Brasil: avatares de un país en su callejón, ¿habrá salida?

No hay duda: el Partido de los Trabajadores (PT), hasta hace pocos años considerado el mayor partido de izquierdas de América Latina, sufrió el domingo 2 de octubre, en las elecciones llevadas a cabo en 5 mil 568 municipios brasileños, la más fragorosa derrota de su existencia.

Tampoco hay espacio para dudas en relación con la victoria estruendosa de los dos principales partidos de la base del gobierno de Michel Temer, quien se alzó en la presidencia gracias a un golpe institucional consumado frente a la mirada apacible y bovina no sólo de la Corte Suprema, sino de la mayoría de los brasileños, anestesiados e idiotizados por los grandes medios de comunicación.

Así, el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) de Temer y el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) del ex presidente Fernando Henrique Cardoso pasan a medir fuerzas entre sus propias huestes y corrientes internas. Una disputa entre vencedores: de aquí en adelante, cada paso tendrá el objetivo de afianzarse como opción para las presidenciales de 2018.

El PT no ha quedado solo en la derrota: todo el campo de la izquierda obtuvo resultados desastrosos. Sólo en dos capitales, Río de Janeiro y Belém do Pará, candidatos del Partido del Socialismo y Libertad (PSOL), nacido de una disidencia del PT de Lula da Silva, disputarán la segunda vuelta electoral el domingo 30 de octubre.

Ganó especial relevancia el aspirante a la municipalidad de Río, Marcelo Freixo, quien, con tiempo exacto de 11 segundos en cada una de las dos tandas de la propaganda en la televisión, logró superar al candidato del PMDB y pasar a la segunda vuelta. Sin embargo, pese a ese desempeño espectacular, sus posibilidades frente a uno de esos autonombrados obispos evangélicos son más bien escasas.

Por su hegemonía en la izquierda brasileña a lo largo de por lo menos los últimos cinco lustros, la situación del PT merece atención especial. Este año, el PT presentó, en todo el país, poco más de la mitad de los candidatos que contendieron por sus siglas en 2012. Ha sido su peor desempeño en 20 años. La formidable y perversa campaña mediática, sumada a los efectos de la evidente acción persecutoria de la justicia, diezmaron la imagen del partido ante su electorado tradicional.

Por más que juristas de indudable calibre disparen críticas feroces a los métodos absolutamente facciosos de los encargados de la Operación Lavado Rápido, empezando por el juez de primera instancia Sergio Moro, y aunque por cuarta vez seguida el mismo Supremo Tribunal Federal haya lanzado críticas contundentes a la tendencia de fiscales a hacer de sus acciones espectáculos mediáticos, nada cambia. El esquema cuenta con respaldo total del aparato gigantesco de las Organizaciones Globo. Así, la opinión pública ignora olímpicamente lo que se pasa entre bastidores de un sistema judicial desvirtuado de manera brutal.

Sin embargo, y aunque no hubiese maniobras jurídicas manipuladas y manipuladoras, el PT estaría en un callejón oscuro debido a sus propios y drásticos errores. Al aliarse a lo más viejo y corrompido de la política brasileña, el partido se dejó arrastrar por vicios que combatió a lo largo de su trayectoria. Ahora es víctima de la traición implacable de sus aliados de ocasión, que en nombre de la moralidad alejaron a una presidenta honesta para poder entregar el país a los chacales, mientras dicen esforzarse para salvarlo.

Para que quede claro hasta qué punto el sistema judicial brasileño está determinado a ignorar cualquier principio, el provinciano juez Sergio Moro explicó, hace días, que el país vive una "situación extraordinaria" que justificaría sus desmandes y la ruptura de reglas esenciales para el funcionamiento del pleno estado de derecho, comenzando por la presunción de inocencia.

Basta con ver lo que ocurre con el ex ministro de Hacienda de Lula da Silva, Antonio Palocci: Moro lo mantiene en prisión por tiempo indeterminado porque no se encontraron pruebas en su contra.

No se trata, aquí, de asegurar su inocencia: se trata de recordar que les toca a los fiscales probar su culpa. Y destacar lo absurdo que es mantener en la cárcel a un sospechoso de crímenes ampliamente investigados, pero no comprobados, hasta que se logre corroborarlos.

Si es indudable que el PT y las izquierdas brasileñas se encuentran en un callejón oscuro tratando de hallar alguna salida, mucho más alarmante es el callejón al que el país fue empujado luego del golpe institucional.

Mientras tiemblan las bases del estado de derecho y acechan los riesgos de un estado de excepción, el gobierno avanza en su misión destrozadora.

Amenaza con imponer un tope para gastos gubernamentales durante las próximas dos décadas, condenando así cualquier planificación de los futuros presidentes. Amenaza con liquidar a Petrobras, descuartizarla y venderla a precio de ganga. Amenaza, por fin, con empujar más y más al país construido a lo largo de los últimos 13 años a un callejón sin salida.

Mientras, los mercados financieros y las grandes trasnacionales saludan, con entusiasmo, cada paso del gobierno de Temer. Para los beneficiados de siempre, el golpe institucional ha sido una dádiva divina. Y Temer será su dios mientras cumpla rigurosamente cada uno de sus designios.

¿El país, su patrimonio, su pueblo? Bueno, sabrán volver a su lugar: el mismo callejón sin salida ni futuro en el que estaban hace 13 años.

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Viernes, 07 Octubre 2016 09:31

¡Diálogo popular y territorial ya¡

¡Diálogo popular y territorial ya¡

Los sectores sociales reunidos en torno a la campaña Otra Democracia Si, constatamos la profunda crisis política generada a raíz del resultado del plebiscito sobre los acuerdos de paz firmados entre las Farc-ep y el Gobierno Nacional. La clase política, que es la principal responsable del llamado limbo jurídico-político, ha tratado en sus diferentes vertientes de capitalizar la situación, presentándose como los únicos actores en capacidad de resolverla, escondiendo sus verdaderos intereses.

En esta circunstancia, el movimiento social popular debe retomar la iniciativa y exigir una participación decisiva. Hay que impedir que los diálogos se reduzcan a componendas en las cúpulas, con el riesgo de una dilación que termine agotando el proceso de paz con las Farc-ep e impidiendo el inicio de los diálogos con el ELN. Se requiere exigir una interlocución directa con el gobierno desde los diversos sujetos populares y territorios.

En esta coyuntura no solamente se está jugando el contenido de dichos acuerdos y de los otros procesos de negociación en curso, sino también grandes intereses políticos y económicos que definirán el futuro del país en las próximas décadas. Frente a lo cual el movimiento social popular debe estar alerta y no dejarse distraer en lo anecdótico.

Nos referimos a:

• La grave situación económica de déficit fiscal y de balanza comercial, frente a la cual se quiere imponer un ajuste económico. Ejemplo de ello la reforma tributaria, pensional y otras que se han anunciado. Se pretende abrir un mayor espacio a la profundización de medidas económicas que defiendan los intereses de las grandes corporaciones, megaindustrias, sectores financieros y grandes terratenientes. En general la consolidación del modelo económico neoliberal.
• Un nuevo pacto entre las élites políticas que han excluido históricamente al pueblo pobre, y en la actualidad se llaman santistas y uribistas. Sin duda se le está dando un nuevo aliento a los sectores de la ultraderecha más retardatarios y oscurantistas. En realidad no son los enemigos que han construido los medios de comunicación, sino que son hijos de la misma clase en el poder.
• Introducción en la agenda de negociación de temas que llevan a la sociedad colombiana a un gran retroceso en materia de derechos económicos sociales y culturales.
• La situación de inestabilidad política que facilita a sectores guerreristas posicionarse de cara a las próximas elecciones presidenciales.

Por lo anterior consideramos que los sectores sociales populares y democráticos debemos cerrar filas en torno a las siguientes iniciativas:

• Creemos que la perspectiva a mediano plazo más apropiada es la conformación de un bloque popular. En esa dirección debería convocarse a una reunión nacional a la mayor brevedad posible para definir una posición y comportamiento frente a la actual coyuntura. El objetivo es configurar un escenario o sector de unidad que tome una clara distancia del gobierno nacional y de las clases políticas, y que se asuma como un actor para la construcción de una paz verdaderamente estable y duradera. En este escenario deberá tener un papel central el movimiento de víctimas.
• Desde este bloque se trabajará por explorar las condiciones de un dialogo nacional que pudiera derivar en un pacto social de todos los sectores sociales, con el fin de evitar la polarización y odio de la sociedad colombiana. Tendrían que discutirse la pertinencia de diferentes formas que pueda asumir ese pacto, entre otras la viabilidad de un Proceso Nacional Constituyente.
• Convocar a un permanente, creciente y cualificado proceso de movilización social nacional, que asentado en una mirada territorial, ponga al centro la agenda social de las organizaciones populares y de los territorios en la perspectiva de una agenda nacional de paz unitaria y popular.
• Realizar una interlocución con amplios sectores de la sociedad, especialmente con la población que se abstuvo de votar, y algunos sectores que votaron No, con el fin de generar espacios amplios de participación, debate y construcción de propuestas de paz con democracia. Es necesario comenzar a construir una estrategia comunicativa que lleve a denunciar las mentiras y mecanismos utilizados por los sectores de la ultraderecha política, religiosa y económica, a fin de impedir que se siga manipulando la opinión.

En consecuencia, ante el fracaso del plebiscito y las amenazas de reducir la alternativa a una componenda entre las cúpulas, exigimos una interlocución popular y regional inmediata con el Gobierno Nacional. Esta interlocución puede ser múltiple, así como sus resultados, incluidos los pactos regionales con el gobierno y las insurgencias.

Siguen firmas

Coalición de Movimientos y Organizaciones Sociales de Colombia (Comosoc).
Movimiento por la Defensa de los Derechos del Pueblo (Modep).
Equipo Desde Abajo.
Agenda Caribe
Amautas: Pedagogía Crítica y Formación de Sujetos, Universidad Distrital Francisco José de Caldas.
Asamblea Permanente de la Sociedad Civil por la Paz.
Asociación Ambiental por la Vida de Boyacá.
Asociación Campesina Popular (Asocampo).
Asociación Comunitaria Nueva Esperanza.
Asociación de Campesinos sin Tierra de Sincelejo Sucre (Acatiss).
Asociación de Campesinos y Comunidades sin Tierra del Cesar.
Asociación de Consejos Comunitarios y Organizaciones Étnico Territoriales de Nariño (Asocoetnar).
Asociación de Cultivadores de Frutales La Morenita.
Asociación de Docentes y Trabajadores de la Educación de Sucre (Asodes).
Asociación de Guardianes de La Sierra (Asogiasierra).
Asociación de Jóvenes Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Informal (Asoinformal).
Asociación de Mujeres Rurales de Coloso (Amucol).
Asociación de Ovinocultores de Güicán (Güicaove).
Asociación de Productores de Avanzada por el Desarrollo Agropecuario (Asoprovandes).
Asociación Innovadora Tubérculos Andinos Boyacá (Aitab).
Asociación para el Desarrollo Ambiental y Sostenible de Coloso (Asodesco).
Asociación por la Defensa de los Derechos de los Hijos del Pueblo (Addhip).
Asociación por la Dignidad y los Derechos Agrarios (Digniagrarios).
Católicas por el Derecho a Decidir Colombia.
Centro de Formación y Empoderamiento de La Mujer Ambulua.
Ciudadanas Autónomas.
Colectivo de Abogadas de Cartagena.
Colectivo de Expresión Juvenil Kirius.
Colectivo Popular Música y Resistencia.
Colectivo Rebeldía Diversa.
Colectivo Social La Panela Piedecuesta, Santander.
Colectivo Suamena Boyacá.
Comisión Claretiana de Justicia, Paz e Integridad de la Creación Colombia Ecuador.
Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (Cladem).
Comité Sindical Clasista del Corredor Minero Cesar, La Guajira, Magdalena, Atlántico.
Comités de Obreros y Trabajadores Ignacio Torres Giraldo.
Corporación Arazá por la Justicia Social y Ambiental.
Corporacion Ceeniug.
Corporación Claretiana Norman Pérez Bello.
Corporación Colectivo de Derechos Humanos Tierra de Todos.
Corporación de Derechos Humanos Guasimí Nariño.
Corporación de Mujeres Cordobesas.
Corporación Escuela Sindical y Popular Ignacio Torres Giraldo.
Corporación para la Educación y Autogestión Ciudadana (CEAC) Barranquilla.
Corporación por el Desarrollo, la Paz y la Protección Ambiental (Codepam).
Corriente Nacional Nuevos Maestros por la Educación.
El Salmón Revista de Expresión Cultural.
Escuela de Arte y Desarrollo Humano Mario González Piedecuesta, Santander.
Escuela Popular Akana Warmi Qhispicay.
Federación Universitaria Nacional FUN – Comisiones.
Fundación Aguanile.
Fundación Casa de la Mujer Valledupar.
Fundación Escuela del Saber.
Fundación ExplorArte.
Fundación Familias Unidas.
Fundación IriArtes.
Fundación para la Comunicación y el Desarrollo Social (Fedesol).
Fundación Surcos.
Fundación Vida Digna Buenaventura.
Generación Terranova.
Grupo Derecho y Política Ambiental, Universidad Nacional de Colombia.
Grupo Ecuménico de Mujeres Constructoras de Paz (Gempaz).
Grupo Guillermo Fergusson.
Grupo Raíces Irlanda.
Huellas Africanas.
Iglesia Apostólica Guadalupana.
Junta de Acción Comunal Florida San Luis, Ciudad Bolívar, Bogotá.
Mesa Ecuménica por la Paz.
Minga Urbana Bakatá.
Organización de Autoridades Indígenas Wayúu Araurayú.
Organización de Autoridades Indígenas Wayúu Painwashi.
Organización de Mujeres Olla Comunitaria de Montería.
Organización de Mujeres del Suroriente de Montería.
Organización Juvenil Rastros.
Organización Toumain.
Red Caribe por la Paz.
Red de Mujeres Afrolatinas, Afrocaribes y de la Diáspora capítulo Colombia.
Red de Mujeres del Caribe Colombiano.
Red ¡Párala Ya! Nada Justifica la Violencia contra las Mujeres Valledupar.
Red Rojo y Violeta.
Revista Viento del Sur.
Servicio de Paz y Justicia en América Latina.
Sindicato de Trabajadores de Uniminuto (Sintrauniminuto).
Sintraime seccional Soledad, Atlántico.
Sindicato Nacional de Trabajadores del Transporte de Colombia (SNTT).
Sintraime seccional Soledad (Atlántico).
Sintramienergética Seccional Codazzi (Cesar).
Unión Sindical de Trabajadoras de los Hogares de Bienestar (Ustrahbin) Córdoba.
Wayuumunsurat Mujeres Tejiendo Paz.

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Viernes, 07 Octubre 2016 06:31

De la lucha de ideas a la lucha política

De la lucha de ideas a la lucha política

Todo gran avance de la izqueirda en el plano político fué antecedido por conquistas en el plano de las ideas. El precepto gramsciano, retomado por Alvaro Garcia Linera, permite entender cómo fue posilble el período de gobiernos posneoliberales en America Latina, así como su crisis actual.


Los gobiernos neoliberales han logrado imponerse, después de promover como sentido comú la idea de que el centro de la crisis economica residia en los gastos excesivos del Estado, preparando el terreno para los gobiernos de ajustes fiscales. Se trataba de hacer del Estado el blanco sobre el cual tirar la ira de la gente y las acciones de los gobiernos.


El fracaso de los gobiernos neoliberales ha dejado el campo libre para que las reacciones a esos gobiernos impusieran un nuevo consenso nacional: en el continente más desigual del mundo, la prioridad tiene que ser, si los gobiernos reflejan las necesidades de la sociedad, el ataque a las desigualdades y no el ajuste fiscal. Por lo tanto, se necesita de má y no de menos Estado, para implementar políticas sociales como su actividad fundamental. Aqui también la lucha de las ideas generó las condiciones para un nuevo avance político progresista en los países que han adherido a la visión posneoliberal.
La derecha ha logrado frenar esos avances en algunos de esos países y amenaza con hacerlo en otros, cuando logro, mediante campanas sistemática llevadas a cabo por los monopolios de los medios, reimponer la criminalizacion de la accion del Estado, asi como diseminar la idea de que el problema central de nuestras sociedades es la corrupcion y el combate a ella. Esta es la base de la contraofensiva de la derecha, que busca reimponer el fracasado modelo neoliberal, intentando borrar todos los avances de este siglo en esos países, asi como el fracasso en la aplicación de ese mismo modelo en los años 1990.


Superar esa ofensiva requiere, de parte de la izquierda, reconstruir su proyecto de sociedade, de pais, de Estado, desarrollar extensa lucha de ideas en todos los recantos de la sociedad, para recomponer el bloque social y politico que pueda reconquistar la hegemonia ideológica, retomar la ofensiva politica, en base a nuevas ideas y valores.


Para ello la izquierda necesita, ademas de balance de las experiencias, avances y problemas acumulados, la participacion del pensamiento critico latino-americano, que mas que nunca está llamado a colaborar con la izquierda en la intensa disputa hegemonica que se desarrolla en nuestras sociedades.


Los avances políticos no se dan ni por la práctica pura y simple, ni por la elaboracion teórica por si sola. Se dan como resultado de la combinacion concreta entre las experiencias de practicas politicas y sociales y de la construcción intelectual. Es un movimento que no se da en las entidades que congregan a la intelectualidad, como la universidad y los centros de investigación, pero que tienen que volver a contar con esos eslabones, articulados con los balances llevados a la práctica por los partidos, movimentos sociales y sindicatos, para que la práctica no se pierda en su dimension singular, y la elaboración teórica no quede en su intranscendencia, por alejada de la practica politica.


Temas como el nuevo rol del Estado, las formas concretas de participacion política de las fuerzas sociales, la refundacion del Estado, las formas de Asamblea Constituyente por las cuales se debe luchar, el tipo de sociedade radicalmente democrática que se ambiciona, los grandes temas de la juventud, de las mujeres, de los distintos sectores oprimidos en la sociedad actual, tienen que conformar nuevos objetivos de lucha, de busca de futuro,de construccion de nuevos consensos de trasformación radical de nuestras sociedades.


La intelectualidad latinoamericana tiene deudas, en el período histórico actual, con las grandes disputas de ideas que tienen que ver directamente con las durísimas luchas políticas que el continente enfenta en esta segunda década del nuevo siglo. Se deben recuperar los espacios que antes fungian como lugares de elaboraciones teóricas vinculadas directamente a los grandes dilemas contemporáneos, para movilizar y promover el trabajo teórico articulado con las necesidades y las practicas de las fuerzas sociales y politicas que mas directamente organizan la decisiva lucha hegemonica en nuestros países.

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Domingo, 02 Octubre 2016 06:18

La hora de la economía colaborativa

La hora de la economía colaborativa

La economía colaborativa es un modelo económico basado en el intercambio y la puesta en común de bienes y servicios mediante el uso de plataformas digitales. Se inspira en las utopías del compartir y de valores no mercantiles como la ayuda mutua o la convivialidad, y también del espíritu de gratuidad, mito fundador de Internet. Su idea principal es: “lo mío es tuyo” (1), o sea compartir en vez de poseer. Y el concepto básico es el trueque. Se trata de conectar, por vía digital, a gente que busca “algo” con gente que lo ofrece. Las empresas más conocidas de ese sector son: Netflix, Uber, Airbnb, Blabacar, etc. Treinta años después de la expansión masiva de la Web, los hábitos de consumo han cambiado. Se impone la idea de que la opción más inteligente hoy es usar algo en común, y no forzosamente comprarlo. Eso significa ir abandonando poco a poco una economía basada en la sumisión de los consumidores y en el antagonismo o la competición entre los productores, y pasar a una economía que estimula la colaboración y el intercambio entre los usuarios de un bien o de un servicio. Todo esto plantea una verdadera revolución en el seno del capitalismo que está operando, ante nuestros ojos, una nueva mutación.


Imaginemos que, un domingo, usted decide realizar un trabajo casero de reparación. Debe perforar varios agujeros en una pared. Y resulta que no posee un taladrador. ¿Salir a comprar uno un día festivo? Complicado... ¿Qué hacer? Lo que usted ignora es que, a escasos metros de su casa, viven varias personas dispuestas a ayudarle. No saberlo es como si no existieran. Entonces, ¿por qué no disponer de una plataforma digital que le informe de ello... que le diga que ahí, muy cerca, vive un vecino dispuesto a asistirlo y, al vecino, que una persona necesita su ayuda y que está dispuesta a pagar algo por esa ayuda? (2).


Tal es la base de la economía colaborativa y del consumo colaborativo. Usted se ahorra la compra de un taladrador que quizás no vuelva a usar jamás y el vecino se gana unos euros que le ayudan a terminar el mes. Gana también el planeta porque no hará falta fabricar (con lo que eso conlleva de contaminación del medio ambiente) tantas herramientas individuales que apenas usamos, cuando podemos compartirlas. En Estados Unidos, por ejemplo, hay unos 80 millones de taladradores cuyo uso medio, en toda la vida de la herramienta, es de apenas 13 minutos... Se reduce el consumismo. Se crea un entorno más sostenible. Y se evita un despilfarro porque, lo que de verdad necesitamos, es el agujero, no el taladrador...


En un movimiento irresistible, miles de plataformas digitales de intercambio de productos y servicios se están expandiendo a toda velocidad (3). La cantidad de bienes y servicios que pueden imaginarse mediante plataformas online, ya sean de pago o gratuitas (como Wikipedia), es literalmente infinita. Solo en España hay más de cuatrocientas plataformas que operan en diferentes categorías (4). Y el 53% de los españoles declaran estar dispuestos a compartir o alquilar bienes en un contexto de consumo colaborativo.


A nivel planetario, la economía colaborativa crece actualmente entre el 15% y el 17% al año. Con algunos ejemplos de crecimiento absolutamente espectaculares. Por ejemplo Uber, la aplicación digital que conecta a pasajeros con conductores, en solo cinco años de existencia ya vale 68.000 millones de dólares y opera en 132 países. Por su parte, Airbnb, la plataforma online de alojamientos para particulares surgida en 2008 y que ya ha encontrado cama a más 40 millones de viajeros, vale hoy en Bolsa (sin ser propietaria de ni una sola habitación) más de 30.000 millones de dólares (5).


El éxito de estos modelos de economía colaborativa plantea un desafío abierto a las empresas tradicionales. En Europa, Uber y Airbnb han chocado de frente contra el mundo del taxi y de la hostelería respectivamente, que les acusan de competencia desleal. Pero nada podrá parar un cambio que, en gran medida, es la consecuencia de la crisis del 2008 y del empobrecimiento general de la sociedad. Es un camino sin retorno. Ahora la gente desea consumir a menor precio, y también disponer de otras fuentes de ingresos inconcebibles antes de Internet. Con el consumo colaborativo crece, asimismo, el sentimiento de ser menos pasivo, más dueño del juego. Y la posibilidad de la reversibilidad, de la alternancia de funciones, poder pasar de consumidor a vendedor o alquilador, y viceversa. Lo que algunos llaman “prosumidor”, una síntesis de productor y consumidor (6).


Otro rasgo fundamental que está cambiando –y que fue nada menos que la base de la sociedad de consumo–, es el sentido de la propiedad, el deseo de posesión. Adquirir, comprar, tener, poseer eran los verbos que mejor traducían la ambición esencial de una época en la que el tener definía al ser. Acumular “cosas” (7) (viviendas, coches, neveras, televisores, muebles, ropa, relojes, cuadros, teléfonos, etc.) constituía la principal razón de la existencia. Parecía que, desde el alba de los tiempos, el sentido materialista de posesión era inherente al ser humano. Recordemos que George W. Bush ganó las elecciones presidenciales en Estados Unidos, en 2004, prometiendo una “sociedad de propietarios” y repitiendo: “Cuantos más propietarios haya en nuestro país, más vitalidad económica habrá en nuestro país”.


Se equivocó doblemente. Primero porque la crisis del 2008 destrozó esa idea que había empujado a las familias a ser propietarias, y a los bancos –embriagados por la especulación inmobiliaria–, a prestar (las célebres subprimes) sin la mínima precaución. Así estalló todo. Quebraron los bancos hipotecarios y hasta el propio Lehman Brothers, uno de los establecimientos financieros aparentemente más sólidos del mundo... Y segundo, porque, discretamente, nuevos actores nacidos de Internet empezaron a dinamitar el orden económico establecido. Por ejemplo: Napster, una plataforma para compartir música que iba a provocar, en muy poco tiempo, el derrumbe de toda la industria musical y la quiebra de los megagrupos multinacionales que dominaban el sector. E igual iba a pasar con la prensa, los operadores turísticos, el sector hotelero, el mundo del libro y la edición, la venta por correspondencia, el cine, la industria del motor, el mundo financiero y hasta la enseñanza universitaria con el auge de los MOOC (Masive Open Online Courses o cursos online gratuitos) (8).


En un momento como el actual, de fuerte desconfianza hacia el modelo neoliberal y hacia las elites políticas, financieras y bancarias, la economía colaborativa aporta además respuestas a los ciudadanos en busca de sentido y de ética responsable. Exalta valores de ayuda mutua y ganas de compartir. Criterios todos que, en otros momentos, fueron argamasa de utopías comunitarias y de idealismos socialistas. Pero que son hoy –que nadie se equivoque– el nuevo rostro de un capitalismo mutante deseoso de alejarse del salvajismo despiadado de su reciente periodo ultraliberal.


En este amanecer de la economía colaborativa, las perspectivas de éxito son inauditas porque, en muchos casos, ya no se necesitan las indispensables palancas del aporte de capital inicial y de búsqueda de inversores. Hemos visto cómo Airbnb, por ejemplo, gana una millonada a partir de alojamientos que ni siquiera son de su propiedad.


En cuanto al empleo, en una sociedad caracterizada por la precariedad y el trabajo basura, cada ciudadano puede ahora, utilizando su ordenador o simplemente su teléfono inteligente, proveer bienes y servicios sin depender de un empleador. Su función sería –además de compartir, intercambiar, alquilar, prestar o regalar– la de un intermediario. Cosa nada nueva en la economía: ha existido desde el inicio del capitalismo. La diferencia reside ahora en la tremenda eficiencia con la que –mediante poderosos algoritmos que, casi instantáneamente, calculan ofertas, demandas, flujos y volúmenes–, las nuevas tecnologías analizan y definen los ciclos de oferta-demanda.


Por otra parte, en un contexto en el que el cambio climático se ha convertido en la amenaza principal para la supervivencia de la humanidad, los ciudadanos no desconocen los peligros ecológicos inherentes al modelo de hiperproducción y de hiperconsumo globalizado. Ahí también, la economía colaborativa ofrece soluciones menos agresivas para el planeta.
¿Podrá cambiar el mundo? ¿Puede transformar el capitalismo? Muchos indicios nos conducen a pensar, junto con el ensayista estadounidense Jeremy Rifkin (9), que estamos asistiendo al ocaso de la 2ª revolución industrial, basada en el uso masivo de energías fósiles y en unas telecomunicaciones centralizadas. Y vemos la emergencia de una economía colaborativa que obliga, como ya dijimos, al sistema capitalista a mutar. Por el momento coexisten las dos ramas: una economía de mercado depredadora dominada por un sistema financiero brutal, y una economía del compartir, basada en las interacciones entre las personas y en el intercambio de bienes y servicios casi gratuitos... Aunque la dinámica está decididamente a favor de esta última.


Quedan muchas tareas pendientes: garantizar y mejorar los derechos de los e-trabajadores; regular el pago de tasas e impuestos de las nuevas plataformas; evitar la expansión de la economía sumergida... Pero el avance de esta nueva economía y la explosión de un nuevo modo de consumir parecen imparables. En todo caso, revelan el anhelo de una sociedad exasperada por los estragos del capitalismo salvaje. Y que aspira de nuevo, como lo reclamaba el poeta Rimbaud, a cambiar la vida.


NOTAS:


(1) Léase Rachel Botsman y Roo Rogers: What’s Mine is Yours: The Rise of Collaborative Consumption, Harper Collins, Nueva York, 2010.
(2) En España, existen varias plataformas dedicadas a eso, por ejemplo: Etruekko (http:// etruekko.com/) y Alkiloo (http://www.alkiloo.com/).
(3) Consúltese: www.consumocolaborativo.com
(4) El diario online El Referente, en su edición del 25 de octubre de 2015, ha recogido las principales start-ups dedicadas a los viajes, la cultura y el ocio, la alimentación, el transporte y el parking, la mensajería, las redes profesionales, el intercambio y alquiler de productos y servicios, los gastos compartidos, los bancos de tiempo, la tecnología e Internet, la financiación alternativa y fintech, la moda, los deportes, la educación, la infancia, el alquiler de espacios, los pisos compartidos y otras plataformas de interés. http://www.elreferente.es/tecnologicos/directorio-plataformas-economia-colaborativa-espana-28955
(5) Airbnb ya vale más que Hilton, el primer grupo de hostelería del mundo. Y más que la suma de los dos otros grandes grupos mundiales Hyatt y Marriot. Con dos millones de alojamientos en 191 países, Airbnb se coloca por delante de todos sus competidores en capacidad de alojamiento a escala planetaria. Airbnb cobra el 3% del precio de la transacción al propietario y entre el 6% y el 12% al inquilino.
(6) El concepto de prosumidor aparece por vez primera en el ensayo de Alvin Toffler, La Tercera Ola (Plaza&Janés, Barcelona, 1980), que define como tal a las personas que son, al mismo tiempo, productores y consumidores.
(7) Las Cosas (Les Choses, 1965) es una novela del autor francés Georges Perec. La primera edición en español (trad. de Jesús López Pacheco), fue publicada en 1967 por Seix Barral. En 1992, Anagrama la reeditó con la traducción de Josep Escué. Es una crítica de la sociedad de consumo y de la trivialidad de los deseos fomentados por la publicidad.
(8) Desde hace dos años, unos seis millones de estudiantes se han puesto a seguir gratuitamente cursos online, difundidos por las mejores universidades del mundo. http://aretio.hypotheses.org/1694
(9) Jeremy Rifkin, La sociedad de coste marginal cero: El Internet de las cosas, el procomún

 

Ignacio Ramonet
Periodista y escritor. Director de ‘Le Monde Diplomatique’ España

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Un espacio de construcción de futuro en clave feminista

Cerró ayer en Brasil la mayor conferencia mundial sobre derechos de las mujeres


Yasmín Thayná tiene el pelo mota alto: es la marca más visible de su negritud y por eso se lo deja así, para que se note, porque en su infancia se lo aplastaban, porque su piel es clara y podía disimularlo, y así escapar de la discriminación histórica hacia las personas de color en este país. Esta cineasta de 23 años, de Río de Janeiro, hija de una empleada doméstica y primera mujer de su familia que entró a la universidad “por la puerta de adelante” (“siempre entrábamos por la de atrás, para limpiar”), “fruto del gobierno de Lula y los movimientos sociales” –como se definió–, creó Afroflix, una plataforma en la web de películas y otros contenidos visuales producidos, dirigidos o filmados por personas negras, con el objetivo de mostrar y promover otras narrativas, distintas a las “estigmatizantes”, que difunden los medios hegemónicos. Yasmín fue una de las feministas jóvenes que conmovieron con sus palabras en el 13º Foro de AWID. “El arte es una herramienta política, un lenguaje universal de resistencia feminista”, dijo, ante un auditorio de alrededor de 1800 participantes, de más de un centenar de países.


La conferencia global más grande sobre derechos de las mujeres y desarrollo de los últimos años, finalizó ayer, en este punto del nordeste brasileño, frente al mar esmeralda, después de cuatro días de intensos debates, en los que se abordaron múltiples temáticas, como el impacto de los fundamentalismos religiosos en los derechos sexuales y reproductivos, la violencia en el ámbito laboral, las disidencias corporales y sexuales, el estado de los movimientos feministas, entre tantísimos ejes que propuso el extenso programa. Varias argentinas estuvieron presentes, entre investigadoras, abogadas de derechos humanos, activistas feministas, de la diversidad sexual y por la legalización del trabajo sexual.


La necesidad del autocuidado, como un ejercicio colectivo, no solo para disminuir los impactos del desgate que produce el mismo activismo, sino para enfrentar los niveles de violencia que están sufriendo muchas mujeres en distintos países, fue un tópico novedoso que surgió en los debates. La joven kurda Dilar Dirik, de 25 años, lo dijo con claridad. Fue una de las voces más inspiradoras del Foro. En una sesión plenaria convocada para pensar “nuevos futuros juntxs”, sorprendió a la moderadora, al plantearle que ella no podía hablar de futuro: “Hoy nos autogobernamos”, señaló. Vive en un campamento de mujeres y niños al norte de Siria. “Somos una democracia radical, gobernada por mujeres en base a la ética del cuidado. Una revolución de mujeres está teniendo lugar en el norte de Siria y mucha gente lo desconoce. Practicamos la teoría de la rosa, nos protegemos unas a otras como los pétalos”, describió.


Lo que queda


“Cómo hacer más sostenible el activismo y que nos permita tener mayor resiliencia, cuidándonos unas con otras y otres, es una de las miradas que nos deja el Foro, desde una perspectiva que rompe con la lógica del autocuidado como una forma individual”, apuntó a este diario Lydia Alpízar Durán, directora ejecutiva de la Asociación para los derechos de la Mujer y el Desarrollo (AWID, por sus siglas en inglés), al hacer un rápido balance sobre el 13º Foro. ¿Qué más deja? “Vimos movimientos como el indígena que ya están viviendo y se están conformando desde la intersectorialidad, donde se cruzan dimensiones de género, raza, etnia, de forma más fluida de lo que se veía antes. Se reafirma, para nosotras, la necesidad de establecer alianzas entre movimientos, en un contexto cada vez más difícil”, indicó la costarricense/mexicana. “El tema de los recursos sigue siendo un gran pendiente, el dinero para nuestras luchas es escaso”, agregó Alpízar. También destacó la presencia en el Foro de diferentes actores “muy importantes, como las feministas negras, las compañeras indígenas, las mujeres con discapacidad, el movimiento trans, las trabajadoras sexuales, haciendo aportes increíbles”. “Hemos logrado integrarlas mejor y ellas se sienten cómodas y respetadas. Y en esa línea, el rol de las jóvenes, con mucha reivindicación feminista y gran creatividad, el aire fresco que el movimiento feminista necesita, ellas son el presente y están apoyando de forma muy fuerte las luchas”, enumeró, al sacar algunas conclusiones.
Creatividad en las luchas


Los ejemplos originales y exitosos de activismo contra las opresiones –en distintos ámbitos y geografías– tuvieron un espacio destacado. La brasileña Yasmín Thayná fue una de las oradoras en la sesión plenaria sobre “Experiencias de solidaridad, resistencia y creaciones disruptivas”, donde contó sobre la creación de Afroflix, a partir de su película Batalhas, para reflejar otros relatos de mujeres negras, reales. “Los medios de comunicación en Brasil están en manos de unas diez familias, con vínculos políticos. Esos medios narran las historias de personas negras de forma estigmatizante. Las mujeres aparecen sexualizadas, vinculadas al carnaval o son siempre sirvientas”, describió. En el mismo panel sobresalió el carisma de Alicia Garza, de 35 años, de Oakland, California, líder negra de la Alianza Nacional de Trabajadoras Domésticas de EEUU y creadora del #BlackLifeMatter (Las vidas negras importan), que en apenas tres años derivó en una organización nacional contra la brutalidad policial y el racismo, con gran protagonismo en las protestas de Ferguson, y está convirtiéndose en un movimiento internacional por los derechos de las personas negras. En 2013, luego de la absolución de un policía por el asesinato de un adolescente negro, Alicia escribió en su Facebook un texto con esa frase y una amiga la tuiteó, y empezó a reproducirse en redes sociales. Así, ellas dos y una tercera amiga le dieron vida al movimiento #BlackLifeMatter. En 2014 fue votado como uno de los 12 hashtag que cambiaron el mundo. “Estamos en un mundo capitalista. Ahora tenemos que evitar que el hashtag se convierta en una marca en lugar de una causa”, comentó Alicia.


También contó su experiencia de lucha y empoderamiento Arelis Uriana, indígena wayúu del norte de Colombia e integrante de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) y líder del Enlace Continental Indígena. “Como mujeres indígenas hemos sufrido mucho, primero tuvimos que romper esas barreras del machismo dentro de nuestros pueblos. Antes no hablábamos, nos resultaba muy difícil estar solas en un escenario público, como este. Hoy somos miles a nivel del continente alzando nuestras voces, hoy somos muchas en distintos lugares de poder y nos sentimos muy bien representadas a nivel local, nacional e internacional. Nos hemos aliado con feministas, con organizaciones de la sociedad civil, no nos resulta ajena la lucha de las mujeres negras. Decimos que el territorio es sagrado, el cuerpo de nosotras es territorio y por eso tenemos que defenderlo”, subrayó, y recibió una ovación.


La cuarta panelista, de esta sesión plenaria, fue una activista queer tunecina, Khouloud Mahdhaoui, de la organización Chouf, que creó hace dos años un festival internacional de arte feminista en su país, con una expansión enorme. En su segunda edición, en 2015, tuvo 136 participantes de 34 países, contó. “El arte es un vehículo internacional. No hace falta traducir”, dijo Khouloud. Y contó que en esa región del norte de África el discurso sobre las mujeres es fundamentalmente victimizador. “Estamos cansadas de esa perspectiva. El festival es un espacio revolucionario, libre, sin censura. Se trata de redefinir lo que se entiende por mujeres”, explicó. Y denunció que el gobierno de Túnez está tratando de “destruir” ese festival.


La sesión plenaria matutina estuvo precedida por una marcha de tambores, a cargo de una banda de percusionistas negras, que ingresó al auditorio principal de este complejo de vacaciones. Y terminó con el grito de las activistas presentes de: “El pueblo unido jamás será vencido”, en su versión en inglés. Luego, el repetido, en este espacio de construcción feminista en alianza con otros movimientos sociales: “¡Fora Temer!”.

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La izquierda de Brasil se enfrenta a la peor crisis de su historia y a la persecución contra Lula

Con la salida de Dilma Rousseff del Gobierno, el Partido de los Trabajadores ha tocado fondo. El expresidente se esfuerza por rearticular su partido y reconquistar a la izquierda. Pero además tendrá que enfrentarse a la Justicia y luchar contra el deseo de parte de la oposición de llevarle a la cárcel antes de las elecciones de 2018.



SAO PAULO.- El juicio político que sufrió el pasado 31 de agosto la ex presidenta Dilma Rousseff ha dejado al Partido de los Trabajadores (PT) en estado de “estrés post traumático”. Así lo define la socióloga Esther Solano cuando se le pregunta por la situación actual de la izquierda en Brasil: “No esperaban que el impeachment llegara a concretarse y tampoco que fuera un circo tan mezquino”, explica a Público la también profesora de la Universidad Federal de Sao Paulo.

Muy lejos queda el 10 de febrero de 1980. Aquel domingo el sindicalista Luiz Inácio Lula da Silva fundaba el mayor partido de izquierda de América Latina. El Partido de los Trabajadores (PT) nacía de las luchas sindicales en las periferias de Sao Paulo, del apoyo de un sector de intelectuales y profesores universitarios, y de la ayuda indiscutible de la Iglesia, concretamente de la Teología de la Liberación.


Treinta y seis años después, los sindicatos (cada vez más débiles) son una de las pocas fuerzas sociales que todavía apoyan al PT. Después de liderar el país durante trece años, este partido ha salido del poder bajo polémicos instrumentos jurídicos, y no por los votos de las urnas. Pero entre sus bases nadie duda que varios factores provocaron que el impeachment saliera adelante: por primera vez desde que el PT se puso al mando del país, no fue la sigla principal del Congreso, su líder estaba aislada tanto en el Ejecutivo como en su partido por haber dado un giro político a la derecha. El PT ya arrastraba una larga crisis que a partir de 2013 entró en fase aguda.

Para muchos el Partido de los Trabajadores hoy ha tocado fondo y Lula da Silva hace piruetas para defender su legado y su historia. Que no es poca. Bajo su Gobierno más de 36 millones de personas salieron de la pobreza gracias a la Bolsa Familia y ascendieron socialmente a la clase C (una especie de clase media). Desde 2003 hasta ahora el salario mínimo aumentó un 390%, se redujo el desempleo y con ello se multiplicó la capacidad de consumo de los brasileños. Miles de ellos viajaron en avión por primera vez, compraron coches nuevos y pudieron hacerse con una casa propia. Lula apostó por la educación universitaria, implantó un sistema de cuotas para jóvenes negros, creó universidades federales, escuelas técnicas, apostó por la vivienda popular (1,5 millones de casas), llevó electricidad a 15 millones de hogares. Casi 50 millones de brasileños tuvieron acceso a médicos rurales. Hasta finales de 2012 Dilma Rousseff mantuvo y amplió estas políticas, pero la crisis económica se le vino encima y sin dinero en caja la fórmula del gasto social y la redistribución de la renta comenzó a dejar de funcionar.


Antes y después de 2013


Hoy buena parte de esa clase C que salió de la pobreza de la mano de los petistas no reconoce sus logros. Muchos de ellos fueron los que salieron a la calle en 2013 a manifestarse contra el Gobierno Rousseff, con sus contradicciones y necesidades porque pedían la mejora de los servicios públicos y a la vez menos impuestos. De ahí surge una de las principales críticas que le hace la izquierda al lulismo: su excesiva preocupación por ascender de clase a través del consumo y su falta de interés por una mayor concienciación política y formación de ciudadanía.


“Mucha gente de la periferias tiene un discurso donde niega que el PT sea quien ayudó a que tuvieran una casa o que sus hijos fueran a la universidad. Al ascender de clase quieren ser identificados como clase media, no como pobres. Por eso rechazan al PT porque lo identifican como el partido de la gente humilde, de la bolsa familia. Es un problema de identificación de clase muy importante que el PT no supo ver”, explica la socióloga Solano.


Para diversos politólogos las manifestaciones de 2013 fueron el origen de la crisis definitiva del Partido de los Trabajadores. Unas protestas que comenzaron contra la subida del billete de autobús en Sao Paulo y que se transformaron en una reivindicación de derechos sociales y en una crisis de representatividad amparada por los escándalos de corrupción que generaron desconfianza en todo lo político. “No me parece honesto responsabilizar a las manifestaciones de 2013 porque es culpar a la gente de salir a la calle. La crisis vino por la falta de respuesta del PT ante esas reivindicaciones y por la habilidad de nuevos grupos de derecha para captar la insatisfacción de los ciudadanos y jugar muy bien la bandera de la corrupción”, dice Solano.


Si la clase C se rebelaba contra el petismo, la izquierda también perdía la confianza en un partido que hacía tiempo que había abandonado su programa. Banderas como la reforma política, la reforma fiscal, la de medios de comunicación (dominados por media docena de familias millonarias) además de la eterna promesa de la reforma agraria habían quedado en el olvido. Los movimientos sociales cada vez más desmovilizados e institucionalizados y una política de no confrontación como base de gobierno:


“Por un lado está la forma de hacer política de Lula que es la de negociar y contentar a todos y no enfrentarse a las élites. Por otro, está el sistema político brasileño con un presidencialismo de coalición, una fragmentación de partidos enorme donde para conseguir la gobernabilidad es casi obligatorio abandonar el programa. Pero Lula podía haber luchado por una reforma política que cambiara las reglas del juego y nunca lo intentó”, explica la socióloga.

El juego de cintura y el pacto social entre ricos y pobres que dieron fama al sindicalista de San Bernardo, nunca funcionaron para Dilma Rousseff. Ella en sus primeros tres años de gobierno sí se enfrentó a las élites y después intentó ponerse de su lado con un giro drástico hacia políticas neoliberales. Nada evitó que la sacaran de en medio: “Ahora hemos visto que el PT nunca fue establishment, pero los viejos caciques del partido pensaron que lo eran. El PT fue poder durante muchos años pero nunca lo tuvo, el poder político siempre estuvo con las élites económicas del país, entre otras cosas porque Lula no se enfrentó a ellas”, afirma Solano.


Lula, contra las cuerdas


La crisis del partido que fundó se confunde con la crisis que pasa el propio Lula acusado de diversos escándalos de corrupción. Desde principios del año los medios de comunicación centraron su discurso en colocar al PT como “el partido de los corruptos” y a su eterno líder como su principal instigador. El ex presidente que en 2005 se libró de que lo asociaran directamente al escándalo del mensalão (de compra de votos entre los parlamentarios del Congreso), esta vez no se ha salvado de que lo involucren en el mayor escándalo de corrupción del país: los desvíos de dinero de la estatal Petrobras.
Las principales constructoras brasileñas dieron mordidas millonarias a políticos de todas las esferas partidarias a cambio de licitaciones de obras: el PMDB (actual gobierno), el PP y el PT fueron las siglas más beneficiadas. Dentro de este entramado, a principios de este año acusaron a Lula de ser propietario de un piso en la playa de Guarujá y una casa de campo que habrían sido reformadas por algunas de las constructoras involucradas en el escándalo. Según la acusación del Ministerio Publico esas reformas serían las “mordidas recibidas por Lula”. Ninguno de los dos inmuebles está a nombre del ex presidente, pero eso no ha sido motivo para frenar la investigación, ya que habría pruebas de que Lula y su familia habrían pasado mucho tiempo en ambos lugares.

La última acusación que sí puede hacer al exmandatario sentarse en el banquillo, es la de obstrucción a la justicia por intentar comprar el silencio del exdirector de Petrobras, Néstor Cerveró. Esa acusación se basa en la delación premiada del ex senador petista Delcídio Amaral, que también inculpa al actual presidente Michel Temer, al líder de la oposición Aécio Neves, o al presidente del Senado, Renan Calheiros. Pero el seguimiento minucioso tanto de los medios como de la justicia recae en Lula, en lo que él mismo define como “persecución selectiva”.

El temor de que Lula da Silva se presente de nuevo a las elecciones 2018 y, a pesar de todo, tenga posibilidades reales de ganarlas, preocupa a la oposición de Aécio Neves y al propio PMDB, ahora jefe del Gobierno. El escritor Fernando Morais declaraba en junio que tras la caída de Rousseff irían a por su antecesor: “Van a por Lula, y no estarán tranquilos hasta meterle en la cárcel”.


La preocupación por acabar con Lula también habla de la crisis de un partido donde lulismo y petismo se confunden, como si uno no pudiera sobrevivir sin el otro: “Si Lula se presenta de nuevo será una hábil estrategia política pero un retroceso para la izquierda”, dice Solano. El personalismo de la figura del sindicalista ha apagado la aparición del nuevos líderes y la renovación de la sigla. Por un lado Lula es la fuerza del partido y, por otro, su talón de Aquiles.

Esta semana fue el expresidente, que consciente de la fragilidad de la formación que representa, decidió reunirse con otros partidos de izquierda como el PDT (Partido Democrático de los Trabajadores) o el PCdoB (Partido Comunista de Brasil) para pensar en la estrategia de un frente de izquierdas al estilo del Frente Amplio uruguayo para 2018. “Si recuperan las banderas de la izquierda y luchan por ellas ese frente puede ser interesante. Pero hay que reformular la izquierda, no solo aliarse”, advierte Esther Solano.

Las reformas del Gobierno Temer, basadas en un duro ajuste fiscal, recortes de derechos laborales y privatizaciones, son según la socióloga “un buen contexto” para que los movimientos horizontales de mujeres, estudiantes o anti especulación, que han surgido en los últimos años, ocupen un mayor espacio y renueven a la desnortada izquierda brasileña.

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Rúner Rúnarsson: “Hacen falta muchos más hombres feministas en el mundo”

Representante del nuevo cine islandés, ganó con ‘Sparrows’ la Concha de Oro de San Sebastián a la Mejor Película. Historia de un adolescente que vuelve a su pueblo y retrato de la ‘masculinidad’, con ella obliga al público a abrir los ojos, ver la realidad y enfrentarla.


Han pasado más de cuarenta años (24 de octubre de 1975) desde el que se conoce como ‘El día libre de las mujeres’. El 90% de las mujeres islandesas se pusieron en huelga, no fueron a sus trabajos, no cocinaron en sus casas... y salieron a la calle en Reikiavik en una manifestación histórica. El país se paralizó por completo. Bancos, escuelas, tiendas... tuvieron que cerrar.

Cinco años después, Vigdis Finnbogadottir, una madre soltera divorciada, ganó las elecciones presidenciales y se convirtió en la primera mujer presidenta en Europa y la primera en el mundo elegida democráticamente jefa de Estado. Hoy Islandia está considerado el país más feminista del mundo. Seguramente, lo es, pero todavía tiene agujeros negros. El cineasta Rúner Rúnarsson los desvela en ‘Sparrows’, Concha de Oro a la Mejor Película en San Sebastián 2015.


A través de la historia de Ari, un chico de dieciséis años que tiene que volver al pueblo de su infancia, una remota región de los fiordos occidentales, a vivir con su padre después de que su madre decida marcharse con su nueva pareja a vivir a África, Rúnarsson coloca un espejo ante los espectadores, islandeses, españoles y de cualquier lugar del mundo.
Con su historia, impide al público mirar hacia otro lado y, de alguna forma, le impone la obligación de reflexionar sobre la realidad. Lo que pasa con muchos chicos y hombres en su relación con las mujeres en este pueblo abrumado por una naturaleza imponente es brutal, aunque el espectador vaya descubriéndolo al mismo tiempo y con idéntico asombro que el adolescente protagonista.


Todo el mundo habla de su película como de una historia iniciática, pero ¿no es más un retrato de cierta parte de la sociedad y de sus taras?


Sí. Es muy fácil decir que es una película iniciática, pero en verdad es un espejo que intenta mostrar elementos como la masculinidad a través de la relación padre e hijo o del comportamiento de los chicos en las pandillas, la integración en la sociedad... y todo ello reflejado en el protagonista. Espero que el público se vea reflejado en él. La película es, en realidad, una especie de espejo para el resto de la sociedad.


La impresionante naturaleza que acoge a los personajes ¿no podría distanciar a algunos espectadores?

El lugar donde todo ocurre seguramente es muy exótico no solo para los españoles, pero lo cierto es que no pasa nada en la película que no encuentre su reflejo en la sociedad española y en todas las demás.


Así que, ¿‘Sparrows’ es su manera de decir a la gente que mire alrededor, que no hay excusas?


Con cada periodo de tiempo que vivimos somos más conscientes de que cómo es la sociedad, pero a este ritmo de la vida moderna muchos cerramos los ojos. Sin embargo, muchas veces, un buen libro o una buena película, bien narrados, nos hace ver la obligación de confrontar la realidad y de reflexionar sobre ella.La abuela del joven protagonista, tras un episodio bochornoso del padre y sus amigos cargados de alcohol, le dice: “Son tonterías de macho, esa es su discapacidad”...

Es fabuloso que estemos hablando de esto, porque es, justamente, una de las cosas de las que quería hablar y no todo el mundo lo ve. Quería hacer el retrato de la masculinidad. La película ha sido criticada por no tener demasiados papeles femeninos y por no ser políticamente correcta. Pero es una película muy feminista, porque en ella retratamos esa masculinidad y sus consecuencias. Además, yo he intentado hacerlo de un modo inteligente y con honestidad. Me crie entre mujeres, tengo tres hermanas, en los créditos de la película la mayor parte son mujeres, desde la directora de foto Sophia Olsson a todas las demás... Sé de lo que hablo.


Y ¿por qué quería hacer ese retrato de la ‘masculinidad’?


Para abrir algunos ojos y que se vea que las mujeres son mucho más sensatas. Non son mujeres las que han llevado a la bancarrota a los bancos en el mundo. Aunque yo soy hombre, se me puede permitir ser feminista. Hacen falta muchos más hombres feministas en el mundo. Pero Islandia es un país feminista...

En el que, como en la película, pasan cosas terribles, aunque eso no es general, ocurre solo en un segmento de la sociedad.


El chico en Reikiavik canta en un coro, tiene una voz maravillosa. En el pueblo no tiene esa opción. ¿La escasa presencia cultural es responsable de alguna forma de esas deficiencias?


La idea con la música y el canto era la de subrayar la inocencia, entonces no pensé en marcar las diferencias culturales, era más que se notase que el chico había llegado a un lugar muy distinto. Pero, por supuesto, la cultura es una forma muy buena de pasar el tiempo libre y, como alguien dijo en cierta ocasión: “A través de las artes es como podemos llegar a Dios”.


Entonces, ¿en su historia lo importante es el lugar y también la época en que vive todo esto el chico?


Sí. Por cierto, que hay gente que me pregunta por qué la madre despacha así a su hijo. Esas personas dicen que mi película no es feminista. Pero lo cierto es que nunca hubieran hecho la misma pregunta si hubiera sido el padre el que hubiera despedido al hijo. El caso es que ese sitio es justo al que el chaval no quiere ir, volver al pueblo donde se ha criado. El periodo de entre diez y dieciséis años es importante en la vida de cualquier persona, en ese tiempo uno cambia mucho y mientras que puede parecer que todo sigue igual, lo cierto es que no es así.‘


'Sparrows’, como otras películas del nuevo cine islandés, es estéticamente muy limpia, casi quirúrgicamente, concentrada en narrar con las imágenes...


Creo que somos una generación que nos preparamos muy bien antes de rodar. Y tenemos en común que estamos tratando temas que conocemos muy bien. En cuanto a la estética de la narrativa visual, creo que sí, que es cierto, y eso que hoy la narrativa visual en el cine está en declive. Las películas se registran en imágenes, pero hoy no se están narrando en imágenes.

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Miércoles, 07 Septiembre 2016 16:26

En el plebiscito decimos: ¡Otra democracia sí!

En el plebiscito decimos: ¡Otra democracia sí!

Recogiendo el sentir de activistas, colectivos y expresiones organizativas territoriales, los abajo firmantes acordamos impulsar unitariamente una actividad y campaña por el 'sí', en el plebiscito del próximo 2 de octubre.


El anuncio del "Acuerdo final" entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC-EP abre la posibilidad de cerrar un ciclo de guerra que suma ya 52 años. Sin embargo, sabemos que para hablar de una terminación del conflicto armado aún falta que avance el proceso de negociación con el Ejército de Liberación Nacional y haya escenarios de reconocimiento y diálogo con el Ejército Popular de Liberación. ¡Aún falta camino para construir la paz!


En efecto, sin la suficiente participación de la sociedad y de la voz que guardan los siempre excluidos, quedan varios interrogantes con respecto a la voluntad para cumplir los acuerdos por parte de la clase política tradicional, del sector financiero, de los terratenientes y de lo poderes económicos locales e internacionales.


No obstante, si bien los acuerdos entre el gobierno y las FARC-EP no recogen la agenda de paz que viene impulsando el movimiento social, contienen iniciativas frente a los derechos de las víctimas y la sociedad al esclarecimiento de la verdad, la justicia y reparación; a la problemática agraria y el acceso a la tierra; a los cultivos de uso ilícito; y a las garantías para la participación política. Estos aspectos, puestos en el debate público, abren una posibilidad a las luchas del pueblo para transformar y continuar en su empeño por el buen vivir, la autonomía y la democratización de la sociedad.


Dentro de la nueva situación política, la campaña del plebiscito genera controversia y muchas posiciones enfrentadas. De una parte, nos encontramos quienes promovemos el 'sí', con diferencia de la postura oficial, que legitima la gestión del presidente Santos, y la de los movimientos que buscamos transformaciones estructurales de la sociedad colombiana.


De otro lado, están quienes impulsan el 'no', ya sea desde la orilla guerrerista del uribismo o desde una franja popular que no confía en pactos con los gobernantes de siempre. Allí también se encuentran muchos que cargan resentimiento ante los errores y equivocaciones de la insurgencia.
Por último, están quienes impulsan la abstención activa o la anulación del voto, invocando una asamblea nacional constituyente, y, de otro lado, amplios sectores de la población que no suelen votar o son apáticos a la actividad política. Estamos ante un panorama difícil.


Aunque el 'sí' no está a pedir de boca, hemos acordado impulsar nuestra actividad y campaña bajo las siguientes consideraciones:
1. Nos distanciamos radicalmente del proyecto político y económico del gobierno de Juan Manuel Santos. Nos oponemos a su modelo extractivista y de especulación financiera porque profundiza la desigualdad y la sobreexplotación, y afecta social y ambientalmente la vida en su conjunto, en beneficio de los grandes monopolios nacionales y extranjeros.


2. Si bien es cierto que cesan oficialmente las hostilidades entre el Estado y las FARC-EP y que el número de víctimas ha disminuido, preocupa que no está cercano el fin de las acciones criminales de los grupos paramilitares ni de sus cómplices en el Estado, estructuras mafiosas que ejercen control territorial con sus códigos de la infamia. Asimismo, están por verse las verdaderas garantías a las libertades de expresión, organización, protesta social y oposición.


3. Es fundamental reiterar que las iniciativas, sueños y proyectos por los que millones han luchado en Colombia todavía son expresión del conflicto social como parte de las agendas populares de reivindicación política. En consecuencia, seguiremos luchando para transformar las condiciones de vida de los territorios urbanos y rurales en armonía con la naturaleza, abriendo el debate político sobre el modelo de desarrollo, la distribución de los bienes comunes y la equidad.


En estos momentos, la energía, capacidad y creatividad popular deben fortalecer la organización social y política, sus acumulados territoriales y sus aprendizajes. Nuestro compromiso es el de fortalecer proyectos comunes que forjen alternativas de poder popular. Contamos con la capacidad, la convicción y la fortaleza para construir un nuevo país desde la participación plural, diversa y equitativa de mujeres, grupos étnicos, jóvenes, trabajadoras, pobladores urbanos, entre otros.


¡Otra democracia es posible!


Colombia, 2 de septiembre de 2016

Firmantes: Coalición de Movimientos y Organizaciones Sociales de Colombia - Comosoc • Movimiento por la Defensa de los Derechos del Pueblo - Modep • Equipo Desde Abajo • Agenda Caribe • Amautas: Pedagogía Crítica y Formación de Sujetos, Universidad Distrital Francisco José de Caldas • Asamblea Permanente de la Sociedad Civil por la Paz • Asociación Ambiental Por la Vida de Boyacá • Asociación Campesina Popular - Asocampo • Asociación Comunitaria Nueva Esperanza • Asociación de Campesinos sin Tierra de Sincelejo Sucre - Acatiss • Asociación de Campesinos y Comunidades sin Tierra del Cesar • Asociación de Consejos Comunitarios y Organizaciones Étnico Territoriales de Nariño - Asocoetnar • Asociación de Cultivadores de Frutales La Morenita • Asociación de Docentes y Trabajadores de la Educación de Sucre - Asodes • Asociación de Guardianes de La Sierra - Asogiasierra • Asociación de Jóvenes Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Informal - Asoinformal • Asociación de Mujeres Rurales de Coloso - Amucol • Asociación de Productores de Avanzada por el Desarrollo Agropecuario - Asoprovandes • Asociación Innovadora Tubérculos Andinos Boyacá - Aitab • Asociación para el Desarrollo Ambiental y Sostenible de Coloso - Asodesco • Asociación por la Defensa de los Derechos de los Hijos del Pueblo - Addhip • Asociación por la Dignidad y los Derechos Agrarios - Digniagrarios • Católicas por el Derecho a Decidir Colombia • Centro de Formación y Empoderamiento de La Mujer Ambulua • Ciudadanas Autónomas • Colectivo de Abogadas de Cartagena • Colectivo de Expresión Juvenil Kirius • Colectivo Popular Música y Resistencia • Colectivo Rebeldía Diversa • Colectivo Suamena Boyacá • Comisión Claretiana de Justicia, Paz e Integridad de la Creación Colombia Ecuador • Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer - Cladem • Comité Sindical Clasista del Corredor Minero Cesar La Guajira Magdalena Atlántico • Comités de Obreros y Trabajadores Ignacio Torres Giraldo • Corporación Arazá por la Justicia Social y Ambiental • Corporacion Ceeniug • Corporación Claretiana Norman Pérez Bello • Corporación Colectivo de Derechos Humanos Tierra de Todos • Corporación de Derechos Humanos Guasimí, Nariño • Corporación de Mujeres Cordobesas • Corporación Escuela Sindical y Popular Ignacio Torres Giraldo • Corporación para la Educación y Autogestión Ciudadana CEAC Barranquilla • Corporación por el Desarrollo, la Paz y la Protección Ambiental - Codepam • Corriente Nacional Nuevos Maestros por la Educación • Escuela Mario González • Escuela Popular Akana Warmi Qhispicay • Federación Universitaria Nacional FUN - Comisiones • Fundación Aguanile • Fundación Casa de la Mujer Valledupar • Fundación Escuela del Saber • Fundación ExplorArte • Fundación Familias Unidas • Fundación IriArtes • Fundación para la Comunicación y el Desarrollo Social - Fedesol • Fundación Surcos • Fundación Vida Digna, Buenaventura • Generación Terranova • Grupo Derecho y Política Ambiental, Universidad Nacional de Colombia • Grupo Ecuménico de Mujeres Constructoras de Paz - Gempaz • Grupo Guillermo Fergusson • Grupo Raíces, Irlanda • Huellas Africanas • Iglesia Apostólica Guadalupana • Mesa Ecuménica por la Paz • Minga Urbana Bakatá • Organización de Autoridades Indígenas Wayúu Araurayú • Organización de Autoridades Indígenas Wayúu Painwashi • Organización de Mujeres Olla Comunitaria de Montería • Organización de Mujeres del Suroriente de Montería • Organización Juvenil Rastros • Organización Toumain • Red Caribe por la Paz • Red de Mujeres Afrolatinas, Afrocaribes y de la Diáspora capítulo Colombia • Red de Mujeres del Caribe Colombiano • Red ¡Párala Ya! Nada Justifica la Violencia contra las Mujeres Valledupar • Red Rojo y Violeta • Revista Viento del Sur • Servicio de Paz y Justicia en América Latina • Sindicato de Trabajadores de Uniminuto - Sintrauniminuto Sintraime seccional Soledad (Atlántico) • Sintramienergética Seccional Codazzi (Cesar) • Unión Sindical de Trabajadoras de los Hogares de Bienestar - Ustrahbin Córdoba • Wayuumunsurat Mujeres Tejiendo Paz.

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Nicaragua concede asilo político al expresidente salvadoreño Funes

El antiguo mandatario del FMLN es investigado en su país por enriquecimiento ilícito durante su mandato
Carlos Salinas


La Fiscalía de El Salvador incautó dos camiones de mudanza cargados con pertenencias del expresidente de ese país, Mauricio Funes y su familia, cuyo destino era Nicaragua, país donde el político que gobernó bajo la bandera del Frente Farabundo Martí Para la Liberación Nacional (FMLN) se ha refugiado y pedido asilo después de que se iniciara una investigación en su contra por enriquecimiento ilícito, peculado, negociaciones ilícitas, malversación y tráfico de influencias.
El Gobierno de Nicaragua, liderado por el sandinista Daniel Ortega, otorgó el asilo a Funes a través de una resolución del Ministerio de Relaciones Exteriores publicada en el diario oficial, La Gaceta. El Gabinete sandinista justifica la entrega del asilo al expresidente salvadoreño afirmando que la Constitución política de este país establece el asilo para “perseguidos políticos”, aunque el documento oficial no hace referencia a la investigación por corrupción que las autoridades salvadoreñas mantienen contra su protegido.


Mauricio Funes fue visto hace un par de semanas de compras en un supermercado de Managua, acompañado de su pareja, Ada Mitchell Guzmán Sigüenza, conocida como Michy, y sus hijos. El político salvadoreño, que justificó su presencia en el país porque realizaba “trabajos de consultoría”, también iba custodiado por oficiales de la Policía Nacional. Al ser cuestionado por esta custodia oficial, Funes respondió en su cuenta de Twitter: “Soy exjefe de Estado. Si un expresidente llega a El Salvador se le ofrece seguridad. El Gobierno acá actúa con reciprocidad”.


En esa misma red social, el pasado 23 de agosto, Funes había negado afirmaciones del Fiscal General de El Salvador, Douglas Meléndez, quien informó de que el político había pedido asilo en Nicaragua. “No estoy asilado en Nicaragua ni estoy tramitando el asilo. Me encuentro acá por trabajo”, escribió. Este martes, Funes informó de que “decidí tramitarlo (el asilo) el 31 de agosto después de constatar la persecución política que se inicia en mi contra”. El exmandatario asegura que “estando en El Salvador recibí "mensajes" de fuerzas de derecha que aseguraban que una vez en el país atentarían contra mi integridad física”.


El fiscal Meléndez inició una investigación oficial contra Funes por supuesto enriquecimiento ilícito durante su mandato (2009-2014). En marzo pasado, funcionarios de la Unidad de Delitos de Anticorrupción de la Fiscalía salvadoreña acusaron formalmente al mandatario y aseguraron que Funes y su familia no pudieron justificar un monto de más de 700.000 dólares de su patrimonio.


Salvador Martínez, director de comunicaciones de la Fiscalía salvadoreña, dijo a la prensa nicaragüense que tras allanar viviendas de Funes y su familia “estamos analizando la documentación incautada y además la Fiscalía ha congelado cuentas bancarias y decomisados algunos bienes”.


Diputado guatemalteco también “refugiado” en Nicaragua


El exmandatario salvadoreño no es el único político centroamericano que ha buscado refugio en Nicaragua. Hace dos semanas los medios nicaragüenses informaron de que Luis Rabbé, expresidente del Parlamento de Guatemala también está en Managua.


A Rabbé se le vio comprando bombillos en una tienda de la capital del país. El político guatemalteco es investigado por el Ministerio Público de su país y la Comisión Internacional Contra la Impunidad (Cicig) por las creación de llamadas “plazas fantasmas”, puestos públicos conformados en el Parlamento, supuestamente contratados por Rabbé con salarios superiores a los dos mil dólares, pero que nunca fueron ocupados.


Rabbé es cuñado del empresario Ángel González, propietario del monopolio de la televisión abierta en Guatemala y poderoso hombre que quita y pone presidentes en ese país.


En Nicaragua, González ha mantenido negocios cercanos con la familia del presidente Daniel Ortega y el ente regulador de las telecomunicaciones le ha concedido las señales de televisión abierta para la explotación de los canales 2, 9, 10 y 11. De hecho, González y la familia del presidente Ortega controlan casi la mayoría de canales de televisión del país, con una línea editorial basada en noticieros de la llamada “nota roja”, es decir que cubren hechos sangrientos, pleitos de chabolas y sexo, además de retransmitir telenovelas sobre narcotráfico e información edulcorante del gobierno.


Hasta ahora no se ha oficializado el otorgamiento de asilo político a Rabbé por parte del gobierno de Nicaragua.

Managua 6 SEP 2016 - 17:38 COT

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Miércoles, 07 Septiembre 2016 06:46

El derecho es lucha

El derecho es lucha

En la canción de Tom Jobim que usted, Julio Maier, cita en su columna de opinión publicada el lunes 5 en Página/12, la felicidad tiene fin y la tristeza no. Pero en el derecho ninguna de ellas lo tiene, porque hay momentos de avance y otros de retroceso. A veces pierde la pulsión hacia la dignidad de la persona.


Pero calma, Julio. Usted no desperdició su vida ni mucho menos. Siempre empujó en la dirección correcta, como el más distinguido teórico del derecho procesal penal de toda la región.


Creo que –como tantos otros– hizo prosa sin quererlo porque luchó y lucha, y siempre el derecho es lucha. Para los trogloditas conviene aclarar que no lo dijo Marx, sino Rudolf von Jhering.


No puede ser de otro modo, porque el derecho siempre es político. Escribimos para que los jueces nos hagan caso en sus sentencias. Los jueces son un poder del Estado, cada sentencia es un acto de gobierno y, como tal, el derecho nunca puede ser neutro respecto del gobierno de la polis, jamás puede ser no ideológico, porque siempre expresa una cosmovisión, un sistema de ideas. La cuestión está en saber qué ideas expresa.


Usted siempre estuvo de un lado, luchando por un derecho que tratase a todo ser humano como persona. ¿Acaso pensó no encontrar resistencia en esa lucha? ¿Creyó que alguna vez y por un rato no nos torcerían la mano en la pulseada?


Querido Julio: sus propias ideas provienen de anteriores luchas. De Túpac Amaru y los comuneros, de los quilombos, de los héroes de la Independencia, de las burguesías europeas del siglo XVIII, de nuestros caudillos federales, de los movimientos populares latinoamericanos, de conflagraciones con millones de muertos. Siempre los derechos resultaron de luchas políticas y les dieron forma a sus logros.


Es verdad que hay traidores que quieren detener la dinámica de la historia para degradar al ser humano, como tampoco faltan escribas que con tales fines corrompen los más nobles conceptos jurídicos.


Si bien esto es particularmente indignante en una región con cientos de miles de víctimas del subdesarrollo y del colonialismo financiero transnacional, lo cierto es que en todos los tiempos hubo mercenarios dedicados con empeño a estos

despreciables menesteres. Nunca faltaron los ingenuos y perversos que quisieron reducir el derecho a una técnica neutra, pretendiendo que el maloliente producto de su olla de bruja sea útil tanto a las democracias como a las dictaduras criminales. Para eso se eleva la lógica a ontología y se fabrica un complejo aparataje funcional a la concentración de riqueza.


Pero usted, querido Julio, nunca fue un aséptico teorizador de algo tan despreciable que pueda servir tanto como tostadora para el desayuno o como instrumento de tortura del vecino.


No Julio, usted no desperdició la vida, ni tampoco el derecho es algo inservible: es el medio necesario para empujar la política de respeto a la dignidad humana, en la lucha en que usted participa como pocos, con su saber y su pasión y, más aún, con su ejemplo de vida.


Pero así es la vida del derecho: no tiene fin, ni en sus logros ni en sus fracasos. Es un unfinished, siempre en lucha, dinámico y, sobre todo, partisano, jamás neutro. No es posible ser neutral ante la negación de la dignidad humana, y es necesario ser partisano para luchar por su avance en la historia.


¡Vamos, Julio! ¡Todo jurista es político! Proyectamos jurisprudencia y actos de gobierno de la polis. No se niegue como político y, por ende, no lamente que el derecho sirva a la política, porque conforme a la naturaleza de las cosas no puede ser de otro modo.


La cuestión es hacerlo consciente y saber en todo momento que se responde a una política humana y no a una inhumana. Estamos del lado del derecho humano, pero sabemos que enfrente tenemos un derecho inhumano.
Julio, ¡bienvenido a la lucha en que siempre estuvo!


Por Por Raúl Zaffaroni, Juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, ex miembro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

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