se suspendería o se reduciría hasta que progreso en ese aspecto pueda verificarse. Todavía no ha actuado sobre esa amenaza, pero su gobierno ha renegado de la promesa de la administración de Obama de proveer 4,500 millones de dólares en ayuda directa en los próximos 10 años. Un primer tramo de ese paquete fue desembolsado en los últimos días de la presidencia de Obama . Los colombianos están enojados, se sienten ninguneados, dijo Bruce Bagley, un profesor colombiano que enseña en la Universidad de Miami.


Washington gastó 10,000 millones de dólares para ayudar a Colombia terminar con su guerra civil y ahora el país, mientras busca reinsertar a miles de guerrilleros a la vida civil y encontrar un lugar para miles de desplazados, podría convertirse en un lugar muy peligroso, dijo el profesor. “este es un momento crucial en el proceso de paz,” dijo Bagley. Tillerson aterrizo en Bogotá a las cinco y media de la tarde hora local, y tenía previsto ir directamente al palacio Nariño para reunirse con Santos antes de viajar a Jamaica, la última parada de su gira.

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Gira de Tillerson augura peligros para la paz en América Latina y el Caribe

 

En la primera semana de febrero, el secretario del Departamento de Estado estadounidense Rex Tillerson realizará una gira por diversos países de América Latina y el Caribe. El objetivo central de la gira es incentivar y organizar una nueva escalada de ataques contra la República Bolivariana de Venezuela, bajo el ya remanido pretexto de la “ayuda humanitaria”. Los destinos a visitar, todos gobiernos implicados en el “grupo de Lima”, no dejan dudas.

Luego de una breve escala en la Universidad de Texas en Austin, donde disertará sobre las políticas previstas por la administración Trump en relación a la región, arribará a México el 1° de Febrero para reunirse con el canciller Videgaray y el presidente saliente Peña Nieto.

A partir del 3 de Febrero, el turno será de Argentina. Tillerson viajará primero a Bariloche y luego a Buenos Aires, para encontrarse con Macri y el ministro Faurie con el objeto de discutir – según informa el comunicado del DoS “la agenda bilateral de crecimiento económico y la cooperación en seguridad”.

Acto seguido, el secretario viajará a Lima, para encontrarse con el presidente Kuczynski y su ministra de Relaciones Exteriores Aljovin. Entre los asuntos a tratar figura la preparación de la próxima Cumbre de las Américas en Abril, en la que participará Donald Trump.

El día 6 Tillerson visitará Colombia. En la reunión con Juan Manuel Santos y su canciller Holguín se abordarán “el apoyo de Estados Unidos” – así el comunicado – “a los esfuerzos de Colombia para enfrentar el crecimiento de los cultivos de coca, la producción de cocaína, aspectos económicos y el crecimiento de la población de refugiados”.

Por último, Tillerson se encontrará con el primer ministro jamaiquino Andrew Holness y su ministra de Asuntos Exteriores Kamina Johnson-Smith. Entre los temas a tratarse en Kingston figuran “la seguridad bilateral y regional, esfuerzos energéticos y las exitosas reformas de Jamaica en materia económica.”

 

Nada bueno augura esta gira para la región

 

A la luz del anuncio de la realización de elecciones presidenciales en Venezuela en Abril próximo y de una oposición debilitada y desunida, el periplo de Tillerson se vislumbra como un nuevo capítulo de la opción intervencionista de la administración Trump.

Un propósito similar tuvo el recorrido que emprendió el vicepresidente Mike Pence en Agosto pasado por Colombia, Argentina, Chile y Panamá, En aquella oportunidad el saldo fue infructuoso debido al cerrado rechazo que recogió ante la mención de la “opción armada” contra Venezuela, incluso por parte de estrechos aliados.

Por lo demás, el viaje de Tillerson apunta a dar continuidad a la estrategia de fortalecer la acción concertada del bloque de gobiernos de derecha, hoy agrupada en el “grupo de Lima”, con el objeto de bloquear toda posibilidad de integración regional de carácter emancipador.

Esta es la primera vez que el secretario de Estado recorre la región y obedece también a la necesidad de EEUU de mostrar presencia, frente a la propuesta que hizo China a la CELAC en la reciente ronda de reuniones en Santiago de Chile de incorporar a la región al gigantesco proyecto de infraestructura conocido como La Franja y La Ruta o la Nueva Ruta de la Seda.

Asimismo la inminente concreción del Tratado Transpacífico entre once naciones de América Latina y Asia, a ser firmado en Chile en Marzo próximo sin la participación de EEUU, es un desafío comercial ante el cual el gobierno norteamericano no puede permanecer impasible.

El comunicado emitido por el Departamento de Estado informando sobre la gira prevista, indica que el secretario instará a sus socios a promover un hemisferio “seguro, próspero, democrático y con seguridad energética”. Por otra parte, la atención que Tillerson dedicará durante las conversaciones a Venezuela, es explícita.

Más allá de códigos formales, “seguridad” implica venta de armas y tecnología de vigilancia y represión ante posibles estallidos sociales, al par que un aumento de la retórica belicista contra Venezuela, bajo la excusa de constituir un peligro para la democracia. Democracia de la que ha dado una muestra espléndida el reciente fraude en Honduras, uno de los principales enclaves asociados a EEUU en la región.

Alarmante, más allá de los aspectos de retórica diplomática y propaganda, es la mención de “apoyo” a Colombia. En el marco de una campaña electoral presidencial que los sectores conservadores polarizarán con referencia a Venezuela para ocultar (y canalizar) el descontento social frente al retroceso económico del país, el “apoyo” estadounidense significa una cosa: apoyo a los sectores de derecha – presentables o impresentables - frente a la posibilidad cierta de una derrota política que descomprima la región fronteriza con Venezuela.

En un momento de recrudecimiento de los asesinatos a líderes campesinos y miembros del ahora partido FARC, la remilitarización es un escenario bienvenido por los halcones en Washington y Bogotá, echando así por tierra los avances logrados con la finalización del conflicto armado. La amenaza para Venezuela y el incremento de la tensión en la región sería el efecto directo de ese desatino.

Del mismo modo debe interpretarse el aspecto de “seguridad energética”. Es conocida la estrategia de EEUU para que los estados insulares del Caribe, beneficiados por la política preferencial de PetroCaribe, retiren su apoyo diplomático a Venezuela a cambio de integrarse en una política de “energías limpias”. Esta política implica, entre otras cosas, ampliar la reconversión energética que ya se viene llevando a cabo en América Central con el objetivo de minimizar la influencia de la exportación petrolífera de Venezuela, recortando así su principal ingreso.

Es difícil creer con seriedad que el ex ejecutivo de Exxon, ahora canciller de un país renuente a aceptar compromisos ecológicos retirándose del Acuerdo de París, esté interesado en políticas de conservación medioambiental.

Otro escenario a tener en cuenta es la Cumbre de las Américas de la OEA proyectada para Abril en Perú. Teniendo en cuenta las muestras de parcialidad dadas por el secretario Luis Almagro, constituyéndose en un alfil conspirativo de EEUU contra Venezuela, es altamente probable que en esa reunión – por enésima vez y a pesar del retiro en curso de la nación bolivariana de esa organización – se quiera lograr una “condena” contra el país caribeño que incluya sanciones a nivel regional. Para esto, EEUU y sus socios deberán contar con mayorías que no pudieron lograr anteriormente, a pesar de haberlo intentado repetidamente en los momentos más críticos del 2017.

A los problemas sociales que deberán afrontar los habitantes de varios países de América Latina y el Caribe gobernados por el dictamen neoliberal, se suma en el horizonte la posible tragedia de una escalada bélica. Frente a ello, el repudio generalizado a las acciones conspirativas de una potencia en declive y la defensa irrestricta de la paz son esenciales.

 

- Javier Tolcachier es un investigador perteneciente al Centro Mundial de Estudios Humanistas, organismo del Movimiento Humanista.

 

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La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, este lunes en Davos.

 

La actividad económica de Venezuela sufrirá un desplome del 15% en 2018, según la última proyección del Fondo Monetario Internacional (FMI). Es el punto negro de América Latina y como explica el economista Alejandro Werner la crisis por la que atraviesa es desproporcionada. El año pasado ya se contrajo un 14% tras hacerlo un 16,5% en 2016. Si se toma como referencia el 2013, el país petrolero perderá un 50% del producto interior bruto en apenas un lustro. Los desequilibrios son enormes y la distorsión mayor. La inflación superó el 2.400% en 2017 y se proyecta que ronde el 13.000% en el ejercicio entrante por el déficit y la pérdida de confianza.

La desconfianza hacia el país es total, según el Fondo Monetario Internacional, y eso afectará a su capacidad para financiarse. El impacto de la crisis de Venezuela se considera, en cualquier caso, "muy limitado" sobre los grandes vecinos, pese a que su economía representa un porcentaje muy elevado en el conjunto de la región. "Los efectos ya se produjeron", ha asegurado Werner. Sí considera relevante el proceso migratorio, provocado por el deterioro de las condiciones económicas en el país. En un informe sobre la economía regional, Werner ha apuntado que este escenario en Venezuela es el resultado de "significativas distorsiones microeconómicas y desequilibrios macroeconómicos exacerbados por el colapso de la exportación petrolera".

El alza de precios será cinco veces mayor de lo que el FMI había proyectado hasta ahora. Werner explica que la espiral inflacionista está alimentada "por el financiamiento monetario de profundos déficit fiscales y la pérdida de confianza en la moneda nacional". Los títulos de deuda emitidos por Venezuela se encuentran técnicamente en situación de default, de acuerdo con una nota emitida el pasado 8 de enero por la Asociación de Corredores de Mercados Emergentes (EMTA, en sus siglas en inglés) tras las rebajas sucesivas de la agencia Standard & Poor´s.

Estas obligaciones son consideradas desde ahora como "flat trading", es decir, que ya no interesan y su precio es únicamente su solo valor nominal. A inicios de este mes de enero, el país disponía de unos 9.700 millones de dólares de reservas, pero debía haber reembolsado al menos 1.470 millones antes del final de 2017 y otros 8.000 millones en 2018.

S&P y la también calificadora de riesgo Fitch declararon a Venezuela y a su empresa petrolera PDVSA en default parcial en diciembre pasado. En la actualización de las expectativas económicas de la región para este año, el FMI ha metido sin cambios su previsión de un crecimiento de 1,9% para América Latina y el Caribe, unas estimaciones que el organismo ya había divulgado en octubre. Sin embargo, el FMI ha añadido que si se excluyese a Venezuela de las previsiones, la región experimentaría un crecimiento de 2,5% este año.

 
La crisis que golpea a los venezolanos


El desastre económico que golpea al régimen de Nicolás Maduro es imparable desde hace años. La dramática tendencia hiperinflacionista es lo que más repercute en la vida diaria de los venezolanos. Los precios de los productos básicos fluctúan en cuestión de semanas, incluso de días, lo que hace que una familia media pueda satisfacer sus necesidades básicas. Casi todos los productos aparecen y desaparecen de las estanterías de las tiendas y los supermercados sin una lógica aparente. Además, las autoridades obligan a los comerciantes a mantener un precio fijo, por lo que no se puede adaptar el valor de un artículo o alimento a las oscilaciones del dólar en el mercado negro.

Venezuela es el país con las reservas de petróleo más grandes del planeta, pero, además del colapso de la petrolera estatal, derivado de su saqueo y mala gestión por parte de las élites del chavismo durante décadas, sus gobernantes no están en condiciones de aprovechar el alza del precio del crudo en los mercados internacionales por la desbocada deuda que afronta el Ejecutivo de Maduro.

El país alcanzó en diciembre de 2017 el nivel más bajo de producción en los últimos 28 años —1,6 millones de barriles al día, 216.000 barriles menos que el año anterior-. Y a pesar de este escenario, el Gobierno ha emprendido una deriva que tiende a aislarlo cada vez más de la comunidad internacional, de las oportunidades de negocio y las relaciones comerciales. En este contexto, el mandatario bolivariano lanzó antes de las pasadas Navidades una criptomoneda llamada petro que, dijo, estaría respaldada en reservas de oro, gas y diamante.

Werner confirmó, pese al freno que supone Venezuela para toda la región, que la recuperación de América Latina cobra ímpetu (1,9%) por la buena marcha de la economía global, el impulso del comercio, unas condiciones financieras favorables a la inversión, la mejora del precio de las materias primas y gracias a que Brasil, Argentina y Ecuador salieron de la recesión. Como adelantó el martes, se elevaron las expectativas de crecimiento para las dos mayores economías de la región este año, Brasil (1,9%) y México (2,3%). El FMI también revisó al alza sus previsiones de crecimiento para Chile (3%), Colombia (3%) y Perú (4%). Mantiene sin cambios la de Argentina (2,5%).

 

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Miércoles, 24 Enero 2018 06:40

Adelanto electoral

Adelanto electoral

 

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, se declaró ayer “a la orden” para lanzar su candidatura a la reelección en las votaciones que se realizarán antes del 30 de abril.”Soy un humilde trabajador, un humilde hombre de pueblo. Si el Partido Socialista Unido de Venezuela cree que debo ser el candidato presidencial de los sectores revolucionarios, yo estoy a la orden”, dijo Maduro a la prensa antes de encabezar un mitin en Caracas.

La Asamblea Nacional Constituyente adelantó ayer para antes del 30 de abril los comicios en los que el sucesor de Hugo Chávez aspirará a la reelección.

“Acuerda convocar para el primer cuatrimestre del año 2018 el proceso electoral. Antes del 30 abril debe haber elecciones en Venezuela para escoger al presidente de la República”, dijo el asambleísta y número dos del chavismo, Diosdado Cabello, al leer el decreto que propuso y fue aprobado de forma unánime.

La cita electoral estaba prevista para fin de año, pero analistas y opositores advertían que el gobierno los adelantaría para aprovechar la crisis de credibilidad y divisiones que sufre la alianza opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD). “Para el gobierno tiene toda la lógica adelantar la elección, primero porque se enfrenta a un año muy complicado económicamente y segundo porque está tratando de agarrar a la oposición en un momento de mucha desarticulación”, declaró el analista Benigno Alarcón.

Aunque Maduro no lo había anunciado personalmente, Cabello confirmó que el mandatario será el candidato del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). “Nosotros no vamos a tener problema, tenemos un solo candidato para continuar con la revolución”, manifestó, mientras el plenario coreaba: “Nicolás, Nicolás”.

Cabello dijo que el órgano electoral anunciar´la fecha de los comicios. “A sanciones... elecciones”. “Nosotros vamos a vencer unidos”, agregó Cabello, quien aseguró que será el Consejo Nacional Electoral (CNE) –acusado por la oposición de servir al gobierno–, el que fijará la fecha exacta de las elecciones.

El asambleísta fundamentó la propuesta de adelantar el proceso electoral como respuesta a las sanciones impuestas contra Venezuela y varios de sus funcionarios por parte de Estados Unidos y la Unión Europea, según él con el objetivo de “procurar el cambio de gobierno”.

El lunes, la Unión Europea aprobó sanciones contra siete altos funcionarios venezolanos, entre ellos Cabello, lo que el gobierno calificó de un “golpe al diálogo” que ha mantenido desde el 1 de diciembre con la MUD en República Dominicana.

Al justificar su propuesta, Cabello también argumentó que la oposición se “retiró” del diálogo con “excusas fútiles”, dijo al referirse a la ausencia de la MUD en la cuarta ronda que estaba prevista para el pasado jueves, y a la cual faltó señalando que no iban a acudir cancilleres facilitadores.

 

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De Daktari a Óscar Pérez: el uso de la carta paramilitar contra Venezuela

 

 

Durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, Colombia vivió un proceso de reconfiguración de su territorio debido al desplazamiento forzado de más de 2 millones de personas (en su mayoría de carácter rural/campesino) que produjo la ocupación y ofensiva militar del Plan Colombia y el paramilitarismo.

Lejos de resolver algo, aunque tampoco ese era el interés inicial, el negocio de la guerra se amplía al igual que sus mecanismos y canales de financiamiento, los que le dan existencia: narcotráfico, comercio de armas, criminalidad económica, etc.

La frontera venezolana recibe los primeros impactos de un fenómeno con rasgos transnacionales y transfronterizos, sustentados por un Estado fallido que entregó su seguridad interna a Estados Unidos y determinado, principalmente, por la importancia que tiene para este último la cocaína que ahí se produce y exporta; una balanza que a su vez inclina a favor el aumento en la demanda de armas. El narcotráfico también tiene su geopolítica.

Ese proceso de conquista sui géneris cuyo resultado fue la depredación progresiva, también sui géneris, de la vida económica y social de la frontera, trajo consigo el afianzamiento de grupos armados que pasaron a controlar rutas de contrabando, venta de armas y narcotráfico. La empresa de la guerra en Colombia marca USA creció sobremanera y buscó en Venezuela instalar su filial, expansión que dio además un nuevo carácter a la clásica delincuencia organizada en Venezuela bajo una economía ilegal trazada a partir del narcotráfico, el contrabando, el sicariato... y a futuro, de la violencia política.

Tratándose de una empresa, entonces, era natural que la necesidad de un aparato de seguridad privado, en este caso el paramilitarismo, haya adquirido formas como brazo ejecutor del neoliberalismo, toda vez que disputa al Estado el control social sobre el territorio. Y eso aplica tanto para Colombia como para Siria.

Esta penetración configuró la importación progresiva de ese ejército privado en suelo local, pero también su forma de moldear una cultura de la violencia específica en Venezuela, plantándose como empresa más allá de lo meramente delictivo. Por el hecho de tener esa cualidad privada, es que grandes intereses políticos pueden echar mano y utilizarlo. Es cuestión de asumir el riesgo de dicha inversión.

El paramilitarismo no es un fenómeno venezolano, las bandas y referentes del crimen organizado no nacieron espontáneamente, sus formas de administración de castigo y control social sobre ciertos territorios tampoco lo aprendieron en Internet; es consecuencia de la geopolítica de la guerra de Estados Unidos a través de Colombia, de la cual también son víctimas los colombianos. Estar al lado del principal productor de cocaína del mundo y del principal mercado de armas de la región se dice fácil, precisamente en ese detalle está la razón de ser de que el paramilitarismo sea utilizado como herramienta política en Venezuela y que como fenómeno tenga las implicaciones que tiene.

No producto de la casualidad jefe político del paramiliarismo colombiano, en una reciente intercambio con periodistas, empatizara con las acciones de Pérez y llamara al Ejército a sublevarse contra el Gobierno.

 
Daktari, modus operandi y la vía armada


El hecho de la finca Daktari en su momento dio dimensión de hasta dónde se estaba dispuesto a llegar para sacar al chavismo del poder, de hasta dónde se habían corrido los límites. Fue un año donde el país se encontraba movilizado por la agenda del referendo revocatorio impulsada por el antichavismo, quien buscaba consolidar una victoria política luego del golpe/paro/sabotaje de meses anteriores.

Los hechos y sus vinculaciones políticas y empresariales son harto conocidas; más de 100 paramilitares contratados, y vinculados a agentes infiltrados dentro de la fuerzas de seguridad y empresarios, daban la medida de un modus operandi que se ha repetido inercialmente durante los últimos años: a medida que se pierden batallas políticas, recurren al plomo; a medida que se pierden las batallas callejeras (guarimbas), donde también apelan al plomo, recurren a los sicariatos y asesinatos políticos. Y para ello solo falta quien ponga la plata sobre la mesa y quien mueva los resortes (piense en la CIA), y quien desde la tribuna política y mediática sea cómplice en desvirtuar, negar o legitimar lo que de allí resulte.

Dependiendo de ese contexto más general es que adquiere visibilidad en qué momento se apela a células armadas (germen de los ejércitos privados) para intensificar la violencia callejera, o cuando, en circunstancias de reflujo, se emplea con fines selectivos como asesinatos políticos. Después del icónico hecho de la finca Daktari se han evidenciado las múltiples formas de aplicación de este instrumento, resaltando los periodos de guarimba como escuelas o centros de entrenamiento, donde también se intenta posicionar grupos armados (disfrazados de “manifestantes”, por supuesto) para escalar la confrontación.

Las guarimbas de 2017 describieron bastante bien que las molotvs y escudos hechos de latón eran herramientas de márketing que difuminaba -para la prensa mundial- el secuestro y control de urbanizaciones, el uso de francotiradores y de armas de fuego en confrontaciones y la intención probada de llevar a cabo asesinatos contra personas por ser o parecer chavistas.

Existe una intención manifiesta de tantear la vía armada, tanto por actores internos como externos: el reconocimiento internacional del escenario de confrontación de las guarimbas, partera de células como la de Óscar Pérez y Juan Caguaripano, vino por parte de Estados Unidos y la Unión Europea principalmente.

 

Células armadas y el caso Libia


Luego de cerrado el ciclo de violencia política y armada en Venezuela, se suscitaron tres ataques armados. Uno dirigido contra la sede del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ, mientras niños que estudian en esa institución se encontraban adentro) y el Ministerio de Interior, Justicia y Paz desde un helicóptero donde se lanzaron granadas y ráfagas de disparos de alto calibre; y otros dos contra instancias de las Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) en el estado Carabobo (Fuerte Paramacay) y el estado Miranda (Comando de la Guardia Nacional Bolivariana, GNB). El fin era obtener armas para preparar un golpe a futuro y ganar capacidades, pero también imponer en la opinión pública una supuesta superioridad en términos tácticos y militares, además de un clima de terror.

Con estos ataques dos células armadas (una de Óscar Pérez y otra del ex militar capturado Juan Caguaripano) pasaron a ser la nueva apuesta.

Una célula no es un fin en sí mismo, sirve como agrupamiento inicial de una estrategia superior dirigida a conformar un ejército paralelo: tras un proceso de infiltración y cooptación de fuerzas regulares para producir deserciones, se intenta darle forma y objetivo político. De esta manera ocurrió durante la “primavera árabe” que azotó Libia, donde los servicios de inteligencia de la OTAN lograron extraer oficiales del estamento militar para nutrir a los “rebeldes”, bajo un marco narrativo global que ubicaba como única ruta con sentido práctico la agenda armada para salir de Gadafi. ¿Les suena?

Pérez y Caguaripano eran evidencia de esa intención (global pero adaptada a cada terreno) de “resolver” los conflictos a plomo y de infiltrar fuerzas de seguridad para conformar el germen de un ejército privado. En Venezuela la visibilidad de esta intención es aún mayor cuando se mide el asedio psicológico al que están sometidas la FANB, los recurrentes llamado de la oposición a “ponerse del lado de la Constitución” (eufemismo para llamar a la insurrección) y las infiltraciones detectadas a tiempo.

En tal sentido el desmantelamiento de estas dos células altamente peligrosas no sólo iba dirigido a revertir cualquier acto de sabotaje o terrorismo a futuro, según el constituyentista Diosdado Cabello se preparaban para hacer estallar un carro-bomba en la embajada de Cuba, sino también neutralizar posibles operaciones dentro de las fuerzas de seguridad. Este último punto es clave en cuanto a la anticipación con respecto a los servicios de inteligencia extranjeros que pudieran estar operando para reeditar a un Pérez o a un Caguaripano que, nuevamente, intenten dirigir al país por los derroteros de la guerra.

 

Medios, políticos estadounidenses y legitimación del paramilitarismo con otro nombre


Un componente fundamental que posibilita la legitimación y empatía con grupos armados son los medios de propaganda privados. Bajo la imposición de un alias globalizado (los “rebeldes”), se ha justificado desde las grandes empresas de la comunicación el caos y la mercenarización de conflictos, como en Medio Oriente luego de la “primavera árabe”. Y “rebeldes” son, justamente, todas las células terroristas o grupos armados que “emerjan” en territorios con gobiernos que no están alineados a Estados Unidos.

Venezuela no escapa de este tratamiento, ya durante las últimas guarimbas habían adelantado un cuadro narrativo para representar como “enfrentamientos entre manifestantes pacíficos contra militares armados” lo que realmente eran episodios de ultraviolencia, cortes de vías, disparos de francotiradores y saqueos contra comercios.

Sin embargo el alias “rebelde”, una nomenclatura que signa un factor militar, se vio con claridad luego de que Óscar Pérez y su grupo cayeran abatidos en el enfrentamiento; medios internacionales y locales cartelizaron el tono y lo glorificaron como “el piloto que se rebeló contra Maduro”, apelando a las brechas de desinformación que dejó el operativo, y sobre todo, a las voces más extremas del espectro político (María Corina Machado, Diego Arria, Antonio Ledezma, etc.) que dieron un respaldo frontal a Pérez.

Si bien ese alias ya denota en sí la intención de correr los límites del relato en pro de legitimar células armadas, ubicando a Pérez en la misma coordenada simbólica de organizaciones terroristas en Medio Oriente, otro dato prefigura los apoyos externos con los que cuenta la opción bélica: Marco Rubio, Otto Reich, Roger Noriega e Ileana Ros defendieron a Óscar Pérez y respaldaron sus acciones.

No se trata de simples congresistas o voceros políticos de Estados Unidos, sino de un sector que luego del ascenso de la Administración Trump ha alcanzado importantes niveles de influencia para configurar el marco de las relaciones exteriores EEUU hacia Venezuela. Resaltan los casos de Otto Reich y Roger Noriega, ambos operadores de la guerra sucia en Centroamérica y vinculados estrechamente a los servicios de inteligencia estadounidenses, a los que Marco Rubio, en su posición de senador, les da un empujón para que su limitada voz se escuche. Caso que también aplica para Luis Almagro, que aprovechando la ola desde su cuenta Twitter compartió el apoyo dado por ONGs financiadas por el Departamento de Estado, como Human Rights Watch.

En este punto es necesario recalcar lo obvio: el próximo atentado que planeaba la célula de Pérez, o la de Caguaripano antes de su desmantelamiento, estaría legitimado por estos actores políticos del Congreso estadounidense, los cuales han demostrado influencia en delimitar la política exterior hacia Venezuela. Marco Rubio e Ileana Ros incluso tienen acceso a cajas negras presupuestarias con las cuales podrían, incluso, otorgar financiamiento para no detener el entusiasmo, un dato ya de por sí bastante peligroso.

Esa prueba es más que suficiente para poner en contexto el operativo contra la célula de Pérez, pero sobre todo, como el paramilitarismo está sobre la mesa de quienes han adquirido una influencia relativa en la Casa Blanca para moldear el qué hacer con Venezuela.

Durante estos días se ha intentado mostrar a Óscar Pérez como un caso aislado, cuando en realidad representa una continuidad (aún no lograda) en el marco de la agenda paramilitar contra Venezuela.

 

(Tomado de Misión Verdad)

 

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En un video que difundió en una cuenta de la red social Instagram, el ex policía Óscar Pérez acusó a las autoridades venezolanas de querer matarlo pese a que estaba dispuesto a entregarse

 

El año pasado Óscar Pérez atacó desde un helicóptero edificios del gobierno

El ex oficial se atrincheró con algunos de sus cómplices en una vivienda a 25 km de Caracas

 

Caracas.

Un intenso operativo en Venezuela para capturar al ex policía Óscar Pérez, quien en 2017 atacó desde un helicóptero edificios gubernamentales, dejó este lunes varios muertos –dos de ellos policías–, heridos y cinco detenidos.

Al cierre de esta edición no había informes oficiales sobre la suerte que corrió Óscar Pérez, aunque fuentes policiales aseguraron a Sputnik que habría muerto en el enfrentamiento.

Estoy seguro de que lo sacaron muerto, declaró una fuente que formó parte del operativo.

El Ministerio del Interior informó: los integrantes de esta célula terrorista que hicieron resistencia armada fueron abatidos y (otros) cinco criminales fueron capturados, sin precisar qué sucedió con Pérez.

El presidente Nicolás Maduro, durante su mensaje anual desde la Asamblea Nacional Constituyente, dijo que en el enfrentamiento fallecieron dos policías a consecuencia de disparos en la cabeza que recibieron cuando se encontraban esperando la entrega de los rebeldes y que fue abatida gran parte del grupo terrorista, pero no dio más detalles.

El mandatario indicó que otros seis policías resultaron gravemente heridos y más de cinco miembros del grupo quedaron detenidos.

Nos enteramos de que tenían preparado un carro bomba para hacerlo estallar frente a la embajada de un país querido y prestigioso, aseguró.

Piloto y actor, de 36 años, Pérez quedó acorralado con sus hombres durante la madrugada en una casa en la carretera hacia El Junquito, 25 kilómetros al noroeste de Caracas, y en una docena de videos que difundió en su cuenta de Instagram acusó a las autoridades de querer matarlos pese a que estaban dispuestos a entregarse.

Según la nota oficial, el ex agente policial y sus hombres estaban apertrechados con armamento de alto calibre y abrieron fuego contra las fuerzas de seguridad, lo que dejó dos policías muertos y cinco heridos.

Los efectivos fueron atacados por los violentos cuando estaban negociando las condiciones para su entrega y resguardo, subrayó el Ministerio del Interior, que agregó que el grupo intentó detonar un vehículo cargado de explosivos.

Las fuerzas de seguridad montaron un bloqueo en la carretera, donde dispersaron con algunas bombas lacrimógenas una protesta en favor del piloto y en contra del presidente Nicolás Maduro que hicieron unos 30 vecinos de la zona.

En medio de una ola de protestas contra Maduro que dejó 125 muertos entre abril y julio de 2017, Pérez y otros hombres no identificados sobrevolaron Caracas el 27 de junio en un helicóptero de la policía, lanzaron cuatro granadas contra el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y dispararon contra el Ministerio de Interior, sin provocar víctimas.

En el operativo de detención participaron comandos especiales de la policía y la fuerza armada, que fueron apoyados por un tanque del ejército. Varias ambulancias también fueron enviadas al lugar.

En diciembre pasado, Pérez, quien perteneció al Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, se atribuyó la autoría de la Operación Génesis que terminó en el asalto a una base militar en Laguneta de La Montaña, población del norteño estado de Miranda, donde fueron robados 26 fusiles Kalashnikov y tres pistolas.

Maduro acusó entonces a Estados Unidos de estar detrás del ataque y pidió a las fuerzas armadas tolerancia cero con los grupos terroristas y ordenó repelerlos con plomo.

El piloto, quien desde el ataque a las entidades oficiales publicó varios videos en los que decía luchar contra la “narcodictadura y tiranía” en Venezuela, era buscado por las autoridades acusado de terrorismo y tenía orden de captura en Interpol.

Antes de su sonado ataque, Pérez ya era conocido por los venezolanos, pues protagonizó en 2015 la película Muerte suspendida, un filme de acción basado en el famoso secuestro de un comerciante portugués en Caracas, en 2012.

A la par, los accesos del complejo militar más importante de Venezuela, Fuerte Tiuna, fueron cerrados.

Por otra parte, Maduro pidió investigar al obispo Víctor Hugo Basabe, de San Felipe, quien rezó hace poco para que Venezuela quede libre de la peste corrupta que lleva a sus ciudadanos a comer de la basura, según reporte del diario El Nacional. También solicitó a la justicia que investigue al obispo Antonio López Castillo, de Barquisimeto, que en misa pidió que el país sea salvado de la corrupción, según El Nacional.

 

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Lunes, 15 Enero 2018 06:36

¿Corralito financiero disfrazado?

Credito: Archivo

 

Bancos emiten solo hasta Bs 30 mil y usureros lo venden hasta en 100%

 

Una de las modalidades que han surgido en medio de la “escasez de efectivo” es que los billetes o se han convertido en una nueva mercancía.Es un clamor a voces que el efectivo aparezca. Los comentarios están en la boca de todos los ciudadanos “Estamos viviendo un corralito financiero disfrazado”

En las entidades bancarias se hacen largas colas para conseguir dinero en efectivo y solo dan 5, 10 o 30 mil bolívares, lo que no cubre ni siquiera muchas veces el valor del pasaje entre una ciudad y otra.

La venta de efectivo ha alcanzado precios desde un 30% y hasta el 100%. “Estamos mal. El gobierno no saca suficiente papel moneda para que este problema se arregle. Los trabajadores no podemos cubrir los gastos de los alimentos con nuestro sueldo, para pagar en puntos de ventas nos quitan un porcentaje y nos calamos largas colas. Para conseguir efectivo nos quitan también un alto porcentaje. Estamos viviendo un infierno”, así lo manifestó un Sr. que hacía una larga cola para pagar 1 kg de arroz con punto en Bs 90 mil.

La denuncia concreta que subyace en la boca de los ciudadanos de a pie es que se deben tomar medidas que realmente solucionen el corralito financiero. “Vimos como el gobierno decidió penalizar a los usureros que venden el efectivo, pero cuando uno va al banco no puede sacar más de 30 mil (con suerte) porque la respuesta siempre es la misma “no ha llegado la remesa” ¿entonces? ¿Hasta cuándo nos vamos a calar que el gobierno denuncie que el billete se va a Colombia y no tome medidas verdaderamente efectivas para superar el problema del efectivo?” así lo afirmó en el Mercado de Catia una señora con la que conversamos de manera informal.

Un sector de la población considera que el gobierno “solo toma medidas efectistas” “Va el SUNDDE a los supermercados, ese día se hace una gran cola, venden “barato” y después todo vuelve a la vorágine de los precios a Dólar Today. Así fue con la medida de “llevar presos a los usureros” eso está bien, pero para que eso sea funcional tienen que emitir los billetes que cubran la demanda nacional. Cada bolívar en la banca electrónica debe estar respaldado por su equivalente en billetes, eso es lo que pienso. Yo quiero que mi poco sueldo lo pueda sacar en efectivo. ¡Estoy harta!”, expresó otra mujer que intentaba comprar "algo de comida" en el mencionado Mercado Municipal.

 

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Venezolanos haciendo milagros para que no los alcance el hambre y el gobierno en silencio se duerme contemplándolos

 

10 de enero de 2018.- El mes de enero de este nuevo año 2018 no fue recibido con el entusiasmo de otrora, y es que en el país caribeño, lamentablemente, se vive lo que se denomina hiperinflación. Los venezolanos han tenido que hacer milagros para poder alimentarse. Ya en diciembre, muchos eran los comentarios que se escuchaban en la calle sobre la incertidumbre que significa pensar qué llevar de comida en enero a sus familias “cuando se acabara el aguinaldo y la confusión del mes de diciembre”.

El Centro de Estudios de la Realidad Latinoamericana (CER-Latinoamericana) realizó un grupo focal con la participación de 8 (ocho) personas, conformado por cinco mujeres y tres hombres. El tema abordado: Cómo está haciendo usted para alimentar a su familia en la situación actual. Los testimonios ofrecidos por los participantes dan cuenta de lo que viven los venezolanos en medio de una crisis sin precedentes y del aumento acelerado de los precios de los alimentos. En medio de las tristes realidades de quienes nos contaron lo que es historia común entre quienes solo tienen sus salarios para poder vivir surgió el título de esta nueva entrega del producto "En Foco": Venezolanos haciendo milagros para que no los alcance el hambre y el gobierno en silencio se duerme contemplándolos.


La triste noticia del vigésimo aumento de salario desde que Maduro es Presidente

 

El último día del difícil año 2017, el Presidente de la República, Nicolás Maduro, anunció el aumento de 40% del salario mínimo junto a un incremento a 61 unidades tributarias en la base de cálculo del bono de alimentación. La noticia fue recibida con preocupación y desdén por muchos de los que viven únicamente de su trabajo “No es que uno no necesite ganar más, pero aquí lo que hace falta es que se controle el aumento de los precios de alimentos, medicinas, ropa, vestidos. Es inaguantable la situación. Comprar los alimentos se ha hecho imposible. Un cartón de huevos es mucho más caro que el salario mínimo anterior. Aun no hemos cobrado el primer aumento de este nuevo salario y ya uno sabe que es insignificante. Aquí tenemos una hiperinflación de más de 2.600% no sé cómo vamos a hacer. Yo, en mi caso, compré el sábado en una feria de hortalizas baratas y me bandeo con las caraotas que había guardado. Carne, no puedo comprar; pollo, mucho menos. Estoy comiendo papa con caraotas. Así de simple y pensar que todavía me falta para la quincena que con aumento y todo no me llega a los 150.000 Bs”, cuenta su testimonio Yubitza Maldonado, secretaria en una escuela dependiente del Ministerio de Educación.

En este sentido, varios economistas han explicado que el aumento salarial es solo nominal, es decir que aumenta la cantidad de bolívares que se reciben por el trabajo, pero disminuye de manera considerable los bienes y servicios que se pueden adquirir con el salario.

“Yo he comprado comida haciendo milagros. Con el aguinaldo mío y con los (aguinaldos) de mi mujer. Con unos trabajitos que hice por ahí. Todo lo que he hecho de dinero es para la comida. A mi comunidad no llegó el pernil. Yo no esperaba el pernil para la cena navideña, lo esperaba para resolver algo de proteínas en enero. Aunque sea comiendo cochino. Enero lo he resuelto con yuca, papa, granos. Yo me pregunto qué sentirá la gente del gobierno cuando tienen a gran parte de su pueblo viviendo de esta manera. Yo también me quiero ir de este país, pero con qué plata me voy, no tengo ni para el pasaje por tierra”. Este testimonio lo presenta en el primer grupo focal de este año, Elvis Trejo, trabajador de la administración pública y habitante de la parroquia Sucre de Caracas.

 

Carnet de la Patria y bonos del gobierno: Apartheid político

 

Algunos analistas ya han calificado la política clientelar que lleva a cabo el gobierno del Presidente Maduro como apartheid político, basado en el hecho de que solo dirige sus esfuerzos a sus “adeptos” a través del carnet de la patria. Asimismo mantiene una política clientelar en medio de una crisis sin precedentes. Más allá de las bolsas del CLAP que ofrecen a precios “solidarios” y los aumentos salariales, las cuentas no dan. Cada uno de estas “decisiones” lo que tratan de esconder es un terrible drama social. Este es un reparto sin contraprestación de servicio. Lo que se ha impuesto es simplemente el hecho del pago por el voto, el pago por el silencio. Es una forma de repartir las migajas por las cuales el gobierno pretenden controlar a quienes posean el carnet. Es el instrumento de una nueva forma de control social de visos claramente totalitaristas. Las preguntas que saltan cada vez que el gobierno “reparte” sus dádivas son: ¿Cuál es el fundamento legal del uso del carnet y de los “beneficios” que de él se obtienen? ¿Qué partida presupuestaria respalda esta política? ¿Dónde, cuándo y por quiénes fue aprobada? ¿Cómo se hace en medio de esta crisis para mantener esa política clientelar? ¿Cuándo, entonces, se hará la urgente y necesaria inversión social, la importación de alimentos, medicinas y bienes básicos para la totalidad de la población venezolana?

“Yo nunca había comido tanta yuca en mi vida. Es más, yuca con grano es algo que no pega. Pero algo tenemos que comer. Uno hace la yuca en puré, en arepas de yuca, pero el problema es que no se puede comprar la proteína. Cuando compro huevos los estiramos con los pocos vegetales que uno puede comprar: chayota, calabacín, berenjena y ese tipo de alimentos. La cosa está que arde. Yo no quiero al gobierno, pero sin embargo me han dado los bonos del carnet de la patria. Por donde vivo me hago el que estoy con el gobierno, pero en el fondo es una humillación. Por supuesto que los 500 mil no alcanzan, pero yo con eso y la bolsa del CLAP he resuelto parte de la comida que le debo llevar a mi familia a la mesa. Mi hija mayor que estaba en la universidad se tuvo que salir para trabajar y ayudar en la casa. Eso me tiene frustrado. Cuando me dieron el bono fue que pude comprar un poco de pollo porque uno extraña comer con su pedazo de pollo, de carne o de pescado. Aquí el que no está enchufado o no tiene un familiar afuera que mande algo de plata está más que jodido. En diciembre pensábamos "qué va a pasar con nosotros en enero". Somos un país empobrecido por un gobierno que pretende seguir en el poder”, esta afirmación la hace Juan Pérez, nombre ficticio porque pidió estar en el anonimato por temor a represalias.

 

Comer: la preocupación que más ocupa al venezolano actual

 

No es extraño escuchar que el tema que más se escucha entre los venezolanos es el referido a la situación en general, pero con más hincapié en el tema de los alimentos, tanto por la dificultad por conseguirlos, como por el alto costo de los mismos. Una de las salidas ha sido que un familiar que esté fuera envíe dinero como pueda para que su familia pueda, por lo menos, comer tres veces al día. Muchos han tenido que reducir la cantidad de comida que consumen o, simplemente cambiar drásticamente su patrón alimentario. Lo cierto es, que la venta de la fuerza de trabajo en la República Bolivariana no alcanza para llevar el plato a la mesa tres veces al día.

"Nosotros en mi casa somos tres: mi mamá (que tiene una pensión), mi hijo de cuatro años y yo que soy maestra y trabajo en dos lugares. Estamos comiendo porque mi esposo está en Chile trabajando y nos manda dinero desde allá, si no, no sé cómo estaríamos haciendo. A veces uno piensa que por esta crisis la familia se ha dispersado. A veces pienso en que tendré que irme a Chile para poder vivir con mi esposo y mi hijo como corresponde, pero también pienso ¿ con quien se queda mi mamá? ¿Qué voy a trabajar allá? Yo no quiero trabajar limpiando pisos después que aquí tengo mi profesión y una vida como maestra. Así que estoy en tres y dos“. Nos manifestó Verónica Berbesí, maestra de 36 años de edad.

“Trabajé toda la vida como enfermera, por eso hoy tengo mi pensión del seguro social y dos jubilaciones, mi esposo una jubilación y una pensión, pero estamos enfermos. Comemos por dos razones fundamentales: una, es que hemos priorizado el tema de los alimentos por encima al de las medicinas; la otra, simplemente porque comemos menos, todo contado. Hemos bajado de peso muchísimo. Comemos menos proteínas, menos de todo. Hasta la manera de cocinar ha cambiado porque ahora yo no aliño los granos, le hecho un polvo maggie y ya. No puedo comprar ajo, ají, pimentón...simplemente no puedo”. Dice con tristeza Nancy Marcano, enfermera jubilada de 73 años de edad.

“En mi casa estamos haciendo lo siguiente: le damos desayuno a los niños que son dos. Allí nos la arreglamos pero ellos sí desayunan. Nosotros no, con suerte solo a veces, tomamos café sin azúcar. Lo que hacemos es almorzar. Allí hacemos milagros: granos, arroz (cuando hay), yuca y papa. La cena es una especie de feria de la yuca. Solo comemos arepas cuando nos viene la bolsa del CLAP. Con eso es que nos ayudamos y les damos leche a los niños. La verdad es que me la paso con dolor de cabeza, creo que es el hambre. Ya estoy demasiado delgada. Los papeles se invirtieron: cuando veo a una gordita me da como envidia (risas)”. Así lo cuenta Magaly Verdú, comerciante de 32 años.

 

La sociedad del “rebusque”

 

La imposibilidad de adquirir los productos de la canasta alimentaria con el salario ha hecho que muchas personas busquen otro empleo o, simplemente, busquen otros ingresos con actividades informales. La explosión de la masa monetaria en circulación, sumada a la reducción de los bienes en el mercado que ha traído la caída de la producción e importación, provoca un desequilibrio entre la abundancia de dinero nominal y la escasez de productos, que ejerce presión sobre los precios y destruye el poder de compra de los ciudadanos.

“Aquí en Caracas, como sea, uno consigue, se rebusca, hace un trueque, estira la platica, come dos veces nada más.... ¿Será que el gobierno no piensa en el pueblo?. Ellos están gordos y nosotros flacos, bajando cada vez más de peso. La verdad es que esto es tan insoportable que a veces pienso en agarrar un autobús e irme a trabajar a otro país para poder mandarle a mi familia. Yo hago de todo, trabajo y me rebusco. A nada le digo que no, porque el sueldo no me alcanza”. Tal es el testimonio de Edwin Pinto, de 43 años de edad.

“En mi casa se come porque yo soy una mujer guerrera. Compro auyama que da miedo y hago una olla de crema de auyama o compro pata de pollo con alguna verdura y hago una sopa con un poquito de monte y con lo que consiga por ahí. Si compro pollo, lo haga desmechado con calabacín y con lo que encuentre y con el carapacho hago sopa. Sopa, verdura, granos. Ligo la harina de maíz con yuca y hago bollos o arepas. Estiro la bolsa del CLAP, que no me alcanza más de una semana y eso que somos cuatro nada más. Yo hago milagros, vengo de cocinar toda la vida y de una familia bien pobre, por eso es que sé cómo hacer para que los míos coman y se alimenten. Por supuesto entre mi esposo, mi hija y yo tenemos cuatro salarios mínimos, porque mi esposo buscó un trabajo de noche para poder redondear el sueldo. Yo vendo hielo y cigarros en la casa, aparte de mi trabajo para poder redondear también. Eso sí, para que te voy a mentir. No salgo ni a la playa, ni me divierto, ni nada. La verdad es que ando aburrida de esta monotonía de resolver la comida” nos cuenta Zulay Lucena de 44 años de edad.

 

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Lunes, 08 Enero 2018 06:08

El derrumbe

El derrumbe

 

REVISITANDO VENEZUELA

Veterano periodista uruguayo, ex jefe de redacción para América Latina de la agencia France Presse, Noboa viajó en noviembre pasado a Venezuela, años después de haber ejercido allí como corresponsal. En esta nota da cuenta de lo que vio y lo que le relataron.

 

Mi amigo José Vicente está preocupado. En su casa son cinco. Todos tienen el carné de la patria, que sirve para acceder a la asistencia del gobierno. Y también para votar. Cuatro votaron por la oposición y uno, su sobrino, por el chavismo, en las últimas elecciones de gobernadores, en las que hubo que validar el carné de la patria. El bono navideño que repartió el gobierno, de 500 mil bolívares, sólo había sido recibido por el sobrino. “¿Será que el carné de la patria les permite saber por quién votamos?”

Los venezolanos de “15 y último”, como les dicen a los asalariados que cobran el 15 y el último día del mes, precisan de la ayuda del gobierno para comer y de ese bono para suavizar en algo la dureza de las fiestas de fin de año. El gobierno anunció en noviembre que los que tuvieran el carné recibirían un bono navideño de 500 mil bolívares, y a los inscriptos en la ayuda alimentaria se les añadiría un jamón, el ingrediente tradicional de las comidas navideñas.

José Vicente tiene 45 años, es negro, divorciado, y tiene dos hijas. Lo conozco de la época en que yo era corresponsal en Caracas, entre 2005 y 2008, el año en que el precio del barril de petróleo llegó a los 100 dólares por primera vez. Trabaja en una oficina haciendo trámites y gana 630 mil bolívares mensuales (350 mil de salario y 280 mil de tiques de cesta básica). Exactamente 8,63 dólares, al cambio paralelo.

Nueve años después de mudarme de Caracas, volví a visitar a mis amigos. Cuando llegué, el 11 de noviembre, el dólar paralelo valía 53 mil bolívares; cuando me fui, el 19, costaba 73 mil.
El salario mínimo es de 456.507 bolívares (tiques de cesta básica incluidos), o 6,26 dólares al cambio paralelo. Una Big Mac costaba 48.900 bolívares cuando llegué y 53 mil una semana después. El cartón de 30 huevos, 60 mil bolívares cuando llegué, 75 mil cuando me fui.

(Venezuela cerró 2017 con 2.735 por ciento de inflación, según datos preliminares de Ecoanalítica, y con un dólar paralelo a 111.413 bolívares. Los jamones no llegaron para Navidad y hubo disturbios en los barrios populares.)

El carné de la patria es una tarjeta plastificada con los colores de Venezuela, la foto y los datos personales del ciudadano y un sello informático que intriga a la gente sobre qué información almacena. Lo gestiona el Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) y sirve para votar. Según Maduro, sus funciones se irán ampliando progresivamente.

Otro instrumento de control con que cuenta el gobierno son las cajas que reparten una vez por mes los comités locales de Abastecimiento y Producción (Clap), a un precio de 15.600 bolívares. Los vecinos deben inscribirse para recibir la caja que, dependiendo de las importaciones controladas por empresas manejadas por militares, pueden contener arroz, pastas, salsa de tomate, sardinas, harina... Esas empresas obtienen el dólar al cambio oficial, de diez bolívares por dólar. Venezuela sólo produce 30 por ciento de los alimentos que consume su población.


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Luz Mely Reyes, periodista que se hizo famosa en los años del presidente Hugo Chávez por sus investigaciones publicadas en el diario popular Últimas Noticias, el de mayor tiraje, me contó que en su edificio, en el centro de Caracas, miembros del Concejo Comunal pasaron por su apartamento para que se registrara para el Clap. Ella dijo que no lo precisaba. Entonces le pidieron que diera explicaciones.

El Concejo Comunal utiliza la caja para disciplinar a los vecinos. Cuando José Vicente se opuso en una reunión del Concejo de su cuadra, en el barrio popular de Antimano, a que los vecinos pagaran camiones cisterna para aliviar los cortes diarios de agua, le suspendieron la caja del Clap durante tres meses.

El agua por cañería les llega entre las 5 y las 9 de la mañana. Luego la cortan hasta las 6 de la tarde, cuando es conectada nuevamente hasta las 11 de la noche.

José Vicente, que hace nueve años era un muchacho fuerte, está flaco y demacrado por la “dieta Maduro”, como llaman los venezolanos al adelgazamiento que les ha provocado el desabastecimiento y la carestía. Igual, está decidido a meterse en otro lío. No está de acuerdo con que sean los vecinos quienes paguen los camiones para sacar las montañas de basura que se acumulan en su barrio. Delante de su casa el olor es nauseabundo. Hace un mes que no se recoge la basura.

El tema cotidiano de sus vecinos gira en torno a qué alimentos pueden encontrar y dónde. Hace dos meses que no hay carne bovina ni de pollo. En los supermercados han reaparecido varios productos, pero a un precio prohibitivo. Siguen faltando pasta de dientes, jabón para lavar la ropa, azúcar...

Y no hay billetes, bolívares. No se puede retirar más de 10 mil bolívares (13 centavos de dólar, al cambio paralelo) de un cajero. Hay que peregrinar de uno a otro y comerse colas larguísimas. El gobierno imprimió un nuevo billete de 100 mil bolívares, pero como no hay cambio, casi nadie lo acepta.

Por lo tanto, las tarjetas de débito y los “puntos” (Pos) para utilizarlas se han generalizado. En el centro de Caracas las vendedoras callejeras de hallacas, tamales típicos de la temporada navideña, que cuestan 20 mil bolívares, tienen puntos para las tarjetas. El problema es que no siempre funcionan. Hay tiendas con carteles que dicen: “Hoy el punto funciona”. Como es tan aleatorio, en los mercados populares las colas para pagar son larguísimas. Muchos vecinos abandonan las bolsas de sus compras hartos de esperar. Y los que no tienen tarjeta, los más pobres de las ciudades y el campo, son los que más sufren.

La encuestadora Datanálisis indicó, según un estudio publicado durante mi estadía, que 70 por ciento de los consumidores sufren carencias alimenticias y sanitarias, porque son asalariados, no tienen acceso a dólares, y dependen de la asistencia del gobierno. La mitad de estos reciben la caja Clap.

El otro 30 es el que mueve la economía, el que tiene acceso a dólares o al dinero que emite el gobierno, la elite cívico militar, los contratistas del gobierno, los funcionarios corruptos, los especuladores grandes y pequeños, los que tienen patrimonio en el extranjero, profesionales que hacen trabajos en el exterior, o los que reciben remesas de su familia. Los grandes beneficiarios de la crisis han aumentado su consumo de productos premium, en particular automóviles y teléfonos de alta gama, whiskies.

La desnutrición ha aumentado, sobre todo entre los niños. Cáritas Internacional indica que 8 por ciento de los menores de 5 años tienen desnutrición aguda moderada, 3 por ciento desnutrición aguda severa. La mortalidad posnatal se ha triplicado.

Cáritas señala también que en Venezuela se encuentran sólo 38 por ciento de los medicamentos esenciales de la lista de la Oms, y en los hospitales públicos apenas el 30 por ciento de los necesarios para combatir enfermedades infecciosas básicas; 114 mil personas portadoras de Vih no tienen acceso a medicamentos esenciales. La diabetes aumentó 95 por ciento y la hipertensión 92 por ciento.

Conseguir medicamentos desespera a los venezolanos. Traen sus maletas repletas de ellos cuando viajan, o sus familiares y amigos en el extranjero se encargan de conseguirlos y enviarlos. La gente muere de enfermedades curables.


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Johann Starchevich, periodista de El Estímulo, tiene un hijo de 6 años. La epidemia de disentería está llegando a Caracas y el pediatra le mandó vacunarlo con la triple. Los médicos le cobran 120 dólares por la vacuna. Estaba planificando ir con su esposa y el niño a Cúcuta, ciudad fronteriza colombiana a 850 quilómetros al oeste de Caracas, para vacunarlo a un bajo costo, enfrentando los riesgos del viaje de 14 horas en ómnibus y la inseguridad de la frontera.

La debacle ha incrementado aun más la violencia. En el campo provoca desde hace varios años un catastrófico éxodo rural.

“La gente que no puede pagar una seguridad privada abandona los campos para salvar la vida”, me cuenta una fuente que me pidió que no la identificara, por miedo a represalias.

Relata que un vecino suyo y sus dos hijos fueron atacados por delincuentes en su finca del estado de Guárico, al sur de Caracas, y arrojados por un barranco dentro de su vehículo. Salvaron sus vidas gracias a que el automóvil chocó contra un tronco y no cayó al vacío. Huyendo de la violencia, otra vecina vendió en 4 mil dólares una granja de 120 hectáreas con todas las instalaciones para criar cerdos. Me dicen que en el campo la policía ya no captura a los delincuentes, los mata y entierra en el lugar.

Según el Observatorio de Violencia, en 2017 la tasa de homicidios fue de 89 cada 100 mil habitantes, con un total de 26.616 asesinados, lo que la coloca en segundo lugar en el mundo, detrás de El Salvador.

De secuestros no hay cifras. Pero en el centro de la capital hay pancartas que dicen “No pagues, denuncia secuestro”, y un número de teléfono con la imagen de un policía detrás.
El vía crucis de los venezolanos se completa con el déficit en el transporte. Setenta por ciento del parque vehicular, ómnibus y taxis incluidos, está fuera de servicio por falta de repuestos. Hay una aplicación que permite pagar los taxis por transferencia bancaria.

El metro de Caracas, que hace nueve años no tenía nada que envidiarle a los de las capitales europeas, está deteriorado y siempre repleto. Los caraqueños, antes tan bien vestidos, rozagantes y acicalados, ahora lucen delgados, mal vestidos y sobre todo con zapatos estropeados. Un tenis trucho de calidad promedio cuesta más de un millón de bolívares, es decir los salarios de dos meses de una secretaria o de un médico de un hospital público.


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Para mis amigos periodistas el peor golpe es haberse visto cortados de su público.

Después del cierre en 2007 de Radio Caracas Televisión (Rctv), la televisora con mayor audiencia del país y que daba un gran espacio a la oposición, el gobierno fue poniendo a los medios independientes contra las cuerdas, extenuándolos.

Tras la muerte de Hugo Chávez, entre 2013 y 2015, el gobierno impulsó la compra de los más importantes, uno tras otro.

Todos cayeron, el venerable El Universal, el popular y de mayor tiraje Últimas Noticias, el económico El Mundo, la cadena opositora Globovision. Sólo queda El Nacional, desprestigiado por la megalomanía de su dueño, obsesionado con la presidencia y las conspiraciones, según un amigo escritor.

Los periodistas independientes se refugiaron en los medios digitales, a los que no accede el venezolano de a pie. Omar Lugo dirige El Estímulo, Luz Mely Reyes Efecto Cocuyo, otros trabajan en arcominero.com, armando.info, Prodavinci, Runrunes, Tal Cual... La mayor preocupación de Luz Mely es la autocensura: “Se está metiendo en la cabeza de los periodistas”.

Venevisión, de Gustavo Cisneros, el poderoso empresario de Direct TV, convive cómodamente con el régimen y evita molestarlo.

En las pantallas de los canales oficiales Venezuela es un paraíso. Los venezolanos cantan, bailan, producen, a lo largo del día y de la noche. El presidente cerró a mediados de noviembre el Congreso Nacional de los Consejos Productivos de los Trabajadores ensayando pasos de baile delante de un grupo de porristas. Conmemoró el aniversario del lanzamiento del satélite Miranda. “Un paso más hacia la Venezuela potencia”, dijo sin rastro de ironía. Exclamó él mismo la consigna en boga: “¡Nicolás Maduro, conductor de victorias!”, y reiteró “Yo soy el protector del pueblo venezolano”. Culpa de la crisis a las sanciones adoptadas por Donald Trump al inicio de este año, a una supuesta “guerra económica”. Habla como Chávez, se mueve como Chávez, pero los chavistas lo siguen abandonando.

La encuesta de Datanálisis de noviembre sitúa la popularidad de Maduro en un 21 por ciento, un aumento de diez puntos desde las elecciones de gobernadores y el fin de las protestas. La figura más popular sigue siendo Chávez, con 55 por ciento, a más de cuatro años de su muerte. La oposición se sitúa en 46 por ciento y la globalidad del chavismo en 16.


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Muchos periodistas, al igual que cientos de miles de venezolanos, emigraron. Otros aún resisten. Ganan el equivalente a 30 dólares un reportero y 90 dólares un director, al cambio paralelo.

Mi amigo Juan Sara, al que despedí el día que partió de Caracas, trabajaba en un periódico local de Carúpano, y su esposa, Tamara, había montado una radio comunitaria en Río Caribe, dos ciudades del oriente. Emigraron al sudeste asiático con un proyecto gastronómico; los dos son excelentes cocineros. La radio pasó a manos del chavismo. Tienen un hijo en Australia, otro en España, y su hija se prepara para emigrar a Chile. Juan debía viajar a Caracas desde Cumana en un vuelo de Estelar, una de las nuevas compañías fundadas para mantener la conectividad del país, después del cese de actividades de la mayoría de las líneas aéreas extranjeras. Lo alojaron dos noches en un hotel porque los aviones no aparecían. Finalmente, pusieron a todos los pasajeros en una caravana de taxis y los condujeron a Caracas.

Lo mismo les ocurre regularmente a los pasajeros de esa compañía que van a Santiago de Chile y Buenos Aires. Tienen que pernoctar una o varias noches en hoteles de la capital o de La Guaira a la espera de aviones. Las otras compañías venezolanas tienen problemas similares.

Venezolanos de todas las clases sociales se están yendo, en masa. La hija de José Vicente, ingeniera recién recibida, de 23 años, emigró a Chile.

Cada vez más, los venezolanos se van en ómnibus hasta Perú –el país que mejor los recibe–, Chile –uno de los destinos predilectos de los jóvenes–, y a toda América Latina. Balseros sobre ruedas. La hemorragia apuntala al régimen.

Juan me cuenta que desde enero no tiene agua por tubería en su casa de Río Caribe. Debe comprar dos cisternas por semana a 40 mil bolívares cada una. Una cisterna de 30 mil litros de gasolina cuesta 30 mil bolívares. Los cortes de luz son frecuentes y duran varios días, como en las otras ciudades del interior venezolano. Allí quedó una hermana discapacitada de Tamara y las señoras que la cuidan.


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Una fuente que trabajó en Miraflores en la época de Chávez me asegura que el oficialismo ganó las elecciones de gobernadores no sólo debido a la abstención de una parte de la oposición –una colcha de retazos de rivales enfrentados– sino también gracias a manipulaciones, irregularidades y en algunos casos fraude. Sostiene que hubo fraude en estados donde la oposición no tuvo testigos en todas las mesas. Sin embargo, la oposición no ha presentado pruebas de fraude, salvo en el estado de Bolívar. El candidato opositor e histórico líder sindical Andrés Velázquez impugnó la elección de su contrincante y denunció fraude en varias mesas, actas en mano. Bolívar tiene un valor estratégico por el Arco Minero del Orinoco, de 111 mil quilómetros cuadrados. Es rico en oro, cobre, diamantes, coltán, hierro, bauxita y otros minerales. Maduro quiere abrirlo a la explotación para compensar la caída en la extracción petrolera.

Esta fuente sostiene que el poder en Venezuela lo comparten tres fuerzas. Antiguos militantes de izquierda, como el presidente Nicolás Maduro y su ministro de Educación, Elías Jaua, y los actuales ideólogos, el psiquiatra Jorge Rodríguez, ministro de Comunicación, y su hermana Delcy, presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente. Los militares en actividad o retirados liderados por el ex capitán golpista Diosdado Cabello y el ministro de Defensa, general Vladimiro Padrino. Y los cubanos, que serían fundamentales en el esquema de poder.

La fuente dirige sus baterías contra los cubanos y los militares. A estos últimos les han repartido la administración de empresas clave, sobre todo de importación de alimentos y medicinas. De todas maneras, la policía política, el Sebin, los tiene muy vigilados. Si se reúnen tres oficiales o más, los detienen, sostiene.

La presencia cubana en el aparato del Estado venezolano está envuelta en el mayor secreto desde los años de Chávez. Éste decía que 46 mil cubanos trabajaban en Venezuela, pero se refería sobre todo a los cooperantes, médicos, entrenadores deportivos... La prensa independiente casi no escribe de este tema.

“No hay datos”, se justifica Luz Mely. No hay fuentes.

El caso del vicealmirante Pedro Miguel Pérez Rodríguez ilustra lo que les sucede a quienes se atreven a hablar. En una entrevista publicada por El Estímulo el 6 de julio de 2016 el vicealmirante reconoció que “hay un margen de injerencia cubana en nuestra fuerza armada. Se ha tratado de hacer una copia a lo que son las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, lo que es concepto de regionalización de la fuerza armada. (...) Hay asesores en el Comando Estratégico Operacional”. Al ser interrogado sobre cuántos son, respondió: “ese sí es un tema más delicado del cual, oportunamente, ante la instancia correspondiente, pudiese aclarar más sobre eso”.

El vicealmirante pidió su pase a retiro y en abril pasado fue detenido, acusado de liderar un complot contra Maduro. Pérez Rodríguez, que comandó la infantería de marina, había denunciado también la participación de los colectivos chavistas armados, en coordinación con la Guardia Nacional, en la represión del movimiento estudiantil.

El director de El Estímulo, Omar Lugo, se interroga sobre si valió la pena publicar esa entrevista que le costó la libertad a un hombre y destruyó a su familia.

Cuba depende del petróleo venezolano. El ex analista del Ministerio del Interior cubano y ahora profesor en Estados Unidos Antonio López Levy sostiene que si cayera Maduro el Pbi cubano se contraería entre un 20 y un 25 por ciento.


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“Están montando un Estado policial –dice mi fuente–. Detienen a la gente por cualquier cosa. Chávez era mucho más cuidadoso.” Pero Chávez no se andaba con vueltas cuando percibía a alguien con prestigio que pudiera amenazar su poder. Como el general Raúl Isaías Baduel, el mismo que lo salvó del golpe de Estado de 2002, encarcelado durante años por oponerse a su proyecto.
Chávez, que nunca reconoció legitimidad alguna a la oposición ni creía en la alternancia, fue un aplicado alumno de Fidel Castro. Cuando salió de la cárcel amnistiado, en 1994, tras su fracasado golpe militar de 1992, andaba desnorteado, asesorado por el nacionalista de derecha argentino Norberto Ceresole, y visitando a los carapintada. El genio político de Fidel olfateó su potencial y lo invitó a Cuba, cuando ningún otro líder latinoamericano lo recibía. Le desplegó la alfombra roja y lo adoptó. Chávez buscaba un mentor, un padre a su altura; Fidel, el petróleo venezolano.

Siempre fue su obsesión. A principios de los sesenta fue uno de los motivos de su ruptura con Rómulo Betancourt, y luego mandó armas y cuadros a apoyar a la guerrilla de Douglas Bravo.

Fidel le vendió su modelo a Chávez a precio de oro negro. El socialismo dependiente (en este caso del petróleo), no sustentable, pero con un poder autoritario y vertical casi indestructible.

Venezuela llenó en Cuba el vacío dejado en la década del 90 por la Unión Soviética, enviándole más de 100 mil barriles diarios de petróleo. Y sigue mandándole, aunque se calcula que un 40 por ciento menos. Cuba vende parte del petróleo que Venezuela le da. Maduro enfrenta el dilema de incrementar su asistencialismo antes de las elecciones presidenciales de 2018, en las que es candidato a la reelección, o pagar a sus acreedores para evitar el default.

La producción de petróleo de Venezuela (97 por ciento de las exportaciones) había caído en setiembre pasado a 1.890.000 barriles diarios, según fuentes secundarias de la Opep. Antes de la huelga petrolera de 2002-2003 y de la administración chavista de Pdvsa, llegaba a 3,4 millones barriles diarios.

Pero las divisas provienen sobre todo de las exportaciones a Estados Unidos, que se sitúan en un poco menos de 800 mil barriles diarios. Según un análisis publicado en El Universal, más de 600 mil barriles diarios de la producción venezolana van a convenios energéticos con China –que se cobra la deuda en petróleo–, con Cuba y Petrocaribe, que tienen condiciones preferenciales. El resto es consumido por los venezolanos y contrabandeado a Colombia.

La deuda externa asciende a 140.000 millones de dólares. Hasta fines de 2018 debe pagar 10.000 millones de dólares en capital e intereses. Las reservas no alcanzan los 10.000 millones de dólares.

Un default desordenado “podría llevar a la pérdida de activos vitales y al desplome de los ingresos petroleros venezolanos, causando una profundización de la contracción económica y una reducción aun mayor a la sostenida hasta ahora en las importaciones del país”, afirma Francisco Rodríguez, el economista de Torino Capitales.

Esta empresa, que me han dicho detenta una abultada cartera de deuda venezolana, pertenece a Diego Salazar, socio y pariente del ex todopoderoso presidente de Pdvsa caído en desgracia Rafael Ramírez, actualmente prófugo de la justicia venezolana. Salazar fue detenido después de mi partida de Venezuela, acusado de corrupción.

Mis amigos piensan que las elecciones presidenciales serán adelantadas para marzo, y hasta entonces se incrementará la importación de alimentos y medicamentos, y se atrasarán los pagos a los acreedores en el marco del default parcial vigente.

El chavismo realizó la hazaña de fundir a Venezuela, el país con las mayores reservas de petróleo de la Opep. La caída del precio del barril de petróleo en 2015 agudizó la crisis. Cayó de un promedio de 100 dólares en 2014 a la mitad y menos. El Pbi se contrajo 36 por ciento en los últimos cuatro años. Por falta de inversión, la producción de petróleo se desplomó desde 2015.
Mis amigos se dividen entre los que creen que habrá una nueva explosión social, esta vez bajando de los cerros como en el Caracazo, y los que piensan que la gente depende tanto del gobierno para comer que no puede rebelarse y desafiar a la Guardia Nacional y a los colectivos que tiran a matar.

 

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