“El patriarcado destruirá el planeta si no lo frenamos”

Tengo 63 años. Soy de Dehradun (India). Soy filósofa de la ciencia y ciudadana profesional de la Tierra. Tengo un hijo de 33 años. ¿ Política? ¡Democracia planetaria verdadera! ¿ Creencias? Las diosas-madre antiguas, el Principio Femenino. El ecofeminismo traerá la biocivilización

 

Qué es el ecofeminismo?


La mejor respuesta a la crisis civilizatoria que padecemos. La formulé hace veinte años: cada día es más vigente y necesaria.


¿Ecología más feminismo?


Sí, porque tanto la crisis medioambiental como la socioeconómica son de raíz sexo¬genérica.


¿El varón es culpable?


No simplifique: el sistema patriarcal capitalista. Un orden de valores que desvaloriza, esclaviza y explota a las mujeres, cuyo trabajo en casa y en el campo ha sido siempre el verdadero sostén de la humanidad.


¿Desde cuándo sometemos a la mujer?


Hablo de era antropocénica, intrínsecamente destructiva de la naturaleza y de la feminidad, ligada a la violencia y la guerra. No siempre fue así: en la remota antigüedad venerábamos a diosas, representación del respeto a la Tierra Madre.


¿El capitalismo expresa el patriarcado?


Obviamente, es fruto de la prolongada ¬explotación masculina, acumulativa y destructiva, con violencia contra las mujeres, los niños, los débiles, las semillas...


¿Las semillas?


Las variedades semillas de los cereales y hortalizas han sido seleccionadas por las mujeres generación tras generación, durante miles de años. Las mujeres son las parteras de la agricultura. Y ahora resulta que nos piratean las semillas...


¿Piratean? ¿Quién?


Grandes corporaciones de agroingeniería alimentaria como Monsanto: modifican algún gen de una variedad de semilla ¡y la patentan, como si no fueran de la vida, como si fuesen suyas! Eso se llama biopiratería.


¿Tan grave es la cosa?


¡Nuestra libertad está en juego! Perdemos variedades de semillas, empobreciendo este patrimonio de la humanidad. Si viniese una plaga, la falta de variedad arrasaría todo, o acabaríamos en manos de una corporación. El 1% de la humanidad domina al otro 99%.


¿Podemos enderezar esto?


Luchando juntos, sí. En India hemos conseguido nuevas leyes que protejan a los campesinos de abusos, y también a las mujeres.


¿Ha mejorado el trato a las mujeres desde su niñez?


Recuerdo a las mujeres en las minas: se enfrentaron a una mafia armada, bloqueando la mina. ¡Las mujeres son valientes! Cada vez que flaqueo, pienso en aquellas mujeres y me vuelven las fuerzas. ¿Y sabe de dónde viene esa fuerza?


¿De dónde?


De la hierba que pisan, de la tierra misma. El poder de la naturaleza está en nosotras.


¿Y no en el varón?


También..., si renuncia al patriarcado, sistema de explotación destructiva de la tierra, de sus minerales, vegetales y animales. Tres aspectos expresan el patriarcado: la colonización, el maquinismo industrial...


Las máquinas nos han reportado prosperidad.


Sólo para los que mandan. No hay progreso con maltrato a la naturaleza, si la agredimos como a un objeto inanimado, eso es esquilmarla, un atraso. Y la tercera expresión patriarcal es el atropello a la sabiduría de la mujer, culminada por el capitalismo


¿Qué puede hacer el ecofeminismo?


Eco viene del griego oikos: casa. De ahí economía: ¡sin el trabajo doméstico femenino, no hay riqueza! Es un trabajo creativo. El capitalismo es extractivo, destruye.


Un ejemplo.


Desde 1995, en India se han suicidado 300.000 campesinos, extorsionados económicamente por los amos de semillas y pesticidas. Es un crimen contra la Tierra y la humanidad. Incluyo los transgénicos.


¿Qué les pasa?


Causan patologías: si hay más niños autistas que nunca, se debe a los transgénicos.


Es una afirmación arriesgada...


La sostengo. Están afectando al desarrollo neuronal de los bebés y propician cánceres en la población. ¡Hay que frenarlos!
Debe de ser usted una bestia negra para muchos.


Me llaman ludita, reaccionaria, incendiaria... Pero no me callarán. De las mujeres vendrá la salvación, seguiremos luchando. Igual que fuimos lectoras de semillas, ahora somos lectoras del presente y predictoras de la biovicilización.


¿Qué es la biocivilización?


Hacernos conscientes de que los humanos formamos parte de la Tierra, que no somos un ente separado. Cambiemos de modelo y diluiremos las miserias del patriarcado: cambio climático, desigualdad, insolidaridad, guerra.


¿Ecofeminismo al poder?


Frenaría el proyecto tóxico de dominación sobre la naturaleza y la mujer, insalubre e irresponsable. La naturaleza viviría, sería sostenible.


Y si no... nos iremos a otro planeta.


Un concepto muy patriarcal: seguir conquistando y destruyendo... No, respetemos los recursos de la tierra y vivamos a gusto en este planeta: el ecofeminismo es el camino de la biocivilización planetaria.

 


Biocivilización. Shiva recibió en 1993 el premio Nobel Alternativo de la Paz, y Zapatero la tuvo como asesora en un grupo de pensadores durante su mandato. Es una mujer fogosa, combativa y vehemente que se crece ante los poderes de los bancos y corporaciones como Monsanto. Doctora en Ciencias Físicas, es una de las ecologistas, feministas y filósofas de la ciencia más prestigiosas a escala internacional, beligerante contra el neoliberalismo y defensora de los derechos de los pueblos. Publicó Ecofeminismo (Icaria) y ha participado en el IV Seminario Internacional de Convivencia Plane¬taria: Construimos Biocivilización, organizado por la Associació Imago en Barcelona.

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Martes, 25 Abril 2017 05:09

Cuando la violencia no cede

Cuando la violencia no cede

En casi un mes de marchas a favor y en contra del gobierno, ya suman 24 las víctimas. El defensor del Pueblo dijo que uno de los fallecidos de ayer era chavista. La oposición responsabilizó al gobierno por los dos muertos en Barinas.

 

Al menos tres personas murieron ayer en ciudades del oeste de Venezuela, en una nueva jornada de protesta contra el presidente Nicolás Maduro, con lo que ya suman 24 los muertos en casi un mes de movilizaciones. “Hay un muerto en Mérida y dos en Barinas”, confirmó una fuente de la Fiscalía, que no precisó si se trataba de opositores o seguidores del gobierno. El Defensor del Pueblo, Tarek Saab, dijo no obstante que el fallecido en Mérida era un manifestante chavista. “Se encontraba manifestando pacíficamente cuando presuntamente recibió un disparo”, dijo el funcionario durante una entrevista televisada en la que además aseguró que resultaron heridos cinco jóvenes, “que se debaten entre la vida y la muerte”.


Por su parte, dirigentes del partido opositor Primero Justicia denunciaron que los dos muertos en Barinas manifestaban con la oposición y fueron blanco de paramilitares del PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela), el partido gobernante. También señalaron que había dos heridos.


La oposición había convocado ayer a bloquear las principales vías del país, como parte de una serie de manifestaciones que comenzaron el 1 de abril para pedir elecciones generales. Decenas de miles de personas volvieron a salir a las calles para protestar contra el gobierno mediante caminatas y sentadas, que se conocen como “plantones”. Hubo disturbios y enfrentamientos con fuerzas de seguridad, que dispersaron las protestas con bombas lacrimógenas y balas de goma.


Las manifestaciones, convocadas por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), que reúne a una veintena de partidos opositores, se repitieron en al menos 15 ciudades del país y se extendieron desde la mitad de la mañana hasta bien avanzada la tarde. La mayor concentración se registró en el distribuidor Altamira de la autopista Francisco Fajardo, en el municipio caraqueño Chacao, donde miles de manifestantes confluyeron desde cinco puntos de concentración, todos en el este de la ciudad. No muy lejos de allí, efectivos de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) dispararon gases lacrimógenos a un grupo de manifestantes que respondió con piedras a los uniformados.


La prensa venezolana reportó incidentes en Maturín, capital del estado Monagas, en el noreste del país, y en dos zonas suburbanas de Caracas. La diputada María Gabriela Hernández afirmó en su cuenta de Twitter que, en Maturín, ella y algunos de sus colaboradores, así como varios manifestantes, fueron golpeados en la espalda y con armas por integrantes de “colectivos” (organizaciones sociales chavistas) que circulaban en motocicletas. En la autopista intercomunal que comunica a Guarenas y Guatire, en el estado Miranda, efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB, policía militar) dispersaron la manifestación con gases lacrimógenos.


Además, detuvieron a varias personas, entre ellas un docente, un dirigente estudiantil y varios alumnos de la Universidad Nacional Experimental Politécnica (Unexpo), según informó el director ejecutivo de la ONG Foro Penal Venezolano, Alfredo Romero, en su cuenta de Twitter. En Maiquetía, la zona del aeropuerto internacional que sirve a Caracas, en el vecino estado Vargas, los manifestantes fueron reprimidos por efectivos de la GNB y simpatizantes chavistas, aseguraron los diputados Juan Guaidó y José Manuel Olivares.


La protesta de ayer fue relativizada por el gobierno, que divulgó fotos y videos de diversas zonas del país sin manifestaciones y aseguró que la jornada transcurría con normalidad. El ministro de Comunicación e Información, Ernesto Villegas, subió a su cuenta de Twitter una decena de videos grabados en Caracas y ciudades de ocho estados en las que no se observaban protestas.

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“Las bandas criminales de las grandes ciudades surgieron en las prisiones”

Crítico del PT, Freixo fue candidato del PSOL en Río de Janeiro, donde combatió a las bandas de delincuentes y debió salir de Brasil por las amenazas. Reconoce que la política brasileña depende de lo que pase con Lula.

 

En Marcelo Freixo caben dos realidades. A nivel local, un diputado popular cada vez más cerca de la alcaldía de Río, y a nivel nacional uno de los líderes del Partido Socialismo y Libertad (PSOL). Freixo fue una de las sorpresas de los comicios de octubre pasado, donde las fuerzas políticas se midieron por primera vez desde el golpe institucional a la presidenta Dilma Rousseff. En un clima electoral enrarecido, el triunfo del nuevo alcalde, Marcelo Crivella, se opacó bastante a causa del resultado obtenido por el candidato del PSOL. Bastaron pocos meses de campaña para que Freixo pasara de disputar una elección municipal a transformarse en la nueva cara de la izquierda brasileña. Ahora le toca conciliar esas dos realidades.


Para llegar a ser dos veces diputado estadual de Río y un político con aspiraciones federales, Freixo salió de la periferia, subió a los morros, encuestó para una ONG, se afilió al PT, entró a las cárceles, dio clases de historia, se desafilió del PT, se unió al PSOL, investigó a corruptos, perdió a su hermano Renato por las balas de la mafia policial, recibió amenazas de muerte. En 2011, la jueza Patrícia Acioli, que perseguía al crimen organizado, fue asesinada, al mismo tiempo que Freixo presidía las investigaciones parlamentarias a traficantes de armas, narcos y paramilitares. Se fue de Brasil, regresó a Brasil, aceptó la custodia personal, tomó impulso. El futuro lo tienta con una banca en Brasilia.
En diálogo con PáginaI12, Freixo habla de la violencia crónica en Río, la obsesión de su carrera legislativa, de ese trago amargo que significó el juicio a Rousseff –con el asalto de Michel Temer a la presidencia– y de la omnipresencia de Lula en la vida política de Brasil.


–La ola de violencia carcelaria que vivió Brasil a principios de año dejó cerca de 130 muertos. ¿Cómo se llegó a esa situación?


–Brasil vive una crisis penitenciaria desde hace mucho tiempo. El país no tiene política penitenciaria. No tener política penitenciaria es la política penitenciaria. Tenemos la tasa de crecimiento de población carcelaria más alta del mundo, así que ningún país tiene un número de presos mayor que el que tiene Brasil. Y los discursos que provienen de las autoridades y de los medios de comunicación son discursos de impunidad, que defienden penas mayores y la idea de que las cárceles sean lugares más estrictos. Es incompatible lo que se habla sobre las prisiones y lo que ocurre dentro de ellas. La ausencia de políticas públicas, de políticas para que los presos puedan estudiar y acceder a un trabajo, es decir, esta situación de abandono, ha generado el fortalecimiento de las bandas criminales. Todas las facciones criminales de las grandes ciudad que tiene Brasil nacieron en la prisión, no nacieron en los barrios pobres. ¿Por qué estas bandas nacen en la cárcel? Porque no hay política pública, no hay presencia del Estado cumpliendo lo que la ley dice que hay que hacer. Estas muertes de las que fuimos testigos en varias ciudades del país, tan brutales y violentas, derivan del conflicto entre las facciones, que crecieron frente a la irresponsabilidad del gobierno.


–¿Cómo tienen que responder las autoridades al crecimiento de las bandas criminales?


–Las facciones criminales viven en las cárceles y lo que se tiene que hacer es cumplir con la ley. No se puede clasificar a un preso y decidir que vaya a una prisión o a otra conforme la facción criminal a la que pertenece. Entonces, si robaste un teléfono, un zapato o si mataste a 50 personas y sos juzgado y condenado, podés permanecer dentro de la misma prisión donde está determinada banda, ya que la división de los presos se hace a partir de estas facciones. El sistema penitenciario está hecho para las facciones, no para hacer cumplir la ley. No hay ningún incentivo para estudiar o trabajar.

El número de presos que trabaja hoy en día es inferior al 10 por ciento, y el número de presos que estudia alcanza sólo el 13 por ciento. Son prisiones de máxima ociosidad. Prisiones donde el preso, sea negro, pobre, residente de los barrios marginales o de la periferia pasa la mayor parte del tiempo sin hacer nada. El Estado no cumple con lo que dice la ley y no hace absolutamente nada en relación con el sistema penitenciario. Lo que el Estado tiene que hacer es cumplir con la ley, invertir en el sistema. Hoy en día hay un gran número de personas en prisión preventiva. El 40 por ciento de los presos en Brasil son presos preventivos, que no han sido juzgados. La mayoría de estas personas no tendría que estar presa, porque cometió delitos menores, que no justifican la privación de la libertad. Hay un defecto importante en el sistema de justicia criminal, ya que no se investiga. Sólo se detiene al pobre.


–En Río de Janeiro, esas facciones criminales y las milicias se mueven con particular impunidad. ¿Cuál es la solución para combatir la violencia?


–El tema de las milicias puede parecer extraño para quien no es de Brasil o particularmente de Río de Janeiro. Son mafias compuestas por policías, bomberos, agentes penitenciarios, grupos que provienen de sectores de la seguridad pública que dominan algunos barrios, que por lo general suelen ser los más periféricos, los más pobres. Controlan las actividades económicas de esas comunidades, son violentos, matan y están por fuera de la ley. Se trata de grupos criminales, sólo que son grupos criminales formados por agentes de seguridad. No son ex agentes o paramilitares. Esto es lo que impide entender del todo el fenómeno. ¿Cómo alguien que pertenece a la seguridad forma parte de una banda criminal? Pero esto es lo que ocurre exactamente. Ellos ganan mucho dinero. Son parte del Estado. Controlan electoralmente las comunidades y acabaron siendo personas influyentes, junto a gobernadores, alcaldes y a miembros del poder político local.


–Usted ha sido muy crítico con el llamado programa de pacificación de las favelas en su ciudad. ¿Piensa que esa política fracasó completamente?


–Fracasó completamente, porque la verdad es que no se invirtió en una nueva policía. El programa de pacificación de las favelas consistía en colocar efectivos allí. Nada más. No se puso otra policía, ni se la transformó ni se la entrenó. Se llegó a las favelas sólo con efectivos. Ni saneamiento, ni escuelas, ni salud. La población pobre ya conocía bien a la policía. No hubo programa de pacificación, de integración o de ciudadanía. Fue un programa de control que con el tiempo se desgastó. Hoy está acabado.


–Brasil vive una crisis económica profunda y en Río la situación es incluso peor. ¿Qué espera del gobierno de Marcelo Crivella?


–Desde que fue elegido alcalde de Río de Janeiro, Crivella viene haciendo un gobierno muy confuso, que carece de un proyecto claro. En cierto punto no se sabe hacia dónde va, porque tiene un origen más bien religioso. Tiene posturas muy conservadoras. Es dueño de una iglesia, de un canal de televisión. Es pronto para hacer una evaluación de su gestión. Claro que deseo que haga un buen gobierno, pero no se percibe que sus funcionarios estén haciendo un buen trabajo por el momento.


–¿Por qué cree que en las ciudades más grandes como Río o San Pablo ganó la derecha en las últimas elecciones?


–Pienso que es un movimiento global, no pasa sólo en Brasil. Tenemos el triunfo de Trump y el ascenso de la derecha en Alemania y en otras partes del mundo. Incluso en Argentina. En Brasil tenemos el fin del ciclo de administración del PT, que cometió sus errores, que tiene sus logros. Soy una persona crítica con el gobierno del PT. Reconozco los avances en la capacidad de compra del salario mínimo, en las políticas de inclusión, en las políticas sociales, pero es un partido que pactó con sectores ultraconservadores de la derecha y cedió ante prácticas corruptas. Ahora paga un precio bastante alto por eso. El PT definió una imagen histórica de la izquierda en todo Brasil. El ascenso de la derecha en las últimas elecciones municipales tiene relación directa con esa crisis global y también con la crisis de gestión del PT. Toda la izquierda terminó pagando por eso.


–¿Cómo evalúa el avance de los grupos evangélicos en la política brasileña?


–La llamada bancada evangélica tiene una historia bastante reciente, con un grupo numeroso de diputados que vienen de las distintas iglesias. Pero no todos los grupos evangélicos son iguales. En Río de Janeiro el 25 por ciento de la población es evangelista. Es un porcentaje alto. El 90 por ciento de los evangelistas votó por Crivella. Eso muestra un potencial electoral muy grande para cualquier candidato que consiga reunir a esos grupos o apelar a una identidad evangélica. Esa mezcla de religión y política es peligrosa. Pero es también algo nuevo y no se sabe bien cómo tratar el tema. La única certeza que tengo es que no podemos aceptar que todos los evangelistas sean conservadores. Es importante que las personas de izquierda disputen los espacios de los evangelistas, discutan, hablen, que exploren las diferencias dentro de los grupos evangélicos, que son muchas. La izquierda tiene que aprender a conversar, a ver más allá de lo inmediato. Ningún proyecto de izquierda en Río de Janeiro debate con los evangelistas qué ciudad quiere construir o cuáles son sus concepciones políticas. Todo acto evangélico es reaccionario o conservador. En una ciudad como Río, con una población evangelista importante, esa visión es poco sensata. La izquierda no construyó hasta ahora ningún espacio de aproximación con los grupos evangélicos. Y es una falla de la izquierda. No hay que ser evangelista para ser conservador.


–En la segunda vuelta de las elecciones municipales la izquierda se unió y le dio su apoyo. ¿Considera que con los resultados que obtuvo el PSOL puede convertirse en el partido dominante dentro de la izquierda?


–Eso está por verse. Lo que pasó en Río fue algo muy fuerte, sin dudas. Tenemos una bancada importante en la ciudad, en el Congreso federal, legisladores municipales. Pasamos a la segunda vuelta en Río, lo que consolidó al PSOL como una alternativa de izquierda. En Brasil el proceso es más lento. Todo va a depender de lo que suceda en las próximas elecciones con Lula. Lula es un capítulo importante para saber el futuro de la política brasileña. Todo gira en torno a si Lula va a ser candidato o no, a si las investigaciones van a llegar a él o no. Es una cuestión central que va a definir muchas cosas. Es decir, no es un detalle menor. No vamos a hacer alianza con el PT porque consideramos que representa un proyecto diferente. Hoy Lula está al frente de todas las encuestas. Sin Lula, la correlación de fuerzas cambia completamente. Más allá de eso, el PSOL va a crecer. Tenemos que empezar a definir los candidatos nacionales ahora, hacer trabajo de base. Crecimos mucho en los comicios municipales. Brasil necesita un proyecto nacional de izquierda, algo que está faltando. Tenemos que generar debates profundos en todas las ciudades y que un proyecto político de izquierda gane en 2018.


–Usted dijo que la justicia en su país es selectiva. Sobre todo con la población más vulnerable. ¿Puede aplicarse esa selectividad a los casos de corrupción que salpican a todos los grandes partidos?


–La justicia es selectiva. La prisión de determinados políticos es selectiva. Estamos esperando que se investigue al Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB). La justicia investigó a unos partidos y a otros no. El PSDB fue poco investigado, y tiene muchas razones para ser investigado. La justicia es de clase. Quien tiene acceso a la justicia, a un abogado, no termina en el servicio penitenciario brasileño, donde la mayoría son negros, pobres, habitantes de las favelas, de la periferia y de baja escolaridad. ¿Sólo el pobre comete crímenes? ¿O es que sólo el crimen que comete un pobre merece la privación de la libertad?


–¿Cómo impactó el impeachment a la presidenta Dilma Rousseff en el escenario político?


–No hay duda de que fue un golpe. El gobierno de Dilma era desastroso, atendía los intereses de los bancos, la política de los mercados financieros, avanzaba muy poco en cuestiones sociales, en la reforma agraria. Para hacer un golpe hoy en Brasil no hace falta ser de izquierda o tener a los militares en la calle. Basta no interesarle más al poder financiero para que un gobierno sea depuesto. No hubo crimen de responsabilidad para juzgar al gobierno de Dilma y apartarla de la presidencia. Acá también hubo selectividad. Ahora vivimos una tragedia. Temer eligió a su ministro de Justicia, Alexandre de Moraes, para integrar el Supremo Tribunal. Es una persona que no tiene cualidades técnicas ni políticas para ocupar un cargo semejante. Es un gobierno golpista entrando en la Corte Suprema del país. Estamos viendo un cambio profundo en la política del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social, que ya no financia más a la pequeña economía, la economía productiva. Se trató de un golpe para hacer funcionar la economía de una determinada manera que agrade a ciertos sectores.


–¿Por qué entonces un hombre como Temer, acusado de corrupción y comandando un programa económico impopular, sobrevive en el poder?


–Temer era el hombre indicado para dar el golpe. Es servil a los intereses de un gran aglomerado económico y de algunos medios de comunicación. Estaba en el lugar justo para hacer el golpe: la vicepresidencia. No tenía cualidades para asumir la presidencia pero estaba ligado a un sector político muy poderoso. Las protestas que comenzaron en 2013 y se intensificaron en vísperas del golpe apuntaban contra el gobierno, la corrupción y la clase política en general. Pero Dilma fue destituida, Temer asumió la presidencia y los brasileños dejaron de salir a las calles. Es algo curioso. Los movimientos pro impeachment fueron importantes, sí, en las grandes ciudades. El gobierno tenía poca capacidad de respuesta. Era un gobierno malo, pero a los gobiernos se los derrota en elecciones, no se les hace un impeachment. Si no hay crimen de responsabilidad es golpe. Dilma fue apartada del poder y hoy tenemos a Lula liderando las encuestas con una ventaja significativa. Muchos de los que salieron a las calles entendieron que sacar a Dilma no era la solución, porque no resolvió ni la crisis económica ni la crisis política.


–¿Cuál es la estrategia para las elecciones generales de 2018?


–Tenemos todo 2017 por delante. Es importante reforzar el trabajo de base, ir a las ciudades, hacerlo más participativo. Mi campaña terminó nacionalizándose porque fui una de las pocas figuras de izquierda que pasó a segundo turno. Ahora tengo que ayudar a que el partido crezca en los lugares donde es más difícil. Ya visité Minas Gerais, Belo Horizonte, Florianópolis, Belém, Río Grande del sur. Es probable que en 2018 me presente para diputado federal para ayudar a la bancada a mantener el número. En una ciudad como Río de Janeiro, tan compleja, llegamos al millón doscientos mil votos, enfrentándonos a adversarios poderosos.


–Después del golpe parlamentario se llevaron adelante elecciones municipales. ¿Brasil vive en democracia?


–No estamos viviendo en democracia. Acá hubo un golpe violento, muy duro, contra el gobierno federal. Hubo una ruptura del orden electoral y ahora el golpe se está consolidando. Está tomando forma a través de las políticas agrarias, de la currícula educativa, del nuevo juez de la Corte. Así tengamos elecciones municipales y estaduales, el gobierno federal es muy importante en la estructura política de Brasil. Se vive un momento de crisis institucional, de fragilidad democrática. Una de las crisis de identidad política más graves que sufrió el país. Pero también hay una capacidad de reacción muy fuerte. Hay grupos de mujeres, de jóvenes, de estudiantes, de la cultura, de educadores populares, de las favelas, de la periferia, que tienen una propia identidad política, un proyecto de sociedad que está surgiendo. No soy el más optimista. Creo que el golpe no demostró todavía todo lo nocivo que puede llegar a ser. El de Temer es un gobierno que nace para construir una lógica de poder más autoritaria. La resistencia va a atravesar años difíciles, pero con capacidad de lucha y de reorganización de las fuerzas políticas.

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Derecha y extrema derecha, a segunda vuelta en Francia

La contienda por la presidencia se definirá el próximo 7 de mayo
Conservadores y socialistas llaman a apoyar al ex titular de Economía
Para la candidata del Partido Nacional el resultado es histórico

París.

El centrista pro europeo Emmanuel Macron y la candidata de extrema derecha Marine Le Pen encabezaron por estrecho margen los resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Francia celebradas este domingo, y se enfrentarán el 7 de mayo en la segunda ronda, de acuerdo con cifras preliminares dadas a conocer por el Ministerio del Interior.

Macron consiguió 23.91 por ciento de votos, por 21.42 de Le Pen, con 96 por ciento de sufragios escrutados.

Esta es la primera vez en la historia reciente de Francia que no habrá un candidato de los tradicionales Partido Socialista –en el cual milita el presidente François Hollande– y el conservador Partido de los Republicanos en elecciones presidenciales.

"Encarnaré la voz de la esperanza para nuestro para Europa", dijo Macron, el candidato de En Marcha! ante sus seguidores.

Le Pen, líder del Frente Nacional, calificó el resultado de "histórico".

Al reconocer sus derrotas, el centro derechista François Fillon y el socialista Benoit Hamon llamaron a sus votantes a apoyar al centrista en la segunda ronda, mientras el izquierdista Jean-Luc Mélenchon descartó dar su apoyo a cualquiera de los finalistas.

Al menos 300 manifestantes, que dijeron ser "antifascistas", se enfrentaron a la policía por la noche en París, en una movilización contra Le Pen y Macron.

"Encarnaré la voz de la esperanza para nuestro país y Europa", afirmó Macron, ex ministro de Economía, ante cientos de simpatizantes que celebraban su victoria en París.

Agregó: "en un año hemos cambiado el rostro de la vida política francesa".

Macron fundó el movimiento político En Marcha! "ni de izquierda ni de derecha" hace apenas un año, poco antes de renunciar al gobierno de Hollande, "en momentos en que nuestro país atraviesa un momento inédito marcado por el terrorismo, los desafíos económicos, ecológicos y los sufrimientos sociales, Francia respondió de la mejor manera y acudió a votar masivamente", apuntó Macron, de 39 años, quien de ganar la contienda en mayo se convertirá en el presidente más joven de Francia.

Tras anunciar los resultados de esta elección, el candidato del Partido Socialista, Benoit Hamon, aceptó su derrota, pero aseguró que "la izquierda no ha muerto, el combate continúa" y pidió a los franceses votar por Macron.

El contendiente conservador, François Fillon, admitió su derrota y también llamó a votar por el candidato pro europeo en la segunda ronda: "no nos queda otra opción que votar contra la extrema derecha, por lo tanto votaré por Emmanuel Macron".

El abanderado del Partido de Izquierda, Jean-Luc Mélenchon, rehusó apoyar a alguno de los candidatos finalistas. Mélenchon fue duramente criticado en la campaña por su abierta admiración a líderes latinoamericanos como Fidel Castro y Hugo Chávez.

El primer ministro socialista, Bernard Cazeneuve, llamó a los votantes a rechazar a Le Pen y a optar por Macron, mientras el impopular presidente saliente, François Hollande, llamó a los franceses a "demostrar que la democracia es más fuerte que todo".

La ultraderechista Le Pen, de 48 años, quien de lograr la victoria sería la primera mujer en gobernar Francia, festejó haber alcanzado la segunda ronda y dijo a sus seguidores que "está en juego la supervivencia del país, los franceses deben aprovechar esta oportunidad histórica". En su cuartel de campaña en el norteño municipio de Henin-Beaumont ondearon banderas de Francia con la inscripción: "Marine President".

Le Pen y Macron ofrecen un fuerte contraste, sostienen opiniones diametralmente opuestas sobre el futuro de la Unión Europea (UE) y el papel de Francia en el bloque continental. Le Pen prometió sacar a Francia del bloque, mientras Macron está a favor de una mayor cooperación con Europa. Algunos analistas sugieren que la segunda vuelta será el equivalente a un referendo sobre el futuro de Francia en la UE.

De un padrón de poco más de 46 millones de votantes, 78.27 por ciento acudieron a las urnas.

En este contexto, unos 300 manifestantes "antifascistas" chocaron contra las fuerzas de seguridad en la rotonda de la Plaza de la Bastilla, algunos participantes lanzaron petardos y botellas contra los uniformados y tres personas fueron detenidas, informó la prefectura de policía. Un organizador a la protesta exhortó a la muchedumbre, micrófono en mano, a manifestarse "contra Marine Le Pen y Macron".

 

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¿Por qué los capitalistas sí cambian cómo hacer la explotación y nosotros no cambiamos cómo luchar para salvarnos en esto?: Subcomandante Moisés

Lo que les voy a platicar no es lo que creo, sino lo que nos platicaron nuestros bisabuelos y abuelos y bisabuelas y abuelas.


Platiqué con uno de nuestros bisabuelos que, él dice, que tiene 140 años. Según yo, mi cálculo, por ahí de los 125 años. Tiene uno que estar ya muy pegado en el oído, para que te escucha lo que le preguntas.


Más o menos como veinte y tantos, entre bisabuelos y bisabuelas, que platiqué con ellos. Les estuvimos preguntando –porque estaban ahí compañeros del Comité Clandestino también— y, entonces, resulta que la parte que como estaba diciendo el Sub Galeano, viene una parte real de lo que nos platicaron ellos y ellas.


Por ejemplo, la teja que le hacían antes a los finqueros –o sea los dueños de las haciendas, los hacendados, el patrón como dicen ellos–, tienen por tarea que tienen que entrar costales de excremento del caballo. Y eso lo secan. Después de haber secado, los hacen polvo con un garrote de palo, los abollan. Y para eso, entonces, lo mezclan con el lodo para hacer la teja, para hacer los ladrillos o los adobes con los que se les construyó su casa a los patrones, los hacendados.
El bisabuelo dice que él se acuerda, porque es por tarea. Tarea quiere decir que tienen que entregar tantos costales cada uno de ellos. Lo que hacían es que aun cuando hace ratito había deshecho el caballo, la tienen que traer, escurriendo el agua en sus espaldas. La cosa es que es de entregar los costales de tarea que pide el patrón.


Entonces, aprendieron de ahí también para hacer sus casitas de ellos. Igual los usaron. Le dicen pared de lodo, bajareque, se le dice. Entonces, igual aprendieron pues ellos, pero es más chiquito, de doble.


Entonces, lo que les voy a platicar más es de ahí de donde viene la idea nuestra, como zapatistas que somos, que vemos y lo estudiamos cómo es que estamos ahora de los que nos explotan. Entonces, en resumido se los voy a decir porque eso es lo que nos va a ayudar a entender lo que pasó antes y cómo estamos hoy, y cómo será que seguirá.
Entonces, dicen nuestros abuelos, bisabuelos, bisabuelas y abuelas: el patrón es el dueño de las fincas, muchas fincas, muchas haciendas. Todos los patrones tienen sus caporales, sus mayordomos y sus capataces. Esos tres, cuatro con el patrón.


Nos cuentan que de las fincas hay de 15 mil, de 20 mil y de 25 mil hectáreas. Y que hay fincas de diferentes trabajos. Hay fincas, es un solo trabajo, cafetalera. Y hay fincas que son cafetalera, ganadería, de maíz, de frijol, de caña... diferentes trabajos pues.


Nos cuentan también su modo de cómo explotar. Nos cuentan de que hay finqueros, terratenientes o latifundistas que nunca les pagaron nada. Todo el tiempo de su vida se lo entregaron al trabajo. Otros nos cuentan que sólo el día domingo se lo daban para ellos; todos los demás días son para el patrón. Nos cuentan otros que les daban una semana para el patrón y una semana para ellos. Es una maña, es un truco, porque –nos cuentan– de que esa semana que supuestamente es para ellos, nuestros bisabuelos y bisabuelas, nos cuentan de que de lo que cosechan, de lo que encuentran esa semana (ya sea frijol, maíz, algunos animalitos que van juntando), a la hora de que venden tienen que darle la mitad al patrón y les queda pues la otra mitad.


Nos cuentan de que cuando el patrón quiere ver si está completo su ganado, tienen que ir a traerlo, acarreando pues los animales y encorralarlos. Nos cuentan de que, entonces, si falta alguno de sus animales del patrón, tienen que salir a buscarlo los encargados y tienen que entregarlo vivo o muerto. ¿Cómo pide el patrón, o sea el terrateniente, de que lo comprueba que está muerto? Tiene que traerle el pedazo del cuero, para que entonces el patrón se dé cuenta de que sí está muerto ya su animal. Si no los encuentran, tienen que buscarlos hasta que los encuentran ya sean vivos o muertos.
Y el patrón, cuando los saca a vender, entonces los organiza por grupos a los trabajadores, llevando tantas cabezas de animal. Ya sea de diez, veinte personas, hombres, con tantas cabezas de animal que tienen que llevar. El patrón los cuenta antes de salir y el patrón los cuenta al recibir donde quiere que llegue el animal. Cada persona tiene que entregar completo. Si no lo entrega completo, ellos lo tienen que pagar o el que está encargado.


Nos cuentan que el corral, cuando el patrón así lo quiere, es hecho de piedra, el corral. Y si no, es con madera labrada con hacha. Y dicen que tiene que ser madera de puro corazón. Quiere decir que es lo más duro de la madera, para que no se pudra luego. Entonces, no aceptan que sea tierno. El patrón no los recibe.


Nos cuentan también que cuando saca a vender a los puercos (no el patrón, sino el animal: los cuches, los marranos pues), igual lo hace como con el ganado. Nada más que ahí sí hay diferencia, dicen los abuelos y los bisabuelos. Dicen que tienen que llevar la partida en la noche, porque sienten calor los marranos. Entonces, su lámpara, su foco, como decimos nosotros, es el ocote. Llevan tercios de ocote para que sea su lámpara para caminar de noche. Igual, con cantidades de puercos de cada encargado. Y si es que entonces quieren avanzar de día, tienen que llevar cargando el agua para mojar a los marranos, o sea, para enfriarlos para que no sufran el calor.


Nos cuentan que las mujeres, las abuelas y las bisabuelas nos cuentan de que el patrón tiene su forma de cómo quiere. Por ejemplo, dicen las abuelas y las bisabuelas que cuando es trabajo fuerte tienen que ir las mujeres casadas. ¿Cuál es su trabajo? Moler café, moler sal por bultos. Y entonces nos cuentan que ahí van las mamás con sus hijos y para moler la sal tiene que ser con el metate de piedra. Y ahí están los caporales, los mayordomos y los capataces, y la patrona y el patrón. Ahí llevan su bebé y no dejan que atienda al bebé que está en su espalda llore y llore y llore, porque está ahí el patrón y ella tiene que sacar su tarea. Entonces, hasta que al patrón o la patrona se le viene su gana de ir al baño, es cuando aprovecha la mamá para amamantar a su hijo.


Nos cuentan que el patrón pide de que se vayan puras muchachas para atender ahí en su casa en la hacienda, para diferentes trabajos. Pero una de sus mañas del patrón es que escoge a una muchacha y le dice: “tú, quiero que vayas a tenderme la recámara”, las cobijas. Y a la hora que entra la muchacha, ahí va también el patrón a violarla. Pero, entonces, las escoge. Y nos cuentan también que si quiere, las agarra.


Nos cuentan también eso que ya les dije de que están moliendo el café, de que están moliendo la sal, la paga que le daba el patrón eran tres pedazos de carne de res, pero de las que están muertas. Ésa es la paga.


Nos cuentan también que a los niños también les dan trabajo. Nadie se salva de eso. Le dicen “portero”, pero no el portero de fútbol sino así le pusieron el nombre pues “portero”. Su trabajo de esos niños de seis años es moler el nixtamal sin calidra, que es para los perros, los puercos y los pollos. Terminando eso tienen que cargar agua, que muchas veces lo hicieron en sus espaldas con un barril, dicen. El barril es de madera que se le saca, se le hace un hueco, un hoyo, lo perforan pues. De 18 a veinte litros caben en ese barril. Es lo que tienen que cargar los niños, para que el patrón lave sus manos, la use para bañarse, para lo que quiera pues. Terminando eso, se encargan de traer leña. Terminando de traer leña, se encargan de desgranar el maíz.


Nos cuentan también que los viejitos, los que ya no pueden trabajar en el campo, las viejitas... nadie se salva. Los viejitos van a ir a traer una planta que le llamamos “ixchte”. Entonces, de lo que se encargan los viejitos es de rasparla para que salga el hilo. Un grupo se encarga de esto, de rasparlo. Y otro grupo de los viejitos se encarga de hacerlo hilo, en lazo. Y otro grupo de los viejitos se encarga de hacer las redes. Así está pues en serie el trabajo de los viejitos. ¿Y las viejitas? Un grupo se encarga de deshilachar el algodón. Y otro grupo se encarga de hacerlo en hilo y otro grupo se encarga de tejerlo para hacer manta. Y ese pedazo de manta que es la que después compran nuestros bisabuelos, nuestras bisabuelas, para taparse. Nos cuentan que la ropa que usaron era nada más para taparse la parte principal, nada más, no es así como estamos ahora.


Nos cuentan del castigo. El castigo, tienen de varias maneras. Una es que el patrón desde antes tiene revuelto el maíz con el frijol. Entonces, el patrón lo que hace es que los riega ahí en la tierra y te dice que tienes que separar el maíz y el frijol. Sabe –así nos cuentan— el patrón que no vas a poder. Porque además te da el tiempo. Y el tiempo que te da el patrón, dice: “yo voy a escupir, en el tiempo que se seca mi saliva, es el tiempo en que quiero que separes el maíz revuelto con el frijol”. Pues ¿uno cómo le va a hacer?


Entonces, como uno no puede con ese tipo de castigo, ahí al lado está preparado el terreno, donde tiene juntado el patrón piedritas. Ahí en ese lugar es donde uno se va a hincar, porque no pudiste separar el frijol revuelto con el maíz. Ahí vas a hincarte. Y no tienes que levantarte hasta el momento en que se le antoja al patrón. Si es que te levantas, es que no estás aceptando tu castigo. Entonces, si tú aguantas eso, entonces ahí es donde viene el chicote. Lo voy a decir tal cual como dijeron los abuelos. Dijeron de que entonces el patrón, cuando se les moría un toro, le sacaban la verga del toro y la secaban y ésa es la que usan para chicotear a sus trabajadores. Entonces, a la hora de que estás hincado ahí, viene el patrón a chicotearte y no tienes que levantarte, porque dicen –nos cuentan— que si te levantas, te va peor. Y dicen –nos cuentan— que tienes que levantarte por el dolor del chicote que te están dando y por el dolor de las rodillas que ya no aguantas y tienes que levantarte.


Y a la hora que te levantas, ahí están ya los caporales, los mayordomos y los capataces que son los que te agarran y te amarran las dos manos y los pies a las vigas de la casa hasta que al patrón se le acaba su gana de chicotear o hasta cuando se dan cuenta de que –como dicen los abuelos— queda uno mallugado. Eso quiere decir que te quedas desmayado, inconsciente ya. Entonces, hasta ahí te deja ya el patrón.


Nos cuentan que los trabajos que se hacen todo es por tarea. No hay nada que no sea por tarea lo que se hace. Y todo con los caporales, con los mayordomos y con los capataces. Nos cuentan por ejemplo del cafetal. Cuando es tiempo del corte del café, todos y todas y es por tarea la cantidad que tienes que entregar. Y los niños que no pueden, no alcanzan pues las matas del café donde está el grano, su trabajo es levantar todo lo que está caído. Cuando ya no es tiempo de cosecha del café, vienen los distintos trabajos: un grupo se encarga de limpiar el cafetal, o sea, el monte; otro grupo se encarga de lo que le dicen “encajado”, o sea, a cada mata de café tienen que hacerle un cajón donde le van a poner el abono; otro grupo se encarga de la limpiada de la mata del café, porque la mata tiene montecitos en su tallo y entonces tienen que quitarlos todos. Y dicen nuestros abuelos y bisabuelos –nos cuentan— de que la mano no puede, entonces, lo que hacen es que queman el olote del maíz, porque sale como su filito a la hora que se quema y con eso lo tallan, porque pasa el capataz a checar si queda bien. Y si no, tienes que volver. Y si no, al castigo.


Nos cuentan también que otro grupo se encarga de podar el café; no deben de estar bejucos ni montes en la mata del café. Nos cuentan también que hay otro grupo de “desombrada”, le dicen. O sea que si hay árboles arriba, tienen que quitar la sombra; sólo lo necesario, como dice el patrón.


Nos cuentan también de que en todas las fincas que hubo, que hay –porque sigue habiendo todavía— siempre está ahí la ermita, le dicen. Entonces, a la hora de que se van a su rezo, en esas sillas y bancas que hay ahí en ella no pueden sentarse nuestros bisabuelos. Si es que entonces están sentados ahí, los sacan a empujones. Y el sacerdote ahí lo está mirando; no dice nada. Sólo se sientan ahí los que son patrones o los que son mestizos. Y si quieren sentarse ellos, es el piso.


En las ciudades –nos cuentan– no permiten de que van a ir a vender lo poco de lo que tienen nuestros bisabuelos, nuestras bisabuelas. Nos cuentan de que es porque la ponen fea la ciudad. No permiten que se vayan en el centro. Entonces lo que hacen los mestizos es que tapan la orillada de la ciudad. Ahí les quitan todo cuando quieren hacerlo y si no les pagan lo que ellos quieren.


Nos cuentan los bisabuelos que en esos tiempos no existe carretera, mas que carreta con caballo. Entonces, cuando su mujer del patrón quiere ir a la hacienda, a la finca, no usa el caballo con la carreta, que porque “el animal es animal, no piensa”. Puede sufrir un accidente su mujer del patrón. Entonces, lo que hacen, igual: un grupo se van a la ciudad a traer cargando a su mujer del patrón. Pero aparte tienen que traer mercancía, entonces, se va un grupo y se turnan pues la carga. Y llegando en la hacienda, en la finca, se le pregunta a la mujer si no le pasó nada. Y aparte le preguntan a los que fueron de cargadores si es que no hubo algún accidente. Así para llegar y así para el regreso.


Así un montón de cosas más que nos contaron. Por ejemplo, ahí nos mostraron el centavo que les pagaban antes. Nos cuentan que cuando el patrón empezó a querer pagar un poco, que ganaban un centavo al día. Nos mostraron. Nos dijeron también de que ya no aguantaban los maltratos que les hacían. Dicen que, entonces, trataron de organizarse, de buscar tierra a donde ir a vivir. Entonces, los patrones, los terratenientes llegan a saber de que se escapan de la finca y empiezan a investigar a dónde fueron. Y nos cuentan los bisabuelos de que entonces son los mismos patrones que se disfrazan de ser soldados. Ellos van a ir entonces a desalojar, a destruir, a quemar, pues la casita que están construyendo, donde quieren vivir los bisabuelos y las bisabuelas.


Nos cuentan que así les pasó. Y es ahí donde le descubrieron que el patrón –porque uno de los bisabuelos había pasado en varias fincas ya— estaba disfrazado de soldado. Y nos cuentan de que les destruyeron las chocitas que tienen y los reunió a los que fueron a hacer el poblado y les dijeron: “¿quién encabezó esto?” Así dijeron los soldados: “¿quién encabezó esto? Si ustedes no van a decir quién lo encabezó, todos ustedes van a tener que ser castigados”. Entonces, ahí fue donde dijeron: “fulano de tal”, el que encabezó de huirse de la finca, de buscar dónde vivir. Entonces le dijeron: “vas a pagar 50 pesos”. Y nos cuentan de que para encontrar 50 pesos –el año les dije porque está diciendo el bisabuelo que tiene 140 años, quiere decir que 140 años atrás de hoy que estamos hablando–, entonces, nos dicen que para encontrar 50 pesos tiene que ser un año para encontrar 50 pesos.


Entonces se dieron cuenta de que está difícil de que alguien quiere encabezar para poder salvarse del sufrimiento. Pero también nos contaron de que entonces se dieron cuenta de que está así, entonces, lo que hicieron fue no decir quién fue, sino el grupo. Volvieron a construir... a buscar otro terreno pues y a construir sus casitas, pero ahora sí, todos son ellos los que se dirigieron. Nadie más de que alguien fue quien encabezó. O sea, se pasaron de colectivo. Es así como empezaron a lograr dónde vivir.


Entonces, ¿por qué estamos platicando esto? Nosotras, nosotros, las, los zapatistas vemos que hoy estamos entrando de nuevo en esto. En el capitalismo hoy no existen países. Así lo vemos. Lo va a convertir en finca al mundo. Los va a hacer en pedazos como de por sí así está, que decimos que el país México, el país Guatemala –como decimos–. Pero va a ser un grupo nada más de patrones-gobierno. Todos esos que dicen que es gobierno de Peña Nieto... Nah, nah... decimos nosotros. No es gobierno ya. Porque el que manda ya no es el que manda. El que manda son el patrón capitalista. Esos gobiernos que se dicen: el de Peña Nieto, el de Guatemala, que el de El Salvador y todo lo demás son capataces. Los mayordomos: los gobernadores. Los presidentes municipales son los caporales. Todo está al servicio del capitalismo.


Vemos de que entonces no se necesita mucho que estudiar de cómo darse cuenta de cómo está. Porque entonces, por ejemplo, esa ley, esa nueva ley de la estructura, nueva ley estructural que hicieron ya aquí en México, nosotros no lo creemos que son que lo hicieron los diputados y los senadores. No lo tragamos nosotros eso. Eso lo dictó el patrón: el capitalismo. Porque ellos son los que quieren hacer de nuevo, como lo hicieron sus tatarabuelos de ésos también. Pero ahora sí más peor.


Por eso hablamos en el principio de eso. Estamos hablando de que, por ejemplo, Absalón Castellanos Domínguez, el ex general, tenía fincas aquí en Chiapas y tenía finca o tiene finca en Oaxaca. Estamos hablando de 5 mil, de 10 mil hectáreas. Aquí, el capitalismo ahora, una finca, cuando el patrón capitalista dice: “voy en mi finca la mexicana, voy en mi finca la guatemalteca, voy en mi finca la haitiana, voy en mi finca la costarricense... todos los que son países capitalistas subdesarrollados va a ser la finca.


Quiere decir que el mundo lo va a hacer en finca el capitalismo, el patrón, el que quiere gobernar, la que quiere gobernar, si es que lo vamos a permitir. Y nuestra pregunta de ahí nosotros, nosotras, zapatistas: ¿por qué ellos –o sea los capitalistas–, por qué ellos sí cambian de cómo hacer la explotación? ¿Por qué nosotros no cambiamos de cómo luchar para salvarnos en esto?


Por eso les platiqué qué hicieron nuestros bisabuelos, a donde venimos los indígenas. Nos dijeron eso de que entonces fallaron cuando dijeron eso de que “fulano de tal nos dirigió”. Pero no dejaron. Buscaron una forma de seguir luchando para salir de donde está el patrón, y dijeron: “nadie nos dirigió”, “todos somos nosotros”.


Entonces, ¿por qué nosotros ahora? Porque el capitalismo ahora ya no sólo nosotros los que somos indígenas estamos sufriendo aquí en el mundo. Estamos sufriendo, ahora sí, del campo y de la ciudad. Es decir, indígenas y no indígenas. Entonces, ¿qué vamos a hacer?


Acá nosotros, las, los zapatistas que vivimos así pues ¡en la mierda del capitalismo! Que aún estamos luchando, que seguimos luchando y vamos a seguir luchando... Chiquito como estamos, pero estamos mostrando de que entonces –como nos enseñaron los bisabuelos— de que sí hay forma de cómo. Estamos con nuestra chiquita libertad. Falta pues que liberemos a México. Pero decimos que pues, entonces, ¿cómo nos vamos a liberar en el mundo?
Pero aquí, en este pedacito de mundo, en Chiapas, tienen su libertad los compañeros y las compañeras para lo que se les antoje hacer. Tienen en sus manos todo lo que significa el ser autónomo, independiente.


Pero, ¿cómo vamos a hacer?, ¿qué vamos a hacer? Porque ahora vemos eso que estamos diciendo de que el mundo se va a convertir, quiere convertirlo en su finca el capitalismo.


Entonces, ahí lo ven, ahí lo piensan, ahí lo analizan. Véanlo en donde viven, en donde están, si no están ahí en la mierda del capitalismo y qué hacer ahí con eso. Porque eso es lo que está haciendo el capitalismo ahora.
Palabras del Subcomandante Insurgente Moisés, miércoles 12 de abril de 2017.

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Tres muertos dejó la violencia en Venezuela

Las autoridades venezolanas detuvieron a Iván Alexis Pernía Avila, presunto responsable del crimen de una joven que recibió un disparo en la cabeza. Otro joven y un militar murieron en el marco de los choques callejeros.

 

Las marchas contra el gobierno de Nicolás Maduro volvieron a Venezuela, por segundo día consecutivo y después de una jornada marcada por la violencia, con la intervención de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) reprimiendo las protestas opositoras en Caracas con gases lacrimógenos. Las autoridades venezolanas detuvieron a Iván Alexis Pernía Avila, presunto responsable del crimen de Paola Ramírez Gómez, la joven que recibió un disparo en la manifestación opositora del miércoles en San Cristóbal, Táchira. En el marco de la investigación por ese crimen, el ministro de Interior y Justicia de Venezuela, Néstor Reverol, aseguró que Pernía Avila milita en el partido Vente Venezuela, de la ex diputada opositora María Corina Machado. Los choques callejeros que el miércoles protagonizaron opositores y oficialistas dejaron como corolario tres muertos –dos civiles y un militar–, 62 heridos y 312 detenidos, confirmó ayer el Ministerio Público. Con esos datos, nueve son las víctimas en las protestas efectuadas en diversas ciudades de Venezuela en lo que va de abril.

 


En la manifestación de ayer, los antichavistas, que estuvieron encabezados por el diputado Jorge Millán, se congregaron en la zona de Paraíso con la intención de marchar nuevamente hacia la Defensoría del Pueblo. “La Guardia Nacional ha evitado que la gente se concentre pero aquí estamos igual, para que la gente llegue y vamos a seguir insistiendo en llegar a la Defensoría, porque esos magistrados que violaron la Constitución tienen que ser destituidos”, dijo Millán, y apuntó a miembros de las fuerzas de seguridad por lanzar gases lacrimógenos contra los manifestantes. El legislador se refirió a los integrantes del Tribunal Constitucional, a quienes el Parlamento, de mayoría opositora, acusa de promover un golpe de Estado por haber asumido responsabilidades del Legislativo.


Las fuerzas de seguridad también impidieron el paso a manifestantes que marcharon en San Bernardino y Santa Mónica, puntos de concentración de la oposición ubicados al norte y el oeste de Caracas. “En Santa Mónica un contingente de GNB y PNB golpeó y dispersó con lacrimógenas a manifestantes que empezaban a concentrarse”, denunció Tomás Guanipa, diputado de la Unidad Democrática. Lilian Tintori, esposa del líder encarcelado Leopoldo López, advirtió que todo el oeste de la capital venezolana se encontraba militarizado y que los uniformados estaban reprimiendo a los manifestantes.


La protesta de ayer fue continuación de la del miércoles, donde hubo tres muertos. Los estudiantes Carlos Moreno, de 17 años, y Paola Ramírez, de 23, fueron baleados en la cabeza en Caracas y San Cristóbal, respectivamente. El sargento segundo de la GNB, Niumar San Clemente, recibió un disparo de un francotirador en la perfiferia de Caracas, comentó el defensor del Pueblo, Tarek William Saab.


Asimismo, el Ministerio Público reportó 62 heridos en las protestas que, según afirmó, se registraron en el área metropolitana de Caracas y en 14 estados del país. Hasta el comunicado de la fiscalía se conocían reportes parciales de heridos en algunas ciudades o regiones. Por otra parte, por los hechos de ayer fueron detenidas 312 personas, según el Ministerio Público, o 565 según la ONG Foro Penal Venezolano, que usualmente releva casos de opositores arrestados o encarcelados por el gobierno.


En su cuenta de Twitter, Saab anunció que fue detenido un hombre al que identificó como Iván Alexis Pernía Avila y del que dijo que confesó ser autor del asesinato de Ramírez. Ante la afirmación del ministro de Interior y Justicia, quien señaló que Pernía Avila milita en el partido opositor Vente Venezuela, la líder de esa fuerza, María Corina Machado, rechazó las acusaciones a través de su cuenta de Twitter y dijo que los funcionarios del gobierno usan el asesinato de una venezolana, del cual son responsables, para calumniar. “Así es esta dictadura criminal”, lanzó la ex diputada. En tanto, vecinos de San Cristóbal aseguraron que Ramírez había sido baleada por miembros de “colectivos” que iban “motorizados”, como se llama en Venezuela a los integrantes de organizaciones sociales chavistas que generalmente se desplazan a bordo de motocicletas.


La crisis política que atraviesa Venezuela golpeó ayer la puerta de las Naciones Unidas. Su secretario general, António Guterres, se mostró preocupado por los choques durante las protestas. “Pedimos realizar todos los esfuerzos para reducir la tensión y evitar nuevos enfrentamientos”, exigió Guterres desde Nueva York. También pidió que el Gobierno de Maduro y la oposición inicien un diálogo constructivo, e instó a tener “gestos concretos de todas las partes implicadas para reducir la polarización y crear las condiciones necesarias para que los desafíos del país puedan ser resueltos”.


Amnistía Internacional se sumó a la preocupación del secretario de la ONU. Ayer volvió a pedirle al gobierno de Venezuela que garantice el derecho de su población a protestar pacíficamente y alertó que la espiral de violencia en las manifestaciones puede sumergir al país en una crisis de difícil retorno. “Salir a la calle en un día de manifestación en Venezuela no debería ser una sentencia de muerte”, señaló la directora para las Américas de AI, Erika Guevara-Rosas, luego de que se difundieran informes donde se supo que al menos tres personas perdieron la vida en las manifestaciones. Amnistía sostuvo, además, que las autoridades deben investigar de manera urgente las denuncias de abusos a los derechos humanos cometidos durante las protestas.

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Para que el futuro sea de nuevo posible

Cuando observamos el pasado con los ojos del presente, nos encontramos ante cementerios inmensos de futuros abandonados, luchas que abrieron nuevas posibilidades, pero que fueron neutralizadas, silenciadas o desvirtuadas, futuros asesinados al nacer o incluso antes, contingencias que decidieron la opción vencedora, atribuida después al sentido de la historia.


En estos cementerios, los futuros abandonados son también cuerpos sepultados, a menudo cuerpos que apostaron por futuros equivocados o inútiles. Los veneramos o execramos en función de si el futuro que quisieron coincide o no con el que queremos para nosotros. Por eso lloramos a los muertos, pero nunca a los mismos muertos. Para que no se piense que los ejemplos recientes se reducen a terroristas suicidas, mártires para unos, terroristas para otros, en 2014 hubo dos celebraciones del asesinato del archiduque Francisco Fernando y de su esposa, Sofía Chotek, en Sarajevo, y que condujo a la Primera Guerra Mundial.


En un barrio de la ciudad, bosnios croatas y musulmanes rindieron homenaje al monarca y a su esposa, mientras que en otro, serbobosnios hicieron lo propio con Gavrilo Princip, que los asesinó, e incluso le hicieron una estatua.


A principios del siglo XXI, la idea de futuros abandonados parece obsoleta, tanto como la propia idea de futuro. El futuro parece haber estacionado en el presente y estar dispuesto a quedarse aquí indefinidamente. La novedad, la sorpresa, la indeterminación se suceden tan trivialmente que todo lo bueno y lo malo eventualmente reservado para el futuro ocurre hoy.


El futuro se anticipó a sí mismo y cayó en el presente. El vértigo por el paso del tiempo es igual al vértigo por la parálisis del tiempo. La banalización de la innovación va a la par con la banalización de la gloria y del horror. Muchas personas viven esto con indiferencia. Hace mucho que desistieron de hacer acontecer el mundo y se resignan a que el mundo acontezca. Son los cínicos, profesionales del escepticismo.


Hay, sin embargo, dos grupos muy diferentes en tamaño y suerte para los cuales este desistimiento no es una opción.
El primero está constituido por la inmensa mayoría de la población mundial. Desigualdad social exponencial, proliferación de fascismos sociales, hambre, precariedad, desertificación, expulsión de tierras ancestrales codiciadas por empresas multinacionales, guerras irregulares especializadas en matar poblaciones civiles inocentes, etc., todo esto hace que una parte creciente de la población mundial haya dejado de pensar en el futuro para ocuparse de la supervivencia de mañana. Están vivos hoy, pero no saben si lo estarán mañana; Tienen comida para alimentar a los hijos hoy, pero no se saben si la tendrán mañana; tienen empleo hoy, pero no saben si lo tendrán mañana.


El mañana inmediato es el espejo del futuro en el que al futuro no le gusta mirarse, pues refleja un futuro mediocre, rastrero, banal. Estas inmensas poblaciones piden tan poco al futuro que no están a su altura.


El segundo grupo es tan minoritario como poderoso. Se imagina haciendo acontecer el mundo, definiendo y controlando el futuro indefinida y exclusivamente para que no haya ningún futuro alternativo. Este grupo está constituido por dos fundamentalismos. Son fundamentalismos porque se basan en verdades absolutas, no admiten la disidencia y creen que los fines justifican los medios.


Los dos fundamentalismos son el neoliberalismo, controlado por los mercados financieros, y el Daesh, los yihadistas radicales que se proclaman islámicos. A pesar de ser muy diferentes e incluso antagónicos entre sí, comparten características importantes. Ambos se basan en verdades absolutas que no toleran la disidencia política, ya sea la fe científica en la prioridad de los intereses de los inversores y en la legitimidad de la acumulación infinita de riqueza que esta permite, ya sea la fe religiosa en la doctrina del califa que promete la liberación de la dominación y humillación occidentales.


Ambos pretenden garantizar el control del acceso a los recursos naturales más valorados. Ambos causan un inmenso sufrimiento injusto con la justificación de que los fines legitiman los medios. Ambos recurren con la misma sofisticación a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación para difundir su proselitismo. El radicalismo de ambos es del mismo quilate y el futuro que proclaman es igualmente distópico: un futuro indigno de la humanidad.
¿Será posible un futuro digno entre los dos futuros indignos que acabo de señalar: el minimalismo de mañana y el maximalismo del fundamentalismo?


Pienso que sí, pero la historia de los últimos cien años nos obliga a múltiples cautelas. La situación de la que partimos no es brillante. Comenzamos el siglo XX con dos grandes modelos de transformación progresista de la sociedad: la revolución y el reformismo; y comenzamos el siglo XXI sin ninguno de ellos. Cabe aquí recordar, de nuevo, la Revolución Rusa, ya que ella radicalizó la opción entre los dos modelos y le dio consistencia política práctica. Con la Revolución de Octubre quedó claro para los trabajadores y campesinos (clases populares, diríamos hoy) que había dos vías para alcanzar un futuro mejor, que se avizoraba como poscapitalista, socialista. O la revolución, que implicaba ruptura institucional (no necesariamente violenta) con los mecanismos de la democracia representativa, quiebra de procedimientos legales y constitucionales, cambios bruscos en el régimen de propiedad en el control de la tierra; o el reformismo, que implicaba el respeto por las instituciones democráticas y el avance gradual en las reivindicaciones de los trabajadores a medida que los procesos electorales les fuesen siendo más favorables.El objetivo era el mismo: socialismo.


No trataré aquí las vicisitudes por las que pasó esta opción a lo largo de los últimos cien años. Solamente menciono que luego del fracaso de la revolución alemana (1918-1921), se fue construyendo la idea de que en Europa y en los Estados Unidos de América (el primer mundo), el reformismo sería la vía preferida; al mismo tiempo, en el tercer mundo (el mundo socialista soviético se fue construyendo como el segundo mundo) se optaría por la vía revolucionaria, como sucedió en China en 1949, o por alguna combinación entre las dos vías.


Entretanto, con la subida de Stalin al poder, la Revolución Rusa se transformó en una dictadura sanguinaria que sacrificó a sus mejores hijos en nombre de una verdad absoluta, que era impuesta con la máxima violencia. O sea, la opción revolucionaria se transformó en un fundamentalismo radical que precedió a los que mencioné arriba. A su vez, el tercer mundo, a medida que se iba liberando del colonialismo, comenzó a verificar que el reformismo nunca conduciría al socialismo, sino más bien, cuando mucho, a un capitalismo de rostro humano, como el que iba emergiendo en Europa después de la Segunda Guerra Mundial.


El movimiento de los No Alineados (1955-1961) proclamaba su intención de rechazar tanto el socialismo soviético como el capitalismo occidental.


Por razones que analicé en mi última columna, con la caída del muro de Berlín los dos modelos de transformación social colapsaron. La revolución se transformó en un fundamentalismo desacreditado y caduco que se desmoronó sobre sus propios fundamentos. A su vez, el reformismo democrático fue perdiendo el impulso reformista y, con ello, la densidad democrática.


El reformismo pasó a significar la lucha desesperada para no perder los derechos de las clases populares (educación y salud públicas, seguridad social, infraestructuras y bienes públicos, como el agua) conquistados en el período anterior. El reformismo fue así languideciendo hasta transformarse en un ente escuálido y desfigurado que el fundamentalismo neoliberal reconfiguró por vía de un facelift, convirtiéndolo en el único modelo de democracia de exportación, la democracia liberal transformada en un instrumento del imperialismo, con derecho a intervenir en países enemigos o incivilizados y a destruirlos en nombre de tan codiciado trofeo.


Un trofeo que, cuando es recibido, revela su verdadera identidad: una ruina iluminada a neón, transportada en la carga de los bombarderos militares y financieros (ajuste estructural), estos últimos conducidos por los CEO del Banco Mundial y por el Fondo Monetario Internacional.


En el estado actual de esta jornada, la revolución se convirtió en un fundamentalismo semejante al maximalismo de los fundamentalismos actuales, en tanto que el reformismo se degradó hasta ser el minimalismo de la forma de gobierno cuya precariedad no le permite ver el futuro más allá del mañana inmediato. ¿Habrán causado estos dos fracasos históricos, directa o indirectamente, la opción carcelaria en que vivimos, entre fundamentalismos distópicos y mañanas sin pasado mañana? Más importante que responder a esta cuestión, es crucial saber cómo salir de aquí, la condición para que el futuro sea otra vez posible. Avanzo una hipótesis: si históricamente la revolución y la democracia se opusieron y ambas colapsaron, tal vez la solución resida en reinventarlas de modo que convivan articuladamente. Con otras palabras: democratizar la revolución y revolucionar la democracia. Será el tema de la próxima columna.

“Europa debe regresar a la escuela del mundo, como alumna”. Puede leerse en Espejos Extraños

 

18 Abr 2017
Boaventura de Sousa Santos
Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez

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Martes, 18 Abril 2017 07:21

Saludos a mister Trump

Saludos a mister Trump

Una tras otra, cinco mujeres toman la palabra en su lengua. Son comandantas del EZLN. Amada lo hace en chol. Everilda en tojolabal. Yésica en tzoltzil. Miriam en tzeltal. Y Dalia en castilla. Mandan un saludo al presidente de Estados Unidos: "¡Vete a la chingada, Trump!" Galeano se encarga de traducirlo al inglés: “Fuck you, Trump!”

Así comenzó el seminario Los muros del capital. Las grietas de la izquierda, realizado por el EZLN en las portentosas instalaciones de Cideci/Universidad de la Tierra, en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, entre el 11 y el 16 de abril pasados. Un acto que tuvo como "objetivo principal" darle un abrazo colectivo a don Pablo González Casanova, de quien les "enorgullece la compañía de su paso, su palabra crítica y, sobre todo, su compromiso sin tibiezas ni dobleces".

El seminario fue parte de la campaña mundial: Frente a los muros del capital: la resistencia, la rebeldía, la solidaridad y el apoyo de abajo y a la izquierda, convocada por los rebeldes chiapanecos. Su objetivo consiste en "llamar a la organización y la resistencia mundial, frente a la agresividad de los grandes dineros y sus respectivos capataces en el planeta, y que aterroriza ya a millones de personas en todo el mundo".

Organizada en el contexto de la llegada a la presidencia de Estados Unidos de Donald Trump, convoca "a organizarse con autonomía, a resistir y rebelarse contra las persecuciones, detenciones y deportaciones". Sostiene que "cada ser humano tiene derecho a una existencia libre y digna en el lugar que mejor le parezca, y tiene el derecho a luchar para seguir ahí".

El mandatario estadunidense fue recordado a lo largo de todo el encuentro. En muy interesantes trabajos, Gilberto López y Rivas, Tom Hansen y Sergio Rodríguez analizaron la naturaleza del proyecto trumpista. El 14 de abril, mientras leía la ponencia Lecciones de geografía y calendarios globalizados (https://goo.gl/NPvB8Y), el subcomandante Galeano colocó sobre la mesa una figura de madera de mister Trump que fue derribada por una muñeca de tela que representa a la niña Defensa Zapatista.

“Cuando Trump habla de recuperar las fronteras de EU –leyó Galeano– es la de México, pero la mirada del finquero apunta a territorio del mapuche. La lucha de los originarios no puede ni debe circunscribirse a México, debe alzar la mirada, el oído y la palabra, e incluir todo el continente, desde Alaska hasta Tierra de Fuego.”

Un par de días antes, en el arranque del encuentro, el subcomandante Moisés explicó, en una ponencia titulada El mundo capitalista es una finca amurallada, cómo el planeta entero se está convirtiendo en una finca y los gobiernos nacionales en capataces que simulan poder e independencia. “Porque el que manda –señaló– ya no es el que manda. El que manda son el patrón capitalista. Esos gobiernos que se dicen: el de Peña Nieto, el de Guatemala, que el de El Salvador y todo lo demás son capataces. Los mayordomos: los gobernadores. Los presidentes municipales son los caporales. Todo está al servicio del capitalismo”.

La llegada al poder de Trump representa una nueva amenaza para quienes han emprendido el éxodo al vecino país del norte. El mismo Moisés, en un discurso titulado Café organizado contra el muro (https://goo.gl/CCcbG1) expresó su apoyo a los que han emigrado a Estados Unidos, debido a la pobreza y violencia en su lugar de origen, donde los explotan, reprimen y despojan, como en una finca de hace 100 años. “Los migrantes –puntualizó– no se fueron porque quisieron, sino porque ya no pudieron estar en su finca, mejor conocida como país”.

Ante esta emergencia, los zapatistas decidieron solidarizarse con los migrantes del otro lado de la frontera. Lo harán donándoles a sus luchas 3 mil 791 kilos de café tostado (5 mil kilos en pergamino). "Son iguales que nosotros", asegura Moisés. Hay que apoyar a los que nos apoyaron. Nos toca decirles que luchen con resistencia y con rebeldía, porque ya no les queda de otra.

Café contra el muro es un formidable ejemplo de cómo los rebeldes chiapanecos están cambiando las relaciones sociales, poniéndolas de cabeza. El aromático fue durante muchos años un cultivo de finca destinado a la exportación que se convirtió en un producto campesino e indígena porque los jornaleros que lo cosechaban en condiciones de explotación salvaje lo hicieron un cultivo propio en sus parcelas. También, por la acción combinada de la reforma agraria y el extensionismo estatal.

Desde hace casi tres décadas, los pequeños productores comenzaron a apropiarse de la cadena productiva y a exportar su grano sin intermediarios. Los mejor organizados lograron entablar relaciones de cooperación con consumidores conscientes de países del norte para tratar de construir un mercado justo.

Los caficultores zapatistas dieron un un salto en estas experiencias al organizarse y funcionar sin recibir un solo centavo de ayuda gubernamental. Trabajando en colectivo, derrotaron a los coyotes locales y comenzaron a adquirir paulatinamente infraestructura para industrializar su grano. Desde hace años, colectivos trasnacionales cercanos a ellos, adquieren el café pagando precios por arriba de los del mercado internacional.

Hoy, los zapatistas le han dado "la vuelta a la tortilla" a esa relación, y, de ser beneficiarios de la solidaridad internacional, se han convertido, a pesar de la escasez material con que viven, en generosos donantes. No dan lo que les sobra. "Necesitamos ayudarnos entre los de abajo, para demostrar que no necesitamos a los que dan apoyo condicionado", señaló Moisés.

En el camino, han formado cooperativas como Yach’il Xojobal Ch’ulchan (Nueva Luz del Cielo), con presencia en más de ocho municipios de los Altos, y oficinas en San Cristóbal de las Casas. Además del aromático, comercializan miel, cacao y té limón.

Explican el avance de su proyecto como sueños que se van realizando. Y, cuando se les pregunta cómo es que le hacen para que el café, que sirve para no dormir, produzca tantos sueños, responden: no descansamos, somos los hombres murciélago, los hombres de la noche.

Ahí lo mandan a saludar, mister Trump...

Twitter: @lhan55

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Viernes, 14 Abril 2017 08:12

El capitalismo es poder, no economía

El capitalismo es poder, no economía

La frase pertenece al dirigente kurdo Abdullah Öcalan, extraída del segundo tomo del Manifiesto por la Civilización Democrática, que tiene como subtítulo "La Civilización Capitalista. La era de los dioses sin máscara y los reyes desnudos". La obra, cuya traducción al español verá la luz estos días, forma parte de la defensa del líder kurdo, preso en la isla Imrali, en el mar Negro, en Turquía. El pensamiento de Öcalan es insumiso, no se somete a jerarquías prestablecidas ni acepta dogmas universales. Es el tipo de pensamiento que necesitamos en este periodo de caos sistémico, ya que las ideas heredadas están mostrando escasa utilidad para orientarnos en la tempestad.

De su reciente libro quisiera destacar tres aspectos, aunque no son suficientes para agotar el conjunto de los aportes de la obra. El primero es su crítica frontal al economicismo, una de las peores plagas intelectuales que están parasitando a los movimientos anticapitalistas. Inicia ese capítulo con un potente análisis sobre la propuesta evolucionista que defiende "el nacimiento del capitalismo como resultado natural del desarrollo económico". Como se sabe, quienes postulan esa tesis piensan también que el fin del capitalismo será producto de la misma evolución de la economía que lo trajo al mundo. Por el contrario, Öcalan afirma que el capitalismo es hijo de una tradición muy antigua, que se afirma en el poder militar y político para usurpar los valores sociales, hasta convertirse en la formación social dominante en Europa en el siglo XVI. Entre los valores sociales usurpados, destaca "la mujer-madre por el hombre-fuerte y el grupo de bandidos y ladrones que le acompañan".

Criticar al economicismo supone, en la misma línea, la crítica del evolucionismo, sea lineal o por saltos. Una sencilla afirmación hecha luz sobre este tema: "En las guerras coloniales, donde se realizó la acumulación originaria, no hubo reglas económicas". Se enfoca contra la economía política, a la que considera "la teoría más falsificadora" que fue "creada para encubrir el carácter especulativo del capitalismo".

A lo largo de toda su obra, pero en especial en los apartados sobre el capitalismo, se apoya en Fernand Braudel, con quien coincide en señalar que es la negación del mercado por la regulación de precios que imponen los monopolios.

En este punto aparece el segundo aspecto a destacar, cuando sostiene que el capitalismo no se identifica con la producción ni con el crecimiento económico, porque no es economía. "El capitalismo es poder, no economía", asegura Öcalan. Es evidente que existe una economía capitalista, pero el sistema capitalista es un monopolio de poder que se impone desde fuera a la economía, según sostiene en este capítulo esclarecedor. El capitalismo utiliza la economía, pero es el poder, la fuerza concentrada, lo que le permite confiscar el plusvalor y los excedentes.

En consecuencia, considera que la obra principal de Marx, El Capital, "funciona como un nuevo tótem que ya no es útil para los trabajadores", porque delimita el capitalismo al terreno de las "leyes" de la economía, un punto que comparten todos los reformismos desde hace mucho tiempo.

El tercer aspecto que me parece importante es considerar al Estado-nación como la forma de poder propia de la civilización capitalista. Un breve paréntesis: dice "civilización" capitalista porque la considera en su integralidad, incluyendo todas las variables articuladas, desde la economía y la cultura hasta la geopolítica y la sociedad. En consecuencia, dice que la lucha anti-estatal es más importante que la lucha de clases; y esto es una suerte de golpe al mentón para quienes nos formamos en Marx. Por eso mismo, afirma que es más revolucionario el trabajador que se resiste a ser proletario, que lucha contra el estatus de trabajador, porque "esa lucha sería socialmente más significativa y ética".

En las páginas finales de este tomo afirma que "los conflictos en realidad surgen entre conjuntos sociales; entre la sociedad estatal y las sociedades democráticas". En suma, el Estado es uno de los nudos a desatar, no el espacio de llegada de la lucha social.

Va más lejos. Sostiene Öcalan que Estado y poder son cosas diferentes, que "el poder contiene al Estado, pero es mucho más que el Estado". En este punto advierte que el pensamiento antisistémico está necesitando investigar a fondo las formas de Estado y en particular el Estado-nación, temas que Marx no pudo o no quiso abordar.

Rechaza la toma del Estado porque pervierte a los revolucionarios y piensa que la crisis del movimiento antisistémico no puede desligarse de la opción estatal. También rechaza el concepto de hegemonía. “La esencia de la civilización estatal –escribe Öcalan– es la hegemonía sobre la sociedad”. Pero la hegemonía implica poder y éste supone dominio, "que no puede existir sin el uso de la fuerza".

Es muy interesante que llegue a esta conclusión en franca oposición a pensadores como Gramsci, recuperado por toda una camada de intelectuales progresistas que hacen malabarismos teóricos para separar poder de dominación. Los monopolios de poder (Estados) así como los monopolios económicos (privados o estatales) se imponen sobre la sociedad y la asfixian. Por eso hay que alejarse de esas formas de relación social.

"Al final, se comprendió que detentar el poder era lo más reaccionario del capitalismo, contra la igualdad, la libertad y la democracia, pero ya se había producido un importante retroceso, era la misma enfermedad histórica por el poder que había sufrido el cristianismo", escribe en las Conclusiones. Un pensamiento crítico, anticapitalista, anti-estatal y anti-patriarcal centrado en Medio Oriente, formulado desde la resistencia a sus poderosos enemigos.

Es imposible vencer con las armas del enemigo, nos dice Öcalan. Sin embargo, esta sencilla convicción no puede ser aceptada, sin más, como verdad revelada: cada generación deberá descubrir sus verdades con base en la propia experiencia. Por doloroso que sea.

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La tierra es la paz de los campesinos en Paraguay

“Sin tierra no habrá paz”, fue el lema de la 24ª. Marcha Campesina que ocupó Asunción el 29 de marzo, en una nueva y multitudinaria movilización protagonizada por la Federación Nacional Campesina (FNC), que en esta ocasión contó con el apoyo activo de los estudiantes, movilizados contra la corrupción, y de los pobladores de los Bañados, que resisten los desalojos y la especulación inmobiliaria.


Mientras los campesinos se concentraban en las cabeceras departamentales, la derecha y la izquierda protagonizaban una vergonzosa pelea para instalar la reelección modificando la Constitución, que se saldó con el incendio parcial del parlamento, decenas de detenidos y un militante liberal muerto por la policía. Una pelea entre el actual presidente colorado neoliberal, Horacio Cartes, y el opositor Partido Liberal, en la que se involucró el “progresista” Frente Guazú que postula a Fernando Lugo a la presidencia.


El Frente Guasú apoya la reelección para hacer posible que Lugo, al que las encuestas lo dan ganador, pueda presentarse a las elecciones de 2018. El otro sector de la izquierda, Avanza País, pretende postular al actual alcalde de Asunción, Mario Ferreriro, a la presidencia, y acusa de “traidores” al Frente Guazú por hacer alianza con el neoliberal y corrupto presidente Cartes.


Ante esa realidad, la FNC tomó distancias de esa puja primaria por conseguir un lugar en el Estado paraguayo, uno de los más corruptos del continente. Para evitar que su marcha fuera instrumentalizada por alguno de los sectores, la secretaria general de la FNC, Teodolina Villalba, manifestó su rechazo a la participación electoral.


“El electoralismo está mal, porque la participación consiste solamente en votarles y durante cinco años no podés opinar siquiera”, dijo durante la marcha, asegurando que la participación real se produce cuando el pueblo organizado opina y debate. “Como organización no nos prestamos a eso, porque venimos por nuestro propio sacrificio, autofinanciado y en torno a aun objetivo de denunciar las injusticias que vivimos en el campo”.


La FNC se define autónoma y considera al campesinado organizado como “sujeto político capaz de dirigir su propia emancipación”. Como parte de sus prácticas autónomas, “el autofinanciamiento” es la guía de todas sus acciones y movilizaciones, como puede leerse en su página fnc.org.py/, lo que los diferencia de las organizaciones clientelares que para movilizarse dependen de los fondos del Estado o las ONGs.


La FNC surgió en 1991 recogiendo la rica historia de las Ligas Campesinas que fueron duramente reprimidas por la dictadura de Alfredo Stroessner en la década de 1970. En estos 26 años han realizado 24 marchas a Asnucnión, pero sobre todo recuperaron casi 300 mil hectáreas en base a la ocupación de latifundios. En esas tierras recuperadas crearon 40 asentamientos donde miles de familias campesinas producen sus alimentos naturales y reproducen la vida.
La FNC destaca el papel de las mujeres en la lucha campesina, que consiste en. “promover e impulsar la participación política de las compañeras desde todas las estructuras orgánicas, extendiendo la lucha contra el machismo, a través de la profundización del debate, a otras organizaciones”. Eso explica que sea una de las pocas organizaciones donde una mujer, Teodolina Villalba, sea la secretaria general.


“Tanto en las marchas campesinas como en las movilizaciones, las mujeres han crecido en protagonismo, pasando a ocupar responsabilidades que antes eran exclusivas de los hombres, como la seguridad y la dirección política. En ese proceso, también los hombres fueron asumiendo responsabilidades en la cocina y la guardería”, señalan sus documentos. Teodolina sostiene que las mujeres han jugado un rol estratégico en la construcción de la organización campesina.
Este año siguieron reclamando por la reforma agraria, rechazan la sojización del campo con grandes plantaciones que sobre utilizan agroquímicos como el glifosato, responsable de cientos de casos de intoxicaciones, y denuncian la violencia del Estado y de los hacendados contra los campesinos.


Agregaron una consigna que muestra la profundidad de su reflexión y de su lucha: “¡La Guerra Grande continúa!”. Así se le llama en Paraguay a la Guerra de Triple Alianza (1864-1870), cuando Argentina, Brasil y Uruguay empujados por el imperio británico, invadieron el país y asesinaron cientos de miles de paraguayos para poner fin al gobierno “no alineado” de Francisco Solano López. Paraguay sufrió un desastre demográfico: perdió más de la mitad de su población y probablemente el 90% de sus varones, además de sufrir la amputación de una parte de su territorio.


Cuando la FNC dice que la Guerra Grande continúa, nos está hablando en el mismo lenguaje que el EZLN cuando analiza que vivimos la “cuarta guerra mundial”, o sea la guerra del capital contra los pueblos. En Paraguay esa guerra se llama monocultivos de soya, que ocupan una parte fundamental de las tierras agrícolas del país que se usurpan a los campesinos, pero también de los ganaderos y los narcotraficantes, aliados entre sí contra la resistencia campesina.
Por último, destacar que la FNC es una de las pocas organizaciones que no se plegó al gobierno “progresista” de Lugo (2008-2012) y que mantuvo su autonomía. Eso le permitió emerger como la principal y más combativa organización del movimiento popular paraguayo.

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