Sábado, 09 Febrero 2019 06:53

Touché

Touché

La inobjetable victoria electoral de Nayib Bukele, el 3 de febrero, no fue una sorpresa en El Salvador. Lo anunciaron, con meses de antelación, más de diez sondeos de opinión.

Bukele (cuyo padre, de origen palestino, hasta 2015 que falleció, fue presidente de la Asociación Islámica Árabe Salvadoreña), primero fue alcalde del pequeño municipio de Nuevo Cuscatlán, aledaño a la capital salvadoreña y a continuación alcalde de San Salvador hasta abril de 2018. Todo bajo la bandera del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, Fmln. Parecía contar con el respaldo de un sector de la cúpula partidaria, sin embargo fue expulsado del Fmln en octubre de 2017, acusado de violentar los principios partidarios.
De ahí en adelante, Bukele se embarcó, acompañado de sus varios equipos de trabajo, en la conformación de un movimiento político paraelectoral denominado Nuevas Ideas, cuyo objetivo explícito declarado era alcanzar la presidencia de la república en las elecciones del 3 de febrero de 2019.


En El Salvador, para ser elegido presidente de la república hay que estar inscrito en un partido político. Por eso Bukele y sus seguidores emprendieron ese camino. Pero encontró obstáculos insalvables. El Tribunal Supremo Electoral le dio largas. Nuevas Ideas había cumplido con todos los requisitos. Todo indicaba que se queda fuera.


Mientras tanto las encuestas lo colocaban arriba de su principal contendiente, que llevaba más de un año en campaña no declarada, y que el partido Alianza Republicana Nacionalista, Arena, respaldaba para así mostrar una cara y un discurso nuevos, en su tercer intento consecutivo, desde 2009, por retomar la presidencia de la república. También los sondeos de opinión mostraban que el Fmln se había desplomado.


¿Fue solo la habilidad publicitaria del manejo de su imagen y el empleo a fondo de las redes sociales lo que permitió el ascenso meteórico de Bukele? Desde luego que no. El escenario propicio para que Bukele se convirtiese en el receptor de la aquiescencia ciudadana lo facilitó el deterioro del sistema político vigente.


El punto sin retorno se produjo en 2017 cuando comenzó el proceso contra el expresidente Saca (del partido Arena) por actos de corrupción y culminó con su confesión en sede judicial en 2018. Aquí algo se rompió en el sistema político. Otro expresidente, también del partido Arena, Francisco Flores años atrás había sido acusado por apropiación ilícita de 10 millones de dólares provenientes de una donación taiwanesa, pero murió antes de ser judicializado su caso. Además, se inició el proceso de investigación, por parte de la Fiscalía General de la República, contra el expresidente Mauricio Funes (respaldado por el Fmln), quien en medio de la confusión logró pedir asilo en Nicaragua. Hay pues un marco general de descomposición y de esclarecimiento de turbios manejos de la cosa pública y esto rebalsó la paciencia ciudadana. Bukele, con experiencia y olfato en el negocio publicitario, lo captó a la perfección.


Cuando vio que el tribunal electoral no le entregaría a tiempo las credenciales de su partido, buscó cobijarse en el pequeño partido Cambio Democrático, del que pendía una sentencia constitucional que urgía su cancelación. Así, las autoridades electorales le cerraron el paso cancelándolo de inmediato. Entonces, en una voltereta pragmática, peligrosa pero audaz, se inscribió a pocas horas del cierre como candidato del partido Gran Alianza Nacional, una instancia muy cuestionada que hace una década se desgajó del partido Arena.


La campaña comenzó a finales de 2018 y ya Bukele estaba más adelante de los demás. Con pocos argumentos y promesas casi fantásticas (un nuevo aeropuerto, un tren que recorrería la costa Pacífica y un mega hospital) logró ganar más ventaja. Y remató con la propuesta de la creación de una comisión internacional contra la impunidad.


El 3 de febrero ganó en primera vuelta con un poco más de un millón trescientos mil votos. Seguido de Arena, con cerca de ochocientos mil votos. En tercer lugar (el verdadero perdedor de esta historia) el Fmln, con un poco más de trescientos cincuenta mil votos. La toma de posesión es en junio y debe pasar a negociar con varios factores de poder, porque aunque ganó de forma aplastante, otros tienen los hilos de la otra parte de la institucionalidad estatal.


Bukele y su movimiento político, ahora partido político, le hizo un auténtico touché a la política tradicional.


Jaime Barba. Región, Centro de Investigaciones.

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Alemania y Rusia se acercan ante el disgusto gasero del sancionador Trump

No fue menor el segundo encuentro en los tres recientes meses entre Ángela Merkel, canciller alemana de la máxima súper potencia geoeconómica de Europa, y Putin, presidente de Rusia, máxima súper potencia militar convencional y a nivel nuclear supersónico/hipersónico/subsónico (http://bit.ly/2PqXvFW). Ambos se encuentran empatados cuando se mide su PIB por el poder adquisitivo (http://bit.ly/2BqekO8): Rusia ostenta una deuda infinitamente menor que Alemania, pero es boicoteada en los monopólicos circuitos financieristas de Occidente.

El pretexto de la reunión fue la asistencia de Putin en Graz a la boda de la ministra de relaciones exteriores de Austria Karin Kneissl con quien bailó largo y (dis)tendido para luego viajar al castillo veraniego de Meseberg de la cancillería alemana.


Deutsche Welle mitigó las expectativas, mientras Angela Merkel reiteró que su principal intención es mantener un “diálogo permanente con Rusia, pese a los muy serios conflictos en el mundo” (http://bit.ly/2PnXjqV).
Un tema nodal fue el retorno de los refugiados sirios a su país, donde tanto Alemania como Francia participarían en su reconstrucción a cambio de “una reforma constitucional” y de “elecciones”.


Un tema sustancial fue el de Ucrania donde Angela Merkel “favorece el estacionamiento de guardianes de la paz de la ONU en la parte oriental” –el legendario Donbass rusófilo y rusófono– con mediación franco-alemana. Más aún: según Merkel, Ucrania debe jugar su papel de “tránsito” para Europa “pese a la existencia del NordStream2” –proyecto gasero ruso-alemán en el mar Báltico que elude a Ucrania.


Pese a las sanciones contra Rusia –que Merkel ha encabezado en Europa–, debido a su reincorporación de mar Báltico, Putin juzgó que Alemania seguía siendo un socio comercial “primordial” con cinco mil empresas que procuran 270 mil empleos en Rusia cuando el volumen comercial creció 22 por ciento el año pasado.


Alemania y Rusia favorecen el acuerdo del contencioso nuclear con Irán, pese a su abrupta negación por Trump(http://bit.ly/2BuiTaf).


Según Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, el NordStream2 es de naturaleza “exclusivamente comercial”, lo cual han intentado “politizar” otros actores, y detalló que Merkel y Putin “concordaron en que el proyecto debe completarse”.

Putin aseguró a Merkel que Rusia está en favor de una cooperación de mutuo beneficio con Alemania: “Rusia contribuyó y sigue contribuyendo a la seguridad energética de Europa” y “siempre ha sido un proveedor fiable”.


El canciller austriaco Sebastian Kurz, quien también asistió a la boda de la ministra Karin, es muy entusiasta del NordStream2 (http://bit.ly/2ButZMx).


Es inocultable el malestar del Financial Times (18/8/18), rotativo globalista de los banqueros esclavistas Rothschild, pero no deja de reconocer la “relevancia” de la reunión que marca un “punto de inflexión” en la relación bilateral.


A FT no se le escapa que los contactos entre Moscú y Berlín se han intensificado cuando la canciller alemana se ha reunido también con dos importantes personalidades rusas: el ministro de relaciones exteriores Sergei Lavrov y nada menos que el jefe del Estado Mayor Valery Gerasimov, lo cual llamó enormemente la atención.


Los multimedia de EU, con la notable excepción del Wall Street Journal (WSJ) (18/8/18) –muy cercano al sancionador Trump–, desdeñaron con su silencio el espectacular acercamiento de Rusia y Alemania.


WSJ acentuó la “oposición de EU al gasoducto que se cernió en la reunión entre Putin y Merkel” y amenazó que “pueden ser usadas sanciones para detener la terminación del gasoducto NordStream2 entre preocupaciones (sic) de que incrementarían la dependencia de Europa al gas natural ruso”.


Pues hasta ahora las únicas “preocupaciones” externadas han sido las de Trump, quien vituperó a Alemania de haberse convertido en un “vasallo” gasero de Rusia.


La amenaza del periódico WSJ no es menor: “Se encuentra en sus fases avanzadas, al poner en la mira a empresas y potencialmente (sic) a firmas financieras, implicadas en su construcción”.


¿Reanudará Trump su “guerra comercial/financiera” contra Europa por el proyecto NordStream2?

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Miércoles, 08 Agosto 2018 07:35

El Arte de la Transición

El Arte de la Transición

Para Mirna


1. La sonrisa del León


La actual transición de América Latina plantea como cuestión de vida o muerte política la sabiduría del poeta iraquí Al-Mutanabbi, del Siglo X: "Cuando ves los dientes del león, nunca pienses que te sonríe". Esa metáfora proporciona el software para detectar los engaños y traiciones de la política, que son inseparables de la lucha por el poder. Quién no entiende este aspecto de la política, no puede triunfar en ella, porque es el código para la ciencia de las alianzas. Es decir, la metodología que permite distinguir entre coaliciones positivas y negativas, necesarias y posibles, tácticas y estratégicas. Y que nadie se engañe. Para la política (y la guerra), las alianzas son lo que es el agua para el pez: el medio vital de sobrevivencia.


2. Alianzas y Triunfo


El actor que pretende transformar la realidad, por ejemplo, un nuevo presidente-gabinete, que encabeza el subsistema estatal llamado gobierno --llamémosle El Transitor-- tiene que distinguir entre las fuerzas estructurales de la lucha y las fuerzas operativas, so pena de fracasar. Los vectores estructurales para el triunfo se encuentran en el diagnóstico correcto de la correlación de fuerzas que existe entre El Transitor y sus adversarios. Este diagnóstico correcto tiene que abarcar las cuatro formas de poder existentes, el político, el económico, el cultural y el militar. Los vectores operativos del triunfo, en cambio, se identifican en el reino de lo posible (Bismarck) y se realizan a través de la capacidad de establecer alianzas. Las sinergias de ambos análisis se concretan en el orden de batalla. Este orden proporciona dos tipos de datos claves: a) le informa a todos los participantes de la transición sobre su status quo (situación) en el conflicto, es decir, si se encuentran en una posición defensiva u ofensiva; b) indica el despliegue aconsejable de las fuerzas transitorias para las batallas y momentos decisivos. El actor que logra más y mejores alianzas, vencerá en el enfrentamiento de los proyectos históricos. Él que se aísla, pierde. Por eso, idiotas prepotentes –idiotas en el sentido romano-- como Trump y Maduro, están condenados al fracaso. Lamentablemente para los pueblos, esto no significa que no pueden causar mucho daño antes de caer.


3. Transición bonita y transición realista


La inteligencia (comprensión) de las fauces enemigas es la clave del éxito de la política transicional, porque aconseja dejar atrás las ilusiones de la transición bonita, como aquella del "dividendo de la paz", que se iba a producir con la implosión de la Unión Soviética. Querer realizar transformaciones sólo por medio del convencimiento, del amor, de la pedagogía, del ejemplo del buen pastor o de la empatía con "el otro", significa vivir en un universo paralelo al real existente del planeta azul. Macro transiciones sociales no triunfan porque son bonitas, sino porque son realistas. O acaso ¿la Revolución Inglesa y la Francesa, basadas en los ironsides(caballería) de Cromwell y la guillotina, fueron dotadas de hermosura? Triunfaron, en términos bíblicos, porque aplicaron el verbo y la espada. En lenguaje político del Siglo 21: usaron el software y el hardware (represión) de la hegemonía nacional.


4. Parque Jurásico


La sociedad de clase se desenvuelve sobre dos vectores (dinámicas) principales: los intereses y el poder. Ambos existen en forma objetiva (fáctica) y subjetiva (virtual) y determinan la conectividad entre las cuatro relaciones sociales elementales en las que actúa el ser humano: la economía, la cultura, la política y lo militar. Construyen, en otras palabras, el "tejido social" concreto, sobre el cual se mueven los actores sociales. Desde el punto de vista del poder estratifican toda la sociedad en bloques horizontales y jerárquicas de poder, a los cuales los ciudadanos tienen que integrarse voluntaria- u obligatoriamente. Este es el entorno real a que se enfrenta un nuevo gobierno que pretende mejorar la situación de un país. No es el jardín de Edén, sino el Parque Jurásico, hecho por el cual es igualmente absurdo pedir que resuelva todos sus problemas, que afirmar, que no va a resolver ninguno de ellos.


5. La izquierda Santa Claus


El Transitor que quiere modificar esta configuración del viejo régimen (ancien régime), para cumplir con el programa y el pueblo que le llevó al gobierno, se encuentra con tres centros de gravitación del poder diferentes: bloques, grupos e instituciones de poder, que le son hostiles; otros que le son (todavía) indiferentes y una tercera tendencia que simpatiza con la transición planeada. Esos centros de fuerza son el referente principal para la praxis transformadora del nuevo gobierno de transición, porque tienden a desviar la programática original de cambio hacia la derecha o hacia la izquierda. Mientras los intereses y la presión de las derechas es previsible, la desviación por presión de la izquierda Santa Claus es más difusa. Demandas y demagogias puristas, fundamentalistas, sectaristas, narcisistas, que se infiltran en el análisis objetivo del paralelogramo de fuerzas de los contendientes y los nombramientos del nuevo equipo gubernamental, al igual que la idea de que "ahora tenemos el poder para cambiar todo", cuando los transitores apenas controlan un subsistema débil del poder real --el gobierno frente a la fuerza del Estado y de los poderes fácticos-- llevan al desmoronamiento de la transición. Rechazar esas presiones que, con frecuencia, devienen de la arrogancia intelectual de "la izquierda Santa Claus", de planteamientos confusos de la liberal identity theory (teoría de las identidades) o de la seudo-izquierda criolla, es vital para el triunfo.


6. Newton y las masas


Fuerza es igual a masa por aceleración, así determinaba el genial Isaac Newton --en su Segunda Ley del Movimiento-- el comportamiento de los objetos fuera de equilibrio. En esta situación se encuentra, mutatis mutandis (aproximadamente), un gobierno de transición, porque modifica el estado de inercia del antiguo régimen. Si sustituimos "aceleración" por "concientización" en la ecuación de Newton, podemos decir, que la fuerza de El Transitor para implementar su nuevo proyecto histórico es, esencialmente, una función de la concientización de las masas, porque son el dique de resistencia ante los sabotajes de las fuerzas del status quo ante (antes del triunfo) y del oportunismo y sectarismo político. La elaboración de una convincente narrativa científica-popular del "Nuevo Normal" (new normal) y la formación política de las masas en ella, son, por lo tanto, las variables, que deciden sobre la fuerza y el éxito de los proyectos en pugna. Considerando que ninguna fuerza de transición actual (partidos políticos, sindicatos, universidades etc.) tiene un proyecto de formación educativa en lo político, que merezca el nombre; y que los presidentes socialdemócratas Lula, Kirchner, Correa, Morales y Ortega fallaron abismalmente ante tal tarea, las perspectivas del futuro para la Patria Grande no son alentadoras.


7. Tiempo y confusión


En la lucha entre la antigua ortodoxia y la nueva, entre lo estático y lo dinámica, el tiempo es decisivo. Como recordaba el revolucionario peronista John. W. Cook, en la lucha de ideas no existe la tierra de nadie. Lo que no ocupa una Weltanschauung (visión del mundo), lo ocupa otra. Dentro de la tendencia al caos ideológico, que genera el reacomodo de los elementos del sistema durante la transición, hay mucha confusión acerca de quién representa realmente los intereses objetivos de los segmentos de poder estatales y sociales. La propensión al caos y la posibilidad de equivocación es grande. La historia sobre alianzas políticas equivocadas de la pequeña burguesía (Hitler), grupos populares, clases medias e instituciones, con sectores contrarios al progreso transicional, es abundante. Como, por ejemplo, los campesinos de la Vendée en la Revolución Francesa; la entrega del rebelde del Tahuantinsuyo, Tupac Amaru, por caciques e indígenas nativos a la monarquía española; el desuso de los fondos estatales del Banco Central por la Comuna de Paris y el papel golpista de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) en el golpe militar del 2002.


8. El Dios de la Transición


Ianuarius (Jano), el Dios romano de las puertas, comienzos y transiciones, era bifronte: tenía una cara hermosa y otra terrible. Tal imagen refleja adecuadamente la realidad del Estado. Porque todo Estado es, paralelamente, agente civilizador e instancia opresora. Idealmente, como Estado de derecho, protege al ciudadano común del abuso y de la violencia de los poderosos, usando su legítimo monopolio de poder (armado). Pero, al mismo tiempo, es un órgano de las clases dominantes, cuyos intereses principales impone. Pedir a un gobierno de transición progresista, que bloquee la función de represión clasista del Estado, es legítimo y necesario. Sin embargo, demandar que no use la policía para defender la legalidad y legitimidad de sus medidas transitorias y del orden público, es ilusorio y suicida, porque lo condena a la desestabilización y caída.


9. El líder transicional


El triunfo electoral y la superación de dinámicas caotizadoras post-electorales requiere inevitablemente un centro de poder conductor, que esté en relación dialéctica real con las masas y los bloques de poder. Lo que sucede, cuando por falta de liderazgo no se establece la direccionalidad e integración necesaria de las fuerzas de transformación estatales y sociales en una gobernanza nacional adecuada, lo vemos en Venezuela y, crecientemente, en Argentina, Brasil, Estados Unidos y Nicaragua. La entropía del sistema aumenta y se acerca al punto del colapso vía el magnicidio, el golpe militar, el levantamiento de masas o la intervención externa.


10. Transición y Ciencia


Para decirlo con toda claridad. La ciencia ha demostrado, que la direccionalidad y auto-similaridad a toda escala de los grandes sistemas biológicos y sociales, son precondiciones funcionales imprescindibles para su sobrevivencia y éxito. Lo mismo es válido para los proyectos históricos de los gobiernos de transición y los intereses históricos de los pueblos.


Pero, estando tan lejos de la ciencia y tan cerca de Santa Claus, la Izquierda latinoamericana probablemente no escuchará el mensaje.

Por: Heinz Dieterich | Martes, 07/08/2018 11:27 AM

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Trump no puede disociar aún a Rusia de China, según Hal Brands

El millennial Hal Brands, de 35 años –estrella ascendente entre los escasos pensadores geoestratégicos de EU–, comenta en un ensayo para Bloomberg que “Trump no pudo separar aún a Rusia de China”, pero que conforme “Pekín se vuelve más poderoso, existe esperanza (sic) para una maniobra kissingeriana” (https://bloom.bg/2ANOVhn).

Se ha de referir a la jugada “Kissinger en reversa” (http://bit.ly/2LQ0OrX), a diferencia de la que había operado en 1971 al acercar a Nixon y a Mao Zedong contra la ex URSS.


El kissingeriano Brands es académico de la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados de la Universidad Johns Hopkins y acaba de publicar su controvertido libro La gran estrategia estadunidense en la era de Trump (https://amzn.to/2ANo591).


A juicio de Brands, “la lógica geopolítica (sic) de colocar a Rusia contra China parecería impecable”, ya que ambos “constituyen las mayores amenazas a la influencia estadunidense y a la estabilidad del sistema internacional encabezado por EU”.


MÁs bien se trata de la inexorable decadencia estadunidense, medida por su aventurerismo militar en Afganistán e Irak, y luego en Libia/Siria, sumados de sus graves errores geoestratégicos en el “bastón de golf ” conformado por Turquía/Irán/Pakistán, además de la grave crisis financiera global que provocó EU en 2008, los cuales en su conjunto son inversamente proporcionales a la resurrección de Rusia con el zar Vlady Putin y al ascenso irresistible de China.


Según Brands, Rusia y China “conducen campañas paralelas para forjar sus esferas de influencia, debilitar las alianzas de EU, y proyectar su poder globalmente”.


Considera que no hay que perder de vista que Rusia y China son “rivales para influir en Asia Central”, por lo que un día de estos pueden acabar peleados.


Esquiva los grandes proyectos de infraestructura geoestratégica, no se diga su complementariedad geoeconómica, de Rusia y China como la Unión Económica Euroasiática, las tres Rutas de la Seda –la continental, la del Ártico y la marítima con el Medio Oriente y África (http://bit.ly/2LQFOBr)– y el traslape de ambos con los Brics.


Brands acepta que “EU se acerca rápidamente a la insolvencia (sic) estratégica” –punto en el que sus compromisos globales exceden su habilidad para defenderlos– y así “evitar el bluff estratégico” cuando cunde la crisis de la primacía militar estadunidense” (http://bit.ly/2AMw8Tw).


Mientras Trump se obstina con su bluff estratégico, Hal Brands aduce que “podría alcanzar una nueva détente con Rusia” y así “disminuir el lastre defensivo estadunidense en Europa oriental donde sus capacidades se encuentran muy estresadas”.


Brands arguye que “una administración inteligente evitaría confrontar simultáneamente a Rusia y a China” para “quizá formar una asociación estratégica con Moscú” y así “enfocarse a la mayor amenaza de Pekín en el largo plazo”.


Para Brands, la analogía del acuerdo de EU y China contra la ex URSS en la década de los años 70 no se aplica aún mediante el axioma “Kissinger en reversa”, ya que “las fuerzas que empujan a Rusia y a China para acoplarse son mucho mayores de las que las podrían alejar” cuando ambos “juegan muy bonito juntos”: cooperan en forma extensiva en temas como el desarrollo de la tecnología militar, ejercicios militares en puntos calientes del Mar del Sur de China hasta el Báltico y promueven el concepto de la “soberanía del Internet”.


Hoy Rusia y China “buscan socavar el orden (sic) internacional encabezado por EU, que consideran inhibe su influencia y prestigio”, a grado tal que “parecen (sic) haber alcanzado una asociación estratégica en oposición a la primacía de EU”.


Para que EU pueda “fracturar” el eje Rusia/China, Hal Brands juzga que “el precio sería probablemente astronómico”.


Mientras vislumbra que en el “corto plazo” el peligro es Rusia y en el “largo plazo” es China, Hal Brands finaliza que “para que Moscú se una a Occidente (sic), con el fin de contener a China, deberá primero concluir que no puede ganar a Occidente mediante su cooperación con China”.


¿Pensarán lo mismo los muy solventes estrategas rusos?


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Viernes, 29 Diciembre 2017 10:14

Gloria o cárcel

Gloria o cárcel

En los últimos comicios autonómicos el independentismo catalán retrocedió levemente, pero logró mantener la mayoría absoluta en el parlamento. El presidente catalán, Carles Puigdemont, se enfrenta a un dilema: si hace caso a los resultados de las urnas y vuelve a Barcelona para asumir nuevamente como mandatario, policías y jueces lo detendrán y encarcelarán.


Será, en principio, un adiós. Este 31 de diciembre, los alrededor de 8 mil guardias civiles y policías enviados por el gobierno de Mariano Rajoy a Cataluña para impedir (por la fuerza) cualquier intento de independencia celebrarán el fin de año en sus hogares. Sin embargo, ni ellos ni sus jefes descartan que tengan que volver en los próximos meses, o incluso semanas. Su destino está atado al de otro hombre: Carles Puigdemont, el presidente catalán depuesto y candidato nuevamente electo en las elecciones autonómicas del jueves 21. Está exiliado en Bélgica, desde donde logró ubicarse como el líder preferido del mayoritario bloque independentista. Si regresa, va preso.
A pocas horas de cerrar el año más convulso de su historia, Cataluña vive ahora bajo otro enigma: nadie sabe, ni en el independentismo ni tampoco fuera, quién ocupará la oficina principal del Palau de la Generalitat. El estatuto autonómico establece que el sillón del presidente corresponde, como en cualquier país democrático, a aquel postulante que disponga del apoyo suficiente en el parlamento catalán para ser investido como tal. Según los resultados de las elecciones, el que se encuentra en esa situación es Puigdemont: su bloque, el declaradamente independentista, se ha situado por encima del unionismo. Por consiguiente, le corresponde gobernar. Pero hay un detalle: la política catalana ya no se rige por los dictámenes de la democracia, sino por lo que ordenan los tribunales de Madrid. Y en la capital española, ya sea en las frías salas de la judicatura o en los alfombrados pasillos del gobierno, no lo quieren ni en pintura.
CONSERVADORES.
En los comicios prenavideños, Junts Per Catalunya, la candidatura que lideró Puigdemont desde Bruselas, obtuvo 940.602 votos, un 21,65 por ciento, lo que se traduce en 34 diputados. En realidad el cuerpo a cuerpo lo ganó Inés Arrimadas, candidata del partido neoconservador y unionista Ciudadanos, que se ubicó en primer lugar con 1.102.099 papeletas (25,37 por ciento) y 36 parlamentarios, 11 más de los que obtuvo en los comicios de 2015.
Sin embargo esta formación no podrá gobernar porque carece de los apoyos parlamentarios suficientes para hacerlo. La mayoría absoluta en la Cámara catalana está cifrada en 68 escaños, y la suma de Ciudadanos, Partido de los Socialistas de Cataluña (17 parlamentarios) y Partido Popular (cuatro) se queda en 57. De esta manera, la victoria en solitario de Arrimadas se vio deslucida por la derrota del bloque unionista en su conjunto, que ni siquiera en el momento de mayor fragmentación política y social de la historia catalana consigue imponerse sobre el independentismo. Aunque el independentismo sigue contando con mayoría absoluta, la fragmentación también afectó a este bloque; en las elecciones del 21de diciembre perdió dos escaños, comparando con los comicios anteriores (en 2015).
La euforia de Ciudadanos, que empieza a consolidarse como una apuesta seria de la derecha española de cara a unas próximas elecciones estatales, contrasta con el fracaso absoluto del PP, que se hundió como nunca lo había hecho en territorio catalán. Tras aplicar el artículo 155 de la Constitución y destituir al gobierno de Puigdemont, el partido de Rajoy ha visto cómo sus votantes se fueron hacia la formación liderada por Arrimadas, una joven dirigente política de origen andaluz que ya es vista como la nueva promesa del conservadurismo.
En este contexto, el PP se ha lanzado en los últimos días a una misión extremadamente difícil: demostrarle al electorado (tanto en Cataluña como en el resto del Estado) que Ciudadanos puede ser un voto útil, pero no un partido útil. Para demostrarlo, los principales portavoces de Rajoy han instado a Arrimadas a tratar de formar gobierno en el parlamento de Barcelona, aduciendo que debe hacerlo porque es la candidata más votada. Sin embargo, desde Rajoy hasta el último militante del Partido Popular saben que es matemáticamente imposible, dado que el unionismo no dispondrá en la nueva Cámara de los votos necesarios para echar a los independentistas.
VOLVER O NO VOLVER.
Ante esos consejos envenenados del PP, Ciudadanos ha respondido que es el bloque independentista, en su calidad de vencedor, quien debe tratar de formar gobierno. Y ahí entra, precisamente, el otro capítulo complejo de esta historia. Carles Puigdemont es el candidato con más opciones de presentarse a la sesión de investidura, que se celebraría en torno al 6 de febrero. A pesar de lo que pronosticaban las encuestas, su lista logró imponerse a la socialdemócrata Esquerra Republicana de Catalunya (Erc), cuyo candidato, el ex vicepresidente Oriol Junqueras, se encuentra encarcelado desde el pasado 2 de noviembre por su papel en la organización del referéndum soberanista del 1 de octubre pasado.
Sin embargo, Puigdemont lo tendrá muy complicado. O mejor dicho, se lo pondrán complicado los policías que lo arrestarían nada más pisar territorio español. Si el presidente catalán vuelve de Bélgica para participar en la sesión de investidura, el Tribunal Supremo –máxima instancia de la judicatura española– ordenará a la Policía Nacional su inmediata detención y lo juzgará como responsable de un delito de “rebelión”, lo que podría castigarse con una pena de hasta 30 años de cárcel. Ante ese panorama, el líder catalán está obligado a calcular detalladamente cada paso que vaya a dar. Se está jugando su futuro político, pero también su libertad.
Con esos datos a la vista, en el bloque independentista han surgido voces que le aconsejan mantenerse en Bruselas y desde allí ordenar a sus parlamentarios que apoyen a otro candidato, previsiblemente de Erc. Esta teoría ganará puntos si el próximo 4 de enero los tribunales aceptan dejar en libertad provisional a Junqueras, quien ese día volverá a comparecer ante el Supremo. En caso de quedar libre –a la espera de juicio, pero libre al fin–, el dirigente republicano se convertirá en la principal apuesta de un amplio sector del independentismo, aunque todo dependerá de lo que decida Puigdemont. Si el hasta ahora mandatario catalán no da un paso al costado, el bloque soberanista podría verse abocado a una dura disputa por su liderazgo.
DEFINIR EL RUMBO.
Además de definir un nombre, el nacionalismo catalán también deberá confirmar su rumbo. Su tercera pata, la anticapitalista Candidatura de Unidad Popular (Cup), se hundió en las elecciones del 21 de diciembre (bajó de diez a cuatro diputados), pero se mantiene como un componente necesario a la hora de votar un nuevo presidente en el parlamento local. Los “cupaires” son partidarios de profundizar la vía rupturista y dar pasos concretos hacia la creación de estructuras propias de Estado, algo que ya no sería la primera opción de Puigdemont ni de Junqueras. Ambos políticos independentistas son partidarios de explorar previamente cualquier posible vía de negociación con el gobierno de Rajoy, lo que implicaría rebajar la intensidad del denominado procés catalán, e incluso aparcar la declaración de independencia que se aprobó el 27 de octubre y que desembocó en las elecciones del pasado jueves 21.
Mientras se dirimen estas incertidumbres, la izquierda no nacionalista quiere mirar un poco más allá. El principal referente de este sector, Catalunya en Comú (Cec), obtuvo 323.695 votos, lo que se traduce en ocho parlamentarios (dos menos de los que obtuvo su marca electoral en las elecciones de 2015). La coalición respaldada por la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y por el líder del partido político Podemos, Pablo Iglesias, había dicho una y otra vez durante la campaña electoral que tendría la llave de la gobernabilidad, pero los resultados obtenidos no le permitirán ejercer ese papel clave.
Ante ese evidente fracaso, el candidato de Cec, Xavier Domènech, planteó la necesidad de abrir un “proceso de reflexión”. Entre otras cosas, cree que la izquierda tiene que analizar detalladamente cuál debe ser su papel en un escenario tan polarizado como el catalán. No en vano durante las semanas previas a las elecciones apenas se debatió sobre políticas sociales. Las banderas lo taparon todo.

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Lunes, 31 Julio 2017 06:28

Juego de tronos con Temer

Juego de tronos con Temer

Las traiciones están a la orden del día en la política brasileña. La Cámara de Diputados debe autorizar o desestimar la apertura de un juicio contra el mandatario. Es poco probable que sumen dos tercios, aunque todo puede suceder.

Hacia el grado cero de democracia. Esta semana, probablemente el miércoles, la Cámara de Diputados analizará si autoriza la apertura de un juicio contra Michel Temer acusado de corrupción por la Procuración que se basó en evidencias grabadas y filmadas de las coimas destinadas al presidente. Para que se de inicio al proceso la oposición necesitará una mayoría especial de 342 diputados sobre un total de 513 porque así lo establece la Constitución cuando está en juego el destino de un mandatario.
Es improbable que los adversarios del gobierno logren sumar dos tercios de la Cámara baja para dar inicio al enjuiciamiento durante el cual Temer será obligado a tomar una licencia, lo que representaría el fin de su aventura política.


Claro que no está descartada una derrota del oficialismo debido a la guerra desatada entre los grupos que se hicieron con el poder tras derrocar a Dilma Rousseff. La empresa Globo, líder del mercado de la información, está a la cabeza de las facciones convencidas de la necesidad de sacar del medio a Temer a través de un golpe dentro del golpe. A pesar de las divergencias del campo conservador sobrevive el consenso en impedir el retorno a la democracia demandado por ocho de cada diez brasileños que exigen elecciones directas. El no a los comicios dado por los banqueros, Globo y jueces militantes se debe a que éstas serían vencidas por Luiz Inácio Lula da Silva. Así lo mostró la semana pasada una encuesta del Instituto Paraná donde el ex mandatario apareció con el 25,8 por ciento, un 0,8 por ciento arriba del apoyo registrado antes de que el juez Sergio Moro lo condene a 9 años y medio de prisión pese a estar falto de pruebas.


Otro sondeo de Ibope indicó que el 94 por ciento tiene una mala imagen de Temer y solo dos de cada cien brasileños lo apoyan, con lo cual ya es el gobernante civil más impopular desde que el fin de la dictadura en 1985.


Mientras tanto la densidad de las instituciones democráticas sigue en picada con la misma velocidad que cae la aprobación de Temer, quien se dedicó este fin de semana a orquestar una suerte de fraude en la votación del próximo miércoles durante una serie de reuniones en las que prometió favores (¿compró?) a los legisladores que voten contra el juicio.


Con el Congreso afectado por una crisis de representatividad inédita en los últimos años y el Poder Ejecutivo carente de legitimidad, Temer ocupa ese vacío de poder con los militares. En mayo convocó a las Fuerzas Armadas contra una movilización multitudinaria bajo la consigna “Fuera Temer” y ayer viajó a Río de Janeiro para respaldar el despliegue del Ejército y la Marina en una declarada guerra contra el narco que encubre otra contra los pobres de las favelas. Como en la serie de Juego de tronos las disputas entre los grupos responsables del golpe parlamentario se han vuelto cada vez más feroces conforme se desintegra la autoridad del jefe del gobierno. Las traiciones están a la orden del día. Una de las primeras fue la del ex presidente Fernando Henrique Cardoso, líder del conservador Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB), advertido del bochorno que representaba continuar junto a un mandatario grabado cuando pactaba el cobro de coimas con el titular del frigorífico JBS, Joesley Batista.


Luego vino el portazo del senador Renan Calheiros, jefe del bloque del Partido Movimiento Democrático Brasileño, del cual Temer fue presidente hasta el año pasado.
El PSDB y el PMDB son las dos patas más importantes de la alianza que sostiene al gobierno donde la tercera fuerza es el ultraderechista partido Demócratas, heredero de la agrupación Arena que fue dio sustento civil a la dictadura. Otro potencial traidor sería el jefe de la Cámara baja Rodrigo Maia, perteneciente al DEM, cuya jugada sería facilitar la deserción de legisladores oficialistas para que esta semana voten por la apertura del juicio tras lo cual Temer tendría que tomarse una licencia. En ese instante asumiría la presidencia el primero en la línea sucesoria que es el propio Maia. Este representa el ala derecha dentro del elenco gobernante aunque esta ubicación suene a exageración.

Defiende el ajuste de Temer sin atenuantes porque de esa forma conquistó el apoyo de la cadena Globo que lo escogió como la pieza de recambio dentro del propio régimen.
Similar posición a la de Maia plantea el ortodoxo ministro de Hacienda Henrique Meirelles, un presidenciable respaldado por parte del mercado financiero, y responsable del reciente ajuste sobre el ajuste consistente en el aumento del impuesto a la nafta y el diesel, con seguro impacto sobre el consumo popular y asfixia sobre una economía estancada. A lo que se suman 13,5 millones de desocupados registrados en junio contra 11,6 millones en el mismo mes de 2016.


Hace un año y cuatro meses cuando 367 diputados votaron por la salida de Dilma Rousseff iniciando el camino hacia su caída, menudearon las caricaturas políticas comparando al jefe de esa Casa Eduardo Cunha con el mefistofélico personaje de House of Cards, Frank Underwood. Hoy Cunha está preso por corrupción, sospechado de haber pagado algunos de los votos que sellaron la suerte de la ex presidenta y pergeñando una supuesta venganza contra su socio Temer al que planearía delatar para atenuar su condena. Otra traición en curso.


La saga cambió y ahora las viñetas políticas se inspiran en la serie Juego de tronos que acaba de estrenar su séptima temporada en Brasil. En las redes sociales circuló un meme con Temer mimetizado con la intrigante reina Cersei Lamnister. El caricaturista Renato Peters dibujó un grupo por nobles medievales empuñando sus espadas detrás de un monarca con la cara de Temer.

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Viernes, 28 Julio 2017 06:05

Sobrevivir a cualquier precio

Sobrevivir a cualquier precio

Pocas cosas son tan patéticas, y a la vez tan reveladoras, como las que vive Brasil en estos tiempos de tinieblas. Tenemos a un presidente ilegítimo, un traidor vil que sirvió de elemento esencial para que el gran capital y el neoliberalismo más fundamentalista lograsen lo que las urnas electorales les había negado desde 2003: el poder.


Figura de estatura ínfima en todos los sentidos, de la política a la moral, Michel Temer representa, a la vez, uno de los más graves equívocos de Lula da Silva y del PT, que determinaron que semejante tipo fuese el compañero de fórmula electoral de Dilma Rousseff.


¿Por qué? Porque la legislación electoral en Brasil es absurda. Existen hoy como 28 partidos con representación parlamentaria, lo que hace imposible que el presidente electo llegue con mayoría en el Congreso. Pactar es inevitable. El problema, entonces, es otro: ¿pactar con quién? Pues con el que pueda asegurar esa mayoría. Alianzas espurias, desde luego, pero al fin y al cabo, alianzas. Y Temer, sólido corrupto y conocedor de los vericuetos de la compra y venta de diputados, parecía el tipo indicado.
Es en este punto específico que aparece el peligro: cuando se convive, como ha sido el caso de Dilma Rousseff en su segundo y frustrado mandato, con la peor, en todos los aspectos –moral, ético, ideológico–, legislatura en décadas, es casi inevitable que esa alianza se dé con canallas. Todos sometidos al poder del entonces vicepresidente, Michel Temer, y todos, claro, dispuestos a traicionar a cambio de diez porotos.


Si a ese cuadro se suma una presidenta sin carisma popular y de escasísimo talento para la negociación, se tiene completo el cuadro de antecedentes que llevó Brasil al callejón sin salida en que se encuentra.


Luego de la cuarta derrota electoral consecutiva frente al PT, el gran capital, las multinacionales, los medios hegemónicos de comunicación y esa sacrosanta e inasible entidad llamada “mercado” se dieron cuenta de que ya era hora de terminar con la fiesta. Y así nació el golpe armado y estructurado por el senador Aécio Neves (luego grabado cometiendo altos actos de corrupción), ejecutado por el entonces presidente de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha (ahora en la cárcel), avalado por el ex presidente Fernando Henrique Cardoso (que trata de armar escudos contra denuncias), y llevado a cabo por un Congreso en el que más de un tercio de los diputados y senadores se encuentran bajo investigación o fueron denunciados por corruptos.


Pasado más de un año desde la destitución de Dilma Rousseff y sus 54 millones 500 mil votos, lo que se ve es un país devastado. Los últimos sondeos indican que el gobierno ostenta el respaldo de alrededor del cinco por ciento de los brasileños.


Mientras llueven fundadas denuncias contra Temer y sus asesores más directos y poderosos, los medios hegemónicos de comunicación que fueron fundamentales para el golpe abandonan al náufrago, en especial Globo, principal responsable de que se llegara donde se llegó. También las federaciones patronales no ocultan su malestar por la demora en implantar “reformas” que benefician al capital y destrozan derechos laborales y sociales, y por la inmensa incapacidad del gobierno para impedir que la recesión no solo persista como se profundice


Los neoliberales del PSDB del ex presidente Cardoso están divididos entre los que defienden mantenerse en el gobierno y los que exigen la salida. Involucrados en sus propios escándalos, no quieren ver los de Temer y su pandilla sumado a los suyos.


La economía desangra y hay amenaza de colapso: varios sectores públicos disponen de presupuesto solamente hasta septiembre, y no se sabe de dónde sacar lo que falta. Los cortes drásticos de recursos en educación, salud pública, seguridad, hicieron que ya no haya de dónde amputar más.


Frente a ese cuadro drástico, ¿qué hace el gobierno? Trata de sobrevivir a cualquier precio e impedir que Temer sea defenestrado, lo que provocaría una fuerte presión popular para que se anticipen las elecciones previstas para octubre del año que viene. Además, destituidos, Temer y su grupo irían a parar directamente a la justicia común.
Para resistir, el gobierno aumenta de manera espectacular los gastos con publicidad inútil y distribuye océanos de dinero para comprar los votos de diputados para impedir que la Corte Suprema lo investigue.


El temor de Temer, sin embargo, no está solamente en que lo catapulten por corrupción: es que aunque la escandalosa compra de diputados resulte, él podrá ser expelido por inviable a los intereses del mercado. Ya quedó claro que el déficit fiscal previsto en astronómicos 139 mil millones de reales (unos 44 mil millones de dólares) no será alcanzado. Se prevé al menos unos siete mil millones de dólares más.


No hay la más ínfima perspectiva de retorno de inversiones, ni para que se recupere parte significativa de puestos laborales a mediano plazo. El consumo, mientras tanto, está por los suelos, y la tendencia es que se hunda cada vez más.


Para evitar ser juzgado, Temer distribuye alegremente miles de millones mientras su ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, insiste en cortar gastos básicos (hasta la emisión de pasaportes fue suspendida) en defensa del tan ambicionado ‘equilibrio fiscal’.


Por si todo eso fuera poco, ahora se supo que Meirelles, el niño mimado del mercado, ganó nada menos que 86 millones de dólares como “consultor”. Es una cifra capaz de provocarle surtos de envidia en consultores, digamos, del porte de Henry Kissinger.


Sobran razones para sospechar que esa montaña de dinero no vino exactamente de “consultorías”, sino de algo más. El dinero, claro, fue depositado en el exterior.


Cada vez que uno cree que no hay más cómo hundir al país, aparece algo nuevo para indicar que el pozo no tiene fondo.

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Crece el malestar de los trabajadores con Trump

A pesar de la retórica del republicano a favor de la clase obrera, avanza la eliminación de regulaciones y derechos laborales y aumenta el clima de conflictividad. Se movilizan maestros y empleados de multinacionales.


Donald Trump parece obsesionado con los conflictos externos de Estados Unidos. Pero adentro, el núcleo duro de trabajadores que lo llevó a la presidencia, empieza a marcarle la cancha. El mundo laboral sigue en alerta y anuncia que resistirá en varios frentes. Su expectativa central está puesta en cómo el gobierno renegociará el Tratado de Libre Comercio con Canadá y México. Por arriba, lo emplazaron las dirigencias sindicales de la AFL-CIO y de la United Steelworkers (USW), el gremio por rama de actividad más poderoso de EE.UU. Por abajo, se movilizan diferentes espacios colectivos de asalariados sin importar su origen: nativos e inmigrantes. Ni siquiera la presencia del cubano americano Alexander Acosta, el único hispano en su gabinete –ocupa la secretaría de Trabajo– contribuyó a moderar el clima de bronca creciente. Se trata de un defensor de los musulmanes que el magnate ataca. Cuando ejercía la abogacía se ocupaba de ellos.


El TLC se discute por estos días en el Congreso. El 18 de mayo los diputados y senadores fueron notificadosdel plan de la Casa Blanca para comenzar la renegociación del tratado. El funcionario del Comercio Exterior que liderará las conversaciones con Canadá y México, es Robert Lighthizer, un proteccionista. Las consultas parlamentarias durarán 90 días. Después se entablarán las negociaciones con los dos vecinos. Como nunca,las centrales sindicales están pendientes de ellas y no hacen más que recordárselo a Trump. El presidente de la poderosa central AFL-CIO, Richard Trumka, ya lo emplazó: “Si renegocia el NAFTA de manera que sea una fuerza real a favor de salarios más altos y una prosperidad compartida más ampliamente, lo ayudaremos en su aprobación. Si lo usa para amañar más las reglas a favor de unos pocos ricos, batallaremos contra él con todo lo que tengamos”.


Trumka es el mismo dirigente que apoyó la candidatura de Hillary Clinton en público. Junto a Sean McGarvey, de la Unión de Trabajadores de la Construcción, se reunió en marzo con Trump en la Casa Blanca. A la semana de ese encuentro, su organización difundió un documento muy crítico contra la dialéctica presidencial de “hacer chivos expiatorios y deportar inmigrantes”. En abril pasado, desde el Club de la Prensa, creció la escalada por los medios: “Si usted dice que está con nosotros y después nos ataca, usted va a fallar”, declaró el líder de la AFL-CIO.


El principal referente de los metalúrgicos nucleados en la United Steelworkers, Leo W. Gerard también le metió presión a Trump. Definió al TLC como “un completo desastre”. Estudios estadísticos de política económica señalan que en EE.UU se perdieron casi un millón de puestos de trabajo por el tratado. Barry Eidlin es un sociólogo que escribe en la revista digital estadounidense de izquierda Jacobin, que tiene un millón de visitas mensuales. En un extenso artículo reciente titulado “Trump y los trabajadores”, señaló: “a pesar de los llamamientos retóricos de Trump a la clase obrera, los trabajadores y los sindicatos tienen motivos para preocuparse. Sus declaraciones públicas sobre el rescate del carbón y los empleos manufactureros se basan en sofismas puros, mientras que sus movimientos públicos para eliminar las regulaciones laborales y los derechos de los trabajadores los perjudicarán”. La constitución del gabinete con multimillonarios, halcones del partido Republicano y representantes de Wall Street confirma ese análisis.


No solo desde la dirigencia sindical o ámbitos académicos se denuncia un escenario de creciente conflictividad. También se percibe en lo que devuelve la gente movilizada en la calle. La lucha bajo el slogan 15 dólares la hora (el Fight for u$s 15) contra multinacionales como McDonald’s. Los 40 mil trabajadores que pararon contra Verizon, la empresa más grande de telefonía móvil de EE.UU., en medio de la campaña electoral de 2016. Los de Comcast Corporation, un conglomerado de medios de comunicación que salieron a las calles en Filadelfia. El siempre vigente clima de agitación en la cadena de hipermercados Walmart. Los maestros de Massachusetts movilizados contra las escuelas chárter. La clase trabajadora inmigrante que marchó en diferentes ciudades del país el 1° de mayo pasado.


El descontento generalizado es creciente y aunque Trump todavía no pudo imponer de manera contundente su reforma al sistema de salud, en el Congreso avanzan otros proyectos contra los trabajadores. También hubo retrocesos legales en estados como Indiana, Michigan, Wisconsin, Kentucky, Iowa y Missouri donde se votaron leyes contra los sindicatos. Algunas de ellas los obligan solo a discutir salarios.

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Viernes, 23 Junio 2017 06:38

Combatiendo al enemigo del enemigo

Combatiendo al enemigo del enemigo

La extraordinaria destrucción de un avión de combate sirio por parte un avión estadounidense el domingo tiene muy poco que ver con el objetivo del avión sirio en el desierto, cerca de Rasa fa, pero mucho más que ver con el avance del ejército sirio cerca de las fuerzas kurdas respaldadas por Estados Unidos a lo largo del Efrateas. Los sirios sospechan cada vez más en los últimos meses que la mayoría de las fuerzas kurdas en el norte de Siria –muchos de ellos en alianza con el gobierno de Assad hasta hace poco– se han puesto del lado de los estadounidenses.


De hecho, los militares en Damasco no ocultan el hecho de que han terminado con el suministro de armas regulares y municiones a los kurdos -a quienes aparentemente les han dado 14.000 rifles YAK-47 desde 2012– y el régimen sirio se indignó al saber que las fuerzas kurdos recibieron recientemente un enviado de los Emiratos Arabes Unidos.
Hay información no confirmada de que un enviado Saudita también visitó a los kurdos. Esto, por supuesto, es posterior al infame discurso de Trump en Rad, en el que el presidente de los Estados Unidos dio total apoyo estadounidense a la monarquía Saudita en sus políticas anti-iraní es y anti-sirias y luego apoyó el aislamiento Saudita de Qatar.
Sobre el terreno, el ejército sirio está llevando a cabo una de sus operaciones más ambiciosas desde el comienzo de la guerra, avanzando alrededor de Seda en el sur, en la campiña de Damasco y al este de Pal mira. Se dirigen paralelamente al Efrateas en lo que claramente es un intento por parte del gobierno de “liberar” a la circunscrita ciudad de De ir fez-Azor, cuyos 10.000 soldados sirios han estado sitiados allí durante más de cuatro años.


Si pueden levantar el sitio, los sirios tendrán otros 10.000 soldados que podrán unirse para re capturar más territorio. Sin embargo, lo más importante es que el ejército sirio sospecha que el Estado Islámico (EI) –a punto de perder a Raquea a los kurdos y Mosul a los iraquíes, ambos apoyados por Estados Unidos– puede intentar asaltar la guarnición de De ir fez-Azor y declarar una “capital” alternativa, para sí mismo en Siria.


En este contexto, el ataque estadounidense del lunes fue más una advertencia a los sirios para que se mantuvieran alejados de las llamadas Fuerzas Democráticas Sirias –el nombre de la fachada de un gran número de kurdos y algunos combatientes árabes– ya que ahora están muy cerca uno del otro en el desierto. Los kurdos tomarán Raquea –puede haber habido un acuerdo entre Moscú y Washington sobre esto– ya que el ejército sirio está mucho más interesado en aliviar De ir fez-Azor.


El mapa está literalmente cambiando todos los días. Pero el ejército sirio sigue ganando contra el EI y sus milicias –con ayuda de Rusia y Hebilla, por supuesto– aunque relativamente pocos iraní es están involucrados. Estados Unidos ha exagerado enormemente el tamaño de las fuerzas iraní es en Siria, tal vez porque esto encaja con las pesadillas saudí es y estadounidenses de la expansión iraní. Pero el éxito del régimen de Assad es ciertamente preocupante para los estadounidenses y para los kurdos.


Entonces, ¿quién está peleando contra el EI? ¿Y quién no está peleando con el EI? Rusia afirma que ha matado al terrible y auto- nombrado “califa del Estado Islámico”, al Bahaí. Rusia dice que está disparando misiles cruceros contra el EI. El ejército sirio, apoyado por los rusos, está luchando contra el EI. He presenciado esto con mis propios ojos.


Pero, ¿qué está haciendo Estados Unidos atascando primero la base aérea de Assad cerca de Homs, luego a los aliados del régimen cerca de Al Tan y ahora a uno de los aviones de combate de Assad? Parece que Washington está ahora más dispuesto a atacar a Assad –y sus partidarios iraní es dentro de Siria– que destruir al EI. Eso sería seguir la política de Arabia Saudita, y tal vez eso es lo que el régimen Trump quiere hacer. Por cierto, los israelíes han bombardeado tanto a las fuerzas del régimen sirio como a Hebilla y los iraní es, pero nunca al EI.


Es instructivo que Occidente manifieste ahora más indignación por el uso del gas –culpa al régimen de Assad por esto, por supuesto– que por la continua crueldad del EI hacia los civiles en la mayoría de las áreas que el “califato” todavía ocupa en Siria y Irak. Si debemos creer lo que todos los estadounidenses ahora dicen, que quieren destruir al EI, ¿por qué están muy dispuestos a seguir atascando a las fuerzas del gobierno sirio que están luchando el EI? ¿Quiere Washington simplemente destrozar a Siria y dejarla como un estado fracasado? ¿Y puede tener éxito cuando Rusia esté amenazando con atacar aviones estadounidenses si vuelven a atacar a los jet’s sirios?


* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Páginal12.
Traducción: Celita Doyhambéhère.

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¿Cuál es la profundidad de la alianza estratégica de Rusia y China?

Los multimedia de Rusia y China suelen abundar sobre la "alianza estratégica" de Moscú y Pekín, que suena a metáfora, ya que se ignora el grado de su profundidad, que puede ser de carácter secreto.

La exitosa primera cumbre de la Nueva Ruta de la Seda en Pekín (B&R) refrendó la intimidad que han tejido el mandarín Xi y el zar Vlady Putin (https://goo.gl/3yyFH7).

Ya antes de la trascendental cumbre B&R de 29 mandatarios en Pekín (https://goo.gl/7icacL), Lyle J. Goldstein, profesor asociado en el Instituto de Estudios Marítimos de China en la Escuela de Guerra Naval de EU, explayó en The National In­terest que el “escenario que debe preocupar a los planificadores de defensa de EU por encima de otros (https://goo.gl/2hWHTb)” es la "sombría, aunque todavía raramente discutida posibilidad de que China y Rusia pudieran de cierta manera estar comprometidos en un conflicto armado simultáneo con EU".

Han sido los dos axiomas geoestratégicos sustentados por Bajo la Lupa de que el máximo error de Obama fue haber arrojado a Rusia a los brazos de China y/o viceversa (https://goo.gl/7R36H6) y que uno de los objetivos de Trump consiste en resquebrajar la "alianza estratégica" de Moscú y Pekín, de la cual se ignora su verdadera profundidad (https://goo.gl/zMZ6Kz).

Goldstein aduce que "ni Moscú ni China son suficientemente fuertes (sic) por ellos mismos para competir con Washington en una guerra de alta (sic) intensidad y de larga (sic) duración" pero que un "buen esfuerzo coordinado en conjunto pudiera sin duda causar mayores problemas a la superpotencia estadunidense a el largo plazo".

Goldstein comenta que en el "nuevo mundo" Moscú y Pekín se acercan cada vez más como sucedió con su convergencia geoestratégica: desde la participación de la "magna delegación china" de 70 personas a la reciente conferencia sobre el Ártico patrocinada por Rusia, pasando por el "apoyo vocal (sic)" de China a la intervención rusa en Siria, hasta la oposición de ambos al despliegue misilístico balístico de EU en Sudcorea (Thaad, por sus siglas en inglés).

Cita un artículo de un think tank chino, "Hacer una Alianza con China: los Intereses Nacionales de Rusia y la Probabilidad de una Alianza de China y Rusia", lo cual constituiría una "estrategia transformativa".

Cita a "significativos estrategas chinos, como Zhang Wenmu", quienes pregonan que "la contención de EU invita a una contracontención de China y Rusia" cuando su alianza puede representar "un instrumento efectivo" para lidiar con la "presión de EU", donde la "base de los inmensos recursos naturales de Rusia" es considerada por China.

Zhang Wenmu, considerado el primer “estratega marítimo ( navalist)” de China, "dejó su marca en la estrategia con la construcción de un portaviones".

En su libro de 2009 Sobre el poder naval de China, Zhang aduce que su poder comercial global le obliga a detentar una poderosa armada, al estilo del estadunidense Alfred Thayer Mahan (https://goo.gl/my9AyL).

En 2014, Zhang publicó un ensayo de mucho impacto – El significado de los eventos de Ucrania para el mundo y su advertencia a China– cuando Rusia obtuvo una mayor victoria frente a Occidente debido a la "maestría de Putin como gran estratega".

A juicio de Zhang, el triunfo de Rusia se debió a que "Crimea es un asunto de vida o muerte", mientras que para Europa es uno más de sus varios temas importantes: "por Crimea, Rusia colocaría todos sus recursos, mientras Occidente no lo haría". Juzga que la base del éxito de Putin yace en que "frenó la expansión de la OTAN al Oriente".

Para Zhang el ex presidente George W. Bush o la ex secretaria de Estado Hillary Clinton "sólo conocen una retórica hueca y carecen de sentido estratégico".

El "pivote de Asia" de EU para contener a China representa "un ensayo de regresar al EU de 1950 para crear un anillo que cerque a China", por lo que la "crisis de Ucrania" proveyó un momento de claridad en la política mundial, donde Rusia con resolución usó su mayor recurso: su poder militar y no su softpower, por lo que China debe adoptar la misma resolución que Rusia ante EU.

La diplomacia china debe ser "más muscular", ya que el comercio se encuentra profundamente impactado por la política en todos lados, por lo que China requiere ahora de "un espacio de seguridad", sin el cual no podía estar seguro, y que protegería su "cinturón dorado" a lo largo de su costa oriental, donde Taiwán es el principal cuello de botella que impide el pleno desarrollo del poder marítimo chino, como "Putin fue capaz de extender su zona de seguridad durante la crisis de Ucrania hasta el sur de Crimea cuando la OTAN no tuvo otro recurso porque Crimea se encontraba lejos del alcance de su poder".

Para el geoestratega marítimo Zhang, “el mayor error en la política exterior de EU en el nuevo siglo ha sido empujar a China en la dirección de Rusia (https://goo.gl/yrNnb4)”. ¡La misma tesis de Bajo la Lupa!

A juicio de Zhang la primera prioridad de Rusia es mejorar su economía, lo cual depende de la mejoría de sus relaciones con Europa y EU. Y "predice" que, debido a la fuerte "presión de EU y sus aliados, China necesita un país con el que pueda tener una cooperación cercana que forme un flanco estratégico en la retaguardia" que es Rusia y que "será el objetivo más fundamental para la conformación de una alianza de China", que no necesariamente tiene que ser formalizada.

¿Existirá un pacto secreto entre Xi y Putin para confrontar la caduca hegemonía unipolar de EU?

Un punto clave radica en la percepción de Zhang, quien concluye que "la asfixia estrategia de EU y su contención no han todavía alcanzado un nivel que sea imperativo para que China y Rusia estén listos a formar una alianza" formal.

El aumento del transporte de petróleo y gas de Rusia mejorará la seguridad energética de China cuando destaca la coordinación de "China y Rusia en asuntos diplomáticos delicados, como los temas de Irán y Norcorea", según Zhang, quien "vaticina" que el "poder ascendente de Rusia le permitirá aumentar su posición dentro de una alianza", por lo que "de aquí a 10 años, el potencial de una alianza de China y Rusia aumentará".

Reconoce que "Rusia difícilmente requiere la ayuda de las fuerzas militares chinas", mientras que la "conversión del poder económico de China en uno militar constituye un proceso lento relativamente que resulta en un retraso", cuando "su ascendencia económica es más obvia".

Lyle J. Goldstein interpreta que Zhang "implica que la persistente debilidad militar de China es un obstáculo (sic) para su alianza con Rusia, quizá debido a que China no se ha visto como un socio suficientemente capaz".

Russia Insider invita a la lectura del especialista Goldstein sobre la factibilidad de una alianza de China y Rusia y enfatiza cómo el "pensamiento chino" es sorprendentemente similar a la postura de Rusia.

Por ahora "los chinos sienten que no existe necesidad ahora para una imbricada alianza formal", salvo que China y Rusia sufran mayor presión de EU (https://goo.gl/dZ9gOr).

¿Existirá una "alianza estratégica" secreta de Rusia y China para frenar el irredentismo de EU?

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